Sagas internacionales (II): hermanos e internacionales

Gabriel y Juanito Alonso

 Los hermanos Alonso han provocado no pocas dificultades a estudiosos y curiosos. ¿Son realmente hermanos? Si lo son, ¿por qué Gabriel se apellidaba Alonso Aristiaguirre y Juanito lo hacía Adelarpe Alonso? ¿Acaso es un error y ambos tenían, como es lógico, los mismos apellidos? La respuesta más buscada por algunos radicaba en que cuando nació el hermano mayor la madre era soltera, y por lo tanto le dio al hijo sus dos apellidos; cuando Juan nació, era hijo legítimo del matrimonio de su madre con el Sr. Adelarpe. Nacidos ambos en la guipuzcoana localidad de Fuenterrabía, jugaron durante tres años juntos en el Madrid. Sin embargo no tuvieron el privilegio de defender juntos a España.

Gabriel Alonso nació el 9 de noviembre de 1923. Jugador fogoso y luchador, inició su carrera deportiva en la primera temporada de posguerra, en el Real Unión. Tres temporadas más tarde pasó al Ferrol, y de ahí, en 1946 al Celta de Vigo. Fue precisamente como jugador del club vigués cuando jugó la mayor parte de los doce partidos internacionales que disputó. Entre ellos los seis partidos que España disputó en el Mundial de Brasil, en 1950. De hecho uno de los motivos por los que Gabirel Alonso ha pasado a la historia del fútbol español es por haber iniciado la jugada de contraataque que concluyó con el celebérrimo gol de Zarra en el partido contra Inglaterra.

Su paso al Madrid, en la temporada 1951-52 le llegó con 28 años, ya en el declive de su carrera. Aunque había intentado incorporarse al Madrid junto con Miguel Muñoz y Pahíño en 1948, la directiva viguesa se negó a traspasarlo. Con el equipo merengue jugó finalmente tres temporadas, y tras dos años en el Málaga, se retiró en 1956-57 en el Rayo Vallecano.

 Su hermano Juanito nació el 13 de diciembre de 1927. Se inició futbolísticamente en el Kerizpe de su pueblo, cuya meta comenzó a defender con sólo 15 años. Cuatro años después el Logroñés pidió sus serivicios, pero al año siguiente, en 1947, tuvo que ir a Ferrol para hacer la mili. Y allí, como ya le había ocurrido a su hermano por idéntico motivo, jugó dos años. Y desde Ferrol dio directamente el paso al Madrid. Portero de extraordinarios reflejos, sobrio, seguro y poco dado a exhibiciones para la galería, su baja estatura le provocó algún problema. ¡Once temporadas defendió la portería madridista! ¡Y con qué éxito!: campeón de Liga en 5 ocasiones y de la Copa de Europa en 4.      

En la Selección no tuvo mucha suerte, ya que Ignacio Eizaguirre, Carmelo y Ramallets le frenaron el camino. Tan sólo jugó con España dos veces, sendos amistosos ante Irlanda del Norte e Italia en 1958 y 1959.

 Arieta I y Arieta II

 Ignacio y Antonio, los hermanos Arietaaraunabeña, se llevaban entre sí ni más ni menos que trece años. Demasiados para que pudieran compartir carrera futbolística… Nacidos ambos en Durango, jugaron toda o casi toda su vida en el Athletic de Bilbao, entonces Atlético, continuando prácticamente Antonio la carrera de Ignacio. ¡Fueron 25 años consecutivos en los que un Arieta se alineó en el Athletic! Aunque coincidieron tres de años en San Mamés, entre 1964 y 1966, ya era el ocaso de la carrera de Arieta I, por lo que no tuvieron la oportunidad de vestir juntos la camiseta nacional.

Ignacio Arietaaraunabeña Piedra nació el 21 de agosto de 1933. Tras formarse en el equipo de su pueblo, el Cultural de Durango, pasó al Gecho en 1950, del que dio el salto definitivo al Athletic, justo en la misma temporada. Y a partir de ahí, fueron dieciséis temporadas consecutivas las que Ignacio vistió la camiseta rojiblanca. Fue en la práctica el relevo de Zarra, eso sí, tan difícil de relevar… Fue campeón de Liga en una ocasión, 1955-56, y de Copa en tres, 1955, 1956 y 1958.

 Su primer partido de internacional fue precisamente el centésimo de nuestra Selección: el 17 de marzo de 1955 en Madrid, en el que desde hacía apenas dos meses se llamaba Estadio Santiago Bernabeu. Aunque en esa ocasión no consiguió marcar, sí lo hizo en los otros dos partidos internacionales que disputó: ante Suiza (0-3) el 19 de junio de 1955 y ante Inglaterra en Wembley (4-1) el 30 de noviembre del mismo año.

 Antonio María nació el día de Reyes de 1946. Comenzó a jugar en el Athletic en 1964, y «tan sólo» estuvo diez temporadas jugando como un león. Campeón de España juvenil en 1963, consiguió en 1969 la Copa del Generalísimo. Ariete en su primera época, su buena técnica lo llevó a adaptarase más a puestos pegados a la banda. En 1974 se marchó del club de sus amores para retirarse en el Hércules de Alicante, donde jugó dos temporadas más en Primera.

 Fue internacional en siete ocasiones entre 1970 y 1972. Su debut, el 11 de febrero de 1970 ante Alemania Federal fue extraordinario, ya que Arieta II anotó los dos goles españoles; el partido en efecto terminó con 2-0. Su único partido de competición oficial lo jugó el 11 de noviembre de ese 1970, también en el Sánchez Pizjuán, ante Irlanda del Norte. Arieta no marcó, pero España venció por 3-0; Rexach, Pirri y Luis Aragonés, capitán aquel día, fueron los autores de los goles.

Chirri I y Chirri II

Los hermanos Aguirrezabala, conocidos popularmente como Chirri I y Chirri II, nunca llegaron a jugar juntos, ni siquiera en su equipo común, el Athletic Club de Bilbao. Los siete años de diferencia de edad, que podían haberlos hecho coincidir en el terreno de San Mamés, fueron insalvables debido a la prematura retirada de Chirri I para dedicarse a los estudios de Ingeniería Industrial y Farmacia.

Marcelino Aguirrezabala Ibarbia, conocido deportivamente como Chirri I, nació en Bilbao el 29 de marzo de 1902. Su trayectoria deportiva fue muy breve: tras jugar en el Erandio en la temporada 1921-22 pasó al Athletic al año siguiente. En el club de San Mamés permaneció sólo tres años más antes de su retirada. Chirri I fue considerado uno de los jugadores más importantes del club bilbaíno en los años 20, con el que se proclamó campeón de España en 1923.

A pesar de disfrutar de una corta carrera deportiva, vistió la camiseta internacional española en 5 ocasiones. Debutó contra Italia el 9 de marzo de 1924 (0-0) y se despidió el 4 de octubre de 1925, frente a Hungría, venciendo por 0-1. Su partido más importante, el único oficial, fue el de los Juegos Olímpicos de París, en que España cayó eliminada en el primer partido ante Italia.

Ignacio Aguirrezabala, Chirri II, nació también en Bilbao, el 10 de mayo de 1909. Interior con mucha clase, fue magnífico constructor del juego atacante y un gran suministrador de pases a los delanteros en punta. Jugó siete temporadas en el Athletic, comenzando precisamente el año de inicio de la Liga, 1928-29. Su palmarés con los leones es brillantísimo: campeón de Liga en 1930-31, 1933-34 y 1935-36, y de Copa en 1930, 1931, 1932 y 1933.

Curiosamente Chirri II fue menos veces internacional que su hermano, en cuatro ocasiones. Debutó ante Italia en Gijón el 22 de abril de 1928 (1-1) y se despidió cuatro años más tarde en la inauguración del Carlos Tartiere de Oviedo, contra Yugoslavia. Chirri II no llegó a jugar ningún partido oficial con nuestra Selección, ya que no fue convocado para los Juegos Olímpicos de Amsterdam (1928).

Gonzalvo II y Gonzalvo III

José y Mariano Gonzalvo Falcón, que jugaron juntos en el Barcelona durante seis años, tienen el privilegio de ser los dos hermanos que más veces han jugado juntos defendiendo la camiseta de la Selección. Hasta en seis alineaciones de España aparecen los hermanos Gonzalvo, cinco de ellas en el Mundial de Brasil, en los partidos contra Estados Unidos (3-1), Chile (2-0), Inglaterra (1-0), Uruguay (2-2) y Brasil (1-6). Su primer partido juntos había sido un par de meses antes, el dos de abril, precisamente en el partido de ida de clasificación para Brasil: España 4 – Portugal 1.

José, el mayor de los dos, nació el 16 de enero de 1920 en Mollet del Vallés, provincia de Barcelona. Tras jugar en el equipo de su pueblo, en el Ceuta y en el Sabadell, fichó por el Barcelona en 1944. Medio volante y lateral izquierdo, era muy fuerte y resistente a pesar de la fragilidad que aparentaba por su escasa estatura. Con el equipo culé se proclamó campeón de Liga en las temporadas 1944-45, 1947-48 y 1948-49; de la Copa Latina en 1949, de la Copa de Oro en 1945 y de la Copa Eva Duarte en 1948. En 1950 fichó por el Zaragoza, pero aquejado de una tuberculosis pulmonar no pudo cumplir el contrato que había firmado por tres años. Se retiró en 1955 tras disputar su último año como futbolista en el España Industrial de Barcelona, en Segunda División. Vistió la camiseta de España en un total de 8 ocasiones.

Mariano, el más pequeño de los hermanos, también nació en Mollet del Vallés, el 22 de agosto de 1922. Con tan sólo veinte años, y tras haber pertenecido al Mollet, Europa y Zaragoza, jugó su primer partido con el Barcelona. Centrocampista e interior derecha de enorme categoría, con clase y gran espíritu de lucha, tenía buena llegada a gol y un eficaz remate de cabeza. Trece fueron las temporadas que Gonzalvo III defendió los colores azulgranas, y llegó a rechazar una oferta sensacional del Torino italiano, porque, según él, no se veía defendiendo otros colores que los del Barcelona. En su última etapa fue cedido al Lérida y al Condal, filial del equipo culé. Se proclamó campeón de Liga en las ediciones 1944-45, 1947-48, 1948-49, 1951-52 y 1952-53, de la Copa Latina en las ediciones de 1949  y 1952, de la Copa del Generalísimo en 1951,1952 y 1953, de la Copa de Oro en 1945 y de la Copa Eva Duarte en 1948, 1952 y 1953. La mayor parte de esos titulos los consiguió junto con su hermano José, al que dobló en número de partidos internacionales, con un total de 16 encuentros.

Lesmes I y Lesmes II

Aunque los ceutíes hermanos Lesmes Bobed, de padre vallisoletano, se llevaban cuatro años de diferencia, ambos se dieron a conocer al mismo tiempo, cuando en 1949 ficharon por el Valladolid. Y también pudieron haberse estrenado juntos de internacionales de no haber sido porque el seleccionador Iribarren dejó a Rafael, Lesmes II, en el banquillo de Chamartín el 6 de enero de 1954. El partido contra Turquía, ida de la eliminatoria de clasificación para el Mundial de Suiza, fue la única ocasión en que Francisco, Lesmes I, vistió la camisa de España.

Francisco, Lesmes I, nació en Ceuta el 6 de noviembre de 1922. Segurísimo en el juego aéreo, dotado de gran colocación y con buena técnica, fue uno de los mejores centrales españoles durante varios años. Jugó en el Valladolid 12 años, y no pudo vestir camisetas de mayor entidad, pese a disponer de suculentas ofertas, porque las sucesivas directivas blanquivioletas se negaron reiteradamente a traspasarlo.

No ocurrió lo mismo con su hermano Rafael, nacido el 9 de septiembre de 1926. Antes de que el Atlético de Tetuán reclamara sus servicios en 1945 estuvo a punto de dejar el fútbol ya que acababa de sacarse una oposición en el Cuerpo de Automovilismo. Al final se decantó por el fútbol y, tras cuatro años en Tetuán, fichó junto con su hermano mayor por el Valladolid. Lesmes II sólo estuvo tres años en Pucela, y fichó por el Madrid, en el que jugó un total de ocho temporadas. Lateral con gran sentido táctico, inteligente y con más clase de la habitual para ese puesto, destacó por su buena colocación y ventaja en al cruce. Campeón de Liga en cuatro ocasiones (1953-54, 1954-55, 1956-57 y 1957-58), su mayor éxito son las cinco Copas de Europa de su palmarés particular: 1956, 1957, 1958, 1959 y 1960.

Internacional en dos ocasiones, frente a Francia en marzo de 1955 y frente a Irlanda del Norte en 1958, fue uno de los españoles que viajó a Brasil en 1950 para disputar la mejor Copa del Mundo en la historia de España. Sin embargo Lesmes II no llegó a disputar ni un solo minuto. 

Luis María y Aitor López Rekarte

 Más de trece años separan a los dos hermanos López Rekarte; media generación que ha visto, entre otras cosas, cómo el segundo apellido de los hermanos ha pasado de Recarte a Rekarte. Esa diferencia, además de cambiar el apellido (cuya versión en ortografía vascuence fue utilizada también por el hermano mayor al final de su carrera), hizo que los dos hermanos ni jugaran en el mismo equipo ni  se enfrentaran nunca entre sí. Cuando Luis María se despedía del fútbol en Mallorca, en la temporada 1996-97, Aitor jugaba su última temporada en el filial de la Real Sociedad. Al año siguiente daría el paso al primer equipo, pero ya sería demasiado tarde para encontrarse con su hermano en un terreno de juego.

 Luis María nació en Mondragón (Guipúzcoa) el 26 de marzo de 1962. Inició su carrera deportiva en el Alavés, en el que jugó tres temporadas en Segunda y dos más en Segunda B. Aunque en sus comienzos jugó como medio, con incorporación fácil al ataque, fue reconvertido en lateral y triunfó en dicha demarcación. Del equipo vitoriano fichó en 1985 por la Real Sociedad, de la que tres años después daría el paso al Barcelona. Precisamente con el equipo catalán se proclamó campeón de Liga en 1990-91, de Copa en 1990 y de la Recopa de Europa en 1989, en cuya final anotó el segundo gol. Con el Deportivo de La Coruña, por quien fichó en 1991, también consiguió un título de Copa, en 1995. Internacional absoluto en cuatro ocasiones, todas ellas fueron en 1988 y en partidos de carácter amistoso.

 Aitor nació también en Mondragón, el 18 de agosto de 1875. Canterano de la Real, jugó cuatro temporadas en el segundo equipo antes de dar el salto al primero, en 1997. Jugador habitual en las categorías inferiores de nuestra Selección, ha jugado un total de 28 partidos, logrando como mayor éxito la Copa de Europa sub 21 en 1998. Convocado por Luis Aragonés en los dos primeros partidos de éste al frente de nuestra Selección, sólo llegó a jugar el día 3 de septiembre de 2004, en partido amistoso ante Escocia (1-1).

 Alfonso y Luis Olaso

 Los hermanos Olaso fueron los primeros hermanos internacionales que jugaron juntos. Curiosamente el mismo día que tal hecho ocurría, los hermanos Regueiro, aunque por separado, también se apuntaron a la lista de hermanos internacionales. Todo ocurrió el 29 de mayo de 1927, esa extraña ocasión en que España jugó dos partidos, uno frente a Portugal en el Metropolitano y otro frente a Italia en Bolonia. En el caso de los Olaso, ambos viajaron a Italia y ambos fueron alineados; para Luis era su cuarto y último partido de internacional, y para Alfonso era el primero y también el último.

 Luis Olaso Anabitarte nació en Villabona (Guipúzcoa) el 15 de agosto de 1900. Extremo izquierda de gran calidad, jugó en el Athletic Club de Madrid desde 1919 hasta 1929: tras disputar la primera temporada liguera con el club colchonero fue fichado por el Madrid, con el que obtendría sus mayores éxitos deportivos: las Ligas de 1931-32 y 1932-33, tras cuya consecución se retiró del fútbol. Internacional en cuatro ocasiones, todas ellas de carácter amistoso: debutó en 1921 y no volvió a vestir los colores de España hasta 1927, en que lo hizo en las tres ocasiones restantes.

 Por su parte, Alfonso Olaso, nacido el 14 de febrero de 1904 también en Villabona, nunca «traicionó» al club de sus amores, el Athletic madrileño, al que se había incorporado en 1922 y con el que desarrolló toda su carrera deportiva. Internacional sólo en la mencionada ocasión, falleció en el frente de Teruel durante la Guerra Civil, en 1938.

 Luis y Pedro Regueiro

 Los hermanos Regueiro iniciaron junto con los Olaso la nómina de hermanos internacionales el 29 de mayo de 1927. Y aunque tanto Luis como Pedro vistieron aquel día la camisa de España, no lo hicieron en el mismo partido: Luis jugó en Italia y Pedro en Madrid. Además de aquella extraña ocasión, ambos hermanos coincidieron hasta cuatro veces defendiendo a nuestra Selección: el 10 de enero de 1928, el 12 de mayo de 1935, el 19 de enero de 1936 y el 23 de febrero de 1936. Los partidos fueron respectivamente contra Portugal (2-2), Alemania (1-2 para España), Austria (4-5 perdió España) y Alemania (1-2 para los germanos); todos ellos fueron amistosos. En el Alemania-España de 1935 los hermanos sólo coincidieron siete minutos sobre el terreno: Luis Regueiro fue titular, pero Pedro sólo jugó entre los minutos 2 y 8, supliendo momentáneamente a Lecue, lesionado por un encontronazo con Quincoces.

 Pedro Regueiro Pagola nació en Irún el 19 de diciembre de 1909. Medio ala de gran potencia física y bastante calidad, fue tildado de frío a pesar de su probada eficacia. Ingresó en el Real Unión de Irún en 1925, y de él pasó en 1932 al Madrid, un año después que su hermano. Esa misma temporada se proclamó campeón de Liga, al igual que de Copa en 1934 y 1936. Fue internacional en cinco ocasiones.

 Luis nació también en Irún, el 1 de julio de 1908. Comenzó a jugar en el Touring Club de Irún, del que pasó a los infantiles del Real Unión de Irún en la campaña 1923-24, y un año después al primer equipo irundarra. Interior de regate perfecto, muy incisivo y con buen disparo de derecha, creó escuela gracias a su inteligencia en el terreno de juego. En 1931 ingresó en el Madrid, al que hizo campeón de Liga en su primera temporada de blanco, así como en la siguiente, una vez llegado su hermano Pedro; además también consiguió junto a su hermano las dos Copas que sumar a la ya obtenida en 1927 con el Real Unión. Convocado por los distintos seleccionadores de España en 29 ocasiones, fue internacional en 25 partidos, entre el 22 de mayo de 1927, donde venció a Francia en Colombes por 1-4, y el 3 de mayo de 1936, en que salió victorioso frente a Suiza por 0-2. Con su hermano Pedro se exhilió en México, aprovechando la gira que el Euzkadi llevó a cabo durante la Guerra Civil. En el país azteca se casó con Isabel Urquiola, hermana del futbolista y compañero de exilio. Luis, uno de sus 6 hijos, llegaría a ser internacional por el país azteca.

 Rojo I y Rojo II

 Los hermanos Rojo Arroitia compartieron los vestuarios de San Mamés durante siete temporadas, entre 1970 y 1977. Precisamente las que el menor de los dos, José Ángel, jugó con los leones. Y es que su hermano José Francisco, Chechu para el fútbol, había debutado con el Athletic cinco años antes, en 1965, y se retiraría otros cinco después de que su hermano se marchara en 1977 al Racing de Santander. El único encuentro internacional de José Ángel, el 17 de octubre de 1973, tuvo la fortuna de coincidir en el terreno de juego con su hermano Chechu, precisamente en la única ocasión en que éste fue capitán de nuestra Selección. Aquel partido, disputado en Estambul para celebrar el cincuentenario de la República de Turquía, que terminó con empate a cero, fue también el del estreno internacional de otro jugador del Athletic, Ángel María Villar.

 Chechu Rojo, que nació el 28 de enero de 1947, jugó diecisiete temporadas con el Athletic, en las que disputó un total de 414 partidos de Liga. Es el segundo jugador que más partidos ligueros ha disputado con los de San Mamés, sólo detrás de Iríbar, con 466. Campeón de Copa en 1969 y 1973 contra Elche y Castellón respectivamente, fue un extremo izquierda de gran técnica, capacidad de improvisación y fuerte carácter, que le ocasionó no pocas dificultades con los árbitros. Internacional en 18 ocasiones con la selección absoluta, marcó 3 goles. Tras retirarse, comenzó a ejercer de entrenador, con notable acierto, en las categorías inferiores del Athletic de Bilbao. También ha entrenado al Celta, Osasuna, Lérida, Salamanca, Zaragoza, Athletic Club y Rayo Vallecano.

 José Ángel, nacido el 19 de marzo de 1948 en Bilbao, comenzó jugando en el Indauchu. Tras tres temporadas en el segundo equipo de Bilbao pasó a las categorías inferiores del Athletic, de las que un año más tarde daría el paso al primer equipo, en 1970-71. Jugador de brega en el centro del campo, aunque se había iniciado en posiciones más avanzadas, terminó su carrera en el Racing de Santander, en el que se retiró en 1980. El único título de su palmarés es la Copa del Generalísimo de 1973.

 Julio y Pachi Salinas

 Los hermanos Salinas, que apenas se llevan un año de edad, tuvieron la oportunidad de jugar juntos, de enfrentarse, de que Julio intentara golear a Pachi y de que Pachi intentara evitarlo con férreos marcajes sobre su hermano. Ambos debutaron en Primera en la temporada 1982-83 en el Athletic, y hasta que Julio abandonó el club al terminar 1985-86, se alinearon juntos en infinidad de ocasiones. A partir de ese momento, y hasta la retirada de Pachi en 1997-98 se inciaron esos morbosos enfrentamientos. Pero con toda probabilidad los días más importantes en común fueron el 14 de septiembre y el 12 de octubre de 1988, cuando ambos vistieron juntos la elástica nacional.

 Julio Salinas Fernández, que nació en Bilbao el 11 de septiembre de 1962, es uno de los jugadores más importantes de finales de los ochenta y principios de los noventa, como bien demuestra su palmarés: campeón de Liga en 6 ocasiones, dos de Copa, dos Supercopas de España y una de Europa, además de una Copa de Europa y una Recopa. Casi nada. Delantero centro de enorme habilidad dentro del área, puede que anárquico pero casi siempre genial, destacó sobre todo en la protección del balón y en deshacerse del contrario con quiebros inverosímiles en un palmo. Luego, a veces, fallaba lo más fácil. ¡Cuántas veces nos hemos acordado todos de cuando se quedó solo ante el portero italiano en el Mundial de 1994! Eso sí, pocos se han acordado de que sin su participación en la ronda previa jamás habríamos llegado a la fase final.

 Julio jugó 56 partidos internacionales y anotó 25 dianas. Participó en la fase final de tres Copas del Mundo (México, Italia y Estados Unidos) y en dos de la Eurocopa, Alemania 1988 e Inglaterra 1996.

 Francisco Salinas, Pachi, también nació en Bilbao, el 17 de noviembre de 1963. Central eficaz, su juego se caracterizaba por ser fuerte y contundente. Campeón de Liga las dos ediciones consecutivas de Clemente, 1982-83 y 1983-84, así como de Copa en 1984. Cuando en 1992 el Athletic decidió prescindir de sus servicios, parte de la afición céltica observó su fichaje con gran recelo, ya que entendían que Pachi ya tenía poco fútbol. Y sin embargo rindió admirablemente en Vigo durante 6 temporadas y se convirtió en uno de los jugadores más carismáticos del equipo vigués.

 Pachi sólo fue internacional en dos ocasiones, y en ambas se alineó con su hermano: el 14 de septiembre de 1988 en el Carlos Tartiere de Oviedo, en que Pachi fue titular y Julio entró supliendo a Butragueño; y el 12 de octubre siguiente, en el partido por la Copa de la RFEF, en que España empató con Argentina en el Sánchez Pizjuán. En el segundo ninguno de los dos hermanos fue titular.

 




Estadio de Buenavista: un hito histórico

La evolución del mundo del fútbol en muchos aspectos puede tildarse de tan lenta que, sobre todo en comparación con otros deportes, roza el inmovilismo. Uno de los que ha evolucionado de manera muy premiosa es el de los estadios en los que se desarrolla. La rápida consolidación de una actividad que arraigó de tal manera que pronto se convirtió en un fenómeno de masas no llevó de la mano la modernización de los campos de fútbol. Por ejemplo hasta hace bien poco no se ha regulado la obligación de que las localidades sean de asiento, algo dado por supuesto desde siempre para otro tipo de espectáculos.

Y es que por ser la cuna del fútbol, cuando se habla de los campos típicos del fútbol ingles a todos se nos vienen a la memoria esos incómodos graderíos plagados de columnas sosteniendo las cubiertas para proteger a los espectadores de las inclemencias meteorológicas,  modelo seguido en el resto del mundo durante la implantación del novedoso deporte, y de los que, aunque de manera testimonial, todavía existen algunos ejemplos en la actualidad.

La utilización del hormigón armado como elemento básico en la construcción de estadios iba a suponer una verdadera revolución para este tipo de instalaciones, pese a que tuvo lugar mucho tiempo después de la aparición de esta técnica constructiva, a mediados del siglo XIX. Sorprendentemente se produjo de forma simultánea en dos lugares distantes y sin relación como son Florencia y Oviedo.

Corría el año 1929 cuando el arquitecto italiano Pier Luigi Nervi ganó el concurso para construir el Estadio Municipal de Florencia con un proyecto que llamó la atención por su forma ovalada y algo asimétrica en el que destacaba una tribuna cubierta sin pilastras que obstruyesen la visión. El estadio fue visto como una obra maestra arquitectónica, innovadora para la época. El empleo del hormigón armado permitía elementos novedosos como escaleras de caracol fuera del flujo de espectadores, una cubierta sin apoyos (las vigas en voladizo posibilitaban sostener una arriesgada visera de hormigón visto) o una torre de Maratón visible desde todos los rincones de la ciudad.

 foto-1

 Las obras se iniciaron en 1930 y duraron más de dos años, si bien el que sería llamado Estadio Giovanni Berta se inauguró oficialmente -inconcluso- el 13 de septiembre 1931 con un partido entre la Fiorentina y el Admira Viena. Tras su completa finalización en 1932 luciría en todo su esplendor en el Campeonato del Mundo disputado en Italia en 1934.

 foto-21

 Casi de manera paralela, en enero de 1930, los arquitectos Francisco Casariego, Enrique R. Bustelo y el ingeniero Ildefonso Sánchez del Río presentaron un proyecto para construir un nuevo estadio en Oviedo en el que la interpretación funcional aportada por Sánchez del Río con la gran innovación que suponía el uso del hormigón armado como componente fundamental (casualmente en España se había usado por primera vez también en Oviedo para los forjados de la cárcel, iniciada en 1898 e inaugurada en 1907), hacía posible un resultado brillante. Sánchez del Río ideó la construcción de una tribuna basada en una estructura de pórticos planos de hormigón armado que funcionaban como piezas de dominó colocadas en hilera unidas a través de elementos secundarios. El resultado era un graderío de más de 4.000 localidades de aforo, con cómodos asientos cubiertos por una visera que no precisaba de ninguna columna de sujeción en sus más de 100 metros de longitud que obstaculizase la visión del terreno de juego. Fue bautizada como la «tribuna Sánchez del Río» en homenaje a quien la ideó y pasó a ser la seña de identidad del Estadio de Buenavista.

La obra iba a causar admiración, brillando espectacularmente en una inauguración por todo lo alto que tuvo lugar el 24 de abril de 1932 con ocasión del encuentro internacional de selecciones que disputaron España y Yugoslavia.

 foto-3

 foto-4

 Así pues las ciudades de Florencia y Oviedo estrenaron casi a la vez dos estadios para sus equipos de fútbol representativos (casualmente tanto la Fiorentina como el Real Oviedo nacieron el mismo año -1926- y ambos por fusión de dos conjuntos de la ciudad) marcando un hito en la construcción de estadios por la utilización a gran escala del hormigón armado.

Pero el futuro les depararía caminos opuestos, pues mientras el estadio florentino sigue en pie, ahora bajo la denominación de Estadio Artemio Franchi, con diversas remodelaciones pero luciendo orgullosa la tribuna pionera en su género construida en los años treinta del siglo pasado, el Estadio de Buenavista (rebautizado como Carlos Tartiere en 1958) y su desafiante tribuna principal iban a sufrir numerosos avatares.

Destruido durante la Guerra Civil española (lo que motivó la adopción de una medida sin precedentes en nuestro fútbol como fue la dispensa especial concedida al Real Oviedo para no competir en la temporada 1939/40, la primera tras el conflicto bélico, reservándosele la plaza que ostentaba en 1ª división y reincorporándose a la competición en la 1940/41) fue reconstruido, si bien, tras medio siglo de vida, con ocasión de la disputa del Campeonato del Mundo en España en 1982 el estadio sería totalmente remodelado y la «tribuna Sánchez del Río» demolida.

 foto-5

 Desgraciadamente la piqueta ha hecho que en la actualidad no nos queden más recuerdos de lo que fue una obra vanguardista que las fotografías y que para tener cierta idea de cómo era la tribuna que en su momento causó asombro sólo exista la opción de contemplar las tribunas del madrileño hipódromo de la Zarzuela (monumento histórico artístico desde 1980), obra de Eduardo Torroja, diseñadas en 1935 tomando como ejemplo la tribuna del estadio ovetense.

 




Agustí Montal i Galobart: el gran presidente de la posguerra

Con toda justicia puede decirse de él que fue el primer gran presidente barcelonista de la Postguerra, tomando las riendas de la entidad en una época  difícil, en la que un poder político omnímodo vigilaba y controlaba muy de cerca todas las manifestaciones ciudadanas, incluso las teóricamente menos inocuas, siempre y cuando tuviera a bien no prohibirlas. Enrique Piñeyro y de Queralt, Marqués de la Mesa de Asta, impuesto por la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes que entonces presidía el General Moscardó, el laureado defensor del Alcázar de Toledo, no había sido  un mal dirigente, teniendo en cuenta sus antecedentes ( se trataba de un «cuerpo extraño» al barcelonismo, y ni tan siquiera aficionado al fútbol ), y su sucesor, el coronel Vendrell, antiguo Delegado de Orden Público en La Coruña, presentó también un balance objetivamente positivo, pero la figura de Agustí Montal va a suponer una innovación en varios aspectos de capital importancia.

Para empezar, Montal fue el primer mandatario desde 1939 en no ser designado directamente por la Superioridad, sino que resultó elegido desde dentro del propio Club. No por los socios, naturalmente ( algo que la normativa vigente no permitiría  hasta 1978, en plena Transición Democrática, con la extraña salvedad de las elecciones de 1953 que consagraron  a Francesc Miro-Sans ), pero al menos sí por los miembros  de la Junta Directiva, que le promovieron en Septiembre de 1946, poniéndole  al frente de un colectivo en el que se integrarían prohombres de tan acrisolado barcelonismo como Narcís De Carreras, Enric Martí i Carreto, Francesc Naudón, Josep Deop o Antoni Tamburini . Con él, además, va a inaugurarse una tradición llamada a tener larga vida en el seno del Barça: que la presidencia sea ostentada por un destacado representante de la burguesía textil catalana, sector social cuya preponderancia se prolongará también  hasta 1978, cuando la elección del magnate inmobiliario Josep Lluís Núñez rompa con esa especie de ley no escrita, como claro reflejo de la pérdida de peso específico del gremio textil en la economía y la sociedad catalanas, y su paulatina desaparición de la escena.

 Aparte de eso, Agustí Montal padre va a ser el principal responsable  de una cierta normalización en la vida interna del club, insuflando nuevas energías a una entidad deportiva que ya estaba recuperando tanto sus niveles prebélicos de afiliación ( 26.000 socios en 1946 ), como ocupando de nuevo un sitial preferente entre la élite del fútbol nacional, lo que se había puesto  de manifiesto con la consecución del segundo título de Liga de la historia del Barça, en la temporada 1944-45, gracias a una plantilla en la que ya figuraban nombres tan míticos como los  Velasco, Curta, Elías, Calvet, Gonzalvo II, Gonzalvo III, Seguer, César, Martín o Bravo, al lado de los veteranos Raich o Escolá, estos dos últimos convenientemente «depurados». Un gran equipo que juega en un Les Corts recién ampliado, con una nueva tribuna cuyo airoso voladizo, sin ninguna clase de columna que lo sustente, constituye una asombrosa obra de ingeniería civil.

 Bajo el mandato de Montal se va a reunir la primera asamblea general  de socios de un club de fútbol español tras el conflicto civil, en 1948, aunque fuera únicamente a nivel de compromisarios, y además  se van a recuperar símbolos muy queridos para la entidad, tales como el busto de bronce de Joan Gamper, que volverá al antepalco de Les Corts – lo que hoy llamaríamos «zona noble» -, o la antigua denominación de la calle dedicada al Fundador en las cercanías del estadio por el Consistorio barcelonés en tiempos de la República, y que había tomado el aséptico nombre de «Crisantemos» después de la guerra. Pero Montal va a ser también el presidente que estará al timón de la nave  azulgrana en un momento triunfal ( los dos campeonatos de Liga consecutivos en las temporadas 1947-48 y 1948-49 ), y el que  organizará la celebración de  las Bodas de Oro del club, en Noviembre de 1949, para conmemorar el 50 Aniversario del Barça, que se desarrollaron  con una gran brillantez y participación popular, convirtiéndose en el primer acontecimiento ciudadano de relieve que tenía lugar en Barcelona desde el final de la Guerra Civil. Con motivo de  dichos fastos tuvieron lugar  un torneo triangular de fútbol – en el que participaron el Palmeiras brasileño, el Boldklubben de Copenhague, y por supuesto el propio Barça – , diversos encuentros y pruebas de otras disciplinas deportivas, y una serie de actos festivos entre los que no faltó un multitudinario baile de sardanas, honrándose también al primer presidente de la entidad, el inglés Walter Wild, así como la memoria del inmortal Joan Gamper, cuyo nieto realizó el saque de honor en los prolegómenos del primer partido, entre el Barça y el conjunto danés.

 Paralelamente, el barcelonismo va a iniciar un amplio debate acerca de la necesidad de volver a ampliar Les Corts, cuyo aforo se estaba  quedando a todas luces  insuficiente, o, por el contrario, avanzar hacia la construcción de un nuevo campo, algo que la creciente dimensión del Barça exigía, tal como ya había hecho el Real Madrid al inaugurar a finales de 1947 lo que pocos años más tarde se llamaría «Estadio Santiago Bernabéu». Entretanto Montal, bien aconsejado por el «Mago» Samitier,  va a tener el enorme acierto de  fichar en Junio de 1950 a Ladislao Kubala, un fornido y rubio jugador húngaro fugitivo del «Terror Rojo», quien muy pronto se convertiría en un auténtico fenómeno de masas en la Ciudad Condal, revolucionando nuestro anquilosado fútbol.  A raíz de este hecho, el debate acerca del campo aumentará en intensidad, y aunque tan crucial decisión no será tomada en el curso de su mandato, va a ser él quien previsoramente adquiera unos terrenos en el extremo de la Travesera de Les Corts, aledaños al Cementerio y la Maternidad, lindando ya con el término municipal de Hospitalet de Llobregat, en los que finalmente se levantará el Camp Nou.

Durante su último año en el cargo, Montal padre fue testigo privilegiado de la gloriosa temporada de «las Cinco Copas» ( 1951-52 ), en la que un fabuloso equipo donde se alineaban Ramallets, Seguer, Biosca, Segarra, Gonzalvo III, Bosch, Basora, César, Kubala, Vila y Manchón, y que todos los niños se sabían de carrerilla, conquistó Liga, Copa, Copa Latina  ( que disputaban los campeones ligueros de Portugal, España, Francia e Italia ) y los trofeos Duward  – al equipo más goleador – y Martini Rossi  – al menos goleado. Con la satisfacción del deber cumplido, y dejando a su Barça en la cumbre indiscutible del fút bol español, Montal  cederá su puesto el 16 de Julio de 1952 a otro ilustre representante del gremio textil, Enric Martí i Carreto, vicepresidente y mano derecha suya en la Junta, al que no tardando mucho le iba a tocar lidiar con una auténtica «patata caliente» como sería el famoso «Caso Di Stefano», con su intrincada maraña de intereses deportivos, económicos y hasta políticos. Pero eso, como diría el gran Rudyard Kipling, ya es otra historia..

         




El tercer tiempo de los protofutbolistas del XIX

A veces nos perdemos en datos, en historias y en legalidades, en las que nunca pensaron los protofutbolistas del siglo XIX.

Para ellos el tercer tiempo era casi tan importante, o más, como la misma partida en sí. De hecho, en algunas de las crónicas recogidas del periódico La Provincia, de Huelva, se dedica más espacio a la actividad social que a las propias partidas.

Hagamos un pequeño recorrido por ese tercer tiempo disfrutado por ingleses, onubenses y sevillanos, en los primeros años de esos noventa decimonónicos.

Tenemos tres escenarios, dos en Sevilla, el Café Suizo y el Grand Hotel de París; y uno en Huelva, el Hotel Colón. Volvamos al siglo XIX.

Despojemos a los recortes de prensa de su corsé tipográfico y volemos con la imaginación, sentémonos con ellos en el banquete.

 foto-11

Estamos en la calle Sierpes de Sevilla. Son las ocho menos cuarto de la noche del ocho de marzo de mil ochocientos noventa. En el guardarropa del Café Suizo van dejando sus paraguas, y sombreros unos animosos señores que van llegando al lugar de encuentro. Algunos sacan sus pañuelos para secarse y afilar los bigotes que el vientecillo les ha mojado. Una lluvia que no les molesta, muchos de ellos están acostumbrados a este clima.

Entran en un salón acogedor y elegantemente adornado y se van sentando alrededor de las mesas. Gente de negocios, de la industria sevillana y onubense, con intereses británicos, dispuestos a pasar un buen rato.

El Sr. Johnson, Vice Cónsul inglés ha sido invitado a este banquete y en él recae el honor de presidirlo.

Conversan sobre tranvías, empresas de agua, vino, trenes, de naranjas y mermeladas, de minas, de barcos, de fundiciones, de cereales, de maquinaría agrícola, en una charla amigable y distendida. Un buen grupo de amigos que se está divirtiendo y hablando de sus cosas.

Entre todas esos diálogos, hay uno que sobresale, el del football. Veintidós amigos salieron esta mañana de Huelva en el tren correo para tomar parte de la primera partida de football que se juega en España. Las bromas de los sevillanos sobre los dos goals y la calidad de sus oponentes, generaba «discusiones» jocosas.

La ópera también era tema de conversación, los onubenses querían adecuar en condiciones un teatro en Huelva, ya que lo que había no reunía condiciones y se acercaban las conmemoraciones del IV Centenario. Más de una vez se habían reunido con sus amigos sevillanos para asistir a representaciones en esta ciudad, se vivían los años de mayor esplendor de la ópera de ese siglo XIX, el año anterior se habían celebrado setenta y una representaciones, y la capital hispalense era el centro operístico de la época.

Entre risas recordaban el buen rato que había echado el pasado verano en el Eslava y de como volvían canturreando por la Puerta de Jerez. Recordaban lo apacible que aquella estancia, con el frescor de la arboleda circundante y la brisa del río. Discutían por recordar la fecha, al final quedaron conformes que fue el 27 de julio, cuando asistieron al estreno en Sevilla de «Carmen», del francés Bizet.

¡Qué maravilla ese teatro de verano en los Jardines de Eslava! Las noches de moda rebosaba el teatro, así como el café instalado en el jardín contiguo, y tanto uno como otro resultaban una verdadera delicia.

Así fueron pasando los platos y la conversación cada vez era más distendida, hasta que llegaron los brindis.

Se puso de pie el Sr. Johnson, y se levantaron los presentes. Tras un pequeño silencio con su copa en alto, brindó por las familias reales de España e Inglaterra, a lo que los alborozados comensales, alzando las suyas, contestaron con un atronador: ¡Hip, hip, HURRA! Repetido hasta la saciedad entre taponazos de nuevas botellas de Champagne que se unían al jolgorio y el tintineo cristalino de las copas que chocaban. Estaban viviendo un momento grande y lo presentían jubilosos.

Luego entre vítores y aplausos, el Sr. Maccoll, capitán del Club de Sevilla, brindó con palabras muy cariñosas por el onubense, las cuales fueron generosamente contestadas por el Sr. Allcock, Capitán del Club de Huelva.

Continuaron otros brindis, que, como suele ser obligado en estos casos, fueron pasando lista a todos los que tuvieron algo que ver con el acontecimiento que celebraban, pasando de unos a otros el turno de levantar la copa, y que era por todos contestado con algarabía. Estaban disfrutando.

Como no podía ser de otra forma, tras los brindis, comenzó la juerga.

La ópera y la zarzuela, la moda del momento, se llevaron la parte estelar. Los más lanzados se atrevieron con algunas arias y otras piezas. Algunos lo hacían francamente bien. Entre aplausos y bravos, y algún que otro pito socarrón, la velada continuaba volando el tiempo.

El reloj corría y marcó la una. Fue el momento de dar por finalizada la reunión. Habían pasado un día inolvidable, y los que habían cogido el tren correo por la mañana se despidieron de sus amigos, altamente agradecidos de las muchas deferencias que habían recibido, y se emplazaban para repetir lo vivido, la próxima vez a orillas del Atlántico.

En la calle Sierpes, bajo un mismo paraguas, un par de amigos, uno de cada equipo, seguían recordando la jornada vivida y seguían haciendo el coro con el cántico general que llenaba los espacios intermedios entre los distintos solos…

(Pónganle música de la Obertura de «Carmen»)

Laaara La-lá,la-la-lala-lalaraaaaaalará,laaara La-lá,laaara La-lá..,¡VIVA EL HUELVA RECREATION CLUB!, VIVA EL SEVILLA FOOTBALL CLUB!,Laaara La-lá,la-la-lala-lalaraaaaaalará,laaara La-lá,laaara La-lá…

 Cambiamos de escenario, y de aires. Ahora nos acariciará la espumosa brisa del Atlántico.

Días después El Baluarte del 29 de marzo, nos muestra la forma de organizar estos banquetes:

«El Club Recreativo de Huelva ha invitado al Club de Football de Sevilla (…)

A las ocho de la noche del mismo día (el de la fecha) se dará un espléndido banquete en el Hotel Colón, en honor de los socios del Club Sevillano.

Los señores socios del Club Recreativo que deseen obtener billetes para dicho banquete deberán comunicarlo al secretario, Sr. Palin»

Esta vez la victoria fue para el Recreativo y La Provincia, al día siguiente nos narraba el banquete:

«A las ocho próximamente empezó el banquete en el gran salón del Hotel Colón. El Sr. Adam ocupaba la presidencia y terminada la comida brindó dicho señor por las familias reales de España é Inglaterra.

Como de costumbre, varios señores ejecutaron difíciles piezas al piano y otros cantaron, con el objeto de entretener a sus amigos del Club Sevillano, en honor del cual era dado el banquete».

El «Hotel Colón» inaugurado en 1.883, es un conjunto lujoso compuesto por cuatro edificios. Fue el emplazamiento con la categoría suficiente para celebrar los acontecimientos del IV Centenario del Descubrimiento de América… 

Volvemos a Sevilla, ahora en 1891, estamos ahora en el Grand Hotel de París, el cual estaba situado en la Plaza del Pacífico, hoy de la Magdalena, allí celebraron el tercer tiempo de las partidas celebradas en Sevilla en 1891.

 foto-31

En primer lugar leamos lo que nos contaba Salvador López en La Provincia del 2 de enero de 1891 sobre el tercer tiempo de la partida del día anterior:

«Por la noche, a las ocho, se reunieron todos a comer en el Hotel de París, donde reinó la más cordial alegría, y en medio del mayor júbilo se dieron cita para concurrir el Club de Sevilla el 14 del próximo Febrero á la ciudad de Huelva, con objeto de pagar la visita que hoy hacían en nuestra capital.»

Del partido del 12 de diciembre del mismo año, sabemos poco. Una escueta reseña el día del partido, y cuatro días después La Provincia nos dejaba un recorte en el que nos da una idea de cómo era tratado el football en ese momento. Tres párrafos, el primero para presentar a los equipos contendientes. Transcribimos literalmente el segundo y tercer párrafo, con la crónica del partido y la de sociedad, respectivamente.

«Ambos trabajaron admirablemente y resultó un empate.

El Club sevillano obsequió al nuestro con un espléndido banquete en el Hotel de París del que salieron nuestros amigos altamente agradecidos por la exquisita amabilidad de los sevillanos.»

De nuevo en Huelva para el último encuentro que tenemos recogido y que tiene una particularidad especial, esta es que el tercer tiempo se jugó antes que la partida.

Cuatro días antes, «La Provincia» anunciaba que el «sábado próximo se efectuará una importante partida de Foot-Ball». Ese sábado al que hace referencia estaba fechado con el día 20 de febrero de 1892.

El Club Recreativo lo tenía todo previsto para agasajar al Club Sevillano, el gran salón del Hotel Colón estaba preparado para la celebración del tercer tiempo, pero el tren de los sevillanos no pudo llegar con tiempo para el desafío. De esta forma, la partida se jugó el domingo y el banquete se celebró el sábado.

foto-41

«En la noche del sábado fue obsequiado el Club Sevillano con un banquete en el gran salón del Hotel Colón. El menú fue espléndido y al hacer su presentación los Sres. Gonzalez Byass, Domecq, y Monsieur Pommery la animación fue grande, é hicieron uso de la palabra el Sr. Adam, Macoll (capitan del Club sevillano), y los señores Seras, Alcock, Vazquez de Zafra (D. Mariano) White y Muñoz.

Pasaron varios señores al piano y cantaron algunas canciones, en varios idiomas.

A las doce próximamente nos retirábamos del salón, altamente entusiasmados y satisfechos de la fiesta, que dejara gratos recuerdos a todos y deseando que se repitan con frecuencia.

En el tren mixto de ayer salieron para Sevilla los Sres de aquel Club, bajando a despedirlos casi todos los socios del Club Recreativo.» (La Provincia, 22 de febrero de 1892).

 Aquí los despedimos nosotros también, en otra ocasión hablaremos de esos trenes que unían Huelva y Sevilla y que hacían posibles esas primeras partidas.

 Notas finales.

– En el recorte del plano del Café Suizo se ha retocado el original para destacar la finca señalada con el número 123 para hacerla más visible, en marrón oscuro en el original. Dicha finca es la que hoy ocupa la librería «BETA«.

– El «Teatro Eslava» estaba ubicado donde hoy está el Hotel «Alfonso XIII«.

– Las referencias sobre ópera están extraídas de «La ópera en Sevilla en el siglo XIX» de Andrés Moreno Mengíbar.

– El texto sobre el Café Suizo es una recreación del recorte de prensa publicado en el número de 6 «Cuadernos de Fútbol».

 




Hace 100 años (mayo 1910)

Para el Campeonato de España de este año, primero organizado por la Federación Española de Clubs de Foot-Ball, han quedado inscritos FC Barcelona y CD Español de Barcelona; Español FC, Sociedad Gimnástica Española de Madrid y Agrupación Excursionista Pedestre; Vigo FC, Real Fortuna FC de Vigo y Teis FC; RCD Sala Calvet de La Coruña; Irún Sporting Club de Irún;  Bilbao FC de Bilbao y Academia de Infantería de Toledo.

Los premios son, para el campeón una Copa de plata del Rey D. Alfonso, 11 medallas de oro del Ayuntamiento de Madrid, título de Campeón de España y 11 suscripciones de España Deportiva. Para el segundo clasificado, 11 medallas de plata del Ayuntamiento de Madrid y 11 suscripciones de España Deportiva.

Para quedar en posesión de la copa precisa ser ganada tres años consecutivos.

Es parte del programa de festejos del mes de Mayo en Madrid.

En un primer momento iba a disputarse en el terreno de la Sociedad Gimnástica Española, corriendo con los gastos de los arreglos la organización del campeonato, pero finalmente no ocurrió así. El Tiro de Pichón ha sido vallado para impedir el paso a los «distraídos». Para mayor comodidad del público las entradas pueden retirarse en el kiosco situado frente al antiguo café de Fornos.

Antes de la disputa de los partidos de campeonato se juegan partidos entre equipos infantiles.

Finalmente solo tres equipos disputan el Campeonato. Estos son los resultados.

Español – Coruña 1-0.

Barcelona – Coruña 5-0.

Español – Barcelona 2-3.

Así queda campeón el FC Barcelona.

 *Se han realizado negociaciones con el Athletic de Bilbao para que este se reintegre a la disciplina federativa pero los resultados han sido nulos quedando el Athletic sin posibilidades de jugar frente a clubes federados.

 

* Convocada Asamblea de la Federación Española de Clubs de Foot-Ball con los siguientes puntos:

1º.- Lectura y aprobación del acta de la sesión anterior.

2º.- Lectura y discusión de la Memoria presentada por el Comité ejecutivo.

3º.- Examen y aprobación de cuentas del ejercicio de 1909-1910.

4º.- Discusión y aprobación del reglamento general de la Federación española de Clubs de foot-ball.

5º.- Elección de cargos del Comité ejecutivo.

6º.- Discusión de cuantos asuntos propongan, reglamentariamente, los señores asambleístas.

 * En Madrid ha comenzado la fase de clasificación para el Campeonato de España. Gimnástica vence a Excursionista por cinco a cero. La Gimnástica y el Español empatan a cero goles en el partido decisivo. En el partido de desempate Español vence por dos goles a cero consiguiendo la clasificación para el Campeonato de España.

* Partidos amistosos a nivel internacional de equipos españoles. En Toulouse (Francia) el Barcelona se impone a la Real Sociedad de Foot-Ball de San Sebastián por 2 tantos a 1 en la final de la Copa de los Pirineos y en el campo de la calle Muntaner el Español de Barcelona se impone a los franceses del Stade Bordelais por 4 goles a 0.

El Barcelona recibe la visita del Stade Helvetique siendo derrotado por un gol contra dos de los suizos.

Con motivo de las fiestas de Figueras y a cargo del Sport Club Ampurdanés se disputó un partido amistoso internacional entre los clubes Barcelona y Sporting Club Nimes de Francia. 4 goles a 0 vencieron los catalanes. Tras este partido hubo un concurso atlético con carreras a pie donde Peris, footballista del Barcelona, ganó la de 100 metros; Suñer, de Figueras ganó la del kilómetro y Brú, footballista también del Barcelona venció en saltos sin trampolín con 1’50 metros de marca final.

En San Sebastián la Real Sociedad vence al Burdeos por un gol a cero. Repiten enfrentamiento al día siguiente venciendo nuevamente el equipo txuri-urdin por siete goles a tres.

 * A nivel nacional tenemos el amistoso celebrado en Barcelona entre los clubes España de Barcelona y Valencia. Vencieron los barceloneses por 4 goles a 0 a los blancos valencianos.

 * En Murcia hay gran afición al foot-ball existiendo una sociedad que cuenta con 100 socios, 6 equipos, dos de ellos infantiles y que entrena en la Plaza de Toros por no disponer de otras instalaciones, aunque el Ayuntamiento tiene una petición de dicho club para que ceda algún terreno para la práctica de este sport.

 * Con motivo de la celebración del 25º aniversario de la fundación del Colegio Alfonso XII de El Escorial estaban programados unos partidos de foot-ball y ejercicios de gimnasia sueca en los cuales se entregarían valiosos premios donados por SS.MM. D. Alfonso y Dª. María Cristina, siendo suspendidos a causa del mal tiempo.

* En la Feria de Badajoz hubo concurso de foot-ball.

 * En la feria de La Carolina se celebró un match entre los equipos de Linares y Jaén dentro del programa de festejos. Vencieron los de Linares llevándose la copa de plata en disputa regalada por el ayuntamiento.

 * Aprovechando la visita a Madrid para la disputa del Campeonato de España el Real Club Deportivo de La Coruña es agasajado en el Centro Gallego de la capital y celebra unas sesiones gimnásticas con el maestro Calvet a la cabeza.

  

 




Una final de Copa de ida y vuelta

vicente-1La disputa del Campeonato de España ha conocido a lo largo de su dilatado historial competiciones que se resolvieron por el sistema de liguilla, finales tan esperpénticas como la de 1995, que se inició el 24 de junio y acabó tres días después, y otras que han tenido que dilucidarse en un segundo partido, como en 1913 o 1917 e incluso en un tercero, como ocurrió en 1928, pero en estos casos fue por haberse empatado el partido anterior. En la actualidad resulta poco probable que una final de Copa se dispute a doble partido, pero si alguna vez la Real Federación Española de Fútbol adopta esta medida, sepa que ya hubo un precedente, aunque hace casi un siglo de ello. Quizás tampoco sea apropiado el término de ida y vuelta que aparece en el encabezado de este artículo, porque la final del Campeonato de España a la que voy a hacer referencia se jugó en el terreno de juego de uno de los contendientes, pero es cierto que por primera y única vez en la historia de esta competición se programó a doble partido, aunque definitivamente se jugaron tres.

La temporada 1912-13 resultó bastante convulsa para el fútbol español por el cisma que se creó en el seno de la bisoña Federación Española de Clubs de Foot-ball, gestado en la sesión del 16 de mayo de 1912 de la Asamblea Nacional, cuando el FC Barcelona decidió abandonar el organismo federativo y secundado por varios clubs catalanes, tres equipos guipuzcoanos encabezados por la Real Sociedad y algún otro que se fue sumando a la causa, crearon una federación paralela con el nombre de Unión de Clubs, que incluso llegó a ostentar el atributo de «Real» concedido por SM Alfonso XIII, según consta en algunos medios informativos. Este organismo, presidido por Enrique Pardiñas, a su vez máximo mandatario del club donostiarra, decidió organizar su Campeonato de España y solicitó para tal fin un trofeo a la Casa Real, que la Reina Victoria Eugenia otorgó el 12 de febrero de 1913. Hubo en esa temporada, al igual que en 1910, dos competiciones paralelas: ésta de la Unión de Clubs y la que organizó la Federación Española de Clubs, y curiosamente ambas se disputaron en las mismas fechas.

A pesar de las loables intenciones que auguraban una masiva inscripción de participantes en el campeonato de la Unión, a la hora de la verdad fueron solamente tres equipos los que tomaron parte en él, los más prestigiosos con que contaba la organización: FC Barcelona, Real Sociedad y Sporting de Irún. Hubo que celebrar una eliminatoria previa entre los dos representantes guipuzcoanos para determinar cual de ellos se desplazaría a la Ciudad Condal para disputar la fase decisiva. Sería el mejor de cuatro partidos, el segundo de los cuales acabó con empate a uno y los otros tres los ganó el equipo de San Sebastián por 9-0, 1-0 y 4-1. Inicialmente también se contaba con la participación del Sporting de Pontevedra, pero éstos alegando tener varios jugadores indispuestos decidieron no acudir, por lo que la citada fase final sólo la disputarían la Real Sociedad y el FC Barcelona, que como campeón del año anterior se atribuyó el derecho de ejercer de anfitrión disponiendo de su campo de la calle de la Industria.

Ante tan alarmante deserción, la organización decidió disputar la final a doble partido.Este detalle parece haber pasado inadvertido en todas las publicaciones que han tratado el tema del Campeonato de España, aventurando incluso algunas de ellas que al acabar el tiempo reglamentario de ambos partidos con empate, se jugaron sendas prórrogas, cosa que no fue así. Tampoco en las numerosas ediciones del Anuario de la RFEF se menciona nada al respecto y considera como la final lo que fue partido de desempate. El diario La Vanguardia anunciaba la víspera del encuentro la expectación despertada por los «…matches que se han de celebrar mañana y pasado, para disputarse el título de campeones de España de la R.U.E.C.F. y la Copa de S.M. la Reina doña Victoria». También en Mundo Deportivo en su edición del 13 de marzo anunciaba el evento con la siguiente noticia: «Terminadas las eliminatorias del Campeonato y no pudiendo venir el Pontevedra por tener jugadores enfermos, contenderán en los partidos finales el San Sebastián y el Barcelona, celebrándose al efecto en el campo de éste, dos grandes partidos en las tardes del domingo y lunes próximos».

El primero de ellos se jugó el 16 de marzo, alineando los azulgrana a: Renyé; Irizar, Amechazurra; Castejón, Massana, Bori; Forns, Oller, Berdié, Apolinario y Peris. Los donostiarras jugaron con: Anechino; Arrate, Berraondo; Barandian, Machimbarrena, Arruti; Minondo, Sena, Leturia, Arrillaga y Artola. El primer tiempo transcurrió con superioridad realista y fruto de su dominio fue el gol marcado por Arrillaga, con cuya ventaja se llegó al descanso, siendo tras él cuando el Barcelona reaccionó y puso cerco a la meta de Anechino, llegando pronto el empate, en un centro muy cerrado de Forns y el segundo tanto catalán en un remate de Apollinario Rodríguez. La Real Sociedad se lanzó de nuevo al ataque y cuando faltaba un minuto para el final estableció el definitivo empate a dos merced a un magnífico remate de Artola y un fallo de Renyé.

Al día siguiente se jugó el segundo partido y pese a que la expectación era mayor, la circunstancia de ser día laborable hizo que fuera escasa la concurrencia que acudió a presenciarlo. Hubo pocos cambios en las alineaciones, saliendo Paulino Alcántara en lugar de Berdié, por el Barcelona, y en la Real, Eizaguirre en la portería y Fernández sustituyendo a Barandian. El choque se inició con algunas jugadas de lucimiento pero fue decayendo y convirtiéndose en un insulso peloteo. Cerca del descanso, el azulgrana Irízar se retiró lesionado, siendo sustituido por Berrondo, y al mismo tiempo el donostiarra Arrillaga salió también y le reemplazó Larrañaga. El empate inicial se mantuvo también durante el segundo tiempo, pese a que el juego resultó más animado y el Barcelona contó con dos claras ocasiones de marcar en un tiro de Alcántara que se estrelló en el larguero y otro de Apolinario que remató fuera de manera precipitada y a meta vacía. Acabado el partido se especuló con la posibilidad de jugar una prórroga, desistiéndose de ello por la falta de luz.

Ante la imposibilidad de jugar el desempate el martes, por cansancio de los jugadores, y no permitirse espectáculos en los días festivos de Semana Santa, se aplazó hasta el domingo 23 por la tarde. La expectación despertada provocó que una gran multitud invadiese el recinto azulgrana, y como los dos anteriores, fue Eugenio Angoso encargado de dirigirlo, alineando el Barcelona a: Renyé; Irizar, Amechazurra; Castejón, Massana, Bori; Forns, Oller, Berdié, Apolinario y Peris. Por la Real Sociedad salieron: Eizaguirre; Eguía, Arrate; Arruti, Machimbarrena, Leturia; Artola, M. Sena, Arrillaga, Rezola y Minondo. Comenzó atacando el conjunto realista y a los pocos minutos un balón rebotado al borde del área en el brazo de Massana fue sancionado con penalti, ante las fuertes protestas de jugadores y público, que llegó a invadir el terreno de juego para impedir su lanzamiento. Intervino la directiva azulgrana para calmar los ánimos, y una vez despejado el campo Rezola transformó el castigo en el primer gol del partido, que enardeció a los jugadores barcelonistas quienes se lanzaron al asedio de la meta de Eizaguirre creando continuas ocasiones de peligro que tuvieron su fruto al lograr darle la vuelta al marcador en el intervalo de dos minutos, con goles de Berdié, aprovechando una confusión defensiva, y el que sería de la victoria definitiva a cargo de Apolinario Rodríguez, a pase de Forns. Antes de finalizar la primera parte se retiró lesionado Oller y le sustituyó Alcántara. El resultado no se alteró en la segunda parte a pesar de que el dominio donostiarra fue abrumador en busca del empate que se temía llegar. No fue así, y en medio de una emoción y entusiasmo indescriptible se llegó al final del partido con el triunfo del Barcelona, que se proclamó campeón y se adjudicó la copa que había donado S. M. la Reina Victoria.   

Ese mismo día en el madrileño campo de O’Donnell se jugó también el partido de desempate de la final del Campeonato de la Federación Española entre el Racing de Irún y el Athletic Club de Bilbao, tras haber igualado a dos goles el día anterior, con prórroga incluida. Los irundarras jugaron con: Ayestaran; Arocena, Carrasco; Izaguirre, Boada, Echart, San Bartolomé, Iñarra, Patricio Arabolaza, Ignacio Arabolaza y Retegui. Por parte bilbaína jugaron: Ibarreche; Hurtado, Solaun, Eguía, J.M. Belauste, Iceta, Acedo, Zuazo, Pichichi, Cortadi y Pinillos. Arbitró el Sr. Prats y tras un choque cargado de emoción y ampliamente dominado por los racingistas, éstos acabaron imponiéndose con un gol en el segundo tiempo a cargo de Retegui, culminando un avance de Patricio Arabolaza. El éxito del equipo y el entusiasmo con el que fue recibido en la población fronteriza sería el preludio para el nacimineto de un histórico, el Real Unión de Irún.

vicente-221

 

 

 

 

 

 

 

 

 vicente-33

 

 

 

 

 

 

 

Recorte parcial de las notas aparecidas en los diarios Mundo Deportivo y La Vanguardia anunciando la doble sesión futbolística en la final del Campeonato de la Unión de Clubs de 1913. En la foto de arriba el trofeo donado por SM la Reina doña Victoria E




Una marca difícil de batir

 Este es un estudio sobre la mayor serie de eliminatorias superadas consecutivamente por un equipo en el Campeonato de España, en cualquiera de sus versiones (Copa de Su Majestad el Rey, Copa del Presidente de la República o Copa de su Excelencia el Generalísimo) y como cronológicamente fueron superadas.

 La primera serie corresponde al Athletic Club de Bilbao que pone el listón en 3 eliminatorias ganadas consecutivamente en las ediciones de 1903 y 1904, resultando campeón en ambas. En ellas eliminó a Español de Barcelona, Madrid (en la final de 1903) y la final de 1904 en la que no tuvo rival. En la final de 1905, a la que se clasificó directamente, fue vencido por el Madrid terminando aquí sus eliminatorias ganadas.

 

bilbao-1903

Athletic Club 1903

 La segunda marca conseguida fue una de 5 eliminatorias consecutivas conseguidas por el Madrid Foot-Ball Club (actual Real Madrid Club de Fútbol) entre las ediciones de 1905 y 1908. Comenzó venciendo al San Sebastián Recreación Club en la semifinal de 1905, continuando con la final de ese año ganada al Athletic bilbaíno. Siguió en 1906 venciendo al Huelva Recreation Club (actual Real Club Recreativo de Huelva) y en la final de 1906 nuevamente frente al Athletic Club de Bilbao. En 1907 superó la liguilla por puntos que clasificaba para la final, la cual le enfrentó nuevamente al Athletic Club de Bilbao, al cual nuevamente venció. Finalizó la racha enfrentándose al Vigo Sporting en la final de 1908, la cual ganó. En 1909 no se clasificó al quedar campeón regional el Club Español de Foot Ball de Madrid.

 madrid-1906

Madrid Foot-Ball 1906

 El tercer listón lo colocó el Athletic Club de Bilbao en las ediciones de 1910 y 1911 con 6 eliminatorias. En 1910, en el campeonato organizado por la Unión Española de Clubs de Football,  venció al Madrid y seguidamente lo hizo al Vasconia, en el partido que acabó convirtiéndose en la final. En 1911 superó al Fortuna de Vigo, a su rival ciudadano Bilbao FC, a la Sociedad Gimnástica Española y al CD Español de Barcelona en la final. En 1912 no acudió al torneo rompiendo así su racha.

 

bilbao-1910

Athletic Club 1910

El cuarto mejor registro lo consiguió el Barcelona entre 1925 y 1927 consiguiendo dos Copas, una semifinal y 9 eliminatorias. En 1925 eliminó a Valencia y Stadium de Zaragoza en su grupo de clasificación, Athletic de Madrid, y Arenas de Guecho en la final. En 1926 a Zaragoza y Levante en su grupo de clasificación, Real Madrid, Real Unión y Athletic Club de Madrid en la final.Y en 1928 eliminó a Valencia y Murcia en su grupo clasificatorio y Betis tras desempate, siendo eliminado en semifinales por el Arenas de Guecho.

 

barcelona-1926

Foot-Ball Club Barcelona 1926

Por último, llegamos a la mejor marca registrada hasta nuestros días. Entre 1930 y 1934 el Athletic Club de Bilbao consiguió un dominio aplastante en el Campeonato de España, consiguiendo 4 Copas y 19 eliminatorias seguidas sin ser eliminado. Racing de Santander, tras levantar un 3-0 de la ida favorable al Racing, Real Sociedad, Real Unión de Irún, Barcelona tras desempate, y Real Madrid en la final de 1930, venciendo en la prórroga.

 bilbao-1930

Athletic Club 1930

En 1931 eliminó a Sabadell, Real Unión de Irún, Logroño y Betis en la final. Al año siguiente, en 1932, derrotó a Unión de Irún, Alavés, Español y Barcelona en la final, tras fallar un penalti los azulgranas con  0-0 en el marcador. Para 1933 fueron cayendo simultáneamente Arenas de Guecho, Sevilla, Coruña, Español y al campeón de Liga, el Madrid, tras dar la vuelta al marcador que reflejaba la victoria merengue en el descanso. Y ya en 1934 dejó en la cuneta al Zaragoza siendo eliminado por el Madrid, posteriormente campeón, en los cuartos de final tras disputar la eliminatoria y dos partidos más de desempate jugados en Barcelona. El 20 de abril se cortó la mejor racha de la historia.

 

bilbao-1933

Athletic Club 1933

 Hubo otras grandes marcas después de la mejor pero ninguna ha conseguido superarla hasta ahora. Podemos señalar las que consiguieron el Atlético de Bilbao (actualmente Athletic Club) entre 1943 y 1946, con 16 eliminatorias, siendo la segunda mejor marca de la historia; el CF Barcelona (actualmente FC Barcelona), con 15 eliminatorias entre 1951 y 1954, Real Madrid que venció en 12 eliminatorias entre 1946 y 1948 y Atlético de Madrid que lo hizo en 10 ocasiones entre 1960 y 1962.

 

CLUB

MARCA

PERIODO

Athletic Club de Bilbao

19

1930 – 1934

FC Barcelona

9

1925 – 1927

Athletic Club de Bilbao

6

1910-1911

Madrid FC

5

1905-1908

Athletic Club de Bilbao

3

1903-1904

  

 




El penalti más largo del mundo

La Liga tuvo su penalti más largo en la temporada 1976/77: 352 km de distancia y 71 horas y 20 minutos desde que se señaló hasta que se lanzó.

Penalti, en España, penal en el resto del mundo de habla hispana. Una de las jugadas que más comentarios suscita es el penalti. Desde que la International FA Board lo introdujo en el reglamento en 1891 para compensar la gravedad de una falta con la peligrosidad de una jugada, esta sanción ha sido punto de fijación de deportistas, aficionados, periodistas y escritores.

Lo cierto es que se ha convertido en una suerte dentro del ritual futbolístico. Es anhelado recurso de los malos ganadores -vencer de penalti injusto en el último minuto- o descrédito de la puntería de un equipo -no marcar ni de penalti-. Hay penaltis de toda clase: rigurosos, clarísimos, inventados, provocados, de libro, sólo vistos por el árbitro… Y también hay mil maneras de tratar de transformarlo: fuerte y colocado -al hierro de la red, decía un veterano entrenador-, por el centro -confiando en que el portero se iba a mover-, engañando al portero, con paradiña, a lo «Panenka»… E incluso se discute eternamente si se falla o lo para el portero. Lo que todo aficionado tiene claro es que todo supuesto penalti no señalado es contabilizado como gol cuando se perjudica a su equipo, olvidándose de que en la estadística oscila entre el 70% y el 80% la efectividad de los delanteros.

Y ¿cuánto dura un penalti? Hasta en eso la máxima sanción tiene una naturaleza especial dentro del reglamento, pues permite prolongar el juego con tiempo acabado si en el instante final el árbitro castigó con penalti al bando defensor. Entonces, es el juez quien decide, al otorgar o no el tanto tras el lanzamiento de la máxima pena, cuando finaliza el encuentro. Ninguna otra jugada tiene este tratamiento, pese al enfado de público o jugadores cuando, teniendo el balón en posesión, escuchan el final del partido. Propiamente un penalti es un punto en el tiempo. No tiene duración. Se sanciona y se ejecuta de manera inmediata.

Pero no es tan sencillo. El penalti es la única jugada que huele a gol en su propia definición. Y el gol es lo más importante del fútbol. Con él se deciden partidos, clasificaciones, campeonatos… Con un penalti se alcanza la gloria. El lanzador si lo transforma; el portero si lo detiene. Los dos, solos, frente a frente, sí, y detrás de ellos los compañeros, el público, el éxito, la historia si cabe.

Osvaldo Soriano, escritor argentino fallecido en 1997 a los 54 años, aportó una precisosa experiencia sobre el penalti narrando un breve cuento. El penal más largo del mundo. Todos los protagonistas son desconocidos: ni fama, ni dinero. Sólo la pasión por el fútbol. ¿Sólo? Un penalti injusto, señalado ya sobre la hora va a decidir el título del campeonato regional. El árbitro es noqueado por un jugador del equipo sancionado y no se puede lanzar el castigo. Los incidentes se suceden y finalmente habrá que esperar una semana entera para poder saber quién será el campeón. Invito a los lectores a disfrutar con el relato completo en esta dirección http://www.elortiba.org/pasorian.html. Este cuento inspiró al director de cine Roberto Santiago para registrar la película El penalti más largo del mundo. En ella el popular actor Fernando Tejero encarna al guardameta suplente de un modesto equipo regional que podría lograr el ascenso de categoría si detiene el penalti. Una adaptación en clave de comedia, ambientada en un equipo de barrio de Madrid y estimulada por la naturaleza de perdedor del protagonista: ¿será capaz de deterner el penalti?

Curiosamente, en nuestra Primera División española también tuvimos un penalti más largo. Temporada 1976/77, jornada 33, partido Valencia CF-Real Zaragoza. Estadio Luis Casanova -como entonces se llamaba Mestalla-, con muy buena entrada, casi lleno. El Valencia CF, en sexta posición, luchaba por entrar en la Copa de la UEFA, si bien el público acababa de recibir un revés: esa semana habían sido eliminados por el Hércules CF en octavos de final de la Copa. En frente el Real Zaragoza, en situación crítica, empatado con el RC Celta y Racing de Santander, sólo se salvará del descenso uno de los tres.

La afición valencianista abroncó a su equipo para recibirlo, a la eliminación copera había que añadir el mal resultado en Burgos. Tras un comienzo de alternancias, al cuarto de hora el árbitro andaluz Sánchez Ríos señala penalti contra los visitantes en un forcejeo entre Cerveró y Rubial y el matador Kempes adelanta al Valencia CF. No acertó el colegiado, lo que no le importó mucho al público. Entonces el Zaragoza, más necesitado, tomó la iniciativa, tratando el Valencia de sorprender con algún contragolpe. Así se terminó la primera parte y así continuó la segunda, con un 1-0 inquietante, inestable. Hasta que llegó el minuto 84. ¡Penalti! Penalti contra el Valencia. Carrete y Juanjo disputan un balón por alto y finalmente cae el zaragocista. Penalti. Sólo lo ha visto el árbitro. El público protesta ruidosamente y lanza almohadillas al césped. Unos cuantos tratan de llegar al terreno de juego pero son detenidos por los propios jugadores. Parece que se calman los ánimos. Los empleados del club logran despejar el área para que se lance el castigo. Han pasado unos diez minutos, pero de nuevo hay lanzamiento masivo de almohadillas y ahora son más lo exaltados que quieren alcanzar al árbitro. La fuerza pública interviene. El trío arbitral se refugia ya en los vestuarios y desde allí se anuncia la suspensión del partido. Más protestas. Desalojado el estadio ahora son las calles colindantes donde la policía dispersa al público. Mientras, el Racing ya ha dado la vuelta al marcador y junto a la victoria celtiña coloca al Zaragoza antepenúltimo. Ese penalti es puro oxígeno para los aragoneses.

Ante estos hechos la directiva del Valencia se reunió con carácter de urgencia y facilitó el siguiente comunicado:»Primero: lamentar la parcial y desafortunada actuación de Sánchez Ríos. Segundo: sentir y comprender la reacción de nuestra afición, que siempre ha dado pruebas de madurez deportiva a través de su larga historia. Dicha reacción sólo ha podido producirse con la insólita actuación arbitral. Tercero: de conformidad con la reglamentación vigente, la Directiva hará uso de cuantos derechos y acciones correspondan en defensa de los intereses del club«.

Impresionante ejercicio de inmadurez e irresponsabilidad de la directiva valencianista que en ningún momento pide perdón por los hechos. En cambio, el Comité de Competición, el martes siguiente, decidió imponer multa de doscientas mil pesetas al Valencia por incidentes del público de especial gravedad, que determinaron la suspensión del encuentro antes de su normal terminación, apercibiéndole con una clausura de su terreno de juego si se reiteran los hechos de análoga naturaleza. Disponer que prosiga el encuentro en el estadio Santiago Bernabéu, a puerta cerrada, este próximo miércoles, día 18 del actual, a las 18,00 horas, lanzándose el penalty decretado por el árbitro contra el Valencia que no pudo ejecutarse como consecuencia de aquella suspensión.

Además se anunció que la continuación del partido sería dirigida por José Antonio Balsa Ron, del Colegio Oeste, que sustituía al titular, el andaluz Antonio Sánchez Ríos, que la noche del domingo realizó unas molestas declaraciones por televisión. Antonio Sánchez Ríos se retiró del arbitraje ese año.

Las reacciones fueron bastante curiosas. Por un lado la directiva valencianista acató con deportividad la sanción aunque un sector de los aficionados la consideraron dura. El Valencia desplazó a Madrid 12 jugadores, pues ya había utilizado los dos recambios reglamentarios. Por su parte en Zaragoza, desencantados porque esperaban que se les diese ganadores del partido, la incógnita giraba en torno a quién iba a lanzar el penalti. Llamaba la atención el hecho de que durante el entrenamiento del martes no se ensayó la jugada. El entrenador, el francés Lucien Müller, comentó que indicaría qué jugador tomaría tal responsabilidad en los mismos vestuarios del Santiago Bernabeu para evitar la persión psicológica. Todos sabían que iba a ser José González, el especialista del equipo.

Y así, tal y como estaba previsto, saltaron los dos equipos al terreno de juego. Había en torno a un millar de espectadores que se saltaron el a puerta cerrada preceptivo. Lo pudo ver toda España porque, además, el fragmento de partido se televisó en directo. El sorteo de campo dio el fondo norte al Valencia CF y a esa portería se dirigieron Pereira y José González, no hubo sorpresa. José González coloca el balón y echa unos pasos hacia atrás. Pereira en el centro del arco. Balsa da la señal. Pepe se adelanta, da unos pasos, amaga una paradiña y dispara. Pereira adivina la dirección y ataja el balón. Lo ha parado. No. El árbitro señala que Pereira se ha movido antes de que saliera el balón impulsado. Hay que repetir. 352 km de distancia y 71 horas y 20 minutos para lanzar el penalti y hay que repetirlo. Y a la segunda fue gol. Empató el Zaragoza. Luego se llegaron a correr hasta poco más de ocho minutos, pero no se movió el marcador.

Esta es la ficha técnica de tan extraño partido:

VALENCIA CF – REAL ZARAGOZA                       1-1

Fecha: 15 de mayo de 1977. Suspendido en el minuto 84′ se continuó el 18 de mayo de 1977.                         

Estadio: Luis Casanova (35000) – Madrid: Santiago Bernabéu (1000) al 84′.

Arbitro: Sánchez Ríos (Balsa Ron 84′).

Goles: 1-0 (15′) Kempes de penalti. 1-1 (84′) José González de penalti.

Valencia CF: Pereira; Carrete, Castellanos, Cerveró; Arias, Tirapu; Rep (Saura 84′), Teca (Eloy 46′), Kempes, Adorno (Juan Carlos 81′), Valdez <Mestre>.

Real Zaragoza: Nieves; Heredia, José Manuel González, Royo; Blanco, Violeta; Rubial, García Castany, Jordao, José González, Juanjo <L Müller>.

El Valencia CF ya había realizado sus dos cambios, pero según el reglamento, en el caso de que se trate de la reanudación de un partido un equipo puede alinear jugadores diferentes a los que estaban sobre el terreno de juego. Ese fue el caso de Saura que ocupó el puesto de Rep. El Real Zaragoza repitió la misma alienación y no efectuó cambios.

El resultado perjudicaba a ambos equipos. El Valencia aprovechó su desplazamiento a Madrid porque cerraba el campeonato en el Vicente Calderón. El Atlético había cantado su octavo título liguero la semana anterior y se reunía con su afición para festejar el éxito. Los valencianos tenían algunas opciones, aunque remotas para conseguir el cuarto puesto. Al final el Valencia ganó al Atlético, pero sólo celebraron el éxito de Kempes que se proclamó máximo goleador, pues se quedaron fueran de Europa. Por contra, el Real Zaragoza que no dependía de sí mismo, pese a que derrotó al RC Celta en La Romareda, tuvo que acompañarle a Segunda División porque el Racing ganó a la UD Salamanca en El Helmántico.

Finalmente un dato curioso más. Esa misma temporada en Tercera División se produjo un antecedente en el partido CD Laredo-CD Guecho del 23 de enero de 1977. Se disputaba en El Sardinero pues el equipo local tenía clausurado su terreno de juego cuando en el último minuto el árbitro, el Sr. Garagorri, señaló penalti en su contra y expulsó a un defensa por protestar. El marcador iba 1-0. Gonzalo del CD Guecho lo lanzó fuera pero el colegiado ordenó su repetición porque los defensores habían entrado en el área antes de que se moviese el balón. Entonces el público se avalanzó sobre el juez, que salió huyendo a los vestuarios tras recibir varios golpes. La Guardia Civil no le daba garantías para que se pudiese lanzar de nuevo el penalti. En definitiva, el partido se suspendió y el Comité de Competición mandó que se lanzara en San Mamés a puerta cerrada. El CD Guecho consiguió así el empate.

 




Una peineta doblemente atlética

Levantado con el fin de dotar a Madrid de unas instalaciones donde poder celebrar competiciones de atletismo, entre las que destacan los anhelados y esquivos Juegos Olímpicos, e inmerso en la actualidad en una ambiciosa reforma que permitirá al Atlético de Madrid disputar allí sus partidos, el Estadio Olímpico de la Comunidad de Madrid, vulgo La Peineta, constituye una singular construcción deportiva.

Como sus propios arquitectos, los sevillanos Antonio Cruz y Antonio Ortiz, han manifestado en alguna ocasión, el estadio se inspiró en los teatros griegos, razón por la cual cuenta con una sola grada de hormigón frente a la línea de meta, y se sirve de taludes o gradas naturales para rodear el resto de la pista de atletismo.

Las peculiaridades de La Peineta, invitan, por lo tanto, a la reflexión en torno a las relaciones entre los eventos deportivos y el público asistente, elemento indispensable en la celebración de los mismos si a las sociedades de mercado pletórico nos referimos.

Por lo que respecta a las carreras, es evidente que, al margen de la importancia de la salida y de ciertos momentos de su celebración, su instante cumbre es la línea de meta, razón por la cual, en ella se ubican todo tipo de artefactos que no sólo dilucidan en caso de duda quién es el vencedor, sino que sirven para medir las marcas realizadas por los participantes. La carrera, prueba que se desprende de conductas etológicas a menudo insertas en la caza o el juego, resultaría de la institucionalización de las mismas, constituyendo una ceremonia de arranque, recorrido y cierre precisos.

Será la presencia del público antes aludido, un público que se asienta ya en ciudades, la que dé origen a los primeros estadios, instalaciones que toman este nombre por metonimia, pues el estadio, en efecto, era una antigua unidad de medida griega. Con el fin de que los espectadores puedan contemplar las carreras en su totalidad, las gradas y la misma pista, se irían cerrando, hasta formar un anillo. Será precisamente la longitud de la pista, ajustada al Sistema Métrico Decimal, la que irá definiendo las distancias de cada prueba, quedando fuera del estadio tan sólo una carrera, el maratón, que aún conserva algo de su primitivo carácter al disputarse por lejos de las gradas, conectando dos puntos diferentes como haría el soldado Fidípides para anunciar en Atenas la victoria de sus conciudadanos.

Pero si todo esto ocurre en el atletismo, el fútbol es diferente, por cuanto éste, precisa de no de una, sino de dos metas, las porterías, circunstancia a la que hemos de añadir el hecho de que las jugadas decisivas o simplemente vistosas, se pueden dar en cualquier punto del rectángulo de juego. La linealidad de las carreras se pierde en el fútbol, por más que metafóricamente se acepte que un equipo haga un juego «vertical», expresión que acaso proceda del uso de pizarras donde los entrenadores, con profusión de líneas y flechas, plantean sus tácticas.

Son los particulares atributos del fútbol, su propia esencia, los que obligan a la reforma de una Peineta destinada fundamentalmente a ser el estadio local del equipo colchonero, sin perjuicio de que el campo de juego se encuentre circundado por una pista de atletismo. Algo, sin embargo, operará en contra del equipo rojiblanco, la lejanía de los espectadores con respecto al césped, tan valorada por los futbolistas, menoscabará el «miedo escénico» que los equipos visitantes sienten en terreno ajeno. Es esta metáfora, que ha hecho fortuna desde que el jugador argentino Jorge Valdano la enunciara, aludiendo precisamente al papel jugado por la hinchada madridista en las célebres remontadas europeas, la última conexión entre el fútbol que se verá en la Peineta rojiblanca y el teatro clásico, tan presente en los arquitectos sevillanos durante la concepción de este estadio doblemente atlético.

Iván Vélez




El equipo andaluz más laureado

Dos etapas de auténtico éxito han marcado la historia centenaria del Sevilla FC desde su fundación en 1905: la que actualmente está viviendo (desde 2006) y la más desconocida por muchos de los aficionados al fútbol en nuestro país: la que va desde 1916 a 1945, etapa en la que nos centraremos en exclusiva.

No pretendemos, en este caso, entrar en los detalles de todos los pormenores acaecidos en el equipo sevillista en dicho primer periodo de éxitos, sino dar algunos detalles y cifras que reflejan con claridad que el Sevilla F.C. es sin ningún género de dudas el mejor equipo andaluz de todos los tiempos.

Pero entremos en materia. A principios del siglo XX, en Andalucía el dominio del pujante panorama futbolístico correspondía al Recreativo de Huelva, el cual hasta 1.915, fue el encargado de organizar en su campo del Velódromo, para Andalucía y Extremadura, los torneos de football de Andalucía en los que confluían algunos equipos tales como el Sevilla Balompié, el Sevilla Football Club, el Betis F.C y otros extremeños.

A partir de 1915 la situación del fútbol andaluz va a dar un giro importante con la creación de la Federación Regional Sur, que a partir de entonces será la encargada de gestionar y administrar los designios de los equipos andaluces y de organizar el Campeonato Oficial de Andalucía. El fútbol en Sevilla había progresado notablemente y los equipos de la capital hispalense empezaban a tomar la delantera al resto de sus colegas andaluces; el Recreativo de Huelva empezaba una etapa de declive futbolístico de la que ya nunca se repondría del todo, excepto por la consecución del campeonato Andaluz de la temporada 1917-18, y el resto de los equipos andaluces aparecían y desaparecían del panorama futbolístico debido mayormente a la falta de recursos y apoyos económicos, entre otras razones.

Aún así, el primer campeonato Oficial de Andalucía, no terminó, contra todo pronóstico, en las vitrinas del Sevilla F.C. Ese honor le correspondió al Español de Cádiz, el cual en la final disputada en el sevillano Campo del Mercantil venció al equipo sevillista por 1 a 2, llevándose la copa para Cádiz. He aquí la foto del campeón.

espanol-de-cadiz-1917

Pero aquello al Sevilla F.C. debió de servirle de acicate porque a partir de entonces se erigió como el dominante absoluto de los campeonatos andaluces en la mayoría de las ediciones en que éstos fueron organizados por la Regional Sur.

Así en la temporada 16-17 se impone en la final al Recreativo de Huelva por 4 a 0; si bien estos últimos en la temporada 17-18 y tras un año muy accidentado en la Federación Regional Sur, acaban por recuperar el cetro del fútbol andaluz. Aquí tienen la fotografía de ese Sevilla campeón.

sevilla-1916-17

En la temporada 18-19, mediante sistema de liguilla, El Decano, el Recre,  consigue el campeonato andaluz. El viejo Recreativo de Huelva, a partir de entonces no volvería a conseguir ningún trofeo oficial.

recre-1918

En la 19-20 la liguilla termina con el Sevilla FC como campeón con 10 puntos, por delante del Betis con 8. Sin embargo uno de los partidos del Sevilla F.C. es anulado por la Federación Regional Sur, con lo que a igualdad de puntos tuvo que disputarse un encuentro de desempate entre ambos equipos. Dicho partido finalizó con la victoria sevillista por 3 a 2, volviendo así a ser campeón de Andalucía.

A partir de esa temporada el Sevilla F.C revalidaría constantemente su título de campeón de Andalucía hasta la temporada 26-27. En la mayoría de esas temporadas, jugadas al modo de liguilla, el Sevilla tendría como gran rival al Real Betis Balompié, que quedaría, excepto en la temporada 21-22, como subcampeón. En la antes mencionada 21-22 el subcampeón sería el Español de Cádiz.

sevilla-anos-20

Sin embargo en la temporada 26-27 el Betis llegó a igualar la puntuación al final de la liguilla, teniéndose que disputar un encuentro de desempate entre los dos equipos sevillanos en tierras cordobesas, en el cual vencieron los sevillistas por 3-0.

En la temporada siguiente, , el Sevilla F.C y el Real Betis vuelven a terminar empatando a puntos al finalizar la liguilla por lo que se hace necesario dilucidar al campeón de dicha temporada en un partido de desempate que vuelve a disputarse en Córdoba. En este caso lo que cambia es el resultado final: 3-1 a favor de los béticos, lo que hace que esta temporada sea la única en la que el Betis se alza con el título de campeón de Andalucía; siendo el único titulo de estas características que posee.

El Sevilla F.C recuperará no obstante al año siguiente el título de campeón, en la temporada 28-29, título que repetiría en la 29-30, 30-31 y 31-32.

Llegados a la temporada 32-33 la Federación Regional Sur y la  Centro unieron sus fuerzas para organizar el campeonato «centro-sur», campeonato que también se disputó en la temporada 33-34 y que en ambos casos fue ganado por el Madrid FC.

En la 35-36 la Regional Sur cambió de aires y se asoció a la Regional del levante Español. En este caso el título de campeón correspondió al Levante CF.

La temporada 36-37 y 37-38 no se disputó ningún campeonato en la Regional Sur por motivo de la Guerra Civil Española, si bien el fútbol retorna con nuevos brios en la temporada 38-39 y 39-40, años en los que el Sevilla F.C vuelve a revalidar su título de campeón de Andalucía.

Los títulos nacionales:

Pero el Sevilla F.C también tendría éxito en el ámbito nacional, lo cual demuestra el potencial del equipo andaluz durante esta etapa. En la temporada 45-46 se convirtió en campeón de Liga, y en los años 1935, 1939 y 1948 fue campeón del Campeonato de España.

Cabe destacar, aunque fuera considerado como un título menor, que el Sevilla F.C. fue subcampeón de la Liga española en las temporadas 39-40, 42-43, 50-51 y 56-57, lo cual sin duda pone de manifiesto que esta primera etapa fue muy fructífera en lo que a títulos se refiere para el equipo Sevillano.

 




Sagas internacionales: padres e hijos

Marquitos y Marcos

 Marquitos, uno de los grandes nombres de la historia madridista, con cinco Copas de Europa a sus espaldas, fue padre de un hijo futbolista; de un extremo con calidad, remate y rapidez. Pero de un hijo que jugó en los dos principales rivales del amado equipo de su padre: el Atlético de Madrid y el Barcelona. Aunque la historia tiene interesantes tintes edípicos, la realidad dista de ser una tragedia, y aunque naturalmente la ilusión del padre era que su hijo jugara vestido de blanco, la familia está bien avenida.

Marcos Alonso Imaz, Marquitos, nació en Santander el 16 de abril de 1932. Defensa derecho contundente, de físico poderoso, con pundonor excepcional y técnicamente tosco, tampoco hacía ascos a la posición de central. Formado deportivamente en el Rayo Cantabria, pasó al Real Santander en 1951, y tres años más tarde al Real Madrid. Con el equipo blanco obtuvo su aplastante palmarés: 5 Ligas, 5 Copas de Europa, 1 Copa de España, 1 Copa Latina y 1 Copa Intercontinental. Jugó con los blancos un total de 228 partidos oficiales, 159 de ellos de Liga. En 1962, tras ocho años de madridista, se marchó al Hércules, del que pasó al Murcia y posteriormente al Calvo Sotelo, en el que se retiró en 1966.

Aunque fue convocado en cinco ocasiones, Marquitos sólo vistió la camiseta de la selección absoluta en dos: 17-3-1955 ante Francia (1-2) y 26-10-1960 en Inglaterra (4-2). Esas dos derrotas se compensaron por los dos partidos con la selección B, en que se venció a Francia por 3-1 y a Egipto por 5-1, ambos en noviembre de 1955.

Su hijo Marlos Alonso Peña (Santander, 10-10-1959) también comenzó jugando en el Racing. Pero de ahí el saltó fue al Atlético de Madrid, en 1979. Y para mayor disgusto de su padre, tras tres temporadas, de colchonero pasó a culé. Vestido de azulgrana ganó una Liga, una Copa, una Supercopa y dos Copas de la Liga. La Copa, en 1983, la ganó además marcando un gol de cabeza en la final, precisamente ante el Real Madrid. Una vez retirado, ha ocupado los banquillos del Rayo Vallecano, Racing de Santander, Sevilla, Atlético de Madrid, Zaragoza, Valladolid y Málaga.

Internacional en las categorías inferiores en un total de 24 ocasiones, con la absoluta jugó 22 más. Convocado para jugar la Eurocopa de Francia en 1984, no llegó a jugar ningún partido.

Perico y Xabi Alonso

Miguel Ángel Alonso Oyarbide, nació en Tolosa el 1 de febrero de 1953. Tras haber jugado en el equipo de su ciudad fichó por el Sanse en 1975, y de ahí pasó dos años después a la Real Sociedad. Tras cinco temporadas en el equipo easonense fichó en 1982 por el Barcelona. Fue a partir de ese momento cuando tomó relevancia el apodo de Perico, ya que coincidieron con él otros dos Alonso: Pichi y Marcos. Como de alguna manera había que distinguirlos, alguien resucitó el apodo que ocasionalmente lo había acompañado en San Sebastián, heredado de su hermano Pedro en el colegio tolosano de los Escolapios. Tras tres años de barcelonista colgó las botas en el Sabadell, en el que jugó hasta 1988. Centrocampista todo terreno, sacrificado y peleón, no muy sobrado de técnica pero imprescindible por su despliegue físico. Ganó dos Ligas consecutivas con la Real Sociedad (1980-81 y 1981-82), y una más con Barcelona (1984-85). Ganó también con el Barcelona una Copa, una Supercopa y una Copa de la Liga. Actualmente dos hijos suyos juegan en la elite del fútbol español: Mikel en la Real Sociedad y Xabi ni más ni menos que en el Liverpool.

Internacional B en 2 ocasiones, defendió la camiseta de la selección absoluta en 20 partidos, con un gol marcado. Debutó el 24 de septiembre de 1980 en un amistoso ante Hungría (2-2). Cinco de esos encuentros los disputó en el Mundial de España.

Xabier Alonso Olano nació en Tolosa el 25 de noviembre de 1981. Tras pasar por el Hernani, el Aurrerá de Vitoria y el Éibar, fichó por la Real Sociedad en 1998. Jugó su primer partido con el primer equipo el 1 de diciembre de 1999 en la Copa frente al Logroñés, aunque no debutó en la Liga hasta la temporada 2000-01, tras un nuevo paso por el Éibar. Y ahí dio comienzo definitivo su extraordinaria carrera, culminada en su etapa realista en 2002-03 cuando la Real Sociedad quedó segunda en la Liga, a sólo dos puntos del Madrid. De la mano de Rafa Benítez fichó en 2004 por el Liverpool, y en esa misma temporada se alzó con el trofeo más preciado: la Liga de Campeones. Medio centro al estilo tradicional, tiene gran visión del juego, mucha técnica y capacidad de liderazgo. Con seguridad es uno de los mejores futbolistas españoles de la actualidad.

Tras diez partidos con las selecciones inferiores, debutó con la absoluta de la mano de Iñaki Sáez, el 30 de abril de 2003 ante Ecuador. Desde entonces, además de haber participado en la Eurocopa de 2004 y en el reciente Mundial de Alemania, ha sido pieza imprescindible de nuestra selección en estos últimos cuatro años. Hasta la fecha ha jugado 35 partidos con la absoluta, y ha anotado un tanto.

Gaztelu y Aranzábal

Aunque sólo el hijo ha dado a conocer el apellido familiar, ambos son con seguridad una de las sagas más realistas de la historia. El sobrenombre del padre no es sino el nombre común en vasco ‘castillo’, nombre propio en este caso del caserío de un familiar en el que solía estar a menudo cuando era niño y por cuyo nombre comenzó a ser conocido en Vergara (Guipúzcoa), donde nació el 23 de agosto de 1946. A los veinte años fichó por el Sanse, y sólo un año después comenzó a jugar con la Real Sociedad. Su hijo, nacido también en Vergara el 15 de marzo de 1973, debutó con el primer equipo donostiarra el 21-2-1993, a punto de cumplir los veinte. Y a partir de ahí, tanto uno como otro se convirtieron en jugadores de gran popularidad en la Real, muy estimados por la afición. Gaztelu estuvo ¡15 temporadas! y su hijo «sólo» 12. Justo antes de su retirada el primero recibió el mejor premio que puede recibir un futbolista, un título, y en concreto la primera Liga de la Real Sociedad (1980-81). Agustín Aranzábal dejó el equipo en 2004 y fichó por el Zaragoza, equipo en cuya disciplina ya lleva tres temporadas.

Al comparar la trayectoria internacional de ambos el hijo sobresale claramente. Gaztelu vistió la camiseta de España en cinco ocasiones, aunque sólo dos con la selección absoluta. Su hijo por el contrario a las 13 apariciones con las selecciones menores suma las 28 con la absoluta, incluyendo el Mundial de 2002. Ni uno ni otro se estrenaron como goleadores.

Herrerita y Chus Herrera

Nacido en Gijón el 5 de julio de 1914, Eduardo Herrera Bueno es considerado unánimemente como uno de los mejores interiores de la historia del fútbol español. Aunque algunos defienden incluso que se trata del mejor jugador asturiano de todos los tiempos, lo que desde luego no resulta exagerado es afirmar que se trata de uno de los ciudadanos asturianos más populares de todo el siglo XX. Hasta el punto de que la ciudad de Oviedo lo reconoció dando su nombre a una calle en 1984 junto al antiguo Carlos Tartiere. Interior elegante, de excelente regate y buen olfato ante el gol, ingresó en el Oviedo en 1933, con 30.000 pesetas de ficha, la segunda más alta de España tras la de Ricardo Zamora. Componente de la ovetense Delantera Eléctrica, jugó en el equipo carbayón entre 1933 y 1950, excluyendo los años de Guerra y la temporada 1939-40 en que lo hizo en el Barcelona al no poder participar el Oviedo en la primera liga de posguerra. En Primera jugó 236 partidos y marcó la magnífica suma de 125 goles.

Hermano de otro excelente futbolista, conocido como Herrera el Sabio, y cuñado de Chus Alonso, fue padre de otro notable jugador, Chus Herrera. Nacido el 10 de mayo de 1938 en Cabueñes (Gijón) apareció por primera vez con el Oviedo a los 18 años, en Segunda división. Y tras sólo dos años mostrando su excelente dominio del balón fichó por el Madrid, en el que igualmente pudo destacar gracias a su calidad. Pero en 1962 cuando sólo contaba 24 años llegó la tragedia: se le detectó un cáncer en estado avanzado y nada se pudo hacer por salvar su vida; murió el 21 de octubre.

Herrerita fue internacional absoluto en seis ocasiones entre 1934 y 1947 y marcó dos goles. Su debut en 1934 y su último partido en 1947 demuestran su excelente nivel de juego en esos catorce años. La trágica muerte de su hijo cortó con toda probabilidad una amplia carrera internacional comenzada el 13-3-1960 ante Italia y nunca más repetida.

Miguel y José Manuel Reina

Los Reina son la única saga internacional de guardametas. Miguel Reina Santos nació en Córdoba el 21 de enero de 1946 y tras sus dos primeras temporadas en Primera con el equipo de su ciudad fue fichado por el Barcelona. Portero espectacular, muy valiente en las salidas y seguro bajo los palos, al principio no fue bien acogido por el público barcelonés, decantado por Sadurní. El entrenador Buckingham resolvió salomónicamente el caso, alineando en casa a Sadurní y al cordobés en las salidas. Tras siete temporadas de azulgrana y haber ganado dos Copas de España, Reina fue traspasado al Atlético de Madrid en el que estuvo otras tantas temporadas y consiguió un subcampeonato de Europa y la Copa Intercontinental, ésta con Luis Aragonés en el banquillo.

Su hijo José Manuel nació en Madrid el 31 de agosto de 1982. Forjado como futbolista y sobresaliente promesa en la cantera del Barcelona, subió al primer equipo en el año 2000. Después de dos temporadas en las que no tuvo suficientes oportunidades fichó por el Villarreal, donde sí pudo demostrar sobradamente sus excelentes condiciones, sus agudos reflejos y su casi felina agilidad. Tan fue así que hace dos temporadas Rafa Benítez lo llamó para el que en esos momentos era el vigente campeón de Europa. Titular indiscutible entre los tres palos de la portería del Liverpool, Reina tendrá el próximo 23 de mayo la opción de conseguir ni más ni menos que la Copa de Europa.

Miguel Reina jugó con España un total de 20 partidos, 5 de ellos con la Selección Absoluta. Portero suplente en el Mundial de Inglaterra 1966, debutó finalmente el 15-10-1969, en un rotundo 6-0 ante Finlandia. Con 24 años José Manuel ya ha igualado los 5 partidos de internacional absoluto de su padre, además de haberlo superado ampliamente en el cómputo global, ya que ha jugado 38 partidos con las selecciones menores.

Eusebio y Roberto Ríos

Nacido en Portugalete (Vizcaya) el 30 de marzo de 1935, jugó en el Arenas de Guecho y en el Indauchu antes de ser llamado a África para cumplir el servicio militar. Por este motivo el club bilbaíno lo traspasó al Betis, ya que este club tenía posibilidad de arreglar su traslado a Sevilla. Defensa central de gran corpulencia y seguridad, jugó diez temporadas con el equipo verdiblanco, en el que se retiró al terminar la temporada 1967-68. Tras foguearse como entrenador auxiliar en el Betis, dirigió, entre otros, al Jaén, Baracaldo, Recreativo de Huelva, Valladolid, Murcia, Rayo Vallecano, etc, y ocupó la secretaría técnica del Betis y del Athletic. Vistió la camiseta de la selección absoluta en una ocasión, contra Portugal, en Oporto, el 15 de noviembre de 1964, siendo seleccionador José Villalonga.

Su hijo Roberto nació en Bilbao, el 8 de octubre de 1971. Formado en las categorías inferiores del Betis, debutó en el primer equipo en 1992. Y en el equipo sevillano permaneció a lo largo de cinco temporadas, tres de ellas en Primera. Central muy fuerte, capaz también de jugar en el centro del campo, fue fichado en 1997 por el Athletic Club de Bilbao, en uno de los traspasos más sonados de ese verano. En San Mamés tuvo una enorme presión desde el principio, lo que sumado a la reiteración de sus lesiones lastró su carrera, cercenada definitivamente por el cuerpo técnico bilbaíno. Después de varios meses inactivo, abandonó el fútbol en enero de 2003, tras rechazar una oferta que desde Inglaterra le cursó el B. W. Albion. Internacional absoluto en once ocasiones de la mano de Javier Clemente, fue habitual en los partidos de clasificación para el Mundial de Francia 1998, para cuya fase final no fue convocado.

Sanchis y Sanchís

No, no se trata de un error, los acentos están bien puestos. Y es que el padre fue conocido como Sanchis, mientras que el hijo como Sanchís. Pero, ¿cuál es el apellido de verdad?

La respuesta en principio no es difícil: Sanchis, con acento llano, es la forma valenciana equivalente a la castellana Sánchez (y no Sanchez), «hijo de Sancho». Así pues la forma «correcta» es la del padre. Sin embargo el hijo, lejano de tierras valencianas y de otros apellidos como Peris (Pérez) o Gomis (Gómez), tendió a acentuar agudo su apellido. Y aunque la acentuación Sanchís provenga de un error lingüístico, indudablemente éste fue el nombre deportivo del hijo y con él debe figurar en los anales.

Manuel Sanchis Martínez nació en Alberique (Valencia) el 26 de marzo de 1938. Tras formarse en el equipo de su pueblo, fichó con 17 años ¡por el Barcelona! Aunque este dato no es muy conocido, lo cierto es que el club azulgrana lo cedió de inmediato al Condal, en el que estuvo seis temporadas. Y de ahí, gracias a Ramallets, por entonces entrenador del Valladolid, dio el salto en 1961 al equipo pucelano. Así pues, no llegó a jugar ni un solo amistoso con la camiseta del Barcelona. Tras tres años de blanquivioleta, dos de ellos en Primera, pasó en el verano de 1964 al Madrid. Y ahí comenzó la gloria para Sanchis. Siete temporadas de madridista le dieron cuatro Ligas, una Copa y una Copa de Europa, la del conocido como Madrid ye-ye. Jugó 143 partidos de Liga y un total de 213 oficiales con el equipo blanco, en los que tan sólo anotó un gol.

Convocado por primera vez por la selección el 9-1-1963 para un amistoso contra Francia (0-0), Sanchis no debutó hasta casi tres años después, el 8-12-1965 contra Inglaterra (0-2). En total fue internacional en 11 ocasiones, incluyendo los tres partidos que España jugó en el Mundial de Inglaterra 1966.

Su primogénito casi nació en el Madrid. Nacido en la capital el 23 de mayo de 1965, comenzó a jugar en su equipo juvenil en 1979. Y tan sólo con 18 años, el 4 de diciembre de 1983 debutó con el primer equipo en Murcia, e incluso se permitió marcar el gol del triunfo. A partir de ahí, comenzó la trayectoria más larga que jamás un jugador haya desarrollado en el equipo merengue: 18 temporadas, con 523 partidos de Liga y un total de 708 partidos oficiales. Y su palmarés, apabullante: 8 Ligas, 2 Copas del Rey, 2 Copas de Europa, 2 Copas de la UEFA, 1 Copa Intercontinental, 5 Supercopas de España y 1 Copa de la Liga.

Con la Selección absoluta debutó el 12 de noviembre de 1986, contra Rumanía (1-0). Para entonces ya había jugado 22 partidos con las selecciones menores, y aunque le quedaban por jugar otros dos con la sub 23, comenzó de manera ininterrumpida su trayectoria de internacional absoluto. Jugó 48 partidos en la máxima categoría, incluyendo los tres de la Eurocopa de 1988, y los cuatro de Italia 1990.




Real Club Deportivo Español, Pehuajó y otras informaciones

El club catalán realizó una gira por América Latina en 1926. Su primer destino fue Argentina. De los partidos jugados aquí -2 triunfos, 3 empates y 2 derrotas- el  menos conocido es el  que realizó en Pehuajó. 

 Esta localidad está situada a 365 kilómetros al oeste de Buenos Aires; tenía entonces 10.000 habitantes, un tercio de su población actual. Su nombre deriva de un vocablo indígena que significa: «terreno pantanoso».

 Los visitantes arribaron allí en el tren del 21 de julio, por la tarde. José Esteban Garré, hacendado local, fue el anfitrión en una de sus estancias. Sería el árbitro del cotejo.

 Este se jugó al día siguiente, paralizando a Pehuajó y su región. Los tres clubes locales -Estudiantes Unidos, C. Atlético K.D.T y Sportivo Argentino- aunaron sus fuerzas para enfrentar a los profesionales españoles, capitaneados por  Zamora.

 El campo del Sportivo albergó a 4.000 espectadores… sin contar árboles y techos vecinos !!

 Español:

Ricardo Zamora; Juan Urquizu, Félix Quesada; Ramón Trabal, Desiderio Esparza, Patricio Caicedo; Martín Vantolrá, Rafael Oramas, Teodoro Mauri, José Padrón, Mariano Yurrita.

Pehuajó:

Pedro Di Como; Francisco Curti, Alberto Iturrieta; Pedro Ricci, Pedro García, Eliseo Pérez; Francisco Torres, Jesús Diaz, Pedro Moleres, Tomás Irrazábal, Alejandro Santa Cruz.

 El juego fue muy disputado ; no se abrió el marcador en la primera parte. A los 15 minutos del complemento Diaz venció a Zamora. Este se abalanzó sobre el árbitro Garré reclamándole off side. Además le «informó» que de no anular el gol retiraría al equipo. El árbitro-anfitrión,  pensando que se «arruinaba la fiesta», invalidó el tanto.

El único gol se produjo a los 35 minutos, su autor fue Padrón o Quesada; las fuentes no coinciden.

 Concluyó así una inolvidable jornada, con una recordada actuación de los locales, no obstante su derrota La Vanguardia, de Barcelona, del 9 de setiembre, informó:

 «Además el Español jugó un partido en Pehuajó, que ganó por uno a cero, y aunque  este match no tiene la importancia de los demás (…).

 El desarrollo del juego no coincidió con dicho comentario. Fue un partido en serio. 

Otras informaciones

 Jesús Diaz, el del gol anulado, era español de nacimiento y pehuajense por adopción. En 1929 conquistaría en Gimnasia y Esgrima La Plata el único título de este club. Fundado el 3 de junio de 1887 es la entidad federada más antigua del continente…

 10 de febrero. Llegada del Plus Ultra. Una multitud enfervorizada -mi padre y mi abuelo presentes- se dio cita en la Costanera Sur para agasajar a los expedicionarios.

Esta travesía -capitaneada por Ramón Franco- fue el gran suceso de 1926 y marcó uno de los puntos más altos de las relaciones hispano-argentinas…   

 04 de julio. En la cancha de Boca, el Español empató con un Combinado local: 1 a 1. Ese mismo día, en el vecino barrio de Barracas – calle Universidad, hoy Salmón Feijoó n° 770- nació Alfredo Di Stéfano… 

 16 de julio. Se fundó El Club Deportivo Español. (…)Fomentará la práctica del sport entre los españoles residentes (…), anunció la revista El Gráfico. Club desaparecido, tenía su campo deportivo en Manuela Pedraza y Crámer, frente al C.A. Platense, de la Primera División.  Fue su primer  presidente Antonio Maura y Gamazo (1885-1964),

madrileño, de gran influencia en los círculos locales… Otros clubes con «algo de España», que le precedieron en el fútbol porteño fueron: «Hispano Argentino», «Barcelona y Río de la Plata», «La Protectora Balear» y «Catalonia»; sólo el primero jugó en el círculo superior…

 04 de setiembre. Lima, Perú. Ultimo enfrentamiento albiazul con un club argentino. Su rival fue el aún vigente Club Progresista, de Avellaneda; empataron en un gol….

 El «Monumento de los Españoles»,  magnífico obsequio a nuestro país, está casi concluído. Se inaugurará en 1927, en el cruce de las avenidas del Libertador y  Sarmiento (Palermo). A escasa distancia de allí, actual Planetario, se habían efectuado  (1867), los primeros ensayos futbolísticos en América Latina…

 Jorge H. Gallego

Socio del C.I.H.F.

B. Aires-Argentina

 




Rossend Calvet: el superfuncionario del Barça (Barcelona, 1896-1986)

No suele ser muy habitual, cuando hablamos sobre un club de fútbol, el glosar la personalidad de alguien que no sea jugador, técnico o dirigente, pero constituye un acto de elemental justicia el hacer una excepción con Rossend Calvet i Mata – un nombre tal vez no muy conocido por las más jóvenes generaciones de culés – , a causa de  lo mucho que este hombre hizo por el Fútbol Club Barcelona, jugándose literalmente el tipo por defenderlo en un contexto muy peligroso, y trabajando siempre desde la sombra para asegurar su supervivencia. Calvet fue un funcionario providencial en la coyuntura más azarosa que vivió el Barça, la de la Guerra Civil Española, y sus desvelos jugaron un papel trascendental para el futuro de la entidad, razón por la cual  todos los barcelonistas le deberían estar eternamente agradecidos.

          Calvet vino al mundo en Barcelona, en 1896, tan sólo tres años antes de la fundación del club al que consagraría su vida. Destacado atleta en las disciplinas de Fondo y Cross ( se proclamó varias veces Campeón de España,  ganando en 1920 la primera edición de una prueba que se convertiría en clásica, la «Jean Bouin»  ), así como uno de los pioneros del periodismo deportivo español, desde 1917 va a trabajar en las oficinas del Barça, del que llegaría a ser Secretario Técnico y Secretario General. Y es ahí donde la figura de Calvet comienza a ser providencial. En Julio de 1936 estalla la Guerra Civil, y las actividades del club van a quedar seriamente tocadas, puesto que se interrumpen bruscamente, o mejor dicho no se reanudan, las competiciones de ámbito nacional, y una mayoría de socios, envueltos en la vorágine bélica, dejan de abonar sus cuotas. Ante tan graves problemas, y en la primavera de 1937, justo cuando una pequeña guerra civil  en el seno del bando republicano brota en las calles de Barcelona, haciendo de la Ciudad Condal un lugar aun si cabe más inhóspito, el club va a aceptar una oferta para realizar una gira por México ( que después se prolongaría también a los Estados Unidos )

          Un antiguo jugador de béisbol barcelonista radicado en el país azteca, un empresario llamado Manuel Mas Soriano, se pone en contacto con el guardameta azulgrana Iborra, y le hace llegar un interesante ofrecimiento ( viaje y estancia pagados y una importante cantidad en metálico ). El club se encuentra entonces regido provisionalmente  por un Comité de Empleados, pues su directiva ha sido víctima de las terribles y luctuosas circunstancias por las que atraviesa el país, con la muerte del presidente Josep Sunyol en el frente de Guadarrama, y el desplazamiento de los tradicionales dirigentes barcelonistas, pertenecientes a las clases «poseedoras», debido al momento revolucionario. La expedición, compuesta por 20 personas, va a partir de Barcelona por vía marítima en mayo de 1937. Rossend Calvet irá al frente de ella, en calidad de delegado, junto con el entrenador, el irlandés Patrick O. Connell, el cuidador y encargado de material Modesto Amorós, el masajista Ángel Mur Navarro – al igual que el propio Calvet procedente de la sección de Atletismo del club – y los futbolistas José Iborra, Joan Babot, Ramón Zabalo, Josep Argemí, Fernando García, Domènec Balmanya, Josep Escolà, Martí Ventolrá, Miquel Gual, Félix Los Heros «Tache», Juli Munlloch, Esteve Pedrol, Joaquín Urquiaga, Juan Rafa, Josep Pagés y Josep Bardina.

          Los detalles del viaje y la gira darían material suficiente para escribir no una sino varias novelas. Aquí nos limitaremos a reseñar que la excursión se prolongó por espacio de cinco meses, y que en el aspecto deportivo se saldó con un balance de 14 partidos disputados, con diez victorias y cuatro derrotas. Varios jugadores aprovecharon la oportunidad  para no retornar a España, algunos quedándose en México y otros pasando a Francia una vez de vuelta al Viejo Continente. El detalle romántico fue la historia de amor surgida entre el extremo derecho internacional barcelonista Martí Ventolrá y una sobrina del presidente mexicano Lázaro Cárdenas, que terminó felizmente en boda  ( tres décadas más tarde, concretamente en 1969,  un hijo del matrimonio, José, llegaría a jugar contra el combinado nacional español,  formando parte de la selección azteca ). En el aspecto económico, la gira arrojó un beneficio neto  de 12.900 dólares USA, cantidad que fue previsoramente ingresada por Calvet en un banco de París, y que una vez finalizada la contienda le vendrían muy bien al Barça para afrontar su laboriosa reconstrucción.

          De regreso a la zona republicana, aun habría de prestar Rossend Calvet otros dos señalados servicios a la entidad barcelonista. El primero de ellos,  cuando las bombas de la aviación franquista destruyeron el local social del Barça, entonces emplazado en el primer piso de la casa número 333 de la calle Consell de Cent. en la noche del 16 de marzo de 1938. El conserje Josep Cubells, otros empleados y el propio Calvet, pusieron manos a la obra para rescatar de entre los escombros del edificio trofeos, banderines, fotografías y documentos de un incalculable valor, salvando así, con riesgo de sus vidas, buena parte de la historia del Barça. Y algunos meses después, en Enero de 1939, cuando las tropas nacionales entraron en Barcelona, una vez hundida la resistencia republicana, Rossend Calvet saldría también gallarda y valerosamente en defensa de los intereses del club de sus amores cuando los militares triunfantes pretendían ocupar el campo de Les Corts para instalar en él un parque móvil. La vehemente elocuencia de Calvet convenció al oficial al mando de la valiosa y casi sagrada naturaleza de aquel recinto deportivo, y de ese modo pudieron salvaguardarse tanto el terreno de juego como las gradas, y en el mes de Junio todo estuvo listo para que volvieran  a abrirse las puertas del coliseo barcelonista. En los primeros meses de la Guerra ya había hecho algo similar, oponiéndose a su incautación por la CNT, como cabeza visible del Comité de Empleados arriba mencionado, que había venido a llenar el vacío de poder que atravesaba la entidad.

          Calvet sería durante largos años asesor jurídico del Barça, responsabilizándose de numerosos escritos y recursos dirigidos a las autoridades deportivas españolas, siempre con la mira puesta en defender a capa y espada los intereses del club. Tan integrado estaba en él, que contraería matrimonio con la hija de Manuel Torres, cariñosamente conocido como «L´Avi Torres», el Portero Mayor del campo de Les Corts, toda una institución para la gent blaugrana, y a quien se rindió un muy merecido homenaje en Septiembre de 1954, con motivo de un partido contra el Stuttgart alemán, en el cual se inauguró la iluminación nocturna del estadio. Allí, en el propio campo, nacería su hijo Rossend Calvet i Torres, que también llegaría a ostentar un cargo de gran responsabilidad en el club, al frente de sus secciones deportivas. Jubilado desde mediados de los 60, y distinguido como Socio de Mérito ( un honor al alcance de muy pocos barcelonistas ), falleció cuando estaba a punto de cumplir los 90 años, en 1986.

  

 




Clasificación de jugadores.

Refiriéndome al documento que se publicó en esta Revista Digital de Cuadernos de Fútbol en su número 2, sobre la Baremación de Jugadores, cito a los jugadores, equipos y lugares más destacados en la Competición del Campeonato Nacional de Liga en 1ª División desde la temporada 1928-1929 y en 2ª División desde la temporada 68-69 que había un sólo Grupo, hasta la temporada 2008-2009 inclusive. Estas clasificaciones se han realizado sobre 12.120 jugadores en sus 10 mejores posiciones. Han sido jugadores muy importantes para sus equipos y que han sobresalido por sus excelentes capacidades futbolísticas.

Goleadores 1ª División.

Entre paréntesis figuran los Pichichis conseguidos.

1.- 252 Zarra (6)

2.- 234 Hugo Sánchez (5)

3.- 227 Di Stéfano (5)

4.- 226 César Rodríguez (1)

5.- 223 Raúl (2)

6.- 218 Quini (5)

7.- 210 Pahiño (2)

8.- 195 Mundo (2)

9.- 186 Santillana

10.- 182 Arza (1)

Goleadores 2ª División.

Entre paréntesis figuran los Pichichis conseguidos.

1.- 133 Nino (1)

2.- 108 Moisés García

3.- 103 Enrique Galán (1)

4.- 101 Salillas (1)

5.- 98 Illán (1)

6.- 95 Aquino (2)

7.- 89 Quique Martín

8.- 85 Manuel Álvarez

85 Manel Martínez (1)

10.- 82 Pichi Lucas (1)

Mel (1)

Goleadores penalti 1ª División

 

1.- 55 Hugo Sánchez

2.- 44 Penev

Koeman

4.- 34 Marañón

Dani Ruiz

6.- 31 Ander Garitano

Larrazabal

8.- 30 Quini

Tamudo

10.- 28 Míchel

David Villa

Goleadores penalti 2ª División1.- 27 Quique Martín

2.- 26 Luluaga

Fabiano

4.- 25 José Luis Vara

Aquino

6.- 23 Salillas

José Juan Luque

8.- 20 Moisés García

9.- 19 Piris

10.- 17 García Pitarch

Yordi

Goles en Propia puerta 1ª División

 

5.- Alfonso Aparicio, Diego Rodríguez, Loren Juarros, Fernando Cáceres,

Sergi Barjuan.

Goles en Propia puerta 2ª División

 

5.- Silvi, Pérez Durán.

4.- Pedro Robles, Espíldora, Francisco Hernández «Valle», Alaña.

 Mejores Jugadores Alineaciones

.- Son los jugadores que más jornadas han disputado de titulares en todas las temporadas de los Campeonatos Nacionales de Liga, según coeficiente de baremación descrito en Cuadernos de Fútbol nº 2, aparecen en su mayoría los porteros de más longeva vida futbolística y la inclusión de dos magníficos extremos izquierdos en las 8 primeras posiciones en 1ª División.

Mejores Jugadores Alineaciones 1ª División

 

1.- 297.598 Andoni Zubizarreta

2.- 263.585 Paco Buyo

3.- 262.800 Paco Gento

4.- 261.919 José Ángel Iribar

5.- 254.085 José Ramón Esnaola

6.- 249.000 Carmelo Cedrún

7.- 247.958 Agustín Gainza

8.- 244.060 Ignacio Eizaguirre

9.- 236.296 Francisco Fernández Rodríguez «Gallego»

10.- 234.883 Joaquín Alonso

1.- 118.622 Francisco Hernández Sánchez «Valle»

2.- 106.908 Jorge Castell

3.- 106.090 Óscar Artetxe

4.- 102.947 Clemente Iriarte

5.- 101.594 José Ignacio Garmendia

6.- 101.443 Quique Martín

7.- 101.321 Javier Bellido

8.- 95.368 Francisco López Gómez

9.- 95.295 Evilasio Sánchez «Vili»

10.- 94.660 Kike Burgos

1.- 302.111 Paco Buyo

2.- 297.598 Andoni Zubizarreta

3.- 277.769 José Ramón Esnaola

4.- 269.482 Roberto Fernández

5.- 262.800 Paco Gento

6.- 261.919 José Ángel Iribar

7.- 249.000 Carmelo Cedrún

8.- 247.958 Agustín Gainza

9.- 245.936 Joaquín Alonso

10.- 244.060 Ignacio Eizaguirre

Mejores Jugadores Alineaciones 2ª División

Mejores jugadores Alineaciones 1ª y 2ª Divisiones

Mejores Jugadores

.- Son los jugadores que más puntuación han obtenido sumando los coeficientes de las alineaciones de titulares y los goles anotados en todas las temporadas en los Campeonatos Nacionales de Liga de 1ª y 2ª Divisiones descritos. Aparecen en los puestos privilegiados los goleadores que constituyen «la salsa del fútbol».

1.- 491.288 Quini

2.- 450.353 César Rodríguez

3.- 448.642 Raúl

4.- 434.653 Zarra

5.- 418.400 Di Stéfano

6.- 415.987 Santillana

7.- 402.109 Arza

8.- 386.586 Gorostiza

9.- 386.001 Pahiño

10.- 384.400 Gento

Son los jugadores que han figurado en mayor número de equipos, han sido jugadores importantes en la 2ª División, destacan los hermanos García León entre ellos, aún en activo la temporada 2009-10 en otros equipos.

Jugadores en más equipos.-

10.- Moisés García, Arpón, José Juan Luque.

9.- Tito Blanco, Julio Iglesias, Fredi, Gerardo García, Ismael López.

Mejores jugadores por equipos.-

Los jugadores que más puntos han obtenido sumando los coeficientes de alineaciones y goles en un solo equipo en la competición de los Campeonatos Nacionales Liga de 1ª y 2ª Divisiones descritas. Jugadores del Real Madrid y Athletic Club acaparan las mayores puntuaciones.

1.- 448.326 Raúl (Real Madrid)

2.- 434.653 Zarra (Athletic Club)

3.- 402.109 Arza (Sevilla)

4.- 396.759 Quini (Sporting Gijón)

5.- 394.850 Santillana (Real Madrid)

6.- 379.200 Di Stéfano (Real Madrid)

7.- 378.338 César (Barcelona)

8.- 376.400 Gento (Real Madrid)

9.- 364.958 Gainza A. (Athletic Club)

10.- 353.976 Panizo (Athletic Club)

Familia de Jugadores más numerosaLa saga de los hermanos Glaría Jordán, jugadores de 1ª División.

Glaría I, José. Glaría II, Francisco. Glaría III, Jaime Javier. Glaría IV, Jesús.

Y el hijo de Glaría I, Jesús Glaría Yetano.

Jugadores con mayor número de temporadas de titulares.-

Son los jugadores que han sido titulares en los equipos por haber disputado mayor número de jornadas en cada temporada, incluido el portero. Se considera la Alineación Titular.

Jugadores con mayor número de temporadas titulares en 1ª División

 

1.- 17 Paco Gento

17 Andoni Zubizarreta

3.- 16 Agustín Gainza

16 José Ángel Iribar

16 José Martínez «Pirri»

16 Paco Buyo

16 Fernando Hierro

8.- 15 Epifanio Fernández «Epi»

15 Carmelo Cedrún

15 José María Orúe

15 José Ramón Esnaola

15 Loren Juarros

15 Sanchís Hontiyuelo

Jugadores con mayor número de temporadas titulares en 2ª División

 

1.- 11 Javier Bellido

11 Quique Martín

3.- 10 Francisco Hernández «Valle»

10 Jorge Castell

10 Óscar Artetxe

10 Julen Del Val

10 Antonio Roa

Jugadores con mayor número de temporadas titulares en 1ª y 2ª Divisiones

 

1.- 20 Roberto Fernández

2.- 19 Paco Buyo

3.- 17 Paco Gento

17 José Ramón Esnaola

17 Andoni Zubizarreta

6.- 16 Agustín Gainza

16 José Ángel Iribar

16 José Martínez «Pirri»

16 Rafael Gordillo

16 Fernando Hierro

Equipos con mejores puntuaciones.-

Constituyen los equipos que han conseguido las máximas puntuaciones teniendo en cuenta los coeficientes de alineaciones y goles anotados por sus jugadores.

1.- 20.278’20 Real Madrid C.F.

2.- 20.238’00 F.C. Barcelona

3.- 19.446’00 Athletic Club

4.- 18.563’15 Valencia C.F.

5.- 18.402’30 Club Atlético Madrid

6.- 18.242’40 R.C.D. Espanyol

7.- 17.050’90 Sevilla F.C.

8.- 15.490’25 Real Sociedad de F.

9.- 13.767’80 Real Zaragoza

10.- 13.187’20 R.C. Celta

Equipos con mayor número de jugadores que hayan sido titulares en alguna

Jornada o que hayan marcado algún gol no siendo titular en ninguna

Jornada del Campeonato Nacional de Liga en las Temporadas y Divisiones

aludidas

 

1.- 632 R.C.D. Espanyol

2.- 554 Club Atlético de Madrid

3.- 539 F.C. Barcelona

4.- 537 Real Murcia C.F.

5.- 520 Sevilla F.C.

6.- 505 Real Valladolid C.F.

7.- 504 Real Racing Club

8.- 502 Real Madrid C.F.

9.- 483 R.C. Deportivo Coruña

10.- 480 Hércules C.F.

Lugar de Nacimiento de 11.489 Jugadores.-

El total de jugadores de estas provincias y naciones están próximos a la mitad del cómputo total de jugadores y las cuatro primeras constituyen casi la cuarta parte de la totalidad.

1.- 757 Vizcaya 6.59%

2.- 714 Madrid 6.21%

3.- 708 Barcelona 6.16%

4.- 632 Argentina 5.50%

5.- 573 Guipúzcoa 4.99%

6.- 463 Asturias 4.03%

7.- 440 Sevilla 3.83%

8.- 417 Valencia 3.63%

9.- 314 Brasil 2.73%

10.- 276 Cádiz 2.40%

Porteros.-

Hay clasificados 1133 jugadores en la demarcación de porteros, las mejores posiciones son para los nacidos en las provincias vascas (1 de cada 8 jugadores es portero). Así queda la clasificación.

1.- 94 Vizcaya

2.- 73 Guipúzcoa

3.- 67 Barcelona

67 Madrid

5.- 47 Valencia

6.- 44 Sevilla

7.- 43 Asturias

8.- 40 Argentina

9.- 33 Navarra

10.- 28 Pontevedra

 




Una colección «divina»: una parada de Zamora

Si alguna figura del fútbol español tuvo una sombra alargada y que impregnó todos los estamentos en una época ya lejana, fue la de Ricardo Zamora, apodado «El Divino». Con una carrera como jugador que se inició en 1916 y que acabó 20 años después, una trayectoria en los banquillos como entrenador, culminada con el puesto de seleccionador nacional y hasta con un par de apariciones cinematográficas en su haber. La década de los años 20 y la primera mitad de los 30 fueron hegemónicas para Zamora. De ello dan fe sus traspasos millonarios del F. C. Barcelona al R. C. D. Español y de allí al Real Madrid, sus actuaciones fabulosas en los Juegos Olímpicos de Amberes, donde tras ganar 1-0 a Dinamarca en el primer partido, salió a hombros del estadio y se acuñó la frase «1-0 y Zamora de portero»; por no decir de su despeje característico con el codo y que recibió carta de naturaleza con su nombre: «la zamorana». Hechos, detalles y leyendas que forjaron el mito de un deportista de primera categoría y arrolladora personalidad, que junto a momentos inolvidables bajo los palos dejaba también suculentas anécdotas como la que cuenta que jugaba con un amigo tras la portería que le sostenía un habano para fumar cuando el partido no le exigía en demasía. La herencia futbolística de Zamora siguió en la persona de su hijo, también portero, como no, y que militó en Primera División en equipos como el Atlético de Madrid, C. D. Málaga, R. C. D. Español o Valencia C. F..

            Uno se da cuenta de la verdadera importancia de Zamora cuando volviendo la vista atrás y rastreando objetos, diarios y coleccionables de los años 20 y 30 comprueba la constante aparición del guardameta icono del fútbol nacional de los años 20. Muñecos, biografías, recortables, postales publicitarias o cromos. Una gran cantidad de colecciones de cromos de los años 20 tienen como primer cromo el de Zamora, incluso algunas que están dedicadas a equipos en los que nunca militó. De todas estas colecciones quiero llamar la atención sobre la titulada «Una parada de Zamora» y que por sus características es especialmente interesante.

 zamora1

zamora-2

zamora-3           

 La marca de chocolates Chocolates Amatller fue una de las pioneras en la difusión del fútbol en su ámbito comercial, sobre todo Cataluña, incluyendo en sus productos cromos que se iban coleccionando y formando diferentes series. Una de las más curiosas fue la colección de 54 cromos titulada: «Una parada de Zamora». La figura de Zamora, inmensa, daba como para plantear una colección larga (en la época las colecciones no solían pasar de 25 cromos) de 54 cromos que nos mostraban en una secuencia de «cine manual» al astro futbolístico realizando una parada.  Dado que el cine era un invento de reciente aparición en la vida y ocio de los españoles, la posibilidad de realizar una breve secuencia (no más de dos segundos) cinematográfica en nuestras propias manos debía parecer algo único. Puedo aportar un detalle personal que quizá revele mejor esta excepcionalidad. Mi suegro es una persona de mucha edad, cumplió 95 años en febrero de 2010. Pues bien, sabedor de mi interés por estas viejas colecciones, me comentó hace años sobre una que a él le dejó impactado en su infancia, en la loclaidad de Mazarrón (Murcia) de donde es originario. Él recordaba, con esa nitidez de los recuerdos infantiles, una colección dedicada a Zamora donde pasando los cromos se veía a éste haciendo una parada. Cuál no fue mi sorpresa al descubrir esta colección y comprobar que encajaba exactamente en los recuerdos añejos de mi suegro.

            Los cromos miden 4’4 cms. x 7’8 cms. y están partidos en dos zonas, la parte superior lleva la imagen de un portero (francamente, nada parecido al Zamora real) mientras que la parte inferior lleva un texto y una imagen referida a la colección, así como la marca comercial, Chocolates Amatller, que la editó. El dorso lleva instrucciones precisas sobre como crear la secuencia de cine manual. El cromo más destacado es el último, el nº 54, que lleva una foto del busto de Zamora enmarcado en un óvalo. Es esta colección una de las más raras y difíciles de completar, por lo que de enconterarse una colección completa hay que convenir que se está ante una pequeña joya del coleccionismo de cromos. A pesar de no disponer de todas las imágenes, he confeccionado una secuencia animada que de alguna manera nos da idea de cómo debía ser la misma cuando las manos inocentes de los niños la reproducían. Espero que os guste.




Hace 100 años

ABRIL 1910

 Son publicadas en prensa las bases para el nuevo Campeonato de España organizado por la Federación Española de Clubs de Foot-Ball. Una vez cerrada la inscripción estos son los clubes inscritos:

De Madrid; la Sociedad Gimnástica Española y la Asgrupación Excursionista Pedestre

de Barcelona; CD Español y FC Barcelona

de Pontevedra; Vigo FC, Real Club Fortuna y Teis FC

de La Coruña; RCD La Coruña

de Bilbao; Bilbao FC

y de Irún; Irún Sporting Club.

  • En El Mundo Deportivo se vierten graves acusaciones sobre el Campeonato jugado en San Sebastián y sobre los tres clubes participantes, hablando incluso de compra del partido que la Real Sociedad jugó frente al Madrid FC. Dicho club da contestación a dicho suelto en La Correspondencia de España aclarando que lo que recibió por parte de la organización fue una subvención para acudir a disputarlo. En un principio, en Junta General celebrada el 31 de enero de 1910, se decidió no acudir al Campeonato por falta de medios materiales siendo conocedores después de la subvención decidiendo entonces acudir.
  • Problemas en el partido de clasificación al Campeonato de España entre San Sebastián Recreation Club e Irún Sporting Club. No estaban colocadas las redes de las porterías ni el campo vallado, sufriendo el partido continuas paradas por invasión del público que andaba excitado e insultaba y amenazaba continuamente a los irundarras.
  • El Athletic Club de Bilbao vence al Lamiaco al FC Barcelona por ¡10 a 1!.
  • Por 7 goles a 0 venció el equipo de Pamplona al de Zaragoza en la capital navarra.
  • En partido eliminatorio del Campeonato de los Pirineos la Real Sociedad venció al Toulouse por 8 goles a 0.
  • España y Barcelona se enfrentan en partido amistoso empatando a dos. El partido era de campeonato pero el España cedió los puntos. Igualmente ocurrió entre Central y Universitari. Central cedió los puntos y en el amistoso vencieron los universitarios.
  • El Madrid FC se ofrece a la revista francesa L’Auto para la disputa de un amistoso internacional en beneficio de las víctimas de Nápoles.
  • Partido en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) entre el madrileño Reina Victoria y el Real Colegio Alfonso XIII de dicha localidad. Se disputarán una copa concedida por S.M. El Rey.
  • Ha sido fundado el Foot-Club de Inca enfrentándose en un reñidísimo partido a un equipo de Palma de Mallorca.
  • Se ha celebrado un partido entre los equipos de Murcia y Alicante venciendo y siendo ovacionados los alicantinos.
  • En Alicante existe un campo deportivo llamado Sportmen’s Club levantino donde entre otros deportes se practica el foot-ball.
  • En Granada existen un par de teams incompletos.
  • Garrido, conocido footballista madrileño, acompañado de José Pacheco pretenden dar la vuelta al mundo a pie.
  • El Foot-Ball Club Vilafranca de Villafranca del Penedés está afiliado a la Asociación de Lawn-Tennis de Barcelona.
  • En Salamanca y Pamplona los esolares son los practicantes del foot-ball.
  • En Pontevedra ha sido fundada la sociedad Sporting Club, nacida dentro de la sociedad Liceo Gimnasio. Parte con las siguientes secciones: foot-ball, gimnástica, esgrima, náutica, lawn-tennis y boxing. La Junta Directiva queda compuesta por los señores José Luis Martínez como presidente; Vicente Vázquez como vicepresidente;  César García como tesorero; Heriberto Fernández como vicetesorero; Evaristo Vázquez como secretario y Pelayo Rudido como vicesecretario.
  • Da comienzo el Concurso de equipos infantiles de Barcelona habiéndose inscrito el Club Central, Europa, Español, Universitari, Català, Andresense y Catalonia.
  • En Maliaño (Cantabria) se disputó un encuentro entre el local Sporting Club y el Santander Foot-Ball Club.
  • Hay noticias de que se juega al foot-ball en Castellón aunque poco. Lo hacen en un campo donde también practican los reclutas y los aficionados al tiro de pichón.
  • Continúan avanzando las obras en el Velódromo de la Ciudad Lineal de Madrid. Se espera que para mediados del mes próximo se pueda celebrar la primera concentración deportiva con carreras a pie, en bicicleta, en motocicleta, foot-ball y polo.
  • Los primeros y segundos equipos del CD Español «Blanco y Negro» de Chihuahua (Méjico) han ganado el Campeonato Internacional jugado en aquella localidad.
  • Es grande la afición al foot-ball en Alemania. El mismo Káiser es aficionado al mismo. Existen más de 1.000 clubes y el número de socios es de 80.000.

 

 

 

 




Copas que fueron ligas y ligas que fueron copas

¿Qué título es más importante, la Liga o la Copa?

La respuesta fue siempre muy sencilla. Cualquier aficionado interpelado daría con la competición correctamente. La cuestión depende del momento en que se haga la pregunta, porque no todo el mundo ha dado la misma solución a lo largo de la historia.

En efecto, Liga o Copa. ¿Qué título otorga la supremacía nacional al vencedor? Actualmente los nombres oficiales que reciben ambas competiciones son prácticamente sinónimos: Campeonato Nacional de Liga y Campeonato de España. Quizá en ello esté la importancia del dilema.

Porque no existe dilema hasta que uno se plantea el sentido de la trascendencia. En el fútbol mundial cada país organiza un número indeterminado de competiciones. Puede haber un único campeonato, sin más, o dos, tres, etc. hasta los que la federación nacional establezca. No hay más límite que el propio calendario. Cada uno es libre de arreglar su casa como desee o más le convenga. Sin embargo, el desarrollo de las competiciones internacionales de clubs ha obligado a que las diferentes confederaciones  continentales tengan que establecer una correspondencia entre las diversas competiciones nacionales, para fijar los derechos de participación. Normalmente son las propias federaciones nacionales quienes marcan los criterios para inscribir a sus clubs en las competiciones internacionales, aunque la confederación continental puede fijar unos requisitos mínimos. Con ello, volvemos a replantearnos el tema: qué campeonatos sirven o no para acceder a la mejor competición, a la «Liga de Campeones» de Europa, Asia, África o CONCACAF y a la «Libertadores» sudamericana.

La FIFA ha solicitado de la IFFHS que establezca un baremo para jerarquizar la importancia de cada campeonato dentro del contexo nacional que sea homologable en el plano internacional. En otras palabras: establecer una correspondencia de equivalencia entre los títulos de un país y de otro.

Para ello la IFFHS ha fijado unas premisas claras y concisas por las que define un organigrama de competiciones que en algunos países llega a ser muy complicado. El caso de España es, aparentemente, bastante sencillo: el Campeonato Nacional de Liga es el galardón más importante, seguido de la Copa (Campeonato de España). Son los dos torneos que la propia UEFA exige organizar a todas las federaciones -aunque luego no sea cierto, como sucede con Liechtenstein-. En un tercer rango están la Supercopa, la Copa de la Liga -si las hubiere-, etc. Las únicas condiciones son que esté organizado exclusivamente por la federación nacional, que sean extensibles a todo el territorio del estado de manera implícita y que dé un vencedor por título y año (no nos ocupa responder aquí a los casos de muchos países hispanoamericanos donde hay Apertura y Clausura).

La cuestión, volviendo al inicio del artículo, es que nuestras competiciones ofrecen unos resultados sorprendentes a la hora de aplicar esta revisión de títulos, por lo que, desde el punto de vista internacional, la importancia de los méritos cambia de manera sustancial.

Empezando por el primer punto: toda competición de la que se predique oficial debe estar organizada directamente por la federación nacional o por una entidad superior que la incluya. La actual RFEF publica en su lista de ediciones del Campeonato de España varias que no se ajustan a esta regla. La primera Federación Española de Clubs de Football se fundó a finales de 1909. Las ediciones del Campeonato de España de 1903 a 1909 fueron organizadas por el Madrid FC o por la Federación Madrileña (que sólo regía en la propia ciudad de Madrid) por lo que no cumplen esta premisa y, por lo tanto, no son homologables para el palmerés nacional desde el punto de vista de la FIFA.

De las dos competiciones que se disputaron en 1910, sólo es reconocida la edición jugada en Madrid, la ganada por el FC Barcelona, pues la de San Sebastián tampoco tiene respaldo federativo alguno, pese a que posteriormente se le reconoció el título al Athletic Club como gesto de restablecimiento de la paz entre federación y rebeldes. Igualmente no se homologa el Campeonato de España de 1913 de Barcelona, organizado por la Real Unión de Clubs de Football. Esta entidad, fundada en 1912, era la manifestación del cisma de base que padecía el fútbol español de la época. Por haber sido constituida más tarde no se le concede la potestad de poner en juego el título de campeón de España, pues ya era responsabilidad de la FECF.

La primera Copa del Generalísimo, 1939, era el premio para el Torneo Nacional de Fútbol, organizado por la propia FEF. Su carácter oficial es incuestionable. Sin embargo convergen una serie de circunstancias que dificultan su homologación. Por un lado, no se convoca -aunque posteriormente fue añadida una grabación de dudoso origen sobre el propio trofeo- como Campeonato de España, título necesario para que el torneo en cuestión se pueda añadir al palmarés de la competición. También es cierto que participan equipos federados y no federados y las fichas de los jugadores transitan excepcionalmente entre los equipos sin haber sido dadas de alta en la propia FEF. Son irregularidades que obligan a revisar profundamente el carácter que tuvo este Torneo Nacional de Fútbol. Es un capítulo pendiente.

Lógicamente el Concurso Madrid 1902, las ligas de 1927/28 -tanto la de la Unión de Clubs Campeones como la de la Liga Profesional-, la Liga del Mediterráneo 1937 y la Copa España Libre 1937 también quedan excluídos por ser todos de iniciativas extrafederativas.

Sólo se considera un campeón nacional absoluto por año. Aplicar este criterio actualmente es una obviedad: el campeón de Liga. Así, podemos fijar que desde 1929 en España hay un campeón absoluto y ése es el ganador del Campeonato Nacional de Liga. No obstante, para ser correctos con la historia, esta competición no fue siempre la que gozó de mayor prestigio en el panorama nacional. En sus comienzos se desarrolló a la sombra del Campeonato de España, título que mantuvo el vencedor de la Copa. Si tuviésemos que poner una fecha definitiva en que la Liga desplazó a la Copa en reconocimiento deberíamos ir a la edición de 1939/40, aunque no esté exenta de discusión.

Lo que sucede es que entre 1910 y 1928 al no haber propiamente un campeonato de Liga, los campeones de Copa asumen el reconocimiento de campeones nacionales, equiparables a los campeones de cualquier otro país y, por lo tanto, son campeones absolutos.

El desarrollo de las competiciones de esos años incluso replantean su concepción. No cabe duda que la Copa de 1910 es heredera de las anteriores ediciones -pese a que no cumplen el primer requisito FIFA/IFFHS-. Curiosamente en 1903, 1905, 1906, 1907 y 1910 -que es la que nos ocupa- se jugó bajo el sistema liga -de todos contra todos- y no hubo final propiamente dicha, aunque sí un desempate en 1907. No tenemos en cuenta la edición de 1908 pues fue a partido único entre los dos inscritos. En definitiva, las contamos como copas, pero fueron realmente ligas.

A partir de 1914, ya bajo la dirección de la RFEF, la competición se estructuró más sólidamente. Los campeones regionales, es decir, los ganadores de las ligas locales, pasaban a disputar el Campeonato de España y de entre ellos salía el campeón absoluto. Este mismo sistema, campeonatos regionales previos y fase nacional después, sirvió para señalar al campeón nacional absoluto de Alemania o Italia hasta que se creó la liga unificada en cada país, por poner ejemplos. No hay ninguna diferencia organizativa en la concepción de estos campeonatos. De ahí que desde un punto de vista internacional sean equivalentes u homologables en rango. Otra cuestión es la correlación histórica de los trofeos y de las competiciones. Como ya hemos dicho, la Copa/Campeonato de España siguió gozando de un mayor prestigio respecto a la Liga antes de la Guerra Civil e incluso en los primeros años de la posguerra. La gran diferencia entre España e Italia radica en que al crearse la liga, los españoles mantuvieron los campeonatos regionales y la Copa -más próximos al modelo inglés-, mientras que en Italia el nuevo sistema otorgó el título nacional a la Serie A y paulatinamente se fueron formando las categorías inferiores asimilando a los campeonatos regionales sin disputarse la Copa.

Con este planteamiento, el palmerés de campeones españoles de 1902 a 1940, queda remodelado de la siguiente manera a la hora de establecer su equivalencia y homologación con las competiciones de los demás países:

Temporada Campeón nacional absoluto (Copa) Campeón de Copa  -no homologado por IFFHS-
1902/03 Athletic Club 2
1903/04 Athletic Club 2
1904/05 Madrid FC 2
1905/06 Madrid FC 2
1906/07 Madrid FC 2
1907/08 Madrid FC 2
1908/09 Club Ciclista 2
1909/10 FC Barcelona 1 Athletic Club 2
1910/11 Athletic Club 1
1911/12 FC Barcelona 1
1912/13 Racing Club Irún 1 FC Barcelona 3
1913/14 Athletic Club
1914/15 Athletic Club
1915/16 Athletic Club
1916/17 Madrid FC
1917/18 Real Unión Club
1918/19 Arenas Club
1919/20 FC Barcelona
1920/21 Athletic Club
1921/22 FC Barcelona
1922/23 Athletic Club
1923/24 Real Unión Club
1924/25 FC Barcelona
1925/26 FC Barcelona
1926/27 Real Unión Club
1927/28 FC Barcelona

1 Organizados por la Federación Española de Clubs de Football.

2 Organizados por clubs o entidades federativas de ámbito local.

3 Organizado por la Real Unión Española de Clubs de Football.

Con la creación de la Liga, el palmarés ya coincide con las publicaciones más conocidas:

Temporada Campeón nacional absoluto (Liga) Campeón de Copa
1928/29 FC Barcelona RCD Español de Barcelona
1929/30 Athletic Club Athletic Club
1930/31 Athletic Club Athletic Club
1931/32 Madrid FC Athletic Club
1932/33 Madrid FC Athletic Club
1933/34 Athletic Club Madrid FC
1934/35 Betis Balompié Sevilla FC
1935/36 Athletic Club Madrid FC
1939/40 Athletic Club Aviación RCD Español de Barcelona

Y en términos absolutos, el palmarés de cada club también se ve alterado:

Club

Campeón nacional absoluto 1

Campeón de Copa 2

Real Madrid CF

32

12

FC Barcelona

26

17

Athletic Club

14

14

Club Atlético de Madrid

9

9

Valencia CF

6

7

Real Unión Club

3

Real Sociedad de Fútbol

2

1

Sevilla FC 3

1

3

Real Betis Balompié

1

2

RC Deportivo de La Coruña

1

2

Racing Club Irún

1

Arenas Club

1

Real Zaragoza

6

RCD Espanyol de Barcelona

4

RCD Mallorca

1

1 Incluye el Campeonato de España de 1910 a 1928 y el Campeonato Nacional de Liga a partir de su primera edición 1928/29.

2 Incluye el Campeonato de España a partir de la edición de 1929.

3 Pendiente de revisión el Torneo Nacional de Fútbol-Copa del Generalísimo de 1939.

Hay que reconocer que las cifras del palmarés pueden ser muy llamativas, acostumbrados a contabilizar la Copa por un lado y la Liga por otro. El cambio en el cómputo de los títulos de 1910 a 1928 dan unos números que reflejan de una manera más justa y proporcionada el mérito histórico de los clubs. El predominio del FC Barcelona en los primeros años del fútbol español le permite reducir distancias frente al Real Madrid CF, máximo dominador de la Liga con claridad. Cierto es que entonces, en la Copa, el equipo madridista reduce sustancialmente la cifra respecto a vascos y catalanes. También es reseñable la presencia de históricos como el Real Unión de Irún o el Arenas Club que en su día fueron campeones absolutos de España en todos los sentidos. Este mérito en su época es comparable al de ser campeón de Liga actualmente.




¿Los mejores árbitros españoles?

Este artículo ha sido el resultado de una cadena de errores. El primer error fue tratar de establecer una lista con los mejores árbitros españoles de la historia. Hombre, Escartín, sin duda, dirán algunos. No, no, Gardeazábal, que pitó tres mundiales. Espera, espera, Ortiz de Mendíbil, que pitó cinco finales internacionales. No hay forma de ponerse de acuerdo en qué es eso de ‘mejor árbitro’.

El segundo error fue el critero a utilizar para establecer esa lista. Podíamos utilizar los grandes logros internacionales, pero, ¿qué vale más, tres mundiales, cinco finales internacionales o pasarse veintisiete años en la comisión de reglas de FIFA? Nada, que no hay forma de cuantificar eso.

También se podrían usar el número de partidos arbitrados en el campeonato de liga. Tercer error. Si repasamos el artículo de noviembre de 2009 de César de la Prida sobre los sistemas de designación en la liga, vemos que durante demasiados años han habido métodos poco objetivos a la hora de designar: sorteo puro, sorteo dirigido, listas elaboradas por los equipos, elección directa de los equipos… Nada que nos sirva para establecer quiénes han sido los mejores.

Se podrían buscar argumentos para utilizar el número de partidos arbitrados en liga, a pesar de lo expuesto en el párrafo anterior. Cuarto error. No es comparable el número de partidos arbitrados en una liga de dieciocho jornadas con otra en la que hubo cuarenta y dos jornadas. Pedro Escartín no está muy arriba en el número de partidos arbitrados en liga, apenas 162. Sin embargo, durante los años en los que estuvo en activo arbitró un tanto por cierto de jornadas mucho mayor que la de árbitros posteriores que tienen un cómputo global mucho mayor que él. Nada, que no es comparable.

El quinto error podría ser fijarse solo en quiénes fueron internacionales y durante cuántos años. Ha habido grandes árbitros en la historia que nunca consiguieron la escarapela FIFA. ¿Quién ha sido más importante en la historia del arbitraje, Pérez Sánchez o Merino González? Habrá opiniones para todos los gustos, por lo que tampoco nos vale este critero.

Y así, de error en error, llegamos a las designaciones de las últimas rondas de la Copa de España, desde los octavos de final a la final. ¿Es este criterio el válido? Posiblemente no, pero es el que más se le acerca. En Copa también hubo designaciones por sorteo y al principio de la historia los árbitros los elegían los equipos, pero en la mayoría de las temporadas la elección la hacía el propio presidente del comité nacional o una comisión designadora. Además, el número de partidos siempre es el mismo: Dieciseis en octavos, ocho en cuartos, cuatro en semifinales y la gran final. Y no depende de que la liga tuviera más o menos jornadas. Bien es cierto que durante muchos años la forma que hubo de desempatar una eliminatoria fue jugando partidos de desempate, pero eso no afecta mucho a las cifras totales. Y, además, esos partidos de desempate los solían arbitrar los mejores de cada temporada.

Bueno, parece que ya nos estamos acercando a un criterio con el que nos sentimos cómodos. Ahora toca discutir por qué solo estudiamos los datos en la era Liga. Y discutir esto nos llevaría a repasar la historia del arbitraje español en sus orígenes, objetivo demasiado ambicioso para un simple artículo. Baste decir que en los primeros años, en las designaciones de Copa, se mezclan los jugadores, con directivos, con espectadores, con árbitros oficiales… Incluso la final de Copa de 1922, tan cercana en el tiempo al inicio de nuestro estudio, fue arbitrada por un francés, Georges Balway, ayudado en las bandas por un jugador del Atlético de Madrid y otro del Celta de Vigo.

Para este estudio podríamos haber elegido empezar en la edición de 1923, o de 1926, o de… Decidimos empezar en 1929, coincidiendo con el inicio del campeonato de Liga, porque nos parecía una fecha históricamente interesante, y porque el campeonato de Liga supuso el despegue del arbitraje «profesional» en España. Además, año arriba o año abajo no supone mucho, en cuanto al ranking general, en un periodo tan largo de estudio.

De esta forma ya tenemos un criterio. ¿Es el mejor? Indudablemente, no. Quizá el método óptimo es una mezcla de varios, pero hasta que podamos estudiar todos y quedar contentos con ellos, tendremos que conformarnos con el mejor de los expuestos hasta ahora.

Para elaborar nuestra lista, primero hemos observado todas las designaciones arbitrales desde octavos hasta la final, desde la edición de 1929 hasta la de este mismo año, 2010. Después, hemos otorgado un punto a la designación en octavos, dos puntos a la designación en cuartos, tres puntos a la de semifinales y cuatro puntos a la de la final. Esto, creemos, es lógico. No es lo mismo arbitrar unas semifinales que unos octavos de final. Y el nivel de los árbitros que arbitran unas rondas u otras tampoco es el mismo. Es difícil ver a un árbitro novato en las últimas ronda, mientras que los octavos se prestan más a premiar a árbitros que empiezan a sobresalir o a árbitros que, sin haber destacado demasiado en su carrera, cumplen su última temporada en activo. Las rondas finales se dejan para los mejores, o así lo han entendido siempre los designadores, la prensa, los aficionados y los propios árbitros.

Alguien podría argumentar que, al hilo del último párrafo, no es lo mismo arbitrar el partido de ida de una ronda, que arbitrar la vuelta. Es cierto, no es lo mismo. Por eso también se nos ocurrió cambiar el sistema de puntuación otorgando medio punto más a los partidos de vuelta que a los de ida. Pero el estudio ya estaba hecho con los primeros datos, y tras unas cuantas temporadas con la nueva puntuación, nos dimos cuenta que los puestos en el ranking no cambiaban sustancialmente. Como mucho había algún árbitro que subía o bajaba uno o dos puestos, pero nada significativo. Y como el objetivo de este artículo es el responder a la pregunta ¿quiénes han sido los árbitros españoles más importantes en la historia?, y no establecer una clasificación meramente numérica, creemos haber acertado con nuestra elección de criterio.

Desde los ya lejanos Arribas Seijás, Comorera Gatuellas, Cruella Tena, De Saracho Goitía, Escartín Morán, Menchaca González, Vilalta Bars o Villena Gascó, primero colegiados que nos encontramos en nuestro estudio, hasta los recientes Estrada Fernández y González González, debutantes en esta misma edición, unos trescientos árbitros han sido designados para arbitrar en las últimas cuatro rondas de la Copa de España. Si tenemos en cuenta que hasta esta temporada unos 900 colegiados han arbitrado partidos de Liga, podemos ver que solo un tercio de ellos han arbitrado las ronda importantes de Copa. En realidad, menos de un tercio, porque en estas rondas de Copa podemos encontrar colegiados que arbitraron estando en segunda división o, incluso, en segunda división B (los últimos de ellos, el navarro Jaso Delgado y el murciano Pereñíguez Pérez en 2002).

Según nuestros datos, el gran campeón en esto de arbitrar partidos importantes en la Copa es el madrileño Pedro Escartín Morán. Además, su ventaja sobre el segundo es inapelable. Para superarle, el segundo debería de haber pitado, por ejemplo, seis finales de Copa más. Esta es la clasificación de los diez primeros:

  1. Escartín Morán: 106 puntos
  2. Melcón Bartolomé: 79 puntos
  3. Vilalta Bars: 74 puntos
  4. Díaz Vega: 63 puntos
  5. Fombona Fernández: 63 puntos
  6. Zariquiegui Izco: 62 puntos
  7. Ortiz de Mendíbil Monasterio: 57 puntos
  8. Arribas Seijás: 57 puntos
  9. Sánchez Arminio: 54 puntos
  10. González Echeverría: 54 puntos

En esta pequeña lista encontramos a colegiados que, sin ninguna duda, todos los estudiosos y aficionados al fútbol español elegirían como algunos de los mejores de la historia. Entre los más modernos destacan el asturiano Díaz Vega y el cántabro Sánchez Arminio, actuales Director Técnico y Presidente, respectivamente, del Comité Técnico de Árbitros. Estamos en buenas manos, pues. O eso nos dicen los datos, al menos.

Algunos nombres importantes para el arbitraje español son lo de Soriano Aladrén (decimotercero), López Nieto (decimosexto), Azón Roma (decimoséptimo), Gardeazábal Garay (decimoctavo), Guruceta Muro (cuadragésimo)…, lo que demuestra la dificultad que hay para entrar en los primeros puestos y la importancia que tienen los diez primeros que podíamo leer un poco más arriba.

¿Y los árbitros en activo, que posiciones ocupan?

  • 12. Mejuto González
  • 14. Iturralde González

31. Pérez Burrull

37. Undiano Mallenco

55. González Vázquez

60. Pérez Lasa

64. Muñiz Fernández

95. Teixeira Vitienes

102. Rubinos Pérez

104. Ramírez Domínguez

Hay más, pero con los diez primeros basta. Este año se retira el asturiano Mejuto González, con lo que no sumará ningún punto más (queda incluida la final de este año), pero por detrás vienen el vizcaíno Iturralde González, al que quedan dos o tres años para seguir acumulando puntos, y que subirá mucho en la clasificación, o el navarro Undiano Mallenco, que está llamado a estar entre los primeros de la lista.

Como no podía ser de otra forma, la lista, en su zona alta, la dominan los colegiados internacionales. ¿En qué posiciones están los no que no consiguieron alcanzar la categoría de internacional?

44. Cruella Tena

48. Merino González

54. Andújar Oliver

56. Marín López

60. Pérez Lasa

66. De Aurré Larrea

70. Sánchez-Molina Soto

71. Martín Álvarez

72. Losantos Omar

73. Valdés Sánchez

No está mal la lista de los diez primeros. Cualquiera de ellos hubiera sido un digno poseedor de la escarapela, y casi todos estuvieron nominados en una o más ocasiones a esa categoría. Por unas cosas u otras, FIFA decidió no concedérsela, o la RFEF no les propuso en el momento idóneo, pero ellos hicieron su trabajo y ahí están en los puestos de honor de la historia del arbitraje español.

Y aquí lo dejamos, porque podríamos estar dando datos sin parar y sacar cientos de conclusiones a la vista de este ranking, pero tampoco conviene abrumar con datos y más datos. Añadiremos que, por supuesto, no hemos respondido a la pregunta de cuáles han sido los mejores árbitros españoles de la historia. Quizá, y nos contentamos con esto, hemos presentado a los colegiados más importantes en la historia del arbitraje español, que no es poco.




El esperpento del Francia-Kuwait

El 16 de Enero de 1982 se celebró en el Palacio de Congresos de Madrid el sorteo de la fase final del Campeonato del Mundo de Fútbol que se debía disputar en Junio y Julio de ese mismo año en España. Las 24 selecciones se repartieron en seis grupos, adjudicándose de antemano los cabezas de serie a las sedes que eligió la organización. Así, a Inglaterra le correspondió el grupo cuarto, cuya sede estaba compartida entre Bilbao y Valladolid, con la ventaja para los británicos de que jugarían todos sus partidos en el Estadio de San Mamés, correspondiendo al resto de selecciones alternar entre dicho estadio y el Nuevo José Zorrilla de Valladolid. Celebrado el sorteo, el grupo quedó compuesto, además de los ingleses, por Francia, Checoslovaquia y Kuwait. Dos de ellos se clasificarían para la siguiente ronda.

El 16 de Junio se enfrentaron Inglaterra y Francia en San Mamés, registrándose la victoria de los primeros por 3-1. Un día después, en el Nuevo Zorrilla, Kuwait conseguía un sorprendente empate ante Checoslovaquia, dejando además pinceladas de buen fútbol en algunos momentos.

El 20 de Junio los ingleses sellaron su pase a la siguiente ronda, al vencer por 2-0 a los checoslovacos, dejando una sola plaza libre que debían disputarse el resto de selecciones en los tres partidos que aún quedaban.

A las 5 y cuarto de la tarde del día 21 de Junio saltaron al césped del Nuevo Zorrilla los representantes de las selecciones francesa y kuwaití, bajo las órdenes del colegiado soviético Miroslav Stupar, con nutrida y ruidosa presencia de aficionados de ambos países. El partido empezó con buen juego de ambos equipos, aunque con mejores ocasiones por parte de los franceses, que acabaron adelantándose en el marcador en el minuto 31 gracias a un tanto de Genghini al lanzar una falta directa. Kuwait acusó el gol y se retiró al descanso con un 2-0 en contra, al marcar Platini tras una jugada personal en el minuto 43. En el minuto 2 de la segunda parte Six hizo el 3-0, siendo Al Buloushi quien acortó distancias en el 24.

La crónica «normal» del encuentro finaliza diez minutos más tarde, cuando se produjo un hecho sorprendente. El centrocampista francés Giresse realizó una buena jugada dentro del área rival y se disponía a driblar a un rival para tirar a puerta. En ese instante, uno de los espectadores que animaban a la selección gala hizo sonar un silbato, interpretando los jugadores kuwaitíes que el árbitro había señalado fuera de juego. Giresse finalmente se deshizo de su rival (que se detuvo al escuchar el silbato), lanzó a puerta y marcó gol. El árbitro se dirigió al centro del campo dando por válido el tanto, mientras los jugadores kuwaitíes protestaban airadamente y acababan dirigiéndose al túnel de vestuarios.

En el palco se encontraba el Jeque Fahad Al-Ahmed Al-Jaber Al-Sabah, hermano del Emir de Kuwait y presidente de la Asociación de Fútbol de Kuwait. Al empezar el incidente bajó al césped del Nuevo Zorrilla, donde dialogó durante varios minutos con sus jugadores y con el árbitro soviético, rodeados por periodistas y miembros de la Policía Nacional. Finalmente, el Jeque volvió a su lugar en el palco, y los jugadores al suyo en el campo. Pero lo más sorprendente es que Miroslav Stupar se retractó de su decisión anterior, no concedió el gol de Giresse y ordenó continuar el partido con un bote neutral en el punto en que se encontraba el jugador francés antes de disparar a puerta. Durante todo este tiempo, el espectador que había provocado el incidente se refugiaba en el anonimato de la grada, guardando prudentemente el silbato en su bolsillo. Seguramente ni se imaginaba la trascendencia que iba a tener su acción.

El partido dio poco más de sí. Bossis hizo el 4-1 definitivo en el minuto 89 y poco después el colegiado señalaba el final del encuentro sin aplicar ningún descuento, quizá con ganas de desaparecer del lugar de los hechos, consciente de la gravedad de la decisión que había tomado. Un día después, la FIFA decidió dar por válido el resultado del partido, al tiempo que imponía una multa de 25.000 francos suizos a la Federación Kuwaití por conducta antideportiva, amonestaba al Jeque Fahad y a la organización del estadio, y suspendía a Miroslav Stupar hasta una nueva sesión de la Comisión de Árbitros.

A falta de una jornada, con Inglaterra clasificada con cuatro puntos, Francia, con dos, tomaba una ligera ventaja frente a Checoslovaquia y Kuwait, con un punto cada una. El 24 de Junio, otra vez en el Nuevo Zorrilla, franceses y checoslovacos empataban a uno, quedando estos últimos eliminados, mientras aquellos debían esperar que Kuwait no venciese a Inglaterra un día después por más de cuatro goles. Como era de suponer, el milagro no se produjo y los ingleses vencieron por 1-0 a los kuwaitíes en San Mamés, sellando de este modo la clasificación de Francia para la siguiente fase.

La selección francesa acabó ocupando la cuarta plaza en el Campeonato del Mundo, después de una polémica semifinal en Sevilla contra Alemania; la kuwaití abandonó España después de disputar tres partidos en Valladolid, con el balance de un empate y dos derrotas. Del árbitro Miroslav Stupar poco más se supo, mientras el Jeque Fahad Al-Ahmed Al-Jaber Al-Sabah volvió a aparecer en las noticias cuando se supo de su muerte a manos de tropas iraquíes cuando estas invadieron Kuwait el 2 de Agosto de 1992, poco más de diez años después de su papel protagonista en la esperpéntica situación que se vivió en el Nuevo Zorrilla.




Los saques de esquina para decidir una eliminatoria

Como recoge Oriol Pagés Rosique en su artículo «Tandas de penaltis»  (nº 6 de esta revista CUADERNOS DE FÚTBOL), en las competiciones futbolísticas disputadas mediante el sistema de enfrentamiento a doble partido, el encuentro de desempate -con o sin prórroga- fue desde siempre la fórmula habitualmente utilizada para resolver las eliminatorias que estaban igualadas tras concluir el tiempo reglamentario. Cuando el equilibrio persistía después de uno o más partidos de desempate se acudía al puro azar empleando sistemas como el de lanzar una moneda al aire para determinar el vencedor.

Sin desmerecer la importancia de los llamados torneos del KO en los que se utilizaba habitualmente para otorgar el pase, la especial trascendencia que alcanzaba en ciertos casos la aplicación de este recurso, como podía ser la clasificación para una fase final de un Campeonato del Mundo o la determinación de la categoría en la que había de disputar una temporada un equipo, hacía que estuviese generalmente aceptada la idea de que dejar la resolución al puro albur resultaba inapropiado, siendo necesario encontrar alguna alternativa que tuviese en cuenta criterios futbolísticos. La búsqueda concluyó con la implantación en la temporada 1970/71 de las tandas desde el punto de penalti (y el valor extra de los goles anotados a domicilio en caso de empate).

Como ejemplos de lo anteriormente dicho cabe recordar a Franco Gemma, el niño italiano de 10 años que se hizo famoso al ser la «mano inocente» que eligió la papeleta que clasificó a Turquía en detrimento de España para la fase final del Mundial de Suiza en 1954 tras concluir 2-2 el encuentro de desempate, convirtiéndose así en nuestro país en el «bambino maldito», o lo sucedido en la repesca del conocido como «torneo relámpago» de Mallorca en 1961, con una plaza en juego para jugar en 2ª división en la campaña 1961/62, cuando el Castellón se vio abocado a la 3ª división en beneficio del Sporting de Gijón -R. Gijón de aquella- por el sorteo efectuado con una moneda tras terminar igualados su enfrentamiento, como recoge Eugenio Llamas en el nº 4 de esta misma revista al tratar sobre el mencionado torneo.

 Entre medias se llegó a utilizar un método consistente en premiar al equipo que mayor número de saques de esquina hubiese lanzado. En el Campeonato de Copa (del Generalísimo) de la temporada 1967/68 hubo de recurrirse a la citada solución en una eliminatoria que pasaría a la historia por su duración.

dibujo-1111111111

La citada competición iba a repetir el sistema que ya se había seguido en las anteriores ediciones, consistente en enfrentar a los conjuntos de 2ª división entre sí en una ronda eliminatoria en los primeros meses de la temporada, dejando para la conclusión del Campeonato de Liga la fase de dieciseisavos de final con la entrada en competición de los equipos de 1ª división.

Así pues, los 32 equipos que militaban entonces en la división de plata quedaron emparejados disputando los encuentros los días 1 y 22 de octubre de 1967, tras los cuales cinco eliminatorias quedaron empatadas. Cuatro de ellas se dilucidaron sin problema mediante los correspondientes partidos de desempate jugados en diferentes fechas durante los meses de noviembre y diciembre (U.P. de Langreo, Europa, Jerez y Gimnástica de Torrelavega eliminaron al Granada, R. Jaén, Lérida y Mestalla, respectivamente). La resolución de la otra eliminatoria restante, que enfrentaba al Recreativo de Huelva y al Real Oviedo, se iba a hacer de rogar.

Tras concluir en Oviedo el encuentro de ida con el resultado de 3-2 a favor de los oviedistas y de vencer en el de vuelta los onubenses por 2-1, al contrario de lo sucedido en las otras eliminatorias igualadas, en esta se acordó posponer el desenlace hasta que finalizase la Liga (los dieciseisavos de final de Copa no tenían previsto su inicio hasta el mes de mayo de 1968), si bien no llegaron a cumplir el plazo en su totalidad y la fecha para el partido de desempate acabó siendo la del 19 de marzo de 1968. Como lugar, un terreno neutral: el madrileño campo de Vallecas.

Nada más y nada menos que 171 días después de que se enfrentasen por primera vez en el encuentro de ida, en la mañana de aquel día festivo recreativistas y carbayones empataron a un gol, tras lo cual, buscando deshacer la igualada, disputaron la oportuna prórroga de 30 minutos. Arbitraba Rodríguez Barroso y tras no moverse el marcador durante esa media hora adicional el juego se prolongó durante otra prórroga, esta vez de 10 minutos. Dado que el marcador seguía reflejando 1-1, la pretendida solución se aplicó de nuevo hasta en tres ocasiones más sin que se desequilibrase el tanteador. Brillando los goles por su ausencia en todas las prórrogas disputadas y con varios futbolistas de ambos conjuntos extenuados por el cansancio, se tuvo que decidir al clasificado rebuscando en la reglamentación federativa, aplicando una norma que premiaba al equipo que mayor número de saques de esquina hubiese forzado, clasificándose el Recreativo por haber lanzado 9 córners por 8 del conjunto oviedista.

En definitiva, tras tres encuentros y de la disputa aquel 19 de marzo de 160 minutos de juego (90 del partido normal, 30 de una primera prórroga y 40 más correspondientes a otras cuatro prórrogas de 10 minutos cada una), que totalizaban 340 minutos en la eliminatoria, se tuvo que decidir la clasificación en base a la mencionada regla del mayor número de saques de esquina lanzados.