Tandas de penaltis

En las competiciones disputadas mediante el sistema de enfrentamiento a doble partido, el match de desempate fue, tradicionalmente, la fórmula más utilizada para resolver las eliminatorias en que, una vez finalizado su tiempo reglamentario, continuaba la situación de igualdad.

Caso de persistir la misma, durante algunos años se utilizó el recurso de lanzar una moneda al aire como solución salomónica para determinar un vencedor. Afortunadamente, este sistema no perduró y al final de la década de los años 60 se arbitraron dos fórmulas, mucho más deportivas, y que todavía rigen en la actualidad:

  • Regla del valor doble de los goles en campo ajeno en caso de empate en el cómputo global de la eliminatoria.
  • Lanzamientos desde el punto de penalty, caso de llegarse al final del partido de vuelta con el mismo marcador que en el de ida, y no registrarse goles durante la disputa de una prórroga de 30 minutos.

El origen de las tandas de penaltys cabe atribuirlo al colegiado alemán Karl Wald que en 1970 propuso su uso a la Federación Bávara de Fútbol. En un principio la idea no prosperó pero finalmente fue la propia Federación Alemana de Fútbol quien acabaría aceptándola y con posterioridad también lo harían UEFA y FIFA.

De manera oficial el procedimiento empezó a utilizarse en las competiciones europeas de clubes de la temporada 1970-71. Al respecto cabe señalar que la primera eliminatoria que se dilucidó por este sistema fue la que enfrentó a Spartak Trnava con el Olympique de Marsella en la ronda de Treintaidosavos de Final de la XIII Copa de Ferias. El día 29-9-1970 tras la disputa de la pertinente prórroga, el resultado de (2-0) continuaba en el marcador del Stade Velodrome y como era preceptivo el colegiado portugués Marques da Silva ordenó el lanzamiento de máximos castigos. La victoria sonreiría finalmente al cuadro checo (3-4).

En España la regla entraría en vigor esa misma temporada en el transcurso de la Copa de SE Generalísimo y no se puede decir que las primeras experiencias transcurrieran plácidamente. Todo lo contrario.

Ya en la primera ronda del torneo fue necesario utilizar el nuevo sistema. Fue en las eliminatorias Vetusta-Mirandés y Girona-Baracaldo. En ambas confrontaciones las prórrogas de 30 minutos no alteraron el resultado (1-1) que se había dado también en los partidos de ida y por consiguiente fue necesario dirigirse al punto fatídico. Pero mientras la tanda que otorgó la clasificación al Mirandés transcurrió sin incidencias notables, no puede decirse lo mismo de la que tuvo lugar en el viejo Lasesarre. Era la noche del 28-10-1970.

El colegiado guipuzcoano señor Urturiz ordena lanzar en primer lugar y de manera consecutiva los cinco penaltys al Baracaldo. Sólo dos llegan a la red. Ahora es el turno del Girona. También dos dianas. Igualdad absoluta. Toca, pues, seguir lanzando pero la visibilidad es nula y ante la falta de iluminado eléctrico el árbitro decide interrumpir el desenlace de la eliminatoria dando cuenta de lo sucedido a la FEF.

El máximo organismo, reunido de urgencia, acuerda lanzar nuevas series al día siguiente por la mañana (jueves 29) hasta obtener la calificación de uno de los equipos. Sin embargo el Girona, con los billetes de vuelta en el bolsillo para la noche del miércoles, no acepta la solución propuesta y eleva un escrito de apelación ante el Comité de Competición.

Finalmente la protesta del Girona es tomada en consideración y el Comité señala las 16.00 horas del miércoles 4-11-1970 para dilucidar la eliminatoria autorizando a que el club catalán desplace únicamente a un portero y cinco jugadores para tal evento.

Con Lasesarre lleno (la entrada era gratuita) el club vizcaíno ejecuta en primer lugar sus cinco lanzamientos. El acierto es total. Así pues el Girona deberá afinar todos sus tiros si no quiere verse apeado del torneo.

Sobre la misma portería, y no es baladí poner énfasis en este aspecto, los primeros cuatro lanzamientos del club catalán también llegan a las mallas. No obstante, cuando la emoción alcanza su punto más álgido, Meléndez detiene el postrer tiro de Mir y da la clasificación al cuadro vasco.

Pero si rocambolesca fue la resolución de dicha eliminatoria, no le va a la zaga la que protagonizaron Real Betis Balompié y RCD Espanyol en la ronda de dieciseisavos de final. Tras un soso partido de ida en el Benito Villamarín que finaliza con empate (0-0) el pase a octavos deberá resolverse la noche del 30-4-1971 en Sarriá.

Pero ese día es imposible jugar a nada que se parezca al fútbol. El cielo arroja agua y más agua sobre el terreno de juego hasta convertirlo en una auténtica laguna. Todo apunta a un posible aplazamiento del partido pero, en una decisión más que discutible, el colegiado balear Antonio Rigo Sureda permite finalmente su disputa.

30-4-71  RCD ESPANYOL – REAL BETIS BALOMPIÉ  (0-0): Aunque caído en el césped, Lamata (dorsal 9) intenta disputar un balón rodeado de defensas béticos. Obsérvese el lamentable estado del terreno de juego debido a la lluvia.

30-4-71 RCD ESPANYOL – REAL BETIS BALOMPIÉ (0-0): Aunque caído en el césped, Lamata (dorsal 9) intenta disputar un balón rodeado de defensas béticos. Obsérvese el lamentable estado del terreno de juego debido a la lluvia.

Los jugadores bastante hacen con mantenerse en píe y al final del tiempo reglamentario el marcador se mantienen inalterado (0-0). La prórroga tampoco varía el score. Tras 210 minutos de confrontación nadie ha sido capaz de marcar un solo gol. Habrá penaltys.

Tras el sorteo pertinente Rigo coge el esférico y se dirige a la portería del Gol Norte del estadio de Sarriá. Le acompañan Bertomeu, portero blanquiazul, y los cinco lanzadores béticos. Los penaltys se tirarán pues de manera consecutiva y no alternada. Pepe González, Machicha, Díaz y Barba aciertan con el gol. Bertomeu sólo atina a detener el disparo de Pachón. El cuarto de la tanda.

A continuación el trencilla balear cruza el campo para dirigirse a la portería del Gol Sur. Es el turno blanquiazul. Lamata acierta con el primero. Solsona y Carbonell fallan el segundo y tercer lanzamiento. Se acabó. El Real Betis Balompié se clasifica para los octavos de final. La cosa no da para más. O si?.

30-4-71  RCD ESPANYOL – REAL BETIS BALOMPIÉ  (0-0): Portería del Gol Norte de Sarriá. Bertomeu, meta blanquiazul, encaja uno de los cuatro penaltys que transformó el Real Betis Balompié.

30-4-71 RCD ESPANYOL – REAL BETIS BALOMPIÉ (0-0): Portería del Gol Norte de Sarriá. Bertomeu, meta blanquiazul, encaja uno de los cuatro penaltys que transformó el Real Betis Balompié.

El RCD Espanyol estima que no se ha aplicado correctamente el Reglamento en lo concerniente al procedimiento para ejecutar los lanzamientos de penaltys y eleva un recurso ante la FEF solicitando la repetición de los mismos. La circular federativa que, a tal efecto se redactó para reglamentar este nuevo aspecto del juego, no era precisamente una obra de arte desde el punto de vista gramatical. Textualmente citaba:

 «….. si no se hubiera marcado ningún tanto en esa prórroga de treinta minutos, se lanzarán cinco penaltys sobre cada portería, alternadamente y con sorteo previo, para decidir qué equipo comienza y siendo lanzados estos goles de castigo por cinco jugadores distintos, escogidos de entre los que hayan terminado de jugar la prórroga. Las series de cinco penaltis proseguirán si no se decide el resultado en la primera, hasta que uno de los equipos supere al otro».

En declaraciones de Manuel Meler publicadas en La Vanguardia el día 4-5-1971, el presidente españolista exponía el fundamento del recurso:

«Entendemos que el Reglamento estipula que los castigos se tirarán alternadamente, y esto quiere decir un penalty cada equipo, hasta completar la serie, y no cinco seguidos por parte de cada rival ya que ello puede comportar una fuerza psicológica notable. Además esta vez, los penaltys se tiraron por series y sobre porterías distintas, cuando en toda competición se busca que las condiciones sean las mismas para los dos contendientes. Se da además la circunstancia de que, debido a lo embarrado del terreno de juego el equipo que gozaba de un terreno más seco en los alrededores de la portería gozaba de cierta ventaja. En la segunda de las porterías donde se lanzaron castigos (Gol Sur donde lanzó el RCD Espanyol) allí lanzó  el lodazal era tan grande que Rigo tuvo que contar los pertinentes pasos para señalizar el punto de penalty».

A medio camino entre la confusa redacción de la normativa y al tratarse de una modalidad recién implantada, la FEF tenía ante si una patata caliente ya que la reclamación del RCD Espanyol se apoyaba en la reglamentación que a tal efecto establecía la UEFA.

El máximo organismo europeo redactó en Agosto de 1970 una circular que regulaba este aspecto del juego. Sus dos primeros puntos citaban textualmente:

  1. El árbitro elegirá la portería sobre la que serán lanzados los penaltys.
  2. Cada equipo ejecutará cinco penaltys. Ambos conjuntos se alternarán en la ejecución.

30-4-71  RCD ESPANYOL – REAL BETIS BALOMPIÉ  (0-0): Portería del Gol Sur de Sarriá. Rigo Sureda observa atento el disparo de Solsona. Es el segundo intento blanquiazul y será detenido por Vilanova.

30-4-71 RCD ESPANYOL – REAL BETIS BALOMPIÉ (0-0): Portería del Gol Sur de Sarriá. Rigo Sureda observa atento el disparo de Solsona. Es el segundo intento blanquiazul y será detenido por Vilanova.

Pero el fallo fue contrario a los intereses del club blanquiazul. En su reunión del día 5-5-1971 y, entre otros acuerdos, el Comité de Competición de la FEF decidió desestimar el recurso presentado por el RCD Espanyol argumentando lo siguiente:

«Visto el recurso presentado por el RCD Español de Barcelona, con respecto al resultado del encuentro de Copa del Generalísimo contra el Betis de Sevilla decidido por penales al terminar el tiempo reglamentario con empate, el Comité de Competición resuelve que, analizadas en su conjunto las normas reglamentarias, y aun cuando pueda haberse considerado que se prestaban a confusión, al estudiar la interpretación armónica del caso, siempre se alude a series de cinco penales y, en conclusión, se considera que la verdadera intervención de la frase de alternar los penales se considera siempre como serie, quedando en consecuencia desestimada la reclamación. Sobre este particular se recuerda que en esta misma competición de la Copa del Generalísimo, en ocasión del partido Baracaldo-Gerona se jugó así el desempate en dos series de cinco penales y al interrumpirse su desarrollo por falta de luz, al día siguiente se volvió al mismo campo de juego para decidir en una nueva serie de penales el desenlace de la eliminatoria».

Sin entrar a valorar los aspectos jurídicos de la resolución si convendría, antes de finalizar, efectuar algunas reflexiones:

  1. La normativa de la FEF no estaba armonizada con la establecida por la UEFA. Nótese que, cuando menos, el organismo europeo especificaba claramente la utilización de utilizar UNA SOLA portería para realizar los lanzamientos y la FEF empleaba el ambiguo término «…. sobre cada portería …»
  2. El Comité de Competición en la resolución del recurso utilizó, a modo de jurisprudencia, lo acaecido en la eliminatoria Baracaldo – Girona, citando a tal efecto que en Lasesarre los penaltys se tiraron en series consecutivas y no de manera alternada. Siendo cierto este aspecto en cuanto al orden de las series, no lo es menos que en el estadio vizcaíno, el colegiado permitió que los penaltys se lanzaran sobre LA MISMA PORTERÍA, cosa que el señor Rigo Sureda no hizo en Sarriá.

30-4-71  RCD ESPANYOL – REAL BETIS BALOMPIÉ  (0-0): Carbonell acaba de errar el tercer penalty blanquiazul. El Real Betis Balompié acaba de clasificarse para los octavos de final y sus jugadores lo celebran alborozados sobre el impracticable césped del estadio de la carretera de Sarriá.

30-4-71 RCD ESPANYOL – REAL BETIS BALOMPIÉ (0-0): Carbonell acaba de errar el tercer penalty blanquiazul. El Real Betis Balompié acaba de clasificarse para los octavos de final y sus jugadores lo celebran alborozados sobre el impracticable césped del estadio de la carretera de Sarriá.

Como se puede ver. Un verdadero embrollo del que el RCD Espanyol salió malparado. La Junta Directiva del club blanquiazul no prosiguió con sus apelaciones y el Real Betis Balompié siguió adelante en la Copa. No llegaría muy lejos. En octavos de final le eliminaría el Valencia CF. Aquella temporada los blanquiverdes militaban en 2ª División y su gran objetivo no era otro que el ascenso a la 1ª División, hecho que acabarían consiguiendo con cierta holgura.

Con el tiempo también se acabaría consiguiendo que las tandas de penaltys se ejecutaran tal y como hoy se viene efectuando. Curiosamente como el RCD Espanyol argumentaba en su recurso y que no era ni más ni menos que como ya en 1970 estipulaba la UEFA.




Encuentros nocturnos en Oviedo en 1921

anuncio publicado en el diario “LA PRENSA” (5/08/1921)

anuncio publicado en el diario “LA PRENSA” (5/08/1921)

Como en otros lugares, en Oviedo también arraigó con sorprendente fuerza y en escaso tiempo lo que se anunciaba en sus orígenes como el «sport del foot-ball». La novedosa actividad deportiva se dio a conocer en la capital del Principado en los albores del siglo XX en el ámbito universitario, recibiendo el impulso definitivo que permitió su consolidación merced a la práctica habitual del mismo por los jóvenes que por cuestiones académicas lo conocieron de primera mano al cursar estudios en las islas británicas y lo implantaron a su regreso.

Tras los escarceos iniciales en apenas dos décadas existía lo que podría definirse como un auténtico ambiente de fútbol que transcendía de la mera celebración de partidos con regularidad. El balompié tenía un gran seguimiento, despertando todo aquello que lo rodeaba acalorados apasionamientos.

Dos eran los buques insignia del fútbol ovetense al comienzo de los años veinte del siglo pasado: el Real Stadium Club Ovetense y el Club Deportivo Ovetense, con una rivalidad entre ellos que iba más allá de lo futbolístico. A fin de cuentas representaban a dos clases sociales; mientras el Stadium era el equipo de la clase obrera, de los más humildes, el Deportivo -que había nacido de una escisión del R. Stadium- era considerado el equipo de los más pudientes, de la burguesía. Mucho más poderoso en lo económico el Deportivo se permitía lujos como el de fichar habitualmente jugadores de fuera de la provincia (los primeros profesionales del fútbol español en plena época del conocido como «amateurismo marrón») o el de construir al poco de fundarse un nuevo y coqueto campo donde disputar sus encuentros -Teatinos-, mucho más apto y confortable que el de Llamaquique, abandonando la transitoria y breve situación en la que ambos equipos compartieron este escenario donde siempre se había jugado al fútbol en la ciudad desde la irrupción del nuevo deporte y que presentaba unas condiciones precarias, quedando como feudo para el Stadium.

La rivalidad entre los dos equipos ovetenses era encarnizada, muy superior a la que existía con el resto de conjuntos de la provincia, circunstancia de la que se beneficiaba el Sporting de Gijón, dominador absoluto por aquellas fechas en el fútbol asturiano. Hasta que en 1926, con el nacimiento del Campeonato de Liga en el horizonte, ambos clubes decidiesen unir sus fuerzas dando origen a un Real Oviedo que arrebataría a los gijoneses la supremacía futbolística regional alcanzando además notable relevancia a nivel nacional, sólo el R. Stadium era capaz de tutear al Sporting con cierta frecuencia, llegando incluso a superarle en la temporada 1924/25 cuando consiguió quitarle por primera vez el título de Campeón de Asturias. Y es que pese a su modestia, los stadiumnistas, además de codearse con los sportinguistas, vencían casi siempre a sus «eternos rivales» del Deportivo, incapaces no sólo de tener un papel destacado en el Campeonato Regional sino de tan siquiera acercarse al nivel de su máximo adversario local, con quien habitualmente caía derrotado, en ocasiones incluso de manera escandalosa.

Corría el verano de 1921, quizás la época de mayor tensión entre ambos conjuntos (pocos meses antes, el 9 de enero, se había tenido que suspender el encuentro que los enfrentaba en Llamaquique correspondiente al Campeonato Regional pues las peleas tanto dentro del terreno de juego como fuera de él motivaron la intervención sable en mano de las fuerzas del orden, saldándose los acontecimientos con varios jugadores y espectadores heridos que precisaron atención en la Casa de Socorro) cuando la Cooperativa de Empleados Obreros de Gas y Electricidad de la S.P.O. (Sociedad Popular Ovetense) vio en el fútbol un óptimo medio para obtener recursos para construir casas baratas para sus socios. Tratándose de una actividad benéfica contaron con el ofrecimiento desinteresado de los dos principales clubes de la ciudad, si bien no se llevó a efecto la primera idea, que no era otra que la de que se enfrentasen entre sí en duelo de rivalidad ya que la Federación Regional ponía trabas a que pudiesen participar aquellos integrantes del Deportivo que habían sido declarados según la terminología de la época «inadecuados», por la polémica en torno a su consideración como profesionales. Desestimada la pretensión inicial acordaron organizar dos encuentros en los que, poniéndose en juego una copa de plata, medirían sus fuerzas por separado ambos conjuntos con un rival tan atractivo como era una Selección Vasca en la que destacaba el mítico «Pichichi». Hasta aquí nada de extraordinario; utilizar el fútbol como instrumento para recaudar fondos para causas solidarias estaba ya a la orden del día, lo que no hace otra cosa que reafirmar la trascendencia que tenía. Lo que iba a conferir carácter de acontecimiento al suceso iba a ser el hecho de que los partidos se habrían de disputar de noche, con iluminación artificial, algo sin precedentes en la región como destacaría la prensa.

Para tener conciencia de la importancia del evento conviene ponerse en situación recordando que habría de pasar casi medo siglo para que la celebración de partidos de fútbol nocturnos pudiese convertirse en algo normal en la ciudad, pues la sede por antonomasia del fútbol desde su inauguración en los años treinta, el estadio Carlos Tartiere -primero Buenavista-, no contó con torres de iluminación que lo permitiesen hasta 1969.

Por reunir unas condiciones mucho mejores el escenario escogido no podía ser otro que el campo de Teatinos, la casa del Deportivo Ovetense, si bien el primer encuentro contra el seleccionado vasco en tan insólitas condiciones lo disputaría el R. Stadium el viernes 5 de agosto, haciendo lo propio los propietarios del terreno el domingo 7.

La expectación creada fue enorme, sobre todo para el primer día. La excelente entrada que presentó el campo de viernes no se repitió 48 horas más tarde, cuando Teatinos registró menor afluencia de público, hecho que no hace otra cosa que constatar que el equipo más humilde era quien tenía mayor respaldo entre la afición. Es de destacar que el Stadium organizó otro encuentro para ese mismo domingo 7 en su campo de Llamaquique frente al Europa de Barcelona, de gira y a quien ya se había enfrentado el domingo anterior, congregando una numerosa asistencia. Claro está que, sin iluminación artificial, no podía existir interferencia entre ambos eventos pues el partido daría inicio a una hora habitual entonces: las tres y media de la tarde.

Los encuentros nocturnos se programaron para las diez y las diez y cuarto de la noche, respectivamente, y la fiesta continuaría a su conclusión con la celebración de bailes.

Se realizó un enorme esfuerzo para afrontar una tarea tan compleja en aquellos tiempos como era la de iluminar una superficie tan amplia, básicamente con multitud de bombillas repartidas por el perímetro, focos y reflectores, pudiendo calificarse el resultado final de aceptable, si bien tanto los espectadores como los futbolistas señalarían a la conclusión del partido la insuficiencia de los focos instalados, sobre todo en determinados lugares.

Aunque lo deportivo estaba en un segundo plano cabe decir que, al igual que ocurrió con la asistencia de público, los resultados también fueron fiel reflejo de lo que era el fútbol ovetense en aquellos tiempos: victoria del Stadium y derrota del Deportivo.

En el primero de los encuentros, pese al potencial que se le presumía a una Selección Vasca cuya base eran algunos nombres ilustres pertenecientes al Athletic de Bilbao y al Arenas de Guecho, el R. Stadium derrotó a los vascos por un contundente 4-1. La gran figura y estandarte del equipo carbayón, el legendario guardameta Óscar Álvarez (tantas veces suplente de Ricardo Zamora en el equipo nacional) hubo de compartir el protagonismo de la victoria y, en general aquellos días, con Santiago Bernabéu. En Oviedo por motivos laborales, jugó aquella noche defendiendo la camiseta del R. Stadium, equipo al que perteneció durante las semanas de su estancia en la capital asturiana.

La noticia de la llegada del entonces jugador y futuro presidente del R. Madrid, destinado por el cuerpo de Contabilidad de Hacienda, ya había supuesto un pequeño revuelo ante la disputa que se organizó entre los conjuntos ovetenses para hacerse con sus servicios. En este caso el interesado confesó años después que había preferido jugar con los de Llamaquique precisamente por su carácter eminentemente amateur frente al mayor profesionalismo de los de Teatinos.

Dos días más tarde el Deportivo Ovetense -reforzado con dos integrantes del Stadium Avilesino al no lograr finalmente la autorización federativa para poder alinear a los jugadores «inadecuados» de su plantel como era el caso del reconocido delantero centro José Luis Zabala-, el marcador final registró un contundente 0-5 favorable a los forasteros. Los locales no podrían anotar ni desde el punto de penalty al errar «Pololo» el señalado por el árbitro su favor. Por cierto que quien ejerció como colegiado en ese segundo encuentro no fue otro que el mismísimo Santiago Bernabéu.

Para la historia quedaría el hecho de que en el verano de 1921 la vieja Vetusta de Clarín, acostumbrada ya por entonces al fenómeno de masas en que poco a poco se estaba convirtiendo el fútbol, había sido escenario de una novedad calificable como de vanguardista: su celebración de noche, con luz artificial.




El partido del 22-0

No deja de ser curioso cómo en cuestiones del fútbol sevillano la historia, la de la calle, la del boca a boca, se repite y se traslada a los escritos asentando una teoría que quizá sea diferente. Hoy daremos una versión documentada del famoso partido del 22-0, versión que no es ni mejor, ni peor, tan solo distinta a las existentes y no porque esté documentada debe tener la vitola de «verdad absoluta», pero podría dar una nueva dimensión a los datos conocidos hasta ahora de estos hechos.

¿VERDAD O LEYENDA URBANA?

Es un partido que en Sevilla a algunos gusta contar achacando la falta de caballerosidad y señorío del equipo sevillista, intentando dar una imagen de equipo desfavorecido por los poderes políticos, sociales y militares de la época en manos sevillistas supuestamente.

La «vox populi» sevillana cuenta que… en ese partido, temerosos los sevillistas de perder contra el Betis, acudieron al Capitán general de Andalucía, (supuestamente sevillista también o cercano al Sevilla FC), para que no dejase jugar a dos componentes del equipo bético, Candas y Artola, que estaban haciendo el servicio militar, muy importantes en el esquema de juego. Por ello protestaron presentando el equipo infantil verdiblanco, ante los cuales, los jugadores del Sevilla FC vencieron por 22-0. Tildan a este partido como el «partido de la vergüenza sevillista».

LOS HECHOS PREVIOS

Pero esta parte de la historia no se puede contar solo como algo sucedido en un partido concretamente. Ese partido corresponde a una eliminatoria que se compondría de tres partidos del campeonato regional y no se puede aislar porque daría una visión sesgada de lo ocurrido. En necesario conocer toda una concatenación de hechos que sucedieron a lo largo de 3/4 semanas y ni tan siquiera así, concluye con el famoso partido del 22-0, sino que continúan los hechos hasta varias semanas después. No se puede contar ese partido aisladamente sin conocer los antecedentes y las causas.

Es muy posible que este año del que hablamos -1918- y de estas cuestiones acontecidas, aflorase la rivalidad tan marcada entre ambos clubes para siempre ya.

El Sevilla FC es el equipo a batir en esta época, debido a que ejerce la supremacía del «foot-ball» andaluz ya desde estos años, no en vano ganaría 17 de los 20 torneos jugados durante toda la historia de esta competición en sus distintas fases, modalidades y nomenclaturas, frente a tan solo uno por parte de su gran rival.

El Balompié, que era conocido con ese nombre en aquella época, (también se le conocía como «el/la Real»), aunque ya se llamaba Real Betis Balompié desde 1914, llevaba 3 años sin ganarle al equipo sevillista y se enfrenta a una grave crisis económica endémica ya. Es necesario tener en cuenta que en aquella época se jugaban bastantes partidos a lo largo de un año y casi siempre entre los mismos contendientes, por lo que 3 años sin ganar a su eterno rival suponía ya una carga que tocaba a la moral de los jugadores balompedistas.

Aunque no eran los únicos equipos que existían en Sevilla en aquella época, sí es cierto que eran los clubes más importantes. Los hechos sucedieron durante la competición del Campeonato de la Copa de Andalucía y Extremadura, en su tercera edición concretamente. En el enfrentamiento en esta fase del campeonato, se medirían en el Campo del Mercantil sevillista a principios de febrero y el segundo encuentro sería en el Campo de la Enramadilla bético. El primer encuentro lo ganó el Sevilla FC por 3-2 y el segundo sería para el Balompié por 3-1.

El Real Betis Balompié venía jugando el torneo muy bien debido a que se reforzó con buenos jugadores y una plantilla fuera de lo normal. Ese año el Real Betis echó toda la «carne al asador» para ganar el Campeonato de Andalucía.

Hoy sabemos a ciencia cierta que el Balompié fue un equipo dirigido, desde su fundación y hasta mediados los años 50, sobre todo por militares. No en vano contó con tres capitanes generales en su directiva a lo largo de su historia. Esta circunstancia les posibilitaba estar al tanto de los jugadores que acudían a hacer el servicio militar a la Región Sur y una agradable coincidencia les llegó en forma de grupo de magníficos jugadores en la época del amateurismo marrón.

Madrid-Sport 7/2/1918

Madrid-Sport 7/2/1918

Efectivamente, nos encontramos que cuentan entre sus filas con Canda, del Vigo Sporting, Artola de la Real Sociedad y Balbino del Fortuna de Vigo. Pero eso sí, teóricamente no eran jugadores béticos, eran jugadores que pasaban por Sevilla circunstancialmente debido al cumplimiento del Servicio militar en una época donde España se ve envuelta en los conflictos del norte de África y los «alinearon» para que colaborasen en la consecución del campeonato de Andalucía de ese año, debido probablemente, a la intercesión de los mandos militares que regían el club verdiblanco. Contaban también con el refuerzo de Barzanallana, del Español de Cádiz, que en los siguientes partidos continuó jugando en su club originario.

Los sevillistas entonaban una copla socarrona, de las que se cantaban en la época y con la guasa sevillana que es menester:

Que este año no gana
el campeonato,
ni con con Artola
ni Canda ni Balbino.

…Serranillo.

El primer partido en el campo del Mercantil sevillista transcurre como cualquier otro partido, sin incidencias a destacar de ningún tipo, pero la vuelta en el campo bético sería otro cantar.

EL PARTIDO DE LA DISCORDIA

Este encuentro jugado el 24 de febrero de 1918 en el campo de la Enramadilla verdiblanco, estuvo cargado de gran tensión por parte de jugadores y público asistentes. Ese día, domingo, había elecciones generales y sabemos que acudieron pocas fuerzas de seguridad a un derbi de esta importancia, donde debía decidirse quién pasaría a jugar la fase final del campeonato. El Sevilla FC protestó porque las medidas del campo y las porterías no eran las reglamentarias, (cosa que parece ser hacía cada vez que acudía a jugar a este recinto), y no eran aptas para la práctica del football con garantías. El único campo en aquel momento con las medidas reglamentarias era el Campo del Mercantil sevillista que contaba incluso con vestuario, (algo raro en aquella época), usando una caseta de feria del entorno.

Ambos equipos posaron aquel 24 de Febrero antes de jugar el partido - Foto Sánchez del Pando - La Unión Ilustrada 7-3-1918

Ambos equipos posaron aquel 24 de Febrero antes de jugar el partido - Foto Sánchez del Pando - La Unión Ilustrada 7-3-1918

No obstante el partido se jugó. En sus comienzos el Balompié practica un juego fuerte y preciosista, adelantándose en el marcador por dos veces, pero en las postrimerías del primer tiempo comienzan a sucederse determinados hechos. El Sevilla FC se mete en el partido marcando un gol y cuando el jugador, Manuel Pérez, se dispone a sacar de banda, un energúmeno armado con una navaja y un palo agrede al jugador por la espalda y le hiere. Este hecho fue ratificado, además de la prensa de la época que hacemos referencia, por la familia del jugador. Veamos qué recogen las crónicas de estos tumultos:

Crónica del Correo de Andalucía del 26-2-1918

Crónica del Correo de Andalucía del 26-2-1918

(…)Un grupo numeroso de aficionados al Balompié, aprovechando la llegada a la valla de un equipier del Sevilla FC, lo abofeteó villanamente, cogiendo al jugador indefenso. Poco después, otro espectador que nos dicen es operario de la Pirotecnia, se adelantó en el Campo con una navaja en la mano y un palo, agrediendo al medio izquierda del equipo campeón -Pérez-(…) Crónica de Corane.

(…)Un espectador se lanza contra un jugador del Sevilla, agrediéndole cobarde y brutalmente en la espalda(…) Crónica de Triquitraque.

partidosevilla41Sabemos que además de Pérez, otro jugador tuvo que ir a la Casa de Socorro con alguna herida y que otros jugadores sevillistas eran abofeteados conforme se acercaban a las bandas para disputar el balón.

Es necesario tener en cuenta el por qué esto podía suceder con esta facilidad. Por un lado no se encontraban las fuerzas de seguridad necesarias para contener a la masa de aficionados que número de tres mil se concentraron para ver ese partido.

Crónica del Correo de Andalucía del 28-2-1918

Crónica del Correo de Andalucía del 28-2-1918

Por otro lado el público se concentraba habitualmente de pie, justo pisando la línea de banda y de fondo/gol ya que no existían las gradas, por lo que el público estaba prácticamente encima de los jugadores. Se dio el caso anteriormente, en otro partido distinto, que en un tiro a portería de un jugador que salió fuera, un niño apostado junto al poste le dio con el pie metiendo dentro la pelota, no percatándose el «referee» de ello, dando por válido el gol.

En esta foto podemos ver muy gráficamente cómo se disponía el público alrededor del campo para ver el partido, por lo que ante algún altercado, rápidamente invadían el terreno de juego.

En esta foto podemos ver muy gráficamente cómo se disponía el público alrededor del campo para ver el partido, por lo que ante algún altercado, rápidamente invadían el terreno de juego.

Dejando a un lado lo anecdótico, los hechos que nos ocupan, trajeron cola y algunos cronistas de periódicos sevillanos le reprochan al Balompié su actitud en el partido y critican fuertemente estos sucesos.

Crónica del Correo de Andalucía del 28-2-1918

Crónica del Correo de Andalucía del 28-2-1918

Algunos seguidores del Betis lanzan octavillas por la calle en contra de estos cronistas, soliviantando más si cabe a las masas, en una actitud totalmente reprochable. Algunos cronistas deben defenderse de las acusaciones lanzadas desde bando bético.

Crónica del Correo de Andalucía del 3-3-1918

Crónica del Correo de Andalucía del 3-3-1918

El Betis celebra este esperado triunfo en el Pasaje de las Delicias, tras un largo periodo de derrotas infligidas por los sevillistas, donde se reúnen exponiendo discursos sobre la tan esperada victoria que ya se hacía de rogar y brindando por ello con champán.

Crónica del Correo de Andalucía del 26-2-1918

Crónica del Correo de Andalucía del 26-2-1918

Pero esto no había hecho más que comenzar…

LA UTILIZACIÓN DE LA INFANCIA CON FINES PARTIDARIOS

El campeonato debía continuar, ya que según las normas del momento, existe igualdad en cuanto a partidos ganados por ambos y se debe jugar otro para desempatar. Tras un sorteo, se debe celebrar el siguiente encuentro en el Campo del Mercantil, el día 10 de marzo de 1918.

Por si fuese poca la gravedad de los hechos acontecidos en el anterior partido por parte del club vestido de azul/celeste en aquella época, en este próximo partido no se quedarán atrás, solo que ahora aparece otro importante personaje en escena.

Don José Ximénez de Sandoval, considerado héroe de guerra en España, ya que fue el que dio muerte a José Martí en Cuba, líder revolucionario al que llamaban «el apóstol», arribó como teniente general en Sevilla para ocuparse de la Capitanía General de Andalucía. Este general malagueño, al enterarse de los graves tumultos ocurridos en el estadio bético, prohibió que cualquier militar participase en un partido de football, por lo que Candas y Artola, jugadores vascos que hacían el servicio militar en Sevilla no tuvieron permiso para salir del cuartel:

…/… No está bien que los hombres que visten el uniforme militar se vean involucrados en sucesos tan escandalosos como los ocurridos en el último Real Betis-Sevilla…/…

Al general, que llegó desde Cuba hizo poco tiempo y que poco entendía de sevillismo, no le gustaron los hechos y mucho menos la forma en que «reclutaron» a militares para que se enfrentasen al equipo sevillista. Esta decisión podría ser entendida por parte de la directiva bética como de uso de influencias para disminuir el potencial bético por lo que toma una grave decisión.

El día previo al partido se vieron carteles en los aledaños y taquillas del Campo del Mercantil en los que se informaba que el equipo bético acudirá incompleto por este acontecimiento, pero lo que nunca nadie se imaginaría es lo que iba a suceder, aunque existen noticias de que la Federación andaluza sí sabía de esto algunos días antes.

La directiva bética decide enviar a su equipo infantil para hacer jugar al Sevilla FC contra ellos, como forma de protesta porque sus jugadores más importantes no podrían jugar.

Por lo que sabemos, el club sevillista estuvo un buen rato planteándose el jugar o no el partido, pero finalmente decidió hacerlo y tratar aquellos «infantiles» como hombres. Si el Sevilla FC no hubiese jugado el partido habría sido descalificado automáticamente.

El partido se jugó sin incidentes importantes, no obstante los jugadores béticos, aleccionados, siempre fueron «al cuerpo» cosa que hemos podido saber por otras fuentes y crónicas, por lo que cinco de ellos fueron expulsados -para colmo- y el partido acabó con el resultado que todos sabemos: 22-0.

Madrid-Sport 14/3/1918

Madrid-Sport 14/3/1918

Analicemos las crónicas que hablan de este partido:

Por un lado nos encontramos la crónica de «Triquitraque» en el diario «El Liberal» en su edición de Sevilla. Los cronistas usaban muy frecuentemente su pseudónimo, en este caso se trata de Don Enrique Feria, cronista muy republicano y de «izquierdas» que parece ser se ve obligado en contadas ocasiones a cubrir estos eventos deportivos, tal y como podremos comprobar. En realidad son muy pocos los artículos que escribe de Fútbol, sí bastantes de toros y sobre todo de Política.

Veamos:

partidosevilla111Hemos de reseñar que verdaderamente no sabemos a qué se refiere cuando habla del Sevilla FC de aristocrática sociedad, cuando en realidad la aristocrática era la sociedad balompedista, tal y como podemos comprobar en otra crónica de la época, donde vemos quién compone la junta directiva del Betis tan solo 3 años antes:

Crónica del diario La Unión enero de 1915

Crónica del diario La Unión enero de 1915

Presidentes honorarios: El Rey, el Marqués de Mochales, el conde de Alcón, el Alcalde… Socios honorarios: Eduardo Dato (presidente del gobierno), José Sánchez Guerra (Ministro de Gobernación),Antonio Maura (Presidente del partido conservador) Marqués de Viana, Marqués de la Torrecilla, Conde de Romanones, Marqués de Alhucema, Marqués de Estella, Conde la Montera, Marques de Salobral, Gobernador de Sevilla, Presidente de la Diputación, Conde de Urbina, Presidente de la Real Sociedad Económica del País…..

Por otro lado tenemos las crónicas de Olmedo, (Madrid-Sport) y de Zancadilla, (Correo de Amdalucía), que comentan los hechos reflejando mucho tipo de detalles de la contienda.

ENTRE LOS «TRES» LA MATARON.

(…)¿Hay derecho a anunciar a los primeros equipos y presentar a un infantil? Ayer al terminar la «farsa» se dijo que demasiado bueno era el público. Bueno por fuerza, porque tras pagar 1,75 y 0,75 por una entrada, aún querían que el publico se lanzase al campo para que la fuerza de la guardia civil, que en gran número allí había, le «moliese» las costillas a quien en uso de su perfecto derecho reclamaba el importe de la estafa de que había sido objeto(…) Olmedo.

UN PARTIDO «CAMELO». EL DECORO DEPORTIVO POR LAS NUBES. MALAS ARTES. Y ALGO MÁS TAMBIÉN…

(…) Mal, muy mal vemos que haya señores que por tener afecto a determinado «club» , se apresten a determinadas resoluciones que a nada práctico conducen y que van en perjuicio del público, pero peor aún, (incluso lo vemos casi criminal), que porque a los del Betis le falten dos jugadores y les hayan jugado una mala partida, (si es cierto), sus contrarios manden a chiquillos para que les rompan un hueso, siendo tal el desequilibrio físico del hombre y del niño, y que necesariamente y por azar del juego tienen que encontrarse y chocar en la contienda(…) Zancadilla.

¿NIÑOS, EQUIPO INFANTIL O JÓVENES?

Hemos de reconocer que este tema del «equipo infantil» nos ha tenido muy despistados en la investigación de estos hechos y les explicaré por qué.

Habiendo investigado varios historiadores sobre qué eran «equipos infantiles» en aquella época, éstos llegaron a la conclusión de que más bien habría que haberlos llamado segundos equipos. Pero lo realmente curioso es que durante esas fechas en todos los clubs españoles, los «segundos equipos» generalmente estaban compuestos por jugadores de hasta 18 años y se les llamaban «equipos infantiles» que rondaban el límite de esa edad. Tengan en cuenta que en esa época la mayoría de edad se conseguía a los 25 años.

El Betis no debería ser menos, porque su equipo infantil debía enfrentarse a jugadores de otros equipos con 18 años de edad y nadie querría perder jugando con su propio equipo de inferior edad.

Sin embargo ellos aportan esta foto y nos dicen que ese es el equipo infantil que jugó el 10 de marzo de 1918 contra el Sevilla FC, aunque solo es cierto que es un equipo de niños y del club bético:

partidosevilla121Tenemos por un lado la confirmación en una edición del periódico deportivo «Marca» de 1958, en la que efectivamente se dice que es el equipo infantil bético de la época, pero en ningún caso que fuese la de la alineación del partido del que hablamos. Esta es la única referencia existente sobre esa foto. Por otro lado los alrededores no corresponden a los del campo del Mercantil sevillista, siendo realizada posiblemente en el campo de la Enramadilla bético.

Pero aunque esta investigación aún no está completa y quedan aún muchos cabos que atar, se puede afirmar de forma contundente, a través de los datos aportados por varias crónicas encontradas, que en ese equipo que el Betis presentó jugaron varios niños, (al menos cinco), pero no el equipo infantil, lo cual es distinto.

Por ello, de lo que no cabe duda es de la actitud de poner a unos niños en peligro para que jugasen un partido contra hombres por parte del equipo bético, aunque no entraremos a valorar la misma. A falta de saber las edades reales de los futbolistas que participaron en el bando bético, sí sabemos la de un jugador, (Tobi Iglesias, 18 años) ya que jugó anteriormente en el Sevilla FC.

Los artículos de la época hablaban de timo para el público. En ningún momento se ve una crónica que hable de la falta de caballerosidad por parte del Sevilla FC, pero se habla del desacierto por parte del Balompié que tima a los espectadores a los que deberían devolver el dinero.

Sin embargo el hecho de jugar contra niños y ganarle por goleadas no es nuevo, que ya tuvo sus precedentes tan solo 4 años antes, en que el Betis juega un partido del Campeonato de Sevilla, en el que se enfrenta al Athletic de Sevilla, equipo compuesto por niños según las crónicas de la época, a los que gana por 12-0. El año que nos ocupa, 1918, será testigo de la segunda inauguración en 20 días del Campo del Patronato frente al Español de Cádiz, endosándole un 9-1, estando este último equipo compuesto por infantiles.

En este collage pueden observar arriba al equipo bético, que se enfrentó al jovencísimo equipo del Athletic de Sevilla, (abajo). Juzguen ustedes mismos las edades de unos y otros. Fuente: Libro “Primeros pasos del football sevillano” - Juan Castro.

En este collage pueden observar arriba al equipo bético, que se enfrentó al jovencísimo equipo del Athletic de Sevilla, (abajo). Juzguen ustedes mismos las edades de unos y otros. Fuente: Libro “Primeros pasos del football sevillano” - Juan Castro.

Pienso que el resultado del 22-0 puede llegar incluso a ser anecdótico dada la envergadura del conjunto de los hechos y los acontecimientos que lo engloban.

El Betis sería fuertemente sancionado y su presidente, será inhabilitado por esta acción por parte de la Federación. Todo esto desembocará en una guerra en la Federación Regional Sur por el poder, donde una serie de alianzas hará que la Federación hubiese podido salir de Sevilla y haber terminado de instalarse en Huelva, tras una rocambolesca alianza entre el Betis y el Recreativo de Huelva. Pero eso es otra historia.




La partida de “football” (la primera que se juega en España)

La primera noticia del juego de Football de la que se tiene constancia en España data del 1º de Noviembre de 1.870, en la 3ª página, 4ª columna, del periódico «El Progreso» de Jerez, se encuentra una pequeña reseña que nos muestra, por primera vez, este vocablo que tan conocido es hoy para todos nosotros.

1-primer-footbal-18701101-pgjTambién tenemos noticias, de 1873, de su práctica en Río Tinto, pero si tenemos en cuenta lo expuesto en esta revista en «Jerez de la Frontera 1870: ¿Football o Rugby?» (nº 5, diciembre 2009) , sin quitar una coma, habrá que tenerlo en cuenta para la localidad minera.

2-rio-tinto-20031121-mcEl diario «Marca» se hizo eco de lo expuesto por la comisión «Cuna del Fútbol Español», donde se dice que «perseguían una pelota entre empujones y puntapiés» o «que las madres prohibiesen a los niños presenciar un espectáculo que consideraban tan poco edificante«.

Claro que la idea del football que había en la España decimonónica distaba mucho todavía de lo que hoy conocemos por fútbol, pero no tenemos que perder de vista el principal referente, que es que el fútbol era así.

Para muestra, un extracto de un artículo publicado en Madrid en el cual al cronista, ante la acusación de salvajismo por el gusto por la «Fiesta Nacional», no se le ocurre mejor comparación:

3-toros-y-football-18921209-lemLa FIFA nos aclara en su libro «FIFA 1904-2004. Un siglo de fútbol«, el porqué de estos malos entendidos:

«Establecer una cronología confiable del proceso de introducción del fútbol asociación en el mundo es casi imposible. (…). Esto es particularmente válido para el período anterior a 1880, en el que muchos británicos, sobre todo los instalados en el exterior durante un lapso extenso, aún no habían incorporado la separación radical que se operó entre los dos juegos primero en 1863, y luego en 1871.»

Tras un periodo de tiempo en el que no conocemos noticias impresas sobre el football, llegamos a 1890, punto de partida del «fútbol moderno» en España.

Es entonces, cuando el Secretario del «Sevilla Footbal Club«, Isaís White J., toma la iniciativa y se dirige a su homólogo del «Huelva Recreation Club» invitándolo a participar en un partido amistoso «under Association Rules», es decir con las reglas de la federación. Desde Sevilla se informa a los onubenses de que: «hemos creado recientemente un Club de Fútbol aquí«.

Tras el partido informarían desde Huelva, provincia en la que se fundaron los primeros clubs, refiriéndose al encuentro como «la partida de «football» (la primera que se juega en España)«, detalle que no es superfluo por venir desde el lugar que viene y no tener constancia de «una partida» anterior.

La carta de invitación fue publicada en el periódico «La Provincia» de Huelva, el 28 de febrero de 1.890, aunque en puridad su texto forma parte de una nota de sociedad cuya publicación se realiza a instancias del Secretario del «Huelva Recreation Club«, E.W. Palin, para conocimiento de sus socios y demás interesados.

4-carta-invitacion-18900228-lphEl Sr. Palin es quien decide informar de la carta recibida del Secretario del «Sevilla Football Club», Isaías J. White.

Y su traducción es la siguiente:

«Sevilla, 25 de febrero de 1890.

E.W. Palin Esqr.

Huelva,

Estimado señor.

Su nombre como Secretario del Club Recreativo de Huelva nos ha sido proporcionado por el Sr. Henderson.

Como probablemente usted sabe, hemos creado recientemente un Club de Fútbol aquí y se ha propuesto pedir a los miembros de su club visitar Sevilla y tomar parte en un partido de fútbol amistoso con nosotros bajo las reglas de la Federación.

Si fuera conveniente para ustedes el sábado 8 de marzo, esta fecha sería adecuada para nosotros.

Les propondríamos que el partido comience sobre las 5 p.m. con objeto de adelantarnos al frío de la noche y que posteriormente su equipo pueda cenar y pasar la noche con nosotros.

A la espera de su respuesta.

Quedo.

Suyo atentamente.

Isaías White J.»

La introducción de la reseña dice:

«Huelva Recreation Club.

La siguiente carta se ha recibido del Secretario del Sevilla Football Club.»

El Sr. Palin se refiere al club sevillano denominándole «Sevilla Foot-Ball Club«, es decir, utilizando el nombre de la ciudad en español -«Sevilla»- y no en inglés -«Seville»-, lo que induce a pensar que dicha referencia no es una mera traducción al inglés de lo que en español se diría «Club de Fútbol de Sevilla», sino que probablemente se corresponde con la denominación social que se había otorgado la sociedad sevillana, que figura, además, en mayúsculas, como nombre propio.

Siguiendo la nota publicada, se informa de la reunión para tratar si aceptan la invitación:

«El lunes próximo se celebrará Junta general en las habitaciones del club, Hotel Colón, a las ocho y media de su noche, para tratar si se acepta la invitación de Sevilla, como asimismo otra, de Rio-Tinto, para un «Cricket match».»

Por crónicas posteriores sabemos que ese partido sí se disputó y no de una forma improvisada, si no con unas estructuras, como se comprueba teniendo en cuenta el lugar en el que se celebró «la partida», en el Hipódromo de la «Sociedad de Carreras de Caballos», en la dehesa de Tablada de Sevilla y presidido por el Sr. Jhonson, Vicecónsul inglés en Sevilla. No cabe pensar en un «falso» club organizando un evento con presencia de la máxima autoridad consular.

Hipódromo de la “Sociedad de Carreras de Caballos” (Sevilla) Imagen de 1929

Hipódromo de la “Sociedad de Carreras de Caballos” (Sevilla) Imagen de 1929

Los datos apuntan a una cercanía temporal muy estrecha entre la creación del «Huelva Recreation Club» (finales de diciembre de 1889) y, si no puede considerarse el primer club deportivo (en el sentido inglés del término) practicante del fútbol en España, aquel «Sevilla Foot-Ball Club» (¿enero/febrero de 1890?) sí fue, probablemente, el primero dedicado específicamente a este deporte. Esto, de momento, no prueba que este club sea el actual Sevilla Fútbol Club, el cual, oficialmente reconoce su fecha de fundación varios años después, pero muchos indicios apuntan en esa dirección.

Y llegó el 8 de marzo…

Aquí tienen la crónica de

La partida de «football» (la primera que se juega en España)

Partido benéfico en el mismo escenario entre el Sevilla Football Club y el Huelva Recreation Club en 1909

Partido benéfico en el mismo escenario entre el Sevilla Football Club y el Huelva Recreation Club en 1909

Football

El ocho del corriente salieron para Sevilla en el tren correo 22 socios del Club Recreativo de esta ciudad para tomar parte de la partida de «football» (1) (la primera que se juega en España) que había de celebrarse el mismo día a las 5 de la tarde en el emplazamiento del Hipódromo de la Sociedad de carreras de Caballos, (dehesa de Tablada.) Aunque el tiempo no fue muy favorable, pues no cesó de llover durante el día, a las 5 en punto se empezó la partida, siendo el Club de Sevilla el que botó primero la pelota.

La pelea fue bien reñida por ambos clubes hasta las 6 de la tarde. Diez minutos antes de terminarse pudieron los de Sevilla colocar 2 «goals» por lo cual salieron victoriosos. Ambos Clubs cuentan con verdaderos jugadores, tales como los señores Rikson, Maccoll, Stroulger y Welton de Sevilla y los señores Allcock, Duclós, Yales y Coto de Huelva.

7-primera-partida-18900312-lphA las 8 de la noche obsequió el Club de Sevilla a los expedicionarios con un espléndido banquete en el Café Suizo presidido por el Sr. Johnson (Vice Cónsul Inglés en Sevilla).

A la hora de los brindis la  animación fue grande.

El Sr. Jonhson brindó por las familias reales de España e Inglaterra, contestando los comensales con miles de hurras, acompañados con el ruido de los taponazos del Champagne y el choque de las copas…»

Estas fueron las alineaciones de

La partida de «football» (la primera que se juega en España)

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Origen y fundación de la RFEF

A continuación publicamos íntegramente la investigación que se ha llevado a cabo para Marca, publicada entre los días 9 y 12 de noviembre de 2009. En próximos números de Cuadernos de Fútbol publicaremos nuevos artículos en que ampliaremos notablemente la información sobre las federaciones españolas de fútbol, su gestación, origen y desarrollo.

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Historia de dos abucheos

Muchos españoles nos echamos las manos a la cabeza cuando el pasado 14 de mayo de 2009, durante la disputa de la Final de la Copa del Rey entre el Athletic de Bilbao y el Fútbol Club Barcelona, se produjo el abucheo del Himno Español y del Jefe del Estado, Su Alteza Real Don Juan Carlos de Borbón, por parte de una gran mayoría de las aficiones de ambos clubes presentes en el Estadio de Mestalla. Pero si vergonzoso fue el momento del abucheo, no menos abochornante fue la actitud hipócrita de TVE, que justo cuando se iba a producir la audición de la Marcha Real, cortó con la retransmisión alegando problemas técnicos, para después ofrecer en diferido, al descanso del encuentro, el momento de audición del Himno de España, censurando los abucheos al bajarlos de tono respecto a la música, e intercalando en el montaje imágenes «estratégicas» con algún presunto aficionado llevándose la mano al pecho durante aquel momento.

La acción de los responsables de TVE, orquestada desde los poderes públicos, fue en efecto a conciencia, a sabiendas que se produciría un abucheo organizado previamente, y confesado con todo lujo de detalles en la prensa días antes, por organizaciones independentistas ligadas a la reivindicación de las selecciones vasca y catalana, Esait y Catalunya Acció. Se pretendió ocultar a los españoles algo que es bien sabido: que existe un número considerable de compatriotas, canalizados a través de organizaciones separatistas, que viven enajenados por una ideología que busca la segregación de España de partes suyas como son el País Vasco o Cataluña. Al contrario de los autores de la fechoría, los responsables de hacer valer el orden frente al delito de injurias a España alentado por tales separatistas, se pusieron de perfil e hicieron como si nada hubiera sucedido. Desde el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, encargada de organizar la competición de Copa del Rey, hasta el propio Jefe del Estado, cuando tal hecho insólito hubiera requerido acciones firmes para que cualquier afrenta a los símbolos nacionales en un evento deportivo conllevará la suspensión del mismo.

No obstante, apenas dos semanas después, en una noticia difundida por la Agencia Europa Press el 27 de mayo de 2009, en el contexto de la campaña electoral de las Elecciones Europeas, Oriol Junqueras, candidato por ERC a la eurocámara, proponía, en la línea del separatismo, una liga de fútbol europea («ERC propone una liga de fútbol europea porque la española «queda pequeña»», titulaba la noticia Europa Press). Todo en el marco de otro acontecimiento futbolístico de primer orden, como la inminente final de la Liga de Campeones entre el Manchester United y el Fútbol Club Barcelona. En la línea del separatismo, proponía que los equipos de los denominados Países Catalanes, ya fueran el Español, el propio Barcelona, el Valencia o el Villarreal, jugaran una liga europea y sobre todo no española.

Pero más curiosa fue la anécdota que el candidato separatista relató en su acto político de Villafranca del Penedés. Junqueras afirmó que el fundador del Barcelona, el suizo Hans (Joan según los catalanistas, Juan en los documentos oficiales de la época) Gamper, fue protagonista de la única ocasión en que fue clausurado el campo del Fútbol Club Barcelona a raíz de un encuentro disputado contra una selección de la Royal Navy británica, el 14 de junio de 1925, en cuyos prolegómenos los asistentes silbaron la Marcha Real y aplaudieron el God Save the Queen británico. Considerado una «ofensa» por Primo de Rivera, se clausuró el campo y Gamper hubo de dimitir, siendo expulsado del país.

Junqueras, en su delirio, afirmó que sólo se permitió reabrir el campo después de que 12 religiosos lo bendijeran para «exorcizar los malos espíritus separatistas que lo habían contaminado». Según Junqueras, esto contribuyó a convertir al Barcelona en un «símbolo del catalanismo y la resistencia contra la dictadura» de Primo de Rivera.

Sin embargo, más allá de las afirmaciones extravagantes de un personaje como Junqueras, la  cuestión es qué paso realmente ese 14 de junio de 1925 para que se produjera una  pitada al Himno Español, curioso precedente de la acontecida en este año 2009.

El hecho está en efecto confirmado por todo tipo de informes policiales y por la propia historia de la entidad azulgrana. El 14 de Junio de 1925 los aficionados asistentes a Las Corts protagonizaron un masivo abucheo contra la Marcha Real en aquel partido contra la Royal Navy, que el equipo español ganó por 3 a 0. De inmediato se abrió expediente contra el Fútbol Club Barcelona con sanción de seis meses contra la entidad, la cual se defendió en documento remitido al Gobernador Civil de la provincia, el general Joaquín Milans del Bosch, el 16 de junio de 1925. El argumento para levantar la sanción consistía en disculpar a la entidad de elementos ajenos a la misma que habían pasado por taquilla. Como respuesta, el Gobernador Civil remitió una misiva dos días después para que el club realizase «un acto social en desagravio a los símbolos patrios» en menos de quince días, demostrando así que no se hacía solidario de tales injurias a los símbolos nacionales. La misiva instaba a que la bandera española ondease en el campo junto a otras enseñas al menos una vez a la semana y en el mismo tamaño, además de en determinados actos sociales y festividades españolas, y advertía que de no cumplirse el desagravio, el propio Gobernador solicitaría la disolución inmediata de la entidad.

La Jefatura Superior de Policía de Barcelona solicitó al Presidente del Gobierno, entonces el General Miguel Primo de Rivera, en documento fechado el 21 de Junio de 1925 la «clausura o disolución definitiva de dicha entidad» al ser evidente «el agravio inferido en su Campo al Himno Nacional». Pendiente de esa resolución, y en cumplimiento de la ley, algo que no exime a un extranjero (en referencia a la nacionalidad suiza de Gamper), y como el Barcelona «ha dado pruebas constantes de su desafecto a España, cuya responsabilidad por estos hechos alcanza de lleno a quien la preside ya que al no corregirlos o evitarlos con la autoridad que indudablemente le da su cargo dentro de ella, es que se hace solidario de los mismos, me honro con solicitar de V. E. sea expulsado de España el indicado D. Juan Gamper».

Sin embargo, la pitada al Himno Español producida aquel 14 de Junio de 1925 fue producto de un hecho en principio ajeno al separatismo catalán: según el «Oficio al Presidente del Club» remitido por el Gobernador Civil de Barcelona tras volver de entrevistarse con las autoridades en Madrid, el 24 de junio de 1925, Gamper, por «olvido involuntario», no señaló al pedir el preceptivo permiso a las autoridades que el encuentro constituía un homenaje al Orfeo Catalán, y que «si la Marcha Real no se oyó con la devoción debida fue por no hallarse preparado el público, y de aquí, que se produjeran siseos» y que «la presencia de la música de la escuadra inglesa, que tampoco figuraba en el programa debido a un acto de galantería del jefe de dicha escuadra correspondiendo así a la invitación que hizo el personal de dicha escuadra don Arturo Witty». El aplauso al himno inglés se explicaba desde el propio club por la fraternidad con una nación amiga y como mero acto de cortesía al rival.

Sin embargo, el propio Milans del Bosch se dio cuenta perfectamente que las intenciones o deseos de los asistentes, fueran o no separatistas, concluyeron en idéntico resultado: menosprecio e injurias a los símbolos de España. Así, considerando que en el Fútbol Club Barcelona «hay individuos que comulgan en ideas contrarias al bien de la patria», y que a raíz del abucheo del 14 de Junio «no promovieron acto alguno contrario a esa manifestación de desafecto de que se viene haciendo mérito, ni la contrarrestaron de modo que afirmara su patriotismo; […]», acordaba en su Oficio «haciendo uso de las facultades que me están conferidas, clausurar por término de seis meses el funcionamiento de esa Sociedad, no pudiendo, durante dicho tiempo, dar espectáculo alguno en su campo ni concurrir a otros como tal Asociación, ni usar los emblemas ni distintivos de la Sociedad».

A raíz de ello, Juan Gamper sería expulsado de España y en su lugar presidiría interinamente el sancionado club Joan Coma, que gestionaría una reducción de la sanción para evitar cuantiosas pérdidas económicas. Finalmente se logró reducir a la mitad la sanción por medio de un amigo personal del Rey Alfonso XIII, Arcadio Balaguer, que ese mismo año sería nombrado presidente del club en sustitución de Gamper. Así, el Fútbol Club Barcelona pudo iniciar la temporada con normalidad, al cesar el castigo a mediados de septiembre. A Gamper se le permitiría el retorno a España, a condición de no ostentar ningún tipo de vinculación con el club del que había sido fundador, jugador y presidente. Arruinado por la depresión de 1929, acabaría suicidándose un año después.

A día de hoy, ninguno de los presidentes de los dos clubes implicados en las injurias a la Marcha Real producidas este año, ni Laporta ni García Macua, han sido obligados a realizar ningún acto de desagravio como sí sucedió en 1925, máxime cuando el abucheo actual estaba perfectamente planeado y orquestado, y tenía un sesgo inequívocamente separatista. El gobierno español simplemente destituyó a un cabeza de turco, el Director General de RTVE, que cumplió órdenes estrictas de censurar el abucheo. Pese a diversas querellas por el delito de injurias a España, los jueces han señalado que no se puede prohibir «el ejercicio de la libertad de expresión». Pero la libertad de expresión tiene los límites que marca el código penal, y el abucheo, espontáneo o no, contra los símbolos del Estado, no debe ser tolerado en un acontecimiento de estas características, ni mucho menos ocultar un estado de ánimo antiespañol que ya hace más de ochenta años existía con gran intensidad en determinadas regiones de España. La única diferencia es que entonces las autoridades competentes, ante un hecho en principio extemporáneo, actuaron con máximo rigor, y las de ahora, cómplices de los enemigos de la Nación Española, simplemente miran para otro lado.




Las distinciones anuales de la IFFHS

En los primeros días de enero la IFFHS irá publicando sucesivamente los ganadores de las diferentes categorías con que se distinguen anualmente a los profesionales del fútbol. Son un total de diez distinciones que se resuelven de dos maneras muy diferentes: unas tienen como base la estadística pura y fría; mientras las otras son el resultado de las votaciones procedentes de los miembros de la IFFHS o de los usuarios, como es el caso del jugador en activo más popular.

Curiosamente, aquellas que en principio se presentan avaladas por los números, pues se contabilizan puntuaciones, cantidad de goles o porcentajes son vorazmente criticadas tanto por un sector del público como por los propios medios de comunicación. Parece ser que si los datos no dan ganador al club o al jugador que ellos tienen en mente en el preciso momento en que se divulga la noticia, no son de fiar.

Recuerdo el caso del Sevilla FC, vencedor por dos años consecutivos del Ranking Mundial de Clubs (ver los criterios de puntuación http://www.iffhs.de/?bcdbccac3be8e00390b02fc5fdcdc3bfcdc0aec28d6ed113), todo un hito, y los medios de comunicación españoles se indignaron por no ser el Real Madrid o el FC Barcelona. No sólo no habían sido capaces de leerse la dinámica que tiene esta distinción, sino que tampoco son capaces de comprender que el trofeo no premia vistosidad de juego ni la cotización de una plantilla por el precio de sus jugadores. Cuando el Sevilla FC le ganó la Supercopa de Europa al FC Barcelona, el club andaluz sumó 14 puntos por ninguno su rival. Y sumando partidos tras partidos, así se estableció el Ranking.

Admito que se puede comentar la ponderación de las puntuaciones. Incluso podría discutirse el periodo que se aplica para designar al vencedor (enero-diciembre). Lo que debe quedar muy claro es que estos criterios quedan fijados desde la diversidad de opinión del Comité Ejecutivo de la IFFHS. Sus miembros proceden de los seis continentes futbolísticos y, no cabe duda, el fútbol se ve con diferente óptica según nuestro lugar de residencia. Por eso, cuando se leen o escuchan comentarios contra los premios de la IFFHS, la mayoría están marcados por la parcialidad, y, los que no, por la ignorancia.

La construcción de un ranking, en líneas generales, tiene como objetivo englobar el total de partidos oficiales que se disputan en el mundo y premiar a aquel club que se haya mostrado más regular en todos ellos, por encima del hecho de ganar o no alguna de las competiciones. Es una distinción que no se puede comparar con ningún trofeo específico: ni liga, ni copa.  No tiene límites geográficos, pues tiene en cuenta todos los resultados de competiciones internacionales oficiales, y la liga y la copa de todos los países afiliados a la FIFA. Se establece el período de enero-diciembre porque el final de año es la única pausa internacional que han establecido las distintas confederaciones continentales -aunque en algunos países, como Inglaterra, muchas veces celebren incluso doble sesión liguera-.

Lógicamente, se mire como se mire, al final, los equipos más poderosos acaban ocupando los primeros puestos. Pero son las matemáticas las que deciden quien es el ganador. Y eso es incuestionable.

De ahí que todos aquellos que no entienden este sistema, lo único que tienen que hacer es informarse. Excuso al fanático ignorante, que al no ver elegido su equipo se indigna y maldice las estadísticas. Hay un motivo irracional en su postura y, por lo tanto, no es acertado discutir con él, sino una pérdida de tiempo. El problema es que hay un porcentaje amplio de participación de esta gente que se caracteriza por el insulto, menosprecio y paupérrima documentación para justificar sus preferencias.

Más grave es el hecho de que las críticas procedan de los profesionales de los medios de comunicación. Tanto si lo hacen por ignorancia como si lo hacen por defender sus preferencias, pues en ambos casos traicionan el principal motivo de su profesión: informar con objetividad. Malo, muy malo es el periodista que informa desde la ignorancia. Peor el que se deja llevar por sus colores. En ambos casos lo único que consiguen es confundirse con el fanatismo, caprichoso, consentido y transmisor de valores absolutos.

Para la IFFHS el fútbol es un juego. Quizá éste sea el punto de discrepancia con los medios de comunicación: el fútbol es un negocio. Pongamos el caso de un jugador de país africano que disputa un mundial. Para la IFFHS este jugador enriquece su historial, tanto como internacional como, si lo consiguiese, como goleador; para la Prensa, este mismo jugador simplemente aprovecha el escaparate de la competición para subir su cotización y fichar por algún club europeo. Juego versus negocio. Con la diferencia de que la Prensa puede mediatizar la opinión del público. No somos tan idealistas como para prescindir del aspecto material del fútbol, pero no sean tan materialistas como para valorar todo, absolutamente todo el fenómeno deportivo bajo la presión económica.

Hace uno años France-Football modificó su reglamento para adjudicar la Bota de Oro estableciendo puntos en vez de goles. El motivo externo: es más difícil marcar en las ligas más fuertes que en las débiles. El verdadero motivo: adiddas. Sólo apadrinaría el trofeo si había garantías de que el ganador perteneciese a un club de prestigio internacional. Era necesario descartar a los estonios, moldavos, finlandeses, andorranos… y asegurar el premio a españoles, ingleses, alemanes, franceses… al fin y al cabo verdaderos potenciadores del mercado mundial del fútbol. Pero el gol es proporcionalmente igual de difícil en cualquier campeonato. A mejores delanteros hay mejores defensas y a peores delanteros hay peores defensas. Por eso, el premio de la IFFHS se establece para aquel jugador que más ha destacado dentro de su propio campeonato, en proporción a la competitividad de sus rivales.

Contrariamente a lo expuesto anteriormente, los premios de la IFFHS que se deciden por votaciones no sufren las críticas ni en las misma cantidad ni con la misma saña. Por lo visto, la elección del mejor entrenador, seleccionador, portero, constructor de juego o árbitro del mundo no se desvía mucho de lo que la mayoría de los periodistas opinan. Éste es el caso de la elección de Iker Casillas como mejor guardameta de 2008 o la de Xavi Hernández, mejor constructor de juego de 2008. Pero la paz se mantiene siempre y cuando haya esta armonía. Cuando desaparecen las coincidencias, la balanza vuelve a cargarse con el desprestigio y el rechazo. El principal motivo por el que nuestros medios de comunicación -y sus lectores/oyentes-  y la IFFHS discrepen en sus apreciaciones es de origen. Toda elección se hace a partir de la información que uno dispone: partidos televisados y presenciados in situ. Más o menos, en España todos tenemos fuentes parecidas y, por lógica, llegaremos a conclusiones más o menos próximas. La cuestión es que en las votaciones de la IFFHS la opinión procede de casi cien países diferentes, por lo que la diversidad de fuentes se multiplica y los resultados son mucho más heterogéneos. Es la globalización aplicada al fútbol. Si algún miembro hace prevalecer sus preferencias locales en su elección, fácilmente quedan diluidas por el número de votantes.

En definitiva, detrás de cada distinción que otorga la IFFHS hay un profundo respeto por el fútbol como deporte, una amplia reflexión y un rechazo total al partidismo. Principios que muchos deberían aprender a aplicarse.




Las porterías más grandes

Las fechas navideñas siempre han sido usadas, futbolísticamente hablando, para organizar partidos benéficos. En la actualidad suelen ser utilizadas para disputas de selecciones territoriales frente a selecciones nacionales traídas del más allá.

Allá por el día de Navidad de 1967, en el Camp Nou de la Ciudad Condal, se realizó una prueba para jugar con porterías más grandes de lo habitual. La elección del día cayó en primer lugar en el día ocho del mismo mes, pero una lluvia torrencial hizo que se suspendiera. Las porterías encogieron, en una palabra. Con motivo de la campaña benéfica de Radio Nacional de España (R.N.E.) el seleccionador español D. Domingo Balmanya se hizo cargo de seleccionar dos equipos para realizar una prueba para cambiar de manera definitiva la Regla 1 de las Reglas de Juego.

La fiesta, además de tener como punto central un partido de fútbol disputado por jugadores profesionales con el escudo de la Federación Catalana de Fútbol en el pecho, también contó con un castillo humano en la más tradicional costumbre catalana, un partido femenino de fútbol con las mismas porterías (algo nunca visto en la España de la época, el tamaño de las porterías y el fútbol femenino) jugado entre los equipos femeninos del Picadero y del CF Barcelona y el saque de honor realizado por la actriz catalana Mary Santpere.

Por una parte, con camiseta blanca y pantalón azul, formaron Reina, Isidro, Olivella, Torrens, Vall, Pereda,  Fusté, Paláu, Re, Seminario y Camps, y por el bando contrario, vistiendo elástica roja, Romero, Ochoa, Doménech, Montesinos, Moya, Ramírez, Endériz, Rifé, Kubala, Vidal y Pujol. Dos grandes equipos, sin lugar a dudas, formados por jugadores de los tres equipos barceloneses de Primera División en esos momentos, Centro de Deportes Sabadell, Real Club Deportivo Español y Club de Fútbol Barcelona.

Las porterías reglamentarias miden 7’32 metros de largo por 2’44 metros de alto. En aquella ocasión se aumentaron las medidas hasta 10 metros de largo por 2 metros y medio de alto. En los días anteriores se esperaba un diluvio de goles teniendo en cuenta las medidas de los arcos y las delanteras que formarían. Otros esperaban unos férreos marcajes para proteger tan inmensos objetivos. El hambre de goles era importante pues el nivel de juego había decaído en exceso en el fútbol español. La nostalgia de haber vivido hace cinco minutos escasos el mejor fútbol jamás jugado en el mundo y la falta repentina de goles en nuestro campeonato llevaron a esta probatura de dudoso éxito a priori. Y nulo a posteriori.

Foto Bert. Publicada el 27-12-1967 en Mundo Deportivo. Podemos apreciar los dos tipos de porterías, la reglamentaria más pequeña y la experimental, bajo cuyo travesaño forman ambos equipos.

Foto Bert. Publicada el 27-12-1967 en Mundo Deportivo. Podemos apreciar los dos tipos de porterías, la reglamentaria más pequeña y la experimental, bajo cuyo travesaño forman ambos equipos.

Georges Boulogne fue el autor de la iniciativa. Así se expresaba en lo referente a su idea: » Actualmente es difícil marcar un tanto desde fuera de los 16 metros. A los equipos les basta reunir dentro de sus 30 metros suficiente número de jugadores (7 u 8) para impedir, prácticamente, al adversario colocarse en posición de tiro a la distancia requerida».

 «Si se aumentan las dimensiones del marco de manera que se haga posible el gol desde 20 ó 25 metros, habrá que establecer la defensa cubriendo una zona de 40 ó 50. No hay bastante número de jugadores para hacerlo eficazmente. Al no poder defender con la seguridad actual, los equipos intentarán el ataque, que les dará más facilidades».  

A priori, la iniciativa contó con apoyos y también con detractores. Entre estos últimos se encontraba Sir Stanley Rous, a la sazón presidente de FIFA, que manifestó no esperar gran cosa del experimento. En la orilla contraria se encontraba Sir Stanley Matthews.        

Quince goles se consiguieron, nueve por los vencedores, los blancos,  y seis por los vencidos, los colorados. Marcaron tres tantos Fusté y Kubala, dos Vidal y Cayetano Re y uno Montesinos, Pereda, Seminario, Palau y Camps. Se divirtió el público y se divirtieron los jugadores. La recaudación fue excelente. Un millón de pesetas entre taquilla y huchas para los niños hospitalizados. Y eso siempre es lo más importante. Todo el mundo feliz. Pero ¿y la prueba?. ¿Resultó satisfactoria?.         

La sensación general de los 50.000 asistentes es que se divirtieron de lo lindo con los goles y con las figuras que desplegaron su juego en la mañana barcelonesa pero se echaba en falta la emoción pues cada tiro lanzado era medio gol asegurado.

Por parte de los artistas la opinión era bastante negativa con respecto a lo experimentado. Así, tenemos la opinión de un par de participantes del Sabadell. Seminario opinó que las medidas eran exageradas y que se disparaba desde cualquier sitio. Por su parte, su compañero Isidro, expresaba que sería algo  flor de un día. Para los porteros imposible de defender.

Parece que el estrés de haber conocido el mejor fútbol del mundo y haber quedado desposeídos de su magia incitó sobremanera a realizar esta prueba. Afortunadamente aquella oscura etapa de fútbol defensivo pasó a mejor vida, por el momento, pero no dudo que en un futuro volverá y regresará el experimento. Y es que ya está todo inventado y seguiremos tropezando en las mismas piedras.

 

Fuentes consultadas:

 

Reglas de Juego

Mundo Deportivo (Barcelona)

La Vanguardia Española (Barcelona)

Marca (Madrid)

As (Madrid)




Intrigas, jugadas y jugarretas en la rivalidad barcelonesa

En el número del mes anterior hacía una descripción de la rivalidad hispalense en sus primeros años y en esta ocasión voy a referirme al antagonismo existente entre los dos equipos barceloneses más representativos, nacido también a los pocos años de competencia precisamente cuando el conjunto españolista había plegado velas y alguno de sus integrantes acabó guarecido en las filas del X Sporting Club, en los primeros días del 1906.

El fútbol catalán languidecía y la crisis se había instalado en los escasos clubs que aún sobrevivían. La hermandad y el buen ambiente que había imperado en los primeros años de vida de la Asociación de Clubs de Foot-ball había dado paso a un clima de tensión permanente y luchas internas que llevaron a la desaparición del organismo federativo, sustituido a finales de ese mismo año por la Federación Catalana de Foot-ball, cuya presidencia fue aceptada por Isidro Lloret, un personaje que se vanagloriaba de hacer público su visceral aversión al FC Barcelona y lo transmitía a otros miembros de la junta, manifestándolo en las constantes y arbitrarias decisiones que provocaba continuas discusiones y disidencias en los clubs, siendo durante su nefasto mandato cuando el Club X dominó el Campeonato de Catalunya, siempre envuelto por una polémica que finalmente acabó por pasarle factura en octubre de 1908.

La marcha de Isidro Lloret calmó algo los ánimos, pero dejó a la Federación sumida en un tremendo caos y a los clubes al borde de la desaparición. Al FC Barcelona lo salvó la milagrosa intervención de su fundador Hans Gamper y ello coincidió con la reaparición del Club Deportivo Español, al fusionarse el equipo de Jiu-Jitsu -con algunos socios que habían integrado el antiguo club- y el X Sporting Club, y con el ínclito Sr. Lloret en la vicepresidencia de la nueva entidad blanquiazul.

Ambas sociedades resurgieron de forma pujante y la rivalidad creció, pero se trasladó de los despachos federativos al terreno de juego y a las gradas, aflorando con tonos dramáticos en la temporada 1911-12. Los disidentes del FC Barcelona que habían pasado al Español -hermanos Wallace, Massana y Comamala- contribuyeron a fomentar esta rivalidad que tuvo su culminación en los partidos que ambos equipos celebraron en el Trofeo Ciudad-La Riva, organizado por la presidencia del club blanquiazul el 24 y 25 de marzo de 1912. Al margen del resultado deportivo, que fue doblemente favorable al Español, hay que destacar la dureza desplegada por los jugadores que alcanzó caracteres de brutalidad y contagió a parte de espectadores y aficionados rivales que se enzarzaron en constantes y vergonzosas peleas. Fueron tantos y tan violentos los incidentes producidos en esta doble confrontación que pocos días más tarde las directivas de los respectivos clubs enviaron sendas notas a la prensa anunciando la ruptura de sus relaciones y la negativa a enfrentarse de nuevo en un campeonato de fútbol. Estos incidentes tuvieron una importante repercusión en el desarrollo final del Campeonato Regional ya que el Barcelona se negó a jugar su partido en el campo del Español por lo cual se le dio por perdido y el equipo blanquiazul se proclamó campeón.

En la temporada siguiente fue cuando se produjo el cisma federativo de la Unión de Clubs, que encabezó el Barcelona, mientras el Español se mantuvo en el seno de la Federación Española del Foot-ball y debido a ello no tuvieron oportunidad de enfrentarse en el Campeonato Regional ni en el campeonato de España, pero sí lo hicieron en la competición hispano francesa de la Copa de los Pirineos Orientales. Fue el 6 de abril en partido de semifinales y era el primer encuentro entre ambos, tras los incidentes ocurridos el año anterior, y tampoco en ésta ocasión iba a estar ajena la polémica. Se jugó en el campo del Barcelona y venció justa y merecidamente en conjunto blanquiazul por 3 a 1, pero de poco le sirvió esta victoria ya que su rival denunció al Comité Organizador la alineación de los jugadores ingleses Barrett, Darley y Harrisson, que fue declarada ilegal y en consecuencia sería  el Barcelona quien se clasificó para disputar la final, que posteriormente ganaría al conjunto galo del Comette et Simiot.

En los años siguientes, firmada la paz futbolística y bajo la tutela de la nueva Federación nacional, nacida en septiembre de 1913, el Deportivo Español, tocado ya del atributo Real, y el FC Barcelona volvieron a competir sin que se registrasen incidentes destacados, pero no pasó mucho tiempo sin que los agraviados blanquiazules tuvieran la oportunidad de devolver la moneda a sus vecinos haciendo estallar el llamado «Caso Garchitorena». Era éste un personaje singular, de ascendencia vasca, que había llegado al club azulgrana tras jugar dos amistoso en mayo de 1916 y con él, inició el Barcelona el campeonato regional. Poco antes de Navidad, el conjunto azulgrana derrotó por 3 a 0 al Español, pero apenas acabado el partido, que por cierto, estuvo plagado de incidentes, los blanquiazules impugnaban el resultado por alineación indebida del citado jugador. Tratado el caso por los delegados de la Federación Catalana y presentados por el Español los documentos precisos, quedó perfectamente comprobada la nacionalidad argentina de Juan Garchitorena y que, debido a la prohibición de alinear extranjeros, no podía tomar parte en la competición. También quedó claro que el Barcelona desconocía que la inscripción del jugador se había hecho con documentación española falsificada, y teniendo en cuenta que este equipo había accedido anteriormente a que el Español inscribiera dos jugadores fuera del plazo reglamentario, todo parecía indicar que el asunto no tendría mayor trascendencia y el problema quedaba resuelto.

Pero contrariamente a lo que se esperaba el club blanquiazul no estaba para hacer favores y reclamó los puntos de su partido perdido, instando al Sabadell, Universitari y Atlètic a que hiciesen lo propio y que al Barcelona se le dieran por perdidos dichos encuentros. Esta propuesta fue aceptada en la Federación y el club azulgrana quedó apartado de la lucha por el título, que finalmente tampoco logró el Español, pese a la «genial» jugada, y que indudablemente conocía la circunstancia de la nacionalidad de Garchitorena antes de iniciarse el torneo, pero prefirió denunciar el caso después de la derrota. Falta saber que hubiera ocurrido si hubieran ganado dicho partido; posiblemente habrían esperado a la segunda vuelta.

Por cierto, que Garchitorena continuó vinculado al club hasta el final de la temporada,  donde disputó numerosos partidos amistosos, y en años posteriores de manera muy esporádica, pero su actuación personal no dejaba de ser curiosa: bebía whisky, era un auténtico «play boy» de principios de siglo y siempre iba vestido y acicalado como un figurín hasta el punto de negarse a marcar un gol de cabeza en terreno embarrado para no estropear su peinado. No es de extrañar que posteriormente dedicase su vida al cine, una profesión menos violenta, en la cual alcanzó cierto éxito con el nombre de Juan Torena y sonadas aventuras amorosas, una de ellas -dicen- con la actriz Myrna Loy.

Las relaciones entre los dos clubs volvieron a tensarse y sobre el terreno de juego la violencia y los incidentes imperaron en sus enfrentamientos. También en el ámbito social tuvieron que hacer frente a campañas de desprestigio, como las sangrantes acusaciones de paladines del anticatalanismo a las que fue sometido el Español, en unos momentos de estallido autonomista, y en el bando contrario se recibían intrigas atribuidas a su rival que les acusaba de «germanismo» cuando estaban abiertas las heridas dejadas por la Gran Guerra, hasta el punto de tener que organizarse un par de partidos contra un equipo denominado Aliados, una especie de selección militar,  integrado por jugadores ingleses, franceses y belgas. Por cierto, en el segundo de ellos debutaron en las filas azulgranas José Samitier y Ricardo Zamora, la joven promesa españolista que había sido uno de los grandes artífices para la conquista del Campeonato de Catalunya en 1918 y que ahora protagonizaba un golpe de efecto fichando por el eterno rival.

El inicio de la década de los veinte contempló el decaimiento futbolístico de los españolistas y el inicio de la edad de oro barcelonista con dos títulos de Copa en tres años. Éstos aprovecharon su excelente momento para humillar a su rival en el Campeonato de 1921-22 venciéndoles en su propio feudo por 9 a 0, y saliendo al campo del la Industria en el partido de la segunda vuelta con el propósito de superar la cifra, cosa que lograron al ganar por diez a cero, que pudieron ser más de habérselo propuesto, condenándoles al mismo tiempo a jugar la promoción para evitar descender al abismo. La doble victoria sobre el España FC y la llegada de Genaro de la Riva a la presidencia blanquiazul les permitió remontar la crisis, logrando además convencer -mediante la suculenta cifra de 25.000 pesetas- a Ricardo Zamora para que volviera al Español y a punto estuvieron también de conquistar a su intimo amigo Samitier, que prefirió mantenerse en la disciplina azulgrana.

El retorno de Zamora al Español abrió otro litigio entre ambos clubs que duró toda la temporada 1922-23. El FC Barcelona hizo valer su derecho de retención, denunció esta marcha alegando duplicidad de contrato, y la Federación Catalana inhabilitó al portero internacional por un año. El asunto pasó al Comité Nacional quien, ante la negativa de Zamora de jugar con la selección frente a Portugal, revocó el fallo de la Catalana y le permitió jugar el Campeonato, pero más tarde y ante el recurso de alzada presentado por la Federación regional volvió de su acuerdo anterior y resolvió el caso a favor del FC Barcelona, obligando a repetir los partidos que el conjunto blanquiazul había ganado o empatado con su concurso y condenando al jugador a no poder alinearse con su equipo ni siquiera en partidos amistosos, a menos que lo permitiera en Barcelona, cosa que no sucedió hasta casi el final de la temporada.

El partido que el CD Europa había empatado con el Español tuvo que jugarse de nuevo y paradójicamente se volvió en contra del FC Barcelona, ya que el equipo graciense lo ganó por 4 a 1 y gracias a los dos puntos conquistados pudo forzar un desempate con los azulgrana para dilucidar el título. El Europa venció por uno a cero en este partido que se jugó en Girona y se proclamó campeón regional, jugando posteriormente la final del Campeonato de España.

Para cerrar este relato de desamor entre los dos eternos rivales de la ciudad Condal, que no voy a prolongar más allá de sus primeros 25 años de historia, convienen destacar lo sucedido el 23 de noviembre de 1924 en el reciente estrenado campo de Les Corts durante el partido de la sexta jornada del Campeonato regional, que fue tristemente bautizado como el «derby de la calderilla». El esperado duelo estuvo rodeado de una expectación indescriptible y cargado por un ambiente pasional y hostil, que estalló a los seis minutos tras una dura entrada del españolista Saprissa sobre Alcántara, quien hubo de abandonar el terreno de juego lesionado. A partir de allí hubo un constante reparto de leña, patadas y agresiones que se trasladaron a las gradas entre miembros radicales de ambos equipos.

El punto culminante llegó cuando Samitier repelió con una agresión un empujón previo de Caicedo y el árbitro, el vizcaíno Pelayo Serrano, ordenó la expulsión del azulgrana en medio de un enorme tumulto e intercambio de golpes entre jugadores y aficionados. A poco de reanudarse el partido y al momento de sacarse un córner en el área visitante el publico de la zona comenzó a lanzar monedas y alguna que otra piedra contra el referee quien advirtió por medio del delegado su intención de suspender el partido si continuaba la refriega, cosa que se reprodujo con mayor intensidad minutos después al señalar el descanso y retirarse a los vestuarios, donde finalmente anunció su decisión.

Eran tiempos de dictadura y había mucha crispación entre los aficionados. En los días siguientes, las juntas directivas de ambos equipos llenaron los diarios con todo tipo de notas y la Federación tras varias horas de deliberaciones decidió que se repitiera el encuentro, pero las autoridades militares no lo aceptaron. Se tardó varias semanas en llegar a un acuerdo y finalmente se acordó hacerlo a puerta cerrada, un hecho inédito hasta entonces, al que sólo podrían asistir federativos, directivos y periodistas. Curiosamente a Samitier se le permitió jugar porque tras haber sido inhabilitado por un mes, cuando se jugó el nuevo partido, el 15 de enero, ya había cumplido la sanción.

El ambiente gris y el sepulcral silencio de las gradas fue un handicap para los azulgrana, que vieron como su rival se llevó los dos puntos con un solitario gol de Zabala, pero el Barcelona se tomó la revancha en la segunda vuelta y culminó una espectacular remontada con una victoria sobre el Español gracias a un solitario gol marcado en una genialidad de Samitier que le dio el título de campeón.




Jerez de la Frontera 1870: ¿Football o Rugby?

En 2 de Noviembre de 1870, en el diario El Progreso de Jerez de la Frontera aparece la siguiente nota de prensa:

2 de Noviembre de 1870. Diario “El Progreso”. (Jerez de la Frontera).

2 de Noviembre de 1870. Diario “El Progreso”. (Jerez de la Frontera).

Hace poco tiempo que se tiene noticia de esta nota de prensa, descubrimiento excepcional llevado a cabo por el historiador jerezano Rafael Romero. Evidentemente dicha nota de prensa, por el contenido de la misma, y por contener la palabra «football» ha ido despertando la curiosidad de muchos historiadores y aficionados a la historia del football pues se podría tratar, en principio, de la primera nota de prensa de España y por ende el primer lugar geográfico en la que aparecería esa palabra «mágica».

Pero debemos detenernos un poco antes de sacar conclusiones demasiado precipitadas y analizar el contexto y el año en el que esta nota de prensa se desarrolla, pues bien podría referirse a «football-Rugby». De hecho no podemos obviar que la nota de prensa dice textualmente «Por la tarde gozarán los aficionados a porrazos de un rato de football», y el hecho de que sea «a porrazos» y así lo refiera el cronista, es muy significativo cuando menos. Cabe añadir aquí que el football-Rugby era un deporte que, dada su popularidad, en Inglaterra y otros lugares de entonces colonizados por los ingleses, era referido simplemente como «football», lo cual es obvio que nos podría llevar a equívocos.

Las razones por las que esa nota de prensa pueden no hacer referencia al football como juego de pelota con los pies.

La historia cuenta que en 1863 el football, tal y cómo se entiende hoy, recoge sus primeras reglas. Fue en la reunión de la «Free Mason´s Tavern». Esta noticia viene recogida en el diario deportivo «Bell’s Life» y en ella se indica que varios representantes de seis escuelas/Clubes se reunieron en Cambridge, y en pos de conseguir un Sport menos «violento» se acordaron varias reglas encaminadas a que imperase en el juego la habilidad (dribling) sobre el amontonamiento (melé); pretendiendo así eliminar las zancadillas, la posibilidad de hacer tropezar al contrario, la posibilidad de recoger el balón con las manos etc…

Allí mismo se gesta además la FA (football Asocciation). Sin embargo ya sea bien por la fuerza de la costumbre o bien porque aquellas reglas no fueran del todo aceptadas, la mayoría de Clubes y escuelas siguieron  practicando el «football» con las reglas anteriores («Rugby», como lo entendemos hoy) y también con las reglas y reglamentaciones «locales». Además, aquellos pocos Clubes que quisieron acogerse a las «nuevas reglas» de la FA, tenían que jugar siguiendo las antiguas reglas, pues apenas había contrincantes que aceptaran las reglas de la FA. No había por tanto ningún criterio uniforme en absoluto que diferenciara hasta el momento entre los dos Sports, y obviamente en estas circunstancias las normas del football como lo conocemos hoy no se extendieron en absoluto por Inglaterra.

Así transcurrieron varios años hasta 1871, durante los cuales la FA apenas tenía «peso» y en los que las reglas de la misma, en las que primaban el dribling sobre la melé, apenas fueron empleadas como ya hemos apuntado. Y fue Concretamente en 1871,  cuando los clubes más grandes y escuelas más prestigiosas e importantes, ante la variabilidad de las normas que se aplicaban a los «matchs» en función del lugar, tomaron cartas en el asunto y se reunieron para establecer definitivamente las diferencias. Crearon entonces la «Rugby football Union«, es decir, la Federación inglesa de Rugby. A partir de ese momento los Clubes se decidieron según sus preferencias por una u otra clase de «football», eliminándose la enorme variabilidad existente en las reglas del juego dependiendo del lugar en el que se jugara. De esta manera se fue asentando «rápidamente» el football tal y como lo entendemos hoy, y empezando a tomar cada vez más fuerza entre los ingleses.

EL FOOTBALL EN JEREZ:

Por tanto, en 1870, fecha de la nota de prensa que sometemos a este análisis, es complicado que se hubiera jugado en Jerez de la Frontera un partido de football tal y como lo entendemos hoy, pues en la mismísima Inglaterra la mayoría de los Clubes y escuelas practicaban le «football-Rugby» hasta 1871. Recordemos que fue en ese preciso año de 1871 cuando se establecieron las diferencias definitivamente entre el «Football» como rugby y el «football» tal y como lo entendemos hoy.

Aunque sólo tenga peso anecdótico, refuerza esta conclusión el hecho de que el cronista se refiera al juego como «un rato de porrazos». Esto es muy significativo sin duda alguna.

Un dato que no podemos pasar por alto es que la innumerable colonia inglesa de Jerez de la Frontera en el siglo XIX, cuya actividad se centraba en la exportación de los vinos de la zona y la gestión de sus famosas bodegas, llevaba muchos años instalada en tierras gaditanas. Esta información, aunque en principio intrascendente, puede explicar porqué el «football» tal y como se entiende hoy tardó en aparecer en Jerez (eso al menos se desprende de las diferentes investigaciones efectuadas y que demuestran que no vuelve a aparecer una referencia al football hasta principios del siglo XX, pero en este caso claramente referido al football que hoy concebimos). Y es que las reglas y separación definitivas de ambos Sports del football que se produjeron en 1871 difícilmente pudieron «haber llegado», «haberse instalado» y, lo más importante, «desarrollado» entre los «ingleses autóctonos» que vivían en Jerez de la Frontera desde mediados del siglo XIX pues es obvio que carecían de ese contacto «directo» con las cambiantes y nuevas costumbres deportivas de su país de origen. Así que de practicar el «football» siguieron haciéndolo «a porrazos», tal y como ellos lo entendían desde siempre.

Obviamente esta conclusión a la que llegamos no es definitiva, pero a la luz de los datos que ofrecemos esta es la lectura más certera que podemos hacer.




Alineaciones, Goleadores y Jugadores más destacados

Todos los aficionados al Fútbol, hemos recitado o aprendido alguna alineación de nuestro equipo que consiguió realizar una hazaña importante en un partido o temporada, recordamos sobre todo a los equipos de nuestro lugar de residencia y en la época de nuestra infancia.

En este documento trato de resaltar las mejores alineaciones, los máximos goleadores y los jugadores más destacados  de los equipos en la competición del Campeonato Nacional de Liga en 1ª y 2ª Divisiones, ésta desde la temporada 68-69 que había un sólo Grupo, teniendo en cuenta los puntos conseguidos en la temporada.

La alineación que más puntos ha conseguido en una temporada, según baremo, de todas las temporadas disputadas es la que considero como la mejor del equipo, el baremo se obtiene teniendo en cuenta los partidos disputados, que varían desde el inicio de la competición liguera con 10, para ir aumentando progresivamente hasta los 20 actuales, con el inciso de las temporadas 95-96 y 96-97 que hubo 22 equipos y los puntos conseguidos, que por norma general son los que en la actualidad se otorgan, 3 por victoria, 1 por empate y 0 por derrota, para todas las temporadas. Los 11 jugadores incluido el portero que más jornadas han disputado en la temporada.

Los máximos goleadores, computando los goles anotados en todas las temporadas disputadas con el equipo.

Los jugadores más destacados, según baremo, detallado en el artículo de Baremación de Jugadores que apareció en la Revista nº 2. al aplicar los diferentes coeficientes.

De esta forma aparecen los 50 mejores equipos de nuestra Liga, por orden de puntuación.

             

1.- Real Madrid C.F.

60-61  (1ª): Vicente; Marquitos, Santamaría, Casado; J.Mª.Vidal, Pachín;  Canario, Del Sol, Di Stéfano, Puskas, Gento.

Camp. Liga    

G.- 223 Raúl, 216 Di Stéfano, 186 Santillana.

M.- Raúl, Santillana, Di Stéfano.       

 

2.- F.C. Barcelona

58-59  (1ª): Ramallets; Olivella, Rodri, Gràcia; Gensana, Segarra; Tejada, Kubala, Evaristo, Luis Suárez, Czibor.

Camp. Liga    

G.- 195 César, 131 Kubala, 107 Eto’o.

M.- César, Rexach, Basora.

 

3.- Athletic Club de Bilbao

55-56  (1ª): Carmelo; Orue, Garay, Canito; Mauri, Maguregi; Artetxe, Markaida, Arieta I, Uribe, Gaínza

Camp. Liga

              G.- 252 Zarra, 147 Dani, 136 Panizo.

M.- Zarra, Gainza, Panizo.

 

4.- Valencia C.F.

41-42  (1ª): Pío; Álvaro, Juan Ramón; Bertolí, Iturraspe, Lelé; Epi, Amadeo, Mundo, Asensi, Gorostiza.

Camp. Liga   

G.- 186 Mundo, 116 Kempes, 115 Waldo.

M.- Mundo, Fernando, Seguí.

 

5.- Atlético de Madrid

40-41  (1ª): Tabales; Mesa, Aparicio; Gabilondo, Germán, Machín; Manín, Arencibia, Pruden, Campos, Vázquez.

Camp. Liga

G.- 150 Escudero, 123 Luis, 120 Campos.

M.- Escudero, Adelardo, Collar.

 

6.- R.C.D. Espanyol de Barcelona.

72-73  (1ª): Borja; Granero, De Felipe, Ochoa; Poli, Glaría IV; Roberto Martínez, Solsona, Amiano, José María, Pepín.

3º Puesto

G.- 129 Tamudo, 111 Marañón, 86 Arcas.

M.- Tamudo, Marañón, Arcas.

 

7.- Sevilla F.C.

45-46  (1ª): Busto; Joaquín, Villalonga; Alconero, Félix, Eguiluz; López, Arza, Araujo, Herrera I, Campos.

Camp. Liga

G.- 182 Arza, 139 Araujo, 101 Campanal.

M.- Arza, Araujo, Campanal.

 

8.- Real Sociedad

81-82  (1ª): Arconada; Celayeta, Górriz, Kortabarria, Olaizola; Diego, Perico Alonso, Zamora; Uralde, Satrústegui, López Ufarte.

Camp. Liga

G.- 133 Satrústegui, 101 López Ufarte, 92 Kovacevic.

M. Zamora, Satrústegui, López Ufarte.

 

9.- Real Zaragoza.

74-75  (1ª): Irazusta; Rico, González, Blanco; Planas II, Violeta; Rubial, García Castany, Diarte, Arrúa, Soto.

2º Puesto

G.- 88 Murillo, 76 Pardeza, 70 Marcelino.

M.- Violeta, Marcelino, Aguado.

 

10.- R.C. Celta de Vigo.

47-48  (1ª): Simón; Mesa, Gabriel Alonso; Muñoz, Areitio, Yayo; Retamar, Hermida, Pahiño, Zubeldía, Vázquez.

 4º Puesto      

G.- 105 Hermida, 69 Mauro, 68 Gudelj.

M.- Hermida, Manolo, Juan.

 

11.- Real Betis Balompié.

34-35  (1ª): Urquiaga; Areso, Aedo; Peral, Gómez, Larrinoa; Timimi, Adolfo, Unamuno, Lecue, Saro.

Camp. Liga    

G.- 78 Rincón, 69 Alfonso, 55 Ansola.

M.- Cardeñosa, Esnaola, Gordillo.

 

12.- R.C. Deportivo de La Coruña

99-00  (1ª): Songo’o; Manuel Pablo, Donato, Naybet, Romero; Flavio, Mauro Silva, Víctor, Djalminha; Jokanovic, Makaay.

Camp. Liga     

G.- 86 Bebeto, 79 Makaay, 77 Diego Tristán.

M.- Fran, Mauro Silva, Donato.

 

13.- Real Oviedo

35-36  (1ª): Óscar; Riera, Pena; Sirio, Soladrero, Castro; Casuco, Gallart, Lángara, Herrerita, Emilín.

3º Puesto     

G.- 117 Herrerita, 104 Lángara, 93 Carlos.

M.- Herrerita, Antón, Emilín.

 

14.- Real Racing Club de Santander

30-31  (1ª): Solà; Ceballos, Mendaro; Hernández, Baragaño, Larrinoa; Santi, Ibarra, Telete, Larrínaga, Cisco.

2º Puesto     

G.- 47 Larrínaga, 40 Cisco, 35 Aitor Aguirre.

M.- Quique Setién, J.Mª. Ceballos, Larrínaga.

 

15.- Real Valladolid C.F.

62-63  (1ª): Calvo; García Verdugo, Pini, Pintó; Ramírez, Sanchís; Aramendi, Endériz, Morollón, Rodilla, Molina.

4º Puesto     

G.- 53 Peternac, 52 Coque, Víctor.

M.- Marcos, Moré, Víctor.

 

16.- Real Sporting de Gijón.

78-79  (1ª): Castro; Redondo, Doria, Cundi; Rezza, Mesa; Morán, Joaquín, Quini, Ciriaco, Ferrero.

2º Puesto     

G.- 165 Quini, 65 Joaquín, 54 Ferrero.

M.- Quini, Joaquín, Jiménez.

 

17.- U.D. Las Palmas.

68-69  (1ª): Oregui; Aparicio, Tonono, Martín II; Castellano, Guedes; León, Justo Gilberto, José Juan, Germán, Gilberto I.

2º Puesto     

G.- 85 Germán, 80 Morete, 59 Juani.

M.- Germán, Castellano, León.

 

18.- C.A. Osasuna de Pamplona.

05-06  (1ª): Ricardo; Javier Flaño, Cuéllar, Josetxo, Clavero; David López, Puñal, Raúl García, Delporte; Romeo, Milosevic.

4º Puesto     

G.- 57 Sabino, 45 Urban, 36 Echevarría, Iriguíbel.

M.- Echeverría, Castañeda, Bustingorri.

 

19.- Elche C.F.

63-64  (1ª): Pazos; Chancho, Iborra, Quirant; Ramos, Forneris; Cardona, Lezcano, Eulogio Martínez, Romero, Oviedo.

5º Puesto     

G.- 79 Romero, 63 Vavá, 42 Lezcano.

M.- Iborra, Romero, Vavá.

 

20.- R.C.D. Mallorca

  • 00-01 (1ª): Leo Franco; Olaizola, Fernando Niño, Nadal, Soler; Finidi, Engonga, Marcos, Ibagaza; Eto’o, Luque.

3º Puesto      

G.- 54 Eto’o, 45 Arango, 28 Güiza.

M.- Nadal, Arango, Olaizola.

 

21.- Real Murcia C.F.

83-84  (1ª): Cervantes; Núñez, Higinio, Vidaña, Sierra; López, Guina, Del Barrio; Santi, Figueroa, Moyano.

11º Puesto    

G.- 22 Figueroa, 21 Manolo.

M.-Vidaña, Núñez, Juanjo.

 

22.- Hércules C.F.

74-75  (1ª): Santoro; José Antonio, Giuliano, Quique; Andréu, Rivera; Arieta II, Baena, Barrios, Juan Carlos, Carcelén.

5º Puesto     

G.- 35 Barrios, 34 Kustudic, 29 Tatono.

M.- Baena, Giuliano, Rivera.

 

23.- Rayo Vallecano de Madrid

99-00  (1ª): Keller; Cota, Helder, Hernández, Alcázar; Ferrón, Poschner, Canabal, Lloréns; Luis Cembranos, Bolo.

9º Puesto    

G.- 25 Bolo, 24 Guilherme, 22 Bolic.

M.- Cota, Uceda, Alcázar.

 

24.- C.D. Castellón.

42-43  (1ª): Pérez; Baiges, Melenchón; Santacatalina, Guillén, Santolaria; Ruano, Hernández, Basilio, Elzo, Andrade.

4º Puesto     

G.- 77 Basilio, 29 Arnau, 22 Pizá.

M.- Basilio, Javi, Viña.

 

25.- C.D. Málaga.

73-74  (1ª): Deusto; Irles, Macías, Monreal; Martínez, Bustillo; Requejo, Migueli, Orozco, Vilanova, Guerini.

7º Puesto     

G.- 31 Bazán, 27 Torres. 2ª 42 Paquito.

M.- Migueli, Martínez, Macías.

 

26.- C.D. Tenerife.

92-93  (1ª): Agustín; Toño, César Gómez, Mata, Paqui; Chano, Del Solar, Ezequiel Castillo, Felipe; Pizzi, Quique Estebaranz.

5º Puesto      

G.- 76 Pizzi, 35 Felipe, 31 Quique Estebaranz.

M.- Felipe, Chano, Pizzi.

 

27.- C.D. Sabadell F.C.

68-69  (1ª): Martínez; Isidro, Pini, Arnal; Marañón, Muñoz, Torrent; Montesinos, L.Vidal, Garzón, Pujol.

4º Puesto     

G.- 35 Vázquez, 27 Pallàs, 26 Palàu.

M.- Palàu, Lino, Montesinos.

 

28.- U.D. Salamanca.

74-75  (1ª): D’Alessandro; Iglesias, Huerta, Lanchas; Robi, Rezza; Álvarez, Pita, Víctor, Rial, Sánchez Barrios.

7º Puesto     

G.- 25 Juanito. 2ª 59 Quique Martín, 33 J. Orejuela.

M.- D’Alessandro, Enrique, Quique Martín.

 

29.- Cádiz C.F.

87-88  (1ª): Jaro; Juan José, Oliva, Carmelo, Amarillo; Linares, Manolito, Zalazar, Andrés; Cabrera, Mágico González.

12º Puesto    

G.- 42 Mágico González. 2ª 65 Baena, 44 Mejías I.

M.- Mejías I, Linares, Mágico González.

 

30.- Deportivo Alavés

99-00  (1ª): Martín Herrera; Contra, Karmona, Téllez, Torres Mestre; Nan Ribera, Desio, Pablo, Astudillo; Morales, Kodro.

6º Puesto     

G.- 29 Javi Moreno. 2ª 45 Serrano, 34 Salamanca.

M.- Astudillo, Pablo, Karmona.

 

31.- Granada C.F.

71-72  (1ª): Ñito (Izcoa); De la Cruz, Aguirre Suárez, Falito; Jaén, Fernández; Lasa, Porta, Barrios, Fontenla, Vicente.

6º Puesto     

G.- 34 Porta, 33 Marín, 31 Trompi.

M.- Vicente, Izcoa, Fernández.

 

32.- Córdoba C.F.

64-65  (1ª): Reina; Simonet, Mingorance, López; Galilea, Ricardo Costa; Luis Costa, Juanín, Miralles, Tejada, Cabrera.

5º Puesto     

G.- 44 Juanín. 2ª 57 Cuesta, 47 Burguete.

M.- Juanín, Cuesta, Simonet.

 

33.- R.C. Recreativo de Huelva.

06-07  (1ª): López Vallejo; Merino, Beto, Mario, Dani Bautista; Aitor, Cazorla, Jesús Vázquez, Viqueira; Sinama, Uche.

8º Puesto     

G.- 2ª 65 Alzugaray, 46 Luzardo, 42 Uche.

M.- Alzugaray, Luzardo, Uche.

 

34. Villarreal C.F.

07-08  (1ª): Diego López; Javi Venta, Cygan, Fuentes, Godín, Capdevila; Cazorla, Senna, Pires; Nihat, Rossi.

2º Puesto    

G.- 54 Forlán, 39 Víctor, 36 Riquelme.

M.- Arruabarrena, Forlán, Víctor.

 

35 Albacete Balompié.

91-92  (1ª): Conejo; Geli, Coco, Juárez, Oliete; Catali, Soler, Chesa; Parri, Zalazar, Menéndez.

7º Puesto     

G.- 57 Zalazar, 19 Bjeliça, Pacheco.

M.- Zalazar, Menéndez, Coco.

 

36.- Levante U.D.

63-64  (1ª): Rodri; Victoriero, Juliá, Calpe; Vidal, Castelló; Vall, Domínguez, Wanderley, Pepín, Serafín.

10º Puesto   

G.- 17 Riga. 2ª 37 Salillas.

M.- Ettien, Descarga, Riga.

 

37.- C.D. Logroñés

89-90  (1ª): Islas; Cristóbal, Salva, J.C. Herrero, López Pérez; Martín, Quique Setién, Pedro; Alzamendi, Sarabia, Rosagro.

7º Puesto     

G.- 23 Salenko, 20 Quique Setién. 2ª 71 Manel.

M.- J.C. Herrero, Martín, Manel.

 

38.- S.D. Éibar.

04-05  (2ª): Iraizoz; Cifu, Manuel, Fagoaga, Moisés, Corredoira; Silva, Garitano, Kike Mateo; Llorente, Varela.

4º Puesto     

G.- 2ª 42 Luluaga, 28 Bixente, 26 Llorente.

M.- Artetxe, Garmendia, Bixente.

 

39.- Burgos C.F.

77-78  (1ª): J. Navarro; Gómez, Ruiz Igartúa, Rubiñán; García Navajas, Valdés; M. Navarro, Tarrés, Viteri, Chazarreta, Quini.

12º Puesto    

G.- 20 Valdés, 15 Viteri, 14 Requejo.

M.- Valdés, Gómez, Olalde.

 

40.- U. E. Lleida.

50-51  (1ª): Monserrat; Telechea, Valle, Esquerda; Carrillo, Ramón, Cerveró; Martínez, Pellicer, Bidegain, Fustero.

16º Puesto    

G.- 2ª 30 Josemi, 28 Salillas, 23 Roa.

M.- Rubio, Txema, Palau.

 

41.- C. Gimnàstic de Tarragona.

47-48  (1ª): Soro; Babot, Cobo; Català, Corró, Perdomo; Roig, Taltavull, Peralta, Juanete, Panadés.

7º Puesto     

G.- 20 Peralta, 19 Gallardo.

M.- Taltavull, Roig, A. Català.

 

42.- Xerez C.D.

08-09  (2ª): Chema; Francis, Aythami, Martí Crespí, Mendoza; Bergantiños, Moreno, Viqueira; Carlos Calvo, Bermejo, Momo.

1º Puesto    

G.- 36 Mena, 35 Calle, 23 Pedro Ríos.

M.- Moreno, Mendoza, Mena.

 

43.- Málaga C.F.

00-01  (1ª): Contreras; Rojas, Bravo, Roteta, Valcarce; Rufete, De los Santos, Movilla, Larrainzar; Darío Silva, Dely Valdés.

8º Puesto     

G.- 38 Dely Valdés, 36 Darío Silva, 29 Salva

M.- Valcarce, Fernando Sanz, Dely Valdés.

 

44.- C.D. Numancia de Soria.

99-00  (1ª): Álvaro Núñez; Belsué, Iván Rocha, Muñiz, Octavio; Castaño, Nagore, Jaume; Pacheta, Ojeda, Barbu.

17º Puesto    

G.- 17 Rubén Navarro. 2ª 29 Moreno.

M.- Nagore, Moreno, Octavio.

 

45.- Getafe C.F.

05-06  (1ª): Luis García; Pulido, Matellán, Belenguer, Pernía; Contra, Diego Rivas, Gavilán, Mario Cotelo; Riki, Güiza.

9º Puesto     

G.- 20 Güiza, Manu del Moral.

M.- Berenguer, Vivar Dorado, Casquero.

 

46.- Pontevedra C.F.

65-66  (1ª): Celdrán; Azcueta, Batalla, Cholo; Calleja, Vallejo; Fuertes, Martín-Esperanza, Ceresuela, Neme, Odriozola.

7º Puesto     

G.- 35 Neme, 27 Roldán, 17 José Jorge.

M.- Neme, Calleja, Martín-Esperanza.

 

 

47.- S.D. Compostela.

95-96  (1ª): Falagán; Villena, Bellido, Mauro, Nacho; José Ramón, Passi, Fabiano, Lekumberri; Christensen, Ohen.

10º Puesto    

G.- 48 Ohen, 32 Penev, 24 Christensen.

M.- Fabiano, Bellido, Ohen.

 

48.- Castilla C.F.

83-84  (2ª): Ochotorena; Juanito, Francis, José Manuel, Martín González; Blanco, Blanco Vila, Míchel; Sánchez Candil, Butragueño, De las Heras.

1º Puesto     

G.- 40 Paco, 33 Butragueño, 29 Julià.

M.- Paco, Míchel, Francis.

 

49.- Racing Club de Ferrol.

68-69  (2ª): Zumalabe; Aurre, Arturo, Carlos; Pascual, Ledo; Gringo, Juan, Germán, Roberto, Arroyo.

4º Puesto     

G.- 41 Germán, 25 Bermejo.

M.- Germán, Arroyo, Carlos.

 

50.- C.D. Leganés.

95-96  (2ª): Emilio; Óscar, Mesas, Barbero, Angelín; Gerardo, Alfredo, Belenguer, Javi López; Rodri, Miguel Ángel.

8º Puesto      

G.- 52 Miguel Ángel.

M.- Miguel Ángel, Óscar, Julián Ronda.




Evolución Reglamentaria; Publics Schools y Universidad de Cambridge

Las Publics Schools hicieron resurgir el antiguo  football, a mediados del siglo XIX; ello significó un paso elemental en su evolución.

Caso opuesto a lo que su nombre sugiere, las Publics Schools, son centros de enseñanza media, pero de clase alta, privados y costosos.

Integran este grupo, por año de creación: Westminster (1179, refundada en 1560), Winchester (1382), Eton (1440), St. Paul´s (1509) Shrewsbury (1552), Merchant   Taylors (1569), Rugby (1567), Charterhouse (1611) y Cheltenham (1841).

Cada una de estas escuelas o colegios tenía  distintas formas de football; las mismas variaban en el tamaño del campo de juego, cantidad de jugadores por bando, tamaño y forma del balón, etc. Otro concepto disímil era la forma de transportar el balón hacia la portería contraria: mientras Rugby y Cheltenham eran partidarios del uso de las manos, Eton y Harrow iniciaron el sistema de pases y regates, o sea con los pies.

Si bien hay antecedentes de fútbol colegial desde tiempos medievales, recién este se reglamentó en la década de 1840.

Fue Rugby – el colegio de la «ovalada»- el primero en hacerlo, en 1846. Derivaría más tarde en un deporte diferente, que lleva el nombre puntual de su lugar de origen.

Centros de «excelencia académica», según algunos, «bastiones de privilegio», según otros, las Publics Schools han cumplido un rol básico en el desarrollo del fútbol y otros deportes.

Los viejos footballs  originales aún se practican en algunos de ellos. Eton se destaca por tener dos distintos. Se llaman Eton Field Game  e Eton Wall Game.

Haciendo referencia sólo al legado recibido por nuestro football association, el aporte de los colegios fue importante, por ejemplo:

  • Eton 1766: un documento citó los «football fields» de este colegio; fue la primera referencia a campo o campos de juego. Primer antecedente del travesaño actual.
  • Cheltenham 18??: Primera noticia de la existencia del referee o árbitro.
  • Winchester c.1840: La tradición de usar uniformes diferentes; un grabado de este colegio mostró a dos equipos identificados con  jerseys rojos y azules.  

Cada escuela tenía su propia regla del Off  Side.

El problema «de la evolución futbolística» se produjo cuando los estudiantes pasaron a la universidad. ¿Cómo jugamos? El enfrentamiento intercolegial había sido escaso y una nueva etapa comenzaba.

Las primeras reglas»en conjunto» se dictaron en Cambridge (1846, 1848 y c.1856); sólo se conoce el texto de esta última, hallado en la biblioteca de Shrewsbury.

Estas son algunas de las reglas de este documento, que tiene once puntos:

4. El balón esta fuera cuando ha pasado la línea de las banderillas en cualquier lugar del campo, en cuyo caso deberá ser lanzado, de frente, hacia el mismo.

5. El balón está detrás cuando ha pasado la meta en cualquier lugar de la misma.

6. Cuando el balón está detrás de la meta deberá ser puesto en juego – por medio de un puntapié- desde el lugar donde salió del campo; ello se producirá a no más de diez pasos hacia el interior del citado lugar.

7. Gol es cuando el balón es pateado entre los postes y el cordel.

11. Cada partido se decidirá por mayoría de goles.

Este último concepto es la esencia misma del juego. En otras palabras: ganará el equipo que convierta más goles !!

El documento – refrendado por representantes de la Universidad, Eton, Harrow, Rugby y Shrewsbury- fue el punto de partida del fútbol moderno…    

 

                                                        oooo

Jorge Horacio Gallego

Buenos Aires

Socio del Centro de Investigación de la Historia del Fútbol (C.I.H.F.)

 

Fuentes:

Libros

  • Britain in Close-Up, David Mc Dowall (2000).
  • The Code War, Graham Williams, (1994).
  • The History of the Football Association. Geoffrey Green (1953).
  • The Mammoth Book of Sports and Games of the World, Noam Friedlander (2000).

Revista

  • Living Sport History. Nota: Football at Winchester, Eton and Harrow, Steven Bailey (1995).   

Página Web

  • British Public School Football Games-wikipedia



Los héroes de Homero y el deporte

Muchas de nuestras costumbres y actividades tienen precedentes en Grecia antigua. El fútbol no es una de ellas, pero sí el deporte en general, que ya se practicaba  en la época imprecisa en que se sitúan los acontecimientos que describen los poemas de Homero y que ya en ella presenta características similares a las que lo definen en nuestros días.

 

Actualmente la actividad deportiva es algo específico y que da fama y dinero a quien la practica; pero su eclosión data de apenas 50 o 60 años. Lejos quedan ya los tiempos en que la romántica pero equivocada concepción del olimpismo del Barón de Coubertin pretendió un alejamiento del deporte y el dinero, que dio lugar al llamado amateurismo marrón que floreció entre tenistas (vestidos, eso sí, como las novias, de blanco inmaculado), atletas y futbolistas de los llamados países del Este, que competían en los Campeonatos Mundiales y en los Juegos Olímpicos, reservados para los no profesionales. Probablemente excelentes deportistas como Jesse Owens, Abebe Bikila, Fred Perry, Stanley Mathews e incluso un profesional como Arnold Palmer ganaron mucho dinero, pero sin duda mucho menos que figuras actuales como Usain Bolt, Heile Gebresselasie, Roger Federer, David Beckham o Tiger Woods.

A ello han contribuido, entre otras causas, el desarrollo de la sociedad del ocio y el interés de los distintos gobiernos en promover y apoyar el deporte para contar con los mejores deportistas, de cuyos éxitos  se enorgullecen sus conciudadanos y dan -o así lo piensan los políticos- prestigio al país entero. Hay ejemplos recientes y cercanos: los éxitos de Miguel Induráin o las selecciones españolas de fútbol y baloncesto son una buena prueba de ello, y el apoyo estatal al deporte en los ya mentados países del Este durante la época de la guerra fría, otra. Todas las competiciones aportan, además del honor del triunfo, unos premios en dinero que, no obstante, suponen actualmente sólo una parte muy pequeña de las ganancias de los deportistas más famosos.

Otro tanto sucedió en Grecia. Allí el ejercicio físico, germen de la actividad deportiva, empezó siendo simplemente algo natural, destinado a fortalecer el cuerpo y, de paso, a quemar el exceso de energías de la juventud y a presumir ante los demás de la propia fuerza y habilidad. Dicha actividad exigía cierto sedentarismo y tranquilidad para participantes y organizadores y tenía su momento ideal en las fiestas locales, banquetes y sepelios, es decir, ocasiones asociadas con ritos sociales y religiosos. Por otra parte, mostraba una relación directa con la guerra, librada entonces cuerpo a cuerpo sobre todo, para la que servía de preparación, como se deduce del carácter de las pruebas atléticas más frecuentes, una asociación que no es apreciable en la actualidad, porque en las guerras actuales hay menos contacto entre los contendientes y armas mucho más eficaces que llaves, puñetazos, lanzas y flechas. Pero aparte de ese carácter bélico, en la Grecia antigua no falta, como veremos,  la práctica deportiva como mera distracción o, excepcionalmente, como medio para decidir sobre una cuestión difícil.

Igual que en la actualidad, los vencedores en las pruebas recibían una compensación material, aparte del propio honor del triunfo. Coubertín estaba, pues, equivocado: los atletas de antaño no competían sólo por una corona de laurel o de olivo. Es la reducción de las competiciones  deportivas a momentos más o menos apegados a la fiesta y al rito lo que, a mi entender, diferencia más la práctica del deporte en Grecia antigua y en nuestros tiempos, pues hoy en día los eventos deportivos se organizan con una independencia prácticamente total de cualquier ocasión más o menos ritualizada.

En Grecia es apreciable también el auge progresivo de la práctica del deporte y de su relación con el éxito personal y nacional. En fecha muy temprana (siglo VI a.C.) Jenófanes de Colofón se quejaba porque en su ciudad los atletas estuvieran mejor considerados que los poetas, y poco más tarde Píndaro de Tebas elevó a su más depurada  expresión el género de los Epinicios, unos poemas de lejano parecido con nuestras crónicas deportivas (pero de gran calidad literaria) que cantaba y bailaba un coro durante una espléndida fiesta organizada en la patria del vencedor para mayor gloria de ambos y que celebraba la victoria de aquél en alguno de los cuatro grandes Juegos Panhelénicos (los que se celebraban en Olimpia, Delfos, Nemea y Corinto), que a lo largo de cuatro años se distribuían de modo parecido a la secuencia de los actuales JJOO, Campeonatos Mundiales de Atletismo, Mundiales de Fútbol y Europeos de Fútbol. Aquellos Epinicios, que podían alcanzar una extensión considerable, sustituyeron al primitivo y sencillo grito ritual Ténela, ténela (una especie de ¡Ra, ra, ra!, cuya invención se atribuye a Arquíloco de Paros) que en sus comienzos saludaba las victorias, y su desarrollo constituye una prueba indiscutible de la importancia política y social de los triunfos atléticos.

 

Grecia y Homero forman una pareja muy sólida; de hecho, para los antiguos griegos nadie gozó de tanto prestigio como él (de quien, por cierto, nadie supo nunca nada preciso) y en él pueden encontrarse precedentes para casi todas las cosas que con el tiempo se convirtieron en señas de identidad de la cultura helénica. El deporte en sus diversas manifestaciones y en su relación con los distintos ámbitos que hemos mencionado es un buen ejemplo, y encontramos alusiones a él en los dos poemas que se le atribuyen, principalmente en la Ilíada, que se desarrolla en un escenario bastante estático, algo que no se da en la Odisea y que, como se ha dicho, favorece la organización y la práctica de las actividades deportivas.

En la Ilíada son frecuentes las referencias a la distancia que alcanza un tiro de jabalina o de piedra para señalar la que separa a dos personas o lugares (XXIII 523). Somos testigos también de la admiración que suscita un jinete que, a lomos de cuatro corceles, salta de uno a otro y lo hace por donde más gente, hombres y mujeres, puedan verlo (XV 679-684), lo mismo que hace Ayante el salaminio, saltando de almena en almena en defensa del muro que protege el campamento aqueo: habilidad deportiva y habilidad guerrera equiparadas. En otro momento (XI 699-702) Néstor dice que el rey de Élide se había quedado con un tronco de caballos que su padre Neleo había hecho competir (y ganar) por el premio de un trípode en una fiesta local. Igualmente se nos dice (II 773-775) que los mirmídones, alejados temporalmente de la lucha como Aquiles su jefe, entretenían su ocio lanzando el disco y tirando con arco. En la Odisea  hallamos el único ejemplo de utilización de una competición deportiva para dirimir un litigio. Se trata del famoso pasaje del canto XXI (vv. 69-422) que describe la prueba entre los pretendientes de Penélope y Ulises, que con ardides -¡cómo no: por eso Homero lo califica de astuto!- consigue que se le deje tomar parte en ella, aunque aparentemente es sólo un mendigo. En esa prueba los participantes han de conseguir primero tender el arco de Ulises y luego disparar una flecha con acierto, algo que sólo el falso mendigo Ulises conseguirá y que dará como resultado la recuperación de su esposa y la muerte de todos los pretendientes.

El banquete y los rituales fúnebres eran, como hemos dicho, los ámbitos más propios para la actividad deportiva y los momentos en que con más frecuencia se mencionan en asociación con ella en los dos poemas atribuidos a Homero.

Del banquete hallamos una breve referencia en la Ilíada (V 801-808), cuando se dice escuetamente que Tideo, embajador argivo en Tebas, probablemente después del banquete con el que debió de ser agasajado, superó a los tebanos en todas las competiciones que se organizaron. En la Odisea (VII 97-249) se describe la organización de unas pruebas atléticas tras el banquete. Tienen lugar en la corte de Alcínoo en Feacia, la isla a la que había llegado Ulíses náufrago. Para honrar al huésped y para presumir de la lozanía y el vigor de los mozos locales el rey organiza unas pruebas: lucha, pugilato, lanzamiento de disco, carrera y salto. Disputadas las pruebas por los jóvenes feacios, entre ellos los hijos de Alcínoo, éstos, con la inconsciencia de la juventud y no sabiendo cuán superior es Ulises, un héroe de primera fila, a ellos, unos simples paletos, provocan al ya maduro huésped que acaba por aceptar el reto. Sale entonces a la cancha  y, cogiendo un disco mucho más pesado que el que habían arrojado los mozos, sobrepasa sus marcas de largo. El episodio podría parangonarse con las hazañas del norteamericano Al Oerter, que fue campeón olímpico ininterrupidamente desde 1956 (Melbourne), hasta 1968 (Ciudad de Méjico), cuando rondaba la cuarentena, pasando por Roma (1960) y Tokio (1964), donde compitió maltrecho, con un vendaje protector desde la cintura hasta el hombro. Tras su demostración, Ulises presume de que podría mostrar la misma superioridad en las otras pruebas salvo, si acaso, en la carrera, por las malas condiciones en que le había dejado su agitado viaje; sin embargo Alcínoo detuvo la posible demostración e instó a todos los feacios a agasajar a Ulises con sus regalos. No consta que Avery Brundage, Presidente por aquellos años del COI, hiciera otro tanto con Oerter, pero éste ya no volvió a competir en los Juegos.

La presencia de competiciones deportivas como parte de las honras fúnebres ofrecidas a muertos de importancia, aunque circunscrita exclusivamente a la Ilíada, es la  que con más detalle hallamos en los poemas de Homero. Más de 600 versos del canto XXIII, desde el 257 al 894, dos antes de que acabe el canto, describen las pruebas que organizó Aquiles en honor de Patroclo, unos Juegos Funerarios que organizaría tiempo después, a imitación de éstos, Alejandro Magno en honor de Hefestión. Se trata de una descripción magnificamente organizada, en la que el poeta da pruebas de dominar la técnica narrativa: baste señalar que un personaje, Néstor, (vv. 629-45, dentro del relato de los Juegos Fúnebres de Patroclo) cuenta su intervención de juventud en un certamen funerario: un relato dentro de otro relato sobre el mismo tema.

Homero explica que tras el llanto y el banquete, Aquiles, después de anunciar no sin soberbia que él no competirá en ninguna prueba porque las ganaría todas (la modestia no era una virtud entre los héroes homéricos), convocó a la hueste, delimitó un recinto para las competiciones y expuso los premios que obtendrían los participantes -que había recompensa para todos- en las diversas pruebas. El poeta menciona calderos, trípodes, caballos, mulas bueyes, mujeres (hábiles obreras, se dice, dotadas seguramente de otras prendas más visibles, se supone) y pedazos de hierro, galardones a los que en el curso del relato se suman copas de distintos metales preciosos, determinadas armas y premios en metálico; recompensas de utilidad directa para los vencedores, cuyo valor relativo permite apreciar qué pruebas gozaban de mayor prestigio.

Todas las descripciones muestran una imagen muy realista, de gran vivacidad y con mucho dominio de la técnica narrativa; se añaden además con frecuencia anécdotas y detalles llenos de humanidad y de humor. La narración de algunas pruebas es breve.

– Así sucede con la competición de tiro con jabalina (vv. 884-894). De hecho, Aquiles la resuelve sin que se dispute, otorgándole a dedo el primer premio, una lanza de bronce, a Agamenón, en lo que parece tanto un tributo a su reconocida habilidad, como, sobre todo, un homenaje al jefe supremo y la expresión de la completa reconciliación entre ambos tras el altercado por Briseida, que apartó a Aquiles de la lucha.

– Tampoco se detiene mucho el poeta (vv. 793-825) en la lucha con armas hasta la primera sangre entre Diomedes y Ayante el salaminio con las armas de Sarpedón, a quien había matado Patroclo, como premio: temerosos por la integridad de sus paladines, los aqueos suspenden el combate cuando parece inminente que Diomedes va a herir a Ayante, una situación que recuerda el K.O. técnico que proclama el árbitro de un combate de boxeo para evitar un castigo innecesario al púgil que ya está groggy.

– Otro tanto cabe decir de la prueba de lanzamiento de disco -en realidad lanzan  un bloque de hierro, que es el premio de la prueba- en los vv. 826-849, en la que, pese a su brevedad, el poeta tiene tiempo para comentar que el lanzamiento de Epeo provocó la risa de los espectadores (quizá por la escasa distancia alcanzada: también en los recientes Campeonatos Europeos de baloncesto en Polonia los espectadores se tomaron a guasa el primer día los fallos en el lanzamiento de tiros libres por parte de Pau Gasol, elegido Mejor Jugador del Torneo al final del mismo) y dice que, como Ulises entre los feacios, el tiro de Polipetes, el ganador, llegó mucho más lejos que el de los demás.

– Por último hemos de mencionar la referencia al pugilato (vv. 651-99) como competición de relato poco extenso, pero en la que el poeta también se complace en una descripción realista y llena de vida. El pobre Euríalo se ve forzado a hacerle frente a Epeo, que, plenamente seguro de su superioridad, invita a salir a la palestra a quien quiera llevarse el segundo premio. Las bravatas de Epeo, que era el indiscutible favorito y que, en efecto, obtuvo rápidamente la victoria, recuerdan las de tantos púgiles modernos, por ejemplo, las de Cassius Clay (ése era entonces su nombre y yo nunca lo llamé de otra manera) antes de sus combates contra Sonny Liston, «el Oso Feo», en 1964, cuando obtuvo el campeonato, y en1965 cuando volvió a ganarle en la revancha con un golpe que nadie vio. Clay, a diferencia de Epeo, no era el favorito (se llegó a decir que superaba a Liston sólo en su capacidad para leer un diccionario); pero quizá consiguió minar la moral de aquél o hacerle sentir tanta rabia  que acabó derrotándolo.

La descripción de la lucha cuerpo a cuerpo (antecedente de la moderna lucha greco-romana e incluso de la lucha libre americana y el Wrestling) entre Ulises y Ayante el salaminio (vv. 700-737), la de la carrera pedestre entre el joven Antíloco y los más maduros Ulises y el locro Ayante (vv. 740-792) y la de tiro con arco (vv. 850-883) entre Teucro y Meriones son de extensión algo mayor, lo que permite exponer con gran realismo los avatares de la competición y aportar alguna que otra pincelada humorística.

– Los premios de la prueba de lucha son un trípode, cuyo valor tasaron los aqueos en 12 bueyes, para el triunfador y una mujer, tasada en 4: valiosa sí, pero segundo premio de una prueba de importancia relativamente menor. Los competidores pertenecen al nivel más alto de los héroes aqueos y si Ayante es fuerte, Ulises es astuto y conoce todos los trucos y artimañas, como tantos luchadores marrulleros de la actualidad: cualquiera que haya asistido a un combate de lucha libre o de Wrestling sabe a qué me refiero. El combate se prolonga y los espectadores empiezan a aburrirse, así que Ayante le dice a Ulises, tratando de poner fin a la pugna, «levántame o te levanto yo»; pero ni siquiera así se decide el combate que, aunque no fuera ésa la voluntad de los contendientes, terminó con el mismo aburrido 0-0 que refleja la incapacidad de dos equipos de fútbol para imponerse uno sobre otro.

– La anécdota graciosa se produce en la carrera pedestre. Antíloco es el más joven, pero sus rivales, Ulises y, sobre todo, Ayante el locro, son más rápidos. El triunfo se lo disputan esos dos y Ayante lleva las de ganar; pero Ulises invoca a la diosa Atenea, su protectora, y ésta hace que aquél tropiece, con la consiguiente rechifla de los circunstantes, y se dé de bruces con el suelo, llenándose la boca de las bostas de los asustados bueyes sacrificados ante la pira de Patroclo. La situación ofrece manifiestas similitudes con algunas pruebas de igual naturaleza disputadas en la actualidad: la ayuda de Atenea es tan eficaz como una sobrecarga de EPO; mayor aún porque aunque fuera detectable no estaba penalizada (así que cualquier triunfo obtenido por ese medio era válido, no como los de Ben Johnson, el gran rival de Carl Lewis, ganador dopado y desposeído de sus récords y medallas), así que Ulises se llevó tranquilamente el primer premio. En cuanto al tropezón y posterior caída del inminente triunfador podrían aducirse numerosos ejemplos. Entre ellos, el que seguramente privó de la medalla de oro de los 3000m. a la norteamericana Mary Decker en los JJOO de Los Ángeles (1984) en beneficio de la rumana Maricica Puica: Decker, que además de ser una mujer muy atractiva (de cierto parecido con Jane Fonda) corría en casa, era clara favorita: el año anterior, en Helsinki, se había proclamado campeona mundial de 1500 y 3000m; pero a vuelta y media del final de la carrera de Los Ángeles tropezó con la surafricana Zola Budd, que la precedía, y dio con sus huesos en el suelo. ¡Menos mal que, para su consuelo, al menos por allí no había sido sacrificado previamente ningún buey!

– La prueba de tiro con arco consistió en acertar a una paloma situada en lo alto del mástil de una nave, sujeta a él mediante un cordel. Teucro, el arquero más diestro, omitió elevar su plegaria a Apolo y le dio al cordel, liberando a la paloma, la cual sin embargo cayó inmediatamente, abatida por un flechazo de Meriones, que sí le imprecó  al dios. Así pues, Teucro fracasó por no ser suficientemente humilde con los seres superiores. En el montañismo actual, todos los escaladores que pretenden coronar el Annapurna (la Diosa de la Abundancia, de las Cosechas), el más peligroso de los ochomiles del Himalaya, hacen la pantomima de cumplir con La Puja para solicitar el permiso de la Diosa para acceder a la cumbre. Se trata de una ceremonia budista que no garantiza en absoluto el éxito de la ascensión, pero cuya omisión asegura el fracaso, según la leyenda. Pero peor aún fue la desconsideración, automáticamente castigada, en la que incurrió el Dr. Alfonso Cabezas cuando se atrevió a criticar públicamente a los árbitros, lo que le costó al club que presidía, el Atlético de Madrid, perder una Liga que tenía casi en el bolsillo: fue en la temporada 1980-1981 y sucedió que el colegiado que arbitraba el partido de los colchoneros contra el Zaragoza, el Sr. Álvarez Margüenda, permitió que el defensa zaragocista Casajús se hartara de dar patadas impunemente; ello soliviantó a Cabezas, que puso el grito en el cielo y arremetió contra los árbitros. El Atlético terminó tercero, precedido por la Real Sociedad, campeona por primera vez, y el Real Madrid.

La carrera de carros tirados por cuatro caballos -la prueba más prestigiosa en los juegos de la Antigüedad, precedente remoto de nuestras carreras de Fórmula 1- es la que se relata en primer lugar dentro de este canto XXIII y la que más extensión, acorde con su importancia, alcanza (vv. 262-533). Los premios para los cinco contendientes son también de máxima categoría: el vencedor se llevará un trípode y una mujer. Nada se dice de su valor ni del porqué del mismo: piense cada cual lo que quiera; pero que sea parte del premio principal en la prueba más importante demuestra inequívocamente que ésta era muy superior a la mujer que fue segundo premio en el pugilato.

El relato de Homero es muy extenso, así que no haré más que insistir en las similitudes entre esa prueba y su paralelo actual. Como en nuestras carreras de Formula 1, en la parrilla hay candidatos al triunfo (Eumelo y Diomedes), cocheros que disputarán los puntos (Antíloco y Menelao) y un simple comparsa (Meriones), de quien podríamos decir que conducía un Brawn (los antiguos Honda) antes de que se instalaran en esos bólidos los dobles difusores frente a los Ferrari o McLaren de los favoritos y los Renault o BMW de los secundarios. El poeta se despreocupa por completo de Meriones, que si llega cuarto es sólo por el accidente de uno de los favoritos, y describe la competición en dos escenas, las que afectan a las dos parejas de competidores restantes.

Diomedes gana la carrera gracias a la ayuda de Atenea, que contrarresta con toda energía la que Apolo le estaba prestando a Eumelo en perjuicio de aquél. La diosa hace que el carro de Eumelo sufra un accidente tras el que se escapan sueltas sus yeguas y él habrá de entrar en meta en último lugar tirando de su carro. Aquí la ayuda  divina en favor de un competidor sobrepasa a la que hace poco equiparábamos con el dopaje al mencionar la ayuda de la misma Atenea a Ulises en la carrera pedestre; aquí la intervención es absolutamente directa, un acto de sabotaje al rival, como el que algunos sospecharon que fue responsable de que en el GP de Hungaroring (2007) quedara floja la tuerca de una rueda del bólido de Fernando Alonso, que no pudo concluir la carrera con sólo tres ruedas. Intervencionismo puro, como cuando un árbitro decide el triunfo de un equipo determinado mediante la anulación de un gol legal al equipo contrario o la concesión de un penalti inexistente al que aparentemente desea favorecer.

La carrera por los puntos se decide gracias a la táctica que utiliza Antíloco, cuyos caballos eran muy inferiores, para no quedar el último. Néstor, su padre (y jefe de la Escudería, podríamos decir), le aconseja cortar el paso sea como sea a su rival más cercano en un punto donde se estrecha la pista: si sale de allí por delante -le dice- nadie le podrá alcanzar. Así lo hace Antíloco y, llegado al punto señalado, Menelao ve cómo aquél le cierra el paso girando su carro hacia el interior temerariamente para ponerle los caballos por delante. La maniobra le obliga a retener a los suyos para evitar el choque y ya no puede recuperar el terreno perdido, un caso claro de conducción temeraria por la que Menelao presenta una reclamación al llegar a la meta. Los paralelismos con nuestras carreras son evidentes: por una parte, la maniobra peligrosa con la consiguiente reclamación ante los comisarios y la imposibilidad de Menelao, cuya cuadriga sin duda no disponía del kers, de recuperar el terreno perdido; por otra, la intervención de Néstor, cuyos consejos recuerdan inevitablemente los que, según se ha demostrado, dio Flavio Briatore a Nelsinho Piquet para que provocara un accidente en la carrera de Singapur (2008) que obligó  a salir a pista al coche de seguridad y que a la postre permitió el triunfo de Fernando Alonso, cuyas posibilidades de victoria habrían sido nulas sin la susodicha maniobra. La diferencia entre las consecuencias de tan similar acción para uno y otro estratega es que Néstor siguió siendo un hombre respetado entre los aqueos y en cambio a Briatore -y al ingeniero Pat Symonds- los ha castigado la FIA con la inhabilitación a perpetuidad; las semejanzas, que tanto Antíloco como Alonso salieron del trance libres de toda culpa.

 

Terminamos ya el repaso de los poemas de Homero en busca de referencias a la práctica deportiva insistiendo en lo dicho desde el principio: que existe y que, aunque cabe encontrar diferencias notables entre aquellos tiempos y los nuestros, particularmente en la relación de entonces con la guerra y el rito, que no se dan en la actualidad, son igualmente notables -y acaso mayores- las semejanzas en el hecho en sí y en la limpieza o en las prácticas fraudulentas y arteras con que los deportistas de entonces y de ahora han buscado siempre el triunfo.

 

Algunas referencias

Para los poemas de Homero son especialmente recomendables las traducciones  de E. Crespo, Homero.Ilíada (RBA) y C. García Gual Homero.Odisea (Alianza). La bibliografía sobre el deporte en la antigua Grecia es muy abundante; menciono unos pocos trabajos en castellano: F. García Romero, Los Juegos Olímpicos y el deporte en Grecia, Sabadell 1992; M. Morillas, «El nacimiento de las Olimpiadas», en págs. 41-61 de C. López y D. Plácido (eds.), Momentos estelares del mundo antiguo, Madrid 1998; F. Morillo, «Los Juegos Olímpicos, un invento moderno con 3000 años de historia», en págs. 58-60 de El impertinente, Madrid 2000; F. García Romero y B. Hernández García (eds.), In corpore sano. El deporte en la Antigüedad y la creación del moderno olimpismo, Madrid 2005.




La Copa de 1902

Ha pasado ya más de un siglo del acontecimiento y vuelve a ser noticia. La directiva del Athletic Club decidió incluir la Copa de 1902 en la camiseta oficial de su club en la final del Campeonato de España-Copa de SM El Rey de 2009, para computarla como si se hubiese tratado de la primera edición de esta competición. La RFEF ya había manifestado que no la reconocía y por tanto no la incluía en el palmerés del torneo.

Este hecho manifiesta una vez más que los acontecimientos sucedidos hace más o menos 100 años están dando juego y que a falta de una investigación seria y profunda, los interesados manejan y mueven los datos según les convenga. ¿Acaso el Athletic Club o la RFEF se han molestado por divulgar una versión plena y extensa de lo que fue realmente la Copa de 1902? ¿Cuál de las dos partes tiene razón?

Vamos a adentrarnos en una historia realmente apasionante, donde los protagonistas se implicaron de tal manera que los hechos han merecido convertirse en la leyenda. Y como tal leyenda, la épica ha ido ocultando la verdad. Por eso, hay quien la considera el primer Campeonato de España de la Historia, por eso, hay quien la considera una competición amistosa, según aplique leyenda o rigor histórico.

LA ORGANIZACIÓN

En 1900 en el seno de la sociedad madrileña Sky FC se produjo una escisión encabezada por Julián Palacios. Estos disidentes fueron el embrión anterior a la constitución ofical del Madrid FC. Ellos se encargaron de mantener la divulgación del fútbol por Madrid. Sin emabrgo, hasta que Juan Padrós no entra en acción la línea que sigue el deporte en Madrid es prácticamente anecdótica.

Juan Padrós entró en escena en 1902. Tenía una gran necesidad de oficializar todos los movimientos, como consciente de que la historia más tarde se lo iba a exigir. Intuyó que las fiestas por la Jura de Alfonso XIII podrían ser un buen respaldo para potenciar el fútbol tanto en Madrid como en España -estaba claro que tenía pleno conocimiento de la práctica del fútbol en Barcelona y Bilbao, se supone que a través de las publicaciones de la época-. Si quería ser escuchado oficialmente, debía representar a una sociedad oficialmente constituida.

Así se agilizaron los hechos: el 6 de marzo asume Juan Padrós la presidencia del Madrid FC con el objetivo de constituir legalmente la sociedad que habría de solicitar la organización del Concurso al Ayuntamiento de Madrid.

Los documentos oficiales se presentaron el 18 de abril y el 22 del mismo mes se declara oficialmente constituida la sociedad Madrid FC regida por la presidencia de Juan Padrós.

Juan Padrós, flamante presidente de la sociedad puso toda su ilusión en organizar un «concurso de fútbol» aprovechando las fiestas de mayo de la capital madrileña, que en esta ocasión coincidían con un acontecimiento histórico: la Jura de la Constitución Española de Alfonso XIII al alcanzar la mayoría de edad.

En efecto, España se produjo una extraña situación tras el fallecimiento de Alfonso XII, pues el príncipe heredero todavía no había nacido. Nombrada regenta la reina, ésta cumplió con las funciones propias de la monarquía. El 17 de mayo de 1886 dio a luz a Alfonso, rey de España desde el mismo momento en que nació. Pero para que Alfonso pudiese gobernar propiamente antes debía cumplir la mayoría de edad constitucional, que en su caso sería, por decisión del Congreso, al cumplir los 16 años. El protocolo exigía que el rey jurase la Constitución y así se dispuso para el mismo día del cumpleaños real. Madrid se engalanó de luces y visitantes y todos los periódicos reflejaron el histórico acontecimiento. El acto de la jura equivalía a la ceremonia de la coronación de otras monarquías, de ahí que muchos titularon el episodio como fiestas de la coronación de Alfonso XIII.

Las negociaciones fueron avanzando rápido pues el «Concurso» debía estar totalmente regulado para las fechas previstas. Tenían poco más que mes y medio para organizarlo y tener el equipo preparado para competir con dignidad.

La alcaldía de Madrid recibió la propuesta de Padrós con agrado. El propio alcalde, don Alberto Aguilera apoyó directamente la organización del evento. El concurso quedó incluido dentro de los actos y festejos, pero la sociedad Madrid FC debería encargarse de todos los pormenores de la organización: redacción de las bases, búsqueda de un trofeo, invitación de los participantes, acondicinamiento del campo… mil cosas en una época en que todo se hacía por telégrafo. No cabe duda que sin la inestimable colaboración de la joven publicación de la época El Heraldo del Sport de Madrid, la difusión y expectación del torneo no hubiese sido la misma.

Pronto se hicieron públicas las bases del «Concurso de Football Asociación», cuyo premio consistía en una Copa de plata cedida por el Excmo. Ayuntamiento de Madrid:

BASES DEL CONCURSO DE FOOTBAL ORGANIZADO POR EL MADRID FC

1ª Podrán tomar parte, en este Concurso, todas las Sociedades españolas de Football Asociación, inscribiéndose hasta el 1º Mayo para lo cual podrán dirigirse al Presidente de la Sociedad «Madrid F.C.», calle de Alcalá, 48, Madrid.

2ª Al inscribirse la Sociedad, presentará la lista del equipo con un númeri ilimitado de suplentes.

3ª El premio quedará propiedad legítima de la Sociedad que lo obtenga.

4ª Se jugará por series, sorteándose los equipos dos á dos, y por este procedimiento será vencedor el que gane la última serie.

5ª En caso de empate, el juez árbitro podrá prolongar al partido por tiempos de 15 minutos.

6ª Los partidos se jugarán con cualquier tiempo, si no hay acuerdo en contra por parte de los capitanes respectivos.

7ª Los jueces se nombrarán de común acuerdo entre los capitanes de los equipos litigantes. En caso de que éstos no lleguen á un común acuerdo, será el Jurado el que lo haga. El juez árbitro, tendrá obligación de dar cuenta al Jurado, en acta firmada por él y los dos capitanes respectivos, y no se aceptará ninguna reclamación pasadas las 48 horas.

8ª Diferencias y reclamaciones de cualquier índole, tienen que hacerse por escrito al Jurado, que se reserva el derecho de reoslver.

Las bases son publicadas en las distintas revistas deportivas que existían en la época. Sabemos que el mismo Juan Padrós envió copia a los clubs barceloneses que estaban disputando la Copa Macaya.

Mientras, el club obtiene del excelentísimo señor alcalde el trofeo de plata que recibe los últimos retoques en los prestigiosos talleres del señor Marabini, encargado de su confección.

¡Y el hipódormo como terreno de juego! El Duque de Sesto, como presidente de la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar consiguió de La Sociedad de Carreras y Polo y del Ministerio de Agricultura la cesión del Hipódromo. Se encontraron a falta de pocas fechas con un espacio bien situado y comunicado, en la Castellana -en el enclave que hoy se conoce como Nuevos Ministerios-, pero no con las mejores condiciones. El recinto tenía dos tribunas a un lado y frente a ellas estaba la entrada general para el público mayoritario. El contorno o cuerda del óvalo central medía 1400 metros, lo que dejaba unas dimensiones para la práctica del fútbol de 110m x 90m. Los jugadores se quejarían de un terreno tan ancho. El centro de la pista, romo en cuanto hierba, era fecundo por el estiércol de las cuadras. Hubo que emplearse a fondo para limpiarlo y, además, se empezaron a preparar inyecciones contra el tétanos. Los agoreros, los que estaban en contra de este sport, en seguida predicaron su versión: «Estos chicos se juegan la vida».

Ya estaba todo preparado. Con fecha de dos de mayo los participantes inscritos eran:

De Madrid: Madrid FC y New FC.

De Barcelona: FC Barcelona y Club Español de Football.

De Bilbao: Vizcaya

También llegó la nota del Universitari SC de Barcelona excusando su ausencia por las fechas que coincidían plenamente con los exámenes finales y afectaba a la totalidad de su plantilla compuesta de estudiantes.

ASÍ LLEGARON LOS EQUIPOS

EN MADRID

Los equipos madrileños se presentaron muy mal preparados para el torneo. A lo largo de su historia se habían limitado a jugar partidillos entre sus propios miembros, sin concertar encuentros con otros rivales. Es un tanto curioso, tanto Madrid FC como New FC practicaban el football como una diversión sin ánimo de competición.

Finalmente, cuando en torneo ya estaba totalmente dispuesto, ambos presidentes, Juan Padrós y Ángel Mayora concertaron un partido amistoso. Éste iba a ser el primer partido más o menos serio de la historia del Madrid FC. Aprovecharon la festividad del 2 de mayo para medir sus fuerzas y prepararse para el Concurso.

MADRID FC – NEW FC 1-1 HIPÓDROMO (1000) 02.05.1902

Arb: Juan Padrós. Goles: 0-1Vallarino. 1-1 Sáinz de los Terreros.

Madrid FC: Meléndez, M Spottorno, Stanffer; Mendía, Góngora, Lorenzo; Terreros, Revuelta, Cárdenas, J Palacios y Varela.

New FC: López Amor; J Aragón, Bisbal; J Pérez, Vidal, Piñana; V Pérez, Hodans, Vallarino, Garrido y Díaz

El resultado final demuestra lo igualadas que estuvieron las fuerzas. En la primera parte marcó Vallarino del New FC y en la segunda parte Sáinz de los Terreros consiguió el empate definitivo. Arbitró Juan Padrós.

No cabe duda de que ambos equipos demostraron estar muy poco fogueados y no ofrecían serias garantías ante los rivales que habían anunciado su presencia.

Lo mejor fue la asistencia de público, que acudió en torno a las 1000 personas.

EN BILBAO

La llamada de la competición de Madrid llega cuando actividad futbolística en Bilbao abre sus lazos internacionales. Conviven y de muy buenas maneras dos clubs: Athletic Club y Bilbao FC.

Ricardo Ugalde logra concertar a principios de la primavera de 1902 dos partidos amistosos con los vecinos franceses de Burdeos. Uno de los clubs de la localidad, el Burdigalia, miembro de la USFSA, es el rival.

Para esta doble confrontación internacional los bilbaínos deciden aunar sus equipos en un combinado que se presenta bajo el nombre de Vizcaya. El equipo obtiene dos importantes victorias que merecen el calificativo de «mejor equipo de España» según el cronista de L’Auto-Vélo.

No cabe duda de que este combinado bilbaíno tenía un buen potencial, pues en él se alinearon jugadores con mucha experiencia deportiva: Alejandro de la Sota había jugado en Plymouth, Pedro de Larrañaga en Newcastle y su gran figura, Juan de Astorquia había jugado durante 4 años en Inglaterra. Además contaban en sus filas con varios jugadores ingleses.

BURDIGALIA BORDEAUX – VIZCAYA BILBAO 0-2 BURDEOS 12.03.1902

Arb: ¿. Goles: 0-1 (10′) R Silva. 0-2 (40′) Evans.

Burdigalia: Kuhn; Boyer, Valade; Sudrean, Sarrailh, Paillère; Cornali, Cailhol, Sergenton, Giraud, Cabanol.

Vizcaya Bilbao: Luis Arana (Bilbao FC); Enrique Careaga (Bilbao FC), Ricardo Ugalde (Bilbao FC); Pablo Arana (Bilbao FC), Pedro de Larrañaga(Athletic Club), Alfonso Arana (Bilbao FC); Lewich (Bilbao FC/Inglaterra), Alejandro de la Sota (Athletic Club), Juan de Astorquia (Athletic Club), Luis Silva (Athletic Club), Walter Evans (Bilbao FC/Inglaterra).

VIZCAYA BILBAO – BURDIGALIA BORDEAUX 7-0 BILBAO: 31.04.1902

Árbitro: Mr. Raine. Goles: Astorquia 3, Dyer 4.

Vizcaya: Luis Arana (Bilbao FC); Pedro de Larrañaga (Athletic Club), Alfredo Mills (Athletic Club/Inglaterra); Amador Arana (Bilbao FC), Gregorio Eguren (Athletic Club), Luis Silva (Athletic Club); Walter Evans (Bilbao FC/Inglaterra), Ramón Silva (Athletic Club), L Dyer (Bilbao FC/Inglaterra), Juan de Astorquia (Athletic Club), Enrique Goiri (Athletic Club).

Burdigalia: Kuhn; Ricaud, Mendes; Payres, Paillère, Dumas; Sudrean, Giraud, Guillochean, Krauss, Rabol.

El éxito ante el Burdigalia es total y llena de confianza a los bilbaínos. Cuando reciben la invitación desde Madrid no dan un respuesta convincente de su presencia. Parece ser que el Athletic Club sí está por la labor, pero no tiene todas las garantías. Finalmente, y respaldados por sus dos victorias, deciden rehacer el combinado y se inscriben como Vizcaya. En algunos medios les citaban como Vizcaya-Athletic.

Una vez en Madrid, la expedición bilbaína decide entrenar en el Hipódormo para tomar contacto con el terreno. Celebra un partidillo donde en choque fortuito los hermanos Silva se lesionan. Ramón tiene una herida en la lengua y no puede jugar el primer partido. Este entrenamiento y la lesión del jugador reaparecerán a la hora de relatar las incidencias del torneo.

EN BARCELONA

El FC Barcelona se acababa de proclamar campeón de la Copa Macaya -en aquellos años los torneos se denominaban en función al premio que se disputaba: copa, medalla… y no como hacemos ahora, por sistema de juego: liga, copa-. Era la competición más importante de la ciudad.

  COPA MACAYA 1 2 3 4 5 J G E P F C P
1 FC BARCELONA   1-0 7-0 8-0 15-0 8 8 0 0 60 2 16
2 HISPANIA AC Barcelona 2-4   3-0 5-1 6-0 8 6 0 2 30 7 12
3 CLUB ESPAÑOL DE FOOTBALL Barcelona 0-4 1-2   3-2 2-0 8 3 1 4 11 20 7
4 UNIVERSITARI SC Barcelona 0-9 0-3 3-3   4-2 8 1 2 5 8 33 4
5 CATALÀ SC Barcelona 0-12 0-9 1-2 0-0   8 0 1 7 3 50 1

Había apabullado a sus rivales con resultados de escándalo. En su línea delantera figuraban John Parsons (inglés), Hans Gamper (suizo), Udo Steinberg (alemán), Joaquín C García (español que había jugado en Plymouth) y Gustavo Green (malagueño de nacimiento y de nacionalidad inglesa).

La reacción en Barcelona cuando L’Auto-Vélo afirmó que el Vizcaya era el mejor equipo de España y los bilbaínos asentían fue de aceptar el reto. La invitación para jugar el concurso de Madrid les vino del cielo, porque estaban dispuestos a buscar fechas para montar un desplazamiento a Bilbao y a su vez recibir a sus rivales posteriormente en Barcelona. No les hizo falta.

El problema para el FC Barcelona fue organizar el viaje a Madrid. No pudo contar con todos sus jugadores de la primera plantilla y tuvo que incluir en la expedición a miembros del segundo equipo como Luis Puelles, José Llobet y Alfonso Albéniz, aunque éste ya había disputado varios partidos con los mejores.

No satisfecho con el número de jugadores que podía desplazar, solicitó el refuerzo de los tres Morris del Hispania AC, equipo que no iba a jugar. De esta manera los ingleses Samuel (portero que tenía ya 35 años), James y Henry Morris reforzaron al FC Barcelona.

Estos jugadores eran muy conocidos en Barcelona pues pertenecen al grupo de históricos que introdujeron el fútbol allá por el año 1894, cuando una «Sociedad de Foot Ball» de Barcelona disputaba partidos contra el Torrelló FC. En esos partidos también se pudo ver a los hermanos Parsons, John y Williams, y al suizo Udo Steinberg, co-fundadores del FC Barcelona.

La expedición del FC Barcelona constó de 18 socios: Castellví, Pamies, S Morris, Meyer, J Morris, Gamper, H Morris, Llobet, Witty, Terradas, Parsons, Valdés, Steinberg, Albéniz, O Maier, P Haas, Montañés y Chown. En la relación oficial no se cita a Luis Puelles, que sin embargo, jugó de portero en el primer partido en lugar de Samuel Morris.

Por su parte, el Club Español de Football, en un esfuerzo de su plantilla, consiguió reunir casi a todos sus titulares, salvo dos y se presentó con once jugadores a la cita madrileña porque la consideró histórica. Hay que resaltar que el Club Español de Football eligió ese nombre en oposición al FC Barcelona, pues en sus filas sólo contaba con jugadores de nacionalidad española frente a la plantilla plurinacional barcelonista.

Desde Barcelona se señala que los dos clubs se llevaron a Madrid «4 nuevas y magníficas pelotas Valdés-Swift (golondrina dorada), que sin duda habrán llamado la atención de los aficionados».

Pudo haber un tercer equipo barcelonés, el Universitari SC, pero como ya hemos señalado, las fechas no eran las idóneas para el equipo estudiantil. Los exámenes finales retenían a sus jugadores y les era imposible desplazarse con un mínimo de garantías.

Y ASÍ FUE EL TORNEO

Así comenta el ambiente general del Concurso el semanario Los Deportes de Barcelona en su número 19 del 18 de mayo de 1902:

«El Hipódormo de la Castellana presentaba el martes por la mañana un magnífico aspecto, llenando toda la circunferencia de la pista triple fila de sillas completamente ocupadas de espectadores, predominando las señoras en número considerable. En el resto de la pista se notaban jinetes y carruajes en regular número. Asegúrase que la concurrencia que acudió a presenciar los partidos de football, superó en gran cantidad a la que asistió al Concurso Hípico. Reinaba gran expectación por ser muchos los que no conocían dicho juego. Los clubs presentados eran «Madrid» y «New» de la corte, bando «Vizcaya» de Bilbao y «Barcelona» y «Español» de la ciudad condal. Los favoritos y de los que se esperaba la mejor y definitiva lucha eran el de Bilbao y el «Barcelona». El juego gustó, aplaudiéndose los tantos y buenas jugadas; los vencedores fueron vitoreados, pasándose las sesiones muy divertidas.»

Como se relata, el ambiente era espectacular. Las entradas fueron distribuidas por invitación entre los miembros del Madrid FC a través de sus socios. El New FC también recibió un buen número de entradas. Para la final hubo tal demanda de entradas que incluso hay testimonios que aseguran que tuvieron precio: 0’25 pts las de grada y 0’10 pts la general.

Por sorteo se decide el orden de los partidos.

PRIMERA ELIMINATORIA CONCURSO MADRID 1902

VIZCAYA BILBAO – CLUB ESPAÑOL (BARCELONA) 5-1 MADRID: HIPÓDROMO (2500) 13.05.1902

Arb: Samuel Morris (FC Barcelona). 0-1 (¿?’) Ponz. 1-1 (¿?’) Evans. Y Luego Evans 2, Dyer, Astorquia.

Vizcaya Bilbao: Luis Arana (Bilbao FC); Pedro de Larrañaga (Athletic Club), José Arana (Bilbao FC); Enrique Goiri (Athletic Club), Ricardo Ugalde (Bilbao FC), Luis Silva (Athletic Club); Alejandro De La Sota (Athletic Club), Juan De Astorquia -capitán- (Athletic Club), L Dyer (Bilbao FC/Inglaterra), Cazeaux (Bilbao FC/Inglaterra), Walter Evans (Bilbao FC/Inglaterra).

Club Español de Football (Barcelona): Julián Mora; José María Soler, Joaquín Carril -capitán-; Guillermo Galiardo, Ignacio Aracil, Arturo Galiardo; Raimundo Ruiz, Ángel Ponz, Enrique Montells, G Peña, Santiago Méndez.

FC BARCELONA – MADRID FC 3-1 MADRID: HIPÓDROMO (2500) 13.05.1902

Arb: Luis Arana (Vizcaya). 1-0 (¿?’) Steinberg. 2-0 (¿?’) Steinberg. 2-1 (¿?’) Johnson. 3-1 (¿?’) H Morris de p.

FC Barcelona: Luis Puelles; José Llobet, Arthur Witty -capitán- (Inglaterra); Bartolomé Terradas, George Meyer (Suiza), Miguel Valdés; John Parsons (Inglaterra), Hans Gamper (Suiza), Henry Morris (Hispania AC/Inglaterra), Udo Steinberg (Alemania), Alfonso Albéniz.

Madrid FC: Juan Sevilla; Rafael Molera, Mario Giralt; José Góngora, Álvaro Spottorno, José Palacios; Arthur Johnson (Inglaterra), José Giralt, Antonio Sánchez Neyra, Armando Giralt, Eustaquio Celada.

En ambos partidos se impuso la lógica y ganaron las favoritos. A las 9:00 empezó el primer partido. El Vizcaya se vio sorprendido por el gol españolista, pero luego reaccionó y superó claramente a sus rivales. Junto a los cuatro goles en la segunda parte las crónicas apuntan que hubo un penalty no transformado contra el Vizcaya. También hay que reseñar que ya se empezó a jugar al despiste con las alineaciones, pues hasta última hora no se aseguraba la alineación de los hermanos Arana, de los que se decía que habían chocado entre sí en un entrenamiento y se habían lesionado -posteriormente el rumor hacía referencia a los hermanos Silva-. También fue curioso que los dos equipos coincidiesen en el uniforme, los dos de blanco, por lo que el Club Español de Football accedió a colocarse una cinta roja en el brazo ante la negativa de los bilbaínos a modificar el suyo.

Seguidamente, a las 11:00 y con la presencia del alcalde de Madrid, comenzó el segundo partido. El Madrid FC saltó de blanco con cinturón rojo y gualdo, frente al FC Barcelona de azulgrana y pantalón blanco. El equipo barcelonés demostró su mayor experiencia y rodaje superando a los madrileños que respondieron con entrega y pundonor. Un encontronazo entre uno de los Giralt, José, con el portero barcelonés dio lugar al primer lesionado del torneo, el madridista, que no tuvo mayores consecuencias pues se reincorporó al juego tras recibir las debidas atenciones. El público se mostró incondicional con su equipo al que aplaudió constantemene. También se registraron silbidos contra los jugadores extranjeros del FC Barcelona… y es que el equipo visitante alineó seis foráneos.

Es curioso resaltar que El Imparcial de Madrid también hace crónicas de los dos partidos. No coinciden las alineaciones en ninguno de los dos partidos y además indica que el FC Barcelona tenía 20 suplentes y el Madrid FC 37. No se enteraban mucho.

SEGUNDA ELIMINATORIA CONCURSO MADRID 1902

VIZCAYA BILBAO – NEW FC (MADRID) 8-1 MADRID: HIPÓDROMO (3000) 14.05.1902

Arb: James Morris (FC Barcelona). Goles: ? /Montojo.

Vizcaya Bilbao: Luis Arana (Bilbao FC); Ricardo Ugalde (Bilbao FC), Amado Arana (Athletic Club); Alejandro De La Sota (Athletic Club), José Arana (Bilbao FC), Luis Silva (Athletic Club); Cazeaux (Bilbao FC/Inglaterra), Juan De Astorquia -capitán- (Athletic Club), L Dyer (Bilbao FC/Inglaterra), Ramón Silva (Athletic Club), Walter Evans (Bilbao FC/Inglaterra).

New FC (Madrid): José López Amor; Eugenio Bisbal, Fernando Valcárcel; Luis Díaz, Mira, Federico Salazar; Francisco Hodans, Manuel Vallarino -capitán-, Luis Valdeterrazo, Montojo, Piñana.

Poca historia presentó este partido en el que los bilbaínos, que lucieron camiseta azul y roja con pantalón azul -según una crónica-, arrollaron al New FC, camiseta roja y pantalón azul. La única satisfacción de los madrileños fue el gol que salvó el honor. Del vencedor no se cita la autoría de los goles. Más interesantes fueron las alegaciones bilbaínas para intentar aplazar por un día la final.

FINAL CONCURSO MADRID 1902

VIZCAYA BILBAO – FC BARCELONA 2-1 MADRID: HIPÓDROMO 15.05.1902

Arb: Carlos Padrós. 1-0 (10′) Astorquia. 2-0 (20′) Cazeaux. 2-1 (75′) Parsons

Vizcaya Bilbao: Luis Arana (Bilbao FC); Enrique Careaga (Bilbao FC), Pedro de Larrañaga (Athletic Club); Luis Silva (Athletic Club), Amador Arana (Athletic Club), Enrique Goiri (Athletic Club); Cazeaux (Bilbao FC/Francia), Juan De Astorquia -capitán- (Athletic Club), L Dyer (Bilbao FC/Inglaterra), Ramón Silva (Athletic Club), Walter Evans (Bilbao FC/Inglaterra).

FC Barcelona: Samuel Morris (Hispania AC/Inglaterra); L Pamies, George Meyer (Suiza); James Morris (Hispania AC/Inglaterra), Arthur Witty (Inglaterra), Miguel Valdés; John Parsons (Inglaterra), Hans Gamper -capitán- (Suiza), Udo Steinberg (Alemania), Henry Morris (Hispania AC/Inglaterra), Alfonso Albéniz.

Por fin se vieron cara a cara los dos rivales. No sólo estaba en juego la Copa de plata del Ayuntamiento de Madrid, sino el prestigio de confirmarse como mejor equipo de España, según el reto de L’Auto-Vélo francés. El compromiso en este desafío hizo que de Bilbao fuese una selección local en vez de cualquiera de los dos clubs que había en el momento y que el FC Barcelona echase mano de una triada de extranjeros que defendían al subcampeón de la ciudad, el Hispania AC. En definitiva, el Vizcaya no era un club, sino un combinado y el FC Barcelona aparecía reforzado, aprovechando que el torneo era un encuentro amistoso sin supervisión de ningún estamento oficial.

Y surgió la primera discusión en nuestro fútbol: el Vizcaya se niega a jugar la final en la fecha y hora fijada alegando que ya ha jugado dos partidos, además de un tercero anterior, el del entrenamiento nada más llegar a Madrid. El FC Barcelona se opone a ello, pues muchos de sus jugadores tienen necesidad de regresar a su ciudad lo más pronto posible. El Jurado, que ha de dictaminar, recibe la presión bilbaína de si no accede a sus ruegos ellos se retiran. Finalmente, en reunión conjunta entre la organización y jugadores de ambos clubs se decide que la final se dispute por la tarde. Lo que se escondía detrás de este lío, lo que ciertamente había era que el Vizcaya estaba a la espera de Enrique Careaga. Temiendo que no llegase a la hora del encuentro por la mañana, consiguió retrasarlo a las cuatro de la tarde y así pudo alinear al defensa del Bilbao FC.

A las 16:00 empezó el partido. El Vizcaya con camistea blanca y pantalón azul y FC Barcelona con su uniforme habitual. Cuentan las crónicas que fue un partido muy disputado y de gran caliadad. Los bilbaínos consiguieron dos goles en la primera parte lo que obligó al FC Barcelona a mantener su ofensiva durante toda la segunda parte. Una vez acortada la distancia en el marcador, el acoso contra la portería del Vizcaya fue total, llegándose al final del partido cuando el FC Barcelona estaba lanzado por el empate. El Vizcaya sacó dos corners frente a los 10 del FC Barcelona. Según comentarios, el partido duró 75 minutos. Para algunos cronistas el Vizcaya jugó admirablemente aunque el FC Barcelona demostró ser bastante más fuerte.

Hans Gamper envió este telegrama a Barcelona a las 22:25: «Vizcaya» con team compuesto de los mejores jugadores de Bilbao, ha ganado por 2 contra uno. Partido disputadísimo. Mucho público entusiasmado. Llegaremos sábado tarde.

Por su parte El Liberal de Bilbao publicó que los aficionados y amigos fueron a recibir a los jugadores con una banda de músca y un inmenso cotarro con batería de cohetes. Según el Heraldo del Sport los jugadores fueron vitoreados hasta el domicilio social del Athletic Club en la Calle Nueva, donde se repitieron las manifestaciones de entusiasmo al interpretar la banda el Gernikako Arbola.

LA COPA GRAN PEÑA

La Sociedad Gran Peña de Madrid, animada por el éxito que estaba teniendo la organización del Concurso del ayuntamiento, puso en juego otro premio, donde se decidiría el segundo puesto del Concurso.

La justificación que da el FC Barcelona por su retirada es un poco curiosa: el día 14 debían jugar FC Barcelona y Club Español de Football. Como los españolistas no podían completar el equipo en espera de refuerzos, el club azulgrana decidió por consideración no jugar, y disponerlo para fecha más tardía.

Seguidamente, continuando con la versión de los barcelonistas, el Club Español de Football exigió que el día 16 el Madrid y FC Barcelona se enfrentasen, según el calendario del torneo, sin devolver a los azulgrana el detalle habido anteriormente. Los barcelonistas, que habían ido a Madrid a jugar contra el «Bilbao» primordialmente, consideraron una falta de atención la postura del club españolista y prefirieron renunciar a esta competición, al igual que había hecho previamente el New FC, quizá desmoralizado por el resultado ante el Vizcaya.

Con todo, se quedaron con la sensación de que si el FC Barcelona hubiese reclamado ante el Jurado por sus derechos, hubiese sido escuchado y con casi total seguridad se hubiese llevado este trofeo pues habían demostrado ser superiores a sus rivales.

La versión recogida en Los Deportes tiene un punto que no acaba de encajar: si el torneo es para los equipos eliminados, ¿cómo se puede programar un partido para el día 14 cuando el FC Barcelona todavía debe disputar la final? Difícilmente se podía haber organizado este partido porque el FC Barcelona todavía no había jugado la final y sus aspiraciones a ganar el Concurso estaban intactas. Se complica la cuestión cuando Enrique Goiri, del Vizcaya, en su carta a Los Deportes señala que si el FC Barcelona hubiese jugado este partido contra el Club Español, el combinado bilbaíno no hubiese solicitado el aplazamiento de la final al estar ambos conjuntos en igualdad de condiciones, con dos partidos jugados. Esto quiere decir que el partido FC Barcelona-Club Español sí estaba programado, por lo que la finalidad de la Copa Gran Peña es la que queda en entredicho.

Si la Copa Gran Peña era para dilucidar el segundo puesto del Concurso, está claro que, una vez retirado el New FC, se debería haber disputado entre los tres equipos restantes. Sucedió que, en efecto, hacer jugar al FC Barcelona al día siguiente de la final podía dar a entender que se perjudicaba al club azulgrana, y de ahí su retirada. Aunque también hay que señalar que el FC Barcelona se negó a retrasar un día la final debido a su necesidad de regresar a la ciudad condal, por lo que, da la impresión de que ya había organizado el viaje de vuelta para la misma noche del día 15.

Con ello, sólo quedaban para disputarla un animoso Madrid FC y el Club Español de Football que reclamó de Barcelona la presencia de tres o cuatro jugadores más para afrontar la final del torneo. De ahí que la Copa Gran Peña se limitó a un único partido para decidir el segundo clasificado del Concurso.

FINAL COPA GRAN PEÑA 1902

MADRID FC – CLUB ESPAÑOL (BARCELONA) 3-2 MADRID: LAS VENTAS 16.05.1902

ARB: ?. GOLES: ?

MADRID FC: ?

CLUB ESPAÑOL DE FOOTBALL (BARCELONA): ?

COLETILLA

Enrique Goiri, jugador del Athletic Club y componente del Vizcaya, envió una carta a Los Deportes quejándose de los comentarios publicados en la revista barcelonesa que faltaban un tanto a la verdad. Por ejemplo reseña que en el primer partido el Vizcaya no castigado con ningún penalty. Confirma que fueron los hermanos Silva quienes se lesionaron en el partidillo de entrenamiento y por eso sólo pudo jugar uno de ellos. También justifica a su equipo por la negativa a jugar la final en su día por motivo de cansancio -sin nombrar la espera de Careaga- y echa en cara al FC Barcelona no haber jugado el 14 contra el Club Español -lo que confirma la incertidumbre del reglamento de la Copa Gran Peña-. También comenta que cuando el árbitro pitó el final del partido definitivo, el balón estaba rodando por la zona defensiva del FC Barcelona. Reconoce que el FC Barcelona demostró mayor empuje y fuerza ante los bilbaínos, más jóvenes -con el significado de inexpertos- y mucho más cansados. Y finalmente también señala que si el Vizcaya estaba compuesto por los mejores jugadores de Bilbao, el FC Barcelona alineó a los mejores de Cataluña, pues no olvida la inclusión de los tres ingleses del Hispania AC.

Vamos, que si unos enviaron a una selección, los otros también.

Pero cuando se trata enaltecer el éxito, los fanáticos se disparan y pisotean al verdad. En Bilbao sólo se cita al Vizcaya como si fuese propiamente un club, omitiendo su naturaleza como selección. De todas formas, sí resaltan la ausencia de algunos jugadores que no pudieron desplazarse. Le dan un tinte de falta de preparación -olvidando que el 31 de abril jugaron contra el Burdigalia su segundo partido internacional-. Para eludir la cuestión de Careaga, inciden en demostrar que su equipo llegó agotado a la final -cuentan como partido el entrenamiento realizado al llegar a Madrid- y por ello su insitencia en el aplazamiento. Y finalmente hay que recalcar las desventajas que han tenido que superar ante su adversario, que llegaron a Madrid con 20 suplentes -las dos expediciones barcelonesas, amparados por la crónica de El Imparcial– por 2 de ellos, además de contar con numerosos refuerzos. Al FC Barcelona le llegan a denominar combinado Barcelona-Hispania. Por reseñar, hasta se fija en la vestimenta de los rivales de los que dice que llevaban rodilleras para no lastimarse en las caídas. Como justificación del desarrollo del juego se dice que en la primera parte arrollaron a los barcelonistas pero en la segunda el sol molestaba a los bilbaínos -¿y en la primera parte, a quién molestaba el sol?-. Finalmente, califican de «tremenda derrota para el FC Barcelona». Eso sí es épica: 2-1 no es una goleada.

En El Liberal de Bilbao, con la firma de Cyrano se otorga el título de Campeón de España al Vizcaya. Interesante afirmación, que dentro del contexto de euforia y pasión es incluso aceptable, pues el Vizcaya ganó el primer trofeo disputado entre representantes de varias ciudades. Al fin y al cabo, no olvidemos que bilbaínos y barceloneses estaban dispuestos a demostrar quién era el mejor de España en este concurso.

El problema es hacer caso oficial a esa afirmación. Hemos repasado con detalle todos los acontecimientos que tuvieron que ver con el Concurso Madrid. Un torneo apasionante y muy importante. Digno de recibir una atención especial. Y necesitado de ubicarse en sus legítimo sitio. Ridículo es colocarlo en el palmarés del Campeonato de España, como ridículo ha hecho en las camisetas del Athletic Club en la reciente final copera de Valencia de 2009. El Concurso Madrid no tuvo nada que ver con el Campeonato de España. Durante el desarrollo del mismo sólo se vio el interés que despertaba el fútbol, las enormes ganas de competir entre los equipos de los distintos puntos de España y la necesidad de organizar una competición verdaderamente seria.

El Concurso Madrid, por lo tanto, fue un torneo amistoso. Juan Padrós lo organizó en un tiempo record y gracias a ello pudo decir: si se ha podido organizar este concurso, entonces, con un año de por medio, sí se puede organizar el Campeonato de España.

Lo que sí quedó muy claro fueron dos ideas: constituir una entidad que aglutine a todos los clubs de fútbol y otorgarle a este institución toda la autoridad y competencia para organizar el Campeonato de España con garantías.

Y finalmente un comentario. Dado que el trofeo lo ganó una selección y no el Athletic Club, justo es que la Copa esté expuesta en las vitrinas de la entidad genuínamente heredera de esta primitiva selección, la Federación Vizcaína de Fútbol, porque los trofeos de selecciones se conservan bajo la tutela de las federaciones correspondientes.

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Compraventa de partidos: nada nuevo bajo el sol

De vez en cuando, el terremoto de la sospecha parece sacudir los cimientos de nuestro fútbol. A veces basta una conversación de café, una suma de conjeturas o el rumor malintencionado, para disparar presunciones. Otros supuestos se escudan en llamadas telefónicas y contactos personales. Basta que al menos uno de los clubes contendientes se juegue algo grande, que existan puntos de conexión entre los componentes de las respectivas plantillas, para que el mayor disparate parezca adquirir algún tinte de verosimilitud. ¿Tan fácil resulta comprar partidos?, se escucha o lee con alguna reiteración en los medios. Y si la respuesta fuese afirmativa, ¿desde cuándo viene sucediendo?. Repasando un poco la historia, veremos que casi desde que el balón es redondo.

Ya en tiempos de profesionalismo pobre, el guardameta Antonio Vilarrodona (Barcelona 1904) parece fue consumado corrupto. Suplente de Ricardo Zamora en el Español, pasó al Universitary la temporada 1924-25, antes de recalar en el Zaragoza, desde donde saltó al Sabadell sin concluir el ejercicio. Ingresó posteriormente en el Huesca, regresando a la ciudad del Pilar tras las durísimas sanciones impuestas al club oscense como consecuencia de los incidentes acaecidos durante un choque. Y digo que regresó a Zaragoza, no al Zaragoza, porque duplicó ficha, embolsándose los correspondientes anticipos, en los dos clubes más representativos de la ciudad (Iberia y Real Zaragoza C. D., precedente del actual). Pese a la lógica rivalidad, ambas directivas lograron ponerse de acuerdo para que aún alineándose con el Zaragoza, se buscara un rápido traspaso repartiendo hipotéticos beneficios. Ninguna de ellas lo quería, en realidad. Máxime, al  ser vox populi que vendía partidos de forma más o menos regular, permitiendo golear su puerta.

Fuera del fútbol, Vilarrodona acreditó ser tan despreciable como sobre el césped. Durante la Guerra Civil, integrado en el Servicio de Información Militar republicano, parecieron no dolerle prendas a la hora de capturar a los tres hermanos Tena, futbolistas como él, y uno de ellos compañero de vestuario en el Sabadell. Cierta tarde los hizo subir a una camioneta, para simular fusilarlos en uno de los «paseos» tristemente habituales por aquella época. De regreso a la cárcel, con los componentes del pelotón burlándose aún de sus detenidos, los tres hermanos pudieron evadirse, saltando en marcha. Si no hubieran sido deportistas en perfecto estado de forma (el mayor de los Tena en realidad ejercía ya como entrenador), habrían sido capturados, porque Vilarrodona, al mando del pelotón, los persiguió a conciencia.

Aunque muchas cosas cambiaron tras la Guerra Civil, algunos partidos continuaron amañándose. El delantero Antonio López Herranz (Madrid 1913), dueño de tanta calidad como escasa vocación por el desgaste físico, quiso pasar a la posteridad por tan triste mérito.

Se había iniciado en el Atlético de Madrid (1929 al 31), pasa pasar por el Nacional madrileño (1931-1934), Hércules de Alicante (1934-35) y Real Madrid (1935-36), en este último con 10.000 ptas. de ficha. Como tenía a su hermano jugando en el España de México, se fue a ese enorme país durante la contienda bélica. Reincorporado al Real Madrid y cedido al Hércules para la campaña 1941-42, con los alicantinos en 2ª División, todo parece indicar se dejó sobornar, junto a varios compañeros, el 2 de marzo de 1941, en un Hércules-Celta saldado con resultado de 0-5. Si bien nadie pudo extraer ninguna confesión, la directiva lo tuvo tan claro como para decretar la baja inmediata de Pardo, Ribas, Rosado, Ruano, Campillo y nuestro protagonista, quien puso rumbo a Sabadell y Mallorca, donde además ejerció como secretario técnico. Luego volvió a México, para desarrollar un amplio curriculum como entrenador, con broche de oro al convertirse en seleccionador nacional, dirigiendo desde el banquillo a los aztecas durante los mundiales de Suiza (1954) y Suecia (1958). En su caso, los compadreos antideportivos no le pasaron factura, sino que por el contrario fue todo un personaje para la afición mexicana. Hasta tal punto que cuando los clubes chilenos llamaron a su puerta con sustanciosas ofertas económicas, se le prohibió la salida del país, considerando imprescindible su concurso.  

También se convirtió en entrenador Vicente Dauder (Valencia 1924). Pero antes fue guardameta del Badalona, Villanueva, Gimnástico de Tarragona, At. Madrid, Celta, Hércules, Alicante y Crevillente. Y defendiendo el marco tarraconense la temporada 1949-50, proporcionó abundantes motivos para la sospecha.

Ocurrió durante una decisiva promoción con el Alcoyano, para mantener la máxima categoría. No es que estuviese desafortunado, sino sencillamente garrafal. Señalado junto a Gabriel Taltavull como colaborar voluntario en el 3-6 que puso al «Nastic» en 2ª División, fue declarado non grato en la vieja Tarraco. De todos modos, ni uno ni otro pensaban continuar en el club. Dauder, con una oferta firme del At. Madrid, parece ya había dado el sí. Y Taltavull, a punto de cumplir los 29 veranos, discutía con el Valencia los últimos flecos económicos.

Con su antiguo equipo en la división de plata y Dauder convertido en firme candidato para el Mundial de Brasil, el Destino jugó a hacer justicia disfrazado de lesión, nada más debutar como «colchonero» durante una gira por México. Aquello no sólo dejó el camino del triunfo expedito a Ramallets, sino que el buen guardameta ya nunca volvió a ser el de antes. Pero como la memoria del fútbol es frágil, las devociones efímeras y los «nunca jamás» pueden traducirse por «cualquiera de estos días», transcurridos 21 años, con Calderón presidiendo el Gimnástico de Tarragona, regresó a la entidad como entrenador. Y lo que son las cosas, el otrora demonio se trocó en ángel, al ascender a los granates a 2ª División, después de 19 años compitiendo en un balompié menor. Ya completamente reivindicado, volvería a ese mismo banquillo la temporada 1985-86, durante 12 únicas jornadas. Tampoco parece que el apaño le marcase de por vida.

Protagonista privilegiado de otro suceso fue el defensa Isaac Oceja, paladín de honestidad y vergüenza profesional durante toda su carrera.

Cántabro de nacimiento y no obstante capitán en el Athletic bilbaíno cuando por imperativo legal era Atlético, costaría encontrar otro futbolista más recto en la centenaria historia rojiblanca. Sensato y equilibrado desde su llegada a San Mamés, pese a no haber cumplido 20 años, el gran Pentland le hizo compartir habitación con Guillermo Gorostiza, para ver si así enderezaba al indisciplinado extremo. Más adelante se le negaría un traspaso al Barcelona que pudo haberlo hecho rico. Corría 1939 y pese a la realidad de una España hecha trizas, llena de improvisados barracones en cuyos muros lucía el emblema del Auxilio Social, los azulgrana le ofrecieron 300.000 pesetas de ficha, 6.000 de sueldo y un complemento cifrado en 35.000 más cada año, como representante de tejidos en la fábrica propiedad de un directivo. Acató su permanencia en Bilbao, donde las primas por título consistían en un billete de 1.000, sólo para recibir 7 campañas más tarde, como muestra de soberana ingratitud, una humillación que de ningún modo merecía. Considerado medio inútil para el deporte, después de una lesión muy seria, debió aceptar 750 ptas. por partido jugado. O eso o nada. Sin embargo se había recuperado tan perfectamente que vistió de corto para todos los choques menos para uno, decisivo, además, en el que renunció a ser alineado, como muestra de rechazo.

Pues bien, tras 15 años sobre el césped y avalado por 4 internacionalidades absolutas, se decidió a ejercer como jugador-entrenador en el Zaragoza, la temporada 1948-49. Los maños pugnaban por abandonar la 3ª División, con un equipo veterano y leñero. Y Oceja acabó amargado, no por sentirse incapacitado para la nueva profesión, sino al descubrir un fútbol que no iba ni remotamente con su forma de ser.

Durante el descanso de un partido en Tarrasa, al que llegaron perdiendo, penetró en los vestuarios un directivo zaragocista. «¿Qué pasa?», vociferó hecho una furia mientras cerraba de tremendo portazo. «¿No os he dicho que ataquéis por la izquierda, que para eso está comprado el defensa lateral?». Oceja se plantó de inmediato, asegurando que el honor no podía comprarse, porque carece de precio, y que puestos a seguir pagando contrarios podían hacerlo con el dinero de su propia ficha, pues él se iba.

Aún ascendiendo a 2ª, Isaac Oceja ya no volvió a entrenar equipos profesionales. Para matar el gusanillo siguió en algún club amateur, antes de poner su carnet al servicio de jóvenes prometedores. Gracias a su desprendimiento, por ejemplo, pudo foguearse dos décadas después Javier Clemente en el banquillo del Arenas guechotarra. Disconforme con cuanto acaba de vislumbrar, prefirió apartarse con su habitual discreción.

A veces, sin embargo, no hacían falta manos externas para amañar resultados. Bastaba el interés personal, artero e inconfesable de cualquier futbolista, como quedó claro la temporada 1941-42.

Por entonces se jugaba en Vizcaya una quiniela muy popular, de ámbito local, premiándose los resultados exactos. Y en Durango, cuyo «Bar Moderno» servía de centro operativo, tuvo lugar un pequeño escándalo. Luis Idígoras acababa de fichar por la Cultural como guardameta y, al igual que otros muchos durangueses, invertía en la quiniela. En cierta ocasión puso a su equipo ganador por 2-1. El choque tocaba a su fin con 2-0 en el marcador cuando, como consecuencia de un mal entendimiento con su defensa, los contrarios anotaron el más estúpido de los goles. Era cuanto Idígoras necesitaba para alzarse con las 400 ptas. del premio, por lo que las sospechas de tongo no se hicieron esperar. Durango era un núcleo pequeño, aldeano y charlatán. Cuando el aire se hizo irrespirable para el cancerbero, no tuvo más remedio que abandonar la Cultural, fichando por otros equipos. Cuatrocientas pesetas no le sacaron de pobre, evidentemente, pero constituían una cantidad apetecible en esa difícil época. La Cultural primaba a sus futbolistas con 10 ptas. por partido ganado y 5 en caso de empate. Cuatrocientas, pues, equivalían a 40 victorias. Un pellizquito.

En algún otro caso, el exceso de celo desenmascaraba a los sobornados. Así ocurrió la temporada 1945-46, durante la primera fase de una liguilla de ascenso a 2ª División. Levante y Atlético Baleares competían enconadamente por pasar a la siguiente ronda. Hallándose igualados a casi todo, iba a resultar decisivo el coeficiente goleador. Éste favorecía al Levante, con un 2,71, contra el 1,33 de los baleáricos. Y a pesar de todo, cayeron en el pecado de avaricia, derrotando al Almansa en el último partido por un escandaloso 0-11. Tan bochornoso fue el espectáculo que al Comité de Competición de la FEF no le quedó más remedio que intervenir, publicando el 14 de marzo de 1946: «Con relación al partido Almansa-Levante de III División y a la vista del informe del delegado federativo que presenció el partido, el Comité acuerda: Suspender indefinidamente a 10 de los jugadores que integraron el equipo del Almansa por su actuación antideportiva y voluntariamente pasiva, que facilitó la victoria del Levante por 11 a 0». Más adelante condicionaba la participación del conjunto valenciano en la definitiva liguilla, a una ampliación del informe del delegado federativo.

La avaricia, ya se sabe, suele romper el saco.

El defensa Lorenzo Rifé (San Celoní 1938), hermano mayor del internacional culé Joaquín Rifé, también tuvo un comportamientos sospechosísimo con la camiseta del «Nastic» tarraconense el 30 de junio de 1965, en choque de promoción frente al Europa. Aparte de facilitar 2 goles a los visitantes en su cómoda victoria por 2-4, ni siquiera se reincorporó al juego tras el descanso, pese a que no podían efectuarse cambios por esa época. El central, a sus 27 años, había pasado por las plantillas del Júpiter, Condal, Barcelona, Atlético de Ceuta, nuevamente Barcelona y Deportivo de La Coruña, antes de recalar en Tarragona. Luego, puesto que nada firme pudo probársele, fichó por el Figueras.

El último gran escándalo resuelto con sanciones, afectó al Málaga en 1980, compitiendo en la 1ª División. Prácticamente todos los espectadores de aquel Málaga-Salamanca salieron del campo convencidos de haber presenciado un solemne tongo. Se aireó el nombre de los teóricos instigadores, cantidades concretas y hasta una especie de curiosa garantía en el pago. La Federación Española, presionada por determinados medios, jugó fuerte el 24 de junio de 1981, suspendiendo por un año a Corral, Orozco, Migueli y Macías, este último con el agravante de ser capitán. Recurrido este fallo, el Consejo Superior de Disciplina Deportiva del C.S.D., declararía improcedentes las sanciones casi un año después, el 29 de mayo de 1981, al no existir pruebas irrefutables. Algunos recurrentes, bastante más que talluditos, ya se habían retirado para entonces. Macías, por el contrario, pese a sumar 34 años, todavía rescató las botas para disputar otras tres campañas con el Antequerano a cara de perro, en 2ª División B. Como Dauder, Taltavull, López Herranz,  Lorenzo Rifé y tantos otros sospechosos, se fue con la cabeza alta.

Acumular pruebas sobre la compraventa de partidos no resulta tarea fácil, según se ve. Puede que ni se lograra con el concurso de Sam Spade, Philip Marlowe, Miss. Marple, Moses Wine, Travis MacGee, Lew Archer, el irritante Poirot o el no menos abrumador Colombo, todos ellos detectives de ficción. Pero puesto que el mundo de todos estos seres es otro, habremos de contentarnos con aplicar a los presuntos conchabeos el socorrido aforismo de los gallegos incrédulos, acerca de sus brujas.

Porque todo parece indicar que «haberlos, hailos».




El Torneo Relámpago de Mallorca en 1961

El 7 de Junio de 1961 se celebraron elecciones a la presidencia del Barcelona, venciendo apuradamente Enrique Llaudet a Jaime Fuset. Pocos días más tarde, el nuevo mandatario barcelonista comunicaba a la prensa que había llegado a un acuerdo con la directiva del Condal para que se convirtiera otra vez en filial azulgrana, al tiempo que renunciaba a seguir en Segunda División para la próxima temporada.

La competición regular en esta categoría había finalizado el 30 de Abril, con el equipo barcelonés, en el Grupo Norte, ocupando la decimosegunda plaza, la última que otorgaba la permanencia, por delante del Real Gijón (nombre entonces del Sporting) y del Sestao, que debían jugar la promoción, y del Baracaldo y Tarrasa, que habían descendido automáticamente a Tercera. Como quiera que la eliminatoria de permanencia aún no se había disputado, desde Gijón se solicitó que se otorgase la permanencia al club de aquella ciudad y que se adjudicase al Baracaldo la suya en la promoción.

Sin embargo, los directivos barcelonistas no comunicaron a tiempo la renuncia del Condal a la Federación, de modo que la competición siguió su curso y, en ella, Gijón y Sestao perdieron su plaza en Segunda ante Burgos y Cartagenera, respectivamente, descendiendo así a Tercera División. Sin embargo, entre los gijoneses quedó la esperanza de que en el momento en que el club barcelonés hiciera oficial su renuncia, ellos recuperarían la categoría recién perdida. Mientras tanto, desde la Federación Catalana se pedía que, para decidir quién ocupaba la plaza del Condal, se disputase una eliminatoria a partido único entre Gimnástico de Tarragona y Badalona, por ser los campeones de los dos grupos catalanes de Tercera División o que, como mínimo, se disputase un torneo entre estos dos equipos y los tres de Segunda División que habían perdido la categoría en la promoción (los mencionados Gijón y Sestao, del Grupo Norte, más el Castellón, del Grupo Sur).

La renuncia oficial del Condal acabó llegando a la Federación el 13 de Julio, en vísperas de la reunión de su Pleno Anual que, finalmente, decidió que se disputase un torneo cuyo campeón sería el que ocupase la plaza de los barceloneses en Segunda División. El torneo se debía disputar en Mallorca entre el 12 y el 20 de Agosto y en él participarían siete equipos: los tres de Segunda que habían descendido en la Promoción (Real Gijón, Sestao y Castellón), más los cuatro campeones de Tercera que habían perdido el ascenso en la última eliminatoria (Sevilla Atlético, Ferrol, Badalona y Amistad de Zaragoza). El conjunto gijonés sintió vulnerados sus derechos y presentó recurso ante la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes. Dicho recurso fue desestimado en la reunión de la Delegación el 28 de Julio.

Mientras tanto, se había realizado ya el sorteo del torneo, bautizado como Torneo Relámpago, correspondiendo jugar una primera eliminatoria que enfrentaría el día 12 al Sevilla Atlético con el Ferrol y al Badalona con el Amistad, completándose el día 13 con el partido que jugaría el Sestao contra el Real Gijón, mientras el Castellón quedaba exento. El día 15 se enfrentarían entre sí los vencedores de los dos primeros partidos y por otro lado, el clasificado de la eliminatoria entre Sestao y Real Gijón frente al exento Castellón. La final se jugaría entre los vencedores de las semifinales el día 20. Los árbitros serían los mallorquines Simó Fiol, de Primera División y Martorell y Rigo, de Segunda. La taquilla de los seis encuentros se acumularía y se repartiría entre los clubs participantes en función del número de partidos disputados, pero si hubiese pérdidas, estas serían asumidas al cincuenta por ciento por la Federación, y el resto a repartir entre los participantes. También se estableció que, por falta de tiempo, no habría partidos de desempate; en caso de igualdad al final de los noventa minutos, se jugaría una prórroga de treinta minutos en dos tiempos y, si persistiera el empate, se decidiría el vencedor por sorteo.

Los siete equipos implicados empezaron a trabajar duramente para conseguir la financiación que les permitiera afrontar los elevados gastos que comportaba un desplazamiento a Baleares, registrándose finalmente la renuncia del Sestao, que no pudo reunir el dinero necesario. Aunque en un principio se pensó en modificar el sistema de competición, disputándose una primera eliminatoria entre los seis equipos y posteriormente una liguilla entre los tres clasificados, finalmente se decidió seguir adelante con lo ya sorteado, con la única modificación de que el Real Gijón quedaba clasificado para las semifinales que debía disputar contra el Castellón. Además, el partido entre el Badalona y el Amistad de Zaragoza se desplazó al día 13, evitando así jugar dos encuentros el mismo día.

El sábado día 12 se jugó el primer partido, entre el Sevilla Atlético y el Ferrol, registrándose la contundente victoria de los primeros por tres goles a cero, tantos marcados por Guillermo en propia puerta y Segurola, en el primer tiempo, y Anca, también en propia puerta, en el segundo, protestando los ferrolanos dos goles anulados que les fueron anulados por el colegiado Simó Fiol. Así, el filial sevillista se clasificó para la semifinal, en la que esperaba al vencedor del duelo del día siguiente.

El domingo se enfrentaron el Amistad de Zaragoza y el Badalona, con arbitraje de Martorell, y fueron los aragoneses los que se llevaron el gato al agua, al vencer por dos a uno, con goles de Terren y Molina, contestados con otro de López para los badaloneses.

El martes día 15 hubo sesión doble en el Luis Sitjar, donde se celebraron los dos partidos de semifinales de este torneo. El primero de ellos, enfrentaba al Sevilla Atlético con el Amistad de Zaragoza, con el arbitraje de Rigo. Después de un primer tiempo de dura pugna entre ambos, fue en el segundo cuando los sevillistas consiguieron imponerse en el juego, consiguiendo dos goles por mediación de Blanco y Moya, que dejaron el marcador en un dos cero que aún pudo haberse ampliado en los últimos minutos.

A continuación se jugó el encuentro entre Castellón y Real Gijón, arbitrado por Martorell, y en él se batieron records de emoción, por lo incierto del marcador y por el desenlace final. En el primer tiempo, el Castellón aprovechó su velocidad para hacer el primer gol del partido por medio de Vallejo. Los gijoneses se lanzaron a un ataque desenfrenado, que se vio interrumpido por la lesión de Biempica, llegándose al descanso con el 1-0 favorable a los levantinos. Al poco de empezar el segundo tiempo, Granados hizo el empate para los asturianos, lo que provoca la reacción castellonense, plasmada con un gol de Diego, que con el paso de los minutos pareció definitivo. Sin embargo, en el último instante, un defensa del Castellón derribó al gijonés Montes, sancionando el árbitro el penalti que dio lugar al empate a dos logrado por Castañer y a la consiguiente prórroga. En esta, después de un primer tiempo sin más movimiento en el marcador, en el segundo adelantó nuevamente Diego a los castellonenses, haciendo Montes el definitivo empate a tres nada más sacar de centro. Conforme a lo reglamentado, no podía haber partido de desempate, así que la clasificación se tuvo que decidir por sorteo. Fue el secretario de la Federación Balear de Fútbol el encargado de lanzar la moneda al aire, favoreciendo la suerte al Real Gijón, que se clasificó de este modo para jugar la final contra el Sevilla Atlético.

Por fin, el 20 de Agosto, con arbitraje de Simó Fiol, se disputó el partido que habría de decidir quién ocupaba la plaza del Condal en la división de plata. Aunque en principio el Real Gijón se consideraba favorito para alzarse con el triunfo, la baja de Biempica por su lesión en el partido de semifinales hacía que aumentasen las opciones del Sevilla Atlético. Por los asturianos se alinearon Madriles; Martínez, Altisen, Castañer; Medina, Emilio; Lastra, Pocholo, Ortiz, Montes y Granados, mientras los sevillistas comparecieron con Cardoso (que luego sería sustituido por León); Romero, Herrera, Luque; Quirós, Moya; Muñiz-Romero, Fábregas, Segurola, Ramoncito y Blanco. Los gijoneses se hicieron con el mando del partido, consiguieron adelantarse en el marcador en el minuto 18 por mediación de Lastra, tras un centro de Castañer, y buscaron sentenciar el resultado por la vía rápida, fallando numerosas ocasiones de gol, hasta que Granados, al rematar un córner sacado por Lastra, conseguía el 2-0 cuando faltaban dos minutos para el descanso, finalizando así el primer tiempo. A la vuelta de vestuarios el panorama cambió radicalmente. El Sevilla Atlético se hizo con el control del partido, buscando dar la vuelta al marcador mientras el Real Gijón dejaba pasar los minutos. Faltando doce minutos para el final, Blanco, de fuerte disparo desde el borde del área, conseguía reducir la diferencia y hacía que la emoción volviera a aparecer sobre el césped del Luis Sitjar. Pero el marcador ya no se volvió a mover y el 2-1 final devolvió a los gijoneses a la categoría que habían perdido dos meses antes. La lógica decepción de los sevillistas contrastó con la alegría de los vencedores, que celebraron su ascenso en medio de la ovación del público balear.

Gracias a la renuncia del Condal y a su triunfo en el Torneo Relámpago, el Sporting de Gijón sigue siendo a fecha de hoy uno de los equipos que nunca ha jugado en una categoría por debajo de Segunda División, aunque su nombre figurase durante dos meses entre los participantes en Tercera.




Las Reglas de Cambridge

Podríamos decir que el fútbol moderno comenzó su andadura a mediados del siglo XIX sin poder concretar una fecha exacta. Fue construyéndose poco a poco.

Anteriormente a la época mencionada el Juego estaba más próximo a lo que conocemos como el rugby actual que al fútbol propiamente dicho. Se utilizaban las manos para jugar el balón o para sujetar o empujar a un contrario, se daban puntapiés…

Charterhouse y Westminster fueron dos colegios ingleses que optaron por crear sus propias reglas entendidas de una manera menos agresiva a lo que era habitual. Estas reglas pretendían crear un juego que permitiera un estilo propio, más hábil frente al tumulto que representaba la vieja normativa.

Llegados a este punto encontramos que la situación es que cada colegio adopta sus propias normas. Así, cuando debían jugar unos frente a otros acordaban antes del inicio del partido que es lo que se podía hacer y lo que no creándose situaciones confusas al intentar ponerse de acuerdo en lo que habían pactado. De esta manera era fácil suponer que existía una necesidad imperiosa de unificar los criterios.

Para ello, en 1848, dos estudiantes de la universidad, Henry de Winton y John Charles Thring, hicieron un llamamiento a los distintos colegios enviando representantes los de Eton, Harrow, Rugby, Winchester y Shrewsbury reuniéndose en el Trinity College de Cambridge  llegando a una serie de acuerdos plasmados en un documento, que con el paso del tiempo desapareció físicamente, llamado Reglas de Cambridge. La diferencia primordial entre estas reglas y las de 1863 es que las de Cambridge permitían utilizar las manos para conducir el balón y una cierta permisividad en el juego brusco. Por todo lo demás fueron las elegidas de entre todos los códigos para la creación de las primeras Reglas de Juego, aunque en su momento no fueron universalmente aceptadas.

Existe una copia de 1856 en la biblioteca de Shrewsbury School que muestra alguna evolución respecto a las de 1848. Se aprecia que el Juego está regulado de una manera moderna y ordenada. Se preocuparon de crear normas para el inicio del partido, la reanudación del mismo tras un gol, la creación de los saques de meta y banda, la definición de los resultados, una primitiva regla del fuera de juego y la utilización de las manos tanto para jugar el balón como para empujar o sujetar a los jugadores contrarios. En 1862, John Charles Thring presentó un texto más reducido de estas mismas reglas.

Así dicen las reglas de 1856:

1º         Este club se denominará University Football Club.

2º         El comienzo del juego se realizará desde el centro del terreno de juego. Tras cada gol se procederá a realizar idéntica puesta en juego.

3º         Después de cada gol, el bando perdedor reiniciará el juego tras cambiar de campo los contendientes, a menos que un acuerdo previo diga lo contrario.

4º         Se considerará que el balón está fuera del juego cuando abandone el terreno de juego por las líneas que delimitan las banderas colocadas a ambos lados del terreno de juego, en cuyo caso será lanzado dentro del mismo.

5º         La pelota está fuera cuando se ha superado el objetivo a ambos lados de este.

6º         Cuando la pelota supera el objetivo por fuera de él se reanudará donde la pelota tocó suelo, no más de diez pasos hacia el interior, y será puesto en juego.

7º         El objetivo es que la pelota sea pateada a través de los postes y la cadena.

8º         Cuando un jugador coge directamente un balón de los pies, puede patearlo sin correr con él en las manos. En ningún otro caso se podrá tocar el balón con las manos, salvo para detenerlo.

9º         Si la pelota es pasada a un jugador y viene desde la dirección de su propia meta, este jugador no podrá tocar la pelota a menos que haya tres jugadores contrarios delante de la meta contraria.

10º       En ningún caso se podrá mantener a un jugador sujetándole con las manos o zancadilleándole. Cualquier jugador puede impedir llegar al balón al contrario por cualquier medio compatible con las reglas anteriores.

11º       Cada partido se decidirá por mayoría de objetivos conseguidos.

El Parker’s Piece de Cambridge, parque público de la ciudad, sirvió como lugar de estreno de la nueva reglamentación. Allí se disputó el primer partido con las nuevas reglas, reglas que habían sido clavadas en los árboles anteriormente para general conocimiento de los practicantes del Juego. Actualmente existe una placa colocada por los habitantes de la ciudad recordando este suceso rezando así: «Aquí, en Parker´s Piece, en la década de 1840, los estudiantes establecieron un conjunto común de reglas de fútbol haciendo hincapié en la habilidad por encima de la fuerza, prohibiendo la captura de la pelota y hacer «hacking».




Los primeros años de rivalidad hispalense

Se dice que la rivalidad entre béticos y sevillistas es ancestral, pero durante los primeros meses de existencia del Betis Foot-ball Club, y pese a haber surgido de una escisión del decano hispalense, el Sevilla Foot-ball Club, ambas entidades se unían paradójicamente en contra del otro equipo importante de la ciudad: el Sevilla Balompié. Pero llegó un buen día en que se rompieron estas relaciones y entonces fueron los béticos quienes hicieron la corte a los balompédicos y en los siguientes años la rivalidad entre «merengues y pepinos» -apelativos derivados de los respectivos colores de sus camisetas- se fue acrecentando.

Según cuenta Manuel Carmona Rodríguez en su relato sobre la historia del club bético hubo intentos del Sevilla Foot-bal Club de absorber a ambos rivales, siendo gracias a la intransigencia de su emblemático jugador Herbert Richard Jones, más conocido como «Papá Jones» que ésta no se llevó a efecto, y en cambio se abogó por la fusión entre el Betis, que ya era «Real» y el Balompié que se hizo efectiva por Real Decreto el 23 de diciembre de 1914.

La creación del Real Betis Balompié, surgida de esta unión, representó en aquella época una «declaración de guerra» entre los dos clubes más emblemáticos de la ciudad, los cuales pusieron el máximo ardor en sus luchas que por aquel entonces alcanzaban la categoría de verdaderas batallas y un duelo entre ambos no podía concebirse más que a base de incidentes continuos, que las más de las veces seguían, después de terminados los partidos, entre los aficionados de uno y otro bando. Las calles céntricas de la ciudad fueron más de una vez testigo y escenario de incidentes violentos entre blancos y verdes.

Tras la sorpresa que supuso la conquista de la primera edición del Campeonato Regional por parte del Español de Cádiz en 1916, la superioridad sevillista en los siguientes años resultó manifiesta, debido en gran parte al excelente conjunto que había logrado reunir, entre los que destacaban Santizo, Alcocer, Escobar, Spencer, Kinké, Lecompte, Thompson y Brand, pero esta superioridad quedaba enturbiada por los contubernios con la Federación Sur y su Comité Arbitral, que en su reciente creación ubicaron su domicilio social en la misma sede del Sevilla Foot-ball Club, cosa que generó numerosas críticas de la prensa, sobre todo de las provincias vecinas y de ámbito nacional, siendo el corresponsal de la revista Madrid-Sport quien se hizo eco de esta circunstancia en numerosas ocasiones.

La rivalidad hispalense adquirió caracteres esperpénticos durante el desarrollo del tercer Campeonato Regional disputado en la temporada 1917-18 con la participación del Real Club Recreativo de Huelva, Español de Cádiz y cuatro equipos de la capital andaluza: Sevilla FC, Real Betis, Balompié, Recreativo y Español, los cuales deberían jugar una liguilla para decidir el vencedor que disputaría con los dos primeros la fase regional. En la fase provincial, tanto Sevilla FC como Real Betis mostraron una rotunda superioridad sobre los otros dos rivales, ganando su respectivos partidos, y el duelo entre ambos se resolvió con victoria por 3-2 del Sevilla en su terreno y de los béticos en La Enramadilla por 3-1, tras un choque que deparó graves incidentes, dos jugadores sevillistas agredidos y el desencadenamiento de una batalla campal con intervención de la fuerzas del orden. Fue ésta la primera victoria del Betis sobre su rival después de tres años de derrotas consecutivas que sentó muy mal en el seno sevillista.

Había que desempatar y el partido quedó señalado para el 10 de marzo en el campo del Mercantil. El ambiente se fue caldeando en las horas previas y sobre todo cuando se confirmó que varios jugadores béticos -en concreto Balbino, Canda y Artola- que cumplían el servicio militar no podían acudir al partido por una misteriosa falta de permiso de sus jefes, cuya orden -curiosamente- quedaba sin efecto a la hora de acabar el partido. Las gestiones realizadas por los directivos béticos en torno a conseguir su «libertad» fracasaron sospechosamente y en consecuencia optaron por presentar a once muchachos de su equipo infantil en señal de protesta, quienes a la hora del partido se presentaron, ya equipados -porque los béticos nunca utilizaban el vestuario sevillista, al igual que éstos hacían lo mismo cuando visitaban a sus vecinos- para enfrentarse a su rival. Ante el asombro del público y del árbitro madrileño Montero, el partido comenzó en un ambiente hostil y al no mediar compasión por parte de los jugadores sevillistas el resultado tenía que ser clamoroso: ¡veintidós a cero a favor del Sevilla!.

Componentes del equipo infantil del Real Betis Balompié que se enfrentó al Sevilla FC en el polémico partido de desempate del Campeonato de Andalucía. Sin el menor miramiento, los sevillistas les golearon por 22 a 0.

Componentes del equipo infantil del Real Betis Balompié que se enfrentó al Sevilla FC en el polémico partido de desempate del Campeonato de Andalucía. Sin el menor miramiento, los sevillistas les golearon por 22 a 0.

El hecho suscitó comentarios por toda la región, criticándose la burla a la que fueron sometidos los espectadores que llenaron el campo sin que les fuera restituido el importe de las entradas, y la mezquina y maquiavélica trama organizada por los sevillistas con el compadreo de la Federación, la cual descalificó por un año a la directiva bética e impuso una multa de 200 pesetas al club, por lo ocurrido. Sin embargo el Sevilla F.C. no fue campeón en esta temporada, pese a que en la disputa de la fase regional se llegó a extremos escandalosos. Ésta había comenzado semanas antes con la doble victoria del Recreativo de Huelva frente al Español de Cádiz, de manera que con el empate a uno que los onubenses arrancaron el 19 de marzo en su visita a Sevilla se colocaron en optimas condiciones para anotarse el título regional. Cinco días después, los sevillistas se presentaron de improviso en Huelva con un delegado federativo y un árbitro, con la intención de jugar un partido de vuelta que no había sido anunciado ni programado de antemano. Tal revuelo se armó de inmediato que a las puertas del Velódromo fueron todos despedidos a pedradas y la Guardia Civil evitó males mayores, pero a consecuencia del escándalo que se organizó en la prensa los directivos de la Federación Sur presentaron la dimisión. Elegida una nueva Junta directiva se reanudó la competición, pero el representante gaditano decidió no presentarse al partido con el Sevilla FC y cedió a éste los puntos, siendo decisivo el choque entre onubenses y sevillistas, que definitivamente se jugó el 14 de abril, ganó el Recreativo por dos goles a uno, y se proclamó campeón regional por vez primera y única.

Porque a partir de esta temporada la superioridad del Sevilla FC en esta competición fue absoluta e insultante, logrando trece de los catorce títulos en juego. El poderío económico se impuso y seducidos por este señuelo muchos jugadores béticos se incorporaron a las filas sevillistas, quedando su rival en franca inferioridad y teniendo que soportar esta circunstancia y la escasa fortuna que le privó de ganar más de un campeonato que, por méritos, tuvieron al alcance de la mano. Sólo en la temporada 1927-28 pudo el Real Betis romper esta hegemonía al derrotar por 3 a 1 a su rival en un partido de desempate que se jugó en Córdoba.




Campos, estadios y televisión

En el presente artículo, y dado el corto espacio de que disponemos, pretendemos analizar algunos aspectos de las relaciones existentes entre los conceptos de campo, estadio y televisión referidos al ámbito futbolístico. Para ello comenzaremos por explorar el camino etimológico.

La palabra española campo, deriva del latín campus, vocablo referido a los terrenos despejados, libres de vegetación, y cuya vinculación con el mundo bélico, es evidente, si tenemos en cuenta  que palabras como campear o campal están ligadas a las acciones relacionadas con la guerra, lenguaje muy caro para el periodismo deportivo, que a menudo interpreta los partidos de fútbol como pequeñas batallas cuyo escenario es el campo, o terreno de juego acotado por líneas de cal.

El término estadio tiene un origen anterior por tratarse de una palabra griega, stádion, que designaba una longitud de 600 pies griegos, alrededor de 192 de nuestros actuales metros. Pronto, el stádion serviría para dar nombre a carreras y, posteriormente, a las instalaciones en que se éstas se celebraban.

Por lo que respecta a la televisión, nos serviremos aquí del análisis llevado a cabo por Gustavo Bueno en su Televisión: Apariencia y Verdad (Ed. Gedisa, Barcelona, 2000). En dicha obra, la televisión, caracterizada por permitir realizar la idea de clarividencia, esto es, hacer posible la visión de objetos a través de cuerpos opacos interpuestos, el filosofo español distingue entre televisión material y televisión formal. La primera va referida a la televisión considerada como un medio más dentro del genero de los medios de comunicación, es decir, al artefacto que posibilita la emisión de imágenes, siendo el video asociado a la pantalla lo que mejor puede ilustrar esta acepción; en cuanto a la televisión formal, ésta sería la que permitiría la emisión de imágenes en directo.

Hecha esta somera presentación de los elementos que manejaremos, entraremos en su relación. El fútbol, en su origen, se practicó en campos, es decir, en superficies sin obstáculos. Será el interés de los primeros espectadores lo que conllevaría su desplazamiento a recintos que ya a finales del siglo XIX estaban preparados para acoger al público. Esta es la razón de que los partidos pasaran de las simples explanadas a los hipódromos o a los estadios.

En efecto, el Athletic de Madrid, origen del actual Atlético de Madrid -repárese en su nombre ajeno al foot ball o balompié- jugó durante décadas en el Stadium de Madrid o Metropolitano, así llamado por pertenecer originariamente a la Compañía del Metropolitano Alfonso XIII, propiedad de los donostiarras hermanos Otamendi e inaugurado el 13 de mayo de 1923, contando con un aforo de 25.000 espectadores. El Stadium se caracterizaba por albergar una pista de atletismo que rodeaba el terreno de juego, circunstancia que persiste hoy, por ejemplo, en el bien denominado Estadio de Anoeta. Pronto comenzaría, sin embargo, la confusión entre los términos estadio y campo, usándose ambos vocablos de forma indistinta.

Sea como fuere, los aforos de las instalaciones futbolísticas, exclusivas de este deporte o compartidas con otros, comenzarían a crecer en un desarrollo que correría paralelo a las nuevas sociedades industriales, lo que permite caracterizar al fútbol como un deporte urbano o metropolitano.

De este modo, el campo o terreno de juego, pronto quedaría rodeado de gradas hasta ir perfilando la imagen que habitualmente se tiene de dichas instituciones arquitectónicas. El fútbol, por su parte, pasaría, entre otras cuestiones, a convertirse en uno de los mayores focos de interés del tiempo libre de los trabajadores, que se reunirían en estos recintos para asistir a tan singulares «batallas campales», de enorme atractivo para las democracias de mercado pletórico,  por las razones que el propio lector puede comprender.

La aparición de la televisión, tan relacionada con las democracias citadas, daría un definitivo espaldarazo al mundo futbolístico. En principio, la televisión, en su faceta material, se ocuparía del fútbol, por medio de resúmenes que se emitían en diferido, a menudo en los cines y salas colectivas. Posteriormente la televisión formal, en directo, y con receptores en cada domicilio, contribuiría decisivamente a la expansión del fútbol, beneficiándose la misma televisión de dicha relación, pues actualmente las retransmisiones futbolísticas, alcanzan las mayores cotas de audiencia, cuestión que pone en conexión fútbol, televisión y publicidad.

Convertido en un asunto que rebasa ampliamente las cuestiones deportivas, el fútbol comenzaría a requerir de ingresos que superaban las posibilidades de aquellos que, en calidad de espectadores, se sentaban en las gradas de sus campos. Dada la alta cotización de las estrellas futbolísticas, la venta de entradas a los fans o fanáticos, los hinchas así llamados en un guiño al mundo religioso -«fanático» es el que esta dentro del templo o fanum– del cual la llamada Catedral del fútbol español, con nombre de santo, San Mamés, es claro ejemplo, los clubes buscarían otros ingresos, para lo que la televisión se hizo indispensable.

En torno a las retransmisiones de partidos por medio de la televisión formal, girarían anuncios cuyas marcas publicitadas pagarían grandes sumas de dinero en función de las audiencias obtenidas debido al interés suscitado por los partidos de fútbol a los que envolvían. Posteriormente se darían varios pasos más. El primero de ellos vendría de la mano de la venta de los derechos televisivos de los clubes, para, finalmente, refinar aún más la cuestión de la mano del pago por visión o televisión «a la carta», en la que el fútbol figura como uno de sus mayores atractivos.

Regresemos ahora a los campos de fútbol. Mientras el deporte se «colaba» en los domicilios, ¿qué ocurrió con los campos?. Estos, alcanzado un cierto aforo, comenzarían a hacerse más confortables para los espectadores, pasando de permanecer de pie, a sentarse en cómodas sillas protegidas de las inclemencias del tiempo por medio de grandes cubiertas. Las vallas, e incluso los fosos, que por un tiempo separaron a los hinchas de los jugadores, serían eliminados, sobre todo a partir de tragedias que alcanzarían en Heysel su momento crítico, eliminándose así los últimos rescoldos de los diversos tipos de luchas desplegadas en las gradas, al margen del rectángulo de juego.

Estas reformas, ligadas al confort, vendrían acompañadas de nuevos «componentes televisivos» que irrumpieron en los recintos deportivos. Pronto, los marcadores electrónicos comenzarían a emitir imágenes, y las vallas publicitarias que rodeaban al terreno de juego, serían sustituidas por telepantallas de leds que permiten la emisión de rótulos e imágenes de gran resolución.

Terminemos. Tras este somero repaso de las relaciones entre campo, estadio y televisión, aludiremos finalmente a otra nueva «dimensión» del fútbol, que prescinde de los campos y estadios corpóreos, y que sólo recurre a los futbolistas como meros referentes que actúan a capricho del consumidor, dentro de nuevas y personalizadas telepantallas que regresan a la televisión formal: nos referimos a los juegos interactivos que se desarrollan en las videoconsolas que, a pesar de mantener una referencia con los futbolistas reales que regatean o se lesionan, alejan al fútbol de una de sus principales cualidades, la escala antrópica que ha permitido su masiva práctica y su planetaria difusión.




Sistemas de designación arbitral en la Liga

¿Pero cómo vuelve a pitarnos este? Esta debe de ser una de las frases más escuchadas en los vestuarios el día que se dan a conocer las designaciones de los árbitros de la jornada siguiente. Y, precisamente, esa es la pregunta que voy a intentar contestar en las próximas líneas. Bueno, a contestar y a comentar, que habrá un poco de todo.

A estas alturas todos hemos oído o leído un montón de leyendas sobre cómo se inició la práctica de este sport, quiénes empezaron en esto y cómo se desarrollaban los matches. Incluso, de vez en cuando, hemos podido oír palabras como referee o umpire.

Desde aquellos personajes que se colocaban en los laterales del campo y solo intervenían en caso de que los capitanes decidieran consultarles algún asunto en disputa, hasta los árbitros adicionales que, junto a las porterías, intervendrán a partir de esta temporada en la Europe League, la historia del arbitraje ha evolucionado mucho. No tanto como el propio deporte, pero mucho.

A esos primeros ‘árbitros consultores’ se los solía elegir en el mismo momento del partido, entre el público asistente o entre los propios jugadores, por su reconocido conocimiento de las reglas del juego. Poco a poco la figura de los árbitros se fue haciendo más necesaria, hasta que esos consultores dieron un paso más y se metieron de lleno en el juego. Es decir, que ya correteaban con los jugadores dentro del terreno de juego. Y el sistema de elección solía ser el mismo. ¿Te parece bien este? Por mí vale. Oye, tú, ¿quieres arbitrar el partido? Supongo que esta era una conversación típica en el siglo XIX justo antes de comenzar cualquier partido.

Poco a poco los futbolistas se fueron dando cuenta de que había algunas personas que dominaban las reglas del juego mejor que otras, o que tenían la suficiente personalidad para dirigir un partido, o, simplemente, que estaban dispuestas a hacerse cargo de ese cometido. Y los elegían con más continuidad que a otros. Incluso, es muy posible, que les advirtieran con antelación de la disputa del partido y les pedirían que estuvieran por allí cerca. Por si acaso.

En cierto momento, a caballo entre el siglo XIX y el siglo XX, con el desarrollo de este deporte y la creación de estructuras organizativas estables, se vio la necesidad de dotarse de un cuerpo específico de árbitros. Gente del mundo del fútbol que aprendiera y se preparara para una única función: aplicar las leyes del fútbol y llevar a buen término un partido.

Y una vez que tenemos una lista de árbitros declarados aptos para una competición, ¿cómo decidimos al colegiado para un partido? Pues como se venía haciendo hasta ahora: de común acuerdo entre los dos equipos. Si unas décadas antes se elegía en el mismo momento del partido, los nuevos tiempos de principios de siglo trajeron una novedad: los equipos contendientes se pondrían de acuerdo unos días antes del partido.

Pues ya está. El equipo A y el equipo B deciden que fulanito será el árbitro, y fulanito elige a menganito y zutanito para que le ayuden en las bandas. Y para los jueces de gol, que los había, pues ya veremos qué hay por el campo o llamo a algún amigo por si le apetece.

Ya en la segunda década del siglo XX y con unas cuantas ediciones celebradas del Campeonato de España y de los campeonatos regionales, e iniciando el debate sobre el profesionalismo en el fútbol, se fueron creando los comités regionales de árbitros y un comité nacional dependiente de la Federación Española.

Después de esta brevísima introducción, podemos meternos en lo que realmente nos importa, el campeonato de Liga. Estamos en 1929 y, como venía siendo práctica habitual, los árbitros se siguen eligiendo de común acuerdo entre los equipos. En caso de que los contendientes no se pusieran de acuerdo antes de una cierta fecha, el Comité Nacional designaba al colegiado del partido.

Este sistema de designación arbitral se mantuvo hasta el parón futbolístico a causa de la Guerra Civil. Supongo que durante estas primeras temporadas, habría opiniones para todos los gustos sobre este sistema. Unos estarían a favor, otros estarían en contra, y a los demás les daría igual hasta que una actuación arbitral adversa hiciera que dejara de darles igual.

Tras la guerra se decidió cambiar el sistema de designación. A partir de la temporada 1939/40, la primera tras la guerra, sería el propio Comité Central de Árbitros el que decidiera quién arbitraba cada partido. Los equipos ya no tenían nada que decir. Me imagino que habría presiones, pero no más que las que habrá hoy en día. Pasamos del conchabeo entre los equipos, a la decisión inapelable de un órgano único y superior. Igualito que en el nuevo régimen, vaya.

Este sistema duró hasta que los equipos empezaron a quejarse demasiado por las arbitrariedades, nunca mejor dicho, de las elecciones del Comité Central. Es que me tienen manía, dirían. Y se quejaron, y se quejaron, hasta que en la temporada 1950/51 les hicieron caso. Esta bien, a partir de la temporada que viene podréis elegirlos vosotros, pero no como hace cuarenta años.

Cada equipo elaboraba una lista ordenada por preferencia con los nombres que les daba el Comité Central. Cuando llegaba un partido, el Comité comparaba las dos listas y decidía qué árbitro era el idóneo para el partido. Normalmente los equipos no se quejaban mucho, pero de vez en cuando surgirían desacuerdos. Con el Comité, por supuesto. Este sistema no debió de gustar mucho, porque solo se utilizó durante dos temporadas.

A partir de la temporada 1953/54 y durante cuatro temporadas, se probó un nuevo sistema. Como se ve, y tras más de cincuenta años de fútbol en España, todavía no se había encontrado el método óptimo para designar a los árbitros. Pues bien, el nuevo sistema fue el sorteo puro y duro. Los árbitros aptos para dirigir en una categoría entraban en un bombo y que dios repartiera suerte. Y si el árbitro más novato recibía el partido más importante del año, mira qué suerte. Para el árbitro, quiero decir.

A finales de los 60 se volvió a cambiar el sistema, en este caso supongo que por presiones del colectivo arbitral, al que el método del sorteo no ha gustado nunca. Vamos a probar otra cosa, dirían. Se decidió que fuera el Comité Nacional el que volviera a designar a los árbitros. ¿Pero eso no lo probamos hace veinte años y no nos gustó? Bueno, pues entonces dejaremos que los equipos veten las designaciones. Sí, el Comité decide que arbitrará fulanito, pero si a los equipos no les gusta, lo cambiamos por menganito y ya está. Así de fácil, pensarían.

Tampoco. Este sistema solo duró tres temporadas. Imaginemos: un equipo quiere vetar y el otro no. ¿Qué hacemos? No, no, demasiados problemas. Mejor probar otro sistema. Otra vez se volvió al sistema de sorteo. Y esta vez duró menos todavía que siete años antes: dos temporadas.

Para la temporada 1962/63 se volvió al sistema de listas elaboradas por los equipos y que el Comité decidiera qué árbitro se ajustaba mejor a las preferencias de los dos equipos. No debió de salir mal la cosa, porque el sistema se mantuvo durante cinco temporadas.

Y llegamos a la temporada 1967/68. Según avanzaba la sociedad y se iba modernizando, así lo hicieron los estamentos del fútbol. Y los árbitros. Y se decidió hacer todo mucho más ‘científico’. Durante esta temporada se designó a los colegiados mediante las listas que ya llevaban unos años en funcionamiento, pero ahora la designación sería por coincidencia rigurosa, que llamaron. Eso quería decir que si un árbitro era el mejor puntuado por los dos equipos, se le daría el partido a ese árbitro, sin ninguna otra consideración. Y así nos encontramos con dos colegiados, Ortiz de Mendíbil y Rigo, arbitrando en todas las jornadas de Liga. Y a Gardeazábal pitando en casi todas y a… Y a algunos colegiados arbitrando una o dos jornadas. O ninguna jornada, que también hubo algún caso.

Nadie salió contento de este sistema y se volvió a cambiar al año siguiente. Los equipos elaboraban sus famosas listas y el propio presidente del Comité Nacional era el encargado de las designaciones. Él y solo él, con la ayuda de dios y con la orientación de las listas. Si quería tenerlas en cuenta, claro. Otras dos temporadas duró esta nueva prueba.

Y de este modo, nos metemos ya en la década de los 70. En la 1971/72 se volvió al método del sorteo puro. Los equipos ya empezaban a ser claramente los dueños del espectáculo y sus opiniones pesaban demasiado. Si los equipos quieren sorteo, démosles sorteo. Y se los dieron durante siete temporadas.

Aunque durante estos años se utilizó el sorteo, hubo distintas modalidades de sorteo. Desde la celebración de un sorteo por vuelta, o un sorteo para cuatro o cinco jornadas seguidas, hasta el sorteo jornada por jornada. Se probó de todo. Como se venía haciendo desde hace cincuenta años.

Con la llegada de la democracia, se pensó que el sistema de designación tendría que tener un viso más ‘asambleísta’ y se decidió la creación de una comisión de designación, formada por el presidente del Comité Nacional y por el presidente y el secretario del Comité de Competición. Y entre ellos repartían el pastel.

A mediados de los ochenta se debieron de dar cuenta de que los miembros de la comisión pertenecientes al Comité de Competición sabían bastante poco de los árbitros y decidieron que fuera exclusivamente el presidente del Comité Nacional el que designara a los árbitros. Parecía lo más lógico. Y tan lógico era, que solo duró la temporada 1985/86. Es el problema con el sistema unipersonal, que todos acaban dudando de su buena fe.

Para la temporada siguiente se volvió al sistema de comisión tripartita, mucho más democrática, dónde va a parar. Pero se pensó que era mejor que los miembros supieran algo de arbitraje. Así que la formaron el presidente del Comité Nacional, un representante de la RFEF y un árbitro retirado con más de tres años en Primera División, elegido por la RFEF entre una terna presentada por el CNA. Parece un poco lioso, pero es lo que hay. Este sistema duró tres temporadas.

Y de esta forma, sin haber encontrado un sistema bueno para todos, nos metemos en la década de los 90. En esta década y en la siguiente, la actual, se ha probado de todo. Otra vez. Se empezó por la designación directa por el presidente del Comité Nacional, que pasó a llamarse Comité Técnico de Árbitros por estas épocas. También se volvió a probar lo de la comisión con árbitros retirados. Se volvió a intentar el sorteo condicionado, en el que un programa informático (ay, dónde quedaron esos bombos con bolitas para hacer el sorteo) elegía a los colegiados tras imponerle unas restricciones a la designación: territorialidad, número de partidos pitado a cada equipo, partidos en casa y partidos fuera, etc. Pues eso, lo que hacen los programas informáticos.

Y así hasta llegar al último experimento: una comisión tripartita formada por un representante de la RFEF, un representante de la Liga de Fútbol Profesional y un representante de consenso entre las dos instituciones. Es interesante ver la diferencia entre esta comisión y la creada a mediados de los ochenta. En aquella, estaba el presidente del CNA y un representante de la RFEF, además de un miembro pactado entre ambos. Ahora solo hay un representante de la RFEF (que es el presidente del CTA). ¿La diferencia? Pues que por aquellos años al presidente del CNA lo elegían por votación los propios árbitros y, en cierta medida, no tenía porqué coincidir con la predilección de la RFEF. Así que cada uno tenía un representante. Como ahora al presidente del CTA lo elige el presidente de la RFEF, ¿para qué dos puestos si todos somos lo mismo? Además, ahora los equipos, a través de la LFP, tienen un puesto en la comisión. Porque la RFEF y la LFP no son amigos, claro.

Vale, he hablado de las comisiones de designación, pero ¿cómo designan estas comisiones? Pues cuando los árbitros consiguieron que se eliminara el sorteo como sistema, la comisión designó a su libre albedrío. Y los equipos se quejaron, claro. Como desde hace ochenta años. Y para tener contentos a todos, ahora nos hemos inventado un nuevo sistema: la designación por comisión a través de un sorteo. En pocas palabras, para cada partido la comisión elabora una terna de árbitros y luego se sortea entre esos tres quién dirigirá el partido. Hay también un montón de restricciones, pero ¿en qué aspecto de la sociedad no las hay hoy en día?

Pues hasta aquí este breve repaso a los sistemas de designación arbitral a lo largo de la historia de la Liga española. Y es bueno conocerlos, para que cuando tengamos que acordarnos de la madre de algún designador sepamos si esa madre es una señora, o son tres señoras, o es un chip, o es una bolita en un bombo, o es la madre de un nombre en una lista, o es lo que se les ocurra la próxima vez que decidan cambiar el sistema. Que será pronto, os lo aseguro.