Etimología (I): el penalti

Los penaltis son posiblemente las jugadas más emocionantes de un partido de fútbol: un duelo entre dos hombres separados por sólo once metros; uno tiene la obligación de meter el balón en la portería, otro la de impedirlo. El árbitro comprueba que los demás jugadores están fuera del área y al menos a 9,15 metros del punto de penalti (fuera del semicírculo) pita y… El delantero tiene todas las de ganar en el duelo, sólo debe mantener la calma; pero muchas veces… Ricardo Zamora, el que posiblemente ha sido mejor portero de la historia, para su frustración lo sentenció: «no hay penaltis parados, sólo hay penaltis fallados»

Como es conocido, el penalti se incorporó al reglamento del fútbol en 1891, el mismo año en que el campo de juego se dividió en dos partes, en que se admitió que el árbitro entrara en el campo para desempeñar su labor y en que aparecieron los jueces de línea. Las tandas de penaltis, utilizadas para desempatar eliminatorias, son mucho más modernas, datan de 1971, y según se cuenta fueron inventadas y puestas a prueba por primera vez en una edición del Ramón de Carranza. Antes  de 1971 se desempataba mediante sorteos o incluso con otras soluciones tales como dar vencedor al equipo que mayor número de saques de esquina hubiera lanzado en el partido. Todos recordamos el agónico sorteo en que Franco Gemma cogió el papel que decía ‘Turchia’ y no el que decía ‘Spagna’ impidiéndonos así ir al Mundial de Suiza 1954; pero es menos conocido que en la temporada 1968-69 el Recreativo de Huelva eliminó al Oviedo en la primera eliminatoria de la Copa del Generalísimo por haber lanzado más saques de esquina (después de haber jugado dos prórrogas de treinta minutos y otras cuatro de diez minutos cada una). Ha sido el único caso en la historia del fútbol español.

Muchas historias y anécdotas se pueden contar sobre el penalti, pero nuestro cometido aquí es el de ahondar en la propia palabra, explicar su origen y «juguetear» un poco con ella.

La voz inglesa ‘penalty’ tiene su origen en el latín medieval ‘poenalitas’, (latín clásico ‘poenalis’), derivado del sustantivo ‘poena’. La forma medieval evolucionó en inglés a ‘penality’, palabra común aún hoy; nuestra forma sincopada ‘penalty’ se entiende de influencia francesa. La lengua latina había tomado en préstamo del griego (dialecto dorio) el sustantivo ‘poina’, que adaptó como ‘poena’; su significado, según define el diccionario de Ernout-Meillet, es el de «compensación (económica) por una falta o crimen»; esto es, ‘pena’ como sinónimo de castigo, significado vigente aún hoy en español y en otras lenguas como el francés (‘peine’) o el inglés (‘pein’). De hecho el sustantivo griego es el nombre derivado del verbo ‘tino’, que significaba «pagar».

Pero esta palabra experimentó ya en latín preclásico la evolución semántica siguiente: puesto que la ‘poena’ es un castigo, y éste produce sufrimiento, se designó también al último con la misma palabra, especializándose después para el sufrimiento moral o síquico: «qué pena más grande en el alma siento», escribía García Lorca en 1920 (El maleficio de la mariposa). Así pues esos son los los significados que tenemos en español (y en francés) para la palabra ‘pena’, «castigo» y «sufrimiento».

Del sustantivo ‘poena’ deriva el verbo ‘punire’ (arcaico ‘poenire’) «penalizar», «castigar». De él deriva un verbo castellano ya fuera de uso, ‘punir’, y de él a su vez un adjetivo que designa lo que puede ser punido, ‘punible’. Y éste sí es muy utilizado habitualmente, sobre todo en la jerga de los periodistas deportivos y casi siempre en el sintagma ‘acción punible’, del que se hace uso habitualmente para referirse precisamente a los penaltis. Por supuesto también del mismo verbo derivan ‘punidad’ y ‘impunidad’, así como el inglés ‘punish’ y ‘punishment’ o el francés ‘punir’ y ‘punition’, vocablos habituales para decir ‘castigar’ y ‘castigo’ (que etimológicamente significan «hacer casto»: cast-igar, del latín ‘castus agere’).

Todo este camino hasta llegar a 1513, en que Henry Bradsham, poeta inglés, escribe en su obra «The Holy Lyfe and History of saynt Werburge very frutefull for all Christen people to rede» (I. 3080): «to dyssolve her wo and great penalte (sic)», que resulta ser el primer testimonio escrito de nuestro penalti, aunque como se puede ver, con el significado de sufrimiento, no de castigo. Progresivamente la lengua inglesa perdió ese significado hasta dejar sólo el de castigo o multa, que es el que encontramos hoy en los diccionarios ingleses sincrónicos. Aunque el penalti no entró en el reglamento del Fútbol de la Asociación hasta 1891, la palabra entró en nuestro deporte en 1885, año del que datan los primeros testimonios escritos.

Sobre el uso de la palabra apenas nada se puede decir, pero quizá sí sobre la grafía. Al respecto escribía Lázaro Carreter en 1986: «también en español se intentó en vano emplear ‘penal’, para designar al temible castigo. Porque el público, dueño absoluto del idioma, lo que reclama es ‘penalti’, con fonética hispana; y gusta de verlo escrito con la -i latina final. Lo cual implica que siempre se haya dicho y escrito ‘penaltis’. La palabra no figura aún en el Diccionario académico, pero cabe repetir la profecía de Unamuno ante otra voz ausente: «Ya entrará». Lo probable es que se adopte con la forma ‘penalti’. Y lo seguro, que su plural no será ‘penalties’, lo cual sería aborto en castellano, donde, los niños lo saben, se añade -s (y no -es) a las palabras llanas acabadas en vocal.» En efecto la palabra entró en el Diccionario de la RAE en su edición de 1992.

Y para terminar quiero aprovechar la oportunidad para recordar a uno de los hombres que más ha sido en la historia del fútbol español, Pablo Hernández Coronado, autor de la célebre frase de «ganar de penalti injusto en el último minuto», que quedó inmortalizada en su brillante obra «Las cosas del fútbol», publicada en Madrid en 1955 por la editorial Plenitud, con prólogo de José María de Cossío. Félix Martialay lo definió muy acertadamente como «un libro que no sólo era un estudio radiográfico de su personalidad sino también un tratado filosófico del fútbol». Don Pablo, un hombre genial, una obra genial.




Hace 100 años (feb-mar 1911)

FEBRERO – 1911

  • La Federación Española de Clubs de Foot-Ball ha elegido nueva Junta Directiva compuesta por los siguientes señores: Sr. Carega, presidente; Sr. Ortega, vicepresidente; Sr. Ruete, secretario; Sr. Lemmel, vicesecretario; Sr. Paz, tesorero; Sr. Dieste, contador y Sres. Neira, Builla, Kindelán, Aldecoa, Irureta y Lancho, vocales.
  • Inauguración del Campo del Velódromo del Español. Se encargaron de hacerlo el Español FC madrileño y el CD Español barcelonés a doble partido. En el primero los barceloneses se llevan el partido por 2 goles a 0 y en el segundo vencen los madrileños por 0 goles a 3.
  • En Cataluña se han realizado varias acciones benéficas a favor de los damnificados por las inundaciones.
  • La Federación Catalana ha decidido entregar para la suscripción popular los ingresos que le corresponden de la última jornada del campeonato. También los representantes de los clubes aceptaron ceder su parte correspondiente a excepción del España que decidió no hacerlo.
  • También se celebró un partido entre el Universitary y el Badalona al que acudieron 5.000 personas y que acabó con el resultado de 5 a 2 favorable a los estudiantes. Lo mejor fue la recaudación y su posterior entrega a la suscripción popular.

Otros partidos:

  • CD Español – Stade Olympique 3-2
  • Català SC – Madrid FC 3-2
  • Sabadell – Barcelona 0-10
  • Racing de Irún – Athletic de Bilbao 2-2
  • Racing de Irún – Biarritz Stade (Francia) 6-0
  • Burdigala (Francia) – Racing de Irún (2º equipo) 2-2
  • Racing de Irún – Bordeaux Etudians Club 1-6
  • Athletic (San Sebastián) – Equipo de Hendaya (Francia) 1-1
  • Valencia – Levante 1-1
  • Hispania – Rat Penat 4-2
  • RC Deportivo de La Coruña – Tripulaciones buques Gloucester y Liverpool 3-0

MARZO 1911

  • En Dos Hermanas (Sevilla) se han disputado reñidos encuentros entre los colegiales de la localidad durante los tres días de las fiestas de Carnaval.
  • Ha sido inaugurado el nuevo campo de la Sociedad Gimnástica Española enfrentándose dos equipos de la citada sociedad frente a otros dos del Español FC de Madrid venciendo en ambos encuentros los gimnásticos. El campo se encuentra detrás de la Cárcel Modelo. (Nota de actualidad.- La Cárcel Modelo se encontraba donde se construyó el antiguo Ministerio del Aire, actual Cuartel General del Ejército del Aire, en Madrid. Los terrenos eran propiedad del Ministerio de la Guerra. La zona ocupada por el campo gimnástico actualmente lo está por viviendas).
  • En El Heraldo de Madrid, D. Ricardo Ruiz Ferry, conocido periodista e impulsor futbolístico, hace una exposición de ideas rebatiendo algún punto de la conferencia del Dr. Decref acerca de la inconveniencia de la práctica deportiva.
  • Hay tratos entre el CD Español de Barcelona y el Español FC de Madrid para fusionarse.
  • Por invitación personal de S.M. el Rey han sido invitadas a la fase final del Campeonato de España, a disputar en Bilbao, todas las Academias militares.
  • Organizado por la Federación Catalana de Clubs de Foot-Ball y a beneficio de la Cruz Roja se ha disputado un torneo de fútbol-7 en el que ha resultado vencedor el FC Barcelona. Se jugó a dos tiempos de 30′.
  • En Valencia, Valencia – Levante 9-1.
  • En San Sebastián, Real Sociedad – Bilbao FC 2-1.
  • En Barcelona, CD Español de Barcelona – Olympique de Marsella 3-2.




Premios anuales de la IFFHS: el voto de CIHEFE

CIHEFE, como miembro de la IFFHS, participa en la votación anual de las distintas categorías que hay establecidas. Ya hemos señalado en artículos anteriores que la perspectiva que podamos tener desde España es muy diferente al punto de observación que tengan desde otros países. En las votaciones de la IFFHS participan este año 86 naciones diferentes, por lo que el criterio es bastante amplio y heteregéneo y ha de diferir en muchos aspectos del nuestro.

Con todo, no está de más facilitar las preferencias que los miembros de CIHEFE hemos tenido en las cinco categorías que se deciden por votación, explicando un poco los aspectos que nos han inclinado por una preferencia u otra. Lógicamente, nuestro centro de gravedad está en la Seleccioón, nuestra Liga, y las competiciones europeas de clubs.

No creo que nuestras preferencias estén marcadas por una predisposición al producto nacional, aunque su presencia es manifiesta. Hemos sido bastante ecuánimes, lo que pasa es que si España se proclama campeona del mundo, es previsible que cuente con el personal más destacado o que merezca ser premiado por su trabajo.

Cada miembro de CIHEFE ha ordenado del primero al cuarto sus preferencias, sumando 4, 3, 2 y 1 punto según la posición. Siete han sido los miembros que han intervenido en la votación. Estas han sido nuestras preferencias:

Mejor guardameta: Iker Casillas (Real Madrid CF/España): 27 puntos.

 La actuación de Iker Casillas en la pasada Copa del Mundo ha sido fundamental y, para precisar más, sus intervenciones en la final del mundial sirvieron para catapultarle al número uno de las preferencias. No fue un año fácil para el portero madridista pues su equipo cayó pronto eliminado en la Liga de Campeones y además tuvo que conformarse con el subcampeonato liguero. Silencio y trabajo fueron las respuestas a las críticas que recibió, especialmente tras el primer partido contra Suiza. Su relación con una conocida peiodista sirvió para que pudiesen intervenir también la desacreditable prensa del corazón.

En segundo lugar quedaron empatados con nueve puntos el español del FC Barcelona Víctor Valdés y el brasileño del FC Internazionale Julio César Soares. Se confirma el recnocimiento de estos dos grandes guardametas. La importancia de Valdés en su equipo es máxima ya que está obligado a acertar cada vez que interviene. Julio César también ha recibido un reconocimiento por ser una de las piezas fundamentales en los éxitos del «Inter».

Cons seis puntos se ha colocado el italiano de la FC Juventus Gianluigi Buffon y con cinco el holandés del AFC Ajax Maarten Stekelenburg.

El checo  Petr Čech del Chelsea FC, el francés Hugo Lloris del Olympique Lyonnais y el español David de Gea del Club Atlético de Madrid obtuvieron tres puntos cada uno.

Mejor Constructor de juego: Xavi Hernández (FC Barcelona/España): 28 puntos.

Por segundo año consecutivo CIHEFE elige a Xavi Hernández y por unanimidad. Todos los componentes eligieron como primera opción al barcelonista. No cabe duda que tanto su club como su selección le deben directamente la gloria alcanzada. Ya no sorprende la calidad de este jugador, lo que llama la atención el rendimiento físico que ha mantenido a lo largo de todo el año. La experiencia le ha enseñado a medir constantemente su esfuerzo, por lo que da la impresión que es incansable ya que siempre está bien colocado.

Su compañero de equipo y también español Andrés Iniesta ha ocupado el segundo lugar con 18 puntos. Es un justo reconocimiento a su capacidad creadora compartida con el equipo. Durante la Copa del Mundo hubo momentos difíciles, como en la propia final, en los que Iniesta asumió la necesidad de arriesgar, sacrificarse y buscar la victoria como imperativo. Y gracias a él, a su gol, España obtuvo el premio más grande.

En tercera posición, con diez puntos, otro español: Xabi Alonso. Con un estilo de juego muy diferente a los dos primeros, la potencia de Xabi, el pase largo, su presencia en la zona media y su apoyo a todas las líneas le han convertido en un jugador imprescindible en la actual selección campeona del mundo. A su vez, Xabi Alonso es una pieza fundamental en su club, el Real Madrid CF, pues es él quien controla el peso del ataque madridista.

También ha recibido un justo reconocimiento el holandes del FC Internazionale Wesley Sneijder que recibió 7 puntos. Él fue quien catapultó a Holanda, una selección que no tenía muchos más recursos que las otras selecciones, hasta la final. Casi de igual manera se encargó de darle al FC Internazionale la Liga de Campeones.

Mesut Özil, alemán que empezó el año en el Werder Bremen y pasó al Real Madrid, fue uno de los destacado de la selección animadora del campeonato. Recibió 5 puntos.

 

Mejor Seleccionador Nacional: Vicente del Bosque (España): 28 puntos.

También por unanimidad pues ha sido elegido en primer lugar por todos los componentes del jurado, Vicente del Bosque ha renovado su título. Si la trayectoria de la selección española se había contabilizado por victorias, salvo una derrota accidental contra Estados Unidos, su trabajo en la Copa del Mundo fue impresionante. Porque supo transmitir la confianza necesaria en los momentos difíciles, que los hubo en todos los partidos. Todos los rivales plantearon los partidos para impedir el juego español. Del Bosque tenía que sorprender, engañar, hacerse imprevisible. Por eso, el movimiento táctico de sus jugadores sacrificables, como Pedro, Torres o el propio Villa, el desplazamiento de zona de Iniesta fueron sus principales bazas. Del Bosque supo dirigir a la mejor selección de la competición.

Segundo ha sido elegido el alemán Joachim Löw. Segundo casi por unanimidad pues sumó 20 puntos, de los 21 a los que optaba. El trabajo de Löw tuvo la mala suerte de cruzarse con España en semifinales. Hasta entonces había hecho un juego muy fluido y directo. Su mejor partido fue contra Argentina.

Óscar Washiington Tabárez llevó a Uruguay mucho más lejos de lo que inicialmente se pensaba. Encontró en Diego Forlán al jugador decisivo y así armó a un equipo con mucha capacidad de sacrificio y de respuesta. Sacó el máximo provecho de sus hombres. Se le reconoció su trabajo con once puntos.

Cuarto, y con cinco puntos ha quedado el holandés Bert van Marwijk. Le censuramos el juego violento de su equipo en la final, que tuvo la suerte de prolongar el 0-0 inicial por la condescendencia del árbitro. En cambio, hay que reconocer el trabajo de Holanda, tanto en la fase de clasificación como a lo largo de la fase final.

El argentino Marcelo Bielsa, seleccionador de Chile, recibió tres puntos y cierran la clasificación de nuestras preferencias Milovan Rajevac, seleccionador de Ghana, Gerardo Daniel Martino, Paraguay, y Fabio Capello, Inglaterra.

Lógicamente, Diego Armando Maradona con Argentina no sumó ningún punto. Se plantó con un equipo con Messi, Higuaín, Tévez y Milito que sumaban un total de 106 goles en las principales ligas europeas. Le cabe el honor de presumir de que Messi no marcó ningún gol en el mundial bajo su dirección.

 

Mejor Entrenador de Club: Josep Guardiola (FC Barcelona/España): 22 puntos.

Esta categoría ha estado bastante reñida. La diferencia entre el vencedor, el español del FC Barcelona Josep Guardiola y el segundo, el portugués del FC Internazionales -y ahora del Real Madrid FC- ha sido de tan solo dos puntos.

Ha habido dos enfrentamientos referenciales para que la balanza se inclinase a favor de Guardiola. Primero fue la eliminatoria de la Liga de Campeones, donde Mourinho, con un plantel notablemente inferior, logró eliminar al FC Barcelona. Supo buscarle el fallo y desmontar al rival en San Siro. En Barcelona demostraron oficio y firmeza y contuvieron perfectamente aun contando con un hombre menos. Pero curiosamente, con el Real Madrid CF, con un equipo mucho mejor, sufrió un descalabro total. Falló el equipo y falló Mourinho que no supo medir la distancia con el FC Barcelona. En cambio Guardiola apostó por su esencia de juego y alcanzó una victoria sonada. Ahí estuvo la clave del primer puesto para el entrenador azulgrana.

Tercero ha sido el español del Club Atlético de Madrid, Quique Sánchez Flores, con diez puntos. Ha sido un reconocimiento a su trabajo, especialmente en las condiciones en que se vio para sacar al equipo. Una plantilla descompensada, sin centro del campo, una defensa limitada y una pareja de ataque de élite, posiblemente la mejor de Europa.

Los demás entrenadores ha quedado bastante distanciados: cuatro puntos para Claude Puel del Olympique Lyonnais, empatados con tres puntos Louis van Gaal, FC Bayern München, Alex Ferguson, Manchester United, y Celso Juárez Roth, SC Internacional Porto-Alegre; con dos puntos figuran Arsene Wenger, Arsenal FC London, y Claudio Ranieri, AS Roma; y cierra la lista de puntuados Alejandro Sabella, Club Estudiantes de La Plata, con un punto.

 

Mejor Árbitro del Mundo: Massimo Busacca (Suiza): 12 puntos.

Se ha impuesto en esta categoría la experiencia del suizo, responsable de los partidos más importantes del continente europeo al argentino Héctor Baldassi por tan sólo dos puntos.

La tercera posición ha estado muy reñida, ya que ha habido un triple empate a seis puntos. Dos de ellos dirigieron las dos semifinales de la Copa del Mundo. El uzbeko Ravshan Irmatov ha sido la novedad, tras haber realizado una excelente Copa del Mundo. Con él están el húngaro Viktor Kassai y el uruguayo Jorge Larrionda.

El español Undiano Mallenco sólo recibió un punto. Su principal defecto es su irregularidad pues en un mismo partido es capaz de mantener un rendimiento técnicamente muy alto y seguidamente atropellarse con decisiones de difícil justificación.

También destaca el hecho de que Howard Webb, quien dirigió la final, no ha merecido ningún voto desde CIHEFE. Es llamtivo que un árbitro que tiene un reconocimiento internacional tan grande, en cambio, sea punto de nuestras más severas críticas. No cabe duda de que se nos puede tachar de cierto partidismo. Es posible que no puntuar sea excesivo, pero también es cierto que un árbitro que dirige una final tiene la obligación de hacer cumplir el reglamento y las agresiones, sean en el minuto que sean, se deben sancionar. Ese ha sido el pecado de Webb pues confundió el juego fuerte y de choque con las agresiones que hicieron los jugadores holandeses. No midió con el mismo rasero a ambos equipos y las tarjetas amarillas se repartieron casi equitativamente durante gran parte del partido, lo que no las entradas peligrosas. No nos gustó Webb y por eso no ha recibido ningún voto.




La promoción de permanencia en 2ªB

Desde 1987 la Segunda B ha estado formada por 4 grupos y la Tercera, primero por 17 y luego por 18. Esto ha obligado a utilizar distintas fórmulas para determinar quiénes descendían de una a otra categoría.

Después de la mal llamada Liga de los play-offs, en 1987 se amplió la Segunda B a cuatro grupos y la Tercera División a 17. Como de esta última categoría ascendían los campeones de cada uno de los grupos, era necesario que descendiesen 17 equipos de Segunda B a Tercera. Se estableció que descendiesen los cuatro últimos clasificados de cada uno de los cuatro grupos, más un equipo que sería el que menos puntos consiguiese de los que hubieran logrado la permanencia, resolviéndose la igualdad de puntos por la diferencia de goles, si fuese necesario.

Así, en la temporada 1987-1988 acabó descendiendo el Mestalla, del grupo cuarto, que consiguió 31 puntos, frente a los 32 del Arenteiro y los 33 del Badía y el Plasencia. Un año más tarde, Deportivo Aragón, Granada y San Sebastián de los Reyes acabaron con 32 puntos, mientras la Cultural de Durango quedaba fuera de peligro al sumar 33. El empate entre los tres primeros se resolvió en contra de los madrileños, que tenía una diferencia de goles de -15, frente a los -7 de los andaluces y los -3 de los aragoneses. La temporada 1989-1990 se saldó con el descenso del Atlético Marbella, con 31 puntos, librándose Pegaso y Teruel, con 33, y Eldense, con 34.

En la temporada 1990-1991 se introdujo una modificación en el sistema de ascenso de Tercera, consistente en la disputa de una fase de ascenso por los cuatro primeros de cada grupo, pero finalmente seguían siendo 17 los equipos ascendidos, de modo que los descensos de Segunda B no sufrieron ninguna modificación. Esa temporada, Izarra y Linense finalizaron con 31 puntos, librándose Cambados y Tomelloso con 32. Los descendidos fueron los navarros, con una diferencia de goles de -22 frente a los -9 de los andaluces. En la temporada 1991-1992 el damnificado fue el Gandía, con 30 puntos, salvándose Santurtzi y Maspalomas con 33 y Logroñés B con 34. Un año después, el descendido fue el Torrevieja, que acabó con 31 puntos, igual que el San Roque, pero con una diferencia de goles de -24, frente a los -11 de los onubenses. Tomelloso, con 32 puntos y Tudelano, con 33, también lograron la permanencia.

Pero el sistema de descensos utilizado hasta la fecha no tenía en cuenta las posibles diferencias de nivel entre los diferentes grupos y la Federación decidió resolver este problema instaurando la Promoción de Permanencia, que deberían disputar los clasificados en el puesto 16 de los cuatro grupos. Los encuentros de esta Promoción se jugarían a partido único en campo neutral determinado por la Federación, y consistiría en una primera eliminatoria en la que los dos vencedores lograrían la permanencia y una segunda que enfrentaría a los dos perdedores de la anterior, descendiendo a Tercera el que perdiese esta.

La primera Promoción, en la temporada 1993-1994 contó con la participación de Arosa, Valladolid B, Premiá y San Roque. En la primera eliminatoria el Premiá venció por 2-1 en la prórroga al Valladolid B en partido jugado en Tudela, mientras el San Roque derrotaba al Arosa por 3-1 en Ávila, ambos partidos jugados el 15 de Mayo de 1994. La eliminatoria definitiva se jugó en Ponferrada el 22 de Mayo, y en ella el Valladolid B mandó a Tercera al Arosa al vencerle por 2-1.

Un año después, fueron Fuenlabrada, Casetas, Gimnàstic de Tarragona y Cartagena los que participaron en la promoción. En la primera eliminatoria, el 28 de Mayo de 1995 el Fuenlabrada venció por 2-1 al Gimnàstic en Tudela y el Cartagena por 1-0 al Casetas en Cuenca. El 4 de Junio, en Teruel, el Gimnàstic venció por 2-1 al Casetas, que descendió así a Tercera División.

En la temporada 1995-1996 se introdujo la primera variación en este torneo y consistió en que las eliminatorias a partir de entonces se disputarían a doble partido, sorteándose el orden de campos, y teniendo en cuenta que los goles marcados en campo contrario valdrían doble en caso de empate. En esta temporada fueron Leganés B, Logroñés B, Sabadell y Benidorm los ocupantes de la decimosexta plaza de cada uno de los cuatro grupos. En la primera eliminatoria, el Logroñés B se salvó a costa del Sabadell, después de un empate a dos en su campo en el partido de ida y una victoria por 1-2 en el de vuelta. El Benidorm también logró la permanencia, después de vencer en casa por 2-1 al Leganés B y empatar a cero en tierras madrileñas. En la eliminatoria definitiva, el Sabadell viajó a Leganés después de haber empatado a uno en el partido de ida, pero venció por 0-2 en la vuelta y envió a los madrileños a Tercera División.

Un año después, el Huesca cayó ante el Getafe (2-1 en Alcoraz remontado por los madrileños con un 4-0 en la vuelta) y el Mar Menor ante el Polideportivo Almería (0-2 en tierras murcianas y empate a cero en Almería). El Huesca acabó cayendo a Tercera, tras empatar a uno en su campo contra los murcianos y perder por 5-0 en campo de estos.

En la temporada 1997-1998 Avilés Industrial y Mensajero cedieron sendos empates a cero en sus partidos de ida ante Zamora y Motril, pero en la vuelta los avilesinos vencieron por 1-3 en Zamora, mientras los canarios caían por 2-1 en Motril. La eliminatoria final se saldó con dos empates entre Zamora y Mensajero (2-2 en la ida y 0-0 en la vuelta), descendiendo los primeros por el valor doble de los goles en campo contrario.

En 1999 el Gimnàstic de Tarragona se convirtió en el primer conjunto en alcanzar las dos participaciones en esta competición, logrando la permanencia igual que cuatro años antes, tras eliminar esta vez al Caudal (0-0 en Mieres y 2-0 en Tarragona). En la otra eliminatoria de esta primera ronda el Aurrerá de Vitoria se deshizo del Algeciras (3-0 en la ida, 0-0 en la vuelta). El Caudal venció al Algeciras por 2-0 en el primer partido de la eliminatoria final y logró la permanencia tras perder por 1-0 en la vuelta. Los gaditanos tuvieron que hacer frente a dos enormes desplazamientos a Vitoria y Mieres, para acabar cayendo a Tercera División.

Un año después, Real Unión y Talavera se imponían como locales a Novelda y Avilés Industrial, por 3-0 y 3-1, respectivamente, y sufrían en la vuelta para lograr la permanencia, perdiendo los irundarras por 2-0 y los talaveranos por 1-0. En la ronda final, el Novelda vencía por 1-0 a los avilesinos y les enviaba a Tercera al empatar a uno en la vuelta.

En la temporada 2000-2001 por primera vez se resolvió una eliminatoria por penaltis, y fue entre dos conjuntos que repetían participación en la competición. Algeciras y Fuenlabrada empataron a un gol en ambos partidos, y después de la correspondiente prórroga en el partido de vuelta fueron los gaditanos los que se llevaron el gato al agua. En la otra confrontación de la eliminatoria, el Binéfar empataba a cero en su estadio ante el Conquense y perdía por 2-1 en el partido de vuelta. Finalmente, el Fuenlabrada cayó a Tercera División, después de haber empatado los cuatro partidos que disputó. En esta ocasión, sin embargo, no fue necesario llegar a los penaltis, ya que el empate de la ida en Binéfar fue sin goles, mientras en el de vuelta ambos conjuntos marcaron un gol.

Un año más tarde, el Melilla eliminó al Beasain (2-0 en su campo en la ida y 1-1 en la vuelta) y el Alcorcón a la Gimnástica de Torrelavega con dos empates, a cero en Santo Domingo y a uno en El Malecón. Los cántabros vencieron por 1-0 en la ida y lograron un empate a dos en Beasain, enviando así a los guipuzcoanos a Tercera División.

En 2003 el Langreo cayó ante el Linares (2-2 en la ida, 4-1 en la vuelta) y el Calahorra ante el Figueres (0-2 y 1-0). En la eliminatoria final, tras el empate a cero de la ida en Asturias, el Calahorra logró la permanencia tras vencer por 2-1 en La Planilla al Langreo.

Un año más tarde, el Betis B cayó ante el Alcalá (1-2 en Sevilla, 2-0 en Alcalá de Henares) y el Peña Sport no pudo con el Sabadell (1-1 en Tafalla, 3-1 en Sabadell). En la final el Betis B se convirtió en el único equipo que ha perdido los cuatro partidos disputados en la historia de esta promoción, tras caer por 1-2 ante el Peña Sport en Sevilla y luego por 1-0 en Tafalla.

La segunda tanda de penaltis en la historia de la competición se vivió en la temporada 2004-2005, entre Gramanet y Mirandés, que vencieron en sus respectivos campos por 1-0, logrando la permanencia los catalanes al imponerse en los lanzamientos desde el punto fatídico en la vuelta disputada en Miranda de Ebro. Por su parte, el Fuenlabrada disputó su tercera promoción de permanencia en Segunda B y se deshizo del Talavera (2-1 en la ida, 2-2 en la vuelta). Después de un empate a cero en Talavera en la ida, el Mirandés acabó cayendo a Tercera División tras volver a empatar, esta vez en su campo y a un gol.

En la temporada 2005-2006 se dio la curiosa circunstancia de que los cuatro partidos de la primera eliminatoria acabaron en empate. Baza y Amurrio empataron a uno en tierras andaluzas en la ida y repitieron resultado en la vuelta, decidiéndose la eliminatoria a favor de los alaveses en la tercera tanda de penaltis de la historia de la competición. Huesca y Castillo empataron a cero en campo del primero y a uno en el del segundo, logrando la permanencia los oscenses por el doble valor de goles en campo contrario. En la eliminatoria final el Baza hizo valer su superioridad venciendo por 0-1 en el partido de ida y sentenciando el descenso del Castillo con un 2-0 en la vuelta.

Después de once años con el mismo formato, en la temporada 2006-2007 se produjo una modificación en el sistema de competición. El número de grupos de Tercera aumentó a 18 y por tanto también lo hizo el número de equipos ascendidos de dicha categoría. Para compensar el ascenso adicional la Federación decidió suprimir la última eliminatoria de la fase de permanencia en Segunda B, descendiendo directamente los dos perdedores de la primera. Para estrenar este formato, el Playas de Jandía se enfrentó al Extremadura, derrotándole por 3-0 en Fuerteventura y arrancando un empate a uno en Almendralejo, mientras en un duelo de filiales, el Valladolid B derrotaba en su campo por 2-1 al Valencia Mestalla y empataba a uno en la vuelta. De este modo, Extremadura y Valencia Mestalla se convirtieron en los primeros descendidos con el nuevo formato.

Un año después, el Villajoyosa arrancó un empate a uno de Tajonar ante el Osasuna B, pero perdió en la vuelta por 0-1. Mientras tanto, Baza y Villa Santa Brígida fueron incapaces de marcar un solo gol en los dos partidos que disputaron ni en la prórroga del segundo, que se acabó resolviendo por penaltis a favor de los canarios en su propio campo. Así, Villajoyosa y Baza descendieron a Tercera División.

En la temporada 2008-2009, el Terrassa se impuso por 2-0 al Antequera en el partido de ida y repitió victoria, esta vez por 2-3 en la vuelta. Por su parte, en un nuevo duelo de filiales, Las Palmas Atlético y Sporting B empataban a cero en tierras canarias, para imponerse contundentemente por 4-0 los asturianos en Mareo. Con estos resultados, fueron Antequera y Las Palmas Atlético los que perdieron la categoría.

Finalmente, en la temporada 2009-2010, Espanyol B y Guijuelo empataban a dos en el partido de ida, imponiéndose en la vuelta los salmantinos en su campo por 1-0. Por su parte, el Roquetas derrotó al Toledo por 1-0 en la ida y arrancó un empate a uno del Salto del Caballo en la vuelta. Espanyol B y Toledo, al perder sus eliminatorias, descendieron a Tercera División.

En total, en 17 temporadas, han sido 59 los equipos que han disputado las eliminatorias de Permanencia en Segunda B con sus distintos formatos. Sólo uno, el Fuenlabrada, ha participado en tres ocasiones, salvando la categoría en dos de ellas. Otros siete han participado en dos ocasiones, logrando la permanencia en ambas cuatro de ellos (Sabadell, Gimnàstic de Tarragona, Valladolid B y Talavera) y consiguiendo la permanencia una vez y descendiendo otra los otros tres (Baza, Avilés Industrial y Algeciras). Ningún equipo ha descendido dos o más veces a través de la Promoción de Permanencia.

En los 88 partidos disputados se han marcado 181 goles, siendo el máximo anotador el Sabadell con 10 goles en seis partidos, y el más goleado el Huesca, con 12 goles en seis partidos. Ningún equipo ha sido capaz de conseguir más de dos victorias en la competición y sólo uno ha perdido más de dos veces: El Betis B, con cuatro derrotas, todas ellas en la edición de la temporada 2003-2004, como ya se ha comentado.

El máximo goleador de la historia de esta competición es Pepe Mel, autor de cinco goles en total; uno con el Benidorm en la temporada 1995-1996 y otros cuatro con el Getafe en la 1996-1997. Por detrás de él, con tres goles, figuran Ahumada (San Roque 1993-1994), Fuentes (Huesca 1996-1997) y Víctor Curto (Terrassa 2008-2009). Pepe Mel no es el único jugador que ha anotado goles con dos equipos distintos; otros 5 jugadores consiguieron hacer dos goles con dos equipos distintos: Barba con el Getafe en la temporada 1996-1997 y con el Fuenlabrada en la 2000-2001; Bariego con el Zamora en la 1997-1998 y con el Caudal un año después; Garrido con el Linares en la 2002-2003 y con el Amurrio en la 2005-2006; Raúl con el Logroñés B en la 1995-1996 y con el Terrassa en la 2008-2009 y Rubén Blaya con el Figueres en la 2002-2003 y con la Gramanet en la 2004-2005. Sólo dos jugadores consiguieron anotar tres goles en un solo partido: Ahumada en el Arosa 1 – San Roque 3 de la primera eliminatoria de la temporada 1993-1994 y Pepe Mel en el Getafe 4 – Huesca 0 de la primera eliminatoria de la temporada 1996-1997.




El fútbol no nació en China

El pasado día 2 de diciembre el presidente de la FIFA Joseph Blatter dio a conocer los países organizadores de los Mundiales 2018 y 2022. Lo hizo tras una relativamente larga exposición previa que se hizo desde luego mucho más larga para los que ansiábamos ver cómo se asignaba a la llamada Candidatura Ibérica el Mundial 2018. Como es bien sabido al final Blatter leyó el nombre de Rusia.

En medio de la alocución previa Blatter afirmó entre otras cosas algo así como que «este maravilloso deporte nació en China […]». Pues bien, es precisamente contra esas palabras del presidente de la FIFA contra las que escribo este breve artículo. Porque el fútbol no nació en China.

Leí en cierta ocasión que fue el propio Jules Rimet mientras era presidente de la FIFA el que decidió aceptar el tsu khu chino y otros juegos japoneses, griegos o americanos como precedentes del fútbol. Ignoro si es cierto que fue apuesta personal de Rimet, pero en cualquier caso nadie tenía autoridad para dar tinte oficial a tal afirmación. O es precedente o no lo es, pero en absoluto es cuestión sobre la que la FIFA tenga autoridad para decidir nada.

Sea como fuere el caso es que parece ser que la FIFA admite estos precedentes remotos como parte de la «historia oficial» del fútbol, y así en su página web aparece un apartado titulado «los orígenes» en que habla de estos lejanos precedentes llegando ni más ni menos que al tercer milenio antes de Cristo. La afirmación no tiene desperdicio: «la más temprana forma del juego de la que hay pruebas científicas era un ejercicio militar manual que data del segundo y tercer milenio antes de Cristo» (http://www.fifa.com/classicfootball/history/game/historygame1.html). Lo de las pruebas científicas ya parece excesivo.

Siguiendo a la FIFA muchísimos libros de historia del fútbol empiezan citando a los chinos, japoneses y demás como precedentes del fútbol, y es precisamente por la influencia de esta idea por lo que se hace necesario explicar la cuestión. En esta ocasión lo voy a hacer de forma brevísima, si bien quiero destacar que el tema daría para varios artículos sobre puntos concretos de primerísimo interés y que quedan en esta exposición incluso sin ni siquiera ser citados. Volveremos pues en próximos números sobre el asunto.

Para desenmarañar la cuestión hemos de definir en primer lugar con precisión qué designamos con el término «fútbol», para poder precisar posteriormente cuándo nació aquello a lo que designamos con tal nombre. Porque aquí es donde surge precisamente la confusión de la FIFA y de los que la siguen.

En España llamamos «fútbol» a un deporte creado el 26 de octubre de 1863 en Londres, concretamente en la Taberna de los Masones (Freemasons’ Tavern). Lo llamamos «fútbol» por abreviación del sintagma «fútbol de la asociación», siendo la «asociación» a la que se refiere el nombre precisamente la que habían previamente creado los reunidos en la taberna y que no es sino la federación inglesa de fútbol. En inglés los nombres de la federación y del nuevo deporte eran respectivamente «Football Association» y «Association Football», cuya apariencia tan similar ha provocado dificultades hasta el punto de que creo que nunca en España se ha traducido bien el nombre del deporte: lo de «fútbol asociación» es simplemente una mala traducción que, entre otras cosas, en español no significa absolutamente nada.

Así pues cuando hablamos coloquialmente de «fútbol» nos referimos al «fútbol de la asociación». Quienes lo llamaron «soccer» lo hicieron porque a lo que daban más importancia era al sustantivo que restringía el concepto de «football» (a-socc-iation). Y es que en efecto los «football games» eran en Inglaterra simplemente «juegos de pelota» que se jugaban con reglas diferentes en cada colegio, en cada universidad y hasta en cada pueblo. Decir «football» (por reducción del sintagma «football game») era decir muy poco, y por eso los ingleses usaron el nombre de «soccer» (frente al «rugger», nombre que se le dio popularmente al football de Rugby).

Nuestro fútbol de la asociación deriva fundamentalmente del football al que jugaban en Cambridge, si bien con algunas modificaciones. Hasta ahí se puede establecer un hilo histórico claro, aunque no cabe duda de que la universidad de Cambridge debió de adaptar un juego popular previo al que le dotó de reglas.

¿Y qué relación tiene históricamente el football de Cambridge (el posterior fútbol de la asociación) con los chinos, los aztecas o los griegos? Pues absolutamente ninguna.

El error, deliberado o no, empieza al confundir los dos conceptos principales que designa el término inglés «football». Si lo tomamos en el sentido genérico de «juego de pelota» sí se puede establecer una relación con otros juegos de pelota chinos o hasta prehistóricos si se quiere (lanzamientos de piedras, etc.), pero entendiendo esa relación como la mera constatación de que diferentes pueblos en momentos históricos diferentes han tenido juegos de pelota.

Pero entender que existe una línea histórica evolutiva que habría empezado hace cinco mil años en China y que se hubiera desarrollado hasta los diversos fútboles ingleses y al fútbol de la asociación en particular es gratuito, carente de toda prueba.

Remontar la historia de algo a lo que se quiere dar prestigio es completamente habitual en todos los ámbitos, políticos entre otros. Y eso le pasa a la FIFA, que no solo imagina una «historia oficial» sino que la cita en un acto de tanta importancia como la designación de los organizadores de los próximos Mundiales. Pero como digo no existe ninguna prueba que permita establecer una línea evolutiva entre los diversos juegos de pelota, siendo lo único que podemos afirmar al respecto es la mera constatación de que diferentes culturas han tenido juegos de pelota. Mezclarlos y aceptarlos como precedentes de uno solo de esos juegos (el fútbol) es desde luego una confusión notable. Y a la manera de otras fantasías políticas, quizá interesada.




8.000 goles blancos

El pasado 7 de noviembre, en la jornada 10ª del Campeonato Nacional de Liga, el Real Madrid consiguió su gol oficial 8000.

Ricardo Carvalho, al conseguir el primer gol del partido que su equipo disputó frente al Atlético de Madrid, en el minuto 12, dejó este registro en la historia del club.

El número de goles oficiales en la historia del club madridista se desglosa de la siguiente manera: 

– Campeonato Nacional de Liga                      5.222

– Campeonato de España                                1.245

– Supercopa de España y Copa Eva Duarte          39

– Copa de la Liga                                                 29

– Campeonato Regional y Mancomunado           585

– Copa de Europa y Liga de Campeones            709

– Recopa de Europa                                             57

– Copa de la U.E.F.A.                                       111

– Supercopa de Europa                                          4

– Copa Latina                                                      10

– Copa Intercontinental                                         10

– Mundial de Clubes                                               9

– Copa Iberoamericana                                          4

 

Total                                                               8.034

 Y los números totales son los siguientes:

COMPETICIONES NACIONALES: 

Competición

Jugados

Ganados

Empatados

Perdidos

G. F.

G.C.

Liga

2512

1459

518

535

5222

2894

Copa

557

319

94

144

1245

667

Supercopa + Eva Duarte

21

10

2

9

39

32

Copa de la Liga

16

4

6

6

29

32

Totales

3106

1792

620

694

6535

3625

 COMPETICIONES REGIONALES: 

Competición

Jugados

Ganados

Empatados

Perdidos

G. F.

G.C.

Campeonato Regional y Mancomunados

202

144

28

30

585

215

 COMPETICIONES INTERNACIONALES: 

En Europa 

Competición

Jugados

Ganados

Empatados

Perdidos

G. F.

G.C.

Copa de Europa

329

189

57

82

709

368

Recopa

31

16

9

6

57

24

Copa UEFA

64

33

10

21

111

75

Supercopa de Europa

3

1

0

2

4

4

Copa Latina

4

4

0

0

10

1

Totales

431

243

76

111

891

472

En el mundo 

Competición

Jugados

Ganados

Empatados

Perdidos

G. F.

G.C.

Copa Intercontinental

7

3

1

3

10

8

Mundial de Clubes

4

2

2

0

9

6

Copa Iberoamericana

2

1

0

1

4

3

Totales

13

6

3

4

23

17

 Así, los números finales son: 

Competiciones Nacionales

3106

1792

620

694

6535

3625

Campeonato Regional y Mancomunados

202

144

28

30

585

215

Competiciones Internacionales Europeas

431

243

76

111

891

472

Competiciones internacionales mundiales

13

6

3

4

23

17

TOTAL

3752

2185

727

839

8034

4329

 Este estudio abarca hasta el último partido jugado por el Real Madrid, el día 22 de diciembre, en partido de Copa frente al Levante.

 

 




Futbolistas y quinielas

 Equivocadamente suele otorgarse al informador deportivo italiano Massimo Della Pergola el honor de haber inventado la quiniela futbolística. Según hagiógrafos transalpinos, durante la Guerra Mundial se hallaba internado en un campo de trabajo suizo y, para sobrellevar el cautiverio, se acostumbró a buscar evasión imaginando cómo sería el mundo tras concluir la contienda. Advirtió que ese universo estaría lleno de campos de fútbol destruidos y que, en consecuencia, para su reconstrucción iba a hacer falta un dinero con que ninguna institución pública o privada contaba. Relanzar los Campeonatos observando una mínima dignidad requeriría la contribución directa de los propios aficionados, salvo gran milagro. Pero, ¿cómo lograr esa imprescindible colaboración?. ¿Estableciendo un canon sobre el precio de las entradas?. ¿Penalizando de algún modo los traspasos futbolísticos?. Después de meditarlo mucho ideó la quiniela, y no sin superar bastantes dificultades acabaría recibiendo autorización para montar una pequeña sociedad, embrión primitivo del «Totocalcio», más tarde nacionalizado y exportado a un puñado de países, aunque con diversas variantes.

Massimo Della Pergola fue, sin duda, el impulsor de las quinielas italianas. Sin embargo no inventó nada. Lo más probable es que, dada la tendencia humana a apostar y siendo el fútbol un deporte con tanto arraigo social, la quiniela deportiva naciera en mil focos distintos y de forma por demás natural.

Pero no es intención de este artículo glosar el origen, desarrollo y arraigo de la quiniela en nuestro suelo. Una historia, por cierto, merecedora de atención, puesto que en modo alguno nació durante la campaña 1946-47, conforme desde el Patronato se viene apuntando erróneamente. Hoy nos ceñiremos a la anécdota. Porque, siendo la gente del fútbol, y los futbolistas muy en particular, artífices de tanto sueño colmado, habiendo hecho millonarios a miles de felices mortales, quizás tenga algún interés repasar hasta qué punto varios hombres del balón salieron beneficiados con el invento. Dicho de otro modo, hurguemos en la buena suerte de quienes a su condición de futbolistas unieron la de agraciados.    

Durante la temporada 1941-42, antes de constituirse el Patronato de Apuestas Mutuas, el cancerbero de la Cultural de Durango Luis Idígoras sacó adelante un pleno en cierta quiniela muy popular en el ámbito vizcaíno. Como sucedería con las que inauguraron la andadura del Patronato estatal, se traba de adivinar resultados exactos. Y él acertó el suyo, el de la Cultural, aún a costa de encajar arteramente un gol. No fue mucho su botín. Tan sólo 400 ptas. Pero en aquella época cargada de privaciones, cuatro billetes de a cien llovidos del cielo no solía verlos ni en sueños un jugador tan modesto.

La primera quiniela auspiciada por el Patronato de Apuestas Mutuas Deportivo-benéficas correspondió al 22 de setiembre de 1946, registrándose 38.530 apuestas de a 2 pesetas, totalizando una recaudación de 77.060. De ellas, sólo 34.677 iban destinadas a premios. Aún no se había «inventado» en 1, X, 2, sino que de cada pronóstico diferían puntos, en tanto se hubiera vaticinado el resultado exacto, aproximaciones al mismo, o como mínimo el empate o triunfo con que los choques hubiesen concluido. En cierto modo, verificar su boleto representaba para cada apostante un  problema logarítmico.

Pues bien, el primer futbolista en resultar contundentemente agraciado no debió esperar mucho. Francisco Méndez, delantero del Sporting de Gijón, obtuvo en octubre de 1947 los premios regional y nacional de la 2ª jornada, con un boleto de 153 puntos. A sus 23 años se embolsaba una bonita cifra, cuando el fútbol distaba de convertir en millonarios a sus más señeros practicantes. Pero lo que son las cosas, aquel premio pareció mermarle la ambición goleadora. Y es que si durante el ejercicio anterior había totalizado 18 goles en 23 partidos, ese campeonato sólo cantó 5 en 17 encuentros, y 4 en el siguiente, ya con los gijoneses en 2ª División, distribuidos entre las 10 jornadas que saltó al césped. Tan pobres registros no le granjearon la renovación con el equipo asturiano. Al decir de algunos cronistas, el otrora castigo de los guardametas tenía la mente en otras cosas.

El siguiente afortunado, al menos el siguiente en no ocultarlo, fue Isidro Caballero Merino, un desconocido para el mundo del fútbol grande, aunque piedra angular del modesto Club Deportivo Don Benito. 

Natural de esa localidad pacense, vistió por primera vez su camiseta durante la temporada 1931-32, cuando el club se denominada Deportivo Balompié, y colgó las botas al término del ejercicio 1948-49, luego de que el club llevara 9 años ostentando el nombre del pueblo. Para entonces ejercía como jugador-entrenador, y ya sin corretear por el césped los domingos continuó impartiendo órdenes y dirigiendo entrenamientos desde 1949 hasta 1951, en categoría Regional, y entre 1953 y 1966 en 3ª, con esporádicos retornos posteriores y saltos de la directiva a la secretaría técnica. Puestos a simplificar, Isidro Caballero se convirtió en cimiento, fachada, mástil e incluso bandera del club, junto a su hermano José, presidente casi perpetuo. Este hombre digno de mil homenajes resultó agraciado con un boleto de 13 aciertos, el número 245.855, la temporada 1953-54. Aunque en realidad, según quiso dejar constancia, no saliera de su mano aquel triunfo (por entonces ya mediante el 1, X, 2), sino de la de su esposa.

Años más tarde, Manuel Batalla, eficaz defensa central en el correoso Pontevedra del «¡Hai que roelo!», acertó un pleno el 3 de noviembre de 1968. Tarraconense de Amposta, había jugado en el equipo de su localidad natal, para pasar al Artiguense, Club Deportivo Orense, a la sazón en 2ª, y Pontevedra, justo para el debut granate en la máxima categoría. Desde 1963 hasta 1970, su regularidad y dominio del juego aéreo le otorgaron en propiedad la camiseta número 5 y el fervor del Pasarón. Aquel once se recitaba de memoria: Cobo; Irulegui, Batalla, Cholo; Calleja, Vallejo; Fuertes, Martín Esperanza, Roldán II, Neme y Odriozola. Para eventuales relevos, el cancerbero Celdrán, Azcueta, el incombustible Norat, Ceresuela, José Jorge o Plaza. Una agrupación de obreros tan justitos de ficha como sobrados de ambición, pues a la chita callando y con Juanito Ochoa en el banquillo, se convirtieron en matagigantes. Batalla, dicho queda, resolvió un pleno que habría de reportarle casi 2 millones de ptas., cuando los sueldos de los oficinistas rondaban las 7.000 mensuales, pagas aparte. Y el acontecimiento tuvo su historia.

Los pontevedreses disputaban ante las cámaras de televisión el último choque de la 7ª jornada. Batalla, con 13 aciertos en su quiniela, tenía previsto empatar frente a un equipo maño huérfano de Santamaría, Reija, Villa y Marcelino. Pero como el fútbol acostumbra a mortificarnos con sus caprichosas piruetas, a falta de 5 minutos para la conclusión y pese al dominio local, los suyos ganaban 0-2, merced a tantos de Roldán II y Neme, éste de penalti. El elenco aragonés, con dos negativos en su cuenta desde el arranque liguero y habiendo cosechado un duro varapalo la semana anterior frente al Barcelona (4-0), se volcó sobre el marco adversario. Aunque en este deporte no suelen darse los milagros, aquella noche tuvo lugar uno. Santos y Borrás no sólo pusieron la igualada en el tanteador, sino que en el último instante una prodigiosa parada de Cobo evitó lo que hubiera sido gol del triunfo blanco. Para los fotógrafos quedó el abrazo del buen meta vizcaíno trasplantado a pie de ría, y su defensa central. Justificadísimo abrazo, porque dos millones representaban para Batalla lo que cuatro años de contrato y primas entre la elite. Al catalán se le acercaban los 31 años y a esa edad su fútbol físico pretendía abandonarle.

Otro futbolista agraciado fue Vicente Pascual, conocido por Pahuet en Castellón, Tortosa, Osasuna, Málaga, Sevilla, Elche, y de nuevo Castellón. 

Tras 18 temporadas de corto entre 1ª, 2ª y 3ª división, Pahuet había puesto fin a su carrera en 1964. Las peñas quinielísticas gozaban por esa época de tanto prestigio como tirón popular, asegurándose, no sin cierta base, que constituían el mejor sistema para obtener dividendos cuando los resultados fluctuaban dentro de una horquilla regularmente lógica. Pahuet podía tener carencias en su formación intelectual, aunque si de algo sabía era de fútbol. Así que acabó montando la Peña Quipauca. Aparte de varias aproximaciones de menor cuantía, esa agrupación obtendría un pleno de 9 millones cuando mediaban los años 70.

El defensa Jaime Sabaté (Badalona, Lérida, Español, Olot, San Andrés, Mallorca, Betis y de nuevo Badalona), poco exquisito sobre el césped, parecía saber bastante sobre los entresijos del deporte a cuya vera supo ganarse la vida. Al menos eso cabe deducir de su colaboración quienielística con el cántabro López, compañero de vestuario y amigo en la calle. Ambos constituyeron una especie de sociedad para la apuesta durante el ejercicio 1975-76, el tercero de militancia en la entidad verdiblanca. Aquella colaboración rindió al ciento por uno, pues aparte de otros premios menores, en la jornada del 3 de abril de 1977 lograron un pleno de 14 aciertos, cuatro de 13 y varias columnas de 12, superando por el conjunto las 800.000 ptas. Desde luego no eran los dos millones de Batalla, pero menos daba una piedra. Y como la suerte suele ser cuestión de rachas, apenas dos meses más tarde ambos se proclamaban campeones de Copa frente al Athletic de Bilbao, tras lanzamientos desde el punto de penalti con fallo decisivo del vizcaíno Daniel Ruiz Bazán, «Dani». Precisamente el especialista, el hombre que casi nunca fallaba.

Ya en 1994, el brasileño Marlon Brandao, recién fichado por el Valladolid desde el Boavista portugués, proporcionó una buena noticia a varios compañeros de vestuario. Encargado de rellenar la quiniela correspondiente a la jornada 29, obtuvo un pleno al 15, otro acierto de 14, 8 de 13, 28 de 12 y 56 de 11. En total 29 millones de pesetas largos, a repartir entre 8 jugadores, el masajista, el utillero y el fisioterapeuta de la entidad. ¿Importaba mucho que su rendimiento deportivo no hubiera sido bueno?. A la directiva puede, pero no, desde luego, a sus compañeros de peña. Marlon desanduvo el camino al concluir la campaña, a punto de cumplir 31 años y con un puñado de dinero imprevisto. Aunque no llegara a estrenarse como goleador, nuestro fútbol no le trató nada mal.

Todavía al despuntar el siglo XXI, varios ex futbolistas (Alkorta o Ziganda, por ejemplo) volvieron a arañar otro gran premio en su condición de asociados a cierta peña de gran prestigio. Tan positivas solían ser sus cuentas campaña tras campaña -pura ley matemática, considerando el enorme volumen apostado- que integrarse en ella requería aguardar paciente turno en su amplia lista de espera, además de entregar en torno al millón de ptas. cada mes de agosto.

El caso más llamativo de simbiosis entre deportista y quinielas lo proporcionaría, sin embargo, cierto árbitro de 1ª. Al arrancar los años 80 y jugando semanalmente fuertes cantidades, su media de aproximaciones fue tan alta como para asegurarse beneficios muy superiores al millón, cada temporada. Lo más sorprendente, en su caso, derivaba del método apostador. No tenía en cuenta, como tantos otros, el momento anímico y deportivo de cada club, sus lesionados, las declaraciones entre semana o rumores sobre primas a terceros. Al menos no sólo analizaba tales conceptos. En su decisión final contaba, y mucho, la identidad del trencilla asignado para dirigir los choques. Colegiado casero aquí, pues un 1. Halcón hambriento de notoriedad en este otro lado, pues X o 2. Que tal compañero las tuviera tiesas con determinado entrenador y le tocase dirigir a su equipo, pues victoria del adversario. Así, aunque no predijese la genialidad puntual ni evitara el factor sorpresa, cuando menos amarraba lo obvio, que a lo largo del año acostumbra a repetirse bastante.

Los malpensados no dejaron de especular. ¿Un árbitro quinielista?. Ya podía. Aún estaba fresco el mayor escándalo del arbitraje español, cicatrizado en falso con varias inhabilitaciones. Había tenido lugar durante 1976 y, con pruebas concluyentes o sin ellas, pagaron las consecuencias Antonio Camacho y Antonio Rigo, ambos de 1ª División, y los de 2ª Pérez Quintas, Pascual Tejerina y Olasagasti. Los sobornos a que se avinieron nada tenían que ver con mafias pronosticadoras, sino con la necesidad de varios equipos implicados en puestos cabeceros o de descenso. Sus secuelas, sin embargo, se hicieron sentir durante algún tiempo. En el pleno federativo de aquel año no faltaron presidentes dispuestos a seguir tirando de la manta, cayera quien cayese. Y menos mal que Eguidazu, mandatario del Athletic, acertó a entonar una nota de cordura entre la cacofonía del hotel Meliá Madrid, al afirmar sin tapujos: «Señores, cuando hay alguien que se vende siempre hay alguien que compra». Los propios árbitros, por su parte, muy divididos, pues no en vano el principal acusador de Camacho había sido su compañero Medina Iglesias, acabaron formando una piña en torno a su presidente Plaza, como caravana de colonos ante el ataque sioux o apache, durante la conquista del Oeste.

Habrá sin duda más hombres con camiseta de colores y pantalón corto, beneficiarios de las quinielas. Tiene que haberlos. No porque al ver las cosas desde dentro se cuente con alguna ventaja, sino por simple ley de probabilidades. También los hubo agraciados en la lotería convencional. A Satrústegui, delantero centro de la Real Sociedad de San Sebastián y la selección nacional, le correspondió un pellizco navideño al llevar participación de la cantina, en el cuartel, cuando cumplía su servicio militar. Y muchos años antes, allá por los años 40, el también delantero Carlos Basabe (Cultural de Durango, Gimnástica Burgalesa, Atlético de Madrid, Real Sociedad, Oviedo y Levante, además de campeón militar en 100 metros lisos), obtuvo 20.000 ptas. del décimo adquirido en Barcelona durante su desplazamiento para enfrentarse al Júpiter, en tanto a su compañero Lorenzo Carro, más apostador, le correspondía justo el doble. Quien estaba reñidísimo con la suerte fue otro compañero de la Gimnástica Burgalesa, pues aunque adquirió su participación en el mismo despacho exigió otro número, porque Basabe y Carro arrastraban, al parecer, fama de gafes. Sirva como referencia que en 1946 un empleado de banca no superaba las 1.500 mensuales, añadidos todos los pluses, puntos y antigüedad imaginable.

Digresiones aparte, rememorando la suerte de este puñadito de futbolistas, cabría hablar, no sin sentido, de una bien entendida justicia distributiva. Al fin y al cabo, parece poco razonable que los protagonistas de tan multimillonario tinglado hubiesen pasado entre tramoyas arañando tan sólo el aplauso.

 

 

 




La vaca de Félix Martialay

Siempre fue Félix un hombre que dejaba entrar a todos en su establo, donde su vaca siempre daba leche; una leche desde luego muy sabrosa y enriquecedora, digna sin duda de un hombre sabio en las artes del cuidado y engorde de tales magníficos animales. Leche con nata, sin nata, azucarada, sin grasa, con la que luego se podrían hacer fabulosos quesos…leche para todos los gustos y necesidades.

 Como decía Félix en el prólogo de su libro  «Todo sobre todas las selecciones», a la vaca acudieron infinidad de tratadistas sobre el fútbol español de diversa entidad y camuflaje variopinto. Algunas dudas eran urgentes y se evacuaban por teléfono, gentilmente por supuesto, pero a veces las dudas implicaban estancias de horas y horas a lo largo de mañanas enteras para profundizar en alguna temporada o para consultar alineaciones, autores de goles, circunstancias de algún partido etc…

 Ese era Félix.

 Cuenta Félix que hacía muchos años atrás, allá por los primeros años de 1960 un viaje por motivos cinematográficos le condujo junto a otros críticos de cine a un pueblo de la Mancha. En el amplio y soleado bar, mientras esperaban la comida, se lanzaron de lleno a hablar sobre fútbol y su pasado; sobre su historia. Según Félix, en un momento de las añoranzas y las evocaciones el dueño del bar les dijo que un muchacho, que había ido a trabajar a una empresa recientemente instalada en las afueras del pueblo, era un poco el hazmerreír de los lugareños porque decía que había sido internacional del equipo español de fútbol. El dueño del restaurante dijo su nombre, pero no le sonó a ninguno de los allí congregados. Desde luego era imposible que hubiera pertenecido a la selección absoluta, a la A.

Pero Félix es así, y de vuelta a Madrid decidió acercarse a la vaca…y en efecto, allí estaba: Había sido internacional con los juveniles, que entonces no tenían más que esa denominación genérica.

A los dos meses Félix regresó a aquel pueblo de La Mancha y decidió volver a comer en el mismo bar de la última vez. Al reconocer al dueño del mismo le comunicó que había comprobado la veracidad de lo que aquel «muchacho» decía y por lo que se había convertido en el hazmerreír del pueblo. Le rogó que, si le era posible, fuera a comer con ellos, cosa que el muchacho no dudó un instante. Y compartieron mesa y mantel. Pero lo que Félix extrajo de aquella cita, además del agradecimiento por parte de aquel hombre ya hecho y derecho, fue una honda sensación de que por ahí deambulaban un gran número de españoles desconocidos que, jóvenes o no tan jóvenes, habían escuchado emocionados el himno nacional y defendido los colores de la casaca española con ardor y coraje. Gentes que ni siquiera habían tenido ni la más simple mención o reconocimiento, gentes cuyos nombres serían barridos por los vientos del olvido y que quedarían enterrados en el más oscuro de los anonimatos.

 Y eso Félix, tratándose de lo que se trataba, no lo podía permitir.

 Félix era así…

 Y fue entonces cuando se hizo el propósito de hacer algún día la crónica de aquellos partidos y la enumeración de sus componentes con más cariño quizá que el de los internacionales de alto copete. Ya os digo que Félix era así: Simplemente genial y capaz de dar a cada uno el lugar que se merece.

 Y así fue como nuestro querido amigo Félix recogió uno a uno los datos de todos los partidos, a mano, a maquina u ordenador, jugados por cualquier equipo nacional de cualquier índole hasta la fecha. Era su deuda, según repetía, y la dejó bien saldada sin duda.

El resultado está en ese magnifico libro «TODO SOBRE TODAS LAS SELECCIONES». Félix era así…

Parte de su filosofía en la vida puede venir resumida en esta bella frase: «Creo que una hoja de hierba no es inferior a la jornada sideral de las estrellas»…

 Un hombre justo es aquel que sabe dar a cada uno el lugar que se merece, y Félix lo era…vaya que si lo era…

 

 

 




A propósito de Zabala

No hace mucho tiempo un amigo mío me sugirió la idea de que analizara la relación del RCD Espanyol con la selección nacional, y más concretamente, que la centrase en aquellos jugadores del club blanquiazul que vistieron alguna vez la zamarra roja.

La metodología de trabajo consistió en elaborar la relación a partir de mi base de datos personal y proceder a una verificación posterior con alguna referencia externa. Para el caso que nos ocupa, y por la ingente información que contiene, el libro «TODO SOBRE LA SELECCIÓN ESPAÑOLA» escrito por Félix Martialay en el año 2006 era la mejor opción.

El análisis de mi base de datos dio como resultado que hasta el 11-8-2010, eran 41 los jugadores que perteneciendo a la disciplina del RCD Espanyol habían sido internacionales con España. Hasta ahí, coincidencia total con la información del libro.

No obstante, cuando profundice en el análisis pormenorizado de todos éllos, me sorprendió advertir una discrepancia entre mis conclusiones y los datos de la obra de Félix Martialay.

Inmediatamente me puse manos a la obra para llegar al fondo de la cuestión y tras consultar diversas fuentes, llegué a la conclusión de que en el libro del autor burgalés existe una pequeña ERRATA que convendría tener en cuenta. Se trata de la información relativa al jugador JOSÉ LUIS ZABALA ARRONDO.

He aquí las pruebas, a partir de las cuales se fundamenta mi afirmación.

– La Discrepancia –

Sin discutir las 4 internacionalidades alcanzadas por el jugador irundarra, Félix Martialay mantiene que ZABALA defendió la zamarra nacional siendo jugador del Club Deportivo de Oviedo (citado como Sportiva Ovetense por el autor) en una única ocasión y que las tres restantes lo fueron con la camiseta del RCD Espanyol.

 28-1-23           ESPAÑA            –           FRANCIA          3-0       Sportiva Ovetense (pag 26)

16-12-23         ESPAÑA            –           PORTUGAL        3-0       RCD Espanyol (pag 28)

9-3-24             ITALIA              –           ESPAÑA            0-0       RCD Espanyol (pag 29)

21-12-24         ESPAÑA            –           AUSTRIA          2-1       RCD Espanyol (pag 31)

 Pero no es así. El dato erróneo consiste en que Martialay considera a ZABALA ya como jugador del RCD Espanyol cuando se disputa el match ESPAÑA – PORTUGAL (3-0) de fecha 16-12-23 y ello no es cierto. En ese momento ZABALA, todavía formaba parte de la plantilla del Club Deportivo de Oviedo.

 – Las Pruebas –

 1ª)       Según datos que constan en el libro «AVILÉS Y SU FÚTBOL» (página 175) escrito por Jorge Valverde y Alberto Rendueles, el día 6-1-24 el Club Deportivo de Oviedo venció al Stadium Avilesino (4-0) en partido correspondiente al Campeonato Regional Asturiano de 1ª categoría.

Buscando en la red podemos hallar una pequeña crónica del match en el rotativo gijonés La Prensa de fecha 8-1-24 (página 5) en el que se cita que ZABALA juega con el Club Deportivo de Oviedo.

 2ª)       En Mundo Deportivo de fecha 25-1-1924 (página 2) se cita reseña de partido entre el Club Deportivo de Oviedo y la Gimnástica de Madrid. En la crónica se señala claramente que el ariete del cuadro asturiano es ZABALA.

 3ª)       En Mundo Deportivo de fecha 6-2-24 (página 1) se cita que en la ciudad de Valencia han jugado el Valencia CF y el Club Deportivo de Oviedo (2-0) y que uno de los mejores jugadores de los asturianos ha sido su centro delantero ZABALA.

  4ª)       Finalmente en Mundo Deportivo de fecha 3-3-24 (página 2) ya se informa de que Zabala reaparecerá (había ya pertenecido al club en 1919) con el RCD Espanyol en un partido con el Badalona que se jugará el 5-3-24.

PRUEBA DOCUMENTAL PRIMERA.

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PRUEBA DOCUMENTAL SEGUNDA.

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PRUEBA DOCUMENTAL TERCERA.

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PRUEBA DOCUMENTAL CUARTA

 

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– Conclusiones –

 De las cuatro pruebas aportadas se puede concluir que en el momento de celebrarse el match ESPAÑA – PORTUGAL (3-0) del 16-12-23, ZABALA todavía pertenecía a la disciplina del Club Deportivo de Oviedo y NO a la del RCD Espanyol como afirma Félix Martialay en su libro.  De todo ello también se deduce que de las 4 internacionalidades alcanzadas por el delantero, las dos primeras lo fueron siendo jugador del Club Deportivo de Oviedo y las dos restantes ya como futbolista del RCD Espanyol.

 Con mis pruebas espero haber aportado la luz suficiente para subsanar esta pequeña errata, de un libro que maneja miles de datos y que, sin duda alguna, es de consulta obligada para cualquier tema relacionado con la historia de la selección española.

 

 

 




1890: el origen del fútbol sevillano y sus clubes

A finales de Febrero de 1.890, el secretario del «Huelva Recreation Club», el Sr. EW. Palin, recibe procedente desde nuestra capital una misiva en la que se invita al Club onubense a jugar una partida de foot-ball. Esto constituye sin duda la primera noticia conocida hasta hoy sobre football en la provincia de Sevilla. Todo ello se ve reflejado en la nota de prensa aparecida el 28 de Febrero en el diario de Huelva «La provincia», y que es la que sigue:

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 La primera parte de la nota de prensa escrita en Inglés indica como <<The following letter has been receibed from the secretary of the Sevilla football Club >>. La traducción al castellano del encabezado de dicho pasaje es la que sigue:

 <<La siguiente carta ha sido remitida por el secretario del Club de foot-ball de Sevilla…>>.

 En la traducción que en la misma nota de prensa se hace para los castellanohablantes onubenses se indica que «el secretario del Club Recreativo de Huelva» ha recibido una carta del Club Inglés de Sevilla«, dato curioso y que pone de relieve el desconocimiento, al menos en ese momento, del nombre que hubiera tenido dicho Club sevillano. Aunque debemos no obstante dejar patente que la traducción a -Club Inglés de Sevilla- más bien debe tratarse de un error del transcriptor al castellano, obviamente por desconocer la procedencia exacta de dicha carta.

 Sin embargo si se puede precisar que dichas maneras de referirse al Club de Sevilla (-Club Inglés de Sevilla- y -Club de football de Sevilla-) se repiten en los años sucesivos, hasta 1.892, en todas y cada una de las distintas notas de prensa que aparecen en referencia a esos encuentros entre el Club Sevillano y el «Huelva Recreation Club» (esta denominación como se puede ver aparece entercomillada en la carta anteriormente citada). 

Pero lo realmente importante de esta nota de prensa, e independientemente de cómo se denominara o de cómo se refirieran en la época en cuestión al club sevillano, es que supone el punto de partida de la historia del football sevillano en general y que daría posteriormente pie a los primeros clubes de football de Sevilla de principios del siglo XX, como veremos.

La partida estaba programada para el 8 de Marzo de 1890, y así sucedió según cuentan las crónicas existentes y que se suceden tanto en los diarios de Huelva como de Sevilla durante ese primer año de 1890. Esa partida del 8 de Marzo cuenta incluso con dos jueces para dirigir los designios de la partida, el Sr. Palin por Huelva y el Sr. Langdom por parte del Club de Sevilla. Luego durante los dos años siguientes siguieron sucediéndose esos encuentros anuales (en 1891 serían no obstante dos partidas) entre el Club de football de Sevilla y el «Huelva Recreation Club». He aquí todas las notas de prensa encontradas en la prensa Onubense y Sevillana:

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 Entre los promotores de aquel grupo de pioneros del football Sevillano tenemos, según lo que se ha podido investigar hasta ahora, a Isaías White Júnior, hijo del co-fundador de la fundición Portilla&White, a Enrique Welton y a Macoll como los principales inductores y organizadores de ese club Sevillano que presenta actividad desde 1890 a 1892. De hecho son los tres únicos «footballers» que participan en todas las partidas de las que tenemos alineaciones.

Esos pioneros procedían precisamente, y en su mayoría, de los trabajadores ingleses que eran contratados por la fundación de la que White era co-propietario, La Portilla&White, y no como se creía hasta ahora de la Water Works Company, una compañía inglesa contratada para desarrollar y gestionar toda la red de abastecimientos de Sevilla. Aunque desde luego no podemos afirmar categóricamente que todos los jugadores provinieran de la Portilla&White. Esto se extrae de algunos testimonios sacados en las primeras décadas del siglo XX por algunos «supervivientes de Rio Tinto» de aquellos primeros años del football, como el del Sr. Young.

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 Pero lo realmente curioso de este Club Sevillano de 1.890 era el carácter organizado que poseía. En el encabezado de la noticia que reproduce la carta que recibe el secretario del «Huelva Recreation Club», el cronista indica que ésta es remitida por el Secretario del Club de football de Sevilla. Esto hizo pensar en que dicho club podía tener una estructura más o menos organizada, sin que se hubiera podido demostrar esto del todo y por tanto hubiera dudas al respecto.

 Una nota de prensa que aclara algunas cosas…

 Sin embargo una nota de prensa recientemente encontrada y reproducida en algunos foros indica que ese Club de Sevilla, efectivamente gozaba de ese grado de organización del que estamos hablando. He aquí la nota de prensa encontrada en un diario de Nueva Zelanda, el «Otago Witness», y fechada el 2 de Abril de 1.891.

 En la mencionada nota de prensa se relata una de las partidas a las que antes nos hemos referido y que juegan el Club de football de Sevilla con el «Huelva Recreation Club», dando un gran detalle sin duda sobre nuestra sociedad sevillana de la época y del partido en si mismo. Es curiosidad, por cierto, lo que en la misma se dice de las «señoritas españolas», ya que según el cronista, éstas estaban más pendientes de las piernas de los jugadores que del juego en sí mismo

 Pero veamos la nota de prensa…

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 Como puede leerse, el Club estaba bajo la presidencia del Vice-Cónsul Inglés de Sevilla, El Sr. Johnston, y esto obviamente pone de manifiesto que de alguna u otra forma ese Club poseía un grado notable de organización, habiéndose legalizado si nos atenemos a lo extraído de dicho artículo.

 El Sr. Johnston era además representante de la Naviera McAndrews dedicada, parece ser, a la importación de fruta desde España y Portugal, convirtiéndose Sevilla en su centro neurálgico y siendo la naranja amarga sevillana uno de los géneros de mayor éxito. Dicha naviera fue fundada por William McAndrews, natural de Elgin, al igual que Johnston.

 En Sevilla, tal y como algunos investigadores han descifrado, la naviera McAndrews operaría bajo distintas razones sociales, entre ellas, Juan Cunningham y Cía, McAndrew & Co. e incluso Miguel Sáenz y Cía, testaferro utilizado por los escoceses debido a las necesidades de sortear las restricciones legales a las actividades industriales extranjeras. Lo que sí que nos aventuramos a afirmar, sin duda, es que esas compañías de carácter británico, unas seguramente en mayor medida que otras, fueron las que sirvieron de «chispa» para que en nuestra capital esos pioneros del football Sevillano dejaran la semilla que luego recogerían los promotores del «Sevilla Football Club» y los del «Sevilla Balompié».

 ¿Qué pasó con ese Club de football de 1890 y con sus integrantes a partir de 1893?…

 A partir de 1893 el Club de Football del Sr. Jonhston literalmente desaparece, no ha aparecido hasta ahora ninguna noticia en dicho periodo que se refiera ni muchos en concreto a ese club existente en Sevilla a principios de la última década del siglo XIX. Dicho Club de Football de Sevilla de 1890 debió desorganizarse completamente, lo cual dicho sea de paso coincide de forma plena con los pasos, testimonios y proceso de formación del Club de football que daría lugar al «Sevilla Football Club» ya a principios de siglo XX. Por tanto en un principio no hay noticias tampoco, ni testimonio alguno, que hablen a cerca del football en esos últimos siete años del siglo XIX en Sevilla, si bien tenemos seguro que durante esos años el football debió seguir practicándose de alguna u otra manera, por lo que a buen seguro tarde o temprano podría aparecer alguna referencia o testimonio, ya lo veremos.

En lo que a tiempo real se refiere, no hay noticias de ningún partido de football jugado en Sevilla hasta 1908 Si existe, no obstante, alguna invitación formal del «Huelva Recreation Club» a la «Sociedad de Football» en 1905 sin que finalmente tengamos la certeza de que se jugara. Aunque lo más probable es que así fuera. Por tanto como ahora veremos en 1905 se crea la «Sociedad de football», la que terminaría siendo el «Sevilla football Club» y de la cual ya sí existen referencias en «tiempo real», tal y como hemos adelantado. Además hay testimonios muy válidos y autorizados, como los del primer presidente del Sevilla FC, el Sr. Gallegos Arnosa, que claramente indican como el football empezó a reflotarse por un grupo determinado de jóvenes a partir de 1900. Pero lo que está fuera de toda duda es que deja de haber noticias y referencias de aquel Club de 1890 que jugara contra el «Huelva Recreation Club».

Así mismo es reseñable que nada más se supo ni de Welton, ni de Isaías White, ni de Macoll, y ni del Sr. Johnston y tampoco ni de ninguno de aquellos pioneros que de una u otra manera participaron en dicho Club de football de Sevilla de 1890. Se carece de cualquier prueba o documentación al respecto que nos aclare qué fue de ellos en lo que a football se refiere, al menos, porque de lo que sí se tienen indicios es de que Isaías White y algunos otros se dedicaron al remo, en el «Sevilla Rowing Club». Por tanto la pista de estos promotores del football en Sevilla se pierde definitivamente en 1893, según los datos que hoy por hoy se disponen. Así mismo algunos de esos nuestros pioneros del football sevillano de 1890, como I. White, parece que forman parte en la fundación del Club Náutico de Sevilla ya en 1913.

 El resurgir del football Sevillano a principios del siglo XX…

 De nuevo, y aunque en realidad se carezcan de datos mínimamente contrastados,  parece que otra vez son las industrias de carácter británico y las instituciones dedicadas a la educación de la alta sociedad sevillana, como la Escuela Politécnica, las que a principios del Siglo XX vuelven a ser las encargadas de «nutrir» de nuevos elementos y nuevas hornadas de «footballers» a la sociedad sevillana. Esto se extrae de algunas publicaciones en 1955 en las que se habla de la influencia de la naviera «McAndrews» y de la «Water Works Company» en estos menesteres, si bien, como decimos, no existe ningún documento que así lo demuestre fehacientemente.

 Cabe indicar al menos que hasta el momento ninguno de los jugadores de principios del siglo XX que luego dieron lugar al «Sevilla Football Club» o al «Sevilla Balompié» han podido asociarse con ninguna de estas compañías británicas.

De otra parte nada se sabe de la hipotética aportación de aquellos antiguos pioneros de 1890 en los clubes sevillanos de principios del siglo XX. No se dispone de ningún dato en absoluto que haga suponer que éstos asesoraran o ayudaran en la formación de dichos Clubes sevillanos.

 Es más, si analizamos los prolijos testimonios de los fundadores del «Sevilla Football Club» en 1905 y también los pocos que existen del «balompié» algunos años después, y a ello le sumamos lo que anteriormente hemos indicado de ausencia total de datos al respecto, podemos decir que dicho «apoyo» fue inexistente.

Por ejemplo, D. Luis Ybarra y Osborne, uno de los participantes en la fundación del Sevilla Football Club en 1905, admite en una entrevista concedida para la revista «El Español» en Septiembre de 1.955 que no sabía que en la última década del siglo XIX en nuestra capital se había jugado al football:

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 Literalmente puede leerse <<…Antes de mi viaje a Inglaterra se había jugado en Huelva y la zona de Riotinto; los ingleses eran los organizadores de esos encuentros. En Sevilla empezamos en serio un grupo de amigos que nos reuníamos en una cervecería-café que hoy no existe…(se refiere a la fecha de 1.900)>>

 Es lógico y salta a la vista que si en aquel grupo que luego daría origen a la Sociedad de Football y posteriormente al Sevilla Football Club, y entre los que estaba Ybarra y Osborne, hubieran «participado» de cualquier forma los pioneros de 1890 como White, Welton etc., estos fundadores del Sevilla Football Club sabrían cuando menos de la existencia del football en Sevilla en 1890; y no porque lo hubieran visto «insitu», sino porque al menos ellos mismos se lo habrían indicado. Obviamente que se lo habrían dicho!!!: «oye, Ybarra, que nosotros ya teníamos un club en 1890, y ahora os vamos a ayudar a constituir el vuestro…«.

 Por la otra parte, en el caso del «Balompié», que en los años subsiguientes siguiera la huella de la «Sociedad de Football» fundada en 1905, ni «discóbolo» ni ningún otro periodista afín al Real Betis Balompié nunca espetó nada relativo al football en 1.890 y menos aún a alguna supuesta colaboración de dichos pioneros en la organización del propio club. Los hermanos Hermosa, Wesolowski, Castillo, Cascales y Gutiérrez fueron los «iniciadores» del club heliopolitano allá por 1907, que en 1908 fue inicialmente denominado como «España Balompié»; estudiantes todos ellos de la Escuela Politécnica y que en ningún momento aportaron ningún tipo de testimonio que hablara, ni tan siquiera, de la práctica del foot-ball en 1890. El primer presidente del «Sevilla Balompié», D. Alfredo del Castillo Ochoa, como es lógico tampoco aporta ningún tipo de luz sobre aquel grupo pionero de finales del siglo XIX en Sevilla.

 Es obvio que aquel Club de 1890 dejó paso a una nueva generación totalmente independiente que volvió a relanzar el football en la primera década del siglo XX.

 En este mismo sentido, es significativo el testimonio aportado por D. Jose Luis Gallegos Arnosa, primer presidente y fundador de la «Sociedad de Football» en 1905, en el primer libro de historia Sevillista, obra del exdirectivo Sevillista Arturo Otero «Historial del Sevilla CF: 35 años de vida deportiva» y publicado en 1.941.

Dice literalmente así en lo que se refiere a los orígenes y participantes de aquel club de 1.905:

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Como se puede comprobar nada se dice de ninguno de aquellos pioneros del football en Sevilla de 1.890. Es lógico y salta a la vista que de haber jugado éstos pioneros algún tipo de papel en la formación del Sevilla F.C. en 1905 la referencia a ellos habría sido evidente cuando menos en las palabras de los fundadores. Y esto, como vemos, no sucede.

Si hay que citar, sin embargo, que uno de esos fundadores de la Sociedad de Football en 1905, Mr Langdom, y que aparece en la primera directiva, era hijo del Dr. Langdon; el que fuera uno de los jueces de aquella partida jugada en Marzo de 1890 y que muriera según investigaciones realizadas por foros sevillistas en 1899, dejando a su vástago huérfano a muy temprana edad.

Es más, el propio Jose Luis Gallegos, fundador y primer presidente de la Sociedad de Football en 1905, desconocía totalmente la existencia de aquel club de 1.890 que tenía, como hemos visto, un presidente (Sr. Johnston) y un «alto» grado de organización. Esto es lo que termina diciendo en referencia a esos primeros años:

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 <<Esto era allá por el año 1900, cuando aún no había fundado ningún Club en Sevilla>>

 Y ya que estamos con Jose Luís Gallegos, y sirviéndonos de la gran cantidad de testimonios sobre el origen del football en el siglo XX que desde el lado Sevillista y por parte de sus fundadores se posee, valgan unas palabras del propio Gallegos publicadas el 29 de Febrero de 1914, en el diario «El Fígaro»:

 <<…Si volvemos nuestra vista atrás y consideramos detenidamente lo que en Sport se hacía diez años atrás la contestación es absolutamente negativa (…) En este periodo de tiempo (a partir de 1904) un grupo de muchachos educados en el extranjero han importado y cultivado los sports, empezando por el foot-ball (…)>>

 Es obvio por tanto que, en el caso de la «Sociedad de football», y luego el «Sevilla Football Club», fundado en 1905, fueron unos muchachos educados en el extranjero los que importaron el football y lo desarrollaron; eliminando la posibilidad de que algunos de los pioneros de 1890 les hubieran echado un cable. Estos pasos iniciados por el «football Club» luego, posteriormente, fueron seguidos a su vez por el «Balompié».

 Es más, si por casualidad aquellos pioneros hubieran aleccionado o enseñado a los iniciadores del «Sevilla Football Club» o del «Sevilla Balompié», cosa de la que no se tiene constancia alguna, podríamos hablar del  «germen de los clubes del  fútbol Sevillano».

Por tanto, si bien aquellos pioneros pusieron las bases o «primeras piedras» del football en Sevilla en general, se puede afirmar que no tuvieron ninguna participación cuando menos directa en los albores del siglo XX. Tanto es así que como hemos visto es inexistente cualquier referencia a ellos tanto entre los fundadores del «Sevilla Football Club» como entre los fundadores del «Sevilla Balompié».

Finalmente, y para hacer honor a la primera aparición en la prensa sevillana del siglo XX de la palabra «football» y de paso ratificar lo que venimos diciendo en relación a la nula participación de aquellos pioneros de 1890 en la formación ni del «Sevilla Football Club» ni del «Sevilla Balompié», mostramos la siguiente nota de prensa fechada el 12 de Septiembre de 1905 en el Diario «Sevilla», y en la que se muestran los primeros pasos de lo que luego sería la «Sociedad de Football» y el «Sevilla Football Club».

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 Lo cierto es que todo «encaja» con el resto de los testimonios planteados con anterioridad. Por una parte habla de «Jóvenes que desde hace algunos años tuvieron intención de organizar un club recreativo«; obviamente, al ser jóvenes, dudamos que fuera más allá de 1900 (fecha precisamente que otorga Gallego en el libro de Arturo Otero). Y por otra parte hablan de que «tuvieron intención de organizar un club», obviamente refiriéndose al punto de partida de un club nuevo. Atrás quedó, para regocijo de todos los sevillanos, béticos y sevillistas, aquel Club de 1890 organizado y bajo la presidencia del Sr. Johnston: El Club «progenitor» del football Sevillano en general.

 Por tanto el fútbol Sevillano en general debe congratularse de que en el siglo XIX existiera en nuestra capital un club dedicado a la práctica del football y que sin duda alguna representa el origen del fútbol sevillano en general y por tanto del «Football Club» y del «Balompié».




El fútbol en España, en 1890, desde Nueva Zelanda

«Un periódico es un pájaro de papel aleteando en la ventana de la historia.«

(Ignacio Camacho, Premio «Mariano de Cavia«)

Un pájaro investido de eternidad, oculto a veces en sórdidas cuevas, o sesteando en lujosos anaqueles, pero que un día vuelve a volar para golpear con fuerza en los cristales, aunque para ello tenga que dar la vuelta al mundo.

Corría el año 1891, pocos en el mundo conocían que en España ya se jugaba al football:

«Será noticia para muchos que el juego del fútbol tiene un sonoro discurrir en España.»

Un albatros de papel nos acercó una crónica del «The Otago Witness«, de Nueva Zelanda, que narraba la situación del football alrededor del mundo. Tras citar el desarrollo de este nuevo sport en diferentes países, le llegó el turno a España:

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«Será noticia para muchos que el juego del fútbol tiene un sonoro discurrir en España. Se dice (escribe un periodista de la revista «The Field») que allá donde los ingleses se establecen, no paran hasta que introducen sus costumbres y juegos nacionales, y los ingleses en España no son una excepción. El fútbol lleva algunos años formando parte de los festejos de Navidad en Sevilla, y el club, bajo la presidencia del genial Vicecónsul Mr. E. F. Johnston, está en un floreciente estado. El sábado 27 de diciembre, el partido con Huelva, que se ha convertido en un acontecimiento anual, tuvo lugar en el hipódromo -en el que se ha obtenido un campo excelente- gracias a la amabilidad de las autoridades. Casi todos los ingleses residentes estaban presentes, y una amable representación de españoles, ansiosos por iniciarse en los misterios del fútbol, el cual, según describen los periódicos locales, es jugado sin palos ni cestas de protección. La concurrencia no tenía derecho a quejarse por la diversión que se les brinda, a pesar de que el rápido juego terminó en empate, sin que ningún bando marcase; y en verdad, lo único censurable fue la actitud de las señoras españolas, más preocupadas de las piernas y el comportamiento de los jugadores que del juego. Las defensas de ambos equipos jugaron bien, y gracias a su buena defensa, el equipo de Huelva se salvó del desastre, mientras que los delanteros Welton y White de Sevilla y Birchall de Huelva estuvieron sobresalientes. En cuanto a Geddes, de Sevilla, merece una mención especial por el dudoso honor de ser peligroso por igual con sus compañeros que con sus rivales.»

El periódico está fechado en Dunedin el 2 de abril de 1891. Posiblemente no sea esta la primera noticia que exista, ya que el cronista hace referencia a «The Field«, pero lo que nadie podrá negar es que esta información se publicaba al otro lado del mundo, y además, y lo más importante, una noticia desconocida hasta ahora. Se habla, desde las antípodas, del football en España, en 1891, y se cita una ciudad: Sevilla. Todavía estaba por configurarse el boxing day, pero parece que lo del fútbol británico y la Navidad viene de lejos.

«El fútbol lleva algunos años formando parte de los festejos de Navidad en Sevilla»

Este artículo confirma, desde el extranjero lo que nos había contado un gorrión de papel sobre la existencia de un club y su Secretario: «en Sevilla, y el club»

Además, levanta una carta que siempre había estado sobre el tapete, bocabajo, y que una vez descubierta combina con las que ya teníamos en la mano:

«bajo la presidencia del genial Vicecónsul Mr. E. F. Johnston, está en un floreciente estado.»

El «Sevilla Football Club» (o «Club de Football de Sevilla«) tenía un Presidente y su nombre era Edward Farquharson Johnston. Este señor cumplía con los requisitos sobre los presidente de los clubs de sport que se estaban creando en Inglaterra, como nos narraban desde Barcelona en «La Ilustración artística» (14 de marzo de 1887, página 2): «a cuyo frente siempre hay personas importantes por su nacimiento, su posición o su fortuna, y esto le da buen tono». E. F. Johnston era el vicecónsul inglés en Sevilla.

Más detalles nos deja este documento, entre ellos nos cita a nuestro «eterno amigo-rival» de aquellas primeras partidas, dejándonos también una fecha (rectificando nuestros datos, pero que encaja perfectamente):

«El sábado 27 de diciembre, el partido con Huelva»

Así es como denomina a los dos equipos: «Sevilla» y «Huelva».

Otra día fue una gaviota de papel la que nos trajo noticias desde la Mina.

El 25 de mayo de 1933, en el «Diario de Huelva«, «J. GONZALEZ PEREZ», (según reza la firma y autor pocos años antes de «Historia del Fútbol en Huelva y su provincia«), nos lleva al siglo XIX en una entrañable entrevista a Daniel Mac Millan Young, un escocés de setenta y un años, en la que se narran emocionantes peripecias.

Nos quedamos con dos extractos, que complementan los que nos contó el testigo de Otago. Tras varias cuestiones sobre el fútbol de la época se pregunta directamente:

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 «- ¿Cómo se llamaban los equipos?

– No tuvieron denominación alguna hasta el año en que se fundó y legalizó el de Huelva bajo el título de Huelva Recreation Club. El Club Recreativo de hoy.

– Mientras tanto…

– Mientras tanto los partidos eran contadísimos, uno o dos al año, y jugábamos por verdadero deporte, costeándonos todos nuestros gastos, respetando al contrario como si fuera un compañero. Así aunque el futbol era más rudo que el de hoy, era a la vez más caballeroso. Tampoco nos importaba que el compañero de hoy fuera el contrario de mañana. Tanto es así que unas veces formábamos los de Río-Tinto y Sevilla contra Huelva, otras los de Sevilla y Huelva contra Río-Tinto, y otras los de Río-Tinto y Huelva contra Sevilla.»

Han leído bien, un testigo directo de aquellos partidos habla de Sevilla.

«que unas veces formábamos los de Río-Tinto y Sevilla contra Huelva, otras los de Sevilla y Huelva contra Río-Tinto, y otras los de Río-Tinto y Huelva contra Sevilla.»

Hay más.

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 «¿Sevilla ha dicho usted? No sabíamos que en aquel tiempo…

Sevilla, sí. Sevilla, Río-Tinto y Huelva fueron los tres grupos que jugaron al futbol antes que nadie en España. Las de Huelva y Río-Tinto aparecieron simultáneamente el año 81; el de Sevilla nació uno meses después. Estas tres localidades, son sin ningún genero de dudas, el germen del deporte español. Yo recuerdo haber jugado en Sevilla contra equipos españoles, alemanes e ingleses. Pocos encuentros, desde luego, porque lo dificultaba la escasez de comunicaciones de la cuenca minera. Ya usted ve si será así, que algunas veces en que tres o cuatro que los de aquí formábamos con los de Huelva en Sevilla, teníamos que salir de la Mina ¡a caballo! a las once o doce de la noche anterior al partido, y así seguíamos toda la madrugada hasta Zalamea, donde tomábamos un tren que nos llevaba hasta San Juan del Puerto para unirnos a los demás compañeros de la capital y continuar el viaje a Sevilla. ¡Figúrese usted como llegaríamos! ¡Destrozados!»

Pues sí, Mr. Young es tajante y ha dejado dos afirmaciones contundentes:

«Sevilla, sí. Sevilla, Río-Tinto y Huelva fueron los tres grupos que jugaron al futbol antes que nadie en España.»

«No tuvieron denominación alguna hasta el año en que se fundó y legalizó el de Huelva bajo el título de Huelva Recreation Club (…) el de Sevilla nació unos meses después

Esta versión encaja con los datos que tenemos hasta ahora, en Huelva, diciembre de 1889, y en Sevilla, como nos contó el gorrión de papel, «hemos creado recientemente» es la expresión usada en una carta fechada el 25 de febrero de 1890.

«El fútbol lleva algunos años formando parte de los festejos de Navidad en Sevilla», traía en el pico el albatros de papel.

Con la edad podrían confundirse las fechas, pero un viaje a Sevilla, en las condiciones que nos ha contado, es difícil de olvidar.

El «Huelva Recration Club» y el «Sevilla Football Club«, o el «Club Recreativo de Huelva» y el «Club de Football de Sevilla» son dos vidas paralelas.




El primer álbum de cromos

Toda teoría científica que lo sea o que, al menos, aspire a serlo requiere de la asunción de un paradigma. Un punto de apoyo, un mojón que marque el arranque de todo, unos axiomas de consenso que permitan el desarrollo de un trabajo riguroso y exitoso al tiempo. En el resbaladizo tema que nos ocupa, el de bucear en las aguas turbias y profundas, por lo lejanas, de los inicios de la afición al coleccionismo de cromos de fútbol, nuestro punto de partida se establece, de un modo, difuso en las primeras dos décadas del siglo XX. Está establecido de un modo bastante preciso que las primeras ediciones relacionadas con el fútbol fueron postales y pequeños cormos troquelados en los que se ilustraba, muchas veces con intención didáctica, el modo de jugar al nuevo deporte que causaba sensación entre los sportmen de la época. Es muy fácil toparse con cromos de los años 20 con jugadas concretas unidas a una explicación que solía incluirse al dorso. Las colecciones solían ser de una cantidad pequeña de cromos, entre 12 y 25 la mayor de las veces. Los cromos, impresos por ambas caras no se recopilaban en ningún álbum, sino que el coleccionista los apilaba y los conservaba en alguna caja destinada atal efecto. Cajas de zapatos, muchas veces, o de puros.

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Por esto resulta de una importancia capital, hasta donde nuestro conocimiento nos permite establecer, la aparición en 1915 del primer álbum concebido como contenedor de una colección. Sin temor a equivocarnos y hasta que las evidencias documentales nos lleven la contraria, el álbum editado hacia 1915 por la editorial barcelonesa Tiket, con el título Álbum de Foot-Ball, es, a día de hoy, el primer álbum de cromos de fútbol que se editó en España. Aunque sólo fuera por esta razón, el álbum de la editorial Tiket merecería un lugar destacado en la historia del coleccionismo de cormos de fútbol en España. Pero hay más.

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La colección, probablemente compuesta por 54 cromos (los conocidos por ahora), incluía diferentes temas: alineaciones de equipos, jugadas correspondientes a partidos destacados y acciones puntuales de jugadores importantes. Una verdadera mirada caleidoscópica al estado del fútbol en esa época. Los cromos medían 9’1 cms. X 7’2 cms., están identificados por delante, no llevan numeración alguna y, al dorso, incluyen un breve historial del equipo que aparece o el relato de la jugada en cuestión. Los cromos se guardaban en el álbum, editado a tal efecto, sin pegarse, sino encajando las cuatro esquinas del cromo en unas ranuras que se hallaban en las páginas. Al estilo de muchos álbumes fotográficos antiguos. Este sencillo método permitía conservar intactos los cromos y, al mismo tiempo, verlos de un modo agradable y cómodo. Como siempre, incluimos el listado de los cromos conocidos, ordenados alfabéticamente.

Listado de la colección

Allack rematando un centro

Armet en una de sus magistrales jugadas

Armet en uno de sus magistrales avances

Ataque del España

Athletic F. C. de Bilbao

Buena entrada de Casellas

Buen shoot de Castells

Cardiff Corinthians

Equipo de la F.C.C.F. que participó en el primer match Francia – Cataluña

Equipo de la F.C.C.F. que participó en el segundo match Francia – Cataluña

Equipo del F.C. Barcelona

Equipo del R.C.D. Español

Equipo de Vizcaya
España F.C. de Barcelona
Español F.C. de Madrid

F.C. Zurich

Forns en uno de sus rápidos avances

Massana después de evitar un goal
Massana entrando a un jugador inglés

Massana pegando una contra

Momento de peligro ante el goal inglés

New Cruzaders

Oportuna entrada de Amechazurra

Patullo preparando un shoot

Pería en el momento de shootar

Prat interceptando un pase

R.C.D. Español

Reguera repeliendo un shoot

Reñé interceptando un shoot

R. Sociedad de San Sebastián

Sociedad Gimnástica española de Madrid
Sporting Club de Irún

Stade Helvetique

Stade Olympique

Steel entrado a los defensas del Español

Una jugada maestra de Armet

Una melée ante el goal del Barcelona
Una salida de Puig

Un momento de peligro ante el gol del Español

Un shoot de Bau

Un shoot de López

Un shoot de los franceses

Un shoot de Partington
Wallace después de shootar

Como se puede comprobar, la variedad de equipos y de partidos reflejados hacen de esta colección una verdadera «piedra rosetta» para profundizar en el conocimiento del estado del desarrollo del fútbol en España en los primeros años del siglo XX. La colección ha aparecido con un único anunciante al dorso, Chocolate Amatller, sin lugar a dudas, la marca más potente en la difusión del fútbol a través de sus artículos promocionales, como los cromos de esta preciosa colección.




Arqueros improvisados

No siempre en el fútbol se permitieron los cambios. En Argentina, hasta 1959 esto estaba vedado en partidos oficiales de campeonato, no así en algunos torneos internacionales como ser la Copa América y en amistosos.  Recién en esa temporada se incorporó el «arquero suplente» que podía ingresar únicamente por lesión del titular. En nuestro país, a partir del Torneo Nacional de 1968 estuvo permitido un cambio antes de finalizar el primer tiempo. Esto duró poco y ya en 1970 comenzaron a autorizarse dos modificaciones. Pero el tema del arquero no varió. Por lesión estaba permitido, pero por expulsión no podía ingresar el suplente. Un jugador de campo debía ir al arco. Por todo esto, el anecdotario futbolístico se ha nutrido de situaciones en que defensores o delanteros debieron ocupar el arco circunstancialmente. Vamos a repasar algunos de ellos.

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En la primera fecha del campeonato de 1913 de la Federación Argentina, en el partido Estudiantes de La Plata-Independiente, el arquero de rojo William Peterson dejó a su equipo con 10 jugadores al abandonar el campo de juego molesto por los fallos del árbitro por considerar que perjudicaba a su equipo. Eso sucedió a los 34 minutos del primer tiempo y cuando Independiente ya perdía 4 a 0. ¿Habrá sido por enojo o el temor de recibir más goles en los 56 minutos que faltaban?

La cuestión fue que el defensor Manuel Delucchi tuvo que ir al arco. Sobre el final de la primera etapa Independiente reaccionó y logró dos goles, pero en la segunda Estudiantes consolidó su ventaja con dos nuevos tantos con Delucchi en el arco que sellaron el 6 a 2 definitivo.

Pocos días después, la CD roja expulsó del club al irascible portero.

 Un hecho similar ocurrió en 1924 en la vieja cancha de Crucesita la tarde que en Independiente debutó el gran Alberto Lalín. Jugaban los rojos con Atlanta y ganaban 1 a 0 hasta el minuto 85, cuando Luis Ravaschino marcó en sólo tres minutos tres nuevos goles poniendo el marcador 4 a 0. Al producirse el cuarto gol, el arquero de Atlanta, Pedro Banchero, abandonó la cancha enojado con el juez Emilio Colombo y en los minutos restantes el arco lo ocupó el defensor César del Cerro. Poco después el partido finalizó sin nuevos incidentes.

Pero al año siguiente, Pedro Banchero fue protagonista de otra situación parecida y también frente a Independiente en la misma cancha.

Con el marcador 1 a 1, al llegar el minuto 67, el juez Enrique Pyke otorgó penal a favor de Independiente. Cuando Raimundo Orsi se aprestaba a ejecutarlo, Banchero dejó el arco en señal de protesta y otra vez César Del Cerro lo reemplazó y no pudo evitar la conquista que puso en ventaja al diablo.

Pero lo curioso fue que inmediatamente de convertido el penal, Banchero ingresó nuevamente a ocupar su puesto como si nada hubiera pasado…

Finalmente, el puntero izquierdo Benjamín Delgado empató el partido a los 81 y todo terminó en paz.

 Otra de Atlanta en el año 1927. En la última fecha, jugada el 1° de enero de 1928 apareció desde el inicio custodiando el arco del «bohemio» el half izquierdo Italo Nardi. Seguramente habrá sido por lesión de Pedro Banchero que seguía siendo el titular y también del suplente.

La cuestión es que con Nardi al arco, Atlanta le ganó 2 a 1 a Vélez.

 En el campeonato de 1937, Tigre visitó a Ferro y a los 5 minutos se lesionó su arquero Oscar Bermúdez. El delantero Luciano Agnolín fue a ocupar la portería y recibió seis goles. Tigre perdió 6 a 4.

 En el campeonato de 1940, cuando Rosario Central enfrentó a San Lorenzo en la 24ª fecha en el Gasómetro, se encontró en desventaja al minuto de juego por gol de brasileño Waldemar do Brito. En la jugada se lesionó su arquero Juan Martínez, quien debió abandonar la cancha, pasando a defender el arco el zaguero Ignacio Díaz. Así, con un jugador menos y un arquero improvisado, Central empató a los 8 minutos por intermedio de Ricardo Lino Cisterna y sacó ventajas con dos goles de Aníbal Maffei a los 33′ y 67′. Luego Isidro Lángara empató con dos tantos, uno de penal. El 3 a 3 final no le quita el carácter de hazaña al equipo rosarino.

 Seis fechas después, Central tuvo la mala suerte de que sus tres arqueros, Pedro Araiz, Héctor Ricardo y Juan Martínez estuvieran lesionados para el encuentro ante Estudiantes en la Plata. ¿Y quién fue al arco ese día? Pues nuevamente Ignacio Díaz, pero esta vez desde el minuto cero. El partido lo ganó ajustadamente Estudiantes 1 a 0 con gol de Juan José Negri a los 38 minutos y según cuentan las crónica, Díaz jugó bastante bien.

 El 5 de septiembre de 1943 jugaban Boca y Chacarita en la Bombonera. Con los goles de Pío Sixto Corcuera a los 10 y Severino Varela a los 15, el local se imponía 2 a 0. En la jugada del segundo tanto, se lesionó el «inglés» Isaac López, arquero de Chacarita, quien fue retirado de la cancha y ya no pudo regresar. Al arco fue el zaguero Italo Emanuelli  quien debió soportar como pudo el aluvión boquense y recibió nada menos que ocho goles. Boca ganó esa tarde por 10 a 1.  

Otra de Boca y Chacarita. En el campeonato de 1948, el «funebrero» produjo la sorpresa de ganarle a Boca por 5 a 1. Victoria doblemente importante, no sólo por la categoría del adversario si no por las circunstancias en que fue conseguida. Cuando el marcador estaba 2 a 1 se lesionó su arquero Segundo Díaz. Como no había cambios, el puntero Marcos Busico ocupó el arco. Minutos después, Mario Boyé le remató un penal que dio en un poste y como si fuera poca la desgracia de Chacarita, cinco minutos más tarde fue expulsado el centro delantero Humberto De Luca. Así, con dos jugadores menos y un delantero ocupando el arco, Chacarita logró anotar tres goles más concretando una hazaña memorable. Francisco Campana esa tarde marcó cuatro goles.

El 16 de octubre de 1949 jugaron en La Plata, Gimnasia y River. Al minuto de juego debió irse lesionado el arquero platense Antonio Cammarata y el zaguero Oscar Chiarini ocupó la valla. En esa situación desventajosa, Gimnasia marcó dos goles: a los 28′ por Fernando Walter y a los 31′ el puntero Ruperto Arístides Camacho aumentó con un gol olímpico.

En el segundo tiempo, Emilio Fizel descontó para River a los 56′, pero a los 70′ Gimnasia sufrió otra baja al retirarse lesionado su centro delantero Jaime Sarlanga.

Heroicamente el equipo de La Plata aguantó hasta el final imponiéndose por 2 a 1.

El 20 de mayo de 1951, en cancha de Racing, el local le ganó 1 a 0 a Estudiantes de La Plata. Los visitantes sufrieron la expulsión de su arquero Antonio Gioffre cuando apenas se llevaban jugados 6 minutos. El centro delantero y goleador Ricardo Infante pasó a defender la valla estudiantil quien no pudo evitar que Manuel Blanco le marcara el único gol del partido a los 2 minutos de la segunda etapa.

Cuando River y Vélez se enfrentaron en el Monumental en la segunda fecha de las revanchas de 1953, ambos estaban a un punto de los líderes Racing e Independiente.

Ante un lleno total, disputaron un partido muy friccionado y lleno de brusquedades. Ganaba Vélez 1 a 0 cuando casi al finalizar el primer tiempo, en uno de los tantos incidentes que hubo, fueron expulsados el delantero Vicente Gambardella de River y el arquero velezano Nicolás Adamo por agredirse. El técnico Victorio Spinetto le indicó entonces al puntero derecho Ernesto Sansone que ocupara el arco.

En la segunda etapa, Eliseo Prado logró el empate, que se mantuvo hasta el minuto 88 cuando el puntero izquierdo Juan Carlos Mendiburu de tiro libre puso a Vélez en ventaja. Parecía que con Sansone en la valla, Vélez concretaría la hazaña de ganar en el Monumental; pero no pudo ser.

Ya a punto estaba el inglés Harry Dyckes de pitar el final, cuando un corner ejecutado por Vernazza desde la derecha, dio en el travesaño y Oscar Mantegari, prácticamente sobre la línea cabeceó y empató ante la desesperación del improvisado arquero velezano.

El santiagueño Juan Pío Barraza, zaguero y capitán de Independiente, debió jugar en el arco durante 57 minutos en el partido ante Lanús de 1955 en Avellaneda por lesión de Emilio Abraham a los 33 minutos.

Sobrellevó bastante bien la pesada carga y se mantuvo invicto. El resultado fue 0 a 0 y los comentarios hablaron de que no pasó demasiados apurones en un encuentro muy aburrido.

El clásico de Avellaneda de 1956, jugado por la cuarta fecha en el Estadio Presidente Perón, tuvo un incidente de mucha repercusión en su momento por la derivación posterior.

Racing ganaba 1 a 0 con gol de Omar Orestes Corbatta cuando faltando 10 minutos, el árbitro inglés Ronald Lynch sancionó un penal en contra de los rojos.

Se vio entonces al arquero Emilio Abraham correr hacia el juez para protestar el fallo. En el envión, lo atropelló y fue expulsado. El informe fue lapidario: agresión. El Tribunal de Penas no tuvo piedad y le dio un año de suspensión.

Hace poco tiempo, tuvimos la oportunidad de conversar con don Emilio sobre la fatídica jugada y nos aseguró que no tuvo ninguna intención de agredirlo. Sólo que en su corrida lo llevó por delante. Esa fue la única expulsión del correcto arquero en su carrera.

Finalizado el incidente, el defensor Alejandro Urriste debió ir al arco y no pudo detener el penal que ejecutó Corbatta con la maestría que le era propia y que consolidó la victoria por 2 a 0.

En el Nacional de 1978 Boca perdió en su cancha con Gimnasia y Esgrima de Mendoza por 5 a 1. Estando el marcador 2 a 1, fue expulsado Hugo Gatti a los 75′ y como ya se habían hecho los dos cambios, Miguel Angel Bordón ocupó el arco y a él le convirtieron tres goles más en apenas 15 minutos que sellaron el catastrófico resultado.

En el Torneo Reducido de la Primera B de 1985, en el partido San Miguel-Defensores de Belgrano, fue expulsado el arquero visitante Mario Gualberto Alles y debió reemplazarlo el volante Horacio «Banana» Galbán. Estaban 0 a 0 y el empate clasificaba a «Defe», pero en una de las últimas jugadas, el delantero Sánchez marcó para San Miguel y lo dejó afuera.

Un caso curioso es el del volante de Rosario Central Leandro Luis Borzani. Cuando en Arroyito jugaron en el 2006 Central y Cerro Porteño por la Copa Libertadores, los arqueros Juan Ojeda y Hernán Castellano no pudieron actuar por estar lesionado el primero y sancionado el segundo. Debutó entonces el tercer arquero, Cristian Alvarez, pero no pudieron presentar  suplente, así que Borzani, que llevaba la camiseta N° 5 de acuerdo con la lista de buena fe y que jugó los 90 minutos, estaba dispuesto a ir al arco en caso de una emergencia. Por suerte para él, no fue necesario, pero para Central fue una noche negra ya que perdió 2 a 0.

Cinco jugadores de campo detuvieron penales al haber ocupado el arco circunstancialmente:

El primero fue el defensor de River Julio Alberto Nuin en 1959 a Norberto Desanzo de Atlanta. Ese día Amadeo Carrizo fue expulsado y Atlanta ganó 1 a 0 en cancha de Huracán.

Iselín Santos Ovejero, de Vélez Sarsfield a Delio Onnis de Gimnasia en el Metropolitano de 1969 cuando un minuto antes José Miguel Marín fue expulsado. Vélez ganó 3 a 0 en La Plata.

Juan Carlos Cárdenas, de Racing, en el Metro de 1971 a Roberto Artemio Gramajo de Rosario Central. Aquí fue expulsado el arquero Rubén Guibaudo. El partido se jugó en Arroyito y Racing ganó 2 a 1.

Oscar López Turitich, de Platense a Fernando Morena de Boca Jrs. en el Metro de 1984 a los 87′ cuando en cancha de Vélez empataron 2 a 2. Habiendo agotado los cambios, fue al arco por lesión de Gabriel Puentedura.

David Carlos Nazareno Bisconti de Rosario Central a Darío Scotto, de Platense en el Clausura de 1992. Reemplazó al expulsado Roberto Bonano y Platense ganó 5 a 0 en Vicente López.

En el partido Los Andes-Almagro, por las semifinales del Nacional B de 2000, fue expulsado el arquero Martín Ariel Bernacchia del equipo de José Ingenieros por cometer penal como último recurso.  Almagro ya había hecho los tres cambios y por lo tanto el arco fue ocupado por el volante Francisco Maciel. La pena estuvo a cargo del arquero de Los Andes, Darío Sala, quien convirtió el tanto y de esta forma dio la victoria a su equipo que accedió a la siguiente fase. Había ocurrido un hecho inusual: un arquero ejecutando un penal y un jugador de campo intentar detenerlo …

Seguramente habrá muchos más, pero éstos son algunos de los ejemplos más significativos.

Ricardo Ismael Gorosito – Miembro del Centro para la Investigación de la historia del Fútbol

Fuentes:

Diarios EL Mundo, La Nación, La Prensa, La Argentina, Clarín años varios.

Revista El Gráfico y Goles, años varios.

Página web «sentimientobohemio.com»

Revista «Mundo Deportivo» mayo de 1951

 




Hace 100 años (enero 1911)

ENERO 1911

– Festival futbolístico doble en el campo del Racing Club de Irún. Los locales se enfrentaron al conjunto inglés Outcats. El resultado del primer enfrentamiento inclina claramente la balanza del lado inglés que consiguió 9 goles por tan sólo 1 de los irundarras. El segundo encuentro resultó más nivelado terminando con un 2 a 0 favorable nuevamente a los británicos.

– El Sporting de Irún se enfrentó al Easo de San Sebastián venciendo los sportinguistas por 8 goles a 1.

– Empate a dos goles en Lamiaco entre los dos Athleticos.

– El Sastre de Cámara de S. M.el Rey de España, Don M. Cimarra, anuncia entre otras cosas la venta de accesorios para foot-ball. Para ello, los interesados debían dirigirse a la tienda situada en la calle Nicolás M. Rivero, nº 1 de Madrid.

– En Irún, el Sporting local y el campeón de España Athletic bilbaíno disputan un «match» del que salen vencedores los sportinguistas por 3 goles a 2.

– También en Irún, el Racing disputa un partido frente a la Real Sociedad, venciendo los donostiarras por un gol a cero.

– En Villagarcía de Arosa han desembarcado jefes, oficiales y la marinería de varios buques británicos y han jugado dos partidos de football en tierra firme.

Aprovechando la visita el club de football de la localidad ha organizado un partido contra los británicos, disputándose una copa de plata, regalo del club español, para el vencedor.

Miembros de las tripulaciones de los acorazados Dreadnought y Temeraire jugaron un partido presenciado por millares de personas. La victoria correspondió a los primeros por dos goles a cero.

– En La Coruña se ha jugado un partido benéfico entre el Real Club Deportivo de La Coruña y un equipo inglés de El Ferrol. Se disputaron una magnífica copa ofrecida por la empresa Sociedad Constructora Naval. Vencieron los coruñeses por dos goles a uno.

– Comienza la Copa Rodríguez Arzuaga, trofeo que ofrece el entusiasta aficionado D. Manuel Rodríguez Arzuaga para las sociedades futbolísticas madrileñas que se anoten. Se han inscrito para ello las sociedades Athletic Club, Sociedad Gimnástica Española y Madrid FC.

Hay campeonatos de primeros y segundos equipos.

– En Vigo se ha disputado un nuevo partido entre los marinos de la escuadra inglesa y un equipo vigués. Se disputaron la copa donada por el ministro Sr. Urzáiz. Vencieron los ingleses por 4 a 0, llevándose la copa.

– Partido internacional amistoso en Barcelona. El FC Barcelona se enfrenta al United Hospital de Londres perdiendo por cero goles a cuatro.

– El Hispania Sport Club de Barcelona adquiere un nuevo terreno de juego en Camp del Arpa, situado entre las calles de Travesera, Fresser, Guinardó y Trinchán.

A su vez, han elegido nueva junta directiva, quedando formada por los señores D. Juan Llonch, como presidente; D. Antonio Casanovas, como vicepresidente; D. Sixto Maspóns, como secretario y D. Francisco Guitart como tesorero.

– Partido amistoso de rivalidad vecinal. El Sabadell FC vence por 13-0 al Athletic FC de Sabadell.

– Por no cumplir las condiciones impuestas por el Gobierno Civil el campo de Barcelona (¿) revocándose más tarde la orden por rellenar la junta directiva los requisitos faltantes.




Valencia, un romance futbolero

UN ROMANCE FUTBOLERO

Valencia nombre bendito que corre en todas mis venas
que me hace soñar despierto en cada grito de gol,
que me lleva al firmamento curando todas las penas
con el fervor de su entrega al compás del corazón.

Valencia nombre bendito, un romance futbolero
una parte de mi vida que me embriaga de emoción,
que desnuda en cada cita todo un fútbol de concierto
este hermoso sentimiento que no tiene explicación.

Valencia nombre bendito cubierto y lleno de gloria
esa magia que despierta en España la pasión,
que le pone esa pimienta, esa gracia generosa
ser leyenda en toda Europa con su fuerza de Campeón.

FUNDACION

En Mil Novecientos Diecinueve, un Dieciocho de Marzo
justo allá en el bar Torino se forjó tu Fundación,
y nació así tu heroísmo por un grupo de muchachos
de valientes Valencianos que volcaron su pasión.

Con el nombre de Valencia escribieron tu destino
con colores de hidalguía te pintaron la emoción,
y grabaron ese día este nombre tan bendito
de llevarte al infinito con temible decisión.

En la Ciudad de Valencia un Dieciocho de Marzo
tu naciste con la estirpe, con la marca de Campeón,
alcanzando el Arco Iris con tu nombre en todos lados
que retumba coronado de pujanza y de fervor.

PRIMER PARTIDO

Como el Ave Fénix fue, aquel bautismo de fuego
en aquel primer partido que uno a cero se perdió,
tu te alzaste aún herido con tu empuje futbolero
remontándote hasta el cielo con la fuerza de un león.

En la tierra del Gimnástico te caíste y levantaste
y trazaste un horizonte de ser todo un ganador,
y fue entonces que tu nombre, se hizo fuerte y se hizo grande
todo un grito de la sangre, todo un canto de emoción.

Como el Ave Fénix fue, como el Fénix mi Valencia
que perdiste aquel partido en el mismo Castellón,
remontaste el infinito con tus alas y tu fuerza
alcanzando las estrellas con tu chapa de Campeón.

PRIMER CAMPEONATO REGIONAL

En Mil Novecientos Veintitrés fue el comienzo de la gloria
ese grito desmedido que alcanzó la inmensidad,
ese toque del destino, esa letra tan hermosa
futbolera y generosa de pasión y dignidad.

Esa fecha mi Valencia se escribió con pasodobles
esa gesta fue un orgullo, un inmenso carnaval,
que Valencia a todo el mundo más allá del horizonte
puso el ritmo de su nombre, de su magia y calidad.

En Mil Novecientos Veintitrés nos trepamos a la cima
se alcanzó por vez primera el Campeonato Regional,
desde entonces la bandera del Valencia es una rima
con su fútbol que cautiva transparente y natural.

PRIMER PRESIDENTE

Octavio Milego Díaz, primer Presidente de aquella gesta
con un grupo de muchachos encendiste esta pasión,
con tu esfuerzo y tu trabajo, y ese fuego de tus venas
ayudaste a que el Valencia muestre eterno lo que es hoy.

Con Gonzalo Medina Pernas un anécdota escribiste
al lanzar esa moneda que cayó hacia tu favor,
te calzaste la bandera y a la carga y sin rendirte
con tu hombría le pusiste al Valencia el corazón.

Octavio Milego Díaz luchador y solidario
el recuerdo de tu esfuerzo nos embarga de emoción,
tu romance futbolero por Valencia es todo un canto
con tu sueño de muchacho que aún retumba con fervor.

PRIMER TITULO NACIONAL

Te calzaste aquella Copa demostrando tu hidalguía
al vencer por tres a uno y ganarle al Español,
escribiste con orgullo esas letras de osadía
desatando la alegría, rienda suelta al corazón.

Aquel Título el primero de tus logros y laureles
fue una fiesta a toda orquesta que supiste conquistar,
pues tu toque a pura ciencia, con estilo siempre al frente
fue marchando sobre rieles esa Copa Nacional.

Mil Novecientos Cuarenta y uno se ganó el Generalísimo
esa Copa la primera hoy presente con honor,
que el querido y gran Valencia con su magia y con su ritmo
nos trepó hasta el infinito esa tarde a puro gol.

TUS TITULOS

Son tus títulos eternos, son tus títulos gloriosos
cada gesta es una letra de tu acervo ganador,
cada logro mi Valencia, late y salta por mis poros
con la fuerza de mil toros agitando el corazón.

Son tus títulos eternos en el mundo y en España
tus vitrinas están llenas de conquistas y sudor,
pues tu fútbol de alta escuela a los campos engalana
cautivando con la magia y la esencia de tu don.

Son tus títulos eternos una mítica leyenda
que regalas con tu juego arrancando admiración,
un romance futbolero que te nombra en cada gesta
esa historia que al Valencia siempre viste de Campeón.

PRIMER CAMPEONATO DE LIGA

En Mil Novecientos Cuarenta y Uno te calzaste aquella Liga
la primera de tu serie, de tu paso ganador,
desde ayer hasta el presente nos colmaste de alegría
con tu nombre que cautiva mas allá de la razón.

Te ceñiste la corona mi querido y gran Valencia
con tu toque soberano, dando cátedra y lección,
y ganaste el campeonato con tus héroes de leyenda
que aún la gente los recuerda con cariño y con amor.

Te ganaste a puro juego ese apodo de Valiente
con tu mística sagrada coronándote Campeón,
conquistaste a toda España con mil goles en las redes
con tus toques y paredes al compás del corazón.

LOS HEROES DEL RECUERDO

Allá vienen por la hierba con el canto del recuerdo
allá vienen con su paso futbolero y triunfador,
esos bravos Valencianos que a la vida le pusieron
el coraje de su sello de la auténtica pasión.

Allá vienen con su marcha coronado de laureles
los colores del Valencia en el mismo corazón,
que escribieron la leyenda con su juego de valientes
que perdura eternamente  con profunda devoción.

Allá vienen nuestros héroes, viejos héroes del Valencia
que sumaron tantas glorias en el juego del balón,
que forjaron esta historia, esta patria futbolera
con su garra y con su entrega con notable admiración.

DELANTERA ELECTRICA

Viene Epi por la hierba correteando sin descanso
Amadeo se le asocia en el trato del balón,
Gorostiza pone notas, pasodobles con su paso
el Valencia es todo un canto, una bella ilustración.

Viene Mundo con Asensi ya tirando diagonales
con sus toques y paredes arrancando admiración,
pintan goles en las redes con su porte de gigantes
con el sello de los grandes dando siempre lo mejor.

La temible delantera del Cuarenta se presenta
el Quinteto del recuerdo cual volcán en erupción,
ese estilo futbolero conocido como eléctrica
que hizo historia en el Valencia al compás del corazón.

CONQUISTADOR

Conquistaste con tu juego, con tu toque a toda Europa
con la savia de tu sangre hasta el último sudor,
y pasaste a ser un grande con el peso de tu historia
levantando tantas Copas Merengota de mi amor.

Le pusiste a todo el hombro consiguiendo con orgullo
esos títulos ganados con notable convicción,
con empuje Valenciano nos llevaste por el mundo
siempre firme con tu rumbo, con tu fama de Campeón.

Merengota de mi vida, mi pasión y mi camino
viejo Club de amores, todo un canto de emoción,
son tus Copas bellas flores donde cabe todo el vino
de laureles infinitos que se elevan hasta el sol.

LA SUDADERA

Esta blanca sudadera va fundida aquí en mi alma
sudadera que cautiva y me embarga de emoción,
que yo sigo sin medidas como puerta de esperanza
con el negro y el naranja desnudando esta pasión.

Esta blanca sudadera es espíritu y leyenda
ese loco sentimiento que me enciende el corazón,
que yo visto en cada encuentro pues me late hasta en las venas
con la sangre del Valencia que es mi eterno pabellón.

Esta blanca sudadera es la savia de mi vida
esa fuerza inclaudicable que despierta tanto amor,
que en la piel se me hace carne, y en el pecho una alegría
ella es toda una poesía que me embarga de emoción.

CUANDO ME VAYA

Cuando el tren de la partida surque mi alma hacia los cielos
solo pido que me lleven a enterrar el corazón,
y en la verde hierba dejen del Mestalla hasta mis huesos
escuchando el gran aliento de Valencia en cada gol.

Cuando el tren de la partida ya se marche con sus alas
solo pido este deseo de gritar a viva voz,
de llevarme al universo el rugido del Mestalla
retumbando en la galaxia junto al mismo Creador.

Cuando el tren de la partida lleve mi alma hacia el Eterno
que me den la sudadera del Valencia de mi amor,
así muestro la grandeza del Valencia con su aliento
este inmenso sentimiento infinito y ganador.

DESDE NIÑO

Desde el vientre de mi Madre ya era barra del Valencia
me calcé la sudadera con profunda devoción,
mas allá de las fronteras lo seguí sin una queja
con sagrada reverencia al compás del corazón.

Desde niño a todas partes siempre fiel a sus colores
me entregué con alma y vida sin pedir explicación,
le di aliento en cada cita con clarines y tambores
porque es agua en mis terrones, todo un canto de emoción.

Desde niño fui creciendo con Valencia en cada paso
esa magia que me embriaga y despierta esta pasión,
que es mi sueño y mi esperanza, el romance enamorado
que yo sigo a todos lados con profunda devoción.

EL MESTALLA

En Mil Novecientos Veintitrés, un Veinte de Mayo
naciste Mestalla con gran decisión,
se alzaron tus gradas, la hierba en tu campo
y el bello entusiasmo de eterna pasión.

Tu eres la cuna magnífica casa
que guarda al Valencia cual duro bastión,
escriben las letras del fútbol, Mestalla,
tu canto y tu magia latiendo en un gol.

Ya vibra el cemento rugiendo en el aire
Mestalla querido de mi corazón,
tu aliento infinito es todo un paisaje
de fuerza y coraje de auténtica unión.

Ya vibra el cemento, ya ruge el Mestalla
banderas ondean de pura emoción,
y tú cual leyenda del fútbol de España
nos das esa gracia latiendo en un gol.

MARIO KEMPES

Aún te veo por la hierba por la cal de los recuerdos
Mario Kempes Argentino, Valenciano de adopción,
un auténtico atrevido, generoso y futbolero
con estampa de Torero, aguerrido y Matador.

Los colores del Valencia se fundieron en tu pecho
se mezclaron con la sangre de tu estilo triunfador,
pues llevaste el estandarte del Valencia al mundo entero
con la gracia de tu juego, de coraje y decisión.

Mario Kempes Argentino jugador de tiempo entero
el Valencia fue la cuna de tus logros de Campeón,
demostraste tu bravura, pasodobles de concierto
con un tango a cielo abierto, aguerrido Matador.

LOS CHES

De local o visitante van los Xotos siempre al frente
los colores del Valencia que son parte del querer,
que enarbolan la bandera y se lanzan donde juegue
defendiendo los laureles, tan sagrados de los Ches.

Mas allá de las distancias, más allá del fin del mundo
el sentir Valencianista se desnuda a flor de piel,
y presente en cada cita sin cambiar jamás el rumbo
se levanta con orgullo, la hidalguía de los Ches.

El Valencia es nuestra cuna, es el Club del sentimiento
es la savia de esta historia, Catedral de nuestra fe,
es el símbolo de gloria distinguido y futbolero
el coraje y el aliento tan inmenso de los Ches.

LA CASA DE LOS DEPORTES

El Valencia es un camino, una puerta a los Deportes
donde varias disciplinas forman parte de esta unión,
el Boxeo con la Esgrima nos regalan con su aporte
esa gracia de sus dotes dando siempre lo mejor.

El Valencia es una casa de valor y de entusiasmo
donde el Hockey y el Ciclismo ya se lanzan a la acción,
donde tiene el Atletismo y también el balonmano
ese toque depurado Valenciano y soñador.

El Valencia es todo un canto de Deportes y alegrías
un glorioso sentimiento donde está la Natación,
el pensante Baloncesto con variadas Disciplinas
juntos forman la poesía siempre dando lo mejor.

EL HIMNO

Don Pablo Sánchez Torello puso música a tu gesta
un marcado pasodoble con mil notas de emoción,
que te eleva en sus acordes mi querido y fiel Valencia
a rozar a las estrellas con tu magia y tu esplendor.

Don Ramón Jiménez Gil se inspiró con tu leyenda
describiendo tus hazañas con la tinta en el renglón,
y escribió con toda el alma con su savia de poeta
encumbrándote en sus letras en la misma dimensión.

Te llevaron al Palau de la música en Valencia
y entonaron este himno con profunda devoción,
este himno que es delirio, todo un canto de esta fiesta
que los Ches a pura orquesta cantan siempre a viva voz.

LOS HEROES DE HOY Y DE SIEMPRE

Aquí están estos muchachos, estos héroes de hoy en día
que le entregan al Valencia hasta el último sudor,
y que escriben con la letra de la garra y de la hombría
de jugarse en cada cita con temible decisión.

Aquí están estos muchachos valerosos y aguerridos
dando lucha en todas partes en el campo de la acción,
de ir al frente hacia delante con pasión y sacrificio
pues Valencia es todo un himno de un inmenso corazón.

Aquí están estos muchachos que a la hierba ya se mandan
desatando el entusiasmo, el delirio en cada gol,
estos héroes que de blanco se hacen uno en el Mestalla
que al unísono se lanzan dando siempre lo mejor.

Estos héroes de hoy y  siempre, son los héroes del orgullo
ese orgullo Valenciano de hidalguía y de valor,
y que unidos como hermanos en la práctica del fútbol
se pasean por el mundo con tu nombre en cada gol.

GRACIAS VALENCIA

Viejo y querido Valencia triunfador en tantas citas
victorioso por herencia, mi sagrado y gran amor,
tu me corres por las venas, con pasión, con alegría
pues tu eres la poesía, de mi vida lo mejor.

Viejo y querido Valencia, paladín de toda hazaña
yo te llevo bien adentro con marcada devoción,
pues me lates en el pecho y en las gradas del Mestalla
pues me elevo con tu fama, con tu gracia de Campeón.

Viejo y querido Valencia eres parte de mi vida
en mi alma está encarnado, tu color, tu pabellón,
y esa gloria que de blanco en el cuerpo me palpita
por dejarme tanta dicha, muchas gracias yo te doy.

EL GUAJE

En Mil Novecientos Ochenta y Uno, bendito tres de Diciembre
tu naciste con la estampa de ser todo un goleador,
de que ruja toda España con tu chapa de valiente
pues te mandas siempre al frente con coraje y decisión.

Desde Asturias tu viniste con tus goles de equipaje
los colores del Valencia, los defiendes con fervor
con tu toque de poeta, conocido como el Guaje
te conviertes en gigante, en auténtico Campeón.

Rapidez y picardía son los armas de tu juego
el romance de esta dicha que nos das en cada gol,
es tu nombre David Villa en Valencia un sentimiento
por tu fútbol de concierto de un eterno goleador.




La quinta de El Buitre

El artículo que con mucha gentileza nos ha cedido Julio César Iglesias para su publicación en nuestros Cuadernos de Fútbol es sin duda uno de los más famosos de la historia del fútbol español. Y casi nos atreveríamos a decir que es probablemente el más famoso. ¿Qué artículo, si no este, vendría a la mente de cualquier aficionado? Es por eso por lo que los Cuadernos de Fútbol, primera revista de historia del fútbol español, no podía menos que contar entre sus publicaciones con «Amancio y la quinta de El Buitre» (El País, 14-11-1983), el artículo en el que precisamente se inventó la popularísima expresión. Sirvan pues estas pocas palabras no solo como glosa del artículo sino también como agradecimiento a nuestro querido amigo y colega Julio César Iglesias.

Amancio y la quinta de El Buitre

Castilla Club de Fútbol, esplendor en la hierba

Si el fútbol fuese una ciencia exacta, el éxito del Castilla sería sólo una igualdad matemática: con la jornada de ayer, quince puntos, cinco positivos, veinticinco goles a favor, once en contra. Si el fútbol fuese únicamente una ciencia, el éxito de Butragueño, delantero centro titular, sería un simple dato numérico: quince goles en once partidos. La serie goleadora de Butragueño, El Buitre, es una muestra de calidad personal y es también el resultado de una suma de esfuerzos. Detrás de El Buitre están el trabajo de un entrenador con imaginación, Amancio Amaro, míster AA, y el ingenio colectivo de Michel, Pardeza, Sanchís y Martín Vázquez. Una promoción a la que los hinchas comienzan a llamar La quinta de El Buitre.

Las primeras noticias sobre El Buitre datan de hace dos años y de un trofeo Santiago Bernabéu. Aquélla era una tarde cubierta de estaño, estaño fundido, cuyas últimas luces llegaban, divididas, desde las azoteas de los edificios más próximos.

A las siete de aquel miércoles de cerveza y fundición, los cronistas comenzaban a deslumbrarse con cierto Taland, un holandés berrendo en surmoluqueño que llevaba el balón con ceremonia, como si fuese un pastel de cumpleaños. Una vez en área, le enseñaba el pastel al defensa, y en el último momento lo escondía con el donaire de un prestidigitador. Luego bajaba la cabeza como si quisiera recoger los aplausos en el hoyo del cogote.

Uno a cero gana el AZ al Real Madrid juvenil. Faltan quince minutos.

Pero en aquella tarde metálica los ojeadores descubrirían un segundo fenómeno: para responder al holandés berrendo en surmoluqueño, Grande, el entrenador local, sacó a un extraño chico dotado de una tosca figura de repartidor. Tenía la espalda recta, las piernas robustas y cortas, y los brazos, largos y pendulares. Por si fuera poco, estaba rematado por una cabecita poliédrica cuyo punto de fuga era una nariz triangular. Como contrapartida, no tenía un pelo de tonto; alguien, seguramente un aprendiz, le había rapado al cero. Aquel tipo se llamaba Emilio Butragueño.

Cuando recibió el balón, las cosas cambiaron radicalmente. Dio un toque para controlar, levantó la cabecita, vio un hueco entre los defensas y metió un pase que era medio gol. Unos minutos después se había confirmado como un virtuoso del juego corto, uno de esos seres nacidos para la picardía de los salones de palacio. En el último minuto empató el partido. «Ni un pelo de tonto», reconocieron los escépticos.

Muchos meses más tarde, aquel tipo microcéfalo reaparecía en el Real Madrid de Tercera División, antes llamado el amateur. El partido se jugaba en la Ciudad Deportiva. Había mucho público. En aquella fría mañana de estaño y limonada los chicos no lograban hacer un gol. A última hora llegaron al graderío dos desconocidos, seguramente dos locos. Eran bajitos, barbudos y medio incendiarios, y venían hablando de Butragueño. Decían que era un hombre de cinco velocidades. Sabía jugar a la carrera y tenía la plusvalía de una quinta marcha.

Cuando faltaba un minuto, El Buitre recibió el balón. En el círculo central metió la primera, en la demarcación de medios volantes la segunda, en línea de media luna la tercera, y en la línea frontal la cuarta. Los dos desconocidos empezaron a gritar «¡la quinta, Buitre! ¡La quinta!»

Fuera por prodigio o por casualidad, El Buitre dio un definitivo acelerón, se presentó ante el portero y disparó suavemente hacía la izquierda. Más que una jugada, aquel lance fue una conversación de El Buitre consigo mismo. Un monólogo que sólo podía terminar en gol.

Desde entonces El Buitre ha demostrado mil veces en el Castilla que la distancia más corta entre dos puntos no es la línea recta. Avanza en zigzag, o más exactamente, en zigzag y plata, como el relámpago. Su picado en el área es un flash, una explosión de luz rápida y deslumbrante.

La quinta de «El Buitre»

Sin embargo, la ascensión de El Buitre ha sido un fenómeno asociativo; su juego y sus goles han sido posibles gracias a la rara coincidencia de una emoción popular, de un gusto de la hinchada por la fantasía, y de una quinta de extremos fulgurantes y mediocampistas finos y geométricos. Los goles de El Buitre son cosa de Fuenteovejuna. De todos a una.

Todo empezó un jueves, a quinientos metros del casino de Montecarlo. Se disputaba la final del torneo juvenil Príncipe de Mónaco de selecciones nacionales, un campeonato de Europa oficioso. Había participado la selección española, y uno de sus jugadores, Miguel González, Michel, era designado mejor futbolista del año. Se rumorea que en la entrega de premios a la princesa Carolina se le cayó la pamela en presencia del joven interior izquierda, y que a Philip Junot se le empezó a caer Carolina. Tal episodio es, sin duda, un bulo con el que los cronistas quisieron reflejar su deslumbramiento ante los pases de Michel al espacio libre, ante su imaginativo juego de estudiante. «La imaginación, al poder», dijeron los rezagados del Mayo francés; «La imaginación, al Castilla», dijeron los aficionados madridistas que pretendían tomar por sorpresa los cuarteles de invierno de la vieja guardia. Pasaron el tiempo y los partidos. Hoy, con veinte años, Michel, capitán y líder del equipo, ensaya algunas viejas suertes olvidadas en los desvanes del Mundial de México; Junot se está quedando calvo, y la princesa Carolina deja caer su pamela ante Guillermo Vilas y Roberto Rossellini.

A la sombra de Michel comenzó a crecer Miguel Pardeza en los valles planos del estadio Santiago Bernabéu. Había venido de algún lugar de Huelva. Tenía la sagacidad de los linces de Doñana y, sobre todo, su misma rapidez. Para Pardeza, el gol es, antes que una jugada, un presentimiento. Tiene, como su compañero El Buitre, un pálpito especial que le permite situarse en el punto exacto, justo un segundo antes de que el balón haya llegado hasta allí. Luego toca, amaga, vibra y se esfuma entre los defensas como un muñequito electrónico. A la vista de su baja estatura, de su juego entre cósmico y tercermundista, los aficionados sospechan que no es únicamente una modesta versión de Maradona y una versión superior de Pato Yáñez; podía ser muy bien una mutación de Amancio y Johnstone; tal vez un ordenador japonés de bolsillo. Hasta ahora ningún defensa ha logrado tomarle el programa, y en Segunda División comienza a rumorearse que, de noche, todos los gatos son Pardeza.

Meridiano de «Greengoal»

Detrás de él, más bien hacia el centro, se mueve Lolo Sanchís. Seguramente nació por primera vez cuando su padre le hizo un gol agónico a Suiza en el mundial de Londres. Aquel Sanchís de tupé, barro y medias caídas se alzó del suelo gritando gol y soñando con una perpetuidad llamada Lolo.

Hoy Lolo tiene dieciocho años, una especie de ceja única, como de Polifemo, y es un niño terrible. Si estás en el equipo contrario, te persigue, te quita el balón, te pasa por encima, se escapa, y mata al portero de un disparo a bocajarro. Es muy malo, muy peligroso y muy positivo, y lleva una crónica negra escrita en la frente. Si no se regenera pronto, podría convertirse en uno de los mejores medios-matraca de Europa, borrar la memoria de Nobby Stiles y Bobby Moore, y aburrir a Sócrates, Falcao, Antognoni  y otros sabios de Grecia en el Mundial de 1986. Si Dino Zoff decide volver, peor para él. Porque dicen los augures que el próximo grito de la hinchada será «¡Mata, Sanchís!»

Los cambios de juego hacia la izquierda suelen comenzar en Martín Vázquez. Como su amigo y protector Ricardo Gallego, aprendió en un colegio de frailes. Es, sin duda, la nueva frontera del fútbol. Tiene el ascetismo seco y disciplinario de los trapenses y el misticismo barroco de las carmelitas. Vive sin vivir en él, es decir, se desvive. Pero lo hace jugando al primer toque, o conduciendo con prudencia el balón, o persiguiendo al enemigo con la tenacidad de los peregrinos. Tiene la disciplina de Overath, la paciencia de Gárate, la solidez de Gerson y la fantasía mediterránea de don Manuel Velázquez Villaverde, duque de la Menta. Hay una línea imaginaria, un meridiano de Greengoal, que une Wembley con Maracaná a través de Chamartín y del Camp Nou. Pasa por Rafael Martín Vázquez.

De repente, Martín Vázquez, la próxima gran figura de la fiesta, centra con la parte exterior del pie, controla Michel, toca, ¡top!, hacia la derecha, recibe Pardeza, quiebra, pasa hacia el punto de penalti, llega Butragueño, desvía hacia la izquierda. Gol, goool. Gol de El Buitre. Catorce goles en diez partidos.

Hace mucho tiempo Alfredo Di Stefano tenía hilo directo con el Olimpo. Hoy debe tenerlo con las brujas de Macbeth y con el espíritu de Maquiavelo, como lo tuvo cuando volvió a River Plate. Allí, Beto Alonso estaba indispuesto;

Fillol quería irse; Pasarella pensaba en Italia, y Tarantini, en su mujer, la vedette Pata Villanueva. Don Alfredo llamó a la última promoción de juveniles del club, a la quinta de Clausen y Vieta. Y ganó el campeonato.

Si los augures no se equivocan, ahora tiene diez minutos, acaso dos o tres partidos de Liga, para movilizar a la quinta de El Buitre. Para llamar a la imaginación, a la disciplina y a la calidad.

Tal vez así no logre ganar el campeonato, pero algunos hinchas recordarán el espíritu aventurero de Old  Trafford  y dirán: «El viejo don Alfredo ha vuelto a ser Di Stéfano».

UN QUINTETO DE 94 AÑOS

Emilio Butragueño. Delantero centro. Nacido en Madrid. Veinte años, 1,68 metros de estatura, 65 kilos de peso. Seleccionado Sub-21.

Miguel González, Michel. Madrid. Interior de ataque. Veinte años, 1,83 metros, 75 kilos. Una vez campeón juvenil de España. Veinticinco veces internacional juvenil. Dos veces internacional Sub-21. Mejor jugador del Torneo Juvenil de Mónaco.

Manuel Sanchís. Medio defensivo. Madrid. Dieciocho años, 1,79 metros. 74 kilos.

Miguel Pardeza. Extremo. Huelva. Dieciocho años, 1,67 metros. 63 kilos. Dos veces campeón de España juvenil. Dieciséis veces internacional juvenil.

Rafael Martín-Vázquez. Interior de ataque. Madrid. Dieciocho años, 1,80 metros. 74 kilos. juvenil. Campeón de España infantil. Mejor jugador del Campeonato Mundial Infantil de Argentina.

La quinta de El Buitre suma 94 años.

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Jacinto Fernández de Quincoces: una entrevista muy especial

Publicada anteriormente en la revista de la IFFHS «Fussball-Weltzeitschrift» Nº 30 (1996)

El triunfo de España en el último Campeonato del Mundo ha sido un éxito sin precedentes. Todas las anteriores tentativas se saldaron con decepción, siempre dejando a un lado el cuarto puesto de Brasil en 1950. También nuestros mejores jugadores habían pasado por el Campeonato Mundial con cierto sabor agridulce, pues la falta de éxito del equipo ensombreció la labor individual. Italia 1934 fue un Mundial especial. Era la primera participación española en la fase final donde  presentaba un plantel muy interesante: Ricardo Zamora, Ciriaco Errasti, Leonardo Cilaurren, Isidro Lángara, Luis Regueiro, Guillermo Gorostiza y… Jacinto Fernández de Quincoces, elegido el mejor defensa del mundo.

Jacinto Fernández de Quincoces López de Arbina. Baracaldo (Vizcaya) 17-VII-1905. Componente, junto a Ricardo Zamora y Ciriaco Errasti, del más famoso terceto defensivo de nuestro fútbol. Ingresó en el Deportivo Alavés a los 18 años, después de haberse forjado en los modestos clubes baracaldeses Giralda y San Antonio, sin que el Athletic de Bilbao mostrase el menor interés por él. Su garra y pundonor, unidos a una calidad técnica muy superior a lo demandado por entonces a los defensas, le llevaron a convertirse en uno de los mejores zagueros de Europa, aunque desde ciertos ámbitos se le achacara excesiva nobleza. Su estampa briosa, con el pañuelo anudado sobre la frente, se hizo popular en el Alavés con el advenimiento del Campeonato Nacional de Liga, durante cuyas tres primeras ediciones disputó los 44 partidos del calendario. En 1931 fue traspasado al Real Madrid con su compañero Ciriaco y el atacante Olivares, a cambio de 60.000 ptas. Permaneció con los blancos hasta 1942, interviniendo en otros 132 partidos, alzándose con dos campeonatos de Liga y otros dos de Copa, y sumando 25 partidos internacionales desde su debut contra México en Ámsterdam, durante los IX Juegos Olímpicos, y su despedida frente a Austria, en el Metropolitano, el 19 de enero de 1936. En ese intervalo hubo un hueco para su presencia en el Mundial de Italia correspondiente a 1934. Apodado «El Autogiro» por su espectacular juego de cabeza y eficacia en los cruces, le fue dedicada una oda por el escritor José García Nieto con ocasión de un memorable partido de Copa contra el Barcelona en 1936. Aunque protagonizó tres películas y tuvo propuestas para actuar de galán en otras más, continuó Ligado al fútbol como entrenador del Zaragoza, Real Madrid, Valencia y Atlético de Madrid, como secretario técnico merengue y seleccionador nacional en dos únicos partidos. Afincado en Valencia, donde tuvo negocios inmobiliarios, fue directivo en el club más representativo de esa ciudad, así como presidente del Mestalla y de la Federación Valenciana de Pelota. Medalla al Mérito Deportivo. Falleció en la capital levantina el 10 de mayo de 1997.

Esta entrevista fue publicada en la revista «Fussball-Weltzeitschrift» Nº 30 (1996) en alemán. Correspondía al capítulo tercero de la historia de la Copa del Mundo de 1934. Fue la última entrevista que Quincoces concedió en su vida y tengo el honor de poder afirmar que disfrutó, porque durante las horas que estuvimos charlando en su casa de Valencia, cada detalle que recordaba lo revivía con entusiasmo.

Sirva este artículo para rememorar a un español coronado en 1934 el mejor del mundo en su posición que no pudo compartir con sus compañeros el título de campeón justo en este año 2010 en que España alcanzó su máximo hito histórico.

Don Jacinto Fernández de Quincoces y López de Arbina, apellido compuesto e ilustre para uno de los mejores futbolistas que ha dado el deporte español. Actualmente tiene 90 años, es de las pocas personas que ha vivido de cerca toda la historia internacional de nuestro fútbol. Cuando la Selección jugó en Amberes en 1920 su primer encuentro él ya combinaba sus partidas de pelota vasca con el fútbol en las calles de Baracaldo.

– Quedan lejos esos tiempos, pero imagino que debe recordarlos con bastante agrado.

– Ya lo creo. Propiamente empecé a jugar en Vitoria, con los Koipes, que significa los aceites, por llamarnos de alguna manera, pues no era equipo ni nada parecido. Jugamos en un terreno de cultivo, que quedaba aprovechable cuando se hacía la siega. Piensa la de baches que tendría. Era la época en que nosotros mismos llevábamos a hombros los palos de la portería.

La primera camiseta ya correspondió a Los Ciclistas, que eran los mismos que los Koipes, pero ya más uniformados. Seguían sin ser un equipo de verdad, porque no teníamos ni competición ni estábamos inscritos en ningún campeonato, pero nos reuníamos casi todos los días de verano para jugar a fútbol y pasarlo bien

– Entonces, ¿cuál fue su primer club?

– Podemos decir que el Desierto de Baracaldo, porque en él llegué a jugar en la Serie C de la Federación Vizcaína, algo así como la tercera categoría. Por entonces no había Liga y los campeonatos eran regionales. Pero allí estuve muy poco tiempo porque mi familia se trasladó de nuevo a Vitoria y ya jugué federado con el Club Deportivo Alavés, que acabada de constituirse como club.

Fue don Amadeo García Salazar, directivo del CD Alavés quien me hizo pasar al primer equipo. Don Amadeo no tenía ni idea de fútbol, no entendía nada, pero veía que yo era un buen chico y por tanto quería premiarme. Claro está que luego Amadeo García Salazar acabaría siendo seleccionador de España, uno de los mejores de todas las épocas, por lo que algo aprendió en el CD Alavés, principalmente.

Quincoces trata al Club Deportivo Alavés de una manera especial. En él aprendió a jugar propiamente al fútbol y en él se consagró como uno de los mejores jugadores españoles de todos los tiempos, en leyenda más exactamente. Cuando habla de su Alavés siempre lo hace en un tono halagüeño, extrapolando la modestia del club a los límites de los más grandes, y lo hace con simpatía, con doble intención, conocedor de que lo importante es el corazón y no el dinero, porque sabe que el Alavés es rico, millonario mejor dicho, espiritualmente.

– El Club Deportivo Alavés representa mucho para usted.

– Lo es todo, se puede decir. Es el mejor club del mundo. Después le siguen el Real Madrid, el Valencia CF, el Real Zaragoza… incluso el Atlético de Madrid. Son todos los mejores clubs del mundo, pero el CD Alavés es el mejor de todos éstos. En él me realicé como jugador y por los grandes momentos que viví con ellos siempre estará en mi corazón.

El Club Deportivo Alavés fue un equipo de los llamados históricos. Tuvo una evolución muy importante porque se fundó muy tardíamente, mucho después que los principales equipos vascos como el Athletic Club o el Arenas Club de Guecho, con los que hubo de competir. Sin embargo, este modesto club concentró una serie de jugadores muy importantes, de nivel internacional que le permitió ensombrecer incluso al todopoderoso Athletic Club.

-Un año fuimos campeón de campeones –se refiere a la temporada 1929/30-, porque el Athletic Club quedó campeón de Liga, además invicto, y de Copa, pero en el Campeonato de Vizcaya nosotros fuimos campeones, por delante del Athletic, por lo que nuestro título era más importante que el de Liga o de Copa de España –señala con cierta picardía-, pues habíamos vencido al campeón de esas competiciones.

En aquellos años teníamos un equipazo, entre otros, además de mi inseparable Ciriaco Errasti, estaban el portero Tiburcio Beristáin, que luego pasaría a la Real Sociedad, el centrocampista Antero González o el interior Baltasar Albéniz. Luego vendría el «Negro» Manuel Olivares, un goleador realmente impresionante.

-Fue con Olivares y Ciriaco con quienes pasaron al Madrid FC, pero antes el Athletic Club de Bilbao quiso contratarle.

-En efecto. Llegué a estar a prueba en el Athletic bilbaíno, pero no les gusté. Ellos se lo perdieron. La verdad fue que me llevaron a jugar un partido amistoso a San Sebastián contra la Real Sociedad en 1926. Me alinearon en la derecha y yo en ese sitio no me aclaraba, por lo que no hice un buen partido. Al final me dieron 25 pesetas, que era lo que costaba el billete en tren para Vitoria y me dijeron que de momento no les interesaba.

Más tarde, un par de años más o menos, volvieron a por mí. Entonces fui yo quien jugó con ellos y estuve si darles la respuesta definitiva hasta el último día en que se cerraba el plazo para presentar las fichas y les dije que no, porque aún me escocía lo que me habían hecho. Me quedé jugando en el CD Alavés con mucho gusto, hasta que vino el Madrid FC.

La culpa de todo la tuvo Pablo Hernández Coronado. Era un hombre extraordinario, como persona y como conocedor de fútbol. Estaba en su mente reforzar al Madrid por líneas y nos eligió a nosotros, a Ciricaco y a mí, pues ya éramos lo suficientemente famosos como para cotizarnos. El Madrid FC pagó 60.000 pesetas por los tres, repartidas a 25.000 para cada uno de los dos internacionales y 10.000 para Olivares, que era el más joven y el menos famoso. Como en aquella época estaba fijado que el 10% del traspaso fuese para el jugador, yo recibí 2.500 pesetas, que para entonces no estaba mal. Me compré un automóvil que me costó 800 pesetas, un modelo deportivo de los que entonces gustaban mucho a las chicas. El Madrid FC me pagaba 1.000 mensuales, menos que el CD Alavés, que me pagaba 1.200, pero en cambio teníamos unas primas más importantes, y además ganábamos casi siempre, por lo que económicamente estaba en la gloria.

En el Madrid FC los comienzos no fueron nada fáciles, sino todo lo contrario. Nos recibieron con relativa frialdad, pues desplazábamos del equipo titular a jugadores muy queridos por la afición, como eran José Torregrosa y Félix Quesada. Lo que sucedía era que Ciriaco y yo estábamos muy compenetrados y nos resultaba muy cómodo jugar juntos. No jugábamos en línea, Ciriaco siempre estaba un poco más adelantado que yo, así él despejaba con más contundencia y yo jugaba el balón. Afortunadamente el problema duró poco, pues pronto llegaron los buenos resultados y el Madrid FC se proclamó campeón de Liga y sin perder ningún partido, igualando la gesta del Athletic Club. Desde entonces nadie volvió a cuestionarnos.

¿Qué ambiente había entre los jugadores, tanto del mismo club como entre los rivales?

-Era un ambiente fabuloso. Nos llevábamos todos muy bien, éramos todos amigos. Indistintamente si uno era del Madrid FC o del Athletic. Nos reuníamos en el Bar Esparza todos, antes y después de los partidos. A ese bar también iba gente del espectáculo, actores, toreros y otros deportistas como boxeadores, ciclistas… y hablábamos, gastábamos bromas, en fin, era una época extraordinaria. Luego, en el campo de fútbol cada uno era de su equipo y no había ningún problema en golpearse. Cuando veía venir al delantero hacia mí, me encantaba salir a su encuentro con todas las fuerzas y despejarlos, a los dos, al balón y al jugador. Lo que ocurre es que no había mala intención, eran jugadas propias de la época y así lo entendíamos todos. No teníamos malos gestos, era la nobleza del deporte. Los más bonito que le podían decir a uno era llamarle «caballero del deporte», por ser limpio frente a los rivales, pero sin dar concesiones.

Si desde el comienzo de su vida deportiva su nombre siempre estuvo ligado a Ciriaco, cuando accedió a la Selección, la pareja se convirtió en trío, al unirse de forma definitiva el guardameta Ricardo Zamora. Para Quincoces la Selección fue otro club más, por la camaradería que había entre los compañeros, que defendió dándolo todo.

¿Cómo llegó a la Selección?

– Mi primer encuentro fue en la Olimpiada de Amsterdam en 1928 contra México. Tuve sitio en el equipo español porque se decidió que fuesen sólo jugadores aficionados. Por entonces, todavía no existía el Campeonato de Liga, pero el profesionalismo había sido aceptado en España, así que José Ángel Berraondo me convocó y jugué los tres partidos de España.

Fue una época en que tuve mucho trabajo porque al regreso el FC Barcelona iniciaba una gira por América, pero antes tenía que jugar la final de Copa. Si la ganaba yo iría de refuerzo con ellos, así que me fui a Santander a animar al Barcelona. Por un día fui seguidor del equipo azulgrana. Y el caso es que yo no les hacía mucha falta, pues tenían defensas de sobra. En cambio, a mí me hacía mucha ilusión el viaje a América, incluyendo los 17 días de ida en barco y otros tantos de vuelta.

Después de la Olimpiada vinieron una serie de partidos internacionales extraordinarios, y del que mejor recuerdo tengo fue aquél en que vencimos a Inglaterra por 4-3 en el Metropolitano. Fue la primera derrota de los ingleses en el continente. Jugamos un gran partido, destacando Gaspar Rubio. Los volvió locos con sus jugadas y su desmarque. Fue el primer jugador que sabía engañar a los defensores, se desmarcaba cuando menos lo esperabas y siempre estaba solo. Para mí ha sido el mejor jugador que ha habido en el fútbol español. Lástima que se rebelara y marchase a México, donde además se rompió la pierna. Cuando regresó ya no fue lo que era y aunque siguió dando espectáculo, ya no pudo llegar al nivel que había alcanzado a principios de los años 30.

España decidió no participar en el Campeonato del Mundo de 1930. Esta decisión no tuvo excesivo eco en la prensa nacional ni entre los jugadores, pues la idea de una competición de este calibre no había sido todavía asimilada. Sin embargo, hubo una mayor repercusión de lo esperado respecto a la programación internacional de la Selección. El calendario de competiciones nacionales, con Campeonato Regional, Liga y Copa ahogaba a la Selección que sólo podía disputar algunos partidos amistosos. El público perdió la costumbre de ver al equipo nacional y los resultados que se fueron obteniendo empezaron a ser excesivamente discretos, hasta llegar a la derrota más amplia recibida, el 7-1 en Londres.

Se había perdido la confianza en la Selección, que necesitó tiempo para ir recuperando credibilidad.

-Las esperanzas de hacer un buen papel en el Mundial no eran muy grandes, ¿es cierto?

-Nada. La gente no daba nada por nosotros. Después de 1930 el equipo español había conseguidos resultados discretos. Posiblemente el que más daño nos hizo fue la derrota en Londres ante Inglaterra. Eso desanimó mucho a todos, pero luego fueron volviendo los triunfos. De hecho, conseguimos dos extraordinarias goleadas, como el 13-0 a Bulgaria y el 9-0 a Portugal, ya en las eliminatorias de clasificación para el Mundial. Lo que pasó fue que en los partidos de preparación que jugamos contra el Sunderland no conseguimos buenos resultados. Primero en Bilbao empatamos a tres, después en Madrid volvimos a empatar y finalmente en Valencia perdimos por 3-1. Los comentarios eran muy pesimistas: «si ante un equipo perdemos, ¿qué haremos ante una selección?» Nadie paraba a considerar que el Sunderland era uno de los equipos ingleses más potententes de la época y que nosotros nos estábamos preparando, acoplando los distintos jugadores para concoernos mejor, aunque entonces ya todos sabíamos cómo jugábamos de sobra.

Lo cierto fue que por España nadie apostaba, e incluso nosotros mismos nos contagiamos de esa opinión. Sobre todo cuando en el viaje a Génova, que lo hicimos en barco desde Barcelona, coincidimos con la expedición brasileña. Ahí vimos la gran diferencia. Los brasileños iban todos elegantemente uniformados, con un trato de primera, mientras que nosotros, cada uno había tenido que buscarse su propio traje y nada más teníamos pagado el billete. Por fortuna, siempre pensábamos que todo eso no debía incidir sobre el terreno de juego.

Contrariamente al ambiente en prensa y aficionados, España esta vez podía reunir un plantel de jugadores lo suficientemente competitivos como para tener un mínimo de confianza en sus posibilidades.

-Repasemos los distintos jugadores que Amadeo García Salazar  llevó a Italia

-La verdad es que don Amadeo tuvo grandes problemas para confeccionar la lista de convocados porque entonces en España había muchos grandes jugadores. Para cerrar la lista de convocados, como ya he dicho, jugamos tres partidos contra el Sunderland, en la que se probaron algunos jugadores para ver exactamente el nivel de juego que tenían, porque conocerlos yo creo que los conocía de sobra. Si hacemos el repaso por líneas, vemos lo acertado que estuvo:

Ricardo Zamora y Juan José Nogués en la portería. De «El Divino» poco puedo añadir a lo que ya se ha dicho en tanto tiempo. Era el mejor, lo que pasa es que a veces nos daba grandes sustos con sus locuras. Cuando menos te lo esperabas se iba a hablar con el público o hacía una salida fuera del área que sorprendía a todos, a atacantes y defensa. Yo ya lo sabía porque en el Madrid FC veníamos jugando juntos, y por eso, cuando le adivinaba sus intenciones yo iba a la portería para cubrir los palos. Así, contra Brasil salvé un gol en la misma raya, porque Ricardo había salido a despejar, pero los delanteros le ganaron la acción y a punto estuvieron de marcar. También reconozco que en esa jugada mi despeje no fue muy legal que digamos, porque lo hice con el codo, la suerte fue que el árbitro no lo vio y no pitó penalty.

El reserva de Zamora era Nogués, del FC Barcelona. Era un portero muy fuerte, grande –para los jugadores españoles de esa época sobrepasar el 1’75m de altura ya era notable-, y muy valiente. Nunca se echaba hacia atrás y cuando venían los contrarios sobre él, salía con fuerza y arrollaba a todo aquel que se le ponía por delante… atacantes, defensores, incluso al árbitro si se ponía por medio.

De defensas fuimos tres. Los titulares éramos Ciriaco y yo. Estábamos muy compenetrados aunque cada uno jugaba de una manera diferente. Ciriaco era muy espectacular. Tal y como caía el balón lo despejaba sin parárselo. Igual le daba que el balón viniese solo o lo llevase un contrario, Ciriaco se cruzaba de cara y despejaba el balón o a los dos, lo que fuese necesario. Las mejores ovaciones se las llevaba cuando hacía pasar el balón por encima de la portería contraria, desde su propio campo… y si lo enviaba fuera del estadio incluso sacaban pañuelos. Yo era diferente, incluso decían que no servía de defensa, porque si me venía el balón con ventaja, me lo paraba y lo pasaba a los centrocampistas, como dicen ahora, lo jugaba. Eso a la gente no le gustaba y a veces tenía que imitar a mi compañero Ciriaco. Reconozco que muchas veces tenía que entrar fuerte a mis rivales, eso sí, siempre al choque y con nobleza. Las lesiones se producían por ir los dos a la vez a jugar el balón, por enocntronazos y no por patadas o entradas por detrás. Había mucha nobleza.

Ramón Zabalo, del FC Barcelona, nos acompañó en la defensa. Era un jugador pequeño, barbilampiño y aniñado, no tenía planta de defensa, pero era muy rápido, llegaba a todas partes y pese a su corta estatura tenía un potente salto que le permitía ganar incluso a gente que le sacaba la cabeza. Era valiente y muy limpio, nunca cometía faltas.

Entre los centrocampistas don Amadeo prefirió a los vascos, porque eran técnicos y sabía empujar al equipo hacia arriba. El mejor de todos era Leonardo Cilaurren. Era propiamente un genio, estaba en todas partes, subía y bajaba sin desmayo. Controlaba el balón como si tuviese guantes y lo colocaba allá donde le daba la gana. Si ahora hubiese algún jugador como él, no sé cuánto se podría pagar. José Muguerza le acompañaba en el centro de la línea media. Era muy trabajador y sabía colocarse siempre cerca de Cilaurren para apoyarle en su juego. Y finalmente Martín Marculeta. Era un jugador muy bajito, no llegaba al 1’60m de altura. Tenía unas piernas gruesas y cortas, pero muy ágiles. Corría a una velocidad increíble y nunca se cansaba. Había partidos en que todos estábamos ya agotados y Marculeta todavía corría por balones que se iban a perder por lal ínea y los alcanzaba y los jugaba. Era increíble. Además, era el que más juego controlaba porque estaba en todas partes y subía al ataque mucho e incluso remataba de cabeza. Finalmente también les acompañó Fede, Federico Sáiz, vasco que jugaba en el Sevilla FC. Éste era el más flojo de la línea media. Era un jugador fuerte, grande, que lo mismo podía servir para apoyar en la defensa que subir al ataque, lo más importante era su talla que impresionaba a los rivales.

Los delanteros fueron los más numerosos porque en España se jugaba con cinco delanteros bien definidos. Los extremos tenían que respetar su zona y no salirse nunca de la banda. Más libres estaban los interiores y el delantero centro, pero siempre se les obligaba a un juego de apoyo para que cada uno pudiese realizar sus movimientos con efectividad. Los interiores eran los más completos porque tenían que ser fuertes y rápidos, tener visión de juego y saber entrar en el área. Para mí los dos mejores eran José Iraragorri y Luis Regueiro. Eran totalmente diferentes. Iraragorri era fuerte, peleón, luchaba sobre todo el terreno y muy peligroso. Tenía un potente disparo y con una extraordinaria puntería. No podíamos dejarle que se parase el balón porque desde fuera del área fusilaba al portero. Luis Regueiro en cambio era más técnico. Su mejor arma era la velocidad. Llegaba a todos los balones por piernas y tenía una elegante carrera, siempre con la cabeza alta para poder jugar con mayor visibilidad. Metía muchos goles gracias a su gran puntería porque no golpeaba fuerte el balón, sólo lo tocaba lo preciso para ponerlo allá donde el portero no pudiese llegar. Era muy vistoso verle correr, hasta el punto que le llamaban la «Gacela blanca». Los otros interiores que fueron a Italia fueron Simón Lecue e Hilario.

Lecue, pese a ser vasco, era un poco miedoso. Trabajaba mucho sobre el terreno de juego y era muy inteligente, tenía mil recursos para jugar el balón, pero se cuidaba demasaido, evitaba el choque constantemente y encuanto recibía algún golpe de más, se apartaba del juego y sólo intervenía cuando se veía con ventaja. Con todo, pienso que fue un gran jugador. Hilario, su verdadero nombre era Juan Marrero, era canario. Era un artista del balón, fino, elegante, jugaba para divertirse y no le importaba no marcar gol con tal de hacer las jugadas bonitas. Era una persona extraordinaria y le queríamos muchísimo. Siempre estaba de buen humor. No hacía mucha gracia cuando contaba su fuga de las Islas Canarias para venirse a jugar a la Península. Como era de esperar, allí Hilario era un ídolo y cuando la gente se enteró de que lo quería fichar el RC Deportivo, montaron guardia en la sede del club y en el puerto para impedirle la salida. Lo que no esperaban fue que Hilario se disfrazó de mujer y así pudo burlar a sus guardias. Lo que no entiendo es cómo pudo hacerlo, pues era muy feo, debió llamar la atención como mujer por lo fea que sería, pienso.

Los extremos, tanto en la derecha como en la izquierda, eran maravillosos. Ramón de Lafuente era rápido y tenía un centro medido. Ponía el balón siempre en la cabeza de su compañero. Cuando vino a jugar con el Athletic de Madrid nos hicimos muy amigos, porque entonces éramos todos muy amigos fuera del campo. Durante el partido nadie conocía a nadie, y eso me pasó con Moncho, recuerdo en una jugada en que venía por la banda, entonces salí yo al cruce y despejé el balón y al pobre Ramón contra el público. Cuando se repuso le dije «no ves que entraba con ventaja y venía yo de cara» y me respondió «sí, pero es que no me podía frenar». Y es que «Moncho» era así, jugaba sin mirar al rival y corría por todos los balones. Luego recibía una gran cantidad de golpes y seguía jugando.

Martín Ventolrá también jugaba por la derecha. Éste era un espectáculo. A pesar de ser extremo tenía un juego de cabeza impresionante. En mi vida he visto ningún jugador con esas características, ni Zarra, ni Santillana, ni ningún otro. Aún recuerdo en el partido en que España derrotó a Alemania en Köln, el público ovacionaba cada vez que Ventolrá jugaba de cabeza, centraba de cabeza hacia el área, y para colmo en ese sitio estaba Lángara, imagínate.

Por la izquierda estaban Gorostiza y Bosch. Guillermo Gorostiza «la Bala Roja» era pura velocidad. Muchos piensan que Gento era un jugador rápido, escierto, pero «Goros» lo era más, porque no hacía la carrera al hueco, el se lanzaba en dirección al defensa que debía despejar y le quitaba el balón con un ligero toque, anticipándose lo suficiente como para llevarse la pelota y no recibir la patada, pues el defensa nunca se paraba, y hacer la jugada. Muchas veces marcaba el gol porque no daba tiempo a que llegasen los demás compañeros al área para recibir el centro y él mismo se encargaba de fusilar al portero. Era un portento.

Crisanto Bosch era más lento, lógicamente. Incluso demasaido lento para ser extremo, pero lo compensaba con su tremenda habilidad. Era muy técnico y sabía colocarse en perfectas condiciones con ventaja sobre los rivales. Remataba como Luis Regueiro, más que con potencia, con colocación, tocando suavemente el balón para ponerlo lo más lejos del portero.

Isidro Lángara era el delantero centro de la Selección. Han pasado muchos años y sigo todavía admirándole. Era un verdadero fuera de serie. Marcaba los goles con una facilidad pasmosa. Y la verdad es que no te lo explicabas. Era un jugador más bien lento, incluso pesado, que le costaba llegar a los balones. Si no lo conocías pensabas que no iba a hacer daño, y, si con todos los defensas pendientes de él era el máximo goleador, imagínate si encima le dabas ventaja. Nunca se paraba el balón y cuando metía la «alpargata», como él decía a la bota, sólo podíamos volver a coger la pelota ya dentro de la portería. No tenía disparo, eso era un cañonazo. De cabeza era impresionante verlo saltar y como se torcía en el aire para jugar con el cuello y colocar el balón en la escuadra. Era un delantero muy completo, capaz de desmoralizar al mejor defensa, porque a lo mejor no tocaba pelota en todo el partido y de pronto era capaz de hacer tres goles y ganar él solo el encuentro. Sin duda era el mejor del ataque.

De sustituto de Lángara vino Campanal. Era el delantero centro del Sevilla FC. Era un jugador muy peleón, se caracterizaba por abrir brecha en la defensa rival. Entraba siempre a muerte y buscaba el gol como fuese, arrollando a defensas, portero, e incluso a compañeros. Era muy fuerte y agresivo, a veces más de la cuenta, pero es que no pensaba en si podía hacer daño o no, él entraba jugándose el físico y la verdad es que le tenían un poco de miedo, sobre todo los porteros.

Eduardo González «Chacho» y Luis Marín completaban la expedición. Eran dos jugadores más polivalentes que podían jugar de volantes o de delantero centro. «Chacho» tenía una izquierda magnífica. Era muy certero y de hecho llegó a marcar seis goles en un solo partido con la Selección, el día del 13-0 a Bulgaria, además era un jugador muy inteligente. Luis Marín era más peleón, no daba un balón por pedido y también marcaba muchos goles. Posiblemente fue el Mundial más que por su clase, por su capacidad de adaptación a casi todos los puestos, y esto era importante porque nunca se puede saber si va hacer falta un determinado jugador o no.

-Con el repaso que hemos dado a la expedición española podemos considerar que fue un conjunto muy compensado, elegido siguiendo una lógica y con grandes posibilidades de éxito. Sin embargo, seguro que hubo voces que lamentaban la ausencia de otros jugadores.

-Naturalmente. En España cada región tiene su propia Selección, es más, cada aficionado encuentra su equipo ideal y no suele coincidir con el seleccionador. Siempre falta alguno que lo hubiese hecho mejor.

Entre los jugadores que no fueron al Mundial, de todas formas, es difícil citar así de memoria a aquellos que no convocaron pero podemos recordar a Guillermo Eizaguirre, al que todos consideraban el verdadero sustituto de Ricardo Zamora. El pobre se lesionó un brazo y no pudo ser convocado. De todas formas el Sevilla FC le pagó el viaje al Mundial como premio a su gran temporada y vino con nosotros, con el brazo en cabestrillo.

Tampoco estuvo en Italia Herrerita. Eduardo Herrera estaba comenzando entonces y ya era más que una promesa una realidad. Pieso que don Amadeo prefirió a Moncho de Lafuente por ser más experimentado y entenderse mejor con José Iraragorri.

Otro jugador del Oviedo FC, Pedro Pena, tampoco viajó, pese a que jugó en el partido contra el Sunderland en Madrid, así como José Torregaray, del Valencia FC, y Pedro Solé, del CD Español de Barcelona. También quedó fuera el portero del Athletic Club de Bilbao, Gregorio Blasco, que ya había jugado en la Selección en otros partidos.

Son nombres de algunos jugadores importantes, pero hay que tener en cuenta que no podían ir todos, porque hubiesen ido cuarenta jugadores todos con clase, y efectivamente, creo que los que estuvieron en Italia fueron dignos representantes de España.

– Y de esta manera se enfocó la fase final. Ahora hablemos de los tres partidos de España. El primero fue ante Brasil.

– No nos gustó en absoluto que el primer partido fuese ante Brasil. Todos sabíamos que tenían un equipo poderoso, aspirante a ganar el torneo. En España se decía que la FIFA había tratado mal a España al no reconocerla cabeza de serie en el sorteo y por eso, de buenas a primeras ya nos enfrentábamos a uno de los mejores.

Además, ya he comentado que en el viaje de Barcelona a Génova coincidimos los dos equipos, pues los brasileños habían estado en España un tiempo de preparación del Mundial, y pudimos ver la diferencia de trato que hubo en el barco.

Pero en el campo todo esto se olvidó. Nosotros teníamos un gran equipo y se le demostramos a los brasileños. Pienso que se confiaron o nos menospreciaron, en especial a nuestros delanteros y cuando se dieron cuenta de lo que tenían delante ya les habíamos hecho tres goles. Y es que Lángara estuvo muy acertado. Fue la verdadera pesadilla, llevando el peligro una y otra vez. Por lo visto no lo conocían y mira por dónde, no se les olvidaría ese nombre.

En la segunda parte nos echamos atrás. También es cierto que Brasil salió dispuesto a cambiar el resultado. Y la verdad es que lo pasamos mal, porque apretaron mucho. Cuando marcaron el 3-1 aún tuvieron oportunidades de volver a marcar, sobre todo en dos. Primero en un penalty que el árbitro nos señaló en contra y que Leónidas1 falló. Lo tiró muy ajustado y Ricardo Zamora supo deternerlo magistralmente. Luego, los ataques brasileños fueron constantes, incluso en uno, en un balón que Zamora no atrapó, Waldemar remató a puerta vacía, pero allí estaba yo para despejarlo,

1 Según crónicas brasileñas, el penalty fue lanzado por Waldemar, pero en la versión española siempre se cita a Leónidas. Insistiendo a Quincoces sobre quién disparó, él se reafirma en Leónidas, jugador negro delgado, frente a Waldemar, al que describe como hombre corpulento y fuerte.

aunque lo hice de «zamorana» -rechazando con el codo-. El árbitro no lo vio porque fue un contrataque rápido y no pudo llegar a tiempo. Era el árbitro un alemán grandote y pesado y apenas corría.

Hay que reconocer que Brasil acabó facilitándonos las cosas porque Waldemar, que era un artista, no pasaba ningún balón a sus compañeros. Se empeñaba en querer regatearnos una y otra vez y nosotros nos limitábamos a verlo venir y despejarlo, una veces el balón y otras a los dos a la vez, pelota y delantero, como se hacía en aquella época.

Mucho más peligroso era Leónidas. Era muy elegante y jugaba con velocidad y precisión. Nos provocó muchas preocupaciones, pero afortunadamente el resto del equipo no estuvo a su altura y, pese a que Brasil tuvo varias oportunidades, pienso que nosotros merecimos ganar con toda justicia porque fuimos mejores.

– Y después vinieron los partidos frente a Italia. En España se habló mucho y mal de la organización del Campeonato, de la encerrona de Florencia y sobre todo de la parcialidad arbitral.

– Claro, aquello fue un robo. Nos robaron en los dos partidos, porque nosotros fuimos mejores que los italianos, ya lo creo y si no llega a ser por decisiones arbitrales partidistas, nosotros hubiésemos eliminado a Italia.

En el primer partido nos marcaron el gol en clara falta, los atacantes italianos se avalanzaron sobre Zamora y otros defensas y al final Ferrari Giovanni empujó el balón con la cabeza. Imagínate que el árbitro, el belga Baert, se quedó quieto pensando en señalar la falta, pero el público gritaba y gritaba de manera insistente y al final cedió ante la presión y acabó señalando el centro del campo.

El partido fue muy duro, porque los italianos parecían tener licencia para todo, especialmente sus dos defensas, Monzeglio y Allemandi, muy flojos técnicamente pero muy duros, incluso violentos. Pero el peor era Monti, en el centro del campo. Jugaba escorado hacia nuestra izquierda y se notó muchísimo, porque en el segundo partido no pudieron jugar ni Fede, ni Gorostiza, o sea, los que se habían atrevido a acercarse por su zona. Monti tuvo una actuación violentísima, que el árbitro se la permitió.

Y ahí no acabó la injusticia, porque en la segunda parte Moncho de Lafuente hizo todo un jugadón, se escapó de los defensar italianos, jugándose la pierna, y en jugada personal marcó el 2-1. Y aquí llegó nuestra sorpresa porque el árbitro lo anuló porque quiso. No hay otra explicación, pues cuando nos comentó que había sido fuera de juego nos pusimos a reír, porque Lafuente había hecho la jugada él solo, sin apoyo de ningún compañero.

Cuando saltamos al terreno de juego para disputar el segunto encuentro, al ver el griterío del público, la fuerte presión ambiental, ya estábamos convencidos de que no íbamos a pasar. Era literalmente un encerrona. Si después de haber sido mejores en el anterior encuentro no nos dejaron ganar, ahora, lo teníamos mucho más difícil.

Además, tuvimos que jugar con muchas bajas. Yo mismo salí al campo con una rodilla muy lastimada, sabiendo que no iba a poder jugar al máximo. Hice un partido muy cerebral, porque tenía una gran responsabilidad, por eso jugué midiendo mucho mis actuaciones, buscando estar colocado lo mejor posible para despejar los ataques italianos.

El problema era que por muy bien que jugásemos, el árbitro siempre se inclinaría a favor de Italia. Y así fue. A Campanal le anuló un gol en fuera de juego que todavía me pregunto cómo se atrevió a anularlo cuando fue un pase al centro del área, donde estaban varios defensores y el único fallo fue del portero Combi que tardó en salir.

Para colmo, Monti siguió castigándonos con su antideportiva costumbre de lesionar a los rivales. En veinte minutos se cargó literalmente a Chacho y a Bosch. Al extremo a los cinco minutos, en una verdadera agresión en medio del campo y a Chacho poco después del gol anulado.

Con todas estas circunstancias negativas, el equipo siguió manteniendo el tipo. Durante la segunda parte somos nosotros quienes tomamos la iniciativa y buscamos el empate. Llegamos a empujar mucho, acorralando a Italia, pero no tuvimos suerte, máxime cuando Luis Regueiro y poco después yo mismo, nos lesionamos y tuvimos que salir del terreno de juego.

Entonces nos quedamos con nueve hombres y muy mermados de fuerzas, hasta el punto que cuando regresamos Luis y yo, ya no hubo suficiente fuelle como para apretar y forzar a Italia. Fue una lástima.

Siempre recordaré ese partido con tristeza porque nos vaciamos para poder superar el ambiente y no nos dejaron. Además, fue la primera vez que era capitán de la Selección, porque Ricardo Zamora no pudo jugar por lesión, y me hubiese gustado haber alcanzado un triunfo.

– ¿Qué tal fue el recibimiento que se les hizo en España al regreso del Mundial? ¿Se comentó posibles injerencias políticas en el acontecimiento deportivo?

– Respecto al recibimiento podemos decir que fue bueno en un sentido objetivo. Los períodicos ya habían denunciado claramente la encerrona de Florencia y fue cuando descargaron todas sus críticas, reconociendo nuestra entrega y nuestro trabajo. Por eso no nos podemos quejar, pero hay que reconocer que entonces no era como hoy, y el ambiente era mucho más frío. Las alabanzas y elogios se incluían en las crónicas de los partidos y en cada partido se volvía a empezar.

También hubo algunos comentarios con segunda intención sobre Italia y «su mundial». Desde que fuimos eliminados aquí ya se dio por seguro que Italia iba a ganar, no porque fuesen los mejores, que no lo eran, sino porque nadie se iba a atrever a pitar en su contra.

Cuando nos enteramos de la sanción al árbitro suizo Mercet, tuvimos una sensación de que se había hecho justicia. Eso demostraba que no habíamos exagerado el trato recibido en la Copa del Mundo, lo que ocurre que ahora pienso que fue muy triste, porque uno va a esa competición con muchas ilusiones y es lamentable que la parcialidad intecionada o no de la organización te elimine injustamente.

– Ya no tuvo ocasión de volver a jugar un Mundial.

– No, y no fue por mi voluntad, claro está. Yo seguí jugando con la Selección e incluso hicimos algunos encuentros memorables. Del que tengo mejor recuerdo fue el que jugamos en Köln, ante Alemania y vencimos por 2-1. Los alemanes tenían un magnífico conjunto y llevaban muchos partidos seguidos sin perder. Nosotros hicimos un gran juego, especialmente Ventolrá que maravilló al público, que demostró ser mucho más deportivo que el italiano, y aplaudió sus jugadas, sobre todo las que hacía con el juego de cabeza. Lángara se encargó de marcar dos grandes goles y nosotros, en la defensa de frenar al mejor delantero alemán, Conen, que siempre se mostró muy peligroso.

Cuando se jugaron las eliminatorias de la Copa del Mundo de 1938, España no pudo competir porque estábamos en plena Guerra Civil, después vendría la Guerra Mundial y con ella la suspensión de las competiciones internacionales.

El paréntesis de la Guerra Civil en España significó la interrupción de todas las actividades oficiales. Sin embargo, en la zona controlada por el General Franco, donde Quincoces residía, se organizaron una serie de torneos, como la «Copa Brigadas de Navarra». Por esas fechas defendió de nuevo los colores del CD Alavés, pese a mantener su ficha por el Real Madrid, ya que se daban unas circunstancias especiales.

En 1939 se restablecieron las competiciones nacionales y Quincoces volvió al Real Madrid. Tenía entonces 34 años, el fútbol profesional había sido abolido y España no estaba para lujos.

– Finalizada su etapa como jugador, siguió ligado al fútbol como entrenador.

– Después de la Guerra Civil aún jugué algunas temporadas con el Real Madrid, pero más por amistad con los directivos y por afición, porque la edad empezaba a pesar y era cuestión de dejar paso a los jóvenes. Con todo, esto me sirvió para no alejarme del deporte y seguir en él más tarde como entrenador.

Nada más dejar el fútbol activo el presidente de la RFEF, don Javier Barroso me dio el cargo de seleccionador y accedí a ello en 1945. Era un cargo demasiado complicado, que me exigía estar lejos de casa demasiado tiempo y no me compensaba en absoluto, por lo que después de dirigir el segundo partido presenté mi dimisión. Después seguí ejerciendo de entrenador de club.

Reconozco que no tuve los mismos éxitos que había alcanzado como jugador, pero sí la misma satisfacción personal de sentirse con el deber cumplido. Para mí lo más importante era establecer el ambiente idónea de amistad y camaradería dentro de la plantilla para formar un grupo homogéneo, donde todos colaboren en su medida. Cuando se consigue esto el equipo es capaz de conseguir todo lo que se proponga uno.

Posiblemente el mayor reto como entrenador lo tuve con el Atlético de Madrid, al que llegué en

la temporada 1954/55. Me encontré con un equipo roto, totalmente desunido, donde todos se inculpaban y nadie se responsabilizaba. Acabó la primera vuelta a un punto del último, perdiendo en casa ante el Valencia. A la salida del partido había un grupo de aficionados esperando y cuando me asomé empezaron a gritar: «Quincoces, échalos a todos, limpia de vagos al equipo», yo que esparaba que se metieran contra mí y era todo lo contrario. Tardé una semana en recuperar a los jugadores, fui haciendo un grupo de amigos y al poco tiempo los resultados ya nos fueron acompañando. En la segunda vuelta sólo nos superaron el Real Madrid de Di Stéfano y el CF Barcelona de Kubala, nosotros fuimos los terceros.

La verdad es que ser entrenador exige tener un sentido del fútbol especial y concoer mucho a tus jugadores. Yo tengo una cosa muy clara, los jugadores hacen a los entrenadores. Cuando es entrenador de un equipo importante, todo jugador que te llevan es porque ya es bueno, ya destaca y uno no le va a enseñar a jugar. El entrenador debe saber conocer a sus jugadores, esa es la clave, y cuando los jugadores se encuentran a gusto con un entrenador, entonces lo hacen buen entrenador. Así ha sido siempre.

Cerrada su etapa como entrenador permaneció ligado al fútbol haciendo funciones de secretaría y asesoría técnica en varios equipos, principalmente en el Valencia CF. Por eso fijó su lugar de residencia en esta ciudad. Los años no perdonan y cada vez se le fue echando de menos en el campo de Mestalla, donde era asiduo, y se refugiando en los partidos televisados. Actualmente, lleva una vida muy tranquila, acostumbra a realizar un paseo matutino por la ciudad, aprovechando la benevolencia del soleado clima de Valencia y después se recoge en su domicilio, en una céntrica calle. Evidentemente, ya no practica la pelota vasca, deporte en el que también destacó, pero todavía conduce su automóvil, su otra pasión, porque siempre estuvo enamorado de los coches.

No cabe duda que acercarse a Quincoces es poder ver de cerca una de las leyendas más importantes del fútbol español, es encontrarse con una extraordinaria persona que merece llevar el calificativo de «caballero del deporte».

Su trayectoria como jugador

1922/23 Los Ciclistas Vitoria

regional

1923/24 Desierto Baracaldo

regional

1923/24 Baracaldo FC

regional

1924/25 CD Alavés

regional

1925/26 CD Alavés

regional

1926/27 CD Alavés

regional

1927/28 CD Alavés

regional

1928/29 CD Alavés

18

0

1929/30 CD Alaves

18

0

1930/31 CD Alavés

18

0

1931/32 CD Alavés

17

0

1932/33 Madrid FC

18

0

1933/34 Madrid FC

18

0

1934/35 Madrid FC

18

0

1935/36 Madrid FC

19

0

1936/37

1937/38

1938/39 CD Alavés

regional

1939/40 Real Madrid

19

0

1940/41 Real Madrid

18

0

1941/42 Real Madrid

5

0

como entrenador

1942-1943 Real Zaragoza CF

1945 Seleccionador nacional (2 partidos)

1945-1946 Real Madrid CF

1947-1948 Real Madrid CF

1948-1954 Valencia CF

1954-1955 Club Atlético de Madrid

1956-1958 Real Zaragoza CD

1958-1960 Valencia CF




Crítica: «1900: La primera aventura olímpica española», de Fernando Arrechea

Hace unos meses el historiador Fernando Arrechea Rivas (Tarragona, 1972), miembro de la Sociedad Internacional de Historiadores Olímpicos (ISOH) removió los anquilosados estereotipos y las ideas preconcebidas sobre los orígenes del olimpismo español con la publicación de este libro que resume y compila varios años de investigación independiente y autofinanciada.

En sus 143 páginas el autor presenta numerosos datos inéditos sobre la participación de deportistas españoles en París 1900, aclarando la identidad de nuestros primeros medallistas (los pelotaris Francisco Villota y José de Amézola) y clarificando las circunstancias de sus polémicas medallas (reconocidas en 2004 por el COI).

También clarifica otros datos desconocidos o discutidos como, por ejemplo, la identidad del primer olímpico español (el duque de Gor, participante en esgrima y no el marqués de Villaviciosa de Asturias, tesis mantenida por el COE y la Academia Olímpica Española), la fecha correcta de fundación del Comité Olímpico Español o la participación (con medallas incluidas) de gimnastas españoles nacionalizados franceses en los JJOO de 1908, 1912 y 1920.

Es un libro riguroso en las fuentes y metodología pero ameno y, por momentos, incluso divertido, al hallarse repleto de anécdotas y curiosidades (¿sabía usted quién fue el primer olímpico negro?, ¿o que un hijo bastardo de Alfonso XII compitió en 1900 en ciclismo y consiguió una plata para Francia?…) y también exhibe numerosas fotos inéditas de nuestros pioneros olímpicos facilitadas al autor por sus familiares.

En resumen, se trata de un libro que clarifica el (hasta ahora) oscuro panorama de nuestros primeros pasos en los Juegos Olímpicos y supone una rareza en la escasa investigación histórica sobre el olimpismo español.

El libro puede adquirirse en bubok (23, 34 euros en versión papel y el precio simbólico de 1, 25 euros si se descarga):

http://www.bubok.com/libros/16391/1900-LA-PRIMERA-AVENTURA-OLIMPICA-ESPANOLA




Cuando manda el enemigo

 El fútbol tiene historias de todos los colores. Un vistazo a los presidentes de clubes bastaría para descubrir múltiples variedades. Sin esforzarnos mucho, hallaríamos desprendidos y manirrotos, populistas y por demás consecuentes, discretos y megalómanos, ineficientes y capaces de izar sus banderas a los mástiles más altos, advenedizos y devotos con pedigrí, profesionales prestigiosos, industriales en pleno éxito y trileros del ladrillo, equilibristas y gente con los pies en el suelo, de talante templado y capaces de saltar al campo buscando al árbitro, cuando no de llegar directamente a las manos. Cien años largos de Historia, dan para casi todo.

Pero, ¿cabe imaginarse algún club presidido no ya por el adversario, sino por el mismísimo enemigo?. Un seguidor acérrimo del Real Madrid dirigiendo a los «colchoneros», por ejemplo. O un forofo del Barcelona sentado en la poltrona del Español. Y no digamos un prohombre del Sevilla haciendo y deshaciendo en el Betis. Disparatado, ¿verdad?. ¿Quién toleraría tamaña insensatez?. Pues eso ocurrió en Palma de Mallorca, hace casi 60 años.

Desde 1942, el fútbol palmesano dividió mayoritariamente sus simpatías entre dos entidades: Mallorca y Atlético Baleares. El Mallorca, nacido en 1916 como Alfonso XIII y Real sólo desde 1950, en recuerdo de sus orígenes, no fue durante casi dos décadas mucho más que el Atlético Baleares. Éste había surgido en 1942, como consecuencia de la fusión entre dos modestos con clara significación obrera: el Atlético, fundado en 1922, y el Baleares, proveniente a su vez del Mallorca F. C. -nada que ver con el actual primer divisionista- y el Mecánico. Atlético Baleares y Mallorca competieron durante algún tiempo casi de igual a igual por los buenos jugadores insulares, se enfrentaron en la misma categoría e hicieron parecidos juegos malabares para cuadrar balances. Obligados a convivir, más de una vez se cedían las respectivas instalaciones, y hasta algunos jugadores. Pero por debajo de las apariencias latía una competencia feroz, avinagrada cada vez que a los débiles baleáricos parecía irles mejor que a los no mucho más poderosos mallorquinistas.

Así las cosas, antes de iniciarse la temporada 1950-51 llegó al Atlético Baleares, para presidirlo, Antonio Castelló Salas, reconocido seguidor del Mallorca. Y ello no mediando elección popular, que los tiempos estaban para pocas bromas democráticas, sino por designación directa del gobernador.

Desde hacía algún tiempo, llovía sobre mojado. El gobernador civil, José Manuel Pardo Suárez, se había permitido sugerir la conveniencia de una fusión entre ambas entidades. Hasta se barajaron nombres para la hipotética nueva sociedad. ¿Mallorca Atlético?. ¿Atlético Mallorca?. Quedó claro en seguida que la nueva denominación debería iniciarse por el nombre de la isla. Y para los prohombres de la política, Mallorca era un término lo bastante sonoro como para no precisar de añadidos. En esas condiciones, el pretendido acercamiento se agostó sin haber granado. Poco tiempo después, con el Mallorca en los últimos puestos de la 2ª División y el Atlético jugándose poco en 3ª, la directiva bermellona solicitó a la blanquazul les fuese cedido el delantero Alorda. Ya antes se habían dado situaciones similares. El también artillero Juan Albella reforzó altruistamente al adversario la temporada 1942-43, ante otra situación crítica. Pero ahora la respuesta fue negativa, y el Mallorca pidió ayuda al gobernador, desde cuyo despacho emanaron todo tipo de presiones. La prensa, claro está, omitió ese capítulo. ¿Cómo iba a hacerse eco, si el diario «Baleares», el de mayor circulación, pertenecía al Movimiento?. Fueron los protagonistas implicados, muchos años después, quienes colocaron el acento en su lugar preciso gracias al ex director de «As» Miguel Vidal, en su reportaje titulado Leyendas mallorquinas.

Alorda acabó en el Mallorca la temporada 1949-50, como no podía ser de otro modo. Un gobernador pesaba mucho por esos años, para permitirse tenerlo en contra. Pero aún así, el Sr. Pardo Suárez debió pensar que ganaría mucho con alguien más dócil rigiendo los destinos del Atlético. Y ahí entró en escena Antonio Castelló Salas, pese a que el cargo parecía hecho a medida de otro candidato.

Castelló no pudo ser más sincero al responder a Joaquín Caldentey, entrevistador del diario «Baleares», ni en sus declaraciones a la revista «Cort». Preguntado sobre si era seguidor del Mallorca, afirmó: «Siempre. Treinta años en el club y además con entusiasmo». Su nuevo paso no se le antojaba un cambio de chaqueta. «No hay tal cambio. Pretendo conseguir una verdadera inteligencia entre ambos clubes». Respecto a sus ilusiones de partida, afirmaba querer ver al Mallorca en 1ª División y al Atlético en 2ª. Pero eso sí, su remate  en diciembre de 1950 no dejaba lugar para la duda: «Soy tan mallorquinista como antes y si el Atlético Baleares asciende, dejaré la presidencia para no enfrentarme a mi viejo club». Y por si los socios y simpatizantes baleáricos no tuviesen suficientes motivos de enojo, aún pudieron leer: «Me llena de orgullo saber que el Gobernador Civil, ejemplo de deportividad y auténtico propulsor y protector de todos los deportes, ha visto con buenos ojos este objetivo de tender hacia una inteligencia con el Mallorca». Resumiendo, mandaba el enemigo.

Pero lo que son las cosas, Antonio Castelló habría de revelarse como un magnífico presidente, situando al Atlético en la división de plata por primera vez.

Con el antiguo árbitro y entrenador Juan Obiols, más tarde representante de futbolistas y organizador de torneos veraniegos, ocupándose de la secretaría técnica, y Gaspar Rubio, el otrora «Rey del Astrágalo» en el banquillo, los albiazules se proclamaron campeones de grupo, golearon en la liguilla de ascenso (5-1 al Alicante, 9-0 al Guadalajara, 8-0 al Cacereño y 3-2 al Betis, por ejemplo), y festejaron por todo lo alto un sueño. Pese a su inicial propósito, Castelló no dimitió. La temporada 1951-52 habría de enfrentarse al Mallorca, su club del alma, en la misma categoría. Los choques se resolvieron con sendas victorias mallorquinistas por 2-0 y la temporada regular concluyó con el Mallorca en 6ª posición, lejos del ascenso, y el Atlético Baleares en 10ª, sobre un total de 16 equipos.

Aquella campaña, sin embargo, fue por demás extraña para Castelló y la entidad que presidía. El 4 de diciembre, durante la disputa del At. Baleares-Alcoyano, se lió la marimorena. Con 2-0 a favor del conjunto balear, el árbitro, Sr. Saz, sancionó un penalti muy dudoso en el área local. Poco después, los insulares Álvarez y Miguelín fueron derribados clamorosamente ante el marco alcoyano, sin que el trencilla se diese por enterado. Cuando el Alcoyano obtuvo el empate tras haber hecho falta al guardameta Calpe, ardió Troya. El delantero Jaime Brondo, hombre de genio vivo, arrolló al árbitro con los puños por delante, hasta hacerle besar el césped. Expulsado, como es lógico, la ducha no pareció enfriarle, puesto que según el diario «Baleares» «Acabado el partido y vestidos los jugadores en ropa de calle, Brondo intentó agredirle». La crónica no reflejaba, quizás porque su autor era hermano del pretendido agresor, que Jaime Brondo se había pertrechado en los vestuarios con un martillo, y que visto el cariz de los acontecimientos, el árbitro optó por refugiarse en la caseta. Al ir aumentando el número de congregados, temiéndose algo muy serio, el directivo Ramón Dot apeló al ingenio. Obtuvo un traje de mujer, vistieron con él al de negro y lo introdujeron en un coche. El Comité de Competición habría de recetar a Brondo un año de suspensión, al tiempo que felicitaba a la directiva «por su decidida y adecuada actuación en el partido del pasado domingo».

Como ciertas cosas marcan a cualquier equipo, pocas semanas después Miguelín, futbolista fuerte y corajudo, tenía la desgracia de partir la pierna al cordobés Rafa en una jugada fortuita. El Comité de Competición, inflexible, descalificó al balear por 4 meses, periodo estimado para la recuperación del lesionado.

Allí no acabaron las zozobras del Atlético. Terminada la liga regular, hubo de disputarse un torneo de permanencia entre los clasificados en el puesto 8º, 9º y 10º de ambos grupos. La Federación había pensado reducir los dos de 2ª a uno sólo, con la consiguiente merma de efectivos. Fue una sangría económica para todos, por lo costoso de aquellos desplazamientos, aunque especialmente para el Atlético Baleares, al estar más aislado. Los baleáricos compitieron en ida y vuelta con Alavés, Caudal de Mieres y Gimnástica de Torrelavega, norteños, y Córdoba y Melilla del Sur. Kilómetros y kilómetros de barco, tren y autobús; horas de mala carretera, demasiadas noches de hotel y fonda. Todo para que finalmente la Federación se volviese atrás, no descendiese nadie y la 2ª División se siguiera jugando en dos grupos. Un auténtico alarde de imprevisión, falta de respeto a los competidores y gusto por el trabajo mal hecho. Bendito presente, si lo comparamos con el pasado, por mucho que ciertas cuestiones continúen prendiéndose con alfileres.

Digresiones aparte, puede que tanta improvisación, los infaustos acontecimientos descritos o el déficit acumulado durante el torneo de permanencia, cifrado en 200.000 ptas. de entonces, acabaron desencantando al señor Antonio Castelló, puesto que habría de dimitir irrevocablemente.

Salió por la puerta grande, eso sí. Sin haber fusionado a los dos clubes señeros de la capital palmesana y dejando en 2ª al Atlético. Los socios del Atlético Baleares olvidaron muy pronto que durante casi dos años tuvieron al enemigo en casa. Y es que conforme asegura el saber popular, vistas ciertas amistades, mejor está uno entre enemigos.

 

José Ignacio Corcuera

Con profundo agradecimiento a Antoni Salas Fuster, historiador emérito del At. Baleares.

       




La primera copa con participación masiva

La temporada 1943-1944 registró la novedad de la reintroducción de la Tercera División. Esta categoría se había suprimido en 1934, aunque tuvo una efímera reaparición en la temporada 1940-1941, que más bien fue una fase final entre los mejores clasificados de Regional. Fue en verano de 1943, una vez acabada la competición, cuando la Federación decidió crear la división de bronce del fútbol español, esta vez de forma definitiva, contando para ello con clubs que habían participado en el Torneo de Clasificación de la temporada anterior, más algunos que fueron designados directamente para tomar parte en la competición.

En un principio iban a componer la Tercera División 80 equipos estructurados en ocho grupos, pero la negativa de Carcagente y Olímpico de Játiva a participar en el grupo quinto con equipos de Aragón, provocó la división de este en dos subgrupos, uno con cinco equipos aragoneses y otro con ocho valencianos, de modo que finalmente fueron 83 los equipos participantes en la categoría. La liga regular finalizó el 6 de Febrero, clasificándose los campeones para la llamada Fase Final, de la que saldrían dos equipos ascendidos y otros dos que jugarían la promoción. El resto de equipos disputaría las primeras eliminatorias de la Copa del Generalísimo a partir del 20 de Febrero, junto a los doce campeones de Regional.

La competición liguera dejó como campeones de los ocho grupos de Tercera a Club Ferrol, Real Santander, C.D. Logroñés, C.D. Mallorca, Levante U.D., C.D. Cacereño, Elche C.F. y C.D. Málaga, que pasaron a la Fase Final y no disputaron las eliminatorias de Copa. Del resto de conjuntos de Tercera, sólo cinco, todos ellos valencianos, renunciaron a su disputa: U.D. Carcagente, C.D. Olímpico de Játiva, Nules C.F., C.D. Onteniente y Torrente C.F. A estos 70 equipos de Tercera se les sumaron los trece campeones de cada una de las Federaciones Regionales: Club Turista, C.D. Leonés, Cultural de Durango, C.D. Oberena, Maestranza Aérea de Logroño, C.D. Júpiter, S.D. Escoriaza, C.D. Mediodía, Gimnástica Abad, C.D. Electromecánicas, C.D. España de Lluchmayor, U.D. Melilla y Real Club Victoria, de Las Palmas.

La primera eliminatoria se disputó a partido único en campo de uno de los contendientes el 20 de Febrero y sirvió de ajuste para pasar de 83 a 64 equipos. Se registraron los siguientes resultados:

Pontevedra C.F.

2-1

C. Santiago  

Club Berbés

4-1

Club Turista  

U.D. Orensana

3-0

Club Lemos  

S.G. Lucense

4-1

C. Betanzos  

S.D. Ponferradina

3-0

C.D. Leonés  

C. Langreano

2-1

C.P. La Felguera  

Real Juvencia

3-1

R.D. Oriamendi  

C.D. Tanagra

6-1

Real Avilés C.F.  

R.S. Gim. Torrelavega

2-2

S.D. Barreda Balompié  

Gim. D. Burgalesa

1-2

C.D.F.N. Palencia (pr.)

Dep. Alavés

4-0

Tolosa C.F. (22-Febrero)

C.D. Vasconia

3-1

Real Unión Club (22-Febrero)

C.D. Izarra

2-7

Dep. Maest. Aérea Logroño  

U.D. Huesca

2-1

S.D. Escoriaza  

U.D. Teruel

2-0

C.D. Español Arrabal  

Trujillo C.F.

1-3

S.D. Emeritense  

U.D. Salamanca

1-1

A.D. Ferroviaria  

C.D.At. Baleares

3-1

C.D. España Lluchmayor (22-Febrero)

Sólo tres equipos visitantes lograron clasificarse (C.D.F.N. Palencia, Maestranza Aérea de Logroño y S.D. Emeritense), quedando otras dos pendientes de partido de desempate (Gim. Torrelavega – S.D. Barreda y U.D. Salamanca – A.D. Ferroviaria). Estos se disputaron el 22 de Febrero en campo del que había ejercido de visitante en el primer partido y mientras la Ferroviaria se deshacía del Salamanca al derrotarle por 6-2, Barreda y Gimnástica de Torrelavega volvían a empatar, esta vez a cero, y debían disputar otro desempate, el día 24, en el que el Barreda consiguió clasificarse al vencer por 1-0. Además, se registró la retirada del C.D. Tudelano, que debía haberse enfrentado al C.D. Oberena, clasificándose estos automáticamente.

La segunda eliminatoria también se jugó a partido único en el campo de uno de los contendientes, el 27 de Febrero. Entraron en liza los 64 clasificados, aunque la retirada del Victoria de Las Palmas dio la clasificación automática al Recreativo de Ónuba. Se registraron los siguientes resultados:

U.D. Orensana

1-1

S.G. Lucense  

Club Berbés

3-0

Pontevedra C.F.  

C.D.F.N. Palencia

3-1

S.D. Ponferradina  

C. Langreano

3-1

Real Juvencia  

S.D. Barreda Balompié

1-2

C.D. Tanagra  

C.D. Vasconia

0-3

Dep. Alavés  

C.D. Oberena

4-3

Dep. Maest. Aérea Logr.  

Club Sestao

3-0

Club Erandio  

S. Cult. D. Durango

0-3

S.D. Indauchu  

Gerona C.F.

3-3

U.D. Figueras  

Reus Dep.

1-1

C. Gim. Tarragona  

U.D. San Martín

1-2

C.D. Júpiter  

C.D. Acero

2-1

S.D. Sueca  

C.D. Eldense

1-0

C.D. Almansa  

Alicante C.F.

4-1

Crevillente Dep.  

Cartagena C.F.

5-1

C. Gim. Abad  

Lorca C.F.

0-3

Imperial C.F.  

Imperio C.F. M.

9-0

C.D. Toledo  

C.D. Manchego

3-2

C.D. Mediodía  

R.S.D. Alcalá

4-0

A.D. Ferroviaria  

C.D. Badajoz

2-0

S.D. Emeritense  

S. Olím. Jienense

4-3

Linares Dep.  

Real Bal. Linense

1-2

Algeciras C.F.  

Hércules Cádiz C.F.

4-0

Coria C.F.  

C.D. Córdoba

2-1

C.D. Electromecánicas  

C.At. Zaragoza

2-2

U.D. Huesca (pr.) (2-Marzo)

Arenas S.D. Zarag.

1-1

U.D. Teruel (1-Marzo)

Lérida Balompié

1-0

Tarrasa C.F. (5-Marzo)

C.D. Granollers

1-0

C.D.At. Baleares (2-Marzo)

Albacete Balompié

6-1

C.D. Cieza (28-Febrero)

U.D. Melilla

2-0

C.At. Tetuán (5-Marzo)

C.D. Tanagra, Deportivo Alavés, S.D. Indauchu, C.D. Júpiter, Imperial C.F. y Algeciras C.F. fueron los únicos visitantes capaces de clasificarse directamente, siendo necesario resolver mediante partido de desempate otras cinco confrontaciones:

29-Febrero:

S.G. Lucense

4-0

U.D. Orensana  

29-Febrero:

U.D. Figueras

1-0

Gerona C.F.  

29-Febrero:

C. Gim. Tarragona

1-0

Reus Dep.  

5-Marzo:

U.D. Huesca

2-1

C.At. Zaragoza  

3-Marzo:

U.D. Teruel

3-2

Arenas S.D. Zarag. (pr.)

La tercera eliminatoria fue la última que se jugó a partido único, el 5 de Marzo y en esta ocasión ya no hubo que lamentar la retirada de ninguno de los participantes. Se dieron los siguientes resultados:

S.G. Lucense

2-3

Club Berbés  

C.D.F.N. Palencia

4-0

C. Langreano  

C.D. Tanagra

2-1

Club Sestao (pr.)

S.D. Indauchu

0-1

Dep. Alavés  

U.D. Teruel

6-1

C.D. Oberena (12-Marzo)

Lérida Balompié

4-0

U.D. Huesca (12-Marzo)

C.D. Júpiter

3-0

U.D. Figueras  

C. Gim. Tarragona

2-0

C.D. Granollers  

C.D. Acero

6-2

Alicante C.F.  

Albacete Balompié

1-0

C.D. Eldense  

Imperial C.F.

2-1

Cartagena C.F.  

R.S.D. Alcalá

1-2

Imperio C.F. M.  

C.D. Badajoz

3-0

C.D. Manchego  

R.C. Recr. Ónuba

3-1

Hércules Cádiz C.F.  

Algeciras C.F.

1-2

S. Olím. Jienense  

C.D. Córdoba

4-2

U.D. Melilla (12-Marzo)

Esta vez no fue necesario ningún partido de desempate, resolviéndose todas las eliminatorias en el primer partido. Club Berbés, Deportivo Alavés, Imperio C.F. de Madrid y Olímpica Jienense fueron los únicos visitantes que pasaron a la siguiente ronda.

La cuarta ronda ya se disputó, como todas las siguientes, a doble partido. Los enfrentamientos tuvieron lugar el 19 y el 26 de Marzo, produciéndose los siguientes resultados:

2-0

C.D.F.N. Palencia

Club Berbés

0-1

 

1-2

C.D. Tanagra

Dep. Alavés

0-3

 

4-0

U.D. Teruel

Lérida Balompié

0-3

 

1-6

C.D. Júpiter

C. Gim. Tarragona

0-2

 

5-0

Imperio C.F. M.

C.D. Acero

1-3

 

3-1

Imperial C.F.

Albacete Balompié

0-5

 

1-0

C.D. Badajoz

R.C. Recr. Ónuba

0-2

 

1-1

S. Olím. Jienense

C.D. Córdoba

0-2

 

Entre estos resultados destaca el 1-6 conseguido por el Gimnástico de Tarragona en campo del Júpiter en la ida, así como las goleadas logradas por Imperio de Madrid sobre el Acero en la ida y Albacete sobre el Imperial en la vuelta, ambas por 5-0. Entre los 16 partidos sólo hubo dos victorias visitantes (la mencionada de los tarraconenses y la del Alavés en campo del Tanagra) y un empate (el conseguido por el Córdoba en Jaén).

Sin pausa, se pasó a la quinta eliminatoria, celebrada el 2 y el 9 de Abril, con los siguientes resultados:

3-0

C. Gim. Tarragona

U.D. Teruel

1-1

 

5-0

C.D.F.N. Palencia

Dep. Alavés

0-3

 

0-2

Imperio C.F. M.

Albacete Balompié

1-2

 

4-0

C.D. Córdoba

R.C. Recr. Ónuba

1-2

 

El Albacete fue el único que consiguió ganar los dos partidos y el Fábrica Nacional de Palencia logró la goleada de la eliminatoria al derrotar por 5-0 al Alavés.

La sexta fue la última eliminatoria antes de la entrada de los equipos «de campanillas» en la competición y de ella salieron los dos conjuntos que tendrían la oportunidad de enfrentarse a ellos. Se jugó los días 16 y 23 de Abril y se dieron estos resultados:

2-1

C.D.F.N. Palencia

C. Gim. Tarragona

1-3

 

1-0

Albacete Balompié

C.D. Córdoba

2-6

 

De poco sirvieron a Fábrica Nacional de Palencia y Albacete sus mínimos triunfos en la ida, porque ambos vieron como Gimnástico de Tarragona y Córdoba remontaban en la vuelta, con más apuros los catalanes y haciendo seis goles los cordobeses.

El Gimnástico de Tarragona llegó a los dieciseisavos de final después de haber disputado nueve partidos, de los que ganó seis, empató dos y solamente perdió uno, marcando veinte goles y encajando seis. Por su parte, el Córdoba jugó ocho partidos, en los que sumó cinco victorias, un empate y dos derrotas, haciendo veinte goles y recibiendo nueve. A ellos se unieron el Real Santander y el C.D. Mallorca, campeones de los dos grupos de la Fase Final de ascenso de Tercera, que se sumaron así a los 14 equipos de Primera División y 14 de Segunda.

Los dieciseisavos de final se jugaron los días 30 de Abril y 7 de Mayo de 1944, y ninguno de los cuatro equipos de Tercera consiguió superar la eliminatoria.

El Córdoba se enfrentó al Atlético Aviación, reciente subcampeón de Liga. En el partido de ida, jugado en el Estadio de América de la capital cordobesa, y fueron los locales los que se adelantaron en la primera parte con un gol de Cega, empatando Vázquez después del descanso. Sillero volvió a poner en ventaja al Córdoba, pero finalmente dos goles de Campos acabaron dando la victoria por 2-3 a los madrileños. Una semana después, el Atlético consiguió derrotar a los andaluces por 7-2, con dos goles de Vázquez, uno de Campos y otro de Taltavull para llegar con 4-0 al descanso; Arencibia aumentaba la ventaja en el segundo tiempo, acortando distancias por dos veces los cordobeses, por medio de Acedo y Vega. Finalmente, Taltavull y Machín dejaban el resultado en el definitivo 7-2.

Al Gimnástico de Tarragona le tocó en suerte el Español de Barcelona, jugándose el primer partido en la Ciudad Condal. En el primer tiempo sorprendieron los tarraconenses, que consiguieron irse al descanso con ventaja tras el gol marcado por Huguet. En la continuación empató Jorge y tuvo que ser un penalti transformado por Teruel el que pusiese el definitivo 2-1 en el marcador. Una semana después, el Gimnástico confirmó la buena impresión que había causado en la ida, y se impuso por 1-0 a los españolistas con un gol de Ailagas en el segundo tiempo, forzando así el partido de desempate. Este se jugó el día 9 en el campo de Las Corts y el Español consiguió adelantarse en el primer tiempo con dos goles de Viela, acortando distancias Vallés en la continuación para poner el 2-1 definitivo que dejó fuera de la competición al Gimnástico.

El Real Santander se enfrentó al Real Oviedo, cayendo con estrépito en la ida en Buenavista por 8-1, con dos goles de Herrerita y otros dos de Goyín para los locales y uno de Saras para los visitantes en el primer tiempo, a los que se sumaron uno de Emilín, otro de Antón y otros dos de Herrerita en la reanudación. Con la eliminatoria decidida, se jugó en El Sardinero el partido de vuelta una semana después y el Santander consiguió una clara pero insuficiente victoria por 3-0, con goles de Retamar en el primer tiempo y Llona y Álvarez en el segundo.

También el Mallorca cayó con estrépito en Sabadell en el partido de ida, por el resultado de 6-2. Gracia marcó dos goles para los locales en el primer tiempo, Gonzalvo puso el 3-0 ya en el segundo, Morales hizo dos goles para los visitantes y luego Del Pino, Pallás y nuevamente Del Pino aumentaron el marcador hasta el resultado definitivo. Una semana después, los baleares consiguieron apuntarse una mínima victoria por 1-0 con un gol de Morales en el primer tiempo, finalizando así su paso por la competición.

La Copa siguió su curso, ya sin equipos de Tercera División, y finalizó el día 25 de Junio de 1944 con la victoria del Atlético de Bilbao por 2-0 sobre el Valencia en el Estadio de Montjuich, después de que se jugaran 101 partidos entre equipos de la categoría de bronce y de Regional y otros 9 en los que un equipo de Tercera se enfrentó a otro de Primera.