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RESUMEN:

La incautación de la Federación Catalana de Fútbol no solo tuvo como finalidad depurar la institución de cualquier persona simpatizante con el pensamiento golpista y garantizar su fidelidad al gobierno republicano. Así no se resolvía el problema político pues por un lado desde las instituciones republicanas se perfilaba un modelo prosoviético del deporte popular y

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De la Olimpiada Popular a la Liga del Mediterráneo (Julio 1936-Enero 1937) – Parte III

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La incautación de la Federación Catalana de Fútbol no solo tuvo como finalidad depurar la institución de cualquier persona simpatizante con el pensamiento golpista y garantizar su fidelidad al gobierno republicano. Así no se resolvía el problema político pues por un lado desde las instituciones republicanas se perfilaba un modelo prosoviético del deporte popular y por otro aparecía la propuesta del catalanismo, que pese a su tendencia separatista, tenía una raíz burguesa que, por tanto, estaba a favor del fútbol profesional. Todo se complicaba más porque los equipos profesionales obtenían el grueso de sus ingresos en las competiciones españolas a las que no pensaban renunciar.

El proyecto de Ramón Eroles para el fútbol catalán

El 21 de agosto de 1936 en La Vanguardia de Barcelona se publicó una entrevista con el presidente incautador de la Catalana, don Ramón Eroles. En ella anticipaba sus propuestas para democratizar el fútbol catalán:

“Un veterano demócrata y antiguo aficionado a los deportes, el señor Eroles, consejero municipal y delegado del consejero de Cultura en la Federación Catalana de Fútbol. Incautándose de la misma en nombre de las Milicias Antifascistas, se ha encargado de llevar el ritmo de la nueva situación, impuesta por el espíritu de libertad del pueblo en la amplia y vasta zona deportiva del fútbol, que siempre ha sido entre nosotros el deporte de más raigambre popular, pero que, por vicios de la profesionalización, había sufrido desvíos en la organización que es preciso enmendar sin prisas, con calma eficaz. Con la serenidad y el acierto de que se considera capaz al señor Eroles, perfecto conocedor de estos menesteres, pero que además no vacila en aceptar con un amplio espíritu liberal las colaboraciones que considere precisas, el fútbol catalán y de un modo especial el modesto, que había sido un tanto olvidado en la antigua organización, vivirá esplendoroso en su base, volviendo a bullir los equipos movidos por la afición pura o por una profesionalización popular lógica. Este aspecto de la entrada misma del fútbol viene siendo estudiado por el señor Eroles con la idea, sobre todo, de que el fútbol cumpla su misión deportiva y cultural ligada en lo posible a la espectacularidad, pero sin que el espectáculo prive por encima de todo, como venía ocurriendo, reduciéndose cada día más el número de jugadores y mustiándose y muriendo lentamente nuestro fútbol, que tuvo y retiene unas características bien definidas. Espíritu abierto, que en la catalanidad de nuestros clubs y en su misma honda catalanidad personal ha de encontrar fuerzas espirituales sobradas para llevar a cabo la labor que se le ha encomendado, el señor Eroles no es hombre de proyectos verbales sino de actuación y más que sus palabras, espera que hablen los hechos. No obstante un colega ha logrado unas declaraciones suyas que nos complacemos en reproducir y que dan una idea ya en principio, un principio en  marcha, de la organización que el delegado de Cultura va a dar al fútbol desde la Federación Catalana que interinamente preside.

He aquí los párrafos principales de la entrevista con el señor Eroles de nuestro compañero “P. d’E”:

-¿Se ha puesto en contacto con los exfederativos, según hemos leído?

-No hubo entrevista, como se ha publicado. Ha sido una falsa interpretación con las que será muy preciso ir con cuidado. La realidad es que los exfederativos vinieron a verme para ofrecérseme. Los recibí y hablamos. Esto es todo. Para la Federación he determinado, como ya saben ustedes, que el señor Guardia sea mi delegado en cuanto yo no pueda hallarme en el organismo federativo, y en la Liga Amateur, hice lo propio. También con el empleado de la Federación, señor Parcerises y mi secretario, señor Martí, acudimos a incautarnos del Colegio de Árbitros, donde se hallaban varios colegiados directivos. Delegué de momento en el señor Baliu, secretario, hasta que decida una orientación firme.

-¿Proyectos en la Federación? ¿Modificaciones?

-Tengo esbozado un plan de democratización que en breve adquirirá caracteres firmes. El viernes acudirán los delegados de los clubs de Primera Categoría a una reunión para la que les he convocado…

-¿Los de Primera Categoría?

-Exactamente.

-Así… catorce.

-Catorce. De ahora en adelante la Federación Catalana no tendrá más que dos categorías: Primera y Segunda.

-Y dos campeonatos…

-Esto es. Uno de Primera con catorce clubs, que son los que la integran. Y otro de Segunda con todos los demás clubs adscritos a la Federación. Como puede observar, esto ya democratiza mucho el fútbol, establece contacto entre los clubs que necesitan estímulo y ha de redundar en beneficio del nivel técnico y de la difusión del fútbol.

-¿Campeonato de todos contra todos  y a doble vuelta? 

-Sí. Y el de Segunda categoría por comarcas, que lo hagan factible a los efectos de los desplazamientos. Con todos los clubs de  Cataluña. Todos. 

-¿Cuándo empezará el Campeonato?

-Tengo que comunicar antes mis decisiones a los clubs, con los que quiero ir de absoluto y democrático acuerdo. Pero no antes de mitad de septiembre.

-¿No cree usted que la nueva estructuración del Campeonato de Cataluña implicará un calendario prolongado?

-Evidentemente. Pero lo que interesa es el fútbol catalán. Y, además, no creo que deba pensarse en la Liga española.

-¿No cree, también, que algunos clubs de los llamados potentes se considerarán perjudicados económicamente?

-Yo estimo que esta fórmula ha de ser conveniente a todos en las actuales circunstancias y además tengo el proyecto de organizar una competición que empezará después del Campeonato y que jugarán los seis clubs mejor clasificados en el mismo. Entretanto empezaría la Copa Cataluña con el sistema de copa a eliminatoria con doble partido.

-El  calendario del Campeonato ¿se sabrá pronto?

-Tan pronto como se haga el sorteo. Porque habrá sorteo escrupuloso. En cuestiones deportivas, lo primero es velar por la más estricta deportividad.

-¿Comités de Competición y Apelación?

-Quedarán nombrados en su día. Y algo que creo que tiene mucho interés para usted, porque la tiene para el público, es que lo que se democratizará de veras serán los precios. Habrá unificación para todos los partidos de Campeonato, sin que pueda  ser aprovechado cualquier momento, más o menos emotivo de la competición, para sacar mayor provecho. 

-¿A cuánto la entrada general?

-No sé… A base de dos pesetas

-¿Colegio de Árbitros?

-Hace apenas dos días de la incautación y no he podido estudiar la situación actual y su funcionamiento. Será cuestión de documentarme y resolver. De todas maneras, estimo que es procedente ver la manera de crear un organismo que ejerza un control para garantizar las actuaciones de los árbitros. Desde luego, se hará cuanto deba hacerse para que también esta importantísima rama de la organización futbolística marche debidamente. En esto, como en todo, estoy absolutamente convencido de que también obraré con el beneplácito de todos. Habrá acuerdo con los clubs, con los árbitros y con todos, porque todos estamos interesados en que esta obra de la democratización del fútbol catalán y de su resurgir magnífico sea un hecho. Y lo lograremos, De momento, todos los organismos afectos a la Federación están plenamente identificados y dispuestos a secundar mi labor. Ayer estuvieron a visitarme el doctor Blanch, quien ha procedido a la incautación de la Mutual Esportiva de Cataluña, acompañado de su director, doctor Moragas, y del administrador señor Pla, para hablarme de asuntos de su funcionamiento económico, y ni mi intervención en la Federación Catalana, ni la del señor Blanch en la Mutual, han de significar ningún perjuicio para ambos organismos ni mucho menos. A todos nos anima el mismo propósito de velar por los intereses deportivos y humanitarios del fútbol y procurar que éste entre por verdaderos cauces de democracia e igualdad, que son los postulados que deben guiarnos en estos momentos. 

Más que una entrevista hoy este texto se identificaría con un publirreportaje. Propiamente no hay preguntas, sino un guion de apoyo para que Ramón Eroles fuese exponiendo su proyecto una vez incautada la Federación Catalana de Fútbol al servicio del catalanismo y de la ideología política del Frente Popular.

Para entender mejor este anuncio vale la pena destacar presentaciones y afirmaciones recogidas en el artículo de La Vanguardia:

Ramón Eroles Sorribes (Aña, provincia de Lérida, 12 de enero de 1887 – Barcelona, 25 de agosto de 1956), era un perfecto desconocido en el mundo del deporte. Se presentaba como veterano demócrata y antiguo aficionado a los deportes sin más currículo que ser consejero municipal. Se convertía en el brazo ejecutor de la incautación, necesaria no solo para limpiar la Federación de posibles simpatizantes del sector golpista sino para desarrollar la ideología de su grupo político. Por eso se hacía necesario enmendar los vicios de la profesionalización, aunque consciente de posibles dificultades para llevar adelante esos cambios ya que pretendía hacerlos sin prisas.

En el centro de su proyecto estaba el fútbol catalán modesto, que hasta ese momento había sido dejado, según su criterio, de lado por la Federación. Con el nuevo presidente se esperaba potenciar el fútbol aficionado y si acaso una profesionalización popular lógica -concepto sin definición-. Porque para Eroles la verdadera finalidad del fútbol era estar al servicio del deporte y la cultura sin que estuviese sometido a un espectáculo que reducía cada día el número de jugadores y mataba al fútbol catalán. Un objetivo que había de ser impulsado por la catalanidad de los clubs y en la misma honda catalanidad del propio presidente.

Ya en estilo directo y en palabras del propio Ramón Eroles se podía extraer conclusiones mucho más concretas:

Para la reestructuración del fútbol catalán no contaba con la experiencia de los directivos depuestos, quienes, pese a ofrecerse para colaborar, fueron despedidos. Solo mantuvo a José Guardia como delegado del propio presidente en caso de su ausencia. Para el Colegio de Árbitros, también incautado por Eroles, nombró como su delegado-representante a José Baliu, que ejercía entonces de secretario.

Su plan de democratización del fútbol catalán pasaba por constituir una directiva presidencial, él mismo, y unos representantes de los diferentes sectores que actuarían como consejeros a los que el presidente escucharía o no, según su propio criterio.

Aunque la palabra democratización aplicada al fútbol para Ramón Eroles consistía en minimizar el protagonismo del fútbol profesional en beneficio del amateur y la mejor manera de llevarlo a cabo era reducir las diferencias entre ambas categorías.

Proponía una Primera División producto de la unificación de la Primera A (seis equipos: FC Barcelona, FC Badalona, CD Sabadell FC, CD Español, FC Gerona y Granollers SC) y la Primera B (ocho equipos: CD Júpiter, UE Sant Andreu, CD Europa, Tarrasa FC, UA Horta, FC Martinenc, UE Sans y Vich FC) en un único grupo; e igualmente pretendía hacer una Segunda División refundiendo la Segunda Preferente y la Segunda Ordinaria en una categoría. La Federación tendría solo dos categorías: Primera, catorce equipos, y Segunda, el resto de clubs catalanes.

La consecuencia inmediata era que el Campeonato de Cataluña sería disputado por los catorce equipos de Primera a doble vuelta, esto es veintiséis jornadas que completarían todo el calendario oficial de la temporada.

Hay que recordar que para la Asamblea de la Federación Catalana de Fútbol que no llegó a celebrarse se pretendía discutir una ampliación de la Primera B a doce equipos, divididos en dos grupos de seis. Esta propuesta no convencía a los clubs de Barcelona y su cinturón ya que implicaba aumentar el número de desplazamientos, lo que elevaría el presupuesto sin tener una compensación proporcional por las recaudaciones que se pudiesen obtener. Igualmente, en ese Asamblea no se pretendía alterar en absoluto la Primera A que además de ser Campionat de Cataluña se correspondía con los grupos superregionales de la Federación Española. Baste señalar que los dos clubs más fuertes, FC Barcelona y CD Español, como clubs profesionales cubrían sus presupuestos con el Campeonato Nacional de Liga y el Campeonato de España, por lo que no hay que hacer ningún esfuerzo para prever su total negativa a una competición que les obligase a desplazarse a Tarrasa y a Vich -por citar a dos equipos de Primera B- a cuenta de unas flojas taquillas cuando se recibiese en Barcelona a estos equipos.

Anticipándose a cualquier negativa de los dos poderosos barceloneses Ramón Eroles reivindicaba que el fútbol catalán debía elegir lo que más le fuese conveniente, sin tener en cuenta al fútbol español. No precisaba si este proyecto se iba aplicar de manera excepcional a la temporada 1936/37 o si, por el contrario, iba a ser el primero de un nuevo sistema de competición al margen de la Federación Española, pues al finalizar la liga con catorce equipos, tenía en mente organizar otro torneo especial para los seis primeros junto con la Copa de Cataluña, en la que participarían todos los equipos catalanes.

Y pese a que decía que todo se llevaría a cabo en total acuerdo con los clubs implicados ya iba adelantando que el sorteo de la competición -esa que todavía no habían aprobado los clubs- sería directo, sin cabezas de series ni ninguna otra condición.

Para asustar más a los clubs fuertes anunciaba una unificación de los precios -dos pesetas para todas las entradas- para ver los partidos, que además serían fijos para toda la temporada, indistintamente los equipos y competición que se juegue.

El publirreportaje tenía una laguna cuando Ramón Eroles admitía que desconocía el mundo arbitral y que después de estudiarlo llevaría a cabo su total reestructuración democrática. Era una prueba evidente de que el presidente incautador no estaba debidamente cualificado para afrontar una revolución del fútbol ya que la integridad del estamento arbitral es uno de los pilares en los que se basan las competiciones, tanto las profesionales como las más humildes.

La respuesta de los poderosos del fútbol catalán

Como era de esperar, la irrupción de Ramón Eroles era entendida por los directivos depuestos como una falta grave de respeto, no solo a ellos sino a una institución que siempre había velado por el fútbol catalán. De este sentir informaba el periódico catalanista L’Instant en su edición del 1 de septiembre de 1936:

Descontentos en torno a la nueva organización federativa
Entre los señores que componen el ex Consejo Directivo de la Federación Catalana de Fútbol hay un cierto malestar.
Esto proviene de la actitud tomada en la citada Federación por el delegado que en nombre de la Generalidad se incautó de la misma, ya que mientras el Consejo Directivo que regía esa Federación fue destituido en pleno, el Consejo del [fútbol] Amateur fue respetado íntegramente, tan solo con el cambio de nombrar del Comité Delegado; y lo mismo ha pasado con el Colegio de Árbitros donde ha dejado delegado a un de sus miembros.
El disgusto es manifiesto, porque todos estos motivos pueden dejar entrever que las personas que regían la Federación eras sospechosas o no lo suficientemente afectas al régimen, algo que queda bastante claro favorablemente para todos aquellos que conocían su actuación. Si en un primer momento dimitieron sin protestar, lo hicieron guiados por el propósito de no crear dificultades a la persona delegada por el Gobierno de la Generalidad.
También se sabe que los jugadores de fútbol tampoco están contentos con la actuación que se lleva a cabo y creen que hace falta ir hacia un cambio total.
Por estas mismas razones algunos clubs no parecen estar muy de acuerdo con su actuación y también se tiene la impresión de que esta semana la marcha federativa tomará una dará un giro hacia vías que sean mejor aceptadas por todo el mundo.

A su vez, el proyecto de la Liga Catalana para cubrir el calendario de la temporada 1936/37 no podía ser recibido de buena manera por los dos equipos punteros de Barcelona. Tampoco es que tuviesen demasiadas alternativas ya que autoincautados debían mantener un equilibrio en la balanza entre sus intereses naturales como clubs de fútbol y el nuevo modelo de gestión de la entidad que se imponía desde el Frente Popular.

En el FC Barcelona se mantuvo un encuentro entre el nuevo comité del club y los jugadores de la plantilla profesional para aunar esfuerzos. De dicha reunión dio cuenta El Mundo Deportivo a través de uno de los empleados del club que rogó no se facilitase su nombre17. Es de suponer que en el CD Español se actuase de manera parecida porque los clubs de Primera A habían sido convocados a una reunión con el nuevo presidente de la Catalana para el 24 de agosto.

Así se dio cuenta de dicha reunión en El Mundo Deportivo, diario que en esa misma fecha anunciaba su incautación18:

Sobre la reorganización del fútbol en Cataluña.
Los clubs de Primera Categoría no aceptan, en principio, la ampliación del Grupo “A”.
El fútbol regional catalán está viviendo unos momentos de incertidumbre ante las nuevas orientaciones que, debido a las actuales circunstancias, se ha creído conveniente introducir y para la exposición de las cuales fueron convocadas las primeras Categorías A y B y la Segunda Preferente.
En la reunión del lunes se trató del proyecto del delegado incautador de la Generalidad, señor Eroles, que reúne a los clubs de las categorías A y B en un solo Grupo.
Asistieron a la reunión los delegados de los clubs siguientes: Barcelona, Calvet; Español y Tarrasa, Casamitjana; Granollers, Xiol; Badalona, Farré; Gerona, Trías; Sabadell, Sangüesa; Europa, Saló; Martinenc, Villa; San Andrés, Casanovas; Sans, Miró; Vich, Rebollida; Horta, Altimis; y Júpiter, Vidal.
Presidieron la reunión el señor Eroles y el señor Guardia, asesorados por el oficial de secretaría, señor Parcerises.
La reunión fue muy movida. En ella expuso el señor Eroles sus proyectos que no fueron bien acogidos por los clubs de Primera Categoría A, abogando en cambio, parte de los de la Primera B, por la ampliación.
El señor Calvet, delegado del FC Barcelona, dijo que ante todo era preferible ir a la convocatoria de una asamblea para la elección de nuevo Consejo directivo, si fue destituido el anterior por creerse que no era el más indicado en las actuales circunstancias y que dicho Consejo podía presidirlo el delegado de la Generalidad y que para dicho cargo, el Barcelona estaba dispuesto a dar su voto al señor Eroles.
Éste manifestó por su parte, que los clubs no habían de sentir ningún temor hacia su persona por la intervención en la dirección del fútbol, ya que estaba dispuesto a velar por los intereses de todos y que para ello quería recoger las impresiones de todos sus representantes.
Los delegados de la Primera Categoría A manifestáronse disconformes con toda ampliación, alegando que se deben a una reglamentación establecida y que el Campeonato de Primera Categoría, sólo pueden jugarlo en su grupo seis clubs, por ir ligado con otras competiciones peninsulares. Si transcurrido el Campeonato de Cataluña no habían cesado las anormales circunstancias, que se están viviendo en España, entonces podría iniciar otra competición de carácter local, velando por el interés común.
En resumen, sobre este punto no hubo acuerdo. Al preguntar el señor Eroles, terminada la reunión, si los clubs de Primera Categoría A aceptaban la ampliación a catorce clubs, estos manifestaron que abogaban por jugar el Campeonato como se hizo la temporada anterior, o sea únicamente con los seis clubs.
Queda, pues, por solucionar este punto tan delicado. Es posible que el señor Eroles resuelva en consecuencia, después de estudiar bien sus proposiciones, para aunarlas al interés de todos.

Como bien se desprende del texto fue un choque bastante violento entre Ramón Eroles y los clubs poderosos catalanes que se alienaban con la Comité Directivo depuesto. No solo se rechazaba el proyecto presidencial sino incluso se cuestionaba la legalidad del presidente, a quien Rosendo Calvet le recordó que antes de todo lo que debía hacer era convocar la elección de un nuevo Consejo Directivo tras haberse destituido el anterior legítimo.

El otro gran golpe al proyecto catalanista fue el respaldo que los clubs daban a la reglamentación que ligaba el Campionat de Catalunya al resto de competiciones españolas y por lo tanto era de obligado cumplimiento con lo dispuesto por la Nacional.

Según se desprendía del texto en El Mundo Deportivo, finalmente Ramón Eroles tuvo que admitir que no hubo acuerdo.

Había otra versión de esta importante reunión, recogida en La Historia del FC Barcelona, escrita por Rosendo Calvet, precisamente el delegado del club en la cita:

A renglón seguido fue necesario intervenir para resolver una cuestión muy enojosa que, de prosperar, hubiese perjudicado económicamente al Barcelona y al Español, precisamente por su categoría dentro del fútbol nacional y por sus obligaciones contractuales con los jugadores que  tenía inscritos, por supuesto, profesionales. El advenedizo delegado o representante de la Federación Catalana de Fútbol, que también había sido intervenida, sugirió que el Campeonato de Cataluña, próximo a empezar fuese disputado por dieciséis o veinte clubs, en un solo grupo, lo que equivalía a incluir en él a muchos equipos de categorías inferiores, casi todos ellos aficionados. 

El delegado del Barcelona, que para este caso había sido autorizado por el del Español, señor Casamitjana, aceptó la sugerencia, si bien condicionándola, en el sentido de que se autorizara a estos dos clubs para suspender los contratos con sus jugadores profesionales por mientras durara aquella competición, y constituir equipos de aficionados. No fue aceptada. La situación era delicada y tensa la atmósfera. Encima de la mesa en torno a la cual estaban reunidos los delegados, aparecían algunas pistolas y revólveres, cuyos cañones parecían apuntar a los del Barcelona y el Español. Era imprescindible tomar una resolución enérgica y valiente, hacer frente al peligro o sucumbir. No había otra alternativa. Levantándose de su asiento, el representante barcelonista anunció que su club y el Español renunciaban a participar en el Campeonato de Cataluña. El impacto causó efecto. La propuesta federativa fue retirada…

Y según Ricardo Calvet la clave estuvo en el órdago a la grande que presentaron Español y Barcelona: o jugaban con aficionados o no jugaban.

Ramón Eroles se daba de frente con la realidad del fútbol catalán. Mandaban los grandes que eran los que sostenían todo, tanto el espectáculo como la afición. Sin los mejores jugadores los ingresos de taquilla se verían fuertemente reducidos y con ello se comprometía muchísimo la viabilidad de un campeonato con las dimensiones propuestas por el incautador. Lo que no se especificaba en la noticia publicada en El Mundo Deportivo era el motivo por el que el presidente se marchó de la Federación sin atender la otra reunión convocada esa misma fecha con los representantes de la Segunda División.

El caso fue que pasados los días nadie sabía a qué atenerse. Por un lado los clubs se mantenían firmes en su rechazo al proyecto de Eroles mientras que el presidente confiaba que su propuesta acabaría realizándose19.

Una semana después de la infructífera reunión entre el incautador y los representantes de la Serie A, finalmente apareció una entrevista a Ramón Eroles en El Mundo Deportivo a cargo del redactor jefe del rotativo incautado José Torrens Font20:

El Campeonato de Cataluña de fútbol empezará probablemente el 20 de septiembre
…pero hasta ahora nada hay resuelto sobre su nueva fórmula.
¿Hacia una Comisaría del Deporte en Cataluña?
Seguimos en el “impase”. Después de la reunión de clubs de Primera Categoría en la que nada se concretó y después de la frustrada reunión de la Segunda Preferente, ayer se personó nuevamente en la Federación Catalana el delegado incautador de la Generalidad señor Eroles, a quien nos fue grato saludar y requerir algunas notas de interés informativo con relación al problema de la nueva fórmula —permítasenos que empleemos esta palabra y no “estructuración”, que nos parece de excesivo contenido para aplicarla al caso— del Campeonato de Cataluña que es el tema único que en estos momentos se debate en los medios federativos.
— Perdóneme que no pueda ser hoy aún lo explícito que yo desearía —nos dijo el señor Eroles—. No hay nada resuelto. Pero estoy estudiando a conciencia el asunto y pienso que, si no a fines de esta semana, a primeros de la próxima, cuando menos, quedará decidida la fórmula.
— ¿Será necesaria para ella el acuerdo de todos los clubs interesados?
— Desde luego, se procurará. Pero si no se obtuviera (cosa que, según me dicen los compañeros de la Federación, es poco probable que suceda), también habrá fórmula.
— ¿A base de los 14 clubs?
— Esto no puedo decírselo, porque ya sería decirle poco menos que todo y dar por terminado el estudio del asunto, y mis cambios de impresiones con los clubs. Durante toda la semana iré acabando de formar concepto y resolveremos.
— ¿Resolveremos o resolveré?
— Yo espero que resolveremos. Yo tenía un proyecto que ya fue esbozado en el mismo “El Mundo Deportivo” pero no puedo decirles ahora si será o no este proyecto el que prevalga. Pero desde luego no habrá “ukase” personal, sino una resolución después de los oportunos asesoramientos.
— ¿Puede decirme por lo menos cuándo piensa que pueda empezar el Campeonato de Cataluña?
— Indudablemente no podrá empezar en la fecha antes prevista. Después de resuelta la fórmula habrá que dar el tiempo prudencial para los fichajes de jugadores y otros trámites imprescindibles. Además, hay clubs incautados o a medio incautar que no pueden en este momento haber regularizado bien su nueva situación. Creo que el Campeonato de Cataluña podrá empezar el 20 de septiembre.
— ¿Podría decirnos si la incautación de la Federación Catalana por la Generalidad afectará solo a la fórmula del Campeonato de Cataluña o ahondará más en la organización del fútbol catalán.
El señor Eroles medita un momento y nos responde:
— De momento se va a resolver lo inmediato. Hay que jugar el Campeonato para contribuir a la sensación de normalidad para que los empleados de los clubs, de la Federación y desde luego también los jugadores profesionales, no vayan a nutrir las filas de los “parados”. Pero es indudable que hay que dar nuevos rumbos y orientaciones al fútbol para que cumpla una misión cultural y social más elevada. Pero acerca de ello tampoco puedo adelantar nada. Es cosa que ha de ser objeto de detenido y sereno estudio. Yo creo que la simple variación de la fórmula del Campeonato ya es una renovación de acuerdo con los principios democratizadores que han de regir el fútbol como todas las actividades de cualquier orden en Cataluña. Pero así como no se sabe cuál será el nuevo orden social cuando se haya aplastado definitivamente el fascismo, tampoco cabe hacer aún demasiadas conjeturas acerca del porvenir y de la función del fútbol y de todos los deportes en lo venidero, aunque este venidero esté próximo. Me permito creer que esta será incumbencia de una Comisaría del Deporte en Cataluña, que creo que hace mucha falta. Pero hay que dar tiempo al tiempo…
Las palabras del señor Eroles después de su breve meditación nos revelan que ha comprendido bien el alcance de nuestra última pregunta y la ha satisfecho lo mejor y más sinceramente posible dentro de la obligada discreción que el cargo y el momento le imponen. Y no insistimos…

Después de la precipitada salida del presidente incautador tras la primera reunión del día 24 que obligó a suspender la prevista a continuación, Ramón Eroles volvía a aparecer en prensa. Se trataba de su segunda presencia efectiva en la que exponía abiertamente su punto de vista. Aparentemente mantenía su postura inicial, convencido de que su idea acabaría siendo aceptada por todos, aunque ahora dejaba entrever que asumía no tener el respaldo de los clubs más fuertes, como así se lo puntualizaba José Torrens. Quizá Ramón Eroles no se sentía con suficiente fuerza para materializar su proyecto y no era solo por la oposición de los clubs más poderosos. Por un lado se apunta en la entrevista, en el caso de imponerse un Campeonato con catorce equipos, la voluntad de evitar un conflicto laboral, el que podría generar la quiebra económica de los clubs, ahora en propiedad de sus trabajadores que estaban movilizándose para constituir un sindicato. Y por otro, la necesidad de crear una institución por encima del protagonismo personal que tenía el presidente con suficiente capacidad de maniobra política para responsabilizarse de la imposición de cualquier medida, por impopular que sea.

Y los acontecimientos no se hicieron esperar. El mismo día en que se publicaba la entrevista a Ramón Eroles también salía a la luz en el Diario Oficial de la Generalidad Catalana el Decreto con el que se creaba el Comisariado de Deportes de Cataluña:

Decreto creando el Comisariado de Deportes de Cataluña y nombrando su Delegado para organizarlo y regirlo al doctor Soler Damians.
Decreto
Para unificar y realizar las diversas iniciativas formuladas a la Generalidad por Entidades deportivas y Organizaciones sindicales y con la finalidad, sobre todo, de situar el deporte en el lugar que le corresponde en la nueva estructuración de la vida en Cataluña.
A propuesta del Consejero de Cultura de acuerdo con el Consejo,
Decreto:
Art 1º Se crea el Comisariado de Deportes de Cataluña.
Art. 2º Se nombra Delegado de la Generalidad para organizar y regir la mencionada Comisaría, al doctor Soler Damians.
Barcelona, 27 de agosto de 1936.
Lluís Companys
El Consejero de Cultura, Ventura Gassol.

Y el 31 de agosto el Sindicato de Profesionales del Fútbol se hacía visible publicando una nota en El Mundo Deportivo 21, 22. Era la jugada perfecta de los futbolistas profesionales puesto que un gobierno de izquierdas y frentepopulista por principios no podía negar el derecho al trabajo de sus obreros. Y precisamente el Comisariado de Deportes nacía para unificar y realizar las iniciativas que presentasen la Federación Catalana de Fútbol en la persona de su presidente y el Sindicato de Profesionales del Fútbol, que representaba a los jugadores.

El diario deportivo barcelonés23 dio cuenta de las consecuencias de estos últimos movimientos

La noticia empezaba con:

Al llegar ayer por la tarde a la Federación Catalana el federativo delegado señor Guardia nos sorprendió con la noticia de que habían desaparecido todas las dudas y vacilaciones sobre la manera en que se habían de jugar los Campeonatos Regionales de la presente temporada, lo cuales se disputarán conforme a los hasta el presente estatuido.

Fue una breve reunión dirigida por José Guardia, ya que el señor Eroles no hizo acto de presencia, a la que acudieron los representantes de los delegados de los seis equipos de la Primera Categoría A. Surgieron los acuerdos mínimos para organizar el torneo según las pautas establecidas en temporadas anteriores y se dio paso a la confección del calendario mediante sorteo.

Aparentemente, de un plumazo se despejaban todas las dudas. Del proyecto del señor Eroles y del propio señor Eroles, al menos ese día, no hubo noticias. De todas formas las habría muy pronto.

(Continúa)

17 El Mundo Deportivo, 22 de agosto de 1936.

18 La incautación del diario El Mundo Deportivo se publicó en la portada del número correspondiente al 26 de agosto de 1936. Podría llamar la atención que esta medida se llevase a cabo con más de un mes de retraso respecto a otras publicaciones, sin embargo dado que el compromiso político de su redactor jefe, José Torrens Font, no ofrecía ninguna duda nunca hubo prisas para hacer efectiva la incautación. Durante todo ese mes el periódico funcionó con una autocensura que no le impidió dar una información muy completa de los Juegos Olímpicos de Berlín.

19 El Mundo Deportivo, 27 de agosto de 1936.

20 José Torrens Font fue un activo deportista y periodista deportivo catalán. Fue jugador y directivo del Universitari SC de Barcelona. También se dedicó al arbitraje. Fue el árbitro de la final del Campeonato de España de 1918 (Real Unión-Madrid FC 2-0). Como periodista fue director de El Sport (1910), La Jornada Deportiva (1921-1925) y El Mundo Deportivo (1929-1939). Tras el fallido golpe de Estado del 18 de julio de 1936 José Torrens, como miembro de la Unió de Rabassaires de Catalunya formó parte del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña, lo que le valió conservar su puesto de redactor jefe en El Mundo Deportivo en el momento de su incautación.

21 El Mundo Deportivo, 31 de agosto de 1936.

22 Del Olmo, José: El Sindicato de Profesionales del Fútbol 1936-1937. Segunda parte.  Cuadernos de Fútbol Nº 140. CIHEFE, digital, marzo 2022.

23 El Mundo Deportivo, 2 de septiembre de 1936.

 

 

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