Los primeros registros del futbol en México: prensa y disputas historiográficas (1891-1902)

Los primeros registros del futbol en México: trabajadores británicos, élites porfiristas, prensa y disputas historiográficas (1891-1902)

El origen del futbol en México ha sido narrado tradicionalmente como un proceso claramente identificable, asociado a lugares específicos y a fechas que con el tiempo adquirieron un carácter fundacional. Es decir, un relato cerrado, que fija de manera definitiva diversos datos o actores, y no deja lugar para las contingencias en el proceso histórico. Estas formas de representar le futbol se han construido, en buena medida, mediante el uso selectivo de notas periodísticas de la última década del siglo XIX, leídas como evidencia de la práctica del futbol asociación. Sin embargo, una revisión crítica de esta prensa decimonónica permite cuestionar la solidez de dichas ideas.

“Football at San Cristobal”, Daily Anglo-American (Ciudad de México), 3 de noviembre de 1891. Nota sobre el partido disputado el 1 de noviembre entre Pearson’s Wanderers y San Cristobal Swifts. Repositorio de la Hemeroteca Nacional de México.

Este artículo analiza los primeros registros periodísticos del futbol en México entre 1891 y 1902 desde una perspectiva historiográfica e histórica. A partir del estudio de estas notas –todas en inglés excepto una–, se propone entender estos textos como indicios de que la llegada del futbol a México fue un proceso gradual, fragmentado y socialmente acotado; vinculado principalmente a trabajadores británicos y a la élite porfirista. También se destaca la ambigüedad que existió en el uso del término football, que, para finales del siglo XIX, podía englobar diversas prácticas como el futbol americano, el futbol asociación o el rugby. Esto, sumado a la ausencia de reglamentos claros, variaciones en el número de jugadores y marcadores extraños, plantean problemas metodológicos para usar estas notas como plenas evidencias de la disputa de juegos de futbol asociación.

Este trabajo subraya la importancia de la prensa como fuente para el estudio de la historia temprana del futbol en México, no sólo como registro factual de partidos y resultados, sino como un espacio de construcción discursiva de las prácticas deportivas. Analizar estas notas desde una perspectiva historiográfica permite comprender cómo se registraron los primeros encuentros, a quiénes iban dirigidas y de qué manera han sido reinterpretadas posteriormente. Más que ofrecer un relato definitivo sobre el origen del futbol mexicano, el artículo busca contribuir a una lectura crítica de sus primeros registros y a una mayor y mejor comprensión de los procesos culturales que acompañaron su llegada y las primeras formas de representar el futbol.

El texto se estructura en tres apartados. En el primero se analizan los primeros partidos de futbol documentados en México, jugados a finales de 1891 en Ecatepec, Estado de México, y reseñados por el Daily Anglo-American. El segundo examina las notas publicadas por el diario The Two Republics en 1892; y la disputa historiográfica sobre su uso como pruebas de que la ciudad de Pachuca es la “cuna del futbol mexicano”. El tercero aborda el proceso de organización de los primeros clubes y la realización del primer torneo formal en 1902. Entendido como un punto de inflexión en la historia del futbol mexicano, al adoptar el reglamento del futbol asociación.

El Daily Anglo-American y los primeros partidos de football en México 1891

Los primeros registros de partidos de football jugados en territorio mexicano se remontan a finales de 1891, en prensa anglófona dirigida a la comunidad británica radicada en México. En particular el Daily Anglo-American dio cuenta de dos encuentros disputados en Ecatepec, entre los equipos Pearson´s Wanderers y San Cristobal Swifts, integrados por trabajadores escoceses e ingleses que laboraban en las obras del Gran Canal del desagüe de la Ciudad de México.

El primer partido se jugó el 1 de noviembre de 1891 y terminó con victoria de los Wanderers por 1-0. La nota periodística, además de informar el resultado, subrayó la diferencia de experiencia entre ambos conjuntos, pues los Wanderers –que recién habían arribado a México– contaban con asiduos practicantes del balompié, mientras que los Swifts debutaban en la práctica del footballl. Esto permite ver que en ese momento el futbol era una actividad recreativa asociada a los tiempos de ocio de los trabajadores extranjeros.[1]

Un segundo partido entre los mismos equipos fue reseñado en la edición vespertina del Daily Anglo-American el martes 23 de diciembre de 1891. El encuentro se disputó el sábado 19 y concluyó con el mismo marcador, 1-0 en favor de los Wanderers. En esta nota el diario presentó una descripción más precisa de la conformación de los equipos: los Swifts eran mecánicos de los talleres de montaje; mientras que los Wanderers eran remachadores de las dragas usadas en el Gran Canal. Este dato, aparentemente anecdótico, vincula totalmente la práctica del futbol con el mundo del trabajo industrial británico de finales del siglo XIX.[2]

La localización de los encuentros, así como el origen de los jugadores y sus perfiles laborales, permite afirmar que los primeros partidos –al menos estos dos– se jugaron en zonas periféricas asociadas a grandes obras de infraestructura o de explotación de recursos. La cobertura en inglés pone en evidencia que estos partidos no estaban dirigidos ni eran del interés del público nacional, las notas tenían como objetivo a los lectores angloparlantes que compartían cultura, lenguaje y gustos deportivos con los protagonistas de estos primeros enfrentamientos.

El Daily Anglo-American era un periódico cuya casa editorial estaba en Nueva York y que recibía por telegrama noticias internacionales, especialmente de Europa, las cuales ocupaban las primeras planas. En las páginas posteriores se incluían notas sobre acontecimientos diversos ocurridos en México, desde el avance de las obras públicas, avisos comerciales, eventos sociales y deportes. En este contexto las reseñas de los partidos de football compartían espacio con noticias sobre epidemias, construcción de ferrocarriles o anuncios de bodas. Esto refuerza la hipótesis sobre que el football, en ese momento, era visto como una más de las prácticas cotidianas de la comunidad británica en México.

Un año después, en octubre de 1892, el diario El Universal publicó la primera nota en español sobre un partido de football en México. El encuentro se jugó el 9 de octubre, con motivo de la inauguración del Mexican Athletic Club (MAC), institución conformada por la élite porfirista con la intención de emular a los clubes británicos en la práctica de diversos deportes. La nota describió al football de la siguiente forma:

se inauguró el divertido y difícil juego del football. Este juego consiste en la disputa de una pelota, por dos partidos [equipos] contrarios, que se dividen el campo…Formaban el partido rojo los señores: Fhillips, Lauzon, Zaldívar, Schemidlin, Márquez, Gibbons, Porfirio Díaz (hijo), White, Branniff, Elcoro y Nickol.[3]

Es relevante que en la alineación del “partido rojo” figuran apellidos en español, entre ellos Lucas Porfirio Díaz, hijo del entonces presidente de México. Este registro constituye la primera evidencia documental de mexicanos participes de un partido de football en territorio nacional.

La coexistencia, en un lapso de apenas un año, de crónicas anglófonas dirigidas a extranjeros y de una nota en español, permite observar los primeros indicios de un proceso de transición en la práctica y la percepción del football en México. No obstante, durante esta última década del siglo XIX, el balompié fue predominantemente una actividad de comunidades británicas y de sectores cercanos a la élite porfirista, lejos aún de ser una práctica extendida entre la población mexicana.

Estas primeras notas periodísticas además de registrar resultados y participantes construyeron una imagen del football como una práctica asociada al ocio masculino, los centros de trabajo y la sociabilidad entre comunidades de extranjeros.

The Two Republics y la disputa historiográfica sobre el origen del futbol en México 1892

Durante 1892, el diario The Two Republics, editado en la Ciudad de México y dirigido a lectores angloparlantes, publicó notas –en inglés– sobre partidos de football; dichas crónicas han adquirido un peso historiográfico desproporcionado en ciertos ámbitos y en publicaciones sobre la historia del futbol mexicano. Un ejemplo es el uso que se les ha dado para sustentar la idea de la ciudad de Pachuca como cuna del futbol nacional, sin hacer un análisis crítico del contenido ni el contexto de producción.

El 31 de octubre de 1892, The Two Republics reseñó un partido entre el London Bank Anglo-American Giants y el MAC. La nota, breve y concisa, consignó un marcador de 16-6 en favor de los Giants, resultado casi imposible para un partido de futbol asociación. Además, el texto indica que la alineación del MAC estuvo compuesta por 12 jugadores, cifra superior a los 11 establecidos por las reglas de la Football Association (FA), que, aunque serían adoptadas formalmente una década después en México, normaron partidos como los jugados en Ecatepec en 1891.[4]

El marcador abultado –casi imposible– y el número de jugadores han generado dudas legítimas sobre la naturaleza de este partido. Por ello se ha planteado la hipótesis de que dicho juego pudo tratarse de un encuentro de rugby, disciplina que ya era practicada con cierta regularidad por británicos residentes en México desde la década de 1880. Esta posibilidad se refuerza si se considera que, a diferencia de las notas del Daily Anglo-American, que destacaban la inexperiencia de los practicantes del futbol, las crónicas del Two Republics sugieren una práctica más consolidada.

El mismo diario publicó el 2 de noviembre de 1892 una nota sobre un partido jugado en Pachuca, con motivo del “picnic anual del Club de Beneficiencia”. El texto señala que “la primera parte del programa fue una práctica de football entre los jóvenes miembros de la colonia británica”.[5] También destaca que los participantes “no han perdido nada de su habilidad y vigor”, lo que sugiere una continuidad en la práctica de este deporte. La nota advierte que si este grupo de jóvenes ingleses se enfrentara al equipo mexicano –al parecer en referencia al MAC– tendrían que emplearse a fondo para vencerlos.[6]

El 2 de diciembre de 1892 el Two Republics publicó una carta anónima –firmada como X.Y.Z.– con fecha 30 de noviembre, titulada “Pachuca Football Club”. En el primero de tres párrafos de la misiva se habla de que se llevaría a cabo, en un corto tiempo, una reunión para reorganizar “este club”. La carta rápidamente toma un tono de queja y reclamo al afirmar que es necesaria dicha reestructura pues el club “ha degenerado en una medida considerable”; y añade que “esto debe atribuirse a ciertos miembros”. Para el segundo apartado la carta señala explícitamente a los culpables de la degeneración del Club, dice textualmente que “podemos referirnos en particular a ciertos llamados jugadores de football que viven en las montañas”. Por último, el autor anónimo les da un consejo, “yo les recomendaría que demostrarán mediante sus esfuerzos que son dignos de ser admitidos en este club y que tomen en consideración el dicho de que los grandes habladores son, por lo general, pequeños hacedores”.[7]

Esta carta del 2 de diciembre y la nota del 2 de noviembre han sido empleadas de manera recurrente –incluso por el Club Pachuca– para denominar a la ciudad de Pachuca como la “cuna del futbol mexicano”, sin importar dos cuestiones trascendentales: 1) los partidos documentados en Ecatepec en 1891 y en la Ciudad de México en 1892; y 2) la ambigüedad del término football a finales del siglo XIX, que podía referirse tanto al futbol asociación como al rugby o a variantes de ambos deportes, distinción que no siempre era explícita en crónicas periodísticas dirigidas a un público que compartía referentes culturales.

La lectura acrítica de estas fuentes ha contribuido a la construcción de un relato fundacional que proyectó una práctica deportiva institucionalizada y definida para finales del siglo XIX, cuando las propias notas sugieren un escenario más difuso. La coexistencia de distintas modalidades de football, la variación del número de jugadores y la inexistencia de reglamentos, indican que para 1892 las prácticas deportivas de los británicos residentes en México no se ajustaban aún a lo que posteriormente se entendió como el futbol asociación.

En este sentido el caso de la ciudad de Pachuca, representada como la cuna del futbol mexicano, resulta ilustrativo, pues pone en evidencia los problemas metodológicos que surgen al utilizar fuentes periodísticas sin analizar sus contextos lingüísticos y culturales. Más que establecer un punto de origen definitivo, el análisis de las notas del Daily Anglo-American y del Two Republics da pie a cuestionar las narrativas historiográficas que han privilegiado determinados registros en función de intereses identitarios o conmemorativos.

Es importante subrayar que existe evidencia de que fue hasta mediados de la década de 1890, e incluso los primeros años del siglo XX, cuando en Pachuca se conformaron equipos que practicaron el futbol asociación de manera sistemática. Como el Pachuca Athletic Club, formado por mineros, ingenieros y técnicos ingleses. Este proceso coincidió con la fundación de otros clubes en Orizaba y la Ciudad de México y culminó en 1902 con la realización del primer torneo formal con un reglamento establecido (Cid y Mulet: 1962, 17-38). Lejos de ver a Pachuca como una “cuna del futbol mexicano”, debe verse a la ciudad como uno de varios espacios donde coexistieron diversas prácticas deportivas de origen británico. Reconocer esta complejidad contribuye a una reconstrucción histórica más precisa y, sobre todo, para desmontar las lecturas simplificadoras que han dominado la narrativa sobre los orígenes de futbol en México.

De la práctica dispersa a la organización formal: Clubes reglas y el primer torneo 1902

Durante la década de 1890 la práctica del futbol mexicano experimentó un proceso gradual de consolidación, marcado por la aparición de clubes estables y de reglamentos que normaron la práctica del balompié nacional. En la Ciudad de México fue fundado en 1894 el Reforma Athletic Club, uno de los primeros espacios donde el futbol asociación comenzó a practicarse de manera sistemática. Al igual que otros clubes de origen anglosajón, el Reforma se concibió como un espacio de sociabilidad para los británicos residentes en México, y el futbol coexistía con otros deportes. En esa última década del siglo XIX otros clubes incorporaron el futbol a sus actividades, como el British Club y el México Cricket Club. (Cid y Mulet: 1962, 17-38) Para este momento el football era una práctica que respondía a lógicas de pertenencia comunitaria y recreación más que a una competencia.

Paralelamente, en otras regiones del país tuvieron lugar procesos similares. En Pachuca entre 1898 y 1900 mineros, ingenieros y técnicos ingleses encargados de la explotación de las minas de El Chico, Hidalgo formaron el Pachuca Athletic Club, equipo pensado para jugar futbol asociación como actividad principal. En Orizaba, Veracruz, se fundó el Orizaba Athletic Club integrado por trabajadores escoceses de la fábrica textil El Yute.

Estos clubes organizaron en 1902, por iniciativa del Pachuca Athletic Club, el primer torneo de futbol en México. Para este certamen –además del Pachuca– se inscribieron los siguientes equipos: British Club, México Cricket Club, Reforma Athletic Club y Orizaba Athletic Club. (Cid y Mulet: 1962, 17-38) Es llamativo que todos estos equipos estuvieron conformados por ciudadanos británicos o por jugadores de origen europeo, los primeros futbolistas nacidos en México eran de padres extranjeros, salvo los pertenecientes a la élite porfirista.

El torneo se jugó entre octubre de 1902 y febrero de 1903 y representa un punto de inflexión en la historia temprana del futbol en México. El partido inaugural se disputó el 19 de octubre de 1902 en el campo del México Cricket Club, ubicado en Paseo de la Reforma y fue cubierto por otro diario angloparlante: The Mexican Herald. Aquel día el localgoleó 5-1 al British Club. La crónica señala que el encuentro fue normado por las reglas de la FA, lo que indica la adopción del reglamento para futbol asociación. También destaca el interés que generó el partido, pues el número de asistentes fue considerable, prácticamente todos ellos, miembros de la comunidad británica residente en el país.[8]

Lamentablemente el estado de conservación del texto impide saber quién fue el primer anotador en un torneo de futbol en México, pero se cuenta con las alineaciones de ambos equipos. Entre los nombres que destacan están R. N. Penny, jugador del México Cricket Club y que colaboró en la redacción del reglamento del torneo. Por el British Club figura Percy Clifford, inglés que llegó a México en 1900 y ayudó en la creación de esta incipiente Liga Mexicana. Posteriormente fue jugador hasta su retiro, cuando incursionó en la dirección técnica, ámbito en el que figuró al obtener dos títulos con el Club América. Clifford fue un personaje importante para el proceso que viviría el futbol en México durante las décadas de 1900 y 1910, en el que transitó de sólo ser practicado por británicos a popularizarse entre mexicanos de diversas clases sociales.

La adopción de las reglas de la FA permite distinguir este periodo de la prácticas ambiguas e incipientes de la década anterior. A diferencia de los partidos de 1891 y 1892, en los que ni las reglas ni la terminología para referirse al futbol eran del todo claras, el torneo de 1902 fue una competencia organizada, con calendarios definidos, alineaciones relativamente estables y una estructura de gobernanza. Esta naciente Liga Mexicana, fue organizada por la Mexico Association Football League, integrada por ingleses y escoceses, que fungieron como jugadores, técnicos, árbitros y organizadores.[9] (Cid y Mulet: 1962, 45-48)

Pese a este avance institucional, el futbol fue una práctica limitada a comunidades extranjeras y a sectores cercanos a la élite porfirista durante la primera década del siglo XX. La participación de jugadores mexicanos era marginal y no sería hasta la segunda década del siglo XX, en el contexto de la Revolución Mexicana, cuando el futbol comenzó un proceso de popularización más amplio entre la población nacional.

En este sentido, el periodo analizado (1891-1902) puede verse como una etapa de experimentación y transición, no como una etapa fundacional cerrada. Los primeros partidos documentados, las prácticas deportivas de colonias británicas, la incorporación paulatina de clubes y la organización del primer torneo formal configuran un proceso complejo, en el que convivieron distintas modalidades de football; además de una apropiación limitada del deporte al contexto nacional.

Conclusiones

El análisis de los primeros registros periodísticos del futbol en México, entre 1891 y 1902, permite cuestionar las narrativas fundacionales que han dominado la historiografía del futbol mexicano, las cuales suelen presentar el origen del balompié nacional como un proceso lineal y claramente definido desde sus inicios. Sin embargo, una lectura profunda, que considere el contexto de las notas periodísticas o las particularidades en el lenguaje, muestra un escenario fragmentado, marcado por prácticas deportivas diversas, públicos específicos y una fuerte ambigüedad en el uso del término footabll.

Las notas publicadas en diarios como el Daily Anglo-American, The Two Republics, The Mexican Herald y El Universal, ponen en evidencia que el futbol fue introducido en México como una práctica recreativa asociada al mundo del trabajo industrial y a la sociabilidad de las comunidades de británicos residentes en México. Durante esta primera década el futbol se jugó en espacios periféricos o en clubes exclusivos, restringido a británicos y a sectores cercanos a la élite porfirista, con una participación marginal de la población nacional.

El estudio crítico de estas fuentes permite cuestionar lecturas posteriores que han utilizado selectivamente ciertos registros para sustentar la primicia de una región o ciudad como “cuna del futbol mexicano”. El caso de Pachuca es un buen ejemplo, no por establecer el nacimiento del futbol mexicano en ese lugar, sino por evidenciar los riesgos metodológicos de proyectar categorías deportivas contemporáneas sobre prácticas deportivas del pasado, cuya reglamentación era poco clara. Mas que un punto específico, las fuentes sugieren la coexistencia de distintas modalidades del incipiente football y ritmos dispares de adaptación regional.

El periodo analizado muestra un proceso gradual de institucionalización que culminó con la organización del primer torneo con el reglamento de la FA en 1902-1903. Este certamen marcó un punto de quiebre en la historia al establecer ciertos criterios reglamentarios claros y una estructura de competencia mínima. Esto no significó una apropiación del futbol por parte de la sociedad mexicana, por el contrario, durante una década más el futbol fue practicado mayoritariamente por comunidades extranjeras; y su popularización entre sectores más amplios de la población ocurriría hasta después del estallido de la Revolución Mexicana en 1910.

2. Referencias

  • Cid y Mulet, J. (1962), Libro de oro del futbol mexicano, Ciudad de México: Editorial B. Costa-AMIC, 2° edición.
  • (1892) “Mexican Athletic Club” Inauguración, El Universal, 3
  • (1891) Football at San Cristóbal, Daily Anglo American, 2
  • (1891) Football match at San Cristóbal, Daily Anglo American, 3
  • (1892) Football, The M.A.C. and the London Bank Giants, The Two Republics, 4
  • (1892) Pachuca Points, Annual Picnic of the Benevolent Club, The Two Republics, 4
  • (1903) Reforma wins game, The Mexican Herald, 5
  • (1902) Strenous Football is played in México, The Mexican Herald, 2


[1] Football at San Cristóbal, Daily Anglo American, 3 de noviembre 1891, P. 2

[2] Football match at San Cristóbal, Daily Anglo American, 23 de diciembre 1891, P. 3 Texto original: The former are rivsters working on the dredgers in course of erection, whilist the latter team consist of mechanics emplyed in the fitting shops.

[3] “Mexican Athletic Club” Inauguración, El Universal, 11 de octubre de 1892, P. 3

[4] Football, The M.A.C. and the London Bank Giants, The Two Republics, 1 de noviembre de 1892, P.4

[5] Pachuca Points, Annual Picnic of the Benevolent Club, The Two Republics, 8 de noviembre de 1892, P.4

[6] Texto original: The manner in wich the memebers of the before mentionated colony played showed that they have lost none of their old skills and vigor and should the play against the mexican team, the latter will have their work cut out to deafat them.

[7] Pachuca Football Club, The Two Republics, 8 de noviembre de 1892, P. 4. Frases originales citadas: This club which lately has degenerated to a considerable extent. This must attributed to the lack of energy of certain members; We may in particular refer to certain so-called football players who live in the mountains; I would advise them to show by their efforts that they are worthy of being admitted into this club.

[8] Strenous Football is played in México, The Mexican Herald, 20 de octubre de 1902, P. 2

[9] Reforma wins game, The Mexican Herald, 26 de octubre de 1903, P.5




El escándalo de los falsos oriundos: El escaso efecto de un coscorrón

La bochornosa incorporación a nuestro fútbol de Eulogio Martínez y Melanio Olmedo, además del desdoro que representase para el ministerio de Exteriores, de aviso a la F.I.F.A., por cuanto desenmascaraba una corrupción rampante en ciertas Federaciones sudamericanas, y de sapo envenenado para la Delegación Nacional de Deportes, tuvo consecuencias. Juan Antonio Elola-Olaso acababa de aterrizar como responsable en la D.N.D. (8 de mayo de 1956), y sin tiempo apenas para cobrar consciencia de lo acontecido, tuvo que dar la cara. El Real Madrid, recién proclamado campeón de Europa bajo la batuta de José Villalonga en el banquillo, Alfredo Di Stéfano sobre el césped y Miguel Muñoz en el vestuario, miraba con ojos golosos a Raymond Kopa, gran estrella del Stade de Reims y la selección gala. Y la R.F.E.F., después de actuar como Don Tancredo ante las presiones gubernamentales de Paraguay en el asunto de los ya futbolistas del Barça, quiso escudarse en su falta de atribuciones, afirmando que asuntos tan feos como la falsificación documental “trascienden de nuestro cometido, consistente en organizar 3.000 partidos cada semana”. Pese al lavatorio de manos, el pescozón procedente de “la superioridad” fue un hecho, mientras el Real Madrid trabajaba en silencio.   

Se cuenta que cuando Di Stéfano vio competir a Kopa, dijo a Santiago Bernabéu: “Presi, tiene que fichar a ese jugador; es un fenómeno”. Simple leyenda, probablemente, pues desplegando Kopa un fútbol similar al suyo, y habida cuenta del divismo que caracterizase al argentino, tanta flor se le hubiera marchitado en la boca. Igualmente, varios años después de que el francés con ascendencia polaca colgase las botas, manifestó en unas declaraciones, recordando sus días en Madrid: “Di Stéfano me recibió al principio con bastante frialdad. Pero fue un honor para mí poder jugar con él”. Es más plausible que la pupila calibradora de Bernabéu echase cuentas: El francés con ascendencia polaca contaba 25 años y Di Stéfano 30. Un caramelo tan dulce no podía aguantar mucho en el fútbol francés, entonces tercer deporte al otro lado de los Pirineos por cuanto a devoción popular, tras el rugbi y el ciclismo. En Francia los futbolistas cobraban mucho menos que en España, y no digamos en Italia. La Copa de Europa constituía un luminoso escaparate internacional… Consecuentemente, o lograba incorporarlo a su equipo de inmediato, no sólo como refuerzo para el presente, sino con vistas a convertirlo en futuro relevo de “La Saeta”, o se arrepentiría. Sólo había un problema. España seguía cerrada a la importación de futbolistas extranjeros.

Claro que, aun a pesar de los candados, la parejita de paraguayos ya enredaba en la órbita azulgrana. Es más, el propio Raymond Kopa había manifestado tiempo atrás su interés por incorporarse al club catalán. Sería el colmo que la perla francesa engrosara el collar azulgrana.  

Santiago Bernabéu no era de los que se duermen sobre lecho de pajas. Quien otrora se anticipase a los “culés” cuando ambos clubes pugnaran por la contratación de Luis Molowny, enviando a Jacinto Quincoces hasta Canarias en avión, con un maletín lleno de dinero, mientras el emisario barcelonés efectuaba la travesía en barco, volvió a remangarse. Contactó con la directiva del Stade, al tiempo que dejaba caer por la Delegación Nacional de Deportes y la R.F.E.F., lo que representaría reabrir el portón, máxime ante el prestigio que otorgaba al país detentar el cetro europeo. Y conste que no hablaba gratuitamente. Algunos clubes ingleses ya habían manifestado a su Federación que tanto mirar de soslayo al continente, tanto hermetismo y complejo de superioridad, acabaría dejándolos inermes en el nuevo panorama competitivo.

Raymond Kopa, estrella gala de los años 50, fue uno de los extranjeros incorporados a nuestro fútbol tras el escándalo de Eulogio Martínez y Melanio Olmedo. Tres lustros después, el bochorno de los falsos oriundos trató de resolverse del mismo modo: con barra libre a la incorporación de extranjeros.

Bernabéu jugaba con ventaja, ante el Consejo Superior de Deportes. Diplomático, conforme le gustaba mostrarse en las negociaciones, ni siquiera amagó con una posible vulneración normativa, como hiciesen Arturo Bogossian y la directiva “culé” en los casos de Eulogio Martínez y Melanio Olmedo. En realidad, no lo necesitaba. Era preciso ser muy bobo para no advertir el proyectil de largo alcance que a buen seguro ocultaba en su canana. Tras el precedente sentado por la graciosa concesión de Francisco Franco al club de la ciudad condal, tocaba corresponder, so pena de ser visto como administrador de injusticias. Y todavía, para no dejar espacio a la duda, el mandatario “merengue” aseguró que la situación económica del club era tan desahogada como para permitirle incorporar al futbolista y ponerlo a jugar tan sólo en Europa, donde no existían prohibiciones.

Desarbolada, la R.F.E.F. en trance de relevar a Juan Touzón por Alfonso de la Fuente Chaos, dirigió a la D.N.D. una solicitud de derogación sobre el no a los extranjeros (5-IX-1956), argumentando la conveniencia de “dotar de la máxima eficacia a nuestros equipos (…) ya que los nuestros se hallan en indiscutibles condiciones de inferioridad”. El plural tenía sentido, puesto que para su edición correspondiente a 1956-57, la Copa de Europa iba a contar con dos elencos españoles: Real Madrid, como triunfador del torneo inaugural, y At. Bilbao, campeón de Liga. La Delegación Nacional de Deportes, prudentemente, optó por encargar a la Federación concernida un sondeo acerca de la visión que sobre el particular tuviesen las Territoriales y clubes de 1ª División, toda vez que en adelante cualquiera de ellos pudiera ganarse el derecho a asomar por Europa. El resultado de esa votación democrática, cuando el país no podía ser más refractario a las urnas, arrojó 6 vetos a la importación, entre 31 participantes. Los noes representaban a la Real Sociedad de San Sebastián, At. Bilbao, Club Atlético Osasuna y Sevilla, además de a las Federaciones regionales de Navarra y Guipúzcoa. El At. Madrid nadaba entre el sí y el no. Negativa en redondo para los campeonatos de Liga y Copa, y un sí reservado en exclusiva a las competiciones europeas.

El pláceme a los extranjeros otorgado por la Federación Vizcaína levantó ampollas. Los clubes provinciales se habían manifestado unánimemente en favor de la prohibición, y pese a ello, el presidente territorial hizo de su capa un sayo. Huelga indicar que de inmediato surgieron lucubraciones sobre hipotéticas presiones, sin apuntar en concreto hacia ningún órgano. ¿Pero tenía sentido semejante sospecha? La negativa vasca y navarra se daba por descontada, luego de múltiples protestas, no sólo institucionales, sino a voz en grito desde el graderío, e incluso a través de la prensa local cuando debutasen Kubala y Di Stéfano. Entonces, ¿por qué enredar al presidente vizcaíno? Si alguien deseaba manipular el resultado, ¿de verdad hubiese elegido a la Federación que más polvareda iba a levantar? Obviamente, al máximo responsable de la Territorial vizcaína le toco dimitir, repudiado por la totalidad de sus afiliados. Y hasta probablemente cambiar de aspecto para salir a la calle.

El 20 de setiembre, con la presteza a que obligaba el calendario de Liga, la D.N.D. reabría las fronteras para el fútbol, autorizando un máximo de dos extranjeros por club, de los que obligatoriamente uno tendría que ser iberoamericano o filipino. Dicha notificación justificaba en su preámbulo la necesidad de equiparar el potencial de nuestros clubes al de sus competidores europeos, puesto que en otras naciones se daba la libertad de contratación. Añadiendo que “el éxito de un club español ha prestigiado al fútbol español entero, altura deportiva que es preciso mantener”. Y quizás con el propósito de no herir en exceso los intereses de quienes votaran en contra, o con matices, como la directiva “colchonera”, se incorporaba un artículo “limitando la alineación durante la actual temporada a sólo un extranjero”.

Este punto pareció contentar al entorno azulgrana, según apuntasen distintos medios de difusión. Pero en realidad tenía mucho de trampantojo. La españolidad exprés e inmerecida que se otorgó a Eulogio y Melanio, en cierto modo exigía compensación al otro “grande” de nuestra Liga. Y esta llegó por una vía más natural, o si se prefiere muchísimo menos escandalosa.                                           

Di Stéfano llevaba en España desde mayo de 1953, y compitiendo a partir de setiembre del mismo año. Iba a iniciar, por tanto, su cuarta campaña. Desde hacía algún tiempo se barajaba el proyecto de estrechar lazos con “las naciones hermanas de América”, mediante el otorgamiento mutuo de dobles nacionalidades, si mediara solicitud de los residentes en ambos lados del océano. Aunque por el momento, la idea tan sólo era eso: simple esbozo. El 24 de mayo de 1958, Fernando M.ª Castiella(1), ministro de Exteriores, rubricó el primer acuerdo en Santiago de Chile con el país andino. Luego se hizo lo propio con Perú (16-V-1959), Paraguay (6 de junio del mismo año), Nicaragua (25-VII-1961), o Guatemala, 3 días después. Y ya en cadena, se fue dando el mismo paso con Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Honduras, la República Dominicana y… Argentina. Con esa república el 14 de abril de 1969. Dicho de otro modo, Di Stéfano, al igual que Raymond Kopa, era extranjero. Ambos podían alinearse juntos en partidos de la Copa de Europa, aunque no en la Liga ni en las eliminatorias coperas del generalísimo. Salvo si Di Stéfano renunciara a su pasaporte argentino, pidiendo la nacionalidad española, trámite que solía llevar su tiempo. Aún no era de conocimiento público lo que el Real Madrid fraguaba en silencio.

Alfredo Di Stéfano, Santiago Bernabéu y Raymond Kopa, tres piedras angulares para lo que se preveía un Real Madrid de ensueño. Luego el francés estuvo por debajo de lo esperado, si bien un Di Stéfano ya nacionalizado español pareciera bastarse solo para acaudillar al pentacampeón continental.

El Boletín Oficial del Estado del 19 de marzo de 1957, en sus páginas 1746 y 47, recogía las identidades de los 56 extranjeros nacionalizados como españoles durante el segundo semestre de 1956. Di Stéfano aparece citado como número 14.

Desde el mes de junio de 1956, la entidad “merengue” ayudaba a su estrella en la recopilación documental imprescindible para procesos de nacionalización por vecindad y arraigo. Éstos, por cuanto a él respectara, se resumían en: 1.- Carnet de residencia expedido por la Jefatura de Policía madrileña; 2.- Libro de Familia del interesado, esposa e hijos, que le fuera expedido en Argentina el 5 de enero de 1950; 3.- Certificado consular de la República Argentina, donde constara lugar y fecha natal del interesado, su esposa e hijos, con la correspondiente legalización en el ministerio de Asuntos Exteriores; 4.- Copia de la partida de nacimiento del solicitante; 5.- Copia de la partida de nacimiento de Alicia Freites, su esposa; 6.- Copia del acta de matrimonio de ambos, oficiado en Buenos Aires el 5 de enero de 1950, con todas esas fotocopias debidamente legalizadas en la Sección de Asuntos Consulares de la embajada española en la capital argentina; 7.- Certificación del consulado argentino en Madrid, haciendo constar la llegada a España del solicitante el 22 de mayo de 1953, así como haber sido inscrito en el registro de ciudadanos argentinos; 8.- Certificación idéntica a la anterior, expedida el 26 de setiembre de 1956, para acreditar la ausencia de cambios posteriores; 9.- Testimonio consular evidenciando la inexistencia de antecedentes desfavorables por cuanto a su conducta personal; 10.- Libreta de enrolamiento militar y certificado consular justificando haber cumplido dichos deberes con arreglo a la legislación argentina; 11.- Certificación expedida por la policía bonaerense acreditando buena conducta hasta el 23 de abril de 1953, puesto que en los días sucesivos abandonara el país; 12.- Certificado municipal justificando su residencia en la calle Oriz, N.º 25 (hotel), de Madrid, consignando que observaba buena conducta; certificación de empadronamiento en Madrid; 13.- Acreditación del Juzgado Municipal correspondiente al distrito de Buenavista, justificando habitaba en la calle Henares N.º 13, así como su condición de casado; por último, 14.- Certificado parroquial de San Agustín, dando cuenta de que tanto el solicitante como su esposa eran feligreses de la misma, y vivían en la calle Henares 13. Los dos últimos requisitos, expresarse correctamente en castellano y gozar de una actividad profesional que garantizase su subsistencia, los cumplía con nota altísima.

Resulta indudable que su solicitud se rubricó en tiempo récord, puesto que el 4 de octubre, tanto el fiscal en su dictamen, como el juez en su informe, se mostraban favorables a resolver la demanda de nacionalización. El día 9 del mismo mes, ésta pasó a ser efectiva. Sin exagerar en demasía, cabe argumentar que la “Saeta Rubia” tardó lo mismo en diligenciar su españolidad, que muchos ciudadanos de la época en tramitar su pasaporte. Pero cuidado, aun sirviéndose de influencias, llegando “de parte de”, introducción ante los organismos oficiales muy de esos años, la condición de español se obtuvo por la vía reglamentaria, no apelando a una carta de naturaleza por “graciosa concesión de Franco”, tal y como por otros lares fueran diligenciadas meses antes.  

En suma, al igual que Roque Olsen, Garabal, Lugo, Kubala o Eulogio Martínez, Alfredo Di Stéfano estaba listo para disputar el Campeonato de Liga sin contar como extranjero. Todo ello sin que se dejase de hablar de favoritismos, sobre todo por la ciudad condal. Y para colmo, cuando inquiriesen al hasta hacía bien poco argentino sobre la razón última de su cambio de bandera, se comportó como un maletilla sin soltura con el capote. Pudiendo haber respondido, por ejemplo, que ansiaba competir con la selección española, afirmó, tan sólo: “Yo siempre hago lo que me dice don Santiago”.

La reciente historiografía azulgrana pone énfasis en la nacionalización exprés de Di Stéfano, al tiempo de eludir, o salir por la tangente, en los casos de Kubala, Eulogio Martínez y Melanio Olmedo. Por ende, también tiende a olvidar piadosamente que poco después tuvieron lugar las incorporaciones de Sándor Kocsis y Zoltán Czibor, húngaros nacionalizados con sello de urgencia por razones ideológico-propagandísticas, en las que lo puramente deportivo contó bien poco.    

Por no insistir, el primer descarrilamiento se resolvía con la sensación de que más vagones pudieran seguir despeñándose trocha abajo. Complicada fórmula para fortalecer la Ley. Y paralelamente, como si para esas alturas pudiese escarmentar alguien todavía en cabeza ajena, se aplicaban coscorrones. Uno, a la R.F.E.F., mediante advertencia a De la Fuente Chaos, su nuevo presidente. Otro a los clubes desde la Delegación Nacional de Deportes, exigiéndoles escrupulosa observancia normativa. Y un tercero a la Oficina Consular, desde el ministerio de Gobernación, para que pusieran orden en su patio, detectando a tiempo falsedades documentales.  

Las tablas siguientes, sobre la evolución de fichas tramitadas por la F.E.F., cara a las ediciones inmediatas, ilustrarán muy bien la inflación foránea. Ciñéndonos, claro está, a las dos categorías profesionales, pues hacerla extensiva a 3ª División, con aquellos únicamente autorizados a actuar como amateurs, resultaría excesivo. 

Extranjeros de origen admitidos por la F.E.F., temporada 1957-58

JUGADOR O TÉCNICO NACIONALIDAD NATAL CLUB ESPAÑOL
Daucik (entrenador) Checoslovaquia At. Madrid
Heriberto Herrera Paraguay At. Madrid
Lugo Argentina At. Madrid
Garabal Argentina At. Madrid
Peter Ilku Hungría At. Madrid
Hollaus Austria At. Madrid
Ladislao Kubala Hungría Barcelona
Eulogio Martínez Paraguay Barcelona
Villaverde Uruguay Barcelona
Zoltan Czibor Hungría Barcelona
Evaristo de Macedo Brasil Barcelona
Hermes González Argentina Barcelona
Melanio Olmedo Paraguay Barcelona
Dagoberto Moll Uruguay Celta
Gutiérrez Argentina Celta
Braga Brasil Celta
Vigo Argentina Celta
Tucho De la Torre Venezuela Celta
Berkessy (entrenador) Hungría R. C. D. Español
“Muñeco” Coll Argentina R. C. D. Español
Benavídez Argentina R. C. D. Español
Szolnok Hungría R. C. D. Español
Villamide Uruguay R. C. D. Español
Scopelli (entrenador) Argentina Granada
Osvaldo Argentina Granada
Ben-Barek Marruecos Granada
Pérez Argentina Granada
Pellejero Argentina Granada
Louis Hon (entrenador) Francia Real Jaén
García Argentina Real Jaén
Adalberto Argentina Real Jaén
Minteguía Argentina Real Jaén
Sáez Argentina Real Jaén
Sará Argentina Real Jaén
Castiglia Portugal Real Jaén
Carniglia (entrenador) Argentina Real Madrid
Osterreicher (asesor técnico) Hungría Real Madrid
Domínguez Argentina Real Madrid
José E. Santamaría Uruguay Real Madrid
Raymond Kopa Francia Real Madrid
Héctor Rial Argentina Real Madrid
Alfredo Di Stefano Argentina Real Madrid
Diéguez Argentina Sevilla C. F.
Machado Brasil Valencia C. F.
Walter Brasil Valencia C. F.
Pieruz Argentina U. D. Las Palmas
Iannizzoto Argentina U. D. Las Palmas
Puche Argentina U. D. Las Palmas
Larraz Argentina U. D. Las Palmas
Padrón Argentina U. D. Las Palmas
Nemes Hungría Real Zaragoza
Ben-Alí Marruecos C. D. Badajoz
Barrios Argentina Cádiz C. F.
Puigsegur Argentina Cádiz C. F.
Roque Olsen Argentina Córdoba C. F.
Franklin Venezuela Ferrol
Rodríguez Uruguay Hércules
Abel Picabea (sec. técnico) Argentina Real Oviedo
Szabo Hungría Plus Ultra
Lorenzo Argentina Rayo Vallecano
Csoka Hungría Recvo. Huelva
Czabay Hungría Recvo. Huelva
Monsider (entrenador) Hungría Tarrasa
Tauber Hungría Tarrasa

Algunos de estos apellidos probablemente digan poco al aficionado más irredento. La explicación es simple. Sus licencias fueron expedidas por nuestro ente federativo, y luego, en algún caso, sus clubes ni siquiera llegaron a utilizarlas.      

Extranjeros de origen admitidos por la F.E.F., temporada 1958-59

JUGADOR O TÉCNICO NACIONALIDAD NATAL CLUB ESPAÑOL
Heriberto Herrera Paraguay At. Madrid
Adalberto Argentina At. Madrid
Peter Ilku Hungría At. Madrid
Csoka Hungría At. Madrid
Vavá Brasil At. Madrid
Jorge Mendonça Portugal At. Madrid
Hermes González Paraguay Barcelona
Eulogio Martínez Paraguay Barcelona
Villaverde Uruguay Barcelona
Ladislao Kubala Hungría Barcelona
Zoltan Czibor Hungría Barcelona
Evaristo de Macedo Brasil Barcelona
Sandor Kocsis Hungría Barcelona
Benavídez Argentina Granada C. F.
Pellejero Argentina Granada C. F.
Ramírez Chile Granada C. F.
Carlos Gomes Portugal Granada C. F.
Ben-Barek Marruecos Granada C. F.
Kuszmann Hungría Real Betis Bpié.
Torres Portugal Real Betis Bpié
Braga Brasil R. C. Celta
“Muñeco” Coll Argentina R.C.D. Español
Villamide Uruguay R.C.D. Español
Szolnok Hungría R.C.D. Español
Kaszas Hungría R.C.D. Español
Domínguez Argentina Real Madrid
Héctor Rial Argentina Real Madrid
José E. Santamaría Uruguay Real Madrid
Ramos Uruguay Real Madrid
Alfredo Di Stefano Argentina Real Madrid
Ferenc Puskas Hungría Real Madrid
Raymond Kopa Francia Real Madrid
Amarilla Paraguay Real Oviedo
Jorge Lino Romero Paraguay Real Oviedo
Massei Argentina Real Oviedo
Csabay Hungría Real Zaragoza
Diéguez Argentina Sevilla C. F.
Szallay Hungría Sevilla C. F.
Graça Portugal Sevilla C. F.
Larraz I Argentina U. D. Las Palmas
Larraz II Argentina U. D. Las Palmas
José Parodi Paraguay U. D. Las Palmas
De Mola Perú U. D. Las Palmas
Machado Brasil Valencia C. F.
Walter Brasil Valencia C. F.
Joel Martins Brasil Valencia C. F.
Tuhami Marruecos At. Ceuta
Bolaid Marruecos At. Ceuta
Hofbauer Austria Real Avilés
Porcel Argentina Real Avilés
Roque Olsen Argentina Córdoba
Julio Outerelo Uruguay Elche C. F.
Cardona Honduras Elche C. F.
Rubén Argentina Extremadura C. F.
Siles Marruecos Extremadura C. F.
Franklin Venezuela Ferrol
Sará Argentina Real Jaén
Vigo Argentina Dpvo. La Coruña
Dagoberto Moll Uruguay Dpvo. La Coruña
Osvaldo Argentino Dpvo. La Coruña
Wilkes Holanda U. D. Levante
Abderrazak Francia Real Murcia
Szabo Hungría Plus Ultra
Beke Hungría Real Valladolid
Staucsik Hungría Real Valladolid

Por precisar un poco más, para la Federación Española eran descendientes de españoles, Heriberto Herrera, Adalberto, Hermes González, Villaverde, Benavidez, Pellejero, Ramírez, “Muñeco” Coll, Villamide, Domínguez, Rial, Santamaría, Ramos, Amarilla, Diéguez, los dos Larraz, Machado… Los nacionalizados, Eulogio Martínez, Peter Ilku, Csoka, Kubala, Czibor, Kuszmann, Szolnok, Di Stefano, Puskas y Roque Olsen. Curiosamente, el ilicitano Cardona figuraba como portugués en las anotaciones federativas, cuando en realidad, y pese a provenir del fútbol luso, no sólo había nacido en Honduras, sino que representó internacionalmente al pequeño país centroamericano, tanto antes de llegar a nuestro fútbol, como durante su etapa “colchonera”. El murciano Abderrazak, marroquí de nacimiento, poseía la nacionalidad gala, como tantos magrebíes de la franja Sur venidos al mundo durante el Protectorado.

Aunque a primera vista el incremento “invasor” pudiera antojarse sólo testimonial -de 64 la campaña 1957-58 a 65 en el ejercicio siguiente-, nuestras autoridades deportivas contemplaban con recelo la fiebre importadora en 2ª División, categoría que, como mínimo sobre el papel, debería servir de alambique a hombres más jóvenes, quién sabe si futuro relevo de algunos internacionales. Consecuentemente, finalizando la primavera y a lo largo del verano de 1959, decidieron aplicar la normativa a rajatabla, cuyo curioso articulado recogía:

1.- Los Clubs de Primera División no podrán tener contratados más de dos jugadores que en los tres años anteriores hubieran pertenecido a un club extranjero. En los demás Clubs la limitación establecida anteriormente se referirá a un solo jugador.

2.- No estarán comprendidos en las presentes disposiciones los jugadores formados en Clubs españoles que, excepcionalmente, actúen en equipos extranjeros cuando deseen regresar a España.

3.- La inscripción de jugadores a que se refieren estas normas, y las del 20 de setiembre de 1956, podrá realizarse únicamente antes del comienzo oficial de cada temporada.

La Delegación Nacional de Deportes imponía además para los extranjeros puros con menos de 24 años, “honradez y espíritu profesional”, amén de una trayectoria apreciable. Si los peticionarios rebasaban esa edad, sobre las condiciones antedichas debían ofrecer “gran relieve, calidad técnica indudable, categoría internacional reciente en su país, o mantenerse en clubes de 1ª División”. Requisitos, todos ellos, tendentes a eliminar medianías, por más que dejaran demasiadas cosas a la interpretación. ¿Cómo se evaluaba la honradez y espíritu profesional? ¿Y qué era eso de lucir internacionalidades o presencia en 1ª División, así, tan en abstracto? ¿Daba igual representar en un torneo americano a Brasil o Argentina, que a El Salvador o Nicaragua, por ejemplo? ¿Acaso no cabía esperar más, deportivamente, de un muchacho con 5 campeonatos de 2ª División argentinos, que de alguien con 3 en la máxima categoría de Ecuador, Colombia, Venezuela o Nicaragua, a la sazón federaciones más bien pedestres? Ahí radicaba el problema: en la evaluación obligadamente arbitraria de cada caso. Vamos, que en cierto modo al comité de criba se le exigía decidir sobre la capacidad de unos músicos, sin haber percibido el más lejano acorde.

Ahora bien, si los clubes podían contar con dos únicos extranjeros en su plantilla, y uno de ellos, por ende, hispanoamericano o filipino, ¿cómo se las arreglaban algunos para superar el límite? Pues tirando por el atajo, mediante creativas interpretaciones de la norma.

Ante tal evidencia, el 22 de julio de 1959 la R.F.E.F. se vio obligada a matizar dudas, al tiempo de poner coto a los primeros desmanes. Estos consistían en fichar a extranjeros procedentes de otros clubes españoles, sumándolos a la pareja con que para entonces contasen. Puesto que los registros federativos únicamente prestaban atención al traspaso de foráneos ya admitidos cuando precisaran un transfer internacional, las operaciones entre clubes de nuestra Liga pasaban desapercibidas. Mediante su circular N.º 5 deslizó esta advertencia que, simplemente, sacralizaba futuras trapisondas: “Sólo podrán tener contratados dos jugadores que en los tres años anteriores hubieran pertenecido a un club extranjero”.

O sea que cualquier extranjero con más de tres años en nuestro fútbol, dejaba de contar como tal. Nacionalizado, o no, a efectos federativos venía a ser como cualquier español. Disparate mayúsculo, a tenor del espíritu y la letra de lo aprobado en su día, cuya corrección no se hizo esperar. Eso sí, volviendo a dejar dudas, puesto que esos extranjeros con un trienio de veteranía, “no contarán como extranjeros por cuanto a contratación; sí, por supuesto, en cuanto a la alineación”.

La afición del Real Madrid en los años 50 tuvo mucho que agradecer a sus incorporaciones sudamericanas. Alfredo Di Stéfano, Héctor Rial, Roque Olsen, José Emilio Santamaría, o el guardameta Domínguez, no sólo elevaron considerablemente el nivel de la entidad, sino el de nuestro fútbol.

En suma, fichen ustedes a todos los extranjeros que se les pongan a tiro si lleven ya tres temporadas en la piel de toro, aunque sólo puedan saltar al campo dos de ellos en cada partido. Algo que la norma tampoco consagraba.

Bien estaban las cosas, si los encargados de vigilar el gallinero parecían incapaces de distinguir un ave entre pollinos. Luego ocurrían cosas…

Para la temporada 1959-60 los clubes postularon 48 peticiones de alta nuevas, siendo admitidas tan solo 21. Entre quienes pasaron el filtro estaban Ramiro Rodríguez Valente, Didí, Canario e Indio, todos con sobrados méritos profesionales. Pero también Wilson Faria Moreira, Sebastiao Correa, Juan José Bagnera, Carlos Humberto Suazo, Decio Recamán… Mediocridades, por ser generosos, a las que hoy casi nadie recuerda.

Con todo, lo más llamativo de dicha pretemporada estuvo entre la nube de “no admitidos”, y los motivos con que en algún caso se pretendió justificar el rechazo.

Extranjeros rechazados por la F.E.F., temporada 1959-60

JUGADOR O TÉCNICO CLUB SOLICITANTE
Carlos Linazza Real Betis
Jacques Foix Real Betis
Eduardo González U. D. Las Palmas
Lauro Verdugo U. D. Las Palmas
Jorge Marcilla U. D. Las Palmas
Oscar Sappia U. D. Las Palmas
Oswaldo Balduzzi U. D. Las Palmas
Roberto Ortega U. D. Las Palmas
Vicente Lezcano U. D. Las Palmas
José Delgado U. D. Las Palmas
Aparicio Aguada U. D. Las Palmas
Yván Garafollo U. D. Las Palmas
Martín C. Alarcón Real Gijón
Aparicio Taboada Real Oviedo
Juan Seminario C. F. Barcelona
Juan Seminario Real Zaragoza
C. Chaves González Real Zaragoza
José M. Castro Rayo Vallecano
José Rodríguez Caraballo Real C. D. Mallorca
Alberto Muro Real C. D. Mallorca
Tibor Kovaks Real C. D. Mallorca
J. M. Raluy Campos Real Santander
Blubis Ochipinti C. Deportivo Tarrasa
Eduardo Castro C. Deportivo Tarrasa
Domingo Alesio C. Deportivo Tarrasa
Longinos Unzain C. Deportivo Tenerife
Victorio A. Ramallo Atlético de Ceuta

No, no es un error la duplicación del buen delantero peruano Juan Seminario. Tanto el club “maño” como la directiva “culé” trataron de inscribirlo al unísono, puesto que ambas entidades, conforme veremos en seguida, creían tener muy bien atada su contratación. Pero lo que verdaderamente impacta son los 10 rechazos sufridos por la Unión Deportiva Las Palmas, sobre un total de 27. Casi medio equipo. Y aunque en menor medida, por más que la cifra tampoco resulte desdeñable, los 3 “noes” al Real Mallorca, o el C. D. Tarrasa.

El doctor De la Fuente Chaos, presidente federativo en una época de cambios bruscos, con respecto a la contratación de futbolistas extranjeros.

Imposible saber qué resultado hubiesen podido ofrecer los rechazados. Como mucho cabría repasar el rendimiento de quienes sí recibieron un pláceme el año anterior. Y por no enredarnos en el ejemplo, baste volver la vista hacia los dos refuerzos del Avilés: Hofbauer, todo un internacional austriaco, y Porcel, sudamericano procedente del campeonato portugués.

A Hofbauer le confundieron las noches, casi desde su llegada. Aquellas noches de copla, cazalla, timba ilegal y medias de reja con puntos corridos; noches de escasez lumínica y sexo sin preservativo, comprado por diez o quince duros; noches tristonas, al decir de algunos, por más que a él se le antojaran divertidísimas. Fuera a donde fuese, se desplazaba en taxi, quien sabe si pensando que un internacional como él perdería brillo compartiendo espacio en los transportes colectivos. Aunque se dijera vegetariano, exigía siempre, en cada desplazamiento con el equipo, el filete más grande. Sobre el césped, apenas alguna pinceladita de clase entre la pasividad del turista que hubiese preferido otro destino vacacional. Y como despedida, embebido en aromas de fracaso, una catarata de deudas insatisfechas. Por cuanto a su compañero Porcel, y pese a la evidente merma de facultades, nadie pudo negarle compromiso. Otra cosa era atribuirle edad. Porque la real, no la consignada en su ficha, sino la auténtica, aún hoy es objeto de discusión, tanto entre los más acérrimos avilesinos como entre los supervivientes de aquel vestuario, al recordar la mata de vello encanecido perlándole el pecho y la falta de varias piezas dentales. Como mínimo -expresó uno de sus antaño compañeros- debía tener cinco años más, sobre los confesados: “Pudiera haber sido padre de algunos de nosotros”.

La justificación federativa ante el cierre del grifo en los días previos al ejercicio 1959-60, resultó bastante vaga: “Los clubes han querido aprovechar la última oportunidad para enrolar a jugadores extranjeros, según las disposiciones vigentes -manifestó el Dr. De la Fuente Chaos, entonces rector máximo del fútbol-. Con las nuevas normas va a ser difícil incorporar a jugadores de fuera, pues nuestros clubes sólo podrán contar con dos que en los tres años anteriores hubiesen pertenecido a entidades del exterior. Eso para los de Primera, porque en Segunda División se ha limitado a uno. Ahí está la razón de tantos intentos de inscripción, muchos más que en años anteriores”. Respecto al también mayor número de rechazos, se limitaba a invocar una normativa tan farragosa como interpretable poco menos que a la carta: “Nosotros no promulgamos leyes; en este caso estamos limitados a cumplir lo establecido por el Consejo de Deportes”.

“- Y qué pasa con Seminario -inquirió el redactor Paulino Martín-. ¿Es jugador del Zaragoza, o del Barcelona?

Pues según el presidente, de ninguno de los dos, porque…

“El Comité Federativo decidió no aceptar la inscripción de ninguno de ellos, al entender que el jugador carecía de las condiciones morales necesarias, pues ha suscrito dos compromisos a la vez. Una falta que no puede ser tolerada”.

Ciertos medios no renunciaron a extenderse sobre la catadura moral de quien jugaba a la carta más alta, firmando hoy un compromiso y mañana otro. Pero, ¿verdaderamente era el peruano tan amoral como lo pintaban?

Él mismo se encargó de explicar desde distintos medios que ni siquiera conocía al Sr. Rossi, intermediario que habría alcanzado un acuerdo de fichaje, en su nombre, con el Real Zaragoza. Afirmó, eso sí, haber extendido un poder a cierto italiano llamado Diego di Leo, para que gestionase su contratación en España. Ese documento caducaba el 15 de setiembre y sólo tras contactar en Perú con Helenio Herrera -entrenador del Barcelona-, iniciado ya el proceso de desvinculación con el agente italiano, tuvo noticias del interés maño.

Naturalmente, el recurso del Barcelona ante la F.E.F., ni mucho menos se hizo esperar. El 16 de setiembre su directiva tomaba la decisión de elevarlo, y 7 días más tarde, quizás con intención de presionar al ente federativo, la estrella peruana viajaba hasta Elche con la expedición culé. “Conviene que se vaya ambientando”, justificó el propio entrenador “culé” Helenio Herrera, por una vez parco en palabras.

Seminario fue testigo, desde la grada, de una inesperada derrota azulgrana. A lo largo de las semanas siguientes, las cosas fueron complicándosele más.

Si deportivamente el Barcelona se apresuró a extenderle un contrato de cesión al Sporting lisboeta, el italiano Rossi seguía invocando la vigencia del poder extendido a su colega Di Leo, cuando quedó cerrado su pase al Zaragoza. Rossi, además, no era ningún desconocido. Había vivido 12 años en Buenos Aires, trasladándose luego a la Riviera, y su amplio conocimiento del mercado sudamericano le permitió traer hasta Europa a 22 futbolistas de la otra orilla oceánica. Gallito él, incluso se permitió retar al mismísimo H. H. en comparecencia pública, al tiempo de arremeter contra el futbolista cada vez que soltaba la lengua. “Si la Federación Española señala al muchacho, por su mal proceder, no es justo que paguen únicamente los clubes. El jugador está ganando plata en Portugal, mientras dos equipos pagan las consecuencias”. Cabría añadir que el Real Zaragoza, por partida doble. Porque tras destaparse la duplicidad de contrato, los aragoneses se pusieron en manos del mismo agente para que les trajera un sustituto. Rossi invirtió tan sólo 5 días en completar la documentación y registrarla. Tiempo récord, aunque insuficiente. Para entonces el plazo de inscripción estaba cerrado. Y Chaves, el teórico reemplazo que había llegado a Madrid acompañado por el presidente de su club, el Liverpool montevideano, tuvo que tomar otro avión de regreso.

“Perseguiré judicialmente a Seminario, reclamándole una indemnización-clamó entonces el inefable Rossi-. Ya sé que ha dicho no conocerme, aunque tampoco hacía falta. El contrato se cerró en Perú con uno de mis agentes. En estas cosas se trabaja así. La prensa limeña publicó declaraciones donde el chico reconocía iba a jugar con el Zaragoza. El asunto, créanme, ha dejado una cola bastante fea. Porque, ¿quién restituye a Chaves y al Liverpool el importe de los pasajes desde Uruguay, y les resarce por las molestias? Como les digo, una cola muy fea”.

Seminario. Goleador peruano cuya duplicidad contractual y el retraso que ello supuso en su incorporación a nuestro fútbol, le impidió ser internacional español. Un cambio normativo de la FIFA hizo imposible su nunca oculto anhelo.

Seminario, diez meses después, no haría la pretemporada con el Barça, sino con el Zaragoza, marcó goles de todas las facturas y acabó redondeando un formidable traspaso al “Calcio”, esta vez sin intervención de Rossi. El fárrago contractual con clubes y representantes interpuestos, se resolvería, al cabo, como casi siempre: sin sangre ni hemorragias en el peculio.

Pero mientras tanto, otra cuestión puso en solfa, también, el enorme galimatías creado con tanto cambio normativo.

Despuntaba la primavera de 1960 cuando el diario “La Verdad”, de Murcia, sacaba a los kioscos un titular escandaloso: “La Federación Murciana exige 200.000 ptas. por renovar al argentino Greco”. Escrito así, cabía pensar en algún tipo de mordida o chantaje. Y puesto que otros medios nacionales tardaron poco en hacerse eco del asunto, José Barnés, presidente de la Federación Regional Murciana, tuvo que dar explicaciones mediante una carta abierta:        

“Es totalmente falso que por esta Federación se haya exigido al Real Murcia la cantidad de ptas. 200.000 para la admisión de su renovación. Lo ocurrido fue, sencillamente, que en un deber de asesoramiento al club se le indicó, telefónicamente, que si Greco se encontraba incurso en la circular N.º 9 de la temporada 1956-57, y 5 de la presente, podría darse el caso de que el club quedara obligado al pago del canon correspondiente; manifestación que por nuestra parte no implicaba exigencia, sino leal advertencia, puesto que la opinión definitiva sobre el nuevo contrato corresponderá a la Federación Nacional, tras su oportuna remisión”.

En resumen, ni los periodistas ni el secretario del Real Murcia estaban mínimamente familiarizados con la legislación sobre extranjeros. Ésta recogía (circular N.º 9 correspondiente al campeonato 1956-57) la obligatoriedad de satisfacer unos cánones proporcionales al aforo de los campos de fútbol, según la siguiente tabla:

Categoría Aforo Importe
A Desde 75.000 localidades 500.000 ptas.
B Desde 50.000 400.000 ptas.
C Desde 40.000 300.000 ptas.
D Desde 25.000 200.000 ptas.
E Desde 10.000 100.000 ptas.
F Menos de 10.000 Exentos

Además, en su Punto “C”, se añadía: “Al renovarse el contrato con cualquiera de los jugadores comprendidos en estas normas, se satisfará el canon doble o sencillo, según el Club respectivo tenga o no contrato vigente con otro jugador extranjero”. Los foráneos, finalmente, sólo podían ser traspasados; nunca cedidos de un club a otro.

Queda claro que la Federación Murciana tan sólo informó a la directiva del Real Murcia sobre lo que éstos deberían haber sabido de memoria.

El destino sobre la recaudación global de estos cánones, se resumía así:

.- 10% para el club que durante el año deportivo hubiese aportado mayor número de internacionales “A” y “B”.

.- Otro 10% al club que no teniendo ningún jugador extranjero, sumadas las edades de cuantos hayan intervenido como mínimo en 5 partidos oficiales, arroje una edad media inferior.

.- Otro 10% para el club de 2ª División donde concurran las mismas circunstancias del apartado anterior.

.- Un 20% para la construcción y mejora de campos en 3ª División y categorías Regionales.

.- El 50% restante para el Comité Olímpico Español, destinando dicha cuantía a impulsar el deporte aficionado y, sobre todo, el atletismo.

Cuanto antecede pone de manifiesto hasta qué punto resultaba onerosa la contratación de extranjeros, puesto que si al correspondiente traspaso se unía no sólo el importe del canon, sino la repetición del mismo cada vez que el rendimiento del recién llegado justificara su renovación, tamaño alarde salía por un buen pico. Resultaba mucho, pero que mucho más ventajoso, buscar allende los mares jóvenes oriundos, hijos o nietos de españoles. Primero porque para ellos no existían cánones. Y segundo porque como españoles que eran, quedaban sujetos al derecho de retención, lo que no ocurría con los extranjeros.

Lo malo era que pocos vástagos de nuestros emigrantes lucían un mínimo de condiciones con el balón en los pies. Por caro que saliesen los genuinos extranjeros, apenas si existía otra oportunidad real de reforzarse.

Teóricamente, al menos.

Pocas veces una buena idea, plasmada en medida disuasoria sobre la incorporación de futbolistas extranjeros, y de paso equilibrar la competitividad de nuestros clubes sin que imperase la ley del más rico, habrá causado tantísimo daño. Porque para entonces los intermediaros cuyo negocio consistía en exportar a Europa jugadores cuajados o pendientes de eclosión, fuere desde Paraguay, Argentina, Uruguay, Perú, Brasil, Costa Rica o cualquier rincón de América, ya habían tejido una tela de araña pegajosa en consulados, registros civiles y entidades deportivas perpetuamente acuciadas por la reducción de sus deudas. Dicha norma, en el fondo, no hizo sino disparar el tráfico de “oriundos” imaginarios, elevar sus cotizaciones y enriquecer a vivales merecedores de prolongados internamientos en presidio.         

Desde marzo de 1957 hasta el término del campeonato 1963-64, cuando contratar extranjeros volviera a prohibirse, estos fueron los foráneos a quienes la R.F.E.F. diligenció su primera ficha. Como en ocasiones anteriores, se detalla naturaleza, nacionalidad, fecha de alta y club al que se incorporaban en su primera campaña.

FUTBOLISTA NATURALEZA NACIONALD. INSCRIPC. CLUB
Dante Homérico Lugo González Argentina Argentina 15-III-1957 At. Madrid
Antonio Héctor Garabal Bogni Argentina Española 15-III-1957 At. Madrid
Raúl Rubén Rodríguez Seoane Argentina Española 25-III-1957 R. Betis
Gilbert Franklin Alleyme Payne Venezolana Venezolana 25-IV-1957 Ferrol
Hugo Villamide Abelenda Uruguaya Española 28-V-1957 C.D. Español
Evaristo Macedo Filho Brasileña Brasileña 1-VI-1957 Barcelona
Sergio Cummsille Chilena Chilena 7-VI-1957
Carlos Alberto Sáez Gómez Argentina Española 25-VI-1957 R. Vallecano
Peter Ilku Kampfl Húngara Española 1-VII-1957 At. Madrid
Manuel Sánchez Martínez Argentina Española 16-VIII-1957 R. Oviedo
José Vigo Remuñana Argentina Española 16-VIII-1957 R.C. Celta
Hermes Celestino González Flores Paraguaya Española 1-IX-1957 Barcelona
Juan Ramos Machado Brasileña Española 10-IX-1957 Valencia
Rogelio Antonio Domínguez López Argentina Española 14-IX-1957 R. Madrid
Walter Marciano de Quirós Brasileña Española 14-IX-1957 Valencia
Juan Alberto Minteguía Esnaola Argentina Española 14-IX-1957 C.F. Gandía
Roberto López Trabado Argentina Española 18-IX-1957 U.D. Levante
Lazsló Tauber Húngaro Húngaro 18-IX-1957 C.D. Terrassa
José Carlos Silveira Braga Brasileña Española 19-IX-1957 R.C. Celta
José Emilio Santamaría Iglesias Uruguaya Española 20-IX-1957 R. Madrid
José M.ª Pellejero Blanc Argentina Española 28-IX-1957 Granada
Ricardo Pérez Muro Argentina Española 20-X-1957 Granada
Jozsef Csoka Szira Húngara Española 21-X-1957 R. Huelva
Eduardo Miguel Massey Abdala Argentina Española 12-XI-1957 R. Oviedo
Antonio M.ª Castiglia Argentina Argentina 5-XII-1957
Jozsef Csabay Kmecz Húngara Húngara 6-XII-1957 R. Huelva
Adalberto Omar Rodríguez López Argentina Española 12-XII-1957 R. Jaén
Horacio Amador García Vieyra Argentina Española 12-XII-1957 R. Jaén
Carlos Agustín Álvarez Fernández Argentina Española 21-XII-1957 R. Huelva
Villány Tibor Húngara Húngara 26-XII-1957 C.D. Tarrasa
Roberto José Puissegur Fabián Argentina Española 30-XII-1957 Cádiz C. F.
Roberto Andrés Barrio Mamone Argentina Española 31-XII-1957 Cádiz C. F.
Jorge L. Larraz Camardeli Argentina Española 10-I-1958 Las Palmas
Ferene Locsey Nagy Húngara Húngara 16-II-1958
Friedrich Hollaus Sorg Austriaca Austriaca 7-II-1958 At. Madrid
José Carlos Diéguez Bravo Argentina Española 26-II-1958 Sevilla
Amadeo Colangelo Zileño Titiro Argentina Argentina 7-III-1958 R. Huelva
Sebastiao Correa Lima Brasileña Brasileña 14-III-1958 At. Ceuta
Istvan Kis Szolnok Húngara Española 24-III-1958 C.D. Español
Fernando M. Mendonça Paulino Portuguesa Portuguesa 26-IV-1958 C.D. Coruña
Jorge Alberto Mendonça Paulino Portuguesa Portuguesa 26-IV-1958 C.D. Coruña
José Manuel Martínez Alonso Argentina Española 3-V-1958 R. Huelva
Juan Marcelo Grillo Daglio Argentina Argentina 17-IV-1958 Santander
Manuel Andrés Puche Lombea Argentina Española 2-V-1958 Las Palmas
Enrique Cobo Ruiz Argentina Española 3-V-1958 R. Vallecano
René Kunding Suiza Suiza 2-VI-1958
Emiliano Outerelo Rodríguez Uruguaya Española 19-VI-1958 U.D. Figueras
János Kuszmann Erwin Húngara Española 10-VII-1958 R. Betis
Jorge Lino Romero Santacruz Paraguaya Paraguaya 21-VII-1958 R. Oviedo
Florencio Amarilla Lacasa Paraguaya Española 21-VII-1958 R. Oviedo
Guyla Szabo Farago Húngara Húngara 23-VII-1958 Plus Ultra
Sándor Kocsis Péter Húngara Española 7-VIII-1958 Barcelona
Emidio da Silva Graça Portuguesa Portuguesa 12-VIII-1958 Sevilla
Ferenc Puskas Biro Húngara Española 18-VIII-1958 R. Madrid
Héctor Homar Ramos Delgado Húngara Española 21-VIII-1958 R. Madrid
Edivaldo Izidio Neto “Vavá” Brasileña Brasileña 29-VIII-1958 At. Madrid
Carlos A. da C. da Costa Gomes Portuguesa Portuguesa 8-IX-1958 Granada
Antonio Jorge Porcel Sartorio Argentina Argentina 11-IX-1958 R. Avilés
Alberto José Oliva Demeo Argentina Española 12-IX-1958 C.D. Mallorca
Istvan Stncsik Renner Húngara Española 13-IX-1958 R. Valladolid
Otto Hofbauer Austriaca Austriaca 17-IX-1958 E. Avilés
José del Rosario Parodi Rojas Paraguaya Paraguaya 18-IX-1958 Las Palmas
Felipe Mesones Temperán Argentina Española 19-IX-1958 R. Murcia
José Enrique Gutiérrez Cardona Hondureña Española 19-IX-1958 Elche C. F.
Tibor Szalay Csikos Húngara Española 21-IX-1958 Sevilla
Alberto Loret de Mola Peruana Peruana 22-IX-1958 Las Palmas
Wilson Faria Moreira Brasileña Brasileña 25-IX-1958 R. Betis
Doroteo Cívico Zoccola Argentina Española 29-IX-1958 C.D. Coruña
Rubén Emir García Martín Argentina Argentina 7-X-1958 Extremadura
Abderrazak Ben Mohamed Marroquí Marroquí 9-X-1958 R. Murcia
Emilson Pessaha Brasileña Brasileña 10-X-1958 R. Betis
Jorge de Sousa Mattos Brasileña Brasileña 10-X-1958 R.C. Celta
János Beke Radenkowics Húngara Española 10-X-1958 R. Valladolid
Decio Quaresma Recamán Brasileña Española 20-X-1958 C.D. Español
Zoltan Czibo Suhai Húngara Española 21-X-1958 Barcelona
Joel Antonio Martins Brasileña Brasileña 23-X-1958 Valencia
Oscar Justo Barragán Ojeda Argentina Argentina 30-X-1958 San Fernando
Enrique Omar Álvarez García Argentina Argentina 30-X-1958 San Fernando
Fernando Norberto Salgado Argentina Española 13-XI-1958 Las Palmas
Ignacio Achúcarro Ayala Paraguaya Española 21-XI-1958 Sevilla
Carlos Humberto Suazo Lagos Hondureña Hondureña 16-XII-1958 Elche C.F.
José Vicente Grecco Robles Argentina Española 16-XII-1958 C.D. Málaga
José M.ª Sánchez Lage Argentina Española 7-I-1959 R. Oviedo
Oscar Antonio Aguilera Valdés Paraguaya Española 16-I-1959 Sevilla
Francisco Diego Bayo Amodio Argentina Española 23-I-1959 R.C. Celta
Raúl Justo Gómez Retuerto Argentina Española 30-I-1959 R.C. Celta
Alfredo Hugo Rojas Delinge Argentina Argentina 9-II-1959 R.C. Celta
Juan Bautista Agüero Sánchez Paraguaya Española 13-II-1959 Sevilla
Edgardo Madinabeytia Bussi Argentina Española 13-II-1959 At. Madrid
Ramón Sergio Carranza Semprini Argentina Española 28-II-1959 Granada
Adrualdo Barbosa da Silva “Duca” Brasileña Española 10-III-1959 R. Zaragoza
Delio Gamboa Rentería Colombiana Colombiana 20-III-1959 C.D. Málaga
Francisco de Assis Dutra Brasileña Brasileña 20-III-1959 C.D. Eldense
Evaristo Sande López Argentina Española 24-III-1959 R. Oviedo
Antenor Ferreira de Carvalho Brasileña Brasileña 4-IV-1959 R. Murcia
Héctor Núñez Bello Uruguaya Española 30-IV-1959 Valencia
Raúl Aveiro Lamas Paraguaya Española 11-V-1959 Valencia
Jorge Bernardo Griffa Monferoni Argentina Española 14-V-1959 At. Madrid
Carlos Vidal Sanabria Mongelos Paraguaya Española 13-VI-1959 Valencia
László Kaszás Kaszner Húngara Española 23-VI-1959 R. Madrid
Fausto Laguardia Recalde Paraguaya Española 1-VIII-1959 Elche C. F.
Álvaro José Rodrigues Valente Brasileña Española 5-VIII-1959 At. Madrid
Héctor Ricardo Aramendi Rueda Argentina Española 14-VIII-1959 R. Valladolid
Juan Miguel Solé Peñalosa Argentina Española 14-VIII-1959 R. Valladolid
Juan José Bagneras Argentina Argentina 17-VIII-1959 Plus Ultra
Aluisio Francisco da Luz “Indio” Brasileña Brasileña 18-VIII-1959 C.D. Español
Waldyr Pereira “Didí” Brasileña Brasileña 2-IX-1959 R. Madrid
Darcy Silveira dos Satos “Canario” Brasileña Brasileña 4-IX-1959 R. Madrid
Carlos Domingo Medrano Lazcano Argentina Española 4-IX-1959 Barcelona
Ramiro Rodrigues Valente Brasileña Española 8-IX-1959 At. Madrid
Lucio Pedro Mansilla Chichoni Argentina Española 9-IX-1959 Gijón
Eduardo Bibiano Endériz Artajona Uruguaya Española 9-IX-1959 R. Valladolid
Julio César Benítez Amoedo Uruguaya Española 9-IX-1959 R. Valladolid
Roberto Roche Benedetto Argentina Española 9-IX-1959 Elche C.F.
Cayetano Re Rodríguez Paraguaya Española 9-IX-1959 Elche C.F.
Juan Carlos Forneris Ocampo Argentina Española 10-IX-1959 Granada
Ángel Antonio Berni Gómez Argentina Española 11-IX-1959 R. Betis
Mario Julio Bardanca Souto Uruguaya Española 11-IX-1959 R. Zaragoza
Glubis Ochipinti Statunato Paraguaya Paraguaya 20-IX-1959 C.D. Tarrasa
Rainer Dohsc Herchenroeder Alemana Alemana 20-IX-1959 C.D. Universitario
Gunter Egon Ebert Paul Alemania Alemania 20-IX-1960 C.D. Condal
Enrique Solé Branchadell Española Española 4-XI-1959 C.D. Español
Casimiro Marín Sánchez Brasileña Española 21-XI-1959 C.F. Gandía
Alberto César Nelly Scarzo Argentina Española 30-XI-1959 Las Palmas
José Luis Iglesias Lago Española Española 30-VI-1960 Pontevedra
Agne Simonsson Sueca Sueca 29-VIII-1960 R. Madrid
Carlos César Correa Rodríguez Paraguaya Española 5-IX-1960 Tenerife
José Ferreira Raimundo Portuguesa Portuguesa 5-IX-1960 C.D. Coruña
Nicola Antonio Gravina Brasileña Brasileña 5-IX-1960 U.D. Levante
Juan Ángel Romero Isasi Paraguaya Española 7-IX-1960 Elche C.F.
Mirto Lenin Davoine Genta Uruguaya Uruguaya 7-IX-1960 C.D. Mallorca
Leongino Unzain Taboada Paraguaya Paraguaya 9-IX-1960 R. Vallecano
Mohamed Selam Riahi Marroquí Marroquí 10-XI-1960 Córdoba
Vicente García Bazo Venezolana Venezolana 17-XI-1960 G. Tarragona
Clodoveo Guerrero Guerrero Peruana Peruana 24-XI-1960 C.D. Salmantino
Serafín Celma Dally Española Española 24-XI-1960 C. Tarragona
José Pellicer Giménez Española Española 15-XII-1960 S.D. Triasu
José Luis Flavia Pons Española Argentina 12-VII-1961 U.D. Mataronesa
Leoncio Rodríguez Rodríguez Portorriqueña Portorriqueña 12-VII-1961 A.D. Piloñesa
Antonio García Pastor Mexicana Mexicana 12-VII-1961 Tradecol C.F.
Kyrill Pawlowsky Glahn Española Alemana 12-VII-1961 C.F. Catalonia
Bertil Torbjorn Jonsson Sueca Sueca 12-VII-1961 R. Betis
Silvio Parodi Ramos Paraguaya Española 12-VII-1961 Santander
Fernando J. Rodguez. Bethencourt Uruguaya Uruguaya 24-VII-1961 Tenerife
Alejandro Fretes Ramírez Paraguaya Española 28-VII-1961 Santander
Waldo Machado da Silva Brasileña Brasileña 22-VIII-1961 Valencia
Helmut Senekowitsch Austriaca Austriaca 30-VIII-1961 R. Betis
Edmur Pinto Ribeiro Brasileña Brasileña 1-IX-1961 R.C. Celta
Jandyr de Jesús Martins Brasileña Brasileña 1-IX-1961 C.D. Mallorca
Ramón Emilio León Izaguirre Argentina Española 8-IX-1961 R. Oviedo
Máximo Mosquera Zegarra Peruana Española 13-IX-1961 At. Baleares
Juan Roberto Seminario Rodguez. Peruana Española 19-IX-1961 R. Zaragoza
Leif Eigil Poulsen Frederiksen Danesa Danesa 9-I-1961 C.D. Sabadell
Máximo Schreiber Christ. Española Alemana 9-I-1962 S.D. Flix
Fco. Amancio dos Santos “Chicao” Brasileña Brasileña 2-II-1962 Valencia
José Rodríguez Suárez Uruguaya Uruguaya 14-II-1962 R. Valladolid
René Nielsen Frimand Danesa Danesa 23-II-1962 C.D. San Felipe
Luis Alberto Cubilla Almeida Uruguaya Española 13-VI-1962 Barcelona
Alberto Daniel Bergara de Medina Uruguaya Uruguaya 26-VII-1962 C.D. Mallorca
Ignacio Miguel Bergara de Medina Uruguaya Uruguaya 26-VII-1962 C.D. Mallorca
Armando Eugenio Castilla Prieto Uruguaya Uruguaya 26-VII-1962 C.D. Constancia
Joao Jorge Brasileña Brasileña 1-VIII-1962 R. Oviedo
Mario Rolando Pini Stagi Uruguaya Uruguaya 23-VIII-1962 R. Valladolid
Álcides Vicente Silveira Montero Uruguaya Española 1-IX-1962 Barcelona
Adolfo Godoy Becca Paraguaya Española 1-IX-1962 Cartagena
Erling Vidstein Lart Danesa Danesa 1-IX-1962 At. Baleares
Guillermo Máximo Guerrero Hondureña Hondureña 1-IX-1962 C.D. Europa
J. Sigfrido Martínez Ramírez “Sigi” Peruana Peruana 1-IX-1962 R. Zaragoza
Jorge Arriola Müller Alemana Peruana 1-IX-1962 Cult. Guarnizo
Lucien Müller Schmidt Francesa Francesa 3-IX-1962 Barcelona
Newton José Lopes Livinho Brasileña Brasileña 4-IX-1962 R. Oviedo
Juan Carlos Lezcano López Paraguaya Española 4-IX-1962 Elche C. F.
Oscar Montalvo Finetti Peruana Peruana 13-IX-1962 C.D. Coruña
Domingo Arcángel López Argentina Española 14-IX-1962 C.D. Orense
Mohamed Ben Bouchaib “Jdidi” Marroquí Marroquí 15-IX-1962 Granada
René Fernández Herrero Francesa Francesa 17-IX-1962 R. Sociedad
José Luis Fuentes del Pino Española Española 18-IX-1961 C.D. Kimber
Luis Carlos Albini Morales Argentina Argentina 18-IX-1961 Plus Ultra
Rafael Ignacio Naranjo Silva Venezolana Venezolana 15-XII-1961 Europa Delicias
José Joaquín Amieva Gutiérrez Mexicana Mexicana 15-XII-1961 C. Inmaculada
Sebastián Company Murgas Panameña Panameña 15-XII-1961 S.D. San Felipe
Juan Manuel del Río Gómez Mexicana Mexicana 15-XII-1961 Cult. Guarnizo
Carlos Gabriel Granda Cabrera Guatemalteca Guatemalteca 15-XII-1961 Pumarín
Alfredo Juan Cabrero Aguinaco Peruana Peruana 15-XII-1961 C.D. Ballesteros
Juan José Calle Rodríguez Chilena Chilena 15-XII-1961 C.D. Loyola
Carlos Martínez Moya Costarricense Costarricense 11-VIII-1962 Burjasot
Mario Colombo Soler Española Italiana 11-VIII-1962 C.D. Jávea
Fernand A. Goyvaerts Deyrdey Belga Belga 11-IX-1962 Barcelona
Liert Rosa da Silva Brasileña Brasileña 19-IX-1962 R. Betis
Bernhard Trost Alemana Alemana 2-X-1962
Karl Martin Outzen Danesa Danesa 29-XI-1962
Ramón Gutiérrez Barquín Mexicana Mexicana 29-XI-1962 R. Cantabria
José Migdonio Canseco Tavara Peruana Peruana 29-XI-1962 Inter C.F.
Mario Trueba Ruiz Cubana Cubana 29-XI-1962 Estrella Tetuán
Félix Cue Fernández Cubana Cubana 29-XI-1962 Toluca juv.
Ángel Gutiérrez Villanueva Mexicana Mexicana 29-XI-1962 C.D. Pamplona
José Luis Caso Peláez Mexicana Mexicana 18-XI-1962 Inmaculada Gij.
Carmelo Roda García Marroquí Española 27-XII-1962 Xixona C.F.
Pablo Riera Juliá Argentina Argentina 27-XII-1962 C.D. Universitario
Wanderley Machado da Silva Brasileña Brasileña 11-I-1963 U.D. Levante
Pedro Antonio Cabral Filartiga Paraguaya Española 3-VIII-1963 Sevilla
Hannoun Moussa Marroquí Marroquí 6-IX-1963 At. Ceuta
Enrique Mario Vega Baca Peruana Española 10-IX-1963 At. Madrid
César Cabrera Santacruz Paraguaya Española 11-IX-1963 Córdoba
Fulgencio Santander Acosta Uruguaya Española 11-IX-1963 Hércules
Alfredo Sosa Reyes Uruguaya Uruguaya 14-IX-1963 Pontevedra
Olegario Lisboa Argentina Argentina 19-IX-1963 C.D. Español
Mario Eduardo Leardi Campagnoli Argentina Argentina 20-IX-1963 C.D. Eldense
Carlos D. Marín Segura “Cayaca” Costarricense Costarricense 23-IX-1963 R. Murcia
Juan Alberto Garita Carballo Costarricense Costarricense 23-IX-1963 R. Murcia
Almir Borges de Freitas Brasileña Brasileña 27-IX-1963 U.D. Levante
Antonio Ribeiro Alias Española Argentina 13-XII-1963 C.D. Hermosilla
Ángel Castillo Marín Española Española 13-XII-1963 B. Conquense
Juan Parra Boronat Francesa Francesa 13-XII-1963 C.D. Altea
Omar Raúl Rodríguez Dezorzi Argentina Española 26-XII-1963 Europa Delicias
Jorge Manuel Pérez Yannelli Cubana Cubana 26-XII-1963
Francisco Manuel Suárez Herrera Chilena Chilena 26-XII-1963
Ferdinand Kosters “Elzez” Alemana Alemana 28-II-1964 Dpvo. A. E. G.

A lo largo de 7 temporadas imperando la posibilidad de contratar extranjeros, llegaron a nuestro país 116 futbolistas para ocupar esas plazas, y otros 102 como oriundos, lógicamente con vitola de españoles. Al menos según el particularísimo método de cómputo llevado a cabo en la R.F.E.F., consistente en contemplar como extranjeros a varones nacidos en nuestro país, o incluir en el registro de foráneos a españoles por los cuatro costados, si llegaban transferidos desde cualquier Federación extranjera. Se incluyen, obviamente, aquellos a quienes tan sólo se diligenciara ficha amateur, unos porque arribaron en edad juvenil, otros por incorporarse a categorías donde los extranjeros tenían vetado el acceso, y en no pocas ocasiones porque llevaban tiempo residiendo en España y ni siquiera los avalaba el reglamentario transfer internacional. En cualquier caso, demasiados “oriundos” considerando la pequeñez de ese mercado, y la existencia de alternativas menos azarosas en el intento de reforzarse.

La sensación de impunidad que semejante cifra sugiere, carece de discusión. Arturo Bogossian prácticamente desmanteló la selección nacional paraguaya mundialista en Suecia, y a 8 de quienes la compusieron acabaría trayéndolos a España. Entre ellos la línea delantera al completo, compuesta por Agüero, Silvio Parodi, Cayetano Re, Jorge Lino Romero y Florencio Amarilla. Su argumentario carecía de discusión. “¿Tú quienes sacarle plata al fútbol? Pues acá no lo vas a hacer. En Europa, en cambio, no sabrías cómo gastarla, de tanta como tendrías. Sólo debes confiar en mí”. Un discurso bien estudiado, en su español cachazudo, de prolongados silencios y complicada digestión. Contaba con el hecho de que en Paraguay los futbolistas eran amateurs compensados, mediante una limitación económica que a este lado del océano sería vista como insultante incluso en 2ª División. Un repaso rápido a todos los que ayudase a cruzar el charco sería interminable: Juan Ángel Romero, Melanio Olmedo, Eulogio Martínez, Fausto Laguardia, Lezcano, Jorge Bernardo Griffa, Irala, Alejandro Fretes, Juan Gualberto Casco, Pedro Fernández, Roberto Martínez Saturnino Arrúa… Y en la mayoría de los casos, ¡oh maravilla!, colando como oriundos.  

Con todo, varios nombres reflejados en la tabla requieren algún análisis. No llegaron a inscribirse finalmente, el colombiano Delio Gamboa, los paraguayos Glubis Ochipinti o José Ferreira Raimundo, el brasileño Nicola Antonio Gravina, el sueco Bertil Trobjorn, el danés Erling Vidstein y el hondureño Guillermo Guerrero, en unos casos porque el comité de selección acabara rechazándolos, y en otros porque o bien el club contratante o el propio jugador, diesen marcha atrás. José Luis Iglesias Lago era natural de Vigo, aunque los funcionarios federativos lo considerasen venezolano tan sólo porque llegara desde aquel país. Otro hipotético venezolano, como Enrique Solé Branchadell, había nacido en Sant Boi de Llobregat. El alemán Máximo Schreiber Christ era español de nacimiento. Y ahí no acababan las curiosidades.  

Adolfo Godoy Becca fue duplicado, el 1-IX-1962 y el 16-X-1963. Además, en su caso se dieron más anomalías. La clave de control N.º 322 lo contemplaba no sólo como natural de Paraguay, concretamente alumbrado en la población de Luque, sino como paraguayo de nacionalidad. Hallándose el Cartagena en 3ª División, la interrogante resulta obvia. Si no era oriundo, y como tal presumía de nacionalidad española, ¿cómo se le permitió competir en una categoría donde los extranjeros no podían hacerlo? A menos, claro, que se le hubiera facilitado una ficha amateur, cosa que tampoco ocurrió. Desde la ciudad departamental pasaría a competir en campeonatos germanos de tercer rango, pues consta la autorización del transfer internacional. Al aguerrido atacante Pedro Antonio Cabral, contratado por el Sevilla C. F., nuestro ente federativo lo inscribió como oriundo uruguayo. Era de Paraguay, aunque su transfer llegara desde la Federación charrúa. Algo más de cuidado, o prurito profesional, hubiese ahorrado futuros bochornos al órgano federativo. 

Ramiro Rodrigues Valente, en un cromo de la editorial FHER correspondiente a la temporada 1962-63.

Los hermanos Ramiro y Álvaro Rodrigues Valente, naturales de Sao Paulo, habían competido en Brasil con los apellidos citados, antes de que el At. Madrid los españolizara federativamente, sustituyendo la “s” final del primero por una “z”. Ingresaron como españoles, claro, anotados como Rodríguez en el registro de Alberto Bosch, antes de que ese término “oriundo” cobrara popularidad. Y al no haberse llevado nunca a cabo un análisis retrospectivo sobre los papeles que tan fácilmente colaran durante el tránsito de los años 50 a los 60, en el pasado siglo, la duda, al menos, se antoja legítima. Ramiro fue un gran centrocampista, eficaz ante el marco adversario, a quien pudo verse por nuestros estadios en plena madurez, puesto que contaba 26 años al debutar. Sus seis temporadas bajo pabellón “colchonero” y los 4 títulos conquistados, dejaron entre la afición un grato recuerdo. Álvaro, su hermano mayor, dio una impresión muy distinta. Bastante romo, para ser hombre de área, aunque llevase un título bajo el brazo cuando el 11 de octubre de 1961 fuera devuelto a Brasil, tan sólo saltó al campo 11 tardes en nuestra Liga, distribuidas en algo más de un campeonato. Tres dianas eran escaso bagaje para un equipo con aspiraciones, como aquel atlético, cuyos técnicos prefirieron aprovechar su sitio en beneficio del angoleño Jorge Mendonça.

Otro sospechoso, entre muchos, fue Juancho Forneris. La fecha natal que aportase al diligenciar su primera ficha española, ya levantó alguna suspicacia. Parecía mayor. Y este rasgo iría haciéndose más patente a medida que iban cayendo las temporadas. Su esquela, cuando abandonase este mundo a los 61 años, el 7 de octubre de 1993, dio la razón a quienes viéndole de corto hicieran cábalas. Por cierto, a tenor de la documentación que le extendiese la Federación Argentina para disputar 2 partidos con el Quilmes, en 1951, su apellido era Forneri, sin la “s” de sus papeles para colar como oriundo. Una letra puede decir mucho. Máxime, si va acompañada de dudas o “equivocaciones” con respecto al nacimiento real. Se requiere bastante fe para no recelar ante este tipo de incongruencias, en apariencias menores.

Juancho Forneri, alineado en España como Forneris. Su edad federativa poco tenía que ver con la realidad, circunstancia que tiempo después justificara recelos acerca de otros aspectos biográficos, a saber si también inventados.

Por cuanto respecta al rendimiento general, hubo de todo, si bien con excesivos fiascos, tratándose de teóricos refuerzos. El brasileño Edmur Pinto Ribeiro, llegado al Real Club Celta con 32 años, únicamente disputó 14 partidos, cantando un par de dianas. Fernando Rodríguez Bethencourt estuvo muy por debajo en sus registros, cuando en Tenerife creyeron haberse hecho con un jugador cuajado de 27 años. En total, 4 partidos. Jandyr de Jesús Martins, brasileño de Carangola, después de anotar un gol para el R. C. D. Mallorca en los 3 partidos que jugara, fue a Suiza decidido a continuar engañando. También contaba 27 años. El “oriundo” argentino Ramón Emilio León Izaguirre, rubricó a sus 22 años 9 partidos con el Real Oviedo, celebrando un gol. La siguiente temporada, cedido al Unión Popular de Langreo, doblaría las cifras con 20 partidos de 2ª División y 2 goles. Aunque el francés René Fernández Herrero fuese a los 28 años jugador bastante más que hecho, se despidió de la Real Sociedad de San Sebastián con 5 partidos, militando los guipuzcoanos en 2ª División. Olegario Lisboa, perla argentina de mercadillo, también sería visto y no visto en el R. C. D. Español, puesto que toda su aportación se redujo a 2 partidos. El marroquí de raza negra Hannoun Moussa empeoró la marca, puesto que sus 5 partidos con el Atlético de Ceuta correspondían a la 2ª División. El uruguayo Fulgencio Santander, con nacionalidad paraguaya y española, ésta legada por sus presuntos ancestros, anotó 4 goles en los únicos 9 partidos que disputase durante 2 temporadas, antes de buscar cobijo en nuestra 3ª División. A sus 26 años había llegado procedente de la Liga ecuatoriana, lo que considerando el paupérrimo nivel de ese fútbol hace sesenta años, induce a pensar mediante qué argumentos engatusaran a la secretaría técnica del Hércules C. F.

Para qué seguir…

Pese a las decepciones, casi todas las juntas directivas hacían suyo ese tan español “¡que no se diga!”, ante el mostrador de la tómbola. El mercado nacional ya lo tenían peinado. ¿Por qué no iba a tocarles un mirlo blanco? Incluso entidades modestas adquirían papeletas para la rifa, soñando con un pelotazo capaz de cancelar sus deudas, vía futuro traspaso a cualquiera de los grandes. Otras menos modestas, incluso apuntalaban sus filiales con oriundos, como el Real Valladolid cuando fichara para el Europa Delicias, su equipo “B”, al argentino Omar Raúl Rodríguez Derozzi. Nunca lo alinearon oficialmente con el primer elenco, pero este chico, al menos, sí llegó a competir en categorías superiores luciendo las camisetas del Constancia de Inca, Condal de Barcelona y Real Betis Balompié.

Estaban por llegar los días de pesadumbre, con el portillo aduanero nuevamente cerrado a la importación, justo cuando clubes, mercachifles y espectadores, se habían acostumbrado al “pedid y se os dará”. Iban a llegar diez años de cerrojazo, o de trilerismo semi consentido. Diez años hasta que la mugre reventase todas las tapas de alcantarilla.

¡Qué poco duraba el efecto de un bienintencionado coscorrón!  

(1).- Desde el entorno del F. C. Barcelona se adjudicó al ministro Castiella una “notoria devoción blanca”, cuando en realidad sus colores futbolísticos desde la cuna fueron el rojo y blanco del At. Bilbao. Y no sólo por su nacimiento en “el bocho”, donde cursó estudios con excepcional brillantez hasta que las becas obtenidas con esfuerzo lo llevasen a universidades europeas, sino por su amistad con significados “athleticzales”. Uno de ellos, Enrique Guzmán, presidió la entidad vizcaína durante casi todo el decenio de los 50, en el pasado siglo, y la muy influyente Sociedad Bilbaína en 1963 y 1964, al tiempo de ejercer como consejero en varias compañías vascas, entre ellas el Banco de Bilbao. Fernando M.ª Castiella también habría de detentar un cargo en la Junta de otra entidad financiera; el Banco Central. Pese a la amistad que los unía, ambos, mercantilmente, tuvieron que hacerse la competencia




La fundación del Colegio Regional de Árbitros de Valencia

La creación del Colegio Regional de Árbitros fue la culminación de un proceso largo y complejo, no falto de situaciones tirantes, en el que intervinieron todos los estamentos del fútbol valenciano. No obstante, es preciso señalar que hubo dos personas, en especial, quienes insistieron una y otra vez en la necesidad que había en separar la Federación Valenciana de Fútbol de los árbitros y sus designaciones para los partidos de competición. Estos dos protagonistas llevaban una trayectoria fundamental en el fútbol valenciano; ambos ya habían participado en los primeros momentos importantes, como era el caso de Francisco Sinisterra Montesinos en 1909 y la creación de la primitiva Federación Valenciana, o el de Octavio Augusto Milego Díaz, fundador del Valencia FC. Los dos dieron cuerpo al Colegio Regional de Árbitros el 24 de septiembre de 1921, como fecha en que se aprueba su creación, cerrando una fase primeriza de la historia y dando la lógica culminación de la evolución del fútbol valenciano. Por eso es aconsejable que pormenoricemos aquellos acontecimientos, tratando de ubicarnos en el contexto histórico en que se produjeron y entender la importancia que tuvo la constitución del Colegio Regional de Árbitros de Valencia.

Ramón Leonarte, Luis Colina y Augusto Milego.

El primer campeonato organizado por la Federación Regional Levantina de Clubs de Fútbol oficialmente, a instancias de la propia Real Federación Española de Fútbol, se disputó en la temporada 1920/21. Previamente, en 1920 ya hubo unas eliminatorias con esa intención, pero fueron numerosos los incidentes que impidieron su conclusión, tanto por la improvisación a la hora de organizar los partidos como por lo apretado del calendario, además de las limitaciones económicas de los participantes, que tenían serios problemas para cubrir los desplazamientos. Por ello, la Territorial Levantina se quedó sin representante en el Campeonato de España o Copa de SM El Rey de 1920. En cambio, como hemos señalado en la temporada 1920/21, salvando esas grandes dificultades de aquellos tiempos, la Real Sociedad de Levante de Murcia, al derrotar en la final al Cervantes FC de Castellón se proclamó campeón y tuvo la oportunidad de jugar la competición nacional por primera vez.

Aquella temporada de 1920/21 fue muy movida. Esta vez no fueron eliminatorias, sino que se organizaron distintos torneos en las zonas de Castellón, Valencia, Alicante y Murcia, para después enfrentar a los respectivos campeones y conocer finalmente al representante levantino. El de Valencia consistió en una liga entre los principales clubs de la ciudad.

Parecía ya consolidada la competición, siguiendo los modelos aplicados en otros territorios del fútbol español, al menos en la organización de los subgrupos. En cambio, el fútbol levantino estaba todavía en ciernes, y el sistema arbitral era el más antiguo conocido, el mismo que a principios de siglo. El árbitro era un jugador o directivo de los equipos implicados en el campeonato. De esta manera, si el Gimnástico FC se enfrentaba al Valencia FC, el árbitro era del Levante FC, o si el propio Levante FC jugaba contra el España FC, era un valencianista quien arbitraba.

A estas alturas de la evolución del fútbol este sistema empezaba a quedar claramente superado por las circunstancias. En efecto, era muy modernista pensar que la deportividad quedaba representada por la presencia de todos los estamentos de los clubes en el desarrollo de la competición. Lo que ocurría, por el contrario, era que por un lado la pasión que desbordaba cada partido, tanto entre los propios jugadores como en el público, y las limitaciones técnicas del árbitro, que no pasaba de ser un mero aficionado al fútbol, llevaron los partidos a enfrentamientos y altercados que fueron más de una vez muy lamentados por la prensa de la época. No podemos olvidar, para hacernos una idea del desconocimiento del reglamento, que en un partido de la importancia de una final de Copa de España, el 2 de mayo de 1920, entre el FC Barcelona y el Athletic Club de Bilbao, el colegiado nacional Beltrán de Lis, tras el lanzamiento de un penalti, al ver que los atacantes entraban en el área antes del lanzamiento señaló falta en contra del equipo lanzador e impidió que el máximo castigo se ejecutara reglamentariamente.

Entonces cada equipo, además, representaban una filosofía de entender el fútbol. En la ciudad de Valencia estaban el decano Gimnástico FC, fundado en 1909, y Levante FC con una gran tradición popular, representativos de barriadas, con fuerte espíritu de lucha. Frente a ellos apareció en 1919 el Valencia FC, siguiendo los moldes de los más importantes clubs de España de esos tiempos, que presentaba un concepto más próximo al fútbol espectáculo, patrocinado por una burguesía acomodada que extraía a sus jugadores del círculo estudiantil y universitario. La lucha por la hegemonía en el fútbol local fomentó verdaderas pasiones.

Según iba desarrollándose el campeonato las rivalidades también crecían y en los últimos partidos las suspicacias se disparaban en todos los sentidos. La presunta imparcialidad del árbitro era siempre cuestionada. Los equipos nunca salían satisfechos por el trato recibido en el terreno de juego, los jugadores se pasaban la mitad del partido protestando las decisiones de los jueces. El público en muchas ocasiones invadía el campo para revocar la aplicación del reglamento que ciertamente pocos habían leído o conocían. Hay que pensar que a un partido no solo asistían los simpatizantes de los equipos contendientes, sino que también iban los seguidores del club al que pertenecía el árbitro, con lo que eran encuentros a tres bandas, difícil de imaginar en la actualidad. Cuando se producía la invasión del terreno de juego, esta era multitudinaria y nadie estaba a salvo, posiblemente ni los representantes del orden público.

Las protestas fueron creciendo más y más. Cuando terminó el Campeonato Regional de 1921 en su fase de Valencia, proclamándose campeón el Gimnástico FC después de un terrible partido de desempate con el Valencia FC, se siguieron disputando diferentes torneos locales, que, por insignificantes que fuesen, para el ambiente futbolístico valenciano tenían la misma importancia que un Campeonato Mundial: máxima.

Entre abril y mayo de 1921 se organizó la Copa Perico Alzaga, con patrocinio de la propia Federación Territorial. Una competición que enfrentaban en eliminatorias directas a los ocho mejores equipos de Valencia y Castellón. Las primeras eliminatorias se desarrollaron dentro de unos cauces aceptables con ninguna incidencia reseñable, pero en semifinales, la eliminación del Levante FC por parte del Valencia FC no sentó nada bien a los blanquinegros.

La final ofrecía un gran atractivo futbolístico porque volvía a poner frente a frente al Gimnástico FC y al Valencia FC después del desempate por el título local. Dentro de la lógica estaba que fuera arbitrada por un levantinista, y Francisco Vives fue el encargado. Y aquel día se agotó la paciencia de los que velaban por el desarrollo del fútbol en nuestra región.

De entrada, los jugadores colaboraron poco con el árbitro, como era habitual, provocándose con insultos y situaciones poco deportivas. Seguidamente el propio Francisco Vives se fue complicando la actuación castigando con penaltis todo lo que veía en el área. De esta manera fue moviéndose el marcador: 1-0, Montes para el Valencia de penalti; 1-1, Peral para el Gimnástico de penalti. Montes falló un penalti poco después; pero más tarde fue Cubells, del Valencia, quien transformó su penalti -iban cuatro en la primera parte-. El Gimnástico logró el empate, no de penalti, pero sí introduciendo el balón, mejor dicho, al guardameta con el balón en la portería, aunque en las crónicas se criticaba al portero valencianista por retener en demasía la pelota y esperar a que le cargasen los delanteros contrarios. En la segunda parte se produjo el 3-2, el único gol de jugada, marcado por Aliaga para el Valencia, y seguidamente otro penalti, esta vez a favor del Gimnástico. Y llegó la esperada e incontenible invasión del campo, empujones, golpes y retirada del Valencia del terreno. Como los valencianistas se negaban a continuar el encuentro, el árbitro mandó lanzar el penalti sin portero, consiguiendo así el Gimnástico empatar. Seguidamente sacó de centro el propio Gimnástico y ante la ausencia de rival los azulgranas volvieron a marcar. Con 4-3 se dio por finalizado el partido.

Este escándalo fue superlativo por las constantes infracciones del reglamento por parte de todos los protagonistas. En una reunión extraordinaria de la Federación se decidió tratar de poner una solución a estos hechos para evitar que se reprodujesen. Y así se pudo ver que en el siguiente torneo, la Copa Ayuntamiento de Valencia, para evitar posibles partidismos, la final se disputaría a doble encuentro. Don Hipólito Tarín, del España FC, fue el encargado de arbitrar en las dos ocasiones, que tuvieron como protagonistas una vez más a Gimnástico y Valencia y, afortunadamente no se repitieron los desagradables acontecimientos de la Copa Perico Alzaga.

La otra medida fue invitar a la ciudad de Valencia al árbitro catalán del Colegio Nacional don Carlos Lemmel, que en julio de 1921 hizo una toma de contacto con el fútbol valenciano. Vino acompañando la delegación del Tarrasa FC, equipo que se enfrentó al Valencia FC en partidos amistosos. Carlos Lemmel presenció la final del Torneo de la Feria de Julio, de nuevo Valencia y Gimnástico, dirigida por Ramón Leonarte y quedó gratamente impresionado por el nivel de nuestros árbitros.

En septiembre de 1921 empezaron las reuniones propias para la organización de las competiciones regionales siguiendo las pautas de la Federación Nacional. La fecha más importante fue la del 24 de septiembre de 1921 en que se constituyó oficialmente la Federación Levantina de Clubs de Fútbol. A esa reunión asistieron representantes de Castellón, Valencia, Alicante, Murcia, Cartagena y Albacete. Quedó nombrado como primer presidente don Antonio Carañena Roig, presidente el España FC de Valencia, y acordaron fijar un calendario para las eliminatorias entre los campeones de las cuatro zonas tradicionales. Además fijaron la reducción del campeonato de Valencia a cuatro equipos y la creación del Colegio de Árbitros que sería el único responsable de las designaciones en los partidos de competición oficial.

Fue el propio Carlos Lemmel, con su cargo de federativo nacional, quien otorgó directamente la responsabilidad de la formación del Colegio a don Octavio Augusto Milego Díaz y a don Francisco Sinisterra Montesinos, prestigiosos hombres del fútbol valenciano prácticamente desde sus orígenes. Entre ambos formaron una comisión para redactar los estatutos y darle carácter legal al nuevo estamento.

El señor Milego tuvo la oportunidad de ser el primero en estrenar su título de colegiado el 2 de octubre de 1921 en el partido a beneficio de la Federación Levantina, en el que se daba por inaugurada oficialmente la temporada 1921/22, entre una selección formada por hombres de Valencia FC y el Levante FC, y otra integrada por jugadores procedentes del Gimnástico FC y España FC.

Los primeros partidos del campeonato de Valencia fueron arbitrados entre el señor Milego y el señor Sinisterra, hasta que el 9 de noviembre de 1921 se presentó oficialmente el Colegio Nacional de Árbitros, Región Levantina y el día 11 se levantó el acta de constitución en Registro Civil con el número 4002 de sociedades. Don Octavio Augusto Milego fue el primer presidente y junto a él, Francisco Sinisterra constituyeron el tribunal examinador de los futuros aspirantes a colegiados. El primer examen tuvo como fecha el 24 de noviembre y los primeros colegiados aprobados fueron don Ramón Leonarte, don Rafael Piquer, don Salvador Aliaga y don Bernardo Duties, con los que se constituyó la primera junta directiva. Posteriormente se fueron colegiando don Aurelio Faubell, don Luis Fernández, don José Martínez Vidal, don Francisco Sierra, don Francisco Vives y don Juan Bautista Mompó, que firmaba la sección de foot-ball en El Mercantil Valenciano bajo el seudónimo del Barón de Liria.

Con todo, todavía faltaba solucionar cuestiones importantísimas, como el grado de independencia que habría de gozar este recién nacido Colegio Nacional de Árbitros de la Región Levantina. Con solo pocos días de vida, el 27 de noviembre de 1921 se produjo el primer conflicto por no haber acuerdo entre los rectores de la Federación Levantina y el Colegio. De esta manera el partido de Campeonato Regional entre el España FC y el Levante FC hubo de suspenderse.

Finalmente se redujeron las diferencias entre los rectores del fútbol local y la Federación reconoció la plena independencia del Colegio y, así, el domingo siguiente don Rafael Piquer tuvo la gran responsabilidad de dirigir el Valencia FC – Gimnástico FC. Pese a su buena voluntad, no pudo impedir que su labor fuese víctima de la pasión en las gradas y tuvo que salir escoltado por la fuerza pública.

Aún hubo que resolver serios problemas federativos hasta consolidar la normalización del Colegio de Árbitros, porque una vez reconocida su independencia de la Federación Regional, en cambio, sus miembros colegiados directores seguían perteneciendo al Valencia FC. Recuérdese que el presidente del Colegio, Augusto Milego, fue el también el primer presidente y fundador del Valencia CF. Esta circunstancia fue denunciada directamente a la Real Federación Española de Fútbol después de los incidentes habidos en el partido Valencia FC-Levante FC, con retirada del equipo blanquinegro del terreno de juego, en señal de protesta por las decisiones arbitrales.

El fallo de la Nacional fue esclarecedor en todos los sentidos: apoyó totalmente al Colegio de Árbitros, reforzando sus estructuras y decisiones y quien se llevó el castigo fue el Valencia FC por no haber actuado como correspondía, es decir, desvinculándose de quienes debían dirigir los partidos en que el club estaba implicado. Por ello, el Valencia FC fue descalificado del Campeonato Regional en diciembre de 1921 y se le obligó a que los árbitros no formasen en su junta directiva.

La aceptación del fallo de la Nacional también clarificó el panorama de la competición. Una vez descalificado el Valencia FC, el Campeonato tuvo un desarrollo mucho más normalizado, con ausencia total de incidentes y no falto de sorpresas importantes, deportivamente hablando. Con ello se pudo percibir que la labor arbitral, una vez limpia de las suspicacias y apasionamiento de jugadores y público, era de un nivel muy aceptable, tal y como lo había calificado Carlos Lemmel en su estancia en Valencia.

Así, después de este largo proceso no falto de serios enfrentamientos, el 29 de enero de 1922, don Ramón Leonarte dirigió el encuentro decisivo para el Campeonato de Valencia entre el Gimnástico FC y el España FC. Vencieron los españistas por 3-2 y, contra todo pronóstico, se proclamaron campeones. El trabajo arbitral fue alabado, por sus correctas apreciaciones y seriedad a la hora de aplicar el reglamento. Esta vez los comentarios se centraron en el rendimiento de los jugadores, los verdaderos protagonistas de aquel encuentro.

Con el Colegio Nacional de Árbitros de la Región Levantina en pleno funcionamiento, la temporada 1922/23 vivió un campeonato mejor organizado y tuvo un desarrollo menos accidentado, ya que esta vez fueron los clubes quienes se encargaron de fomentar la polémica con alineaciones indebidas, retiradas a mitad de competición o no presentación en campo del contrario para boicotear la taquilla del rival.

Al finalizar esta temporada fue nombrado presidente del Colegio Nacional de Árbitros Región Levantina don Francisco Sinisterra Montesinos, con lo que se le reconocía la brillante labor hecha por el fútbol en general y el arbitraje en especial, ya que él fue el impulsor más antiguo de la creación de este Colegio. Bajo su mandato, el 12 de diciembre de 1924 se acordó la nueva denominación de Colegio de Árbitros de Fútbol de la Región Valenciana, después de que los representantes murcianos constituyesen su propia organización federativa por separado.




Mingorance, leyenda cordobesista

Córdoba 1962-1963.

En Granada, en cuyo equipo representativo se dio a conocer, falleció el pasado día 5 de enero José Mingorance Chimeno, conocido futbolísticamente por su primer apellido. Había nacido en Castro de Sanabría (Zamora), el 10 de abril de 1938, siendo -junto a Joseíto- uno de los dos únicos futbolistas zamoranos que han vestido hasta la fecha los colores de la Selección Absoluta. Defensa central alto y corpulento, duro y expeditivo, de los de antes, vamos, fue uno de los más destacados de la decada de 1960, brillando en las filas de un recién ascendido Córdoba CF, lo que le llevó a debutar con el combinado nacional ante Escocia en Madrid -aunque en una tarde muy desafortunada, tanto a nivel individual como colectivo-, lo cual no es óbice para que se le recuerde como uno de los mejores zagueros que se han visto en El Arcángel. Luego pasaría al Español, formando parte del equipo de Los Cinco Delfines, para volver al Cordoba, ascender con el cuadro andaluz a Primera División, y retirarse en las filas del modesto Calella catalán.

Estreno en primera con el Granada

Mingorance se asomó al fútbol de élite en un Granada que había sido sorprendente finalista en la Copa del Generalísimo de 1959, aunque esa tarde el intratable Barça de Helenio Herrera le paso por encima (4 a 1). Se había forjado en la Agrupación Deportiva Ferroviaria, la entrañable “Ferro”, un histórico del fútbol modesto madrileño fundado por trabajadores del ferrocarril, y que en la inmediata Posguerra había llegado a disputar incluso algunas temporadas en Segunda División. Antes de que el defensor zamorano vistiera sus colores, por sus filas había pasado uno de los grandes ases de los años 50 y 60, Joaquin Peiró.
Entre 1957 y 1959 Mingorance va a formar parte del filial nazarí, el Recreativo de Granada, y ya iniciada la campaña 59-60 el técnico húngaro Janos Kalmar, a la sazón ocupante del banquillo rojiblanco, va a darle la alternativa, en el propio Los Carmenes y nada menos que frente todo un Barcelona, vigente campeón de Liga y Copa y reciente verdugo de los andaluces en la última final copera. Era el 8 de noviembre de 1959, novena jornada de Liga, y esa tarde el conjunto granadinista presentó la siguiente alineación: Piris; Mingorance -entonces actuaba como lateral derecho-, Méndez, Larrabeiti; Forneris, Pellejero; Martínez, Carranza, Mauri, Ramírez y Arsenio. Los azulgranas no pudieron marcar, y el resultado fue de empate a cero, de modo que el debutante no debió hacerlo mal del todo, máxime teniendo en cuenta lo que había delante…

Córdoba 1964-1965.

De la Alhambra a la Mezquita

Ese curso Mingorance intervendría en 11 partidos, 18 en el siguiente, y hasta un total de 29 en la temporada 61-62, con el cuadro nazarí de vuelta a Segunda. Pero al concluir esa campaña cambiará de aires, aunque no se iría muy lejos…El Córdoba acababa de ascender a Primera División, y para que su debut en la élite no fuera un visto y no visto su directiva se dispuso a reforzar la plantilla verdiblanca, y una de esas novedades fue el fichaje de Mingorance, que para entonces ocupaba ya el eje de la zaga.
Su rendimiento en el conjunto cordobesista -titular indiscutible con 30 partidos en su haber y el club de la Ciudad de los Califas manteniendo la categoría- no va a pasar desapercibido para el nuevo seleccionador nacional, precisamente cordobés, el militar José Villalonga (1919-1973), que había dirigido con anterioridad a Real Madrid y Atlético de Madrid, conquistando con ambos clubes títulos domésticos y europeos (2 Ligas y 2 Copas de Europa con los merengues, y 2 Copas del Generalísimo y una Recopa con los colchoneros). El combinado español, tras su fracaso en el Mundial chileno del 62 -fracaso relativo, pues en la fase de grupos había perdido por la mínima ante quienes serían los dos finalistas del torneo, Brasil y Checoeslovaquia- se encontraba en un proceso de renovación generacional ante la Eurocopa de 1964, cuya fase final se disputaría en España.

La debacle del Corpus

Mingorance va a debutar con la Selección en un partido amistoso ante su homóloga de Escocia, que se disputaría en el estadio Santiago Bernabéu el jueves 13 de junio de 1963, festividad del Corpus Christi, uno de los tres jueves que “relucían más que el sol”. En aquellos momentos, en el Vaticano se estaba celebrando el Cónclave, pues la sede estaba vacante desde el 3 de junio, fecha del fallecimiento del Papa Juan XXIII, y Pablo VI no sería elegido por los cardenales hasta el día 21. El encuentro comenzó a las 6 y media de la tarde, y no había levantado demasiada expectación, pues en el coliseo madridista van a congregarse únicamente unas 40.000 personas, lo cual constituía poco más de la tercera parte de su aforo. Villalonga presentaría la siguiente alineación, cuajada de jóvenes valores: Vicente; Rivilla, Mingorance, Reija; Aguirre, Glaría; Amancio, Adelardo, Veloso, Guillot y Carlos Lapetra. Muchos jugadores por debajo de los 25 años, y con escasa o nula experiencia internacional.

España 2 – Escocia 6. (1963)

El choque va a comenzar, no obstante, de manera favorable, con Adelardo abriendo el marcador en el minuto 8, pero los escoceses no tardarán en imponer su ritmo y su juego, más físico y mejor trenzado, con la presencia de un Denis Law que tras su breve etapa italiana había recalado en el Manchester United y conquistaría al año siguiente el “Balón de Oro”, y en tan sólo cuatro minutos le marcaron tres goles a un Vicente que no estuvo muy afortunado, aunque su defensa le dejó literalmente vendido. Tampoco fue muy brillante el desempeño del propio Mingorance, y en el minuto 35, con 1 a 3 favorable a los británicos, el zamorano va a dejar su puesto a Zoco, aunque su posición la ocuparía Glaría, pasando el navarro al centro del campo. Inmediatamente llegará el cuarto gol escocés, descontado luego por Veloso, y con ese 2 a 4 se fueron ambos equipos al descanso, quedándose fuera en la reanudación Vicente -cuatro goles encajados de cuatro tiros-, a quien reemplazaría un Carmelo que tendría que sacar dos nuevos balones de su portería. 2 a 6 finalmente, en la que todavía sigue siendo la más severa derrota de la Selección Española en suelo patrio. En el vestuario, al concluir el encuentro y según informó “Marca”, Mingorance repartió vasos de limonada a sus contritos compañeros, y encogiéndose de hombros, balbuceante, se limitó a declarar que “había salido con toda la ilusión del mundo, pero parece ser que en la Selección es muy difícil jugar”. Añadió que sencillamente no habían salido las cosas cómo él quería, que era el único responsable de sus actos, y que no tenía nada más que decir.

Un magnífico quinto puesto

Pero en su equipo le va a ir mucho mejor que esa aciaga tarde. Afianzado como indiscutible en el centro de la zaga, contribuirá a la excelente clasificación del conjunto cordobesista en la temporada 64-65. En el banquillo se sentaba Ignacio Eizaguirre, el que fuera gran portero internacional, y los verdiblancos van a despachar una estupenda campaña, clasificándose en quinta posición, su mejor registro histórico, por delante de clubes como Barcelona, Athletic de Bilbao, Sevilla o Español, sumando 35 puntos y 5 positivos, con un balance de 16 victorias, 3 empates y 11 derrotas, habiendo marcado 36 goles y encajado solamente 34. Convirtieron su feudo de El Arcángel en un auténtico fortín, puesto que de allí tan solo se llevaron puntos, gracias a tres igualadas, Atlético de Madrid, Murcia y Unión Deportiva Las Palmas, saliendo derrotados todos los demás visitantes, muchos de ellos por un exiguo pero suficiente 1 a 0 (Valencia, Betis, Athletic de Bilbao, Sevilla, Real Madrid, Oviedo y Barça). Solamente Español y Zaragoza consiguieron mojar en El Arcángel. Y un sistema defensivo formado habitualmente por el jovencísimo cancerbero Miguel Reina y los zagueros Simonet, Navarro, López, Ricardo Costa y el propio Mingorance -que disputó los 30 partidos de Liga- tuvieron mucha culpa de ello, en un conjunto donde también destacaban futbolistas como Ramón Tejada, Luís Costa, Juanín o Miralles.

Fichaje por el Español

Por consiguiente no fue nada extraño que tras concluir tan brillante campaña Mingorance cambiase de aires. Su destino va a ser la Ciudad Condal, y más concretamente el R.C.D. Español. Con el joven y dinámico empresario del sector de la maquinaria textil Juan Vilá Reyes al frente como verdadero hombre fuerte de la entidad, aun sin ostentar todavía la presidencia, el club perico estaba empeñado en tratar de evitar los apuros que le habían llevado al descenso a Segunda en 1962 y, una vez reintegrado a la élite en 1963-64, a tener que defender su permanencia en la promoción. Tras salvar ese siempre incierto trance ante el entonces oficialmente denominado ”Real Gijón” (el Sporting de toda la vida), en Sarriá van a tirar la casa por la ventana contratando prácticamente a un equipo entero, siendo el fichaje más impactante el de un tal Alfredo Di Stefano, al que tanto Santiago Bernabéu como Miguel Muñoz ya consideraban demasiado viejo como para seguir pilotando la nave blanca en el terreno de juego. Carmelo, Osorio, Kuszmann, Juan Manuel, Bergara, Ramírez, Vall, Riahi, Kaszas o Rodilla fueron otros de los refuerzos para ese curso 64-65, que sin embargo tampoco será tranquilo clasificatoriamente hablando.

Español 1969-1970.

Comparado con eso, el 65-66 contemplará menos novedades, aunque tampoco el conjunto blanquiazul se verá libre de problemas, salvando la categoría por los pelos. Con Mingorance había llegado también su compañero de equipo Miralles, así como Amas, de la Real Sociedad, y José María, procedente del Oviedo. Y ya avanzada la campaña se incorporaría un marginado en Can Barça, Cayetano Re, y al finalizar esta, una de las grandes promesas de fútbol español, Marcial Pina, del Elche, pretendido nada menos que por Barça, Real Madrid e Inter de Milán. A golpe de talonario se estaba formando un gran equipo, que por fin va a deparar a sus aficionados una temporada para disfrutar.

Guardando las espaldas a los Cinco Delfines

1966-67 es el gran momento de los que un periodista barcelonés bautizaría como “Los Cinco Delfines” -Amas, Marcial, Re, Rodilla y José Maria-. Y cubriéndoles las espaldas, como central contundente debido a su privilegiado físico, estará Mingorance, flanqueado por un puñado de eficaces elementos (Osorio, Riera, Juan Manuel, Ramoní, Bergara…). Si en su primera campaña como españolista -que a la postre sería la mejor en lo individual, con 38 partidos jugados entre todas las competiciones, incluyendo la Copa de Ferias- se pasaron apuros, ahora el equipo logrará un magnífico tercer lugar, tras Real Madrid y Barça, igualando su mejor clasificación histórica. Y el zamorano va a reencontrarse con Kalmar, el técnico que le había hecho debutar a finales de la década anterior en las filas del Granada.

Sin embargo la temporada siguiente no podrán reeditar el mismo rendimiento, en un curso caracterizado por la irregularidad. Pero no saltan la alarmas, y Vilá Reyes, ya en el cargo de presidente, vuelve a realizar un fuerte desembolso contratando al internacional navarro del Atlético de Madrid Jesús Glaría y al centrocampista del Elche Lico, uno de los futbolistas más cotizados del panorama nacional. De ese modo el Español reúne una defensa en la que están los internacionales Osorio y Mingorance y el rocoso y contundente Riera, una medular millonaria, y una de las mejores delanteras de nuestro fútbol. Soñar con el título, por lo tanto, no parecía una quimera, en un club que no había ganado para sustos en los últimos tiempos.

Pero todo va a salir mal desde el primer momento. El arranque de la Liga 68-69 es desastroso, y el equipo se mete muy pronto en negativos -Kalmar es sustituido en el banquillo por el legendario Argilés-, y ya no abandonará los últimos lugares de la tabla, sorprendiendo a todos. Y para colmo problemas físicos dejarán en el dique seco a Mingorance durante buena parte de esa nefasta temporada, que se cierra con el segundo descenso españolista. En el verano del 69, para mayor inri, estalla el llamado “Caso MATESA”, la empresa del mandatario blanquiazul, que dimitirá de su cargo y poco después será incluso encarcelado. El club, atravesando por una grave situación económica, se verá incluso obligado a desprenderse de su gran estrella, el centrocampista Marcial Pina, que cruza la Diagonal, traspasado al Barça.

Retorno a El Arcángel y retirada

Los pericos van a recuperar la categoría al finalizar la campaña siguiente, en compañía de Sporting y Málaga, pero Mingorance ya se pierde la mayoría de partidos, y tras cinco años en Sarriá abandona la entidad, regresando al Córdoba. Allí vuelve a ser titular indiscutible, y acompañando a los Verdugo, López Prieto, Torres, Escalante, Rivera, Rojas, Diego, Crispi, Manolín Cuesta o Cruz Carrasposa, colabora en el ascenso del cuadro andaluz, pero ya no estará presente en su reingreso en la Primera División, sino que regresa a Cataluña. Enrolado en el Calella, de Tercera, apurará sus dos últimas temporadas como futbolista, retirándose del deporte activo en 1973, aunque con posterioridad seguirá en algún momento vinculado al fútbol en la faceta de entrenador, dirigiendo al Granada en la temporada 81-82, en Segunda B, aunque un solo partido. Un hijo suyo, José Miguel Mingorance Pérez, fue también futbolista, pero moviéndose preferentemente por el centro del campo, en equipos como Granada, Antequerano o Atlético Marbella, en la década de los años 80.

Córdoba 1970-1971.




Resumen estadístico de todas las temporadas del FC Barcelona: 1956-1957




La influencia de los judíos en el origen de equipos de fútbol en Europa

Introducción

En una Europa en la que el fútbol era cada vez más popular, club judío o judenclub solía ser el termino con el que despectivamente se referían los clubes.  La historia del fútbol europeo, como tantos otros ámbitos de la sociedad y la cultura está indudablemente marcada por los acontecimientos que se sucedieron antes, durante y con carácter posterior a la II Guerra Mundial. Tanto, en los años previos al conflicto, como en el desarrollo del mismo, hemos de hacer alusión al concepto de “judenklub”, pues con esta denominación de tintes antisemitas fueron conocidas por sus detractores en la Alemania nazi y en otros puntos de Europa a las asociaciones de fútbol que nacieron con una incuestionable conexión al judaísmo.

La acuñación de este apelativo, encuentra su fundamento en que los primeros aficionados de estos clubes pertenecían a la burguesía judía anterior a la Primera Guerra Mundial. Son los casos del Bayer de Múnich, el Austria de Viena, el Hakoah de Viena, el Ajax de Ámsterdam, el Tottenham londinense, y el MTK de Budapest.

Gracias a este alineamiento con el régimen las autoridades deportivas del III Reich fueron tolerando los clubes tradicionales. Si bien, estos equipos para sobrevivir tuvieron que disolver sus categorías inferiores. Todos los equipos de fútbol de formación se integraron en las juventudes hitlerianas. La instrucción de los jóvenes era tarea exclusiva del Partido Nazi. Por otro lado, los diferentes cuerpos militares del III Reich y las organizaciones paramilitares del partido irán creando sus propios equipos de fútbol. Las nuevas escuadras competirán de igual a igual con los clubes tradicionales. Surgirán numerosos equipos vinculados a las SS o a la Luftwaffe por todo el territorio alemán. Los clubes con origen judío desaparecieron del panorama futbolístico de la época.

Tottenham Hotspur Football Club

Fundado por judíos llegados a Londres a finales del siglo XIX y principios del XX, que se, ubicaron en el East End y los barrios del norte. Esa raíz, sin embargo, es mayor en el caso de los Spurs, cuyos hooligans se hacen llamar la Yiz Army y añaden la estrella de David al gallo que aparece en el escudo del club. Los aficionados del Tottenham, en general, responden a un perfil tradicional, apegados en el pasado a un barrio obrero. A pesar de haber sido fundado por anglicanos en septiembre de 1882, “los Lilywhites son conocidos como Yidn ingleses, debido al vínculo formado en la zona de Stamford Hill con la comunidad judía”.

https://www.elmundo.es/deportes/futbol/2019/05/28/5cec550721efa0c54a8b45b8.html

[tomado 21 de marzo de 2025]

Fue a principios de siglo cuando la comunidad judía, procedente en su mayoría de Rusiase asentó en el norte de Londres, donde hacía falta obra de mano barata para, sobre todo, la industria del mueble. Así comenzó a forjarse el vínculo entre los vecinos de los” barrios de Tottenham Hale y White Hart Lane con el equipo del gallo, el pasatiempo de mucha de esta gente, que solía salir de la sinagoga directa a ver los encuentros del Tottenham” https://www.mundodeportivo.com/futbol/premier league/20220214/1001750690/esvastica-white-hart-lane.html [tomado 24 de marzo 2025].

White Hart Line, la casa del Tottenham desde 1899, estaba muy cercana al distrito londinense de Stanford Hill, que contaba entre sus habitantes con un importante número de judíos ortodoxos. Conjuntamente con la cercanía geográfica, debía tenerse en cuenta la condescendencia de los rabinos menos conservadores con respecto a la obligación de preservar la festividad del Sabbat, relajando la obligatoriedad con respecto de las acciones prohibidas en este día de la semana. Entre ellas podiamos destacar, por ser las que afectarían al hincha de un club a la hora de desplazarse hasta el estadio, viajar, utilizar aparatos eléctricos o incluso, realizar o participar en actos que impliquen ejercicio físico. Como puede imaginarse, las prescripciones relativas al Sabbat, hicieron que, en un primer momento, el fútbol no gozara de la aceptación de la comunidad judía, pues los partidos en la liga inglesa solían jugarse los sábados sobre las dos de la tarde.

Todo cambiaría, registrándose paulatinamente un aumento importante en la asistencia a White Hart Line gracias al carácter permisivo que mostraron algunos rabinos, algo que hacía posible subir al tranvía si la entrada se compraba el viernes entre otras medidas.

Uno de los momentos más duros en esta relación ocurrió en diciembre de 1935, en pleno auge del nazismo en Alemania, con la celebración de un Inglaterra-Alemaniaen Londres. La federación inglesa escogió White Hart Lane como estadio para el partido, porque en el periodo de entre guerras no se jugó en Wembley. La organización del encuentro levantó las iras de la comunidad judía, siempre fueron parte importante de la afición del Tottenham desde su creación y pensaron que debían de hacer todo lo que estaba en su mano poder para frenar este encuentro.

Eintrach de Frankfurt

La mayoría de los interesados ​​en el fútbol, en Frankfurt a principios de los años 30, se desplazaban a la región del Main, aunque también había otros en el Rot-Weiss Frankfurt y el Unión Niederrad.  El 31 de diciembre de 1927 el número de socios ya había ascendido a 1.701 y a finales de 1928 era de 2.584.  Con casi 30.000 miembros, era la segunda comunidad judía más grande de Alemania después de Berlín. La proporción de residentes judíos en la población total era de poco menos del cinco por ciento, la más elevada de todas las ciudades alemanas. En Frankfurt había cuatro clubes deportivos judíos en los que estaban organizados alrededor de 1.000 miembros. En 1933, los cuatro clubes deportivos judíos de Frankfurt contaban en total con unos 1.000 miembros. Tras la toma del poder, el club deportivo de trabajadores judíos se disolvió como asociación perteneciente a la ATSB. Los dos clubes de fútbol: Bar Kochba y Schild experimentaron un aumento significativo de miembros. Los judíos, que se vieron obligados a integrarse a la sociedad civil, buscaron alternativas a las actividades deportivas. En la década de 1930, ambos clubes tenían más de 1.000 socios que jugaban principalmente al fútbol.

El fundador del Eintracht, Frankfurter Kikers, y antiguo editor de la revista Der Kiker, en 1933 emigró a Suiza debido a su fe judía, murió en octubre de 1934. El 6 de abril de 1935, la oficina de deportes presentó una solicitud al alcalde Krebs. Exigían que los baños municipales, incluida la piscina del campo deportivo, ya no fueran accesibles para los judíos.  Hasta 1933, los clubes deportivos judíos desempeñaban sólo un papel secundario en Frankfurt. Los cuatro clubes conocidos tenían un número de miembros manejable y los judíos de Meinstein participaban en asociaciones cívicas. Los judíos sionistas se reunieron en el club deportivo Var Kochba, el club deportivo y de gimnasia A Schild representaba los intereses del judaísmo ortodoxo.

Renombrados equipos de futbol fueron invitados a jugar partidos en Frankfurt: el Rapid de Viena, antiguo vencedor de la copa de Alemania, que había derrotado al FSV Frankfurt en la final de Berlín. El FC Bologna sufrió una derrota por 3 goles a 6. El partido previsto contra el equipo profesional del Stokes city no tuvo lugar. El equipo inglés canceló el partido debido a la situación política, en cambio, el Eintrach ganó por 4 goles a 0 al Sparta de Praga, proclamado, campeón del protectorado. El último partido del aniversario contra el AS Roma, con victoria de los italianos por 3 goles a 1.

Bayer de Múnich

En Alemania, el fútbol lo introdujeron directamente en el país ciudadanos alemanes que habían estudiado en Gran Bretaña o en internados británicos en Suiza; es decir, gente adinerada.  Se trataban de protestantes y, muy especialmente, de judíos, entre los que además este deporte tuvo un impacto inmenso y cuyo papel en las primeras décadas del fútbol en Europa Central fue muy destacado. En sus inicios tenía un lobby en los gobiernos y autoridades locales. Incluso antes de que se fundara la DFB, este lobby era el eje central para juegos populares y juveniles, una organización compuesta por altos funcionarios civiles servidores públicos, miembros del Parlamento, alcaldes de ciudades grandes, maestros y médicos; estaba generosamente subvencionado con dinero del gobierno causa por lo que era una de las principales razones de su fuerte desaprobación del profesionalismo. Desde su punto de vista, el fútbol no era más que un medio para distraer a los trabajadores de la lucha de clases. “ElBayern nació el 27 de febrero de 1900 en el restaurante Gisela, situado en un barrio bohemio de Múnich. encabezados por el futuro primer presidente Franz John” (Schulze-Marmeling, 2013,7).  Entre los 17 fundadores había dos ciudadanos judíos, Joseph Pollack y Beno Elkan. Pollack, el primer pichichi del club, emigró a EEUU en 1903, Elkan lo hizo en 1934 a Londres. El Bayern tuvo cuatro entrenadores judíos hasta 1933, cuando el nacionalsocialismo comenzó a gobernar. En el Bayern, jugaron importantes figuras de religión judía, como el portero Alfred Bernstein o el entrenador de los filiales Albert Otto Beer, que construyó la mejor cantera alemana de la épocaBeer y su familia fueron asesinados en Kaunas, Lituania. En esos años de hostigamiento, el Bayern se caracterizó por ser una fortaleza de liberalidad en medio de una ola de antiliberalismo y antisemitismo. Las consideraciones financieras y para resolver el problema de la disponibilidad de una cancha, obligaron al Bayern a unir sus fuerzas con las del Muenchner Sport-Club (MSC) el 1 de enero de 1906, pero aún mantuvieron su independencia. La concesión que hicieron fue vestir los colores del MSC, que consistían en calzones rojos y camisa blanca. El equipo es hoy en día conocido como Die Rothosen, los pantalones rojos.

«La resistencia sin tapujos -acompañada del peligro que supone poder ser encarcelado o incluso perder la vida- en dictaduras como la del régimen nacional-socialista no es una opción para la inmensa mayoría de las personas, algo (desgraciadamente) muy humano. El ejemplo de Siegfried Hermann [el presidente que sustituyó a Landauer en 1933] y otros gentiles del Bayern muestra que hay otras opciones, tales como mantener distancias. La relación de los nazis con el FC Bayern, hasta el final, fue de escepticismo cuando no de rechazo. Eran conscientes de que en el club había socios que no habían cambiado, que no se habían olvidado de su presidente judío y que no simpatizaban con el régimen» (Schulze-Marmeling, D. 2013, 15)

MTV Múnich.

https://sport.jotdown.es/2023/04/12/los-judios-del-bayern-de-munich-el-futbol-aleman-con-la-llegada-de-los-nazis/  [tomado 11 de marzo 2025]

El club ganó impulso cuando a principios de 1907 los rojos se trasladaron a su nuevo campo, el estadio de Leopoldstraße. El partido que se jugó para conmemorar el traslado a su nuevo hogar fue con los locales rivales FC Wacker, y terminó 8 goles a 1 a favor de los locales. Ese fue el primer paso de la ruta del que se llegaría a convertir en el número uno del fútbol en Múnich. “Los hinchas podían presenciar el partido en el confort de una auténtica grada. En 1910 el club consiguió alzar el título de campeones del distrito Este.” https://fcbayern.com/es/club/history/milestones/1900-to-1932-success-from-the-start. [tomado 26 de marzo 2025]

Los nazis aún tardarían cinco meses en llegar al poder, pero mostraban ya sus intenciones y demostraban su fuerza. Esas prácticas de “limpieza”, continuaron tras formar gobierno. En primer lugar, prohibieron los clubs y asociaciones deportivas comunistas y socialdemócratas, unas 11.000, con casi un millón de socios. La expulsión de los judíos de las asociaciones deportivas arias se produjo unos meses más tarde y provocó un éxodo de socios a asociaciones exclusivamente judías, que, en Alemania, a diferencia de Austria o Hungría, habían sido marginales hasta esa fecha, incluyendo a profesionales e internacionales alemanes. El 22 de marzo de 1933, dimitía el presidente del Bayern, Kurt Landauer, junto con el responsable de la cantera, Beer, ambos judíos. Los directivos deportivos judíos eran, según Bruno Malitz, responsable de deportes de los nazis:” peores que el cólera, la peste pulmonar, la sífilis, peores que los incendios, la hambruna, las rupturas de presas, las sequías, las plagas y el gas venenoso” (Schulze-Marmeling, 2013, 88)

De la historia del club destacamos a Kurt Landauer. De jugador pasó a ser presidente del club en 1913. La Primera Guerra Mundial, interrumpió su mandato el cual pudo retomar en 1918 al finalizar la contienda. Bajo su liderazgo, el Bayern Múnich prosperó, logrando en 1932 su primer campeonato alemán, así pues, la primera estrella del Bayern la ganó un judío. Ya en 1933, Adolf Hitler y su proyecto nazi no podían permitir que un judío estuviera a la cabeza de un equipo que a todas luces estaba floreciendo. Los nazis se referían despectivamente al Bayern Múnich como: Juden Klub equipo de judíos.

Lo obligaron a renunciar y en la lógica de exterminio que se empezaba a fraguar, deportaron a Landauer al campo de concentración de Dachau junto con sus tres hermanos y una hermana. A Kurt lo salvó un detalle: el haber servido durante la Primera Guerra Mundial. Es por ello que le perdonaron la vida.
En 1943, el Bayern Múnich viajó a Suiza para jugar un amistoso contra la Selección Nacional suiza La Gestapo, policía del régimen nazi, les advirtió a los jugadores que durante el viaje tenían prohibido cualquier contacto con alemanes que hubieran emigrado a ese país. Kurt Landauer, obviamente, sabía del partido y con discreción fue a ver jugar a sus muchachos. Laplantilla del Bayern visitó a Landauer en Ginebra (en su exilio) aprovechando un amistoso ante el Servette. Lo hicieron temiendo represalias. Aunque Hitler, que no amaba el fútbol, sí había entendidosu importanciapropagandística:  “Ganar un partido es más importante para la gente que capturar una ciudad del Este”, escribió Goebbels. https://as.com/futbol/2018/05/01/champions/1525134679_893503.html [tomado 23 febrero 2025].

Desde un comienzo el FC Bayern era un club abierto que aceptaba entre sus filas a extranjeros, entre ellos en 1902 a un neerlandés, Willem Hesselink, estudiante de químicas e hijo de un vendedor de vinos que es además vicecónsul de España en los Países Bajos y a judíos. De hecho, entre sus fundadores, como hemos comentado,  había dos judíos: Josef Pollack y Benno Elkan, que es, a día de hoy, más recordado por su labor como escultor, pero no era un ni un club exclusivamente judío, tales como Hakoah de Viena o Makkabi de Brnó, ni siquiera el club con mayor presencia judía en Alemania; el TeBe, Tennis Borussia Berlin, que llegó a perder un tercio de sus socios tras la llegada al poder de los nazis, o el Eintracht de Frankfurt, equipo patrocinado por varias empresas de propietarios judíos hasta 1933. https://sport.jotdown.es/2023/04/12/los-judios-del-bayern-de-munich-el-futbol-aleman-con-la-llegada-de-los-nazis/[tomado 11 diciembre 2025]

Ajax de Ámsterdam

En el caso del laureado equipo holandés, la ubicación de su estadio en el barrio de Jodenbuurt, lugar donde se concentraba la mayoría de los 140.000 judíos que vivían en Ámsterdam en los años veinte, hizo que con el tiempo fuera conocido como el equipo de los judíos. Tanto, que el Ajax, fue definido como el equipo del barrio, con el que se identificaban los comerciantes que, cada domingo, cerraban sus establecimientos para asistir al partido y poder seguir las gestas de míticos jugadores, algunos de origen judío, destacando entre ellos, al neoyorkino  Eddy Hamel, quien falleció en las cámaras de gas del Auschwitz Birkenau:ocupaba la banda derecha y sus admiradores decidieron reunirseen el mejor punto del estadio para apreciar su juego, justo entre la línea media y el banderín de esquina. Cada medio tiempo, cambiaban al otro lado del campo para verle mejor” (Winner, 2020, 12). Por todos es conocida la identificación del Ajax y el apoyo a la comunidad judía tras la ocupación nazi de Holanda, llegando a mostrar su pesar en comunicado público por los jugadores y aficionados judíos que desaparecieron durante esas fechas. El Ajax, no era un club específicamente judío, pero estaba cerca de la parte judía de la ciudad. Había alrededor de 80.000 judíos en Ámsterdam de los que quedaron solo 5.000 tras la invasión nazi.

Alguna vez se ha dicho que la simpatía por los judíos en Ámsterdam era una forma de limpiar la mala conciencia por la magnitud de la masacre. En Holanda asesinaron al 79%,más de 100.000 de los 140.000 que vivían en el país.

En el caso del laureado equipo holandés, la ubicación de su estadio en el barrio de Jodenbuurt, el barrio donde se concentraba la mayoría de los 140.000 judíos que vivían en Ámsterdam en los años veinte.https://www.abc.es/deportes/real-madrid/abci-raiz-judia-gran-ajax-201902131123_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fdeportes%2Freal-madrid%2Fabci-raiz-judia-gran-ajax-201902131123_noticia.html [tomado 23 enero de 2025]

MTK de Budapest

El club fue fundado el 16 de noviembre de 1888 en un café de Budapest conocido como Magyar Testgyakorlók Köre, Círculo Húngaro de Educación Física. Algunos de sus miembros fundadores eran aristócratas y miembros de la comunidad judía de la capital. Los colores del club fueron el azul y blanco y tenía 31 miembros al final de su año inaugural. Las primeras posibilidades deportivas que ofrecía el club eran solo la esgrima y la gimnasia. Como el fútbol se propagaba con gran rapidez en Hungría, el club creó su división futbolística el 12 de marzo de 1901.

Fue, probablemente, el equipo más importante de Europa continental en la primera mitad del siglo XX. En Austria-Hungría, el fútbol era el deporte más popular entre los judíos y MTK era el equipo más popular de Budapest, la ciudad con más judíos del Imperio. MTK tuvo predilección por el denominado: “estilo escocés al que denominaron, fútbol científico”. https://es.wikipedia.org/wiki/MTK_Budapest_Futball_Club [tomado 21 enero de 2025]

Hungría se convirtió brevemente en república soviética. Los movimientos contrarrevolucionarios exageraron el papel de los judíos en dichos gobiernos e hicieron del antisemitismo su bandera. El impacto que esto tuvo en el fútbol fue brutal. Los mejores jugadores de Hungría, entre ellos un importante número de judíos, emigraron a Viena y a Alemania, escapando de la revolución soviética o del antisemitismo posterior. Sus fichajes iban acompañados de todo tipo de artimañas rozando la ilegalidad ya que el profesionalismo estaba todavía prohibido.

Konrad era un exjugador del MTK Budapest que, tras la revolución soviética de Hungría, se había mudado a la capital austríaca donde tras jugar entre otros en el Austria de Viena había comenzado una exitosa carrera como entrenador. Dos meses después de perder la semifinal contra el Bayern, apareció publicado en Der Stürmer, el periódico central en la propaganda nazi, un artículo en el que acusaba de la derrota a la judaización del equipo causada por su entrenador y su salario. El artículo no solo explicaba las causas, sino que además indicaba una solución: mandar al judío a Jerusalén con un billete de ida para limpiar el equipo y hacer que volviese a ser alemán. Dicho y hecho: un par de días después, el 5 de agosto, el club despedía a Konrad.

Los nazis aún tardarían cinco meses en llegar al poder, pero mostraban ya sus intenciones y demostraban su fuerza. Esas prácticas de “limpieza” continuaron tras formar gobierno. En primer lugar, prohibieron los clubs con presencia judía, las asociaciones deportivas comunistas y socialdemócratas, unas 11.000, con casi un millón de socios. “La expulsión de los judíos de las asociaciones deportivas arias se produjo unos meses más tarde y provocó un éxodo de socios a asociaciones exclusivamente judías” (Thoma, 2020,44).

Fue, probablemente, el equipo más importante de Europa continental en la primera mitad del siglo XX, es el club que más influyó. En Austria-Hungría el fútbol era el deporte más popular entre los judíos y MTK fue el equipo más popular de Budapest, la ciudad con más judíos del Imperio. MTK tuvo predilección por el denominado estilo escocés, que los alemanes del Bayern también adoptaron, curiosamente fichando a un técnico inglés, William Townley, al que le pilló el comienzo de la I Guerra Mundial en Alemania y lo pasó internado en Berlín. https://sport.jotdown.es/2023/04/12/los-judios-del-bayern-de-munich-el-futbol-aleman-con-la-llegada-de-los-nazis/  [tomado 3 de marzo de 2025]

Tanto Hungría como Baviera se convirtieron brevemente en repúblicas soviéticas entendido «soviet» como «consejo», tal y como el nombre de la URSS indica cuyos líderes más destacados Béla Kun y Kurt Eisner respectivamente eran judíos. Los movimientos contrarrevolucionarios que siguieron a ambas repúblicas exageraron el papel de los judíos en dichos gobiernos e hicieron del antisemitismo su bandera. De hecho, no son pocos los historiadores que hablan de que es en estos movimientos contrarrevolucionarios donde el antisemitismo moderno alcanzó su cénit

Los mejores jugadores de Hungría, entre ellos un importante número de judíos, emigraron a Viena y a Alemania principalmente, escapando de la revolución soviética o del antisemitismo posterior. Sus fichajes fueron acompañados de todo tipo de artimañas rozando la ilegalidad ya que el profesionalismo estaba todavía prohibido. “Lo habitual será un contrato en la empresa que patrocina al club o de uno de los directivos del equipo, por lo general grandes almacenes, fábricas de ropa y calzado o bancos. El Bayern, por su parte, ofrecía suculentas dietas como compensación por los contratiempos laborales que sus jugadores padecen al tener que entrenarse y disputar encuentro con el equipo”. https://sport.jotdown.es/2023/04/12/los-judios-del-bayern-de-munich-el-futbol-aleman-con-la-llegada-de-los-nazis/ Jairo Dorado 12 de abril de 2023 [tomado 23 noviembre 2025]

Hakoah Wien

En el corazón del Imperio Austrohúngaro, en 1909 Fritz Löhner-Beda, libretista de cabaret, compositor y escritor que perdería la vida el 4 de diciembre de 1942 en Auschwitz y un dentista llamado Ignaz Herman Körner desarrollaron la idea de crear un gran club deportivo por y para judíos. Aunque su objetivo era pelear contra los estereotipos que acompañaban a su pueblo, su primer movimiento no hizo otra cosa que poner en bandeja a sus enemigos un argumento que explotaban días tras días: el dinero que manejaban los judíos. El Hakoah buscó en todos los rincones del Imperio para fichar a los mejores jugadores de fútbol de sangre hebrea, a los que no dudó en pagar el triple de lo que estaban ganando en sus clubes. Si para los jugadores era obligatoria ser judío, los directivos no pusieron ese filtro para los entrenadores y viajaron a Inglaterra en busca de los mejores. Nacía así un poderoso equipo de fútbol en la capital austriaca.

El Hakoah Wien fue el principal club deportivo judío de Viena. La palabra Hakoah significa fuerza en hebreo; el club apareció en Viena en 1909. No fue la única, ni siquiera la primera organización deportiva judía establecida en Austria, siempre fue más que un club deportivo y debido a su creciente importancia se convirtió en el centro de la vida social judía de Viena. El club fue creado por estudiantes judíos con el objetivo de fundar un club deportivo, que debería ofrecer a la juventud judía la oportunidad de hacer ejercicios físicos, siendo el abogado y escritor Fritz Löhner su primer presidente. “Sólo un día después de la anexión de Austria 12 de marzo de 1938, el club se disolvió” (Lara,2011,1), El sentimiento antijudío era ya fuerte en Viena y la aparición del Hakoah en los campos de fútbol hizo que se convirtiera en una diana fácil. Los gritos de ‘cerdos judíos’ o ‘sucio judío’ eran habituales en sus partidos en una ciudad, Viena, en la que un joven llamado Adolf Hitler vivía en 1910 vendiendo cuadros y empapándose en un antisemitismo que dos décadas después haría temblar al mundo. Las actividades del Hakoah se convirtieron en una obsesión para el futuro líder nazi y de los que se rodeaba.

Bela Guttman, con la camiseta del Hakoah Viena.

El momento estelar en la historia del club judío iba a llegar en 1925. Con Béla Guttman, el hombre que entrenaría la Benfica, ganaría dos Copas de Europa y le lanzaría una maldición cuando le destituyeron que aún sigue vida, desde entonces no ha vuelo a ganar ninguna copa de Europa. como gran estrella.

En los primeros años de la década de los años 30, el fútbol austriaco empezó a ser conocido en los escenarios futbolísticos europeos. Conolly y Mac William (2008), destacaban la figura de Hugo Meisl como principal baluarte y difusor del fútbol en Austria que se reivindicó con una selección cuya calidad y entusiasmo se propago como la pólvora por toda Europa. Con el paso del tiempo, el Hakoah Viena se fue volviendo muy popular en el medio judío y conforme el futbol iba creciendo en el mundo, el equipo de balompié del club iba tomando mayor protagonismo en Austria y en el mundo. Aunque se puede considerar que el equipo de futbol fue el más relevante, los demás equipos siguieron teniendo participantes destacados en la década de los 20’s.

Escudo del Hakoah.

En un mundo en el que la cuestión judía latía cada vez con más fuerza, un equipo de jugadores hebreos se iba a convertir en el campeón de Austria en 1925 y, para los que le vieron jugar, uno de los que cambió la historia de su deporte. Su nombre era Hakoah (Fuerza en hebreo), jugaba de blanco y azul, como los colores de la bandera de Israel, y cosían la estrella de David en sus camisetas lejos de saber que años después Adolf Eichmann iba a hacer de ese distintivo una brutal marca racial. Los equipos de judíos surgían en las grandes ciudades centroeuropeas con nombres de referencias a la historian de su pueblo: Hagibor (Héroes), Bar Kochba (el líder de la revuelta del año 132 que creó un estado judío independiente de Roma que resistió tres años bajo su reinado

Regresando al equipo del área futbolística, en 1922, Hakoah quedó segundo lugar en la liga de su país y ese gran resultado apenas era el comienzo, ya que posteriormente, en 1923 el equipo sionista de Viena se convirtió en el primer equipo en ganar a un equipo inglés en Inglaterra, cuando venció 5 a 1 al West Ham United. En 1925, el equipo de futbol de Hakoah tenía mucho talento, en ese año, también ganaron el campeonato de Austria.

Para la segunda parte de la década de los 20 y principios de los 30, varios jugadores sentían el antisemitismo en Europa y un gran peligro en Austria, por lo que huyeron a otros lados del mundo; de hecho, algunos de los jugadores que se fueron tanto a Estados Unidos y a lo que hoy es Israel, fundaron el Hakoah en Tel Aviv y en Nueva York el Hakoah de Nueva York, que fue campeón en 1929.

Gracias a todos los cambios y al temor del antisemitismo, para la década de los 30 el club perdió mucha fuerza y nunca volvió a ser el mismo, sin embargo, sus últimas épocas las dirigió el gran Bela Gutman. En 1938, con la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto en toda Europa, el ejército alemán, vetó al equipo Hakoah y se quedó con el estadio de futbol y las instalaciones del club.

Al finalizar la guerra, varios judíos retomaron la idea de recrear el Hakoah, como un símbolo de esperanza para la comunidad judía en todo el mundo, sin embargo, debido a la pobreza y la crisis en la que se encontraba Europa, el club sólo duró 4 años.” En 1982, el Hakoah Viena fue seleccionado para entrar al Salón de la Fama del judaísmo en los Deportes” https://www.enlacejudio.com/2018/06/06/el-equipo-sionista-la-historia-mas-digna-de-contar/[tomado 11 diciembre 2025]

El Hakoah fue prácticamente borrado como entidad deportiva; sus miembros fueron perseguidos, muchos huyeron al extranjero, otros fueron deportados a campos de concentración donde encontraron la muerte. “El Hakoah fue aplastado por los nazis el campo de deportes en Krieau y las casas fueron confiscadas. Muchos miembros huyeron a palestina” (Schwaiger, 2008, 42). Los bienes del club judío vienés Hakoah, campeón de Austria en 1925 fueron confiscados: “en 1938 muchos periodistas deportivos eran judíos, con lo que quedaron afectadas las páginas de los periódicos. Viena, se convirtió en la capital del fútbol europeo” (Marschik, 1999,23).

Conclusiones

Nunca llegará el momento en que arribemos a un destino final de la memoria, siempre es un proceso continuo. La pregunta principal, que nos formulamos a la conclusión de este estudio, nos conduce a preguntarnos: cómo lucha la memoria, y si la minimización del fútbol encajaría en un universo de memoria; es en ese sentido, que la tendencia opuesta más amplia es el lamento por los peligros de olvidar el pasado. El antisemitismo, ahora, solo tiene sentido en el seno de una cultura de la memoria, que ha aceptado lo esencial y su impacto en la historia europea. Lo más inquietante, lo que hay detrás del argumento contra la amnesia del antisemitismo, es su tono moralizante. En el 80 aniversario, del Holocausto, sigue siendo un tema de intenso debate con ramificaciones cada vez mayores.

El análisis sobre la transformación de la dinámica del deporte y del trabajo en Alemania desde el Imperio del Kaiserreich hasta la caída del nazismo nos ha revelado la existencia de una compleja interacción entre la salud física, la productividad y los objetivos sociales.

Podríamos preferir elegir permanecer ajenos a tales ideas, ya que no necesariamente nos presentan la luz en la que nos gustaría aparecer, pero solo al enfrentarnos a tales podemos esperar aprender de estas comparaciones “La víctima no fue el problema, el problema para nuestra comprensión de la naturaleza humana es el agresor” (Cywiński, P, 2009, 10), pero, ¿quién sería capaz de mirar la alambrada del campo desde el punto de vista del vigilante del campo? Y de hacerse una pregunta: ¿En qué circunstancias podría haber aparecido yo en esa posición? El odio y el desprecio probablemente nunca puedan eliminarse por completo, pero sí oponerse a ellos, de forma activa. Cada observador pasivo, entonces, reconozcámoslo, es también el problema, sobre todo cuando los observadores pasivos se cuentan por decenas y centenares de millones.

Hoy, al conmemorar los 80 años de la liberación de Auschwitz, no solo recordamos a las víctimas del genocidio, sino también a aquellos que, incluso en las peores circunstancias, encontraron en el fútbol una razón para seguir adelante. Su huella nos recuerda que, aunque el odio pueda intentar dividirnos, la humanidad y la esperanza siempre pueden prevalecer.

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El escándalo de los falsos oriundos: se destapan los primeros fraudes 

El escándalo de los falsos oriundos: se destapan los primeros fraudes 

Resulta imposible determinar cuándo llegó el primer “oriundo” a nuestro fútbol. Y no sólo por razones puramente estadísticas, sino también conceptuales.

Para empezar, hasta octubre de 1948 la R.F.E.F. no abrió un registro específico de foráneos, lo que equivale al arrinconamiento en el limbo de cuantos, imperando los requisitos de 1911, vulnerasen la norma sirviéndose de los cuestionables censos decimonónicos y las escasas medidas de control. Constan, en cambio, algunas trapisondas fechadas entre 1916 y 1933, al oficializarse por primera vez el fichaje de futbolistas extranjeros con el límite de dos por club. Hasta ese momento, desde 1911, cuando el “foot-ball” era estatutariamente amateur, a cualquier extranjero se le exigían como mínimo dos años de asentamiento previo en nuestro suelo, y por ende ininterrumpidos. Hubo incumplidores, claro, puesto que sin registros, la tentación para el toreo normativo era grande. Por citar algún caso, pocos con tanta repercusión como el de Juan Garchitorena.

Juan Garchitorena posando como galán de los años 20 cuando trataba de abrirse camino en Hollywood.

  Hijo de españoles, había nacido en Filipinas mientras aún ondeaba allí la bandera española, pero cualesquiera que fuesen las razones, lo inscribieron como súbdito estadounidense en la embajada de Manila. Gozaba, por tanto, de pasaporte o cédula identitaria con las barras y estrellas. Al trasladarse a España, tiempo después de que se perdieran los últimos vestigios del antiguo imperio, su primo, gran estrella barcelonista del momento, lo introdujo en el club azulgrana la temporada 1915-16. No era ningún portento con el balón en los pies, y sí, en cambio, medroso en pleno imperio de la furia o el patadón, aparte de presumido hasta el punto de no marcar un gol de cabeza, a puerta vacía y con el campo hecho un lodazal, por no embarrar su cuidadísimo peinado. Hoy sería un futbolista efímero y olvidado, si alguien, conocedor de su biografía, no hubiese interpuesto una denuncia contra el F. C. Barcelona por alineación indebida en el Campeonato Regional de Cataluña, ya que los extranjeros tenían vedada su intervención en el mismo. Resumiendo, pérdida del partido, sanción al club y carpetazo a la andadura amateur de Garchitorena.

Hasta hace unos años, cuando Fernando Arrechea destapara la verdadera identidad y genealogía del infractor, la historiografía “culé”, sin que se sepa muy bien por qué, atribuyó erróneamente al futbolista de pocas tardes la nacionalidad argentina. Sí reflejaba, en cambio, otros pasajes de su posterior andadura: La toma de un buque con rumbo a la costa Este norteamericana; sus días como galán de salones, o más prosaicamente gigoló, mientras se esforzaba por tomar al abordaje su propio futuro en Hollywood; la relación sentimental que mantuviera con una popularísima estrella femenina del momento, merced a la cual conseguiría llevar a cabo aquellos sueños como actor segundón en celuloide… Aunque eso sí, nadie pudo leer en las marquesinas su apellido completo, excesivamente largo y complicado para los estadounidenses. Tanto en los títulos de crédito como en la publicidad hollywoodense, y hasta en la lápida que identifica su tumba, el antiguo infractor deportivo se convirtió en Juan Torena.

Hasta ahí, un ejemplo estadístico que además nos introduce en el sendero de lo conceptual. Porque con una visión posterior, no ya la sujeta a normas vigentes, sino incluso a las de hace setenta años, Garchitorena hubiera sido un oriundo. Y no el único.

Otro futbolista azulgrana, éste de enorme valía, pues fue internacional y para muchos críticos poco tuvo que envidiar a los mejores defensas europeos entre 1933 y 1935, reunía igualmente requisitos de oriundo, si tal figura hubiese tenido entonces carta de naturaleza. Se llamaba Ramón Zabalo Zubiaurre y nació en South Shields, Inglaterra (27-VII-1910), donde la familia se había traslado por las obligaciones profesionales del progenitor. Era muy niño cuando regresaron a Cataluña, estableciéndose en la localidad de Fuerte Pío, donde se hizo futbolista en el club local -Fortpiense-, hasta llamar la atención de los ojeadores azulgrana durante el campeonato 1929-30.

Debido a su nacimiento en la por entonces metrópoli imperial, resultó que cuando los “culés” decidieron ficharlo, no poseía la nacionalidad española, y tal circunstancia le impedía competir profesionalmente. Ambas partes pactaron entonces su nacionalización, a cambio de una cantidad económica y la promesa de que tan pronto lo llamasen a filas, el club abonaría la cuota militar, entonces cifrada en 1.000 ptas., más el costo de un uniforme. Porque la cuota equivalía a la libranza del servicio militar, si algún pobre diablo se reenganchaba en su nombre, al no tener donde caerse muerto. Sin adoptar la nacionalidad española quedaba libre de pasar por los cuarteles, a coste cero, por lo menos mientras permaneciese fuera de Inglaterra, ya que los británicos muy bien pudieran declararlo prófugo. Pero ello hubiera implicado seguir en el Fortpiense.

En enero de 1932, ante la evidencia de que no le incrementaban el sueldo, conforme a lo prometido, sino que se lo habían rebajado, como a toda la plantilla, por mor de las tardías consecuencias que tuvo por nuestros pagos el crac bursátil de 1929, montó en cólera. Las 700 ptas. mensuales que liquidara hasta entonces, se convirtieron en 600, y para remate existía un agravio comparativo respecto a los brasileños Jaguaré y Fausto Dos Santos, a quienes abonaban 1.000 mensuales alineándolos tan sólo en choques amistosos, puesto que nuestro fútbol seguía cerrado al fichaje de extranjeros. Se le dio a entender que no podía compararse con dos internacionales de tanta fama, y aquello ya fue el remate: “¡Ah!, ¿no? -se comentó habría dicho-. ¿Acaso yo soy menos internacional que ellos? Es más, en el campo ni siquiera igualan mi rendimiento”.

Ramón Zabalo hubiera sido un “oriundo” de haber nacido 30 años después. En la Europa que le tocara vivir, quiso solucionar sus problemas cambiando reiteradamente de nacionalidad.

Subyacía, como trasfondo, que el F. C. Barcelona tampoco había cumplido del todo su compromiso liberatorio de la mili. Alguna publicación trató de exculpar a la entidad, lucubrando sobre una hipotética declaración de excedente de cupo, algo que chocaba frontalmente con la realidad. Zabalo tuvo que cumplir unos meses de mili como enchufado, en el Regimiento de Badajoz, porque la directiva barcelonista decidió ahorrarse las 1.000 ptas. O sea, dos semanas del salario correspondiente a los “turistas” brasileños. Puestas las cartas sobre la mesa, el correoso defensor se declaró en rebeldía, amenazando con una de estas dos opciones: Primera, permanecer un año sin jugar, fichando a continuación por cualquier otro club español o extranjero. Y segunda, diligenciar la nacionalidad británica, aduciendo haber abrazado la española por sugerencia paterna, cuando aún era menor de edad, de modo que cumplida esa mayoría, entonces cifrada en los 21 años, deseaba recuperar el estatus que siempre tuvo: el de ciudadano británico.

Bravatas de esta índole solían resolverse entonces, más o menos como hoy cuando al futbolista se le considera importante activo societario. Con un incremento de ficha, abrazos públicos y reincorporación a los entrenamientos, aunque como en su caso el periodo de rebeldía durase cinco meses. Ello explica que a lo largo del ejercicio 1932-33 disputase tan sólo 7 partidos de Liga. Pero los dimes y diretes no habían concluido aún. Tan pronto el alzamiento militar de julio del 36 derivase en Guerra Civil, pidió y obtuvo la nacionalidad inglesa, considerándola garante de mayor inmunidad. Así se lo comunicó al Barcelona, donde por cierto seguía sin renovar contrato, emplazándoles a tomar las medidas legales de cara a su futuro deportivo, considerando la nueva condición. Prueba evidente de que Zabalo no perdía el tiempo, es que su segunda nacionalización interesada tuvo lugar el 30 de julio de 1936; tan sólo doce días después de la sublevación. Para entonces ya había defendido internacionalmente a España en 11 ocasiones, y con pasaporte británico abandonó Cataluña, enrolándose en el fútbol francés.

Competía con el Racing de París cuando se proyectó una especie de bolo, conformando una selección europea para medirse al equipo nacional inglés. Puesto que él contaba entre los mejores en su puesto, y además lo tenían muy a mano, fue incluido entre los componentes del combinado europeo. Hasta que un periodista pulcro puso las cosas en su sitio. Ramón Zabalo, por mucho que hubiera representado a España hasta hacía poco, era británico. Y obviamente, ningún súbdito de su graciosa majestad podía enfrentarse a Inglaterra, Gales o Escocia, sin incurrir en grave afrenta. Dicho de otro modo, el advenedizo y buen defensa quedó retratado.

Concluida la Guerra Civil, su britanidad se convirtió en problema. Las componendas de Arthur Neville Chamberlain ante las bravatas de Hitler, que hicieran exclamar a Winston Churchill aquello de “Pudisteis optar entre la guerra y el honor, y habéis elegido la indignidad; pues tendréis guerra, y os tocará afrontarla sin honor”, se convirtieron en hecho cierto. Gran Bretaña declaró la guerra a Alemania y, temiendo su movilización, Zabalo optó por cruzar nuevamente los Pirineos.

Aunque las referencias resultan imprecisas, y parte de ellas dignas de poco crédito, parece que le fueron recetados un par de años de servicio militar al otro lado del estrecho. Tal vez porque revisada la documentación castrense, alguien pensara que su mili anterior tuvo mucho de tomadura de pelo. Una cosa está clara: No lo incluyeron en ninguna lista de futbolistas represaliados, o a depurar mediante una suspensión federativa temporal. Consta, en cambio, que mientras se hallaba al otro lado del estrecho jugó algunos partidos con la U. D. Melilla, e incluso estuvo entrenando al elenco la temporada correspondiente a 1942-43. Cuesta explicar, sin embargo, en condición de qué logró reingresar en nuestro fútbol, puesto que volvió a ser alineado con el Barcelona durante el campeonato 1944-45, cuando sus días de corto ya estaban acabados. No pudo influir su nacionalidad inglesa -nadie se acordó de abolir la incorporación de jugadores foráneos-, toda vez que sus dos añitos como militar de tropa en suelo africano, lo reconvertían de facto en español. Posteriormente estuvo regentando una fábrica de lejías y productos químicos, hasta fallecer en Viladecans, Barcelona, el 2 de enero de 1967, víctima de un infarto a los 56 años.

Y todavía hubo otro caso mucho menos conocido, de futbolista empeñado en competir con un estatus que nunca tuvo. Respondía al nombre de Francisco Reboredo Mosquera. A grandes rasgos, esta fue su historia.            

Nació en Buenos Aires, el 3 de setiembre de 1914, antes de que sus padres, emigrantes gallegos a la búsqueda de un porvenir más halagüeño, emprendieran el retorno. Registrado como súbdito argentino, tanto al otro lado del océano como en Galicia, nadie, ni él mismo, se preocupó de modificar su situación a medida que fueran cayendo las hojas del calendario. Tras forjarse como futbolista en el Hércules de la capital coruñesa, antes de que echase a rodar la pelota el ejercicio 1933-34 se incorporó al Deportivo de La Coruña, como medio y supuestamente español. En 1936, luego de tres campañas con la camiseta deportivista y comprendiendo que la Guerra Civil llevaba visos de prolongarse, cruzó sin ningún problema la frontera de Tuy, rumbo a Oporto, gracias a su pasaporte argentino. Entonces el fútbol de nuestros vecinos era menos competitivo que el español, razón suficiente para que la directiva lusa lo recibiera con los brazos abiertos.  Alineado como ariete, para extraer provecho a su poderoso remate aéreo, estuvo siguiendo la guerra a través de la prensa y un receptor de radio, sin que nadie le molestase ni a la ida ni en el retorno. Cuando leyera el último parte bélico, también como ciudadano argentino, volvió a cruzar el Miño y sin rendir cuentas ni someterse a depuración por tomar otrora las de Villadiego, reapareció por el Deportivo. Allí desarrolló los campeonatos comprendidos entre 1939 y 1947, sin sobresaltos y como auténtico comodín entre la zona ancha del campo y los puestos de ataque.

Nunca fue un ídolo; ni siquiera un jugador de relumbrón. Pero el fútbol, al menos, le permitió vivir más que dignamente mientras la ciudadanía común pasaba las de Caín. Todo, porque si tanto antes como después de la guerra pasase por español, durante la misma supo arreglárselas para ejercer de extranjero, esquivando los “campos de clasificación”, eufemismo edulcorante de una realidad tristísima: recintos carcelarios donde los súbditos extranjeros aguardaban un rescate o la repatriación promovida desde sus embajadas. Centros de hacinamiento, a menudo con un solo caño de agua para mil desdichados, a quienes ni siquiera la Cruz Roja libraba del hambre, la disentería o la caquexia.  Sus dos años largos compitiendo con el Oporto se dieron por inexistentes, a este lado del Miño. No se le exigió ningún transfer internacional, ningún informe militar, puesto que como súbdito extranjero, la guerra no iba con él, y así pudo seguir como argentino encubierto. ¿Por qué la R.F.E.F. iba a denegar una ficha a quien ya militara en el Deportivo, antes del conflicto?

Francisco Reboredo, argentino de quita y pon en tiempos convulsos, aunque todos lo considerasen gallego por los cuatro costados.

Francisco Reboredo, argentino de quita y pon en tiempos convulsos, aunque todos lo considerasen gallego por los cuatro costados. 

Una vez desligado del club deportivista, aún estuvo exprimiendo las últimas pesetas al balón, en el Club Santiago y el Juvenil de la Coruña, mientras a España llegaban desde Argentina los buques de Perón cargados con trigo, carne o patatas. Luego, convencido de que al otro lado del charco ataban a los perros con longanizas, tomó un buque en Vigo, rumbo a Buenos Aires, para acabar ejerciendo como entrenador sobre todo entre Venezuela y Portugal. Todo ello mientras las federaciones españolas pre y posbélicas parecieron no enterarse de sus idas y venidas. La muerte se lo llevó relativamente joven, el 19 de enero de 1973, con 58 años.

Tan sólo una curiosidad. Su hermano Manuel, coruñés desde la cuna, llegó a alinearse con el Celta de Vigo a lo largo del campeonato 1942-43. Y lo hizo como español de pura cepa.

Tras la II Guerra Mundial hubo que retocar no pocos códigos civiles, en materia de nacionalidades. Algunos estados vieron modificada su extensión física. Núcleos poblacionales que un día pertenecieran a un país, transmutaron a otro. Y no sólo eso. Varios incluso cambiaron de bloque, con su traducción en espantadas migratorias y el incremento exponencial de apátridas. Surgió entonces la idea de otorgar dobles nacionalidades, e imponer una mayor laxitud a la elección de nuevas patrias. Fue en medio de ese panorama cuando comenzó a tener sentido el concepto internacional de oriundo, que por cierto ya aplicara en su día Benito Mussolini, beneficiando, de paso, al fútbol transalpino.         

Expuestos ya algunos modelos de vulneración normativa arcaica, recordemos que tras la Guerra Civil continuó abierto el portillo importador de futbolistas, hasta el límite de 2 por club. Un completo disparate, cuando el Sr. Troncoso, militar de rango y primer presidente federativo franquista, airease su intención de tender hacia un fútbol menos profesionalizado, proponiendo, incluso, la denegación de fichas a cuantos no acreditasen una ocupación laboral, o ser estudiantes de verdad, aparte de futbolistas. Palabras que rápidamente arrastró el viento, no en vano se ha dicho que la primera derrota del régimen victorioso se produjo cuando tratara de embridar al deporte rey. Resulta obvio que ante la catastrófica situación de España, con sus infraestructuras deshechas, el campo semiabandonado, millares de presos hacinados en cárceles y penales infectos, moradas destruidas, hambre, frío, racionamiento, pertinaz sequía y un tenebroso porvenir, se dio por sentado que a nadie podría ocurrírsele fichar jugadores foráneos. Y eso que ya durante la primera Copa del Generalísimo, disputada en 1939, antes que el primer campeonato liguero de reanudación, defendiera al marco del Racing de Ferrol el húngaro Gyula Alberty, suplente de Ricardo Zamora en el Madrid C. F. republicano. Este espigado y buen guardameta, casado con una madrileña, decidió seguir viviendo en España hasta que unas fiebres tifoideas lo llevaran al cementerio de Granada, cuyo club defendía, el 9 de abril de 1942, con sólo 30 años.

El primer fichaje de un futbolista extranjero sin paso previo por nuestros estadios, corrió a cargo Santiago Bernabéu para su Real Madrid. Era mexicano, natural del D. F., contaba 24 años cuando estampara su firma a pie de contrato, y respondía a la filiación de José Luis Borbolla Chavira. Causó una auténtica revolución popular, mientras los medios de difusión se preguntaban si al “manito” podría permitírsele competir, o lo devolverían a México. Tanto el propio Bernabéu, como la R.F.E.F. salieron al paso en seguida, afirmado que manteniéndose vigentes los acuerdos de 1933, el ingreso de Borbolla era completamente legal. Desgraciadamente resultó un fiasco. Su lentitud y escaso vigor físico, los campos embarrados y la brutalidad consentida por los árbitros, hicieron que su depurada técnica luciese con cuentagotas. Cedido primero al Deportivo de la Coruña, en 1944-45, y al Real Club Celta en 1946-47, tan sólo llegó a disputar 22 partidos de Liga en dos años y medio, con 7 goles marcados. Por cierto, uno de esos partidos, nada más, luciendo la camiseta blanca.

No hubo que esperar mucho para que otros jugadores procedentes del extranjero le siguieran los pasos. Sobre todo cuando en 1949, al firmarse un convenio entre Argentina y nuestro país, se admitiera durante tres años la incorporación de dos futbolistas argentinos por club, sin que ocuparan plaza de foráneos. Y estos, unidos a los otros dos ya vigentes, arrojaban un saldo máximo de 4 por entidad. Un país depauperado, todavía con cartilla de racionamiento y cupos de gasolina, al quedar en desuso el gasógeno, invertía en futbolistas cuando el eslogan de “Ni un hogar sin lumbre, ni una mesa sin pan”, para muchas familias continuaba siendo una simple declaración de intenciones.

Sin irnos por las ramas, vaya el siguiente cuadro de incorporaciones entre 1948 y 1956, indicando origen del foráneo, su nacionalidad, Federación de procedencia y club importador. Los “oriundos” aparecen obviamente como españoles, incluso en los casos que dicha condición se obtuviera mediante atajos, chapuzas documentales o acreditación de padres postizos. A pie de tabla se incluyen algunas aclaraciones imprescindibles.

FUTBOLISTA NATURAL. NACIONALID. PROCED. FECHA CLUB
Arquímedes Herrero Errobidar Argentina Argentina México 30-VIII-47 Valencia
José A. Valdivielso Tetamandi Argentina Española Venezuela 9-IX-47 At. Madrid
Antonio Navarro Cánovas Argentina Argentina México 27-IX-47 R. Madrid
Rubén Aveiro Insfrán Paraguaya Paraguaya Venezuela 30-IX-47 At. Madrid
Juan Laureano Martín Argentina Argentina Portugal 31-I-48 Granada
Manuel Rocha Bastos Argentina Argentina Portugal 4-II-48 R. Madrid
José M.ª Gomes Bravo Portuguesa Portuguesa Portugal 17-II-48 R. Sociedad
Juan Gómez Padula Argentina Argentina Venezuela 17-IV-48 C.D. Español
Oscar Garro Guzmán Argentina Argentina México 12-VI-48 R.C. Celta
José Gómez Sánchez Argentina Argentina México 12-VI-48 R.C. Celta
Miguel Goodman Vargas Inglesa Inglesa Gibraltar 30-VI-48 B. Linense
Alfredo Duarte Borge Inglesa Inglesa Gibraltar 30-VI-48 B. Linense
Rafael Franco Reyes Argentina Española México 21-VI-48 D. Coruña
Rafael Ponce de León Argentina Española Argentina 16-VIII-48 D. Coruña
Enzo Parissi Giometti Italiana Italiana Italia 3-IX-1948 Esp. Indust.
Larbi Ben Barek Marroquí Marroquí Francia 11-IX-48 At. Madrid
Marcel Domingo Algara Francesa Francesa Francia 11-IX-48 At. Madrid
Joaquín Valle Benítez Española Española Francia 16-IX-48 C.D. Español
Olegario Garín Carril Española Española Francia 25-IX-48 Logroñés
Georges Dard Fontaine Francesa Francesa Francia 2-X-48 Sevilla
Mateo Nicolau Garí Argentina Argentina México 10-X-48 Barcelona
José M.ª Martín Rodríguez Española Española Francia 27-X-48 D. Coruña
József Lakatos Pasztor Húngara Española Francia 30-X-48 R. Unión Irún
John Fox Watson Escocesa Inglesa Inglaterra 3-XI-48 R. Madrid
Florencio Caffaratti Chisalvo Argentina Argentina México 5-XII-48 Barcelona
Michel A. Cherigny Montalvo Francesa Francesa 10-XII-48 C. Valldemia
Samuel Cherigny Montalvo Francesa Francesa 10-XII-48 C. Valldemia
Lucidio Baptista da Silva Brasileña Brasileña Uruguay 24-XII-48 Barcelona
Antonio Vucetich Alder Argentina Argentina México 12-I-49 C.D. Español
Marcos Aurelio di Paulo Argentina Argentina México 21-I-49 Barcelona
Roger Dard Fontaine Francesa Francesa Francia 30-III-49 Sevilla
Ernesto Candía de Santis Argentina Argentina Argentina 25-IV-49 At. Madrid
Juan Saurí Pujol Cubana Cubana 30-V-49 U.D. Figueras
Borge C. Mathiensen Andersen Danesa Danesa Francia 18-VIII-49 R. Santander
Jyörgy Nemes Neufeld Húngara Húngara Francia 6-IX-49 R. Santander
Mauricio Froger Yersay Francesa Francesa Francia 6-IX-49 R. Valladolid
Dagoberto Moll Lequeira Uruguaya Española Uruguay 8-IX-49 D. Coruña
José Lujambio Ruibal Uruguaya Uruguaya Uruguay 8-IX-49 D. Coruña
Bertil Backvall Sueca Sueca Suecia 9-IX-49 R. Valladolid
Aridex Calligaris Carneliti Italiana Italiana Francia 10-IX-49 R. Sociedad
Jorge Cos Vila Venezolana Española 20-IX-49 Barcelona
Luis Prais Bernardo Uruguaya Uruguaya Uruguay 28-IX-49 Barcelona
Lashen Ben Mohamed Chicha Marroquí Marroquí Francia 3-X-49 At. Tetuán
Hippolyte Brun Francesa Francesa Francia 3-X-49 Baracaldo
Humberto Giménez Martínez Argentina Argentina Uruguay 24-X-49 Barcelona
Omar Nekkache Marroquí Marroquí Francia 9-XI-49 C.D. Español
Ricardo Salaverry García Uruguaya Española Uruguay 25-X-49 R. Oviedo
Kadmiri B. Mohamed Abdeluhab Marroquí Marroquí Francia 4-XI-49 S.D. Mahgreb
Pedro Pablo Sará Giordano Argentina Española Argentina 25-XI-49 R. Oviedo
Manuel Araujo Pérez Portuguesa Portuguesa 7-XII-49 C.F. Luarca
Claudio Vergonzat Francesa Francesa 30-XII-49 Vasconia
Miguel Pedro Mantino Pirane Argentina Argentina Argentina 31-I-50 R. Oviedo
Stefan Pozdech Kunvsky Checoslovaq. Checoslovaq. 10-II-50 D. Zamorana
Emilio Sierra Torrent Cubana Cubana 22-II-50 Rosaleda
Lázsló Garambolguy Húngaro Húngaro 22-II-50
Juan Vaccaro Suárez Española Italiana 25-II-50 San Gervasio
José Lima Rosa Inglesa Española Inglaterra 24-III-50 Sevillana
Pietro Miquele Vinci Gualarini Italiana Italiana Italia 10-IV-50 Sevillana
Julio Corcuera Rabadán Argentina Española Argentina 22-VIII-50 D. Coruña
Osvaldo García Nardi Argentina Española Argentina 22-VIII-50 D. Coruña
Nicolae Szegedi Simatoc Rumana Rumana Italia 23-VIII-50 Barcelona
Louis Hon Antonín Francesa Francesa Francia 4-IX-50 R. Madrid
Jean Antoine Luciano Durando Francesa Francesa Francia 4-IX-50 R. Madrid
Sandor Licker Húngara Húngara Austria 6-IX-50 Granada
Carlos Javier Gutiérrez Corina Uruguaya Española Francia 11-IX-50 C. D. Málaga
Sergio del Pinto Masetti Italiana Italiana Italia 19-IX-50 G. Tarragona
Rodolpfe Walther Frieda Suiza Suiza Suiza 31-X-50 Chamartín
Enrique Pazos Antín Argentina Argentina 2-XI-50 Argüelles
Werner Uwe Burger Nissen Española Española 2-XI-50 Constantina
Sergio Rodríguez Viera Uruguaya Española Francia 3-XI-50 C. D. Málaga
Mohamed Ben Mahjoub Marroquí Marroquí Francia 3-XI-50 R. Santander
Vicenzo D. di Paola Cammarota Argentina Argentina Italia 16-XI-50 U.D. Lérida
Ángelo Bollano Bisio Italiana Italiana Francia 28-XI-50 R. Murcia
René Raphy Adolphe Francesa Francesa Francia 28-XI-50 R. Murcia
Janos Hortkó Szabai Húngara Húngara Italia 30-XI-50 R. Zaragoza
José Valle Román Argentina Argentina Italia 4-XII-50 U.D. Lérida
Hans Leif Larsen Danesa Danesa Dinamarca 13-XII-50 Sevillana
Fernando Straatsman Legleiter Española Española 13-XII-50 Mestalla
Abderrazak Ben Mohmed Marroquí Marroquí Francia 28-XII-50 R. Murcia
György Mogoy Seniza Húngara Húngara Italia 2-I-51 Mallorca
Andrey Otto Húngara Húngara Italia 3-I-51 Granada
Antonio Mario Imbelloni de Leo Argentina Argentina Chile 24-I-51 R. Madrid
Roque Olsen Fontana Argentina Argentina Argentina 15-III-51 R. Madrid
Andrej Prean Nagy Húngara Húngara Francia 19-I-52 Las Palmas
Joseph Samu Pancsics Hungría Hungría Francia 17-IX-52 R. Zaragoza
Bela Sárosi Bus Hungría Hungría Portugal 8-X-52 R. Zaragoza
Charles Ducasse Duperou Francesa Francesa Francia 15-X-52 R. Sociedad
Jiri Hanke Hiron Checoslovaca Checoslovaca Francia 30-X-52 Barcelona
Guillermo Díaz Zambrano Chilena Chilena Chile 22-I-53 R. Zaragoza
Alexandar Arangelovich Yugoslava Yugoslava Francia 27-I-53 At. Madrid
Jaime Ramírez Banda Chilena Chilena Chile 10-II-53 C.D. Español
Julio César Britos Vázquez Uruguaya Uruguaya Uruguay 25-III-53 R. Madrid
Heriberto Herrera Udrízar Paraguaya Española Paraguay 4-IV-53 At. Madrid
Francisco Molina Simón Española Española Chile 28-V-53 At. Madrid
Servaas Wilkes Laarts Holandesa Holandesa Italia 15-IX-53 Valencia
Andrés Prieto Urréjola Chilena Chilena Chile 3-X-53 C.D. Español
Alfredo S. Di Stefano Laulhe Argentina Española Colombia 16-XI-53 R. Madrid
Atilio López Rivero Paraguaya Paraguaya Paraguay 20-IV-54 At. Madrid
Adolfo Riquelme Miranda Paraguaya Paraguaya Paraguay 20-IV-54 At. Madrid
José Héctor Rial Leguía Argentina Española Uruguay 14-VI-54 R. Madrid
Ramón Alb. Villaverde Vázquez Uruguaya Española Uruguay 12-VII-54 Barcelona
Juan Carlos Lorenzo Pereira Argentina Española Francia 18-IX-54 At. Madrid
Julio Outerelo Rodríguez Uruguaya Española Uruguay 26-X-54 R.C. Celta
Rafael Souto Castro Uruguaya Española Uruguay 4-III-55 At Madrid
Florentino López López Española Española México 5-IV-55 Valencia
Eulogio Martínez Ramiro Paraguaya Española Paraguay 1-IX-55 Barcelona
Augusto Melanio Olmedo Bretón Paraguaya Española Paraguay 5-IX-55 Barcelona
Mario Villaverde Vázquez Uruguaya Española Uruguay 10-XII-55 Esp. Indust.
Gilberto Navarro Peidró Española Española Francia 26-I-56 Esp. Tánger
Juan Arm. Benavídez Rodríguez Argentina Española Argentina 27-II-56 C.D. Español
Oscar Coll Marengo Argentina Española Argentina 11-III-56 D.D. Español
Benjamín César Santos Ferndz. Argentina Española Italia 6-X-56 D. Coruña
Raymond “Kopa” Wlodarczyck Francesa Francesa Francia 8-X-56 R. Madrid
Ernesto Gutiérrez Bonomo Argentina Española Argentina 8-X-56 R.C. Celta
Carlos Nogueras Roca Española Española Venezuela 26-XI-56 C.D. Español
Agustín Gómez Pagola Español Española U.R.S.S. 26-XI-56 At. Madrid

Ahora las aclaraciones.

Cuando el espacio de procedencia no incluye el país de cuya Federación llegara el transfer, es porque éste no existió. Dicho de otro modo, esos jugadores nunca habían competido, bien por razones de edad, o porque se hubieran formado desde muy niños en nuestro suelo. Fueron los casos del cubano Juan Saurí Pujol, en Cataluña desde que tuviera 2 años; de los hermanos Michel y Samuel Cherigny, con larga residencia española, o el venezolano Jorge Cos Vila, que contradiciendo a la Federación resultó ser español con carta de naturaleza.

Agustín Gómez Pagola, a quien la Federación Española otorgó el número registral 111, respondiendo a la solicitud cursada por el At. Madrid, era un “Niño de la Guerra” vasco, componente de las expediciones organizadas por el Socorro Rojo Internacional y el gobierno del Lehendakari Aguirre, a través de su consejero de Acción Social, Sr. Gracia, cuyo destino era la Unión Soviética. En la U.R.S.S. se hizo hombre y futbolista meritorio, hasta que regresara con la primera expedición de repatriados. Pasó sin dificultad el interrogatorio llevado a cabo por miembros de la brigada político-social, bajo supervisión del oficial puertorriqueño que la C.I.A. delegase, puesto que la tensión entre bloques vivía sus momentos más álgidos. Sometido a prueba por los “colchoneros” en un partido amistoso, donde se mostrara pasado de peso, fuera de forma y harto vulnerable, dos directivos le aseguraron podía darse por contratado. Es muy posible que vieran en su fichaje más una oportunidad propagandística que un refuerzo real, soñando, quizás, con posibles titulares de esta índole: “El Atlético ficha a un internacional ruso”. “La víctima soviética que el Atlético repatrió”. Pero finalmente, desde la cúpula rojiblanca esa incorporación fue vetada, según testimonio del propio futbolista, “porque aunque los aviadores ya no fueran amos del equipo, tampoco podían consentir en sus filas a quien se llevó la mano al pecho cuando atronaba la Internacional”.

Sorprendentemente, tanto la C.I.A. como los funcionarios de la brigada social, no detectaron a un comunista convencido que bien pronto se dedicó a organizar células del P.C. Votó favorablemente la moción de Santiago Carrillo, durante los días previos a la entrada de tanques rusos en Praga (verano de 1968), consistente en condenar al comunismo soviético si la invasión tuviera efecto. Pero esa devoción carrillista no constituyó obstáculo para que más delante participara en un proyecto de escisión prosoviética, junto a Eduardo García, cuya meta final pasaba por poner en un brete el liderazgo del propio Carrillo. Tanto en su faceta política, como personal, lo cierto es que dejó traslucir infinidad de aristas. También junto a Eduardo García organizó una manifestación ante la sede del P. C. en Moscú, con el propósito de dinamitar la reunión que Dolores Ibárruri, “Pasionaria”, iba a tener con los fieles a Carrillo. Para remate, como responsable jerárquico del ya legalizado Partido Comunista de Euskadi, organizó una escisión contra la corriente “eurocomunista” que el propio Santiago Carrillo lideraba. Hechos que contrastan con el papel de Carmen, su esposa, hija del asesinado Sánchez Biezma en 1948, encargada de preparar, como guardesa, el domicilio madrileño en que Carrillo viviera desde finales de 1976.

Huelga indicar que el At. Madrid nunca le extendió ficha, conforme una mano anónima escribiera en el renglón de observaciones: “No llegó a inscribirse”. Expulsado de España por sus actividades, aunque desarrollara en Moscú gran parte de su vida, falleció en la antigua Checoslovaquia. Sus restos mortales, no obstante, fueron trasladados a la otrora capital soviética.          

A casi todos los futbolistas húngaros se les inscribió españolizando sus nombres reales, bien porque estuvieran nacionalizados, se diera por descontado ese proceso a la mayor brevedad, o ellos mismos lo hubiesen traducido al santoral castellano cuando los bautizasen. Esto último, habida cuenta de que en la España nacional-católica, los evadidos del bloque comunista debían tomar las aguas baptismales por la mañana, antes de obtener la nacionalización esa misma tarde. Así, Jószef Lakatos se convirtió en José, György Nemes en Jorge, los Lászsló, como Garambolgyi, en Ladislao, Béla Sárosi en Alberto, quién sabe en base a que extraña mutación, o Sandor Licker en Alexander. Y ya puestos, también se pasó revista al rumano Nicolae Simatoc, para el fútbol, “Szegedi”, convertido en Nicolás, o a los checos Jirí Hanke, en adelante Jorge, o Stefan Pozdech, Esteban. Por cierto, en lo tocante a Kubala, otro Ladislao, gran estrella de nuestra Liga durante el decenio de los 50, junto con Alfredo Di Stéfano, no fue recogido en el registro federativo de extranjeros. Como surgieran infinitos problemas para otorgarle ficha, sin duda dejarían para más adelante su reflejo, una vez resueltas las dificultades. Y la mala memoria hizo el resto. Lo llamativo es que no enmendaran el error cuando en 1967 gestionasen su transfer internacional a la estadounidense N.A.S.L., donde la troupe Kubala-Daucik, casi al completo, invadió el efímero Toronto Falcons.

Llama poderosamente la atención que en un registro de teóricos extranjeros, o si se prefiere de futbolistas nacidos fuera del país, se incluyera a españoles perfectamente identificados como tales. Son los casos de Joaquín Valle, Olegario Garín, José M.ª Martín, Fernando Straatsman, Werner Uwe Burger, Gilberto Navarro, Francisco Molina, Florentino López, Carlos Nogueras o Agustín Gómez Pagola. Tan anómala inclusión exige breves apuntes biográficos.

Francisco Molina, catalán trasplantado a Chile, internacional con el país andino, se dejó ver por nuestros estadios sin ocupar plaza de extranjero. En la imagen, honores de poster en la revista “Estadio”, aunque fuese mediante un rústico fotomontaje y con la coloración artificial de hace tres cuartos de siglo.

Werner Uwe Burger, con indudable ascendencia germana, había nacido en Sevilla y siempre habitó en sus inmediaciones. Fernando Straatsman Legleiter nació en Foyos (Valencia), y jamás compitió en clubes extranjeros. Aunque Olegario Garín sí lo hiciera en Francia, antes de enrolarse en el ya extinto C. F. Logroñés, mantuvo la nacionalidad española cuando los avatares bélicos llevaran a su familia hasta el otro lado de los Pirineos. A Francisco Molina Simón, nacido en Súria (Barcelona) el 29 de marzo de 1930, esas mismas circunstancias lo trasplantaron junto a la cordillera andina, convirtiéndose en futbolista bajo pabellón del Santiago Wanderers y la Universidad Católica. En Chile, igualmente, inició estudios de Ingeniería Civil y Químicas, que acabaría abandonando al asentarse como profesional del balón. Más adelante, sin embargo, mientras dirigía el juego desde el centro del campo, volvió a matricularse, esta vez en Historia y Filosofía. Cuando fichara por el At. Madrid había sido 8 veces internacional con Chile, lo que obviamente acredita su doble nacionalidad, contradiciendo lo reflejado en la plica federativa. Íntimamente se sentía más chileno que español, y así quedó de manifiesto cuando el 23 de marzo de 1957 regresara a aquella tierra, en la que dejó de existir el 14 de noviembre de 2018.

Otra prueba del tratamiento otorgado en Chile a Molina. Reportaje y entrevista de dos páginas en huecograbado.

El alcoyano Gilberto Navarro Peidró, nacido el 27 de noviembre de 1935, no sólo residió en Marruecos desde la infancia, sino que se formó como juvenil en la Unión Atlética Deportiva Casablanca, hasta debutar con su primer equipo. Marruecos era entonces un territorio bajo doble administración: española, al Norte, y francesa en la franja meridional, tres veces y media más extensa que la controlada por nuestro país. Según él mismo asegurara, tuvo ofertas para trasladarse a Francia, proponiéndosele, incluso, su nacionalización. Pero sintiéndose a gusto donde estaba, prefirió desoírlas. Cuando el cúmulo de atentados, algaradas y la inseguridad general se adueñara del área Sur, bajo administración gala, desde París se ordenó suspender aquella Liga, lo que se tradujo en una tentadora oferta del España de Tánger, mientras la vertiente Norte, mucho más pacífica, vivía sus últimas fechas como Protectorado. Tuvieron que expedirle un transfer internacional desde la Federación Francesa, aunque ese cambio de equipo no se tradujera en salida del país naciente. Con la independencia del hasta entonces Protectorado alauita fichó por el Granada, contribuyendo con sus 21 goles al ascenso de los nazaríes a 1ª División. En 1958 fichaba por el Sevilla, donde las lesiones nunca le respetaron, tal y como iba a ocurrir después, en el R. C. D. Mallorca. Había sido internacional con la selección española “B” ante Portugal, pero tantos y tan sucesivos pasos por el dique seco le tenían amargado. Su desánimo, en fin, le aconsejó el adiós a los estadios, cuando a los 28 años y en otras circunstancias, aún hubiese tenido cuerda para varios más.         

 Joaquín Valle Benítez, y su hermano Luis, gran futbolista igualmente, era hijos de un diputado del Frente Popular por Las Palmas de Gran Canaria. Razón suficiente para que, sorprendidos en la capital republicana ante el estallido bélico, acabaran huyendo a Francia sabiéndose objetivo de las brigadas del amanecer. Luis ya había sido internacional ante Yugoslavia, en Belgrado, pero Joaquín, por razón de su edad, no pasaba de meritorio en el amateur del Madrid C. F. Afincados en la Costa Azul, ambos se enrolaron en el Olypique de Niza, donde el pequeño acabaría anotando 372 goles en 395 partidos, cifra que aún lo mantiene como máximo anotador de la entidad en toda su historia. Sumaba ya 32 abriles cuando por fin hizo el viaje de vuelta, para ingresar en el Real Club Deportivo Español, de Barcelona, mermado por tanto trote y en baja forma. Si la afición “perica” contaba con sus virtudes de bombardero, le sobraron razones para la decepción, pues únicamente se alineó en un partido de Liga, sin apenas brillo.

No menos curiosa fue la historia de Florentino, inscrito en el Registro Civil como Floreal -uno de los meses del calendario revolucionario francés-, cuyo padre, sindicalista de la CNT, huyera a Francia en 1939 con sus dos hijos y la esposa embarazada del tercero, consciente de las represalias esperables tras la victoria franquista. Desde Francia partieron hacia México, en el “Mexique”, naciendo durante la travesía el último hijo. Reinscrito en el país azteca como Florentino, la familia fue prosperando al tiempo que él se convertía en seguidor acérrimo del Club España, y especialmente de Gregorio Blasco, su cancerbero y antiguo componente del Euzkadi. El páter familia, empero, no veía con buenos ojos tanto empeño del vástago por convertirse en jugador profesional. Los negocios emprendidos iban viento en popa y soñaba con ceder el relevo algún día a los herederos. Pero un adolescente puede ser terco hasta la exageración, y el aprendiz de portero hubiese ganado a cualquiera en ese aspecto.

Cedió el padre, cuando al chaval le extendiera un contrato el Irapuato, a sus 16 años, y poco después celebrara el ascenso a 1ª División. Según los mentideros futbolísticos mexicanos, incluso el León, club grande en aquel momento, llegó a tenerlo en su órbita pese a contar nada menos que con la “Tota” Carbajal, primer futbolista en disputar cinco fases finales del Campeonato Mundial. Entonces el cántabro Nando García, antiguo jugador del Racing de Santander prebélico y F. C. Barcelona, así como entrenador del Irapuato, informó sobre él favorablemente a la directiva del Valencia, algo que no gustó en demasía al progenitor, ya resignado a lo inevitable. El hombre veía con mejores ojos una aproximación al Real Madrid. Maleta en mano, Florentino se presentó en Chamartín pidiendo una oportunidad como español emigrado a México, y portero de buen nivel en la liga azteca. Los 40.000 pesos con que se descolgara el Irapuato en concepto de traspaso, frustraron su fichaje en beneficio del Valencia, que acabó cerrando un contrato de cesión. Claro que por el momento, hasta hacer méritos, pagara la novatada en el C. D. Mestalla.

Florentino, un desconocido para los aficionados al fútbol españoles, triunfó a lo grande en México. En la imagen durante sus últimos días de corto, con el escudo del Toluca en el pecho.

Florentino tenía pendiente el cumplimiento del servicio militar obligatorio, y sobre dicha cuestión no anduvo muy avispada la entidad “ché”. Para cuando se decidieron a mover influencias, al chico ya lo habían destinado a Mallorca. O sea que el despiste se resolvió con una nueva cesión al primer equipo balear, antes de convertirse la temporada 1957-58 en miembro de la primera plantilla valenciana, como suplente de Goyo.

Aquel verano se dejó caer su padre por España, de visita. Transcurridos 18 años desde el parte triunfal, la férrea dictadura de los primeros lustros se había atemperado mucho y los tecnócratas empezaban a desembarcar en altas instancias del régimen, propugnando una progresiva desideologización. El país parecía reconstruirse desde sus cimientos, mientras los primeros turistas se dejaban ver al volante de coches extraídos de las películas. Y como el antiguo sindicalista no había regresado tan sólo para reconciliarse con su pasado, sino también, o sobre todo, con el propósito de negociar la libertad del muchacho, se puso a ello manoseando el argumento de que estaban en deuda con él, por no arreglarle lo de la mili. Aun a costa de dar la tabarra, acabó saliéndose con la suya.

Parece que la intención familiar consistía en un retorno a México, pero en Madrid les salió al encuentro Ángel Rodríguez “El Feo”, uno de los más activos intermediarios de esa época, si bien ya un tanto en horas bajas. Éste se lo llevó al Real Madrid, para acabar fichando para el Plus Ultra, entonces equipo filial “merengue”. A sus 24 años no parecía una mala opción, puesto que desde ahí podría acumular méritos con vistas a abordar el primer elenco. El argentino Domínguez continuaba sin convencer a los técnicos, al tiempo que en Alonso asomaban los primeros efectos del calendario. Si la plantilla de Santiago Bernabéu precisaba un portero de garantías para el siguiente decenio, ¿por qué no pudiera se él? Lástima que una cosa sean los sueños, y otra la realidad. Si bien sus actuaciones con el Plus Ultra poco tuvieron de reprochables, en la casa blanca prefirieron decantarse con Vicente, ya muy cuajado en el barcelonés R. C. D. Español, y para colmo fue creciendo el interés por Araquistain, de quien la prensa donostiarra contaba maravillas. En resumen, nunca contó con oportunidades reales en la entidad merengue.

Rendido a la evidencia tomó un vuelo hacia México, con la carta de libertad en el bolsillo y un anillo en el dedo corazón, al haberse casado con la novia que conociera en Valencia. Y una vez en el Distrito Federal, a fajarse bajo el marco del Toluca, convirtiéndose en portero de tronío con el respeto de la afición. Los forofos toluqueños lo apodaron “El Lince”, al tiempo de atribuirle gran parte del mérito en la consecución de la Liga y el Campeonato de Campeones en 1966-67 y 1967-68, así como el título de la CONCACAF correspondiente a 1968. Justo en julio de ese año fue homenajeado por la peña constituida con su nombre, al cumplirse su centésima alineación consecutiva con el subcampeón de la Liga mexicana. Se retiró durante la temporada 1970-71, por desavenencias con su entrenador y el presidente del club, contando ya 36 años y luego de 11 campañas con los Diablos Rojos, durante las que disputó más de 400 partidos, de ellos nada menos que 363 consecutivos. Todavía 50 años después seguía siendo para lo opinión pública mexicana el segundo mejor portero de aquel fútbol, por detrás del mítico Antonio Carbajal. Sea leyenda o realidad, nadie discute que llegó a jugar con un dedo índice roto, con el hombro dislocado, infiltraciones en los tobillos, una máscara protectora mientras tenía un pómulo roto, e inyecciones en la zona del cuello para aliviar sus problemas de tortícolis. Sorprendentemente, 10 días después de haberse operado de menisco ya estaba ejercitándose en el estadio.

Su estampa espigada, envuelta en un jersey azul, con esa toalla en el fondo de la red y varias naranjas que exprimía durante los partidos no sólo para refrescarse, sino con el propósito de impregnar las manos en su jugo y otorgarles mayor adherencia al balón, se hizo emblemática. Hubo, incluso, algún movimiento para convertirlo en internacional mexicano durante la época de Ignacio Trelles como seleccionador, pero parte de los aficionados se mostraron reacios ante la posibilidad de verse representados por un extranjero, puesto que siempre tuvo a gala sentirse tan español como mexicano. En 1965, hallándose aún en activo, montó un restaurante de cocina española en Toluca, con un “chef” español al frente. El caso es que cuando su padre falleciera, se replanteó muchas cosas, como si creyera llegado el momento de resetear su propia existencia. Y entre los reajustes, uno consistió en traspasar aquel restaurante. Corría el año 1971. Luego fue accionista en líneas de autobuses y regentó una empresa de transportes internacionales, con sus hermanos. En 1984 regresó a España, a La Moraleja, en Madrid, acompañado de su esposa, madre e hijos, con vistas a instalarse definitivamente. “Estaba bien allá -confesó entonces-, pero la inseguridad es tan grande… Tengo pistola con derecho a utilizarla en mi domicilio, y según a qué sitios ya no puedes ir. Así que me las arreglé para ir poniendo aquí una pata del negocio, pensando en volver a las raíces”.

Se convirtió en socio del Real Madrid, celebrando con júbilo cada triunfo de la “Quinta del Buitre”, y disfrutaba de su vida patriarcal, pues tenía tres hijas, un varón y numerosos nietos. En 2000 se retiró definitivamente de la compañía de transportes que a menor escala había organizado en Madrid. Por esa época acabó trasladándose al municipio de Alcobendas, y si bien sentía que el fútbol español tal vez no le hiciera justicia, reconocía que la vida quiso compensarle, tratándole muy bien. Ese era uno de los españoles a quien la R.F.E.F. colara de rondón en su libro de extranjeros, poniendo de manifiesto que en ese órgano nadie tuvo muy claro el resbaladizo terreno por donde se movían. Porque, si pensaron en registrar a cuantos llegasen de federaciones extranjeras, con un transfer internacional, ¿por qué anotaron a Juan Saurí, a los hermanos Michel y Samuel Cherigny, al venezolano Jorge Cos y a otros 150 largos, añadidos durante los cuatro lustros siguientes?

Lo que mal empieza, rara vez termina bien. Y aquel deficiente registro de incorporaciones foráneas iba a acabar abochornando a muchos, aunque a fuer de sinceros, la infracción de los dos primeros falsarios ni remotamente tuvo que ver con el método, modo y manera en que se tramitaban documentaciones. Los culpables iniciaron sus manejos al otro lado del Atlántico. Sus instigadores o cómplices aguardaban tensos al sur de los Pirineos. El embajador de Asunción se hacía cruces ante la porquería que empezaba a destapar. Y la Federación Española de Fútbol presidida por Juan Touzón Jurjo, abogado, subdirector del Banco de Vizcaya, presidente del At. Madrid y miembro de honor de la Asociación de Prensa madrileña, además de hombre cultivado, fue la última en enterarse. El protagonismo estelar lo detentaban dos futbolistas paraguayos y un armenio afrancesado, con tentáculos esparcidos por la América del Sur hispanohablante. Los secundarios lucían en las solapas insignias del Barcelona. Y al Delegado Nacional de Deportes, pillado a contrapié, le tocó dar la cara sin haberse equivocado en nada.

Vayamos con los hechos, presentando al cabeza de reparto, Eulogio Martínez Ramiro.        

Natural de Asunción (11-III-1935), se había formado en la cantera del Atlántida desde donde pasó al Libertad, por esa época club más importante del país y muy próximo al poder político, hasta el punto que el general Alfredo Stroessner, presidente paraguayo desde que encabezase un golpe de estado en mayo de 1954, detentaba igualmente la presidencia honoraria de dicho club. El descaro, una técnica muy depurada y sus goles, tardaron poco en convertir al muchacho en pieza codiciada por los intermediarios de turno, algunos muy activos durante los años de permisividad en nuestro suelo. Fue Arturo Bogossian quien finalmente se hizo con poderes de representación, aceptando el Libertad, de muy buen grado, su idea de subastarlo por Europa. Y mediando aquel personaje capaz de hacer trampas ante el más bragado tahúr del Mississippi, poca limpieza cabía esperar.

La prensa paraguaya se hizo eco en junio de 1955, del falso interés que desde Madrid habrían manifestado por la joven perla sus dos entidades más señeras. Y fiel a su cometido, el embajador de España en Asunción, José González de Gregorio, trasladó al ministerio de Asuntos Exteriores en nuestra capital aquellos recortes, como anexo a un primer informe donde se daba cuenta de la onerosa inversión en divisas (45.000 dólares, 2.700.000 pts. al cambio del momento) que su fichaje iba representar. En posteriores escritos el embajador constataba que el club interesado no sólo por Eulogio Martínez, sino por el también paraguayo Augusto Melanio Olmedo Bretón, era el Barcelona, y que el representante de ambos trató de obtener para ellos la nacionalidad española en la propia embajada, como hijos de españoles, mediante unas falsificaciones lo bastante burdas para ser detectadas de inmediato por los funcionarios.

“Ninguno de ambos jugadores son hijos de españoles -rezaba otro escrito fechado en Asunción el 7 de octubre de 1955-, y por tanto no pueden optar a la nacionalidad española. (…) En vista del resultado negativo de esas gestiones han intentado lograrlo por otros medios, habiéndose dirigido al Viceconsulado honorario de la Nación en Encarnación, llegando incluso a ofrecer dinero al titular. Como según noticias recibidas, los representantes de referencia no parecen cejar en su empeño, considero oportuno ponerlo en conocimiento de V.E. para el caso de que por algún medio pudieran sorprender la buena fe de las autoridades españolas, presentando a Martínez y Olmedo como españoles”.

La profusa documentación ministerial del caso nos permite reconstruir, paso a paso, aquella sucesión de injerencias, “recomendaciones”, tratos de favor, sobornos y amenazas ni siquiera disimuladas, para vergüenza del fútbol y de quienes entonces lo emponzoñaran.

Cayetano Re, Eulogio Martínez y Juan Ángel Romero, tres de los muchos futbolistas paraguayos cuyo desembarco en España tuvo lugar por mediación de Bogossian.

Diez días después, un nuevo mensaje diplomático empeoraba las cosas para Arturo Bogossian y su representado. Luego de trasladar el abandono del representante a Melanio Olmedo para ocuparse solo de Eulogio Martínez, ante la mayor cotización de éste, narraba que “Finalmente convencieron al Agente Consular de la Nación en Quindy, Don Ernesto Mendaro Núñez, no sé todavía por qué medios, para que extendiera acta de presentación de un documento de reconocimiento como hijo natural de Eulogio Martínez por un español, Estanislao Martínez, no “Ángel Martínez”, que en la partida primitiva presentada en esta Embajada aparecía como padre natural. El Agente Consular les otorgó después de bastantes vacilaciones, el testimonio que trataron de legalizar sin éxito en este Ministerio, y en vista de ello lo enviaron a Buenos Aires con el fin de hacerlo llegar a España. Al tener noticia de lo anterior, hice presente al Agente Consular, Sr. Mendaro, que sin perjuicio de que pudiera llevarse a cabo investigación en el asunto, le suspendía temporalmente en sus funciones de acuerdo con el artículo 40 del Reglamento de Vicecónsules y Agentes Consulares Honorarios, pues en la expedición del citado documento había incurrido en graves infracciones de fondo y forma, además de arrogase facultades que no poseía, por no corresponder a su jurisdicción dichas actuaciones”.

El tocomocho además de seguir vivito y coleando, iba a alcanzar cotas insospechadas cuando directivos del Club Libertad se hicieron recibir en la Embajada de Asunción, donde expresaron su deseo de hallar una respuesta al problema tan rápida como satisfactoria. Las presiones sobre el embajador no habían hecho sino empezar. Poco después, durante la Asamblea General del club se afirmaba que el asunto de las documentaciones seguía su curso normal, por lo que el transfer pudiera darse por hecho en cuestión de días. Paralelamente, la prensa paraguaya publicó varios artículos responsabilizando al embajador de obstruccionismo, ante unos papeles por demás veraces. Y a manera de refuerzo, varios ministros paraguayos, incluido el Dr. Sánchez Quell, responsable de Relaciones Exteriores, contactaron personalmente con José González de Gregorio advirtiéndole que la cuestión de Eulogio Martínez se había tratado en el mismísimo Consejo de Ministros, y atendiendo a la buena relación entre ambos países estaban seguros de ver disipada tanta intransigencia. Ya fue el colmo que aprovechando una comida, el presidente de la República, Alfredo Stroessner, le manifestase ante varios ministros su interés en “solucionar el fichaje del chico por el Barcelona”, rogándole intercediese en tal sentido ante quien fuera preciso.

Pese a ello, el 29 de diciembre de 1955 el corajudo y honesto embajador remitió al ministerio español de Exteriores un recordatorio de las distintas irregularidades cometidas, ante el viaje que proyectaba a España el presidente del Club Libertad, Sr. Villalonga, con el propósito de resolver cualquier traba. La contundencia de algunos párrafos era muy clara, al plantear que incluso desde un punto de vista político, plegar velas “aunque tuviera simplemente carácter gracioso, podría ser interpretado aquí como reconocimiento de lo justificadas que son las peticiones del Club Libertad, e incluso como falta de seriedad por parte de las autoridades españolas”.

Pero el cerco a que hubo de enfrentarse aquel hombre debió ser tremendo, tanto en Asunción como desde París, donde se hallaban Eulogio Martínez y el inefable Bogossian, empeñados en colar a través de aquella embajada las falsificaciones documentales. Sólo así se explica que el 21 de enero de 1956 dirigiese a Madrid otro escrito, inquiriendo sobre si procedería hallar una solución que armonizase los interese paraguayos con alguna medida del Ministerio de Gobernación, concediéndose al futbolista la nacionalidad española por Carta de Naturaleza. Para entendernos, nacionalizándolo a toda prisa aprovechando una ley urdida en favor de intelectuales prestigiosos, artistas de renombre, empresarios de éxito y en general cuantos pudieran rendir elevados servicios al país de acogida. Eulogio Martínez, aunque hubiera sido internacional en 14 ocasiones, era tan sólo un futbolista primerizo, con todo por demostrar a este lado del océano.

Eulogio Martínez, excelente futbolista con muy mal fario, pudo jugar con el Barcelona gracias a la Carta de Naturaleza que para él firmase expresamente Francisco Franco.

Eulogio Martínez, excelente futbolista con muy mal fario, pudo jugar con el Barcelona gracias a la Carta de Naturaleza que para él firmase expresamente Francisco Franco.

La respuesta del 2 de febrero de 1956, firmada en Madrid por el Director General de Asuntos Consulares, Félix Iturriaga, ya prometía desde su encabezamiento: “Querido José: Me están mareando los futbolistas del Barcelona y el embajador Díaz de Vivar con el famoso asunto de la nacionalidad de Eulogio Martínez”. A continuación, tras exponer la contumacia de los aludidos, aferrándose a unos papeles como mínimo muy dudosos, se sinceraba: “A mí me hace el efecto, a la vista de esos documentos, que el segundo es más falso que Judas, pues aun no sabiendo cómo se verifica el reconocimiento en esa República, me parece rarísimo que no haya ido por el procedimiento directo y natural, es decir que el padre que reconoce y es español, haya acudido al Consulado otorgando la oportuna escritura y obtenido la aprobación judicial para el reconocimiento”.

Otro párrafo recogía: “Te escribo esta carta porque el asunto está muy envenenado; los catalanes creen que aquí no les damos la nacionalidad para que no figuren en el equipo del Barcelona, y que en cambio nos volcamos cuando se trata del Madrid. Y según me dice el Embajador Paraguayo también por ahí parecen estar los ánimos muy revueltos”.

La españolidad de Olmedo y Eulogio Martínez parecía cifrarse como única posibilidad en esa Carta de Naturaleza con firma de Francisco Franco, “en prueba de amistad y afecto al Presidente de la República del Paraguay, que ha mostrado gran interés en el asunto”. Porque para desconsuelo de ambos futbolistas (Melanio Olmedo reaparecía como parte del paquete), de Bogossian y el embajador paraguayo en Madrid, escritos cruzados entre el Director General de Asuntos Consulares, el Director General de Seguridad, el Presidente de la Delegación Nacional de Deportes y el Subsecretario del Ministerio de Justicia, concluían taxativamente y del peor modo, tras poner en solfa la catarata de irregularidades cometidas: “Lo que de orden del Sr. Ministro de Asuntos Exteriores traslado a V.E. para su conocimiento y a fin de que se evite el que pueda obtenerse por dichos futbolistas pasaporte español u otro documento análogo. Dios guarde a V.E. muchos años”.

La Carta de Naturaleza, o como entonces se decía, “la gracia del Caudillo”, constituía único salvavidas. Aunque nadie pareció tener en cuenta que esa excepcionalidad estaba vetada a menores de edad, y si Olmedo contaba ya 23 años, Eulogio Martínez, epicentro de la polémica, aún no había cumplido los 21. Tuvo que ser el embajador en Asunción, González de Gregorio, quien entreviese la salida, pues recuérdese que al permanecer cerrado nuestro fútbol a los extranjeros, la codiciada pieza “culé” sólo podía vestir la camiseta azulgrana si fuera reconocido como español. Y conste que para entonces el monto total del fichaje -puede que en conjunto los de Martínez y Olmedo-, ya había ascendido hasta los 60.000 dólares (3.600.000 ptas.)

Ésta fue la alternativa ofrecida desde la embajada española en Asunción, y finalmente aceptada en Madrid por los estamentos concernidos: “Eulogio Martínez nació, según los datos que yo tengo, el 11 de marzo de 1935, así que el 11 de marzo próximo tendrá 21, edad requerida para solicitar la nacionalidad española en las condiciones antes mencionadas. Estimo que otorgarle la nacionalidad por un acto meramente administrativo sería poco aconsejable, redundaría en perjuicio del prestigio de esta Representación y pudiera suponer el reconocimiento de la razón que no asistiera a los intervinientes en la cuestión, valiéndose de procedimientos torcidos e ilegales”.

El Barcelona se salió con la suya, puesto que Eulogio Martínez y Melanio Olmedo Bretón se incorporaron a su plantilla. El primero brilló sobremanera durante cuatro de sus seis campañas en la ciudad condal. Cuando comenzase a acumular peso, sin dejar por ello de anotar goles, fue facturado al Elche (2 temporadas) y At Madrid, donde ya con un aspecto en extremo adiposo, apenas pudo lucir. Una última intentona en el barcelonés C. D. Europa, evidenciando en 2ª División su para entonces prominente barriga de Buda, le sirvió de despedida con 31 años. De él se recuerdan filigranas imposibles al borde del área, con las que dejaba sentados a un par de adversarios, “sombreros” perfectos y alardes de valentía ante aquellos centrales de mirada amedrentadora y serrucho en cada bota. Quien mejor glosara lo que Eulogio Martínez fue sobre el césped hasta que sus kilos de más lo ahogasen, fue el brasileño Evaristo Macedo Filho, fichado por el Barcelona en junio de 1957. Como invitado de honor en el palco de Las Corts, presenció la exhibición de puntería y facultades que el nacionalizado por gracia del general Franco luciera ante el At. Madrid en una eliminatoria de Copa. Eulogio marcó 7 goles, y puesto que el recién llegado debía competir por un puesto en la delantera “culé” ante el triunfador de la tarde, los periodistas buscaron sus impresiones. Evaristo, más adelante también jugador del Real Madrid, les regaló el titular con su respuesta: “No sé por qué me han traído. A lo mejor para barrer el vestuario…”

Al margen del fútbol, donde tuvo ocasión de celebrar dos títulos de Liga, otros dos de Copa, e igual número de trofeos en la recién constituida Copa de Ferias, precursora de la Copa de la UEFA, tuvo una existencia cuajada de sobresaltos económicos. Siempre aseveró que le engañaron al fichar, aceptando un contrato muy bajo para lo que entonces se abonaba. Que su primera ficha frisó las 250.000 ptas. por temporada, y las renovaciones no representaron una mejora real. Pero es que 250.000 ptas., mensualidades aparte, más lo que podía acumular en primas compitiendo en un club como el Barça, eran un dineral en 1956 ó 1957, cuando el salario mensual de muchos españoles frisaba las 3.000. El negocio hostelero a que se dedicara tras colgar las botas casi lo llevó a la ruina, y cuando merced a distintas ayudas parecía remontar el repecho, fatídicamente perdió la vida 23 días después se ser arrollado por un vehículo cerca de Calella, sin cumplir la cincuentena, mientras cambiaba una rueda pinchada de su coche, a pie de arcén.

Melanio Olmedo pudo haberse ahorrado el viaje, vistos los resultados, evitando de paso muchos dolores de cabeza a los funcionarios de la embajada española en Asunción. De España pasó al fútbol portugués, incluido un paseíto por Madeira. Y de vuelta a su país ejerció con éxito el cooperativismo, antes de hacer carrera política arrimado a un dictador golpista.

El defensa central Melanio Olmedo, a quien se otorgara la nacionalidad española sin ningún merecimiento, puesto que no llegaba ni a medianía, se fue por donde vino luego de disputar sólo 7 partidos como azulgrana durante dos temporadas, y recetársele una infructuosa cesión al Lérida, cuya camiseta únicamente defendió en 6 ocasiones. Igualmente, mientras preparaba su salida en busca de mejor suerte, estuvo reforzando al barcelonés C. D. Europa, sin lograr el ascenso a 2ª División, su gran objetivo. Pero la vida te da sorpresas, como cantara “El Gato” Pérez, y supo hacerse un hueco en la política, empezando desde abajo.

A finales de los años 50, el gobierno paraguayo decidió abrirse hacia áreas sin apenas explotar. Una de ellas, denominada Ciudad del Este, concentró a gran número de agricultores y ganaderos, cuya elección para salir adelante pese al escaso apoyo gubernamental, fue el cooperativismo. Y allí estuvo él, doblando el lomo, dirigiendo y coordinando labores, hasta dar cuerpo real a la Colonia Presidente Stroessner, rebautizada como Minga Guazú, expresión que traducida del guaraní sería algo así como “gran colaboración de todos”. Afiliado al Partido Colorado, constituido en derredor de Alfredo Stroessner, sería designado alcalde del núcleo que contribuyese a consolidar. Falleció con 80 años el 4 de febrero de 2012, como consecuencia de distintos problemas derivados de la diabetes que padeciera, sin acordarse siquiera que un día le regalaran la ciudadanía española, cuando debería haber ido a la cárcel por falsificación documental.

Arturo Bogossian, villano mayor en el reparto, continuó haciendo negocios con los clubes españoles, sin que sus antecedentes le pasaran factura en demasía. Y sobre todo continuó engañando a parte de los jugadores cuyos intereses decía representar. A Juan Ángel Romero Isasi, la segunda mejor zurda de nuestra Liga, después de la de Puskas, le hizo creer que su destino sería el Real Madrid, cuando lo tenía apalabrado con el Elche. Y otro tanto al recientemente desaparecido Jun Carlos Lezcano, asegurándole ingresar en el Valencia, por más que también lo facturara a Elche. A éste, además, consciente de su temperamento y propensión a llamar a cada cosa por su nombre, lo dejó tirado en el aeropuerto de Barajas, para no dar la cara. Cuando el muchacho llamó a la oficina del mercachifle, su secretaria le dijo que iba a jugar en una ciudad llena de palmeras, muy cerca de Benidorm, y hasta le dio instrucciones sobre dónde tomar el autobús de línea. Bogossian tan sólo hizo acto de presencia cuando, días después, el enojo del magnífico interior se diluyera un tanto.

En el ministerio de Exteriores aquel bochorno, con el Barcelona, Melanio Olmedo, Eulogio Martínez y el inefable Bogossian imponiéndose a la legalidad, sentó muy mal, y peor todavía entre el funcionariado de rango adscrito a la Oficina Consular, desde donde partieron quejas y advertencias a la Delegación Nacional de Deportes. Este órgano político, en manos de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., el partido único desde que concluyese la barbarie incivil, curándose en salud comenzó a barajar los posibles beneficios de reabrir el portillo importador. De ese modo no volverían a ser pillados en falso. El Barcelona, como saliera del trance sin magulladuras, iba a tardar poco en reincidir. Una cohorte de chamarileros seguía ofreciendo desde América productos “garantizados” y a muy buen precio, aunque al más significado entre todos, el armenio Bogossian, la directiva “culé” lo tuviese vetado durante el mandato de Agustín Montal junior, quizás temiendo que en adelante pudieran mirarle con lupa todos los papeles en los ministerios de Exteriores y Gobernación.

El gran tocomocho de los falsos oriundos calentaba motores, puesto que Melanio Olmedo y Eulogio Martínez apenas acababan de escribir las primeras líneas de un prólogo.         




El origen del Colegio Valenciano de Árbitros de Fútbol – Los antecedentes (1909-1920)

Cuando se estudia la primera organización federativa del fútbol en la región valenciana en torno a 1919 y 1920 es obligado recalar en un intento anterior, la de 1909, que está totalmente ligada a la gestación de la Federación Española de Clubs de Football, aunque la ausencia de la debida documentación reduzca esta última afirmación a una mera hipótesis.

Fue durante torneo nacional de fútbol de la Exposición Regional de Valencia de 1909 cuando don Narciso Masferrer pidió la constitución de una federación nacional ante los directivos del FC Barcelona, el CD Español de Barcelona y la Sociedad Gimnástica Española de Madrid, clubs que junto a un anterior FC Valencia estaban disputando una atractiva competición durante el evento. En octubre de ese mismo año nacería la Federación Española de Clubs de Football, aunque, también es necesario precisarlo, con el cisma ya en sus propios genes.

Igualmente, a partir de ese torneo, había arrancado el fútbol valenciano. Un mes antes de que naciera la FECF, en septiembre, se logró configurar el primer campeonato entre clubs de la ciudad. Todo bajo la iniciativa de la misma persona que había logrado incluir en el programa de actividades de la Exposición Regional el concurso de fútbol: don Francisco Sinisterra Montesinos

Don Francisco Sinisterra, como citan prácticamente todos los investigadores, apareció en el fútbol valenciano en 1907, precisamente en su periodo prehistórico. Llegó de Inglaterra donde había residido por siete años y conocido la perfecta organización del fútbol profesional y aficionado de los inventores de este deporte. En Valencia, entonces solo había dos clubes más o menos organizados: el Football Club Valencia y el Football Club Cabañal.

Pronto destacó por su capacidad organizativa y empezó a establecer las bases de una primitiva Federación Valenciana de fútbol. Junto a don Alfonso Ferrer, presidente del antiguo FC Valencia, y los representantes del FC Cabañal y el Recreation Club de Alicante, con los que mantenían estrechos lazos, pues no en vano eran miembros de sus respectivos clubes Náuticos, consiguieron introducir entre los eventos de la Exposición de 1909 una competición regional de fútbol. Y sus deseos se vieron ampliados cuando la comisión de Atletismo, responsable de la organización de actividades deportivas, aprobó que la prueba de fútbol contase también con un torneo con equipos catalanes, vascos y madrileños. Finalmente los vascos no vinieron, pero sí compitieron el Club Deportivo Español y el FC Barcelona, junto a la Real Sociedad Gimnástica Española de Madrid.

El éxito alcanzado por el fútbol en la Exposición de 1909 sobrepasó todas las previsiones más optimistas. Incluso las pruebas de atletismo se tenían que suspender a petición del público para que los partidos se jugasen en el horario programado.

Esta fue la chispa que encendió la mecha del fútbol valenciano. El 26 de agosto de 1909 se reunieron por primera vez todos los representantes de los clubes legalmente constituidos en la ciudad de Valencia para redactar los reglamentos y el 7 de septiembre se constituyó la primera Federación Valenciana de Fútbol, siendo su primer presidente Francisco Sinisterra Montesinos.

En la reunión constituyente, además de establecer los demás cargos directivos, se aprobó la organización de un campeonato entre los equipos FC Valencia, Club España, Levante FC, Lo Rat Penat FC e Hispano FC, todos ellos de la ciudad de Valencia y todos ya desaparecidos. Cada equipo habría de participar con sus dos mejores equipos, que competirían en las dos divisiones establecidas: primeros equipos o serie A y segundos equipos o serie B.

El nuevo presidente, consciente de las dificultades técnicas que presentaba la organización del torneo, se encargó de repartir entre los representantes de los clubes el Reglamento de Fútbol y fijó la fecha del 17 de octubre de 1909 para examinar a los aspirantes a árbitros, a fin de dar cierto rigor al desarrollo de la competición.

Así pues, en la fecha señalada y en días sucesivos, recibieron el aprobado para dirigir los partidos de la competición los siguientes señores: don Enrique Martínez Sabater, el señor López Costa y don Ramón Leonarte del FC Valencia, señor Pastor Cortés, don Ángel Moliner, don Luis Llovet, don Carlos Pagola y don Juan Merlo del Club España; don Francisco Hurtado de Bosch, don Rafael Peset, don José Ballester y don Víctor Ballester del Levante FC, y don Leandro Quinosa, don Luis Fernández y el señor Nácher de Lo Rat Penat FC. Posteriormente fueron aprobados algunos aspirantes más.

El 24 de octubre de 1909 a las 8.30 de la mañana fue don Rafael Peset quien dirigió el primer encuentro oficial, correspondiente al campeonato de serie B entre los segundos equipos del Club España y Lo Rat Penat FC. Venció el Club España por 1-0, gol marcado por don Ángel Moliner de penalti. Ese mismo día, por la tarde, don José Ballester, también del Levante FC, puso en marcha la competición de serie A entre los primeros equipos del FC Valencia y el Hispano FC, imponiéndose los valencianistas por un rotundo 11-0.

Parecía que el fútbol había echado sus raíces definitivas en Valencia, pero a los pocos años todos se olvidaron de este deporte, tanto afición como los medios de comunicación, que omitían las reseñas de los partidos que se organizaban. La Federación Valenciana de Fútbol dejó de estar operativa. Está por ver qué repercusión tuvo la aparición de la Real Unión Española de Clubs de Football y sus discrepancias con la Federación Española de Clubs de Football. Es posible que ese cisma desalentara a los pioneros valencianos en su afán de organizarse federativamente.

Una vez asentada la Federación Española de Football, recibiendo el reconocimiento de hecho por parte de la FIFA, en Valencia volvió a moverse el mundillo futbolístico. En 1915 se inició la recuperación de los partidos de fútbol en la ciudad. Encontramos como uno de los principales protagonistas a don Octavio Augusto Milego, relacionado con el Sagunto FC, club formado bajo el amparo del Colegio de los Padres Salesianos en dicha popular calle valenciana y de donde tomó nombre el club.

Pronto organizaron los primeros torneos, como la Copa Padre Viñas, en honor a tan conocido difusor del fútbol entre sus alumnos, competición en la que intervinieron el Regional FC y el Deportivo Español, dos equipos que tímidamente se habían organizado al margen de la primitiva y extinta Federación Valenciana.

Este torneo, con mucho menos eco que el de la Exposición de 1909, se convirtió en el nuevo brote de gestación del fútbol valenciano. El 22 de abril de 1915 se reunieron de nuevo los máximos representantes de los diseminados clubs locales para organizar una nueva federación, y aunque se siguieron nuevas reuniones, estas no acabaron de materializarse en acto jurídico. No obstante, se llegó confeccionar un campeonato que solo se completaría en la primera categoría. Esto fue suficiente para que el 24 de marzo de 1916 los clubes volviesen a reunirse, esta vez con mayor seriedad y formasen la Federación de Clubs de Fútbol de Valencia, constituida el 4 de abril de 1916.

En todo este período resalta la labor de don Augusto Milego, que trasladó sus aspiraciones a un reconocimiento dentro del panorama nacional al resto de sus amigos y compañeros. Y para ello empezó sus constantes viajes a Madrid donde, poco a poco, fue cubriendo sus objetivos. Con la configuración del mapa español de federaciones territoriales en 1918 para el Campeonato de España, en el que se adjudicó una plaza para el campeón de la Región Levantina, don Augusto Milego entendió la necesidad de crear un club que representase a la ciudad de Valencia, a semejanza del FC Barcelona o del Madrid FC. Así durante un año fue convenciendo a los personajes más importantes de los pequeños clubs, como el Regional FC, el Deportivo Español y sus colegas del Sagunto FC, donde Milego era presidente, para aunar esfuerzos y constituir un equipo con expectativas nacionales: el Valencia FC.

Su siguiente paso fue crear un campeonato regional donde al nuevo club le sirviese de trampolín para empresas más altas. Y con ello la organización de todos los estamentos federativos de la ciudad y de la región. Así se fueron disputando los primeros campeonatos hasta que el fútbol valenciano maduró lo suficiente y exigió la creación del Colegio de Árbitros, a semejanza de otras territoriales donde su constitución había sido un éxito. Por descontado, fueron el propio Augusto Milego y sus inseparables colaboradores Francisco Sinisterra y Ramón Leonarte quienes materializaron esa obra.




Enrique Collar, el primer niño del Atleti

Los últimos días del pasado 2025 nos trajeron la triste noticia del fallecimiento del mítico extremo colchonero Enrique Collar, a los 91 años de edad. Collar, amén de absoluta leyenda del Atleti, fue una de las grandes figuras de nuestro fútbol en las décadas de 1950 y 60, con una larga y brillante carrera que cubre cerca de 20 años,  incluyendo títulos nacionales y europeos, e incluso una experiencia mundialista con la Selección Española en Chile-62.

Natural de la localidad sevillana de San Juan de Aznalfarache, donde había nacido el 2 de noviembre de 1934, de padre manchego -de Tomelloso- y madre bilbaína, Enrique Collar Monterrubio comenzó a darle al balón por tierras andaluzas, en un equipo llamado Imperial CF, pero una vez trasladado a la capital de España con su familia, por motivos de trabajo, formaría en las filas de la Peña Norit (patrocinada por la empresa que fabricaba el conocido  detergente para prendas delicadas, simbolizado por un simpático corderito) y el Corpus Christi, para pasar seguidamente a integrarse en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. En 1952 va a irse cedido al Cádiz, a la sazón militando en Tercera. Le acompañarán en su viaje a la Tacita de Plata sus tres hermanos futbolistas, Pepe, Juan de Dios, y Antonio, quien a la postre gozaría de una notable trayectoria, en las filas de Real Murcia, Atlético de Madrid, Deportivo de La Coruña y Unión Deportiva Las Palmas.

Collar y Flotats.

DEBUT Y CESIÓN AL MURCIA

Del viejo Mirandilla regresa un extremo izquierdo rápido, gran regateador y centrador y con mucha clase y carácter, que va a debutar con el conjunto rojiblanco en la primera jornada de la Liga 53-54, el 13 de septiembre de 1953. El escenario es el campo de Sarriá, frente al RCD. Español, con victoria perica por 3 a 1, y esta fue la primera alineación de Enrique con su Atleti; Menéndez; Cobo, Herrera, Verde; Galbis, Mújica; Miguel, Molina, Callejo, Coque y Collar. Esta temporada juega muy poco, sólo cuatro partidos de Liga y uno de Copa, de modo que el club le cede al Real Murcia, de Segunda División, junto a otra gran promesa, Joaquín Peiró.

En La Condomina, Collar la va a romper. Tan sólo permanecerá con los pimentoneros durante 11 encuentros, en los cuales anota 7 goles. El Atleti no marchaba bien en aquella campaña 54-55, situado en puestos de promoción, y le va a repescar con urgencia, de modo que un domingo actuaba con los murcianos, y al siguiente, el 19 de diciembre de 1954, volvía a vestir de rojiblanco, presentándose ante el Valencia en el Metropolitano. Su ascenso va a ser meteórico, pues desde el primer momento se convierte en un elemento  indiscutible en la punta izquierda del ataque, debutando sólo unos meses más tarde en la Selección Española “B”, y a continuación en el combinado absoluto. Su estreno con La Roja tiene lugar el 19 de junio de 1955, en Ginebra y frente a Suiza. Ese día forman Carmelo; Guillamón, Campanal, Garay;  Mauri, Maguregui; Arteche (Miguel), Kubala, Arieta, Domenech y Collar, venciendo España por 0 a 3, y abriendo el marcador el propio Enrique, en el minuto 2. El debut soñado.

EL ALA INFERNAL

En la temporada 55-56 es cuando nace el Ala Infernal, pues Peiró retorna de su cesión al Murcia y se hace también con un puesto en el ataque rojiblanco como interior en punta, con gran zancada y poder rematador. El Atleti va saliendo poco a poco del profundo bache en el que había caído tras los brillantes triunfos del bienio 1949-51, a las órdenes de Helenio Herrera, y una nueva generación de futbolistas toma el relevo de los Marcel Domingo, Aparicio, Silva, Mújica, Juncosa, Ben Barek, Pérez Paya o Carlsson, capitaneada por el veterano Adrián Escudero: Pazos, Cobo, Heriberto Herrera, Verde, Callejo, Agustin, Miguel, y por supuesto Peiró y Collar, ya internacionales. Después de muchos años de ausencia, los colchoneros llegan otra vez a la final de Copa en 1956, aunque van a caer frente al entonces máximo especialista en el Torneo del KO, el Athletic de Bilbao. Pero lo importante es que ya se volvía a competir.

Atlético de Madrid 1954-55.

En la temporada 57-58 el Atlético, dirigido ahora por el técnico eslovaco Fernando Daucik, logra el subcampeonato de Liga, clasificación que le da derecho a disputar la Copa de Europa, su primer torneo continental. Y con una gran delantera, formada por Miguel, Mendonça, Vavá, Peiró y Collar, llegará hasta las semifinales, y el Real Madrid necesitará tres partidos para eliminarle, tras un encuentro de desempate celebrado en Zaragoza. Pero en la campaña siguiente los rojiblancos van a tomarse cumplida revancha sobre el pentacampeón europeo. La final de la Copa del Generalísimo de 1960 enfrenta por vez primera a los dos eternos rivales madrileños, y en el escenario que entonces era  habitual, el estadio Santiago Bernabéu. Los blancos parten como favoritos, después de su resonante triunfo en Glasgow frente al Eintracht de Frankfurt por 7 a 3, pero el Atleti ha reunido un gran equipo, y no sólo les planta cara, sino que derrota a los merengues por un claro 3 a 1. Y Enrique Collar, como capitán del conjunto, es el encargado  de recibir de manos de Franco la que va ser la primera  Copa que vaya a las vitrinas atléticas.

Y repetirán al año siguiente, en idéntico marco y ante el mismo rival, que acababa de proclamarse Campeón de Liga con insultante autoridad, sacándoles a  los atléticos  nada menos que 12 puntos de ventaja. Esa  segunda victoria consecutiva llevaría al club colchonero a un torneo continental de nuevo cuño, la Copa de Europa de Campeones de Copa, popularmente conocida como Recopa, que los rojiblancos conquistarían el 5 de septiembre de 1962 en Stuttgart, al derrotar a la Fiorentina por 3 a 0 (Jones, Mendonça y Peiró), en la repetición de la final jugada meses atrás, el 10 de mayo en Glasgow -concluida en tablas, y con el siguiente once: Madinanbeytia; Rivilla, Griffa, Calleja; Ramiro, Glaría; Jones, Adelardo, Mendonça, Peiró y Collar.

Pero antes, Enrique Collar va a tomar parte en el Campeonato del Mundo disputado en Chile entre los días 30 de mayo y 17 de junio de 1962. La presencia de un intratable Gento le desplazará, como en otras ocasiones, a la punta derecha del ataque, y en dicha demarcación jugaría el último partido de la fase de grupos, donde la Selección Española se jugaba el todo por el todo nada menos que ante el vigente campeón, Brasil. No pudo ser, y nuestro combinado nacional resulto eliminado al perder, tal vez de manera inmerecida, ante la Canarinha por 2 a 1. Su compañero Adelardo adelantó a España en el marcador, y luego le fue anulado de manera muy dudosa otro tanto, pero el doblete de Amarildo, sustituto del lesionado Pelé, nos dejó fuera de un torneo que los brasileños volverían a conquistar, con un estelar Garrincha. Ese día La Roja -aunque entonces así se le llamaba únicamente a los anfitriones del torneo- formó con Araquistáin; Rodri, Echeberría, Gracia; Vergés, Pachin; Collar, Adelardo, Puskas, Peiró y Gento.

Selección de ESPAÑA – Temporada 1962-63 – Vicente, Pachín, Rodri, Calleja, Glaría, Paquito; Collar, Adelardo, Veloso, Guillot y Gento – ESPAÑA 6 (Guillot (3), Veloso, Collar y Nunweiller III, p.p), RUMANÍA 0 – 01/11/1962 – Eurocopa 1964, fase previa – Madrid, estadio Santiago Bernabeu – Alineación: Vicente; Pachín, Rodri, Calleja; Paquito, Glaría; Collar, Adelardo, Veloso, Guillot y Gento

EN REBELDÍA

En la siguiente temporada, la 62-63, el Atleti fue subcampeón de Liga tras un nuevamente arrollador Real Madrid -otros 12 puntos de ventaja-, y volvió a disputar la final de la Recopa, aunque en esta oportunidad el Tottenham inglés le pasó por encima, 5 a 1, en un partido disputado en Rotterdam. El club atraviesa por una mala situación económica, y ha tenido que deshacerse de Peiró, traspasado al Torino italiano. Las obras del nuevo campo, junto al río Manzanares, no avanzan, y tampoco se puede reforzar debidamente el equipo. En ese contexto, al iniciarse la temporada 63-64 Collar va a declararse en rebeldía, después de solicitar una mejora en su ficha.

Collar y Peiró.

A causa de ello, el capitán se pierde algunos partidos con un Atleti renqueante en lo deportivo, ocupando incluso posiciones de descenso. Luego las aguas volverían a su cauce, y club y jugador llegan a un acuerdo, y también se revierte la pésima clasificación, en parte gracias a la aportación del joven Ramón Moreno Grosso, cedido en fraternal gesto por el Real Madrid, para tratar de paliar los graves problemas que sufre su eterno rival. Al final el Atlético se clasifica en séptima posición, con 29 puntos y un negativo, un lugar absolutamente indecoroso para su brillante historial. En la Copa del Generalísimo, no obstante, le irá mucho mejor, llegando hasta la mismísima final, donde cae ante el Real Zaragoza de Los Magníficos por 2 a 1, en lo que constituyó el primer título del conjunto aragonés.

EL INCIDENTE CORTIZO-COLLAR

Para no volver a pasar los apuros de la campaña anterior, el Atlético de Madrid se va a reforzar notablemente con los fichajes de Colo, Miguel Martínez, Luís -los tres procedentes del Betis-, Cardona y Eulogio Martínez (Elche), Ruiz Sosa, del Sevilla, y un muchacho de Pontevedra que jugaba en el Flamengo carioca y era conocido en Brasil como Espanhol, Armando Ufarte. El empresario cántabro Vicente Calderón había accedido a la presidencia del club rojiblanco, y amén de fortalecer la plantilla, había dado un gran  impulso a las obras de construcción del nuevo recinto junto al Manzanares, para sustituir al destartalado y obsoleto aunque entrañable Metropolitano del barrio de Cuatro Caminos.

Enrique Collar. Atlético de Madrid.

Tan importantes novedades van a sentarle de maravilla al Atleti, que mantendrá un reñido pulso con el Real Madrid -en su primera temporada sin Alfredo Di Stefano, ahora en las filas del Español- para hacerse con un título de Liga que no cataba desde hacía casi 15 años. En la última jornada de la primera vuelta, el 27 de diciembre de 1964, los colchoneros van a visitar La Romareda para medirse al Zaragoza. El Atlético es segundo, a un punto del Real Madrid, y el cuadro maño tercero, a cuatro de los blancos. Se imponen los locales por 3 a 1,  con goles de Encontra (2) y Carlos Lapetra, por uno de Luís Aragonés, y cuando ya en el marcador figuraba el resultado definitivo se produce una jugada que hará correr ríos de tinta, como se decía entonces. En un choque entre el defensa zaragocista Cortizo -uno de los gallegos del conjunto local, junto con Reija, Páis y Marcelino- va a caer al suelo Enrique Collar, con ostensibles gestos de dolor. El arbitro, el colegiado internacional vizcaíno Gómez Arribas, consideró la acción como fortuita, y ni siquiera  pitó falta.

El futbolista tiene que ser retirado en camilla por las asistencias, aunque buena parte del publico de La Romareda pensó entonces que estaba exagerando, y al finalizar el encuentro el juez de la contienda reclama su presencia, para firmar el correspondiente acta como uno de los dos capitanes. Pero el extremo rojiblanco  no podía ni andar, y el árbitro exige que le presenten un certificado médico para eximirle de dicho trámite. Sin embargo Collar no estaba haciendo precisamente teatro, y el diagnóstico médico va a ser demoledor: “Fractura estrellada de tibia con desplazamiento”

Tres días más tarde, el miércoles 30, el Comité de Competición va a hacer públicas una serie de sanciones relativas al encuentro de La Romareda.  La más llamativa de todas es la suspensión de Cortizo por 24 partidos (los 15 de Liga pertenecientes a la segunda vuelta más otros 9, que eran los máximos que el Zaragoza podía jugar en la Copa, una vez finalizase el Torneo de la Regularidad). Es decir, que la temporada se había terminado ya para el defensa gallego, o incluso la sanción podía prolongarse en la campaña siguiente si el cuadro maño era eliminado de la Copa. El entrenador del Atlético, el técnico brasileño Pedro Otto Bumbel, era suspendido con 12 partidos sin entrenar ni por supuesto sentarse en el banquillo, y el medio volante rojiblanco Glaría descansaría 6 jornadas. El  delito de ambos era el haber recriminado al árbitro por no señalar ni siquiera falta en la fatídica jugada del minuto 76. Y hablando del árbitro: Gómez Arribas era enviado a la nevera por un período de 3 meses.

Ni que decir tiene que la sanción de Cortizo, la más dura que hasta la fecha recibía un futbolista de Primera División, cayó como una auténtica bomba en la Ciudad del Ebro y su afición, y se achacó a que el vicepresidente del Atlético de Madrid, el Conde de Cheles, era también miembro del Comité de Competición. Cortizo reaparecería ya en la temporada siguiente, porque el Zaragoza llegó a la final de la Copa del Generalísimo -en la que cayó precisamente frente al Atleti, 1 a 0, con gol de Cardona, y Collar, ya recuperado de su grave lesión, recibiendo como capitán colchonero el trofeo de manos de Franco-, pero aquel severísimo castigo supuso de hecho el principio del fin de su carrera deportiva, que concluiría algunos años más tarde en el Jaén.

Atlético de Madrid 1967-68.

COLLAR GANA LA LIGA E INAUGURA EL ESTADIO DEL MANZANARES

El Atleti no ganó finalmente aquella competida y emocionante Liga, que acabó conquistando el Real Madrid -su quinto título consecutivo-, con un equipo donde ya hacían sus primeras armas algunos yeyés como De Felipe, Pirri, Serena o Grosso. Si lo conseguiría en cambio en la temporada siguiente, la 65-66, la que supondría su adiós al vetusto y querido  Metropolitano. Hacia 15 años que los rojiblancos no campeonaban, y en esta ocasión lo hicieron tras mantener una nueva pugna con el Real Madrid hasta la última jornada, con el Barça como tercero en discordia

Y por fin, en octubre de 1966, el equipo colchonero pudo mudarse a su nueva casa, en la ribera del Manzanares, aunque todavía sin terminar pero con todas las localidades de asiento, a diferencia de lo que entonces era habitual, tanto en el fútbol español como a nivel internacional. Ese día, en horario matinal y con televisión en directo, Enrique Collar capitaneó una vez más a su Atleti en una jornada histórica, con el Valencia como rival. El encuentro finalizó con empate a un gol, y a Luís le correspondió el honor de ser el autor del primer tanto que se marcaba en un flamante estadio que pronto llevaría el nombre de ”Vicente Calderón”, como justo homenaje a quien había sido su principal impulsor.

Collar (Valencia).

DESPEDIDA EN EL VALENCIA

Pero esos años, y concretamente la temporada 68-69, no fueron buenos para el Atleti, y por ello el presidente Calderón va a relevar al canario Miguel González, gran jugador de la década de los 50,  en la dirección técnica del equipo, para entregarle las riendas a otro ex del club, el francés Marcel Domingo, al que los aficionados colchoneros aun recordaban defendiendo la portería rojiblanca, ataviado con aquellos jerséis de colores chillones que el magnífico arquero galo sostenía que desconcertaban a los delanteros rivales en los mano a mano. En la plantilla habrá una evidente renovación, pues llegan Melo, Eusebio, Ovejero, Quique, Salcedo, Pataco, Orozco, Juan Antonio y Alberto, y se marchan algunos ilustres ya entrados en años, como Rivilla, Griffa, Colo, Cardona, y el propio capi Enrique Collar, quien sin embargo no colgará las botas todavía.

También había sido muy floja la campaña del Valencia, que ese mismo año 1969 celebraba sus Bodas de Oro, y va a sorprender con el fichaje de un Collar que ya contaba 34 años de edad, pero que aun se sentía futbolista. Rinde a un buen nivel en el torneo conmemorativo de dicha efemérides, junto a los también recién contratados Barrachina (Granada) y Fuertes (Pontevedra), y se va alinear en el once titular durante casi toda la primera vuelta, pero a medida que avanza la competición acusará el ritmo de juego, y ya su presencia en el equipo será muy esporádica. De modo que al concluir ese curso 69-70 decide poner punto final a su carrera deportiva, con 35 años.

HOMENAJE Y REFERENTE INSTITUCIONAL

Dejaba atrás un brillante palmarés, que en lo colectivo atesoraba un título de Liga (1965-66), 3 Copas del Generalísimo (1960, 1961 y 1965) y una Recopa (1961-62), y a nivel  individual, al margen de sus experiencias en Cádiz, Murcia y Valencia, un impresionante registro de 470 partidos oficiales con el Atleti y 105 goles (y 101 asistencias), con 7 presencias en la Selección “B” y 16 en la Absoluta -que hubieran sido muchas más de no haberse tropezado en su camino con un monstruo como Paco Gento-, en la que consiguió 5 tantos.

El 28 de mayo de 1972 el estadio Vicente Calderón le va a tributar un emotivo y merecidísimo homenaje, con el Bayern Múnich como rival. Collar jugaría un cuarto de hora, retirándose entre los cariñosos aplausos de su afición y cediendo el brazalete de capitán -que tan honrosamente había llevado durante toda una década- a su compañero de tantísimas tardes Adelardo Rodríguez. No se convirtió en entrenador, a diferencia de su hermano mayor Antonio, y presidiría la Fundación de Atlético de Madrid entre los años 2005 y 2011. Ya a una edad avanzada sufrió la devastadora Enfermedad de Alzheimer, pero lo que nunca olvidó del todo fue a su queridísimo Atleti, como puede verse en un vídeo que sencillamente pone los pelos de punta.




Se nos van los cromos de nuestra infancia, se nos van, y no quiero

Escribo este artículo en plenas fechas de despedida de un año que nos deja y con la esperanza del que está llamando a la puerta. La Navidad siempre llega envuelta en luces, canciones y promesas de alegría, pero desde que mi padre ya no está, también trae consigo un silencio distinto. Hay una ausencia que se sienta a la mesa, que se esconde entre los recuerdos y que pesa más en estas fechas en las que todo invita a celebrar. Recordarlo en Navidad es volver a su voz, a sus gestos cotidianos, a los momentos sencillos que entonces parecían eternos.

Este artículo nace de esa nostalgia: de la necesidad de nombrarlo, de mantenerlo vivo en la memoria y de entender que el amor no termina, incluso cuando la despedida llegó en la época más luminosa del año, Agosto de hace ya muchos años.

Hubo una época en la que la felicidad tenía forma de sobre pequeño, de papel fino y colores brillantes. No pesaba casi nada, pero al sostenerlo entre los dedos parecía contenerlo todo. Bastaba con escuchar el crujido del envoltorio para que el corazón se acelerara y la imaginación volara. Los álbumes de la Liga no solo eran un entretenimiento: eran una forma de vivir la infancia, una experiencia colectiva que marcó a generaciones enteras y que hoy, a recordarla, despierta una nostalgia profunda.

Todo empezaba mucho antes de abrir el primer sobre. Comenzaba con el álbum vacío. En el quiosco, frente a aquella pared repleta de portadas llamativas, uno sentía que estaba tomando una decisión importante. Cada álbum prometía un universo propio, una aventura que se iba a construir cromo a cromo. Volver a casa con el álbum nuevo bajo el brazo era caminar más rápido de lo habitual, como si el tiempo pudiera adelantarse a la emoción.

El ritual empezaba casi siempre en el quiosco. Ir hasta allí era una pequeña aventura, a veces solos, a veces acompañados, con las monedas bien apretadas en la mano. Volver con los sobres era volver con ilusión, con la esperanza intacta de que esta vez apareciera el cromo que faltaba. Al abrirlos, el mundo se reducía a esos segundos de expectativa, a la emoción pura que solo la infancia sabe generar.

Aquellos futbolistas que miraban al frente desde los cromos, con el escudo cosido al pecho y el gesto serio, parecían destinados a durar para siempre. En nuestra infancia no existía la idea de la despedida definitiva. Eran nombres que repetíamos como un mantra, héroes cotidianos que nos acompañaban sin saberlo. Hoy, al saber que muchos de ellos han fallecido, el recuerdo adquiere un peso distinto, más profundo. No es solo la ausencia de los jugadores; es la certeza de que el tiempo ha seguido su curso, aunque dentro de nosotros algo se haya quedado detenido.

Los conocimos siendo niños, rodeados de amigos, sentados en el suelo de los soportales de la plaza del pueblo o en cualquier rincón que sirviera de punto de encuentro. Allí se abrían los sobres, se repartían los cromos y se debatía con pasión sobre quien era mejor, quien marcaba más goles, quien merecía estar en la portada de nuestras conversaciones. Aquellos futbolistas formaban parte de nuestra vida diaria, aunque nunca los viéramos jugar en directo. Vivían en los álbumes, en los sueños de ser algún día como ellos.

El camino hasta el quiosco era parte de la magia. Allí estaba siempre el quiosquero, figura fija de nuestra infancia, que nos conocía por el nombre y sabía perfectamente a qué veníamos. No hacía falta explicar nada: bastaba con apoyar las monedas en el mostrador para que sacara los sobres del álbum de la Liga. A veces nos dejaba elegir –las menos- otras veces nos los entregaba directamente –las más-, como si supiera que el azar también necesitaba cierta guía. El quiosco tenía un olor inconfundible, mezcla de papel, revistas y ese aroma a tinta fresca que hoy, con solo recordarlos, nos devuelve a la niñez.

Aquellas tardes calurosas de La Mancha parecían eternas. El tiempo no apremiaba, y el bordillo de una acera se convertía en nuestra mesa de operaciones. El sudor, el polvo y las risas se mezclaban con la tensión del momento. Cada cromo que aparecía despertaba comentarios, celebraciones o lamentos compartidos con amigos, todos atentos, todos implicados, como si se tratara de un acontecimiento decisivo.

Los futbolistas envejecieron en los cromos sin envejecer nunca de verdad. Quedaron atrapados en una temporada concreta, en un gesto congelado, en una carrera que no termina. Nosotros en cambio, crecimos. Cambiamos. Pero no del todo. Porque cada recuerdo de aquellos jugadores es también un recuerdo de quiénes éramos cuando el mundo parecía más sencillo y el futuro, infinito.

Quizá por eso duele saber que ya no están. No solo despedimos a los jugadores, despedimos una parte de nuestra historia compartida. Pero también los mantenemos vivos cada vez que pronunciamos sus nombres, cada vez que sentimos que, pese a todo, seguimos siendo los niños de entonces: los que creían que un cromo podía hacerlo eterno todo.

Abrir los sobres era un ritual sagrado. Se hacía despacio, alargando el momento, escuchando el sonido del papel al rasgarse. Dentro, cinco o seis cromos que podían cambiarlo todo. El corazón se aceleraba mientras se pasaban uno a uno, con la esperanza de encontrar esos cromos que faltaban desde hacía semanas.

El intercambio era un capítulo aparte. “¿lo tienes?” ¿”te falta este?” “te cambio dos por uno”, eran frases universales. En el suelo del patio, sobre una mesa improvisada o sentados en la escalera del edificio, los niños negociaban con una seriedad que hoy resulta entrañable. Ahí se aprendía a compartir, a ceder, a negociar y a aceptar que, a veces, el trato no salía como esperábamos. También se forjaban amistades y pequeñas rivalidades, siempre alrededor del objetivo común: completar el álbum.

Cada cromo tenía su propio valor emocional. Los nuevos se celebraban; los repetidos se apilaban con la esperanza de un futuro de intercambio. Los álbumes también eran una forma de aprender sin darnos cuenta. Conocimos ciudades, apellidos que nunca antes habíamos escuchado…

Con los años, muchos de aquellos álbumes desaparecieron. Quedaron olvidados en mudanzas, en trasteros o en cajas que ya no sabemos dónde están.

En un mundo actual dominado por lo inmediato y lo digital, los álbumes de cromos representan algo que hemos ido perdiendo: el placer de la espera, el valor de lo compartido, la emoción de lo incompleto. Eran más que papel y tinta. Eran tardes de quiosco, recreos interminables, conversaciones repetidas y sueños pequeños pero intensos. Era, en definitiva, fragmentos de una infancia que aún vive, pegada con cuidado, en algún rincón de nuestra memoria.

Completar un álbum era un acontecimiento. Pegar el último cromo producía una mezcla de orgullo y melancolía: la misión estaba cumplida, pero algo se acababa. El álbum terminado se hojeaba con cuidado, se enseñaba a hermanos, primos y amigos, y se guardaba como un tesoro. No importaban los cromos torcidos, las páginas arrugadas o las manchas de pegamento: cada imperfección era parte de la historia.

Los álbumes nos enseñaron a esperar. No se completaban en un día ni en una semana. Requerían constancia, paciencia y, en ocasiones, resignación. El famoso “cromo imposible” se convertía en obsesión colectiva. Todo el mundo hablaba de él, pocos lo tenían, y cuando alguien lo conseguía, se ganaba un respeto casi legendario. No importaba la edad: todos sabíamos lo que era anhelar algo con fuerza y aceptar que no siempre dependía solo de nosotros.

El dinero que nos daban nuestros padres tenía entonces un valor casi sagrado. Unas pocas monedas en la palma de la mano bastaban para sentirnos ricos, importantes, responsables. A veces nos lo daban con una sonrisa, otras con una advertencia- “no lo gastes todo de golpe”- que rara vez cumplíamos. Ese dinero tenía un destino claro: sobre de fútbol. No había duda, no había debate. Cada moneda era una ilusión convertida en promesa.

Después venía el momento del pegamento. El pegamento era casi tan importante como los propios cromos. Desenroscar el tapón, extenderlo con cuidado –o no tanto- y colocar el cromo en su sitio era un gesto solemne. Algunos quedaban torcidos, otros manchados, otros perfectamente alineados. A veces el papel se arrugaba, otras el pegamento se salía por los bordes y manchaba los dedos, pero nadie se quejaba. Aquellas manos pegajosas eran el precio de la ilusión, una marca invisible de la felicidad. Pero todos tenían el mismo valor: eran parte de una historia que estábamos construyendo sin darnos cuenta. El pegamento no solo unía papel: unía recuerdos, risas, discusiones y silencios compartidos.

Nuestros padres nos enseñaron a pegar los primeros cromos. Puede parecer un gesto pequeño, casi insignificante, pero en realidad fue una de esas lecciones silenciosas que solo se comprenden con el paso del tiempo. Se sentaban a nuestro lado, con paciencia, y nos mostraban cómo extender el pegamento sin exceso, cómo alinear el cromo con cuidado, cómo presionar suavemente para que quedara bien fijo. No solo nos enseñaban a pegar papel: nos enseñaban a hacer las cosas despacio, con atención y cariño.

Aquella escena se repetía muchas veces en la mesa de la cocina o en el salón, mientras fuera caían las últimas luces de la tarde. El pegamento Pelikan abierto, su olor mezclado con el de la casa, el álbum extendido como un mapa lleno de promesas. Nuestros padres observaban, corregían con ternura cuando nos manchábamos los dedos. Para ellos quizá era un momento más; para nosotros era una ceremonia.

Con el tiempo ya no los necesitábamos. Aprendimos solos, pegamos rápido, sin pedir ayuda. Pero ese primer gesto quedó grabado. Cada cromo bien colocado llevaba algo de ellos: su paciencia, su tiempo regalado, su manera de acompañarnos sin imponerse.

Hoy, al recordar aquellos álbumes, no solo vuelven los futbolistas, los amigos o las tardes calurosas en la plaza de Manzanares. Vuelven también nuestros padres, jóvenes entonces, enseñándonos sin saberlo a cuidar lo que amábamos.

Tal vez por eso estos álbumes pesan más de lo que parece. Porque entre sus páginas no solo están los cromos. Están las manos de nuestros padres guiando las nuestras, el aprendizaje sencillo de la infancia y la certeza de que, gracias a ellos, seguimos siendo los chiquillos de entonces cada vez que volvemos a hojearlos.

Aquellos futbolistas que llenaban las páginas de nuestros álbumes hoy habitan otro tiempo. Muchos de ellos ya no están, y sus nombres,  impresos bajo una fotografía algo borrosa, se han convertido casi en reliquias. Sin embargo, cuando volvemos a ver sus rostros- en un cromo amarillento, en una imagen antigua, en una alineación olvidada- algo en nosotros se detiene. Porque, aunque el tiempo haya pasado para ellos y para el mundo, dentro de nosotros siguen viviendo los niños que los admiraban.

Eran héroes silenciosos de papel. No los conocíamos en persona, pero sabíamos de memoria sus nombres, sus dorsales, sus equipos. Algunos parecían eternos, inmortales, como si jamás pudieran desaparecer. Por eso, saber hoy que muchos de aquellos futbolistas han fallecido provoca una sensación extraña, difícil de explicar: una mezcla de tristeza, respeto y una profunda conciencia del paso del tiempo. No solo se han ido ellos, también se ha ido aquella época, aquellos domingos, aquellas voces de la radio y del estadio que acompañaban nuestra infancia.

Y, sin embargo, algo permanece intacto. Nosotros seguimos siendo, en esencia, los mismos de entonces. Tal vez con más arrugas, más canas, más responsabilidades y menos tiempo, pero con la misma emoción guardada en algún rincón del corazón. Basta recordar como buscábamos desesperadamente “ese” delantero, “ese” portero, para que el crío vuelva a asomarse. El adulto observa con nostalgia; el niño sonríe con la misma ilusión de siempre.

Muchos de aquellos futbolistas ya no caminan entre nosotros. Hoy descansan en ese azul infinito donde el tiempo no pesa y la memoria se vuelve suave. Pero no se han ido del todo. Permanecen esperando, silenciosos, a que volvamos a abrir aquellos álbumes y les regalemos una nueva sonrisa, la misma que dibujábamos sin saber por qué.

Están ahí, detenidos para siempre en una fotografía, con el gesto serio o la mirada limpia, ajenos al paso de los años. Nosotros, en cambio, seguimos avanzando, cargando historias, responsabilidades y ausencias. Y aun así, basta hojear esas páginas para que algo se alinee por dentro. El niño vuelve a aparecer. El que contaba monedas, el que corría al quiosco, el que se sentaba con amigos en la plaza del pueblo mientras el verano parecía no terminar nunca.

Ellos nos esperan en silencio, en cada cromo pegado con aquel pegamento que olía a ilusión. Nos esperan entre páginas algo amarillentas, marcadas por dedos impacientes y tardes calurosas. Cada vez que abrimos un álbum antiguo, les devolvemos un poco de vida. No con ruido ni con grandes gestos, sino con una sonrisa tranquila, cargada de gratitud y nostalgia.

Quizá ese sea su verdadero lugar, no solo en el cielo, sino también en nuestra memoria. Porque mientras sigamos recordándolos, mientras volvamos de vez en cuando a hojear aquellos álbumes, ellos seguirán ahí, acompañándonos. Y nosotros, aunque el tiempo haya pasado, seguimos siendo los muchachos de entonces, capaces de encontrar felicidad en una imagen, en un recuerdo, en una sonrisa que nace sin pedir permiso.

Hoy, al mirar atrás, entre la bruma de la infancia, todo parece envuelto en una luz especial. El dinero de nuestros padres, el quiosquero paciente, el olor a tinta fresca, las tardes calurosas y el pegamento forman parte de una misma postal emocional. Y en el centro de todo estamos nosotros. Los que sabían que la felicidad podía comprarse con unas monedas, guardarse en un sobre y quedarse para siempre en la memoria.

Con el paso de los años, esos futbolistas quedaron fijados en el tiempo. En los álbumes nunca envejecen. No se lesionan, no se retiran, no desaparecen. Nosotros sí. Nosotros crecimos, dejamos atrás la plaza, cambiamos los amigos de la infancia por nuevas rutinas, pero algo esencial permaneció. Cuando hoy recordamos aquellos nombres y descubrimos que muchos ya no están, sentimos una punzada de nostalgia que va más allá del fútbol. Es la nostalgia de los días largos, de las tardes sin reloj, de los amigos con los que compartimos algo tan simple y tan grande como la ilusión.

Ellos se fueron, pero no del todo. Siguen viviendo en cada página pasada con cuidado, en cada recuerdo que vuelve sin ser llamado. Y nosotros, pese al paso del tiempo, seguimos siendo los niños de entonces.




Algunos registros de la Liga

En la competición de Liga de 1ª División se han disputado 94 temporadas desde la temporadas 1928/29 hasta la 2024/25 inclusive. Según cuadrante numérico que se acompaña, han participado 1.622 equipos, 601.370 son los jugadores titulares que han concurrido en todos los partidos disputados, siendo 27.335 los partidos disputados y habiendo participado 17.858 jugadores titulares en las alineaciones de los equipos por temporada disputada, que corresponden con los 11 jugadores incluidos los porteros que más minutos han jugado en cada temporada.

Teniendo en cuenta estos parámetros pretendo analizar los datos más significativos de los equipos y jugadores que han participado en la competición de Liga, consignándose los registros conseguidos.

Tpdas NE Tpd Eq P.J. P.E Tit. Sp Tt. Jug.
1ª División                
1928 a 33 10 6 60 11,880 540 660 4 664
1934 a 40 12 4 48 11,616 528 528 2 530
1941 a 49 14 9 126 36,036 1,638 1,386 1 1,387
1950 a 70 16 21 336 110,880 5,040 3,696 3 3,699
1971 a 85 18 15 270 100,958 4,589 2,970 2 2,972
1986 18 1 18 8,712 396 198 0 198
1987 a 94 20 8 160 66,880 3,040 1,760 2 1,762
1995 a 96 22 2 44 20,328 924 484 0 484
1997 a 24 20 28 560 234,080 10,640 6,160 2 6,162
Total 1ª   94 1,622 601,370 27,335 17,842 16 17,858

En las clasificaciones que se establecen, correspondientes a los equipos, aparecen varios epígrafes que representan: CL: Número de clasificación general del equipo en las temporadas de la Liga. NE: Número de la clasificación particular de cada equipo. Nº: Puesto que ocupó el equipo en la temporada disputada. Pt: Puntos obtenidos. G: Partidos Ganados. E: Partidos Empatados. P: Partidos Perdidos. GF: Goles a Favor. GC: Goles en Contra. Dif: Saldo de diferencia de Goles.

En las clasificaciones que se acompañan, correspondientes a los jugadores, aparece el número que el jugador dispone en la clasificación general de la Liga incluida la competición de 2ª División. Son 21.655 los jugadores evaluados.

Los campeones de los 94 Campeonatos de Liga.

Se han disputado hasta la temporada 2024/25, 94 Campeonatos de Liga. 7 son los equipos que han resultado ganadores, siendo el Real Madrid C.F. con 36 y F.C. Barcelona con 28 campeonatos los equipos que más han destacado con un porcentaje del 38’30% y 29’79% respectivamente.

Equipos Ligas   Equipos Ligas
Real Madrid 36   Real Sociedad 2
Barcelona 28   Sevilla 1
Atlético Madrid 11   Betis 1
Athletic 8   Deportivo 1
Valencia 6   T O T A L 94

Los equipos que más temporadas han figurado en 1ª División.

Incluyendo la temporada 2025/26 se relacionan los equipos que más veces han participado en la competición de Liga de 1ª División, siendo el Real Madrid C.F., F.C. Barcelona y Athletic Club los equipos que siempre han figurado en la 1ª División.

Equipos   Equipos
Real Madrid 95   Sevilla 82
Barcelona 95   Real Sociedad 79
Athletic 95   Betis 60
Valencia 91   Celta 60
Atlético Madrid 89   Zaragoza 58
Espanyol 89      

Los mejores equipos de la Liga.

Hay que destacar a los equipos que han conseguido más puntos en la clasificación de las temporadas disputadas, aparecen igualados con 100 puntos el Real Madrid C.F. y F.C. Barcelona, pero por la diferencia de goles más ventajosa queda establecido el Real Madrid C.F. de la temporada 2011/12 en primera posición. Son 1.622 los equipos que han formado parte en las 94 temporadas disputadas en la competición de Liga.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
1 1 Real Madrid 1 201112 100 32 4 2 121 32 89
2 1 Barcelona 1 2012-13 100 32 4 2 115 40 75
3 2 Barcelona 1 2009-10 99 31 6 1 98 24 74

Los peores equipos de la Liga.

El Sporting de Gijón en la temporada 1997/98 con solo 13 puntos queda relegado a la última posición de los equipos de la Liga, le siguen el C.D. Logroñés y el Real Valladolid.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
1,622 42 Sporting 20 1997-98 13 2 7 29 31 80 -49
1,621 9 Logroñés C.D. 20 1994-95 15 2 9 27 15 79 -64
1,620 47 Valladolid 20 2024-25 16 4 4 30 26 90 -64

Los equipos con más victorias por temporada.

Se vuelven a repetir los equipos y temporadas del F.C. Barcelona y Real Madrid C.F. como los equipos que más partidos han ganado en la temporada por ser los mejores equipos de la Liga.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
2 1 Barcelona 1 2012-13 100 32 4 2 115 40 75
1 1 Real Madrid 1 2011-12 100 32 4 2 121 32 89
6 3 Real Madrid 2 2009-10 96 31 3 4 102 35 67
3 2 Barcelona 1 2009-10 99 31 6 1 98 24 74

Los equipos con menos victorias por temporada.

El Sporting de Gijón y el C.D. Logroñés junto con el R.C.Celta de Vigo, Betis Balompié y Real Zaragoza son los equipos que menos victorias han conseguido por temporada disputada con tan solo 2 partidos ganados.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. Hom. G E P GF GC Dif.
1,622 42 Sporting 20 1997-98 13 13.00 2 7 29 31 80 -49
1,621 9 Logroñés C.D. 20 1994-95 15 15.00 2 9 27 15 79 -64
1,619 59 Celta 14 1943-44 11 16.08 2 5 19 23 75 -52
1,617 59 Betis 14 1942-43 12 17.54 2 6 18 28 74 -46
1,606 58 Zaragoza 13 1942-43 15 21.92 2 9 15 25 57 -32

Equipo con mayor número de partidos empatados por temporada.

El Deportivo de La Coruña es el equipo que ha conseguido más partidos igualados por temporada. El porcentaje del 42’86% casi la ½ de los partidos terminó en empate en la temporada 2015/16.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
1,285 32 Deportivo 15 2015-16 42 8 18 12 45 61 -16

Los equipos con ningún partido empatado por temporada

7 son los equipos que no han registrado ningún empate en la temporada disputada. El Valencia C.F. en la temporada 1963/64 con 30 partidos disputados es el más significativo, pues el resto de equipos corresponden a temporadas iniciales con menos equipos y partidos en liza en la competición de Liga.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. Hom. G E P GF GC Dif. H.G.
415 42 Valencia 6 1963-64 48 60.80 16 0 14 53 47 6 7.60
59 3 Athletic 2 1932-33 39 82.33 13 0 5 63 30 33 69.67
214 17 Athletic 1 1930-31 33 69.67 11 0 7 73 33 40 84.44
781 92 Barcelona 9 1933-34 24 50.67 8 0 10 42 40 2 4.22
1,460 40 Osasuna 12 1935-36 21 36.27 7 0 15 46 55 -9 -15.54
1,159 25 Racing 8 1929-30 21 44.33 7 0 11 32 58 -26 -54.89
1,138 63 Donostia 8 1931-32 21 44.33 7 0 11 38 35 3 6.33

Equipos con ningún partido perdido por temporada.

El Athletic Club y Real Madrid C.F. son los equipos que no han sido derrotados en todas las jornadas de liga disputada en las temporadas que se citan.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. Hom. G E P GF GC Dif. H.G.
22 1 Athletic 1 1929-30 42 88.67 12 6 0 63 28 35 73.89
74 37 Madrid 1 1931-32 38 80.22 10 8 0 37 15 22 46.44

Equipo con mayor número de partidos perdidos por temporada.

El Real Valladolid de la temporada última 2024/25 es el equipo que más partidos ha perdido por temporada disputada, 78’95%.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
1,620 47 Valladolid 20 2024-25 16 4 4 30 26 90 -64

Equipos con mayor número de goles a favor por temporada.

Son equipos que han superado ampliamente la centena de goles anotados. El Real Madrid C.F. de las temporadas 2011/12 y 2014/15 junto con el F.C.Barcelona de la temporada 2016/17 acaparan las primeras posiciones.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
1 1 Real Madrid 1 2011-12 100 32 4 2 121 32 89
12 6 Real Madrid 2 2014-15 92 30 2 6 118 38 80
18 9 Barcelona 2 2016-17 90 28 6 4 116 37 79

Equipo con menor número de goles a favor por temporada.

El C.D. Logroñés con solo 15 goles es el equipo que menos goles ha anotado por temporada.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC
1,621 9 Logroñés C.D. 20 1994-95 15 2 9 27 15 79

Equipo con menor número de goles en contra por temporada.

El Madrid de la temporada 1931/32 solo encajó 15 goles en la temporada.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. Hom. G E P GF GC Dif. H.G.
74 37 Madrid 1 1931-32 38 80.22 10 8 0 37 15 22 46.44

Equipo con mayor número de goles en contra por temporada.

La U.E.Lleida de la temporada 1950/51 es el equipo que más abultadas goleadas ha encajado en la temporada con 134 goles, un porcentaje de 4’46 goles por partido disputado.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. Hom. G E P GF GC Dif. H.G.
1,599 2 Lleida 16 1950-51 19 24.07 6 1 23 41 134 -93 -117.80

Mayor número de Goles en 1ª División.

La temporada 1996/97 con 1.271 goles anotados constituye la temporada con mayor número de goles, la configuración de 22 equipos en la temporada pudiera ser el incremento, pues la temporada 1995/96 con el mismo número de equipos alcanzó 1.246 goles. Así se anotaron 2’75 goles por partido en la temporada 1996/97

Equipo GF   Equipo GF
Real Madrid 85   Espanyol 51
Barcelona 102   Racing 52
Deportivo 57   Zaragoza 58
Betis 81   Sporting 45
Atlético Madrid 76   Celta 51
Athletic 72   Oviedo 49
Valladolid 57   Rayo Vallecano 43
Real Sociedad 50   Extremadura C.F. 35
Tenerife 69   Sevilla 50
Valencia 63   Hércules 40
Compostela 52   Logroñés C.D. 33
      T O T A L 1,271

Mayor número de goles de promedio por temporada

La temporada1929/30 con 420 goles hubo un promedio de 4.66 goles por partido.

Equipos Goles   Equipos Goles
Arenas 51   Europa 29
Athletic 63   Racing 32
Atlético Madrid 32   Real Madrid 45
Barcelona 46   Real Sociedad 34
Espanyol 40   Real Unión 48
      T O T A L 420

Menor número de Goles en 1ª División

La temporada 1931/32 aunque solo se consiguieron 351 goles hay que tener en cuenta que también se disputaron solo 90 partidos.

Equipo GF   Equipo GF
Madrid 37   Espanyol 34
Athletic 47   Arenas 35
Barcelona 40   Alavés 22
Donostia 38   Real Unión 24
Racing 36   Valencia 38
      T O T A L 351

Menor número de goles de promedio por temporada

La temporada 1990/91 con 822 goles registró un promedio de 2’16 goles por partido.

Equipos Goles   Equipos Goles
Athletic 41   Oviedo 36
Atlético Madrid 52   Real Burgos 32
Barcelona 74   Real Madrid 63
Betis 37   Real Sociedad 39
Cádiz 29   Sevilla 45
Castellón 27   Sporting 50
Espanyol 39   Tenerife 37
Logroñés 28   Valencia 44
Mallorca 32   Valladolid 38
Osasuna 43   Zaragoza 36
      T O T A L 822

Equipos con más goles en 1ª División.

El F.C.Barcelona y Real Madrid C.F. figuran como los equipos más goleadores del campeonato, solo hay una diferencia de 18 goles entre ambos equipos. El total de goles del Campeonato nacional de Liga en sus 94 temporadas son 77.364 goles de los que 1.553 goles fueron encajados en propia puerta. 5.731 goles fueron anotados por lanzamientos de penaltis.

Equipos Gol.
Barcelona 6,579
Real Madrid 6,561
Atlético Madrid 5,038
Athletic 5,005
Valencia 4,784
Sevilla 4,088

Equipos con saldos de goles por temporadas.

Teniendo en cuenta los 1.622 equipos que han disputado el Campeonato Nacional de Liga, se establece la relación numérica que se adjunta en la que figuran los equipos con saldos de goles positivos, iguales y negativos.

Equipos Goles %
698 A Favor 43.03
899 En Contra 55.43
25 Igual 1.54
1,622 T O T A L 100

Los jugadores con más goles por temporada

Los jugadores que más goles han anotado por temporada son los que aparecen en esta relación. Messi y Cristiano Ronaldo acaparan la primeras posiciones, figurando también Luis Suárez en la misma, todos con más de 40 goles anotados.

Jugador Equipo Tpda Goles
Messi Barcelona 2011/12 50
Cristiano Ronaldo Real Madrid 2014/15 48
Messi Barcelona 2012/13 46
Cristiano Ronaldo Real Madrid 2011/12 46
Messi Barcelona 2014/15 43
Cristiano Ronaldo Real Madrid 2010/11 40
Luis Suárez Barcelona 2015/16 40

Los jugadores más goleadores de 1ª División.

Jugadores TPDI TPF 1ª.G
1 Messi 2004/05 2020/21 474
14 Cristiano Ronaldo 2009/10 2017/18 311
4 Zarra 1939/40 1956/57 251

Los jugadores que han anotado más goles por partido

7 goles Bata Athletic 12 Barcelona 1 08.02.1931

7 goles Kubala Barcelona 9 Sporting Gijón 0 10.02.1952

Mayor número de goles de penalti.

El inicio del VAR en la competición de Liga en la temporada 2019/20, tuvo bastante incidencia en este incremento importante, también en la competición de 2ª División en esta temporada se ha alcanzado el mayor número de goles en lanzamientos de penaltis con 152.

Equipo GP.   Equipo GP.
Alavés 6   Leganés 3
Athletic 8   Levante 5
Atlético Madrid 6   Mallorca 8
Barcelona 6   Osasuna 8
Betis 6   Real Madrid 11
Celta 6   Real Sociedad 4
Éibar 7   Sevilla 7
Espanyol 4   Valencia 5
Getafe C.F. 6   Valladolid 3
Granada 5   Villarreal 10
      T O T A L 124

Equipo que ha conseguido más goles de penalti en una temporada.

Betis Balompié.1986/87 14 goles: 10 Calderón 4 Hadzibegic

Los máximos anotadores de goles de penalti por temporadas han sido: Cristiano Ronaldo 2011/12 y Hugo Sánchez 1986/87 con 12 goles. Le siguen Koeman 1991/92 y Salva Ballesta 1999/00 con 11 goles anotados.

Equipos con más goles anotados de penalti.

El total de goles anotados en la competición de Liga ha sido 5.731 goles el 7’407 % de goles anotados.

Equipos 1ªP.
Real Madrid 451
Barcelona 398
Valencia 370
Atlético Madrid 349
Athletic 314

Los Goleadores de penaltis.

Los máximos anotadores por lanzamientos de penaltis han sido Cristiano Ronaldo y Messi, ambos coetáneos y fieles escuderos de sus equipos Real Madrid C.F. y F.C.Barcelona. El mexicano Hugo Sánchez aparece a continuación.

Jugadores TPDI TPF 1ª.P
14 Cristiano Ronaldo 2009/10 2017/18 61
1 Messi 2004/05 2020/21 60
23 Hugo Sánchez 1981/82 1993/94 56

Mayor número de goles en propia puerta

El mayor número de goles en propia puerta corresponde con la temporada 2003/04 en la que se anotaron 32 goles.

Equipo GP/P   Equipo GP/P
Athletic 1   Osasuna 2
Atlético Madrid 3   Racing 3
Betis 2   Real Madrid 1
Celta 3   Real Sociedad 3
Deportivo 2   Sevilla 1
Espanyol 2   Valladolid 3
Málaga C.F. 1   Villarreal 1
Mallorca 2   Zaragoza 1
Murcia 1   T O T A L 32

Equipo que ha marcado más goles en propia puerta por temporada: Athletic Club 2006/07 con 8 goles.

Amorebieta F. Barcelona Athletic 2006-07
Ustaritz Barcelona Athletic 2006-07
Sarriegi J. Gimnàstic Athletic 2006-07
Expósito U. Mallorca Athletic 2006-07
Murillo A. Racing Athletic 2006-07
Sarriegi J. Recreativo Athletic 2006-07
Ustaritz Villarreal Athletic 2006-07
Murillo A. Zaragoza Athletic 2006-07

Jugadores que han encajado más goles en propia puerta.

Jugadores TPDI TPF 1ªP.p.
Aparicio A. 1939/40 1951/52 5
Sergi B. 1991/92 2004/05 5
Cáceres F. 1993/94 2004/05 5
Albiol R. 2004/05 2024/25 5
Jordi Alba 2008/09 2022/23 5
San José M. 2009/10 2021/22 5

Jugadores que han anotado dos goles en propia puerta contra el mismo equipo.

El jugador Hermoso además consiguió anotar un gol para su equipo.

Jugador Equipo Rival Tpda
Portalés Málaga C.D. Barcelona 1962-63
De Felipe Espanyol Barcelona 1975-76
Jauregui Real Sociedad Deportivo 2003-04
Melli Betis Barcelona 2005-06
Peña J.M. Villarreal Barcelona 2005-06
Hermoso Espanyol Leganés 2017-18
San José Athletic Real Sociedad 2017-18

Equipos con más goles en propia puerta.

1.553 goles en propia puerta se han anotado en la competición de Liga de 1ª División.

Equipos 1ªPP
Atlético Madrid 89
Espanyol 86
Real Sociedad 85
Athletic 79
Celta 72

Equipos que han anotado más goles en propia puerta de equipos rivales

Equipos Goles
Barcelona 136
Real Madrid 111
Athletic 107
Atlético Madrid 90
Real Sociedad 87
Valencia 83
Sevilla 78
Espanyol 72

Equipos con más expulsiones de 1ª División.

6.090 han sido las expulsiones que ha habido en la competición de Liga.

Equipos EX.
Sevilla 357
Valencia 346
Atlético Madrid 323
Espanyol 302

Mayor número de expulsados en 1ª División

La Temporada.1995/96 hubo 208 expulsados en la competición de Liga.

Equipo Exp.   Equipo Exp.
Albacete 8   Racing 13
Athletic 5   Rayo Vallecano 17
Atlético Madrid 10   Real Madrid 8
Barcelona 8   Real Sociedad 5
Betis 11   Salamanca 7
Celta 10   Sevilla 12
Compostela 9   Sporting 9
Deportivo 5   Tenerife 6
Espanyol 8   Valencia 14
Mérida 9   Valladolid 7
Oviedo 11   Zaragoza 16
      T O T A L 208

El Real Zaragoza en la temporada 1996/97 registró 19 expulsiones.

Jugador Expu.   Jugador Expu.
Aguado X. 3   Gustavo López 1
Aragón S. 1   Kily González 3
Belsué 2   Konrad 1
Cuartero L. 1   Nayim 1
García Sanjuán 1   Poyet 1
Garitano U. 1   Radimov 1
Gilmar 2    T O T A L 19

Mayor número de expulsados por temporada, 4 expulsiones.

Jugador Equipo Tpda TR 1ª
Aguado X. Zaragoza 1994-95 4
Berizzo Celta 2003-04 4
Juanito R. Atlético Madrid 1992-93 4
Lopo Espanyol 2003-04 4
Cota J. Rayo Vallecano 1995-96 4

Los jugadores más expulsados de la Liga.

Jugadores TPDI TPF 1ªT
48 Sergio Ramos 2003/04 2023/24 21
304 Aguado X. 1988/89 2001/02 18
279 Pablo Alfaro 1989/90 2006/07 18

Los jugadores con más partidos de titular con ninguna expulsión.

Jugadores TPDI TPF Ptd.
5 Raúl G. 1994/95 2009/10 499
39 Esnaola J.R. 1965/66 1984/85 467
54 Iribar 1961/62 1979/80 465
1 Messi 2004/05 2020/21 464
168 Soler M. 1983/84 2002/03 418
83 Carmelo C. 1950/51 1966/67 415
172 Arconada 1975/76 1988/89 414
53 Gordillo R. 1976/77 1995/96 407
2 Quini E. 1968/69 1986/87 397
90 Orúe J.Mª. 1950/51 1967/68 391

Jugadores con más partidos de titular en 1ª División.

Jugadores TPDI TPF 1ª.Pt.
32 Zubizarreta A. 1981/82 1997/98 622
31 Buyo 1976/77 1995/96 542
48 Sergio Ramos 2003/04 2023/24 530

Jugadores con más partidos de titulares por equipos.

Jugadores Equipo TPDI TPF. 1ª.Pt.
Casillas Real Madrid 1999/00 2014/15 508
Raúl G. Real Madrid 1994/95 2009/10 499
Sanchís H. Real Madrid 1983/84 2000/01 489

Equipos con mayor número de jugadores y partidos disputados con la Selección Absoluta España.

Equipos Intern. Pat.
Barcelona 142 2,365
Real Madrid 125 2,125
Athletic 108 947
Atlético Madrid 97 814
Valencia 74 871
Otros 553 3.715
T O T A L 1.099 10.837

Jugadores internacionales con más partidos

Jugadores TPDI TPF P.S.
48 Sergio Ramos 2003/04 2023/24 180
96 Casillas 1999/00 2014/15 167
200 Busquets S. 2008/09 2022/23 143

Los jugadores en más equipos

Jugadores TPDI TPF Nº 1ªD.
1,665 Aranda C. 2001/02 2014/15 8
1,223 Sandro R. 2013/14 2024/25 8

Los Lugares de nacimiento de los jugadores de 1ª División

Se acompaña relación numérica de los lugares de nacimiento con más de 100 jugadores.

L.nac. Juga.   L.nac. Juga.
Madrid 530   Montevideo 146
Barcelona 316   Valencia 135
Buenos Aires 220   Pamplona 129
Sevilla 201   Gijón 120
Las Palmas G.C. 191   Santander 112
Bilbao 187   Zaragoza 102
San Sebastián 146      

Los lugares de nacimiento con más de 40 jugadores por provincias o países.

Lug.nacim. Jug.   Lug.nacim. Jug
Barcelona 680   Países Bajos 82
Vizcaya 628   Badajoz 81
Madrid 622   Italia 73
Argentina 595   Tarragona 73
Guipúzcoa 519   Granada 69
Sevilla 392   Lleida 66
Asturias 376   Huelva 62
Valencia 344   La Rioja 62
Brasil 326   Croacia 61
Francia 250   Colombia 58
Navarra 245   León 58
Cantabria 244   Salamanca 57
Las Palmas 233   Toledo 53
Alicante 214   Alemania 52
Pontevedra 205   Álava 49
Uruguay 201   Jaén 48
Coruña 201   Nigeria 47
Cádiz 183   Albacete 47
Murcia 159   México 46
S.C.Tenerife 155   Chile 45
Málaga 149   Ciudad Real 45
Is.Baleares 144   Ourense 45
Portugal 141   Rumanía 44
Zaragoza 141   Lugo 44
Girona 124   Almería 43
Paraguay 115   Burgos 43
Castellón 109   Marruecos 42
Serbia 97   Dinamarca 41
Córdoba 97   Otros 1,110
Valladolid 85   T O T A L 10,620

El lugar de nacimiento de los 936 porteros de la Liga.

Hay un predominio importante en los guardametas nacidos en la comunidad del País Vasco.

L.Nc Port   L.Nc Port
Vizcaya 77   Coruña 18
Guipúzcoa 69   Las Palmas 18
Barcelona 65   Zaragoza 16
Madrid 52   Cádiz 13
Argentina 44   S.C.Tenerife 13
Asturias 37   Castellón 12
Valencia 37   Valladolid 11
Sevilla 34   Francia 10
Pontevedra 32   Uruguay 10
Cantabria 31   Murcia 10
Alicante 25   Tarragona 10
Is.Baleares 25   Otros 243
Navarra 24   T O T A L 936

Equipos con más jugadores en 1ª División

Hasta la conclusión de la jornada de Liga de 02/12/2025 se han registrado 16.287 jugadores en equipos de la Liga. El R.C.D. Espanyol mantiene una ventaja importante sobre el resto de equipos.

Equipos Jug.
Espanyol 830
Atlético Madrid 714
Sevilla 704
Barcelona 701
Valencia 672
Real Madrid 641
Betis 614

Jugadores con más minutos en 1ª División por temporadas.

Jugadores Equipos Minutos Tpda P
Buyo Real Madrid 3,960 1986-87 P
Pérez J.A. Las Palmas 3,894 1986-87 P
Zubizarreta A Barcelona 3,887 1986-87 P

Equipos con más partidos ganados

Partidos disputados 27,335

Equipos PG PE PP GF GC
Real Madrid 1,846 613 607 6,561 3,414
Barcelona 1,787 617 662 6,579 3,396
Atlético Madrid 1,420 672 826 5,038 3,561
Athletic 1,322 731 1,013 5,005 4,019
Valencia 1,294 710 964 4,784 3,845
Otros 13,098 9,793 16,695 49,397 59,129
T O T A L 20,767 13,136 20,767 77,364 77,364

Equipo con más partidos empatados Athletic Club 731

Equipo con más partidos perdidos R.C.D.Espanyol 1.170

Mayor número de jugadores por años.

El mayor número de jugadores corresponde a los nacidos en el año 1.974 que son 173, después están los nacidos en el año 1,989 que suman 168 y a continuación los nacidos en el año 1.984 que corresponde con 160 jugadores.

El jugador más joven es Carlos Macià Coves del Elche C.F. en la temporada 2025/26 que nació el 01.09.2008 (17 años)

El jugador más veterano es Horace Harlod Lowe del Donostia que en la temporada 1934/35 participó en un partido de liga siendo entrenador del equipo por falta de jugadores disponibles en el equipo, nació el 10.08.1886




Resumen estadístico de todas las temporadas del FC Barcelona: 1954-1955




El Escándalo de los falsos oriundos: Antecedentes

Hasta hoy no se ha abordado con la amplitud, profundidad y el imprescindible soporte documental, aquel escándalo que con el balón de por medio abochornara no sólo a nuestro fútbol, o a los órganos supranacionales del deporte rey, sino a las más altas instancias políticas de un país que por fin empezaba a no ver en Europa al enemigo. Aquella podredumbre, de la que tantos obtuvieron pingües beneficios, fue urdida por una tribu de chamarileros futbolísticos sin otra ética que la del “a mí me las den todas”, con la imprescindible colaboración de funcionarios corruptos al otro lado del océano, y presidentes o juntas directivas de distinto pelaje por nuestros pagos. El desinterés de una, o unas Federaciones futboleras empeñadas en mirar hacia otro lado por no herir susceptibilidades, hizo el resto, hasta embadurnar con toneladas de mugre y una acre pestilencia al ministerio de Asuntos Exteriores, y por ende a su Secretaría Consular. Primero se quiso tapar la polvareda bajo alfombras de Crevillente o Arraiolos, entonces muy comunes en los despachos oficiales. Pero era tan fuerte el hedor, y tanta la miseria, que ni abriendo de par en par las ventanas desaparecía el rastro de putrefacción. Los medios informativos, tímidamente primero, puesto que imperaba la censura previa, y con sumo cuidado tras promulgarse la Ley de Fraga -toda vez que facultaba el secuestro de ejemplares en los quioscos-, pasaron medio de puntillas sobre una cuestión que hubiese dado para titulares de triple cuerpo. Y aun así, las cosas se contemplaban en función de filias y fobias, haciéndose eco de notas de prensa emitidas por el club local, o enarbolando el “y tú más”, si la gatera quedaba lejos o no se vislumbraba un burladero.

En las escasas ocasiones que todavía se recuerdan esos hechos, suele citarse como detonante del escándalo aquella inoportuna sinceridad del paraguayo Irala, cuando al ser presentado ante los periodistas como futuro jugador del Barcelona, asegurase haber sido internacional en su país. De inmediato, uno de los concurrentes puso voz a lo que todos pensaban: “¿Cómo que internacional con Paraguay? Entonces no puede fichar por ningún club español. La actual normativa lo prohíbe”. Así era. Con el portillo importador cerrado a cal y canto para nuestro fútbol, ni siquiera los descendientes de españoles llegados con pasaporte de nuestro país podían competir como profesionales, si hubieran vestido otra camiseta internacional. Incluso si lo hicieron en categoría juvenil. El desastre de “la roja” en el Campeonato Mundial de Chile (1962), sumado a la nueva normativa FIFA, según la cual ningún futbolista podía ser internacional con más de una selección, indujo a la Delegación Nacional de Deportes a incorporar dicha cláusula, con el propósito de beneficiar a nuestro equipo nacional. Pero Irala, demasiado buen chico, o malísimamente aleccionado, se mantuvo firme: “Pues he sido internacional varias veces”. Añadiendo, tras un breve suspense: “Internacional, lo mismo que otros…”

Ponía en solfa lo ya sabido para entonces: que más de dos, de cinco, e incluso de diez “oriundos”, nunca debieron haber recibido el pláceme federativo para fichar por nuestros clubes. Que las certificaciones expedidas en Buenos Aires, Paraguay, o en menor medida Montevideo, tenían el mismo valor que un doblón de chocolate.

Ante tan directa confesión, la R.F.E.F. no tuvo otro remedio que denegar su ficha, propiciando la cólera del club catalán. Y a día de hoy, según la historiografía azulgrana, la contratación del abogado Roca Junyent, más adelante uno de los padres de nuestra Constitución, así como político de relieve hasta el rejonazo mayúsculo que sufriera en las urnas su nuevo proyecto político, habría desencadenado una tormenta de proporciones imprevistas. Algo que no es del todo real, conforme se expondrá, llegados a ese punto. Y es que para entonces, la Real Federación Española de Fútbol estaba muy al tanto acerca del ínfimo valor de certificaciones sobre ausencia de entorchados internacionales. Más aún, conocía de sobra que no todos cuantos llegaban mostrando a los fotógrafos un flamante pasaporte español, lo obtuvieron sin servirse de pagos bajo mano, atajos e internadas por extraños vericuetos.

Pero no anticipemos acontecimientos. Antes, como instrucción imprescindible del rompecabezas, vaya un sucinto cuadro sinóptico sobre los distintos cambios normativos en materia de futbolistas extranjeros.

Año Medida / normativa (resumen)
1911 Después de la polémica generada durante el Campeonato de España (Copa) por la alineación de varios ingleses en el Athletic Club bilbaíno, la FEF prohíbe en los torneos oficiales la actuación de extranjeros no inscritos con medio año de antelación.
1926 Pese a legalizarse el profesionalismo, los extranjeros con menos de 2 años de residencia en España tienen prohibida la participación en cualquier campeonato oficial. Sólo se respetan los derechos adquiridos.
1933 La Asamblea general de la FEF autoriza, a partir de la temporada 1934-35, la actuación de 2 extranjeros por club.
1949 Como consecuencia del convenio establecido entre España y Argentina, se concede a los futbolistas de ese país el derecho a participar en los torneos de Copa. Igualmente, y durante un periodo de 3 años, cada club puede incluir a 2 jugadores argentinos sin ocupar plaza extranjera. Aunque España no estuviese para dispendios, la licencia importadora aprobada en 1933 mantenía su vigencia.
1951 El elevado número de foráneos presentes ya en nuestras competiciones lleva a la FEF a limitarlos a la 1ª división, en un número nunca superior a 4, de los que sólo 2 podrán alinearse simultáneamente en la Liga y ninguno en la Copa.
1953 La D.N.D. prohíbe el fichaje de más extranjeros, aunque respeta hasta su extinción los contratos vigentes. Se contemplan 3 excepciones para Real Madrid y Barcelona en el asunto de Di Stéfano, así como para el R. C. D. Español y Real Valladolid. Aunque se haya repetido machaconamente que el holandés Wilkes también se viera beneficiado, no fue el caso. Su admisión obtuvo el pláceme con anterioridad.
1956 Se levanta la prohibición importadora, limitándola a 2 extranjeros por club, de los que por lo menos uno habrá de ser sudamericano.
1962 El desastre de la selección en el Mundial de Chile supone la prohibición importadora a partir de la campaña 64-65. Los contratos de futbolistas foráneos con vencimiento a partir del 30 de junio de 1965 no podrían ser renovados.
1973 Juan Gich, Delegado Nacional de E.F. y Deportes, autoriza la contratación de 2 extranjeros por club en 1ª y 2ª división, a partir de la temporada 73-74, aunque sólo se alinearán en el Campeonato de Liga. A partir de 1977 pudieron jugar también la Copa.
1987 Se eleva a 3 el número de no españoles por club.
1991 Nueva ampliación de cupo hasta 4 foráneos por club.
1996 La Sentencia Bosman equipara a los futbolistas comunitarios con los españoles, por cuanto se refiere a derechos de contratación y alineación. Pese a ello, cada club de 1ª y 2ª podrá contar con 6 futbolistas extranjeros no comunitarios, de los que un máximo de 4 podrá coincidir sobre el césped.
1999 El sindicato de futbolistas (AFE), la patronal (LNFP) y el Consejo Superior de Deportes pactan reducir el número de extranjeros, conforme propugnaba la FEF. A partir de la temporada 2000-01 y hasta el ejercicio 2004-05, se recortan progresivamente esas fichas de este modo en 1ª división: 2000-01, 5 licencias permitidas y 3 alineaciones simultáneas; 2001-02 al 2003-04, 4 licencias y 3 alineaciones; 2004-05, 3 licencias. En 2ª división 4 licencias y 3 alineaciones simultáneas la campaña 2000-01; 3 licencias en el Campeonato 2001-02; 3 licencias y 2 alineaciones simultáneas la edición 2002-03; 2 licencias desde 2003 hasta 2005. Todo ello sin ninguna limitación para súbditos de países pertenecientes a la CEE o asimilados a efectos de la legislación laboral ordinaria.

El Mundial de Chile, primera comparecencia española en una fase final tras el 4º puesto logrado por Ramallets, Basora, Puchades, Gonzalvo, Zarra y compañía, doce años antes en Brasil, recibió a una selección nacional “reforzada” con Ferenc Puskas (húngaro), José Emilio Santamaría (uruguayo), Eulogio Martínez (paraguayo) y Alfredo Di Stéfano (argentino), todos ellos españolizados, fuere por gracia franquista, o en el caso de Santamaría acreditando ancestros españoles. España no pudo pasar de la primera fase, tras caer en Viña del Mar ante Checoslovaquia y Brasil, por 0-1 y 1-2, respectivamente, y derrotar a México con un raquítico 1-0. Di Stéfano, a quien ya empezaban a notársele los años, ni siquiera llegó a vestirse de corto, aquejado de la persistente lesión con que cruzara el charco, y un árbitro vendido, según demostrase la propia prensa carioca, depurado luego por la Federación de su país y autor de la anulación de un tanto que hubiera puesto las cosas muy difíciles a la “canarinha”, bien pudieron tener su parte en la decepción. De cualquier modo, España se clasificó última en su grupo e hizo las maletas el 7 de junio de 1962.

Titular de la prensa deportiva española, para la inesperada derrota del equipo nacional ante Checoslovaquia en Viña del Mar.

Por no variar, muchas campanas habían repicado antes de tiempo. Ese “chauvinismo” que tan fácilmente parece cruzar los Pirineos… Aunque, siquiera por una vez, el equipo nacional contaba con numerosas perlas: Luis Suárez, posiblemente el mejor organizador de juego europeo. José Emilio Santamaría, elegantísimo y entre los mejores del mundo en su puesto. Joaquín Peiró, un galgo tenaz, que como Paco Gento estaba en condiciones de desarbolar a cualquiera jugando al contraataque. Jesús Garay o Juan Segarra, serenidad y clase en el eje defensivo. Luis Del Sol, pulmón inagotable para la zona ancha. Puskas, que a sus 35 años seguía haciendo gala de un cañón en su pierna izquierda y aquel sprint de seis metros en el área, con el que parecía burlarse de sus marcadores. Enrique Collar, inmejorable relevo para el cántabro Gento. Adelardo, un meritorio que a la postre iba a ser el más destacado. Eulogio Martínez, a quien colgaron el remoquete de “Abrelatas” por su capacidad para encontrar intersticios en cualquier muralla… El caso es que, pese al previo revuelo de campanas, o quizás precisamente por tanta algarabía anticipada, ni en la Delegación Nacional de Deportes, ni desde “la superioridad”, se quiso andar con paños calientes, asumiendo el fracaso. Distintas voces, en cambio, señalaron a “los extranjeros” como parte del problema, a partir de la decepción inicial ante Checoslovaquia. Tanto desde la prensa escrita, como a viva voz, en las emisiones radiofónicas, hubo una rara unanimidad:

“Se hundieron todas las líneas, menos el portero”. “Faltos de mordiente, sin esa acometividad que siempre caracterizó a la selección”. “El seleccionador se queja del superprofesionalismo de algunos españoles, afirmando sin tapujos: Eso de la furia es ya un tópico”. “Martínez (refiriéndose a Eulogio, el paraguayo nacionalizado), pesado, torpe, no encontró nunca sitio para el disparo, olvidando, además, a sus compañeros”. “Vulgaridad y fracaso de la delantera de millones”. “Aunque el partido contra Méjico se ganó en el último minuto, y pese a que en el primer tiempo e incluso en parte del segundo estábamos seguros de la victoria española, llegó un momento en que perdimos toda esperanza. La candorosa inocencia de nuestra delantera en cuantas ocasiones tuvo para marcar -que fueron muchas-, nos habían decepcionado de tal manera que ya nos conformábamos con el empate, como mal menor”“En estas citas extraordinarias, han de sentirse los colores, y no todos lo hicieron de igual modo”. “Brasil puso la clase, Adelardo el tesón, la ilusión. Otros parecieron tomárselo como un trámite”. O “¿No cabría preguntarse cuántos jugadores españoles quedan reducidos a la medianía, porque tantos extranjeros como cada año llegan, les quitan el sitio?”.

Ni siquiera una victoria in extremis ante México, fue bien recibida por la prensa ante el mal juego de la selección.

El deportivo “Marca” incluso abrió una encuesta para sus lectores en el número del 9 de junio, encabezada por esta entradilla: “No se trata de hacer leña del árbol caído; se trata de averiguar por qué ha caído el árbol. La selección española se llevó a Chile las grandes esperanzas de todos los aficionados. Por esta vez no parecía que el milagro fuese el único punto de apoyo a las posibilidades del equipo nacional. Parecía, en cambio, que las ilusiones tenían un positivo y real fundamento. Sin embargo, ya conocen ustedes en qué ha quedado la aventura. Alguna causa tiene que haber, pues, para que ese árbol de la esperanza y la ilusión se haya venido estrepitosamente abajo. Vamos a contrastar el panorama desde todos los ángulos, sondeando todas las corrientes de opinión, desde la del puro y simple aficionado, sin otros intereses creados que los de su corazón, hasta la experta de los técnicos en la materia. Hemos elegido un personaje representativo de cada una de esas vertientes que flanquean el fútbol español. A ellos les iremos planteando las cuatro preguntas de nuestro cuestionario. Consideramos que en ellas está centrado el problema”.

Los primeros en ofrecer su opinión fueron el entonces popular actor de cine y teatro José Bódalo, cuya devoción balompédica era sobradamente conocida(1), Ramón Gabilondo, en su día también seleccionador, y un celebrado preparador físico, técnico “colchonero” y, casualidad o no, meses después nuevo seleccionador nacional, bajo cuya batuta “la roja” habría de conquistar el campeonato de Europa (1964), derrotando a la URSS en el estadio Santiago Bernabéu por 2-1: José Villalonga.

El cuestionario que por aquellos días animase tantas tertulias de café o mostradores de taberna, era éste:

1.- ¿Cómo juzga usted la actuación española en el Mundial de Chile?   

2.- ¿Qué causas determinan, en su opinión, que la ejecutoria de la selección no corresponda a la de los clubes en los Torneos internacionales?

3.- ¿Se han cometido errores graves en la preparación y selección del equipo nacional? En caso afirmativo, ¿cuáles?

4.- ¿Qué soluciones sugiere usted para el fútbol representativo español?

Si como tantas veces se ha dicho, cada aficionado al fútbol encierra en su pecho a un frustrado entrenador, muchos, pero que muchos españolitos de a pie, debieron pasarlo en grande.

El vespertino “Hierro”, por su parte, cerraba así un articulito bastante crítico, reproducido en otros medios falangistas:   

“Con todo, la culpa no es de H. H., ni de H. C., ni de las figuras. Reside en la desorbitación total de la selección. Ha jugado España contra enemigos fáciles, demasiado fáciles y, claro, se ha pensado que éramos los mejores. Y también estamos tan acostumbrados a valorar el fútbol por millones de pesetas, que no nos hemos dado cuente de que también los “otros” juegan, mientras el fútbol en España, dormido, se mece alegremente en esas cifras de muchos ceros”.

Otra muestra de la decepción con que los enviados especiales recogieran desde Chile un fiasco por demás inesperado.

“El Correo Catalán”, apuntando también de pasada a las estrellas millonarias del esférico, envidia de tantos compatriotas con 3.500 ó 4.000 pesetas de salario mensual, lanzaba sus venablos contra Helenio Herrera, tal como hiciese cuando se barajara su nombre para dirigir desde el banquillo a la selección. Y arreaba fuerte desde el principio:

“Durante todo el tiempo de preparación guardamos -si vale la palabra- patriótico silencio. Ahora, después del desgraciado papel de nuestra selección, cuando está todo liquidado, es lógico que expresemos nuestra repulsa a una rara política. No es cebarnos con el vencido -porque hay muchas formas de perder-, cuando antes advertimos lealmente, con palabras de los propios italianos… de cuyo país llegó pimpante el señor Herrera, con un contrato de mil duros diarios en el bolsillo.

Herrera, se ha dicho, fue llamado para la selección nacional porque era el entrenador ideal para un torneo breve. Afirmación gratuita e inconsistente. ¿Qué ha hecho el señor Herrera en dos años? Ha guiado al Inter, llevándolo hasta el extremo de sus fuerzas, vaciado de energías, incapaz de reaccionar en la fase más importante y decisiva del campeonato. Si se ha pensado en atribuir un mérito a Herrera, porque ponía rápidamente en forma, se le atribuía en realidad una grave condena técnica. (…) Herrera ha comenzado a trabajar al principio de la temporada con hombres frescos, que llevaban por lo menos dos meses de vacaciones. Al revés, de cara al campeonato del mundo, nos encontramos con hombres probados, agotados, hundidos por una temporada durísima. La preparación debía ser distinta, pero Herrera es un entrenador que no conoce el punto medio.

Y todo ha ocurrido como se esperaba. Primer culpable este señor de sainete, anacrónico y dicharachero, al que sólo falta el hongo, el pañuelo de seda blanca al cuello y el “amos anda” para ser un personaje de Arniches, que fue nombrado seleccionador nacional arrancándole del nirvana de su negocio, donde moraba desconectado de la actualidad futbolística. Él fue quien montó un equipo de superprofesionales y de semiextranjeros, con más años que los pensionistas de I. N. P., válidos para un club en competiciones largas, porque su clase es indudable, pero sin el corazón que se necesita para defender un pabellón deportivo nacional. Él fue quien lo impuso, creyendo, contra la opinión de los sensatos, que era un hombre para competiciones cortas. ¿Cómo se iban a galvanizar unos hombres que sólo piensan en millones, y que no podían tomarse en serio, por tener ya la sensibilidad endurecida, los trucos psicológicos del famoso preparador? Lo que hizo fue dejar sin aliento a los más veteranos, que en el primer partido contra Checoslovaquia echaron los bofes sobre el terreno de Viña del Mar, intentaron una resurrección ante Méjico, ganando de milagro en los últimos segundos, y quisieron demostrar ante Brasil, en el momento heroico del ¡ahí queda eso!, que con el corazón aún se podía quedar como un señor.

Helenio Herrera es hombre de inicios de competición, cuando los jugadores, con las vacaciones recién terminadas, pueden ser estrujados libremente. Helenio Herrera tenía que fracasar con hombres cansados por la Liga, la Copa, la Copa de Europa, la de Ferias y la Recopa”.  

Aquella crítica demoledora concluía sin rebajar el tono, apuntando sin citarlo hacia Benito Picó, el máximo responsable federativo, al fin al cabo quien autorizara la designación de H. H. como seleccionador mundialista, y a la silueta de Pablo Hernández Coronado, jefe de expedición y mano a mano con “El Mago” autor de la lista de seleccionados:

“¿Conservadurismo? ¿Por qué no? Del Sol, 40 millones. Suárez, 25 millones. Gento, los que quieran. Y Puskas y Eulogio Martínez… convertido además en fantasma por el “metrecalesco” Herrera.

La euforia con que este viñetista ilustrase el triunfo ante México, apenas duró 72 horas. El suplente de Pelé habría de consumar la desilusión que algunos medios ya anticiparan. 

Porque a tiempo dimos la voz de alarma, ahora escribimos así. No somos de los que sienten el honor nacional ofendido. Pero sí el deportivo, que también merece sus respetos. Ahora, a las palabras catastróficas que también empiezan por hache, como huracán, hecatombe, hidropesía, hachazo, hemorragia, hipocresía y horca, tendremos que añadir las de Hernández (Coronado) y Herrera (Helenio). Se han ganado a pulso un lugar entre las mismas”.

La euforia con que este viñetista ilustrase el triunfo ante México, apenas duró 72 horas. El suplente de Pelé habría de consumar la desilusión que algunos medios ya anticiparan. 

Tan sólo un apunte sobre Hernández Coronado, autoridad sin parangón en nuestro fútbol desde los años 20 hasta el inicio de los 70. Futbolista pleistocénico, federativo, ponente en las asambleas que dieron paso a la declaración del profesionalismo; secretario técnico, periodista chispeante, socarrón y a menudo hiriente; seleccionador nacional en dos ocasiones y media, contando su papel en Viña del Mar, y autor de una frase tan provocadora como ingeniosa, después de caer derrotado como seleccionador ante el equipo portugués: “Acabo de pasar a la historia como primer seleccionador que perdió contra Portugal”. Su talento, capacidad crítica y finura humorística, quedó reflejada en el libro “Cosas del fútbol”, que entregara a la imprenta en 1955. Casi un tratado filosófico entre broma y de veras, radiografiando al mundillo del balón. Páginas todavía vigentes, pese al tiempo transcurrido y lo mucho que en apariencia ha evolucionado el universo balompédico.     

La diatriba venía servida en bandeja y, para colmo, obviamente sin pretenderlo, nuestra selección había puesto a chirriar la alarma en el seno de la FIFA. ¿Qué era eso de que Santamaría compitiera primero en un Mundial como uruguayo, y luego como español? Di Stéfano, Puskas y Eulogio Martínez también habían sudado dos camisetas distintas en competiciones internacionales. Y puestos a rizar el rizo, Kubala, otro con parada y fonda en España, los había superado representando a tres países. Si no se ponía coto al compro-cambio-vendo de banderas, cualquier nación rica o manirrota acabaría conformando equipos imbatibles, adquiriendo primero y nacionalizando después, a cuantos astros del cuero se les antojara. De modo que hallándose aún la pelota en juego, tuvieron lugar filtraciones anticipando que en el futuro la barra libre iba a cerrarse con doble candado.

Hubo, como es natural, discrepancias en los países abiertos a la importación futbolística. E incluso entre quienes nutrían aquel tráfico. Léase clubes sudamericanos, de Paraguay, Uruguay, Argentina, Perú o Chile, acostumbrados a cuadrar balances empaquetando hacia Europa a sus más firmes valores. Aunque por cuanto respecta a la opinión pública nacional, en buena medida dirigida desde los medios informativos, el aplauso resultó poco menos que unánime. Algunas destacadas figuras jurídicas ofrecieron su opinión respecto a si cabía o no en la legalidad el proyecto de la FIFA. El malagueño Antonio Guerrero Burgos, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Madrid, abogado en ejercicio, conferenciante, publicista y jurídico militar, fue uno de ellos. Y no podía mostrarse más partidario de poner coto al mercadeo:

“A ese respecto se ha dicho que el ordenamiento jurídico inglés no puede estimar que son súbditos de su graciosa majestad todos los hombres altos, rubios, que suelen fumar en pipa y tomar el té a las cinco. De igual modo, nuestro ordenamiento no puede considerar españoles a todos los hombres morenos, de mediana estatura, generalmente con mal genio, que cenan tarde y dicen “tacos”. Ni el italiano, a futbolistas de reconocida valía internacional. La nacionalidad no puede constituir una ficción jurídica, ni la nacionalización adquirirse en fraude de Derecho Internacional. Puede servir de ejemplo el caso del alemán Notteboh, residente en Guatemala, donde gozaba de importantes bienes, que en 1938, previendo la posibilidad de un estallido bélico en su país, y las inevitables consecuencias pecuniarias para él, puesto que se movía en el ámbito de influencia estadounidense, obtuvo la nacionalidad de Liechtenstein. No obstante, pese a ese cambio, al considerársele enemigo le fueron confiscadas sus propiedades. Concluida la guerra se produjo la reclamación diplomática de Liechtenstein a Guatemala, resuelta por el Tribunal Internacional de Justicia al sentenciar que la nacionalidad ha de ser efectiva; que no basta la naturalización, y en consecuencia aceptaba las medidas impuestas por el gobierno guatemalteco. Dicho de otro modo, es necesario que existan vínculos reales con el país de origen. Desde tal perspectiva, carecen de cabida no ya los oriundos, sino los hijos de padres españoles pertenecientes a la cuarta generación con residencia en el exterior. De manera que la todavía vigente normativa impuesta por la FIFA, no sólo resulta anacrónica, sino en extremo generosa. Existen problemas como la doble nacionalidad, la nacionalidad materna, o incluso los apátridas, que abrirían las puertas al fraude de Derecho Internacional. Algo que la nacionalidad efectiva pretende evitar”.  

Otra visión del equipo español en el Mundial de 1962. Tomándose el reto como unas vacaciones en la turística localidad chilena de Viña del Mar.

Como ya se ha dicho, en 1964, justo cuando los “oriundos” en teoría iban a tener mucho más difícil acceso a nuestro fútbol, y los extranjeros con un contrato ya vencido no podrían renovarlo, nuestra selección nacional dirigida por Villalonga, rejuvenecida, sin jugadores nacionalizados y en suma distinta a la de dos años antes, aunque igualmente alineara a millonarios, conquistaba su primer torneo internacional. La euforia, a veces, carga algunas lenguas con pólvora negra, como le ocurriera a un directivo de Benito Picó, todavía presidente federativo. Porque cediendo a la tentación de ajustar cuentas, se explayó así: “Éste es un triunfo sufrido, después de todo lo que se escribió tras el borrón de Chile, donde las cosas no salieron como esperábamos. Quiero creer que quienes entonces se extralimitaron en sus críticas, ahora reconozcan los méritos. Que sean capaces de alegrarse con los éxitos del país, como buenos españoles. Porque este triunfo es de los jugadores, de la Federación y del público que ha llenado el graderío. Incluso de quienes tanto nos criticaron entonces”.

Probablemente haya métodos mejores para acercar posturas o estrechar lazos. Y no es descartable que más adelante se escudera en la mala interpretación de sus palabras. 

Benito Picó y su junta directiva cesaron el 20 de enero de 1967, luego de que los vigentes campeones de Europa abandonasen el Mundial organizado por Inglaterra con sendas derrotas ante Argentina y Alemania Federal, y una vitoria ante Suiza. Más o menos de forma tan decepcionante como en Chile, aunque Manuel Sanchis Sr. marcara uno de esos goles fruto del coraje y la furia, tan de otra época, que a falta de mejor bocado parte de la afición celebró como lenitivo.

Pero, ¿en qué se tradujo el cerrojazo importador y las nuevas cortapisas para la captación de oriundos, durante ese periodo? El siguiente desglose pude aportar una visión de conjunto. Al término del campeonato 1962-63, estos eran los foráneos de 1ª y 2ª División, club por club, conforme a la clasificación final y etiquetados según la R.F.E.F. los definiera; como españoles -reconocimiento otorgado a los oriundos-, o extranjeros.

Club Jugador Nacionalidad Condición
REAL MADRID
REAL MADRID José E. Santamaría uruguayo oriundo
REAL MADRID Lucien Müller francés extranjero
REAL MADRID Ferenc Puskás húngaro nacionalizado
REAL MADRID Alfredo Di Stéfano argentino nacionalizado
REAL MADRID Evaristo de Macedo brasileño extranjero
REAL MADRID Yanko Daucik checoslovaco nacionalizado
REAL MADRID Tore Simonsson sueco extranjero
AT. MADRID
AT. MADRID E. M. Madinabeytia argentino oriundo
AT. MADRID Jorge B. Griffa argentino oriundo
AT. MADRID Ramiro Rodrigues brasileño oriundo
AT. MADRID Jorge A. Mendonça portugués extranjero
REAL OVIEDO
REAL OVIEDO J. M. Sánchez Lage argentino oriundo
REAL OVIEDO Joao Jorge brasileño extranjero
REAL OVIEDO José Miguel Solé (=) argentino oriundo
REAL OVIEDO Carlos A. Álvarez argentino oriundo
REAL OVIEDO Newton J. Livinho brasileño extranjero
REAL VALLADOLID
REAL VALLADOLID Mario Rolando Pini uruguayo extranjero
REAL VALLADOLID Eduardo B. Endériz uruguayo oriundo
REAL VALLADOLID José Rodríguez uruguayo extranjero
REAL VALLADOLID Juan Miguel Solé (=) argentino oriundo
REAL VALLADOLID Héctor R. Aramendi argentino oriundo
REAL ZARAGOZA
REAL ZARAGOZA José Sigfrido “Sigi” peruano extranjero
REAL ZARAGOZA Juan R. Seminario peruano oriundo
REAL ZARAGOZA Ad. Barbosa “Duca” brasileño extranjero
BARCELONA
BARCELONA Cayetano Re paraguayo oriundo
BARCELONA R. A. Villaverde uruguayo oriundo
BARCELONA Julio César Benítez uruguayo oriundo
BARCELONA Luis A. Cubilla uruguayo oriundo
BARCELONA Sándor Kocsis húngaro nacionalizado
BARCELONA Tivor Szalay húngaro nacionalizado
BARCELONA A. V. Silveira uruguayo oriundo
BARCELONA Fernand A. Goyvaerts belga extranjero
VALENCIA C. F.
VALENCIA F. A. “Chicao” brasileño extranjero
VALENCIA Waldo Machado brasileño extranjero
VALENCIA Héctor Núñez uruguayo oriundo
VALENCIA Decio Q. Recamán (=) brasileño oriundo
VALENCIA José Raúl Aveiro (=) paraguayo oriundo
ELCHE C. F.
ELCHE Juan C. Lezcano paraguayo oriundo
ELCHE Juan A. Romero paraguayo oriundo
ELCHE Eulogio Martínez paraguayo nacionalizado
ELCHE Héctor O. Ramos uruguayo oriundo
ELCHE José E. G. Cardona hondureño oriundo
ELCHE José M.ª Pellejero (=) argentino oriundo
ELCHE Juan C. Forneris (=) argentino oriundo
REAL BETIS
BETIS H. Senekowitsch austriaco extranjero
BETIS Janos Kuszmann húngaro nacionalizado
BETIS Liert Rosa Da Silva brasileño extranjero
SEVILLA C. F.
SEVILLA Darcy S. “Canario” brasileño extranjero
SEVILLA Ignacio Achúcarro paraguayo oriundo
SEVILLA Juan B. Agüero paraguayo oriundo
SEVILLA Juan C. Diéguez argentino oriundo
CÁDIZ / GRANADA / TENERIFE / CARTAGENA
CÁDIZ Máximo Mosquera peruano oriundo
CÁDIZ Peter Ilku húngaro nacionalizado
GRANADA Mohammed “Jdidi” marroquí extranjero
GRANADA Abel Morán “Pontoni” argentino oriundo
GRANADA Juan C. Forneris (=) argentino oriundo
TENERIFE Carlos C. Correa uruguayo oriundo
CARTAGENA Alberto José Oliva argentino oriundo

Aparecen con asterisco los jugadores que cambiaron de club durante la temporada. Los hermanos Jorge Alberto y Fernando Manuel de Mendonça Paulino poseían la nacionalidad portuguesa, aun habiendo nacido en Angola, porque tanto ese territorio, como Mozambique, eran entonces colonias lusas.

Las entidades de 1ª o 2ª División sin oriundos o extranjeros en sus planillas fueron: At. Bilbao, Club At. Osasuna, Pontevedra, Real Sociedad, R. C. Celta, R. Gijón, Deportivo Alavés, S. D. Indauchu, Burgos C. F., U. D. Salamanca, C. D. Basconia, C. D. Sabadell, Real Murcia, Recreativo de Huelva, C. D. Eldense, Hércules, Melilla C. F., C. D. San Fernando, Real Jaén, Sevilla Atlético y Plus Ultra. Curiosamente, entre los seis descendidos, cinco no contaron con refuerzos procedentes del exterior: Osasuna, Basconia, Sabadell, Sevilla Atlético y Plus Ultra. Y tampoco lograron eludir el infierno de 3ª División en la fase de permanencia, el Cartagena, Real Jaén y Atlético Baleares, este último en un partido de desempate ante el Algeciras.

Por cuanto respecta a los ascendidos, el Real Murcia incorporaría para el siguiente ejercicio a cuatro foráneos; el húngaro Szalay, el argentino Solé y los costarricenses Cayaca y Juan Alberto Garita, ambos para ver demasiados partidos desde la grada. El Pontevedra, con el decepcionante uruguayo Alfredo Sosa, retornaba de inmediato a la división de plata. La U. D. Levante, pese a la mínima aportación de su segundo brasileño, Almir Borges, obtuvo un sorprendente 10º puesto entre los grandes. El Hércules, club que más adelante iba a picotear compulsivamente en el fútbol transoceánico, contrató para el ejercicio 1963-64 al paraguayo de Itauguá Fulgencio Santander, que por cierto tuvo pocas, aunque paupérrimas actuaciones. De manera que, vistas las cosas en crudo, sin otro apoyo que la pura estadística, parecía sustentarse la teoría de que contar con extranjeros u oriundos aportaba un plus. Nada extraña, por tanto, la rápida propagación de aquel sarampión importador, aunque como afirmase Arturo Bogossian, uno de los más activos proveedores del momento, hubiese que traer futbolistas desde América disfrazados de monjas.

Huelgan comentarios sobre el carácter con que fueron inscritos esos futbolistas. Mayoritariamente como oriundos, es decir, como supuestos descendientes de españoles. Y otro buen puñado, luego de ser admitidos como extranjeros decidieron nacionalizarse, dejando libre en sus clubes una plaza con vistas a la posible adquisición de otro foráneo. Los húngaros constituían excepción, puesto que se les convirtió en españoles por vía de extrema urgencia, antes de incorporarse a sus clubes. Llegaban huyendo de una revolución en su país, resuelta con su absoluto aplastamiento. Tanques y baterías rusos arremetieron contra edificios públicos o civiles, en torno a 30.000 húngaros pasaron por la cárcel, y parte de ellos por los gulags soviéticos. En suma, su disidencia del comunismo los convirtió en héroes para el régimen franquista, amén de ser utilizados como elemento propagandístico. Los extranjeros puros eran muy minoritarios.

El pragmatismo de Orbegozo, autor de este chiste, no pareció contagiar a las directivas de nuestros clubes. Continuaron apostando por el producto extranjero, pese a las dificultas impuestos por la D.N.D., a raíz de la prohibición importadora. 

Ante tal panorama, se antojan lícitas unas reflexiones. ¿Cómo no escamó a nadie semejante proliferación de oriundos? Casi todos los compatriotas emigrados tendrían que haber colocado un balón en la cuna de sus vástagos, antes que el chupete. Considerando, además, que cuando menos en teoría sólo ingresaban en nuestro campeonato jugadores destacados, en sus países de procedencia debían quedar muchos más oriundos carentes del nivel exigido. Era un sinsentido semejante patraña. La voracidad de nuestros clubes era tanta, y tan escasa la ética profesional de los correveidiles, representantes y chamarileros, que la existencia de falsificaciones documentales por fuerza fue bastante anterior al umbral de los años 70, cuando suele fecharse tan aviesa praxis. Porque, además, fuera del fútbol profesional también hubo foráneos, a los que únicamente se facilitó ficha amateur, en principio para los restos.

Todos los citados a continuación fueron registrados como novedad, cara al campeonato 1962-63.  O sea que debutaban en nuestros torneos:

Máximo Schreiber Christ, con nacionalidad alemana y naturaleza española (S. D. Flix); René Nielsen Frimand, danés de nacionalidad y naturaleza, así como el panameño Sebastián Comnay Murga (ambos C. D. San Felipe); Jun Manuel del Río Gómez, mexicano, y Jorge Arriola Müller, peruano de nacionalidad y naturalizado alemán (Cultural de Guarnizo); el costarricense Carlos Martínez Moya (Burjasot C. F.); Mario Colombo Soler, italiano, aunque naturalizado español (C. D. Jávea); el venezolano Rafael Ignacio Naranjo Silva (Europa Delicias de Valladolid); José Joaquín Amieva Gutiérrez, mexicano de nacionalidad y naturaleza (Inmaculada); Carlos Gabriel Granda Cabrera, guatemalteco (Pumarín C. F.); Alfredo Juan Cabero Aguirre, peruano (C. D. Ballesteros); Juan José Calle Rodríguez, chileno (C. F. Loyola); Carmelo Roda García, nacido en Marruecos, pero español inscrito como tal, puesto que naciera en tiempos del Protectorado (Xixona C. F.); Pablo Riera Juliá, argentino (C. D. Universitario); Ramón Gutiérrez Barquín, mexicano (Rayo Cantabria); José Migdonio Canseco Tavara, peruano (Inter C. F.); Mario Trueba Rico, cubano (Estrella); Félix Cué Fernández, cubano igualmente (Toluca); Ángel Villanueva Gutiérrez, mexicano (C. D. Pamplona); José Luis Caso Peláez, también mexicano (Inmaculada de Gijón).

Y como siempre ocurría, se produjeron varios rechazos, por muy diversas razones, casi todas relacionadas con serias reservas, cuando no fundadas sospechas sobre la documentación aportada a los miembros del Comité. Fueron los casos de Adolfo Godoy Beccaz, procedente de la Federación Chilena y frustrado “fichaje” del Cartagena, cuya nacionalidad y naturaleza se antojaran “no suficientemente acreditadas”; del danés Erling Vidstein Levit -también citado como Larit-, que el 1 de setiembre de 1962 le fuera denegado al mallorquín At Baleares; o el hondureño Guillermo Guerrero Máximo, a quien tratara de inscribir el barcelonés C. D. Europa.

La curiosidad más llamativa es que al peruano “Sigi” tan sólo se le otorgó ficha amateur, sin duda por carecer de currículo profesional en su país, puesto que el intermediario de turno lo extrajo poco menos que de un equipo colegial. Era muy joven, de aspecto endeble, pero dotado de tanta técnica como falto de fuelle, pese a lo cual el antiguo ariete César Rodríguez, entrenador mañico, lo mantuvo en el primer elenco. En buena hora, puesto que anotaría 8 goles en 18 partidos.     

Para gozar de una panorámica más concluyente, hemos de comparar estos datos con los de la campaña 1964-65, cuando ya no se podían fichar extranjeros, y estaban a unos meses de efectuar la mudanza aquellos cuyos contratos expirasen. Éstos fueron los futbolistas foráneos, y su tipificación federativa, que en varios casos ofrecía variantes respecto a la anterior.

Club Jugador Nacionalidad Condición
REAL MADRID
REAL MADRID José E. Santamaría uruguayo oriundo
REAL MADRID Lucien Müller francés extranjero
REAL MADRID Ferenc Puskás húngaro nacionalizado
REAL MADRID Evaristo de Macedo brasileño extranjero
REAL MADRID Yanko Daucik (=) checoslovaco nacionalizado
AT. MADRID
AT. MADRID E. M. Madinabeytia argentino oriundo
AT. MADRID Jorge B. Griffa argentino oriundo
AT. MADRID Ramiro Rodrigues brasileño oriundo
AT. MADRID Jorge A. Mendonça portugués extranjero
AT. MADRID José E. Cardona hondureño oriundo
AT. MADRID Eulogio Martínez paraguayo nacionalizado
AT. MADRID Enrique Mario Vega peruano oriundo
AT. MADRID Alejandro Fretes paraguayo oriundo
REAL ZARAGOZA
REAL ZARAGOZA Darcy S. “Canario” brasileño extranjero
REAL ZARAGOZA Adrualdo Barbosa “Duca” brasileño extranjero
REAL ZARAGOZA Eduardo B. Endériz uruguayo oriundo
REAL ZARAGOZA José Sigfrido “Sigi” peruano extranjero
VALENCIA C. F.
VALENCIA F. A. “Chicao” brasileño extranjero
VALENCIA Waldo Machado brasileño extranjero
VALENCIA Héctor Núñez uruguayo oriundo
VALENCIA José M. Sánchez Lage argentino oriundo
CÓRDOBA C. F.
CÓRDOBA César Cabrera Santacruz paraguayo oriundo
CÓRDOBA Rubén Garcete “Rubens” paraguayo oriundo
BARCELONA
BARCELONA Cayetano Re paraguayo oriundo
BARCELONA Fernand A. Goyvaerts belga extranjero
BARCELONA Julio César Benítez uruguayo oriundo
BARCELONA Juan R. Seminario peruano oriundo
BARCELONA Sándor Kocsis húngaro nacionalizado
ELCHE C. F.
ELCHE Juan C. Lezcano paraguayo oriundo
ELCHE Juan A. Romero paraguayo oriundo
ELCHE Juan C. Forneris argentino oriundo
ELCHE Héctor O. Ramos uruguayo oriundo
SEVILLA C. F.
SEVILLA Ignacio Achúcarro paraguayo oriundo
SEVILLA Juan B. Agüero paraguayo oriundo
SEVILLA Juan C. Diéguez argentino oriundo
SEVILLA Pedro Antonio Cabral paraguayo oriundo
R. C. D. ESPAÑOL
ESPANYOL Laszló Kaszás húngaro nacionalizado
ESPANYOL Alfredo Di Stéfano argentino nacionalizado
ESPANYOL Janos Kuszmann húngaro nacionalizado
ESPANYOL Ignacio M. Bergara I uruguayo extranjero
ESPANYOL Mohamed Selam Riaji marroquí extranjero
ESPANYOL “Branko” Kubala checoslovaco nacionalizado
OTROS CLUBES
LEVANTE Wanderley Machado brasileño extranjero
DEPORTIVO Oscar Montalvo peruano extranjero
DEPORTIVO Domingo Arcángel (=) argentino oriundo
HOSPITALET Felipe Mesones argentino oriundo
HOSPITALET Jaime C. Ramírez chileno ya nacionalizado
HOSPITALET Florencio Amarilla paraguayo oriundo
EUROPA Ramón S. Carranza argentino oriundo
EUROPA Fernando N. Salgado argentino oriundo
ORENSE Mariano E. Leardi argentino extranjero
MALLORCA Héctor R. Aramendi argentino oriundo
MALLORCA A. Daniel Bergara II uruguayo extranjero
MÁLAGA Evaristo Sande argentino oriundo
MÁLAGA Abdallah Ben Barek marroquí extranjero
VALLADOLID Mario Rolando Pini uruguayo extranjero
VALLADOLID Juan M. Solé argentino oriundo
VALLADOLID José Rodríguez Suárez uruguayo extranjero
HÉRCULES Fulgencio Santander paraguayo oriundo
CEUTA Mohamed “Jdidi” marroquí extranjero
CALVO SOTELO Constantino S. Mohor chileno oriundo
ALGECIRAS Alberto César Nelli argentino oriundo
MELILLA Yanko Daucik (=) checoslovaco nacionalizado
CONSTANCIA Armando Castilla uruguayo extranjero
ONTENIENTE José Raúl Aveiro paraguayo oriundo
ONTENIENTE Leif Eigil Poulsen danés extranjero

Nuevamente los marcados con asterisco estuvieron en dos equipos durante el campeonato. Por lo tocante a licencias amateurs otorgadas a “extranjeros”, que en realidad tampoco eran tales en algunos casos, a tenor de la legislación vigente, se incluye el resumen adjunto, con fecha de alta federativa, cuando esta se conoce, y club interesado en incorporarlo:

Futbolista Naturaleza Nacionalidad Inscripción Club
Juan Carlos Luengo Gilli Argentina Argentina 1-XII-1964 C. D. Pegaso
Eliseu Manuel Mendonça Paulino Portuguesa Portuguesa 11-II-1965 At Madrid
Noel Lwrycke Paquet Congo Belga Belga 4-III-1965  
Luis Gómez López Francesa Española 17-IV-1965 C. D. Hesperia
Ricardo Piñol Campobarde Francesa Francesa 15-XII-1964 C. D. Sabadell
Jorge Fernando Payés Margarit Argentina Argentina 17-IV-1965 C. Tenis Buzino
Ricardo Pérez Carbonell Venezolana Venezolana 11-VI-1965 C. F. Barcelona
Jorge G. Honnorat Almira Francesa Francesa 4-II-1965 F. C. Andorra
Pedro Fco. Fornero Vallés Española Italiana 4-II-1965 C. F. Barcelona
Pedro Füllermann Lohse Española Alemana 4-II-1965  
Carlos Füllermann Lohse Española Alemana 4-II-1965  
Klaus Dieter Andreas Seemann Alemana Alemana 10-II-1965 U. D. Orotava
Jorge Alberto Castro Thiem Argentina Argentina 10-II-1965  
Juan Miguel Madariaga Aguirre Mexicana Mexicana 10-II-1965 S. D. Begoña
Luis Fernando García Couto Portuguesa Portuguesa 10-II-1965  

La reducción de futbolistas procedentes del exterior era patente sobre todo en la categoría de plata, puesto que entre los 16 englobados en el Grupo Norte, tan sólo Hospitalet, C. D. Europa y C. D. Orense contaban con algún extranjero u oriundo. En el Grupo Sur disponían de ellos R. C. D. Mallorca, C. D. Málaga, Real Valladolid, Hércules alicantino, At Ceuta, Calvo Sotelo de Puertollano, Granada, Recreativo de Huelva, Algeciras, Constancia de Inca y Onteniente; es decir, once contra cinco. En 1ª División también fueron cinco, entre dieciséis, quienes parecían apostar por el producto autóctono: At. Bilbao, U. D. Las Palmas, Betis, Murcia y Oviedo.  

La medida coercitiva mostraba su efecto. Ochenta futbolistas foráneos en nuestras dos categorías profesionales durante el ejercicio 1962-63, y 66 en el correspondiente a 1964-65. Aunque esa disminución llevara en parte al engaño, habida cuenta que recaía en los extranjeros puros cuando, por no dar la talla o haber expirado sus contratos, tomaban las de Villadiego. Mal negocio para los feriantes de ambos lados del océano, y fiasco para los clubes de allende el océano y sus propios futbolistas, pues la diferencia económica media entre competir en Paraguay, Uruguay, Perú, Chile, y en menor medida Argentina, o hacerlo por nuestros lares, rondaba la proporción de 1 a 3. Dos añitos trotando por la piel de toro, a poco bien que dieran las cosas equivalían a 6 ó 7 campañas batiéndose el cobre en las entidades de procedencia. Así que tanto el interés de los buhoneros balompédicos, como el de las juntas directivas sudamericanas o el sueño contable de muchos jóvenes habilidosos, acabaría cuajando en un plan que ni siquiera tenía mucho de novedoso, al haberse utilizado antes, si la ocasión lo requería. Como reza un tango por esa época muy en boga: “El músculo duerme, la ambición trabaja…”

Y esa ambición alumbró un soberano tocomocho.

Sandor Kocsis Péter, una de las estrellas del Honved de Budapest, fue uno de los húngaros que encontraron refugio en España, obteniendo la nacionalización como fugitivo del comunismo. En Barcelona lo apodaron “Cabecita de Oro”, por la facilidad y potencia de sus remates. Desgraciadamente para la afición “culé”, llegó con 29 años, después de haber dado lo mejor de sí en su país natal. Para colmo, el destino también le reservaba una celada, puesto que aquejado de un cáncer eligió su final en julio de 1979, sin haber cumplido la cincuentena.

Siendo los oriundos único resquicio para proveer de futbolistas a los clubes españoles, tocaba remangarse y conseguir papeles para quienes tuvieran la imprescindible calidad, fueren o no descendientes de la madre patria. En 1965, algunos sabían de sobra dónde y cómo hacerlo, puesto que se habían adentrado por el terreno de la falsificación documental, cuando el club empeñado en hacerse con la perla de turno contara con su cupo de extranjeros cubierto. Eso, por cuanto afectaba al reciente pasado, puesto que a quienes llegaron diez años atrás, nadie los miró al trasluz. Se dio por sentado que, con la verja aduanera abierta de par en par, sería absurdo colocar mercancía adulterada. Fue durante el breve periodo de “ley seca” comprendido entre 1953 y 1956, cuando al intermediario Arturo Bogossian lo pillaron in fraganti. ¿Acababa de descubrir un atajo, o llevaba utilizándolo desde tiempo atrás? Como poco, quedó la duda sobre si alguno entre quienes adujeron ser descendientes de Cataluña, Galicia, Baleares, La Mancha o Andalucía, en verdad lo fueran. Lo que sí consta, es que en algún momento de 1965, mientras la creciente clase media europea se tostaba al sol en los arenales de Pollensa, Magaluf, Calella, Peñíscola, Gandía, Benidorm y Torremolinos, al otro lado del océano sonó el pistoletazo de salida, consagrando el ¡a mí no me vais a chafar este negocio! El en su día denominado timo de los paraguayos echaba a andar. De puntillas, primero, más airoso en cuanto sus practicantes fueron cobrando confianza, y finalmente derribando puertas a patadas, aunque sobre ellas luciese el cartelito de “sírvase llamar”.

Basta la consulta del siguiente cuadro, reflejando el desglose de foráneos la temporada 1968-69, cuando no se podía fichar futbolistas extranjeros, para extraer conclusiones. Como siempre, se respeta el orden clasificatorio tras la disputa de los 30 partidos ligueros. Y el lector meticuloso observará que la nacionalidad de algunos ya había cambiado, acomodándose a los nuevos tiempos.

Club Futbolista Nacionalidad Condición
REAL MADRID Miguel Pérez Argentino Oriundo
BARCELONA Pedro Fernández Paraguayo Oriundo
BARCELONA Jorge A. Mendonça Portugués Nacionalizado
SABADELL Mario Rolando Pini Uruguayo Nacionalizado
SABADELL Juan Roberto Seminario Peruano Nacionalizado
VALENCIA Waldo Machado Brasileño Nacionalizado
VALENCIA Julián Aníbal Pérez Paraguayo Oriundo
VALENCIA Vicente Anastasio Jara (=) Paraguayo Oriundo
AT. MADRID Jorge Bernardo Griffa Argentino Nacionalizado
AT. MADRID José E. Gutiérrez Cardona Hondureño Nacionalizado
GRANADA C. F. Valeriano Ferreira Paraguayo Oriundo
ELCHE C. F. Juan Carlos Lezcano Paraguayo Oriundo
ELCHE C. F. Ricardo González Paraguayo Oriundo
ELCHE C. F. Genaro B. García Rivas Paraguayo Oriundo
ELCHE C. F. Juan Gualberto Casco Paraguayo Oriundo
ELCHE C. F. José S. Martínez “Sigi” Peruano Nacionalizado
R. C. D. CORUÑA Inocente Domínguez Gaona Paraguayo Oriundo
R. C. D. CORUÑA Joaquín Ramón Martínez (=) Paraguayo Oriundo
R. C. D. CORUÑA Adolfo Martínez “Pedernera II” Argentino Oriundo
PONTEVEDRA C. F. Juan Fco. Riveros (=) Paraguayo Oriundo
REAL ZARAGOZA Armando Martín Suárez Argentino Oriundo
C. D. MÁLAGA Sebastián Fleitas Miranda Paraguayo Oriundo
C. D. MÁLAGA Pedro Antonio Cabral Paraguayo Oriundo
C. D. MÁLAGA César Cabrera Paraguayo Oriundo
C. D. MÁLAGA Wanderley Machado Brasileño Nacionalizado
R. C. D. ESPAÑOL Cayetano Re Paraguayo Nacionalizado
R. C. D. ESPAÑOL Fco. Romero Vázquez Paraguayo Oriundo
CÓRDOBA C. F. Juan Carlos Rojas Paraguayo Oriundo
CÓRDOBA C. F. Vicente Anastasio Jara (=) Paraguayo Oriundo
SEVILLA C. F. Emilio Antonio Pazos Argentino Oriundo
SEVILLA C. F. A. Daniel Bergara II Uruguayo Nacionalizado
SEVILLA C. F. Eduardo Bibiano Endériz Uruguayo Oriundo
R. C. CELTA Gabriel Lezcano Paraguayo Oriundo
R. C. CELTA Juan Fco. Riveros (=) Paraguayo Oriundo
R. C. D. MALLORCA Juan Carlos Forneris Argentino Oriundo
R. C. D. MALLORCA Darcy Silveira “Canario” Brasileño Nacionalizado
R. C. D. MALLORCA Antonio Benjamín Cáceres Paraguayo Oriundo
R. BETIS Omar Raúl Rodríguez Argentino Oriundo
RAYO VALLECANO Yanko Daucik Checoslovaco Nacionalizado
REAL OVIEDO José Carlos Diéguez Argentino Oriundo
ALCOYANO Domingo Arcángel Argentino Oriundo
C. D. ILICITANO Juan Ángel Romero Paraguayo Oriundo
C. D. ILICITANO Benicio Luis Aranda Paraguayo Oriundo
C. D. MESTALLA Joaquín Ramón Martínez (=) Paraguayo Oriundo

Los que compitieron en más de un club a lo largo del ejercicio, vuelven a figurar con asterisco.

También pertenecía a la plantilla del Valencia C. F. Jorge Cayuela Peiró, natural de Badalona y emigrado a Bélgica con sus padres, donde cuajó como futbolista. Su llegada a nuestros campeonatos tuvo lugar desde el Anderlecht, de Bruselas, entonces club poderoso en el concierto europeo.

Pedro Antonio Cabral Filartiga, nacido en Itaugúa, según la documentación aportada, fue inscrito en la R.F.E.F. como uruguayo el 3 de agosto de 1963, cuando fuera fichado por el Sevilla C. F. en condición de oriundo. Hasta su fallecimiento, el 3 de octubre de 1994, con 54 años, sostuvo su condición de natural de Paraguay, aunque eso sí, descendiente de españoles por vía paterna. A Omar Raúl Rodríguez únicamente se le había otorgado ficha amateur cuando fuera inscrito por el vallisoletano Europa Delicias, el 26 de diciembre de 1963, a punto de cumplir 26 años. No obstante, en el Constancia de Inca (temporada 1965-66), Condal (66-67), y Betis (68-69), estuvo actuando como profesional.

Imperando la prohibición, se alineaban un total de 41 foráneos, mayoritariamente concentrados en clubes de 1ª División. Tan sólo apostaban por el producto local, la U. D. Las Palmas (2º clasificado), Real Sociedad (7º) y At. Bilbao (11º), en nuestra máxima categoría. Y en la reformada 2ª División, compuesta por un solo grupo con 20 equipos, permanecían sin mirar hacia el exterior el Ferrol (4º clasificado), R. Gijón (5º), Calvo Sotelo de Puertollano (6º), Murcia (8º), Valladolid (10º), Burgos (12º), Deportivo Alavés (14º), Onteniente (15º), Cádiz (18º), Indauchu (19º) y Jerez Industrial (20º). Descendieron directamente a una durísima y muy profesionalizada categoría de bronce, el Mestalla, Cádiz, Indauchu y Jerez Industrial, seguidos un par de semanas después, al resolverse la fase de permanencia, por el Deportivo Alavés y C. D. Alcoyano.

Janos Kuszmann Erwin, otro húngaro que no necesito servirse de piruetas legales para seguir compitiendo en nuestro país, al cerrarse el portillo importador. Desde 1958 gozaba de la nacionalidad española, igualmente obtenida por vía de urgencia. La muerte se lo llevó tempranamente, en 2001, cuando contaba 61 años.

Un buen número de sudamericanos eran, o decían ser paraguayos. Y salvo excepciones, la mayoría oriundos, algo que de nuevo debería haber desatado la sospecha. Paraguay estaba lejos de ser el país sudamericano preferido por los exiliados de posguerra, o por la fuerte avalancha migratoria de los decenios anteriores. Argentina, México, Venezuela, Chile, y en menor medida Uruguay o Brasil, fueron vistas un día como Meca de la prosperidad, pero Paraguay… Por otra parte, continuaban compitiendo Jorge Mendonça, Pini, Waldo, Wanderley, Cardona, Canario, Sigi o Dani Bergara, que como “extranjeros”, a tenor de la normativa ni siquiera hubieran podido renovar contrato. Pero hecha la ley, hecha la trampa. Como todos ellos llevaban suficiente tiempo en el país para solicitar la nacionalidad, o se veían doblemente beneficiados por los acuerdos que en su día estableciera el ministro de Exteriores Castiella con la América hispanohablante, obtuvieron pasaporte y D.N.I. españoles. De manera que, a partir de ahí, con los mismos derechos que Pirri, Amancio, Rexach, Claramunt, Iribar, Carlos Lapetra o Txetxu Rojo, nadie pudo evitarles seguir compitiendo.

Huelga indicar que también hubo futbolistas despachados con una ficha amateur, como refleja el extracto. Entre ellos al ecuatoguineano Carmelo Asu Mbuar, que para la R.F.E.F. era extranjero. Guinea Ecuatoria dejó de ser colonia española, o provincia de ultramar, como eufemísticamente se quiso edulcorar su estatus, el 12 de octubre de 1968. La ficha le fue entregada el 8 de noviembre, 27 días después de que dejara de ondear la bandera rojigualda en Santa Isabel. Aquel muchacho, por tanto, tuvo que ser inscrito como súbdito español, viajando a la metrópoli con carnet de identidad. Si llevaban las cosas de forma tan imprecisa, poco debería extrañaros cuanto para entonces ocurría en dicho órgano, y sobre todo el sunami de porquería que a punto estuvo de arrasarlo poco después.  

Futbolista Naturaleza Nacionalidad Inscripción Club
Jesús M.ª Ruete Moreno Argentina Argentina 2-IX-1968 Juv. San Antonio
Ricardo Ernesto Martínez Fernández Peruana Peruana 23-IX-1968  
Alfredo Luis Urrutia Pintado Cubana Cubana 23-IX-1968 Inter C. F. (Astur.)
Plácido Manuel Pertegaz Casas Venezolana Venezolana 23-IX-1968  
Antonio Martínez Estarellas Argentina Argentina 23-IX-1968 Juventud Buñola
Fco. González Muachao Portuguesa Portuguesa 23-IX-1968  
Kjeld Cba Rohde Danesa Danesa 8-XI-1968 C. D. San Remo
Jorge Ardila Jiménez Colombiana Colombiana 8-XI-1968 Don Bosco (Gra.)
Fco. Ignacio Pellisa Suriol Francesa Francesa 8-XI-1968 C. F. Vilafranca
Carmelo Asu Mbuar Asangono Guineana Guineana 8-XI-1968 A. D. La Paternal
Luis Alberto Luque Lezcano Argentina Argentina 8-XI-1968 S.D.C. Mundaiz
Teodoro Andresa Castellón Guineana Guineana 8-XI-1968  
Indro Ricardo Dos Santos Rodrigues Portuguesa Portuguesa 8-XI-1968  
Guy Yameogo Guire Alto Volta Alto Volta 21-III-1969 At Madrid

La farsa de los falsos oriundos, o el vodevil, si se prefiere, no había hecho sino agigantarse, ya con toda una infraestructura para apuntalarlo. Así las cosas, el peregrinaje de “paraguayos” continuaría creciendo, hasta colonizar en buena medida nuestros estadios. Sirva como comparativo el listado de “oriundos” correspondiente al campeonato 1971-72:

Club Futbolista Nacionalidad Condición
REAL MADRID Miguel Pérez Argentino Oriundo
REAL MADRID Juan Carlos Touriño Argentino Oriundo
REAL MADRID Eduardo Aníbal Anzarda Argentino Oriundo
REAL MADRID Sebastián Fleitas Paraguayo Oriundo
VALENCIA C. F. Oscar Rubén Valdez Argentino Oriundo
VALENCIA C. F. Miguel Ángel Adorno Argentino Oriundo
VALENCIA C. F. Julián Aníbal Pérez Paraguayo Oriundo
AT. MADRID Iselín Santos Ovejero Argentino Oriundo
AT. MADRID Heraldo Becerra Argentino Oriundo
AT. MADRID Ramón Armando Cabrero Argentino Oriundo
U. D. LAS PALMAS Adolfo Fco. Soto Argentino Oriundo
GRANADA C. F. Pedro Fernández Paraguayo Oriundo
GRANADA C. F. Víctor Domingo Juárez Argentino Oriundo
GRANADA C. F. Ramón Aguirre Suárez Argentino Oriundo
C. D. MÁLAGA Sebastián Humberto Viberti Argentino Oriundo
C. D. MÁLAGA Rodolfo Vilanova Argentino Oriundo
R. C. CELTA Juan Carlos Lezcano Paraguayo Oriundo
R. GIJÓN Francisco Romero Paraguayo Oriundo
R. C. D. ESPAÑOL Roberto Juan Martínez Argentino Oriundo
REAL BETIS Rodolfo Alfredo Orife Argentino Oriundo
REAL BETIS Carlos Daniel Jurado Uruguayo Oriundo
R. C. D. CORUÑA Inocente Domínguez Gaona Paraguayo Oriundo
BURGOS C. F. César Mario Jacquet Paraguayo Oriundo
BURGOS C. F. Domingo Benegas Paraguayo Oriundo
SEVILLA C. F. Emilio Antonio Pazos Argentino Oriundo
SEVILLA C. F. Bernardo Acosta Paraguayo Oriundo
SEVILLA C. F. A. Daniel Bergara Uruguayo Nacionalizado
SEVILLA C. F. Herminio Rafael Toñánez Paraguayo Oriundo
CÓRDOBA C. F. Juan Carlos Rojas Paraguayo Oriundo
CÓRDOBA C. F. Andrés Medina Paraguayo Oriundo
C. E. SABADELL Mario Rolando Pini Uruguayo Nacionalizado
C. E. SABADELL Vicente Anastasio Jara Paraguayo Oriundo
C. E. SABADELL Vicente Raúl Jara Paraguayo Oriundo
REAL OVIEDO Oscar Evangelista Bravo Paraguayo Oriundo
REAL ZARAGOZA Armando Martín Argentino Oriundo
REAL ZARAGOZA Felipe Santiago Ocampos Paraguayo Oriundo
ELCHE C. F. Ricardo González Paraguayo Oriundo
ELCHE C. F. Aníbal Montero Soca Paraguayo Oriundo
REAL VALLADOLID Eduardo Bibiano Endériz Uruguayo Nacionalizado
C. D. TENERIFE A. Daniel Bergara II Uruguayo Nacionalizado
SAN ANDRÉS Ignacio M. Bergara I Uruguayo Nacionalizado
SAN ANDRÉS “Branko” Kubala Checoslovaco Nacionalizado
R. C. D. MALLORCA Javier Doval Vázquez Argentino Oriundo
R. C. D. MALLORCA Armando Benjamín Cáceres Paraguayo Oriundo
R. C. D. MALLORCA Juan Carlos Errandonea Argentino Oriundo
C. D. MESTALLA L. Agustín Pérez Miers Paraguayo Oriundo
HÉRCULES C. F. Humberto de la Cruz Paraguayo Oriundo
HÉRCULES C. F. Wanderley Machado Brasileño Nacionalizado
HÉRCULES C. F. Juan F. Sarrachini Argentino Oriundo
CÁDIZ C. F. Carlos Egidio Ferreira Argentino Oriundo
VILLARREAL C. F. Juan Gualberto Casco Paraguayo Oriundo
XEREZ C. D. Yano Daucik Checoslovaco Nacionalizado
C. D. MESTALLA Joaquín Ramón Martínez (=) Paraguayo Oriundo

Quede como aclaración que nuestra máxima categoría contaba ya con 18 clubes. Obviamente, mayor negocio para los “padrinos” del esférico.

Oscar Evangelista Bravo Junco fue registrado federativamente como paraguayo el 13 de setiembre de 1971, con ascendencia española, a tenor de la documentación que presentara, asignándosele por tanto la condición de oriundo, y como español venía provisto de pasaporte diligenciado en alguna embajada de Sudamérica. Pese a no descollar ni en el Real Oviedo durante sus tres campañas, y menos aún en Santander, cuando el Racing le extendiera un contrato para dos ejercicios, pronto surgieron fundadas sospechas sobre su auténtico origen. Para empezar, como ya eran bastantes los argentinos importados durante los últimos años, en el mundillo del balón se fue aprendiendo a distinguir acentos. Y el suyo no podía ser más santafefino. Aunque tanto la entidad asturiana como él mismo lo negaran, la verdad se abrió paso. Fue uno de los primeros falsarios desenmascarados.

El Xerez C. D. incorporó desde Argentina al defensa José Sánchez Fernández. Puesto que aportara documentación acreditativa de su nacimiento en Almería el 27 de marzo de 1946, fue dado de alta el 31 de agosto de 1971, como español de origen. Su caso era idéntico al de Juan Alberto Bustillo Freire, que el 23 de setiembre del mismo año fue inscrito en el R. C. D. Coruña como español de origen, aunque llegara desde el campeonato venezolano. Sin embargo, en el máximo órgano de nuestro fútbol parecían tenerla tomada con los procedentes de Guinea Ecuatorial, pues como guineanos de naturaleza y nacionalidad, y por tanto extranjeros, se concedieron fichas amateurs a Rosendo Otogo Ngui, José Eneme Obiang, Jorge Mba Efume, Saturnino Epitié Diome, Acacio Ayong Ndongo, Romualdo Locuna Bioco, Antonio Fernando Nue Obiang, y sobre todo, pásmense, a Daniel Zamora Salas. Obviamente nacieron como españoles en la entonces colonia, y parece que a ningún federativo se le ocurrió que, con esos nombres de pila, lo de extranjeros… Otorgar ficha amateur, lo único que podía hacerse con cualquier jugador extranjero, puesto que tenían vetada la profesional, era condenarlos a competir en campeonatos regionales.                                 

Queda por reflejar el considerable incremento de “extranjeros” a quienes se facilitaban tan sólo fichas amateurs. Parte de ellos, en especial los sudamericanos, llegaban al albur de intermediarios empeñados en colocarlos por clubes de segundo rango, a cambio de una comisión. Los ofrecían a prueba en partidillos amistosos o bolos veraniegos y, luego, si convencían a técnicos y afición, ultimaban la obtención de papeles, a medio rematar. Tampoco era cuestión de adelantar dinero sin estar seguros de que los chicos interesaban, pues tanto los falsificadores como determinados cónsules cobraban religiosamente, sin esperar a que la apariencia de legalidad diera sus frutos. Cuando esos jóvenes no convencían en ninguna feria, solían quedar a la buena de Dios. Y como maletillas, recorrían España de tienta en tienta, mientras soñaban por no perder la esperanza, con alterar el final a su cuento de la lechera.

Futbolista Naturaleza Nacionalidad Inscripción Club
Rosendo Otogo Ngui Guineana Guineana 5-X-1971 U. D. Aspense
Antonio Fernando Nve Obiang Guineana Guineana 5-X-1971 Cobarro Horticela
Juan José Costa Picañol Cubana Cubana 5-X-1971  
Ricardo Nelson Pons Brasileña Brasileña 5-X-1971 C.I.D.E.
Alfredo Van-Grieken Palacio Colombiana Colombiana 5-X-1971 Gran Vía C. F.
Hernando Londoño Guarín Colombiana Colombiana 5-X-1971 Villarreal C. F.
José Eneme Obiang Maye Guineana Guineana 5-X-1971 C. D. Cuarte
Jorge Mba Efumbe Guineana Guineana 5-X-1971 U. Carmen
Saturnino Epitie Dyome Remi Guineana Guineana 5-X-1971 C. D. El Águila
Fabio M. Unzain Tarantino Italiana Paraguaya 4-XI-1971  
Herminio del Valle García Chilena Chilena 27-XI-1971  
Yusuf Mahamud Ynsuf Yebrin Jordana Jordana 28-II-1972  
Luis Ernesto Monúa Torrens Uruguaya Uruguaya 28-II-1972  
Nicolás Orosz Húngara Húngara 28-II-1972  
Jesús Rodríguez Soria Española Cubana 28-II-1972  
Orlando Arenas Narváez Colombiana Colombiana 28-II-1972  
Daniel Zamora Salas Guineana Guineana 28-II-1972  
Luis Oswaldo Sibille Martina Peruana Peruana 28-II-1972  
Pedro J. Vázquez-Caidedo Peruana Peruana 28-II-1972  
Jorge Miguel Fenoll Brunet Venezolana Venezolana 28-II-1972  
Salvador Celis Guedes Salen Venezolana Venezolana 28-II-1972  
Emmanuel E. Oboe Ashrifie Ghanesa Ghanesa 28-II-1972  
Miguel Ángel Olcese Segarra Española Italiana 28-II-1972  
José Manuel Ruiz Fernández Mexicana Mexicana 23-III-1972  
Horst Mahz Alemana Alemana 19-IV-1972 S. Ignacio Loyola
José Augusto da Silva Jordán Portuguesa Portuguesa 6-XII-1971 C. D. Morell
José Álvarez Gutiérrez Cubana Cubana 18-IV-1972 Cult. Leonesa
Emilio Álvarez Gutiérrez Cubana Cubana 18-IV-1972 Cult. Leonesa
José Manuel Fndez. Camba Venezolana Venezolana 18-IV-1972  
José Miguel Martínez Ogando Danesa Danesa 18-IV-1972  
Miguel A. Moreno Gómez Mexicana Mexicana 18-IV-1972  
Acacio Ayong Ndongo Nseng Guineana Guineana 18-IV-1972  
Romualdo Locuna Bioco Guineana Guineana 18-IV-1972  

Empezaba a lucir sus primeros manchurrones una de las páginas más negras en la historia de nuestro fútbol. Sencillamente, porque cuando los escribanos empezaron a esparcir borrones, tanto desde la Federación directamente implicada, como desde instancias políticas, se miró hacia otro lado.

Hasta aquí, una aproximación introductoria al más desvergonzado “affaire” colectivo, con un balón de por medio. En el siguiente capítulo se dará cuenta, a través de un flashback y ya cronológicamente, cómo lo que empezara siendo maniobra descarada de unos pocos desvergonzados, derivó en putrefacción casi general. Los lodos de la mala imagen dejada en Chile, a punto estuvieron de sepultar nuestros campos de fútbol.

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(1).- José Bódalo tenía dos equipos: el Real Madrid y el Carabanchel, representativo del barrio donde creciera. Se aseguraba que durante las representaciones teatrales del domingo por la tarde, a la hora del fútbol, actuaba con pinganillo para seguir los avatares del club “merengue”. Era preciso tener muchas tablas para estar a dos cosas a la vez, y sobre ese particular andaba muy sobrado. En alguna ocasión, incluso, hubo de desmentir su intención de presentarse a las elecciones presidenciales blancas.   




Juán Carlos Lezcano, in memoriam

Yo les llamo, con todos los respetos, “mis cromos”, porque sus figuritas -como dicen en Argentina- acompañaron y dieron color a mi infancia, justo cuando cada año moría el verano y asomaba, con el curso escolar, un nuevo Campeonato Nacional de Liga. Y ahora se están yendo uno detrás de otro, desnudando aquel paisaje, igual que el otoño despoja inexorablemente a los árboles de sus hojas. El último ha sido Lezcano, una de las figuras de aquel simpático Elche que un día de 1959 se coló en el festín de los grandes del fútbol español, y compartió con ellos mesa y mantel durante doce maravillosos años, hasta que en 1971 se acabó abruptamente el encantamiento.

Juan Carlos Lezcano López.

Juan Carlos Lezcano López falleció en la Ciudad de las Palmeras, donde había establecido su residencia tras retirarse, el pasado 12 de noviembre de 2025, y fue uno de los numerosos jugadores paraguayos que durante un par de décadas tomaron un metafórico puente aéreo que uniría Asunción con Elche, la mayoría de ellos facturados en las maletas de Arturo Bogossian, un avispado intermediario armenio -algunos lo llamarían “traficante”-, más listo que el hambre.

UN PARAGUAYO EN EL FÚTBOL CHILENO

Hijo y hermano de futbolistas de renombre en su país, la carrera profesional de Juan Carlos Lezcano López (nacido en la capital guaraní el 5 de noviembre de 1938) transcurrió íntegramente fuera de Paraguay, tras hacer sus primeras armas en las divisiones inferiores de Olimpia. Dado que en su país de origen el fútbol no era entonces una ocupación especialmente bien remunerada, con sólo veinte añitos va a aceptar una oferta de uno de los principales clubes chilenos, la Universidad Católica. Sucedía en 1958, y una vez en Chile militará también en las filas del Transandino y finalmente en el Santiago Morning, sin salir nunca de la capital.

Lezcano y Gensana.

Técnicamente hablando, el menor de los Lezcano era un ariete fuerte y valiente, en absoluto exento de clase, y muy trabajador. A veces incluso actuaba como extremo, aunque su hábitat natural estaba más centrado. En 1962, ya muy hecho como futbolista, va a ingresar en la órbita del mencionado Bogossian, que le convencerá para viajar a España con vistas a enrolarse en uno de los clubes primates de nuestras competiciones, el Valencia, aunque primero le había insinuado algo acerca de un misterioso lugar llamado Elche, en cuyo conjunto representativo, vestido totalmente de blanco a excepción de una franja horizontal verde cruzándoles el pecho, figuraban varios compatriotas suyos (Juan Ángel Romero, Cayetano Re – que acabaría yéndose al Barça a cambio de 6 millones de pesetas- y Florencio Amarilla, el héroe de la clasificación guaraní para el Mundial sueco de 1958)

DESVÍO A ALTABIX

Lezcano va a llegar en avión al madrileño aeropuerto de Barajas, y allí se encuentra con la desagradable sorpresa de que no le esperaba nadie. A todo esto, ya Bogossian le había convencido antes de tomar el vuelo de que su destino final sería la remota Elche, pero como las condiciones económicas y deportivas le compensaban, el muchacho terminó por dar su brazo a torcer. Con solamente 20 dólares en el bolsillo tomará un autobús para desplazarse hasta la localidad levantina, pero por despiste, al efectuar una parada en Albacete, lo perderá. Entonces un pasajero que se había apeado allí, apiadándose de él, le llevará en su coche hasta Alicante, donde subirá a otro autobús que le deja en su destino final.

Lezcano y Fuste.

Pero una vez ya en Altabix no van a terminar sus problemas… Al parecer, el vicepresidente del club ilicitano prefería fichar al brasileño Wanderley, el hermano del jugador valencianista Waldo, que ocupaba precisamente la demarcación de delantero centro, aunque finalmente el presidente franjiverde, José Esquitino, se decantará por el paraguayo, marchándose el atacante carioca al Levante, con el que ascendería al termino de esa temporada a Primera División. Lezcano suscribirá por lo tanto contrato con el Elche, aunque el día de su presentación no va a brillar en demasía, y habrá quien escriba, un tanto temerariamente, que no tenía la clase suficiente para jugar en un Elche donde se codeaban futbolistas de la talla del hondureño Cardona y sus paisanos Romero y Eulogio Martínez, igualmente recién llegado, que acababa de actuar en el Mundial de Chile con la Selección Española -junto a otros nacionalizados como Santamaría y Puskas- y que iba a cobrar la ficha más elevada de toda la plantilla, casi un millón de pesetas de la época (Lezcano, por su parte, tendría que contentarse con unos emolumentos mucho más modestos: tan sólo 150.000 cucas).

Elche 63-64 Camp Nou.

TRIUNFANDO COMO FRANJIVERDE

Precisamente para dejarle hueco como delantero centro a su ilustre compatriota, Lezcano va a pasar a ocupar la posición de interior derecho, cubriendo mucho campo y batallando incansablemente, mostrándose como un futbolista potente y con mucha llegada, gracias a su buen remate de cabeza y con ambas piernas. Y triunfa ya apoteósicamente desde el principio. Es titular indiscutible, y marca 10 goles entre Liga y Copa (torneo en el que están a punto de eliminar al todopoderoso Barça, cayendo únicamente tras un encuentro de desempate en Madrid). Por sus rasgos orientales los aficionados ilicitanos van a conocerle cariñosamente como El Chino, y él les devuelve esa simpatía con una entrega total y un rendimiento sobresaliente, formando en aquella tripleta central íntegramente paraguaya, junto a Eulogio y Romero, las dos grandes estrellas del cuadro franjiverde.

Elche 66-67.

La temporada siguiente, la 63-64, es aún mejor. A las órdenes de otro eximio guaraní, Heriberto Herrera, antiguo campeón del Sudamericano del 53 con La Tricolor, el Elche se clasifica en quinto lugar, y sólo le impedirá disputar la Copa de Ferias el hecho de que la ciudad carezca de ese evento comercial internacional que era condición sine qua non para tomar parte en dicha competición. Fue el inolvidable año de la “Delantera del Clero”, por la inicial de sus componentes: Cardona, Lezcano, Eulogio Martínez, Romero y Oviedo, el único español de nacimiento del quinteto. Con el equipo ya totalmente consolidado en la División de Honor, Juan Carlos será un gran apoyo para la nueva generación de futbolistas que irán aflorando en Altabix en el periodo 64-66, los Llompart, Vavá, Marcial, Curro, Canós, Lico o Villapún, a los que pronto se unirán otras espléndidas promesas como Ballester y Asensi.

Se suceden grandes campañas, como la 66-67, en las que el todocampista paraguayo consigue 14 tantos en lo personal, y en lo colectivo llega con el Elche hasta las mismas puertas de la final de Copa, siendo superado por el futuro campeón, el Valencia. Partido decisivo que si se alcanza en 1969, con Roque Máspoli en el banquillo y un equipo de ensueño, que finalmente dobla la rodilla ante el entonces gran especialista en el Torneo del KO, el Athletic de Bilbao, por culpa del postrero gol de Arieta, cuando los de la franja habían tenido contra las cuerdas a los leones durante la mayor parte del choque.

EL FINAL DE UN BELLO SUEÑO

Pero ese será el canto del cisne de aquel maravilloso y milagroso Elche. Para subsistir entre la élite, el club necesitaba vender a sus estrellas con estricta regularidad bienal (Re en el 62, Cardona en el 64, Marcial en el 66, Lico en el 68, Ballester y Asensi en el 70), y por consiguiente va a ir descapitalizándose. Y aunque se nutre de una cantera bien engrasada, y de algunos nombres gloriosos ya en declive (Ramírez, Araquistáin, Serena, Guillot…), no podrá evitar que en la temporada 70-71 finalice aquel hermoso sueño que ya duraba 12 años, y el Elche da con sus huesos en Segunda División, tras un curso calamitoso en el que llegó a sumar hasta cuatro técnicos turnándose en su banquillo.

Los nuevos rectores del club, considerando ya viejo a Lezcano, a sus casi 33 años, y haciendo alarde de una perversa ingratitud -255 partidos y 49 goles en nueve temporadas eran sus poderes-, no van a renovarle, e incluso le harán el feo, feísimo,  de no permitirle entrenar en sus instalaciones mientras busca nuevo equipo, a él, que lo había dado todo en el campo por aquellos colores, convirtiéndose hasta la fecha en el jugador extranjero que más partidos ha disputado con la camisola franjiverde. Eldense, Villena y Crevillente, siempre sin salir de la provincia, serán testigos de sus últimos años en activo. Luego Lezcano acabaría regresando a su casa, pero no ya al viejo Altabix, sino al nuevo Martínez Valero, como entrenador del Deportivo Ilicitano, y también como ayudante de muchos técnicos del primer equipo.

Y en Elche ha continuado durante décadas, como testigo de privilegio y valioso referente de una época épica e irrepetible, en la que un modesto y simpático equipo de provincias imponía respeto a todos los grandes, y les hacía morder el polvo junto a las palmeras. Hasta que su noble corazón dejó de latir un triste día de noviembre de 2025, tan sólo una semana después de su 87 cumpleaños.




Sucedió en el palco: el conflicto de Bernabéu y Millán-Astray Bajo la lupa de la prensa.

  1. Introducción

Uno de los episodios que nos acercan a conocer la España de la posguerra y el deporte es el incidente que involucró al presidente Santiago Bernabéu con el fundador de la Legión José Millán-Astray. Este acontecimiento ha sido abordado desde múltiples puntos de vista, sin que exista una versión exacta de lo sucedido. Por esta razón, en este artículo nos proponemos un estudio comparado a través de  fuentes bibliográficas, periodísticas y filmográficas  que nos acerquen a conocer qué pasó realmente. Además, también nos proponemos abordar la importancia del ejército durante las primeras etapas de la dictadura, así como la propaganda nacional utilizando el deporte como arma política.

  1. Los hechos comprobados   

Las fuentes consultadas abordan el conflicto ofreciendo distintas versiones de lo ocurrido. Así, los hechos en los que coinciden son que José Millán-Astray era un asiduo a los partidos del Real Madrid. Debido a su condición militar ocupaba un asiento preferente en el estadio. Un día durante un partido tuvo un incidente con una mujer que provocó su expulsión del campo. Antes de abandonarlo, retó a un duelo-al estilo western– al presidente del Real Madrid que aceptó. El gobierno intervino, y  puso fin al conflicto. Después del suceso, Millán-Astray no volvió a entrar al campo

  1. Cómo se ha contado el incidente: un análisis comparativo de las distintas fuentes

El documental Bernabéu (2017) dirigido por Ignacio Salazar-Simpson, aporta datos de interés citando que ““el general Millán-Astray ha impuesto su presencia en el palco con aires chulesco”. Santiago Bernabéu no estaba de acuerdo con su presencia en el palco, y tras el altercado con una mujer le vetan la entrada. La película menciona que es Francisco Franco quién pide a Bernabéu que se disculpe, negándose en redondo. Sólo la intervención de Agustín Muñoz Grandes hace que se calmen las aguas. Esta fuente nos da una pista importante para situar el momento del incidente, y es que cita que fue un domingo. Por lo tanto, el suceso tuvo lugar durante el transcurso de un partido de Liga. Esta tesis también es sustentada por Alberto Ojeda (El Español, 2020), aunque en su artículo enfatiza el uso del Real Madrid por parte de Francisco Franco como arma propagandística.

El libro Esto no estaba en mi libro del Real Madrid (Roncero, 2022), aborda este hecho de manera anecdótica en sus primeras páginas. Recoge la anécdota del documental dedicado al presidente, porque tampoco detalla el partido ni el año del incidente. En su narración menciona una intervención directa de Bernabéu que:“le afeó la conducta y le echó del palco”. Junto a ello, añade que fue Franco quien medió en el conflicto, negando la intervención de Agustín Muñoz Grandes mencionada en la película biográfica: “Franco reconvino a su militar para que lo dejase correr y para que se guardara el orgullo. Lo mejor de todo el asunto fue que Bernabéu aguantó el reto sin miedo frente a uno de los líderes del franquismo”.Estudiando las palabras del periodista sobre dicho suceso se observan algunos de los problemas cuando se estudia el periodismo deportivo, y es la falta de objetividad, al nombrar el honor y la valentía del presidente, aspectos que no se niegan pero que no están confirmados: Si tú fueras un franquista redomado, le ríes la gracia a Millán-Astray. Pero Bernabéu, nada”.

Otra visión más completa la ofrece Guillermo Rocafort (ABC,2019), en la que menciona los errores del documental, y por tanto de Roncero. Indica que José Millán-Astray iba siempre acompañado por un legionario en activo, porque en una de sus mutilaciones había perdido el tímpano, y por tanto el equilibrio. Añade que el militar acudía al estadio debido a la cercanía del Cuerpo de Mutilados de la Patria, lugar en el que vivía situado en la Calle Velázquez. Refuta la tesis de Roncero, aclarando que no acudía al palco presidencial, sino a otro de menor categoría situado detrás denominado Palco de Invierno. La enemistad entre Bernabéu y Millán Astray puede deberse a que el general entraba por la puerta principal sin guardar colas, porque así lo contemplaba el reglamento del Cuerpo de Mutilados. Esta información es importante, porque ayudará a entender la prohibición de su entrada al estadio posteriormente.

Rocafort utiliza como principal fuente de información en su artículo el libro 75 años del Real Madrid C.F. 1902-1977, de Enrique Gil de la Vega, periodista que conoció a ambos protagonistas. Este autor explica que José Millán-Astray saludó con un beso protocolario a la esposa de un diplomático extranjero, algo que no se ajustaba a las costumbres de su país de origen, pero sí en España. Dicho saludo no fue del agrado del esposo. Es en este momento  cuando la versión cambia respecto a las mostradas con anterioridad, y es que fue un acomodador mandado por Bernabéu, y no el propio presidente el que comunicó su prohibición de entrar al Bernabéu. Este hecho enfureció según el autor al general y su ayudante, teniendo lugar un enfrentamiento con el acomodador.

Se debe tener en cuenta la importancia del ejército durante el franquismo, especialmente,esta primera etapa de la década de 1950. Es de suponer que Millán-Astray viera una ofensa su expulsión, al ser considerado un héroe de guerra. Especialmente, si lo hacía un acomodador. Esta tesis cobra fuerza, y es que Enrique Gil apunta que el propio Santiago Bernabéu se personó en el lugar, incrementándose la tensión, y siendo entonces el momento del reto. De nuevo se menciona la intercesión de Agustín Muñoz Grandes, por lo que este hecho se puede dar por probado.

En este artículo se aporta una prueba importante para situar los hechos, y es que  Agustín Muñoz Grandes era Ministro del Ejército, cargo que desempeñó entre el 20 de julio 1951 al 25 de febrero 1957.

Un análisis más detallado lo encontramos en el blog La Galerna redactado por David Mata. Este estudio fue publicado debido a la repercusión del artículo anterior del ABC analizado. Aporta dos nuevas fuentes sobre el suceso: la primera es Martín Semprún en la que asegura que el general “llegó a meterle mano a la señora”, y que el incidente no llegó a más por la “exquisita educación de la ofendida”. El otro autor es Julián García Candau quien recoge el conflicto en Madrid-Barça: Historia de un desamor en la que se añade que “el militar se había sobrepasado” y que “aquello en esa época era pecado”.

Es de entender que las palabras de estos dos autores mencionados por Mata reflejan la influencia de la Iglesia en la sociedad, exagerando los hechos que acontecieron. También ayudan a entender que los dos besos protocolarios no eran costumbre en la España de ese momento, y que se viera como una falta de respeto o actitud maleducada.

En el blog de Mata se menciona que Julián García Candau entrevistó varias veces al presidente merengue, y explica que “Millán-Astray acostumbraba a presentarse sin ser invitado y tomaba el asiento que le apetecía sin respetar el protocolo y organización del club”. Este autor explica que Bernabéu se puso en contacto con el delegado nacional de Deportes, el general Moscardó al que se quejó. En este caso, sería Moscardó el que sugirió a Bernabéu que pidiera disculpas al militar, a lo que el presidente del Madrid no accedió. Sería entonces según el periodista cuando Agustín Muñoz Grandes explicase a Millán-Astray que el estadio “era un recinto privado,y que la guerra no le había concedido derechos sobre los palcos de los campos de fútbol”. Además, añade, que Rafael Cavestany en esos momentos Ministro de Agricultura, más tarde también se saltó el protocolo del club, y pasó lo mismo.

  1. Conclusiones

En conclusión, el análisis de las distintas fuentes permite afirmar que el incidente entre Santiago Bernabéu y José Millán Astray sucedió. No se conocen los detalles exactos, así como el número de actores que se vieron involucrados. Sin embargo, teniendo en cuenta las fuentes se pueden esclarecer algunos hechos: el primero mencionado por el documental es que fue un domingo, luego tuvo que ser durante un partido de Liga. Los partidos de Copa del Generalísimo— en ese entonces— se disputaban entre semana. La Copa de Europa no existía como torneo para el momento del incidente.

Otro dato de interés es que Agustín Muñoz Grandes era Ministro del Ejército, cargo que ocupó entre 1951 a 1957, momento en el que la influencia del ejército en la política española continuaba siendo importante. Pero el dato de mayor interés es que José Millán-Astray murió el 1 de enero de 1954. Por lo tanto, si hacemos caso a todas las fuentes consultadas los sucesos ocurrieron en algún momento entre 1951 y finales de 1953.

La reacción Millán-Astray, así como la intercesión del Ministro Agustín Muñoz Grandes establecen la presencia militar en el gobierno durante los primeros años de la década de 1950 ya explicada. También, los investigadores parecen estar de acuerdo en la animadversión entre el presidente y los militares. Un ejemplo se encuentra en el documental estudiado que menciona la propaganda del régimen usando los “coros y danzas de la sección femenina de Falange y el Real Madrid”. No obstante, estas palabras se relacionan con los éxitos europeos del Real Madrid, algo que sucedió mínimo en 1956 con la primera Copa de Europa. Para ese entonces, el creador de la Legión había fallecido hacía dos años.

  1. Fuentes de referencia

  • Bibliográficas

  • García Candau, J. (1996).  Madrid-Barça: Historia de un desamor. Aguilar.

  • Gil de la Vega, E. (1977) 75 años del Real Madrid C.F. 1902-1977. Prensa Española S.A.

  • Roncero, T. (2022). Esto no estaba en mi libro del Real Madrid. Almuzara.

  • Prensa digital

  • Webgrafía

  • Filmografía

  • Salazar Simpson, J. (Director). (2017). Bernabéu [Documental]. El Socio 7; A.I. E.; RedAntFilms;Mogambo.




Del taller al terreno de juego; la historia del fútbol en el Arsenal de Cartagena (II)

Es cierto que, con el tiempo, el CD Naval, cantera casi inagotable para el futbol cartagenero, se diluirá, hasta que vuelve a aparecer, en 1978, inscribiéndose el equipo en Segunda Regional y firmando una filialidad con el Cartagena FC, teniendo como alma mater a Don Luis Quesada Ruiz, que había sido jugador y entrenador del Efesé, así como jugador y entrenador del CD Naval. A este trabajador de Bazán, empresa que por entonces explotaba el astillero, habrá que agradecerle siempre el resurgir del conjunto navalista.

Luis Quesada Ruiz

En la temporada del “debut”, en Segunda Regional, se consigue un nada desdeñable segundo puesto, solamente superado por el Atlético Lorquino. En el siguiente ejercicio, ascendería a Primera Regional por ampliación de la Tercera División. En Primera Regional, las cosas le salieron de dulce. Ascendería en el primer intento, a Regional Preferente, donde estaría hasta la temporada 1983/84, desde donde ascendería a Tercera División. Hasta su desaparición del panorama amateur, alternaría la Tercera División con dos temporadas en Regional Preferente. De hecho, la última de “su segunda historia”, sería en ésta categoría. La crisis, en la temporada 1995/96 del Cartagena FC, también le afectaría al CD Naval, que terminaría desapareciendo.

Equipo de los años 80, con Francisco Almiñana, recientemente fallecido, de entrenador.

Un conjunto de las bases del CD Naval, para la temporada 1983/84. Fulgencio, Madrigal, Chumilla, Torrecilla, Javi, Jesus Vila, Jesus, Manzano, Sanmartín, Eduardo Egea, Jesus Bayardo. Abajo Jesus Diaz, Pedrín, Cavas, Nicolas, Crespo, Jaime, Prego, Moya, Castillo. 

Antes de este triste final, vendría el éxito para la cantera, en 1985. El equipo, es inscrito en el campeonato de aficionados, que en la Región de Murcia, se entendía como sub 23.

Estos jugadores, disputarían el primer partido de la temporada 1984/85, representando al Cartagena FC frente a la UD Las Palmas. El conjunto del Efesé estaba íntegramente formado por jugadores del CD Naval. El motivo no fue otro que la huelga de jugadores convocada por AFE, que ya era el sindicato de los futbolistas, pero que no tenía la fuerza colectiva de hoy. Había instado varias veces a los organismos oficiales (LFP y RFEF) a reunirse, haciendo estos oídos sordos. El paro, principalmente, quería acabar, de una vez por todas, con el derecho de retención, aplicando para los jugadores una seguridad social adecuada a su profesión. La huelga, terminaría de ver sus frutos casi una década después, con la aprobación de la Ley Bosman, en 1995. Así, el Cartagena FC alinearía, el 9/9/1984 a: Cayuela, Alfaro, Paco Sánchez, Julián, Jaime, Reverte, Requena, Chechu, Nario, Requena, Isidoro. Todos eran cartageneros, menos uno; Chechu. De los suplentes que después saltarían al campo, ninguno lo era. Serrano era castellano manchego, y Aroca, de Corvera (Murcia). El infortunio se cegaría con José Manuel Aroca unos meses después.

Alineación del Cartagena FC, siendo todos sus integrantes del CD Naval: Cayuela, Angel Requena, Paco Sánchez, Julian, Isidoro, Jaime, Chechu, Miguel Requena y Reverte

Respecto al campeonato de España de Aficionados, sub 23 para la Región de Murcia, el CD Naval juega la fase autonómica, en la que no tiene rival. Alcantarilla FC, CD Cieza, CD Bala Azul y Olímpico de Totana, éste en la final, sucumben ante el conjunto navalista. En la fase nacional, no pueden empezar mejor. En dieciseisavos de final, en el partido de ida, se le endosa un claro 14-1 al CD 501 de Melilla. Lógicamente, el partido de vuelta fue un trámite. En los octavos de final, tocaría abandonar la península, para viajar a Mahón, donde el CD Naval ganaría los dos partidos. En cuartos de final, se debió enfrentar al Artesano CF canario, venciendo en ambos encuentros.

El CD Naval sub 23. Ángel Requena, Paco Sánchez, Isidoro, Alejandro, Alfaro, Cayuela, Miguel Requena, Reverte, Serrano, Mario, David 

En la semana de la ida de la semifinal, que el CD Naval debía jugar en tierras vascas frente al Sestao, la desgracia sacudiría el vestuario azulón. José Manuel Aroca, jugador de este CD Naval, y con un futuro prometedor por delante, sufrió un accidente de tráfico en la diputación cartagenera de La Aljorra que lo dejaría tetrapléjico. Por ello, se le rendirían dos homenajes. El 6 de Enero de 1987 en el desaparecido Almarjal, donde el Efesé se enfrentó al Racing White belga y posteriormente, el 5 de Junio de 1990, en su pueblo de Corvera, donde se enfrentaron el Real Murcia y el Cartagena FC. Desde entonces, el Polideportivo Municipal lleva su nombre.

El Cartagena FC y el Real Murcia, se fotografían con Aroca, el día de su homenaje en su pueblo natal

El equipo, anímicamente destrozado, jugaría la semifinal frente al Sestao. Tras el 0-0 en tierras vascas, el Naval doblegó, prórroga incluida a su rival (3-2), con el último tanto navalista en el minuto 116, obra de Requena tras un córner botado por David. El rival para la final, sería el Real Oviedo, que había dejado en la cuneta en las semifinales al Olímpico de Totana. La ida, jugada en tierras astures, se saldó con 3-1 a favor del cuadro ovetense. El 30-6-1985 se jugó la vuelta. En Los Juncos. Campo abarrotado. Con Aroca presente.

Juan Madrid, Cayuela, Paco Sánchez, Isidoro, Ángel Requena, David, Donayo. Alfaro, Julián, Nario, Miguel Requena, Chechu, Jaime. 

Las cosas no pudieron empezar mejor para el Naval. Minuto 2, una falta en medio campo, y el balón llega a Nario y Chechu. El primero cae ante la salida del portero ovetense y Chechu remataría a gol. El segundo gol, en el minuto 13, se fraguó en las botas de Julián, que centró el balón al área para que lo cabeceara David, el portero visitante Tallos rechazara y Nario, colocara el esférico dentro de las mallas. El Naval igualaba la eliminatoria. Para darle más emoción a la eliminatoria, el Real Oviedo dispondría de un penalty señalado por el colegiado Pérez Sánchez por mano de Julián. Para fortuna de los intereses navalistas, el penalty iría al larguero. El 3-0 llegaría en el minuto 27, desde el punto de penalty. Gabi derribaba a Requena y David batía al portero Tallos. El descanso llegaría con el 3-0. Y el Oviedo, que no había dicho su última palabra, empató la eliminatoria (3-1) nada más reanudar el partido. El 4-1 definitivo llegaría en el minuto 78. Un trallazo de Nario acabaría dentro de la portería tras una arrancada en tres cuartos de campo de Ángel Requena. El partido en vídeo, que años después fue recuperado por el Club de Amigos de la Historia del Fútbol de Cartagena, está narrado por Pepe Egea.

Plantilla al completo de la gesta del 30 de junio de 1985

Cartel del partido

El artífice de esta plantilla fue Juan Antonio Donayo Sánchez, trabajador de la factoría de Bazán, que había jugado en equipos locales como el Atlético Delicias, Repesa, vinculado a la Refinería de Petróleo de Escombreras y el CD La Colonia, del barrio de San Félix. Después, también tendría minutos en equipos como Atlético de Cartagena y el propio Efesé. Pasaría, antes de retirarse, por Santa Pola, Mazarrón y Roldán.

Donayo, en el CD Cartagena, el segundo por la izquierda en la fila inferior

Donayo, recientemente, a la derecha, sostiene un reconocimiento por parte del CAHFCT. En la fotografía, lo acompaña Juan Antonio García, presidente del Club de Amigos.

Como es lógico, los jugadores y el cuerpo técnico tuvieron una cena de celebración posterior al partido. Allí, todos se querían fotografiar con el trofeo conseguido. Tanto llegó a ser así, que 40 años después, el trofeo se encuentra en busca y captura. Una de las grandes gestas del fútbol cartagenero no puede ser recordada con su trofeo. De momento, nadie nunca inició una investigación.

La plantilla del CD Naval posa sonriente, con el trofeo, en manos de Isidoro

Este capítulo de la consecución del campeonato de España sub 23 para Cartagena acaba de la peor manera. El mentado José Manuel Aroca, fallecería la madrugada del 27 de enero de 1992, debido a un encharcamiento en los pulmones y aquejado de problemas de riñón. Además, Esteban Cano “Estevi”, que también formaba parte de la mentada plantilla, falleció en 2023, en Valencia, cuando se dirigía a trabajar.

Cada año, los compañeros de Aroca, vienen organizando, en Jueves Santo, por iniciativa del CAHFCT, y con la colaboración de los veteranos del Efesé y los compañeros de José Manuel, un partido en su memoria, con la asistencia de la familia de Aroca.

Ambos equipos posan en la última edición del Memorial, en 2025

Cartel de la última edición

Durante los años 80 y 90, el CD Naval surtiría al Cartagena FC de jugadores por encima de la media que, normalmente, se había vivido en Cartagena. De la foto inferior, casi la totalidad del once inicial, llegaron a la primera plantilla del Efesé. Hay que tener en cuenta, que tras el éxito cosechado por el CD Naval en 1985, de aquel equipo sub 23, solo promocionó al equipo un jugador; Paco Sánchez.

Temporada 1986/87. Tanín, Emiliano Arango, Isidoro, Rai, David Manolo Requena, JR Egea, Miguel Requena, Bartolo, Diego y Alfonso. La inmensa mayoría llegaron al primer equipo del Cartagena FC

Temporada 1989/90. Guillén, Yepes, Ruiz López, Ángel, José, Cuco. Herrera, Velázquez, Cambres, Rubio y Diego. Algunos llegarían al primer equipo

Años después, tomaría el relevo de este club el Naval Deportivo, hasta que el Parque de Recreos Los Juncos cerrara sus puertas definitivamente con el nuevo milenio, acabando así con casi 60 años de fútbol en el recinto.

Escudo del Naval Deportivo

Naval Deportivo. Temporada 2000/01.  Pedro , Fran, Luis , Jesús, Seijas, Pedreño, Ortiz, Álvaro. Russo, Miguel, Jiménez, Piojo , Manu y Schuster.

Más de una vez, desde Cartagena, se ha intentado reflotar a este equipo, eso sí, teniendo que estar “de prestado” en alguna instalación municipal, hasta su establecimiento definitivo en Ilusión Sport Center. Actualmente, el CD Naval, al que rescataron del olvido personalidades como Juanmi García, portero cartagenero que jugó en el conjunto azulón, Cartagena FC, Real Zaragoza, Real Madrid CF o RCD de la Coruña, compite en Segunda Infantil de la FFRM y en Segunda Cadete de la Liga Comarcal de Cartagena.

Además, los veteranos de este sentimiento, recientemente han fundado el Naval Deportivo Veteranos

Escudo del Naval Deportivo Veteranos

Con motivo de la exposición “Historia del fútbol de Cartagena”, que se llevó a cabo en el Archivo Municipal de Cartagena, con la excelsa colaboración del Club de Amigos de la Historia del Fútbol de Cartagena, y de los Veteranos del FC Cartagena, además de los “tesoros” que muchas familias tenían en su haber y cedieron para tal fin, se desarrolló una charla coloquio, en el marco del 40º aniversario de la consecución del campeonato de España sub 23, en la sala multiusos del Archivo Municipal la cual, fue conducida magistralmente por Jaime Cros, primer presidente del CAHFCT y además, navalista, ya que jugó en su juventud en el CD Naval. Allí, se pudo ver una exposición de fotografías y vídeos de todas las épocas del club azulón, que contó con la presencia de jugadores y directivos de variopintas épocas, casualidad que hizo las delicias de los asistentes.

Lleno absoluto en la sala multiusos del Archivo Municipal de Cartagena

El acto, se cerró en el patio del Parque de Artillería, donde se contó con la colaboración de D. Ernesto Terry, director del museo militar, quien no puso objeción alguna a que la segunda parte del acto se desarrollara en dichas instalaciones. Ya en el patio, se entregaron algunas distinciones. A Isidoro García, director de Cabisuar, por su colaboración con el acto y con el futbol base cartagenero. Como cartagenero, cartagenerista, y navalista, no dudó en sumarse al acto. A Paco Sánchez, también como Isi, navalista, cartagenero y cartagenerista, ya que fue, sin duda alguna, el alma mater del acto. Dio la idea al CAHFCT y al Archivo Municipal, y fue un verdadero placer trabajar con él. A Ruiz López, que también cumple la triada mencionada, como presidente de los Veteranos del FC Cartagena. A Pepe Egea, por su trayectoria ya descrita. A Andrés Martínez, presidente del Cartagena FC en la temporada 1984/85, ejercicio donde se consiguió el campeonato de España sub 23. A la Concejalía de Deportes, representada por Sito Martínez, su concejal, por el apoyo y la presencia en el acto. A Juan Antonio Donayo, entrenador de aquella plantilla, por haber sido líder en la gesta que conmemorábamos. A José Luis Morga, como representante de la FFRM, de la que es presidente de honor. En 1985, él era el presidente de la por entonces Federación Murciana de Fútbol.

El autor de este artículo, con Guillermo Jiménez, decano de los periodistas de Cartagena

A Guillermo Jiménez, el decano de los periodistas de Cartagena. Su trayectoria intachable durante muchos años debía ser reconocida. Al Archivo Municipal, en la persona de su jefe de publicaciones y Archivo, Rafael Belda, por su inestimable ayuda siempre, no solo en este acto. Los investigadores del fútbol contamos con una ventaja única. Rafa es un futbolero acérrimo, por lo que se involucra con el tema que le planteemos. Su idea de hacer la exposición fue recogida por el CAHFCT como un soplo de aire fresco. La realidad es que, sin un sitio físico donde hacerla, ésta nunca se hubiera producido. Y por último, y no menos importante, también fue reconocido el trabajo de Jaime Cros, conductor del acto. Por su brillante currículum, tanto en el mundo futbolístico como en el teatral.

El colofón fue, por idea de Paco Sánchez, que el trofeo de campeones, en paradero desconocido durante 40 años, fuera reproducida en plata, para ser entregada en el acto, y además para que forme parte del futuro museo del fútbol cartagenero que está por llegar. Jaime, capitán de aquel CD Naval de 1985, Andrés Martínez, como presidente del Efesé de entonces, y José Luis Morga, como representante federativo, recrearon la entrega. Los jugadores, familiares y amigos que asistieron a este acto, pudieron fotografiarse con el trofeo que hoy es copia; ¿Algún día podremos fotografiarnos con el original?

La plantilla del CD Naval 1984/85 rememora la consecución del trofeo

¡Quién sabe si algún día se repetirán los éxitos del CD Naval!




Goles que no sirvieron para ganar el partido. Temporada 1930-31

El fútbol está lleno de emociones, y entre ellas, el gol es la más celebrada. Sin embargo, no todos los goles conducen a la gloria. Algunos nacen de la esperanza, otros del orgullo o la resistencia, pero terminan ahogados por el resultado final. En esta tercera entrega, continuamos explorando esos tantos que, aunque no cambiaron la historia del marcador, dejaron huella en la memoria de quienes los vivieron. Son goles que no bastaron para ganar, pero que aún merecen ser contados.

Desde una mirada objetiva, estos tantos representan una curiosa contradicción: esfuerzo, talento y a veces hasta belleza…que no bastan. Las estadísticas los registran, los resúmenes los muestran , pero su valor competitivo es nulo. Fueron insuficientes. Goles en partidos que terminaron en derrotas. Tantos que decoran el marcador pero no lo definen.  Y claro, no falta el toque irónico: el jugador que celebra su gol cuando van perdiendo 4-1. Goles que sirven más para la autoestima que para el resultado. “Por lo menos marqué” dirán algunos.

En esta temporada se estrenó en la Primera División el Deportivo Alavés que fue el campeón de la división de plata en la temporada anterior. Fue una Liga muy disputada donde resultó vencedor el Athletic de Bilbao en pugna con el Racing de Santander y la Real Sociedad, resolviendo el triple empate gracias al coeficiente de goles.


1ª jornada:
Barcelona, 6 – Athletic de Bilbao, 3. (Iraragorri, 1-1 y 4-2); y Gorostiza (6-3).
Arenas de Guecho, 1 (Calero, 1-0) – Real Unión de Irún, 2.
El interior izquierda local marcó en los inicios del encuentro pero los goles de Urtizberea y Sagarzazu, ambos en la primera mitad, le dieron la vuelta al marcador.
Racing de Santander, 2 – Europa, 1. (Calvet, 0-1).
Calvet adelantó a los catalanes en el primer tiempo, pero faltando cinco minutos el cántabro Cisco anotó el empate y cuatro minutos después Baragaño hizo el gol de la victoria local.

2ª jornada:
Athletic de Bilbao, 6 – Real Sociedad, 1. (Bienzobas, 0-1).
El delantero realista inauguró el marcador de penalti a los ocho minutos. Después vino la goleada del Athletic en el derbi vasco.
Deportivo Alavés, 3 – Arenas de Guecho, 2. (Menchaca, 2-1; Mandalúniz, 2-2).
El “histórico” logró empatar a dos; sin embargo, el delantero centro vitoriano Olivares marcó el gol del triunfo al comienzo del segundo período.
Español, 4 – Racing de Santander, 1. (Telete, 3-1).

3ª jornada:
Racing de Santander, 4 – Athletic de Bilbao, 1. (Bata, 0-1).
El equipo bilbaíno se adelantó en el marcador en el minuto 5; después llegó la goleada, con dos goles de penalti marcados por Baragaño.
Arenas de Guecho, 4 – Real Madrid, 1. (García de la Puerta, 2-1).
Real Sociedad, 4 – Barcelona, 1. (Arocha, 2-1).
Deportivo Alavés, 4 – Español, 1. (Juvé, 2-1).
Europa, 2 – Real Unión de Irún, 1. (Villaverde, 2-1).
Villaverde anotó el gol del visitante en el último minuto del encuentro.

4ª jornada:
Real Madrid, 3 – Europa, 1. (Alcázar, 3-1).
Alcázar anotó el gol de honor dos minutos antes de finalizar el partido.
Athletic de Bilbao, 7 – Deportivo Alavés, 1. (Lecue, 3-1).
Real Unión de Irún, 2 (Luis Regueiro, 1-0; Sagarzazu, 2-2) – Real Sociedad, 4.
Después de empatar Sagarzazu, dos goles de Mariscal al final del encuentro le dieron la victoria a los realistas.

5ª jornada:
Real Unión de Irún, 6 – Español, 1. (Bosch, 3-1).
Europa, 2 – Athletic de Bilbao, 1. (Roberto, 2-1).
Racing de Santander, 2 (Santi, 1-0; Larrinaga, 2-0) – Real Sociedad, 5.
A la media hora el Racing mandaba en el marcador con sus dos goles, pero la goleada de los vascos fue incontestable. Con esta victoria la Real Sociedad se situó líder de la clasificación.

6ª jornada:
Barcelona, 6 – Español, 2. (Edelmiro, 1-1 y 4-2).
Athletic de Bilbao, 5 – Arenas de Guecho, 2. (Gerardo, 3-1; Menchaca, 5-2).
Real Sociedad, 3 – Europa, 1. (Miró, 3-1).
El interior izquierda de los de Gracia marcó a los 37 minutos, cuando la Real ya mandaba en el marcador por 3-0.
Deportivo Alavés, 3 – Real Unión de Irún, 1. (Urtizberea, 0-1).
El delantero irundarra adelantó a su equipo en el minuto 52; después los albiazules pasaron por encima marcando sus tres goles.

7ª jornada:
Deportivo Alavés, 2 (Albéniz, 1-0; Ceballos en propia puerta, 2-3) – Racing de Santander, 5.
Arenas de Guecho, 1 (Calero, 1-0) – Real Sociedad, 3.
El interior realista marcó unos minutos antes de finalizar el primer tiempo. En la segunda mitad los locales le dieron la vuelta al simultáneo.

8ª jornada:
Athletic de Bilbao, 5 – Español, 1. (Juvé, 5-1).
El gol del honor del españolista fue marcado un minuto antes del final.
Europa, 1 (Calvet, 1-0) – Arenas de Guecho, 4.
A los 22 minutos se adelantó el local, pero después cuatro goles de los de Guecho dejaron sentenciado el encuentro.
Racing de Santander, 4 – Real Unión de Irún, 1. (Urtizberea, 4-1).
Real Sociedad, 2 – Real Madrid, 1. (Luis Olaso, 0-1).
Olaso adelantó a los madridistas a los 20 minutos pero dos goles de Bienzobas en cada tiempo otorgaron la victoria a los de San Sebastián.

9ª jornada:
Arenas de Guecho, 4 – Racing de Santander, 2. (Loredo, 0-1; Cisco, 2-2).
Real Unión de Irún, 2 (Elícegui, 1-3 y 2-3) – Athletic de Bilbao, 3.
El delantero irundarra mantuvo las esperanzas de poder empatar pero el 2-3 llegó en el minuto 89, demasiado tarde.

10ª jornada:
Athletic de Bilbao, 12 – Barcelona, 1. (Goiburu, 2-1).
La mayor goleada en la historia de la Liga.
Deportivo Alavés, 1 (Albéniz, 1-1) – Real Sociedad, 2.
Un gol del extremo izquierdo de la Real mediada la segunda parte del encuentro le dio la victoria a los visitantes.
Europa, 1 (Tomás Bestit, 1-2) – Racing de Santander, 2.
A pesar de marcar Bestit poco antes de finalizar la primera parte, el marcador no volvió a moverse en los restantes minutos del encuentro.

11ª jornada:
Ningún encuentro acabó sin goles; en todos, el perdedor logró marcar.

12ª jornada:
Athletic de Bilbao, 7 – Racing de Santander, 1. (Santi, 2-1).
Real Madrid, 1 (León, 1-2) – Arenas de Guecho, 2.
Insuficiente gol del centrocampista madrileño en el minuto 89.
Barcelona, 5 – Real Sociedad, 1. (Bienzobas, 3-1).
Real Unión de Irún, 4 – Europa, 3. (Regueiro, p.p., 0-1; Miró, 1-2; Mauricio, 4-3).
Gol de la victoria a un minuto del final del encuentro.

13ª jornada:
Alavés, 1 (Murúa, 1-0) – Athletic de Bilbao, 4.
El delantero centro local inauguró el marcador a los 14 minutos; después, dos goles de Bata y otros tantos de Chirri e Iraragorri le dieron la victoria a los bilbaínos.

14ª jornada:
Español, 4 – Real Unión de Irún, 2. (Sagarzazu, 1-1; Urtizberea, 4-2).
Athletic de Bilbao, 4 – Europa, 1. (Layola, 3-1).
Real Sociedad, 4 (Cholín, 1-3; Garmendia, 2-4; Bienzobas, 3-4; Cholín, 4-6) – Racing de Santander, 7.
Una de las goleadas de la Liga. Los locales siempre fueron por detrás en el marcador.

15ª jornada:
Arenas de Guecho, 3 – Athletic de Bilbao, 2. (Gorostiza, 3-1; Bata, 3-2).
A punto estuvo de empatar el Athletic. El gol de Bata a los 84 minutos dio esperanzas, pero se desvanecieron con el pitido final.
Europa, 2 – Real Sociedad, 1. (Mariscal, 0-1).
Remontada de los catalanes por obra de Cros y del realista Ilundain en propia puerta.
Real Unión de Irún, 4 – Alavés, 1. (Jáuregui, 0-1).
Muy felices se las prometían los alavesistas cuando se adelantaron en el marcador a los 19 minutos; posteriormente llegó la goleada.

16ª jornada:
Athletic de Bilbao, 2 (Bata, 1-0; Gorostiza, 2-0) – Real Madrid, 4.
A los ocho minutos ya vencían los vascos por dos goles. Al descanso se llegó con victoria madridista por 2-3, confirmándola Eugenio con el 2-4 a falta de once minutos para el final.
Europa, 3 – Español, 1. (Besolí, 1-1).
Real Sociedad, 4 – Arenas de Guecho, 1. (Yermo, 1-1).
Barcelona, 5 – Real Unión de Irún, 3. (Elícegui, 3-1; Luis Regueiro, 3-2; Urtizberea, 5-3).

17ª jornada:
Real Unión de Irún, 4 – Racing de Santander, 3. (Cisco, 3-1; Larrinaga, 3-2; Oscar, 3-3).
Los cántabros llegaron a empatar después de ir perdiendo por 3-0 a los diecinueve minutos. René Petit anotó el gol de la victoria tres minutos antes de finalizar.

18ª jornada:
Barcelona, 3 – Real Madrid, 1. (Eugenio, 2-1).
Racing de Santander, 4 – Arenas de Guecho, 1. (Fernández, 3-1).
Athletic de Bilbao, 1 (Bata, 1-1) – Real Unión de Irún, 2.
El gol del irundarra Urtizberea le dio la victoria a los visitantes en el minuto 61.
Real Sociedad, 2 – Español, 1. (Besolí, 2-1).

El “trofeo” de máximo goleador fue para Bata (Athletic de Bilbao) y Urtizberea (Real Unión de Irún). Curioso el caso de este último, como anotador en las tres primeras temporadas de liga.

La clasificación de los goles inútiles quedó así:

Futbolista Equipo Goles
Urtizberea Real Unión de Irún 4
Bata Athletic de Bilbao 4
Gorostiza Athletic de Bilbao 3
Bienzobas Real Sociedad 3
Iraragorri Athletic de Bilbao 2
Cholín Real Sociedad 2
Calero Arenas de Guecho 2
Menchaca Arenas de Guecho 2
Luis Regueiro Real Unión de Irún 2
Sagarzazu Real Unión de Irún 2
Elícegui Real Unión de Irún 2
Juvé Español 2
Edelmiro Español 2
Besolí Español 2
Santi Racing de Santander 2
Larrinaga Racing de Santander 2
Cisco Racing de Santander 2
Albéniz Deportivo Alavés 2
Calvet Europa 2
Miró Europa 2
Roberto Athletic de Bilbao 1
Garmendia Real Sociedad 1
Mariscal Real Sociedad 1
Mandaluniz Arenas de Guecho 1
Gerardo Arenas de Guecho 1
Yermo Arenas de Guecho 1
Fernández Arenas de Guecho 1
Villaverde Real Unión de Irún 1
Telete Racing de Santander 1
Oscar Racing de Santander 1
Loredo Racing de Santander 1
Arocha Barcelona 1
Goiburu Barcelona 1
García de la Puerta Real Madrid 1
Luis Olaso Real Madrid 1
León Real Madrid 1
Eugenio Real Madrid 1
Lecue Deportivo Alavés 1
Murúa Deportivo Alavés 1
Jáuregui Deportivo Alavés 1
Alcázar Europa 1
Bestit Europa 1
Mauricio Europa 1
Layola Europa 1
Bosch Español 1

En el campeonato se marcaron un total de 384 goles, si bien 71 de ellos no sirvieron para ganar, es decir, un 18,48%.

No se han tenido en cuenta los goles marcados en propia puerta.

De esta manera vamos obteniendo el resumen histórico:

Temporada Goles Liga Goles que no sirvieron para ganar %
1928-29 383 77 20,1
1929-30 420 75 17,85
1930-31 384 71 18,48

El equipo que mejor rentabilizó sus goles fue el Fútbol Club Barcelona; sin embargo, quedó clasificado en cuarta posición por detrás del Ahtletic de Bilbao, Racing de Santander y Real Sociedad, los tres empatados a 22 puntos si bien los bilbaínos se proclamaron campeones por el coeficiente de goles.

Por el contrario, el Europa perdió siete encuentros donde sus jugadores lograron marcar en la portería contraria; así, se reflejó en la clasificación con su descenso a la Segunda División, en la que fue última temporada en la máxima categoría del fútbol español.

Equipo Veces Clasificación Liga
Real Unión de Irún 7
Europa 7 10º
Athletic de Bilbao 5
Arenas de Guecho 5
Deportivo Alavés 5
Español 5
Racing de Santander 4
Real Sociedad 4
Real Madrid 3
Barcelona 2

Realizando un resumen global de las tres temporadas transcurridas obtenemos la siguiente estadística:

EQUIPO 1928-29 1929-30 1930-31 TOTAL
Real Unión de Irún 9 5 7 21
Europa 5 6 7 18
Racing de Santander 8 5 4 17
Arenas de Guecho 5 6 5 16
Real Sociedad 4 6 4 14
Real Madrid 3 6 3 12
Athletic de Madrid 4 7   11
RCD Español 3 2 5 10
Barcelona 3 5 2 10
Athletic de Bilbao 4 0 5 9
Deportivo Alavés     5 5




Resumen estadístico de todas las temporadas del FC Barcelona: 1954-1955




Equipos españoles en la Gran Manzana

De cierto tiempo a esta parte, en un fútbol cada vez más profesional, y no por ello menos endeudado, se han puesto de moda las giras veraniegas de grandes equipos europeos por la geografía estadounidense. El signo del dólar parece empeñado en asomar a los escudos de no pocas potencias británicas, italianas, francesas, germanas o españolas, a medida que distintas Ligas cerradas proliferan en América del Norte, y los desmanes contables fruto de fichajes desmesurados enrojecen los libros mayores a este lado del océano. Esos “bolos” veraniegos en Miami, New York, Los Ángeles, Houston, Filadelfia o Chicago, herederos de aquellos que durante los años 60, 70 y primera mitad de los 80 en el pasado siglo, se enseñorearon de la península para mayor gloria de algunos intermediarios y en detrimento de muchas arcas municipales, hoy contribuyen decisivamente a cuadrar balances, captar patrocinios o extender el “marchandising” por cotos hasta hace bien poco impensables. Pero cometeríamos un error creyendo que estas giras transoceánicas corresponden tan sólo al presente, que no se daban cuando el “soccer”, hace noventa y tantos años, ni siquiera daba en la Costa Este para enhebrar un Campeonato con aspiraciones al profesionalismo real. Basta bucear un poco en el pretérito.

En 1927, el Real Madrid partió de gira hacia Uruguay, Argentina, Perú, Cuba, México y New York, disputando un total de 16 partidos, con 9 victorias, 4 empates y 3 derrotas, éstas contra la selección nacional argentina, el Newell´s Old Boys de Rosario y el Racing bonaerense. Aquella expedición estuvo compuesta por los siguientes jugadores: Vidal, Quesada, Escobal, Urquizu, Prats, Esparza, José M.ª y Lope Peña, Muñagorri, Moraleda, “Monchín” Triana, Trvieso, Gurrucharri, Del Campo, Marín, Menéndez, Félix Pérez y Jiménez Oliván. Les acompañaban como dirigentes Santiago Bernabéu y José García Echániz. El partido en New York tuvo lugar durante la escala de día y medio hasta emprender el retorno a España, con el tiempo muy justo para iniciar la temporada en nuestro país, que no la Liga, pues a este torneo aún le quedaba año y medio para ver la luz.  

El adversario neoyorquino fue el Galicia, equipo compuesto por oriundos hispanos -además de descendientes de nuestro país también los había de alguna nación sudamericana-, y tuvo como escenario el Hawthorne Field, de Brooklyn. A diferencia de los demás choques de la gira, no tuvo un carácter estrictamente recaudatorio, sino más bien de homenaje a los españoles radicados en los bulliciosos márgenes del Hudson. Tal vez por ello el juego resultó un tanto anodino, medio de exhibición, saldándose con diplomática igualada a un tanto. La Ley Seca imperaba en todos los estados de la Unión, y por más que corrieran tiempos de teórica abstinencia, de garitos clandestinos y pistolerismo gansteril, entre redadas policiales, la comitiva fue agasajada con un banquete en el Hotel Pennsylvania, regado abundantemente con una selección de vinos españoles.

Al día siguiente, 28 de setiembre, los madridistas embarcaron rumbo a nuestro país, reapareciendo tres semanas después en Madrid, ante el Real Unión de Irún.

Travieso, uno de los participantes en la primera gira “merengue” con escala en los Estados Unidos.

La vida se empeñó en tratar desigualmente a varios de los expedicionarios. El duro defensa Patricio Escobal fue encarcelado en Logroño durante la Guerra Civil, hasta enfermar seriamente. Luego tuvo que exiliarse, buscó la fortuna en unos negocios que no prosperaron y por fin, tras ardua lucha, ingresaría en el Bureau del Gas y Electricidad de New York, llegando a ingeniero jefe. Ostentaba ese cargo cuando se abordaron las obras para el alumbrado de Queens, el más extenso barrio de la emblemática ciudad. “Monchín” Triana fue asesinado en la aberrante matanza de Paracuellos del Jarama, perpetrada por los republicanos tras distintas “sacas” masivas de las cárceles madrileñas. Una lesión representó la prematura retirada de Travieso, quien convertido ya en entrenador regresó a América, concretamente a México y Venezuela, mientras hacía algún pinito como escritor. El vizcaíno Juan José Urquizu, forjado en los banquillos bajo el paraguas de Mr. Pentland, fue celebrado entrenador de 1ª División durante los años 40, lamentablemente para él los menos rentables en lo económico, puesto que España, emergiendo del dolor y la ruina, estaba para escasos dispendios.            

Sólo cuatro años después del periplo “merengue”, en 1931, volvía a desplegar su juego por la Gran Manzana otro equipo español: el Racing madrileño, representativo del barrio de Chamberí, que además habría de fraguar en tan imponente escenario su definitiva disolución.

Los chamberileros quisieron convertirse en gigantes, tratando de tú a tú al Real y Athletic de Madrid. Como entonces la fortaleza económica de los clubes dependía exclusivamente de lo ingresado en taquilla, su directiva pensó que para nadar en la abundancia resultaba imprescindible contar con un gran estadio. Y sin perder tiempo, endeudándose muy por encima de lo prudente, pusieron manos a la obra. Ese campo, en un área todavía sin urbanizar, mal conectado por el metro y demasiado lejos del ámbito donde se concentraban los seguidores racinguistas, lejos de convertirse en solución fue el último clavo de su ataúd. Era, además, un campo inhóspito, insufrible en días gélidos, de lluvia o viento. Cuando las entidades crediticias empezaron a apretar, los mandamases del Racing, aconsejados por Paco Brú, hombre metido en mil fanfarrias futbolísticas y detentor de tantos cargos remunerados que la afición iba a acabar bautizándolo como “Paco-brá”, cifraron su esperanza en una gira americana, de la que confiaban regresar cargados de dólares. La Federación Centro, empero, viendo las cosas con mucho más realismo, denegó el permiso de partida. Y entonces Paco Brú y los responsables del Racing decidieron armar un equipo con futbolistas de otras entidades, en vano intento de eludir la prohibición. “No es el Racing quien parte hacia América -adujeron-, sino una especie de selección”. Puesto que los federativos se mantuvieran en sus trece y Paco Brú y sus muchachos hicieran oídos sordos, el Racing pechó con un contundente varapalo administrativo.

Fue aquella una excursión por demás desafortunada, disputando partidos casi a destajo por Perú, Cuba, México y los Estados Unidos, entre apreturas económicas, broncas de órdago, una breve estancia en los calabozos policiales e incluso un golpe de estado. De hecho, los partidos de New York tuvieron como único objetivo arañar el dinero preciso para garantizar su supervivencia cotidiana.

Caricatura de Paco Brú, entrenador, factótum y hasta administrador durante la desastrosa gira del Racing madrileño.

Aquellos infortunados futbolistas fueron Ptattko, Alfonso Martínez, Arturo, Bernabéu, Gómez, Mondrgón, Lolín Rodríguez, Tena II, Rey, Morera, Muñoz, Irles, Valderrama, Cosme, Urretavizacaya, Félix Pérez y De Miguel. En México se les unió el excelente Gaspar Rubio, inmerso en una de sus habituales correrías o espantadas. Félix Pérez, que repetía aventura tras su anterior experiencia con el Real Madrid, enfermó en Lima y allí quedó virtualmente abandonado, con la única compañía de su amigo De Miguel. “Lo que hicieron conmigo fue injustificable -sentenció amargamente cada vez que rememoraba tamaño desastre-. Me dejaron tirado. No hubo derecho”. Él siempre había sido hombre reivindicativo, la voz inquieta en el vestuario, durante sus años como jugador “merengue”, y firme partidario de la sindicación deportiva profesional. Aquella dura experiencia en Lima no hizo sino revestir de razón sus vanos llamamientos en pro de la fraternidad gremial. Funcionario de Correos tras su retirada del fútbol, ya jubilado podía vérsele detrás del mostrador de la taberna que heredase de sus progenitores.

El caso es que cuando Paco Brú y sus muchachos partieron en tren hacia New York, contaban con hallar esperándoles la suma de dólares solicitada a la secretaría del Racing, mediante telegrama, para adquirir los pasajes de regreso. Su decepción debió ser mayúscula al verse sin un céntimo. A la desesperada, Brú comenzó a organizar partidos, frecuentemente a cambio de un porcentaje sobre cada entrada vendida, para sufragar el hotel y la manutención. Fueron, claro está, choques más prendidos a la necesidad que inspirados por el afán competitivo. Y de ahí algunos resultados sorprendentes, habida cuenta de que estaban midiéndose a amateurs con muy parcas compensaciones.

Tras su estreno con victoria por 3-1 ante una selección de New York, en el Commercial Field, de Brooklyn, apabullaron al New York Giants en un espacio acotado del Polo Grounds (6-2). En el mismo escenario hincaron la rodilla ante los judíos del Hakoah (1-2), volvieron a perder ante los checos neoyorquinos del Praga Football Club (0-3), empataron a uno con el German-Hungary, cosecharon una nueva derrota contra el Sport Club Portugués (1-3), resolvieron con triste empate a uno su comparecencia ante el German Newark, supieron desquitarse contra el Hakoah en su nueva confrontación (3-1), y acabarían despidiéndose con otra victoria por 1-0 frente a un combinado hispanoamericano. Por fortuna, la intervención de la Embajada española, o del Ministerio de Estado, como entonces recogiera la prensa, y de las federaciones Española y Centro, hicieron posible la repatriación. Pero entre tanto, parte de aquella muchachada se zambulló en las noches neoyorquinas con ese displicente desenfado de la mocedad. Tres o cuatro trabaron amistad con un español allí residente, que se decía “contragánster”. Vamos, que su negocio consistía en robar a otras bandas sus cargamentos de whisky, ginebra o ron. Con él como cicerone, recorrieron funerarias, talleres de costura o garajes, simples tapaderas de antros donde sonaba un jazz electrizante, se bebía hasta caer medio desmayado, o se bailaba el charlestón. Recorrieron en coche las inmensas avenidas, sintiéndose hormigas bajo las moles de cemento y cristal, cruzaron el puente entre nieblas nocturnas, dejándose mecer por las sirenas portuarias mientras creían ser, siquiera durante unos minutos, millonarios de película.

Escudo del refundado New York Hakoah, heredero sentimental del club al que se enfrentara por partida doble la expedición chamberilera.

De vuelta en España tuvieron que sumergirse en la realidad. El Racing firmaba su disolución, apuntillado por la Territorial de Centro, al impedirle participar en ninguna competición, como castigo a su desobediencia. Por tanto, toda aquella aventura se resolvía para los expedicionarios sin un céntimo que llevarse al bolsillo. Y casi en paralelo llegaban noticias de que el “contragánster” español, su guía turístico por los escondrijos de la aún vigente Ley Seca, había acabado del único modo posible: acribillado a tiros.

Mucho más favorable resultó la incursión del F. C. Barcelona en 1937, mientras nuestro país se desangraba en la barbarie de una guerra incivil. Después de disputar 9 partidos en México, jugó otros tres en New York, derrotando sucesivamente al Hispano Club (4-2) y a una selección hispanoamericana por partida doble (4-3 y 2-0). En esos encuentros los azulgrana formaron con Urquiaga; Zabalo, Rafa; Argemí, García, Balmanya; Munlloch, Escolá, Gual, Tache de Los Heros y Pagés. Algunos, como Urquiaga, García, Munlloch o Tache de Los Heros, habrían de residir largo tiempo en México, e incluso fallecer en tierra azteca, luego de haber enraizado en ella, al igual que otros componentes de la expedición sin presencia en New York, como el portero Iborra, o el extremo internacional Vantolrá.

La posguerra no fue precisamente un buen periodo para confraternizar con el imperio americano. Franco y su régimen, luego de sus coqueteos con el Eje Berlín-Roma, distaban mucho de estar bien vistos por aquellas latitudes. Tuvieron que pasar casi 20 años para que las malas relaciones se distendiesen, por puro interés geoestratégico. El gobierno franquista precisaba un reconocimiento internacional, para abrirse al exterior y dar por finiquitada la triste etapa autárquica, en tanto Washington, erigido en sheriff de occidente, plantaba cara al comunismo no sólo mediante una caza de brujas doméstica, sino desplegando a su ejército por Europa. En plena Guerra Fría, nuestro país se convirtió en pieza codiciada para la instalación de bases navales y aéreas estadounidenses. Prácticamente con ellas se afianzó en la vida nacional una especie de zarzaparrilla ya conocida por todos, gracias al cine de Hollywood: la Coca-Cola. Finalmente el presidente norteamericano Eisenhower acabaría paseando por las calles de Madrid -diciembre de 1959-, convirtiéndose en el segundo mandatario mundial reunido con el dictador, desde que Hitler lo hiciera en 1940. Y poco antes, mientras las cancillerías de ambos lados del océano planeaban cómo escenificar un pacto de amistad y colaboración, el Real Madrid volvía a partir de gira americana, con otra escala en New York.

Escolá, uno de los atacantes que saltó al campo en New York luciendo la camiseta del F. C. Barcelona.

Ocurrió en julio de 1959, aprovechando el descanso vacacional de nuestras competiciones, con partidos en Ámsterdam, Bogotá, Cali, Quito y la Gran Manzana, puesto que los previstos en México no pudieron llevarse a cabo por razones ajenas al club. Su balance deportivo no pudo ser mejor: 28 goles a favor, por 6 en contra, desglosados de este modo. En Ámsterdam 4-1 a favor. En Cali otra victoria por 5-2. Nuevo triunfo en Quito, 5-1. En Bogotá, frente al entonces potente Millonarios, empate a un gol. Y en New York sendas goleadas por 6-2 y 8-0.

Entre los desplazados, y junto al masajista Benedicto, figuraban Berasaluce, Domínguez, Marquitos, Zárraga, Rial, Di Stefano, Puskas… o el jovencísimo Manolín Bueno, cuya abundante clase no iba darle para desbancar de la titularidad al eterno Paco Gento. José Samitier, secretario técnico, tuvo que hacer las veces de entrenador, puesto que aún no se había cerrado la contratación del brasileño Fleitas Solich. Para despejar los últimos flecos, éste se incorporó a la expedición en Cali y asistió al partido de Quito. Una vez pulidos los matices con Santiago Bernabéu, viajaría a Río de Janeiro comisionado para ultimar un acuerdo con el interior y campeón mundial “Didí”. Osterreicher se hizo cargo de la administración durante todo el recorrido. Y al entonces tesorero Raimundo Saporta le faltó tiempo para facilitar las cifras económicas del periplo: “En Nueva York se depositaron 120.000 dólares, concretamente en el Instituto Español de Moneda Extranjera, tal y como la Ley ordena. Queda pendiente otra partida de 25.000 dólares, como indemnización por los partidos no disputados en México por razones del todo ajenas a nosotros. Esos 150.000 dólares largos serán destinados a levantar la futura Ciudad Deportiva”.

Como en 1959 los vuelos transoceánicos estaban al alcance de muy pocos y constituían novedad, la prensa se hizo eco de numerosos detalles. El salto directo New York – Madrid en el turbohélice de Iberia “Santa María” duraba 12 horas. La llegada a Barajas debería haberse producido a las 10,40, pero se matizaba: “Su retraso fue simplemente de 25 minutos”. El presidente blanco Santiago Bernabéu, que repetía tras la experiencia de 1927, también desgranaba pormenores junto a su vicepresidente Muñoz Lusarreta y el austriaco Osterreicher: “Todo ha salido a la perfección. Además, en Nueva York la tripulación de la motonave “Covadonga” estuvo presenciando uno de los partidos, con pancartas y banderas nacionales. Durante el descanso se fotografiaron con los jugadores y no pararon de animar en todo momento. Su comportamiento fue tan formidable que hoy mismo enviaré a la “Transmediterránea” una carta de agradecimiento, de igual modo que dirigimos desde la ciudad de los rascacielos dos telegramas a Paris y Toledo, felicitando a Federico Martín Bahamontes por su victoriosa hazaña en el Tour”. Según Osterreicher, al decir de los cronistas neoyorquinos allí no se había visto hasta entonces jugar al fútbol como lo hizo el Madrid. Pero Zárraga puntualizaba en su condición de capitán: “Lo malo es que en Estados Unidos no dieron a los partidos la publicidad que se merece el Madrid”. Vamos, que el graderío estuvo un tanto deslucido.

José M.ª Zárraga, con las 5 Copas de Europa que contribuyó a ganar vistiendo de blanco. Fue el capitán en la gira americana que ayudaría a sufragar la Ciudad Deportiva “merengue”.

Mediados los años 60, el barcelonés Real Club Deportivo Español también tuvo un paso fulgurante por los Estados Unidos, aprovechando el paréntesis vacacional de nuestras competiciones. Canadá, para entonces, ya disputaba una Liga propia, concentrada fundamentalmente en la costa atlántica, donde por cierto una de sus estrellas era español de nacimiento. Paralelamente, al otro lado de las cataratas del Niágara y los Grandes Lagos comenzaba a gestarse un arriesgado proyecto de Liga manifiestamente profesional. Pero iban a trascurrir bastantes años hasta que otros equipos españoles se animaran a visitar los Estados Unidos como embajadores de nuestro fútbol. Los torneos veraniegos, en la cúspide de su popularidad, concentraban la atención de clubes y tesorerías desde La Coruña a Cádiz, o de Barcelona hasta Huelva, sin pasar de largo por los archipiélagos canario y balear. ¿Para qué asumir recorridos de tantas millas, si podían cerrarse balances similares con menos riesgo y mucha más comodidad?

De cualquier modo, ese paréntesis estuvo cubierto por unas cuantas individualidades, a raíz de que en el territorio de las barras y estrellas tuviera lugar la creación de su primera Liga empíricamente profesional, organizada con agresivos criterios empresariales. Los primeros movimientos se iniciaron en 1966, al rebufo del Campeonato Mundial de Inglaterra, televisado para la antigua colonia británica. Aquella North American Soccer League exigía a los clubes adscritos un depósito de 250.000 dólares, para evitar sobresaltos financieros. Cada plantilla venía a costar unos 400.000 dólares, oscilando las fichas para futbolistas del montón en torno a los 15.000 (casi 900.000 ptas. al cambio de la época, o lo que es igual, toda una tentación para jugadores de segundo rango). Se pagaba semanalmente, igual que en los teatros o cualquier otro tipo de espectáculo, y sobre el presupuesto global de una entidad modesta, como el efímero Toronto Falcons, la mitad provenía de las cadenas televisivas. Lamentablemente el público no respondió, y parece que las emisiones a través de la pequeña pantalla tampoco concitaron gran interés. Pronto tuvieron lugar los descuadres contables, a los que siguió la disolución o quiebra de parte de las entidades. El colapso, en suma, para una Liga cerrada que a la fuerza iba a verse en el trance de reestructurarse.  

Carmelo Cedrún. Tras competir con el At. Bilbao y R.C.D. Español, de Barcelona, colgó los guantes en los Estados Unidos bajo el marco del Baltimore Bay.

Queden, al menos, los nombres de aquellos aventureros arrastrados por la ilusión y un dinero muy tentador, sobre todo a partir de 1968. Náufragos primerizos, los menos, y sobre todo veteranos ansiosos por arañar rendimiento a una de sus últimas singladuras: Juan Santisteban, Carmelo Cedrún, Calixto Méndez, José M.ª Vidal, Antonio Collar, Juan Lima, Miguel Iguarán, Benegas, José Luis Ponce, Enrique Mateos, Jesús Tartilán, Alvarito, Ricardo Ordóñez, Miguel Crespo, Joaquín Rey, José Arranz, Luis Mayoral, Plácido Bilbao, los españolizados Ladislao Kubala y sus hijos Branko y Laszika, Yanko Daucik y su padre, el entrenador D. Ferdinand, Laszlo Kaszas, Tibor Szaalay, Janos Kuszman, el argentino Domingo Arcángel, con paso  por el C. D. Orense, Deportivo de La Coruña, Gimnástica de Torrelavega, Xerez, Alcoyano y U. D. Salamanca, o el balcánico Sergio Kresik, más adelante reconocido personaje de nuestro fútbol en las facetas de jugador activo y entrenador. Parte de ellos se enrolaron en el “soccer” gracias a la mediación del antiguo defensa “colchonero” Alfonso Aparicio, por esa época convertido en intermediario. Y todos, sin excepciones, extrajeron de la experiencia múltiples enseñanzas, habida cuenta que hace casi 60 años el país norteamericano venía a ser para el españolito medio una especie de territorio mágico, en flamante tecnicolor.




La celebración del primer centenario de Félix Martialay

El día 6 de octubre de 2025 se celebró en el Centro Riojano de Madrid el acto en conmemoración del primer centenario de Félix Martialay, fundador entre otros de la revista Cuadernos de Fútbol.

Las organizaciones convocantes del acto fueron la Academia del Fútbol Español y el Instituto de Estudios Históricos Bances y Valdés, y contó con la intervención de Eduardo Torres-Dulce, Manuel Ruiz de Bucesta, José Ignacio Corcuera y José del Olmo. La presentación del evento corrió a cargo de quien suscribe.

El acto tuvo como hilo conductor una idea plasmada por el propio José Ignacio Corcuera en el momento del fallecimiento de Martialay en el año 2009: las tres vidas de don Félix, en referencia a vida militar, a la cinematográfica y a la relacionada con el fútbol.

Para hablar de la vida militar de don Félix contamos con la presencia de Manuel Ruiz de Bucesta, presidente del Instituto de Estudios Históricos Bances y Valdés, que habló en su calidad de guardia civil. Recordó Bucesta en primer lugar cómo para Martialay había una continuidad perfecta entre la vida militar y la vida periodística, pues eran dos formas de servicio a España y de defensa de la patria.

Explicó cómo llegó al grado de teniente-coronel y cómo progresivamente su actuación periodística en El Alcázar fue creciendo en responsabilidad y cargo, hasta ser designado director del periódico. Tras su cierre, fundó La Nación, publicado ininterrumpidamente desde 1991 y en el que Martialay pudo continuar plasmando sus principios de defensa de España y del catolicismo: “Dios y España, el resto es añadidura”.

Por último, Bucesta recordó el episodio del encarcelamiento de Martialay en el castillo de Monjuich en agosto de 1959 por lo que hoy llamaríamos un delito de opinión. Presidio que aprovechó para escribir una aproximación al cine a la que tituló Gramática de un lenguaje.

Eduardo Torres-Dulce no compareció en el acto en su calidad de jurista y exfiscal General del Estado, sino como uno de los más importantes críticos de cine de los últimos decenios. Explicó la trayectoria e importancia de Félix Martialay para la crítica de cine en España, fundamentalmente a través de la revista Film Ideal, que fundó en 1956 y de la que fue director hasta su cierre en 1970.

Equivalente de la revista francesa Cahiers du cinéma, Film Ideal fue considerada en toda Europa como una de las mejores revistas de cine. No en vano, en ella hicieron sus primeros pinitos algunos excelentes literatos como Pere Gimferrer o Terenci Moix, a los que Martialay les dio la primera oportunidad literaria. Junto con ello, Torres-Dulce explicó cómo la revista era de culto ya en el momento de su edición, y que la corta tirada provocaba que los interesados tuvieran que ir de quiosco en quiosco por Madrid buscando un ejemplar. ¡Y qué alegría cuando lo encontraban, y cuánto envidia generaba en el resto! Por lo demás, Torres-Dulce reconoció la importancia fundamental para su trayectoria intelectual de la revista fundada por Martialay.

Por último, y al alimón, tomaron la palabra José Ignacio Corcuera y José del Olmo, académicos numerarios de la Academia del Fútbol, para hablar sobre la importancia de la obra histórica de Martialay en la historia del deporte en general y del fútbol en particular.

José del Olmo recordó la labor fundamental y generosa de don Félix en el desarrollo del Centro de Investigaciones de Historia y Estadística del Fútbol Español (CIHEFE), ahora renombrado como Academia del Fútbol Español. “¿Se trabaja mucho y no se cobra? Me interesa”. Esas fueron las palabras con las que Martialay inició su trabajo en CIHEFE, grupo en torno al cual desarrolló una gran parte de sus investigaciones. Pero siempre como maestro, rodeado de un grupo de discípulos que adoraban su rigor, su capacidad de trabajo y su personalidad desbordante de optimismo y buen humor.

Al margen de textos de tinte periodístico, aunque con contenido retrospectivo, la primera obra propiamente de historia del fútbol fue Implantación del profesionalismo y nacimiento de la liga, de 1996. En esta obra, la narración histórica deja su espacio al estudio documental, al contraste de fuentes primarias y secundarias, a la reproducción literal de los elementos de juicio, y al relato comprensivo de todo ello.

Y esta obra fue fundamental para afrontar el que sería su último reto, escribir la historia del fútbol en la guerra. Una guerra manipulada, una guerra tergiversada, cuando no directamente una guerra inventada. Nos hallábamos en años en los que el sintagma “memoria histórica” comenzó a ser relevante y en los que Martialay se dio cuenta de que el servicio que podía hacerle a España era luchar contra la mentira, contra la propaganda y contra la chapuza.

Y para ello convirtió lo que empezó siendo un libro de historia del fútbol en una colección de nueve tomos de historia de España explicada a través del fútbol. Y eso es precisamente su obra El fútbol en la guerra, un texto histórico combativo contra la mentira permanentemente desperdigada por políticos e historiadores ideologizados. La obra estaba concebida en catorce tomos, pero solo pudo terminar nueve.

Junto con estos recuerdos sobre la importancia de la obra de Martialay relacionada con el fútbol, José Ignacio Corcuera y José del Olmo también hablaron de su faceta más humana, aquella que conocieron directamente a través de muchos años de amistad compartida. Recordaron su generosidad, pero sobre todo su particular forma de ejercer el magisterio. Era amigo y se comportaba como amigo, pero quizá sin siquiera darse cuenta, su amistad era la que brindaba el maestro al discípulo. Esa amistad en la que hay uno que habla y otro que escucha atento, uno que enseña y otro que aprende permanentemente.

Al terminar aquellos, yo mismo tomé la palabra para recordar la majestuosidad de la obra de Martialay, sin duda uno de los autores españoles más prolijos del siglo XX. De su obra póstuma, hemos publicado 33 tomos de historia de la selección española, 9 tomos de la historia del fútbol en la guerra, 5 tomos de artículos periodísticos sobre fútbol y un volumen que resume el fútbol en el franquismo. A estas monografías se suman 18 volúmenes con textos literarios, cuatro monografías sobre cine y cuatro más de guiones radiofónicos. Y esto es solo una parte, porque la crítica cinematográfica está pendiente de recopilación, lo que en el futuro probablemente supongan otros veinte volúmenes.

Y por último, fue invitado a la mesa Ignacio Martialay, hijo de don Félix. Pronunció unas palabras emotivas en recuerdo de su padre, improvisando de forma muy elocuente algunos recuerdos de distintos momentos de su vida. En particular, recordó las tres palabras que guiaron toda la trayectoria de su padre: honradez, integridad y lealtad. Sus palabras fueron muy aplaudidas y con ellas se cerró el acto, dando paso a un vino español en el que los ponentes tuvieron la oportunidad de departir con el numeroso público que concurrió al acto.