Fernando Daucik, el técnico de las cinco copas (1950-1954). Primera parte

Daucik01Una teoría bastante extendida sostiene que el motivo que convenció a Kubala para fichar por el Barça en detrimento del Real Madrid, fue el hecho de que el club catalán accediese a contratar también a su cuñado Ferdinand Daucik como entrenador. Es posible, y también plausible, pero igualmente es preciso tener en cuenta que Daucik tampoco venía «de paquete», pues era ya un valor en sí mismo, y el Barça necesitaba entonces un técnico con garantías, tras la interinidad del animoso Ramón Llorens, que había sustituido provisionalmente, asesorado por Samitier, a un cuestionado Enrique Fernández.

Y es que Daucik no era precisamente un don nadie… Su equipo de «apátridas», el Hungaria, jugaba muy bien, y mostraba unas hechuras técnicas insólitas en nuestros lares, donde los aficionados todavía estaban boquiabiertos recordando la mítica gira del San Lorenzo de Almagro en el invierno 46-47, en pleno aislamiento español, tanto político como deportivo. «Don Fernando» era un magnífico representante de la rica escuela de fútbol centroeuropea, que entonces gozaba de un gran prestigio, pues Austria y Checoeslovaquia habían vivido un gran momento en la década de los 30, únicamente abortado por la Segunda Guerra Mundial, siendo saludadas como auténticas potencias, mientras que Hungría, ahora bajo su nueva administración comunista, lo iba a ser en la primera mitad de los años 50.

Daucik era un «zorro plateado». Apenas tenía 40 años, pero su creciente mechón de pelo blanco le hacía aparentar bastantes más. Y a sus innegables conocimientos técnicos y tácticos, iba a unir ahora una excelente plantilla a sus órdenes. Una plantilla donde figuraban talentos ya contrastados como Ramallets, Seguer, Gonzalvo III, Basora, Cesar o los argentinos Marcos Aurelio y Nicolau, al lado de jóvenes con un gran futuro por delante -Biosca, Segarra o Manchón -, y con su propio cuñado Laszi Kubala como gran estrella, aunque la suspensión federativa emanada de los organismos internacionales le dejaría fuera de juego durante toda la Liga 50-51. Además, Daucik no tardaría en promocionar a otros notables jugadores surgidos de la fértil cantera catalana  (Brugué, Aloy, Vila, Bosch, Gracia o Tejada), incorporando también a fichajes interesantes («Cheché» Martín, debutante en la malhadada Copa del 50, el internacional Aldecoa, el aragonés Moreno, el españolista  Flotats o el checoslovaco Hanke). Todos ellos van a configurar una plantilla de ensueño, un verdadero «Dream Team», mucho antes de que se acuñase la expresión, que dominará el fútbol español con autoridad durante dos temporadas, ganándolo todo, hasta que reaparezca el Real Madrid de la mano de Alfredo Di Stefano.

Al igual que todos los grandes técnicos, Daucik aportaba novedades, unas positivas, otras no tanto…Entre las segundas estaría la innovadora táctica del fuera de juego, que puso en práctica en un partido intrascendente para la clasificación final, pero que no dejaba de ser un «derbi». Aquel Español-Barça disputado en «Sarriá» la tarde del 15 de abril de 1951, pasaría a la historia como la victoria más amplia de los «pericos» sobre sus eternos rivales , desconcertados y pillados por sorpresa con el dichoso «off-side» («orsay», para los castizos). Resultado: 6 a 0

Pero el fiasco no volvería a repetirse, al menos por esa misma causa. Y Daucik iba a brillar poco después gracias a otra de sus genialidades, la osadía de hacer debutar a un joven Andreu Bosch, con 20 sólo años, precisamente en otro «derbi», y conseguir que le saliese bien el experimento, tanto,  que el chico se convertiría inmediatamente en titular y un fijo en las alineaciones, y llegaría pronto a internacional, cuando ser internacional era verdaderamente difícil, pues se disputaban muchos menos partidos entre selecciones que ahora, y no se estilaba la posibilidad de efectuar cambios.

Y luego estaba aquella  otra característica de la que Daucik -que tenía la dosis suficiente de egolatría para triunfar en un negocio tan complicado y competitivo como este- siempre se vanagloriaba: la agudeza y el instinto para cambiar de sitio a un jugador, y sacar de él lo máximo en su nueva demarcación. En el Barça eso ocurriría, sin ir más lejos,  con el canterano Sigfrid Gracia, al que hizo debutar como extremo izquierdo, para  posteriormente  revelarse como un magnífico lateral zurdo (en esa gran tradición de los «3» del Barça, que seguirían los Eladio, Julio Alberto, Sergi Barjuán,  o el actual Jordi Alba), aunque cuando el de Gavá se hizo con el puesto, Daucik ya no ocupaba el banquillo de «Les Corts», y sí el de «San Mamés», donde daría rienda suelta a sus veleidades experimentales

FUTBOLISTA DE ÉLITE

Ferdinand Daucik vino al mundo en la localidad de Sahy, el 30 de mayo de 1910. Sahy era una pequeña población situada en el sur de Eslovaquia, perteneciente entonces al Imperio Austrohúngaro. En la actualidad cuenta con algo más de 8000 habitantes, muchos de ellos de origen magiar, puesto que se encuentra muy cerca de la frontera con Hungría, más cercana a Budapest que a Bratislava. Fue el sexto de ocho hermanos (cuatro varones y cuatro mujeres, una de las cuales, Ana Viola, conocida familiarmente como «Ibi», contraería matrimonio con Ladislao Kubala). Su padre y sus tres hermanos mayores practicaban el fútbol, y le transmitieron su afición por ese deporte. En vísperas de la Primera Guerra Mundial ya tenía auténticas pelotas de cuero, traídas por su progenitor de Viena o Budapest, a dónde le llevaban sus negocios. Apenas levantaba dos palmos del suelo, y ya el balón era su juguete favorito. Sus vecinos, al verle pasar, solían preguntarle: «¿Pelota, dónde vas con el niño?»

Va a comenzar a jugar en un conjunto local, el FK. Slovan Sahy, pasando más tarde al KFC. Majorka Komarno. En 1928, con tan solo 18 años, ficha por el Slovan de Bratislava, donde permanecería por espacio de cinco temporadas, pasando a continuación al SK. Slavia de Praga, el que sin duda era entonces el mejor equipo de Checoeslovaquia, el nuevo país surgido tras la derrota en la Gran Guerra de las Potencias Centrales, y el desmembramiento del Imperio de los Habsburgo. Con el club de la estrella roja de cinco puntas estuvo entre 1933 y 1942. Como futbolista,  Daucik se inició en el ataque, ocupando preferentemente la demarcación de extremo izquierda, pero más adelante se convirtió en un gran defensa lateral, e incluso central, según la novedosa «WM». Con el Slavia va a conquistar 4 ligas checoslovacas, y será también internacional en numerosas ocasiones, tomando parte en los Campeonatos Mundiales de 1934 y 1938. Ya veterano, en 1942 y en plena Segunda Guerra Mundial, defenderá asimismo la camiseta de su país de origen, Eslovaquia, que va a tener una breve existencia como nación teóricamente independiente tras la anexión al Reich de la zona de los Sudetes, habitada mayoritariamente por población de lengua alemana, la ocupación del resto de Checoeslovaquia por los Nazis, y su posterior partición en dos entidades: el Protectorado de Bohemia y Moravia, y el Estado títere de Eslovaquia, al frente del cual se situará como presidente un sacerdote católico, Monseñor Josef Tiso (1887-1947), que sería ejecutado al finalizar la contienda a causa de su colaboración con el Tercer Reich.

UN MAESTRO EN EL BANQUILLO

Su carrera como entrenador comienza en 1942, dirigiendo al Slovan de Bratislava. Va a ser seleccionador eslovaco a continuación, hasta 1944, y una vez finalizado el conflicto será también el responsable del combinado de la nuevamente unificada Checoeslovaquia, hasta que problemas de índole política con las flamantes autoridades comunistas, que se habían hecho con el control absoluto en Praga a principios de 1948, le impulsen a abandonar el país. Es entonces cuando se crea el Hungaria, un equipo formado por futbolistas procedentes de países que habían quedado al otro lado del «Telón de Acero»: checoslovacos, húngaros, rumanos o yugoeslavos. Tomó ese nombre debido a que la mayoría de sus componentes eran de origen magiar.

El Hungaria se formó en Italia, donde sus miembros se establecieron  como refugiados. Forzados por la imperiosa necesidad de sobrevivir, decidieron  sacar algo de provecho de sus habilidades, alquilándose allá dónde quisieran verles jugar. Debido a su huida, estos deportistas habían sido sancionados por la FIFA, y no podían tomar parte en competiciones oficiales, pero sí en partidos amistosos. En 1950 el equipo va a ser contratado para disputar varios partidos en España, contra clubes de Primera División y la propia Selección Nacional, que se preparaba para tomar parte en el Campeonato del Mundo que se celebraría en Brasil, tras doce años de parón como consecuencia de la guerra. Según declaraciones del propio Daucik, «aquel equipo convenció por su juego, sistema y poderío», y en sus filas destacaba su  cuñado, Ladislao Kubala. El Real Madrid, que entonces atravesaba por una fase bastante gris, va a interesarse por ambos -según al propio Daucik-, pero finalmente no van a llegar a un acuerdo, y el astuto Pep Samitier, secretario técnico blaugrana, conseguirá llevarse a los dos al Barcelona, que tampoco pasaba precisamente por su mejor momento. Seguramente a los dirigentes «culés» les seducía más el rubio futbolista que aquel técnico que a sus 40 años lucía ya una canosa cabellera, pero Daucik también les solucionaba la papeleta de un banquillo vacío, aparte de ser un técnico de contrastada valía y gran prestigio.

El fichaje de la pareja centroeuropea va a tener lugar en junio de 1950, pero Laszi no podrá alinearse en competición oficial con el Barça hasta abril del año siguiente, ya en el torneo de Copa de 1951, debido a los problemas burocráticos inherentes a su suspensión por la FIFA, al haber huido de Hungría, donde tampoco hacía muy buenas migas con las nuevas autoridades comunistas. Daucik, por el contrario, tomará inmediatamente las riendas deportivas del equipo. El Barça había quedado quinto en la Liga anterior, la 49-50, siendo escandalosamente eliminado de la Copa por un club de segunda División, el Racing de Santander. En «Les Corts» va a encontrarse con la siguiente plantilla a sus órdenes: Ramallets, Velasco, Martín, Curta, Calvet, Segarra, Biosca, Gonzalvo III, Szegedi, Basora, Marcos Aurelio, Cesar, Aloy, Nicolau, Seguer, Manchón, Escudero, Vila Escuer, Torra, Peiró, Tejedor y Canal, más al suspendido Kubala, al que sólo va a poder utilizar en encuentros amistosos.

TEMPORADA 1950-51: RECUPERACIÓN

El Campeonato Nacional de Liga de la temporada 1950-51 arranca el 10 de septiembre de 1950 en «Les Corts». El Barça derrota contundentemente a la Real Sociedad por 8 a 2, con cuatro tantos de Cesar y el siguiente equipo: Ramallets; Calvet, Curta, Martín; Gonzalvo III, Szegedi; Basora, Marcos Aurelio, César, Aloy y Nicolau. En la segunda jornada cae ante el Atlético de Madrid en el «Metropolitano» por un resultado de escándalo, 6 a 4, y en la tercera le endosa un histórico 7 a 2 al Real Madrid en la Ciudad Condal, con tres dianas del argentino Nicolau, para volver a tropezar sorprendentemente en Murcia al domingo siguiente, donde los pimentoneros le superan por 3 a 2.

La irregularidad va a ser la tónica azulgrana en esta campaña, en la que desde muy pronto el equipo se descolgará de los puestos de cabeza, primero liderados por el Real Valladolid, y más tarde por el Sevilla y el Atlético de Madrid, que a la postre serán los dos equipos que se van a jugar el campeonato en la última jornada. Tan sólo en el postrer tramo liguero el Barça se acercará a esas posiciones de cabeza, colocándose únicamente a 2 puntos del líder, el conjunto «colchonero»,  en la fecha 24, pero una derrota en «Nervión» frente al Sevlla, en la jornada número 28, significará su adiós matemático a toda aspiración. Y al domingo siguiente, 15 de abril de 1951, encajará su peor derrota ante el rival ciudadano, el RCD. Español, en el famoso partido en el que Daucik tuvo la «genialidad» ya mencionada de alinear al defensa Calvet como delantero centro (aunque en un reciente partido frente al Málaga había anotado un par de goles), y poner en práctica la táctica del fuera de juego, dispositivo aun no perfeccionado, y que les brindó a los delanteros blanquizales la posibilidad de golear a su histórico contrincante, poniendo en el marcador del viejo «Sarriá», unos guarismos infamantes: 6 a 0. Al final el Barça va a clasificarse en cuarto puesto en aquel torneo, el primero disputado por 16 equipos. Su balance fue de 16 victorias, 3 empates y 11 derrotas, con 83 goles a favor y 61 en contra, una cifra bastante elevada, logrando 35 puntos y 5 positivos.

Sin embargo las cosas van a ser muy diferentes en la Copa, para la cual el Barça va a contar con dos importantes refuerzos: el internacional vasco -y antiguo «niño de la Guerra»- Emilio Aldecoa, procedente del Real Valladolid, y sobre todo el concurso de Ladislao Kubala, una vez superados ya todos los obstáculos burocráticos que se oponían a su participación en encuentros oficiales. Laszi va a debutar  en «Nervión» frente al Sevilla, y el Barça va a poner ya en franquicia la eliminatoria al vencer en el terreno hispalense por 1 a 2, con sendos tantos de Nicolau, refrendando su clasificación en «Les Corts», donde bate ampliamente a los andaluces por 3 a 0, marcando Kubala su primer gol como azulgrana al transformar un penalti con su insólita técnica, claro precedente de la célebre «paradinha.

La siguiente eliminatoria parece bastante más sencilla sobre el papel, pues el rival es el Atlético de Tetuán, recién ascendido aquella misma temporada a Primera División. En la ciudad norteafricana -entonces aun perteneciente a España- todo va a quedar ya visto para sentencia, al triunfar el Barça por 1 a 3, y en el encuentro de vuelta celebrado en «Les Corts» los blaugranas triunfan de nuevo holgadamente, 4 a 1, con el primer «hat-trick» de Kubala como jugador barcelonista. Sin embargo, en las semifinales ya espera un auténtico «hueso», el Athletic de Bilbao, entonces vigente campeón de Copa, y el equipo con mejor palmarés en el «Torneo del KO», con su mítica delantera compuesta por Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza.

En Barcelona los «leones» van a conseguir un excelente resultado, 0 a 0, que les hace concebir grandes esperanzas de proclamarse finalistas ante su propio público en «San Mamés». Llevados por el entusiasmo y la euforia, incluso sus incondicionales van a encargar miles de corbatas con los colores rojiblancos, para lucirlas en una final que se antojaba al alcance de la mano. Pero va a salirles el tiro por la culata, puesto que los azulgranas les dejarán con un palmo de narices -y con las corbatas de regreso al almacén- , al batirles por 1 a 2, con tantos de Nicolau y César. Nueve años después de su última experiencia, el Barça vuelve a clasificarse para el partido decisivo, el que puede coronarle nuevamente como Campeón de España.

El contrincante, teóricamente, tampoco es como para meter mucho miedo: la Real Sociedad de San Sebastián, la misma a la que derrotara el conjunto catalán en la mítica y épica final por triplicado de 1928, en Santander. Los donostiarras cuentan con un buen equipo, en cuyas filas destacan jugadores como Ignacio Eizaguirre, Ontoria, Epi, Barinaga o Alsúa II, dirigidos desde la banda por Benito Díaz, el «Tío Benito». Y efectivamente el partido, disputado en Madrid el 27 de mayo de 1951,  va a discurrir por los cauces esperados, y el Barça vencerá con relativa facilidad por 3 goles a 0, marcados por César  (en dos ocasiones) y Gonzalvo III. Este fue el once campeón, con la notable ausencia de Basora, lesionado en la semifinal: Ramallets (sustituido por  Velasco en el minuto 87); Calvet, Biosca, Segarra; Gonzalvo III, Martín; Seguer, Kubala, César, Aldecoa y Nicolau.

Bajo la sabia batuta de Daucik, el Barça había vuelto a obtener un título -el décimo de su historial copero- , y con Kubala en sus filas, bien secundado por Ramallets, Gonzalvo III, Basora o César, y jóvenes tan prometedores como Biosca, Segarra o Manchón, el club parece haber retornado a la senda de los triunfos. Buen balance, pues, en este primer año del eslovaco  como técnico del conjunto catalán.

1951-52: UNA TEMPORADA PARA ENMARCAR

Para el curso 51-52 se van a producir algunas novedades en la plantilla barcelonista. Causan baja el veterano defensa Curta, Marcos Aurelio, Canal y Peiró, mientras que se incorporan el aragonés Tomás Hernández Burillo conocido futbolísticamente como «Moreno», procedente de la S.D.  Huesca, y los catalanes Bosch, Brugué, Ferrer y Vila Soler. El debut liguero se produce el 9 de septiembre de 1951, nada menos que con un Español-Barça en «Sarriá», aun bajo el recuerdo de la goleada de hacía sólo cinco meses. En esta ocasión el marcador seguirá siendo esquivo para los colores azulgranas, pero tan sólo reflejará un tanto, el conseguido por el españolista Celma al transformar un máximo castigo. Estos fueron los once hombres que puso en liza Daucik para el primer compromiso oficial de la nueva campaña: Ramallets; Calvet, Biosca, Segarra; Gonzalvo III, Martín; Basora, César, Kubala, Tejedor y Nicolau.

Los primeros partidos no se van a desarrollar de forma brillante, con un Barça muy irregular, que vence por la mínima en «Les Corts» al Athletic de Bilbao (1-0), empata a uno en el «Metropolitano» con el vigente campeón, pero cae en su propio feudo ante un buen Valencia (1 a 3), que encabeza la clasificación. Luego el liderato pasará a manos del Atlético de Madrid, pero el Barça continúa dando una de cal y otra de arena, hasta el extremo de que al finalizar la séptima jornada, tras caer derrotado en «El Molinón» por el Sporting de Gijón, los pupilos de Daucik se encuentran en décimo lugar, a nada menos que siete puntos de los «colchoneros», que encabezan la tabla.

Pero a partir de dicho momento, los azulgranas comenzarán a remontar posiciones, aumentando sensiblemente su producción goleadora de la mano de un inspirado Kubala, que cuenta sus partidos por verdaderas exhibiciones de un fútbol nunca visto hasta entonces en nuestras latitudes, con un alarde de técnica y fortaleza física sin precedentes (ante el Celta, por ejemplo, conseguirá marcar cinco goles). La primera vuelta finaliza con los catalanes en cuarta posición, a tan sólo un punto del equipo que entonces lideraba la tabla, el Athletic de Bilbao. En el primer encuentro de la segunda ronda, con el Español como visitante en «Les Corts», Daucik va a dar otro de sus golpes de efecto, propiciando el debut del joven medio volante Andreu Bosch, con tan sólo 20 años. El muchacho, en quien el técnico eslovaco tenía plena confianza, no le va a decepcionar, convirtiéndose desde entonces en titular indiscutible.

Al domingo siguiente el Barça alcanza el liderato tras derrotar claramente al Athletic de Bilbao en el propio «San Mames» (0 a 3), aunque empatado a puntos con el Real Madrid. Lo perderá una semana más tarde, pero ya no se despegará de la cabeza. En la jornada 22 aplasta al Sporting de Gijón en «Les Corts» por 9 a 0, con un registro espectacular de Kubala: siete goles. En la siguiente se encarama de nuevo a la primera posición, tras empatar en «Riazor» con el Deportivo de La Coruña, y en la 25 recibe en la Ciudad Condal al Real Madrid, en un partido que puede decidir el título. Como de hecho así sucedió. Una gran tarde realizadora del veterano César (3 goles y una asistencia) hacen morder el polvo a los blancos, y el Barça se afianza en la clasificación, aunque no logra igualar el «goal average» particular con el cuadro merengue, que le había vencido en la primera vuelta por 5 a 1.

Los de Daucik abren ya brecha siete días más tarde, con su triunfo en «Balaídos» (1 a 2), aventajando en dos puntos a los de Chamartín y en tres a los «colchoneros». Una nueva goleada -7-0 en «Les Corts» al Racing de Santander- deja a los blancos ya a tres puntos, aunque el tropiezo en «Nervión» ante el Sevilla (3 a 0), sitúa ahora a un nuevo pretendiente al trono liguero, el Athletic de Bilbao, a 2 puntos. Pero en la jornada 29 el Barça va a proclamarse ya matemáticamente como nuevo campeón – su quinto entorchado -, al hacerle otro «siete» a la Unión Deportiva Las palmas. Y en la última fecha, se pasea triunfalmente a domicilio en Tetuán, derrotando a los norteafricanos por 2 a 5.

En total, los nuevos campeones han conseguido 43 puntos y 13 positivos, dejando al Athletic de Bilbao, segundo, a tres puntos. El balance es excelente: 19 victorias, 5 empates y 6 derrotas, con la friolera de 92 goles a favor ( a una media de 3 dianas por partido ), y encajando solamente 43 tantos. Pero este triunfo, con ser importante, sólo será el primero de una campaña gloriosa como no se conocía hasta entonces, que tan sólo podrá ser superada casi sesenta años más tarde, en la primera temporada de Pep Guardiola como técnico blaugrana

Tras la Liga, llega en seguida la Copa del Generalísimo, con un adversario de cuidado en octavos, el Atlético de Madrid. Pero sólo lo va a ser teóricamente, puesto que la superioridad blaugrana resultará aplastante: 2 a 4 en  la capital, y 5 a 1 en Barcelona. El siguiente en pasar por el aro será el modesto Málaga, que en la Costa del Sol ya resulta ejecutado con un 0 a 7 sin paliativos, refrendado a continuación por un amplio 6-1 en «Les Corts». El Valladolid, ya en semifinales, tampoco parece un obstáculo insalvable. Sale goleado en su visita a Barcelona, 5-0, aunque pone su honor a buen recaudo en «Zorrilla», al doblegar a los blaugranas por un insuficiente 3 a 1.

La final, celebrada en el nuevo estadio del Real Madrid (un escenario que estaba ya haciéndose habitual),  el 25 de mayo de 1952, enfrenta a los dos grandes conjuntos de la zona mediterránea, Barcelona y Valencia. Los azulgranas forman con Ramallets; Martín, Biosca, Seguer; Gonzalvo III, Bosch; Basora, César, Vila, Kubala y Manchón, mientras que los levantinos – dirigidos por el mítico Jacinto Quincoces – presentan a: Quique; Suñer, Monzó, Asensi; Mir, Puchades; Gago, Pasieguito, Badenes, Buqué y Seguí. Se van a adelantar los «ches» con un inquietante 2 a 0, ambos tantos obra del ex-azulgrana Badenes, pero en el minuto 40 Basora va a hacer el 1-2, y en el 72 Vila equilibra la contienda. Con empate a 2 se llega a la prórroga, donde el Barça va a terminar imponiendo su superioridad física con dos nuevos tantos, marcados por Kubala (en el 96) y César (a un minuto de la finalización del tiempo extra). El Barça se alza de este modo con su undécimo título de Campeón de España.

Pero no hay dos sin tres…Como vigente Campeón de la Liga española, al Barça le corresponde disputar de nuevo la Copa Latina, frente a sus homólogos de Francia, Italia y Portugal. En esta ocasión el torneo se celebra en París, y en el primer partido los blaugranas se deshacen sin demasiados problemas de la Juventus de Turín por 4 a 2. La gran final, disputada el 29 de junio de 1952, les enfrenta al campeón galo, el O.G.C. Niza, un conjunto que venderá cara su piel, aunque a la postre es derrotado por un solitario gol de César. El recibimiento a la expedición barcelonista, desde el momento que esta cruzó la frontera española, va a ser de los que hacen época, agasajados como auténticos héroes en todas las localidades catalanas por las que atraviesa la comitiva.

Aparte de estos tres títulos, el Barça va a conquistar también el Trofeo Duward, que premiaba al equipo más goleador del campeonato liguero, así como la Copa Martini Rossi, galardón que distinguía al conjunto menos goleado. Cinco copas, a las que podría sumarse en teoría una sexta, la «Eva Duarte», que desde hacía unos años venían disputándose los campeones de Liga y Copa, y que en esta edición no tuvo lugar, al obtener el Barça el «doblete». En resumidas cuentas: a falta de otros torneos continentales más enjundiosos, bien podía decirse que el Barça era entonces el mejor equipo de Europa. El binomio centroeuropeo Daucik-Kubala, junto a un plantel de excelentes futbolistas – desde el guardameta Ramallets al extremo izquierdo Manchón -funcionaba ya a pleno rendimiento, y aquel maravilloso Barcelona parecía no tener límites…

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Ramón Llorens, un hombre de la casa (1950)

RamonLlorens01En el protocolo del fútbol profesional, establecido ya hace bastantes décadas, la destitución, cese o dimisión de un entrenador en plena campaña acostumbra ser seguida por el nombramiento de un técnico-puente, hasta que un nuevo responsable es entronizado en el banquillo, con la esperanza de que la situación de crisis se reconduzca de manera positiva, regresen los buenos resultados y el equipo remonte puestos en la clasificación. No siempre se produce esa situación, claro está, y a veces los clubes ya tienen una nueva bala preparada en la recámara para ser disparada, y el relevo se produce de forma automática,  pero es bastante habitual que durante una o incluso varias semanas se mantenga dicha interinidad, y todas las partes implicadas sean conscientes de ello, así como de que tampoco se pueden esperar milagros, sino lo que en términos taurinos se conoce como «una faena de aliño»         En la larga historia del Barça esa circunstancia ha ocurrido en varias ocasiones, una de ellas a mediados de la temporada 1949-50, cuando el uruguayo Enrique Fernández, a cuyas órdenes el club había conquistado las ligas 47-48 y 48-49, así como la primera edición de la «Copa Latina», disputada en 1949, va a soltar las riendas del equipo, debido a los malos resultados y a una serie de puntuales desencuentros con sectores de la afición, la prensa y el propio club (se hablaba de enfrentamientos con varios destacados jugadores de la plantilla, y también con el secretario técnico Josep Samitier, predecesor suyo en el banquillo) Tras la decimoséptima jornada, y dos dolorosas derrotas consecutivas ante Real Madrid y Sevilla, Fernández va a presentar la dimisión, y la Junta Directiva presidida por Agustí Montal i Galobart nombrará en su lugar a Ramón Llorens, antiguo guardameta azulgrana y que entonces se hallaba al frente del equipo de Aficionados, desempeñando una magnífica labor y promocionando excelentes jugadores para la primera plantilla.

PEQUEÑO GRAN PORTERO

Ramón Llorens i Pujadas había nacido en la misma Barcelona, concretamente en el barrio del Poble Sec, en las faldas de la montaña de Montjuich -al igual que lo harían el futuro capitán del Barça y la Selección Española Ferrán Olivella, y el famoso cantautor Joan Manuel Serrat -, el Día de Todos los Santos de 1906. Había ingresado en el club a edad temprana, forjándose en sus categorías inferiores en la posición de portero. A despecho de su escasa estatura, demostró pronto tener grandes cualidades para el puesto. En los años 20 no era tan habitual como hoy en día que los arqueros poseyeran una aventajada estatura, pero ya en el Barça de dicha década actuaban dos míticos guardametas de considerable talla y envergadura, el catalán Ricardo Zamora y el húngaro Frantz Platko. Llorens, para destacar, demostraba cualidades tales como agilidad, reflejos, decisión y valentía. Su debut en la meta azulgrana va a producirse en un partido amistoso celebrado en «Les Corts» el 9 de mayo de 1926, con el Daring de Bruselas como rival. Perdieron los catalanes por 1 a 2, y esta fue su alineación: Llorens; Coma, Borrás; Elías, Ollé, Peiró; Vinyals, Scarone, Casanovas, García y Parera. Se trataba de un equipo cuajado de suplentes, pero en el que llamaba la atención la presencia del gran jugador uruguayo Héctor Scarone, futuro Campeón del Mundo con «la Celeste» en 1930, y que entonces había sido fichado por el Barça, aunque no rindió lo que se esperaba de él, pues nunca llegó a integrarse en el equipo, y abandonaría pronto la disciplina barcelonista.

En las campañas 26-27 y 27-28 el joven Llorens iría entrando poco a poco en la dinámica del equipo, jugando ya con cierta asiduidad. Su momento de gloria llegaría en el Campeonato de España de 1928, en la final disputada en los Campos de Sport de El Sardinero, en Santander, frente a la Real Sociedad de San Sebastián. Una final que va a durar más de un mes, 40 días para ser exactos, pues necesitó de tres encuentros para arrojar un vencedor. El primer partido, celebrado el 20 de mayo, ante unos 18.000 espectadores y bajo una lluvia típicamente norteña, se caracterizará por una gran dureza, siendo incluso calificado de «violento» por la prensa de la época. La primera parte terminó sin goles, y en la reanudación se adelantó el Barça, al marcar Samitier en el minuto 53, empatando los donostiarras cuando faltaban ya pocos minutos para concluir el encuentro, por mediación de Mariscal, en el minuto 83. Fue una auténtica batalla campal, dejando varias bajas en el bando catalán, entre ellas la del guardameta magiar Platko, herido en la cabeza, circunstancia que inspiró el famoso poema de Rafael Alberti, presente en el campo, la «Oda a Platko», en la que, entre otras cosas, se refiere al arquero blaugrana llamándole «oso rubio de Hungría». La lesión le incapacitará para jugar el encuentro de desempate, 48 horas después y en el mismo escenario, y allí va a tener Llorens  su gran oportunidad .

El segundo encuentro, disputado ya con buen tiempo, aunque soplara algo de viento,  va a ser también muy duro, expulsando el árbitro, el mítico Pedro Escartín, al azulgrana Guzmán y al blanquiazul Cholín. Nuestro hombre tan sólo va a encajar un gol, el conseguido por el realista Kiriki en el minuto 32, igualando la contienda Piera en el 69. La nueva igualada obligó a celebrar un tercer partido, de nuevo  en idéntico  escenario, aunque bastantes días más tarde, el 29 de junio de 1928, ya entrado el verano. Tarde soleada y casi lleno (17.000 espectadores), y en esta ocasión  el Barça va a imponerse con cierta claridad, por 3 goles a 1 – resultado con el que se llegó al descanso – , marcados por Samitier (minuto 8), Arocha (minuto 21) y Sastre (minuto 25), mientras que Zaldúa hacía el tanto vasco, que fue el de la momentánea igualada, a los 16 minutos. El partido ya discurrió por cauces más deportivos, aunque el colegiado, señor Pablo Saracho, tuvo que expulsar del terreno de juego a Carulla y a Mariscal por mutua agresión. Así formaron los campeones, que lo fueron por octava vez en su historia, conquistando su primer trofeo en propiedad: Llorens; Walter. Más; Guzmán, Castillo, Carulla; Piera, Sastre, Samitier (capitán), Arocha y Sagi-Barba

El pequeño guardameta barcelonés va a figurar en la expedición que cruzaría «el Charco», en la primera gira azulgrana por Sudamérica celebrada en ese mismo año 28, disputando varios partidos, y algunos meses después, cuando arranca el Campeonato Nacional de Liga, en febrero de 1929, se sentará en el banquillo, aunque no llega a jugar un solo encuentro. Platko primero, y más tarde Nogués, van a cerrarle el acceso a la portería, pero siempre que eran reclamados sus servicios, cumplía como los buenos. En la Liga 30-31, sin embargo, le tocó ser protagonista de la más dura derrota cosechada por el Barça en toda la historia del Torneo de la Regularidad, 12 a 1 en San Mamés ante el Athletic de Bilbao, el 8 de febrero de 1931. Se habló entonces de «huelga de piernas caídas» por parte de los jugadores, deseosos ya de cobrar más dinero en aquellos primeros compases del profesionalismo, pero si hubo algo así, el propio Llorens lo desconocía. El caso es que por primera vez en la Liga un equipo subía dos guarismos al marcador,, con nada menos que siete tantos obra del rojiblanco Bata,  y esta fue la alineación damnificada: Llorens; Zabalo, Portas; Martí, Roig, Castillo; Piera Goiburu (el autor del «gol del honor» azulgrana), Sastre, Arnau y Parera. En 1933, empero, va a causar baja en el club, tras recibir la carta de libertad, pero pronto retornará a él en calidad de jugador «amateur» (en el más genuino sentido del término), sin cobrar un céntimo y como suplente del internacional Nogués, manteniéndose ahí hasta 1936. Su último partido oficial lo jugará el 8 de diciembre de 1935, precisamente en los viejos «Campos de Sport de El Sardinero», escenario de sus momentos de gloria, y ante el Racing de Santander, que derrotó claramente por 4 goles 0 a un Barça que aquel día formó con él en la puerta, más Areso, Zabalo, Raich, Balmanya, Berkessy, Ventolrá, Bardina, Escolá, Enrique Fernández y Pagés. En total, en esas once temporadas, va a disputar 108 partidos.

Cuando estalla la Guerra Civil, colaborar como asesor deportivo con el Comité de Trabajadores que se hace cargo del club tras la trágica muerte del presidente Josep Sunyol en el frente de Guadarrama, fusilado por las fuerzas sublevadas contra el gobierno del Frente Popular, y para evitar que la CNT confisque la entidad. Pero no se va a contentar con dar buenos consejos, sino que volverá a calzarse los guantes de nuevo a partir de 1937. No toma parte en la famosa gira por México y Nueva York, cuyos beneficios apuntalarían la maltrecha economía barcelonista en momentos muy difíciles, pero después llegará a actuar en más de 30 encuentros, tanto de carácter amistoso como   enmarcados en algunas de las competiciones que se disputan en la zona republicana (Campeonato de Cataluña 1937-38  o Liga Catalana de 1938) . Y va a darse la circunstancia de que será herido en dos ocasiones en el curso de los bombardeos que sufre la ciudad de Barcelona por parte de la aviación fascista italiana, una vez en el vientre y la otra en el hombro, según cuentan Josep M. Solé i Sabaté y Jordi Finestres en el libro El Barça en guerra (1936-1939)

DESCUBRIDOR DE TALENTOS Y ENTRENADOR DE EMERGENCIA

Una vez finalizada nuestra contienda fratricida, Ramón Llorens va a permanecer al servicio del Barcelona, haciéndose cargo durante décadas de diversos equipos de las categorías inferiores (infantiles, juveniles, «amateur», filiales…).

Su fructífero trabajo de cantera descubrirá a numerosos jugadores que luego rendirían señalados servicios al Barça. Bajo su sabia dirección el equipo de Aficionados se proclamó Campeón de España el 21 de mayo de 1949, en «Les Corts», al derrotar al Indauchu por 3 a 2, con el siguiente once: Garriga; Roma, Biosca, Blanch; Llabaría, Pintanell; Vallés, Bosch, Aloy, Ferrer y Manchón, con dos goles de Manchón y uno de Ferrer. Muy poco después medio equipo pasaría a formar parte de la primera plantilla del Barça, y concretamente Biosca, Bosch y Manchón no tardarían en ser internacionales. Fue este un partido curioso, pues – tal como contó nuestro compañero José Ignacio Corcuera en un interesante artículo publicado aquí mismo, en el número 46 de Cuadernos de Fútbol -, el Barcelona trató de llevar la final a su propio feudo, para enmarcarla dentro de la celebración de su 50 Aniversario, y para ello ofreció compensar a su rival, la S.D. Indauchu de Bilbao, con la muy respetable suma de 100.000 pesetas de la época, algo a lo que en concreto se opusieron dos destacados miembros del equipo vizcaíno, los hermanos Rafael y Jaime Escudero -más tarde él mismo jugador del Barça-, argumentando que ese hecho contravenía flagrantemente el espíritu «amateur», y negándose ambos en consecuencia a participar en la final.

El 29 de enero de 1950 Llorens va a debutar en el banquillo como entrenador del primer equipo, contando con la ayuda en la sombra del mismísimo Pep Samitier en calidad de «asesor técnico», y formando de hecho un tándem. Y en este caso, va a cumplirse una vez más esa ley no escrita que dice que a nuevo entrenador, partido ganado. 2 a 0 en «Les Corts» al Deportivo de La Coruña, que aquella temporada figuraba en los primeros lugares de la clasificación, con goles del argentino Marcos Aurelio y el gallego Guimerans en propia meta. Formaron ese día: Ramallets; Calvet, Corró, Curta; Gonzalvo III, Gonzalvo II; Basora, Marcos Aurelio, César, Aretio y Nicolau. Sin embargo, a la semana siguiente sufre su primer revés como técnico del Barça. El Valladolid le derrota por 2 a 1 en «Zorrilla» (con gol de Seguer), aunque se trata también de un excelente cuadro blanquivioleta, que esa misma temporada llegará hasta la final de Copa – que perdería ante el Athlertic de Bilbao por 4-1 -, con un magnífico equipo en el que destacaban el guardameta Saso, los hermanos Lesmes en defensa, la línea media Ortega-Lasala, y en el ataque los internacionales Coque y Aldecoa.

Pero en el siguiente desplazamiento se resarce con un excelente resultado logrado en «Atocha» ante la Real Sociedad, 2-4, con tantos de César, Basora, Aretio y Seguer. Y al otro domingo golea al Real Oviedo en «Les Corts», 5 a 0, con un «póker» de César y el tanto restante obra de Nicolau. Aunque la irregularidad del equipo se pone de manifiesto una vez más siete días más tarde, al caer en «Mestalla» ante el Valencia por un claro 4 a 0. Y sin embargo el 5 de marzo es capaz de imponerse en Barcelona al Atlético de Madrid – que a la postre sería el campeón -, con un solitario gol del argentino Humberto Giménez. Al domingo siguiente obtiene un gris empate a cero en Málaga, antes de que el campeonato se detenga para que la Selección Española prepare y dispute la eliminatoria contra su homóloga de Portugal, valedera para la clasificación con vistas al Mundial que ese verano se celebra en Brasil, y en la que el combinado nacional conquistará plaza para un certamen en el que obtendrá un brillante cuarto puesto.

Tras más de un mes de parón, la Liga se reanuda el 16 de abril, con victoria mínima azulgrana en «Les Corts» – 2 a 1 – sobre el Celta de Vigo, otro de los equipos-revelación de la campaña, gracias a los goles de César y Navarro II, finalizando el torneo con un descafeinado «verbi» frente al Español  en «Sarriá», que termina con empate a 2 (César y Gonzalvo III). Llorens había cogido al Barça en octava posición,  con 17 puntos y un negativo, y concluye el campeonato con el equipo ocupando la quinta plaza, con 29 puntos y tres positivos.

Para la Copa del Generalísimo el Barça va a contar con un par de importantes refuerzos, el delantero del Athletic de Bilbao Jaime Escudero, y el defensa del Deportivo de La Coruña José María Martín, un jugador con inquietudes artísticas, y que pronto llegaría a internacional. El sorteo empareja a los catalanes con el Racing cántabro (a la sazón «Real» Santander), que acababa de ascender de nuevo a Primera División tras una excelente temporada, y que contaba con una delantera muy goleadora. El primer partido se celebra en «Les Corts», y el Barça se impone con claridad por 4 a 1, con goles de César y el recién llegado Escudero, ambos por partida doble. La eliminatoria parece en franquía, pero en los «Campos de Sport de El  Sardinero», la tarde del 7 de mayo de 1950, va a saltar la gran sorpresa, y los montañeses conseguirán remontar la desventaja que se traían de la Ciudad Condal, superándola con un concluyente 5 a 1, con goles de Joseíto (2), Nemes, Alsúa II y Echeveste, mientras que Navarro II, ya al filo del tiempo reglamentario, hacía el tanto del honor para los azulgranas, que en esa tarde aciaga, la última de Ramón Llorens como responsable del primer equipo, presentaron la siguiente formación: Ramallets; Calo, José María Martín, Gonzalvo II; Gonzalvo III, Seguer; Basora, Escudero, César, Aretio y Navarro II

Un mes más tarde, el Barça va a descubrir en «Sarriá», el feudo españolista, a un extraordinario jugador que militaba en un equipo de expatriados, el Hungaria, donde actuaban futbolistas huidos de varios países del otro lado del «Telón de Acero» (Hungría, Checoeslovaquia, Rumanía, Yugoslavia…) . El delantero, rubio y fornido, poseedor de una calidad y un físico extraordinarios, se llama Ladislao Kubala, y el conjunto está entrenado por su cuñado, el técnico eslovaco Ferdinand Daucik, antiguo defensa internacional. Tras un corto pero azaroso proceso de negociación, Kubala – que no obstante estaba suspendido por la FIFA, a causa de su huida de Hungría por motivos políticos – suscribe contrato con el Barça, y con él también lo hace su cuñado Daucik, que será  el nuevo inquilino del banquillo barcelonista. Llorens, disciplinadamente, retorna a sus anteriores ocupaciones. En total había dirigido al Barça durante algo menos de cuatro meses, en 11 partidos, con un balance de 6 victorias, 2  empates y 3 derrotas, con 22 goles a favor y 17 en contra, y un porcentaje de triunfos del 54,55%

El 15 de junio de 1952 recibirá en «Les Corts» un merecidísimo homenaje, en un partido en el que el Barça derrotó al Olympique de Niza por 8 a 2, con Marcel Domingo defendiendo la meta del equipo galo. A principios de los años 70 cumplirá sus Bodas de Oro al servicio del Barça, en uno u otro puesto, siempre allá donde le necesitasen. Una peña blaugrana de la localidad vallesana de Rubí, llevará su nombre, y él viajará a menudo acompañando al equipo, en unos tiempos muy diferentes a los actuales, cuando los reveses eran más frecuentes que los triunfos, claro que estos, cuando se producían,  sabían a gloria bendita. Va a fallecer en Barcelona, la ciudad que le vio nacer, el 4 de febrero de 1985, a los 78 años de edad. Algunos años antes, con motivo del 75 Aniversario del club blaugrana, había declarado cosas como las siguientes:  «A mí me ha dado el Barcelona mucho más de lo que yo le di. Yo le presté mi servicio, mi fidelidad y mi apasionamiento, pero él me ha dado la vida». Y añadiría: «el Barça no me debe nada, pero me gustaría que cuando muriera, me envolviesen en su bandera que es la mía. Me gustaría que, una vez muerto, los barcelonistas dijeran que de algo he servido en el Barça y que los jugadores, sean quienes sean, me dediquen el primer gol del siguiente partido». Palabras suficientemente elocuentes y definitorias de lo que es  amor a unos colores, y que no necesitan de ningún comentario.




Enrique Fernández: dos ligas consecutivas, una copa latina … y a la calle (1947-1950)

EnriqueFernandez01En los años 40 el Barça ya tenía una larga tradición en eso de utilizar como entrenadores a antiguos jugadores azulgranas. Así, Greenwell, Forns, Platko, Planas, Guzmán, Nogués, Samitier y quien hoy nos ocupa, Enrique Fernández, van a ocupar su banquillo, buscando tal vez unos mejores resultados deportivos bajo la batuta de profesionales que ya conocían la casa, en mayor o menor grado, una política que se prolongaría en las décadas siguientes hasta llegar a la actualidad, con un ex-futbolísta culé tan carismático como el asturiano Luís Enrique Martínez al frente del equipo.

Después de tres años confiando en Josep Samitier, en los que el Barça había ido claramente de más a menos, la Junta Directiva presidida por Agustí Montal i Galobart, tal vez con la vista puesta ya en la cercana celebración del 50 Aniversario de la entidad blaugrana, decidió la contratación de otro antiguo jugador del club para dirigir al equipo, el uruguayo Enrique Fernández, que había militado en el conjunto barcelonista durante la temporada inmediatamente anterior al estallido de nuestra Guerra Civil, la 35-36, dejando muy buen sabor de boca entre los aficionados catalanes por su gran clase futbolística sobre el césped.

Enrique Fernández Viola era natural de Montevideo, la capital de la República Oriental del Uruguay, donde va a nacer el 10 de junio de 1912. Debuta profesionalmente como futbolista en 1931, en las filas de Nacional, uno de los dos grandes cuadros charrúas, pasando más tarde por otros dos conjuntos de la vecina Argentina, Talleres e Independiente de Avellaneda, para regresar a Nacional y cruzar «el Charco» en 1935, enrolándose en la plantilla del Barça. Internacional en 8 ocasiones con la «Celeste» ( con la que gana la «Copa América» de 1935 ), ocupaba la posición de interior izquierdo, desempeñándose con una gran calidad técnica y una más que notable capacidad de trabajo, y se va a insertar en un plantel azulgrana que ya iba mostrando evidentes signos de recuperación , acercándose al nivel de la década anterior después de varios años dando tumbos por las competiciones debido a la retirada o a la marcha de sus mejores futbolistas. En ese Barça de la temporada 35-36, va a encontrarse con jugadores tan destacados como los guardametas Iborra y Nogués, los defensas Areso y Zabalo, los medios Raich y Balmanya, y los delanteros Ventolrá, Escolá y Munlloch.

Esto es lo que escribe acerca de  Enrique Fernández el historiador barcelonista Jaume Ramón en un artículo publicado el 18 de diciembre de 1968 en el «Extra» navideño de la revista «Barça», que hacia el numero 683 de dicha publicación: «Ficha por el Barcelona en la temporada 1934-35, a las postrimerías de la misma, jugando el Campeonato de España en el que somos eliminado por el Levante en tercer partido jugado en «Torrero» (Zaragoza). En la temporada 1935-36 es donde el uruguayo nos demuestra su gran clase formando ala con el joven Munlloch. Su infiltración en el área es prodigiosa, así como sus lanzamientos al extremo. Fernández se convierte en la estrella del Barcelona y es hombre base del equipo. La Guerra Civil le devuelve a su país de origen, retornando de él para ser entrenador del equipo en las temporadas 1947-48 y 1948-49…»

Fernández va a jugar vestido de azul y grana un total de 39 partidos, marcando 22 goles. El Barça se clasifica en la Liga en quinta posición, pero en la Copa de España llega hasta la final, en lo que va a ser el último Madrid-Barça antes de la Guerra Civil, disputado el 21 de junio de 1936 en el campo valenciano de «Mestalla», y que terminó con el resultado de 2 goles a 1 favorable a los blancos, dejando para la posteridad la famosa imagen de la postrer parada de Ricardo Zamora a disparo del azulgrana Escolá, atenazando el balón entre una nube de polvo a falta de unos pocos minutos para la conclusión del choque. Así formó el Barça aquella tarde: Iborra; Areso, Bayo; Argemí, Franco, Balmanya; Ventolrá, Raich, Escolá, Fernández y Munlloch. El estallido del conflicto fratricida va a pillar a Enrique Fernández fuera de España, de vacaciones en su país, y aunque tenía contrato en vigor ya no regresará, por razones obvias. Vuelve a enrolarse en Nacional, con expreso permiso del Barcelona, pero una grave lesión de menisco en la rodilla derecha le retira de la práctica activa del fútbol prematuramente, con tan sólo 24 años. Pero continuará ligado al «Deporte-Rey» como entrenador, faceta en la que va a destacar tanto o más que como jugador, y así a mediados de la década de los años 40 nos lo encontramos ya dirigiendo precisamente a Nacional, uno de los equipos de su vida

Va a ser Rossend Calvet, un personaje clave en el Barça de esos años, una especie de «superfuncionario» que no sólo se ocupaba de aspectos jurídicos  – su especialidad, ya que era abogado -, quien recomiende encarecidamente su fichaje. Se va a desplazar a Barcelona en barco – no olvidemos que estamos en 1947, con la aviación comercial aun en mantillas -, arribando a la Ciudad Condal tras un largo y tedioso periplo, y el club  rodea su llegada de un insólito secretísimo, ordenándole que no haga declaraciones a la prensa, algo por lo que después los propios dirigentes blaugranas van a pedir disculpas a los medios informativos.

En lo humano, se le recuerda como un hombre sumamente educado y correcto – aunque también se le atribuye algún enfrentamiento sonado con determinado periodista barcelonés – , mientras que en lo profesional fue un entrenador muy competente en los aspectos técnicos. Hoy diríamos de él que sabía leer perfectamente los partidos, y era capaz de improvisar sobre la marcha, cambiar de táctica según iba el encuentro. No se trataba de un hombre excesivamente  versado en materia de preparación física, al igual que ocurría con su predecesor Samitier. Lo suyo era la motivación psicológica de los jugadores, y el planteamiento del partido y sus oportunas variaciones, pero conocía muy bien sus limitaciones y carencias, e intentaba  ponerles remedio. De ese modo, en sus primeros tiempos como responsable del Barça se hacía asesorar en dicho apartado por alguien más capacitado, y recibía lecciones por parte de un profesor de Educación Física, para luego poder llevar  a la práctica esos conocimientos en las sesiones de entrenamiento. Fernández en un principio va a mostrarse también reticente ante las nuevas tácticas, concretamente la famosa «WM», que ya había esbozado su antecesor en el cargo, retrasando a tal efecto al medio centro, e incrustándolo entre los dos zagueros y encomendándole la misión de salvaguardar la parcela central de la línea defensiva, pero finalmente acabará asimilando esta novedad, que ya se aplicaba en el resto de Europa y en otros clubes españoles.

EnriqueFernandez02PRIMER ACTO: 1947-48

Estos son los efectivos humanos con los que el técnico nacido en Montevideo va a contar para su primer curso en «Les Corts»: Velasco, Quique, Elías, Curta, Sans, Gonzalvo II, Gonzalvo III, Calvet, Navarro II, Basora, Seguer, Colino, Cesar, Periche, Bravo, Badenes, Escolá, Canal, Rueda, Amorós, Da Silva, Valle, Noguera y Florencio. Destaca la presencia de dos «ases» de importación llegados con la temporada ya iniciada: el brasileño Lucidio Batista Da Silva, que no cuajaría (las malas lenguas hablaban de su intensa vida nocturna…), y el argentino Florencio Cafferatti, un jugador de extraordinaria clase al que una grave lesión cortó de raíz la que podía haber sido una brillantísima carrera en el Barça. En esa excelente plantilla los hombres clave van a ser el guardameta Velasco, los dos hermanos Gonzalvo, y la fructífera sociedad atacante Basora-César.

El equipo arranca el Campeonato Nacional de Liga 47-48 rondando los primeros lugares de la clasificación. En la octava jornada, tras golear por 4 a 0 al Sporting de Gijón, se sitúa como líder, empatado a puntos con Valencia y Celta, pero pierde dicha posición a domingo siguiente, al salir fuertemente derrotado por el Sevilla en «Nervion», donde se deja también la imbatibilidad de la que disfrutaba hasta entonces. Se va a alejar de la cabeza al perder de nuevo en «Sarriá» en la jornada undécima ( 2 a 1 ), y empatar al domingo siguiente con el Valencia en «Les Corts» ( 1-1 ). La derrota en «San Mamés» ( 3-2 ) en la fecha 13 le aleja ya de la cabeza en cuatro puntos. El Valencia lidera la tabla con cinco puntos de ventaja en la jornada 16, una vez rebasado el ecuador de la competición, pero a partir de ese momento los levantinos irán aflojando, mientras que el Barça esprintará : 4 a 2 al Real Madrid en «Les Corts» (jornada 17), 2-1 al Sabadell también en su feudo (jornada 18), colocándose segundo, a tres puntos de los «Chés».

En la fecha 19 todo sigue igual, pues ambos «gallitos» caen en sus respectivas salidas a Sabadell y Vigo, y por el mismo resultado, 3 a 2, mientras que Atlético de Madrid y Sevilla presentan su candidatura al título. En la jornada 20 el Valencia cae en Bilbao ante el Athletic, y el Barça golea en casa a la Real Sociedad, situándose a sólo un punto de los levantinos, mientras que el Atlético de Madrid pierde 1 a 0 en Alcoy, y el Sevilla cae por 2-0 en Tarragona frente al Nástic. En la 21, el Valencia aplasta al Oviedo en «Mestalla» ( 6-1 ), el Barça triunfa 1-4 en Gijón, y el Atlético de Madrid aguanta el tirón (5-2 al Nàstic en el «Metropolitano»), mientras que el Sevilla se deshincha (cae 2-3 en «Nervion» ante el Real Madrid). Valencia es primero, segundo el Barça a un punto, y terceros los «colchoneros» a 2.. En la siguiente jornada, la que hace el número 22 de la competición, el Valencia gana 0-2 en «El Collao» al siempre animoso Alcoyano, el Barça aplasta al Sevilla en «Les Corts» ( 6-0 ), y los eternos rivales madrileños hacen tablas. El título parece ya un mano a mano entre valencianos y catalanes.

Jornada 23. Respiro del Valencia, que derrota por 3 a 1 al Nástic en «Mestalla», mientras que el Barça no pasa del empate ( 2 a 2 ) en el «Metropolitano». Dos puntos arriba los «Chés», con la perspectiva de recibir al Barça en la Ciudad del Turia en la penúltima jornada. Parecían claros favoritos para revalidar el título… Pero en la jornada 24 no pasan del empate en Madrid, frente a los merengues, mientras que el Barça golea al Español en «Les Corts»  y se sitúa a un solo punto. Y por fin, en la jornada número 25, disputada el 4 de abril de 1948, esto es lo que nos cuenta la estupenda  «Historia de la Liga» de Enrique y Nicolás Fuentes, publicada en 1969-70: «En Mestalla gran expectación por un partido que iba a decidir el título en la temporada que se estaba acabando. Una mala tarde de la defensa valenciana, en especial de su guardameta, facilitó la victoria del Barcelona y con ello las máximas, casi absolutas posibilidades, de lograr el triunfo final por parte de los azulgranas. Se adelantó Seguer para los catalanes en la primera parte, y luego empató Igoa, pero el segundo tiempo ya tuvo neto color blaugrana, con dos nuevos tantos obra de César y Badenes, ante el entusiasmo de miles de hinchas culés desplazados a Valencia». Así formaron ambos equipos, a las órdenes del árbitro señor Galende: por el Valencia, Ignacio Eizaguirre, Díaz, Juan Ramón, Pomar, Puchades, Asensi, Seguí, Rubio, Morera, Igoa y Epi, y por el Barça, Velasco, Elías, Curta, Gonzalvo III, Calvet, Gonzalvo II, Basora, Seguer, César, Badenes y Valle. Siete días más tarde, el  11 de abril de 1948, en la jornada 26 y última, el Barça remacha su éxito de la semana anterior venciendo con claridad al Athletic de Bilbao, 3 a 0 (Seguer, Badenes y Valle). Se proclama Campeón de Liga por tercera vez en su historia, con 37 puntos y 11 positivos. Había ganado 15 partidos, empatado 7 y perdido solamente 4, con 65 goles a favor y 31 en contra.

En la Copa del Generalísimo, sin embargo, no va a poder revalidar ese éxito, pues en la primera ronda en la que interviene, octavos de final, el Atlético de Madrid se muestra como un rival insuperable: 2-0 en el «Metropolitano» y 0 a 0 en la vuelta en «Les Corts». Cerrará la temporada brillantemente, no obstante,  conquistando el llamado «Torneo de Históricos», una competición que la Federación improvisó al ser rápidamente eliminados de la Copa Barcelona, Real Madrid y Athletic de Bilbao, disputándose en formato de liguilla a doble vuelta, y alzándose los blaugranas con el triunfo, al igual que hacen en La Coruña, llevándose  el trofeo «Teresa Herrera» al derrotar al Oporto por 2 a 1, con goles de Seguer y Noguera.

EnriqueFernandez03SEGUNDO ACTO: 1948-49

De cara a la temporada 48-49 estas van a ser las principales novedades que se producen en la plantilla azulgrana: causan baja Sans, Colino, Periche, Badenes, Rueda, Amorós, Escolá, Da Silva, Valle y tres futbolistas internacionales y muy importantes en el Barça de los años 40: Escolá, Bravo y Mariano Martín, minado este último por numerosas lesiones, mientras que son alta el guardameta Ramallets, tras su cesión al Valladolid, el defensa leonés Ricardo Rodríguez «Calo (hermano de César), los catalanes Cerveró, Virgós, Sagrera, Torra, y Serratusell,  y los argentinos  Nicolau y Marcos Aurelio, este ya avanzado el campeonato.. La Liga comienza el 12 de septiembre de 1948, y el Barça arranca con mucha fuerza ( 5 a 2 en «Les Corts» al Real Oviedo, con cuatro goles de César). Al domingo siguiente logra un gran triunfo en el nuevo estadio de «Chamartin» ante el Real Madrid, 1 a 2, y los azulgranas se convierten en líderes. Nueva goleada en la tercera cita liguera (5 a 1 al Coruña en la Ciudad Condal), y primer punto perdido en la cuarta (empate a dos en Tarragona), pero el Barça continúa en cabeza, aunque en la sexta fecha, al perder 1-0 en Sabadell, el Valencia le alcanza en la cabeza de la tabla, superándole al domingo siguiente, donde el Barça tan sólo consigue un empate en «Balaídos» frente al Celta ( 2-2 )

Recupera la primera posición en la octava jornada, tras vencer precisamente al Valencia en «Les Corts», en un encuentro trepidante en el que se pone 4 a 0 en el descanso (con «hat-trick» de Cesar), pero en la segunda mitad casi ve como los «Chés»  le empatan el partido que finaliza 4 a 3, después de otro «triple» del levantino Seguí. Pero en la novena jornada es derrotado 2 a 0 en el «Metropolitano», y el Atlético de Madrid le rebasa por un punto. Luego sería el Real Madrid  quien comandase la tabla durante varias jornadas de la 10 a la 14, siempre entre una gran igualdad, seguido por Atlético de Madrid, Barça y Valencia, hasta que en la fecha 15 los azulgranas derrotan nuevamente a los merengues, esta vez en «Les Corts» por 3 a 1, y son los colchoneros quienes se ponen en cabeza. Vuelve el Real Madrid a situarse arriba entre la 16 y la 18, pero en la 19 el Barça le iguala al ganar al Sabadell (1 a 4), y perder los blancos en Valladolid.

Siguen ambos conjuntos empatados en la jornada 20, con Atlético y Valencia ya distanciados a 4 puntos, pero se estrecha la cabeza al domingo siguiente, pues pierden ambos líderes, y la derrota catalana, precisamente en «Mestalla» ( 4-2 ), da nuevamente alas a los valencianistas, mientras que los rojiblancos se acercan también. Pero en la jornada 22 el Barça se pone de nuevo líder, aprovechando varios tropiezos (caen el Real Madrid en su propio feudo ante el Oviedo, y el Atlético Madrid sale goleado de «Les Corts», 4 a 0). Se aprieta de nuevo la clasificación en la jornada 23, pues el Barça pierde 2 a 0 en «San Mamés». El Valencia se sitúa a un punto, el Real Madrid a 2, y el Atlético a 3. En la jornada vigesimocuarta el Madrid vence en La Coruña ( 0 a 3 ), el Barça golea al Valladolid en «Les Corts» ( 6-0 ), y el Valencia aplasta al Athletic de Bibao en «Mestalla» (5 a 0), con lo que todo queda igual a falta sólo de dos encuentros.

El Barça tiene que visitar el siempre difícil terreno de «Nervión», pero allí va a superar claramente a los locales, pese al apretado 1 a 2 final. El Real Madrid, por su parte, saca adelante su compromiso ante el Nàstic de Tarragona, pero al hallarse a dos puntos del Barça, y con el «goal average» particular a favor de los catalanes, pierde ya todas sus opciones, al igual que el Atlético, a tres puntos. De modo que el único que podía arrebatarle el título al Barça era el Valencia. Si los de Enrique Fernández perdían el último partido ante su eterno rival ciudadano, el RCD. Español, en «Les Corts», y el Valencia lograba derrotar al Sevilla en «Mestalla», sería campeón, pues tenía un mejor registro que el Barça en sus dos confrontaciones entre ambos. Pero no se va a dar el caso.

Ambos equipos sacaron adelante su partido. El Valencia venció a los hispalenses  por 2 a 0, y aunque el Barça pasó por más apuros (se adelantaron los «pericos», pero luego dos tantos de Cesar le dieron la vuelta al marcador), finalmente pudo revalidar su título por primera vez (era su cuarto entorchado liguero). Tras 26 jornadas había obtenido 37 puntos y 11 positivos, sin perder un solo punto en «Les Corts», con 16 victorias, 5 empates y otras tantas derrotas, habiendo marcado 66 tantos, y encajado solamente 36. Además, César Rodríguez se proclamaba también máximo goleador del campeonato, con 28 dianas. La celebración, ante su propio público, no pudo ser más entusiasta, justo en puertas de conmemorar las Bodas de Oro de la entidad.

Esta temporada va a ser testigo también del primer gran triunfo internacional del Barça. Se disputa la primera edición de  la «Copa Latina», participando los campeones de Liga de España, Portugal, Francia e Italia, preludio de las competiciones internacionales que van a aparecer a mediados de la década siguiente (Copa de Europa y Copa de Ciudades en Feria). Los partidos se celebran en terrenos españoles, y el Barça se deshace primeramente del campeón galo, el Stade de Reims, venciéndole en «Les Corts» por 5 a 0, y consigue el trofeo al derrotar en la final, disputada en Madrid el 3 de julio de 1949, en el flamante e inconcluso  estadio de Chamartín, al Sporting de Lisboa por 2 a 1, con goles de Seguer y Basora   y la siguiente alineación: Velasco; Calvet, Curta, Calo; Gonzalvo III, Gonzalvo II; Basora, Seguer, Canal, César y Navarro II

Con anterioridad el Barça había conquistado también la Copa «Eva Duarte», lejano precedente de la actual «Supercopa de España», que enfrentaba al Campeón de Liga y al de Copa, al derrotar al Sevilla por 1 a 0 en Valencia, con un gol de César (19 de diciembre de 1948). No le va a ir tan bien, sin embargo, en la Copa del Generalísimo de 1949. Elimina a partido único al Girona ( 9 a 0 ), y luego al Granada (2 a 2 en la ciudad de La Alhambra y 5 a 2 en Barcelona), pero cae ante el Valencia, pues no consigue remontar el 3-1 adverso encajado en «Mestalla», al vencer únicamente por 3-2 en «Les Corts». No obstante, el balance final de la temporada es magnífico

TERCER ACTO Y TELÓN: 1949-50

La tercera temporada de Enrique Fernández al frente del Barça, la 1949-50, presenta las naturales novedades. En la lista de bajas figuran Quique, Noguera y Florencio, mientras que se incorporan Isal, Corró, los sudamericanos Prais y Salaberry – ambos compatriotas del técnico charrúa – , Matamala, el argentino Giménez,  y Areitio ( estos dos últimos, una vez iniciada la campaña ). La Liga da comienzo el 4 de septiembre de 1949, con mal pie. El Barça es derrotado por 3 a 1 en «San Mamés», pero a la semana siguiente consigue una goleada histórica sobre el Nástic de Tarragona en «Les Corts», 10 a 1. Sin embargo su irregularidad – que va a ser la tónica de toda la temporada – se pone una vez más de manifiesto al ser vapuleado en el nuevo «Chamartín» por el Real Madrid ( 6-1 ). En la cuarta jornada, no obstante, logra otro marcador asombroso, 7 a 0 sobre el Sevilla en la Ciudad Condal, para proseguir con sus altibajos cayendo en la quinta fecha en «Riazor» , ante el Coruña, con una derrota sin paliativos, 3 -0.

Pierde la   Copa «Eva Duarte»  ante el Valencia, vigente campeón copero, por un marcador estratosférico, 7 a 4, aunque muy pronto el club va a celebrar con brillantez sus Bodas de Oro. La Junta Directiva que preside Agustí Montal i Galobart le dará el mayor realce a la efeméride, y entre un aluvión de actos de tipo deportivo, cultural y social, programa un torneo triangular donde el Barça se enfrenta al Boldklubben de Copenhague danés y al Palmeiras de Sao Paulo brasileño y del que sale vencedor, entre vibrantes sardanas, emotivos homenajes y espectaculares sueltas de palomas. Pero una vez reanudado el campeonato liguero, la situación no mejora un ápice.

El Barça se mantendrá siempre alejado de la cabeza de la clasificación, en una temporada muy igualada y abierta, marcando muchos goles, pero también encajando bastantes. Y dos derrotas consecutivas ante el Real Madrid en «Les Corts» ( 2-3 ) y Sevilla en «Nervión» – 5 a 2 –  van a suponer,  tras la disputa de la jornada 17 (22 de enero de 1950), la dimisión de un Enrique Fernández que además estaba abiertamente enfrentado a varios miembros de la plantilla (en concreto, se hablaba de César y los hermanos Gonzalvo, y se especulaba con la posibilidad de que los jugadores le hubiesen hecho «la cama»). En ese momento el equipo era octavo, a 6 puntos del líder, el Real Madrid, con un negativo y un balance provisional de 8 victorias, 1 empate y 8 derrotas. Le va a sustituir un hombre de la casa, Ramón Lloréns, antiguo guardameta de los años 20 y primeros 30, y a la sazón responsable del equipo de Aficionados. Con él en el banquillo, el Barça acabará la Liga en quinta posición, con 29 puntos, a cuatro del campeón, el Atlético de Madrid.

El balance de Enrique Fernández como entrenador barcelonista se va a resumir  en un total de 81 partidos oficiales dirigidos, con 46 victorias, 15 empates y 20 derrotas, 211 goles a favor y 121 en contra. El tanto por ciento de partidos ganados va a ser del 56,79 %. No obstante, y pese al excelente bagaje deportivo ( 2 Ligas y una Copa Latina como principales conquistas ), la estancia de Fernández en el banquillo del Barça no fue precisamente un lecho de rosas. Tendrá enfrentamientos puntuales con algunos miembros relevantes de la plantilla – aparte de los ya mencionados, el más grave se producirá con el defensor Jaume Elías, quien tras chocar con él no volverá a ser alineado -, y sus relaciones con Samitier, secretario técnico del club, no van a ser precisamente idílicas, sino un claro motivo de fricción, especialmente en sus últimos meses como blaugrana, cuando va a tener que soportar además varias pañoladas en el estadio a causa de la mala marcha deportiva del equipo – el público nunca acaba de  comprender que no siempre se puede ganar – y abundantes críticas por parte de la prensa.

Una vez fuera del Barça, el buen técnico uruguayo regresará a su país para dirigir a Nacional, entre 1950 y 1952, pero al año siguiente volverá a España, para ocupar el banquillo de un Real Madrid que llevaba 20 años sin ganar la Liga. Claro que los blancos, tras rocambolescas vicisitudes, se van a hacer con los servicios de un jugador argentino de ralos cabellos rubios y vocación todoterreno, Alfredo Di Stefano, y con él omnipresente sobre el campo, Enrique Fernández se apuntará su tercera Liga española, en la temporada 53-54, rompiendo así con la larguísima sequía merengue en el Torneo de la Regularidad.

No obstante abandonará la entidad presidida por Santiago Bernabéu a mediados del curso siguiente, concretamente tras la jornada 14 y con el equipo situado como líder. Rescinde su contrato de mutuo acuerdo con el club, y el militar cordobés José Villalonga, futuro seleccionador español, toma las riendas del equipo blanco, volviendo a revalidar el título. Fernández dirigirá con posterioridad al Colo-Colo chileno ( con el cual vuelve a ganar un campeonato liguero ), al Sporting de Lisboa, al Real Betis Balompié ( en la campaña 59-60, hasta su cese tras la décima jornada, con los verdiblancos en zona de promoción, siendo sustituido por Sabino Barinaga), a Gimnasia y Esgrima de La Plata – en dos períodos diferentes -, al River Plate bonaerense, al Palestino chileno, y a la Selección de Uruguay entre 1967 y 1969. Va a fallecer en la misma ciudad que le vió nacer, Montevideo, el 6 de octubre de 1985, a los 73 años de edad, dejando tras de sí el recuerdo de un excelente profesional, tanto dentro como fuera del terreno de juego, aunque en una plaza tan difícil como siempre ha sido Barcelona le tocase también recibir críticas, no siempre del todo justificadas.




Tres hermanos en el FC Barcelona

Tradicionalmente se ha considerado que han sido ocho las familias que han dado tres hermanos como jugadores del FC Barcelona, a saber:

Morris – Samuel, Enrique, Junior (1)

Comamala López-Del Pan – Arsenio, Carlos, Áureo

Peris de Vargas – Enrique, Agustín, Lisardo

Orriols Faura – Arturo, Domingo, Manuel

Jordà Pons – Rafael, Joaquín, Jorge

Gonzalvo Falcón – Julio, José, Mariano

López Segú – Sergi, Juli, Gerard

Garcia Junyent – Òscar, Genís, Roger

Estamos en condiciones de presentar tres casos más con lo que serían en total once las familias en esta categoría especial del trío de hermanos que han vestido la camiseta azulgrana:

 Los hermanos ingleses Wallace Midgley:

TresHermanos01– Charles William Wallace Midgley (1885-1942)

Primer partido 13/05/1906, último partido 25/12/1913.

TresHermanos02– Percival Francis Wallace Midgley (1890-1949)

Primer partido 05/05/1910, último partido 07/03/1915.

– Gordon? J? Wallace Midgley

Primer partido 30/10/1910 y segundo (y último) partido 01/11/1910 (ambos con Charles y Percival). La prensa informa que ha jugado en lugar de Manuel Amechazurra, cuyo padre ha fallecido. Se le llama Wallace III y se afirma «desconocemos el juego de Wallace III, pero si es parecido al de sus hermanos puede decirse que este equipo es el más fuerte que habrá presentado el Barcelona en la actual temporada» (2). La esquela de Charles William Wallace nos indica que sus hermanos se llamaban Percival, Guillermo, Luis y Gordon (3).

Los célebres hermanos Armet de Castellví:

TresHermanos03– Francesc Armet de Castellví «Pakán» (1892-1973)

Primer partido 03/03/1912, último partido 05/01/1913.

TresHermanos04– Joan Armet de Castellví «Kinké» (1895-1956)

Primer y último partido 29/04/1916, amistoso contra el equipo suizo Young Boys «marcaron 3 goals en el primer tiempo, siendo obra de Kinké el primero» (4).

TresHermanos05– Jordi Armet de Castellví «Koki»  (1897-1965)

En el equipo infantil del FCB (5) y en el equipo C (en 1913 el FC Barcelona tenía 3 equipos), primer partido 25/06/1913, último partido 14/09/1913. Aunque entrenaba con los primeros equipos desde marzo, leemos «en su equipo (FCB) figuraban dos que son infantiles: Robert y Armet» (6).

Los hermanos navarros Goiburu Lopetegui:

TresHermanos06– Severiano Goiburu Lopetegui (1906-1982)

Primer partido 09/09/1929, último partido 08/07/1934.

– Jesús Goiburu Lopetegui (1905-1979)

Primer partido 02/02/1930, último partido 29/06/1930 .»Goiburu (J.)…que actuó con bastante acierto» (7).

– Estanislao Goiburu Lopetegui (?-1937)

Primer partido 19/06/1930, último partido 21/12/1930. El 19/06/1930 amistoso contra el Reus Deportiu, juegan «Goiburu (J.)» y «Goiburu (E.)» (8).

Notas:

(1) Arrechea, F. Los hermanos Morris. Pioneros del fútbol barcelonés. Cuadernos de Fútbol, diciembre 2014. http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2014/12/los-hermanos-morris-pioneros-del-futbol-barcelones/

(2) El Mundo Deportivo, 03/11/1910; El Poble Català, 30/10/1910, 02/11/1910 y 06/11/1910; La Publicidad, 30/10/1910.

(3) La Vanguardia, 15/12/1942.

(4)  El Mundo Deportivo, 01/05/1916.

(5) La Vanguardia, 01/02/1913.

(6) El Mundo Deportivo, 13/03/1913.

(7) El Mundo Deportivo, 03/02/1930.

(8) El Mundo Deportivo, 20/06/1930.

Agradecimientos: José Alberto Salas, Josep Pablo.




Josep Samitier, el primer entrenador “moderno” del Barça (1944-1947)

Samitier01Para jugar al fútbol como diversión tan sólo hacen falta un grupo de personas – a ser posible número par – un balón que ruede (o algo semejante), y un terreno mínimamente practicable, así como la aceptación tácita de algunas sencillas reglas a las que atenerse. Cuando del juego se pasa al deporte, y para que esas normas se cumplan siempre a rajatabla, van a aparecer unos jueces teóricamente imparciales, el árbitro, y sus auxiliares. Las dimensiones del terreno de juego, de las áreas y de las porterías, se reglamentarán también, y lo que empezó siendo un mero pasatiempo, con los años devendrá en espectáculo de masas, con sus participantes activos convertidos en profesionales, mejor o peor pagados. Y para gestionar esos grupos humanos, mantenerlos en las mejores condiciones físicas y técnicas,  y situarlos sobre el campo con la óptima disposición táctica para vencer al adversario, surgirá la figura del entrenador, que con el paso de los años comenzará a ganar una dimensión mediática, semejante o superior a veces a la de un artista o incluso un político.

En los próximos meses recordaremos la peripecia de distintos técnicos que se han sentado en el siempre difícil y problemático banquillo del Barça. Y para arrancar – y siguiendo un estricto orden cronológico – nada mejor que empezar glosando la personalidad de Josep Samitier, que – con el permiso del hispanofilipino Paulino Alcántara – fue el primer crack «mediático» vestido de azulgrana, y también va a ser el primer entrenador en plantearse su trabajo según unos postulados que luego serían moneda común en el cargo, dejando atrás el amateurismo voluntarista para profundizar en una tarea plenamente profesional, que iría evolucionando al mismo ritmo que el fútbol se convertía en universal espectáculo de masas y caldera de pasiones no siempre bien encauzadas.

EL MAGO DEL BALÓN

Josep Samitier i  Vilalta nació en Barcelona el  2 de febrero de 1902. Desde las filas de un conjunto llamado  Internacional, de la barriada de Sants, dio el salto al Football Club Barcelona en 1919, cuando contaba únicamente 17 años (fichado a cambio de un traje con chaleco y un reloj de esfera luminosa). Allí permanecería por espacio de 13 temporadas, convirtiéndose en el futbolista español más popular de los años 20, la década que alumbró el profesionalismo en nuestro país, junto con su paisano Ricardo Zamora, también compañero de equipo en los primeros tramos de su carrera. Samitier sería un hombre clave en la primera «Edad de Oro»  del club azulgrana, esos mismos «Felices 20», que se sustancia en la conquista de 8 Campeonatos de Cataluña, 5 de España y precisamente el primer Torneo de la Regularidad, la Liga 28-29. Internacional con España en 21 ocasiones ( tomó parte en el debut de la Selección, en los Juegos Olímpicos celebrados en Amberes en 1920), acabó abandonando el club en 1932 – tras disputar 454 partidos, marcando la friolera de 326 goles – a consecuencia de un desencuentro con la directiva presidida por Joan Coma, fichando a continuación por un Real Madrid que entonces todavía no era el «eterno rival» de los blaugranas . Con los blancos estuvo un par de temporadas, en las cuales ganó una Liga (1932-33) y la Copa de 1934, cuya final se disputó precisamente en la Ciudad Condal, en el Estadio de Montjuich. Inmediatamente antes del estallido de nuestra Guerra Civil ya hizo sus pinitos como entrenador, dirigiendo al Atlético de Madrid. Luego pasaría a Francia, donde jugó en el O.G.C. Niza hasta 1939, cuando colgó las botas. Se responsabilizó brevemente del conjunto de la Costa Azul en 1942, y dos años más tarde, debidamente «depurado» por las nuevas autoridades españolas, ya estará en disposición de reintegrarse a nuestro fútbol.

Los primeros años 40, como es bien sabido, no fueron demasiado positivos para el Barça, temas políticos aparte. Deportivamente el equipo tan sólo pudo conquistar el último Campeonato de Cataluña (1939-40), y la Copa del Generalísimo de 1942, tras vencer en una vibrante final disputada en Madrid, en el viejo «Chamartín»,  al Atlético de Bilbao (entonces el nombre oficial del conjunto vizcaíno) por 4 a 3. Esa misma temporada se vio obligado a pasar por el traumático trance de tener que disputar la promoción de permanencia en Primera División, pues al final de la campaña había quedado clasificado en duodécima posición, aunque finalmente solventó el compromiso con relativa facilidad, tras golear al Real Murcia por 5 a 1 en el mismo escenario donde una semana antes se había proclamado campeón copero. Luego, aunque las cosas  mejoraron en las dos siguientes campañas (tercero y sexto, respectivamente), el balance tampoco fue satisfactorio, de modo que en la directiva barcelonista, entonces presidida por un militar, el coronel Josep Vendrell i Ferrer, antiguo Jefe de Orden Público en La Coruña, pensaron que «Sami» podía ser el revulsivo, y le pusieron al frente de un equipo que no acababa de carburar, sustituyendo al ex-guardameta azulgrana Joan Josep Nogués.

El hombre que iba a hacerse cargo de la dirección técnica del Barça  no era un tipo corriente. Había sido un futbolista de excepción, imprevisible y genial dentro de los terrenos de juego, y esa genialidad continuaba fuera del campo. Extravertido y mundano, de espíritu cosmopolita, «bon vivant» y elegante, era gran amigo de celebridades como Carlos Gardel – que incluso le dedicó uno de sus tangos – o Maurice Chevalier, y de él siempre se dijo que tenía una habitación permanentemente a su disposición en el Hotel Oriente, en plenas Ramblas, gestionado por la familia Gaspart, uno de cuyos miembros, Joan Gaspart y Solves (1944), acabaría siendo directivo (vicepresidente entre 1978 y 2000) y finalmente presidente del Barça (2000-2003), aunque no pasara precisamente a la historia por la brillantez deportiva de su mandato ni por la buena gestión económica, no obstante su indudable y acendrado barcelonismo.

EN EL BANQUILLO…

El nuevo entrenador, no obstante, va a encontrarse con una magnífica plantilla, llena de excelentes y jóvenes jugadores, y reforzada por un goleador, el castellonense Basilio. Un grupo humano en el que la experiencia la aportaban los internacionales Raich y Escolá,  así como otro jugador que retornaba del pasado, el defensa Ramón Zabalo, uno de los zagueros importantes en nuestro fútbol de antes de la Guerra. Estos son los hombres de que dispuso el antiguo «Mago del Balón» para afrontar la temporada 1944-45: Velasco, Quique, Elías, Curta, Zabalo, Calo, Benito, Raich, Gonzalvo II, Calvet, Sierra, Sans, Sospedra, Valle, Escolá, Martín, Gonzalvo III, Bravo, Rueda, Basilio, Riba, César y Seguer.

Samitier02Samitier va a introducir una serie de novedades en la preparación del equipo, normas que hoy nos parecen básicas pero que entonces no lo eran tanto, ni muchísimo menos, cuando el fútbol – en teoría profesional -, no era tan exigente y aun no había dejado atrás del todo ese amateurismo voluntarista del que más arriba hablábamos. Por ejemplo, controlar lo que comían y bebían sus pupilos, limitando el consumo de alcohol ( o al menos tratando de hacerlo cuando estaba en su mano ), y vigilando también su dieta alimenticia. Igualmente pondrá énfasis en la necesaria disciplina, estableciendo unos horarios de entrenamiento y unos ejercicios no discrecionales, y sobre todo con sesiones conjuntas, nada de adiestramientos personales, por libre, buscando siempre la mejor compenetración del equipo sobre el terreno de juego. Para conocer a los rivales y preparar tácticamente los partidos no contaba, obviamente, con los sofisticados medios técnicos que existen hoy en día, pero trataba de paliarlo  a su manera. Verbigracia, llevándose a sus jugadores a presenciar encuentros de equipos modestos, para que viesen los fallos que acostumbraban a producirse, y escarmentasen en cabeza ajena, ejerciendo su magisterio en la misma grada, como si estuviese impartiendo una clase. Va a mejorar, por supuesto, la preparación física, a la sazón muy deficiente, pero su auténtico punto fuerte será el trabajo psicológico. Ayudado por su enorme carisma ante los futbolistas, se convertirá en un estupendo motivador, con gran ascendiente sobre ellos. Además, las relaciones entre la plantilla van a soldar fuertes lazos de camaradería y amistad, que se traspasarán al terreno de juego. Son cosas que podían ocurrir entonces, cuando las fichas y los egos aun se mantenían bajo un estricto control. También recurrirá a trucos de viejo zorro, como ampliar las dimensiones del campo de «Les Corts» mediante el sencillo expediente de retirar las sillas de pista que circundaban el césped, con lo cual se ganaban algunos metros y se favorecía el juego azulgrana, más técnico que el de la mayoría de sus rivales. Asimismo introdujo una novedad de tipo táctico, retrasando a uno de los medios e incrustándolo entre los dos defensas, como zaguero central, con lo cual inauguraba el esquema del 3-2-5.

Todas esas innovaciones va a ponerlas en práctica en su primera temporada en el banquillo, ofreciendo una imagen que se hizo clásica, ataviado con su sombrero, su elegante gabán y su bufanda,  y el sempiterno habano entre los labios, todo un dandy. El Barça no abandonará en ningún momento los lugares de cabeza de la clasificación, algo a lo que sus socios y seguidores ya no estaban en absoluto acostumbrados, y en la jornada 17 se puso al frente de la tabla, manteniendo un duro pulso con Real Madrid y Atlético (sic) de Bilbao, hasta que en la penúltima fecha se proclamó campeón matemáticamente, 16 años después de su primer triunfo en el torneo inaugural. Van a ser claves las victorias ante los merengues en «Les Corts» por 5 a 0 y en «Mestalla» frente al Valencia (2 a 3). Sin embargo en la Copa, los «Leones» de San Mamés van a dar buena cuenta del Barça derrotándole en ambos partidos.

En la siguiente campaña, la 45-46, el Barça se refuerza con una serie de delanteros (Gamonal, Morera, Tito, Peralta, Colino, incluso el mayor de la saga de los Gonzalvo, Juli) para suplir a Basilio – que no había cuajado y regresa a las filas del C.D. Castellón – , Riba y Rueda. El equipo vuelve a realizar una buena campaña, y llega a la última jornada con serias posibilidades de revalidar el título. Para ello, sólo tiene que derrotar al Sevilla en «Les Corts», y será campeón. Pero sucede que los andaluces son precisamente el rival a batir, porque con el empate o la victoria la Liga se iría para «Nervión», y en efecto consiguen hacer tablas y coronarse en terreno blaugrana (en lo que es hasta ahora su único entorchado liguero). Y en la Copa, los mismos hispalenses vuelven a ser los verdugos de los barcelonistas, venciendo con un apabullante 8 a 0 en su campo, tras un partido muy duro y accidentado, convirtiendo el choque de vuelta en un mero trámite (1 a 0 a favor del Barça). La única alegría de la temporada se produjo el 23 de diciembre de 1945, en vísperas de la Navidad, cuando el Barça conquistó un lejano precedente de la actual Supercopa de España, la Copa de Oro «Argentina», que enfrentó a los campeones de Liga y Copa de la campaña anterior, azulgranas y rojiblancos bilbaínos, en «Les Corts», en un encuentro de marcador espectacular: 5 a 4 a favor de los locales.

Samitier encara su tercer curso en el banquillo con una plantilla en la que es alta Estanislau Basora, un joven exterior derecho de tan sólo 20 años que pronto se convertirá en leyenda, así como los delanteros Amorós, Canal, Navarro II, Periche y Badenes. César Rodríguez, el «Pelucas» es la indiscutible figura del equipo, su gran referencia atacante, Escolá ya enfila la recta final de su carrera, y en cuanto a Mariano Martín, el ariete se encuentra muy mermado por las lesiones, y su concurso es casi testimonial. A la postre la Liga se la llevará el Valencia, cuando el Atlético de Madrid – que en enero de 1947 va a recuperar su nombre originario, abandonando el de «Atlético Aviación» – parecía tener todos los pronunciamientos a su favor para proclamarse campeón (el Barça no pasa de la cuarta posición). Y la Copa también le sigue siendo esquiva a los catalanes, aunque en esta oportunidad no le eliminará un cuadro de su mismo nivel, sino un conjunto de Segunda Division que acababa de ascender a la máxima categoría, el histórico Gimnástico de Tarragona, el «Nàstic», que triunfa sorprendentemente por 0 a 2 en «Les Corts» en el encuentro de ida, siendo insuficiente la victoria mínima azulgrana en la ciudad imperial a la vuelta.

Samitier03…Y ENTRE BASTIDORES

Los fracasos deportivos llevan siempre aparejada la marcha del entrenador (a veces ni siquiera los éxitos garantizan su continuidad), y estaba claro que para Samitier, igual que  tres años antes para Nogués, había sonado la hora de decir adiós al banquillo barcelonista. De modo que va a cesar en el cargo, con un balance de 89 encuentros oficiales dirigidos, con 51 victorias, 16 empates y 22 derrotas, 182 goles a favor y 127 en contra, y un porcentaje de triunfos del 57,3 % . La nueva junta presidida por Agustí Montal i Galobart colocará en su lugar a otro ex-jugador del club, el uruguayo Enrique Fernández, un interior izquierdo de gran calidad técnica al que la Guerra Civil  cortó de raíz su trayectoria blaugrana. Samitier se convertirá a partir de ese momento en secretario técnico de la entidad, y el Barça  va a aprovechar sus amplios conocimientos futbolísticos y el innegable don de gentes de aquel hombre de mundo, un excelente «public relations» antes incluso de que se acuñe el término. Aunque su fuerte personalidad chocará con algunos de sus sucesores en el banquillo azulgrana, comenzando por el mismo Enrique Fernández. Depuesto este a principios de 1950 (tras conquistar dos ligas consecutivas, en 1947-48 y 1948-49), Samitier se convertirá en «asesor técnico» del entrenador provisional, Ramón Llorens, antiguo portero y compañero suyo en las alineaciones de los «Felices Años 20»

Como secretario técnico va a apuntarse grandes tantos. El primero de ellos, arrebatar en 1950 a Ladislao Kubala al Real Madrid, que ya estaba a punto de contratarlo. Samitier consiguió  que Kubala se decantase por el Barça, y con él vendrá también su cuñado, el entrenador de origen eslovaco  Ferdinand Daucik, que ocupará el banquillo blaugrana durante cuatro temporadas. Los buenos oficios de «Sami»  también tendrán algo que ver con el levantamiento de la suspensión federativa que pesaba sobre Laszi, a causa de su huida de Hungría, y ya por fin en abril del 51 el as centroeuropeo puede disputar encuentros oficiales, iniciando – él y el Barça – una trayectoria triunfal. En 1953 se trae para la Ciudad Condal a otro fenómeno, el argentino Alfredo Di Stefano, a la sazón jugando en el Millonarios de Bogotá. Pero este fichaje se frustrará finalmente por una serie de oscuras circunstancias que bien podrían ser el argumento de una excelente película de intriga, y sobre las que la historiografía barcelonista ha mantenido, desde 1980, la tesis de la existencia de una «mano negra» franquista maniobrando a favor de los intereses del Real Madrid. Para desquitarse del fiasco con la «Saeta Rubia», Samitier «pescará»  a otro gran jugador sudamericano, Ramón Alberto Villaverde, y algunos años más tarde al delantero brasileño Evaristo de Macedo. Ambos triunfaron en su paso por el Barça, ofreciendo un fenomenal rendimiento.

Con la llegada de Helenio Herrera al banquillo azulgrana en 1958, Samitier acabará por dejar de nuevo el Barça, ya que el enérgico temperamento de «HH» reclamaba para sí  amplias parcelas de decisión, más allá de la preparación del primer equipo (política de fichajes y de primas, por ejemplo). De modo que se irá de nuevo con su gran amigo Santiago Bernabéu durante algún tiempo, aunque volverá no tardando mucho a la Ciudad Condal, a su equipo de siempre, convertido ya en una especie de relaciones públicas oficioso del club, y derramando su gran magisterio futbolístico y humano en conferencias, coloquios y entrevistas. Va a fallecer en Barcelona el 4 de mayo de 1972, a la edad de 70 años, y sus exequias constituyeron una sincera muestra de dolor ciudadano, convocando en su último adiós a todo el fútbol español.




Cuando Ramallets jugó con el Real Zaragoza.

Antonio Ramallets Simón, nacido en Barcelona el 1 de Julio de 1924 y fallecido a los 89 años el 30 de julio de 2013, fue, como todos sabemos, uno de los guardametas más brillantes de la historia del Fútbol Club Barcelona, así como de la Selección Española.

Ramallets01

Brevemente, indicaremos que desde que comenzara a alinearse como jugador aficionado local con el Racing del Guinardó, así como después ya con el CE. Europa, San Fernando (Cádiz), Mallorca, Valladolid y finalmente el Barcelona, en la amplia trayectoria del mítico portero figuran en su hoja de servicios con la camiseta del Barcelona  6 títulos de Liga, 5 Copas, 2 Copas Latinas, 2 Copas Eva Duarte, así como 2 Copas de Ferias.

Igualmente, fue el portero menos goleado de la Liga en cinco ocasiones. Se hizo con la titularidad de la portería del Barcelona el 20 de noviembre de 1949 en el Campeonato de Liga, jugando contra el Celta de Vigo, cuando el portero titular Velasco sufrió una lesión, si bien Ramallets ya había debutado anteriormente como portero titular en Liga en la temporada anterior, 1948-49, en partido celebrado en Les Corts el 28 de noviembre de 1948, en la décimo segunda jornada, contra el Sevilla, con resultado de dos goles a uno a favor del equipo local.

Por otra parte, fue internacional en 35 ocasiones con España. Ramallets debutó con en partido oficial en el Campeonato del Mundo de 1950, nada menos que en el estadio Maracaná, contra Chile con victoria de España por dos goles a cero. Pero, al igual que ocurrió en el Campeonato de Liga, Ramallets ya había jugado anteriormente con la camiseta de España jugando en el país azteca contra la selección de Méjico. Había viajado con otro portero, Dauder, que lo era del Gimnástico de Tarragona, y posteriormente lo fue, del Atlético de Madrid y del Celta de Vigo. Al lesionarse Dauder en un entrenamiento, actuó Ramallets, en las fechas de 26 y 28 de mayo de 1950 con resultados 1-3 a favor de España y 0-0 en el segundo encuentro, aunque según los archivos, este cero a cero oficial, celebrado bajo un sol abrasador a las 12 del mediodía, se ganó realmente por 1 a 0. La razón estuvo en la rapidez con que el árbitro del encuentro señaló el final del partido después de que el lanzamiento de nuestro jugador Rosendo Hernández hubiera traspasado la línea de gol del portero mexicano Carvajal; no valió el gol y en consecuencia, los organizadores no quisieron entregar el Trofeo que se disputaba a la Selección española, aunque al final, entrando en razones, concedieron la Copa cuando los jugadores ya estaban en el vestuario.

Pero no es la pretensión de este artículo describir una vez más la amplia biografía del mito azulgrana bautizado, entre otros, con el sobrenombre de “El gato de Maracaná”.

Traemos a Ramallets a “Cuadernos de fútbol” para ampliar el detalle de su participación, al menos por una vez, con el equipo de fútbol del Real Zaragoza.

En la temporada de 1960-1961 Ramallets había jugado, entre otros,  26 partidos de Liga. El Barcelona había perdido la final de la Copa de Europa el 31 de mayo de 1961 en la famosa final jugada contra el Benfica portugués.

Cuando finalizó aquella temporada, Ramallets no había pensado, ni mucho menos, que sería la última de su vida deportiva como jugador de campo. Así, cuando comenzó la pretemporada de la siguiente, 1961-1962, el portero se presentó en el club y comenzó a entrenarse normalmente. En los amistosos que se jugaron, Ramallets se alineó con asiduidad. El detonante fue cuando el equipo se desplazó a Cádiz para disputar el Trofeo Ramón de Carranza en agosto de 1961, donde participaban además del equipo catalán, el River Plate argentino, el Peñarol de Montevideo y el Atlético de Madrid.

El Barcelona había fichado a un joven portero, Pesudo. El día antes de jugarse el primer partido contra el River Plate (26 de agosto, 2-0), el entrenador le indicó a Ramallets que iría con Garay, en representación del Barcelona, a la recepción que se iba a celebrar en el Ayuntamiento. Dicha invitación significaba que no jugaría nuestro portero aquel encuentro de semifinal contra los argentinos, porque solo a los que no iban a actuar se les enviaba a este tipo de eventos. Según hablan los archivos, a Ramallets no le sentó nada bien aquello. Un jugador de su categoría, tantos años defendiendo la portería del Barcelona, no merecía este trato. Y como vio que no iba a jugar mucho aquella temporada, o quizás nada, tomó la determinación de retirarse. Cuando regresaron a Barcelona, después de conquistar el Trofeo Carranza frente al Peñarol (27 de agosto, 2-1 con Pesudo de portero titular), Antonio Ramallets fue a ver al presidente del club planteándole la cuestión de su retirada. Tenía todavía un año más de contrato. El presidente Llaudet, no puso inconveniente a la decisión del jugador.

El 6 de marzo de 1962, en el estadio azulgrana, se le tributó un homenaje a Ramallets, con un encuentro a disputar contra el equipo alemán del Hamburgo, que en la edición de la Copa de Europa anterior había sido un rival dificilísimo, cuando por fin consiguió eliminarlo en un encuentro de desempate disputado en Bruselas (Estadio Heysel, el 3 de mayo de 1962, con resultado de 1 a 0, gol de Evaristo a los 43 minutos). El Delegado Nacional de Educación Física y Deportes, Don José Antonio Elola, a quien acompañó el Delegado Regional, don Juan Antonio Samaranch, le hizo entrega de la Medalla al Mérito Deportivo. El partido finalizó con victoria azulgrana por 5 goles a 1. La alineación azulgrana fue la formada por Ramallets, Benítez, Gensana, Chicao, Segarra, Garay, Zaballa, Evaristo, Martínez, Seminario y Villaverde. Ramallets se retiró a los 24 minutos del primer tiempo, se dice, después de realizar una de las mejoras paradas de su trayectoria, siendo sustituido por Sadurní.

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Cuando la afición española se enteró de la decisión del guardameta y, sobre todo, los demás clubs, no le faltaron ofertas para continuar en activo. Aunque los ofrecimientos fueron muy importantes, Ramallets no quiso volver a jugar. Lo tenía todo ya pensado y decidido y prefirió mantenerse en su postura.

Únicamente, cuando el Zaragoza –club al que entrenó posteriormente- después de mucho insistir por medio de su amigo César Rodríguez, entrenador del equipo, le pidió que les acompañara a la gira que el equipo maño iba a realizar por Sudamérica, al estar lesionado el guardameta Yarza, y dada la repercusión que su presencia tendría en dicha gira, y pensando en que podía quedarse posteriormente en Chile para poder ver in situ el Campeonato Mundial, Ramallets accedió a acompañarlos.

Los partidos que el Zaragoza disputó fueron:

29-4-1962: Argentina – Zaragoza: 1-0.

3-5-1962: Argentina – Zaragoza: 2-0.

6-5-1962: Chile – Zaragoza: 2-0.

9-5-1962: Chile – Zaragoza: 2-0.

13-5-1962: Perú – Zaragoza: 1-4.

16-5-1962: Perú – Zaragoza: 3-1.

En los dos encuentros jugados en Buenos Aires actuó como portero Piñol. De igual manera, los encuentros jugados en Santiago de Chile los disputó también Piñol como portero titular.

Por fin, el 13 de mayo, Ramallets actuó como titular en Lima, en el primer encuentro celebrado en Perú. ¡Y en qué partido fue a debutar ! La alineación del Zaragoza aquel día fue la compuesta por: Ramallets, Cortizo, Delgado, Zubiaurre, Isasi, A. González, M. González (Altalur), De la Torre, Martínez, Seminario y Lapetra. Entre dichos jugadores, dos eran peruanos, Delgado y Seminario.

Por parte peruana, la formación que presentó fue la formada por: D. Zegarra, De la Vega, Bravo, Fleming, Donaire, Grimaldo, V. Zegarra, Nieri, Flores (Lobatón), Uribe y Montalvo.

Con una asistencia de 26.000 espectadores, el primer tiempo finalizó con 1 a 0 a favor del Zaragoza, gol marcado por Seminario, de penalti, a los 17 minutos. En la segunda parte, Altalur, Martínez y Seminario completaron los goles del Zaragoza, marcando por parte de Perú, Lobatón, casi al final del encuentro.

Fue un partido plagado de incidencias, con una trifulca que duró aproximadamente quince minutos, lo que obligó al árbitro Yamasaki a pitar el final del partido once minutos antes del tiempo reglamentario de la primera parte. El motivo se produjo cuando el trencilla expulsó al jugador del Zaragoza, Seminario, y a Bravo, de la selección de Perú, después de que ambos se enzarzaran en una discusión en la que Seminario propinó un puñetazo a Bravo. Muchísimos aficionados se lanzaron al terreno de juego teniendo que intervenir la Policía para que el asunto no tuviera más consecuencias.

Cuando iba a comenzar la segunda parte, los jugadores del Zaragoza no querían salir de su caseta porque aducían que no tenían suficientes garantías para su integridad física. Ante la numerosa insistencia del público asistente, la Federación Peruana, convenció a los españoles  para regresar y jugar la segunda parte. Hecho insólito fue que Seminario y Bravo volvieron al terreno de juego, después de haber sido expulsados. El árbitro del encuentro Sr. Yamasaki fue sustituido, a su vez, por otro colegiado el Sr. G. Hernández.

Tres días más tarde, de nuevo Perú se enfrentó al Zaragoza, esta vez con victoria peruana por 3 goles a 1. Este encuentro lo jugó de nuevo el portero zaragocista Piñol. De este último encuentro, las Agencias de información españolas dieron únicamente una breve noticia del acontecimiento, no constando como partido disputado por el Real Zaragoza en muchas de las fuentes consultadas por el firmante de este artículo. Dejamos constancia de las alineaciones y goles del encuentro: Selección de Perú: R. Bazán, W. Fleming, Donaire, Guzmán, De la Vega, Grimaldo, Zegarra, Nieri, Flores (Lobatón), Uribe (Zeballos) y Montalvo. Por parte del Real Zaragoza formaron: Piñol, Cortizo, Cuéllar, Zubiaurre, Isasi, González, Marcelino, De la Torre (Duca), Chapela, Seminario y C. Lapetra (R. Lapetra). Los goles fueron marcados, en el primer tiempo, por Zegarra a los 41’ empatando Chapela seguidamente. En la segunda parte, goles de Flores y Zegarra a los 6’ y 36’ minutos respectivamente. Arbitró el colegiado Sr. A. Tejada. Posteriormente, ya en la temporada de 1962 y posteriores, entrenó a diversos equipos, entre ellos, Valladolid, Zaragoza, Murcia y Logroñés, entre otros.

P.D.- Mis sinceros agradecimientos a mi compañero Fernando Arrechea, así como a Ernesto Miguel Moreno Ampuero, de Perú.




En busca del peor portero de la historia del fútbol español.

Leyendo el extraordinario informe estadístico de Vidal Viñarás de Blas publicado en esta revista en el que se probaba que Victor Valdés ha sido el mejor portero de la historia de la Liga http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2014/12/guardametas-de-primera-1928-2014/ nos hemos preguntado quien puede ser su némesis: el peor portero de la Liga o incluso de toda la historia del fútbol profesional español. Hemos encontrado a varios candidatos, conozcámoslos:

– Augusto Lobato Rodríguez (Vigo, Pontevedra, 04/01/1930). Portero del Pontevedra en Tercera División pasa al Celta de Vigo en la temporada 1949-1950 y se convierte en el tercer portero del equipo tras Francisco Simón y Gonzalo Marzá. Su gran oportunidad llega en el partido frente al Athletic Club del 8 de octubre de 1950. Simón se lesiona en el minuto 20 cuando el Athletic ya ganaba 2-0 y salta al campo. En los setenta minutos restantes recibe 7 goles para un marcador final de Athletic Club 9- Real Club Celta 4. Como no jugó nunca más en el Celta ni en Primera ese es su balance: 7 goles encajados en 70 minutos o 7 goles encajados por partido. En la temporada 51-52 regresó al Pontevedra.

– Díaz Ledesma. Portero del Real Jaén que jugó 67 minutos de un partido en Primera División el 24 de enero de 1954: Atlético de Madrid 6-Real Jaén 1. En el minuto 23 se lesionaba Joaquín Gascón cuando el marcador estaba 0-0 y nuestro protagonista salía para encajar 6 goles en 67 minutos.

– José Alonso Gantes (La Coruña, 30/03/1931). Portero del Deportivo que juega 2 únicos partidos en Primera División en la Temporada 1955-56: el 5 de febrero de 1956 Deportivo 0-FC Barcelona 7 y el 14 de febrero del mismo año Alavés 4-Deportivo 2. Un balance de 11 goles encajados en dos partidos, 5,5 por partido.

Son tres excelentes candidatos, pero no queremos hacer un estudio estadístico puro y buscamos a un portero de más larga trayectoria aunque sus números no sean tan altos. ¿He aquí nuestro hombre?:

Lluís Miró Doñate (Barcelona, 03/03/1913-Barcelona, 15/09/1991)

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Portero del FC Barcelona de 1939 a 1943, suplente de Nogués. Procedía de la UE. Sants (30-33), FC. Cartagena (33-35), Murcia (35-36). Entrenará al CE. Terrassa (49-52), CE. Sabadell (52-53), Real Valladolid (53-56), Valencia CF. (56-59), Celta de Vigo (58-59), Sevilla FC. (59-61), Barça (61-62), Olympique de Marsella (62-63), AS. Roma (64-65) y Málaga CF. (65-66). Entrenador (no seleccionador) de España en tres partidos amistosos de 1955. Será presidente del Colegio Catalán de Entrenadores y fundador de la Escuela Catalana de Entrenadores. Regentaba un negocio hotelero y un estanco.

Jugó con el FC Barcelona 110 partidos y recibió 221 goles. Media: 2,009 goles por partido.
De estos, son oficiales 70 partidos y 131 goles. Media: 1,871 por partido.

De estos, son del Torneo Nacional de Liga de Primera División 49 partidos y 93 goles. Media: 1,898 por partido.

Y no es que sea la suya la peor media de Primera División, ni siquiera entre los que han jugado un número significativo de partidos, por ejemplo:

 – Francisco Florenza Gubern (Oviedo 1933-42) Encajó 194 goles en 68 partidos, media de 2,853 por partido.

– Vicente Dauder Guardiola (Gimnàstic, At. Madrid, Celta, Hércules, 1948-56). Encajó 174 goles en 64 partidos, media: 2,719.

– José Ramón Nebot Canós (Real Madrid, Valencia, Castellón, 1929-43). Encajo 143 goles en 53 partidos, media: 2,69.

Miró estaría el 31º en este ranking, pero contextualizado los datos, teniendo en cuenta que Miró era el portero del FC Barcelona y analizando todos sus partidos debemos seguir defendiendo su candidatura. Lluís Miró fue el portero de cuatro de las peores derrotas históricas del Barça (aunque tampoco es el portero azulgrana que más goles ha recibido en un partido de Liga, «honor» que corresponde a Ramón Llorens Pujadas por el Athletic 12-Barcelona 1 del 8 de febrero de 1931).

Recordemos esos cuatro partidos negros para el FC Barcelona con Miró en la portería:

29-09-1940. Sevilla. Liga (1ª jornada).

SEVILLA-BARCELONA 11-1
Sevilla: Guillamón, Ricardo, Villalonga, Alcázar, Félix, Fede, López, Torrontegui, Campanal, Raimundo, Berrocal.

Barcelona: Miró, Anguera, Colomer, León, Rosalen, Franco, Valle, Gràcia, Vergara, Va, Bravo.

Árbitro: Torres.

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13-06-1943. Madrid. Copa del Generalísimo (semifinal, vuelta).

REAL MADRID-BARCELONA 11-1

Real Madrid: Marzá, Querejeta, Corona, Souto, Ipiña, Moleiro, Alsúa, Alonso, Pruden, Barinaga, Botella.

Barcelona: Miró, Benito, Curta, Raich, Rosalen, Calvet, Sospedra, Escolà, Martín, César, Valle.

Árbitro: Rodríguez Mato.

13-04-1941. Madrid. Copa Presidente.

ATLÉTICO AVIACIÓN-BARCELONA 6-0

Atlético Aviación: Tabales, Mesa, Aparicio, Escudero, Germán, Machín, Manín, Arencibia, Pruden, Campos, Vázquez.

Barcelona: Miró, Anguera, Benito, Raich, Rosalen, Franco, Sospedra, Gràcia, Martín, Escolà, Bravo.

Árbitro: Mazagatos.

15-02-1942. Granada. Liga (20ª jornada).

GRANADA-BARCELONA 6-0
Granada: Alberty, Millán, Alejandro, Sosa, Bonet, Sierra, Marín, César, Conde, Bachiller, Liz.

Barcelona: Miró, Anguera, Benito, Franco, Rosalen, Llácer, Valle, Gràcia, Martín, Balmanya, Bravo.

Árbitro: Tamarti Falguera.

Incluso teniendo en cuenta las circunstancias que rodearon el 11-1 de Chamartín o no teniéndolas en cuenta como aconsejaba un testigo presencial llamado Juan Antonio Samaranch en las páginas de La Prensa («No se martiricen pensando en las causas de estos hechos los incondicionales del Barcelona. Es un buen consejo. No hay que buscar culpables, porque nos lo hay en el «equipo». Ya hemos dicho que el Barcelona no jugó ni bien ni mal. No existió. No se le vio en toda la tarde: era lo mejor que podía pasar en aquellas circunstancias…»). Incluso olvidando este partido y no computándoselo al bueno de Miró sus registros y actuaciones ahí están.

Desde una óptica estadística pura no puede ser considerado como «el peor guardameta de la historia de la Liga» ni «del fútbol español». Desde una óptica histórica creemos que sí.

LluisMiro03Agradecimientos: Vidal Viñarás de Blas, José Alberto Salas.




Toni Torres: sobriedad, eficacia y regularidad en la defensa azulgrana

Torres01Desde que existe el fútbol profesional, -y ya ha llovido…-ha habido grandes estrellas, y también jugadores llamados «de club», que se mueven con tanta discreción como eficacia, sin generar titulares en los medios, pero manteniendo siempre un rendimiento regular, haciéndose merecedores a la calificación de «notable» en cada partido. Son jugadores que no crean nunca conflictos, que se amoldan a los intereses del equipo, que juegan allá dónde les sitúan los técnicos, sin una protesta, adaptándose con total profesionalidad. Llegan a identificarse tanto con la entidad que defienden, que no podrían imaginarse vistiendo otros colores. Son indispensables para el equilibrio de un conjunto, como sólidos e inamovibles referentes en un paisaje tan cambiante como es el del fútbol. El Barça ha tenido varios así a lo largo de su historia. Uno de ellos fue Toni Torres, titular indiscutible durante toda una década, sin hacer ruido, sobrio y eficaz a machamartillo, un fijo para todos los entrenadores, desde Olsen a Michels, hasta que una mala tarde del equipo y una «manita» en el viejo Sarriá puso prácticamente fin a su carrera, y al año siguiente el técnico alemán Hennes Weisweiler decidió «jubilarle», junto a sus compañeros Rifé y Sadurní. No fue un jugador espectacular, como el andaluz Paco Gallego, ni un prodigio de velocidad o contundencia, cualidades que aureolaban al citado Rifé y a Eladio, respectivamente. Tampoco deslumbró con su clase, a imagen del llorado Benítez, pero siempre ofreció un rendimiento seguro. Procedente de la «Cataluña profunda», de una de esas pequeñas localidades que tantos y tan buenos futbolistas le han suministrado al Barça en sus ya 115 años de historia, supo ganarse el cariño de la afición con su trabajo sordo y tenaz, hecho de cientos de tardes cumpliendo satisfactoriamente con su cometido. Esta es su historia.

DE BALAGUER AL «CAMP NOU», VIA ALICANTE

Antonio Torres García nació en Balaguer, capital de la comarca ilerdense de La  Noguera, el 29 de julio de 1943. La localidad -que hoy es un importante centro hortícola e industrial -tenía entonces poco más de 6000 habitantes. Surgido de un entorno modesto y trabajador, destacó pronto en la práctica del fútbol, una de las pocas diversiones que entonces existían para los chavales, y el Barça le enroló en sus categorías inferiores. Se movía preferentemente por el centro de la defensa, en labores de contención, ayudado por un físico apropiado (alrededor de 1,78 de altura y 75 kilos de peso), y quemó etapas con rapidez, primero en el Juvenil azulgrana (1959-61), luego en el equipo de Aficionados (la temporada 61-62), y más tarde con el Condal, el conjunto filial, a la sazón en Tercera División, donde militó durante la campaña 62-63.

Va a debutar con la camiseta del Barça en un partido amistoso celebrado a finales de esa misma temporada en el terreno del Sant Andreu, donde un combinado blaugrana se impuso a los andresenses  por un marcador estratosférico, 4 a 9. Este fue el equipo que presentó el entonces técnico barcelonista José Gonzalvo, «Gonzalvo II», aquel 21 de abril de 1963: Celdrán (Comas); Borrás, Rodri (Torres), Gracia; Silveira (Albert), Fusté; Zaballa, Kocsis (Pacheco), Rojas, Szalay y Pereda. Una formación, como puede observarse, con varios jugadores condalistas en sus filas. Pero hacerse con un puesto en la primera plantilla era muy peliagudo para el joven futbolista de Balaguer, habiendo competidores tan serios como los internacionales Olivella, Garay, Gensana o Rodri, de modo que va a ser cedido, para rodarse y adquirir experiencia, a un equipo de categoría superior a aquella en la que venía actuando. Su destino será Alicante, uno de cuyos conjuntos representativos, el Hércules, militaba entonces en el Grupo Sur de la Segunda División.

Con el conjunto herculano, que por aquellas fechas  disputaba sus partidos como local en el campo de «La Viña», Torres va a permanecer por espacio de dos temporadas. En la primera, la 63-64, actuará ya en 20 partidos de Liga, una cifra muy respetable, disputando la promoción de ascenso contra el Real Oviedo, aunque el club levantino no podrá alcanzar finalmente su propósito. Y en la segunda ya hará pleno, interviniendo en los 30 partidos, y demostrando una de sus principales cualidades, la regularidad. Tan buen rendimiento le lleva a las convocatorias de  la Selección Olímpica, de cara a la clasificación para los Juegos de Tokyo de 1964 -que finalmente no se logró-, donde actuará en 8 ocasiones.

Visto su excelente desempeño por tierras alicantinas, nada más lógico y natural que los técnicos del Barça deseasen repescarlo, considerándole ya suficientemente preparado para dar el gran salto. Acababa de cumplir los 22 años, e inicia la pretemporada a las órdenes de un nuevo técnico, el argentino Roque Olsen. Junto a él son novedades en la plantilla azulgrana el sevillista Gallego, el levantinista Serafín y el jugador alsaciano, internacional por Francia, Lucien Muller, procedente del Real Madrid, y que no había llegado a un acuerdo con el club blanco para la renovación de su contrato, quedando por lo tanto libre. Olsen no va a contar con él en un primer momento, pues utiliza en la defensa al trío Benitez-Olivella-Eladio, y en la medular pone en liza a los recién fichados Muller y Gallego, este último en funciones más retrasadas. Pero tanto los malos resultados -el Barça, sorprendentemente, va a encajar hasta tres derrotas consecutivas en su propio feudo, alejándose de los primeros puestos de la tabla -como la lesión del propio Gallego, van a forzar al entrenador sudamericano  a hacer cambios en la alineación titular. Es la hora de Torres.

Y bien que aprovecha la oportunidad. Va a debutar oficialmente con el Barça en la ciudad belga de Amberes, el 17 de noviembre de 1965, en partido correspondiente a los dieciseisavos de final de la Copa de Ciudades en Feria, la Copa de Ferias, para entendernos. Caen los catalanes por 1 a 2 (el gol lo marcó Quimet Rifé), y este fue el once que presentaron: Pesudo; Benítez, Olivella, Eladio; Montesinos, Torres; Rifé, Pereda, Zaldúa, Vergés y Serafín. Al domingo siguiente, en Elche, Torres repite en el equipo, y ya no se va a mover de él en lo que resta de temporada. El Barça irá remontando posiciones, con una prolongada racha de imbatibilidad, e incluso durante un momento soñará con obtener el título, que finalmente conquista el Atlético de Madrid, dirigido por el gerundense Domingo Balmanya. El de Balaguer va a cuajar una estupenda temporada, alineándose en 20 partidos de Liga, 8 de Copa (1 gol) y 10 de la Copa de Ferias. No podía comenzar con mejor pie.

Ese buen rendimiento va a proseguir en el siguiente curso, el 66-67, que empieza con dos triunfos históricos: la consecución del primer Trofeo Gamper, instituido en ese verano del 66 por el dinámico presidente blaugrana Enric Llaudet, y la conquista de la Copa de Ferias, pendiente desde la campaña anterior y dirimida ahora a doble partido frente  al Real Zaragoza. Torres va a disputar ambos choques, y en el de vuelta será expulsado en el minuto 89, tras un encontronazo con el blanquillo Canario, uno de los «Magníficos». Su balance serán 22 partidos de Liga y 4 en competición europea, aunque no se alineará en la Copa del Generalísimo, donde el Barça -tras eliminar sin ninguna brillantez al Málaga -cae derrotado por el Atlético de Madrid en ambos encuentros.

Salvador Artigas sustituye a Olsen en el difícil banquillo del «Camp Nou», pero el nuevo técnico continúa depositando su confianza en Torres, alineándole en cualquier demarcación de la retaguardia, donde  rendirá siempre de manera satisfactoria. Y la súbita muerte de Julio César Benítez, en vísperas de un crucial Barça-Real Madrid, le va a llevar al lateral derecho de la zaga, donde se mantendrá inamovible durante bastante tiempo. La temporada, que se saldó con el histórico triunfo en la Copa del Generalísimo en el mismísimo «Santiago Bernabeu», en la conocida como «Final de las botellas», arrojó estos números en el haber del ilerdense: 28 encuentros de Liga, 9 de Copa y 2 de Copa de Ferias. Ese verano va a contraer matrimonio con Teresa Pareja Bañón, a la que había conocido durante su estancia en Alicante, sobrina del que fuera guardameta internacional del Real Madrid en los años 40, Bañón.

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INTERNACIONAL E INAMOVIBLE

Toni Torres va a empezar la temporada 68-69 «como una moto», formando parte de un sistema defensivo casi imbatible: Sadurní, Torres, Gallego y Eladio, con el refuerzo del navarro Pedro Zabalza como medio de cierre, aunque el pamplonica también sabía cruzar la línea del centro del campo y sumarse al ataque con peligro. Por eso el flamante seleccionador nacional, el doctor Eduardo Toba, que sustituía precisamente en el cargo a Balmanya -recién reincorporado al Barça, ahora en calidad de secretario técnico – les va a convocar en bloque para el compromiso amistoso internacional que el combinado español disputaría frente al de Francia el 17 de octubre de 1968 en Lyon. Esta fue la formación aquella noche, a orillas del Ródano: Sadurní ( Iribar ); Torres, Gallego ( Germán ), Eladio; Pirri, Castellano ( Tonono ); Ufarte, Amancio, Luís, Marcial y Zabalza. Triunfó España por 1 a 3. Se alinearía también el 27 de octubre en Belgrado contra Yugoslavia (0-0), en partido valedero para la clasificación  con vistas al Campeonato del Mundo de México de 1970, el 11 de noviembre en Madrid ( Estadio «Santiago Bernabéu» ) contra Bélgica – 1 a 1 -, también en encuentro clasificatorio, así como en Lieja, el 23 de febrero de 1969, en la devolución de visita a los «diablos rojos», que al derrotar a la selección española por 2 a 1 en un accidentado partido, la dejarán fuera del Mundial azteca, y finalmente en otro amistoso, celebrado en Valencia, en el campo de «Mestalla», el 26 de marzo del 69, y en el que el equipo español venció al de Suiza por 1 a 0 ( con gol de Bustillo, ariete zaragocista recién fichado por el Barça ), y la siguiente alineación: Sadurní; Torres, Gallego, Vidagañy; Guedes, Zabalza; Claramunt ( Ufarte ), Grosso, Bustillo, Velázquez y Rojo I. En total, cinco veces internacional «A»

En esta misma temporada Torres va a conseguir el que seguramente sería el gol más importante de toda su carrera, en la que va a marcar muy pocos. Fue en el «derbi» ante el Español, disputado en el «Camp Nou» el 24 de noviembre de 1968, y correspondiente a la décima jornada del Campeonato Nacional de Liga. El partido ya  enfilaba hacia su conclusión, sin que ninguno de los dos equipos hubiese inaugurado el marcador, cuando en el minuto 77 Torres acertó a rematar de cabeza desde el borde del área un saque de esquina botado por Rifé, batiendo al cancerbero blanquiazul Coll y convirtiéndose en el único tanto del encuentro. Su balance en esa campaña 68-69 va a resumirse en 29 partidos de Liga, 1 de Copa y 6 de Recopa. Y si no fue aun mejor, se debió a una lesión sufrida en el momento más inoportuno, en el encuentro de ida de los octavos de final de la «Copa de Su Excelencia el Generalísimo», la primera ronda aquel año en el «Torneo del KO», ya que en esa edición sólo participaron los equipos de la máxima categoría de nuestro fútbol, que entonces eran únicamente 16.

Sucedió en el campo de la Real Sociedad, el viejo «Atocha», en una tarde con el terreno muy embarrado, donde Torres iba a sufrir una fractura de clavícula nada más ponerse el balón en juego, aunque se reincorporó en la segunda parte como extremo derecho, en un rasgo de pundonor. El encuentro acabó con un contundente 5 a 1 favorable a los donostiarras, que eliminarían al Barça de la Copa, teniendo Torres que ser intervenido quirúrgicamente, y perdiéndose así la final de la Recopa, donde su baja se unió a la de Gallego, también lesionado unas semana antes, privando al equipo de sus dos puntales en el centro de la defensa, lo cual indudablemente influyó en el sorprendente resultado, adverso a los colores azulgranas por 2 a 3, ante un equipo como el Slovan de Bratislava, absolutamente nuevo en esas lides, con muy poca experiencia internacional.

Y es que la sorda labor de Toni Torres, que pasaba más desapercibida que la de sus compañeros de línea, era vital para el conjunto, y por eso su ausencia, en las contadísimas ocasiones en que esta se producía, la acusaba el equipo. Muy seguro saliendo al cruce, cortaba el avance enemigo, y le entregaba en seguida la pelota al compañero más próximo. A veces se le criticaba eso precisamente, que nunca se proyectase en ataque, que sus pases se limitaran a entregas a cinco metros y no realizase envíos en profundidad, para ganarle la espalda a los contrarios, o incursiones por la banda, acabadas en centros, pero es que en su concepto del fútbol privaba la seguridad por encima de cualquier otra consideración: hacer aquello para lo que estaba capacitado, y hacerlo bien, sin meterse nunca en camisa de once varas, ya fuera arriesgando la posesión del balón o adornándose innecesariamente para perderlo en zonas comprometidas. Él cumplía con su labor a plena satisfacción, ciñéndose a las tareas defensivas, y aunque el Barça cambiase de entrenador con frecuencia, Torres siempre formaba parte del equipo titular.

Comenzará la temporada 69-70 ya restablecido de su lesión de clavícula, de nuevo en el lateral derecho, y va a actuar en esa demarcación durante buena parte de la primera vuelta del campeonato ( también lo hará en la media, cuando ese lugar lo ocupe Franch ). Pero a partir del primer partido de la segunda ronda, con la visita del Real Madrid al «Camp Nou», Josep Seguer – el técnico que había sustituido provisionalmente a Salvador Artigas – decide colocar en dicha demarcación al extremo Rifé, para que con su velocidad pueda neutralizar al veterano Paco Gento, y el del Poble Nou ya se quedará en ese puesto hasta el final de su carrera, pasando Torres a situarse como segundo central, al lado de Gallego.

Ya no se moverá más de esa zona del campo, que defenderá con su acostumbrada eficacia, en una labor nada espectacular pero siempre muy positiva para los intereses del equipo. En esta temporada 69-70 sus números, como ya era habitual, van a ser excelentes ( 30 partidos de Liga, el pleno, 6 de Copa -con un gol marcado, al Celta – y 5 de Copa de Ferias ). Con el inglés Vic Buckingham como nuevo entrenador nada va a cambiar tampoco en la campaña 70-71, un año en el que el Barça lucha hasta el último minuto por conquistar el título de Liga, y conseguirá la Copa tras un vibrante partido frente al Valencia, con Torres en sus filas, naturalmente. Kubala, el seleccionador nacional,no va a contar sin embargo con él en sus convocatorias, pero en el Barça todos tienen claro que la alineación la componen el de Balaguer y diez jugadores más. Su balance esa temporada no puedo ser mejor, ya que no se pierde ningún compromiso oficial: 30 partidos de Liga, 9 de Copa y 4 en el torneo ferial.

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Y va a continuar del mismo modo en el curso siguiente, 71-72, ahora a las órdenes del holandés Rinus Michels. «Mister Marmol» tampoco tiene dudas respecto a su valía, y le hace jugar de nuevo en todos los partidos oficiales ( 34 de Liga, tras la ampliación de la máxima categoría a 18 equipos, 4 de Copa y 5 en las competiciones europeas, que se desglosan en cuatro encuentros de «Recopa» y la «Finalísima» de la Copa de Ferias, torneo que se extinguía en favor de la «Copa de la UEFA», y en la que el Barça derrota al Leeds United por 2 a 1 en el «Camp Nou», en el que iba a ser su único título de la temporada. Problemas físicos le impiden volver a hacer «pleno» en la campaña siguiente, 72-73. Aun así, su balance no es nada malo: 30 partidos de Liga, 4 de Copa y 2 en la flamante «Copa de la UEFA», en la que el Barça va a ser eliminado a las primeras de cambio por el Oporto portugués. Fue un mal año para el club, sin paliativos, y el crédito de Michels, que había aterrizado en la Ciudad Condal avalado de una gran fama, tras haber llevado al Ajax de Amsterdam a la consecución de su primera Copa de Europa en 1971, estaba agotándose rápidamente. Pero afortunadamente para él y para el propio Barça, la Federación Española de Fútbol va a levantar la prohibición de fichar jugadores extranjeros, vigente desde el ya lejano 1962, y los azulgranas podrán reforzar así su línea más floja, el ataque, con dos elementos de auténtico lujo: el peruano Hugo «Cholo» Sotil, y sobre todo el neerlandés Johan Cruyff, en aquellos momentos indiscutiblemente el mejor jugador del mundo.

Gracias a eso, el equipo blaugrana va a lograr por fin coronarse campeón de Liga en la temporada 73-74, tras trece años de larga sequía, con una formación que practica un fútbol arrollador, liderado por Cruyff. Toni Torres es ahora el central titular, en detrimento de Gallego, en un equipo que habitualmente forma así: Sadurní; Rifé, Torres, De La Cruz; Costas, Juan Carlos; Rexach, Asensi, Cruyff, Sotil y Marcial. Se alinea en 31 partidos ligueros, 2 de Copa de la UEFA y 5 de Copa, donde otra inoportuna lesión le impide estar presente en la final del «Vicente Calderón», donde el Real Madrid se tomó cumplida revancha -4 a 0 – de la estrepitosa derrota encajada en el «Bernabéu» ante el Barça unos meses antes, el histórico 0 a 5.

DEL BANQUILLO…AL BANQUILLO

La temporada 74-75 se presenta, por lo tanto, adornada por los mejores presagios, con el equipo disputando después de muchos años la Copa de Europa, como vigente campeón liguero, y con serias aspiraciones a conquistarla, y el club celebrando sus Bodas de Platino, el 75 Aniversario de su fundación. Pero…Pocos días antes de la efemérides, el 24 de noviembre de 1974, en la novena jornada, un Barça irregular visita Sarriá, el feudo de su eterno rival ciudadano, el RCD. Español, y va a recibir allí un duro varapalo. Los «periquitos» les derrotan por 5 a 2, y el revolcón dejará algunos  damnificados. Principalmente Torres, que va a pagar los platos rotos y saldrá del equipo, para ya no volver salvo en contadísimas ocasiones.

Y es que en su  caso, la presencia del joven Migueli y la del hispanobrasileño Mario Marinho le apartan de la titularidad (curiosamente su habitual compañero de tareas, Gallego, va a dejar también el Barça al finalizar esa temporada 74-75, regresando al Sevilla, su equipo de origen antes de fichar por los azulgranas). En esta campaña, pues,  los números de Torres van a bajar considerablemente (15 partidos de Liga, 4 en la Copa de Europa y ninguno en la Copa), pero eso no es nada comparado con la siguiente, la 75-76, en la que el nuevo técnico, el alemán Hennes Weisweiler, no le va a dar cancha en absoluto. El balance de Torres es paupérrimo (tan sólo interviene en un encuentro de Liga), y por eso, justo a punto de cumplir los 33 años de edad, decide colgar las botas.

Va a recibir, junto a Salvador y Quimet, sus compañeros en tantas batallas,  un cariñoso homenaje en el «Camp Nou», el 1 de septiembre de 1976 (al que ya nos hemos referido en anteriores artículos dedicados a Sadurní y Rifé), y al igual que el segundo de ellos, ingresará automáticamente en los servicios técnicos del Barça. En la temporada 78-79 dirige al Barcelona Atlético, el filial azulgrana, Y en abril del 79, ya con Josep Lluís Núñez  empuñando las riendas de la entidad, va a sentarse en el banquillo del primer equipo, como segundo de Rifé, tras el cese del antiguo compañero de ambos, Lucien Muller, el primer entrenador de la «Era Núñez»

Muy poco después, Toni Torres asistirá en directo a la primera gran victoria europea del Barça, la conquista de la Recopa del 79, derrotando en Basilea al Fortuna de Dusseldorf alemán (4 a 3 ), acompañados de un desplazamiento masivo de aficionados culés. Pero las «vacas gordas» no van a durar mucho en Can Barça…Rifé y Torres comienzan la temporada 79-80 en el banquillo, pero el equipo, a pesar de los importantes refuerzos (el más llamativo de ellos, la incorporación del danés Allan Simonsen), no carbura, y el goleador del equipo, el austríaco Hansi Krankl, incluso va a dejar la entidad. De modo que Rifé y Torres toman pronto el camino de tantos y tantos técnicos que les precedieron, siendo destituidos en marzo de 1980, llegando en su lugar una vieja gloria como Helenio Herrera, ya sobradamente sexagenario.

Torres retornará al banquillo del Barcelona Atlético, al cual dirigirá en Segunda B las temporadas 80-81 y 81-82, consiguiendo al final de esta el ascenso a Segunda A. En 1983 firma por el CD. Castellón, permaneciendo en la capital de La Plana hasta mediados de la campaña 84-85, cuando recibe una oferta del otro club en el que había militado como jugador, el Hércules de Alicante, que pasaba por serios apuros para mantenerse entre la élite del fútbol español. Es su debut en Primera División, y consigue asegurar la permanencia. Inicia la campaña siguiente, pero los malos resultados van a volverse contra él, siendo cesado tras ocho jornadas.

Posteriormente encaminará sus pasos hacia el deporte-base, donde había fundado, en 1984, un prestigioso centro de formación, la Escuela TARR, que recibe precisamente ese nombre de las iniciales de los cuatro antiguos jugadores internacionales del Barça que la crearon, Torres, Asensi, Rifé y Rexach. Y no sólo va a continuar ligado al fútbol mediante la enseñanza, sino a través de su propia familia. Su hijo Antonio Torres Pareja, va a seguir sus pasos, y actuando en la misma demarcación de defensa central. Más corpulento (1,83 de altura y 81 kilos de peso) que su padre, durante una carrera profesional de tres lustros, con casi 500 partidos en Segunda B, va a militar en clubes como el Mallorca B, el Nástic de Tarragona, el Benidorm y el Alicante, y tras su retirada será director deportivo del histórico Alcoyano durante varias temporadas. Y en cuanto a su hija Marta, va a contraer matrimonio con el alicantino Guillermo Amor, jugador internacional del Barça durante una década.

Toni Torres va a fallecer el 24 de febrero de 2003, víctima de una cruel enfermedad. Con él se iba uno de los mejores exponentes de la cantera catalana, un gran defensa y un magnífico jugador de club, siempre disciplinado y correcto, dándolo todo en defensa de sus colores, un central mítico dentro de esa extraordinaria tradición blaugrana que parte del recientemente fallecido Gustau Biosca, y llega hasta el ya mítico Carles Puyol, pasando por los Gensana, Olivella, Gallego, Migueli, Olmo, Alexanko, Nadal o Abelardo.




Los hermanos Morris. Pioneros del fútbol barcelonés.

Es un tópico muy extendido considerar a los hermanos Morris como los «primeros escoceses que jugaron en el FC Barcelona», a fuerza de repetirse casi ha llegado a ser cierto. Pero la verdad es que estos importantes pioneros del fútbol en la ciudad de Barcelona no tenían vínculo alguno con Escocia y no he sido capaz de averiguar el origen de ese error repetido hasta la saciedad, aunque al final del artículo presentaré una hipótesis al respecto.

A los hermanos Morris se les puede presentar como filipinos (primeros filipinos del FC Barcelona, ya que en esas islas asiáticas nacieron), como ingleses (su padre era inglés) e incluso como vascos (su madre lo era). Así de compleja e interesante es su biografía. Vamos a verla:

El empresario e ingeniero Samuel James Morris Campbell nació en Holborn (Inglaterra) el 3 de febrero de 1842 y su espíritu aventurero y emprendedor le llevó a instalarse en las Filipinas (posesión española). Allí contrajo sus dos primeros matrimonios (en total se casaría cinco veces), en 1868 se casaba en Manila con María del Socorro de Olea y Marabea, una joven de 16 años de origen vasco, con la que tendría seis hijos: Samuel Alfredo (1870-1935), Augusto José (1871-1896), María del Carmen (1873-1965), Enrique Ramón (1874-?), Francisco Alberto (1875-1878) y Adela Cora (1877-?). María del Socorro de Olea fallecía poco después de dar a la luz a Adela (7 de abril 1877) y Samuel James Morris se casaba dos años más tarde con otra joven de origen vasco (Victorina Juliana Yrisarry Errasquin) con la que tendría dos hijos más: Victorina (1879-1935) y Miguel Samuel (1880-?) (1).

Don Samuel enviudaría y se volvería a casar tres veces más (una en Barcelona, dos en Inglaterra) teniendo tres nuevos hijos con su última esposa (Florence Foster): Lilian Florence (1901-?), James Hope Campbell (1904-?) y Heather Grace Campbell (1906-?), falleciendo en Londres el 12 de diciembre de 1909 tras cinco matrimonios, once hijos y una agitada vida profesional y personal (1).

Samuel James Morris (1842-1909) (1).

Samuel James Morris (1842-1909) (1).

Don Samuel y sus hijos nacidos en Filipinas llegan a Barcelona hacia 1885 y el empresario inglés se convertirá en uno de los personajes más importantes de la ciudad como Director de la «Compañía de Tranvías de Barcelona, Ensanche y Gracia», siendo el responsable de la electrificación de los tranvías en 1889 (hasta la fecha de tracción animal), medida que fue en sus inicios muy polémica (muchos barceloneses lo consideraban «diabólico» y potencialmente mortal y la prensa tampoco escatimó crueles críticas). Samuel Morris era masón y más que probablemente ello le llevó a una estrecha amistad con otras familias claves en el nacimiento del FC Barcelona como los Gaissert (Émile Gaissert, tío de Hans Gamper y padre de Emilio Gaissert, conocido como «hermano Zuingli» en la logia) o los Saint Noble (George Saint Noble, «hermano electricidad» y los futbolistas George y Royston Saint Noble, parientes de los Maragall) (2).

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En 1905 Samuel James Morris participó en la construcción de la Gran Vía de Madrid como representante de la Compañía Hugues & Sterling conjuntamente con los Miró Trepat, familia catalana muy vinculada al fútbol español especialmente a través de José María Miró Trepat (presidente del Español y del Sevilla).

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Hacia 1890 el foot-ball era una opción de ocio consolidada entre los ingleses de clase alta y los miembros de la colonia británica residentes en Barcelona no eran ajenos a esta «moda». Ha llegado hasta nosotros gracias a Joaquín Escardó (3) una foto del primer equipo formado en la ciudad de Barcelona. Escardó no la databa exactamente («formaban allá por los años de 1890 a 1895 los dos bandos del Barcelona Football Club entonces existente…»), pero Agustí Rodes (2) la databa en 1892 (podría ser algo anterior) y la vinculaba con la Iglesia Metodista (sobre lo que tengo serias dudas, al ser católicos muchos de ellos).

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Escardó nos proporcionaba incluso el nombre de todos estos pioneros del fútbol barcelonés y entre ellos tenemos a tres Morris: «Morris (senior)» calado con una boina, «S. Morris» y un niño llamado «J. Morris». Además de ellos encontramos a otros personajes importantes en los inicios del deporte catalán, como el periodista de La Vanguardia o Los Deportes Albert Serra Guixà (autor de la primeras crónicas periodísticas de nuestro fútbol, presidente de la Federación Catalana en 1909-1910…).

En 1895 este grupo de pioneros del foot-ball ofrecen la presidencia de honor de su equipo («Sociedad de Foot-ball de Barcelona») al cónsul británico William Wyndham.  Jugaban uniformados (camisa encarnada, gorra y pantalón blanco, media escocesa y borceguíes) y tenemos noticias en la prensa de varios partidos suyos contra un equipo de Sant Martí de Provençals o contra la Asociación de Foot-ball Torelló, aunque hacia 1896 esta sociedad (nunca oficializada en el Registro de Asociaciones) parece desaparecer o cambiar de nombre, siendo desde entonces conocida como Club Inglés o Equipo de la Colonia Inglesa.

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En esta foto de la Sociedad de Foot-ball de Barcelona (que Albert Maluquer en su Historia del CF Barcelona de 1949 data en 1894) vemos a Samuel Morris y a Enrique Morris junto al omnipresente Albert Serra y a otros pioneros del fútbol catalán como los hermanos Parsons.

A partir de 1899 aparecen numerosos equipos en la ciudad (el más destacado el FC Barcelona de Wild y Gamper al que se unen los ingleses herederos de la Sociedad de Foot-ball), entre ellos el Català FC, la Sociedad Española o el Hispania Athletic Club (con secciones de fútbol, tenis y atletismo) en el que ingresarán los Morris. Ganarán la primera Copa Macaya con participación destacada de Samuel y Enrique Morris de Olea.

El Hispania AC desaparecerá en noviembre de 1903 por falta de jugadores.

Hispania Athletic Club (1901) con Enrique y Samuel Morris.

Hispania Athletic Club (1901) con Enrique y Samuel Morris.

Samuel Alfredo Morris de Olea «Morris I» (Binondo, Manila, 1870-Barcelona, 23-08-1935) jugará algunos partidos amistosos con el FC Barcelona como portero y en la Final del Concurso del Ayuntamiento de Madrid de 1902 (Bizcaya 2-FCB 1). En Los Deportes el 26 de enero de 1902 Albert Serra le describía así: «El goal keeper M. Samuel Morris es natural de Filipinas, de 35 años de edad (4) y uno de los más antiguos jugadores de esta capital, pues ya en 1890 tomó parte por el «Club Barcelona» de foot-ball, de antaño, en un soberbio match que se efectuó en el entonces floreciente Velódromo de la Bonanova contra el «Torrelló foot-ball club». Ha retomado sus performances a raíz de su ingreso en el «Hispania A. C.» el año próximo pasado, en cuyo goal ha escuchado frenéticos aplausos en repetidas ocasiones. Actualmente es el capitán del Hispania». Fue también destacado árbitro.

Se casó con Antonia Montero en Barcelona en 1896, fueron padres de Elena Antonia (?-1953), Samuel Ernesto (1900-1974), Enrique Reginaldo (1902-1964) y Edgar (?). Siempre vivió en Barcelona y permaneció vinculado al fútbol, el 26 de febrero de 1931 le reencontramos en El Mundo Deportivo ejerciendo de traductor de Mr. Bellamy en una entrevista.

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Enrique Ramón «Henry» Morris de Olea «Morris II» (Manila, 1874-?) fue un destacado extremo derecho tanto del Hispania como del FC Barcelona. En enero de 1902 Albert Serra decía sobre él: «E. Morris, aunque muy joven en apariencia, su juego es de consumado maestro; tiene una manera peculiar de conducir la pelota y hasta de cargar al adversario; entró a formar parte del Hispania, con cuyo Club reanudó su juego que había practicado junto con su hermano cuando se fundó el primero «Barcelona F. C.» allá por los años de 1890 a 1893. Tiene buena combinación».

Luchó en la Primera Guerra Mundial en la aviación británica siendo herido en combate, aunque sobrevivió.

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Henry Morris como aviador (1).

Henry Morris como aviador (1).

J. Morris «Morris III».

El más destacado de los hermanos Morris, el niño que aparecía en la foto del primer equipo de fútbol de Barcelona. Mediocentro y defensa que juega más de 50 partidos con el FC Barcelona de 1901 a 1909. También jugó en el Hispania y el Català.

No podemos confirmar al 100% que se trate Miguel Samuel Morris Yrisarry (Manila, 20 de agosto de 1880-?), posiblemente llamado «Junior» en familia, pero es una hipótesis más que sólida ya que se afirmaba que Morris III era un hermano de Samuel y Enrique y los otros hijos varones de Samuel James Morris habían fallecido en Filipinas (Augusto José asesinado por los rebeldes filipinos en San Mateo el 23 de octubre de 1896, Francisco Alberto a los tres años en 1878).

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Los hermanos Morris deben ser recordados como pioneros del fútbol en Barcelona y como los primeros filipinos del FC Barcelona (predecesores de Manuel Amechazurra Guazo, Paulino Alcántara Riestra y Juan de Garchitorena Carvajal).

La cuarta esposa de Samuel James Morris fue Helen Catherine Gillespie, se casaron en Londres en 1896. Helen Gillespie había nacido en Londres, pero era recordada en la familia como «una mujer escocesa» (1). El primer futbolista escocés que jugó en el FC Barcelona fue James Gillespie en tres amistosos en 1900. ¿Podría ser el futbolista escocés residente en Barcelona James Gillespie familiar de la nueva señora Morris y ese vínculo familiar dar origen a «la leyenda escocesa» de los hermanos Morris? Podría ser.

Notas:

(1) Web de Keith Stait-Gardner http://familytreemaker.genealogy.com/users/s/t/a/Keith-Staitgardner/

(2) RODES, A., Joan Gamper. Una vida entregada al FC Barcelona. Edicions Joica, 2001.

RODES, A., Los fundadores del FC Barcelona. Edicions Joica, 2000.

ARRECHEA, F., Los suizos y el FC Barcelona, primera parte. Cuadernos de Fútbol. http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2014/07/los-suizos-y-el-fc-barcelona-primera-parte/

ARRECHEA, F., 1899 ó 1902 ¿Cuándo se fundó el FC Barcelona? Cuadernos de Fútbol http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2012/12/1899-o-1902-%C2%BFcuando-se-fundo-el-futbol-club-barcelona/

(3) Los Deportes, 6 de enero de 1906.

(4) Error del periodista ya que si realmente tenía 35 años en 1902 había nacido antes de que sus padres se casaran (1868). Según su certificado de matrimonio (8 de febrero de 1896) tenía 25 años al casarse con Antonia Montero Labraña en Barcelona.

Agradecimientos: José Alberto Salas, Josep Pablo, Eugen Scheinherr y, especialmente, Keith Stait-Gardner (nieto de María del Carmen Morris de Olea, sobrino nieto de los futbolistas Morris).




Eladio: el gran lateral izquierdo azulgrana de los años 60

Surgido de la excelente cantera catalana, y forjado en las categorías inferiores del Barça, Eladio Silvestre fue un defensa duro y expeditivo, de los que marcaban el territorio desde el minuto 1, no regalándole nada al delantero que osase aparecer por su parcela. Sucediendo en el lateral izquierdo de la zaga blaugrana a otro futbolista legendario como fue Sigfrid Gracia, durante casi una década – principalmente entre 1963 y 1971 – el dorsal número «3» del club del «Camp Nou» fue suyo en propiedad, asomándose también con cierta frecuencia a la Selección Española. Formó parte de un sistema defensivo tan eficaz como temido por su contundencia, pero no pudo retirarse en el equipo de su vida, prolongando su carrera deportiva en Alicante y Tarragona, hasta los 35 años, edad a la que colgó las botas. Esta es, a grandes rasgos, la peripecia de uno de los mejores zagueros españoles de los años 60.

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UN CHICARRÓN DE SABADELL

La industriosa ciudad vallesana, el principal núcleo lanero del país y una localidad muy vinculada también al deporte, va a ver nacer a Eladio Silvestre Graells, hijo del matrimonio formado por Antonio Silvestre, trabajador del sector textil, y Antonia Graells. El feliz acontecimiento se produjo el día 18 de noviembre de 1940, en un barrio cuyo nombre de algún modo ya prefiguraba la futura profesión del recién nacido, la Creu Alta, donde se encontraba el terreno de juego del Centre d´Esports Sabadell, el club  local que muy poco después ascendería por vez primera a la Division de Honor del fútbol español, para regocijo de una ciudad que entonces contaba sólo con un censo de 47.831 habitantes, pero que iba a experimentar un enorme crecimiento en el transcurso de las tres décadas siguientes, hasta triplicar de largo su población.

Sus primeros contactos con el deporte rey van a producirse acompañando a su padre como espectador de los encuentros que el equipo arlequinado disputaba en su modesto recinto, y como casi todos los niños de la Postguerra, el pequeño Eladio comenzará a obsesionarse con la práctica del fútbol. De recia constitución, destacará muy en el equipo del Colegio Mercantil, al que asistía desde los cinco años, para Ingresar después en el Gimnástico Mercantil de Sabadell. Llegan a oídos de los técnicos azulgranas tanto su fortaleza como sus grandes cualidades, y el mítico Josep Boter se encarga de ficharle con diecisiete años. Jugará en el Juvenil y el Aficionado del Barça, y llega a la Selección Nacional Juvenil, con la que disputará un torneo en la capital búlgara, Sofia, formando parte de un equipo en el que también actuaban otros dos futuros internacionales, su compañero en la cantera del Barça Ernesto Dominguez, y el valenciano Guillot. En la temporada 59-60 va a ser cedido a la U.E. Lleida, para foguearse, y después pasará a las filas del Condal, el filial barcelonista.

Pero con sólo 18 años ya va a debutar en un combinado de jugadores del primer equipo y el Condal. Sucedió el 15 de mayo de 1959, en Vilafranca del Penedés y frente al conjunto local, triunfando los blaugranas por 0 a 5, y Eladio saltará al terreno de juego en la segunda parte, junto con Ribes, Papiol y Casca. Esta fue la alineación de salida: Estrems; Asensi (hermano de Juan Manuel, el famoso internacional alicantino de los años 70 ), Rifé I, Martínez; Vergés, Torrent; Hermes González, García, Suárez, San Pol y Molina. Se presentaría en el «Camp Nou» el día de Navidad de ese mismo año 59, en un amistoso contra el Stade Français ( 5 a 0 para los catalanes ), y con este equipo: Medrano; Not, Brugué ( Pedrín ), Eladio; Salut, Flotats ( Hernández ); Suco, Loayza, Domínguez, Ribelles ( Fusté ) y Coll.

Tras varias temporadas en el Condal, va a pasar a formar parte de la plantilla profesional del Barça de cara a la temporada 62-63, a las órdenes de Ladislao Kubala. Tardará en entrar en el equipo, pues su puesto lo ocupa nada menos que el internacional y reciente mundialista Sigfrid Gracia. pero el Barça va mal clasificado, su juego deja bastante que desear, y se producen continuos cambios en la alineación. De modo  que en la jornada 14, el 30 de diciembre de 1962, y en el viejo terreno pamplonica de San Juan, Kubala va a darle la alternativa en encuentro oficial. Ganó Osasuna por 3 a 1, y el Barça formó de la siguiente manera: Sadurní; Foncho, Rodri, Eladio; Segarra, Gensana; Cubilla, Zaballa, Benítez, Villaverde y Vicente. Un once raro, con Zaballa de teórico interior derecho y Benítez como ariete.

Se va a mantener en el equipo titular durante varios partidos, pero será uno de los jugadores que pagará los platos rotos de la estrepitosa derrota ante el Real Madrid en el «Camp Nou», un 1 a 5 encajado en la noche del 27 de enero de 1963, en la decimoctava jornada. Gracia volvería al lateral izquierdo, y el nuevo entrenador blaugrana, el antiguo internacional Pepe Gonzalvo, apenas contará ya  con él. En total, en su primer curso como jugador del Barça va a actuar en 8 partidos de Liga y 2 de Copa, competición esta que conquistará el club de la Ciudad Condal , pero en la que el de Sabadell nuevamente va a «pagar el pato», pues vuelve a desaparecer del equipo titular tras una vergonzosa derrota en «Altabix» ante el Elche por 4 a 1, aunque luego los catalanes conseguirán igualar la eliminatoria en el «Camp Nou», deshaciéndose finalmente de los franjiverdes tras un partido de desempate celebrado en el «Santiago Bernabéu»

Pero su suerte va a cambiar, y para bien, con la llegada del nuevo técnico, el mítico César. El leonés confiará en sus grandes facultades, y Eladio no le va a defraudar. Se alinea como lateral izquierdo en el gaditano Trofeo Carranza y también en una breve gira por México, y cuando arranca la Liga se convierte en un fijo en las alineaciones, desplazando a un Gracia que entonces contaba sólo con 31 años. El Barça no gana la Liga – tiene que contentaste con el subcampeonato -, pero Eladio va a ser una de las grandes revelaciones del año. Al final va a actuar en 29 partidos ligueros, 7 de Copa y 3 de Recopa. Su juego, duro pero noble, intenso y expeditivo, le sitúa como uno de los zagueros más en forma del fútbol español. y todo el mundo parece tener claro que no tardará en recibir la llamada del seleccionador nacional

Esa llamada no se va a producir todavía en la temporada 64-65, pero en ella Eladio se afirma aun más si cabe en su demarcación- a veces, por necesidades del equipo pasa al otro lateral o incluso al centro de la defensa – , a despecho del pobre papel realizado por el Barcelona en todas las competiciones. Junto al uruguayo Benítez y el catalán Olivella forma un terceto defensivo de mucho peso, aunque en esa campaña reciban demasiados goles. El 25 de octubre de 1964, en el «Sanchez Pizjuán» sevillano, va a sufrir su primera expulsión como jugador del Barça, al repeler la agresión sufrida por su compañero de equipo Seminario en un partido lleno de brusquedades y  que terminó con tres jugadores – los sevillistas Gallego y Diéguez y el vallesano – en la caseta antes de tiempo.  Esta temporada, infructuosa por completo para los colores azulgranas, Eladio la va a despachar con un balance de 28 partidos de Liga, 6 de Copa y 7 de Copa de Ferias. La titularidad de este mocetón de 1,79 de altura y 80 kilos de peso estaba, pues,  ya más que consolidada.

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INTERNACIONAL Y MUNDIALISTA

No sucederá lo mismo en el curso siguiente, el 65-66, donde el equipo está cerca de conseguir el título liguero, cae en las semifinales de Copa ante el futuro campeón, el Real Zaragoza, y se clasifica para la final de la Copa de Ferias, a disputar precisamente contra el conjunto aragonés, en el mejor momento de su historia. Y sí, la llamada acaba por llegar. Y no para un compromiso cualquiera, sino para formar parte de la convocatoria de 22 jugadores que acudirán a Inglaterra en el verano del año 1966, a disputar el Campeonato del Mundo de Fútbol en su VIII edición. Gracias a su excelente rendimiento, Eladio va a figurar en el selecto grupo de jugadores que se concentran en Santiago de Compostela antes de acudir a la gran cita mundialista. Y debutará en un partido celebrado en el estadio coruñés de Riazor, el 23 de junio de 1966, frente al combinado de Uruguay. Españoles y charrúas hicieron tablas ( 1 a 1 ), y José Villalonga, nuestro seleccionador, presentó ese día el siguiente equipo:  Iribar; Sanchís, Zoco, Eladio; Del Sol, Glaría ( Violeta ); Ufarte, Peiró ( Amancio ), Marcelino, Lapetra ( Adelardo ) y Gento, que sería el autor del gol.

Ya en Inglaterra, Eladio sale también en el primer encuentro de la fase de grupos, jugado en Birmingham el 13 de julio de 1966, con derrota ante Argentina por 1 a 2 ( el debutante Pirri hizo el tanto español ). Este fue el once con el que Villalonga abrió nuestra efímera participación en aquel Mundial: Iribar; Sanchís, Gallego  ( que también hacía su presentación ), Eladio; Pirri, Zoco; Ufarte, Del Sol, Peiró, Suárez y Gento. Ya no volvió a jugar en aquella competición, pero había conseguido lo que a muchos futbolistas les está vedado. Por lo demás, su temporada siguió en la línea que ya venía siendo habitual: 29 partidos de Liga ( con 2 goles marcados ), 8 de Copa y nada menos que 11 en la Copa de Ferias, torneo en el que el Barça se clasificó para la final, contra el Real Zaragoza, a disputar al comienzo de la siguiente temporada, precisamente a causa de la cita mundialista en terreno británico.

Final a doble partido en la que va actuar Eladio, y que se desarrollaría con no poco suspense: 0 a 1 en la ida, en el «Camp Nou», un resultado que parecía dejar el título en franquea para los maños, y gran remontada blaugrana en «La Romareda», 2 a 4, el 21 de septiembre de 1966, en la noche feliz del jovencísimo Lluís Pujol, autor de un «hat-trick». Esta fue la alineación del Barça que se proclamó por tercera vez campeón del torneo ferial: Sadurní; Foncho, Gallego, Eladio; Montesinos, Torres; Zaballa, Más, Zaldúa, Fusté y Pujol.

La temporada, con la excepción de este título aplazado del curso anterior, fue mala para el Barça, pero Eladio siguió en sus trece, marcando el territorio, aunque una inoportuna lesión le tuvo varios partidos fuera del equipo titular. Al final completó 21 presencias en Liga ( con la nada desdeñable cifra de 3 goles ), 4 en la «Copa del Generalísimo», y 3 en competición europea. No pudo volver a la Selección, ahora pilotada por el catalán Domingo Balmanya, pues allí tenía dos serios competidores en su puesto, el valenciano del Real Madrid Manuel Sanchís – antiguo compañero suyo en los tiempos del Condal – y el gallego del Real Zaragoza Severino Reija.

Pero en el Barça no había quien le tosiera al mocetón de Sabadell, que incluso salía airoso en sus duelos con jugadores de banda derecha tan peligrosos como Ufarte, Amancio o Canario. En la campaña 67-68, 26 partidos de Liga, 8 de Copa y 1 de la Copa de Ferias son su registro personal. Y se proclama campeón del «Torneo del KO», en la histórica final contra el Real Madrid en el «Bernabéu», la «Final de las botellas», e 11 de julio de 1968. La gran defensa Benítez-Gallego-Eladio ( en la que Gallego había sustituido al veterano Olivella ), se va a truncar a causa del súbito fallecimiento del jugador uruguayo la víspera de un trascendental Barça-Madrid. Le va a reemplazar como lateral derecho el catalán Toni Torres, habitual volante de contención, configurando una nueva zaga casi inexpugnable, protegiendo a un Sadurní en plena forma.

 LA MURALLA DEL CAMP NOU

 Tan bien se va a desempeñar este sistema defensivo del Barça, que el nuevo seleccionador nacional, el doctor Eduardo Toba, les va a convocar en bloque en los albores de la temporada 68-69, junto al medio de cierre azulgrana, el pamplonica Pedro Zabalza. Eladio, por lo tanto, volverá a paladear las mieles de la internacionalidad ante Francia ( 1-3 en Lyon ), Yugoslavia ( 0 a 0 en Belgrado ) y por partida doble ante Bélgica ( 1 a 1 en Madrid y 2-1 en Lieja, resultado que apartó a España del camino hacia el Mundial de México de 1970 ). En este choque, sumamente bronco, se produjeron algunos graves incidentes, con el propio Eladio como principal protagonista. En el minuto 70 va a ser expulsado tras un rifirrafe con un jugador belga, y la policía le retirará del campo de manera harto expeditiva, llegando incluso a agredirle. Sus mismos compañeros, para evitar males mayores, salieron en su defensa, encerrándole con llave en el vestuario hasta que los ánimos se calmasen, aunque posteriormente el zaguero azulgrana fue denunciado ante las autoridades belgas.

Luego, cuando Toba sea reemplazado  provisionalmente por el triunvirato formado por Miguel Muñoz, Luís Molowny y Salvador Artigas, los técnicos de los tres conjuntos – Real Madrid, Unión Deportiva Las Palmas y Barcelona, respectivamente – que comandaban la Primera División, el lateral azulgrana dejará su puesto a su homólogo valencianista Vidagañy. La temporada 68-69, si bien fue positiva en lo individual para Eladio, no lo va a ser tanto a nivel colectivo. Terceros en Liga, eliminados en primera ronda de la Copa por la entonces modesta Real Sociedad, y sorprendentemente derrotados en la final de la Recopa por el Slovan de Bratislava eslovaco, el Barça va a tener que contentarse con ser el equipo menos goleado – tan sólo 18 tantos encajados en 30 partidos – , algo en lo que Eladio tiene no poca responsabilidad. 28 partidos ligueros, 2 de Copa y 6 de Recopa, certifican que seguía en la linea de siempre, cuidándose en extremo, tal como el semanario «Revista Barcelonista», más conocido por las siglas «RB» , informa en un reportaje en el que se ve a Eladio preparándose para la inminente temporada en Monitrol de Calders, en plena montaña, días antes de iniciar los entrenamientos, mientras la mayoría de sus compañeros apuran las vacaciones en la playa.

Va a seguir idéntica trayectoria en el curso siguiente, el 69-70, con la salvedad de que el sólido bloque  defensivo  blaugrana sufre una nueva modificación, ya que el extremo Rifé ocupará a mitad de campaña el lugar de Torres – que vuelve al centro de la zaga, escoltando a Gallego -, para aprovechar la gran velocidad de Quimet. 26 partidos de Liga, 6 de Copa y 5 de Copa de Ferias son su tarjeta de visita, pero el último compromiso oficial de la temporada va a ser de los que hacen época, nada menos que el Barça-Real Madrid del célebre «penalti de Guruceta». Tras su señalización y las subsiguientes protestas por parte de los jugadores del Barça, de los cuales Eladio era el capitán, este va a ser expulsado por el árbitro guipuzcoano, al parecer por decirle «eres un madridista, no tienes vergüenza», mientras le aplaudía. Tuvieron que sacarlo del campo entre su compañero Pujol y el madridista Sanchís, su viejo conocido de los lejanos días del Condal, una década atrás.

Ello va a suponer, lógicamente, una sanción, que Eladio cumplirá en el arranque de la siguiente temporada. Por lo demás, la campaña 69-70 va a ser positiva para el de Sabadell en el terreno personal, puesto que el nuevo seleccionador español, Ladislao Kubala – no en balde el mismo técnico que le había hecho debutar en el Barcelona – volverá a contar con sus servicios, alineándole en los partidos contra Finlandia ( 6 a 0 en La Línea ), República Federal de Alemania ( 2-0 en Sevilla ), Italia ( 2-2 en el «Santiago Bernabéu» ) y Suiza ( con victoria española en Lausana por 0 a 1 ), es decir, en la totalidad de los disputados por el combinado nacional esa temporada.

Eladio03

BARCELONA-ALICANTE-TARRAGONA

Empieza el curso 70-71, como ya dijimos.  cumpliendo su sanción, y cuando regresa al equipo va a caer lesionado, aunque no de mucha gravedad. Pero, una vez recuperado no tendrá mayores problemas para volver a hacerse con la titularidad. La defensa Rifé-Gallego-Eladio, con el valioso refuerzo de Toni Torres, continúa siendo un baluarte muy difícil de expugnar, responsable en buena parte de los éxitos  blaugranas de esa temporada, en la que el equipo, ahora dirigido por el inglés Vic Buckingham, va a luchar hasta el último minuto por el título de Liga, que finalmente se irá para Valencia, y luego se tomaron la revancha en la Copa, derrotando a los «Chés» por 4 a 3 en una emocionantísima final, plena de alternativas en el marcador e incidencias, que se va a decantar ya en la prórroga a favor de los catalanes merced a un gol de Ramón Alfonseda, hoy presidente de la «Agrupació Barça Jugadors», la asociación de veteranos del Barça. Eladio, naturalmente, formará parte del equipo campeón: Reina; Rifé, Gallego, Eladio; Torres, Costas; Rexach, Marcial ( Fusté ), Dueñas ( Alfonseda ), Zabalza y Asensi. Balance personal del lateral sabadellense: 21 partidos de Liga, 8 de Copa y 2 de Copa de Ferias.

Y llegamos así a la temporada 71-72, la décima de Eladio en la plantilla profesional barcelonista, y también la última en la que va a permanecer bajo la disciplina del club del «Camp Nou». E igual que sucedió bastantes años atrás con Gracia, también ahora Eladio será desplazado del equipo titular por un jugador más joven, en este caso el vigués Quique Costas, a pesar de no tratarse de un lateral zurdo nato, pero Rinus Michels, el prestigioso entrenador holandés  que sustituye a Buckingham en el banquillo culé, parece preferirle al veterano defensor vallesano, por lo cual Eladio tendrá que resignarse a la suplencia. Va a actuar únicamente en 10 partidos de Liga, 4 de Recopa y otros tantos de la Copa del Generalísimo, donde se despedirá del que ha sido su club durante toda una década en el último encuentro oficial de la temporada, en el «Vicente Calderón» contra el Atlético de Madrid, con derrota azulgrana por 1 a 0, que les dejaba fuera del Torneo del KO. Esta fue la alineación  en el adiós de Eladio: Reina; Rifé, Torres, Eladio; Juan Carlos, Zabalza; Rexach ( Pujol ), Marcial, Dueñas ( Alfonseda ), Asensi y Pérez. La competencia aumentaba aun más con el fichaje del lateral internacional del Granada De La Cruz, y la opción era clara: retirarse o cambiar de aires.

Con la carta de libertad en el bolsillo, esos diez años como miembro del primer equipo del Barça le hacen acreedor a un encuentro de homenaje, como va a ocurrir ese mismo verano del 72 – sin ir más lejos – con su compañero Fusté, que también había suscrito ficha profesional en la temporada 62-63, y tomado la decisión de abandonar el fútbol en ese preciso momento ( decisión que luego alteraría, firmando sorprendentemente por el Hércules de Alicante ). Pero como Eladio se sentía aun con fuerzas para seguir jugando algunas temporadas más, va a llegar a un acuerdo para renunciar a ese partido y sus hipotéticos beneficios, recibiendo a cambio una compensación económica. A renglón seguido fichará también por el Hércules, en Segunda División, club que deseaba reforzarse con vistas a retornar a la máxima categoría.

Eladio va a permanecer en tierras alicantinas durante un par de temporadas, en las cuales será titular indiscutible del conjunto herculano ( 36 y 30 partidos, respectivamente, anotando cuatro dianas cada campaña ). En la segunda de ellas consigue el ansiado ascenso, pero no va a continuar en el club levantino, pues regresa a Cataluña, donde se enrola en las filas de otro histórico, el Nástic de Tarragona, a la sazón también militando en la categoría de plata del fútbol español. En la campaña 74-75 se alinea en 17 ocasiones con el cuadro bermellón, pero en la siguiente va a quedar en blanco, siendo ese el momento en el que decide retirarse, con 35 años de edad. Y se da la curiosa circunstancia de que todo un sistema defensivo del Barcelona ( Sadurní, Rifé, Torres y Eladio ) van a colgar las botas al mismo tiempo.

El balance final de Eladio como futbolista es muy notable, con el único lunar de no haber podido conquistar nunca el Campeonato Nacional de Liga. 3 veces Campeón de Copa ( 1963, 1968 y 1971 ), una de la Copa de Ferias ( 1965-66 ) y de la «Finalísima» de dicho torneo ( 1971 ), 10 veces internacional con la Selección Absoluta ( tomando parte en un Mundial ), 428 partidos con el F.C. Barcelona, de ellos 322 oficiales y 226 concretamente en Primera División, habiendo marcado un total de 14 goles vestido de azulgrana.

Pero lamentablemente esos mismos éxitos no le van a acompañar en su reincorporación a la «vida civil», pues no le irá bien en los negocios que emprendió. Sin embargo, con la generosa ayuda de sus antiguos colegas de profesión – que le conocían cariñosamente como «el boinas», debido a su peculiar corte de pelo, a la usanza de los antiguos romanos -, Eladio va a volver a «recuperar la posición», como cuando cubría incansablemente su demarcación, manteniendo a raya a los rivales. Su futuro profesional pasará por el cargo de responsable de unas instalaciones deportivas, dependientes de la Generalitat, donde prestará sus valiosos servicios hasta el momento de su jubilación. Hoy es uno de los referentes de una época del Barça, la llamada «Travesía del desierto» de los años 60, escasa en títulos pero muy importante a nivel histórico, pues en ella se acentuó la significación metafutbolística del club blaugrana.




La no inocentada de la UE Lleida.

El miércoles 28 de diciembre de 1955 el diario leridano La Mañana publica, en sus páginas de deportes, que el FC Barcelona cede a la UE Lleida (en aquella época UD Lérida), que competía sin demasiado éxito en el Grupo Norte de la Segunda división, a 3 jugadores internacionales: el extremo Estanislau Basora (Colònia Valls de Torroella, 18-11-1926) , el centrocampista Marià Gonzalvo (Mollet del Vallès, 2-07-1922) y el interior aragonés Tomás Hernández «Moreno» (Zaragoza, 19-02-1930), los 3 integrantes destacados del Barça de las 5 Copas (1951-52).

Edición del diario La Mañana del 28 de diciembre de 1955.

Edición del diario La Mañana del 28 de diciembre de 1955.

Como que el anuncio coincide con el Día de los Santos Inocentes, inicialmente los aficionados del Lleida se lo toman como una inocentada o una broma más de la jornada, pero dos días después el club les presenta como los refuerzos estrella para intentar evitar el descenso de Segunda división la temporada 1955-56.

Edición de La Mañana del 31 de diciembre de 1955.

Edición de La Mañana del 31 de diciembre de 1955.

Cuando llegaron al Lleida, Gonzalvo III tenía 33 años y había sido 16 veces internacional absoluto, Basora tenía 29 años y había sido 20 veces internacional y Moreno, con 25 años, había jugado 2 veces con la selección absoluta de España.

Gonzalvo III, Basora y Moreno el día de su presentación en Lleida.

Gonzalvo III, Basora y Moreno el día de su presentación en Lleida.

A pesar de la categoría de los jugadores, el entrenador húngaro del Barça, Franz Plattko, les tenía apartados de las alineaciones y el club azulgrana, ejerciendo el derecho de retención, se negó a traspasarles a otros equipos de Primera división, que mostraron su interés en incorporarlos a sus filas.

El técnico Franz Plattko con Gonzalvo III en el Barça.

El técnico Franz Plattko con Gonzalvo III en el Barça.

El presidente del Lleida, Josep Servat, hizo valer su amistad con su homólogo del Barça, Francesc Miró-Sans, para conseguir la cesión de los 3 jugadores sin tener que pagar, a cambio, ninguna cantidad económica al club azulgrana. El Barça les continuaba respetando sus respectivas fichas.

El presidente del Lleida Josep Servat el día de la presentación de los jugadores.

El presidente del Lleida Josep Servat el día de la presentación de los jugadores.

La condición que pusieron los jugadores fue que pudieran continuar entrenándose diariamente con el Barça e incorporarse sólo al Lleida para jugar los partidos de liga. A cambio, cada uno cobraba 5.000 pesetas por cada partido jugado y la misma prima que tenía el resto de la plantilla del Lleida por ganar. Después de los partidos, regresaban en coche a Barcelona, haciendo un alto en el camino en La Panadella para cenar.

La UE Lleida presentó a Basora, Gonzalvo III y Moreno el viernes 30 de diciembre de 1955 al mediodía, en las oficinas del club, y por la tarde viajaron con el resto de la plantilla, en autocar, a Santander, donde pasaron el último día del año concentrados.

La expedición del Lleida dentro del autocar que les conduciría a Santander.

La expedición del Lleida dentro del autocar que les conduciría a Santander.

Debutaron el primer día del año 1956 en el campo El Sardinero, contra el Real Santander (hoy Racing Club), con derrota leridana por 3-0, en la 14a. jornada de liga, la penúltima de la primera vuelta del campeonato.

Aquel día el Lleida jugó con: Gascon; Jarque, Gensana, Carmelo Mòdol; Gonzalvo III, Esquerda; Basora, Ribelles, Guillamon, Moreno y Arocena.

Frente a ellos, el técnico cántabro, Nando, alineó: Lobera; Campón, Barrenechea, Santín; Pardo, Maristany; Arsuaga, Gómez, Tarro, San Emeterio y Urdiales. Los goles los marcaron Tarro y 2 Pardo.

Edición de La Mañana del 3 de enero de 1956.

Edición de La Mañana del 3 de enero de 1956.

En El Sardinero, Enric Gensana (Lleida, 3-06-1936), uno de los mejores jugadores de la historia del Lleida, hizo un gran partido. Gonzalvo quedó enamorado de su juego y posteriormente recomendó su fichaje al Barça.

Precisamente, Gensana, que entonces sólo tenía 19 años, guardaba tanto respeto a Gonzalvo, con quien compartía línea medular, que sobre el terreno de juego no sabía cómo llamarle para darle instrucciones y se dirigía a él gritándole: «Señor Mariano, señor Mariano !».

Gonzalvo III el día de su debut en el Camp d'Esports.

Gonzalvo III el día de su debut en el Camp d’Esports.

El debut de los 3 internacionales en casa fue la semana siguiente, el 8 de enero de 1956. A pesar del frío y de la niebla leridana, más de 6.000 espectadores llenaron el Camp d’Esports, con 75.000 pesetas de recaudación. El Lleida derrotó al Real Gijón (hoy Real Sporting) per 3-0, con 2 goles de Moreno y otro de Gonzalvo III y una magnífica actuación de Basora.

Moreno, Gonzalvo III y Basora el día de su debut en el Camp d'Esports de Lleida.

Moreno, Gonzalvo III y Basora el día de su debut en el Camp d’Esports de Lleida.

El entrenador del Lleida, el exportero del Barça Josep Valero, repitió el mismo equipo titular que en Santander.

Arriba: Larrosa, Carmelo Mòdol, Gensana, Esquerda, Gonzalvo III, Jarque y Gascon. Abajo: Basora, Ribelles, Guillamon, Moreno y Arocena.

Arriba: Larrosa, Carmelo Mòdol, Gensana, Esquerda, Gonzalvo III, Jarque y Gascon. Abajo: Basora, Ribelles, Guillamon, Moreno y Arocena.

Mientras que Basora y Gonzalvo acabaron la temporada 1955-56 con el Lleida y contribuyeron a su salvación, Moreno abandonó la disciplina leridana en febrero para fichar por la UD Las Palmas de Primera división.

Basora jugó un total de 16 partidos de liga (sólo se perdió 1 desde su llegada al Lleida), Gonzalvo III 14 y Moreno sólo 6.

Arriba: Gascon, Gensana, Carmelo Mòdol, Enric Giménez, Jarque, Gonzalvo III y Larrosa. Abajo: Basora, Ribelles, Arocena, Moreno y Esquerda.

Arriba: Gascon, Gensana, Carmelo Mòdol, Enric Giménez, Jarque, Gonzalvo III y Larrosa. Abajo: Basora, Ribelles, Arocena, Moreno y Esquerda.

Después de su paso por el Lleida, Estanislau Basora, «El monstruo de Colombes», volvió al Barça para jugar, demostrar su clase y todavía regresar a la selección española.

Gonzalvo III jugó después en el Condal y en el Figueres y Moreno en el Zaragoza y en el Arenas de la capital aragonesa.

Basora con la camiseta del Lleida.

Basora con la camiseta del Lleida.

El Lleida, con el concurso de sus 3 rutilantes estrellas, logró el objetivo de mantenerse en Segunda división y despertar mucha expectación en todos los campos en los que jugó con Gonzalvo III, Basora y Moreno.




Jugadores más jóvenes de la historia del FC Barcelona.

Se suele decir que Paulino Alcántara es el jugador que ha debutado más joven en el FC Barcelona (15 años y 141 días, el 25/02/1912 en victoria 9-0 vs Català), no es correcto. Aunque desconocemos la fecha de nacimiento y, por consiguiente, la edad cuando debutaron en el FC Barcelona de varios jugadores de los inicios heróicos dudamos que ninguno de ellos supere el record (con la dudas que comentaremos de Oskar Berger y Almasqué II) propiedad de Carlos Comamala (14 años y 219 días) que hoy presentamos avalado por datos contrastados en el Registro Civil. Algunas fuentes dan como fecha de nacimiento de Ramon Parera Penella «Parera II» el 11 de marzo de 1912, de ser correcto habría debutado con el primer equipo del FCB en partido oficial con 13 años y 312 días (FCB 5-Levante 0, Copa del Rey, 28/02/1926). Pero es un error, según hemos constatado en el Registro Civil Parera II nació el 13 de marzo de 1909.

Antes del debut de Carlos Comamala los jugadores más jóvenes del FCB habían sido:

Jovenes01

– Juan de Urruela y Morales Palomo de Ribera y Valenzuela, V marqués de San Román de Ayala desde 1916 (Guatemala, 29/01/1881 – Barcelona, 16/12/1947), jugador del FCB 1899-1900. Primer guardameta de la historia del FCB, sportsman (polo, tenis, esgrima, automovilismo), Presidente del RLT Club del Turó  y aristócrata. Bisabuelo de la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada.

Debut FCB partido amistoso: 08/12/1899 vs Equipo Inglés 0-1,  amistoso (tenía 18 años y 313 días) (1)

(1) La Vanguardia 09/12/1899

Jovenes02

– Stanley Charles Harris (Inglaterra, 1884 – Barcelona, 31/01/1909) jugador del FCB 1900-1906. Procedía del Equipo Inglés, sportsman (atletismo, tenis, cricket, hockey). Primer expulsado de la historia del FCB (vs Català 4-0, 11/02/1900). Falleció muy joven a causa de un infarto.

Debut FCB partido amistoso: 11/02/1900 vs Català 4-0, amistoso. Fue expulsado (tenía 15 años y ? días) (2)

Debut FCB partido oficial: 10/02/1901 vs Club Franco-Español 13-0, Copa Macaya (tenía 16 años y ? días) (3)

(2) Los Deportes 18/02/1900

(3) Los Deportes 17/02/1901

Jovenes03

– Alfonso Albéniz Jordana (Barcelona, 01/01/1886 – Lisboa, 27/09/1941), jugador FCB 1901-02 y 1906-07. Practicó el fútbol mientras estudiaba en Inglaterra, jugó en el Madrid y el Stadium, fue árbitro y presidente del Colegio de Árbitros, directivo del Real Madrid, diplomático. Hijo del compositor Isaac Albéniz, tío abuelo de Alberto Ruiz Gallardón y abuelo de Cécilia Attias (ex esposa de Nicolas Sarkozy).

Debut FCB 06/01/1902 vs Hispania 4-2, Copa Macaya (tenía 16 años y 5 días) (4)

(4) Los Deportes 12/01/1902; La Vanguardia 08/01/1902

Jovenes04

– Carlos Comamala López-del Pan (Madrid, 17/04/1889 – Barcelona, 04/08/1983), jugador del FCB 1903-1912 y 1920-21. Destacado atleta, nadador, jugador de rugby. Gran amigo de Gamper desde la infancia, fundador de varios clubs en Barcelona (Irish, Galeno, Universitari). Delantero goleador, sus hermanos Arsenio y Aureo también fueron jugadores del FCB. Traumatólogo de profesión. Periodista, profesor de Educación Física, Directivo del FCB, Presidente fundador de la Confederación Catalana de Gimnasia y Presidente de la Federación Catalana de Atletismo. Tradicionalmente se le había considerado el creador del escudo del FCB, descubrimientos recientes han probado que el autor fue el también jugador Santiago Femenia (5).

Debut FCB 22/11/1903 vs Salut 10-0,  Campeonato de Cataluña (tenía 14 años y 219 días) (6)

(5) VIÑAS, C., Barcelona Blaugrana. Una història de la ciutat a través del Barça. Angle Editorial, Barcelona, 2012. Pág.130.

(6) Los Deportes 29/11/1903

Como comentábamos en la introducción queda la duda de la edad exacta que tenía el suizo Otto Oskar Berger cuando debutó con el FCB el 13 de mayo de 1907 en partido amistoso contra el España (9-1, marcó 1 gol), ya que sabemos que había nacido en Suiza en 1893 (7) aunque desconocemos el día y el mes. Jugó 7 amistosos y ninguno oficial, por lo que, en cualquier caso Carlos Comamala es el jugador que ha debutado siendo más joven en partido oficial con el FC Barcelona.

Uno de los hermanos Almasqué Doménech debutó en 1902, si fuera el pequeño (Albert Almasqué Doménech, nacido el 25/12/1888) sería el más joven debutante, incluso en partido oficial.

(7) ARRECHEA, F., Los suizos y el FC Barcelona (segunda parte)

http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2014/09/los-suizos-y-el-fc-barcelona-segunda-parte/

Agradecimientos: Josep Pablo, José Alberto Salas.




Sadurní: Un record en la portería del Barça

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Hasta la fecha ningún guardameta ha permanecido tantos años bajo la disciplina del primer equipo azulgrana como Salvador Sadurní. Porteros muy longevos en la defensa del marco culé como Antoni Ramallets o Víctor Valdés no llegan a las 15 temporadas completas del arquero tarraconense como miembro del plantel barcelonista, desde su primera aparición, allá por las postrimerías de la  campaña 60-61, hasta el momento de su retirada, al finalizar la 75-76, aunque a diferencia de Ramallets o Valdés, Salvador no siempre fuera titular, y conociese largas estancias en el banquillo, circunstancia que, sin embargo, no le impidió acumular un excelente registro de 464 partidos – 331 de ellos oficiales – defendiendo los colores blaugranas.

Salvador Sadurní i Urpí nació el 3 de abril de 1941, en la pequeña localidad de L´Arboç (entonces oficialmente «Arbós del Panadés»), en la provincia de Tarragona. Se trataba de un pueblo con mucha historia, y que por aquel entonces contaba con unos 1500 vecinos (en la actualidad su población oscila en torno a los 5500 habitantes). L´Arboç había sido saqueada e incendiada en varias ocasiones a lo largo de los siglos, tanto durante la Edad Media como en 1808 ( en el curso de la Guerra de la Independencia ) o en 1836, con motivo de la Primera Guerra Carlista. Situado a 35 kilómetros de Tarragona y a 53 de Barcelona, ha sido también cuna de Aureli María Escarré i Jané (1908-1968), histórico Abad del monasterio benedictino de Montserrat durante muchos años, y vive principalmente de la agricultura (vid y cereales), así como de  algunas industrias (hilatura, vinícolas, vidrio…), destacando también en la artesanía del encaje de bolillos. A nivel anecdótico, es reseñable que cuenta también con una réplica de la Giralda sevillana, a escala 1: 2, levantada a finales del siglo XIX.

Sadurní comenzó a jugar al fútbol en el patio del Colegio Salesiano, siempre de portero. Como destacaba, no tardaron en enrolarle  en las filas del equipo juvenil del Vendrell, en la temporada 56-57. A la secretaría del Barça llegaron noticias que le definían como poseedor de una planta excepcional. Josep Boter, el hombre clave de las categorías inferiores del Barça en esa época, se desplazó entonces a la localidad tarraconense para observarle «in situ», y emitió un informe muy favorable («El chico tiene facultades, especialmente bajo los palos, estatura, peso y es valiente. Si la ficha es barata, vale la pena obtenerla» ). El Barcelona sólo tuvo que enviar a su equipo de aficionados, para disputar allí un partido de «fiesta mayor». El precio del autocar y la merienda-cena para los jugadores costó 6.000 pesetas de entonces, y este fue el coste  total del fichaje de Sadurní ( según cuenta la revista «BARÇA», en su número  686, correspondiente al 8 de enero de 1969 ). Salvador, pues, se integró en los juveniles del Barça, donde militaría durante las temporadas 57-58 y 58-59, proclamándose campeón de España en esta última campaña, tras dos partidos disputados en Madrid frente al Sevilla, y que finalizaron ambos con empate a dos tantos, alzándose los azulgranas con el título debido a su menor promedio de edad con respecto al rival. Sadurní disputó el primer encuentro, siendo sustituido en el segundo por Andrés Rodríguez Serrano, Rodri II, que sería también portero del Barça, así como de otros equipos ( Levante, Zaragoza, Real Valladolid, Jerez Deportivo…)

EN POCO MÁS DE UN AÑO, DE TERCERA DIVISIÓN AL MUNDIAL

De cara a la temporada 60-61, y con tres porteros como Ramallets, Rodri II y Medrano en la primera plantilla barcelonista Saduní va a ser cedido al Mataró, de la Tercera División, que pasaba grandes apuros para mantener la categoría. Si no había sitio para los más experimentados Celdrán y Piñol, difícilmente iba a haberlo para un muchacho de 19 años, a pesar de las grandes cualidades que apuntaba. Pero antes de que finalizase su campaña con los del Maresme, el Barça va a repescarlo, debido a las lesiones de Rodri II y Medrano. Así, en algún partido de Liga ya va convocado – por ejemplo, en el campo del Español, pero su debut oficial se producirá en 11 de mayo de 1961 en «El Molinón», en un partido de Copa frente al Sporting ( entonces «Real Gijón ). En la ida habían vencido ya los blaugranas por 7-1, y el encuentro se presentaba de este modo como un mero trámite, perfecto banco de pruebas para dar la alternativa a un joven jugador en una demarcación tan importante como la portería. Esta fue la formación barcelonista ese día: Sadurní; Foncho, Olivella, Gracia; Vergés, Segarra; Tejada, Ribelles, Coll, Villaverde y Czibor. Vencieron los catalanes por 2-4, marcando los goles Villaverde (2 ), Coll y Czibor. Enrique Orizaola ocupaba el banquillo del Barça.

Con vistas a la temporada 61-62 van a producirse grandes cambios en la portería azulgrana. Se retira del fútbol el mítico Antoni Ramallets, y para sustituirle el Barça ficha a un prometedor guardameta, el castellonense José Manuel Pesudo, arquero del Valencia. Son también baja en la plantilla Medrano -que vuelve a su Argentina natal – y Rodri II, cedido al Racing de Santander, y por contra regresa de su préstamo a Osasuna Celdrán, con lo cual el trío de cancerberos va a estar formado por el levantino Pesudo y los catalanes Sadurní y Celdrán, entre los que tendría que escoger el nuevo técnico barcelonista, el también catalán Lluís Miró, casualmente antiguo portero del club en los primeros años 40 ( fue el guardameta que encajó el humillante 11 a 1 en partido de Copa frente al Real Madrid, disputado en el viejo campo de Chamartín en 1943 )

Miró va a dar de entrada la titularidad a Pesudo, en una decisión lógica, pues a pesar de su juventud era el más experimentado en Primera División, donde ya había jugado asiduamente durante dos temporadas y media. Pero Sadurní no se desespera ni baja la guardia, sino que sigue trabajando y entrenando con ahínco, consciente de que su oportunidad tiene que llegar. Y efectivamente llega, mediada la temporada y con un Barça ya alejado del liderato y no demasiado satisfecho con el rendimiento de su guardameta titular. Kubala – que ha reemplazado a Miró precisamente a causa de los malos resultados – le da la alternativa al de L´Arboç el 4 de febrero de 1962, en la vigesimosegunda jornada de Liga ante el Real Oviedo en el «Camp Nou», con victoria culé por 4 goles a 1 y la siguiente alineación: Sadurní; Segarra, Gensana, Gracia; Marañón, Garay; Pereda, Kocsis, Eulogio Martínez, Villaverde y Vicente. Sadurní responde a su confianza con una serie de buenas actuaciones, que impresionan también a los responsables del combinado nacional , Pablo Hernández Coronado como seleccionador y Helenio Herrera en el papel de preparador físico, que le van a incluir en la lista de 22 jugadores para el Campeonato del Mundo a disputar en Chile. No va a jugar allí un solo minuto ( Carmelo se alineará en  dos partidos,  y Araquistáin actuó en el otro), pero la convocatoria supondrá un gran espaldarazo  para un futbolista de sólo 21 años que acaba de iniciar su carrera profesional. En esta su auténtica temporada de estreno en el marco blaugrana, Sadurní va a intervenir en un total de 14 encuentros oficiales ( 9 de Liga, 3 de Copa y 2 de Copa de Ferias )

DEBUT COMO  INTERNACIONAL EN EL PROPIO «CAMP NOU»

En la siguiente temporada, la 62-63, Sadurní compartirá  el marco con Pesudo  casi «fifty-fifty» ( pues se va a alinear en 15 partidos de Liga ),  aunque el levantino se convertirá  en el arquero titular en el torneo copero, donde el de L´Arboç no llega ni a estrenarse y el Barça conquista el título, al batir en la final, disputada en el propio «Camp Nou»,  al Real Zaragoza por 3 a 1. No obstante es en esta campaña en la que Sadurní va a paladear por primera vez las mieles de la internacionalizad, y en su mismísima casa. En efecto, el 9 de enero de 1963 el coliseo barcelonista alberga un encuentro amistoso contra la selección de Francia, en el que el técnico español, José Villalonga, pone en liza la siguiente formación: Sadurní; Rivilla, Echeberría, Calleja; Glaría, Paquito; Collar ( Serena ), Adelardo, Morollón, Guillot y Gento. Empate sin goles y debut agridulce: Salvador mantiene su portería a cero, pero el equipo no consigue la victoria. El balance de la campaña, no obstante, es discreto: 19 encuentros oficiales ( los 15 ya mencionados en Liga, más otros 4 en Copa de Ferias )

Con un nuevo técnico en el banquillo azulgrana, el gran delantero leonés de los años 40 y 50 César Rodríguez, Sadurní va a completar su mejor temporada hasta entonces en el curso futbolístico 63-64, en el que paradójicamente comenzó jugando como titular Pesudo. Pero una lesión del castellonense le va a abrir de par en par las puertas del equipo, con el joven Comas como suplente suyo. El Barça está a punto de conquistar el título liguero, aunque en la recta final su rendimiento va a flojear y el título se lo queda nuevamente el Real Madrid, en la última temporada de Alfredo Di Stefano como jugador blanco. Los aficionados culés empiezan a familiarizarse con las grandes cualidades de Salvador, un portero alto -1,83 -, de gran envergadura  y con peso ( en torno a los 87 kilos ), bien colocado generalmente, sobrio en sus movimientos y valiente en las salidas pero al que aun le falta cierta seguridad que irá ganando con el tiempo, a base de partidos. 22 encuentros de Liga, 8 de Copa del Generalísimo y 1 de Recopa hacen un total de 31 compromisos oficiales, su mejor tarjeta de visita hasta la fecha.

Y al año siguiente, 1964-65, hace pleno, ya que consigue jugar todos los partidos oficiales, hasta completar 43 compromisos ( los 30 de Liga, más 6 de Copa y 7 en el torneo ferial ). Pesudo se pasa toda la temporada en blanco, y justo antes de comenzar esta fracasa un intento para fichar al veterano guardameta catalán Vicente, al que el Real Madrid acababa de dejar libre, pero que es descartado por los servicios médicos barcelonistas. Es una buena temporada para Sadurní a nivel personal – al final de la cual contraerá matrimonio -, pero en lo colectivo el equipo decepciona profundamente a todos sus socios y seguidores, no pasando del sexto puesto en la Liga, y sin llegar muy lejos en las dos competiciones restantes.

Sin embargo de cara a la temporada 65-66, con nuevo inquilino en el banquillo barcelonista – un antiguo jugador «merengue», el argentino  Roque Olsen -, un Pesudo ya recuperado va a retornar al marco azulgrana, tras unos primeros partidos jugados por Sadurní. El castellonense protagonizará como titular la gran remontada que llevará al equipo hasta las puerta del título liguero, aunque aflojará justo al final, para verse rebasado por el Atlético de Madrid, que será el campeón, y el Real Madrid. Y no sólo eso, sino que también va a proclamarse como el portero menos goleado de  toda la Primera División, haciéndose acreedor al prestigioso trofeo «Zamora». Y por si eso fuera poco, a Sadurní le crece la nómina de competidores, ya que a principios de 1966 el Barça ficha a un jovencísimo y muy prometedor guardameta cordobés, Miguel Reina, que parece llamado a ocupar la portería del club catalán para muchos años. Además, su estilo está en las antípodas del de Salvador, pues se trata de un arquero muy ágil y espectacular, con grandes reflejos, y que ya se hace con el puesto nada más aterrizar, pues si bien no puede alinearse en la Liga por haberlo hecho ya con el equipo representativo de la Ciudad de los Califas, actuará en los partidos de Copa de Ferias, y más tarde en los de la Copa del Generalísimo.

TRES TEMPORADAS COMO TITULAR INDISCUTIBLE, SU PRIMER «ZAMORA»,  Y DE NUEVO EN LA SELECCIÓN ( 1966-1969 )

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Pero, no obstante un panorama tan sombrío, las cosas acabarán evolucionando favorablemente para los intereses de Sadurní. Pesudo, tras su gran temporada, va a marcharse de vuelta a su club de origen, el Valencia, y Reina – tercer portero en el Mundial de Inglaterra tras su llegada -, si bien comienza jugando como titular en los partidos previos a la temporada 66-67 ( entre ellos, los correspondientes a la primera edición del Trofeo «Joan Gamper», recién creado por el dinámico y polémico presidente barcelonista Enric Llaudet ),  va a sufrir una grave lesión. Ante ello, Olsen no va a tener más remedio que recurrir a los servicios de Sadurní, ya que ni el tercer guardameta Rodés, ni el jovencísimo Mora – que viene pegando muy fuerte desde las categorías inferiores – poseen la experiencia suficiente como para alinearles en un puesto tan delicado y de tanta responsabilidad como es la portería del Barça.

De modo que Sadurní, aunque sea por la fuerza  de las circunstancias, retornará al marco blaugrana. Y a pesar de que el desempeño del equipo en esta temporada 66-67 no va a ser nada bueno, cumplirá su campaña más completa como guardameta barcelonista. Y la va a iniciar con muy buen pie, triunfalmente, ya que se corona campeón de la Copa de Ferias en la final aplazada desde la temporada anterior a causa de la disputa del Mundial inglés. La jugaron Real Zaragoza y Barcelona, y los maños van a imponerse en el choque de ida, en el «Camp Nou», por 0 a 1, con un solitario gol del brasileño Canario. Parecían tener todos los pronunciamientos a su favor para alzarse con el título, pero en la devolución de visita a «La Romareda» el joven Lluís Pujol, 19 añitos, va a hacer el partido de su vida, y con un «hat-trick» llevará al Barça en volandas hasta la consecución de su tercer título ferial, tras los de las dos primeras ediciones del torneo, 1955-58 y 1958-60, al vencer  los blaugranas por 2 a 4 ( el otro tanto lo marcó Zaballa ). Era el primer campeonato en cuya consecución intervenía directamente el guardameta de L´Arboç, y esta fue la formación que presentó el Barça en el feudo aragonés aquel 21 de septiembre de 1966: Sadurní; Foncho, Gallego, Eladio; Montesinos, Torres; Zaballa, Mas, Zaldúa, Fusté y Pujol

Sin embargo, sólo dos meses más tarde, el mismo Barça era sorprendentemente apeado de la siguiente edición de la Copa de Ferias por el modesto conjunto escocés del Dundee United, que le derrota en ambos partidos. La Liga tampoco va a ser favorable para sus intereses, pues el Real Madrid, sin demasiados problemas, se impone de nuevo en el Torneo de la Regularidad, en una campaña que contó con el RCD. Español como animador y auténtico equipo revelación, ya que los blanquizales, con su mítica delantera de «los Cinco Delfines» ( Amas, Rodilla, Re, Marcial y José María ) se clasificaron en un brillante tercer lugar. Y en la Copa continuó la mala racha barcelonista, pues tras eliminar discretamente al Málaga, de Segunda División, los culés van a caer ante el Atlético de Madrid, superados tanto en el flamante estadio de la Ribera del Manzanares como en el propio «Camp Nou».

El curso va a saldarse para Sadurní con 32 partidos oficiales en su haber, 28  de Liga y 4 en la Copa de Ferias, en tanto que en la del Generalísimo Reina, ya recuperado de su grave lesión, regresará a la titularidad. Y como el Barça iba a contar con un nuevo técnico para la siguiente temporada, la 67-68 – el catalán y tocayo suyo Salvador Artigas, antiguo jugador del club en los años 30 y piloto del bando republicano en la Guerra Civil – se abre de nuevo para Sadurní un compás de espera, hasta ver por quien se decanta el entrenador recién llegado para ocupar un puesto de tanta responsabilidad como el de portero.

Y la decisión de Artigas va a ser que el de L´Arboç  se situe en el marco. Apuesta, por consiguiente, a favor de la experiencia, y el tarraconense no le va a defraudar, sino que despachará una gran temporada, a la que el título de Copa le pondrá la guinda. En la Liga 67-68 tampoco consigue el Barça coronarse campeón ( era el octavo año consecutivo en el que fallaba en sus aspiraciones ), pero aun así, le puso las cosas difíciles al Real Madrid, que revalidó su entorchado, con una estupenda Unión Deportiva Las Palmas ( con los Tonono, Martín Marrero, Castellano, Guedes y Germán como grandes figuras ), que bajo la batuta de Luís Molowny conseguirá una muy meritoria tercera posición.

Es también el año de la súbita y llorada muerte de Julio César Benítez, el gran jugador uruguayo que va a fallecer en circunstancias aun hoy no del todo aclaradas, en vísperas de un trascendental Barça-Real Madrid, el sábado 6 de abril de 1968, el mismo día en que Massiel, representando a Televisión Española en el Festival de Eurovisión celebrado en Londres, logró el triunfo cantando el tema «La, la,la», después de que Joan Manuel Serrat hubiese renunciado a defenderlo, al no habérsele permitido interpretarlo en catalán ( aunque pocos meses más tarde el «Noi del poblé Sec» iniciaba una brillantísima carrera artística en castellano )

Aquella temporada también el Barça va a resultar eliminado de la Copa de Ferias a las primeras de cambio, a pies del aun más humilde Zurich suizo, pero en la Copa del Generalísimo se resarcirá por fin con creces de tanto fracaso. Pero antes Sadurní, que estaba cuajando una estupenda campaña, va a llevarse la alegría de retornar a la Selección Española por la puerta grande, algo que el mítico José Ángel Iríbar les estaba impidiendo a él y al resto de guardametas de su generación. El seleccionador nacional, el gerundense Domingo Balmanya, le convoca  para la decisiva eliminatoria de la Eurocopa frente a Inglaterra, entonces vigente Campeona del Mundo. Así, Sadurní va a alinearse en el partido de ida, en el mítico «Wembley» londinense, encajando un solo gol ( vencieron los británicos por 1 a 0, marcado por Bobby  Charlton en las postrimerías del choque ), y dejando de ese modo las espadas en todo lo alto para la vuelta, a disputarse en Madrid.  Ese día, el  8 de mayo de 1968, el de     L´Arboç volvió a defender el marco español, pero tuvo que sacar en dos ocasiones el balón de su portería, porque los ingleses vencieron por 1 a 2, eliminando así al combinado nacional de la Eurocopa 68. Este fue el equipo que presentó Balmanya: Sadurní; Sáez, Gallego, Canós; Pirri, Zoco; Rifé, Amancio, Grosso, Velázquez y Gento

Pero en la Copa Sadurní y el Barça se van a desquitar. Caen sucesivamente eliminados el Sporting ( entonces «Real Gijón», de Segunda División ), la Real Sociedad, el Athletic de Bilbao – con una actuación portentosa de Salvador en San Mamés – y el Atlético de Madrid ( tras una brillante y emotiva remontada en el «Camp Nou» ). La final, sin embargo, se presenta muy difícil y complicada, ya que el rival es nada menos que el Real Madrid, y en su propio feudo del «Santiago Bernabeu» ( entonces las finales no presentaban los desplazamientos masivos de aficiones que se ven ahora, de modo que el Barça iba a estar totalmente en minoría, en territorio «hostil» )

El encuentro, disputado el 11 de julio de 1968, respondió a lo que se esperaba de un choque de esas características, es decir, escaso juego y emoción a raudales. Artigas presentó la siguiente alineación: Sadurní; Torres – que ocupaba la demarcación del fallecido Banítez -, Gallego, Eladio; Zabalza, Fusté; Rifé, Zaldúa, Mendonça, Pereda y Rexach. Arbitró el colegiado balear Antonio Rigo Sureda. Un solitario tanto, marcado en su propia puerta por el central madridista Fernando Zunzunegui, recientemente fallecido, nada más iniciarse el choque, le daría el triunfo al Barça. El partido va a ser muy accidentado, pues parte del público asistente reacciónó de manera incívica y muy poco deportiva, arrojando envases de cristal al terreno de juego, en señal de protesta por lo que ellos entendían como  arbitraje parcial del señor Rigo, que a su juicio había dejado de señalar como penalti alguna falta cometida por los blaugranas en su área. A causa de estos graves incidentes, el partido va a pasar a la historia del fútbol español como «la Final de las botellas», y traerá aparejada la prohibición de servir bebidas dentro de envases de vidrio en los terrenos de juego españoles. Sadurní cuajó una excelente actuación, poniendo  broche de oro a una brillante temporada, la de su definitiva consagración,  en la que se había alineado en 37 encuentros oficiales, desglosados de la siguiente manera: 28 en Liga, 1 en Copa de Ferias y 8 en la Copa del Generalísimo. Seguía viviendo en su pueblo natal, e iba a entrenar a Barcelona y volvía para almorzar, conduciendo su propio coche, sin sufrir nunca un solo percance en la carretera.

Salvador, a sus 27 años, pasaba pues por el mejor momento de forma de toda su carrera, y ello se va a corroborar en la campaña siguiente, la 68-69. Con Artigas  por segundo año consecutivo en el banquillo – algo inusual en el Barça de los 60 -, el club no va a realizar un buen campeonato ( incluso cederá su habitual segundo puesto, en favor de una sensacional U.D. Las Palmas ). El Real Madrid va a estar intratable de principio a fin de la competición – tan sólo perderá un único partido, en Elche, en la jornada 28  ), pero al menos en la faceta defensiva el Barça va a dar la talla, con un bloque compuesto por Sadurní, Torres, Gallego y Eladio, con Zabalza como refuerzo, muy difícil de batir. Tanto, que en los 30 partidos ligueros – Sadurní hará pleno, no perdiéndose ninguno –  tan sólo va a encajar 18 tantos, lo que le valdrá para conquistar por primera vez el trofeo «Ricardo Zamora» al guardameta menos goleado.

Tan brillante rendimiento le llevaría nuevamente a las filas de la Selección, donde competirá por el puesto con un Iribar en horas bajas. Sadurní va a jugar 6 partidos , entre ellos el de Helsinki, donde una España ya desahuciada para el Mundial de México-70, va a hacer no obstante el ridículo al caer ante la modestísima Finlandia por 2 goles a 0, en la que va a suponer  su última presencia en el equipo nacional. En total, Sadurní fue 10 veces internacional, una cifra que si bien es respetable en una época en la que se jugaban pocos partidos a nivel de selección, de no haber coincidido con «el Chopo» a buen seguro que hubiera sido bastante más elevada.

En la Copa, sin embargo, el Barça va a ser eliminado en primera ronda por la Real Sociedad, al caer estrepitosamente derrotado en Atocha por 5 a 1 – en una tarde aciaga donde pierde por lesión a uno de sus bastiones defensivos, Toni Torres ( con anterioridad había perdido también a su central titular, el andaluz Gallego )- y no poder superar o al menos igualar dicho tanteo en el «Camp Nou», con un insuficiente 3 a 0. Mucho mejor, aunque a la postre también decepcionante, sería su andadura por la Recopa, donde va a eliminar sin demasiados problemas al Lugano suizo, al Lyn noruego – este con muchas dificultades pese a lo endeble de los escandinavos –  y con brillantez al potente conjunto alemán del Colonia, para enfrentarse en la final de Basilea a un semidesconocido cuadro centroeuropeo, el Slovan de Bratislava, de Checoeslovaquia, ante el que caerá derrotado contra todo pronóstico por  2 a 3, en una tarde-noche de graves errores, tanto en la zaga como en el ataque. Esta fue la alineación que no pudo ser campeona en Basilea ( aunque el Barça se resarciría diez años más tarde, en el mismo torneo y con el mismo escenario ) : Sadurní; Franch ( Pereda ), Olivella, Eladio; Rifé, Zabalza; Pellicer, Castro ( Mendonça ), Zaldúa, Fusté y Rexach. 38 partidos oficiales constituyen su segunda cifra más elevada hasta entonces ( tras la de 1964-65 ). con 30 en Liga, 2 de Copa y 6 en la Recopa, así como seis internacionalidades. Un año redondo en lo personal, aunque no en lo colectivo.

A LA SOMBRA DE MIGUEL REINA ( 1969-1973 )

1969-70, con Salvador Artigas por tercer año consecutivo en el banquillo catalán, se presenta con los mejores augurios para Sadurní, pero…Lógicamente va a comenzar la Liga defendiendo el marco azulgrana. Y el primer partido no puede ser más interesante : el gran clásico del fútbol español, enfrentando a Barcelona y Real Madrid en el «Bernabeu». Va a ser el encuentro de la tristemente célebre lesión de Miguel Ángel Bustillo, el ariete internacional aragonés que acababa de marcar dos goles en la portería blanca y tiene que ser retirado del terreno de juego tras una dura entrada del central merengue De Felipe. El choque – en el que debutaron Marcial por los blaugranas y Fleitas por los locales – finalizaría con un espectacular empate a tres. Y los tres tantos encajados por Sadurní no van a dejar muy feliz a Artigas, que para el siguiente compromiso liguero frente al Deportivo de La Coruña en el «Camp Nou», prescindirá del de L´Arboç, dándole la alternativa a Miguel Reina, que se va a hacer rápidamente con el puesto, llegando a debutar varias semanas después con la Selección Absoluta, en un partido contra Finlandia celebrado en La Línea de la Concepción, que también fue el primero en el que Ladislao Kubala dirigió al combinado nacional.

Va a ser el comienzo de una etapa muy negativa para Sadurní, en la que se asomará al equipo titular con cuentagotas. Para empezar, en aquella campaña 69-70 tan sólo va a jugar 5 partidos de Liga y 1 de Copa de Ferias, un balance incluso peor que el de la temporada de su debut efectivo, la 61-62. Poco importaba que el Barça quedase nuevamente en blanco ese año. No había debate en la portería. Aunque sí lo habría, curiosamente, en la siguiente, la 70-71.

En la pretemporada Reina continúa como titular indiscutible, gozando de la absoluta confianza del técnico inglés Vic Buckingham, a la sazón ocupando el banquillo barcelonista. Y así llegó el tradicional Trofeo «Joan Gamper», que cumplía su quinta edición, y hasta la fecha siempre se había quedado en las vitrinas del Barça. Entonces se disputaba con formato de cuadrangular, y el primer partido corresponde jugarlo contra un destacado equipo soviético, el Dynamo de Moscú. En 1970 era una absoluta novedad y un gran aliciente para el espectador ver a conjuntos de la URSS actuando en nuestros terrenos de juego, y el choque levantó una gran expectación, porque además en la meta rusa estaba nada más ni nada menos que un arquero legendario donde los haya, el fenomenal Lev Yashin,»la Araña Negra», elegido Mejor Futbolista Europeo, galardonado con el «Balón de Oro», en 1963, siendo hasta el día de hoy el único guardameta en conseguir semejante distinción, a pesar de hallarse ya en la recta final de su portentosa carrera.

Pero aquella noche de agosto los moscovitas, practicando un fútbol abierto y moderno, físico y técnico a la vez, de desmarques a los espacios abiertos, superaron a un Barça ramplón y romo, y le golearon a domicilio con un concluyente 0 a 5 ( y eso que el árbitro, el madrileño Antonio Camacho, les anuló dos tantos ). Todo el Barça estuvo fatal, pero el público la tomó con Reina, injustamente, porque el cordobés no había sido en absoluto el responsable de la debacle. De modo que en el encuentro de consolación para el tercer y cuarto puesto, frente al Schalke 04 alemán,va a ser Sadurní quien de nuevo ocupe la portería azulgrana.

Seguirá haciéndolo en los primeros compromisos ligueros, con un Barça que parte como líder en las jornadas iniciales, pero una derrota en el «Camp Nou» ante el Valencia – equipo que a la postre se haría con el título esa temporada- le apartará nuevamente de la portería, aunque Buckingham utilizará una curiosa fórmula para cubrir el puesto, alineando a Reina en los desplazamientos y utilizando a Sadurní en casa, por considerar que el aficionado culé  recibiría mejor al catalán que al andaluz. Esta curiosa alternancia de guardametas se va a mantener durante unas cuantas jornadas, en el tramo central de la competición, hasta que finalmente Reina vuelva a monopolizar el puesto, en el tramo final del campeonato, que el Barça tampoco conseguirá conquistar al empatar únicamente en el partido decisivo, en el «Manzanares», y ante el otro aspirante al título, el Atlético de Madrid, dándose así el único resultado que beneficiaba a un Valencia que, perdedor en «Sarriá» frente al Español, quedaba a expensas de lo que pasase en Madrid, pues una victoria azulgrana o rojiblanca le pondría la Liga en bandeja al ganador.

En la Copa Sadurní ni siquiera llega a estrenarse, y en cambio Reina va a cuajar excelentes actuaciones. Sucesivamente quedan eliminados Villarreal – entonces un cuadro modestísimo, recién ascendido a Segunda División -, Athletic de Bilbao, Deportivo de La Coruña y Atlético de Madrid, y en una final que ha pasado a la historia por lo emocionante y movido del marcador, el Barça vuelve a proclamarse Campeón de la Copa del Generalísimo al tomarse cumplida revancha sobre los valencianistas, venciéndoles por un épico 4 a 3. Los números de Sadurní van a mejorar algo ( 17 partidos oficiales: 13 en la Liga y 4 en la Copa de Ferias ), pero sigue muy lejos de sus mejores registros. Incluso llega a correr el rumor de que el Real Madrid se interesa por sus servicios, en un momento de indefinición en la meta blanca, con Betancort y Junquera en horas bajas, Miguel Ángel aun bisoño, y el murciano José Luís Borja fichado como solución de emergencia.

Con Rinus Michels ahora en el banquillo del «Camp Nou», la situación de Sadurní incluso empeora. Tan sólo juega 5 partidos de Liga en la campaña 71-72, más otros tres en competición europea. No obstante sigue trabajando para mantenerse a punto, siempre que el equipo requiera de sus servicios. Pero las cosas van de mal en peor, y así en el curso 72-73 tan sólo se alineará en un encuentro oficial, y eso debido a un sonado incidente. Esa temporada, por decimotercer año consecutivo, el Barça había fracasado en su asalto al título liguero. También había caído eliminado en la primera ronda de la Copa de la UEFA ( el torneo europeo que venía a reemplazar a la obsoleta Copa de Ferias ), y a pies del Oporto portugués. Quedaba tan sólo la Copa del Generalísimo como tabla de salvación, que ya lo había sido en algunas ocasiones ( 1963, 1968, 1971…)

El Barça va a deshacerse de su primer oponente, el decano del fútbol español, Recreativo de Huelva, sin  ninguna brillantez, y el sorteo le deparará un nuevo rival andaluz y de Segunda División, el Sevilla, que en aquellos momentos  navegaba por la Categoría de Plata. El encuentro de ida en el «Sánchez Pizjuán» va a ser desastroso, y el Barça cae derrotado por 3 a 1. Aquella noche, en su hotel de la capital hispalense, varios jugadores se reúnen en una habitación, para matar el rato jugando a las cartas, y no se les ocurre nada mejor que solicitar que les suban champán. Su petición llega a oídos de Michels, un técnico duro y amante de la disciplina ( no en balde era conocido como «Mister Mármol» ), que va a presentarse personalmente llevando el pedido en una bandeja, como improvisado camarero. Cuando los jugadores le ven aparecer, se quedan literalmente a cuadros. La violenta escena va a subir de tono, y en un momento dado las botellas y los vasos rodarán por los suelos, con tan mala fortuna que un vidrio va a lastimar en un pie a uno de los jugadores allí presentes, que no es otro que el guardameta Miguel Reina.

El escándalo trae cola. El club sanciona económicamente a todos los jugadores que actuaron en el «Pizjuán», por bajo rendimiento, pero también les impone una multa muy dura a los implicados en el incidente, y para el partido de vuelta – saldado con un insuficiente 1-0 -, Michels prescinde del concurso de Reina, y coloca en su lugar a Sadurní, en la que sería su única actuación oficial en toda la temporada. Poco después el guardameta cordobés abandona el Barcelona, traspasado al Atlético de Madrid. Una puerta a la esperanza parece abrírsele a Salvador, aunque  tendrá que disputarse el puesto con un paisano suyo, el también tarraconense Pere Valentí Mora, quien tras sucesivas cesiones a Mestalla, Real Oviedo y Elche, ya acumula la suficiente experiencia como para debutar en Primera División. Pero una lesión del de Vilaplana en la pretemporada le allanará el camino de la titularidad a Sadurní, teniendo el club que fichar al menorquín Capó de prisa y corriendo, para ejercer de suplente.

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DOS NUEVOS «ZAMORA» Y RETIRADA A LOS 35

La temporada 73-74 va a ser testigo de la «resurrección» deportiva de Sadurní, y también de un hecho histórico: catorce años después de su último título, el Barça vuelve a ganar la Liga. De la mano del astro holandés Johan Cruyff, fichado a golpe de talonario en el verano tras arduas negociaciones con el Ajax de Amsterdam, merced a la apertura de fronteras que permite contratar hasta dos jugadores extranjeros por club –  el otro fue el peruano Hugo «Cholo» Sotil -,  los azulgranas, después de un pésimo arranque liguero ( coincidiendo con el retraso del debut del «Flaco», debido a complicaciones de índole burocrática ), enhebran una gran racha de victorias en cuanto Cruyff puede alinearse por fin, que culminarán con el mítico 0 a 5 en el «Bernabeu» destrozando al Real Madrid a domicilio, y terminan proclamándose campeones matemáticamente en el gijonés estadio de «El Molinón», el 7 de abril de 1974, al derrotar a los locales por 2 a 4. El único «lunar» para Sadurní es no haber podido saltar al campo precisamente la noche del grandioso triunfo sobre los merengues, por culpa de una inoportuna lesión, jugando en su lugar Mora, que hacía de esa forma su debut oficial con el Barça. Pero en la alineación titular de esa gloriosa e inolvidable temporada sí que está Salvador con todo merecimiento: Sadurní; Rifé, Torres, De la Cruz; Costas, Juan Carlos; Rexach, Asensi, Cruyff, Sotil y Marcial.

El de L´Arboç va a jugar 30 partidos de Liga , y con sólo 22 goles encajados conquistará su segundo «Zamora». Y en la Copa sigue como referencia en el once blaugrana, llegando hasta la final, celebrada en el «Vicente Calderón» el 29 de junio de 1974, y donde el Real Madrid se va a tomar cumplida revancha del humillante 0-5 liguero, y goleará a los de Michels por 4 a 0, aunque en honor a la verdad hay que indicar que ni Cruyff ni Sotil pudieron alinearse, al impedir entonces la vigente reglamentación del Torneo del KO la participación de futbolistas extranjeros. En total, Sadurní va a disputar 39 partidos oficiales ( los 30 ya citados, más 2 de la Copa de la UEFA y 7 en la Copa del Generalísimo), su segundo registro más alto desde que era barcelonista.

La temporada 74-75 va a ser la del 75 Aniversario del Barça ( fundado en noviembre de 1899), y también la de su regreso, casi década y media después, a la máxima competición continental, la Copa de Europa, entonces reservada exclusivamente a los campeones de Liga de cada país. El Barça no va a poder revalidar su título liguero, puesto que su rendimiento – y también el de Johan Cruyff – bajará de manera muy sensible lejos del «Camp Nou», mientras que en la Copa de Europa llegará hasta las semifinales, aunque allí el Ledds United inglés ya resultó un obstáculo insalvable. Sadurní no va a empezar jugando el campeonato de Liga, pero una fuerte derrota en «Sarriá» frente al Español ( 5 a2 ), le devolverá a la portería. Al final, con 24 partidos jugados y 19 goles encajados, ganará su tercer y último «Zamora». En total va a alinearse en 33 encuentros oficiales ( los 24 ya mencionados, más 4 en la Copa y 5 en la principal competición continental )

Y llegamos así a la última temporada de Salvador Sadurní como futbolista en activo, la 75-76. Hay novedades en la dirección técnica del equipo, donde el prestigioso entrenador alemán Hennes Weisweiler – el «padre»  del Borussia Monchengladbach – va a reemplazar a un gastado Rinus Michels. Y también en la portería, con el fichaje del meta guipuzcoano «Pello» Artola. Con dos competidores jóvenes y de calidad, las posibilidades de Sadurní para jugar van a ser muy escasas, como de hecho se comprobará a lo largo de la campaña, en la que ni Weisweiler ni tampoco su sucesor a título interino, el cántabro Laureano Ruíz,  van a contar con él en una sola ocasión. De modo que, junto a otros dos ilustres veteranos procedentes también de la cantera, Quimet Rifé y Toni Torres, Salvador Sadurní va a abandonar la disciplina barcelonista  al finalizar  la temporada, retirándose los tres del fútbol. Recibirán el emotivo homenaje de toda la afición culé el día 1 de septiembre de 1976, en el «Camp Nou», en el transcurso de un partido amistoso que enfrenta al Barça con el Stade de Reims francés, y en el cual se imponen los azulgranas por 2 goles a 0.

Una vez colgados definitivamente los guantes, Sadurní – que también explotaba una próspera granja avícola en su localidad natal – orientará su futuro profesional lejos del fútbol, trabajando para una entidad de crédito de su  comarca, el Penedés. Va a pasar a formar parte del elenco de guardametas legendarios que han defendido la portería del Barça, al lado de Antoni  Ramallets – a quien de algún modo sucedió -, el prematuramente malogrado Urruti, Andoni Zubizarreta o el todavía en activo  Víctor Valdés, un futbolista que estaba llamado a superar su récord de permanencia en la meta blaugrana, aunque razones no aclaradas aun le empujaron a abandonar el club al final de la pasada temporada, cuando todavía le quedaba un considerable recorrido como arquero titular barcelonesa. De modo que Salvador Sadurní, conocido cariñosamente como «el Chato», a sus 73 años de edad, continúa siendo, hoy por hoy, el hombre-record bajo los palos blaugranas.

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Los primeros entrenadores del FC Barcelona

El antecedente: las Comisiones Deportivas.

En los inicios del fútbol la figura del entrenador no existía, generalmente era el capitán el que asumía el liderazgo moral del grupo y daba consignas desde el mismo terreno de juego. En el caso concreto del FC Barcelona tenemos constancia de la existencia de una Comisión Deportiva que decidía la composición de los equipos (titulares y suplentes) del club, tanto del primer equipo como de los inferiores (segundo equipo, tercer equipo). Tal y como explicamos en el artículo de esta revista Los suizos y el FC Barcelona Walter Wild, Hans Gamper, Paul Widerkehr o George Meyer fueron miembros de dichas comisiones en las primeras temporadas demostrando la enorme influencia helvética en esos inicios (no en vano el FC Barcelona era conocido como «la sucursal de Zúrich»).

El único miembro destacado de estas Comisiones Deportivas que no era suizo era el alemán (aunque posiblemente nacido en la región de Bohemia, entonces Imperio Austro-húngaro, actual República Checa) Udo Steinberg. En abril de 1902 se creó la primera escuela de fútbol del FC Barcelona y Steinberg fue nombrado director de la misma con el fin de «inculcar sus extensos conocimientos a los jugadores del tercer bando» (Los Deportes, 13/04/1902). Actuaba, de facto, como entrenador del tercer equipo.

Udo Steinberg Werle (Bohemia, 1877-Madrid, 25 de diciembre de 1919)

PoP Udo Steinberg Werle (Bohemia, 1877-Madrid, 25 de diciembre de 1919)

1912. El año de los tres entrenadores (Lambe, Barren, Alderson).

En enero de 1912 el FC Barcelona incorpora al mediocentro inglés William Charles «Billy» Lambe, un veterano de 35 años con una larga trayectoria como futbolista profesional (y jugador de cricket profesional): Swanscome Tigers F.C., Woolwich Arsenal (futuro Arsenal), Tunbridge Wells Rangers… Al parecer fue el primer extranjero en cobrar un sueldo del club, lo que se explica porque actuaba de jugador-entrenador, tal y como él siempre explicó y quiso que figurara en su obituario cuando falleció en St. Leonards (Inglaterra) en agosto de 1951 (Hastings & St.Leonards Observer, 25/08/1951: «he was employed as a football coach by the Barcelona Football Club»). Con el FC Barcelona ganó la Copa y el Campeonato de los Pirineos Orientales.  Lambe también dirigió equipos de Bélgica, Suiza y Alemania en el periodo de entreguerras.

William Charles "Billy" Lambe (Londres, 1877-St. Leonards-on-Sea, Hastings, agosto de 1951)

William Charles «Billy» Lambe (Londres, 1877-St. Leonards-on-Sea, Hastings, agosto de 1951)

En septiembre de 1912 el FC Barcelona incorpora al primer entrenador que actúa únicamente como tal y que llega desde Inglaterra fichado con dicho propósito. Leemos en El Mundo Deportivo el 2 de septiembre de 1912: «Jugaron en el campo del Barcelona, un partido de entrenamiento, bajo las órdenes del nuevo entrenador Mr. B. Barzon, recientemente llegado de Inglaterra…» y en el mismo periódico el día 5: «Actuó de árbitro el entrenador del «Barcelona» recientemente llegado de Inglaterra para desempeñar este cargo«.

En El Poble Catalá el 3/09/1912 leemos: «Arbitrá el nou entrenador anglès Mr. B. Barzon. Debutá també el nou jugador Granwell [sic]», en La Veu de Catalunya el 9/12/1912: «actuant de jutge el senyor Barón, l´entrenador del Barcelona.», en La Publicidad el 10/12/1912: «A la señal de Mr. Barren, entrenador del FC Barcelona…» y nuevamente en El Mundo Deportivo el 12/12/1912: «El árbitro Sr. Barren…».

Queda claro que entre septiembre y diciembre de 1912 el FC Barcelona tuvo un entrenador inglés que fue fichado y viajó desde Inglaterra con ese cometido concreto. Lo que no queda claro es su apellido (Barren, Barzon, Baron) aunque Barren es la versión más repetida en prensa. Es interesante remarcar que su incorporación se produjo simultáneamente a la del jugador John Richard Greenwell.

El 26 y el 29 de diciembre de 1912 el FC Barcelona juega dos amistosos contra el Auckland Wanderers, cuyo guardameta era John Thomas «Jack» Alderson, un amigo de Greenwell. Leemos en El Mundo Deportivo el 19/12/1912 que Alderson ha jugado en el Crook Town, equipo del que procede Greenwell. Ambos eran naturales de esa pequeña localidad del Condado de Durham, al noreste de Inglaterra.

Al parecer al joven Alderson (21 años) le impresionó Barcelona y decidió quedarse como jugador-entrenador. Leemos en La Publicidad el 31/12/1912: «Alderson, el notable goal-keeper de los Wanderers, se queda en Barcelona. Lucirá los colores del club campeón y substituirá al actual entrenador Mr. Barren. ¡Tan felices como se las prometía este último!».

Pero esta euforia navideña dura pocos días, Alderson no llega a debutar como portero y actúa de entrenador unos pocos días (convirtiéndose en el entrenador más joven de la historia del FC Barcelona). En esas mismas fechas acepta una oferta del Newcastle United y debuta contra el Arsenal el 25/01/1913 (victoria por 3-1). Será su único partido con el equipo pese a pertenecer a su plantilla hasta 1918, la Primera Guerra Mundial cortó su carrera. Posteriormente jugará en el Crystal Palace y llegará a ser internacional con Inglaterra en 1 ocasión (10/05/1923, Francia 1-Inglaterra 4). Falleció el 2 de julio de 1959.

John Thomas "Jack" Alderson (Grahamsley, Crook, enero de 1891- Dewsbury, 2 de julio de 1959)

John Thomas «Jack» Alderson (Grahamsley, Crook, enero de 1891- Dewsbury, 2 de julio de 1959)

Jack Greenwell jugador-entrenador (1913-1917).

Tras la espantada de Alderson su amigo y ex compañero Jack Greenwell (jugador desde septiembre de 1912) se convierte en jugador-entrenador en enero de 1913. Las referencias a este hecho en la prensa son numerosas: El Poble Català, 12/10/1913 «Per part del del «Barcelona» actuará de jutge de ratlla l´entrenador del mateix, M. Greenwell«; La Vanguardia y La Publicidad, 12/10/1913 «Por parte del Barcelona actuará de linesmen el entrenador del mismo Mr. Greenwell«… El 27/11/1913 en la revista satírica Cu Cut! se publicó que Greenwell había sido detenido por la policía en la Rambla y retenido durante unas horas sin quedar claro el motivo, se le presenta en la crónica como «Mister Greenwell, entrenador del Foot-ball Club Barcelona»          

Greenwell sigue como jugador-entrenador varias temporadas, las referencias a ello son constantes: L´Hereu, 17/03/1914 («l´entrenador del Barcelona»), La Vanguardia, 22/11/1915 («Greenwell, que les ha entrenado de excelente modo»),  Diario de Reus, 16/12/1915 («Para half izquierda se ha designado a Jack Greenvell [sic] el inglés profesional y entrenador de los equipos azulgrana»), La Vanguardia, 31/03/1916 («su manager Mr. Greenwell»), El Mundo Deportivo, 3/07/1916 («El entrenador, señor Greenwell, se cargó el partido») y 10/07/1916 («Desde el miércoles se encuentra en Palma Mr. Greenwell, entrenador oficial del Barcelona F.C., hospedándose en el Gran Hotel. Pasará en aquella capital un mes, dedicando sus atenciones al perfeccionamiento del juego de los equipiers de la Real Sociedad Alfonso XIII»). Tras este «clinic» en Mallorca fue noticia que Greenwell tenía intención de dedicarse al boxeo: El Poble Català, 20/09/1916, («Ha arribat a nosaltres la nova de que En Jack Greenwell entrenador del F.B. [sic] Barcelona, i en Santiago Massana, també d´aquest Club, es dedicarán, en la temporada que començem, a la boxa»). En esta etapa se ganaron la Copa de los Pirineos de 1913 y la Copa del Rey de 1913 organizada por la Unión Española de Clubs.

John Richard "Jack" Greenwell (Crook, 2 de enero de 1884-Bogotá, 20 de noviembre de 1942)

John Richard «Jack» Greenwell (Crook, 2 de enero de 1884-Bogotá, 20 de noviembre de 1942)

El efímero, misterioso, dudoso y etílico Barrow (¿1917?).

Según la mayoría de publicaciones John «Jack» Barrow fue el primer entrenador del FC Barcelona (ya hemos visto que no es así) «a comienzos de 1917» (La Vanguardia, 06/08/1995), según se dice fue entrenador unos cuatro meses y su etapa estuvo caracterizada por los malos resultados y sus problemas con el alcohol. También se suele atribuir a Gamper su contratación lo que constituye un error pues el presidente en esas fechas era Gaspar Rosés.

No tenemos excesivas referencias de este personaje y ninguna de ellas en la prensa de la época, todas son muy posteriores, siendo la más antigua las memorias de 1929 del directivo Narciso Deop Pujals: «El primer preparador que tuvo el Barcelona fue Mr. Barrow que cesó al poco tiempo porque el vino del Panadés era su mejor y único objetivo«. (Citado por Jaume Ramón,  Historia del CF Barcelona, pág. 358, 1971).

El único Barrow del que hay referencias en Barcelona fue miembro de la Cámara Británica de Barcelona y célebre por su excentricidad. Fue director de la fábrica Fabra i Coats de Sant Andreu (embrión del club Escocés FC), coronel del ejército británico y ejecutivo del Bank of London and South America, le hemos encontrado vínculos con el tenis pero ninguno con el fútbol, no parece nuestro entrenador (Josep Maria Cortés, Crónicas Burguesas, La Vanguardia, 22/09/2009). Tampoco parece que «Barrow» sea el «Bastow» (Gordon Frank o Harry Gordon Bastow) que jugó algunos partidos con el Club Inglés y el primer FCB en 1899-1900.

Consta que en marzo de 1917 el entrenador era Greenwell, así podemos leerlo en el semanario donostiarra Información Sportiva del 23 de marzo de 1917 en las crónicas de los amistosos jugados por la Real Sociedad en Barcelona el 18 y 19 del citado mes de marzo. En El Poble Català el 13/06/1917 se publica una durísima diatriba contra el entrenador (sin decir su nombre) y se exige su relevo («ens sobra l´entrenador«), aunque no se mencione su nombre por el contenido de las críticas y por la información publicada en marzo en la Información Sportiva sabemos que hablan de Greenwell.  Las dudas sobre la etapa Barrow se mantienen, ¿podría haberse confundido en sus memorias Deop o haberlo hecho Jaume Ramón en su ubicación temporal y ser el supuesto Barrow de 1917 el Barren (Baron o Barzon) de 1912, primer entrenador que no era jugador-entrenador y que fue fichado ex profeso (por Gamper, presidente en diciembre de 1912 y no en enero de 1917)  para el cargo, cargo en el que estuvo unos cuatro meses? De ser correcta esta hipótesis Greenwell habría sido entrenador de forma ininterrumpida de 1913 a 1923, es lo que defendemos y ostentaría el record de longevidad (diez años y medio consecutivos, más dos temporadas más en 1931-1933) en el banquillo azulgrana.

Jack Greenwell. Entrenador y esporádico jugador (1917-1923).          

En junio de 1917 Hans Gamper inicia su tercer mandato como Presidente del FCB y confirma en el cargo pese a las críticas nuevamente a Jack Greenwell (L´Esquella de la Torratxa, 13/07/1917, La Vanguardia, 14/09/1917) como entrenador, con un sueldo de 12.000 pesetas por temporada (El Mundo Deportivo, 25/07/1980) y jugador esporádico. Son seis temporadas consecutivas que se saldan con cuatro Campeonatos de Cataluña (1919, 1920, 1921 y 1922) y dos Copas del Rey (1920 y 1922). Aún tendrá Greenwell un segundo (o tercero, dependiendo de si se acepta el «periodo Barrow» o no) periodo en el banquillo azulgrana (1931-1933) en el que obtendrá otro Campeonato de Cataluña. En febrero de 1923 ficha por la UD Gerona para unos pocos entrenamientos (La Jornada Deportiva, Diario de Gerona de avisos y noticias, 14 de febrero de 1923) aunque sigue siendo entrenador del FCB hasta el verano (La Jornada Deportiva, 16 de julio de 1923) cuando ficha por la UE Sants (agosto de 1923). Posteriormente, inicia un largo periplo (Castellón, Español, Mallorca y, tras la citada última etapa en el FC Barcelona, sigue por Valencia, Gijón, Perú y Colombia). Fallece en Bogotá el 20 de noviembre de 1942. Tenía 58 años.

Jesza (o Imre o Emmerich o Emerico) Pozsonyi (o Poszony), la solución de emergencia (1923).

El húngaro Pozsonyi era un veterano ex jugador internacional que tras una larga carrera en Hungría (Újpest, MUE, MTK) debutó como entrenador con el KS Cracovia ganando la primera liga polaca en 1921, también fue entrenador de Polonia en su primer partido internacional (Hungría 1-Polonia 0, 18/12/1921). En diciembre de 1922 (La Jornada Deportiva, 29/12/1922) llega a Barcelona como segundo entrenador de Greenwell, cargo que ocupa hasta agosto de 1923 cuando se convierte en primer entrenador durante dos meses, hasta el fichaje de Spouncer (con quien también colaborará como segundo entrenador). Su segunda oportunidad en el banquillo azulgrana llegaría en 1924 tras el cese de Alf Spouncer. Cobraba 1000 pesetas al mes.

William Alfred Spouncer, el entrenador olvidado (1923-1924).

En octubre de 1923 el club contrata a Alf Spouncer (El Mundo Deportivo, 12/10/1923, David Salinas, Sport, 30/05/2014), un entrenador inglés de 46 años que había sido jugador internacional en 1 ocasión (Gales 1 -Inglaterra 1, 26-03-1900) y había jugado en el Nottingham Forest trece temporadas. Cobraba 800 pesetas mensuales (El Sol, 21/05/1924) y llegó por recomendación de Mr. Wall, Secretario de la Federación Inglesa. Su decálogo a los jugadores (La Libertad, 03/11/1923: «El nuevo entrenador del F.C. Barcelona, W. Spouncer, acaba de repartir entre los Jugadores de este Club unas notas Impresas que él titula «sugestiones». Por creerlas de interés para todos los lectores las publicamos a continuación: Primera. No seáis nunca individuales, pasad la pelota a un Jugador qué se halle en mejor posición que la vuestra; Segunda. Recordad que un solo Jugador no puede vencer a once Jugadores; por lo tanto, el conjunto y el esfuerzo de todos es la llave de la victoria. Tercera. Es indiferente que marque los tantos uno u otro, mientras sea nuestro equipo el que los haga. Cuarta. Procura tener siempre la pelota en el suelo ya que no es posible Jugar en el aire. Quinta. Conservad siempre la pelota en movimiento de uno a otro; si detenéis el balón dais a la defensa contraria el tiempo necesario para colocarse. Sexta. Acudid siempre en auxilio de un Jugador cuando se halle estrictamente marcado y se vea en situación difícil. Séptima. No consideréis nunca que el equipo contrario es demasiado débil y no paréis el juego hasta después de haber sonado el pito; muchos partidos se pierden por detener el Juego para protestar. Octava. Los medios han de hallarse siempre muy cerca de sus delanteros y acordarse de que un buen ataque es la mejor defensa. Novena. Jugad la pelota y no vayáis contra el hombre; un jugador violento, tarde o temprano caerá en desprestigio. Décima. Procurad encontraros siempre en buena condición física y no hagáis, excesos fumando o bebiendo.») y las buenas referencias que le acompañaban no se tradujeron en una gran temporada: el equipo ganó el Campeonato de Cataluña de forma brillante (10 victorias en 10 partidos) pero sufrió una dura derrota con la Real Unión de Irún (6-1) en el partido de desempate de las semifinales de Copa del Rey que provocó una gran crisis en la entidad y desembocó en un nuevo regreso de Gamper a la Presidencia. La etapa Spouncer finalizaba así (Xut! 05/03/1924: «L´entrenador del «Barcelona», Mr. Spouncer, pira»)  y llegaba el turno (por segunda vez) del húngaro Pozsonyi.

William Alfred "Alf" Spouncer (Gainsborough, 1 de julio de 1877-Southend-on-Sea, 31 de agosto de 1962)

William Alfred «Alf» Spouncer (Gainsborough, 1 de julio de 1877-Southend-on-Sea, 31 de agosto de 1962)

Jesza (o Imre o Emmerich o Emerico) Pozsonyi (o Poszony), por segunda vez solución de emergencia (1924).

En julio de 1924 se anuncia que Pozsonyi será el primer entrenador en la temporada 1924-25 (La Publicidad, 11/07/1924: «Serà entrenador oficial el senyor Ponzoni [sic]»). Pero esta segunda etapa también es breve, en diciembre el club ficha al inglés Conyers «Ralph» Kirby (entrenador del Europa) y destituye a Pozsonyi (El Mundo Deportivo, 1/12/1924: «Mr. Kirby deja de ser entrenador del «Europa» y pasa a serlo del «Barcelona«…según nota oficial que nos llega del «Barcelona», éste club ha acordado sustituir los servicios del que hasta ahora había sido entrenador, señor Pozzoni [sic], por los del referido Mr. Kirby. No sabemos si a estas horas el «Europa» está preparando la nota anunciándonos que el señor Pozzoni [sic] ha pasado a ser su entrenador.», La Veu de Catalunya, 2/12/1924: «Canvi d´entrenador del Barcelona. El Consell Directiu del F.C. Barcelona ha acordat prescindir dels serveis de l´entrenador senyor Poszonyi. Per a substituir-lo ha estat designat el senyor Kirby, ex- entrenador del Club Esportiu Europa.» En resumen Pozsonyi fue segundo entrenador del FCB (con Greenwell como primero) de diciembre de 1922 a agosto de 1923, primer entrenador de agosto a octubre de 1923, segundo entrenador (con Spouncer de primero) de octubre de 1923 a julio de 1924 y primer entrenador de julio a diciembre de 1924.

Tras su paso por Barcelona Pozsonyi se trasladó a Zagreb y dirigió dos temporadas al Gradanski con el que ganó dos Campeonatos del Reino de Yugoslavia. Existen contradicciones en sus esbozos biográficos (las numerosas versiones de su nombre y apellido favorecen la confusión), parece que regresó a Hungría y entrenó al Újpest y posteriormente emigró a Estados Unidos donde ya había vivido antes de llegar a Barcelona, en 1930 tuvo una breve experiencia como entrenador del Real Club España de México. Según la mayoría de fuentes falleció en Nueva York en 1932, aunque hemos encontrado referencias en prensa y libros húngaros (Kalandozó Magyar Labdarúgók, Budapest, 1999, Újpesti Életrajzi Lexikon, Budapest, 1998) que le citan como «el último superviviente del primer partido de la selección en 1902 fallecido en los años sesenta» y alguna base de datos afirma que falleció en octubre de 1963.  Intentaremos en el futuro aclarar todos estos extremos pues consideramos a Pozsonyi un personaje importante en la historia del fútbol europeo.

Jesza Pozsonyi (Budapest, 12 de diciembre de 1880- ¿1963?)

Jesza Pozsonyi (Budapest, 12 de diciembre de 1880- ¿1963?)

En diciembre de 1924 Mr. Kirby inicia su etapa como entrenador del FCB y a partir de aquí la historia del banquillo azulgrana se conoce mejor.

Estos son en resumen esquemático y, prescindiendo de «Barrow» en 1917 (que consideramos se confunde con «Barren» en 1912 por lo anteriormente expuesto), los primeros entrenadores del FC Barcelona:

Enero 1912-Septiembre 1912  William Charles «Billy» Lambe

Septiembre 1912-Diciembre 1912  B. Barren («Barrow», «Barzon», «Baron»)

Diciembre 1912-Enero 1913  John Thomas «Jack» Alderson

Enero 1913-Agosto 1923  John Richard «Jack» Greenwell

Agosto 1923-Octubre 1923  Jesza Pozsonyi

Octubre 1923-Junio 1924  William Alfred «Alf» Spouncer

Julio 1924-Diciembre 1924  Jesza Pozsonyi

Agradecimientos: Josep Pablo, José Alberto Salas, Javier Camacho.




Fusté: cerebro y motor del Barça de los años 60

Josep María Fusté i Blanch, Fusté a secas en las alineaciones, fue una de las grandes figuras del Barça y el fútbol español durante los años 60, y también uno de los héroes del que hasta hace no mucho era el único título oficial de nuestra selección, la Eurocopa de 1964, conquistada en el «Santiago Bernabéu» frente a la URSS, merced al legendario gol del zaragocista Marcelino. Participó también en el Mundial de Inglaterra de 1966, y se proclamó Campeón de Copa en los años 1963, 1968 y 1971, así como de la Copa de Ferias en la temporada 65-66 y de la Finalísima de dicha competición en 1971, aunque nunca llegó a ganar un título de Liga. Jugó 224 partidos en Primera División, con Osasuna y con el Barcelona, y 57 en Segunda con Osasuna y Hércules de Alicante, el club donde colgó las botas a los 32 años de edad.

Fusté nació en la pequeña localidad de Linyola, perteneciente a la comarca de la Pla d´Urgell, cerca de Lleida, el 15 de abril de 1941, y de no haber mediado su gran destreza en la práctica del fútbol, tal vez  se hubiese convertido en agricultor, en un típico «pagés» catalán, o ayudado a su hermano con el camión que este poseía. Pero el pequeño Josep María le pegaba muy bien al balón en el conjunto local, y muy pronto fue «descubierto» y entró en la órbita blaugrana, de la mano de Josep Boter, un mítico cazatalentos al servicio del club. Como juvenil va a proclamarse Campeón de España en 1959, en un once en el que también figuraba el guardameta Sadurní, tras empatar en la final con el Sevilla a dos tantos, tras dos encuentros, y alzándose con el trofeo debido a que el equipo barcelonista sumaba menos edad que su rival hispalense, un criterio que hoy nos parecería de lo más surrealista. Inmediatamente pasó a los aficionados del Condal, entonces conjunto nodriza blaugrana, y debutó con el primer equipo del Barça  el Día de Reyes de 1960, en el curso de un amistoso internacional que se disputó en el «Camp Nou», con el Rot Weiss de Essen alemán como contrincante, y que finalizó con victoria culé por 5 goles a 2, con la siguiente alineación: Medrano; Pinto, Rodri, Not ( Brugué ); Ribelles ( Salud ), Gensana; Suco, Loayza, Kocsis, Suárez ( Fusté ) y Coll ( Villaverde ). Sustituyendo nada menos que a Luís Suárez, Fusté marcó también uno de los goles azulgranas, en una afortunada presentación. Volvería a disputar algunos minutos en otro amistoso, varios meses más tarde, frente al Mónaco, con nueva victoria culé por 5 a 1.

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FOGUEÁNDOSE EN SAN JUÁN

Pero a pesar de su prometedora calidad, y debido a su juventud e inexperiencia, Fusté no va a tener por el momento un hueco dentro de la plantilla barcelonista, donde la presencia en su puesto de jugadores como Luís Suárez, Evaristo, Kubala, Villaverde, Ribelles o Vergés le cerraba el paso, por lo que, y de cara a la temporada 60-61, se marchará cedido a Osasuna, a la sazón dirigido por el técnico catalán y ex-jugador azulgrana Miquel Gual, junto con el guardameta Celdrán y el defensa Salvador. Con los navarros, recién descendidos a Segunda, va a despachar una gran campaña, jugando como interior izquierdo al lado de hombres como Félix Ruíz, Sabino, Zoco o Recalde, ascendiendo de nuevo a la División de Honor en calidad de campeón del Grupo Norte, tras una estupenda temporada en la que los pamplonicas sumaron 46 puntos de 60 posibles, con un espléndido balance de 21 victorias, 4 empates y sólo 5 derrotas, con 83 goles a favor – de los cuales el joven Fusté se anotó 18, habiendo jugado todos los partidos – y solamente 25 en contra.

Con 20 años el «Noi» de Linyola va a debutar en la máxima categoría, y despachará también una estupenda campaña con los rojillos: 26 partidos y 10 dianas, lo cual no estaba nada mal. Los navarros consiguen la permanencia, y a nivel individual Fusté va a ser convocado para actuar con la Selección Española «B» en un partido que se disputó el 10 de diciembre de 1961 en el estadio zaragozano de «La Romareda», y en el que los españoles derrotaron a sus homólogos de Francia por 3 a 2, con la siguiente alineación: Pesudo; Echeberría, Etura, Reija; Paquito, José Luís; Zaballa, Adelardo, Marcelino, Guillot ( Fusté ) y Manolín Bueno. El lleidatá saltó al terreno de juego a los 15 minutos de la primera parte, para reemplazar al valencianista Guillot, lesionado.

Su gran rendimiento, lógicamente, no va a pasar desapercibido para los servicios técnicos del Barça, que recién finalizadas las competiciones nacionales en ese curso 61-62 lo rescatarán urgentemente. Ya había actuado con el Barça en el «Trofeo Naranja» valenciano  de 1961, mientras permanecía cedido en Osasuna, y ahora va a unirse a la expedición azulgrana que toma parte en una serie consecutiva de giras ( por Grecia, Francia y diversos países de Centro y Sudamérica ), para que la maltrecha economía barcelonista, muy tocada por la onerosa factura de la construcción del «Camp Nou»,  pudiera recortar un poco su enorme déficit. En estos encuentros Ladislao Kubala, entonces entrenador blaugrana, va a retrasar su posición en el campo, alineándole como medio volante izquierdo. Pedro Escartín, árbitro, técnico y crítico, toda una institución en el fútbol español, había dicho de Fusté que «era una auténtica perla». Y muy pronto el de Linyola empezará a demostrar lo acertado de dichas palabras.

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DE VUELTA A CASA

La temporada 62-63, por lo tanto, va a ser la de su alternativa en el primer equipo del Barça. La inicia con un pequeño contratiempo, pues tras formar parte del conjunto que juega el partido de presentación en el «Camp Nou», frente  al AEK de Atenas ( 6 a 1 vencen los catalanes ) y los dos encuentros del «Trofeo Carranza» gaditano ( que el Barca conquista por segundo año consecutivo, derrotando al Real Zaragoza en la que tal vez sea la primera tanda de penaltis de la historia del fútbol español ), una inoportuna gripe le impide participar en el primer compromiso oficial de la campaña, el partido de ida de la final de la Copa de Ferias correspondiente al curso anterior, pero aplazada por falta de fechas a causa de la disputa del Campeonato del Mundo de Fútbol en Chile. La enfermedad le salvó de estar entre los once blaugranas que fueron ampliamente goleados por el Valencia, 6 a 2, en un encuentro nefasto de los pupilos de Kubala. De modo que su debut oficial en las filas barcelonistas va a producirse en el choque de vuelta, el 12 de septiembre de 1962, donde los locales no logran pasar de un muy insuficiente empate a 1, con la siguiente alineación: Pesudo; Benítez, Garay, Gracia; Vergés, Fusté; Cubilla, Villaverde, Kocsis, Goywaerts y Camps.

Fusté va a hacerse con un puesto en el once titular durante la primera vuelta liguera, en la que sólo falta en la tercera y decimocuarta jornadas, actuando también en cinco partidos de la Copa de Ferias además del de su debut, pero en la segunda ronda, con el relevo en el banquillo (Pepe Gonzalvo, «Gonzalvo II»,  sustituye a Kubala debido a los malos resultados el equipo ), tan sólo se va a alinear en un par de partidos, saldados ambos con derrota ( una estrepitosa, en el propio «Camp Nou» y  ante el Real Madrid, por 1-5, y otra mínima en La Coruña,  frente el Deportivo por 1 a 0 ). En la Copa del Generalísimo -que finalmente conquistarán los azulgranas al batir al Real Zaragoza por 3-1 en su propio feudo, salvando así una nefasta temporada- únicamente se alineará en la primera eliminatoria, frente al Real Murcia de Segunda División. En total va a actuar en 15 partidos de Liga ( 3 goles ), 2 de Copa ( 1 gol ) y 6 de Copa de Ferias (1 gol ). No era un mal balance para empezar…

La eclosión de Fusté como un futbolista de muchos quilates va a producirse en el curso siguiente, el 63-64, donde ya triunfará apoteósicamente. Jugador de gran clase, muy técnico y a la vez sumamente trabajador, con un buen físico ( 1,75 de estatura y en torno a los 75 kilos de peso ), cubriendo mucho campo, en posesión  de un excelente disparo a puerta con ambas piernas y también notable en los lanzamientos a balón parado, se va a convertir en el auténtico motor del equipo durante muchas temporadas, aunque en su etapa final cierta intermitencia y algunos problemas físicos vayan apartándole paulatinamente del equipo titular. Pero no adelantemos acontecimientos, porque la brillante carrera de Josep María Fusté i Blanch tan sólo está comenzando. La temporada 1963-64 va a iniciarla jugando como extremo izquierda, pero su labor será ubicua, cortando, subiendo, distribuyendo, y también definiendo. Partido tras partido es el jugador más destacado de un Barça que en esa campaña, bajo la batuta del técnico leonés César Rodríguez, el mítico «Pelucas» de los años 40 y 50, estará muy cerca de conquistar el título, aunque al final este se irá nuevamente -y por cuarto año consecutivo – para las vitrinas del Real Madrid.

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INTERNACIONAL Y CAMPEÓN DE EUROPA

El 11 de marzo de 1964 se produce por fin su esperado debut en la Selección Española Absoluta. El encuentro se disputa en el sevillano Estadio «Sánchez Pizjuán», donde el combinado nacional bate ampliamente al de la Republica de Irlanda por 5 a 1, en partido valedero para la clasificación para la fase final de la Eurocopa, que en esta su segunda edición se celebra en España, a caballo entre Barcelona y Madrid. Fusté, además, tuvo la fortuna de conseguir un gol, el segundo de la noche, en el minuto 15 de la primera parte, siendo así completa su alegría. José Villalonga, el seleccionador español, presentó el siguiente equipo: Iribar; Rivilla, Olivella, Calleja; Zoco, Fusté; Amancio, Pereda, Marcelino, Villa y Lapetra. Al mes siguiente Fusté jugaría su segundo partido internacional, en Dublín, donde España se impondría nuevamente a los irlandeses por 0 a 2, con dos tantos de Peru Zaballa, su compañero de equipo.

El Barça, con Fusté en plan figura, llega hasta las semifinales de la Copa del Generalísimo, pero ahí se va a topar con el Real Zaragoza de los «Cinco Magníficos», quedando finalmente eliminado. Pero aun así, el balance individual del de Linyola es excelente: ha jugado los 30 partidos de Liga, marcando 10 goles, más 7 encuentros del «Torneo del KO» ( con 3 tantos ) y 5 de Recopa ( otras 3 dianas ). Sin embargo, lo mejor quedaba aun por llegar. La Selección Española se clasifica para la fase final de la Eurocopa- entonces denominada «Copa de Europa de Selecciones Nacionales» -, y disputa las semifinales en Madrid (Estadio Santiago Bernebéu ), derrotando en un emocionante choque a Hungría en la prórroga por 2 a 1, con tantos de Pereda y Amancio. La gran final, preñada de connotaciones políticas ( en 1964 el Régimen de Franco conmemoraba los «XXV Años de Paz» ), enfrentaba por primera vez a España con la URSS, un cotejo que no había podido celebrarse cuatro años antes por «órdenes superiores». Pero ahora se trataba de un importante título en disputa, y se dejaron a un lado los escrúpulos de tipo ideológico.

El encuentro, que tuvo lugar el 21 de junio de 1964, en el «Santiago Bernabéu»,  resultó sumamente emocionante, y se resolvió en sus postrimerías – antes habían marcado nuevamente Chús Pereda y el soviético Jusainov – gracias al legendario tanto del ariete zaragocista Marcelino, batiendo al no menos mítico guardameta Yashine  El blaugrana Ferran Olivella, en su condición de capitán del combinado español, recibió el trofeo que acreditaba a España como mejor equipo continental. El equipo nacional, que aquella tarde memorable vistió completamente de azul-la URSS utilizó  su equipación habitual: pantalón blanco y camiseta roja, con los caracteres cirílicos «CCCP» en el pecho-, estuvo formado por los siguientes once jugadores: Iríbar; Rivilla, Olivella, Calleja; Zoco, Fusté; Amancio, Pereda, Marcelino, Luís Suárez y Lapetra.

CAMPEÓN MUNDIAL MILITAR Y MUNDIALISTA

Con el entorchado de campeón europeo todavía fresco, Fusté se dispuso a revalidar su magnífica campaña en las filas azulgranas. Pero la temporada 64-65 iba a suponer un ligero retroceso en su progresión futbolística, y tampoco arrojaría buenos resultados en el haber de su equipo. De hecho, el Barça no va a poder pasar del sexto puesto en el Campeonato Nacional de Liga, un lugar indigno de su brillante historial ( con cambio de entrenador incluido: Sasot por César ). Y tampoco le van a marchar mucho mejor las cosas en los otros dos torneos en los que participa, pues en la Copa, tras eliminar al Racing de Santander -entonces oficialmente conocido como «Real Santander»- y al Real Murcia, va a caer nuevamente ante el Real Zaragoza, mientras que en la Copa de Ferias la moneda le deja fuera de combate, al no poder superar en tres partidos al Racing de Estrasburgo. El de Linyola se alineó en 25 partidos ligueros ( 5 goles ), 4 de Copa ( 2 tantos ) y 5 de Copa de Ferias.

No obstante Fusté va a coronarse nada menos que campeón mundial en una curiosa competición, el Campeonato del Mundo de Selecciones Militares. España va a presentar un combinado formado por destacados futbolistas que en aquel momento se hallaban prestando el Servicio Militar, a las órdenes de un teniente coronel del Ejército del Aire, Luís Alfonso Villalaín, haciendo las veces de seleccionador. La fase final va a disputarse en el formato de liguilla, y el último partido le corresponde disputarlo a España frente a la selección de Marruecos Si vence, y Turquía no golea a Bélgica – será campeona. El encuentro tuvo lugar en el terreno gijonés de «El Molinón», el 7 de julio de 1965, festividad de San Fermín. España derrotó a los «soldados» marroquíes por 3 goles a 0, marcados por Ufarte ( 9´), Gallego ( 30´) y el propio Fusté ( 63´), y presentó el siguiente once: Rodri; Echarri, De Felipe, Rebellón; Martínez Jayo, Gallego; Ufarte, Oliveros ( Poli ), Grosso, Fusté y José María.

Tardará en entrar en el equipo titular en la siguiente campaña, la 65-66, con el antiguo jugador madridista Roque Olsen ocupando el banquillo azulgrana. Pero cuando se asiente en el once, será uno de los puntales de la espectacular remontada que va a llevar al Barça desde los últimos lugares de la tabla – el inicio liguero fue lamentable, sumando hasta tres derrotas consecutivas en el «Camp Nou», lo nunca visto – a luchar por el título, aunque finalmente hubo de contentarse con la tercera posición , tras Atlético de Madrid y Real Madrid. En la Copa avanza hasta las semifinales, donde – por tercera vez consecutiva – cae ante el Real Zaragoza que se proclamaría campeón del «Torneo del KO» por segunda vez en su historia. Pero va a ser en la Copa de Ferias donde los blaugranas darán lo mejor de sí mismos esa temporada, clasificándose para la final, a doble partido, donde les aguardaba como rival…el Real Zaragoza.

Sin embargo, y al igual que ocurrió en la temporada 61-62, la resolución del torneo ferial se aplazaría hasta el comienzo de la siguiente campaña, debido a la disputa del Campeonato Mundial de Fútbol en Inglaterra aquel verano. Y Fusté, tras acumular sobrados méritos, va a formar parte de la lista definitiva de convocados por el seleccionador nacional José Villalonga para tan trascendental cita, junto con sus compañeros de equipo Reina, Gallego, Olivella y Eladio ( también estará otro blaugrana, Lucien Muller, pero este en las filas de Francia ). No actuará en el primer partido de la fase de grupos, en el que España sucumbe frente a Argentina por 1 a 2, ni tampoco en el segundo, donde se vence con muchos apuros al flojo conjunto de Suiza por 2 a 1, pero sí que intervendrá en el choque decisivo ante la República Federal de Alemania, donde España se juega el ser o no ser en el campeonato.

Ese día, el 20 de julio de 1966, en el «Villa Park» de Birmingham, España va a formar con Iribar; Sanchís, Gallego, Reija; Zoco, Glaría; Amancio, Adelardo, Marcelino, Fusté y Lapetra ( cinco cambios con respecto al partido anterior ). Los pupilos de Villalonga se adelantarán  en el marcador mediada la primera parte, merced precisamente a un tanto de Fusté, pero los germanos no van a tardar demasiado en equilibrar la contienda, gracias a un gol marcado por el extremo Emmerich desde un difícil ángulo, para decantar definitivamente el partido a su favor a tan sólo 6 minutos del final, cuando su delantero centro Uwe Seeler consiga batir de nuevo a Iribar, dejando a España ya fuera del campeonato. El balance personal de Fusté como jugador blaugrana esa temporada va a ser el siguiente:  20 partidos de Liga ( 8 goles ), 7 de Copa ( 1 gol ) y 6 de Copa de Europa ( 4 goles ). Será su  segunda campaña más realizadora como culé

EL BARÓMETRO DEL BARÇA

Olsen continúa como entrenador barcelonista para la temporada 66-67, en cuyos albores el club blaugrana va a conquistar su tercera Copa de Ferias, al derrotar al Zaragoza en la final aplazada. Perdió el partido de ida en la Ciudad Condal por 0 a 1, pero remontó en «La Romareda» por 2 a 4, en una noche afortunadísima del joven Lluís Pujol, autor nada menos que de tres goles( el otro va a ser obra de Zaballa ). Fusté formó parte del once que se proclamó brillantemente campeón, y que presentó la siguiente alineación: Sadurní;  Foncho, Gallego, Eladio; Montesinos, Torres; Zaballa, Mas, Zaldúa, Fusté y Pujol. Pero este no va a ser el signo de la nueva temporada, donde una vez más el Barça se va a quedar en blanco: segundo en la Liga ( tras un Real Madrid que vuelve a obtener el Torneo de la Regularidad ), y eliminado a las primeras de cambio en Copa de Ferias ( ante el modesto Dundee United escocés ) y prácticamente lo mismo en la Copa, donde cae en segunda ronda ante el Atlético de Madrid. Fusté actuó en 26 partidos de Liga, marcando la muy respetable cifra de 10 goles ( siendo el héroe del partido contra el Real Madrid en el «Camp Nou», remontando un marcador adverso con dos tantos suyos ), 3 encuentros de Copa y 4 en la Copa de Ferias, consiguiendo 1 gol.

Mejor van a pintarle deportivamente las cosas al Barça en el curso futbolístico 67-68, por lo demás bastante traumático en lo institucional y humano. Porque es la temporada en la que Enric Llaudet deja por decisión propia la presidencia  – aunque muy presionado por sus opositores -, haciéndose cargo de la primera magistratura blaugrana el prohombre barcelonista Narcís de Carreras, antiguo directivo y también destacado  empresario textil, sector que controlaba el club desde hacía más de dos décadas. Y en el plano humano, va a producirse un luctuoso suceso: la muerte, en plena juventud, del futbolista uruguayo Julio César Benítez, que cae súbitamente enfermo de extrema gravedad, y fallece en vísperas de un trascendental encuentro liguero entre el Barça y el Real Madrid, decisivo para el título de Liga. Pero es también la temporada en la que el Barça va a proclamarse Campeón de la Copa del Generalísimo, derrotando a su gran rival blanco en la final disputada en el mismísimo «Santiago Bernabeu», meced a un solitario gol marcado en propia puerta por el defensa merengue Fernando Zunzunegui, recientemente fallecido.

Un nuevo técnico se sienta en el banquillo blaugrana, el catalán Salvador Artigas, quien -a igual que sus predecesores en el cargo – va a confiar ciegamente en Fusté, entregándole la manija del equipo. Así, el de Linyola va a alinearse en 24 partidos de Liga ( 5 goles ), 6 de Copa ( 1 gol ), y 1 de Copa de Ferias, no siendo mayor su aportación en este torneo debido a una nueva y sorpresiva eliminación de los culis por otro rival de potencial muy inferior, el Zurich helvética. Pero el histórico triunfo conseguido en Madrid, en un accidentadísimo partido que pasó a los anales de nuestro fútbol como «La final de las botellas», va a hacer que la moral de la «Gent blaugrana» suba muchos enteros. Ese día, el 11 de julio de 1968, el Barça formó con: Sadurní; Torres, Gallego, Eladio; Zabalza, Fusté; Rifé, Zaldúa, Mendonça, Fusté y Rexach.

SU GRAN NOCHE ANTE EL COLONIA

Lamentablemente dicho triunfo no va a tener continuidad, porque el Barça de la campaña 68-69  volverá a las andadas, esto es, a su proverbial irregularidad. En la Liga ni siquiera va a poder lograr su habitual subcampeonato, que irá a parar a la gran Unión Deportiva Las Palmas de los Tonono, Martín Marrero, Castellano, Guedes o Germán, mientras que en la Copa caerá sorprendentemente a las primeras de cambio ante una Real Sociedad que le golea en el viejo «Atocha», y consigue salir viva del «Camp Nou». Lo más positivo de la temporada es su actuación en la Recopa, donde tras eliminar sin demasiados apuros al Lugano Suizo, y con enormes dificultades al modestísimo Lyn de Oslo, le toca enfrentarse en semifinales a un duro rival como era el Colonia alemán. En el partido de ida, disputado en la ciudad renana, los blaugranas obtienen un esperanzador marcador, 2 a 2, con un gol de Fusté al transformar una falta, y un excelente marcaje sobre la gran estrella germana, Overath, a cargo de un reconvertido Quimet Rifé. Pero va a ser el partido de vuelta el que pasará al historial particular de Josep María Fusté con letras de oro.

Aquella noche, la del sábado 19 de abril de 1969, el Barça jugará sin duda el mejor partido de la temporada, y Fusté cuajará una de las actuaciones más brillantes – si no la que más – de su carrera como azulgrana. Con la contienda igualada a un tanto, va a marcar tres magníficos goles que conducirán en volandas al Barça a la final. Al descanso se había llegado con la eliminatoria empatada, pero en la segunda parte Fuste se va a destapar. En el minuto 53 recupera con tenacidad un balón, combina con su compañero Rifé, que se lo devuelve, y empalma un tiro raso que bate al portero alemán, mientras que en las gradas flamean pañuelos saludando su sensacional jugada. Y en el minuto 66 aprovecha una indecisión defensiva para rematar de imparable volea y conseguir el 3 a 1. Finalmente, en el minuto 78, Rexach bota un saque de esquina, Martí Filosía mata el balón de cabeza, y Fusté empalma una nueva volea que desata el entusiasmo en todo el campo y pone el 4 a 1 definitivo en el marcador.

Su extraordinaria actuación no pasará desapercibida para el triunvirato de seleccionadores – Miguel Muñoz, Luís Molowny y Salvador Artigas, los técnicos de los tres equipos que comandaban la tabla en Primera Division en aquel momento – que habían reemplazado interinamente al dimitido Doctor Toba tras el fracaso del combinado nacional, que no consiguió clasificarse para el Campeonato del Mundo de Fútbol que se celebraría en México en 1970. Fusté va a intervenir en los ya intrascendentes partidos contra Yugoslavia – en el propio «Camp Nou» – y Finlandia, donde la Selección Española cosechará una humillante derrota ante un cuadro entonces muy inferior, y cuyos integrantes ni siquiera eran profesionales. Reseñemos la alineación de este encuentro, celebrado en Helsinki el 25 de junio de 1969, el octavo y último de Fusté como internacional: Sadurní; Martín II, Tonono, Vidagany; Glaría, Zabalza ( Fusté ); Amancio ( Ballester ), Grosso, Bustillo, Velázquez y Asensi.

Triste fue también la suerte del Barça en la final de la Recopa, a donde llegó en buena medida gracias a los buenos oficios de Fusté. El partido se celebró en el Estadio «St. Jakob Park» de Basilea, el 21 de mayo de 1969, con un semidesconocido equipo centroeuropeo, el Slovan de Bratislava eslovaco ( entonces perteneciente a Checoeslovaquia ) como rival. Salvador Artigas, el técnico blaugrana, va a presentar la siguiente alineación: Sadurní; Franch ( Pereda ), Olivella, Eladio; Rifé, Zabalza; Pellicer, Castro ( Mendonça ), Zaldúa, Fusté y Rexach. Eran bajas muy sensibles Gallego y Torres, dos puntales defensivos y ambos lesionados. Eso va a condicionar de manera muy notable el encuentro, ya que la zaga azulgrana se mostrará muy endeble, y arriba tampoco va a acompañar la suerte, saldándose el choque con la sorprendente derrota del equipo catalán por 3 goles a 2. 23 partidos de liga ( 3 goles ), 2 de Copa y 5 de Recopa ( marcando 4 tantos ) son el bagaje personal de Fusté en una temporada gris y decepcionante para el equipo, y que sólo se animó para el de Linyola con motivo de la eliminatoria contra el Colonia, cuando su gran rendimiento le devolverá efímeramente a la internacionalidad.

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LA FINAL DE COPA DEL 71:  EL CANTO DEL CISNE

La temporada 69-70 va a suponer un retroceso en la trayectoria personal de Fusté, porque puede decirse de algún modo que por primera vez pierde la titularidad, aunque las lesiones tengan algo de culpa en ello. Se va a perder casi toda la primera vuelta, muy negativa para el equipo, que será testigo no sólo del cese del entrenador Salvador Artigas ( sustituido provisionalmente por el antiguo jugador blaugrana Josep Seguer ), sino también por la dimisión de la Junta Directiva de Narcís de Carreras, abriéndose un proceso electoral que va a llevar a la presidencia del club a un nuevo empresario textil, Agustí Montal i Costa, hijo del presidente de las «Bodas de Oro», Agustí Montal i Galobart. En la segunda ronda, ya con el técnico inglés Vic Buckingham al frente del equipo, este va a levantar ligeramente el vuelo en la clasificación, y un recuperado Fusté jugará los últimos 9 encuentros del campeonato, donde el Barça se clasificó finalmente en cuarto lugar. En total, va a tomar parte en 15 partidos de Liga ( algunos incompletos, ya que a partir de esta temporada la reglamentación permite efectuar hasta dos cambios por partido ), marcando un único gol. . Disputaría tan sólo un partido de Copa,  y 4 de Copa de Ferias ( 1 tanto ). Estos números reflejan, sin lugar a dudas, que se trata de su campaña más floja desde que es jugador azulgrana. Es evidente que los fichajes del santanderino Juan Carlos y sobre todo el del españolita  Marcial, le restan protagonismo en el equipo, y rebajan considerablemente su peso específico y su aportación.

Y sus estadísticas no mejorarán precisamente en la temporada siguiente, la 70-71, aunque ese curso terminará para él mucho mejor de lo que empezó. Va a actuar en los cuatro primeros partidos ligueros, y también en la jornada número 13, pero tendrá que esperar hasta la fecha 23 para volver a ocupar un lugar en la formación titular de un Barça que a punto estuvo de conseguir el título, perdido en la última jornada al no ser capaz de derrotar al Atlético de Madrid en el «Vicente Calderón», permitiendo que el Valencia, dirigido por Alfredo Di Stefano,  conquiste la Liga por cuarta vez, algo que no lograba desde el lejano año 1947. En la Copa, donde el Barça llega a la final contra los «Chés», con la posibilidad de tomarse la revancha, no será  titular – también la llegada del ilimitado  Asensi al equipo le resta oportunidades – , pero las circunstancias van a jugar a su favor.

El 4 de julio de 1971 el Barça saltó al césped del «Santiago Bernabéu» para enfrentarse al Valencia con el siguiente equipo: Reina; Rifé, Gallego, Eladio; Torres, Costas; Rexach, Marcial, Dueñas, Zabalza y Asensi. La primera mitad no va a pintar bien, pues los levantinos se adelantarán en el marcador mediante un discutido penalti que Pepe Claramunt va a transformar batiendo a Reina. Además, Marcial tendrá que abandonar el rectángulo de juego debido a problemas físicos. De modo que Fusté, que últimamente no contaba mucho en los planes de Buckingham, va a reemplazarle. Y se inicia la segunda mitad con un nuevo mazazo para el equipo azulgrana, pues nada más reanudarse el encuentro Paquito va a la conseguir el segundo gol valencianista en un fallo defensivo, una ventaja que parecía ya insalvable. Pero entonces sale a relucir el talento de Fusté, que de certero golpe franco va a acortar distancias, con un zurdazo que se cuela pegado a la cepa del poste de la meta defendida por  Abelardo, volviendo a meter a los catalanes en el partido. Minutos después saltará al campo Alfonseda, en sustitución de Dueñas, y empatará Zabalza, en un tiro lejano, siendo expulsado Sol por protestar, aunque la posterior lesión de Gallego, con los dos cambios reglamentarios ya agotados por el entrenador británico, obligará al central andaluz a  permanecer en el campo, aunque muy mermado de facultades. El partido se va a la prórroga, y en ella nuevamente Zabalza pone por delante al Barça, aunque Valdez establecerá una nueva igualada. Y cuando faltaban sólo 8 minutos para completar el tiempo extra, con la cercana perspectiva de un segundo partido, otra genialidad de Fusté desequilibrará la balanza para el lado blaugrana, pues un pase suyo en profundidad va a aprovecharlo Alfonseda para burlar al guardameta valencianista y marcar el definitivo 4 a 3, que dará la Copa a los catalanes. 12 partidos de Liga ( 2 goles ), 3 de Copa ( 1 gol )  y 2 de Copa de Ferias fueron la aportación de Fusté al equipo en una temporada que puede calificarse globalmente de buena para los colores azul y grana.

Sin embargo, el excelente sabor de boca dejado por Fusté en la final no va a servirle para ganarse la confianza del nuevo técnico barcelonista, el holandés Rinus Michels, procedente del Ajax de Amsterdam, flamante ganador de la Copa de Europa. El de Linyola va a jugar el trofeo «Ciudad de Palma»  ( donde marcará dos goles ) y también el «Gamper», y aparecerá con cierta asiduidad en los primeros compases de la  Liga, donde el Barça cosechará malos resultados, pero después, cuando el equipo empiece a remontar posiciones,  apenas se va a contar con él. Al final el Barça perderá un año más el Campeonato Nacional de Liga, al caer sorprendentemente derrotado en Córdoba ante el cuadro de la Ciudad de los Califas, ya descendido a Segunda, cuando lo tenía todo a su favor para conseguir un título que no llevaba a sus vitrinas desde el ya lejano año de 1960. Tampoco las cosas marcharon mucho mejor en la Recopa y la Copa del Generalísimo. En resumen, un año para olvidar, con la excepción de la «Finalísima» de la Copa de Ferias, disputada el 22 de septiembre de 1971 entre el Barça y el Leeds United para dar paso a un nuevo formato de competición europea, la Copa de la UEFA, y que se saldó con triunfo azulgrana por 2 a 1 en el «Camp Nou», actuando el de Linyola durante los últimos once minutos del choque. Y en lo referente a Fusté, este curso arrojará las peores estadísticas de toda su carrera: 8 encuentros  ligueros, 2 de Copa y 4 a nivel continental, sin lograr un solo gol. Lo suficiente para tomar la decisión de retirarse, tras recibir el aplauso de una afición que le había sido siempre fiel. Atrás quedaban 389 partidos con el primer equipo del Barça, entre oficiales y amistosos, consiguiendo la nada desdeñable cifra de 108 goles.

HOMENAJE Y SORPRENDENTE REPESCA EN ALICANTE

El partido de homenaje a Fusté se va a celebrar el 30 de agosto  de 1972 en el «Camp Nou», con el Ferencvaros húngaro como rival. Este va a ser el último equipo barcelonista  en el que se alinee el «Noi de Linyola», visiblemente emocionado ante las sinceras muestras de cariño que la parroquia blaugrana le va a dispensar: Reina; Rifé, Gallego, De la Cruz; Cortés ( Torres ), Zabalza; Alfonseda ( Juanito ), Martí Filosía, Barrios, Fusté ( Asensi ) y Pérez ( Alfonseda ). El resultado fue de empate a dos ( marcando por los azulgranas Barrios y Juanito ). Todo parecía indicar que con aquel encuentro se ponía punto y final a la brillante trayectoria de Fusté como futbolista en activo, pero algunos días más tarde va a sorprender a propios y a extraños aceptando una oferta del Hércules de Alicante, que a la sazón militaba en Segunda División, y donde se reunirá con su compañero de tantos años en las filas blaugranas Eladio Silvestre. Con los herculanos va a disputar un total de 27 encuentros, marcando 2 goles, y allí sí que dirá adiós definitivamente a la práctica del fútbol a nivel profesional, aunque seguidamente comenzará a alinearse con asiduidad en el equipo de veteranos del Barça ( según la base de datos de la «Agrupación Barça Jugadors», como se denomina ahora, hasta en 565 ocasiones )

Fusté será el presidente de la Agrupación de Veteranos del Barça desde 1976 hasta 1989. En este año va a dejar el cargo para presentar su candidatura a las elecciones a la presidencia del Barça. Era la primera vez que Josep Luís Núñez se encontraba con oposición ( había sido reelegido sin lucha los años 1981 y 1985 ). Pero Fusté acabará por fusionar su candidatura con la del economista  Sixte Cambra, que será el rival del constructor en los comicios celebrados el 1 de abril de 1989. Nuñez obtendrá 25.441 votos ( el 59,1 % ), mientras que Cambra se quedará en 17.609 ( el 40,9 % ). Cuatro años más tarde  el vencedor le ofrece a su derrotado rival entrar en su junta directiva, en calidad de vicepresidente, y Cambra acepta la propuesta.

Como también aceptará Josep María Fusté,  pero mucho más adelante, tras el arrollador triunfo de Sandro Rosell en las presidenciales de 2010, convertirse en asesor deportivo del máximo mandatario blaugrana, junto con otros dos famosos ex-jugadores del club, Carles Rexach y Migueli. Desde entonces su presencia se ha hecho habitual en el palco del «Camp Nou», y su gran experiencia y amplios conocimientos sobre la materia aportan valiosos consejos a quienes toman las decisiones en Can Barça, primero Rosell, y ahora su «tocayo» Josep María Bartomeu. Y esta es, a grandes rasgos, la trayectoria de uno de los inmortales de nuestro fútbol, del fútbol catalán y del fútbol español, que no dejan de ser la misma cosa, pues el uno no se podría entender sin el otro, y viceversa.

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Los suizos y el FC Barcelona (segunda parte)

El pasado mes de julio (1) publicamos la primera parte de este artículo en la que presentábamos a los suizos que habían fundado el FC Barcelona y jugado en el club en sus inicios con datos inéditos procedentes de los Archivos Federales Suizos (2). Prometíamos entonces una segunda parte con los suizos que jugaron en los años siguientes y aquí está la lista:

– KELLER

Inscrito en el Consulado Suizo en: ?

Nacido: ?

Lugar de origen (3): ?

Profesión: ?

Jugador del FCB: 1904

Juega dos partidos de la Copa Sportmen´s Club como defensa. No ha sido posible identificarle al haber numerosos ciudadanos suizos apellidados Keller inscritos en el Consulado en esos años, sus nombres de pila: Charles Arthur, Emil, Johann Jakob Eduard, Gottlieb, Albert, August, Jakob Albert y Hans.

– MAXIME BAER

No inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona.

Nacido: ?

Lugar de origen (3): ?

Profesión: ?

Jugador del FCB: 1907

Ingeniero que permaneció poco tiempo en la ciudad. Jugó un amistoso como defensa izquierdo. Estuvo vinculado al Sportverein (club deportivo alemán) mientras vivió en Barcelona.

– OTTO OSKAR BERGER

Inscrito en el Consulado Suizo en 1913.

Nacido en 1893.

Lugar de origen (3): Oensingen.

Profesión: «commerçant».

Jugador del FCB: 1907

Jovencísimo delantero (13-14 años) que juega seis partidos y marca cuatro goles en 1907. No está emparentado con los Berger (Adolf y Alfred) de los años 20.

– E. BÜCHLEIN o HAECK

SuizosBarcelona07

No inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona.

Nacido: ?

Lugar de origen (3):

Profesión: ?

Jugador del FCB: 1909

Interior derecho. Pasa en Barcelona el año 1909 junto a Tahlmann por influencia de Gamper. Destacó sobre todo como tenista formando pareja con Arthur Witty. En algunos partidos (en la Copa del Rey jugada en Madrid por ejemplo) utilizó el nombre deportivo «Haeck» (4) aunque las fotos demuestran que era el mismo jugador. Desconocemos cuál de los dos era su verdadero nombre o los motivos que pudieron llevarle a utilizar otro diferente en Madrid.

– ERNST ALFRED THALMANN

SuizosBarcelona08

No inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona.

Nacido en Basilea el 8 de abril de 1881.

Lugar de origen (3): ? (5)

Profesión: «commerçant».

Jugador del FCB: 1909

Centrocampista o defensa izquierdo de gran técnica. Pasa en Barcelona el año 1909 (donde vivía su pariente Emile Thalmann desde 1902), gran amigo de Gamper. Fue abogado, político y coleccionista de arte. Internacional con Suiza y Presidente del Basilea. Falleció el 23 de septiembre de 1938.

– BERNHARD STAUB

Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona el 28 de junio de 1901.

Nacido el 10 de abril de 1879.

Lugar de origen (3): Dübendorf.

Profesión: «commerçant».

Jugador del FCB: 1911-1912

«Don Bernardo» fue un delantero centro de una eficacia goleadora aplastante y sorprendente por la edad en la que debuta en el FCB (más de 30 años). Juega once partidos y consigue 19 goles tras presentarse un día ante Gamper y explicar que ha jugado en Suiza de joven y quiere jugar en el Barcelona. Será un próspero industrial del sector sanitario gracias a su jabón patentado. Se irá a la ciudad de Hamburgo (Alemania) para seguir desarrollando su proyecto empresarial.

– BRUSSENDÖRF

No inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona.

Nacido en: ?

Lugar de origen (2):

Profesión:

Jugador del FCB: 1912-1913.

Defensa izquierdo. Juega de forma irregular alternando partidos con el segundo equipo. No podemos confirmar su nacionalidad suiza aunque la misma se le atribuye desde que jugó en el FCB.

– ADOLF BERGER

Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona en 1920.

Nacido el 12 de abril de 1895.

Lugar de origen (2):  Langnau im Emmental.

Profesión: «correspondant».

Jugador del FCB: 1920-1922

Defensa. Jugó quince partidos. Destacó en atletismo como lanzador de disco y jabalina. También aparece inscrito en las mismas fechas en el registro consular un «Juan Adolfo Berger» nacido en 1895, podría tratarse del mismo individuo doblemente registrado por error.

– ALFRED BERGER

No inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona.

Nacido en 1898 en Berna.

Lugar de origen (3): ? (6)

Profesión: ?

Jugador del FCB: 1922

Portero. Jugó en Berna, Servette y Young Boys. Juega un único partido amistoso en Barcelona por ser familiar de Adolf Berger y haber acudido a visitarle. Fue nueve veces internacional con Suiza.

Los Berger fueron los últimos suizos en jugar en el FCB, con posterioridad a ellos los únicos nacidos en Suiza que han vestido la camiseta del Barça han sido el español Luis Cembranos Martinez (Lucerna, 6 de junio de 1972) en la temporada 1993-1994 y el croata Ivan Rakitic (Möhlin, 10 de marzo de 1988) a partir de la actual temporada 2014-2015.

Hasta aquí el repaso histórico a la aportación suiza al FC Barcelona. Absolutamente fundamental como hemos visto.

Walter Gustav Wild  (Hottingen, 13 de octubre de 1872), primer Presidente del FCB.

Walter Gustav Wild (Hottingen, 13 de octubre de 1872), primer Presidente del FCB.

Agradecimientos:

Área de Historia del Departamento Federal de Asuntos Exteriores de la Confederación Helvética, Sr. D. Roland Rietmann (Cónsul General Adjunto de Suiza en Barcelona), D. José Alberto Salas, D. Lorenzo Mejino, D. Josep Pablo, D. Eugen Scheinherr.

Notas:

(1) Los suizos y el FC Barcelona (primera parte)

http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2014/07/los-suizos-y-el-fc-barcelona-primera-parte/

(2) Archivos Federales Suizos. Archivos del Consulado de Suiza en Barcelona:

–   E2200.58-02#1969/198#5*, Immatrikulation (1904-1920)

(3) El lugar de origen («Lieu d´origine», «Heimatort») en Suiza es el lugar del que el ciudadano suizo es originario. El lugar del que procede su familia, sus antepasados. No debe confundirse con el lugar de nacimiento que es considerado secundario y no aparece en los pasaportes. Por ejemplo sabemos que Gamper nació en Winterthur, pero en su documentación suiza aparece su «lieu d´origine» (Zúrich).

(4) Los Deportes, 17 de abril de 1909. Pág. 80.

(5) El lugar de origen de su familiar Emile Thalmann era Wängi.

(6) Dado su parentesco con Adolf Berger podemos atribuirle el mismo lugar de origen: Langnau im Emmental.




Las tres vidas de Quimet Rifé

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Ganó títulos con el Barça, como jugador y como entrenador. Sobre el césped pasó por diversas posiciones. Comenzó como interior en punta, marcando bastantes goles, luego se desplazó a la banda derecha, aprovechando su gran velocidad, y allí paladeó las mieles de la internacionalizad. Y cuando su rendimiento descendió, tras un breve paso por la línea medular, para aprovechar su rapidez en labores de marcador, se reconvirtió en un magnífico lateral derecho, donde esas mismas condiciones físicas le brindaron una especie de segunda juventud, regresando efímeramente al combinado nacional español. También le cupo el honor de capitanear al Barça y recoger en sus manos algunos valiosos trofeos, y después de recibir un muy merecido homenaje junto a otros dos históricos del fútbol catalán, Salvador Sadurni y Antoni Torres, ingresó en el «staff» técnico azulgrana, donde los avatares del fútbol le llevaron al banquillo, como máximo responsable del equipo que conquistaría la primera Recopa en Basilea, en mayo de 1979. Luego, esa máquina de triturar carne que casi siempre ha sido el club blaugrana le pasó factura, expulsándole del paraíso. Junto a varios antiguos compañeros de fatigas fundó una escuela de fútbol que se convertiría en una prestigiosa academia, y él mismo pasó a ser memoria viva de una entidad a la que entregó los mejores años de carrera profesional, aunque sus relaciones con ella no siempre hayan sido idílicas. Esta es su vida. O mejor dicho,  sus tres vidas…

Joaquim, conocido familiarmente como «Quimet», va a ser el segundo de la zaga de los Rifé. Su hermano mayor, Llorenç (Sant Celoni, 1938), jugó también en el Barça entre los años 1958 y 1962, alineándose en un total de 24 partidos, aunque al estar su puesto, el de defensa central, muy bien cubierto por jugadores de la talla de Rodri, Gensana o Garay, finalmente tuvo que cambiar de aires. Quimet nació en Barcelona, el 4 de febrero de 1942, en el barrio fabril y obrero del Poble Nou. Su casa estaba muy cerca del campo del histórico y modesto «Júpiter», equipo en el que haría sus primeras armas  y desde el que pasaría al Condal, el filial barcelonista, la temporada 61-62. Se desempeñaba entonces como interior en punta, preferentemente con el número «8» a la espalda, destacando tanto por su velocidad como por su olfato de gol. Por estas fechas va a compaginar el fútbol con su oficio de escayolista, en el sector de la construcción.

Va a debutar muy pronto con el primer equipo del Barça, aun con 19 años. Sucederá el 8 de noviembre de 1961, en el feudo azulgrana y en un amistoso internacional frente a un buen equipo francés, el Niza. Empate a dos ( con tantos de Páis y Benítez ), y esta fue la alineación azulgrana en un  día tan señalado para el joven Quimet: Sadurní ( Celdrán ); Olivella, Rifé I, Gracia; Páis, Segarra; Pereda, Rifé II, Zaldúa, Benítez y Vicente. Como puede verse, los dos hermanos Rifé compartiendo alineación, Mientras sigue actuando y marcando goles con el Condal, en Tercera División, volverá a asomarse al Barça en algunos amistosos, y también formará parte de la expedición que a finales de dicha temporada, mientras se disputa el Campeonato del Mundo en Chile, realiza una una gira por diversos países hispanoamericanos, alineándose en un par de ellos.

El Barça, para que prosiga con su progresión,  va a cederle al Racing de Santander ( entonces denominado oficialmente «Real Santander» ) la temporada 62-63, y para la capital cántabra se marchará el joven Joaquim Rifé, junto con otros barcelonistas a préstamo (Montesinos, Gasull y Balcells). El entrenador de los montañeses era el técnico catalán Miquel Gual, antiguo jugador barcelonesa, que confía ciegamente en él y le utiliza repetidamente como titular en el puesto de interior derecho. Sus números en «El Sardinero» son excelentes: 24 partidos y 10 goles. Parece que ha llegado su momento en el Barça.

Pero no. Jugará unos pocos amistosos más con el primer equipo, y se marchará nuevamente cedido, y esta vez incluso descendiendo de categoría, al Gimnástico de Tarragona, el histórico «Nástic», y en Tercera División. Con los bermellones va a despachar una excelente temporada – faltaría más -, y avanzada la campaña se le unirán otros dos jugadores barcelonistas que tampoco parecían tener sitio, el defensa internacional Rodri y el mediocampista Marañón. Los tres juntos, al lado de buenos futbolistas como Durán, Peter, López o Valero Serer, disputarán la fase de promoción a Segunda, pero el Nástic no conseguirá finalmente su anhelado propósito.

PRIMERA VIDA: VELOZ EXTREMO

Y cuando ya casi desesperaba de hacerse un hueco en la plantilla azulgrana, el entrenador César Rodríguez le va a rescatar para el primer equipo de cara a la siguiente campaña, la 64-65, haciéndole debutar oficialmente el 23 de septiembre de 1964 en un partido de Copa de Ferias contra la Fiorentina, en el «Camp Nou», con victoria para los toscanos por 0 a 1, y este once azulgrana: Sadurní; Eladio, Olivella, Gracia; Vergés, Fusté; Rifé, Pereda, Seminario, Benítez y Re. No volverá a asomarse a la alineación titular hasta el 1 de noviembre, cuando Vicenç Sasot, sustituto del «Pelucas» tras la debacle sufrida en «Vallejo» por los culés ( (Levante UD 5- Barça 1 ), le va a dar la alternativa en partido de Liga y de máxima rivalidad frente al Español, en el feudo blaugrana. Rifé tendrá además la suerte de ser el autor del único tanto del encuentro.

A partir de ese momento «Rifé II» – como entonces era conocido – va a hacerse con un puesto en el equipo como exterior derecho, desplazando al habitual titular, el cántabro Peru Zaballa, que tendrá que irse desterrado a la banda izquierda. Saludado entusiásticamente como un nuevo Basora, el rapidísimo Quimet va a ser convocado para la Selección Nacional Absoluta aun antes de terminar su primera temporada barcelonista, que se va a saldar con un balance de 28 partidos y 2 goles, entre las tres competiciones, Liga, Copa y Copa de Ferias.

En su segunda campaña como blaugrana ya será titular indiscutible en la banda derecha. En la Liga juega 29 partidos ( sólo falla en uno ) y consigue 9 goles, mientras que en la Copa va a alinearse en 7 ocasiones ( 3 tantos ) y en la Copa de Ferias lo hace en 11 encuentros, obteniendo 4 dianas. Será preseleccionado para el Mundial de 1966, aunque finalmente no llegará a viajar a Inglaterra con los 22 elegidos (fue descartado junto a su compañero Zaldúa y los zaragocistas Violeta y Villa). Actúa también en el primer trofeo «Joan Gamper», en los albores de la temporada 66-67, pero una lesión sufrida frente al Colonia alemán, le va a tener unas cuantas semanas en el dique seco, impidiéndole jugar la final  a doble partido de la competición ferial, aplazada de la anterior campaña debido a la disputa del Campeonato del Mundo, y en la que el Barça se corona campeón tras vencer al Real Zaragoza en «La Romareda» por 2-4, con un «hat-trick» del jovencísimo Luís Pujol, remontando el 0-1 adverso que traía de la ida.

Quimet va a seguir a un gran nivel en las temporadas 66-67 y 67-68. En la primera actúa en 23 encuentros ligueros ( 9 goles ), 4 de Copa ( un tanto ) y 2 de Copa de Ferias, donde el Barça es sorprendentemente eliminado a las primeras de cambio por el modesto conjunto escocés del Dundee United, mientras que en la segunda su trayectoria se sustancia en 24 partidos de Liga ( 3 goles ), 9 de Copa ( también logrando tres tantos ) y 1 de Copa de Ferias, donde de nuevo un cuadro poco conocido, el Zurich suizo, deja fuera de la competición al Barça en la primera ronda. Y en lo personal, en el verano de 1967 va a contraer matrimonio, y unos meses después consigue debutar por fin con la Selección Española Absoluta en un amistoso ante Suecia ( 3-1 ), el 28 de febrero del 68, en el «Sanchez Pizjuán» sevillano, marcando incluso un tanto, el tercero del combinado nacional, que formó esa noche de la siguiente manera: Iribar; Osorio, Tonono, Canós; Pirri ( Claramunt ), Gallego; Rifé, Amancio ( Luís ), Ansola, Uriarte ( Velázquez ) y Gento. Actuaría también en dos encuentros internacionales más: la devolución de visita a los escandinavos en Malmoe ( 1-1 ), y el encuentro de vuelta valedero para la clasificación para la fase final de la Eurocopa de Italia, disputado en el «Santiago Bernabéu» y en el que Inglaterra derrotó a España por 1 a 2, apeándola de la competición. Rifé culminó su espléndida temporada 67-68 proclamándose Campeón de Copa en el mismísimo feudo madridista, con los merengues del Real Madrid – y unas cuantas botellas – como adversarios, merced al solitario gol marcado en propia puerta por el defensa blanco Zunzunegui, precisamente al intentar despejar un peligroso centro del propio Rifé, nada más comenzar el partido.

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SEGUNDA VIDA: EXPERIMENTADO LATERAL Y CARRILERO

Sin embargo en el siguiente curso, el 68-69, su rendimiento bajó muchos enteros. Jugaba indistintamente en la banda derecha y en la izquierda, y tan sólo destacaba por su endiablada velocidad, pero sus acciones carecían de la menor efectividad, y ya ni siquiera marcaba goles. El técnico blaugrana Salvador Artigas va a ensayar con él en una nueva posición, como marcador en el centro del campo, para aprovechar su gran despliegue físico, y le va a colocar en la línea medular en Colonia, en una semifinal de la Recopa, con la misión de «secar»  a la gran figura del equipo rebano, el legendario Wolfgang Overath, y Quimet cumple a plena satisfacción. A la postre el Barça no pudo ganar la Recopa, al caer en Basilea ante el Slovan de Bratislava por 2 a 3. Una mala temporada, pues, en la que los números de Rifé fueron los siguientes: 22 partidos de Liga,  2 de Copa y 5 de competición europea, con el escasísimo bagaje de un único tanto, anotado en encuentro liguero ante el Elche, en «Altabix»

Pero también había nacido un nuevo Rifé, destinado ahora a labores de contención, y ese desplazamiento en el campo va a tener su confirmación unos meses más tarde, el 28 de diciembre de 1969, cuando el sustituto de Artigas en el banquillo azulgrana, el ex jugador catalán Josep Seguer, le ponga de lateral derecho ante el Real Madrid, en el «Camp Nou», marcando a un veteranísimo Gento. El experimento salé bien, y un Barça hasta la fecha renqueante en la clasificación vence a los madridistas por 1 a 0 ( gol del defensa central Gallego ) e inicia la remontada en la tabla. Esa temporada 69-70 Rifé se alineó en 17 partidos de Liga, 6 de Copa y 2 de la Copa de Ferias, y hay que reseñar que en encuentro copero de cuartos de final contra el Real Madrid, disputado en el «Camp Nou» la noche del 6 de junio de 1970, Quimet  va a ser el autor de la falta sobre el  madridista Velazquez, cometida más de un metro fuera del área, que el colegiado guipuzcoano José Emilio Guruceta Muro señaló como penalti a favor del equipo blanco, provocando uno de los mayores escándalos futbolísticos que ha conocido este país, con lanzamiento masivo de almohadillas e invasión del terreno de juego por parte de millares de socios y seguidores barcelonistas, lo cual obligó al malogrado árbitro vasco ( que perdería la vida en un accidente de tráfico ocurrido en 1987 ) a suspender el encuentro faltando aun varios minutos para su finalización con el resultado de 1-1, un marcador que dejaba a los azulgranas fuera del «Torneo del KO»

A partir de ese momento Quimet va a vivir una segunda juventud, que le lleva de nuevo a la Selección Nacional, el  11 de noviembre de 1970, esta vez de la mano de Ladislao Kubala. El partido, valedero para la clasificación con vistas a la Eurocopa de 1972, a celebrar en Bélgica, enfrentará a España con la selección de Irlanda del Norte, donde brillaba el fenomenal pero excéntrico George Best. Venció el combinado español por 3 goles a 0, marcados por Rexach, Pirri y Luís Aragonés, y Kubala va a presentar el siguiente equipo: Iribar; Rifé, Gallego, Sol ( Hita ); Violeta, Costas; Arieta II, Luís, Quini ( Lora ), Pirri y Rexach.

Esa temporada 70-71 actuará en 29 encuentros de Liga, 4 de Copa de Ferias y 9 de Copa, competición en la que el Barça vuelve a proclamarse campeón, derrotando en una de las finales más emocionantes y vibrantes que se recuerdan al Valencia por 4 goles a 3 en la prórroga, consiguiendo Ramón Alfonseda el tanto de la victoria. A Quimet Rifé, en calidad de capitán azulgrana, le va a corresponder recibir el trofeo de manos del general Franco, siendo esta la última ocasión en la que el dictador entregó la copa que entonces llevaba su nombre al Barça. En el curso siguiente, 71-72, y con el técnico holandés Rinus Michels en el banquillo, Rifé sigue firmemente instalado en la titularidad como lateral derecho, utilizando su gran velocidad para cortar internadas contrarias y proyectarse a su vez en ataque. 32 partidos de Liga, 3 de Copa y 4 de Recopa constituyen su positivo bagaje.

Con 30 años cumplidos continúa inamovible en la campaña 72_73 (33 partidos de Liga, 2 de Copa y 2 de la nueva Copa de la UEFA, que viene a sustituir de algún modo a la antigua competición ferial ). Pero en  su palmarés sigue faltando el tan ansiado título liguero, aunque el fichaje del astro holandés Johan Cruyff, en el verano de 1973, va a hacer posible que se cumpla tan anhelado sueño. Tras unos comienzos dubitativos, el equipo blaugrana va a tomar velocidad de crucero desde el momento del debut de Cruyff,  contando prácticamente sus partidos por victorias. Una senda triunfal cuyo principal jalón será el histórico 0-5 conseguido en el «Bernabéu» frente al Real Madrid, prólogo del «alirón» cantado pocas semanas más tarde, tras una nueva y resonante victoria a domicilio, esta vez en «El Molinón», el feudo del Sporting de Gijón, donde el Barça va a proclamarse ya Campeón de Liga de forma matemática, algo que se le venía resistiendo desde el ya lejano año 1960. Rifé será uno de los puntales de esta temporada gloriosa, participando en 32 compromisos ligueros. 1 partido de Copa de la UEFA y 7 de Copa,  completando una campaña en la que el Barça llega también a la final copera, pero en esa ocasión, y privado de sus dos extranjeros, Cruyff y Sotil, debido a la normativa vigente, va a tener que doblar la rodilla en el partido definitivo, encajando un severo correctivo – 4 a 0 – a pies precisamente del Real Madrid, que de esa forma va a tomarse la revancha de la humillante «manita» encajada en la Liga.

La temporada 74-75, en la que el Barça celebra su 75 Aniversario, le brinda también a Quimet Rifé la oportunidad de participar por vez primera en el principal torneo continental, la Copa de Europa. Había muchas esperanzas depositadas en ella, pero el Barça no va a poder superar al Leeds United inglés en semifinales. Tampoco conseguirá revalidar el título liguero, ni llegar demasiado lejos en la Copa. Una campaña decepcionante, en resumen, que va a suponer la marcha del entrenador Rinus Michels, quien será sustituido por el alemán Hennes Weisweiler. 27 partidos de Liga – un ligero descenso respecto a sus registros habituales -, 4 de Copa y 8 de Copa de Europa (ahí si lo jugó todo) fueron el balance del futbolista oriundo del Poble Nou.

Y llegamos así a la última temporada de Quimet Rifé como jugador en activo, la 75-76. Y si al comenzarla todavía no había tomado la decisión de retirarse, la absoluta falta de confianza en su capacidad que va a mostrar el técnico germano, le convencerá del todo para colgar las botas, pues ni se planteaba la posibilidad de proseguir su carrera deportiva en otro club que no fuera el Barça. Weisweiler, un entrenador caracterizado por su política de cantera,  apostará por el joven Corominas como lateral izquierdo, lo cual desplaza al habitual titular de esa demarcación, Toño De la Cruz, a la banda derecha -en la que también se alineará el gallego Tomé -, dejando sin sitio a Rifé. Pero el teutón, enfrentado abiertamente a la gran estrella barcelonista, Johan Cruyff, no logrará terminar la temporada en el banquillo del «Camp Nou», siendo reemplazado por el responsable del conjunto juvenil, el cántabro Laureano Ruíz, quien si volvió a confiar en Rifé para los últimos partidos, obteniendo el subcampeonato tras derrotar al Real Madrid en el mismísimo «Santiago Bernabéu» ( 0 a 2 ). Esta temporada del adiós va a ser, por lo tanto, la más parca de Rifé en lo tocante a rendimiento, con solamente 6 partidos de Liga, 3 de Copa y 2 de Copa de la UEFA. En total, y a lo largo de sus doce campañas en la primera plantilla del Barça, Rifé va a alinearse en 291 partidos de Liga, consiguiendo 23 goles, cifras que se elevan a 527 encuentros y 47 tantos sumando todos los compromisos oficiales y amistosos en los que tomó parte vestido de blaugrana.

El club le va a rendir un merecidísimo homenaje en el «Camp Nou», el 1 de septiembre de 1976, junto a sus paisanos y compañeros Salvador Sadurní y Toni Torres, que también se despedían del fútbol activo. El rival será el Stade de Reims francés, que sucumbe por 2 goles a 0, marcados por Neeskens y Olmo. Esta fue la última alineación de Quimet Rifé como futbolista profesional: Sadurní ( Mora ); Rifé ( Ramos ), Torres ( Costas ), Migueli, De la Cruz, Olmo, Neeskens, Rexach, Cruyff ( Sotil ), Asensi y Clares ( Amarillo ). A continuación pasará a integrarse en el  «staff» técnico blaugrana, nuevamente a las órdenes de Rinus Michels, que regresa para hacerse cargo del equipo tras la frustrada experiencia con Weisweiler ( decisión tomada por la directiva de Agustí Montal hijo, y en la que seguramente algo tuvo que ver la renovación de Johan Cruyff para las siguientes dos temporadas )

TERCERA VIDA: TÉCNICO Y MAESTRO

Muy avanzada ya  la temporada 78-79, Rifé  va a relevar a su antiguo camarada Lucien Muller -el primer técnico de la larguísima «Era Núñez» – como entrenador del primer equipo. Sucedió en la jornada 28 del Campeonato Nacional de Liga, y va a debutar en el banquillo con una contundente victoria ante el Sporting de Gijón, uno de los cuadros-revelación de aquel torneo -, al que el Barça golea por 6 a 0 en el «Camp Nou», el 21 de abril de 1979. Con su antiguo compañero de tantos años Toni Torres como ayudante, va a conquistar la Recopa a las pocas semanas, en la histórica final de Basilea contra el Fortuna de Dusseldorf, el 16 mayo de 1979, con victoria catalana por 4 a 3, lograda delante de 30.000 enfervorizados «culés». pero a la temporada siguiente una eliminación europea a pies del Valencia le cuesta también el puesto. Sustituido por el mítico y veterano Helenio Herrera, Rifé continúa no obstante formando parte del «staff» blaugrana, en calidad de Jefe de los Servicios Técnicos, hasta que otra de las crisis que periódicamente azotan Can Barça le defenestra de manera definitiva, tras un incidente con ciertas cintas magnetofónicas de por medio, lo cual dio pie a la prensa para hablar de un «Watergate barcelonista». En 1981, y durante unos meses,  dirigirá al Levante UD, en Segunda A, reemplazando al ex-madridista Pachín, y nada menos que con Johan Cruyff en las filas granotas. El sorprendente fichaje del astro holandés, ya en el ocaso de su fulgurante carrera, buscaba empujar al club valenciano hacia la División de Honor, pero no consiguió su propósito, aunque sí logró buenas taquillas allá donde «el Flaco» se presentaba.

Junto con sus antiguos compañeros Torres, Asensi y Rexach, Quimet Rifé va a fundar en los primeros años 80 la prestigiosa escuela de fútbol TARR ( llamada así por las iniciales de los apellidos de sus cuatro creadores ). Con la llegada de Joan Gaspart a la presidencia del Barça dirigirá el fútbol base barcelonista entre los años 2000 y 2003 ( siendo relevado con el advenimiento de la «Era Laporta» ), y encauzará también su actividad profesional a través de una empresa de equipamientos deportivos -entre otras cosas sirviendo césped sintético para terrenos de juego -, y trabajando con preferencia por la zona catalanobalear. Hoy está ya felizmente jubilado, y su autorizada opinión es recabada por los medios cuando se trata de hablar del Barca, el club al que ha consagrado buena parte de su vida este veloz extremo reconvertido en carrilero, y pionero de una forma de entender dicha misión entonces absolutamente adelantada a su tiempo.




Los suizos y el FC Barcelona (primera parte)

En el artículo de esta revista «1899 ó 1902 ¿Cuándo se fundó el FC Barcelona?» (1) explicamos algunos aspectos desconocidos del proceso de fundación del Barça como su inscripción en el Registro de Asociaciones del Gobierno Civil y en el mismo quedaba patente la importancia capital de varios ciudadanos suizos (Walter Wild, Hans Gamper, Paul Haas) en el proceso. Quisimos entonces destacar la ciudadanía suiza y la religión protestante de estos personajes (es fácil encontrar referencias a que Wild era inglés o Haas alemán) y la importancia que tuvieron esos factores (su nacionalidad y su religión) en la creación del FCB frente a otro grupo que en las mismas fechas creó un club (el Català FC) tras rechazar a estos «extranjeros» (al parecer más por su condición de protestantes que por la de extranjeros) (1).

Pero faltaban datos. Pruebas documentales que certificaran la ciudadanía suiza de Wild, por ejemplo. Fechas de nacimiento. Lugares de nacimiento. Por ese motivo proseguí la investigación y estoy en disposición de presentar pruebas y datos obtenidos en Archivos Suizos. Especialmente en los Archivos Federales Suizos de Berna donde se conservan los Archivos del Consulado de Suiza de Barcelona (2) y en otros archivos de la Confederación Helvética.

Estos son los ciudadanos suizos que tuvieron relación con el nacimiento del FC Barcelona y los datos que he podido encontrar sobre ellos:

– ÉMILE GAISSERT

Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona en 1880.

Nacido en 1857 en Gottlieben.

Lugar de origen (3): Zúrich.

Profesión: «négociant».

Tío de Hans Gamper, a quien acoge en su casa de Sant Gervasi de Cassoles (calle Sant Josep nº25) cuando este llega a Barcelona. Delegado de la Compañía Zúrich en Barcelona desde 1884 y delegado responsable de la Sociedad de Beneficencia Suiza. Destacado miembro de la Iglesia Evangélica de Barcelona y miembro de la logia masónica «Verdad» con el nombre de «hermano Zuingli». Pudo contribuir económicamente a la fundación del FC Barcelona. Su hijo Emil Max Gaissert jugará en el FCB.

– HANS MAX GAMPER

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Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona en 1899.

Nacido el 22 de noviembre de 1877 en Winterthur.

Lugar de origen (3): Zúrich.

Profesión: «employé de commerce».

Presidente del FCB:  1908-09, 1910-13, 1917-19, 1921-23 y 1924-25.

Jugador del FCB: 1899-1904, 1913.

Fundador y primer capitán del FC Barcelona y del FC Zürich. Jugó además en el FC Basel, Excelsior y UA Lyon. Practicó atletismo, ciclismo, golf y rugby. El 29 de Noviembre de 1899, tras su anuncio-convocatoria en Los Deportes se constituye en el Gimnasio Solé el Futbol Club Barcelona. Fue cinco veces presidente (08-09, 10-13, 17-19, 21-23 y 24-25). Trabajó en Crédit Lyonnais, en la Compañía de Tranvías de Sarrià y como periodista deportivo. Se quitó la vida el 30 de julio de 1930 en Barcelona.

– WALTER GUSTAV WILD

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Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona en 1898.

Nacido el 13 de octubre de 1872.

Lugar de origen (3): Zúrich.

Profesión: «commerçant».

Presidente del FCB: 1899-1901

Jugador del FCB: 1899-1900

Primer Presidente del FCB en 1899, su casa en la calle de la Princesa fue la sede social del club. Monitor de gimnasia de la Sociedad Suiza de Barcelona, miembro de la Federación Gimnástica Española, miembro de la Iglesia Evangélica, gran amigo de Gamper y su principal colaborador en la fundación del FC Barcelona. Conocido como Gualterio Wild en la prensa de la época. Regresó a Barcelona en 1949 para los actos del 50 Aniversario, al parecer entonces vivía en Londres lo que dio origen al extendido error de atribuirle nacionalidad británica (4). Queda confirmado que era suizo, también podemos descartar que fuera hermano de Ernst Wild tal y como se ha afirmado en ocasiones (5).

– OTTO ANTOINE KÜNZLI

Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona en 1899.

Nacido el 23 de enero de 1878.

Lugar de origen (3): Aadorf.

Profesión: «commerçant».

Jugador del FCB: 1899

Jugador del FCB en el primer partido (contra la Colonia Inglesa el 8 de diciembre de 1899), no juega más. Amigo de Gamper y Wild.

– PAUL AUGUSTE HAAS

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Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona en 1893.

Nacido en 1873.

Lugar de origen (3): Boujean.

Profesión: «négociant».

Presidente del FCB: 1902-1903

Tercer presidente de la entidad en 1902-1903, periodo en el que el club se constituye oficialmente aprobando Estatutos y acudiendo al Registro de Asociaciones del Gobierno Civil de Barcelona (1). Generalmente se le atribuye nacionalidad alemana por error.                                  Amigo de Emilio Gaissert.

– PAUL WIDERKEHR

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Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona en 1901.

Nacido el 12 de septiembre de 1880.

Lugar de origen (3): Zúrich.

Profesión: «commerçant».

Jugador del FCB: 1901-1902

Jugador del Zürich con Gamper y Meyer a los que unía una gran amistad, también había jugado en Lausana y Ginebra. Problemas de salud le obligaron a dejar el fútbol prematuramente. Formó parte la llamada Comisión Deportiva (encargada de formar los equipos) con Gamper y Meyer, por este motivo el FCB fue conocido en esa época como «la sucursal del Zúrich».

– EMIL MAX GAISSERT

Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona en 1903.

Nacido el 22 de junio de 1883 en Barcelona.

Lugar de origen (3): Zúrich.

Profesión: «commerçant».

Jugador del FCB: 1902-1903

Hijo de Émile Gaissert y primo de Hans Gamper. Falleció en Barcelona el 11 de julio de 1946.

– EMIL RUDOLF GASS

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Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona en 1903.

Nacido el 2 de abril de 1882.

Lugar de origen (3): Basilea

Profesión: «commerçant»

Jugador del FCB: 1903

Vive en Barcelona algunos meses en 1903 y juega partidos como defensa y medio. Llega a la ciudad por motivos de trabajo, el cónsul suizo se lo comenta a Gamper y este lo ofrece jugar en el FCB. Algunas publicaciones le confunden con Emil Gaissert afirmando que «Gass» era un seudónimo utilizado por este. Obviamente se trata de dos personas diferentes.

– HEINRICH HANS FISCHER

Inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona en 1905.

Nacido el 29 de septiembre de 1885.

Lugar de origen (3): Winterthur.

Profesión: ¿

Jugador del FCB: 1903-1904

Juega 6 partidos, 2 de ellos de portero. Amigo de la familia Gamper.

Hay algún jugador suizo más en los primeros partidos del FCB (1899-1903) como Meyer (George o Jorge Meyer) que no aparece inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona, aunque estos son sus datos:

– GEORGE MEYER

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No inscrito en el Consulado Suizo de Barcelona.

Nacido en 1879.

Lugar de origen (3): ¿

Profesión: ¿

Jugador del FCB: 1901-1904

Defensa y centrocampista, amigo de Gamper y Wild junto a los que formó la llamada Comisión Deportiva (posteriormente Widerkehr entra por Wild), fue vicepresidente del club, árbitro. Fue considerado como el mejor jugador de los primeros años del club. Había jugado en el Excelsior y el FC Zürich. Se marchará al Español (1904) por un enfrentamiento con Gamper. Tenía un ojo de cristal que se le había caído al suelo en más de un partido. Había practicado otros deportes en Suiza destacando en patinaje.

Esta fue la contribución suiza al nacimiento del FC Barcelona: un mecenas (Emilio Gaissert padre), tres presidentes (Wild, Haas, Gamper), un fundador de facto (Gamper), un fundador de iure (Haas), cuatro integrantes de la Comisión Deportiva (lo más parecido a un entrenador en esos inicios) y ocho jugadores en el periodo 1899-1903 (6) con una influencia superior a la de los otros grupos (ingleses y catalanes) que participaron en el nacimiento del club. Otros muchos jugadores suizos jugarán en el Barça en los años posteriores reforzando este vínculo inicial (7). Una contribución suficiente (que perdura en los colores, procedentes del FC Basilea) para afirmar que el FC Barcelona fue una creación «Made in Switzerland».

Agradecimientos:

Área de Historia del Departamento Federal de Asuntos Exteriores de la Confederación Helvética, Sr. D. Roland Rietmann (Cónsul General Adjunto de Suiza en Barcelona), D. José Alberto Salas, D. Lorenzo Mejino, D. Josep Pablo.

Fuentes principales consultadas:

Rodés i Català, Agustí Los fundadores del F.C. Barcelona, Ediciones Joica, 2000.

Rodés i Català, Agustí Joan Gamper. Una vida entregada al F.C. Barcelona, Ediciones Joica, 2001.

Notas:

(1) http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2012/12/1899-o-1902-%C2%BFcuando-se-fundo-el-futbol-club-barcelona/

(2) Archivos Federales Suizos. Archivos del Consulado de Suiza en Barcelona:

E2200.58-02#1969/198#4*, Immatrikulation (1849-1904)

(3) El lugar de origen («Lieu d´origine», «Heimatort») en Suiza es el lugar del que el ciudadano suizo es originario. El lugar del que procede su familia, sus antepasados. No debe confundirse con el lugar de nacimiento que es considerado secundario y no aparece en los pasaportes. Por ejemplo sabemos que Gamper nació en Winterthur, pero en su documentación suiza aparece su «lieu d´origine» (Zúrich).

(4) En 1953 fallece en Alton (Hampshire, Inglaterra) Gustavus W. Wild de 81 años de edad (nacido en 1872 por lo tanto). Podría ser Walter Gustav Wild aunque no podemos certificarlo.

(5) Ernst Wild nació en Kurbazzi, isla de Eubea (Grecia) en 1874 de padres suizos y vivió muchos años en Barcelona donde trabajó como ingeniero y donde nacieron sus hijas, pero no era familiar de Walter Wild pese a la coincidencia de apellidos que ha dado error a la confusión. Su hija Ruth fue maestra y tuvo una actuación humanitaria destacada en la Guerra Civil.

(6) Algunos de los primeros jugadores catalanes del FCB se habían iniciado en el fútbol en Suiza mientras eran estudiantes (Santiago Riba, Alfons Almasqué).

(7) Nos ocuparemos de ellos en un segundo artículo en esta revista.




Samitier: el primer crack mediático (Barcelona, 1902-1972)

Nació el 2 de febrero de 1902, «el 2 del 2 del 2», vaya. Es evidente que estaba predestinado para la gloria. Hoy diríamos de él que fue el primer crack mediático, junto a su amigo Ricardo Zamora, con quien hizo sus primeras armas en el Barça, allá por el Año de gracia de 1919…Y si bien el hispanofilipino Paulino Alcántara puede ser considerado en estricta justicia como el primer gran ídolo del Barcelonismo ( y el término crack no le iría nada mal a un hombre capaz de romper las redes con sus terroríificos disparos ), este no llegó a alcanzar la dimensión popular de su compañero Samitier, mitad por haber nacido unos pocos años antes, mitad porque compaginaba el balón con los libros y una vez retirado del Fútbol se dedicó a ejercer la Medicina )

Sin embargo Samitier fue todo un ídolo de multitudes, aclamado por una afición que iba in crescendo durante los Felices Años 20, desde los legendarios partidos contra el Sparta de Praga en la antigua cantera de La Fuxarda, hasta la inauguración del Estadio de Montjuich, pasando por la vertiginosa construcción de Les Corts en un tiempo record, en la Primavera de 1922. De hecho, desde 1920 existe ya una Selección Española de Fútbol, y en 1930 se celebrará en Uruguay el primer Campeonato del Mundo. Ya acuden auténticas multitudes a los terrenos de juego españoles, y en este  tiempo de cambio Samitier va a ser unánimemente admirado por su habilidad y genialidad. Apelativos como «El Mago del Balón» o «El Hombre Langosta» ( de esa guisa lo dibujaba el gran caricaturista Valentí Castanys ) hacen justicia a su singular virtuosismo, a su fútbol siempre imaginativo y desconcertante. Con él en sus filas, el Barça de los años 20 es casi imbatible, prácticamente Campeón vitalicio de Cataluña, domina la Copa de España – que se adjudica en 1920, 1922, 1925, 1926 y 1928 – y se apunta el primer Campeonato de Liga, oficialmente conocido como temporada 1928-29, aunque de hecho se jugase de Febrero a Junio de 1929. Numerosas publicaciones periódicas y folletos glosan su figura, y su popularidad llega a ser inmensa. Carlos Gardel, gran amigo suyo, le dedica un tango, y en el cuplé «Jo soc barcelonista» ( que volvería a grabar la pizpireta Guillermina Motta en los años 70 ), su nombre encabeza la nómina de ases blaugranas.

Y en ese Fútbol español que ya se adentra por los caminos del profesionalismo, poniendo en pie una estructura hecha de fichajes, sueldos, técnicos, entrenamientos y viajes a lo largo y a lo ancho de la geografía del país, aunque los tres vértices de nuestra incipiente liga sigan siendo Barcelona, Madrid y el País Vasco, Samitier demostrará ser sumamente rentable – había suscrito su primer contrato con el Barça a cambio de un traje y un reloj con esfera luminosa – Pero es ley de vida que a todo deportista, por destacado que sea, le llega siempre su declive, y de ese modo comienza a ser menos habitual en las alineaciones, y ciertas diferencias con los directivos del club le van a llevar al Real Madrid, donde se reencontrará con su antiguo compañero Ricardo Zamora y conquistará la Liga 32-33 y la Copa del 34, antes de pasar al Niza francés, donde colgaría las botas.

Tras la Guerra Civil se hará entrenador, vertiendo todo el magisterio de  su gran experiencia. El Barça de la difícil Postguerra, huérfano de títulos – a excepción de la aislada Copa del Generalísimo de 1942 -, le entregará su banquillo en 1944, y Sami le devolverá el segundo  Campeonato de Liga de la historia culé la misma temporada de su debut, la 1944-45. Y bien puede decirse que revoluciona el Barça, pues contribuirá a profesionalizar a unos jugadores para los que entonces el fútbol era poco más que un hobby relativamente bien remunerado, regularizando entrenamientos y hasta hábitos alimenticios, al frente de un equipo donde brillaban los Escolá, Mariano Martín, Cesar, Gonzalvo III o Bravo. Pero Sami no durará demasiado en un puesto  siempre tan poco agradecido cuando los resultados no son los óptimos, y su siguiente destino va a ser la Secretaría Técnica del club, donde nuevamente pondrá de manifiesto toda su sabiduría futbolística. A él se le debe el descubrimiento, en un partido disputado en el campo del Español, de un rubio y fornido delantero magiar enrolado en un equipo de apátridas – el Hungaria – que se buscaban la vida jugando encuentros de exhibición. Aquel muchacho se llamaba Ladislao Kubala, y el servicio que Samitier acababa de rendirle a su Barça no tenía precio. También se traería para Les Corts a un tal Alfredo Di Stefano, cuyo frustrado fichaje provocaría una auténtica tormenta político-deportiva, marcando un antes y un después en la historia del fútbol español y europeo, y al no cuajar la jugada logró la contratación de Villaverde, compañero de equipo de la «Saeta Rubia» en el Millonarios colombiano, y algunos años más tarde la del as brasileño Evaristo de Macedo, dos de los sudamericanos de mejor rendimiento de toda la historia barcelonista

La llegada de Helenio Herrera, en 1958, va a suponer, empero,  su segundo exilio del club azulgrana. HH era entonces lo más parecido a un manager general inglés, pues su modus operandi abarcaba múltiples facetas, ya que no sólo entrenaba al primer equipo, sino que también asumía la responsabilidad de rastrear el mercado y contratar  jugadores, e incluso negociaba con la Directiva la política de fichas y primas. El choque entre dos personalidades tan fuertes era inevitable, y ante los plenos poderes de Herrera, a Samitier no le quedó otro remedio que volver a tomar de nuevo el camino de la Capital, donde reinaba como un monarca absoluto su viejo amigo Santiago Bernabéu. Trabajaría durante algún tiempo para el Real Madrid, pero tampoco tardaría mucho en regresar a su querida Barcelona, donde iba a seguir colaborando con el club de sus amores en una tarea que podríamos definir como de «relaciones públicas», sentando cátedra en cualquier acto en el que su presencia fuera requerida. Su repentino fallecimiento, acaecido el 6 de mayo de 1972, congregó en la Ciudad Condal el espontáneo y sincero homenaje de todo el fútbol español hacia uno de los hombres que lo había hecho grande. Se marchaba un futbolista genial e irrepetible, intuitivo e improvisador, y todo un hombre de mundo, un dandy, un bon vivant , un brillantísimo  conversador, lleno de gracia e ingenio . Un auténtico señor de Barcelona, y del Barcelona.