Jugaban con lentes

A lo largo de los años hemos tenido oportunidad de poder contemplar jugadores que saltaban al terreno de juego con prendas o accesorios independientemente de la equipación habitual a la del equipo al que pertenecían.

Así, hemos visto futbolistas que usaban peluquín; otros, musleras, muñequeras, guantes o gorras; los hay que juegan eventualmente con máscaras protectoras para la nariz, pómulo, o casco para la cabeza; y hasta hemos visto a algún portero jugar con pantalón largo, por citar algunos casos.

Pero lo que realmente resulta curioso, es conocer que ha habido jugadores que han disfrutado de este deporte utilizando en los campos de fútbol lentes o gafas para poder ver correctamente, como las de cualquier persona con la que podemos cruzarnos diariamente por la calle.

Por ello, hemos seleccionado varios futbolistas que desarrollaron su carrera deportiva unidos a sus lentes personales, y que traemos este mes a “Cuadernos de Fútbol”.

Leopold Kielholz, “Poldi” (Suiza).

Nacido en Basilea el 9 de junio de 1911. Fallecido en Zurich el 4 de junio de 1980.

Delantero centro que jugó en la década de los años treinta entre otros equipos en el Basilea, Servette, o Stade de Reims francés. Fue internacional con Suiza en 17 ocasiones, siendo relevante su participación en el Mundial de 1934 celebrado en Italia, como jugador del Servette suizo. Posteriormente, fue seleccionador suizo en dos ocasiones en los años 50.

En aquel Campeonato de 1934, primero que disputó Suiza en un Mundial,  Kielholz participó en dos encuentros. El primero de ellos, en la fase inicial del Mundial, el 27 de mayo, en el estadio de San Siro (Milán), contra la selección de Holanda, con resultado final de tres a dos goles a favor de Suiza. Kielholz marcó el 1 a 0 a los siete minutos, y el 2 a 1 a los cuarenta y tres minutos.

Lentes01Su segundo encuentro lo jugó el 31 de mayo, ya en Cuartos de Final, en el estadio Benito Mussolini (Turín). Suiza perdió contra Checoslovaquia por 2 goles a 3. Nuevamente Kielholz anotó otro gol, el uno a cero a los 18 minutos de la primera parte. Para el recuerdo queda que Checoslovaquia llegaría a la Final, perdiéndola contra Italia por dos goles a uno. En aquel Mundial, por parte española, Zamora y Quincoces fueron elegidos como componentes del once ideal del Campeonato. Eran los tiempos de Ciriaco, Gorostiza o Lángara, entre otros.

En el Mundial de 1938 celebrado en Francia, ya siendo jugador del Young Fellows de Zurich, aunque figuró en la lista oficial de la F.I.F.A. como inscrito con su selección nacional, permaneció en Suiza junto con otros cinco jugadores que tampoco viajaron a tierras francesas, en condición de reservas ante cualquier incidencia que pudiera surgir.

Annibale Frossi (Italia)

Nació el 6 de agosto de 1911 en Muzzana del Turgnano, provincia de Udine, y falleció en Milán el 26 de febrero de 1999.

Su carrera como futbolista transcurrió, entre otros, en el Udinese, Padova, Bari e Inter (denominado A.S. Ambrosiana Inter en los años 30).

Lentes02Disputó los Juegos Olímpicos de 1936 con la Selección de Italia, en la demarcación de extremo derecho. En aquellos Juegos participó en los siguientes encuentros:

El 3 de agosto contra Estados Unidos, en la primera Fase, marcando el único gol del encuentro a los 58 minutos, lo que supuso la victoria italiana.

El 7 de agosto contra Japón, en Cuartos de Final, marcando tres de los ocho goles que encajaron los japoneses.

También el 10 de agosto contra Noruega, en Semifinales, Frossi marcó el gol de la victoria en el minuto 96 (dos a uno a favor de Italia).

En la Final por el Oro Olímpico el 15 de agosto en el Olympiastadion de Berlin, jugado contra el combinado de Austria (victoria final de Italia por 2 goles a 1), Frossi volvió a marcar los dos goles italianos. El primero lo anotó a los 70 minutos, el austriaco Kainberger empató a los 79, y nuevamente Frossi deshizo la igualada en el minuto 2 de la prórroga.

Como curiosidad, se dice que a Cruyff se le ha atribuido a veces una frase que fue pronunciada por Frossi cuando manifestó que “el partido perfecto es el que acaba cero a cero”.

Después de entrenar a varios equipos como Monza, Torino, Inter, Génova, Nápoles, desde 1974 trabajó en la BBC como comentarista, así como articulista de prensa.

Achmad Nawir (Indias Orientales Holandesas, actual Indonesia)

Nacido en enero de 1911 y fallecido el 8 abril de 1955.

En el Mundial de 1938, disputó el único encuentro que las Indias Orientales Holandesas jugaron en aquel Campeonato de Francia. El 5 de junio de 1938, en el estadio del Velódromo Municipal de Reims,  el centrocampista y capitán Nawir, fue testigo directo de cómo la potente selección de Hungría les vencía por un contundente 6 a 0. Posteriormente, los húngaros perdieron la final de del Mundial ante Italia por 4 a 2. Se cuenta que el seleccionador, el holandés Van Matenbroek, realizó dos sustituciones entre sus jugadores dado que físicamente muchos de componentes tenían gran similitud física.

Lentes03En su vida profesional, Nawir era médico, dándose la circunstancia de que el capitán de Hungría, Gyorgy Sarosi, jugador del Ferencvaros, también era doctor. Como jugador formó parte el equipo de HBS Soerabaja, equipo al que pertenecía cuando jugó el Mundial citado.

Aquel exótico equipo de las Indias Orientales Holandesas habían obtenido su billete para Francia al haberse clasificado en el grupo 12 de la Fase previa del Mundial sin tener que jugar ningún partido al retirarse Japón de la competición, por encontrarse en guerra con China.

Joop Van Daele (Holanda)

Nacido el 14 de agosto de 1947 en Rotterdam (Holanda).

A lo largo de su trayectoria fue jugador del Feyenoord, G Ahead Eagles, Fortuna de Sittard y el SBV Excelsior, jugando en la demarcación de defensa principalmente durante la década de los años setenta.

Lentes04Si bien, Van Daele ya era famoso en Holanda, su momento cumbre le llegó el 9 de septiembre de 1970. En el Stadion Feijenoord, de Rotterdam,  se disputaba el encuentro de vuelta valedero para decidir la Copa Intercontinental de aquella temporada que disputaban Feyenoord y el conjunto argentino de Estudiantes de La Plata. En el partido de ida jugado en el estadio de “La Bombonera” de Buenos Aires, el resultado había sido de empate a dos, con goles de Echecopar y Verón para los argentinos, empatando Henk Wery y Ove Kindvall, en los minutos 21 y 67 neutralizando así la ventaja que habían adquirido anteriormente los de La Plata a los 6 y 12 minutos. El resultado en el partido de vuelta, fue de 1 a 0 a favor de los holandeses, lo que les hizo proclamarse Campeones Intercontinentales. El gol lo marcó nuestro protagonista a los 65 minutos, que había sustituido cuatro minutos antes a su compañero Coen Moulijn. Lógicamente, la derrota sentó fatal al equipo argentino, es más, el defensa y capitán de Estudiantes, Óscar  Malbernat, fastidiado  por la derrota, le quitó las gafas a Van Daele, tirándoselas al suelo. Según se dijo, la frase que el defensa pronunció para justificar tal arrebato, si es que se puede justificar el hecho, fue algo así como “Tú no deberías jugar con gafas, en Sudamérica está prohibido”. Seguro que les suena: en el conjunto argentino jugaba un centrocampista, un tal Carlos Bilardo.

Van Daele también figuraba en la plantilla del Feyenoord  que ganó la Copa de Europa el 6 de mayo de1970, en la final disputada frente al Celtic de Glasgow  con victoria holandesa por 2 goles a uno, aunque Van Daele no jugó aquel encuentro.

Joseph Armand Jurion “Jef” (Bélgica)

Nacido el 24 de febrero de 1937 en Sint Pieters Leeuw.

Jugó la mayor parte de su carrera futbolística como defensa en los conjuntos del  Anderlecht, (donde ganó varios títulos de Liga y Copa), Genk, Lokeren y Beveren.

Tuvo el honor de formar parte de la alineación con la que el Anderlecht jugó su primer partido en Competición Europea,  el 7 de septiembre de 1955, ante el “Budapesti Vörös Lobogó” (que actualmente es el MTK de Budapest) con victoria por 6 a 3 a favor del equipo húngaro.

Lentes05«Jef «, en noviembre de 1954, jugó su partido de debut en el primer equipo del Anderlecht ante el Olímpico de Charleroi como lateral derecho. Jurion se mantuvo en el primer equipo hasta que fue traspasado al Gante en el año 1967 ejerciendo como jugador y entrenador.

En la temporada de 1962-63, en la ronda preliminar de la Copa de Europa, en la eliminatoria disputada entre el Anderlecht y el Real Madrid, después de un empate a tres goles en el encuentro disputado en el estadio Santiago Bernabéu (por parte española, goles de Zoco, Gento y Di Stéfano), en el partido de vuelta, en terreno belga, el 26 de septiembre de 1962, jugado en el estadio Heysel de Bruselas, Joseph Jurion marcó el gol de la victoria a los 85 minutos que clasificó al conjunto belga para la segunda ronda del campeonato europeo. Después de aquel gol , fue denominado con el sobrenombre de » El señor de Europa «. Fue internacional con Bélgica en 64 ocasiones.

Jurion posteriormente entrenó posteriormente a Lokeren, Beveren y La Louvière.

Indicamos que también el jugador holandés Rinus ISRAEL aparecía en imágenes con lentes si bien, los encuentros los disputaba sin las mismas.

Lentes06Y, por otra parte, permítanme la licencia de no incluir en este trabajo a Edgard DAVIDS que  jugó con gafas protectoras usándolas debido a un glaucoma que padecía en la vista (enfermedad que podía dañar el nervio óptico del ojo), pero no en la condición de miope como lo fueron los jugadores que hemos leído más arriba.




Sein: Una vida truncada en el asfalto

Sein01A  mi amigo Andrés Martínez Palomera manchego de nacimiento y de corazón txuri urdin.

Tras conocer la triste noticia del fallecimiento en accidente de trafico del joven futbolista Bernad Malanda-Adje que militaba en las filas del conjunto alemán del VFL Wolsburgo me viene a la memoria la cantidad de futbolistas que han perdido la vida en el maldito asfalto y recuerdo con tristeza sobre todo a los que han conmovido a nuestro futbol. Quizá uno de los mas significativos fue el de Juan Gómez “Juanito” genio y figura e ídolo madridista quien ya retirado del futbol activo y siendo entrenador del Mérida perdió la vida en la carretera cuando regresaba a la ciudad extremeña después de presenciar un Real Madrid – Torino. A esta trágica lista hay que añadir al gran guardameta Javier Urriticoechea, nuestro arbitro internacional Emilio Guruceta, Laurie Cunninghan, Rommel Fernández, Oscar Molina, Francisco Baquero, Armando Barbón o entre otros Francisco Sein cuya muerte me afecto de tal manera que fui incapaz de abrir el álbum de cromos de la temporada 1971/72 en la pagina de la Real Sociedad donde meses antes había pegado su cromo.

Francisco Sein Irastorza nació el 26 mayo de 1946 en Pasajes (Guipuzcoa). Sus comienzos futbolísticos fueron en los equipos playeros defendiendo los colores del club Txistu de San Sebastian, donde paso al San Sebastian en la temporada 1963/64 y donde milito hasta la temporada 1969/70 en la categoría de Tercera División si bien debuto con el primer equipo en su único partido esa temporada el 12 de abril de 1970 en un At Madrid 4 Real Sociedad 0 sustituyendo a Martínez tras el descanso.

Su salto definitivo al primer equipo fue en la temporada 1970/71 donde disputo veinticuatro partidos anotando su único gol el 1 de noviembre de 1970 en el estadio Insular en un Las Palmas 4 Real Sociedad 2.

En la siguiente temporada había disputado once partidos hasta el fatal desenlace del 9 de enero de 1972 que acabo con su vida después de un accidente de trafico donde también falleció Isidro Lacalle entrenador del Trincherte conjunto de la primera categoría regional guipuzcoana. El suceso ocurrió por la densa niebla que había sobre el puerto de Azpiroz cuando regresaban de una cacería del pueblo navarro de Murchante junto a dos amigos más que les acompañaban y que resultaron con heridas graves. El vehiculo que conducía el propio Sein se salio de la carretera en una curva cayendo a un barranco. Trasladados aun con vida ingresaron en una clínica de Tolosa donde ambos fallecieron horas después.

Su último encuentro de liga lo disputo en Vigo ante el Celta el 19 de diciembre de 1971. Ese día y a las órdenes del colegiado Medina Iglesias los dos conjuntos formaron con las siguientes alineaciones:

Celta: Alarcia, Navarro, Rivas, Hidalgo, Manolo, Canario (Almagro), Suco II, (Sanromán), Juan, Rodilla, Castro y Jiménez.

Real Sociedad: Esnaola, Gorriti, Martínez, Ormaechea, Sein, Lema, Urreisti, Urtiaga, Ansola, Gaztelu, (Arzac) y Boronat.

El partido finalizo 0-1 a favor de los visitantes con gol de Urreisti.

Sein02Sein fue un  medio defensivo con gran porvenir truncado por ese maldito accidente de trafico que le costo la vida cuando contaba solamente con veinticinco años y  empezaba a gozar de la confianza del entrenador Elizondo siendo fijo en sus alineaciones sobre todo fuera de casa.

Hasta aquí mi humilde homenaje a este jugador de raza y compromiso que con tristeza vuelvo a recordar cuarenta y tres años después de su muerte. No me cabe la menor duda que muchos aficionados realistas han mirado al cielo acordándose de Sein, cuando han celebrado los triunfos y las grandes gestas de esta Real y ejemplar Sociedad a lo largo de todos estos años.




La ley Bosman y el tráfico de pasaportes

Durante el último decenio del siglo XX, doblado ya su ecuador, el fútbol mundial experimentó una convulsión sin precedentes. Su impulsor, un modesto jugador belga llamado Jean Marc Bosman (3-X-1964), a quien la prepotencia de clubes, Federaciones y organismos supranacionales, sacaron de sus casillas.

Tras destacar en categorías inferiores (internacional junior 26 veces y 2 con la Sub-21 belga), luego de debutar en 1ª División defendiendo los intereses del Standard desde 1983 hasta 1988, pareció estancarse. En 1988 sus derechos federativos serían adquiridos por el Lieja, abonando un traspaso de 12 millones de ptas. (72.000 euros). Dos años más tarde, acuciados por agudos problemas de tesorería y en vista de su pobre rendimiento sobre el campo, los gestores del Lieja trataron de reducirle el contrato en nada menos que un 75%. Después de negarse en redondo, el futbolista inició conversaciones con el Dunkerque, militante en la 2ª División francesa. Los directivos del Lieja, entonces, decididos a imponer su voluntad, frustraron el proyecto con la exigencia de medio millón de dólares en concepto de traspaso y formación deportiva. Bosman no era de los que se arrugaba. Ni en el campo ni fuera. Y pese a los abundantes y “bienintencionados” consejos que recibiera, decidió someter los hechos a la jurisdicción ordinaria, toda una herejía para  Leonard Johansson y el omnipotente aparato de la UEFA.

Durante los 5 años que duró el pleito, Bosman fue un miserable apestado. Ningún club de mediana categoría osó abrirle los brazos, por no enfrentarse a la ira irradiada desde ciertos despachos. Sólo dando mil vueltas pudo ingresar en el St. Quentin, de la 2ª División francesa, al iniciarse el campeonato 1990-91. El año siguiente tuvo que emigrar a la isla de Reunión, para coincidir en el St. Denis con Jacques Glassman, maldito también por haber denunciado un intento de soborno del Olympique marsellés. No halló equipo para la edición 1992-93 y de cara a 1993-94 se hizo un hueco en la 3ª belga, concretamente en el Olympique Charleroi. A partir de 1994 aún bajaría otro peldaño más, conformándose con el Visé, club aficionado de 4ª División. Todo ello jalonado con colas ante las oficinas de empleo francesas (entre mayo y diciembre de 1991) y belgas (desde octubre de 1992 a mayo del 93 y entre junio y diciembre del 94), por no hacer referencia a un estado de absoluta desmoralización y al divorcio de su esposa, incapaz de entender por qué no aceptaba el equivalente a 600.000 euros ofrecido por las autoridades futbolísticas europeas, si retiraba la demanda. El corajudo Bosman permaneció fiel a sí mismo hasta que el abogado general Carl Otto Lenz hizo públicas sus conclusiones.

Con la declaración de que el Tratado de Roma y la libre circulación de trabajadores también regía para los futbolistas, el 15 de diciembre de 1995 se abrieron nuevos horizontes al deporte en el seno de la Unión Europea. La posterior cita de FIFA en Zurich (15 de enero de 1996), no tuvo otro remedio que abolir cualquier limitación al fichaje de ciudadanos del Mercado Común y su área económica; es decir los países de la CEE más Noruega, Islandia y Liechtenstein. Puesto en limpio, los clubes españoles, como los de los restantes países de la Comunidad Económica Europea, iban a poder integrar a británicos, suecos, daneses, alemanes, portugueses, franceses, belgas, holandeses, luxemburgueses, griegos, italianos, irlandeses, finlandeses, noruegos o islandeses, sin ningún techo.

Un nuevo mundo de posibilidades se abría ante los clubes poderosos de Europa, según se vio en seguida. Y hasta para los no tan potentes de América, como tardando bien poco sabrían descubrir al otro lado del océano. Porque, ¿cuántos brasileños, por ejemplo, tendrían ancestros portugueses?. ¿Cuántos argentinos o uruguayos no dispondrían de abuelos italianos, germanos o españoles?. ¿Qué impedía a unos y otros acceder a la doble nacionalidad, tomar un avión y plantarse en Lisboa, Liverpool, Milán, Roma, Barcelona, Amsterdam, París, Atenas, Madrid, Bruselas o Lyon, como ciudadanos comunitarios?. Los mercaderes de sueños pusieron manos a la obra desde ambas orillas del Atlántico y, en tiempo récord, trazaron las líneas maestras de lo que sólo podía desembocar en opíparo negocio.

Cualquiera podía hacerse profesional del fútbol por correspondencia. Al menos así lo aseguraban unos osados desde el californiano Interamerican Institute.

Cualquiera podía hacerse profesional del fútbol por correspondencia. Al menos así lo aseguraban unos osados desde el californiano Interamerican Institute.

Si ya durante los 70, en plena época de prohibición importadora y con intermediarios organizando su negocio de manera artesanal, tuvo lugar el escándalo de los falsos oriundos, ¿cabía esperar ahora más formalidad, cuando la industria de compraventa facturaba cada año centenares de millones en dólares?. Todo era posible si el ingenio se uniera a la ambición. Y tanto ambición como ingenio, sobraban según quedó de manifiesto 25 años atrás, no solo falsificando documentaciones, sino llegando a vender cursos de fútbol por correspondencia, conforme demuestra el recorte tomado de publicaciones latinoamericanas en 1973. Cursos, por cierto, de los que tanto se salía estrella universal como técnico prestigioso.

Y volvió a ocurrir, por supuesto. Las viejas trampas, el tocomocho y los papeles fraudulentos, saltaron de Europa a América y viceversa, favorecidos por el desarrollo de la todavía incipiente tecnología digital.

El 23 de diciembre de 1996, meses después de que el fútbol europeo abriese sus puertas de par en par, la publicación argentina “Sólo Fútbol” recogía en sus páginas el siguiente anuncio:

LeyBosman02

Tan pronto comenzó a funcionar la maquinaria gestora, se hizo evidente que los meandros legales no iban a bastar. Ceñirse a lo reglamentado implicaba desperdiciar oportunidades maravillosas con futbolistas de alto nivel, pero sin ancestros europeos. Así que nuevamente, abogados sin ética, directivos reñidos con la deontología y jugadores locos por saltar el charco, se situaron fuera de la ley.

Nuestro fútbol, una vez más, tardó lo suyo en reaccionar. Cuando se descubrieron los primeros casos de falsificación documental en Italia, Francia e Inglaterra, a nadie pareció turbar la idea de que el problema pudiera habernos afectado también. ¿Acaso nuestra liga no pagaba contratos multimillonarios?. ¿Por qué, entonces, dejaría de constituir objetivo preferente?. El tiempo se encargó de demostrar que por nuestros pagos también se cocían habas. Y a calderadas.

Desmenucemos los hechos, ayudándonos de un breve apunte cronológico.

29 Marzo 2000 Se abre en Italia una investigación sobre la posible ilegalidad del pasaporte italiano aportado por Verón, argentino del Lazio
11 Julio 2000 La Fiscalía romana confirma que el pasaporte italiano de Verón es falso
22 Julio 2000 La policía británica impide la entrada al brasileño Edú, que iba a fichar por el Arsenal, al comprobar la ilegalidad de su pasaporte comunitario
24 Setiemb. 2000 Los jugadores del Udinese italiano Alberto y Warley son detenidos en Varsovia, al descubrirse la falsedad de sus pasaportes portugueses
26 Octubre 2000 Queda al descubierto en Portugal una red dedicada a la falsificación de pasaportes
5 Diciemb. 2000 El Toulouse denuncia al St. Etienne por alinear en partido de la liga francesa a Levytstky y Alex, supuestos comunitarios, cuando en realidad se les presupone extranjeros
13 Diciemb. 2000 Francia inicia trámites para verificar la legalidad de los pasaportes aportados por los futbolistas con licencia comunitaria
29 Diciemb. 2000 Los jugadores del St. Etienne Alex y Levytstky son sancionados, al descubrirse la ilegalidad de sus pasaportes
13 Enero 2001 El chileno Contreras, militante en el Mónaco, huye de Francia al iniciarse la investigación de sus documentos
31 Enero 2001 El uruguayo del Inter “Chino” Recoba es declarado extranjero en situación ilegal, al descubrirse la falsedad de su pasaporte.
31 Enero 2001 Asustada por el chaparrón de Francia e Italia, la U.D. Las Palmas convierte en extranjeros a sus jugadores brasileños Álvaro y Baiano, alineados hasta entonces como comunitarios
5 Febrero 2001 Italia descubre 2 nuevos pasaportes ilegales: los de los brasileños del Vicenza Dedé y Jeda
6 Febrero 2001 Aloisio, del St. Etienne, es sancionado con 3 meses de suspensión por su pasaporte “alegal”
7 Febrero 2001 La Federación Española comienza a controlar, ¡por fin!, los pasaportes de sus jugadores comunitarios. Casi habían transcurrido dos años desde que en Italia diesen la voz de alarma.
20 Febrero 2001 Insólito: El Badajoz denuncia a su propio jugador brasileño Sandro, temiendo que el pasaporte portugués con que coló por el cedazo de comunitario pudiera ser falso
23 Febrero 2001 El chileno Pablo Contreras admite no haber tenido nunca un familiar italiano y haberse servido de documentación falsa para ingresar en la liga francesa. Por su parte la Federación gala sancionaba al St. Etienne con la pérdida de 7 puntos por alinear a extranjeros con pasaporte falsificado
26 Febrero 2001 Ante las fundadas sospechas de que el pasaporte comunitario del españolista Delio César Toledo sea falso, la RFEF suspende cautelarmente su licencia. Pocos días antes había marcado un bello gol en el Campeonato de Liga
20 Marzo2001 El guardameta argentino del Alavés Martín Herrera, denuncia a su propio representante en rueda de prensa por haberle falsificado el pasaporte de forma incomprensible, ya que sí poseía ancestros italianos, como acababa de acreditar en un viaje relámpago
18 Abril 2001 Se comprueba que el pasaporte francés del costamarfileño Keita, militante del Oviedo, es falso. El jugador quita importancia al descubrimiento, asegurando está a punto de casarse con una española, lo que le otorgará estatus legal de comunitario

Álvaro Luiz Maior de Aquino (arriba) y Dermival de Almeida Lima “Baiano”. Primeras piedras para cimentar otro escándalo.

Álvaro Luiz Maior de Aquino (arriba) y Dermival de Almeida Lima “Baiano”. Primeras piedras para cimentar otro escándalo.

Por cuanto afectaba a nuestro campeonato, el primer aldabonazo lo dieron en Las Palmas. Los brasileños Álvaro y Baiano habían actuado durante toda la primera vuelta en calidad de comunitarios, gracias a sus pasaportes portugueses. El hecho de que desde la propia Unión Deportiva modificasen su estatus federativo, asombró a propios y extraños. Olía a podrido, y no precisamente en Dinamarca. La explicación aportada desde el club gran canario no hubiera convencido ni al más forofo: “Se trata de futbolistas que pueden actuar como extranjeros o comunitarios -dijeron-. Tenemos acreditado el origen portugués de ambos, pero al haberse producido bajas entre nuestros extranjeros y una vez desechada la posibilidad de fichar en el mercado de invierno, optamos por la modificación de sus fichas hasta final de campaña”.

Como durante esa misma semana Rafaele Guariniello, fiscal jefe del tribunal turinés encargado de investigar los pasaportes falsos del “Calcio”, declarase estar estudiando las documentaciones de algunos extranjeros con pasaporte italiano y militancia en nuestra liga, la Federación Española se vio en la obligación de tomar posiciones. A instancias de FIFA solicitó a todos los clubes de 1ª, 2ª y 2ªB, la remisión compulsada de los pasaportes comunitarios y extracomunitarios existentes en sus plantillas. Una vez en posesión de los casi 400 documentos, la propia Federación comenzó a certificar su autenticidad. Pero, cubriéndose en salud, se esforzó en dejar meridianamente clara su ausencia de responsabilidad sobre las consecuencias de hipotéticas falsificaciones: “Nuestra labor consiste en revisar los pasaportes a la búsqueda de cualquier irregularidad, colaborando con la policía -manifestó un portavoz-. Si se entrevé delito, retiraremos la licencia al jugador y se estudiarán posibles sanciones deportivas. A partir de ahí, los temas serán trasladados a la justicia ordinaria”. Importante precisión, como podrá comprobarse en seguida.

Las primeras licencias suspendidas cautelarmente, aunque sólo durante unas horas, fueron las de Álvaro y Baiano. Alguien debió advertir a los responsables federativos sobre el jardín en que se adentraban imponiendo castigos a toro pasado, y evitaron hacerlo. Baiano y Álvaro, aún en el caso de haber obtenido fraudulentamente sus pasaportes lusos, habían jugado sin ocupar plaza de extranjeros gracias a la licencia expedida por la RFEF. Penalizar sus pasadas actuaciones equivaldría a sentar un venenoso precedente, porque si la Federación no era quién para recelar sobre la autenticidad de los documentos recibidos, conforme argumentaba, en modo alguno debería discutirse la legalidad deportiva de todas sus fichas. ¿Qué ocurriría, en cambio, si continuaban apareciendo más casos y los clubes perjudicados reclamaran la anulación de partidos?. El enroque, por una vez, resultaba fundamental.

Álvaro Luiz Maior de Aquino (Sao Paulo, América y Goias, hasta recalar en el archipiélago canario, y Zaragoza y Levante después) fue cedido al Atlético Mineiro durante lo que restaba de 2001 para regresar a la entidad insular avanzado el Campeonato 2001-02. Dermival de Almeida Lima “Baiano” (Santos, Matonense y Vitoria hasta cruzar el Atlántico) acompañó a Álvaro en su cesión al At. Mineiro y aún integraría el elenco del Santos durante 2002, antes de retornar a Las Palmas de cara a la Liga 2002-03. Regresaron los dos, sí, pero, ¡oh maravilla!, como brasileños. Y nadie osó poner en tela de juicio los partidos en que los de Gran Canaria alinearon a más extranjeros de los debidos. Ni una impugnación. Ni una protesta, siquiera. El recuerdo del “timo de los paraguayos”, durante los 70, invitaba a pisar con precaución tanto en el seno federativo como dentro de los clubes. Otro escándalo semejante hubiera sido el colmo.

Baiano salió para siempre de nuestro fútbol en 2003, rumbo al Palmeiras. Álvaro, en cambio, acabaría obteniendo la nacionalidad española, cumplido el periodo exigido a los residentes. Tan buen futbolista como humilde en lo personal, siempre se mostró agradecido al deporte que lo redimiera: “La bola me sacó de la favela -dijo más de una vez-. Seguro que allí me habría echado a perder, como mi hermano. Se lo debo todo y me siento en deuda”. Campeón de Liga y Copa en Brasil, de los “estaduais” goiana y paulista, en dos ocasiones, también obtuvo la Copa del Rey en 2004 y la Supercopa española ese mismo año. Aunque Baiano dejase menos huella entre nosotros, vestiría la “canarinha” en 10 oportunidades, cantando 2 goles.

Pero el cisco no había hecho sino empezar, y para corroborarlo pronto tuvo lugar otro hecho sorprendente.

Sandro Marqués Santos, denunciado por su propio equipo para ahorrarse el importe de la ficha y no cumplir con lo acordado al incorporarlo.

Sandro Marqués Santos, denunciado por su propio equipo para ahorrarse el importe de la ficha y no cumplir con lo acordado al incorporarlo.

El ya extinto C. D. Badajoz, militante en 2ª División, denunció ante la justicia a su brasileño Sandro, sobre la hipótesis de que podría haber falsificado el pasaporte portugués. Apuntalaba sus sospechas la incapacidad del futbolista para proporcionar a la RFEF un simple certificado de ciudadanía y, consecuentes con la denuncia, apartaron al chico. Tanta honradez parecía extraída del túnel del tiempo. ¿Es que aún quedaban hombres justos en el planeta futbolístico?. Justos sí, según quedó de manifiesto días después, pero poquito… muy poquito. El hoy fenecido C. D. Badajoz, con su gerencia argentina cansada de contabilizar taquillas raquíticas en el Nuevo Vivero, domingo tras domingo, hacía frente a un sustancial recorte de gastos. Para empezar, la carne de vacuno desapareció en los menús de cada desplazamiento, sustituida por las de pollo y pavo, más baratas. ¿No sería la delación un modo de aligerar la plantilla, sin cumplir en su totalidad lo pactado económicamente con el jugador?. Así pareció, sobre todo cuando pusieron en el punto de mira al Levante, club de donde les llegara Sandro.

Sandro Marques Santos, defensa y medio de cierre con notable fortaleza física, había recalado en Lérida, primero, y en el club “granota”, después, como brasileño. Su estancia en Valencia supo aprovecharla no sólo para afianzarse en 2ª División, sino también para obtener pasaporte portugués. Creyéndole ciudadano comunitario, los pacenses pagaron 50 millones de ptas. (300.000 euros) por su traspaso, cantidad que probablemente no hubiese satisfecho nadie -y aún menos el Badajoz, muy cargado de argentinos- si ocupara plaza de extranjero. Demostrada la falsedad documental y el desconocimiento que de la misma tuviera el adquiriente, los pacenses podían hallarse en clara ventaja jurídica para reclamar los 50 millones satisfechos o apalabrados. Y, ¿no quedaría sobreentendida la inocencia del contratante, si éste denunciaba a su pupilo antes de que aflorase cualquier sospecha?.

Resumiendo, Sandro tuvo que abandonar nuestra Liga por la puerta falsa, tras declarar ante el Comité de Competición. Llevaba jugados 24 partidos como albinegro y presumía de un gol. La temporada siguiente, con el Polideportivo Ejido sumido en puestos de descenso, su entrenador, Fernando Castro Santos, pensó en él para reforzar su línea más débil. El muchacho, sin equipo, venía entrenando por su cuenta en Portugal, a la espera de ofertas. Puesto que el asunto de su nacionalidad no había quedado ni medio claro, la junta directiva almeriense solicitó a la Federación un pronunciamiento definitivo respecto a si ocuparía o no plaza extranjera. Toda una papeleta, ya que aceptarlo como comunitario equivalía a desautorizar la denuncia del Badajoz, y además nada garantizaba que con posterioridad volviese a aflorar el escándalo. El bueno de Sandro, sin embargo, probablemente una víctima en tan gigantesco disparate, pudo alinearse con el Polideportivo Ejido a partir de Diciembre de 2002.

Sandro no sería el único defenestrado. El 26 de febrero, la RFEF decidía retirar la licencia al paraguayo Delio César Toledo, cedido al Español por el Udinese italiano durante la reapertura invernal de mercados. Toledo venía siendo investigado en Italia y al llegar a España se cavó definitivamente la tumba, pues resultó sencillo comprobar su inexistencia en el Registro Civil Central y en el registro consular de España en Asunción, lo que imposibilitaba la cacareada nacionalidad. Turbado pero aún gallito, Toledo se defendió asegurando que debía ser español, puesto que había solicitado el documento nacional de identidad en una comisaría y se lo entregaron sin problemas. Poco a poco, empero, fue conociéndose toda la verdad. Para obtener el DNI había manipulado una partida de nacimiento. Y ya con el DNI en su poder, la obtención de pasaporte se reducía a mero trámite.

La RFEF trasladó al Ministerio Fiscal el resultado de sus averiguaciones, concluyéndose que, aparte de la sanción deportiva, el futbolista podía pechar con una condena comprendida entre 6 meses y 3 años de cárcel, más multa accesoria que pudiera ir desde 32.000 ptas. a 18 millones, al encontrarse incurso en el artículo 392 del Código Penal. Como el asunto se tornaba serio, Delio César, buen estratega, optó por el repliegue. Sin despedirse de nadie tomó un avión rumbo al continente sudamericano, donde continuó jugando al fútbol como si nada hubiera sucedido.

El 7 de marzo de 2002 la F.E.F. retiraba por sorpresa la ficha del guardameta argentino Nacho González. Aunque su pasaporte italiano fuese legal, según se desprendía del estudio realizado por el consulado italiano en Buenos Aires, la documentación utilizada para obtenerlo no podía resultar más falsa. Otra vez la Unión Deportiva Las Palmas en el disparadero. Por si no tuviera bastante con su calamitosa situación económica, más problemas burocrático-legales, más sospechas en torno a su muy cuestionada secretaría técnica, más dudas razonables sobre la catadura moral de los intermediarios futbolísticos, en quienes los canarios aseguraban confiar.

El mayor sonrojo, o el máximo alarde de cara dura, habría de protagonizarlo Bruno Marioni (Paraná 15-VI-1975), atacante rápido y menudo, aunque con visión de gol. Y una vez más en el archipiélago canario, aunque ahora sobre suelo tinerfeño y después de pasar por el Villarreal. Quien hasta 1998 se apellidara Giménez, al llegar al Independiente de Avellaneda comenzó a ser Marioni. No contento con la mutación, obtendría el pasaporte italiano merced a un relato propio de culebrón televisivo.

Aunque Bruno Marioni fuese futbolista, pudo muy bien haberse dedicado a la literatura. Imaginación no le faltaba.

Aunque Bruno Marioni fuese futbolista, pudo muy bien haberse dedicado a la literatura. Imaginación no le faltaba.

Según él, su padre, al que hasta entonces ni siquiera conocía puesto que dio la espantada antes de que su pareja  alumbrase, estaba instalando un poste eléctrico en La Pampa cuando se le acercó un anciano. Puesto que la soledad es pesada allá donde los horizontes se difuminan, el diálogo entre ambos apenas si se hizo esperar. Casualmente, ese anciano con ascendencia italiana en primer grado ¡¡¡era el abuelo del futbolista!!!. Al padre desnaturalizado le faltaron minutos para comunicar su descubrimiento, en su deseo de favorecer la carrera internacional de su hijo. Y éste, más o menos como por ensalmo, obtuvo un pasaporte comunitario. Luego se descubriría el  fraude, fue sancionado y vio cómo se le retiraba el documento que jamás debieron expedirle. Ni el anciano era su abuelo, ni existía ascendencia italiana conocida, ni hubo reconciliación con el padre prófugo, puesto que al naufragar el chanchullo, sin fichaje europeo, nada había que repartir.

Marioni hubo de hacer las maletas en 2003, rumbo a Independiente, para pasar después por las filas del UNAM mexicano y Boca Juniors. Y entre tanto, el miedo de nuestros federativos a pasar por consentidores les llevó a emprender una paranoica caza de brujas.

Pedro Iarley Lima Dantas, futbolista aprovechable que primero entró como brasileño y más adelante como falso portugués.

Pedro Iarley Lima Dantas, futbolista aprovechable que primero entró como brasileño y más adelante como falso portugués.

Durante el ejercicio 2000-01, la A. D. Ceuta, de 2ªB, se hizo con los servicios de la pareja brasileña Mairton Paulinho Da Silva y Pedro Iarley, medio y delantero respectivamente, ambos con pasaporte portugués. No debieron antojarse muy limpios sus documentos, sin embargo, porque fueron cedidos al Melilla, también de 2ªB. Mairton llevaba disputados 14 partidos con los melillenses y Pedro Iarley 29, anotando 10 goles, cuando el 3 de marzo de 2001 la F.E.F. suspendió sus licencias, tras detectar irregularidades en los dos pasaportes. El Melilla había hecho gala de buenos oficios en el pasado, cuando el argentino Carlos Ernesto Fontana, luego de una aceptable trayectoria en el Jerez Deportivo, Castellón y Dpvo. de La Coruña, estuvo a punto de no alinearse en 2ªB a causa de su condición extranjera. Si aquella directiva se las arregló para acreditar, mediante el testimonio de un miembro de la comunidad hebrea en dicha plaza, que los abuelos del jugador habían nacido en Tetuán durante el Protectorado, nada pudieron esta vez ante la fuerza de las pruebas. Iarley y Mairton tendrían así el dudoso honor de convertirse en los falsarios más modestos.

Lo más llamativo es que Iarley había ingresado como brasileño en el Real Madrid B unas campañas antes. ¿Tan mal andaba todo el mundo de memoria?.

El fútbol, o parte de él, semejaban haber caído en manos mafiosas. Lamentable, aunque en cierto modo previsible. Que cierta delincuencia llegara a parasitarse en él, ya daba para derramar alguna lágrima. Pero que policías, jueces, fiscales, o funcionarios de inmigración tuvieran que descender hasta el césped para atajar el problema, no hubiera cabido ni en la mente más fantasiosa.

El fútbol y sus a menudo confusos atajos, pasadizos oscuros y zigzagueantes vericuetos.




El Padre Comadran: el sacerdote futbolista

Josep Maria Comadran Vila (Sabadell, 11-02-1948) ya no quiere echar más la vista atrás.

Se ha desprendido de todas sus memorias futbolísticas para no tener que recordar y, quizás, arrepentirse de la decisión no tomada.

En el fondo, continúa albergando la duda de si hubiese podido llegar a jugar en la élite del fútbol, como soñaba de pequeño. A punto de cumplir los 66 años, aún hoy muchos aficionados que le reconocen y recuerdan sus proezas  le trasladan la misma pregunta.

Pero ya no hay vuelta atrás, ni margen para el arrepentimiento: Comadran priorizó sus convicciones religiosas ante sus cualidades futbolísticas.

Admirador de Kubala, era un extremo ambidextro goleador, hábil, rapidísimo y con un cambio de ritmo que los más atrevidos comparaban con el de Cruyff.

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Esta combinación tan atractiva de virtudes con el balón despertaron, en su momento, el interés de diferentes equipos de nivel para ficharle, pero, ante la duda, él siempre regresaba al seminario.

Tuvo la oportunidad de convertirse en el primer sacerdote en ser profesional del fútbol en un equipo de categoría nacional porque ofertas no le faltaron, tanto en sus inicios en Béjar como en la recta final en Balaguer.

Comadran futbolista

Comadran futbolista

Comadran sacerdote

Comadran sacerdote

Josep Maria Comadran, padre escolapio, es el segundo de once hermanos. Sus padres se dedicaban al negocio textil. Con 11 años se levantaba a las 6 de la mañana para poder ir a jugar al fútbol y su equipo se financiaba los gastos aportando un duro cada jugador. Estudió en las Escuelas Pías hasta cuarto de Bachiller.

Empezó a destacar en el Atco. Sabadell (1960-61), pero su vocación religiosa le obligó a dejar el fútbol federado durante los años de formación: con 14 años entra en el seminario escolapio de Alella (Cataluña) y posteriormente en el de Irache (Navarra) y Albelda de Iregua (la Rioja).

Con 18 años se traslada a Salamanca, donde obtiene la licenciatura en Teología y Filosofía en la Universidad Pontificia. Es allí donde su carrera futbolística recibe el impulso que tambalea las convicciones de Comadran.

Jugando un partido entre seminaristas, un directivo de la UD Salamanca se fija en él y le propone una prueba. Pero lo tiene todo en contra: el entrenador de turno le dice que no quiere sacerdotes en su equipo y sus superiores le recuerdan constantemente que el fútbol va unido «al vicio y las mujeres», nada aconsejable en su situación.

Finalmente, Comadran ficha por el CD Béjar Industrial (1970-72), en el que destaca 2 temporadas en la categoría regional y consiguen el ascenso a Tercera. Allí acostumbraba a despojarse de la sotana por la noche y escaparse a los entrenamientos, sin escuchar las prohibiciones de sus superiores.

CD Béjar Ind. 1970-71. Blázquez, Navarro, Bonilla, Jesús, Sera, Guerra y Maside (ent.). Comadran, Tomás, Carmona, Isi y Paquito.

CD Béjar Ind. 1970-71. Blázquez, Navarro, Bonilla, Jesús, Sera, Guerra y Maside (ent.). Comadran, Tomás, Carmona, Isi y Paquito.

En esa época el Atlético de Madrid también se interesa por él, después de observarle en un partido amistoso. Las crónicas de entonces cuentan que le llegan a ofrecer 800.000 ptas. de ficha, pero él insiste en no apartarse de su camino.

Héctor Rial le convoca para formar parte de una selección española universitaria, pero una lesión en la espalda le impide acudir a la cita. Parece un aviso y supone un punto de inflexión. Es entonces cuando decide olvidarse del fútbol profesional. Pero no será de manera definitiva.

Regresa a Cataluña, donde cumple con su labor religiosa y también juega en diferentes equipos, los más cercanos a la Escuela Pía donde desarrolla su actividad docente: CF Vilanova (1972-73), UE Sitges (1973-74), FC Vilafranca (1974-76) y CF Balaguer (1976-81).

FC Vilafranca 1975-76. X, Jiménez, Fenollosa, Mateu, Fos II, Clemente, Anés y Fos I. Brics, X, Cervera, Maya, Aguilera y Comadran.

FC Vilafranca 1975-76. X, Jiménez, Fenollosa, Mateu, Fos II, Clemente, Anés y Fos I. Brics, X, Cervera, Maya, Aguilera y Comadran.

CF Balaguer 1976-77. Antonio Montoliu, Gabriel, Castellví, Garra, Jose Mari, X, Florejachs, Hipólito, Solé y Roberto (padre  del actual entrenador del Everton Roberto Martínez). Linares (masajista), Comadran, Sellart, Alsina, Salas y Perales.

CF Balaguer 1976-77. Antonio Montoliu, Gabriel, Castellví, Garra, Jose Mari, X, Florejachs, Hipólito, Solé y Roberto (padre del actual entrenador del Everton Roberto Martínez). Linares (masajista), Comadran, Sellart, Alsina, Salas y Perales.

La rapidez coincide en el Comadran futbolista y sacerdote: oficia misas breves para mantener a los feligreses, que siguen con curiosidad y admiración sus evoluciones en los campos de fútbol.

Jugando en el Balaguer, la UE Lleida, recién ascendida a Segunda B (1977-78), le ofrece 200.000 ptas. de ficha para incorporarlo a su plantilla. Por aquella época estaba destinado en el convento que la orden de los escolapios tenían en Balaguer. Comadran, ya con 29 años, es consciente de que es su última oportunidad para hacer realidad su sueño infantil de jugar al fútbol profesionalmente. Su duda le da un protagonismo no deseado y llena páginas de periódicos porque puede convertirse en el único sacerdote futbolista de todas las categorías nacionales del fútbol español. Entonces se publica que «el acondicionamiento de su ficha está supeditada a que su superior le conceda la oportuna licencia». Esto le abruma y acaba por rechazar la oferta del Lleida, consciente de que deja pasar el último tren.

Periódico ABC 17/08/1977.

Periódico ABC 17/08/1977.

Caricatura en la revista Blanco y Negro 25/08/1977.

Caricatura en la revista Blanco y Negro 25/08/1977.

Diario de Lérida 31/07/1977.

Diario de Lérida 31/07/1977.

Retorna al Balaguer, donde era todo un ídolo, y después ficha por los modestos Club Atlètic Castellserà (1981-83) y Joventut Bisbalenca CF (1983-85). Como colofón a su trayectoria futbolística, todavía juega un par de años más en Francia, mientras se saca el título de profesor de francés.

  Club Atlètic Castellserà 1981-82. En la fila de abajo, el tercero por la izquierda.

Club Atlètic Castellserà 1981-82. En la fila de abajo, el tercero por la izquierda.

Joventut Bisbalenca CF 1984-85. Vidal, López, Pérez, Castro, Cano, Fernández, Rovira y Comadran. Lluís, Andújar, Galofré, Porras, Sabrià, Ribas y Prieto.

Joventut Bisbalenca CF 1984-85. Vidal, López, Pérez, Castro, Cano, Fernández, Rovira y Comadran. Lluís, Andújar, Galofré, Porras, Sabrià, Ribas y Prieto.

En los vestuarios de todos los equipos donde jugó sólo pedía una cosa a sus compañeros: que no blasfemasen contra Dios en su presencia. A pesar de su discreción y educación casi exagerada no siempre le respetaron ni los futbolistas ni las aficiones rivales. En más de una ocasión salió llorando de algún campo de fútbol, producto de la dureza recibida por algún defensor contrario o de la impotencia generada por no poder rebelarse. Pero nunca le expulsaron de un terreno de juego porque huía de las disputas y tenía un espíritu conciliador.

Todos los sueldos ganados como futbolista los entregó siempre a sus superiores, excepto las primas, que las dedicaba a sus gastos personales. Hubo un presidente que le daba 1.000 pesetas después de cada partido.

Acabada su trayectoria como jugador, nunca se desvinculó del fútbol y entrenó a diferentes equipos formativos. Durante su labor de coordinador del fútbol base de la UE Tàrrega entrenó en sus albores al internacional Joan Capdevila (campeón del Mundo y de Europa con la selección española).

Pasado vivido. Para Comadran todo esto ya son recuerdos y de ellos parece huir cuando rechaza amablemente remover su memoria, todavía llena de pasajes futbolísticos por mucho que intente evitarlo.

Obras consultadas:

-90 anys de futbol a Balaguer. Joan Bové i Joan Martínez.

-FC Vilafranca 1904-2004. Crònica de cent anys de futbol. Josep Ma Batet.

-40 años de historia del CD Béjar Industrial. José de Frutos Martín.

-Cinquantenari del CF Vilanova (1951-2001). Diversos autores.

-Joventut Bisbalenca CF. Un club modest i senyor. Pere Saumoy.




Ramón de Zabalo: condominio hispano-británico

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Decían Félix Martialay y Bernardo de Salazar que a Ramón de Zabalo y Zubiaurre se le habían dado «más lugares de nacimiento que a la benéfica Celia Gámez». No les faltaba razón: Fort Pienc (barrio de Barcelona), Newcastle, South Shields…La fecha también bailaba: 10, 19 ó 28 de julio de 1910. En el Censo de Inglaterra y Gales de 1911 podemos comprobar que nació en Tyne Dock, una localidad del municipio de South Shields, Inglaterra. Sus padres eran vascos: Mariano de Zabalo y Vicuña (de Bilbao, comerciante de productos químicos, Vice-cónsul de España en Blyth) y Felipa de Zubiaurre y Mallea (de Éibar, Guipúzcoa). En 1911 además de Ramón ya tenían otros dos hijos (Mariano y Justa). La pobre Justa aparece en alguna web anglosajona de genealogía como «Tusta de Zabalo». Con posterioridad llegarían Felipe y Francisca.

Los negocios de Don Mariano llevarían a la familia a Barcelona, concretamente a Fort Pienc, y en el Avant Fortpienc y el Horta daría el joven Ramón sus primeros pasos como futbolista hasta su incorporación al FC Barcelona en la temporada 1928-1929. Su nacionalidad podía ser un problema y el club azulgrana pidió al padre que solicitara la nacionalidad española para Ramón de forma condicional. Al cumplir 21 años él podría escoger de forma definitiva entre la británica que le correspondía por nacimiento y la española de sus padres. Al parecer Don Mariano exigió como contrapartida que el Barça pagara los derechos de soldado de cuota cuando llegara la hora del servicio militar, algo que el club no cumplió por lo que Ramón tuvo que realizar la «mili» en el Regimiento Badajoz de la capital catalana. Aunque gracias a la influencia del FC Barcelona fue un servicio militar «light».

En 1932 se declaró en rebeldía por una rebaja en su sueldo y sus quejas por lo que cobraban los dos brasileños (Jaguaré y Dos Santos). El Madrid intentó ficharle en ese momento y finalmente el Barça accedió a sus pretensiones económicas, la rebeldía de Zabalo duró de agosto de 1932 a enero de 1933. Jugó con España el Mundial de Italia 1934 y llegó a ser considerado uno de los mejores defensas del mundo en la época.

Permaneció en Barcelona al iniciarse la Guerra Civil y viajó con el FCB a la gira americana de 1937 (México, EEUU). Gracias al registro de entrada en Nueva York del 3 de septiembre de 1937 (barco Iroquois procedente de Veracruz, México) sabemos que Zabalo viajaba por el mundo con un pasaporte británico (lo que plantea dudas sobre su nacionalidad real en el periodo anterior, sólo estamos seguros de que fue español de 1928 a 1931).

A diferencia de la mayoría de miembros (de los 16 que partieron en mayo regresaron 7 en octubre) de aquella expedición americana Zabalo si regresó a la España republicana y a Barcelona, pero por poco tiempo. Fichó por el Racing de París. Y en esa época era muy británico, tanto que cuando fue seleccionado para jugar con la Selección Europea contra Inglaterra (28 de octubre de 1938), los británicos lo vetaron («un inglés no puede jugar contra Inglaterra»).

En 1943 regresó a Barcelona huyendo de la Segunda Guerra Mundial y se reincorporó al Barça ocultando su nacionalización por el Reino Unido (no podían jugar extranjeros en España) y mintiendo sobre su lugar de nacimiento: Fort Pienc (Barcelona) substituía a South Shields (Inglaterra). La destrucción de los archivos parroquiales barceloneses en la Guerra jugó a su favor.

Se retiró del fútbol en 1945 y falleció en Viladecans de un infarto el 3 de enero de 1967. Don Mariano le sobrevivió un año. Falleció en Barcelona en diciembre de 1967 a los 91 años.




Zaldúa: el navarro que capitaneó al Barça en tiempos difíciles

Sin ser un superclase o un gran goleador – aunque sus estadísticas anotadoras no sean nada malas -, Zaldúa supo ganarse el cariño y el respeto de la afición azulgrana durante su larga estancia en el Barça, entre 1961 y 1971, gracias a su entrega, su esfuerzo, su bravura y su caballerosidad sobre el terreno de juego. Fue el capitán del equipo durante unos años difíciles, y en calidad de tal levantó algunos trofeos muy significativos en una etapa caracterizada por la sequía de títulos, pero en la que el club forjó buena parte de su leyenda metafutbolística.

José Antonio Zaldúa Urdanavia había nacido en la localidad navarra de Elizondo, en el valle del Baztán, el 15 de diciembre de 1941, en el seno de una familia trabajadora de clase media. Comenzó a pegarle al balón como tantos otros chicos, en el patio del colegio, y sus buenas cualidades le condujeron muy pronto al Oberena pamplonica y a la Selección Juvenil Española.  Acabó fichándole el Real Valladolid, y llevándoselo para Pucela, en cuya universidad inició estudios de Derecho. Tras pasar por el filial blanquivioleta, el Europa Delicias, ascendió al primer equipo en la temporada 1959-60, con tan sólo 18 años. En esa campaña consiguió jugar cuatro partidos de Liga, debutando en la máxima categoría en la jornada número 18, el 17 de enero de 1960, en el campo de Altabix, con victoria del Elche por 2 a 1 y la siguiente formación del cuadro castellano: Estrems; Matito, Martínez, Solé; Pontoni, García; Aramendi, Endériz, Joselín, Zaldúa y Mirlo. Pero su explosión va a tener lugar en la promoción, donde los de Zorrilla se enfrentaron al Celta de Vigo. En la ciudad gallega se produjo un empate a 2, con un tanto de Zaldúa, y en el partido de vuelta los vallisoletanos se impusieron por un rotundo 5 a 0, anotando el jovencísimo delantero navarro un par de goles.

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En la temporada 60-61 ya es un fijo como delantero – 28 partidos de Liga y 11 goles – en las alineaciones de  un equipo  donde militan futbolistas como Matito, García Verdugo, Ramírez, Morollón, Aramendi, Endériz, Rodilla  o los veteranos hermanos Lesmes, Paco y Rafael, un equipo que, sin embargo, no pudo evitar el descenso a Segunda. En el encuentro disputado en Zorrilla frente al Barcelona, que se saldó con la victoria de los locales por 1 a 0, marcado por el propio Zaldúa, su juego impetuoso y tesonero no va a pasar desapercibido para los técnicos azulgranas, y el club catalán procederá a ficharlo muy pronto, a cambio de tres millones de pesetas y el pase de varios jugadores del filial barcelonista, el Condal ( Sanchís y Molina ) y del propio Barça ( Pinto ). El 2 de abril de 1961, en Grenoble, va a debutar con la Selección «B», que se impondría a su homóloga de Francia por 0 a 2, marcados por Aguirre y Marcelino. Esta fue la alineación del combinado español: Pesudo; Miera, Bartolí, Calleja; Zoco, Iturriaga; Aguirre, Félix Ruíz, Zaldúa ( Marcelino ), Adelardo y Bueno

EL BENJAMÍN DEL BARÇA

El Barcelona atravesaba en aquel momento por una seria crisis económica, con una ingente deuda generada por la reciente construcción del Camp Nou. Esa delicada situación financiera le obligó a desprenderse de una de sus grandes estrellas, el gallego Luís Suárez, que acababa de recibir el «Balón de Oro» que le acreditaba como mejor jugador europeo de 1960 ( hasta ahora, el único futbolista español en conquistar dicho galardón ), y que se fue al Inter de Milán a cambio de la entonces fabulosa suma de 25 millones de pesetas. Y en lo institucional y deportivo tampoco marchaban las cosas mucho mejor, puesto que el presidente que había impulsado la construcción del nuevo campo, Francesc Miró-Sans, había tenido que dimitir, cercado por las duras críticas hacia su gestión por parte del siempre influyente «entorno» barcelonista, y el club pasó a ser administrado temporalmente por una Gestora hasta que se celebrasen nuevas elecciones, en las que el industrial textil Enric Llaudet se impondría al joyero Jaume Fuset. Y en cuanto a la marcha del primer equipo, que no pudo revalidar el campeonato de Liga obtenido la temporada anterior, este también fue sorprendentemente derrotado en la final de la VI Copa de Europa celebrada en Berna por el Benfica lisboeta, en un desgraciado partido en el que los azulgranas llegaron a estrellar hasta cuatro balones en los postes cuadrados del Wankdorfstadion de la capital helvética.

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Aquel fue el último partido oficial con el Barça no sólo para Luís Suárez, sino también para otras leyendas barcelonistas como Ladislao Kubala, Zoltan Czibor o Antoni Ramallets. La plantilla, por lo tanto, necesitaba urgentemente un rejuvenecimiento, y a ello va a aplicarse Llaudet, el flamante mandatario, que muy pronto se gastará todo el dinero milanés en nuevos y prometedores refuerzos. De ese modo, el Barça se hace con los servicios del guardameta Pesudo ( Valencia ), el «todocampista» uruguayo Benítez ( Real Zaragoza ), el interior Páis ( Celta ), y los delanteros Zaballa ( Racing de Santander ), Zaldúa ( Real Valladolid ), Vicente ( U.D. Las Palmas ), Pereda y Szalay, estos dos últimos procedentes del Sevilla. Venían para unirse a un ramillete de nombres ilustres: Olivella, Gracia, Garay, Gensana, Segarra, Vergés, Kocsis, Evaristo, Eulogio Martínez o Villaverde…

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Entre tanta competencia, el todavía adolescente Zaldúa va a comenzar jugando como titular, a las órdenes de un entrenador también recién llegado, el catalán Lluís Miró, aunque saltará al campo con dorsales algo extraños para un ariete, el «7» o el «11». Como teórico extremo izquierda formará parte de la alineación que logrará el prestigioso Trofeo Carranza gaditano, e incluso llegará a debutar con la Selección Española Absoluta en un amistoso contra Francia ( 1-1 ) que se celebró el 10 de diciembre de 1961, cinco días antes de su 20 cumpleaños, en el parisino estadio de Colombes y con la siguiente alineación: Araquistáin; Piquer, Santamaría, Miera; Pachín, Zoco; Zaldúa, Del Sol, Di Stefano, Félix Ruíz – autor del tanto español – y Gento ( nueve madridistas, un valencianista – Piquer – y un azulgrana ). Como anécdota de esos días,  reseñar que la primera vez que Zaldúa jugó en el Camp Nou, en el partido de homenaje a Kubala, se presentó previamente en una de las puertas del recinto con intención de dirigirse a los vestuarios para equiparse, pero el portero de turno no quería dejarle entrar, al no reconocerle ni llevar el joven futbolista ningún documento acreditativo de su condición, y tuvo que ser uno de sus compañeros, el veterano Segarra, quien convenciese al rígido cancerbero para que  permitiera el acceso al flamante fichaje azulgrana, con su cara de niño que jamás ha roto un plato.

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En su primera temporada como barcelonista Zaldúa va a jugar poco ( 10 partidos de liga, 4 de Copa y otros 4 de Copa de Ferias, con un total de 9 goles ). La tripleta central del ataque, su teórica demarcación, estaba cubierta mayormente por ilustres veteranos como Kocsis, Evaristo, Eulogio Martínez o Villaverde, y no tuvo demasiadas oportunidades. Tampoco le fueron mejor las cosas con el sustituto de Miró en el banquillo del Camp Nou, el legendario Laszi Kubala, recién retirado de la práctica activa del fútbol y a cargo de la «Escuela de Jugadores», a quien Llaudet pidió que tomara las riendas del equipo tras un arranque de liguero verdaderamente lamentable. Tampoco comenzará de forma mucho más halagüeña para él  la campaña 62-63, ya sin la competencia de Evaristo y Eulogio Martínez, pero con un nuevo rival en el ataque, el pequeño delantero paraguayo Cayetano Re. Al poco de iniciarse el nuevo curso, en un partido de Copa de Ferias disputado en Lisboa contra Os Belenenses, va a sufrir una inoportuna y grave lesión en la rótula, que le dejará en dique seco por espacio de casi cuatro meses. Pero una vez recuperado y reaparecido, va a gozar de su primer gran momento en las filas del Barça. Un Barça que, por otro lado, caminaba renqueante por la tabla, tanto, que el propio presidente Llaudet tomó la difícil decisión de cesar a Kubala y colocar en su lugar a otro antiguo jugador del club, Pepe Gonzalvo, Gonzalvo II. El navarro vuelve al equipo titular frente al Málaga en La Rosaleda, en un partido que se va a saldar con un apabullante 0 a 7 a favor de los catalanes, con dos dianas del de Elizondo. Al domingo siguiente vuelve a poner de manifiesto su buen momento de forma consiguiendo un hat-trick frente al Elche en el Camp Nou, y se mantendrá así hasta el final de la competición liguera, en la que el Barça acabará en un sexto lugar, nada acorde con su brillante historial. Pero aun así Zaldúa ha participado en 14 encuentros, consiguiendo 10 goles, lo que no estaba nada mal.

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También fue excelente su desempeño en la Copa del Generalísimo de 1963, en el que el Barça se va a proclamar campeón, venciendo en la final disputada en el propio Camp Nou por 3 goles a 1  a un todavía bisoño Real Zaragoza, aunque ya a punto de entrar en la era gloriosa de los «Magníficos», con un tercer tanto obra del joven delantero, pleno de codicia e intuición. Esta fue la alineación presentada por Gonzalvo ante los aragoneses, la gran revelación del torneo copero del 63: Pesudo; Rodri, Olivella, Gracia; Segarra, Garay; Zaballa, Vergés, Zaldúa, Kocsis y Pereda. En total, Zaldúa se alineó en 11 encuentros, materializando 6 tantos. Gonzalvo, pese al título conquistado, no va a seguir al frente del equipo, siendo reemplazado por otra leyenda azulgrana, César, «el Pelucas», el gran delantero de los años 40 y 50.

DE LA SELECCIÓN ABSOLUTA AL BANQUILLO

El técnico leonés va a utilizar indistintamente a Zaldúa y a Re en el eje del ataque, lo que hará que el navarro actúe solamente en 12 partidos de Liga, no obstante con un buen balance goleador de 9 dianas. Esos números van a llevarle de nuevo a la Selección Absoluta, en la que disputará dos encuentros, uno con carácter oficial contra Irlanda del Norte, valedero para la clasificación de España con vistas a la fase final de la Eurocopa, que se jugaría en nuestro país en 1964 ( con el histórico triunfo ante la URSS merced al no menos legendario gol de Marcelino al mítico Yashin, «la Araña negra» ), y el otro de naturaleza amistosa, ante Bélgica. En el primero, celebrado en Belfast el 30 de octubre de 1963, España presentará la siguiente alineación: Pepín; Rivilla, Olivella, Reija; Félix Ruíz, Zoco; Pereda, Del Sol, Zaldúa, Luís Suárez y Gento, autor del solitario gol que dio el triunfo a nuestro combinado, mientras que en el segundo, que tuvo como escenario el campo valenciano de Mestalla el 1 de diciembre del 63, los nuestros cayeron ante Bélgica por 1 a 2, con la siguiente formación: Pepín; Rivilla, Olivella, Reija; Félix Ruíz, Zoco – que consiguió el gol español -; Amancio, Adelardo ( Glaría ), Zaldúa, Domínguez y Gento. Nada menos que cuatro navarros sobre el terreno de juego.

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La temporada 63-64, por lo tanto, puede considerarse globalmente positiva para Zaldúa, que tomó parte en 20 encuentros oficiales ( entre Liga, Copa y Recopa de Europa ), obteniendo un total de 15 goles, a pesar de la fuerte competencia del guaraní Re. El Barça va a ser subcampeón de Liga, tras liderar la tabla durante bastantes jornadas, y llegará hasta las semifinales de la Copa, siendo allí eliminado por el Real Zaragoza ( en la competición continental cayó frente al Hamburgo alemán, en un tercer partido de desempate ). En lo personal, el jugador va a contraer matrimonio durante el verano de 1964 con una chica que había conocido en Valladolid, fundando así su propia familia.

Pero el siguiente curso futbolistico, el 64-65, va a ser en cambio nefasto para Zaldúa ( y no mucho mejor para el Barça… ). Ya desde el principio Re – y a veces también el recién fichado Seminario, el as peruano – van a ocupar el centro de la delantera, y el paraguayo se colocará muy pronto al frente de la clasificación  de goleadores. Zaldúa no va a poder asomarse nunca al equipo titular,  salvo en un partido de Copa de Ferias ante el Celtic de Glasgow ( y en el que marcará un gol ). Por todo ello  aceptará marcharse en el tramo final de la temporada como cedido al equipo de su tierra, Osasuna, junto al veterano Gensana,  para reforzar a los rojillos en su intento por mantenerse en la Segunda División, propósito que al final van a conseguir. Zaldúa se alineará con los de San Juan  – donde ya actuaba también a préstamo desde el inicio de la campaña el azulgrana Montesinos – en 8 encuentros, anotando 2 goles.

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César y su sustituto Sasot no contaron pues con Zaldúa, pero este esperaba que la llegada  del nuevo técnico, el argentino Roque Olsen, antiguo jugador del Real Madrid, cambiara las cosas y le brindase la oportunidad de demostrar su valía. No lo va a hacer en los primeros compromisos de la temporada 65-66, con Re nuevamente muy acertado de cara a la portería contraria, pero si  le alineará en un partido de Copa de Ferias ante el débil conjunto holandés del DOS de Utrecht, y ahí Zaldúa literalmente se va a salir. El Barça vence ampliamente a los flojos neerlandeses por 7 a 1, y cinco de los goles llevan la firma del navarro. Evidentemente, con esa tarjeta de visita es difícil no tenerle en cuenta, y Olsen acabará por concederle la titularidad, máxime cuando poco después Re es apartado del equipo ( junto con el extremo canario Vicente ), alegando el táctico  «bajo rendimiento» ( ? ), pero pagando ambos futbolistas «el pato» de los malos resultados del cuadro blaugrana, equipo que tras coquetear con las últimas posiciones de la tabla va a entrar en una dinámica de buen juego y resultados, con una racha de imbatibilidad que se mantendrá durante quince encuentros, y uno de cuyos puntos de arranque sería la brillante victoria por 1 a 3 en el Santiago Bernabeu, frente al Real Madrid, puntuando por vez primera desde hacía la friolera de 17 temporadas en el feudo blanco. La mayoría de los triunfos se consiguieron con una alineación que se mantuvo inalterable durante diez jornadas, y que componían Pesudo; Benítez, Olivella, Eladio; Vergés, Torres; Rifé, Muller, Zaldúa, Fusté y Zaballa.

Al final el Barça pinchó, y tampoco consiguió proclamarse campeón de Liga. Y en la Copa volvió a caer ante el Real Zaragoza, su verdugo habitual y que a la postre se llevaría para sus vitrinas por segunda vez el Torneo del KO, pero en la Copa de Ferias pintaron mejor las cosas,. Los azulgranas fueron eliminando sucesivamente, aunque a veces no sin apuros, al DOS de Utrecht, al Royal Antwerp belga, al Hannover 96 alemán, a  su eterno rival ciudadano el RCD. Español, y al Chelsea inglés, teniendo que verse las caras en la final a doble partido con su viejo conocido el Zaragoza, aunque el duelo quedó aplazado hasta el principio de la temporada siguiente, debido a la inminente celebración del Campeonato del Mundo de Fútbol en Inglaterra, en julio de 1966. Y hablando del Mundial…La buena temporada de Zaldúa no le pasó desapercibida al seleccionador nacional, José Villalonga, que le va a llevar de nuevo a la convocatoria de la Absoluta. Entrará así en la lista de 26 preseleccionados, y se va concentrar en Santiago de Compostela durante más de un mes, siendo finalmente descartado de la relación definitiva, junto a su compañero de equipo Quimet Rifé y los zaragocistas Violeta y Villa. El balance de esta temporada de «resurrección» para Zaldúa fueron nada menos que 34 partidos oficiales disputados ( 19 de Liga, 7 de Copa y 8 de Copa de Ferias ), con un total de 18 goles ( 7 en la Liga, 4 en la Copa y 7 en el torneo ferial )

TITULAR Y CAPITAN

El curso siguiente, pues, se presentaba con buenas perspectivas para el noble y esforzado atacante navarro, que además, al ser sustituido Ferrán Olivella en el centro de la defensa por Gallego, flamante internacional, va a asumir la capitanía del  equipo, no tanto por su condición de relativo veterano en la plantilla como por su caballerosidad e intachable comportamiento en el terreno de juego. Precisamente en virtud de esa nueva condición de capitán va a tener el honor de recibir  el primer trofeo «Juan Gamper» – así se denominó entonces oficialmente -instituido aquel mismo verano de 1966, de manos del hijo del fundador del club, gracias a la victoria barcelonista por 3 a 1 sobre el Colonia alemán.

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Igualmente le tocará levantar muy pocos días después el trofeo correspondiente a la Copa de Ferias de la temporada anterior, que el Barça – tras ser derrotado por 0 a 1 en el partido de ida – logrará en la propia Romareda al imponerse a los maños por 2 a 4, en feliz noche del jovencísimo Lluís Pujol, que consiguió un hat-trick. Pero a partir de dicho momento atravesará un ligero bachel, pues el canterano Lluís Vidal le arrebatará la titularidad en una serie de partidos – prácticamente en toda la primera vuelta liguera -, aunque el navarro volverá a hacerse finalmente con el puesto en la segunda ronda. A la postre el Barça tuvo que conformarse con el segundo lugar de la clasificación, tras el inevitable Real Madrid, el gran dominador del fútbol español durante toda la década de los años 60, cayendo también en los primeros compases de la Copa de Ferias y la Copa del Generalísimo. Campaña gris también la de Zaldúa, con 25 partidos oficiales ( 21 en la Liga, 1 en la Copa y 3 en la Copa de Ferias ) y tan sólo 5 goles, todos ellos en Liga

Los malos resultados deportivos van a traer aparejada la marcha del entrenador Roque Olsen y su relevo por un técnico catalán, Salvador Artigas, antiguo futbolista del club en los años 30, piloto de la aviación republicana durante la Guerra Civil, y posteriormente jugador y preparador de la Real Sociedad. También se producirá otra novedad, que afectará directamente a Zaldúa, el fichaje del delantero angoleño del Atlético de Madrid Jorge Mendonça. Otra contratación para el centro del ataque, la del brasileño Walter Machado da Silva, no terminará prosperando dada su condición de extranjero, ya que la prohibición de importar foráneos seguía en pie, aunque el presidente barcelonista llegó a creer por un momento que se derogaría en breve – de hecho, tal cosa no sucedió hasta 1973 -. Mendonça era un futbolista de gran clase, aunque con cierta frialdad y ya en el ocaso de su carrera deportiva, pero había costado una fortuna ( 14 millones de pesetas de la época ) y se hizo con el dorsal número 9 en propiedad. Sin embargo Artigas, no va a renunciar así como así a los servicios de Zaldúa, y aprovechará su gran capacidad de trabajo y su indesmayable entrega, reconvirtiéndole en interior derecha, y retrasando algo su posición en el campo.

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Y con esta nueva misión, Zaldúa va a conocer sus mejores temporadas como barcelonista. Llegará a jugar 24 partidos de Liga, consiguiendo su mejor registro, 12 tantos, algunos de ellos muy importantes, como por ejemplo los dos logrados ante el Real Madrid, uno en cada campo, y el que sirvió para que el Barça derrotase a domicilio al Atlético de Madrid en su recién construido estadio de la Ribera del Manzanares. Aun más decisivos fueron los dos que logró en el partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Generalísimo ( donde anotaría 3 goles en 8 encuentros, más  dos tantos en sendos partidos de Copa de Ferias ),  y también frente a los colchoneros. En la capital había caído el Barça  por 1 a 0, y en el Camp Nou el acierto de Zaldúa le dio al equipo azulgrana el acceso a la final ( 3-1 ), y la posibilidad de tomarse la revancha sobre su eterno rival nacional, el Real Madrid, que una vez más se había proclamado Campeón de Liga en una temporada que para el Barça quedaría marcada para siempre con caracteres luctuosos, debido a la repentina y aun hoy no del todo explicada muerte de Julio César Benítez, el gran lateral derecho charrúa, en vísperas de un clásico decisivo en el Camp Nou, el sábado 6 de abril de 1968.

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Zaldúa va a levantar otro trofeo memorable en la finalísima contra los merengues – disputada en el estadio Santiago Bernabéu, escenario obligado entonces -. Fue un partido legendario, que ha pasado a la historia como «la Final de las botellas», puesto que un amplio sector de la afición madridista, disconforme con la actuación del árbitro, el balear Antonio Rigo Sureda ( aunque por aquel entonces a los colegiados se les conocía únicamente por el primer apellido ), arrojó gran cantidad de envases de cristal al terreno de juego, con grave peligro para la integridad física de los protagonistas de la contienda. Finalizado el accidentado encuentro con la victoria blaugrana merced al solitario gol marcado por el defensa blanco Zunzunegui en su propia portería, José Antonio Zaldúa recibió de manos de Franco la copa de campeón, pero no pudo dar junto a sus compañeros la preceptiva vuelta de honor, ya que proseguía la lluvia de objetos. A su llegada a la Ciudad Condal, los jugadores del Barça fueron recibidos como auténticos héroes, y las relaciones entre ambos clubes quedaron  bastante deterioradas durante una buena temporada.

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La siguiente campaña, 68-69, continuó para el navarro por los mismos derroteros. Volvió a proclamarse máximo goleador del equipo con 11 tantos en 24 partidos de Liga ( en la Copa disputarían tan sólo dos, con igual número de goles, y en la Recopa conseguiría perforar la meta contraria en tres ocasiones, habiendo intervenido en cinco partidos ). En el Torneo de la Regularidad el Barça volvió a fracasar una vez más, y ni siquiera logró su habitual premio de consolación, el subcampeonato, que en esta oportunidad se fue para las Canarias, a la gran Unión Deportiva de los Tonono, Martín Marrero, Castellano, Guedes, Germán y compañía. En la Copa los pupilos de Artigas fueron apeados a las primeras de cambio por la entonces modesta Real Sociedad, pero en la competición continental de ese año, la Copa de Europa de Campeones de Copa, o «Recopa», el Barça alcanzó la final, tras eliminar brillantemente al Colonia alemán en una gran noche de Josep María Fusté, autor de un hat -trick en el partido de vuelta, en el Camp Nou.

HORAS BAJAS EN EL BARÇA,  Y DESTINO FINAL, SABADELL

Dicho encuentro, disputado el 21 de mayo de 1969 en la ciudad suiza de Basilea, en el estadio St. Jakob, va a suponer para Zaldúa quizás el momento más amargo de toda su carrera deportiva. El Barça partía como gran favorito ante su rival, el semidesconocido conjunto eslovaco del Slovan de Bratislava, a pesar de las sensibles bajas de Gallego y Torres, los dos pilares de su línea defensiva. Artigas va a disponer el siguiente once: Sadurní; Franch ( Pereda ), Olivella, Eladio; Rifé, Zabalza; Pellicer, Castro ( Mendonça ), Zaldúa, Fusté y Rexach. Debido a la presencia del veterano Olivella, va a ser este y no el futbolista navarro quien ostente la capitanía, y por lo tanto el encargado de recoger el trofeo en caso de victoria.

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Pero, al igual que sucedió en la final de Berna, disputada ocho años atrás, el de Basilea va a ser un partido desgraciado, aunque en otro sentido. La defensa azulgrana, que pasaba por ser la línea más firme del equipo, va a hacer aguas, privada de sus dos mayores bastiones, y arriba, en la punta del ataque, Zaldúa tampoco va a tener su día, pues si bien consiguió el tanto de la momentánea igualada a un gol, falló también dos clarísimas ocasiones para marcar. A la conclusión el Slovan vencería contra todo pronóstico por 3 a 2, entre el estupor y el desconsuelo de todos los culés, y especialmente de un hundido Zaldúa.

Pero el fútbol no se detiene por nada, y es preciso restañar pronto las heridas y aprestarse para la próxima batalla. Inmediatamente el Barça se fue de gira a Estados Unidos, y la directiva de Narcís de Carreras – que había sustituido a Llaudet a principios de 1968 – le renovó la confianza a Salvador Artigas, aunque acto seguido algunos de sus miembros, capitaneados por Pere Baret, un personaje clave para entender al Barça de los años 60 – inició gestiones para traer de Italia a Helenio Herrera ofreciéndole un fabuloso contrato. Buena parte de la afición suspiraba por HH, recordando que bajo su batuta se habían conquistado los últimos campeonatos de Liga. En Can Barça va a producirse un auténtico escándalo, con manifestación incluida ante La Masía – entonces sede social del club -, y la junta directiva, que con Artigas recién confirmado había negociado bajo manga con Herrera, se volvió atrás, desdiciéndose de su decisión y conformándose con Artigas, que de ese modo quedaba en la cuerda floja. El ridículo fue espantoso, y Carreras trató de conjurarlo con un fichaje sensacional, el del españolista Marcial Pina, uno de los jugadores con más clase en el panorama nacional, que venía a unirse al del ariete  del Real Zaragoza y la Selección Absoluta,  Miguel Ángel Bustillo, que ya había debutado en las postrimerías de la campaña anterior.

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Se inicia la temporada 69-70. Marcial, Bustillo y Zaldúa juegan juntos el primer partido liguero, en el que el Barça va a arrancar un muy meritorio empate a 3 en el Bernabéu ( con dos goles del mañico ), pero este ni siquiera llegará a terminar el encuentro, lesionado de gravedad tras una dura entrada del central madridista De Felipe. La marcha posterior del Barça va a ser muy irregular, con Zaldúa como referencia ofensiva, produciéndose dos relevos en la dirección técnica del equipo ( Artigas es sustituido por Seguer, y este a su vez por el inglés Vic Buckingham ) ), e incluso dimite la junta directiva, convocándose elecciones presidenciales en las que el candidato del establishment barcelonista, Agustí Montal i Costa, hijo del mandatario de los años 40 y 50 Agustí Montal i Galobart, derrotará al dinámico  Pere Baret por un estrechísimo margen,  gracias al voto de los compromisarios natos ( ex – presidentes, directivos dimisionarios  y socios de mérito )

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Buckingham, el nuevo inquilino del banquillo del Camp Nou, utilizará a Zaldúa en algunos partidos – en total, se alineará en 26 encuentros en esa compaña, la mayoría antes de la llegada del británico, consiguiendo 10 tantos – , pero apostará prioritariamente por el espigado Narcís Martí Filosía, jugador de mayor clase pero en las antípodas del navarro, por su carácter más frío y menos combativo. Zaldúa va a disputar su último partido oficial con la zamarra azul y grana el 17 de mayo de 1970, en el estadio vigués de Balaídos, en partido copero contra el Celta, con la siguiente alineación: Reina; Rifé, Gallego, Eladio; Torres, Juan Carlos; Rexach, Martí Filosía, Zaldúa ( le sustituyó el gallego Castro al comenzar la segunda parte ), Marcial y Pujol. Seguirá una temporada más bajo la disciplina barcelonista, la 70-71, pero tan sólo jugará partidos amistosos, aunque tiene únicamente 29 años. El Zaragoza se interesa por él una vez iniciada la temporada, pero el club no le dejará salir, a pesar de que Buckingham no recurrirá a  sus servicios ni una sola vez. De modo que, sintiéndose aun joven para la práctica del fútbol, va a terminar comprometiéndose con el C.E. Sabadell a la finalización de su contrato, uniéndose de este modo a la extensa nómina de ex-barcelonistas que militaron en el cuadro arlequinado ( Comas, Franch, Torrent, Marañón, Montesinos, Zaballa. Pereda, Vidal, Seminario, Palau…). Pero antes, el 5 de junio de 1971, va a recibir el emotivo y merecido homenaje de la parroquia blaugrana en un partido amistoso ante el Standard de Lieja belga. Zaldúa se alineará por última vez junto a sus compañeros durante 22 minutos, y este va a ser su última formación como azulgrana: Sadurní; Rifé, Gallego, Eladio; Torres, Costas; Rexach, Fusté ( Marcial ), Zaldúa ( Dueñas ), Zabalza y Pujol ( Alfonseda ). Estuvo a punto de marcar un gol ( los dos tantos azulgranas los conseguirían Rexach y Pujol ), y el último balón que tocó fue combinando con su paisano Zabalza.

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Va a permanecer en el cuadro lanero por espacio de cuatro temporadas. En la primera, la 71-72, los vallesanos perderán la categoría, tras siete campañas consecutivas en la División de Honor. Las tres siguientes las disputará en Segunda. En total se alineará con los arlequinados  en 126 partidos, consiguiendo 16 goles. Curiosamente en su último partido oficial, el  27 de abril  de 1975, ante el Barcelona Atlético ( 2 a 3 en la Nova Creu Alta ) va a ser expulsado por primera y única vez en toda su carrera profesional, y además de forma absolutamente inmerecida. Perdían los locales por 1 a 3 ( al final de la temporada descenderían a Tercera ), y Zaldúa – que había saltado al campo en la segunda parte – va a marcar un tanto que el colegiado extremeño señor Congregado anulará por un supuesto fuera de juego. Se producen las lógicas protestas por parte de los hombres del Sabadell, y el árbitro expulsa a Roselló y también a Zaldúa, que iba corriendo hacia él y se encontraba aun a cinco metros. Terminaba así , de manera algo abrupta, una trayectoria futbolística brillante y ejemplar, en el curso de la cual el jugador navarro había disputado 210 partidos en Primera División, con un balance de 78 goles. La zamarra azulgrana se la había enfundado nada menos que en 339 ocasiones entre todas las competiciones oficiales y enfrentamientos amistosos, con la más que notable cifra de 168 goles en su haber.

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Una vez retirado del fútbol activo,  José Antonio Zaldúa trabajará en una importante empresa del sector de la alimentación, intervendrá con asiduidad  en el equipo de veteranos barcelonista,  y entrenará también al equipo «amateur» de su empresa. En la actualidad forma parte de la junta directiva de la «Agrupació de Veterans» del Barça – es uno de sus vicepresidentes – , entidad que realiza una encomiable labor social en beneficio de  quienes en alguna ocasión se enfundaron la camiseta blaugrana y se encuentran necesitados de ayuda. Futbolista de club, de  constante lucha y entrega sin reservas por encima de cualquier otra consideración, honrado y deportivo a carta cabal en los terrenos de juego, Zaldúa dejó una huella profunda e imborrable en el Barça de su tiempo, en unos años difíciles y poco gratificantes, tan diferentes del actual ciclo glorioso del club catalán.




La pena de Paco Pitarch

La historia de Francisco Pitarch Dellà no tiene un final feliz. Su fútbol de seda se acaba abruptamente como su vida y deja un vacío difícil de entender, en una persona que transmitía calidez, ternura y alegría. Pero el 14 de junio de 1977 toma la decisión más importante de su vida y se suicida, con apenas 50 años cumplidos.

Rompeolas de la Barceloneta.

Rompeolas de la Barceloneta.

Esa mañana abandona la vivienda de su madre en El Prat de Lobregat, donde había regresado después de una derrota personal, como si nada pasase. Se despide de todos con una sonrisa en la boca: «xe, me voy a la Barceloneta a bañarme. Tengo ganas. He quedado con unos amigos. No os preocupéis si llego tarde porque tengo la intención de pasar todo el día allí». Estas son las últimas palabras que pronuncia. Por entonces ya hacía tiempo que arrastraba problemas con la bebida, supuestamente provocados por la soledad depresiva en la que lo había sumido la marcha a Francia de su esposa y de sus tres hijos. Sin embargo, nadie sospechaba nada, hasta que las horas de espera se convirtieron en eternas y apareció la policía para comunicarles la mala noticia: el exfutbolista se había arrojado al mar desde el rompeolas de la Barceloneta y se había ahogado. En una de las taquillas de la playa la policía localizó una nota manuscrita por él, en la que exculpaba a todos de su drástica decisión y sólo hablaba mal de su esposa.

Paco Pitarch y su esposa Montse.

Paco Pitarch y su esposa Montse.

Paco Pitarch era el más pequeño de 6 hermanos, uno de los cuales, Antoniet, murió en la Guerra Civil española. Sus padres, Domingo y Vicenta, eran originarios de Castellón. Se trasladaron a El Prat de Llobregat para fabricar cántaros y también para trabajar él de carretero con caballos. A su madre la conocían como «la cantarera».

En El Prat, donde nació el 24 de febrero de 1927, comenzó a jugar al fútbol. Primero en el equipo Academia Práctica y después con el Marina, antes de llegar al primer equipo del Prat, con sólo 15 años, donde cobraba 10 pesetas por partido y un duro por cada gol marcado. Jugaba de extremo o de interior por la banda derecha y destacaba por su rapidez y habilidad. Era más bien menudo, porque no superaba el 1,65 de estatura y con muchas dificultades pesaba más de 60 kilos. Pero era tan elegante en el campo como fuera de él: le gustaba peinar constantemente su cabellera ondulada.

Después de jugar con el Mataró (1943-44) y con el Tarrasense (1944-45), el FC Barcelona se fijó en él y le incorporó a su equipo de Aficionados (1944-45), con 18 años. Tras su breve paso por el Barça, regresó al Mataró (1945-49) y cumpliendo el servicio militar jugó con la UD Melilla (1949-50). De su etapa en el Zaragoza (1950-53) destaca su debut en Primera división: fue el 14 de octubre de 1951, en Torrero, con victoria ante el Valladolid (2-1). Aquel día Berkessy alinea en la delantera aragonesa Pitarch-Bello-Pío Alonso-Davi-Tino.

Paco Pitarch en el Barça Aficionados.

Paco Pitarch en el Barça Aficionados.

En el Lleida (entonces UD Lérida), donde llega durante el verano de 1953 con 26 años y acompañado del defensa del Zaragoza, Calo, hermano del delantero internacional del Barça César, juega 2 brillantes temporadas (1953-55). La primera (1953-54) juega los 40 partidos oficiales (juntamente con Perella son los únicos en hacerlo), marca 14 goles y el equipo se queda a las puertas de ascender a Primera división, después de jugar la promoción de ascenso. La segunda temporada (1954-55), también en Segunda división, juega 27 de los 30 partidos oficiales y marca 3 goles.

Sus compañeros de vestuario le recuerdan como una persona idealista, sensible y con gusto por la poesía, que leía y escribía durante los desplazamientos del equipo. Muchos de sus compañeros se aprovechaban de su habilidad con la pluma y le pedían que les escribiese las cartas a la novia. A parte, era un consumado jugador de billar. Pero sobretodo le recuerdan alegre y presumido: cuidadoso con su vestimenta y con su imagen personal.

Paco Pitarch en el Lleida.

Paco Pitarch en el Lleida.

El verano de 1955 abandona el Lleida y ficha por el Hércules de Primera, junto con sus compañeros en el equipo leridano Granés y Pellicer. Aquella temporada (1955-56) la acaba con la Balompédica Linense, junto a Pellicer, para jugar la fase de ascenso a Segunda división.

En total, jugó 44 partidos en Primera divisón y marcó 7 goles.

Posteriormente juega con el Elche de la Cooperativa (1956-58), Calvo Sotelo de Puertollano (1958-60) y Orihuela Deportiva (1960-61). Hay que destacar que en su segunda temporada en el Calvo Sotelo protagonizó un incidente que no casaba en absoluto con su carácter: le sancionaron con 19 partidos de suspensión, que después se rebajaron a 8, por agredir a un juez de línea en un partido contra el Villarrobledo (20 de septiembre de 1959), estando él en la grada. Este fue el principio del final de su carrera futbolística.

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Se establece en Alicante con su familia y monta una peluquería a su mujer Montse, también de El Prat, con la que tiene 3 hijos: Lidia, Yolanda y Paquito.pacopitarch06

Fruto de un desengaño amoroso con su esposa, el matrimonio se rompe y Pitarch pierde el norte de su vida. Se siente traicionado y engañado y su sensibilidad aflora en exceso, hasta el punto de buscar la autodestrucción. El alcohol le transforma y esto sirve de excusa a su mujer para que le abandone definitivamente y se vaya con sus 3 hijos a Francia. Paco Pitarch se queda solo y, después de unos meses en que se va consumiendo, decide regresar a El Prat de Llobregat, donde vive su madre y buena parte de su familia, en los bajos de la calle Manuel Beltran. Sin embargo, su trayectoria vital ya iba a la deriva, tal como lo demuestra el final tan trágico que tiene.

En la partida de defunción del Registro Civil, aséptica notaria de una realidad no deseada, pone como causa de la muerte de Paco Pitarch «insuficiencia cardiorespiratoria» y como último domicilio conocido «Hotel Río de Oro de Benidorm».

Desde el año 1977 reposa en el cementerio de Collserola, en Barcelona.




Marañón, un centrocampista singular

España es el vigente Campeón de Europa y del Mundo, pero aun así hoy en día no le resulta demasiado difícil a un jugador que destaque el ser internacional con el combinado absoluto. Sin embargo en los años 60 y 70 se disputaban muchísimos menos partidos internacionales, y a la Selección únicamente acudían los futbolistas que militaban en los principales clubes, razones por las cuales hombres muy válidos vistieron en contadas ocasiones la camiseta nacional, y otros ni siquiera llegaron a hacerlo. Un jugador que indudablemente hubiera salido ganando en el fútbol actual es quien nos ocupa en esta ocasión, Ramón De Pablo Marañón, un centrocampista de gran poderío físico que militó en numerosos clubes, pero ofreció sus mejores prestaciones en el Centro de Deportes Sabadell, en la época dorada de los arlequinados en Primera División, con Bernardino Pérez Elizarán, «Pasieguito», en el banquillo.

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CE Sabadell

Tal vez el fútbol español haya sido demasiado rácano con Marañón ( San Román de la Lanilla, Cantabria, 1938 ). No pudo triunfar en los equipos grandes donde militó – Atlético de Madrid y Barcelona -, aunque sí lo hizo en el modesto C.D. Sabadell, y tampoco llegó nunca a paladear las mieles de la internacionalidad. Se trataba de un centrocampista muy completo, de envergadura, recorrido y buena condición física y técnica, capaz de erigirse en el dueño de la zona ancha, y presentarse con peligro en el área rival. Tras forjarse en varios equipos de su tierra, el San Justo y el Florida, el Atlético se le llevó para el Metropolitano en edad todavía juvenil, haciéndole debutar en Primera División. Fue en los comienzos de la temporada 56-57, concretamente en la quinta jornada, en un encuentro disputado en el campo de Mestalla frente al Valencia. Antonio Barrios era el técnico colchonero, y esta fue la primera alineación rojiblanca del joven jugador santanderino: Pazos; Marañón, Herrera, Verde; Buendía, Cobo; Miguel, Agustín, Rafa, Peiró y Collar. En aquella campaña volvería a alinearse en otro partido, también lejos de la capital, en «Torrero» y ante un Real Zaragoza en cuyo horizonte aun no se intuían «los Magníficos». También formó como defensa lateral derecho.

La siguiente temporada, la 57-58, la va a iniciar Marañón como titular, siempre como lateral derecho, gozando de la confianza del nuevo entrenador, el eslovaco Ferdinand Daucik, cuñado de Kubala, pero tras la séptima jornada comenzará a tener problemas con él, y ya se va a asomar en contadísimas ocasiones al primer equipo colchonero. Tal estado de cosas   le  obliga a buscarse la vida en otras latitudes, y de esa forma es cedido al Celta de Vigo, donde ni Pasarín ni su sustituto,  Luís MIró, confiarán en él. A continuación pasa al Levante, y más tarde ficha por el Murcia, ambos conjuntos militando en la Categoría de Plata del fútbol español, de donde le va a rescatar nada menos que el Barça junto a su compañero Foncho, aunque él se incorporará ya mediado el curso 60-61.

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FC Barcelona 1961 - 62

El técnico balcánico Ljubissa Brocic no contará con sus servicios, pero su sucesor Enrique Orizaola, le alinea en varias ocasiones , y más tarde   los nuevos técnicos barcelonistas Luís Miró – esta vez sí  -y Kubala, le darán algunas oportunidades, preferentemente en labores de marcaje a las figuras rivales, destacando en varios partidos por la manera tan estrecha y pegajosa de llevar a cabo su misión, concretamente en un encuentro de Liga frente al Real Madrid, donde le tocó en suerte cubrir a un Luís Del Sol entonces en su mejor momento, y también en un multitudinario amistoso ante el Inter de Milán, en el que secó literalmente a Luisito Suárez en la primera visita del gallego al Camp Nou tras dejar el Barça. Sin embargo estos buenos trabajos no van a ser credencial suficiente para otorgarle la tan necesaria continuidad en el equipo ( había nombres muy prestigiosos dentro de la plantilla azulgrana ), y para la campaña 62-63 tendrá que  marcharse en calidad de cedido a un recién ascendido, el Córdoba, aunque su rendimiento en la Ciudad de los Califas no pasará de discreto, minado su organismo por una enfermedad. Recuperado nuevamente por el Barça para una de sus  habituales giras americanas de la época ( que si bien arrebañaban con unas cuantas pesetas, muy necesarias para la maltrecha economía del club, dejaban al equipo hecho unos zorros de cara a la temporada siguiente ), el mítico César Rodríguez, nuevo inquilino del banquillo azulgrana, apenas va a utilizarle, pues el leonés le daría  la alternativa en su puesto al joven Montesinos, procedente del Amateur.

Marañón alcanzará únicamente a disputar un compromiso oficial en la temporada 63-64 ( un difícil desplazamiento a San Mamés, saldado con derrota ), y antes de concluir la campaña partirá cedido al Nástic de Tarragona junto con el veterano Rodri, a reunirse con el joven Quimet Rifé y reforzar a los de la imperial Tarraco de cara a un hipotético ascenso a Segunda División que finalmente no se materializó, tras librar tres eliminatorias de promoción y dos partidos de desempate. De allí pasaría al Sabadell – con una estancia entre medias  en el Levante, en los últimos compases de la Liga 64-65, de cara a conseguir una permanencia que al final fue imposible, y durante toda la temporada 65-66 -, y puede decirse que, con veintiocho años cumplidos y cuando muchos ya le habían «enterrado» como futbolista, va a llegar su mejor momento profesional. Con los arlequinados se consolidará en la División de Honor como un centrocampista muy completo, y con la particularidad de jugar sin una ficha fija, cobrando en función  del número de partidos disputados, aunque su gran rendimiento le compensará con creces ( y más tarde completará sus ingresos  también con una cantidad mínima de salida ).

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CE Sabadell 1966 - 67

Diversos testimonios de la época nos presentan a Marañón como un futbolista atípico entre sus coetáneos, por su manera de pensar, de vestir o de comportarse. Para empezar, tardó mucho tiempo en abandonar la soltería, aunque al final lo hizo, ya rebasados los treinta. Tenía fama de «bon vivant», lo que se pone de manifiesto en una entrevista-reportaje insólitamente larga – cuatro páginas – que le dedica la «Revista Barcelonista» ( RB) en su número 259, correspondiente al 17 de marzo de 1970, titulada «Una leyenda negra que se viste de blanco». En el texto (que rebasa con mucho la extensión   acostumbrada para glosar a los jugadores azulgranas en activo ), se rememora toda  su trayectoria deportiva, y se tocan algunas cuestiones referentes a su personalidad que podían resultar polémicas. El futbolista no niega en ningún momento que le gusta salir, alternar y divertirse, pero asegura también que se cuida como el que más, por ejemplo, no durmiendo nunca menos de 10 horas diarias, porque de lo contrario no podría rendir a su edad – 32 años – al gran nivel que lo estaba haciendo.

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El reportaje gráfico, por otra parte, nos muestra a un Marañón de lo más «in» ( cómo se decía entonces ), luciendo unas frondosas patillas y una tupida cabellera, vistiendo elegantemente de «sport», a la última moda, fumando y bebiendo whisky, aunque en  dosis moderadas. Además, por esta misma época, el futbolista conducía un modelo de automóvil muy en boga en aquel momento, un «Mini», con un aire muy londinense y «Pop». Con nuestra actual perspectiva, todo esto puedo parecernos hoy de lo más normal, pero entonces rompía moldes y llamaba poderosamente la atención.

Marañón cubrirá con nota toda la «Edad de Oro» del conjunto vallesano, que en la temporada 68-69 se clasifica en cuarta posición, tras Real Madrid, Unión Deportiva Las Palmas y Barça, llegando incluso a jugar competición europea al año siguiente – la Copa de Ferias – , aunque cayendo eliminado a las primeras de cambio ante el Brujas belga. De su periplo sabadellense reseñaremos un par de cuestiones. La más frívola y anecdótica, que fue uno de los primeros futbolistas españoles que se dejaron crecer la barba, y la más triste, el hecho de que en una jugada fortuita va a lesionar muy seriamente a un joven y prometedor interior izquierdo del Athletic de Bilbao llamado Javier Clemente.

Era el domingo 23 de noviembre de 1969, y en partido correspondiente a la undécima jornada del Campeonato Nacional de Liga de Primera División se enfrentaban en la «Nova Creu Alta» Sabadell y Athletic de Bilbao. Ganaban los «leones» por 1 a 2 – ese sería el resultado definitivo – cuando a sólo cinco minutos del final del encuentro Marañón va a efectuar una entrada muy dura sobre Clemente, a consecuencia de la cual el fino interior rojiblanco tuvo que abandonar el terreno de juego. El resultado del lance se saldó con una grave lesión: fractura de la tibia y el peroné y los ligamentos del tobillo. Aunque, en honor a la verdad, es preciso añadir que Clemente volvió a reaparecer algunos meses más tarde, en la jornada número 23, el 1 de marzo de 1970, en San Mamés y ante el Pontevedra, disputando 62 minutos antes de ser sustituido, y alineándose con posterioridad en todos los encuentros que restaban hasta la finalización del campeonato, y en la mayoría de ellos completando los 90 minutos reglamentarios. Entre esa y la siguiente campaña, la 70-71, disputaría aun una veintena de partidos, pero acabó resintiéndose y pasando varias veces más por el quirófano – hasta un total de cinco ocasiones –  y abandonando finalmente la práctica del fútbol con sólo 25 años de edad. Sin embargo el de Baracaldo no le guardó nunca rencor a Marañón, alegando que lo que realmente le retiró había sido   alguna de las intervenciones a las que fue sometido. Preguntado, una vez más, sobre el percance, estas fueron sus palabras textuales: «¿ Rencor hacia Marañón ?, ¿ yo ?…¡Ninguno !  Es cierto que la acción fue innecesaria. La lesión no fue nada, la cuarta o quinta operación fue donde me destrozaron la pierna» Y en otra oportunidad declararía: «No le culpo de nada. Fue una entrada muy dura, pero como esas hay muchas. El partido había sido muy tenso, y estábamos todos un poco picados»

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CE Sabadell 1969 - 70

Marañón abandonó el Sabadell al descender este de categoría, en 1972, pero no dejó el fútbol aun. Durante la temporada 72-73 militó en el R.C.D. Mallorca, en Segunda División, aunque sólo  llegó a jugar cinco encuentros. Al finalizar dicha campaña, ya con 35 años cumplidos,  colgaría las botas definitivamente, dedicándose a sus negocios particulares, aunque de algún modo continuó vinculado al deporte, gracias a la práctica del golf, algo que – curiosamente – tiene en común con su presunta «víctima» Javier Clemente, y en lo que también le imitó su hijo Paco, del que llegó a hacer las veces de «manager». Supimos de él hace algún tiempo, cuando se le rindió un pequeño y merecidísimo homenaje – efectuó el saque de honor en un partido disputado en la «Nova Creu Alta» -con motivo del Centenario del Sabadell, sin lugar a dudas el club de su vida, y donde los viejos aficionados aun siguen acordándose de su manera de jugar. En total disputó 184 partidos en Primera División, consiguiendo 17 goles.




Chillida, el guardameta del arte

Al hablar sobre Eduardo Chillida Juantegui nos viene a la cabeza, por lo general, su faceta artística, de escultor, y es que Chillida es uno de los artistas más relevantes del siglo XX español. Ahora bien, este artículo pretende reconstruir otra faceta de su persona, la futbolística, probablemente menos conocida por el gran público. Su vinculación al mundo activo del fútbol fue breve, catorce fueron los partidos que jugó como guardameta titular de la Real Sociedad en la temporada 1942-43 (11 de liga y 3 de promoción), cuando el equipo militaba en Segunda División, y algún que otro partido amistoso. Desgraciadamente en un partido de promoción contra el Valladolid Chillida se lesionó la rodilla, tras su «recuperación», en el encuentro de reaparición contra el Real Madrid la rodilla se resintió y ese fue su último partido.

Cromo de Chillida, portero de la Real Sociedad.

Cromo de Chillida, portero de la Real Sociedad.

Aunque en algunas ocasiones se ha afirmado que jugó en Primera División, pues esa temporada el equipo donostiarra consiguió el ascenso a la categoría de oro, nunca jugó un partido de competición en Primera. Sí es cierto que al iniciarse la liga en algunos periódicos hubo cierta incertidumbre respecto a su posible vuelta «Si la Real dispone des del primer momento de ese fuerte trío defensivo que pueden formar Chillida, Mancisidor y Tellería, contará el equipo guipuzcoano con una base muy sólida atrás, capaz de frenar a los mejores ataques» (en El Mundo Deportivo, núm. 6218, 19/09/1943) pero la realidad fue que no pudo regresar a los campos de fútbol. Es más, según las declaraciones de su hijo Ignacio, cuando su padre tuvo que abandonar el fútbol por la lesión de rodilla «…se sintió muy triste. Nunca volvió después a un campo de fútbol, aunque continuó siendo seguidor de la Real Sociedad…» (en ABC, núm. 35370, 30/10/2012).

Nuestro protagonista nació en San Sebastián el 10 de enero de 1924. A los 18 años, el 27 de septiembre de 1942 debutó como titular en el primer equipo de la Real Sociedad de San Sebastián, temporada en que el equipo jugaba en Segunda División. En aquel año y hasta 1945 su padre, Pedro Chillida, fue el presidente del equipo donostiarra. El debut se produjo en la primera jornada de liga contra el Osasuna, y aunque el equipo se defendió con enorme entusiasmo perdió en Vitoria por 3 a 2. Este partido también supuso el debut para otros jugadores como Tellería y Santi. Sus demás compañeros del equipo fueron, además de los mencionados; Izaga, Patri, Urbieta, Pérez, Bidegain, Unamuno, Ontoria y Pedrín.

Instantánea tomada en 1943 en el viejo estadio de Atocha.  En el centro de la imagen podemos ver al guardameta Eduardo Chillida

Instantánea tomada en 1943 en el viejo estadio de Atocha. En el centro de la imagen podemos ver al guardameta Eduardo Chillida

La segunda jornada fue en Atocha contra el conjunto balear de Inca, el Constancia, donde la Real solo ganó por la mínima en un partido en el que siempre fueron favoritos los donostiarras, pero la ineficacia del ataque y la gran actuación del guardameta balear hizo que solo ganaran por uno a cero.

Su tercer partido, contra el Sabadell, fue calificado por algunos medios de victoria fácil y rotunda, pues la Real se impuso por 8 a 2 en casa. El cuarto, en campo ajeno, enfrentó al equipo al Ferroviaria al cual marcó ocho tantos convirtiendo al conjunto donostiarra en el más goleador de la liga de Segunda.

La quinta jornada, en Atocha, contra el Gerona (1-0) supuso situar a la Real como líder de la clasificación con una ventaja de dos puntos.

La sexta, con una victoria contra el Alavés (0-2), afianzó ese primer lugar en la tabla, en la séptima batió ampliamente por su rapidez al Terrassa (7-1), en la octava ganó por 2-1 al Osasuna y en la novena empató contra el Constancia.

En la décima, undécima y duodécima jornada Chillida no fue alineado. En la decimotercera, la victoria contra el Alavés por 5 a 1 les proclamó definitivamente vencedores del segundo grupo y les propuso como uno de los más serios aspirantes al ascenso automático.

En la última jornada de liga, los donostiarras se impusieron al Terrassa por 2 a 4 pese a no alinear a todos sus titulares y logró la mayor ventaja al subcampeón de todos los grupos de Segunda.

Fueron numerosos los periódicos que sistemáticamente manifestaron a lo largo de la liga el acierto de la defensa donostiarra, y especialmente la de su portero que defendía con mucho juicio su meta. En los catorce partidos que jugó le encajaron quince goles.

En cuanto a los partidos de promoción en que jugó Chillida, estos enfrentaron al conjunto de la Real contra el Ceuta, Gijón y Valladolid. El encuentro contra el Celta fue uno de los más esperados ya que se enfrentaban los dos campeones de grupos que habían logrado sacar mayor margen de puntos a los subcampeones. Aunque la Real perdió, la prensa nunca dejó de nombrarles, junto al Sabadell, como los favoritos para el ascenso, y así fue.

Ahora bien, el partido trascendental para nuestro protagonista fue el enfrentamiento contra el Valladolid el 14 de febrero de 1943 en el José Zorrilla. En el encuentro se produjo un encontronazo fortuito entre Sañudo, delantero centro del Real Valladolid, y Chillida, que lesionó al portero en la rodilla.

Pese que fue operado varias veces de la rodilla (la triada) y que apareció dos meses después de la lesión, el 19 de abril, en el amistoso que enfrentaba la Real Sociedad al Real Madrid, nunca se recuperó. De hecho, fue en ese mismo partido cuando se resintió nuevamente de la rodilla al salir de la portería para evitar el tanto del empate. Hoy aquella lesión habría estado tratada con buenas garantías de curación.

Posiblemente ese 14 de febrero de 1943 se perdió a un excelente portero, pero el destino le tenía preparado algo muy diferente, ser uno de los genios del arte del siglo XX.

Chillida nunca olvidó el fútbol por eso siempre vinculó el arte de la escultura al del fútbol en numerosas de sus declaraciones «El campo de fútbol es una superficie bidimensional en la cual ocurren una serie de fenómenos, pero da la casualidad que entre el marco de la portería y el área se da un espacio tridimensional, es un diedro, y ahí es donde un buen portero, probablemente, necesite las mismas condiciones que necesita un buen escultor». Pero no fue solo la escultura la que vinculó al fútbol también la pintura, de ahí el cartel que realizó para la Copa del Mundo de Fútbol de 1982 celebrada en España. Diversos artistas crearon carteles vinculados a las ciudades sede de los partidos, él lo hizo para Bilbao. No hay más que observar las manos representadas en su cartel, para entender que las manos que perdió el fútbol las ganó el arte.

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Rafael Escudero: último romántico del balón

En un fútbol tan mercantilizado como el actual, donde nada parece moverse sin la correspondiente y muy a menudo cuantiosa porción de divisas, podría pensarse que para justificar cualquier romanticismo habríamos de encarar 1905 ó 10. O, en el mejor de los casos, remontarnos a los nuevos tiempos inaugurados tras la I Guerra Mundial, fruto de los cuales acabaría implantándose el profesionalismo en nuestro suelo. Y la verdad es que no es así. El fútbol romántico, el del amor a unos colores por encima de cualquier cheque o tentación de gloria, tuvo su más significado representante allá por 1949, en la figura del hoy olvidado Rafael Escudero Echevarría. Un bilbaíno sin pelos en la lengua, fiel a sí mismo y a cuanto entendía por dignidad; un hombre que a punto de cumplir la treintena no dudó en romper amarras con lo que más quería, enfrentándose incluso a sus amigos, antes que mancillar el más puro espíritu amateur. Esta es su historia, a grandes rasgos. Estos los hechos que hicieron de su figura el último romántico del balón.

Nacido en Bilbao el 14 de noviembre de 1919, dentro de una familia acomodada, fue alumno de los Jesuitas de Indautxu hasta concluir el bachillerato e ingresar en la Universidad, recién concluida nuestra Guerra Civil. Buen futbolista escolar, suya fue la idea de crear el Indauchu, o mejor un nuevo Indauchu que sustituyera al desaparecido antes de la deflagración, proponiendo a su amigo Jaime de Olaso: «¿Por qué no hacemos un equipo de fútbol para pasar el rato?».

Corrían tiempos oscuros, donde si escaseaba lo imprescindible, ¿cómo iban a abundar posibilidades de esparcimiento?. Y Olaso, que en todo cuanto emprendía buscaba la perfección, se empeñó en construir desde la nada un club donde los antiguos alumnos de Jesuitas constituían cimiento y pilar fundamental. De inmediato, Rafael abandonó a Los Luises, equipo con quienes competía en una especie de categoría Regional, ejercería de intermediario para que los Koskas les cediesen sus camisetas, aprovechando el cese de actividades, y se convirtió en figura sobre el césped de un club con tanta ilusión como problemas por resolver. No disponiendo de campo, cada quince días les tocaba mendigar uno por los alrededores de Bilbao, y así ejercer de anfitriones. Ya sobre el césped, o sobre el pegajoso barro invernal, aquellos muchachos debían evitar la inquina de sus adversarios, jóvenes obreros por lo general, o aprendices de humilde condición, para quienes los indauchutarras sólo podían ser «niños bien» que a la segunda patada quizás se arrugase.

Pero a pesar de los pesares, aquel equipo emprendió una meteórica carrera. Campeones aficionados de Vizcaya en 5 ocasiones (las tres últimas de forma consecutiva, años 1947, 48 y 49), en 1945 conquistaron el Campeonato de España de dicha categoría ante el poderoso Barcelona, en San Mamés, derrotándolo 3-0. En 1942, sólo 20 meses después de haberse constituído, ya habían arañado la gloria al sucumbir ante el Valencia en el mismo campeonato nacional, cuya final tuvo lugar en Madrid. Dispuestos a demostrar que aquello no era flor de un día, en 1947 volvieron a perder otra final disputada en la capital de España, esta vez ante la A. D. Ferroviaria. Y al año siguiente, de nuevo en Madrid pero ante el Serpis de Alcoy liderado por el futuro jugador del Real Madrid y presidente de la FEF José Luis Pérez-Payá, otro subcampeonato. Quede para la anécdota que Pérez Payá tuvo un modo bastante feo de festejar la victoria, con gestos y frases ofensivas dirigidas a Rafa Escudero, probablemente fruto de una mal entendida rivalidad, puesto que ambos se conocían de su paso por las aulas universitarias de Deusto. Y entre tanta final vizcaína y estatal para aficionados, logros no menores, como el ascenso a 3ª División la temporada 1942-43 y su inmediato afianzamiento.

Rafa era en aquel equipo líder indiscutido. Sobrado de fundamentos técnicos para plantearse metas más ambiciosas, ni le pasaba por la imaginación abandonar su Inaduchu. Allí disfrutaba, se entretenía, convivía con viejos amigos y hasta con su hermano Jaime (Bilbao 22-II-1923). ¿Qué más podía desear?. Pero justo entonces, poco después de debutar en el fútbol de bronce, sin haberlo buscarlo, tuvo ocasión de protagonizar su propio cuento de hadas.

Rafael Escudero, último quijote de nuestro fútbol  y campeón de Copa, con la camiseta del Atlético de Bilbao.

Rafael Escudero, último quijote de nuestro fútbol y campeón de Copa, con la camiseta del Atlético de Bilbao.

El Athletic -entonces Atlético de Bilbao por imperativo franquista-, tenía su delantera en cuadro. Con Zarra lesionado, apenas si veían puerta. Puesto que los malos resultados pesaban, tanto desde el área técnica como en los despachos comenzó a estudiarse la incorporación de algún revulsivo. Rafa, uno de los que más brillaban en el panorama vizcaíno, era socio del Athletic y el amor a los colores rojiblancos se daba por descontado, pues no en vano su tío Germán Echevarría «Maneras» había jugado con los «leones» desde 1914 hasta 1922. Cuando contactaron con él, su respuesta dejó a los emisarios de San Mamés un tanto perplejos: «Jaime está en Madrid. En cuanto vuelva se lo comentáis a él, porque yo haré lo que me diga». Jaime de Olaso, mecenas y alma máter del Indauchu dio su aquiescencia, como no podía ser menos -también él era socio del Athletic- y la incorporación de Rafa al conjunto rojiblanco fue un hecho. Pero eso sí, no mediante traspaso, sino como cesión gratuita, y sin renunciar a su estatus de amateur. Curiosamente, el conjunto de 3ª, el más débil, cedía su estrella al poderoso.

Escudero disputó 23 partidos oficiales como atlético, anotando 14 goles, algunos tan decisivos como los 2 primeros en el día de su debut liguero, otros 2 en la última jornada, donde los de San Mamés evitaron una siempre arriesgada promoción para mantener la categoría,  y el último durante la disputa de la final copera de 1944. Porque aquella desastrosa liga tuvo por colofón un nuevo título de Copa rojiblanco, obtenido ante el Valencia. Cuando el Athletic campeón llegó a Bilbao, futbolistas y directivos del Indauchu esperaban a la comitiva victoriosa en el alto de Miraflores, entonces única entrada a la capital vizcaína desde Madrid, con una pancarta sobre el camión que habían contratado: «El Indauchu saluda a Rafa Escudero y demás campeones». La iniciativa fue muy mal interpretada desde el seno rojiblanco, al considerar que se aludía a Escudero y los «demás jugadores», sin nombrar siquiera al Athletic. Algo que, en consecuencia, sólo podían hacer unos «antiatléticos».

Escudero desoyó la propuesta de renovación ofrecida por el Athletic, entendiendo ya no se daban entre los rojiblancos las condiciones que determinaron su llegada. Recibió un reloj con la correspondiente inscripción, a modo de agradecimiento, y volvió a jugar en el Indauchu altruistamente.

Alguien quizás piense que después de todo tampoco habría renunciado económicamente a mucho, que el fútbol de esos años movía poco dinero. Obviamente, las cifras de 1944 admiten escasa comparación con las actuales, aún corregido cualquier efecto inflacionista. Pero con todo, en tiempos de hambre y frío, de estraperlo, gasógeno, cartillas de racionamiento y sueños en blanco y negro, el mundo del balón parecía vivir al margen de casi todo. Sirva como ilustración el siguiente cuadro con reflejo de algunos hitos económicos en esa época, anticipando que un sueldazo en 1945 rondaba las 25.000 ptas. anuales, los funcionarios de rango no superaban las 18.000, igualmente al año, y cualquier dependienta de comercio venía a salir por unas 8.000, si su tienda se hallaba en el centro de Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao. Las dependientas ni siquiera ganaban en doce años lo que algunos clubes pagaban por un solo traspaso.

REFERENCIAS ECONÓMICAS DEL FÚTBOL, ENTRE 1935 y 1950

1935-36.- Simón Lecue traspasado del Betis al Madrid por 75.000 ptas.

1936-37.- (campaña abortada por la Guerra Civil). Ipiña, del descendido At Madrid al Real Madrid, por 50.000 ptas.

Octubre 1939.- Germán, del Racing de Santander al At Aviación, por 50.000 ptas.

Setiembre 1940.- Guillermo Gorostiza traspasado al Valencia por 55.000 ptas.

1943-44.- Juan Arza, del Málaga al Sevilla por 100.000 ptas. más un partido en La Rosaleda (monto total no inferior a 105.000 ptas.)

1944-45.- Basilio, del Castellón al Barcelona por 90.000 ptas.

1945-46.- Antúnez, del Betis al Sevilla por 80.000 ptas. y la consiguiente polvareda.

1947-49.- El At Madrid paga 450.000 ptas. por Antonio Vidal, del Alcoyano.

1948-49.- Mateo Nicolau, argentino, al Barcelona por 125.000 ptas.

1948-49.- Pahíño y Miguel Muñoz. El Real Madrid pagó por al Celta por ambos traspasos 1.200.000 ptas.

1949-50.- Carlsson al At Madrid por 500.000 ptas.

Otra referencia más: las 100.000 ptas. satisfechas por Juan Arza en 1943 daban para comprar 6 señores pisos en Madrid. No puede extrañar que a raíz de semejante traspaso, al navarro Arza se le conociera en Sevilla como «El Niño de Oro».

De nuevo en «su» Indauchu, Rafael Escudero se mantendría en activo, rindiendo a excelente nivel en una 3ª División que se le quedaba pequeña, hasta la temporada 1948-49. La consideración de que era objeto en el fútbol vizcaíno queda patente con la imposición de la Medalla al Mérito Deportivo desde la Federación territorial, en 1948, aprovechando la final del Campeonato de Aficionados de Vizcaya entre Indauchu y Luchana. Sin embargo tanto reconocimiento no le libró de abandonar su club entre reproches, malas caras y por la puerta falsa. Porque quien tanto había entregado a la entidad, quien renunciara a ser futbolista de 1ª en el Athletic, sintió la necesidad de plantarse cuando en el seno de la S. D. Indauchu se adoptaron decisiones contrarias a su concepto del «amateurismo».

El detonante tuvo por fondo la disputa de otra final en el Campeonato de España para aficionados (1949), con el Barcelona de oponente. Puesto que aquel año se celebraban las Bodas de Oro azulgranas, la directiva «culé» quiso incluir dicho partido entre los actos conmemorativos, por lo que desplegaron influencias en torno al ente federativo. Desde la Federación Española, sin embargo, se abogó por una decisión consensuada entre los clubes. Y el Barcelona, poderoso no sólo en los deportivo, sino también en lo económico, ofreció 100.000 ptas. al Indauchu si se avenía a disputar la final en Las Corts. Esa cifra representaba mucho más que una tentación para los directivos bilbaínos y, puesto que con ella resolvían de un plumazo sus sempiternos equilibrios sobre el alambre financiero, otorgaron el sí. Cuando Escudero tuvo conocimiento de los hechos, no ahorró censuras. ¿Cabía mayor afrenta al espíritu amateur, que venderse por dinero?. ¿No estaban jugándose, acaso, el Campeonato de España para aficionados?. ¿Podían mezclarse conceptos tan antagónicos como amateurismo y vil metal?. Jugar en campo adversario equivalía a ofrecer demasiadas facilidades a sus oponentes. ¿No estaban vendiendo el título por 100.000 ptas.?. Su amigo Jaime de Olaso, probablemente la única persona que pudo haber evitado el descarrilamiento, se hallaba fuera, como solía ocurrir con relativa frecuencia, atendiendo sus negocios americanos. Y aunque la directiva reunió a los jugadores para explicarse, su capitán, el mayor de los Escudero, aseguró que si finalmente se aceptaban aquellas 100.000 ptas., él no jugaría.

Según los directivos, ya no podían dar marcha atrás, puesto que habían aceptado la oferta azulgrana. Escudero, entonces, propuso que las 100.000 ptas. fuesen entregadas a una organización bilbaína de caridad, como la Santa Casa de Misericordia o el Hospital Civil, en medio de la total oposición de los mandatarios. «Pues si así están las cosas, si el Indauchu antepone el dinero a sus valores de siempre, está visto que ya no hay sitio para mí dentro de él», concluyó. «Y por si aún no os ha quedado claro, sabed que ni mi hermano ni yo volveremos a jugar con el equipo».

Si el mayor de los Escudero buscaba con su postura el apoyo de algún compañero, no lo halló. El Indauchu sucumbiría ante el Barcelona, en Las Corts, por 3-2, sin sus dos interiores y significadas estrellas, Escudero I y Escudero II. Imposible conjeturar qué guarismos pudo haber reflejado el marcador, con ambos sobre el césped. Lo único cierto que ya no hubo más finales estatales para el Indauchu, que ni Rafa ni Jaime Escudero volvieron a lucir su camiseta roja, y que la entidad bilbaína, abrazando sin falsos pudores el profesionalismo -siquiera fuese un profesionalismo parco, de escasos vuelos- concluyó asentándose en 2ª División, tras ascender la temporada 1954-55.

Jaime Escudero, Escudero II en el Indauchu, Convertido en futbolista del Athletic la temporada 1949-50.

Jaime Escudero, Escudero II en el Indauchu, Convertido en futbolista del Athletic la temporada 1949-50.

Rafael colgó las botas, próximo a cumplir la treintena, conservando entre sus más preciados recuerdos el trofeo que recibiese al disputar su partido número 200 con el Indauchu, el 22 de febrero de 1948. Jaime, por su parte, no tan bien dotado pese a ser un buen futbolista, militaría en el At. Bilbao la temporada 1949-50 (4 partidos ligueros, sin goles) y en el Barcelona los ejercicios 1950-51 y 51-52, dónde únicamente jugó 3 partidos de Liga durante la segunda campaña.

La mala suerte, empero, no había puesto aún su última zancadilla a Rafael Escudero. Era directivo del Athletic (Atlético, si hemos de expresarnos en puridad), de un Athletic empeñado en conservar otros principios no menos románticos, cuando el 4 de diciembre de 1953, poco después de haber contraído matrimonio, embarcó junto a su esposa en el «Bristol» que cubría la línea Bilbao-Madrid. Ambos perecieron, junto con gran parte del pasaje, al estrellarse el aparato en Somosierra.

Desaparecía así el último quijote de nuestro fútbol, puesto que si bien Pérez-Payá (el mismo que tan mal digiriese su victoria en la final de aficionados como abanderado del Serpis) se proclamara único jugador aficionado de 1ª División en una autobiografía, lo cierto es que dejó de ser oficialmente «amateur» al ingresar en el Real Madrid. Escudero, en cambio, no dejó de serlo nunca.




Martí Filosía: un futbolista polémico

Por el Barça han pasado centenares, tal vez miles, de futbolistas, y decenas de cracks. Los ha habido indiscutibles, y, por el contrario, otros muy discutidos, pero entre estos últimos llama la atención un singular delantero que se alineó de azul y grana a caballo entre las décadas de 1960 y 70, provocando un auténtico cisma en las gradas  del Camp Nou debido a sus muy peculiares características. Se llamaba – se llama, afortunadamente – Narcís Martí Filosía -, y allá por los años 1969, 70 o 71, y en cuanto era anunciada su alineación por los altavoces del Estadio, su sola presencia en el campo encendía las más vivas discusiones entre los socios y seguidores culés, convirtiéndose en una especie de  fenómeno ciudadano que hacía correr ríos de tinta.

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Narcís Martí Filosía había nacido en Palafrugell, localidad gerundense perteneciente a la comarca del Bajo Ampurdán ( Baix Empordá ) el 15 de Septiembre de 1945, pocos días después del final oficial de la Segunda Guerra Mundial. Hijo de Julio Martí,  dueño de una pequeña tienda de antigüedades, y de Pilar Filosía, comenzó a pegarle al balón como tantos otros chicos, en el patio del colegio, con los compañeros de clase, y como no lo hacía  del todo mal, acabó jugando en el juvenil del Palafrugell, e incluso llegó a disputar algún que otro partido en el equipo de Primera Regional de su pueblo natal. Su corpulencia y aventajada estatura – 1,86, en una época en la que la mayoría de los jugadores españoles, guardametas incluidos, superaban escasamente el metro setenta – y su indudable calidad como futbolista llamaron la atención de los técnicos barcelonistas, que al finalizar la edad juvenil, una vez concluida la temporada 1963-64 y tras proclamarse Campeón de España de dicha categoría con la Selección regional de Cataluña, lo enrolaron en el filial azulgrana, el CD.Condal, que a la sazón militaba en la Tercera División. En las filas condalistas, y jugando por el centro del ataque en compañía del malogrado Enric Felíu ( hermano de Nuria, la conocida cantante catalana ), ambos se hincharon a marcar goles y contribuyeron en gran medida al ascenso del Condal a la División de Plata del fútbol español. Martí Filosía no era un ariete clásico, a pesar de que su talla le permitía ser un gran rematador de cabeza, sino que tenía un concepto del juego que se adelantaba a su tiempo, pues además de poseer un potente disparo con ambas piernas, basculaba por una amplia parcela del campo – en realidad su auténtico puesto era el de interior en punta – , jugaba al primer toque y asistía a sus compañeros de buenos balones. Internacional español en las categorías inferiores, a los veinte años ya evidenciaba todas las cualidades que, para bien y para mal, dividirían más tarde a la parroquia culé: era muy técnico y cerebral, pero se le achacaban igualmente lentitud y frialdad.

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DEL CONDAL AL BARÇA

Jugando ahora en el Grupo Norte de la Segunda División, despachó una muy notable campaña 1965-66 ( 28 partidos y 16 goles ), al lado de compañeros con los que pronto se reencontraría en el primer equipo del Barça: Mora, Rodés, Borrás, Más, y, sobre todo, Carles Rexach y Lluís Pujol. Estos dos últimos ya habían debutado en las filas barcelonistas durante el torneo de Copa de 1965, y el resto – a excepción del muy prometedor guardameta Pere Valentí Mora – no tardarían en hacerlo.

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Era entonces entrenador del Barça el argentino y ex-madridista Roque Olsen, un técnico duro, escasamente popular entre la prensa  y amante de la disciplina rígida, quien  le va a proporcionar al delantero gerundense la oportunidad de hacer su presentación con el titular blaugrana el 16 de octubre de 1966, nada menos que en un partido de la máxima rivalidad disputado en el campo de la Carretera de Sarriá, contra el RCD. Español, que aquella temporada 1966-67, a las órdenes del húngaro Janos Kalmar, iba a alcanzar su mejor posición en la Liga – un tercer puesto – gracias a una delantera mítica en la que se juntaban Amas, Marcial, Re, Rodilla y José María, los conocidos como «los Cinco Delfines». Martí Filosía saltó al terreno de juego con el dorsal número 10 a la espalda, y con los siguientes compañeros: Sadurní, Foncho, Olivella, Eladio, Torres, Gallego, Zaballa, Muller, Zaldúa y Pujol. Se impusieron los periquitos por 2 goles a 0, marcados ambos en la primera parte, el primero por Rodilla a los 9 minutos de juego, y el segundo por el ex.barcelonista Re a los 42.

Aquella temporada, que para los colores blaugrana no fue excesivamente feliz ( obviando el hecho de que en sus albores conquistaron la Copa de Ferias ante el Real Zaragoza, en una final aplazada del curso anterior a causa de la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol en Inglaterra ), tan sólo se alinearía en partido oficial en otra ocasión, unos pocos días después y precisamente en un encuentro del torneo ferial, frente al Dundee United escocés en el Camp Nou, y en el que los británicos vencerían por 0 a 2, decantando la eliminatoria definitivamente en su campo una semana después. Actuó, eso sí,  en numerosos amistosos, al igual que lo haría el curso siguiente, 1967-68. La titularidad en el eje de la delantera de jugadores como Zaldúa y el recién fichado del Atlético de Madrid Jorge Mendonça, así como la presencia del también canterano Lluís Vidal, le cerraron el paso a cal y canto, y de ese modo – después de especularse con una cesión a Osasuna, entonces en  Segunda, como compensación por el fichaje de Zabalza  – tuvo que pasar por la relativa humillación de regresar al Condal, en Tercera División, donde jugaría los últimos partidos del campeonato regular, reforzando al filial barcelonista en sus aspiraciones de ascenso, junto a otro «degradado» de la primera plantilla, el andaluz Jiménez ( que poco más tarde iniciaría una dilatada y  brillante trayectoria en las filas del Celta de Vigo ). El Condal se clasificó como campeón del grupo catalán de Tercera, y se jugaría el ascenso frente al CD. Orense, que aquella temporada había sido la gran sensación del fútbol español, al concluir  victorioso en todos y cada uno de los 30 partidos que había disputado. Pero para cuando midieron sus armas catalanes y gallegos  – ninguno de los cuales, al final, lograría alcanzar la ansiada División de Plata -, Martí Filosía había vuelto a ser llamado al primer equipo.

Va a jugar la primera eliminatoria de la entonces denominada «Copa de S.E. El Generalísimo», ante el Sporting de Gijón ( entonces oficialmente «Real Gijón» ). Artigas contará con él para el partido de ida, disputado en el Camp Nou, donde el Barça dejará ya resuelta la eliminatoria al vencer por 5 a 0, marcando el gerundense uno de los tantos. Se alineará también en la vuelta, en El Molinón, aunque los asturianos vencerán sorprendentemente por 2-0, en un mal partido de los azulgranas. Y ahí se va a acabar su periplo oficial en lo concerniente a la campaña 67-68, pero habiendo  colaborado a que el Barça se proclamase Campeón de Copa en la famosa «Final de las botellas», tras derrotar en el Santiago Bernabéu al Real Madrid por 1  a 0, gol anotado en propia puerta por el defensa blanco Zunzunegui, en un partido marcado por el masivo lanzamiento de envases de vidrio al terreno de juego por parte de numerosos aficionados madridistas, descontentos con el arbitraje del colegiado balear, señor Rigo.

El curso 68-69, por lo tanto, no se presentaba con muy buenos augurios. Martí apenas si participa en los encuentros importantes de pretemporada, pero sorprendentemente va a ser alineado con el nueve a la espalda en el estreno liguero, en el propio Camp Nou y contra la Real Sociedad. El habitual titular en el eje del ataque, Mandonça, no va a poder estar presente por motivos de índole personal, y Artigas colocará en su lugar al de Palafrugell, que había despachado un buen encuentro con los suplentes barcelonistas en el Trofeo Concepción Arenal, en El Ferrol, derrotando al Real Zaragoza por 2 a 0. Pero el Barça va a estrellarse contra la muralla txuriurdin, y al final del choque campeará en el marcador un decepcionante 0 a 0, con una nota bastante negativa para todos los delanteros azulgranas.

La consecuencia directa es que Martí Filosía no volverá a asomarse por el once titular, limitándose a tomar parte en encuentros amistosos a través de la geografía catalana, los clásicos partidos de festa major. Ni siquiera la baja de Mendonça, justo al iniciarse el segundo tercio del campeonato – a causa de problemas físicos y tal vez de consideraciones de otra naturaleza – variará esta situación de ostracismo. Puesto en dicha tesitura, Martí Filosía hará unas declaraciones a la prensa quejándose amargamente de su situación, y el club le va a llamar de inmediato al orden. Transcurren los meses, y el de Palafrugell continúa fuera del equipo, un equipo que transita por la Liga con más pena que gloria, sin poder seguir la estela de un intratable Real Madrid ( que hasta la penúltima jornada no perderá su primer encuentro, en Altabix, frente al Elche), e incapaz incluso de asegurarse la segunda posición, que será finalmente para la magnífica Unión Deportiva Las Palmas de los Tonono, Castellano, Guedes, Germán, Martín Marrero y compañía.

UNA EFÍMERA TITULARIDAD

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Sin embargo las cosas van a empezar a cambiar para Martí Filosía, y en un sentido positivo, a partir de marzo de 1969. Tras un triste empate en el Camp Nou ante el Elche, exhibiendo un deplorable nivel de juego, Salvador Artigas se llevará a toda la plantilla concentrada a S´Agaró, en la Costa Brava, para relajarse y oxigenarse durante unos días con vistas al tramo final de la temporada, de la que aun restaba por disputarse el torneo de Copa y las semifinales de la Recopa ( para las que el Barça se había clasificado a duras penas, tras tocar fondo en una pésima eliminatoria ante el modestísimo conjunto noruego del Lyn de Oslo, en la que estuvo a punto de ser apeado a pesar de jugar ambos encuentros por razones climatológicas en la Ciudad Condal). La medida pareció surtir efecto, y el Barça venció al domingo siguiente por 0 a 3 al Málaga en La Rosaleda, con Martí actuando como ariete.

Y como quiera que el gerundense había mostrado una buena  cara en la Costa del Sol, Artigas va a seguir confiando en él, alineándole en una serie de partidos consecutivos. En el primero de ellos, contra el Real Madrid en el coliseo blaugrana, a punto está el Barça de lograr la proeza de ser el primero en quebrar la imbatibilidad del líder Real Madrid  – gracias a un precioso gol de chilena conseguido por Zaldúa – , pero un absurdo penalti cometido por Gallego a escasos minutos de la finalización del choque, al blocar – literalmente – un balón con ambas manos dentro del área, dio oportunidad a los blancos de empatar el choque y seguir con su racha triunfal.

Y hablando de triunfos…Dos semanas más tarde, nuevamente en el Camp Nou y con el Deportivo de La Coruña como adversario, Martí Filosía va a cuajar por fin una gran actuación, marcando dos goles y colaborando activamente en un tercero (la pelota rebotó en un defensor gallego, y entró en la portería visitante ). El influyente semanario deportivo «RB» ( Revista Barcelonista ) le va a dedicar íntegramente su portada, bajo el título «Martí Filosía, un ariete que despierta ilusiones» . Ese buen momento de juego se prolongará en la competición europea, donde el Barça va a eliminar brillantemente al Colonia alemán ( donde militaba el fenomenal centrocampista Overath ), empatando a 2 en la ciudad renana, y venciendo por 4 a 1 en Barcelona, en inspiradísima noche de Fusté, autor de un hat-trick, después de que el propio Martí abriese el marcador con un soberbio y espectacular cabezazo batiendo al meta germano.

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El otoño anterior el Barça se había hecho con los servicios de Miguel Ángel Bustillo, prometedor delantero centro del Real Zaragoza que ya había debutado con éxito en la Selección Española, y va a ser este quien ocupe dicha demarcación en el torneo copero, en detrimento de Martí Filosía, aunque en la final de la Recopa – que el Barça iba a disputar en la localidad suiza de Basilea, frente al semidesconocido Slovan de Bratislava, entonces perteneciente a Checoeslovaquia – no podía alinearse el aragonés, por haber jugado ya con el cuadro año competición europea aquella misma temporada, de modo que dicho encuentro podía significar para el espigado delantero de Palafrugell el auténtico espaldarazo a su carrera futbolística. Pero…

Unos días antes de salir para Suiza, el Barca va a celebrar un amistoso internacional en su estadio contra el Stoke City inglés, en cuyas filas militaba el legendario guardameta británico Gordon Banks, «el Chino». Se trataba de un partido con entrada gratuita para los socios culés, y muy mal situado en el calendario. Y en un lance del juego – que para más inri terminaron ganando los británicos por 2 a 3 – Martí Filosía  cae en mala postura y se lastima en una muñeca. Con ostensibles gestos de dolor tendrá que retirarse del césped y ser atendido en la enfermería, aplicándosele un vendaje en la zona lesionada. El diagnóstico, lógicamente, le va a impedir disputar la final, que contra todo pronóstico terminarán perdiendo los azulgranas por 2 a 3, en un encuentro caracterizado por una sucesión de errores de los pupilos de Artigas, tanto en defensa como en ataque. Con todo, el balance de Martí  en esta temporada no va a ser del todo negativo, pues había llegado a intervenir en 10 partidos oficiales, marcando 3 goles.

La llegada de Bustillo, sin lugar a dudas, venía a complicarle las cosas, pues se trataba de un fichaje caro ( 8 millones de pesetas de la época y el traspaso de dos futbolistas, Borrás y Oliveros ), con vitola de internacional,  y en un principio, parecía tener el puesto asegurado. El aragonés, en efecto, va a jugar casi toda la pretemporada, y saltará al campo en el primer partido de la liga 69-70, nada menos que en el Santiago Bernabéu frente al Real Madrid. A los 5 minutos de juego ya ganaba el Barça por 0 a 2, con dos oportunísimos goles del mañico. Luego el Real Madrid igualaría el resultado, y hasta llegaría a ponerse por delante ( el marcador final fue un espectacular empate a tres ), pero en la segunda parte Bustillo sufriría una durísima entrada  del central madridista De Felipe y caería lesionado de suma gravedad, con rotura de ligamentos en su rodilla izquierda, de modo que, recién comenzada, podía decirse que la temporada había acabado ya para él.

Esta eventualidad va a abrirle una puerta a la esperanza a Martí Filosía, con quien Artigas contará para los próximos compromisos: frente al débil Odense danés en Copa de Ferias ( 4-0 en el Camp Nou, con dos dianas de nuestro hombre ) y el Deportivo de La Coruña en Liga, partido que los azulgranas vencieron por la mínima, con un gol de Gallego, pero en el que la actuación de Martí fue muy discutida por parte del público, iniciándose así un desencuentro que se prolongaría durante años, siendo la comidilla del barcelonismo.

La primera vuelta del Barça va a ser calamitosa. Privado de su estilete en ataque ( Bustillo ), y a pesar del refuerzo de Marcial, tal vez el futbolista más talentoso de su generación, recién fichado del Español, la mala situación deportiva va a costarle el puesto no sólo al entrenador azulgrana, Salvador Artigas, sino también al mismísimo Consejo Directivo, con el presidente Narcís de Carreras a la cabeza. Convocadas elecciones, el empresario textil Agustí Montal i Costa, hijo del mandatario de la época de las Bodas de Oro y las «Cinco Copas», Agustí Montal i Galobart, va a imponerse por un escaso margen – votaban solamente un reducidísimo número de socios compromisarios – al financiero y hombre de negocios Pere Baret. La primera decisión del flamante  presidente va a ser contratar a un nuevo entrenador, para sustituir al interino Josep Seguer.

LA LLEGADA DE MR. BUCKINGHAM

La elección recayó en el inglés Vic Buckingham, y este hecho va a dar un giro de 180 grados a la situación deportiva de Martí Filosía, ya que el técnico entrante va a confiar ciegamente en el futbolista de Palafrugell, que se convertirá en un fijo de sus alineaciones. El Barça reacciona tímidamente a lo largo de la segunda vuelta – en la que únicamente pierde dos partidos – y remonta puestos, hasta terminar clasificándose en cuarta posición. Martí Filosía actuará en un total de 11 partidos, anotando 4 goles, y en el subsiguiente torneo copero saltará al campo en 5 ocasiones, con el balance de un gol marcado al eterno rival barcelonés, el RCD. Español.

Pero su presencia en el equipo titular del Barça no sólo no va a estar exenta de polémica, sino que va a ocasionar un auténtico cisma entre  quienes acudían habitualmente al Camp Nou, Sus detractores le van a reprochar a Sisu – como era conocido cariñosamente, se supone que entre sus partidarios – su frialdad, sus andares cansinos, su escaso espíritu de lucha, en contraposición a las maneras que, por poner un ejemplo,  exhibía otro delantero, el navarro Zaldúa, todo entrega y pundonor aunque técnicamente no fuera un dechado de virtudes. Pero ellos celebraban esa combatividad, ese sudar la camiseta, tanto como deploraban que Martí Filosía no corriese detrás de balones imposibles de alcanzar, ni se mesase los cabellos cuando fallaba un pase o un remate. Un Martí que, aparte de su estupenda planta de futbolista, lucía una abundante cabellera de ensortijados rizos. y podía haber pasado perfectamente por un cantante Pop de moda o una estrella de cine. De hecho en la  «Revista Barcelonista», semanario que defendía firmemente su forma de jugar y su alineación, acabarían sacándole cierto parecido con un actor italoamericano llamado Tony Musante, protagonista de una película de 1970 titulada «Anónimo veneciano» y bastante popular en su momento, cuyas escenas eróticas – algo subidillas de tono para los mojigatos estándares de la época .- fueron muy comentadas.

Era evidente, no obstante,  que Martí Filosía contaba con la plena confianza del mister inglés, que le va a alinear en casi todos los partidos, incluidas las eliminatorias de Copa frente al Español ( al que marcó un gol en el Camp Nou ) y el Celta de Vigo. Y cuando el sorteo deparó un atractivo Real Madrid – Barça en cuartos, el técnico británico le incluye también en el once de salida en el Bernabéu, junto a un recuperado Bustillo, pero el pésimo rendimiento del equipo en el coliseo blanco ( cae derrotado por 2 a cero, siendo el guardameta Reina, que evitó la goleada, el jugador más destacado ), hace que se caiga de la formación para el encuentro de vuelta, el histórico partido en el que el árbitro guipuzcoana José Emilio Guruceta Muro encendió el Camp Nou con una de las decisiones más polémicas de toda la historia del fútbol español. señalar como penalti una falta cometida por Quimet Rifé sobre el madridista Velázquez, producida fuera del área. El partido tuvo que suspenderse finalmente, debido al lanzamiento masivo de almohadillas y a la invasión del terreno de juego por parte de miles de indignados seguidores barceloneses, y va a traer mucha cola. El balance de la campaña recién finalizada mostrará también una franca mejoría en los números de Martí: 20 partidos disputados, y 7 tantos en su haber.

Terminada abruptamente  la temporada para el  Barça – el partido acabó con empato a uno, minutos antes de concluir el tiempo reglamentario -, el club va a realizar de cara al curso siguiente  un par de costosos fichajes que podían afectar directamente al status de Martí Filosía. Se trataba del delantero centro del Rayo Vallecano, Teófilo Dueñas, y del interior izquierda del Elche Juan Manuel Asensi. Dueñas procedía de la Segunda División, y a sus 24 años era aun una promesa, mientras que Asensi, que contaba con tan sólo 20, ya era una esplendorosa realidad, pues había debutado incluso con la Selección Española. Sin embargo el de Palafrugell va a tener la «suerte» de que ambos jugadores se lesionen de consideración y no puedan comenzar la competición, mientras que él va a seguir gozando de la plena confianza de Mister Buckingham. De modo que inicia la Liga como titular, desde su arranque en San Mamés, con un buen resultado, empate a uno en la Catedral. Al técnico inglés le agrada sobremanera su concepto del fútbol, aunque una buena parte de los aficionados barcelonesas le detestan, y pitan su nombre nada más que es anunciado por la megafonía del Estadio.

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La 70-71, empero, va a ser  su gran temporada, a pesar de que  la polémica no le abandonaría en ningún momento, pues ese público que no le traga sigue en sus trece, como antes ocurrió con el mismísimo Luís Suárez, diez años atrás, y poco antes con Charly Rexach y por razones similares, pues el gerundense y el Noi de Pedralbes tenían no pocos puntos en común como futbolistas: ambos eran eminentemente técnicos, muy cerebrales y más bien fríos, poco amigos de involucrarse en escaramuzas, sobre todo cuando veían que no podían sacar rédito de ellas. Martí va a alinearse en  casi todos los partidos, marcará algunos goles de bella factura, y también fallará un  par de penaltis. En  Altabix, frente al Elche, su error no influirá en el resultado final – pues el Barça va a imponerse por 0 a 1 sobre una auténtica laguna -, pero volverá a marrar otro máximo castigo de nuevo ante el Valencia, desperdiciando una jugada que podría haber cambiado el signo de la Liga. Los ches vencían por 0 a 1 cuando el árbitro sancionó con la pena máxima una entrada de Aníbal Pérez al azulgrana Juan Carlos. La va a lanzar el de Palafrugell, no demasiado fuerte ni colocada, y Abelardo, el guardameta valencianista, rechazará el esférico. Se esfumaba así la posibilidad de empatar el partido, que los de Di Stefano decantarían aun más a su favor con un segundo tanto, ya en las postrimerías del encuentro. La decisión de que fuera Martí el lanzador del penalti no fue muy feliz, y si pretendía insuflarle confianza en aquellas circunstancias, consiguió el efecto contrario, por más que el carácter del espigado delantero tampoco fuese tan proclive a la desmoralización como el de otros compañeros suyos. Al final de la liga catalanes y valencianos llegarían empatados a 43 puntos, pero los levantinos conquistaron el título por mejor goal average particular, ya que en Mestalla el Barça únicamente logró un empate a uno, meritorio pero insuficiente. Curiosamente, en el verano de 1969 el Barça había ganado el trofeo «Mohamed V» en Casablanca ( Marruecos ), al imponerse en la tanda de penaltis al Bayern de Munich gracias a cuatro lanzamientos consecutivos de Sisu, batiendo al mítico Sepp Maier

Martí Filosía comenzó también el torneo copero como titular, marcando un gol en la triste eliminatoria frente al posteriormente potente Villarreal (1 a 0 en «El Madrigal», un campo entonces muy diferente del actual, y 2 a 0 en el Camp Nou). En el partido de ida de la siguiente ronda, en San Mamés y ante el Athletic de Bilbao, se lesionó, y ahí ya terminó la temporada para él, aunque no para el Barça, que finalmente se coronaría Campeón de Copa tras derrotar al Valencia por 4 a 3 en una vibrante final, llena de incidencias y alternativas. En el plano estrictamente personal, Sisu había despachado sin duda su mejor campaña como azulgrana hasta la fecha: 35 partidos oficiales, siempre como titular, y 8 goles. Pero a la par iba a producirse también un acontecimiento que tendría gran influencia sobre el futuro del delantero de Palafrugell, la marcha de su máximo valedor, Mr. Buckingham. El técnico inglés presentó su renuncia, oficialmente por estar aquejado de serias molestias dorsales, y Agustí Montal va a fichar para sustituirle al entrenador de moda en el continente, el holandés Marinus Michels, que acababa de llevar al Ajax de Amsterdam a su primera Copa de Europa. Un Ajax donde brillaba con luz propia un joven flaco y escurridizo llamado Johan Cruyff.

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A LAS ÓRDENES DE MICHELS

Michels llegó a Can Barça precedido de la fama de ser un técnico duro e inflexible, muy amante de la disciplina, y posiblemente con la consigna de meter en cintura a una plantilla que a sus ojos no mostraba el nivel de profesionalidad exigible. El caso es que de buenas a primeras va a prescindir del concurso de Martí Filosía, pues sus características no encajaban dentro del perfil de futbolista que buscaba el holandés, a quien, por ejemplo, le iban mucho más los jugadores batalladores y aguerridos del tipo de Josep María Pérez, un modesto extremo izquierda catalán procedente del Mallorca, de Segunda División, al que Michels dio de inmediato un puesto fijo en el once titular, y al que llegó a calificar de «fuerza de la naturaleza».

La campaña 71-72, pues, resultó nefasta para Martí Filosía, así como también para el Barça, que empezó muy mal la Liga, siendo también eliminado tempranamente de la Recopa por el entonces desconocido Steaua de Bucarest, un club rumano  que volvería a cruzarse en su camino quince años más tarde. Luego los azulgranas se mantendrían imbatidos durante muchas jornadas, protagonizando una espectacular remontada que les llevaría hasta las puertas del título liguero, aunque una sorprendente derrota en la penúltima jornada frente a un Córdoba ya descendido les dejó finalmente con un palmo de narices. Sisu, no obstante, participaría muy poco, al no ser santo de la devoción de un Rinus Michels al que sus drásticos métodos le habían valido el sobrenombre de «Mister Marmol». De modo que, cansado de no jugar, Marti Filosía tomó la decisión de dar un paso adelante, y le entregó personalmente al presidente  Montal una carta solicitando que se le concediese la baja, y de esa manera poder firmar por otro club, pero su requerimiento no fue atendido. Tan sólo había sido alineado en 11encuentros, y la mayoría de ellos saliendo desde el banquillo.

La marcha de Dueñas y Bustillo en el verano del 72 – a pesar de la llegada del ariete granadinista Barrios – le va a abrir de nuevo un portillo a la esperanza. Porque, sorprendentemente, el mismo Michels que le había marginado en su primer año como técnico barcelonista, le iba a otorgar ahora su confianza en numerosas oportunidades, haciéndole ocupar la posición de interior derecho, al lado del canario Barrios como delantero centro, un fichaje que fue desinflándose paulatinamente. Y por tercer año consecutivo el Barça va a acariciar con la punta de los dedos el tan ansiado título de Liga, que al final volvería a escapársele una vez más, en esta ocasión rumbo a las vitrinas del Atlético de Madrid. Tampoco la competición europea de turno – la Copa de la UEFA, en la que el Barça tomaba parte por vez primera – le fue favorable, al igual que la Copa, donde la afición tuvo que pasar por el bochornoso trance de ver caer eliminado a su equipo a pies de un Sevilla que militaba entonces en Segunda División. Martí, en lo personal, no podía quejarse, pues había disputado un total de 30 partidos -casi todos como titular-, con un balance de  6 goles marcados .

De cara a la temporada 1973-74 se va a introducir  una gran novedad en nuestro campeonato: por primera vez en once años, la Federación Española de Fútbol permitiría la inscripción de dos jugadores extranjeros por equipo, levantando así una veda que ya se prolongaba desde 1962, tras el fracaso – relativo, pues España resultó eliminada por quienes a la postre serían los dos finalistas, Brasil y Checoeslovaquia – de Chile. Pero, por desgracia para Martí Filosía,  los dos futbolistas elegidos por el Barça actuaban en su misma zona,  y eran ambos cracks de categoría mundial, el peruano Hugo «Cholo» Sotil y el holandés Johan Cruyff, sobre todo el segundo de ellos. Esto significó el principio del fin del de Palafrugell como jugador azulgrana, pues ya apenas va a volver a asomarse al once titular ( 8 partidos en dos años ). Su última aparición como azulgrana en un encuentro oficial tendrá lugar el 6 de abril de 1975, en Balaidos, con victoria del Celta por 1-0. Así formó el Barça en la despedida del controvertido Sisu: Sadurní; Rifé, Gallego, Migueli, Albaladejo; Costas, Juan Carlos, Martí Filosía; Heredia, Clares y Pérez. Su contrato ya no será renovado. y el club dará la baja.

DEL SANT ANDREU  A LA TIENDA DE ANTIGUEDADES

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Una vez fuera del Barça, a cuya disciplina había pertenecido durante más de una década ( no hubo, sin embargo, partido de homenaje, a diferencia de lo ocurrido con jugadores que habían permanecido en el club blaugrana durante similar período de tiempo ), Martí Filosía no va a abandonar la práctica activa del fútbol. Se enrolará en el Sant Andreu, equipo representativo de la barriada barcelonesa del mismo nombre, que militaba entonces en Segunda División. Allí va a actuar durante las temporadas 1975-76 y 1976-77, con un balance de 66 partidos de Liga y 13 goles, y será al finalizar esta última campaña, coincidiendo con el descenso de categoría del conjunto, cuatribarrado, cuando decida retirarse, aun sin haber cumplido los 32 años de edad. A partir de dicho momento se desvinculará por completo del mundo del fútbol, y volverá a su localidad natal, Palafrugell, a trabajar en el negocio de antigüedades familiar y a disfrutar de los suyos y de la vida, tras bastantes años de presión e incesantes viajes. A juzgar por sus escasas declaraciones, Martí Filosía va a disfrutar realmente trabajando con las manos, restaurando muebles y los más diversos objetos, hasta el momento de jubilarse también de dicha actividad. Ha recibido algunos discretos homenajes, en recuerdo a su dilatada trayectoria azulgrana, y ahí sigue, como uno de los futbolistas más atípicos que hayan vestido jamás de azul y grana, con su aventajada estatura y su tupida cabellera, ahora ya encanecida por el paso del tiempo, el hombre que un día, sin proponérselo en absoluto, dividió a la afición del majestuoso Camp Nou.




Joaquín Vázquez. Primer extremeño olímpico

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Es relativamente conocido que el primer jugador de la selección nacional de fútbol (y primer deportista olímpico) de Extremadura fue Joaquín Vázquez. Aunque en ocasiones se confunde su segundo apellido (era González, es fácil encontrar Fernández e incluso Encinas) (1) y su fecha de nacimiento mil veces publicada y copiada de un artículo a otro, de un libro al siguiente, es incorrecta.

Como podemos comprobar en su Acta de Nacimiento procedente del Registro Civil de Badajoz (2) nació el 26 de agosto de 1897 y no el 9 de noviembre del mismo año como siempre se ha dicho. Su padre era un carabinero gallego llamado Camilo Vázquez Villar, su madre Concepción González Almeida, natural de Salamanca.

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Cuando era muy niño su padre fue trasladado a otra frontera, a Irún (también puede encontrarse en algún sitio que nuestro protagonista nació en la ciudad guipuzcoana) (1). Allí fue donde el joven Vázquez se inició en el fútbol (mientras trabajaba de aprendiz en una zapatería) en las filas del Deportivo Irunés (1909). Posteriormente pasaría al Racing de Irún (1914), club que al fusionarse con el Sporting dio lugar al Real Unión de Irún. Al hacer el servicio militar en Galicia (1919-20) jugó en el Racing de El Ferrol y en el Deportivo de la Coruña. En la época de su traspaso de El Ferrol a La Coruña fue convocado para los Juegos Olímpicos de Amberes 1920 y aún hoy es motivo de cierta polémica dilucidar si era jugador de un club u otro cuando debutó como internacional. En Amberes sólo jugó el partido: contra Bélgica (única derrota española, 1-3).

Tras la aventura olímpica jugó nuevamente en Irún (1921-25) y en el Deportivo (1925-28), acabando su carrera en la Cultural Leonesa (1928-30).

Falleció en 1965, su hijo Santiago (nacido en Irún, 02-03-1924) también fue futbolista (Real Sociedad, Gimnàstic de Tarragona, Celta de Vigo y Racing de Santander).

Joaquín Vázquez González (Badajoz, 26-08-1897) debe ser recordado como el primer olímpico y jugador internacional extremeño, aunque desde el País Vasco pueda ser legítimamente reivindicado también.

(1) http://www.coe.es/COE/bd_perso.nsf/2012FDeportistaN3?OpenForm&query=3259*&DEPORTISTA=2144*

(2) Acta de Nacimiento de Joaquín Vázquez González, Registro Civil de Badajoz.




Flotats: un secante de los años 50

Los grandes equipos, los equipos míticos, esos conjuntos de leyenda que quedan indeleblemente fijados en la historia del fútbol y en la memoria colectiva, inmortalizados en imágenes que vencen al tiempo y alineaciones recitadas de carrerilla, precisan tanto de la aristocracia de los cracks geniales, capaces de resolver un partido en una sola jugada,  como del proletariado de los obreros del balón, absolutamente necesarios para el equilibrio y la amalgama de esfuerzos. Y en el gran Barça de los años 50 del pasado siglo, el que va desde las Cinco Copas conquistadas en 1952 bajo la égida del técnico eslovaco Ferdinand  Daucik hasta el glorioso bienio 58-60 a las órdenes de Helenio Herrera, el trabajo sucio, la labor sorda y callada de romper el ritmo del  adversario, la tarea de incordiar y anular a las estrellas rivales  y abastecer de balones a los artistas propios , tenían un nombre:  Isidre Flotats i Vilanova.

FC Barcelona 1952-1953.

FC Barcelona 1952-1953.

A mediados de dicha década, poco después de la llegada de Alfredo Di Stefano al fútbol español, se hizo famoso el marcaje realizado por un jugador de nombre Mangriñán sobre la «Saeta Rubia». Sucedió en el partido Real Madrid-Valencia del 12 de septiembre de 1954, correspondiente a la primera jornada de la liga 54-55, un encuentro que sorprendentemente ganarían los «chés» por 1 a 2 ( el Madrid era entonces el vigente campeón liguero ). El hecho dio lugar a que a partir de dicho momento se hablase de un «marcaje mangriñanesco» cada vez que un futbolista «secaba» a la figura contraria merced a un pegajoso control, anticipándose a sus acciones y obstaculizándolas todo lo posible Pero de Mangriñán – pasados aquellos 90 minutos de gloria en Chamartín – nunca más se supo, mientras que de nuestro hombre, Isidre Flotats, se seguiría hablando largo y tendido.

Había nacido Flotats  un 2 de junio de 1927 en la pequeña población barcelonesa de Pont de Vilumara, en la comarca del Bagés, no lejos de Manresa, una zona que le ha dado al Barça talentos como Estanislau Basora, Jordi Vila, Antoni Camps, Lluís Pujol  o el propio Pep Guardiola, sin ir más lejos. De pequeño formato – 1,61 metros y 60,5  kilos de peso – , pero fibroso y rapidísimo gracias a la práctica del atletismo en sus años juveniles, Flotats comenzó a labrarse una reputación en conjuntos catalanes de segundo orden tales como el Terrassa o el Badalona en los tramos finales de la década de los 40, para llegar a la Primera División justo en el ecuador del siglo, en 1950, fichando por el RCD. Español.

Flotats con la camiseta del Espanyol

Flotats con la camiseta del Espanyol

En su primer curso como periquito formó parte del equipo que el 15 de abril de 1951 derrotó estrepitosamente al Barça por 6 a 0, marcador que todavía a fecha de hoy continúa siendo la mayor goleada producida entre ambos equipos en torneos de ámbito nacional. Fue aquel un partido curioso, ya intrascendente para el Barça aunque no para los españolistas – se disputaba la jornada 29 y penúltima del campeonato – y en el que el entrenador azulgrana Ferdinand Daucik alineó a Calvet, habitual lateral, como delantero centro, e hizo también que sus pupilos empleasen la táctica del fuera de juego, planteamiento que a todas luces fracasó a tenor del contundente resultado.

En Sarriá estaban poniéndose entonces los cimientos de uno de sus conjuntos más recordados, aunque muy efímero, el denominado «Equipo del Oxígeno», que en el transcurso de la temporada 52-53, y a las órdenes del técnico argentino Alejandro Scopelli, lideraría la Liga sorprendentemente durante sus dos primeros tercios, insólita proeza en la que tal vez tuviera algo que ver el hecho de que los once periquitos de turno inhalasen  mediante caretas dosis de oxígeno  durante los descansos. Pero Flotats no llegaría a disputar  junto a los Domingo, Argilés, Parra, Arcas, Marcet, Mauri y compañía aquel reñido campeonato en el que finalmente se impondría el Barça, porque desde el verano de 1952 ya formaba parte integrante de la plantilla azulgrana.

Avalado por su buena trayectoria en el Español – aunque en su segunda y última temporada con los blanquiazules había jugado poco a causa de una importuna lesión, lo cual supuso que le dejaran marchar al «eterno rival» -, Samitier, entonces secretario técnico del Barça, apostó por él, y el pequeño centrocampista del Pont de Vilumara no le defraudaría, pues se va a hacer muy pronto con un puesto como titular en la medular blaugrana ( 24 partidos en su primera   Liga como culé ), reemplazando nada menos que al internacional y mundialista Mariá Gonzalvo, Gonzalvo III, un extraordinario jugador que, no obstante, comenzaba por aquel entonces su natural declive. Formando línea media con el joven Andreu Bosch, Flotats va a conseguir el doblete, Liga y Copa – segunda vez consecutiva que lo lograba el conjunto de Les Corts -, en una temporada 52-53 marcada por la dolencia tuberculosa de Kubala y su casi milagroso restablecimiento. El curso siguiente, el 53-54, también nuestro menudo y fibroso hombre sería un habitual de las alineaciones – 22 encuentros – , aunque el Barça no pudo reverdecer los laureles conquistados en las últimas campañas, puesto que en el torneo de la regularidad se estrelló contra el Real Madrid ( club que tras un confuso y nunca del todo bien aclarado  contencioso, se había hecho con los servicios de un tal Alfredo Di Stefano ), mientras que en la Copa el Valencia le pasó por encima en la final ( 3 a 0 ), el famoso partido en el que el guardameta «che» Quique se encaramó al larguero de una de las porterías del coliseo madridista – aun no bautizado como «Santiago Bernabéu» -, sentándose en él en señal de alegría tras la victoria de los levantinos, en un choque en el que el Barça no pudo contar con su gran estrella, Kubala, lesionado de gravedad en una rodilla en San Mames. Pero al menos en lo personal no todo iban a ser sinsabores para Flotats, ya que el 31 de mayo de 1954 va a  formar parte de la Selección Española «B» que derrotaría a su homóloga de Francia en Bayona por 0 a 2. Esta fue la alineación del combinado nacional: Busto; Martín, Parra, Segarra; Flotats, Mújica; Cruellas, Arza, Arieta, Marcet y Tejada. Marcaron los goles su compañero de equipo Justo Tejada y el bilbaíno Arieta, uno en cada tiempo.

A partir de la temporada 1954-55, y ya sin Ferdinand Daucik en el banquillo de Les Corts -sustituido por el italiano Sandro Puppo -, a Flotats le va a resultar más difícil entrar en el equipo regularmente, pero cuando lo hace – 17 presencias en Liga – , acostumbrará a  ser  con la misión de marcar férreamente al más peligroso de los adversarios, y de ese modo se le encarga la vigilancia de Di Stefano en los dos enfrentamientos ligueros.

Flotats marcando a Di Stéfano

Flotats marcando a Di Stéfano

Sin embargo, en el curso 55-56, con Platko como nuevo entrenador azulgrana, ya puede considerarse que ha perdido definitivamente la titularidad. La consolidación  de Sigfrid Gracia como lateral izquierdo titular, desplaza de dicha demarcación nada menos que a Segarra, y este pasa a ocupar un puesto en la medular, junto a Andreu Bosch, en detrimento de Flotats. No obstante Isidre continúa siendo un recurso muy válido para los partidos comprometidos, sobre todo en campo contrario. De sus siete actuaciones ligueras, seis lo serán lejos del feudo barcelonesa, y ocupando teóricas posiciones que le eran extrañas, como sucedió, sin ir más lejos, en el partido decisivo para dilucidar el título, en San Mames, frente al Athletic de Bilbao, en la vigesimoctava jornada, con triunfo de los leones por un gol a cero, marcado por Maguregui, resultado con el que los rojiblancos daban un paso de gigante en sus aspiraciones de conseguir el campeonato, algo que lograrían dos semanas más tarde. Estas fueron las alineaciones de ambos equipos en tan trascendental encuentro: por el Athletic, Carmelo; Orúe, Garay, Canito; Mauri, Maguregui; Arteche, Marcaida, Arieta, Uribe y Gainza, y por el Barça, Ramallets; Seguer, Biosca, Gracia; Bosch, Segarra; Mandi, Villaverde, Flotats, Kubala y Manchón.

De cara a la temporada 56-57 se produce un nuevo relevo en la dirección técnica del Barça. Domenec Balmanya sustituye a Platko, y el flamante entrenador llega con la idea de «deskubalizar» el equipo ( parafraseando lo que por aquellos días, a partir del XX Congreso del PCUS, estaba haciendo Nikita Kruschev en la URSS, esto es, «desestalinizar» el país, borrar la impronta del todopoderoso Camarada Stalin, muerto tres años atrás ). A nivel del Barça, ello se traduce en un intento de reducir la excesiva dependencia que el conjunto culé tenía con respecto a un Laszi Kubala ya muy castigado por las lesiones, entregando paulatinamente la manija del equipo a un joven y talentoso jugador gallego llamado Luís Suárez, al cual iban a acompañar algunas de las nuevas perlas de la cantera barcelonista y catalana, los Olivella, Rodri, Gensana, Vergés, Ribelles  o Coll. En estos nuevos planes no va a tener sitio un Flotats que ya se acercaba a la treintena y que tan sólo se va a asomar al once titular en un par de ocasiones, una en Liga y otra en Copa, aunque esta última significativamente tendrá lugar en el Santiago Bernabeu, frente al Real Madrid y ante su viejo «amigo» Alfredo Di Stefano. De modo que puede decirse que, aun mínimamente, nuestro hombre también colaboró en el brillante triunfo barcelonista en la entonces oficialmente denominada «Copa de Su Excelencia el Generalísimo», que se adjudicarían los azulgranas al batir en la final – la única final barcelonesa de la historia, hasta ahora – al RCD. Español por 1 a 0, tanto marcado por el delantero valenciano Sampedro en los estertores de un partido disputado en el destartalado Estadio de Montjuïc.

En la campaña 57-58, con el Camp Nou recién estrenado – Flotats tomó parte en el encuentro inaugural, frente a la Selección de Varsovia, saliendo en la segunda parte y quedándose con el balón a la finalización del mismo -, Balmanya tan sólo confía en él en cinco compromisos oficiales, tres de Liga ( uno en el «Bernabéu», donde se alinea con el número 7 a la espalda ) y los otros dos contra la Selección de Birmingham en la Copa de Ferias. Pero el menudo futbolista, lejos de desmoralizarse, no descuida en absoluto su puesta a punto, para tratar de rendir a la perfección en las contadas ocasiones en las que el «Mister» le otorga su confianza. Antes de que finalice aquella temporada Helenio Herrera reemplaza a Balmanya en el banquillo, pero no puede decirse que con el nuevo preparador vaya a variar  sustancialmente la situación de Flotats, convertido en suplente de lujo, especializado en solventar de tarde en tarde papeletas peliagudas. Por ejemplo, forma en el equipo que, el 26 de octubre de 1958, vapulea al Real Madrid, entonces vigente campeón de Liga y de la Copa de Europa, por 4 a 0 en el Camp Nou, con tres tantos del brasileño Evaristo y otro de Tejada ( dos jugadores que, curiosamente, pasarían al conjunto merengue algunos años más tarde ). Tal vez por la fuerza de la costumbre, algún periodista escribió en su crónica que el de Pont de Vilumara le había hecho un excelente marcaje a Di Stefano, cuando la verdad es que quien se ocupó de vigilar aquella tarde a «la Saeta Rubia» fue su compañero Sigfrid Gracia, que por supuesto despachó un magnífico encuentro, secando a Alfredo como si del mismísimo Flotats se tratase.

Barça 4 – Madrid 0

Barça 4 – Madrid 0

Participaría como titular en otros seis encuentros ligueros, entre ellos el del Metropolitano, donde el Barça se proclamó campeón matemáticamente, y el siguiente en el Camp Nou, frente al Real Oviedo, recibiendo el homenaje de la afición culé en aquella campaña triunfal en la que los azulgranas pulverizaron todos los récords (de victorias, de puntos y de goles marcados )

La siguiente temporada, 1959-60, iba a ser la última de Flotats como barcelonista.

Español – Barça 1959-1960

Español – Barça 1959-1960

Interviene poco, como de costumbre ( tan sólo tres encuentros de Liga, pero uno de ellos trascendental, en Sarriá frente al Español, y también en los dos de las semifinales de la Copa de Europa ante el Real Madrid, con triunfo de los merengues en ambos ). Podemos decir, pues,  que se despide en su linea habitual, y ya a punto de cumplir los 33: dando siempre la cara en los envites más comprometidos, como el magnífico jugador de club que fue. Va a poner el punto final a su carrera como futbolista en activo en la siguiente temporada, la 1960-61, reforzando las filas del recién ascendido RCD. Mallorca. Detrás quedarán 127 partidos disputados en Primera División, con 3 goles anotados, y 149 apariciones oficiales en total con la camiseta del Barça, cifras que hoy tal vez puedan parecernos algo parcas, pero que habida cuenta de la enorme competencia que tuvo que afrontar entonces , se nos antojan muy meritorias. Reintegrado a la disciplina del Barça, dirigiría durante años al equipo de Aficionados, para dedicarse con posterioridad a sus negocios inmobiliarios. Hoy es uno de los decanos de los veteranos blaugranas, junto a nombres tan destacados como los de Ramallets, Seguer o Biosca.




Homenaje a Alfred Mills. El único extranjero fundador del Athletic.

Alfred Edward Elvin Mills Lizard

(Cornwall, Reino Unido, 15 de diciembre de1874) – (Guecho, Vizcaya, 15 de octubre de 1929).

«Perder o ganar no tiene importancia, lo importante es jugar fuerte, limpio y divertirse» (Alfred Mills).

Alfred Mills “Alfredo el inglés”, de pie, tercero por la izquierda, en una formación de su Athletic Club bilbaíno.

Alfred Mills “Alfredo el inglés”, de pie, tercero por la izquierda, en una formación de su Athletic Club bilbaíno.

¿Cómo llegué hasta John Robert Mills?. Es algo que tengo que agradecer a dos personas. En primer lugar a Marcelo Cavichio Unti, presidente del Instituto Brasileiro de História y Memória do Esporte (IBHME), que hizo lo posible por ponerme en contacto con John y al propio John, que nunca puso ningún impedimento en conocerme, muy al contrario, encontré nada más que facilidades en él.

John es nieto de Alfred Mills, el único extranjero de las 33 personas que fundaron el vizcaíno Athletic Club.

Alfred estuvo presente en la reunión del Café García del 11 de junio de 1901 en la cual se aprobaron los estatutos del Athletic. En aquéllos inicios fue nombrado capitán del segundo equipo y por tanto, miembro de la primera junta directiva. Formó parte de la primera alineación del Bizcaya (coalición de jugadores de Athletic Club y Bilbao FC) que se enfrentó a un team extranjero. Fue en Burdeos, frente al Burdigala, venciendo los vizcaínos por cero goles a dos. También formó en la primera alineación athlética que se enfrentó al Madrid FC (actual Real Madrid CF y en aquella temporada llamado Madrid-Moderno por haberse fusionado con el Moderno FC) el 24 de abril de 1904. En esta ocasión vencieron los leones por 2 goles a 1 de los merengues.

En este trabajo quiero mostraros unas pinceladas de cuatro generaciones de esta familia tan unidas al fútbol español, y al Athletic  en particular, a pesar de las vicisitudes de la vida.

Para ello, que mejor que nos ponga el propio John en el camino. En primer lugar vamos a disfrutar de un relato de una entrevista que le hizo el Profesor José Augusto Dias Jr.

Facultad Cásper Libero – 2008

Disciplina: Historia Contemporánea

Curso: Periodismo


Ejercicio de Historia oral

Relato de la entrevista con John Robert Mills

Clase 1º A de Periodismo

Vasco de nacimiento e inglés de corazón y pasaporte, John Robert Mills nació el día 13 de mayo de 1938, año en que el Athletic de Bilbao, club fundado por su abuelo, único fundador británico junto a 32 vascos, y su «primer» equipo de corazón, cumplió 40 años.

Su padre y su abuelo trabajaron en la misma empresa de telégrafos, y por eso nació en España. En la época de la Guerra Civil Española, Franco nacionalizó las empresas inglesas. De esta forma, su familia fue trasladada de Bilbao a Vigo, ciudad española en la que él nació. Vivió también en Perú, Inglaterra y Brasil. Apasionado por el fútbol, y profundamente ligado al Athletic de Bilbao, Mills cuenta mayores detalles sobre su trayectoria personal y la de su familia, siempre relacionando su historia con la historia del deporte que marcó su vida.

Para comprender la vida de Mills, es preciso tener una noción de historia de sus antepasados. Su abuelo, el señor Alfred Mills, inglés de nacimiento, fue a Bilbao allá por el siglo XIX. Trabajaba en una empresa de telégrafos. Alfred ya jugaba al fútbol en Inglaterra, pero al llegar a España sintió la falta de este deporte tan británico. Siendo así, junto a otros 32 vascos, fundo el Athletic de Bilbao, en 1898. Jugo en el equipo hasta 1904, después se hizo director y falleció en la propia ciudad.

Su padre, también John, como él, trabajó en la misma empresa de telégrafos. Más tarde, durante la Guerra Civil, su padre pidió el traslado a otro lugar. Es enviado a Vigo, ciudad marítima que tenía comunicaciones, vía telégrafo, con el exterior. En esa ciudad es donde nacería John Robert (hijo). Con todo, es enviado a Inglaterra y, con la tensión de la II Guerra Mundial, cada vez más aguda, sus padres piden a la empresa que nuevamente los traslade. Son enviados a Lima, pues John habla español fluidamente.

John Robert llegó a Lima con cuatro años. Allí cursó la antigua Primaria y fue a Inglaterra a cursar los siguientes estudios. En Inglaterra, conoció otra de sus grandes pasiones, el Arsenal. Mills pasaba sus vacaciones en Lekeitio, un bonito pueblo costero del País Vasco. Para él eso era muy divertido, pues salía un poco de la niebla y el frío inglés.

En 1956 retorna a Lima y comienza a trabajar en Goodyear, mientras cursaba Administración. En 1962 cambia de empresa (se marcha a Atlantis) y asiste a la Copa del Mundo de Chile. Fue una de las experiencia más sabrosas de su vida. Durante el torneo conoció personas de varios lugares del mundo e hizo amistad, sobre todo con un grupo de mexicanos, con los cuales mantuvo contacto durante cinco años. Además de eso, conoció a varios jugadores vascos del Athletic de Bilbao, que estaban con la Selección Española, con los cuales tuvo oportunidad de conversar. Asistió a todos los partidos de Brasil, por una curiosa coincidencia, ya que hasta entonces no había tenido vínculos con el país.

Después del Mundial, retorna a Perú. Comienza a trabajar en Atlantis y una de las mayores diversiones era ir al estadio local y asistir a los partidos de los equipos brasileños que visitaban el país andino. En aquélla época, el Santos de Pelé y Pepe, el Botafogo de Didí y Garrincha, el River Plate de Labruna y Lostau, o el Palmeiras de Oberdan y Jair da Rosa Pinto eran verdaderos equipos. Mills quedó enamorado del fútbol brasileño. Otra historia interesante fue cuando pudo jugar con Didí. A mediados de la década de 1960, el Príncipe Etíope de Rancho (1) salió del Botafogo y fue a dirigir al Sporting Cristal de Perú. Poco antes Mills jugó un partido de fútbol con el equipo inglés del Lima Cricket Club junto con el «maestro».

En 1967 la empresa le llamó para marchara Brasil. A priori era para quedarse apenas cuatro años, para hacer un curso de marketing. Después de dos años su jefe le propuso que se quedase aquí definitivamente. Mills consideró la propuesta. Pensó. Y, treinta segundos después, dijo que aceptaba. Aquí en Brasil, antes de conocer a su mujer, conoció su tercera gran pasión: el Sport Club Corinthians Paulista. A pesar de que el club no ganó nada en los últimos diez años, Mills, influido por un colega de trabajo, se sumó a la pasión albinegra.

Un lugar importante para la adaptación de Mills fue el Sao Paulo Athletic Club – SPAC, asociación fundada por ingleses (curiosamente el mismo día de su aniversario, pero cincuenta años antes) que practicaban deportes oriundos de la Tierra de la Reina. El «padre del fútbol brasileño», Charles Miller, jugó al fútbol en ese club. Mills se encontraba muy a gusto en la institución. Practicaba deportes (principalmente el fútbol) y convivía con personas que tenían cultura y ascendencia similar a la suya.

Incluso allí, conoce a su futura esposa, Mónica, anglo-argentina. ¿Cómo?. Jugando al balón con sus hermanos. Con ella tuvo tres hijos: Lawrence Alfred, el mayor; Robert Stuart y Charles John. Estando casado, continuó frecuentando el club y, obviamente, a jugar al fútbol con los amigos. El SPAC le transmitía una sensación de confort y seguridad, tanto que los hijos pasaron muchos momentos de su infancia allí.

Mills no consiguió contener su pasión por el fútbol siguiendo «apenas» a tres equipos y practicando deporte todos los fines de semana hasta los sesenta años.

Existe también el escritor John Mills. Como hombre de letras publicó dos libros sobre Charles Miller: Charles Miller, el padre del fútbol brasileño y Charles Miller 1894, 1994 (este último a pedido del club).

Actualmente, uno de sus entretenimientos es frecuentar las reuniones del grupo de preservación de la Memoria del Fútbol, o Memofut. En este momento, hay periodistas como Sérgio Xavier, Paulo Vinícius Coelho y Celso Unzelte y otros fanáticos del fútbol, anónimos ( de esos que tienen material bastante peculiar). Mills ya escribió artículos para la revista Trivela.

Conclusión.

Durante el encuentro Mills fue bastante solícito y accesible. Lo curioso durante la entrevista fue que siempre encajaba el fútbol en sus respuestas. Por tanto,

El fútbol está íntimamente ligado a su vida. Es imposible imaginar un Mills sin él.

Otro punto interesante, resaltado por él mismo, fue su lado inglés. Orgullosamente británico. Relaciona el hecho de haber pasado por muchos lugares y vivido muchas experiencias al espíritu aventurero y emprendedor tan inherente a los ingleses. Es un hombre sin miedo y al mismo tiempo afable. Siempre de buen humor y cordial, sea por correo electrónico, sea personalmente.

Tras este interesante relato podemos conocer aún mejor a John escuchándole a través de Radio Euskadi, con motivo de la final de la Liga de Europa que disputaron el 9 de mayo de 2012 en Bucarest, su Athletic bilbaíno contra su antaño filial, ese día no tanto, Club Atlético de Madrid. En la grabación también participan sus hijos, Lawrence y Robert. En este programa participó igualmente el dibujante Forges, athlético de pro.

Este es el enlace:

http://www.eitb.com/es/audios/detalle/882689/la-aficion-athletic-volcada-equipo–audio-boulevard/

No puedo por más que dar la razón al Profesor José Augusto cuando hace las consideraciones sobre John. Para mí es igualmente un «gentleman». Y si en algún lugar he leído, que lo he leído, que su abuelo era un personaje simpático, esto es algo que John ha heredado también.

«Un partido es efímero, la amistad es duradera» (John Robert Mills).




Jones, el bilbaíno de Fernando Poo que no pudo jugar en el Athletic

Aunque Miguel Jones Castillo (27-X-1938) naciese en Santa Isabel, hoy Malabo y entonces capital de la Guinea Española, llegaría a Bilbao con su familia siendo niño. Se formó junto al río Nervión como persona, al tiempo de hacerse futbolista entre el cemento de un patio colegial en Lecaroz, Navarra, y los campos de tierra vizcaínos donde jugara con el equipo universitario de Económicas. Fuerte, ágil, dueño de potentísimo salto, sonriente siempre y con cara de angelote bueno, similar a la de aquellos inmortalizados en microsurco por Antonio Machín, el destino lo reservaba para marcar goles. Cualquiera diría que su meta estaba en el Athletic. Pero Jones había nacido en el África Ecuatorial y su piel de charol brillante no pasaba desapercibida. Hoy, sin duda habría sido un canterano más en las instalaciones rojiblancas de Lezama, un buen refuerzo para el ataque de San Mamés. Aquellos, en cambio, eran otros tiempos. Más fundamentalistas por cuanto a la idiosincrasia del club se refiere. O sencillamente, menos necesitados de refuerzos.

Ferdinand Daucik, entonces entrenador del Athletic -Atlético de Bilbao, por ceñirnos a la nomenclatura de esa época-, debió descubrirlo mientras avasallaba a otros estudiantes. Entusiasmado ante sus imponentes condiciones, quiso llevárselo al Athletic aún tropezando con la inicial negativa de Don Wilwardo, padre del muchacho. Daucik, que  no solía aceptar sin más ni más cualquier no, continuó insistiendo. ¿Podía haber algo más grande para un «bilbaíno» que pertenecer al Athletic?. El chico tendría que  compaginar los estudios con la práctica deportiva, ¿y qué?. Otros lo hacían sin mucha dificultad en aquella plantilla. Don Wilwardo, sin duda presionado por la ilusión de su hijo, otorgó finalmente el pláceme. Al fin y al cabo tampoco a él le faltaban motivos para sentirse medio bilbaíno. Había estudiado en «el bocho» y uno de sus grandes amigos, con el que además llegó a jugar en un modestísimo equipo de preguerra, era el padre de «Beti» Duñabeitia, quien transcurrido algún tiempo acabaría convirtiéndose en presidente rojiblanco.

Miguel Jones estuvo entrenando alrededor de un mes con la primera plantilla del Athletic, aún sin ficha federativa. E incluso el 6 de enero de 1956 tendría su regalo de reyes, al alinearse con las figuras rojiblancas en un amistoso contra el Indauchu. Recuerdo imborrable, aunque carente de continuidad, pese al empeño que Daucik pusiera. Las cosas en el Athletic eran como eran, y desde la directiva nadie hizo amago de dar su brazo a torcer. Resignado, el técnico checo concluyó recomendándolo al Baracaldo. Jones contaba 18 años y tuvo bastante con media temporada en 2ª División para hacerse notar. Lasesarre y el barro que se formaba sobre aquel terreno durante los lluviosos inviernos, parecían hechos a medida de sus condiciones. Si nadie lograba competir con él en la disputa de balones colgados, su potencia no exenta de clase en una época de arietes-tanque, bastaba para traer en jaque a las defensas. Corrían buenos tiempos para el fútbol vizcaíno, y hasta para el vasconovarro en general. Con el Athletic, Osasuna y Real Sociedad de San Sebastián entre los más grandes, y Baracaldo, Sestao, Indauchu, Alavés y Eibar en 2ª, el vivero parecía garantizado. Así las cosas, entre tan pródiga cosecha y debido al pobre rendimiento colectivo de los fabriles, a la postre descendidos, su campaña quedó oscurecida en los  medios de difusión. No pasó en cambio desapercibido ante la pupila de Jaime de Olaso, presidente y alma máter de un Indauchu magnífico, por cuyo vestuario desfilaban año tras año los jóvenes del ámbito territorial con más porvenir.

Daucik en primer plano, seguido por Carmelo Cedrún, Arteche y Arieta I. El entrenador checo quiso tener a Jones en la plantilla, durante su brillante etapa bilbaína. Puesto que el empeño resultara inútil, debió esperar 3 años hasta llevárselo a otro Atlético: el de Madrid

Daucik en primer plano, seguido por Carmelo Cedrún, Arteche y Arieta I. El entrenador checo quiso tener a Jones en la plantilla, durante su brillante etapa bilbaína. Puesto que el empeño resultara inútil, debió esperar 3 años hasta llevárselo a otro Atlético: el de Madrid

La temporada 1957-58 ya la inició en Garellano, campo propiedad del Ejército donde disputaban los indauchutarras sus choques como equipo local. Le acompañaba desde Lasesarre el defensa Luis Axpe y debía hacerse un hueco entre las varias novedades de esa campaña para la línea atacante: Javier Barrena, un delantero tosco, aunque efectivo rematador, procedente del Bermeo; Julio Beascoechea, del Basconia, recién ascendido a 2ª para suplir al Baracaldo; Jimy, del Padura de Arrigorriaga; y hasta Gonzalo Elorduy e Isidro Aizpurúa cuando el balón ya había echado a rodar, ambos del Arenas. Aquel equipo, compuesto por un puñado de jóvenes en formación, era realmente soberbio, como acredita un simple repaso a su plantilla: Cobo en la portería (después en el Sevilla, Mallorca y Pontevedra); para la defensa Azcueta (luego Betis y Pontevedra), Eusebio Ríos (valladar bético durante un decenio) y Axpe (años más tarde también efímero jugador de 1ª); en la medular Isasi (indiscutible en el Zaragoza de «Los Magníficos»); y por delante, generando ocasiones de gol, el futuro internacional Chus Pereda (Real Madrid, Sevilla y Barcelona), Coque (hubiese podido ser un futbolista grande sin tomarse la vida a broma durante su estancia en el Celta), Gogénuri, Sasía (ambos con clase, aunque quizás no muy necesitados del fútbol para labrarse un porvenir) y el propio Jones. En el banquillo nada menos que Rafael Iriondo, extremo derecho de una delantera que toda España recitaba hasta dormida, forjándose como el gran técnico que luego fue.

Ese ejercicio el Indauchu tejió un fútbol primoroso, clasificándose en 4ª posición, por detrás de Oviedo, Sabadell y Santander -entonces no Racing, sino Real- y adelantando al Condal, filial del Barcelona, Rayo Vallecano, Alavés, Gerona, Ferrol, Coruña o Tarrasa, entre otros. Todo un triunfo para quienes no podían permitirse el lujo de ascender, para quienes traspasaban sistemáticamente a sus estrellas mas cotizadas y apenas conocían un balance sin números rojos. El campo de Garellano, además, se hallaba a escasos 300 metros de San Mamés. ¿Por qué no podía soñar Jones con cubrir algún día tan exigua distancia?. Las quimeras, ya se sabe, son gratuitas. Aunque en su caso, incluso si representaran algún desembolso, bien hubiera podido permitírselo. Su familia no era precisamente de las necesitadas. Bien al contrario, gozaba de viento a favor introduciendo, distribuyendo y comercializando maderas de Guinea, principal riqueza de la aún colonia o «provincia de ultramar», por toda la vertiente cantábrica.

La temporada 1958-59 comenzó el Indauchu sin Pereda (traspasado al Real Madrid por 850.000 ptas.), ni Cobo y Ríos (en el Sevilla y Betis respectivamente, a cambio de 1.800.000). Pese a todo, con un tercer puesto superaría la clasificación anterior. Fue el gran año de Jones, aunque tuviese que renunciar a su sueño. Porque el Athletic, y en realidad toda la prensa bilbaína, jamás llegaron a verlo como posible refuerzo.

Miguel Jones, en su época más prometedora.

Miguel Jones, en su época más prometedora.

Apenas doce meses antes había ocurrido todo lo contrario respecto a Pereda,  por quien la directiva de San Mamés estuvo muy  interesaba. Forzaron contactos, se barajaron cifras y hubo negociaciones, de las que se hicieron amplio eco los medios locales. ¿Podía lucir el escudo del Athletic un muchacho nacido en Medina de Pomar?. ¿Cabía hacer sitio a los burgaleses, sin emborronar toda una filosofía social?. Según José Mª Mateos, director de «La Gaceta del Norte», rojiblanco furibundo y reconocida autoridad en la materia, nada lo impedía. Había jugado con la selección vizcaína juvenil cuando fuera incorporado al Indauchu de esa categoría desde el Valmaseda. ¿Cómo iba a justificarse que alguien valiera para representar a Vizcaya en el Campeonato estatal de Selecciones Regionales, y no reuniese requisitos ante la propia afición vizcaína a la hora de ser medido por el Athletic?. Según parece, Jaime de Olaso, socio del Athletic además de fundador, presidente y gran mentor en el Indauchu, llegó a ofrecer sin ningún cargo al muchacho, a cambio, eso sí, de que se permitiera a los rojillos disputar en San Mamés sus partidos como local. Buen acuerdo para el Athletic, en teoría, que pronto se vio rezumaba veneno. Baracaldo, Sestao y Basconia de Basauri, los otros clubes provinciales de 2ª División, pusieron el grito en el cielo. Si el Indauchu llegaba a jugar en San Mamés, los socios del Athletic acudirían en masa al campo por pura inercia. Sus taquillas, entonces, se irían a pique. Además, ¿quién les garantizaba que ese no fuera un primer paso hacia la filialidad?. Y de eso nada. Expertos jugadores de mus, los presidentes de esas tres sociedades concluyeron lanzando el órdago: como la directiva rojiblanca se aviniera, tendría en frente al fútbol vizcaíno. Se acabaría aquello de ofrecerles trato preferencial, a cambio de migajas, sobre el mejor fruto de sus canteras.

La directiva atlética, pillada a contrapié, optó por no aceptar ese órdago, a la espera de mejores cartas. Dejaría escapar a Pereda, no sin señalar como antiatlético al presidente del Indauchu, y al mismo tiempo, sin prisa, aunque también sin pausa, comenzó a plantearse el proyecto de constituir un filial desde muy abajo; un equipo que aglutinase a todas las promesas regionales antes de que cualquier otra entidad pudiera considerarlas interesantes. En resumidas cuentas, un torpedo bajo la línea de flotación del Sestao, Baracaldo, Basconia, Indauchu, Guernica, Lemona, Guecho, Erandio, Arenas, Cultural de Durango, Begoña, Santuchu… Años más tarde sería realidad el Bilbao Athletic, -Bilbao Atlético el día de fundación-, entrenado nada menos que por Rafa Iriondo. Un entrenador de 2ª metido en categoría Regional. Aviso por demás explícito que muy pocos entendieron de inicio.

Escudo de la Sociedad Deportiva Indauchu. Modestísimo gallito en la 2ª División de los años 50, hoy hundido en categoría Regional.

Escudo de la Sociedad Deportiva Indauchu. Modestísimo gallito en la 2ª División de los años 50, hoy hundido en categoría Regional.

Pero una cosa era Pereda y otra Jones. Por mucho que hubiera echado espolones en Bilbao, Jones no dejaba de ser guineano. ¿Cómo ocultarlo?. Cierto que se curtió en el fútbol vasco, que aún niño veraneaba en Izarra (Álava), entre bilbaínos de pura cepa, cuando al no estar muy de moda asarse al sol se prefería el fresco de la montaña. Todo eso, sin embargo, no bastaba. La idiosincrasia deportiva del Athletic tanto era fruto del ideario nacionalista como de una palmaria ausencia de necesidad. Al principio, como casi todos los clubes, incorporó numerosos británicos. Llegado el momento de optar entre el espíritu amateur o la profesionalización, abrazó ésta sin falsos pudores, beneficiándose de una postura más timorata en el Arenas -campeón de Copa, no lo olvidemos, 3 veces finalista en la misma y fundador del Campeonato de Liga- a quien tirando de cartera habría de arrebatar sus mejores mimbres. La influencia que los De la Sota tuvieron en el seno rojiblanco desde la segunda mitad de los años 20 hasta la Guerra Civil, obviamente imprimió carácter. El gran patriarca de aquel clan, Ramón de la Sota y Llano, curiosamente nacido en la localidad cántabra de Castro Urdiales, abogado, explotador minero, armador siempre al filo de la navaja por sus flirteos con el riesgo financiero, político y soporte económico del PNV, a la par que una de las mayores fortunas en su época, el hombre que se hiciera llamar Sir Ramón de la Sota a raíz de serle otorgado ese título honorífico (29-IV-1921) por sus servicios al Imperio Británico durante la I Guerra Mundial, propietario de «Excélsior» y «Excelsius» -periódicos deportivos de referencia-, impulsor de la Cámara de Comercio, fundador de Euskalduna y Seguros La Polar, consejero de los bancos de Bilbao y Vizcaya, tampoco dejó de esparcir ideología en el Athletic. Falleció el 17 de agosto de 1936, antes de que el triunfo franquista arrebatase a sus herederos buena parte de los inmuebles y fortuna, y hasta les impusiera una «multa» derivada de «responsabilidades políticas». Sin embargo, aunque los lustros venideros fuesen poco tolerantes con el nacionalismo, éste permanecería latente bajo los colores rojiblancos, reavivándose a partir de la Transición. Puede tomarse como detalle anecdótico, si se quiere, pero una de sus viejas posesiones, el palacio de Ibaigane, es hoy sede del Athletic Club. El simbolismo a veces, habla con voz muy clara.

Digresiones seudoplíticas al margen, la verdad es que a partir de 1939 tampoco tuvo el Athletic, convertido ya en Atlético, ninguna necesidad de alterar parámetros. Al fin y al cabo, seguían ganando Copas y hasta alguna Liga con el producto de la tierra. Ello le otorgaba un carácter especial, diferente al de sus contrincantes, más difícilmente alterable a medida que el tiempo fue corriendo, por aquello de que la costumbre acaba convirtiéndose en ley. Basta para entenderlo un repaso al equipo que con Daucik en el banquillo ganara Liga y Copa en 1955-56, aún contando el Real Madrid con Di Stéfano, Gento, Lesmes II. Molowny, Zárraga, Rial, Roque Olsen o Pérez Payá, y el Barcelona con Ramallets, Biosca, Gracia, Segarra, Seguer, Bosch, Luis Suárez, Kubala, Villaverde, Tejada o Manchón. No es que los jugadores rojiblancos de aquella gloriosa campaña fuesen vascos; es que a excepción de Serafín Areta, pamplonés, todos eran vizcaínos. Carmelo y Arieta, durangueses. Orúe, Canito, Garay y Uribe, bilbaínos. Mauri de Guernica, Maguregui de Miravalles, Arteche guechotarra y Gaínza de Basauri. Por cuanto a los suplentes, Lezama baracaldés, Etura de Sestao, Iraragorri y Azcárate bilbaínos e Izaguirre de Somorrostro. El nacimiento de Merodio en Barcelona debe considerarse accidental, pues su padre, el pelotari «Chiquito de Gallarta», estaba contratado en el frontón de la ciudad condal. Regresó a la zona minera todavía en mantas y su aprendizaje futbolístico tuvo lugar por aquellos campos entre verdes y ferruginosos. Imposible discutir sus credenciales.

Miguel Jones Castillo con camiseta rojiblanca. Pero del Atlético de Madrid.

Miguel Jones Castillo con camiseta rojiblanca. Pero del Atlético de Madrid.

¿Quién iba a plantearse, por lo tanto, en 1959, la contratación de un muchacho con piel acharolada?. Arieta, dueño de la camiseta con el 9 a la espalda, empezaba a hacerse mayor, es verdad. Pronto necesitaría un relevo. Pero no importaba, porque seguro surgiría alguno de Erandio, Ondárroa, Amorebieta, Lanestosa o Galdácano. Hasta podía valer su propio hermano, un chicarrón que según contaban parecía apuntar alto.

El caso es que Jones se fue al Atlético de Madrid, requerido por Ferdinand Daucick, entonces responsable del banquillo «colchonero». Los derechos federativos de Juan Allende y 400.000 ptas. cerraron la operación, cuando el sueldo mensual de un trabajador corriente podía oscilar entre las 3.000 y las 5.500.

En Madrid tuvo de todo. Menos alegrías que desgracias, para ser sinceros, puesto que el infortunio quiso atravesarse en su camino. Además, su formidable condición física terminó convirtiéndolo en comodín: extremo un día, interior otro, ariete de cuando en cuando y hasta alguna vez defensa central. Campeón de Liga en 1965-66, de Copa los años 1960, 61 y 65, así como de la Recopa europea en 1962, viviría durante el ejercicio 61-62 sus mejores fechas, con 13 goles marcados en 19 partidos de Liga. Eneko Arieta, consignémoslo como referencia, marcó ese año 10 para los de San Mamés, en 24 partidos. Pero si Arieta, aún a pesar de sus muchas batallas y los presumibles achaques, casi carecía de competencia, a él le sobraba. Jorge Mendonça y Joaquín Peiró, primero, y muy pronto Adelardo, Cardona y Luis Aragonés, se encargaron de ponérselo difícil. Aunque ninguno de ellos tanto como las lesiones.

Una, sobre todo, habría de dejarlo casi para el arrastre. Pero ya antes pechó con fama de medroso, quién sabe si por conocer en propia carne cómo se las gastaban aquellos defensas de a quién Dios se la dé, San Pedro la bendiga. En el viejo Altabix de Elche, por ejemplo, viendo Juancho Forneris que el prometedor pero aún neófito Llompart no lograba hacerse con su marcaje, aconsejó al mallorquín: «Hazle el teléfono». Como Llompart no entendiese, su compañero argentino tuvo que explicárselo: «En cuanto vaya a por un balón alto le pones la bota en la oreja». Bien mandado, Llompart se aplicó a conciencia. Muchos años después aún recordaba la expresión de Jones: «Se puso blanco y no volvió a moverse».

El dinero, ya se ha dicho, no era tan prioritario para él. Quizás otro cualquiera, más necesitado de gloria y contratos, se hubiese plantado ante los marrulleros. Él, pese a su carácter ganador, jugaba sobre todo por diversión, porque disfrutaba de lo lindo en aquel ambiente y porque siempre es grato verse en la prensa, sentirse admirado e  importante. Dinero ya había en su casa y entonces nadie pensaba pudiera agotarse algún día. Se sabía perfectamente en Bilbao y hasta alguno, como Antonio de Rojo, la voz de Carrusel Deportivo desde San Mamés, lo dijo por la radio un verano, al referirse a cierto coche deportivo que despertaba admiración general en la Feria de Muestras: «También estuvo viéndolo nuestro paisano Miguel Jones, delantero del Atlético de Madrid. Claro que él sí podía pensar en algo más que mirarlo. Del poder al querer media un trecho, y él sí puede».

Ver a Jones en sus buenas tardes constituía todo un espectáculo.

Ver a Jones en sus buenas tardes constituía todo un espectáculo.

Tras jugar poquísimo en 1964-65, recuperarse en parte la temporada 65-66 y volver a la suplencia sistemática en 1966-67, creyó llegado el momento de poner punto final. Entonces recibió una oferta de Osasuna. Novecientas mil pesetas no era moco de pavo para jugar en 2ª y allá fue, a sideral distancia de su mejor forma y con problemas físicos. Dos goles en 10 partidos rubricaron su despedida del césped, las patadas y el olor a linimento. Estaba a punto de cumplir la treintena. Buena edad para vivir más relajadamente y disfrutar.

Nadie podía suponer que con la independencia de Guinea, Anobón, Corisco, Elobey Grande y Elobey Chico, las cosas cambiaran tanto para una familia cuyos miembros ostentaran puestos de privilegio durante el periodo colonial. Francisco Macías, estrafalario presidente del recién nacido país, dio la vuelta a todo lo anterior sin dejar siquiera las telarañas. Esquilmó, se manchó de sangre las manos, revocó permisos de exportación para entregarlos a sus «amigos», lo emponzoñó todo. Y así, quienes poco antes nadaran a favor de corriente, empezaron a verse con el agua demasiado cerca del cuello.

Luego de un tiempo fuera, Miguel Jones volvió a «su» Bilbao. Uno de sus seis  hermanos llegó a hacer algún pinito como entrenador en el Sony San Fernando, de Guinea. Pero duro poco. En realidad, el fútbol no había sido hasta entonces deporte para los Jones. Les tiró mucho más el boxeo desde que Maximiliano, fundador de la ciudad de San Carlos -actual Luba-, ayudase a sus hijos en su implantación. Gracias a Wilfredo Jones, sobre todo, en Guinea se aprendió a dirigir directos, desarbolar guardias, golpear a la contra y templar el uno-dos. También de sus viajes a Canarias y la península importaría Wilfredo el tenis y hasta el baloncesto. Como muy bien recordase el periodista hispanoguineano Paco Zamora, España llegaría a tener con Juan Carlos Jones, genuino producto de esta familia, todo un plusmarquista en los 100 metros lisos no hace mucho. Y paradojas de la vida, otro Jones, de nombre José Luis, primo de nuestro futbolista, sería fiscal en el proceso que allá por 1979 condenó a muerte al despreciable dictador Macías.

Hasta que el domingo 20 de noviembre de 2011 saltase al Sánchez Pizjuán sevillano Jonás Ramalho, ningún joven de color había vestido oficialmente la camiseta del Athletic. Jonás, mulato y con ascendencia angoleña, había nacido en Baracaldo (10-VI-1983), ingresado como cadete en el vivero rojiblanco y disfrutado de la internacionalidad española juvenil. Muchas cosas lo separaban de Miguel Jones, pero algo también los conectaba: el sueño de jugar en el Athletic.

Con el correr del calendario suele adquirirse sabiduría. Hombres e instituciones -no en vano hay seres humanos en ellas- se hacen más permeables. En el Athletic de Ramalho ya había navarros y riojanos, aparte de gipuzcoanos o alaveses, e incluso años antes alguno natural de Extremadura o con raíces en Zamora o Palencia. Por fin cobraba fundamento eso de que un bilbaíno puede nacer donde le apetece. Suerte que Miguel Jones, desde un Bilbao muy distinto al de su infancia, haya podido disfrutar viéndolo.

Al fin y al cabo el Athletic, aún por detrás de la «sucursal» colchonera y el capitidisminuído Indautxu, pura alma en pena de la Regional vizcaína, tampoco deja de ser «su» equipo.




Quique Ramos Top Ten atlético

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A Miguelón de corazón atlético al que Dios le tenga en su gloria (1968-2013)

Enrique Ramos González nació en Madrid el 7 de marzo de 1956. Sus comienzos futbolísticos fueron en el At. Pinto del cual fue traspasado al equipo rojiblanco por ciento cincuenta mil pesetas en el año 1977. Tras una temporada en el equipo amateur y otra en el At. Madrileño a la ordenes de Joaquín Peiro sus buenas actuaciones no pasaron desapercibidas por Luis Aragonés quien le hizo debutar en la temporada 1979/80 en el primer equipo. Su debut no pudo ser mas afortunado ya que se estreno con gol y victoria en el estadio Rico Pérez de Alicante ante el Hércules a falta de diez minutos para finalizar el partido y con derrota por dos a cero (Moyano y Charles) Quique anoto el primer gol, Luiz Pereira el empate y Leal de penalty en el ultimo minuto conseguían la remontada.

Afianzado como titular durante nueve temporadas en el primer equipo podía jugar tanto de defensa como de centrocampista, velocidad y técnica junto con una pierna izquierda prodigiosa eran esas armas perfectas para desarbolar a sus rivales en ese temido contragolpe tan habitual en el At. Madrid de los años ochenta que tanto gustaba a Luis Aragonés y que tan buenos resultados dio al equipo colchonero.

En su primera temporada jugo un total de 46 partidos (33 de liga, 11 de copa y 2 de competición europea) anotando 3 goles en liga y dos en copa.

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En la temporada 1980/81 jugo 35 partidos (30 de liga y 5 de copa) marcando 1 gol en cada competición.

Sus buenas actuaciones le hicieron que su sueño de ir convocado con la Selección Española se hiciera realidad debutando de la mano de José Emilio Santamaría en su propio estadio en un partido amistoso contra Francia (1-0) gol de Juanito al transformar un penalti del que fue objeto Rubio otro rojiblanco debutante en ese partido. Quique Ramos salto al campo en el minuto 46 sustituyendo al sportinguista Joaquín, fue un 18 de febrero de 1981.

Esta misma temporada volvió a ser convocado para jugar un partido amistoso en el estadio Das Antas de Oporto contra Portugal (2-0) a favor de los lusos Nené y Nogueira marcaron en los minutos finales de partido certificando la derrota española. Quique Ramos sustituyo en el minuto 69 al realista «Perico» Alonso.

En la temporada 1981/82 disputo 44 partidos (34 de liga, 10 copa y 2 de competición europea) anotando 4 goles en liga.

Al finalizar esta temporada formo parte de una lista inicial de veintitrés jugadores para la disputa del Mundial 82 que se celebraría en nuestro país. En  la concentración le comunicaron la mala noticia que el descarte era el ya que en la reglamentación de aquella época solo podían inscribirse veintidós jugadores para la cita mundialista.

Sus números en la temporada 1982/83 fueron 36 partidos (33 de liga y 3 de copa) marcando 2 goles en liga y 1 copa.

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El 5 de octubre de 1983 y ya con Miguel Muñoz de seleccionador fue convocado por tercera vez para disputar un encuentro de carácter amistoso en Paris contra Francia (1-1) Rocheteau y Señor los goleadores. Quique Ramos sustituyo a Andoni Goicoechea tras el descanso.

En la temporada 1983/84 disputo 34 partidos (32 de liga y 2 de copa) anotando 4 goles en liga.

La siguiente temporada 1984/85 jugo un total de 44 partidos (33 en liga, 9 en copa y 2 en competición europea) marcando 2 goles en liga y 1 en copa.

El 12 de junio de 1985 el seleccionador español Miguel Muñoz vuelve a acordarse de Quique Ramos para un partido oficial en Reikiavik contra Islandia perteneciente a la fase de clasificación para el Mundial de Méjico 86. Disputo los noventa minutos reglamentarios el partido termino 1-2 para el seleccionado español anotando Sarabia y Marcos los goles visitantes remontando así el primer y único gol islandés de Thórdarson. Esta fue su ultima participación con el combinado español la dura competencia por el lateral izquierdo con el que entonces contaba la selección con jugadores de la talla de Julio Alberto, Camacho o Gordillo no le permitieron mas participaciones con la «Roja».

Campeones de Copa del Rey. De pie: Votava, Ruiz, Mejias, Clemente, Landaburu y Arteche. Agachados: Julio Prieto, Marina, Hugo Sánchez, Quique Ramos y Rubio.

Campeones de Copa del Rey. De pie: Votava, Ruiz, Mejias, Clemente, Landaburu y Arteche. Agachados: Julio Prieto, Marina, Hugo Sánchez, Quique Ramos y Rubio.

El 30 de junio de ese mismo año el Atlético de Madrid disputaba la final de Copa del Rey en el Santiago Bernabeu contra el Ath. Bilbao, después de eliminar en semifinales al Zaragoza.

A la ordenes del colegiado Miguel Pérez los equipos presentaron las siguientes alineaciones:

Ath. Bilbao: Zubizarreta – Urquiaga – Goicoechea – Lizeranzu -De la Fuente – De Andrés – Gallego – Urtubi – Pachi Salinas – Dani – Julio Salinas.

Sarabia sustituyo a Pachi Salinas y Endika hizo lo propio por Dani.

At. Madrid: Mejias – Votava – Arteche – Ruiz – Clemente – Julio Prieto – Marina – Quique Ramos – Landaburu – Hugo Sánchez – Rubio.

Balbino sustituyo a Clemente y Minguez a Rubio.

El partido finalizo 1-2 a favor del Atlético de Madrid con 2 goles del mejicano Hugo Sánchez que se despedía así de su afición para fichar por el Real Madrid, el gol vizcaíno fue obra del futuro jugador atlético Julio Salinas. Quique Ramos conseguía de este modo su primer titulo oficial.

El 9 de octubre se 1985 se disputaba en el estado Vicente Calderón el partido de ida de la Supercopa de España contra el F.C.Barcelona remontando con goles de Cabrera, Ruiz y Da Silva el tempranero gol del blaugrana Clos.

La vuelta se disputo el 30 de octubre de 1985 y el Barcelona gano con un solitario gol de Alexanco. 3-2 computo total para los atléticos y nuevo titulo para Quique Ramos que jugo ambos partidos.

Campeones de Supercopa de España. De pie: Sergio, Clemente, Mejias, Minguez, Landaburu y Arteche,  Agachados: Cabrera, Tomas, Da Silva, Marina y Quique Ramos.

Campeones de Supercopa de España. De pie: Sergio, Clemente, Mejias, Minguez, Landaburu y Arteche, Agachados: Cabrera, Tomas, Da Silva, Marina y Quique Ramos.

En la temporada 1985/86 disputo 31 partidos (24 de liga y 7 de competición europea) anoto 1 gol en cada competición.

La nota triste de esta temporada se produjo el 2 de mayo de 1986 en la final de la Recopa de Europa que el equipo rojiblanco perdió en Lyon ante el Dinamo Kiev por 3-0 (Zavarov, Blokhin y Evtushenko). Quique Ramos jugo el partido completo pero la superioridad del equipo ruso (plagados de internacionales y estrellas como Blokhin pretendido por el R. Madrid y Belanov) fue manifiesta.

En la temporada 1986/87 jugo un total de 34 partidos (28 de liga, 4 de copa y 2 de competición europea) marcando 2 goles en liga y 1 copa.

El 27 de junio de 1987 nuevo revés para Quique Ramos y para el conjunto rojiblanco al perder la final de la Copa del Rey ante la Real Sociedad. El partido finalizo 2-2 López Ufarte y Beguiristain para los donostiarras, Rubio y Da Silva para los madrileños. Finalizada la prorroga 4-2 en la tanda de penaltys y titulo en dirección a San Sebastian. Quique Ramos jugo todo el partido.

En la temporada 1987/88 llega Jesús Gil a la presidencia del club en la que seria la ultima de Quique Ramos en el At. Madrid jugo 28 partidos (24 de liga y 4 copa). Al finalizar esta temporada abandona el club junto a Landaburu, Arteche y Quique Setién de manera injusta ya que el presidente les considero responsable del ambiente toxico existente en el vestuario. Aunque los cuatro jugadores ganaron sus juicios correspondientes por despidos improcedentes la imagen futbolística ya nunca seria la misma.

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En la temporada 1989/90 ficha por el Rayo Vallecano recién ascendido a Primera División solo disputo tres partidos con el equipo representativo de la popular barriada madrileña de Vallecas una lesión de menisco en su rodilla derecha le retiro finalmente del futbol. Años después volvió a tener contacto con el mundo del futbol al hacerse cargo de la presidencia del C.D. Toledo tras la marcha de Eduardo Herrera (2002/03).

Quique Ramos fue un jugador referente de la cantera atlética y un gran profesional con un compromiso total con su club y afición, muy querido por esta y siempre recordado por sus continuas galopadas por la banda izquierda del Vicente Calderón y sus medidos centros al área eran casi siempre gol. Formo junto a Landaburu, Julio Prieto y Marina una línea media muy recordada por su garra y calidad en la década de los ochenta.

Disputo un total de 334 partidos como jugador atlético (271 de liga, 46 de copa del Rey y 17 de competición europea) lo que le convierte por derecho propio en uno de los Top Ten del club Atlético de Madrid.




El gran Isidro

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Pedro Berruezo: Barro, sudor y muerte

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A  mi amiga Mar con toda mi estima.

El 7 de enero de 1973 el futbol español en general y la grandes familias sevillistas y malaguistas en particular, se oscurecieron de luto y tiñeron de tristeza y de conmoción el panorama futbolístico por la noticia del fallecimiento del jugador Pedro Berruezo en el estadio pontevedrés del Pasaron. Berruezo fue el primer futbolista profesional español que falleció en un terreno de juego. Ocho lustros después mi pequeño homenaje a este gran y honrado deportista, extremo de extraordinaria zurda y de gran compromiso con sus colores.

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Pedro Berruezo Martín nació en Melilla el 22 de mayo de 1945. Sus comienzos futbolísticos fueron en el Melilla. En la temporada 1963-64 forma parte de la plantilla del At. Malagueño, las cuatro siguientes temporadas vistió la del C.D. Málaga.

En el año 1968 es traspasado al Sevilla F.C. por una cantidad de cuatro millones doscientas mil pesetas donde permaneció hasta el día de su muerte. En sus cinco temporadas en el club de Nervión su rendimiento fue notable.

En la temporada 1972-73 el club sevillista estaba hundido en el pozo de la Segunda División del futbol español e inmerso en una grave crisis institucional tras la dimisión de su presidente José Ramón Cisneros.

El calendario liguero quiso que el 7 de enero el Sevilla C.F. visitara Pontevedra para disputar su partido de futbol correspondiente a la decimaoctava jornada de liga contra el equipo titular de esa ciudad gallega. Ese mismo día Berruezo escribió a su esposa Gloria Bernal (la cual estaba encinta) y a su pequeña hija, una postal desde el Parador Nacional de Turismo de la ciudad pontevedresa donde el equipo blanco estaba alojado. El periodista alcaleño José María García publico dicho texto en el diario deportivo AS cuando se cumplió el treinta aniversario del fallecimiento del jugador Berruezo  A continuación detallo dicho texto por su valor periodístico y su alta carga emocional y sentimental:

«Hola chatillas: Dentro de poco salimos para el campo pues son las 2 de la tarde del domingo y mientras estoy en la habitación me pongo contigo con estas líneas. ¿Qué tal estáis? ¿Y la pequeña? Me figuro lo guapa y graciosa que estará con el trajecito de marmota y su cochecito. Y tú, ¿qué tal? Cuídate en comer y todo lo necesario. Esta noche te llamaré. Bueno, esto te lo digo y me escucharás antes de leerlo. Supongo que tu madre y hermana seguirán bien. Dale besos a la niña y familia, y para ti, de quien mucho te quiere, tu Pedro».

Ya en el campo y a las órdenes del colegiado Balsa Ron los equipos presentaron las siguientes alineaciones:

Pontevedra C.F.: Amador, Hachero, García T., Amavisca, José Manuel, Norat, Neme, Jorge, Vava, Amutio y Suco II.

Sevilla C.F.: Paco, Blanco, Catalán, Hita, Pazos, Bea, Bueno, Lora, Acosta, Berruezo (Garzón) y Sanjose (Lebrón).

La primera mitad finalizo 1-0 a favor del equipo local. En el minuto 5 de la reanudación Blanco sacaba de banda sobre Berruezo, el propio Blanco hacia estos valiosos comentarios sobre lo vivido

«Íbamos nosotros a sacar de banda y Pedro intento correr para desmarcarse. Justo entonces cayó al suelo».

«Algunos nos quedamos petrificados, sin podernos mover y otros lloraban como niños……..» (al enterarse sus compañeros de la noticia del fallecimiento)

Otro testimonio estremecedor fue el del jugador sevillano Rodri

Pedro comenzó a hacer una flexión como hacía siempre que no se encontraba bien, quiso intentar ponerse en pie miró al banquillo y gritó con mucha fuerza ¡¡¡eeeeeeh!!! Jamás olvidaré ese grito. Pedro se desplomó al suelo levantando la mano derecha. Salimos corriendo hacia él, el médico del Pontevedra saltó la grada y Manolín Bueno, que era el que estaba más cerca, le metió la mano en la boca para que no se tragara la lengua. Los camilleros de la Cruz Roja lo trasladaron a los vestuarios. En un lado de la camilla estaba Isabelo, yo al otro«.

Inmediatamente fue trasladado al vestuario donde fue atendido por el doctor del Pontevedra Díaz Lema y Antonio Gómez el kinesiólogo del equipo blanco que viajo en lugar del medico del club Antonio Leal Graciani, este ultimo ausente no viajo a Pontevedra con el equipo por motivos personales. Al no reaccionar a la inyección de coramina que le fue puesta se decidió trasladarlo de forma urgente a la clínica Mayoral, a su llegada sufrió una parada cardiaca irreversible.

El propio Antonio Leal Graciani relato en La Actualidad Española como recibió la noticia de la muerte de Berruezo, fue, tras la conversación con el presidente Eugenio Montes Cabeza:

–       Presidente: «¿Sabes que ha pasado en Pontevedra?»

–       Doctor Leal: «Si, que hemos perdido por 2-0»

–       Presidente: «Ha pasado una cosa gravísima»

–       Doctor Leal: «¿Qué ha pasado, Don Eugenio?

–       Presidente: «Que se ha muerto Berruezo»

«A mi me dicen en aquellos momentos que se ha acabado el mundo y no me hubiese causado tanta impresión», termino su relato el doctor Leal.

Los jugadores sevillistas no se enteraron del fatal desenlace hasta finalizar el partido que termino con el resultado de 2-0 con los goles pontevedreses de Neme y Vava. Tras unas diligencias rápidas y efectivas el cuerpo sin vida de Berruezo viajo a Sevilla llegando en la tarde de lunes donde le esperaban veinticinco mil personas. La capilla ardiente se instalo en el Sánchez Pizjuan y su cuerpo fue velado durante la noche por sus compañeros de equipo. Desde el propio estadio salio el cortejo fúnebre rumbo hacia Málaga donde fue enterrado.

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Aunque su muerte se certifico como colapso cardiaco hubo voces discrepantes que pensaban que su fallecimiento se debió a un infarto cerebral, basándose en que Berruezo había sufridos varios desfallecimientos, el primero en Alicante, después en Sabadell y el ultimo y mas fuerte ante el Baracaldo el 10 de diciembre de 1972. A partir de ese momento quedo ingresado en la clínica Santa Isabel y fue tratado por el doctor Felipe Martínez donde se creo un cuadro de médicos para examinar las causas de sus desvanecimientos. Después de numerosas pruebas medicas y un chequeo exhaustivo no se detecto anomalía alguna por lo que tras tres semanas de baja, se reincorporo al equipo para jugar en Pontevedra, donde se encontró con la muerte.

El contrato del futbolista con el Sevilla C.F. estaba pendiente de renovación por lo que la directiva organizo un partido homenaje, su viuda percibió casi cinco millones de pesetas procedentes del club, de la Mutualidad Deportiva y del encuentro homenaje. El 20 de febrero de 1976 la Magistratura de Trabajo estimo una demanda de la viuda entendiendo como accidente de trabajo el fatal acontecimiento, condenando al club a entregarle quince mil trescientas pesetas mensuales hasta la mayoría de edad de sus hijos.

Casualidades de la vida su hijo póstumo Pedro Berruezo Bernal tuvo la ocasión de jugar en el Pasaron treinta y cinco años después vistiendo la camiseta de la A.D. Ceuta.

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El 7 de enero de 2010, el Sevilla C.F. le rindió un merecido homenaje en el estadio Ramón Sánchez Pizjuan, presidido por su presidente José María del Nido y acompañado de su viuda y demás familiares descubrieron en el acceso al palco una talla en bronce a la cera de su figura.

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Pedro Berruezo fue aclamado y venerado por su afición, a la cual supo ganarse por su pundonor y entrega a esos colores donde llevo siempre cosido el escudo sevillista a su corazón. Mito en vida con su fallecimiento comenzo su leyenda.




Peter Ilku: un futbolista sin suerte

La insurrección popular de Hungría en el otoño de 1956, y su ulterior represión a sangre y fuego por las tropas soviéticas, tuvo una nada desdeñable influencia sobre el fútbol español de los últimos años de la década de los 50, ya que una serie de destacados jugadores magiares buscaron refugio y acomodo en nuestro país y sus competiciones, aunque la Federación Húngara denunció sus casos a las instancias deportivas internacionales, y el que más y el que menos vio su carrera interrumpida durante cierto tiempo. El Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona ( entonces denominado oficialmente «Club de Fútbol Barcelona» ) se llevaron la parte del león de este éxodo, fichando a auténticos cracks, miembros del equipo que había asombrado a Europa y a punto había estado de proclamarse Campeón del Mundo en el torneo celebrado en Suiza el año 1954, doblando únicamente la rodilla en la final de Berna frente al combinado de la República Federal Alemana ( RFA ). Ferenc Puskas, Sandor Kocsis y Zoltan Czibor, grandes estrellas del Honved de Budapest y la Selección magiar, reforzaron a merengues y blaugranas, pero con ellos vinieron  a los terrenos de juego españoles más futbolistas: Szalay, Kaszas, Kuszman, Szolnok, Csabai, Csoka, Beke, y también el que hoy nos ocupa, Peter, cuyo nombre completo era Peter Ilku Kampfl.

Peter con la camiseta del Atlético de Madrid. Todo parecía sonreírle entonces...

Peter con la camiseta del Atlético de Madrid. Todo parecía sonreírle entonces...

Peter, hijo de Istvan Ilku y de Cristina Kampfl, y segundo de tres hermanos – el mayor de los cuales, Istvan, llegó a actuar como portero en la selección húngara en el Mundial celebrado en Suecia en 1958 -, había nacido el 22 de febrero de 1936 en la localidad húngara de Dorog, una pequeña ciudad al norte del país, cercana a Esztergom, residencia de los reyes de Hungría durante parte del siglo XI. Dorog se convirtió en un importante centro minero hacia 1900, unido a Budapest por un ferrocarril y un canal, y su población estaba compuesta mayoritariamente por colonos de origen alemán, que serían expulsados de allí tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Otros dos legendarios jugadores magiares, Gyula Grosics y Jeno Buzanszky, miembros del gran equipo de los años 50, eran también originarios de Dorog, en cuyo equipo representativo, el Dorogi-Banyasz,  se integrará Peter a temprana edad, tras pasar por todas sus categorías inferiores, debutando en la Primera División  del fútbol magiar con tan sólo 16 años, debido a su recia constitución física y buena planta, y destacando en las posiciones de medio de ataque y delantero centro, hasta el extremo de capitanear la selección juvenil húngara, y llegar a debutar incluso en la absoluta, con la que intervino en tres encuentros.

La dura e incierta situación política de su país le animó a abandonarlo, buscándose la vida en lugares más apacibles, y de ese modo se refugia primero en Viena, la capital austríaca, donde establece contacto con el Atlético de Madrid, uno de los principales clubes españoles en aquel momento. En compañía de su colega y compatriota Josef Csoka, los dos  futbolistas consiguieron llegar a España a principios de 1957, y ambos suscribirían  contrato con el Atlético  ( compromiso que, en el caso de Peter, le ligaba con el club colchonero hasta 1960 ). Por aquellos días, los del Metropolitano se hacían también con los servicios de un prestigioso técnico centroeuropeo, el eslovaco Ferdinand Daucik, cuñado de la gran estrella azulgrana Kubala y que había triunfado en toda la línea dirigiendo al Barça y al Athletic de Bilbao ( 3 Ligas y  5 Copas entre los años 1950 y 57).

El Atleti de Daucik contaba con una  gran plantilla, en la que destacaban el guardameta Pazos, el defensa central Heriberto Herrera y los delanteros Miguel, Agustín, Escudero, Peiró y Enrique Collar, todos ellos internacionales por España. Tal vez lo más flojo del equipo fuera el centro del campo, y ahí es donde Daucik, con su excelente olfato para descubrir nuevos talentos y situarlos en la demarcación más adecuada a sus facultades y condiciones  ( ya lo había hecho en Barcelona y Bilbao con jugadores como Bosch, Gracia, Tejada, Mauri o Maguregui ), se sacó de la manga una magnífica linea media con muy pocos años de edad, compuesta por el malagueño – natural de Antequera y con 18  recién cumplidos – Antonio González «Chuzo» y el magiar Peter.

El futbolista húngaro en su primera - y única - temporada triunfal con el Atlético de Madrid. Forman el equipo: Pazos, Rusiñol, Herrera, Peter, Cobo, Verde, San Román ( portero suplente ), Peiró, Rafa, Agustín, Chuzo y Garabal

El futbolista húngaro en su primera - y única - temporada triunfal con el Atlético de Madrid. Forman el equipo: Pazos, Rusiñol, Herrera, Peter, Cobo, Verde, San Román ( portero suplente ), Peiró, Rafa, Agustín, Chuzo y Garabal

En la medular rojiblanca Peter va a dar un excelente rendimiento, alineándose en 21 partidos durante  la temporada 57-58, y ayudando con sus 6 tantos a que los madrileños se proclamasen subcampeones de Liga ( tras el Real Madrid ), lo que les daba derecho a disputar la siguiente edición de la Copa de Europa, puesto que los blancos habían conquistado también el torneo continental, al derrotar en el Estadio Heysel de Bruselas al Milan por 3 goles a 2. Se trataba de  un jugador completo, físicamente poderoso pero también dotado de la depurada clase de la escuela húngara a la que pertenecía, y con sus 22 años parecía estar llamado a hacer grandes cosas, tanto en España como en Europa.

Pero el infortunio va a cruzarse en el camino de tan prometedor futbolista. El viernes 4 de julio de 1958, a primera hora de la mañana, a la altura del kilómetro 18 de la carretera de Aragón, el automóvil matrícula de Madrid M-106.509, un vehículo de alquiler, va a derrapar y chocará contra un árbol situado en el borde de dicha carretera. En el coche viajaban Peter y otro ciudadano húngaro, de 47 años de edad, llamado Gyula Pollak, a la sazón secretario del reciente fichaje del Real Madrid y compatriota Ferenc Puskas. Ambos heridos recibieron los primeros cuidados médicos en la clínica de la cercana base norteamericana de Torrejón de Ardoz, y fueron trasladados después en ambulancia al Equipo Quirúrgico de Urgencia.

El futbolista presentaba las siguientes lesiones: fractura del fémur izquierdo en su tercio medio, heridas contusas en el vértice de la nariz, región mentoniana y rotuliana izquierda, erosiones contusivas en diversas partes del cuerpo, probable fractura de la base del cráneo y conmoción cerebral. Por su parte, Gyula Pollak presentaba tan sólo lesiones de pronóstico leve. Peter fue trasladado a primera hora de la tarde de aquel mismo día 4 a una clínica particular. Inmediatamente después de conocerse lo sucedido acudieron a su lado el gerente del Atlético de Madrid, señor Morales, varios compañeros del equipo y también el madridista Puskas, quienes se interesaron vivamente por su estado, que se calificó de grave, según la información publicada el día siguiente por el diario ABC.

Pese a la gravedad de sus heridas, la juventud y la recia constitución física de Peter, así como los rápidos y eficaces cuidados recibidos, le permitieron salvar la vida e ir recuperándose paulatinamente. Por descontado, permanecería varios meses sin tocar un balón, hasta que reemprendió los entrenamientos. El Atlético le cede al Rayo Vallecano, en Segunda División, pero ya no volverá más al primer equipo colchonero. Al finalizar la temporada 59-60 concluye su contrato, y esta vez la buena suerte parece volver a llamar a su puerta, porque es fichado nada menos que por el Barcelona, que acababa de proclamarse Campeón de Liga en reñida pugna con el Real Madrid ( consiguiendo el título gracias a su mejor coeficiente de goles ), y que por lo tanto jugaría la Copa de Europa la siguiente campaña.

Pero el destino de Peter no va a ser la plantilla profesional barcelonista, al lado de los Kubala, Luís Suárez, Segarra, Ramallets o Evaristo, sino su  equipo filial, el Club Deportivo Condal, que había actuado en Primera División durante el curso 56-57, y que ahora militaba en la categoría de plata del fútbol español, disputando sus partidos en el viejo campo de Les Corts, abandonado por el Barça desde hacía tres años en beneficio del flamante Camp Nou. En el Condal tendría como compañeros a varios hombres que destacarían años más tarde: Eladio, Sanchís, Torrent o Molina. El húngaro va a llegar a jugar únicamente un partido amistoso con la camiseta  blaugrana, concretamente el 20 de abril de 1961, con triunfo de los que entonces entrenaba el cántabro Enrique Orizaola sobre el conjunto brasileño del Canto do Río por 4 a 0, saliendo en la segunda parte dentro de la siguiente alineación: Sadurní; Olivella, Rodri, Pinto; Peter, Marañón; Tejada, Ribelles, Eulogio Martínez, Evaristo y Beitia.

Una alineación del Condal de la temporada 60-61. Junto a Peter - delantero centro - figuran algunos jugadores que algunos años después serían importantes en el fútbol español: Torrent, Eladio, Sanchís, Molina...

Una alineación del Condal de la temporada 60-61. Junto a Peter - delantero centro - figuran algunos jugadores que algunos años después serían importantes en el fútbol español: Torrent, Eladio, Sanchís, Molina...

Su buen desempeño en las filas condalistas- se alinea en 24 partidos de Liga, casi siempre como delantero centro, marcando 7 goles –  va a hacer que el otro equipo importante de la Ciudad Condal, el RCD. Español, se interese por él, firmando por el club Perico con vistas a la temporada 61-62 y para otras dos más ( junto a refuerzos como los veteranos Rial, Czibor, Carranza y Gordejuela ), pero de nuevo la desgracia va a cebarse con  Peter, pues en el transcurso de una gira del equipo blanquiazul por

Estados Unidos y Canadá, concretamente 4 de agosto de 1961,  en el transcurso de un encuentro disputado en Montreal, se lesionará de gravedad en una rodilla ( rotura de ligamentos cruzados ). De regreso a España, y a causa de un diagnóstico erróneo, es operado únicamente del menisco, aunque una vez recuperado la rodilla no le responde. Un segundo diagnostico, esta vez acertado, confirma la rotura de ligamentos, siendo y  Intervenido quirúrgicamente de nuevo, y en esta ocasión sí va a recuperarse satisfactoriamente, pero el descenso de los de Sarriá a Segunda División al finalizar la temporada 61-62 ( derrotados en la promoción por el Real Valladolid ), va a traer aparejado que el club le conceda la carta de libertad, sin que el jugador magiar hubiese podido debutar oficialmente con los periquitos. Aquella iba a ser su última oportunidad de actuar en la élite. Con sólo 26 años volverá al fútbol en las filas del Badalona, en Tercera, y a principios de 1963 militará fugazmente en el Cádiz, del Grupo Sur de la Segunda División, por donde pasará con más pena que gloria, disputando tan sólo un partido oficial, a pesar de que su presencia en la «Tacita de Plata» levantó no poca expectación, y podía haber reforzado las aspiraciones de ascenso de los del Carranza.

Con su último equipo de cierto relieve, el histórico Nástic de Tarragona, intento el asalto a la Segunda División durante el curso 63-64, finalmente sin éxito. A su lado podemos ver algunos futbolistas con pasado y futuro azulgrana: Rodri, Marañón y Quimet Rifé

Con su último equipo de cierto relieve, el histórico Nástic de Tarragona, intento el asalto a la Segunda División durante el curso 63-64, finalmente sin éxito. A su lado podemos ver algunos futbolistas con pasado y futuro azulgrana: Rodri, Marañón y Quimet Rifé

De modo que regresa a Cataluña, y se enrola en uno de los gallitos de la Tercera División, el histórico Nástic de Tarragona, donde llegará a acariciar un ascenso finalmente no consumado, y tendrá como compañeros de lujo a tres futbolistas cedidos por el Barça a los bermellones: Rodri, Marañon y Quimet Rifé. Después, tras disputar algunos partidos como amateur en L´Ametlla del Vallés, se retirará al filo de la treintena, estableciéndose en dicha población barcelonesa, donde contraerá matrimonio, formará una familia y obtendrá el título de Entrenador Nacional en el curso celebrado en Zaragoza, como segundo de su promoción, dirigiendo durante varios años a diversos equipos de categoría regional. Fallece el 15 de septiembre de 2005, en su Hungría natal, tras larga enfermedad. Peter pudo ser un jugador de excepción, a juzgar por sus arrolladores comienzos en el Atlético de Madrid, pero la desgracia se cruzó en su trayectoria en un par de ocasiones, frustrando sus grandes expectativas. Sirva su historia como recordatorio  de que en el deporte – y en la vida en general-,   el azar y una suerte esquiva pueden confabularse a veces para tumbar a los mejores.




Goleadores de antes: Bernabé Ferreyra

El fútbol argentino ha tenido a través de su rica historia goleadores inolvidables con cifras asombrosas. Si bien es cierto que las marcaciones de antaño no eran ni por asomo como las actuales, señalar más de 200 goles es una hazaña reservada a unos pocos. Tan pocos que en el profesionalismo sólo 10 fueron los que superaron esa cifra.

Uno de ellos fue Bernabé Ferreyra, apodado «El Mortero de Rufino» o «La Fiera», un goleador que en 1932 batió todas las marcas, colmó los estadios y hasta llegaron a ofrecer un premio al arquero que se mantuviera invicto ante su poderoso remate.

Nació en Rufino (Santa Fe) el 12 de febrero de 1909. Se inició en el club Jorge Newbery de su ciudad natal cuando tenía 15 años. Al trasladarse su familia a Junín en 1927, pasó a jugar en el club B.A.P., sigla del Buenos Aires al Pacífico, nombre con que se conocía a la actual línea San Martín que llegaba hasta Chile.

Con el club ferroviario ganó el campeonato juninense de ese año al vencer 1 a 0 a Sarmiento con un gol marcado por él. Fue por esos días que fue probado en Talleres de Remedios de Escalada, pero no pasó la prueba y se volvió  Junin.

En 1929 el encargado del fútbol de Tigre, Alberto Monge, lo trajo al club de Victoria y ya no se fue más. El presidente Victorio Micheli le ofreció 200 pesos por mes disfrazados de «viáticos» Eran tiempos del llamado amateurismo «marrón». Debutó en la tercera fecha el 25 de agosto (el campeonato comenzó a mediados de año) frente a Banfield. Tigre ganó 3 a 1 con dos goles suyos, el primero anotado al minuto de juego.

En noviembre de 1930 fue solicitado por Vélez junto con Francisco Varallo para integrarse a una gira de cinco meses que abarcó Valparaíso, Santiago de Chile, Lima, La Habana, México DF y Nueva York. De los 75 goles marcados en la gira, Bernabé hizo 38 y Varallo 13. Cuando regresaron en mayo de 1931, ya era profesional. Tigre fue uno de los 18 clubes que ingresaron en la era rentada.

El 30 de agosto jugó su primer partido de ese año ante Quilmes y marcó los cuatro goles con que Tigre se impuso por  4 a 1. Pero acaso su actuación más recordada en esa temporada fue en la fecha 18ª. Tigre perdía 0-2 con San Lorenzo a 16 minutos del final cuando en siete minutos señaló tres goles que dieron vuelta el resultado.

En 1932 River, que ya era considerado «millonario» por las costosas compras de 1931, lo contrató por la suma de 32.000 pesos moneda nacional, todo un récord para la época.

Su aparición en el equipo de la banda fue espectacular. Marcó 19 goles en las primeras 12 fechas. Tal fue la sensación que produjo, que el diario «Crítica» que dirigía Natalio Botana, ofreció una medalla de oro al primer arquero que no fuera batido por «el gran Bernabé».

En la fecha 13 River y Huracán empataban 1 a 1 (gol de Peucelle) en Alvear y Tagle cuando el partido se suspendió a los 62 minutos por falta de luz. Bernabé no convirtió, pero el partido no había terminado. En las dos jornadas siguientes volvió a anotar ante Atlanta y Boca, pero en la fecha 16, Independiente le quitó el invicto con una goleada 5 a 0.

La medalla le correspondió al arquero rojo Néstor Sangiovanni, pero al completarse  el 13 de julio el encuentro con Huracán no hubo nuevos goles, es decir que Ferreyra tampoco marcó. Entonces el diario decidió premiar también a Cándido de Nicola, el arquero de Huracán.

En ese su primer año en River, marcó 44 goles en los 33 partidos disputados.

Bernabé ganó los campeonatos de 1932, 1936 y 1937. Este fue su último año de gloria. Los golpes hicieron mella en sus piernas y sus lesiones aparecieron cada vez con más frecuencia. En 1938 apenas jugó 9 partidos, hasta que en 1939 debió abandonar el fútbol a poco de comenzado el certamen.

Los números que dejó desde el 25 de agosto de 1927 hasta el 28 de mayo de 1939, cuando jugó su último partido ante Newell’s, fueron éstos:

En Tigre (1929-1931) – 50 partidos – 46 goles

En River (1932-1939) – 184 partidos – 187 goles

Total: 234 partidos y 233 goles.

Bernabé y Luis María Rongo son los únicos jugadores en la historia de River que marcaron más goles que partidos jugados.

Su primer gol se lo marcó al arquero de Banfield Abel Winkelman en 1929 y el último a Roberto Novara de Argentino de Quilmes diez años después.

Chacarita fue el equipo a quien más goles le convirtió, 17, y Sebastián Gualco fue el arquero más vencido: 12 veces.

Jugando para Tigre nunca le marcó a River y en el «millonario» le convirtió 11 a su ex club.

En toda su carrera ejecutó 24 penales: convirtió 16, desvió 3 y le atajaron 5 – (67% de eficacia)

Los arqueros que le contuvieron fueron: Atilio Losavio (Argentinos 1932), Sebastián Gualco (Platense 1932), Blas Fernando Bello (Independiente 1934), Eduardo Alterio (Atlanta 1935) y Ezequiel Aranda (Quilmes 1937).

Además del campeonato de primera división, jugó las siguientes copas oficiales:

En River – Copa Competencia de 1932 – 1 partido – 1 gol

En River – Copa Adrián Beccar Varela 1933 – 4 partidos – 3 goles

Bernabé Ferreyra ocupa el noveno puesto en la lista de máximos goleadores del profesionalismo después de Angel Labruna (243), Arsenio Erico (242), Herminio Masantonio (255), Manuel Gregorio Pelegrina (231), José Francisco Sanfilippo (227), Martín Palermo (227), Ricardo Roberto Infante (217) y Oscar Mas (215). Después están Bernabé y Carlos Bianchi con 206.

En la selección argentina no tuvo fortuna. Jugó apenas cuatro partidos y no pudo hacer goles, pero fue campeón en el Sudamericano de 1937.

Los partidos con la celeste y blanca fueron éstos:

29/05/1930 – Argentina 1-1 Uruguay – Copa Newton – Cancha de San Lorenzo

14/12/1933 – Uruguay 0-1 Argentina – Amistoso en Montevideo – Estadio Centenario

30/12/1936 – Argentina 2-1 Chile – Campeonato Sudamericano – Cancha de San Lorenzo

01/02/1937 – Argentina 2-0 Brasil – Campeonato Sudamericano – Cancha de San Lorenzo

Opiniones y anécdotas

Ese gran periodista y escritor que fue Osvaldo Ardizzone, lo evocó así en la desaparecida revista «Goles Match»:

«Y en esos inmaduros albores del profesionalismo argentino, debo detenerme en este acontecimiento histórico que protagonizó Bernabé Ferreyra, a mi juicio, el gran protagonista de la década del treinta y un fenómeno popular que a despecho de las técnicas incipientes de la promoción, admite un paralelo con la trascendencia de nuestro Diego Maradona. ¿Qué fue

Bernabé Ferreyra? El domingo de Buenos Aires y hasta del país. Fue la ansiedad de cada partido por la espera de ese gol infalible. Fue el personaje que rastreó y capturó el olfato periodístico de Natalio Botana, que desde las páginas de su «Crítica» acribilló a Bernabé con los bautismos que nacían de la ocurrencia del pueblo y de los periodistas deportivos, como «El Mortero de Rufino», como «La Fiera», o ese único «Bernabé» que nunca necesitó del Ferreyra para identificarse. A tal punto que Botana y Crítica organizaron una competencia entre los arqueros instituyendo una medalla para aquél que no fuera vencido por los despiadados taponazos de «La Fiera». Y que incorpora en la historia a Cándido De Nicola, aquel arquero de Huracán y Néstor Sangiovanni, de Independiente, que luego de noventa minutos de amenazas salieron ilesos…».

(Nota: en realidad De Nicola jugó 62  minutos porque en la reanudación fue reemplazado por Oscar Bermúdez).

Ricardo Lorenzo «Borocotó» fue amigo de Alberto Monge, el hombre que lo trajo a Tigre y ambos esperaron ansiosamente el debut de Bernabé en la selección en el partido con Uruguay de 1930 y así lo contó en una revista también desaparecida de los años 50 que se llamó «Pinceladas Deportivas»:

«Fuimos varios los que bregamos por la inclusión de Ferreyra en la selección. No lo hacíamos únicamente por la amistad con Monge, sino porque estábamos convencidos que el taponazo de Bernabé podía acordar la victoria. Fue elegido y jugó… y muy mal. Los que tanto luchamos por él, quedamos junto con el gordo Monge, completamente desorientados.

Salió de la cancha silbado y abucheado. Después supimos la verdad: esa mañana del partido Bernabé había donado sangre para su hermana enferma…».

El historiador Nazareno Atilio Scialpini se refiere así en su libro «La Historia de Tigre» a la inclusión de Ferreyra en la gira de Vélez de 1930:

«Corría el año 1930 cuando Vélez Sarsfield realizó una interesante gira al exterior, la cual comenzó con una ingeniosa «mula» o trampa.

En los contratos firmados entre el empresario de la gira y los clubes sobre los puntos que iban a visitarse, quedó especificado que deberían integrar la delegación «players» de reconocida fama en la Argentina y no menos de tres integrantes del «team» que intervino en la disputa del campeonato mundial. Para llenar este último requisito, habían sido elegidos Fernando Paternoster (Racing), Carlos Peucelle (Sportivo Buenos Aires), Francisco Varallo (Gimnasia) y Manuel Ferreira (Estudiantes de La Plata). Pero a este último, debido a la posición que ocupaba Estudiantes en el campeonato  donde peleaba la punta con Boca, le fue negado el permiso para viajar y además Carlos Peucelle sólo podía hacer la primera parte de la gira. Sin esos dos jugadores, se vulneraba un importante punto del contrato.

Ni tonto ni perezoso, el empresario, ante la dificultad de último momento, lo solucionó inteligentemente; de manera que no pudiendo llevar al piloto olímpico Manuel Ferreira, se llevó al piloto de Tigre Bernabé Ferreyra, cuyo parecido estriba sólo, como se dice por ahí, en lo blanco del ojo y en lo redondo del cuerpo, pero que en cambio tiene la similitud del apellido (la «i» y la «y» se asemejan y se confunden con frecuencia) y del puesto que ocupan en el equipo.

Así fue como ligó de colado el viaje el Ferreyra de Tigre, al que podríamos llamar la «mula del piloto olímpico». Lo gracioso del caso fue que, precisamente el jugador que debido a su apellido viajó en la gira, fue el triunfador de la excursión, el hombre atracción de las canchas que visitaron, el formidable shoteador que hizo realidad la ristra de triunfos excelentes que se trajo Vélez Sarsfield».

Fue tanta la popularidad que alcanzó en 1932, que una vez en el vestuario fue a saludarlo el presidente Agustín P. Justo y otra nada menos que Carlos Gardel quien quiso conocerlo personalmente.

Le molestaban terriblemente los botines de aquella época y se los mandaba a hacer de medida. Se cuenta que para que su remate fuera más potente, cuando jugaba como local, mojaba la pelota antes para que pesara más.

Murió el 22 de mayo de 1972.

Así era Bernabé Ferreyra, aquel de las hazañas que mi padre riverplatense me contaba y que por lo que investigué, no estaban alejadas de la realidad.

Fuentes consultadas:

La Historia del Club Tigre – Nazareno Scialpini – 2000

Los Centenarios del gol – Guillermo Gasparini – 1998

El Libro del fútbol – Editorial Abril – 1975

Historia de un siglo rojo y blanco – Ariel Estévez – 2006