Los primeros registros del futbol en México: prensa y disputas historiográficas (1891-1902)
De Fernando Mejía GaliciaLos primeros registros del futbol en México: trabajadores británicos, élites porfiristas, prensa y disputas historiográficas (1891-1902)
El origen del futbol en México ha sido narrado tradicionalmente como un proceso claramente identificable, asociado a lugares específicos y a fechas que con el tiempo adquirieron un carácter fundacional. Es decir, un relato cerrado, que fija de manera definitiva diversos datos o actores, y no deja lugar para las contingencias en el proceso histórico. Estas formas de representar le futbol se han construido, en buena medida, mediante el uso selectivo de notas periodísticas de la última década del siglo XIX, leídas como evidencia de la práctica del futbol asociación. Sin embargo, una revisión crítica de esta prensa decimonónica permite cuestionar la solidez de dichas ideas.

Este artículo analiza los primeros registros periodísticos del futbol en México entre 1891 y 1902 desde una perspectiva historiográfica e histórica. A partir del estudio de estas notas –todas en inglés excepto una–, se propone entender estos textos como indicios de que la llegada del futbol a México fue un proceso gradual, fragmentado y socialmente acotado; vinculado principalmente a trabajadores británicos y a la élite porfirista. También se destaca la ambigüedad que existió en el uso del término football, que, para finales del siglo XIX, podía englobar diversas prácticas como el futbol americano, el futbol asociación o el rugby. Esto, sumado a la ausencia de reglamentos claros, variaciones en el número de jugadores y marcadores extraños, plantean problemas metodológicos para usar estas notas como plenas evidencias de la disputa de juegos de futbol asociación.
Este trabajo subraya la importancia de la prensa como fuente para el estudio de la historia temprana del futbol en México, no sólo como registro factual de partidos y resultados, sino como un espacio de construcción discursiva de las prácticas deportivas. Analizar estas notas desde una perspectiva historiográfica permite comprender cómo se registraron los primeros encuentros, a quiénes iban dirigidas y de qué manera han sido reinterpretadas posteriormente. Más que ofrecer un relato definitivo sobre el origen del futbol mexicano, el artículo busca contribuir a una lectura crítica de sus primeros registros y a una mayor y mejor comprensión de los procesos culturales que acompañaron su llegada y las primeras formas de representar el futbol.
El texto se estructura en tres apartados. En el primero se analizan los primeros partidos de futbol documentados en México, jugados a finales de 1891 en Ecatepec, Estado de México, y reseñados por el Daily Anglo-American. El segundo examina las notas publicadas por el diario The Two Republics en 1892; y la disputa historiográfica sobre su uso como pruebas de que la ciudad de Pachuca es la “cuna del futbol mexicano”. El tercero aborda el proceso de organización de los primeros clubes y la realización del primer torneo formal en 1902. Entendido como un punto de inflexión en la historia del futbol mexicano, al adoptar el reglamento del futbol asociación.
El Daily Anglo-American y los primeros partidos de football en México 1891
Los primeros registros de partidos de football jugados en territorio mexicano se remontan a finales de 1891, en prensa anglófona dirigida a la comunidad británica radicada en México. En particular el Daily Anglo-American dio cuenta de dos encuentros disputados en Ecatepec, entre los equipos Pearson´s Wanderers y San Cristobal Swifts, integrados por trabajadores escoceses e ingleses que laboraban en las obras del Gran Canal del desagüe de la Ciudad de México.
El primer partido se jugó el 1 de noviembre de 1891 y terminó con victoria de los Wanderers por 1-0. La nota periodística, además de informar el resultado, subrayó la diferencia de experiencia entre ambos conjuntos, pues los Wanderers –que recién habían arribado a México– contaban con asiduos practicantes del balompié, mientras que los Swifts debutaban en la práctica del footballl. Esto permite ver que en ese momento el futbol era una actividad recreativa asociada a los tiempos de ocio de los trabajadores extranjeros.[1]
Un segundo partido entre los mismos equipos fue reseñado en la edición vespertina del Daily Anglo-American el martes 23 de diciembre de 1891. El encuentro se disputó el sábado 19 y concluyó con el mismo marcador, 1-0 en favor de los Wanderers. En esta nota el diario presentó una descripción más precisa de la conformación de los equipos: los Swifts eran mecánicos de los talleres de montaje; mientras que los Wanderers eran remachadores de las dragas usadas en el Gran Canal. Este dato, aparentemente anecdótico, vincula totalmente la práctica del futbol con el mundo del trabajo industrial británico de finales del siglo XIX.[2]
La localización de los encuentros, así como el origen de los jugadores y sus perfiles laborales, permite afirmar que los primeros partidos –al menos estos dos– se jugaron en zonas periféricas asociadas a grandes obras de infraestructura o de explotación de recursos. La cobertura en inglés pone en evidencia que estos partidos no estaban dirigidos ni eran del interés del público nacional, las notas tenían como objetivo a los lectores angloparlantes que compartían cultura, lenguaje y gustos deportivos con los protagonistas de estos primeros enfrentamientos.
El Daily Anglo-American era un periódico cuya casa editorial estaba en Nueva York y que recibía por telegrama noticias internacionales, especialmente de Europa, las cuales ocupaban las primeras planas. En las páginas posteriores se incluían notas sobre acontecimientos diversos ocurridos en México, desde el avance de las obras públicas, avisos comerciales, eventos sociales y deportes. En este contexto las reseñas de los partidos de football compartían espacio con noticias sobre epidemias, construcción de ferrocarriles o anuncios de bodas. Esto refuerza la hipótesis sobre que el football, en ese momento, era visto como una más de las prácticas cotidianas de la comunidad británica en México.
Un año después, en octubre de 1892, el diario El Universal publicó la primera nota en español sobre un partido de football en México. El encuentro se jugó el 9 de octubre, con motivo de la inauguración del Mexican Athletic Club (MAC), institución conformada por la élite porfirista con la intención de emular a los clubes británicos en la práctica de diversos deportes. La nota describió al football de la siguiente forma:
se inauguró el divertido y difícil juego del football. Este juego consiste en la disputa de una pelota, por dos partidos [equipos] contrarios, que se dividen el campo…Formaban el partido rojo los señores: Fhillips, Lauzon, Zaldívar, Schemidlin, Márquez, Gibbons, Porfirio Díaz (hijo), White, Branniff, Elcoro y Nickol.[3]
Es relevante que en la alineación del “partido rojo” figuran apellidos en español, entre ellos Lucas Porfirio Díaz, hijo del entonces presidente de México. Este registro constituye la primera evidencia documental de mexicanos participes de un partido de football en territorio nacional.
La coexistencia, en un lapso de apenas un año, de crónicas anglófonas dirigidas a extranjeros y de una nota en español, permite observar los primeros indicios de un proceso de transición en la práctica y la percepción del football en México. No obstante, durante esta última década del siglo XIX, el balompié fue predominantemente una actividad de comunidades británicas y de sectores cercanos a la élite porfirista, lejos aún de ser una práctica extendida entre la población mexicana.
Estas primeras notas periodísticas además de registrar resultados y participantes construyeron una imagen del football como una práctica asociada al ocio masculino, los centros de trabajo y la sociabilidad entre comunidades de extranjeros.
The Two Republics y la disputa historiográfica sobre el origen del futbol en México 1892
Durante 1892, el diario The Two Republics, editado en la Ciudad de México y dirigido a lectores angloparlantes, publicó notas –en inglés– sobre partidos de football; dichas crónicas han adquirido un peso historiográfico desproporcionado en ciertos ámbitos y en publicaciones sobre la historia del futbol mexicano. Un ejemplo es el uso que se les ha dado para sustentar la idea de la ciudad de Pachuca como cuna del futbol nacional, sin hacer un análisis crítico del contenido ni el contexto de producción.
El 31 de octubre de 1892, The Two Republics reseñó un partido entre el London Bank Anglo-American Giants y el MAC. La nota, breve y concisa, consignó un marcador de 16-6 en favor de los Giants, resultado casi imposible para un partido de futbol asociación. Además, el texto indica que la alineación del MAC estuvo compuesta por 12 jugadores, cifra superior a los 11 establecidos por las reglas de la Football Association (FA), que, aunque serían adoptadas formalmente una década después en México, normaron partidos como los jugados en Ecatepec en 1891.[4]
El marcador abultado –casi imposible– y el número de jugadores han generado dudas legítimas sobre la naturaleza de este partido. Por ello se ha planteado la hipótesis de que dicho juego pudo tratarse de un encuentro de rugby, disciplina que ya era practicada con cierta regularidad por británicos residentes en México desde la década de 1880. Esta posibilidad se refuerza si se considera que, a diferencia de las notas del Daily Anglo-American, que destacaban la inexperiencia de los practicantes del futbol, las crónicas del Two Republics sugieren una práctica más consolidada.
El mismo diario publicó el 2 de noviembre de 1892 una nota sobre un partido jugado en Pachuca, con motivo del “picnic anual del Club de Beneficiencia”. El texto señala que “la primera parte del programa fue una práctica de football entre los jóvenes miembros de la colonia británica”.[5] También destaca que los participantes “no han perdido nada de su habilidad y vigor”, lo que sugiere una continuidad en la práctica de este deporte. La nota advierte que si este grupo de jóvenes ingleses se enfrentara al equipo mexicano –al parecer en referencia al MAC– tendrían que emplearse a fondo para vencerlos.[6]
El 2 de diciembre de 1892 el Two Republics publicó una carta anónima –firmada como X.Y.Z.– con fecha 30 de noviembre, titulada “Pachuca Football Club”. En el primero de tres párrafos de la misiva se habla de que se llevaría a cabo, en un corto tiempo, una reunión para reorganizar “este club”. La carta rápidamente toma un tono de queja y reclamo al afirmar que es necesaria dicha reestructura pues el club “ha degenerado en una medida considerable”; y añade que “esto debe atribuirse a ciertos miembros”. Para el segundo apartado la carta señala explícitamente a los culpables de la degeneración del Club, dice textualmente que “podemos referirnos en particular a ciertos llamados jugadores de football que viven en las montañas”. Por último, el autor anónimo les da un consejo, “yo les recomendaría que demostrarán mediante sus esfuerzos que son dignos de ser admitidos en este club y que tomen en consideración el dicho de que los grandes habladores son, por lo general, pequeños hacedores”.[7]
Esta carta del 2 de diciembre y la nota del 2 de noviembre han sido empleadas de manera recurrente –incluso por el Club Pachuca– para denominar a la ciudad de Pachuca como la “cuna del futbol mexicano”, sin importar dos cuestiones trascendentales: 1) los partidos documentados en Ecatepec en 1891 y en la Ciudad de México en 1892; y 2) la ambigüedad del término football a finales del siglo XIX, que podía referirse tanto al futbol asociación como al rugby o a variantes de ambos deportes, distinción que no siempre era explícita en crónicas periodísticas dirigidas a un público que compartía referentes culturales.
La lectura acrítica de estas fuentes ha contribuido a la construcción de un relato fundacional que proyectó una práctica deportiva institucionalizada y definida para finales del siglo XIX, cuando las propias notas sugieren un escenario más difuso. La coexistencia de distintas modalidades de football, la variación del número de jugadores y la inexistencia de reglamentos, indican que para 1892 las prácticas deportivas de los británicos residentes en México no se ajustaban aún a lo que posteriormente se entendió como el futbol asociación.
En este sentido el caso de la ciudad de Pachuca, representada como la cuna del futbol mexicano, resulta ilustrativo, pues pone en evidencia los problemas metodológicos que surgen al utilizar fuentes periodísticas sin analizar sus contextos lingüísticos y culturales. Más que establecer un punto de origen definitivo, el análisis de las notas del Daily Anglo-American y del Two Republics da pie a cuestionar las narrativas historiográficas que han privilegiado determinados registros en función de intereses identitarios o conmemorativos.
Es importante subrayar que existe evidencia de que fue hasta mediados de la década de 1890, e incluso los primeros años del siglo XX, cuando en Pachuca se conformaron equipos que practicaron el futbol asociación de manera sistemática. Como el Pachuca Athletic Club, formado por mineros, ingenieros y técnicos ingleses. Este proceso coincidió con la fundación de otros clubes en Orizaba y la Ciudad de México y culminó en 1902 con la realización del primer torneo formal con un reglamento establecido (Cid y Mulet: 1962, 17-38). Lejos de ver a Pachuca como una “cuna del futbol mexicano”, debe verse a la ciudad como uno de varios espacios donde coexistieron diversas prácticas deportivas de origen británico. Reconocer esta complejidad contribuye a una reconstrucción histórica más precisa y, sobre todo, para desmontar las lecturas simplificadoras que han dominado la narrativa sobre los orígenes de futbol en México.
De la práctica dispersa a la organización formal: Clubes reglas y el primer torneo 1902
Durante la década de 1890 la práctica del futbol mexicano experimentó un proceso gradual de consolidación, marcado por la aparición de clubes estables y de reglamentos que normaron la práctica del balompié nacional. En la Ciudad de México fue fundado en 1894 el Reforma Athletic Club, uno de los primeros espacios donde el futbol asociación comenzó a practicarse de manera sistemática. Al igual que otros clubes de origen anglosajón, el Reforma se concibió como un espacio de sociabilidad para los británicos residentes en México, y el futbol coexistía con otros deportes. En esa última década del siglo XIX otros clubes incorporaron el futbol a sus actividades, como el British Club y el México Cricket Club. (Cid y Mulet: 1962, 17-38) Para este momento el football era una práctica que respondía a lógicas de pertenencia comunitaria y recreación más que a una competencia.
Paralelamente, en otras regiones del país tuvieron lugar procesos similares. En Pachuca entre 1898 y 1900 mineros, ingenieros y técnicos ingleses encargados de la explotación de las minas de El Chico, Hidalgo formaron el Pachuca Athletic Club, equipo pensado para jugar futbol asociación como actividad principal. En Orizaba, Veracruz, se fundó el Orizaba Athletic Club integrado por trabajadores escoceses de la fábrica textil El Yute.
Estos clubes organizaron en 1902, por iniciativa del Pachuca Athletic Club, el primer torneo de futbol en México. Para este certamen –además del Pachuca– se inscribieron los siguientes equipos: British Club, México Cricket Club, Reforma Athletic Club y Orizaba Athletic Club. (Cid y Mulet: 1962, 17-38) Es llamativo que todos estos equipos estuvieron conformados por ciudadanos británicos o por jugadores de origen europeo, los primeros futbolistas nacidos en México eran de padres extranjeros, salvo los pertenecientes a la élite porfirista.
El torneo se jugó entre octubre de 1902 y febrero de 1903 y representa un punto de inflexión en la historia temprana del futbol en México. El partido inaugural se disputó el 19 de octubre de 1902 en el campo del México Cricket Club, ubicado en Paseo de la Reforma y fue cubierto por otro diario angloparlante: The Mexican Herald. Aquel día el localgoleó 5-1 al British Club. La crónica señala que el encuentro fue normado por las reglas de la FA, lo que indica la adopción del reglamento para futbol asociación. También destaca el interés que generó el partido, pues el número de asistentes fue considerable, prácticamente todos ellos, miembros de la comunidad británica residente en el país.[8]
Lamentablemente el estado de conservación del texto impide saber quién fue el primer anotador en un torneo de futbol en México, pero se cuenta con las alineaciones de ambos equipos. Entre los nombres que destacan están R. N. Penny, jugador del México Cricket Club y que colaboró en la redacción del reglamento del torneo. Por el British Club figura Percy Clifford, inglés que llegó a México en 1900 y ayudó en la creación de esta incipiente Liga Mexicana. Posteriormente fue jugador hasta su retiro, cuando incursionó en la dirección técnica, ámbito en el que figuró al obtener dos títulos con el Club América. Clifford fue un personaje importante para el proceso que viviría el futbol en México durante las décadas de 1900 y 1910, en el que transitó de sólo ser practicado por británicos a popularizarse entre mexicanos de diversas clases sociales.
La adopción de las reglas de la FA permite distinguir este periodo de la prácticas ambiguas e incipientes de la década anterior. A diferencia de los partidos de 1891 y 1892, en los que ni las reglas ni la terminología para referirse al futbol eran del todo claras, el torneo de 1902 fue una competencia organizada, con calendarios definidos, alineaciones relativamente estables y una estructura de gobernanza. Esta naciente Liga Mexicana, fue organizada por la Mexico Association Football League, integrada por ingleses y escoceses, que fungieron como jugadores, técnicos, árbitros y organizadores.[9] (Cid y Mulet: 1962, 45-48)
Pese a este avance institucional, el futbol fue una práctica limitada a comunidades extranjeras y a sectores cercanos a la élite porfirista durante la primera década del siglo XX. La participación de jugadores mexicanos era marginal y no sería hasta la segunda década del siglo XX, en el contexto de la Revolución Mexicana, cuando el futbol comenzó un proceso de popularización más amplio entre la población nacional.
En este sentido, el periodo analizado (1891-1902) puede verse como una etapa de experimentación y transición, no como una etapa fundacional cerrada. Los primeros partidos documentados, las prácticas deportivas de colonias británicas, la incorporación paulatina de clubes y la organización del primer torneo formal configuran un proceso complejo, en el que convivieron distintas modalidades de football; además de una apropiación limitada del deporte al contexto nacional.
Conclusiones
El análisis de los primeros registros periodísticos del futbol en México, entre 1891 y 1902, permite cuestionar las narrativas fundacionales que han dominado la historiografía del futbol mexicano, las cuales suelen presentar el origen del balompié nacional como un proceso lineal y claramente definido desde sus inicios. Sin embargo, una lectura profunda, que considere el contexto de las notas periodísticas o las particularidades en el lenguaje, muestra un escenario fragmentado, marcado por prácticas deportivas diversas, públicos específicos y una fuerte ambigüedad en el uso del término footabll.
Las notas publicadas en diarios como el Daily Anglo-American, The Two Republics, The Mexican Herald y El Universal, ponen en evidencia que el futbol fue introducido en México como una práctica recreativa asociada al mundo del trabajo industrial y a la sociabilidad de las comunidades de británicos residentes en México. Durante esta primera década el futbol se jugó en espacios periféricos o en clubes exclusivos, restringido a británicos y a sectores cercanos a la élite porfirista, con una participación marginal de la población nacional.
El estudio crítico de estas fuentes permite cuestionar lecturas posteriores que han utilizado selectivamente ciertos registros para sustentar la primicia de una región o ciudad como “cuna del futbol mexicano”. El caso de Pachuca es un buen ejemplo, no por establecer el nacimiento del futbol mexicano en ese lugar, sino por evidenciar los riesgos metodológicos de proyectar categorías deportivas contemporáneas sobre prácticas deportivas del pasado, cuya reglamentación era poco clara. Mas que un punto específico, las fuentes sugieren la coexistencia de distintas modalidades del incipiente football y ritmos dispares de adaptación regional.
El periodo analizado muestra un proceso gradual de institucionalización que culminó con la organización del primer torneo con el reglamento de la FA en 1902-1903. Este certamen marcó un punto de quiebre en la historia al establecer ciertos criterios reglamentarios claros y una estructura de competencia mínima. Esto no significó una apropiación del futbol por parte de la sociedad mexicana, por el contrario, durante una década más el futbol fue practicado mayoritariamente por comunidades extranjeras; y su popularización entre sectores más amplios de la población ocurriría hasta después del estallido de la Revolución Mexicana en 1910.
2. Referencias
- Cid y Mulet, J. (1962), Libro de oro del futbol mexicano, Ciudad de México: Editorial B. Costa-AMIC, 2° edición.
- (1892) “Mexican Athletic Club” Inauguración, El Universal, 3
- (1891) Football at San Cristóbal, Daily Anglo American, 2
- (1891) Football match at San Cristóbal, Daily Anglo American, 3
- (1892) Football, The M.A.C. and the London Bank Giants, The Two Republics, 4
- (1892) Pachuca Points, Annual Picnic of the Benevolent Club, The Two Republics, 4
- (1903) Reforma wins game, The Mexican Herald, 5
- (1902) Strenous Football is played in México, The Mexican Herald, 2
[1] Football at San Cristóbal, Daily Anglo American, 3 de noviembre 1891, P. 2
[2] Football match at San Cristóbal, Daily Anglo American, 23 de diciembre 1891, P. 3 Texto original: The former are rivsters working on the dredgers in course of erection, whilist the latter team consist of mechanics emplyed in the fitting shops.
[3] “Mexican Athletic Club” Inauguración, El Universal, 11 de octubre de 1892, P. 3
[4] Football, The M.A.C. and the London Bank Giants, The Two Republics, 1 de noviembre de 1892, P.4
[5] Pachuca Points, Annual Picnic of the Benevolent Club, The Two Republics, 8 de noviembre de 1892, P.4
[6] Texto original: The manner in wich the memebers of the before mentionated colony played showed that they have lost none of their old skills and vigor and should the play against the mexican team, the latter will have their work cut out to deafat them.
[7] Pachuca Football Club, The Two Republics, 8 de noviembre de 1892, P. 4. Frases originales citadas: This club which lately has degenerated to a considerable extent. This must attributed to the lack of energy of certain members; We may in particular refer to certain so-called football players who live in the mountains; I would advise them to show by their efforts that they are worthy of being admitted into this club.
[8] Strenous Football is played in México, The Mexican Herald, 20 de octubre de 1902, P. 2
[9] Reforma wins game, The Mexican Herald, 26 de octubre de 1903, P.5







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