Enrique Collar, el primer niño del Atleti

Los últimos días del pasado 2025 nos trajeron la triste noticia del fallecimiento del mítico extremo colchonero Enrique Collar, a los 91 años de edad. Collar, amén de absoluta leyenda del Atleti, fue una de las grandes figuras de nuestro fútbol en las décadas de 1950 y 60, con una larga y brillante carrera que cubre cerca de 20 años,  incluyendo títulos nacionales y europeos, e incluso una experiencia mundialista con la Selección Española en Chile-62.

Natural de la localidad sevillana de San Juan de Aznalfarache, donde había nacido el 2 de noviembre de 1934, de padre manchego -de Tomelloso- y madre bilbaína, Enrique Collar Monterrubio comenzó a darle al balón por tierras andaluzas, en un equipo llamado Imperial CF, pero una vez trasladado a la capital de España con su familia, por motivos de trabajo, formaría en las filas de la Peña Norit (patrocinada por la empresa que fabricaba el conocido  detergente para prendas delicadas, simbolizado por un simpático corderito) y el Corpus Christi, para pasar seguidamente a integrarse en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. En 1952 va a irse cedido al Cádiz, a la sazón militando en Tercera. Le acompañarán en su viaje a la Tacita de Plata sus tres hermanos futbolistas, Pepe, Juan de Dios, y Antonio, quien a la postre gozaría de una notable trayectoria, en las filas de Real Murcia, Atlético de Madrid, Deportivo de La Coruña y Unión Deportiva Las Palmas.

Collar y Flotats.

DEBUT Y CESIÓN AL MURCIA

Del viejo Mirandilla regresa un extremo izquierdo rápido, gran regateador y centrador y con mucha clase y carácter, que va a debutar con el conjunto rojiblanco en la primera jornada de la Liga 53-54, el 13 de septiembre de 1953. El escenario es el campo de Sarriá, frente al RCD. Español, con victoria perica por 3 a 1, y esta fue la primera alineación de Enrique con su Atleti; Menéndez; Cobo, Herrera, Verde; Galbis, Mújica; Miguel, Molina, Callejo, Coque y Collar. Esta temporada juega muy poco, sólo cuatro partidos de Liga y uno de Copa, de modo que el club le cede al Real Murcia, de Segunda División, junto a otra gran promesa, Joaquín Peiró.

En La Condomina, Collar la va a romper. Tan sólo permanecerá con los pimentoneros durante 11 encuentros, en los cuales anota 7 goles. El Atleti no marchaba bien en aquella campaña 54-55, situado en puestos de promoción, y le va a repescar con urgencia, de modo que un domingo actuaba con los murcianos, y al siguiente, el 19 de diciembre de 1954, volvía a vestir de rojiblanco, presentándose ante el Valencia en el Metropolitano. Su ascenso va a ser meteórico, pues desde el primer momento se convierte en un elemento  indiscutible en la punta izquierda del ataque, debutando sólo unos meses más tarde en la Selección Española “B”, y a continuación en el combinado absoluto. Su estreno con La Roja tiene lugar el 19 de junio de 1955, en Ginebra y frente a Suiza. Ese día forman Carmelo; Guillamón, Campanal, Garay;  Mauri, Maguregui; Arteche (Miguel), Kubala, Arieta, Domenech y Collar, venciendo España por 0 a 3, y abriendo el marcador el propio Enrique, en el minuto 2. El debut soñado.

EL ALA INFERNAL

En la temporada 55-56 es cuando nace el Ala Infernal, pues Peiró retorna de su cesión al Murcia y se hace también con un puesto en el ataque rojiblanco como interior en punta, con gran zancada y poder rematador. El Atleti va saliendo poco a poco del profundo bache en el que había caído tras los brillantes triunfos del bienio 1949-51, a las órdenes de Helenio Herrera, y una nueva generación de futbolistas toma el relevo de los Marcel Domingo, Aparicio, Silva, Mújica, Juncosa, Ben Barek, Pérez Paya o Carlsson, capitaneada por el veterano Adrián Escudero: Pazos, Cobo, Heriberto Herrera, Verde, Callejo, Agustin, Miguel, y por supuesto Peiró y Collar, ya internacionales. Después de muchos años de ausencia, los colchoneros llegan otra vez a la final de Copa en 1956, aunque van a caer frente al entonces máximo especialista en el Torneo del KO, el Athletic de Bilbao. Pero lo importante es que ya se volvía a competir.

Atlético de Madrid 1954-55.

En la temporada 57-58 el Atlético, dirigido ahora por el técnico eslovaco Fernando Daucik, logra el subcampeonato de Liga, clasificación que le da derecho a disputar la Copa de Europa, su primer torneo continental. Y con una gran delantera, formada por Miguel, Mendonça, Vavá, Peiró y Collar, llegará hasta las semifinales, y el Real Madrid necesitará tres partidos para eliminarle, tras un encuentro de desempate celebrado en Zaragoza. Pero en la campaña siguiente los rojiblancos van a tomarse cumplida revancha sobre el pentacampeón europeo. La final de la Copa del Generalísimo de 1960 enfrenta por vez primera a los dos eternos rivales madrileños, y en el escenario que entonces era  habitual, el estadio Santiago Bernabéu. Los blancos parten como favoritos, después de su resonante triunfo en Glasgow frente al Eintracht de Frankfurt por 7 a 3, pero el Atleti ha reunido un gran equipo, y no sólo les planta cara, sino que derrota a los merengues por un claro 3 a 1. Y Enrique Collar, como capitán del conjunto, es el encargado  de recibir de manos de Franco la que va ser la primera  Copa que vaya a las vitrinas atléticas.

Y repetirán al año siguiente, en idéntico marco y ante el mismo rival, que acababa de proclamarse Campeón de Liga con insultante autoridad, sacándoles a  los atléticos  nada menos que 12 puntos de ventaja. Esa  segunda victoria consecutiva llevaría al club colchonero a un torneo continental de nuevo cuño, la Copa de Europa de Campeones de Copa, popularmente conocida como Recopa, que los rojiblancos conquistarían el 5 de septiembre de 1962 en Stuttgart, al derrotar a la Fiorentina por 3 a 0 (Jones, Mendonça y Peiró), en la repetición de la final jugada meses atrás, el 10 de mayo en Glasgow -concluida en tablas, y con el siguiente once: Madinanbeytia; Rivilla, Griffa, Calleja; Ramiro, Glaría; Jones, Adelardo, Mendonça, Peiró y Collar.

Pero antes, Enrique Collar va a tomar parte en el Campeonato del Mundo disputado en Chile entre los días 30 de mayo y 17 de junio de 1962. La presencia de un intratable Gento le desplazará, como en otras ocasiones, a la punta derecha del ataque, y en dicha demarcación jugaría el último partido de la fase de grupos, donde la Selección Española se jugaba el todo por el todo nada menos que ante el vigente campeón, Brasil. No pudo ser, y nuestro combinado nacional resulto eliminado al perder, tal vez de manera inmerecida, ante la Canarinha por 2 a 1. Su compañero Adelardo adelantó a España en el marcador, y luego le fue anulado de manera muy dudosa otro tanto, pero el doblete de Amarildo, sustituto del lesionado Pelé, nos dejó fuera de un torneo que los brasileños volverían a conquistar, con un estelar Garrincha. Ese día La Roja -aunque entonces así se le llamaba únicamente a los anfitriones del torneo- formó con Araquistáin; Rodri, Echeberría, Gracia; Vergés, Pachin; Collar, Adelardo, Puskas, Peiró y Gento.

Selección de ESPAÑA – Temporada 1962-63 – Vicente, Pachín, Rodri, Calleja, Glaría, Paquito; Collar, Adelardo, Veloso, Guillot y Gento – ESPAÑA 6 (Guillot (3), Veloso, Collar y Nunweiller III, p.p), RUMANÍA 0 – 01/11/1962 – Eurocopa 1964, fase previa – Madrid, estadio Santiago Bernabeu – Alineación: Vicente; Pachín, Rodri, Calleja; Paquito, Glaría; Collar, Adelardo, Veloso, Guillot y Gento

EN REBELDÍA

En la siguiente temporada, la 62-63, el Atleti fue subcampeón de Liga tras un nuevamente arrollador Real Madrid -otros 12 puntos de ventaja-, y volvió a disputar la final de la Recopa, aunque en esta oportunidad el Tottenham inglés le pasó por encima, 5 a 1, en un partido disputado en Rotterdam. El club atraviesa por una mala situación económica, y ha tenido que deshacerse de Peiró, traspasado al Torino italiano. Las obras del nuevo campo, junto al río Manzanares, no avanzan, y tampoco se puede reforzar debidamente el equipo. En ese contexto, al iniciarse la temporada 63-64 Collar va a declararse en rebeldía, después de solicitar una mejora en su ficha.

Collar y Peiró.

A causa de ello, el capitán se pierde algunos partidos con un Atleti renqueante en lo deportivo, ocupando incluso posiciones de descenso. Luego las aguas volverían a su cauce, y club y jugador llegan a un acuerdo, y también se revierte la pésima clasificación, en parte gracias a la aportación del joven Ramón Moreno Grosso, cedido en fraternal gesto por el Real Madrid, para tratar de paliar los graves problemas que sufre su eterno rival. Al final el Atlético se clasifica en séptima posición, con 29 puntos y un negativo, un lugar absolutamente indecoroso para su brillante historial. En la Copa del Generalísimo, no obstante, le irá mucho mejor, llegando hasta la mismísima final, donde cae ante el Real Zaragoza de Los Magníficos por 2 a 1, en lo que constituyó el primer título del conjunto aragonés.

EL INCIDENTE CORTIZO-COLLAR

Para no volver a pasar los apuros de la campaña anterior, el Atlético de Madrid se va a reforzar notablemente con los fichajes de Colo, Miguel Martínez, Luís -los tres procedentes del Betis-, Cardona y Eulogio Martínez (Elche), Ruiz Sosa, del Sevilla, y un muchacho de Pontevedra que jugaba en el Flamengo carioca y era conocido en Brasil como Espanhol, Armando Ufarte. El empresario cántabro Vicente Calderón había accedido a la presidencia del club rojiblanco, y amén de fortalecer la plantilla, había dado un gran  impulso a las obras de construcción del nuevo recinto junto al Manzanares, para sustituir al destartalado y obsoleto aunque entrañable Metropolitano del barrio de Cuatro Caminos.

Enrique Collar. Atlético de Madrid.

Tan importantes novedades van a sentarle de maravilla al Atleti, que mantendrá un reñido pulso con el Real Madrid -en su primera temporada sin Alfredo Di Stefano, ahora en las filas del Español- para hacerse con un título de Liga que no cataba desde hacía casi 15 años. En la última jornada de la primera vuelta, el 27 de diciembre de 1964, los colchoneros van a visitar La Romareda para medirse al Zaragoza. El Atlético es segundo, a un punto del Real Madrid, y el cuadro maño tercero, a cuatro de los blancos. Se imponen los locales por 3 a 1,  con goles de Encontra (2) y Carlos Lapetra, por uno de Luís Aragonés, y cuando ya en el marcador figuraba el resultado definitivo se produce una jugada que hará correr ríos de tinta, como se decía entonces. En un choque entre el defensa zaragocista Cortizo -uno de los gallegos del conjunto local, junto con Reija, Páis y Marcelino- va a caer al suelo Enrique Collar, con ostensibles gestos de dolor. El arbitro, el colegiado internacional vizcaíno Gómez Arribas, consideró la acción como fortuita, y ni siquiera  pitó falta.

El futbolista tiene que ser retirado en camilla por las asistencias, aunque buena parte del publico de La Romareda pensó entonces que estaba exagerando, y al finalizar el encuentro el juez de la contienda reclama su presencia, para firmar el correspondiente acta como uno de los dos capitanes. Pero el extremo rojiblanco  no podía ni andar, y el árbitro exige que le presenten un certificado médico para eximirle de dicho trámite. Sin embargo Collar no estaba haciendo precisamente teatro, y el diagnóstico médico va a ser demoledor: “Fractura estrellada de tibia con desplazamiento”

Tres días más tarde, el miércoles 30, el Comité de Competición va a hacer públicas una serie de sanciones relativas al encuentro de La Romareda.  La más llamativa de todas es la suspensión de Cortizo por 24 partidos (los 15 de Liga pertenecientes a la segunda vuelta más otros 9, que eran los máximos que el Zaragoza podía jugar en la Copa, una vez finalizase el Torneo de la Regularidad). Es decir, que la temporada se había terminado ya para el defensa gallego, o incluso la sanción podía prolongarse en la campaña siguiente si el cuadro maño era eliminado de la Copa. El entrenador del Atlético, el técnico brasileño Pedro Otto Bumbel, era suspendido con 12 partidos sin entrenar ni por supuesto sentarse en el banquillo, y el medio volante rojiblanco Glaría descansaría 6 jornadas. El  delito de ambos era el haber recriminado al árbitro por no señalar ni siquiera falta en la fatídica jugada del minuto 76. Y hablando del árbitro: Gómez Arribas era enviado a la nevera por un período de 3 meses.

Ni que decir tiene que la sanción de Cortizo, la más dura que hasta la fecha recibía un futbolista de Primera División, cayó como una auténtica bomba en la Ciudad del Ebro y su afición, y se achacó a que el vicepresidente del Atlético de Madrid, el Conde de Cheles, era también miembro del Comité de Competición. Cortizo reaparecería ya en la temporada siguiente, porque el Zaragoza llegó a la final de la Copa del Generalísimo -en la que cayó precisamente frente al Atleti, 1 a 0, con gol de Cardona, y Collar, ya recuperado de su grave lesión, recibiendo como capitán colchonero el trofeo de manos de Franco-, pero aquel severísimo castigo supuso de hecho el principio del fin de su carrera deportiva, que concluiría algunos años más tarde en el Jaén.

Atlético de Madrid 1967-68.

COLLAR GANA LA LIGA E INAUGURA EL ESTADIO DEL MANZANARES

El Atleti no ganó finalmente aquella competida y emocionante Liga, que acabó conquistando el Real Madrid -su quinto título consecutivo-, con un equipo donde ya hacían sus primeras armas algunos yeyés como De Felipe, Pirri, Serena o Grosso. Si lo conseguiría en cambio en la temporada siguiente, la 65-66, la que supondría su adiós al vetusto y querido  Metropolitano. Hacia 15 años que los rojiblancos no campeonaban, y en esta ocasión lo hicieron tras mantener una nueva pugna con el Real Madrid hasta la última jornada, con el Barça como tercero en discordia

Y por fin, en octubre de 1966, el equipo colchonero pudo mudarse a su nueva casa, en la ribera del Manzanares, aunque todavía sin terminar pero con todas las localidades de asiento, a diferencia de lo que entonces era habitual, tanto en el fútbol español como a nivel internacional. Ese día, en horario matinal y con televisión en directo, Enrique Collar capitaneó una vez más a su Atleti en una jornada histórica, con el Valencia como rival. El encuentro finalizó con empate a un gol, y a Luís le correspondió el honor de ser el autor del primer tanto que se marcaba en un flamante estadio que pronto llevaría el nombre de ”Vicente Calderón”, como justo homenaje a quien había sido su principal impulsor.

Collar (Valencia).

DESPEDIDA EN EL VALENCIA

Pero esos años, y concretamente la temporada 68-69, no fueron buenos para el Atleti, y por ello el presidente Calderón va a relevar al canario Miguel González, gran jugador de la década de los 50,  en la dirección técnica del equipo, para entregarle las riendas a otro ex del club, el francés Marcel Domingo, al que los aficionados colchoneros aun recordaban defendiendo la portería rojiblanca, ataviado con aquellos jerséis de colores chillones que el magnífico arquero galo sostenía que desconcertaban a los delanteros rivales en los mano a mano. En la plantilla habrá una evidente renovación, pues llegan Melo, Eusebio, Ovejero, Quique, Salcedo, Pataco, Orozco, Juan Antonio y Alberto, y se marchan algunos ilustres ya entrados en años, como Rivilla, Griffa, Colo, Cardona, y el propio capi Enrique Collar, quien sin embargo no colgará las botas todavía.

También había sido muy floja la campaña del Valencia, que ese mismo año 1969 celebraba sus Bodas de Oro, y va a sorprender con el fichaje de un Collar que ya contaba 34 años de edad, pero que aun se sentía futbolista. Rinde a un buen nivel en el torneo conmemorativo de dicha efemérides, junto a los también recién contratados Barrachina (Granada) y Fuertes (Pontevedra), y se va alinear en el once titular durante casi toda la primera vuelta, pero a medida que avanza la competición acusará el ritmo de juego, y ya su presencia en el equipo será muy esporádica. De modo que al concluir ese curso 69-70 decide poner punto final a su carrera deportiva, con 35 años.

HOMENAJE Y REFERENTE INSTITUCIONAL

Dejaba atrás un brillante palmarés, que en lo colectivo atesoraba un título de Liga (1965-66), 3 Copas del Generalísimo (1960, 1961 y 1965) y una Recopa (1961-62), y a nivel  individual, al margen de sus experiencias en Cádiz, Murcia y Valencia, un impresionante registro de 470 partidos oficiales con el Atleti y 105 goles (y 101 asistencias), con 7 presencias en la Selección “B” y 16 en la Absoluta -que hubieran sido muchas más de no haberse tropezado en su camino con un monstruo como Paco Gento-, en la que consiguió 5 tantos.

El 28 de mayo de 1972 el estadio Vicente Calderón le va a tributar un emotivo y merecidísimo homenaje, con el Bayern Múnich como rival. Collar jugaría un cuarto de hora, retirándose entre los cariñosos aplausos de su afición y cediendo el brazalete de capitán -que tan honrosamente había llevado durante toda una década- a su compañero de tantísimas tardes Adelardo Rodríguez. No se convirtió en entrenador, a diferencia de su hermano mayor Antonio, y presidiría la Fundación de Atlético de Madrid entre los años 2005 y 2011. Ya a una edad avanzada sufrió la devastadora Enfermedad de Alzheimer, pero lo que nunca olvidó del todo fue a su queridísimo Atleti, como puede verse en un vídeo que sencillamente pone los pelos de punta.