Zoco, ejemplar.
Si ustedes leen habitualmente la sección de CIHEFE de “Cuadernos” es porque les entusiasma el fútbol. Y, por supuesto, conocían sobradamente a nuestro futbolista. Pero si preguntan por Zoco a algún familiar, amigo o a quien tengan al lado –no necesariamente avezados seguidores en materia futbolística-, lo más probable es que también sepan identificarlo, pues Zoco, por sí solo, ocupa un lugar de privilegio en la historia del balompié español.
Hace unos meses, escribíamos en estas mismas páginas sobre el fallecimiento del portero Antonio Betancort, otro héroe del equipo madrileño de las décadas de los años 60 y 70.
Ignacio Zoco Esparza, se ha reunido ya con su compañero, así como con Ramón Moreno Grosso, integrantes de aquel Real Madrid que todos tenemos en nuestra memoria. Ignacio falleció el pasado 28 de septiembre. Considero que hay que ser siempre agradecidos, por lo que significa para muchos aficionados españoles y rememorar a otro de nuestros futbolistas que va unido indefectiblemente a nuestra infancia. De este gran futbolista ya está casi todo escrito, si bien, no por ello, debemos dejar de continuar resaltando su dilatada y exitosa trayectoria deportiva.
Al producirse estas pérdidas, uno tiene la sensación de que con ellos se despeñan trozos de un tiempo pasado y que, además, entornan la puerta dejando en el aire, una irremediable sensación de orfandad. Son hombres buenos. Estimados. Como Zoco.
En sentido figurado, cuando somos jóvenes, los bolsillos de los pantalones los tenemos llenos de vanidad, soberbia, orgullo y otras lindezas; con los años, y según la vida nos va domando, estos bolsillos se van vaciando (sí, sí, comprueben cómo los tienen en la actualidad), y rellenándose, paulatinamente de comprensión, paciencia, gratitud, etcétera. En el caso del navarro, desde que vivía en la pensión de Doña Carmen La Pasiega, en Madrid, no creo que sus bolsillos hayan contenido nunca ni una pizca de aquellos pecados, y sí, y hasta los topes, de compañerismo, lealtad, fidelidad, entrega, respeto, cariño, por citar sólo algunas virtudes.
Ocurre a veces, que aunque no conozcas personalmente a alguien, por la lectura de sus actos, hechos y trayectoria puedes llegar a saber que se trata de una persona buena. Sí es verdad que el firmante de este artículo llegó a estar cerca de él en alguna ocasión en Ciudad Real hace unos años cuando su hijo jugó -creo recordar- una o dos temporadas en el equipo de la capital. Con la humildad y sencillez por bandera, tuvieron a bien la familia Zoco disfrutar tranquilamente de la gastronomía manchega, motivo por el que estimé no molestarle para solicitarle un autógrafo, que seguramente me habría concedido.
De Ignacio Zoco bien podría escribirse un amplio libro biográfico porque documentación donde bucear hay más que de sobra. Nació el 31 de julio de 1939, recién finalizada la Guerra Civil, en la localidad de Garde, encuadrada en el Pirineo navarro.
Su primer equipo fue el Roncesvalles de Pamplona, que pertenecía a la Parroquia de San Agustín, si bien jugó después en otro equipo pamplonica de la Parroquia de San Francisco denominado Esperanza. En este conjunto, nuestro jugador se tuvo que denominar para el público como Zoco II dado que al llegar ya había en el equipo otro Zoco, si bien no eran ni siquiera parientes, sólo la coincidencia del apellido. Se da la circunstancia de que no le dejaban marchar del primero y tuvo que comprar su baja por el elevado precio de 2 pesetas…
Posteriormente fichó por el Oberena. Según él mismo relata en los papeles de mi archivo, quien le dio el empujón definitivo fue un entrenador llamado Marcelino Tellería, que lo ascendió del Juvenil al equipo de Tercera División, a finales de los años 50. Allí nunca cobró, la prima por fichar fue un abono de tendido de Sol para las 8 corridas de San Fermín, cuyo precio en aquel entonces era de 425 pesetas.

Zoco en una alineación del Oberena. Foto: Libro Oberena, Bodas de Oro 1940-1990.
Más tarde, ya fichó por el Osasuna, que lo cedió al Iruña donde jugó 13 partidos. En la Temporada 59-60 debutó en Oviedo, en la jornada 17ª en Primera División, donde el equipo navarro perdió frente a los asturianos por 2 a 1. La alineación de aquel encuentro fue la formada por Eusebio, Larrainzar, Ciaurriz, Zubiaurre, Marañón (que marcó el gol), Zoco, Manceñido, Ruiz, Areta, Glaría y Cerdán. Arbitró el Sr. Gardeabázal.
Aquella temporada de 1959-60 el Osasuna descendió a Segunda División retornando a Primera en la temporada de 1961-62.
Muy pronto, llegó a la Selección española B, haciendo el debut oficial en Grenoble (Francia) el 2 de abril de 1961 en encuentro disputado en el estadio Stade Muncipal. La alineación de España fue la compuesta por Pesudo, Miera, Bartolí (capitán), Calleja, Zoco, Iturriaga; Aguirre, Félix Ruiz, Zaldúa (Marcelino 32’), Adelardo y Bueno.
España ganó por 0 a 2 con goles de Aguirre (14’) y Marcelino (68’).
Casi seguidamente, debutó con la Selección A, el 19 de abril de 1961, frente a Gales, en el estadio de Ninian Park, de Cardiff, en partido valedero para la VII Copa del Mundo de Chile 1962, en la fase de clasificación, primera ronda, partido de ida. A las órdenes del árbitro belga Marcel Raeymaeckers, España (con camiseta y pantalón azul) formó con Ramallets (capitán), Foncho, Santamaría, Calleja, Zoco (todavía estaba en la plantilla de Osasuna en Segunda División), Gensana, Aguirre, Del Sol, Di Stéfano, Suárez y Gento.
Como datos complementarios diremos que el seleccionador era Pedro Escartín y el entrenador Miguel Muñoz. España venció por 1 a 2 con goles de Foncho y Di Stéfano.
Aquel encuentro fue el nº 131 de la Selección Española, debutando Foncho, Calleja, Zoco y Aguirre; según mis cálculos, fueron los debutantes 288 a 291 de la historia del combinado nacional.
Con la selección española jugó 25 partidos y en 1 estuvo de suplente (el nº 133 de España contra Argentina el 11-6-61); actuó 3 veces de capitán y marcó un gol, el 1 de diciembre de 1963 frente a Bélgica en amistoso disputado en Mestalla. España perdió 1 a 2 y el navarro marcó el del empate a los 22 minutos. Supuso, según mis cálculos, el gol nº 332 en la historia de la Selección.
El éxito más importante a nivel de Selección fue cuando se España se proclamó Campeona de Europa de Selecciones el 21 de junio de 1964 al vencer a la Unión Soviética. Aquella mítica alineación fue la formada por Iribar, Rivilla, Olivella (capitán), Calleja, Zoco, Fusté, Amancio, Pereda, Marcelino, Suárez y Lapetra.
Posteriormente, ya en 1962 fichó por el Real Madrid, disputando 538 partidos (434 de ellos oficiales), ganando 7 Ligas, 2 Copas del Rey 1 una Copa de Europa. Precisamente. debutó en encuentro de Copa de Europa el 5 de septiembre de 1962 contra el Anderlecht en el estadio Santiago Bernabéu, donde marcó el primer gol de los blancos, con empate final a tres goles. En el encuentro de vuelta los belgas eliminaron a los merengues con gol de Jurion (que jugaba con gafas, pueden ver el artículo en el número 62 de estos Cuadernos de Fútbol). En aquella vuelta, Zoco hasta llegó a participar de portero durante unos minutos al lesionarse Vicente y necesitando ser atendido en la banda. Qué miedo le entraría a Miguel Muñoz que durante aquellos largos minutos estuvo detrás de la portería al lado de Zoco…
Zoco fue el portador eterno del número 6 en la camiseta del Real Madrid. En aquellos años su puesto era la línea media formada junto a su compañero Pirri, que lucía el número 4. Sabrán ustedes, permítanme recordarlo, que antiguamente las alineaciones de los equipos estaban formadas por el portero (número 1) dos defensas (los números 2 y 3), tres medios (los números 4, 5 y 6) y cinco delanteros (del 7 al 11) hasta que uno de esos centrocampistas retrocedió a la defensa por lo cual el medio del campo quedó reducido a los números 4 y 6, pasando el nº 5 como defensa central. Por eso, la defensa de cualquier equipo la componían los número 2, 5 y 3. De igual manera que nos sabemos de memoria a estos dos jugadores, Pirri y Zoco, recordarán otras parejas que permanecen unidas en la historia del fútbol español como Igartua-Larrauri, Paquito-Roberto, País-Violeta, Adelardo-Iglesias o Lico-Llompart, por citar algunos.

Con su compañero, Pirri.
Por otra parte, en su trayectoria con el Real Madrid, ocupa lugar privilegiado en sus vitrinas, entre otros éxitos, el entorchado de Campeón de la Copa de Europa de 1966 (el Madrid de los Ye-Yés, recordarán) al vencer al Partizán de Belgrado el 11 de mayo de 1966.

Final Copa de Europa 1966.
Recuerdo con especial cariño el gol que marcó Zoco al Chelsea en la final de la Recopa de 1971, cuando en el último minuto, Bonetti, avasallado por cinco madridistas nada pudo hacer por el evitar el certero lanzamiento del medio merengue, que servía para empatar a 1 gol aquella final. Un poster casero con la instantánea de aquel momento presidió durante mucho tiempo mi habitación. Lástima que en el partido de desempate, los ingleses vencieron por 2 a 1. Fue el último encuentro de Gento con el Real Madrid. En aquel Chelsea destacaban, entre otros el citado Bonetti, Osgood o Houseman.

Final Recopa 1971, gol al Chelsea.
Igualmente, debemos recodar la Final de Copa de España de 1974 frente al Barcelona, un caluroso 29 de junio, cuando el Real Madrid venció por un contundente 4 a 0, que sirvió para superar la derrota en la Liga que acababa de finalizar… Zoco jugó los últimos minutos con el brazalete de capitán, cedido por Grosso, recogiendo la Copa de Campeón.
El 28 de agosto de 1974, se celebró el partido homenaje a Ignacio Zoco enfrentándose a los griegos del Panathinaikos. Sirvió además como presentación del equipo para aquella temporada que comenzaba. Jugaron Miguel Ángel, José Luis, Benito, Camacho, Pirri, Zoco (Vitoria), Aguilar, Grosso, Del Bosque, Netzer y Macanás. Vencieron los locales por 3 a 0 con goles de Pirri, Aguilar y Netzer. Aquella noche, en el hotel Eurobuilding se celebró una cena en su honor. Zoco recibió la Cruz de Caballero de Isabel La Católica entregada por el Secretario Nacional de la Delegación Nacional de Deportes.

Partido homenaje
Como curiosidad, por aquellos días, se rumoreó que Iribar podría ser traspasado al Barcelona por 52 millones de pesetas.
Zoco expresó en su retirada que se iba del fútbol con la satisfacción de haberlo pasado bien. Nuestro jugador igual estaba para salvar un gol debajo de los palos, que para rematar un balón entre una muralla de defensores o para servir a su equipo de manera incansable. De complexión física fuerte, tuvo una limpia ejecutoria, rectitud deportiva, y gran entrega por los colores que defendió a la largo de su carrera.
Fue Delegado de Deportes de la Comunidad Foral de Navarra, Delegado del primer equipo del Real Madrid, y Presidente de la Asociación de Veteranos hasta sus últimos días.
Discúlpeme su familia si he podido olvidar algún dato relevante, si bien, como siempre, escribimos desde la total admiración y respeto.
No quisiera escribir más así. Se me van mis futbolistas y yo no puedo hacer nada.
Hasta siempre, Zoco.
Todos los viajeros fallecieron. Veintisiete pasajeros más cuatro miembros de la tripulación: tres directivos del Torino (Sres. Arnaldo Agnisetta, Ippolito Civalleri y Egri Erbstein); el entrenador inglés Mr. Lesly Lievesley; masajista, Sr. Cortina; el organizador del encuentro, Sr. Andrea Bonaiuti; los periodistas Renato Casalbore (director de Tuttosport, de Turín), Renato Tosatti (de la Gazzetta del Popolo) y Luigi Cavallero (de La Stampa); el comandante del avión Sr. Meroni; el segundo piloto, Sr. Bianchardi; el radiotelegrafista Sr. Trangazzi y el mecánico Sr. D’Inca.
Después de aquel partido, quedaban cuatro jornadas por disputarse para finalizar la Liga. Los enfrentamientos establecidos por el calendario eran las escuadras de Fiorentina, Génova, Palermo y Sampdoria.
Alfio BALBIANO: Nacido el 17-2-1931. Jugó la jornada 36ª. Anteriormente había disputado la jornada 9ª. Posteriormente, jugó otros 12 partidos con Torino en la Serie A.
Se formó en los equipos inferiores del Oviedo, que era un club de raíz española que estaba ubicado en la capital federal, pasando posteriormente al Real Club de España donde coincidió con Gaspar Rubio, que había sido delantero del Real Madrid. Más tarde fichó por el Club León donde estuvo jugando hasta su retirada de los campos de juego pasando a ser entrenador del mismo.
El último partido del Mundial de 1962 lo disputaron ante Checoslovaquia. Por fin se consiguió la primera victoria en una Copa del Mundo para México y para Carbajal. Se ganó a los checos por tres goles a uno. Checoslovaquia quedaría subcampeona del Mundo al perder por 1 a 3 en la Final disputada ante Brasil.
Don Antonio seguirá disfrutando del fútbol con los dos equipos del alma a los que perteneció a largo de su vida deportiva, la U.D. de Las Palmas y el Real Madrid, que ahora se lo disputarán. No hay que temer nada, estoy seguro de que tuvo muchos amigos y allí estarán arropándolo para que no se sienta solo.
Desde luego, en la escuela, memorizar los afluentes de cualquier río nos traía por la calle de la amargura, pero sabernos la alineación del Real Madrid, eso seguro que no nos costaba ningún trabajo. No tenía ninguna dificultad ¡ caramba !. Es más, algunos amigos, hasta se sabían el peso y la altura ¡ qué barbaridad !…
También fue Campeón de la Copa de Europa de 1966. Betancort era el portero titular en el torneo europeo. Había jugado las eliminatorias contra el Feyenoord, Kilmarnock y Anderlecht. Pero el 13 de abril de 1966 en el encuentro de ida de la semifinal contra el Inter de Milán, Betancort se lesionó, aunque logró aguantar todo el encuentro (entonces no estaba permitido la sustitución de los porteros) y mantener la portería de su equipo a cero; ganó el equipo merengue por 1 a cero con gol de Pirri a los doce minutos. El partido de vuelta ya no pudo jugarlo (el Real Madrid empató a un gol) ni –lo más triste- la Final contra el Partizán de Belgrado cuando se ganó la 6ª Copa de Europa. Aquel equipo, recordarán, fue “bautizado” como el Real Madrid de los “yeyé”. Esta expresión se relacionaba por entonces con la juventud que era partidaria de la revolución musical y cultural que llegaba a España desde Inglaterra. Parece ser que al presidente, Bernabéu, esta expresión no le pareció tan rechazable como hubiera podido pensarse, pues al fin y al cabo, se había ganado la Copa de Europa y eso frenaba otras expresiones…
El segundo partido de Betancort se disputó en París, en el estadio Parque de los Príncipes. El motivo del mismo era el encuentro de desempate para la clasificación del Mundial de 1966. España volvió a ganar, esta vez por 0 a 1, con gol de Ufarte a los 82 minutos. La alineación que presentó España fue la misma que en el partido de Sevilla.

Su segundo encuentro lo jugó el 31 de mayo, ya en Cuartos de Final, en el estadio Benito Mussolini (Turín). Suiza perdió contra Checoslovaquia por 2 goles a 3. Nuevamente Kielholz anotó otro gol, el uno a cero a los 18 minutos de la primera parte. Para el recuerdo queda que Checoslovaquia llegaría a la Final, perdiéndola contra Italia por dos goles a uno. En aquel Mundial, por parte española, Zamora y Quincoces fueron elegidos como componentes del once ideal del Campeonato. Eran los tiempos de Ciriaco, Gorostiza o Lángara, entre otros.
Disputó los Juegos Olímpicos de 1936 con la Selección de Italia, en la demarcación de extremo derecho. En aquellos Juegos participó en los siguientes encuentros:
En su vida profesional, Nawir era médico, dándose la circunstancia de que el capitán de Hungría, Gyorgy Sarosi, jugador del Ferencvaros, también era doctor. Como jugador formó parte el equipo de HBS Soerabaja, equipo al que pertenecía cuando jugó el Mundial citado.
Si bien, Van Daele ya era famoso en Holanda, su momento cumbre le llegó el 9 de septiembre de 1970. En el Stadion Feijenoord, de Rotterdam, se disputaba el encuentro de vuelta valedero para decidir la Copa Intercontinental de aquella temporada que disputaban Feyenoord y el conjunto argentino de Estudiantes de La Plata. En el partido de ida jugado en el estadio de “La Bombonera” de Buenos Aires, el resultado había sido de empate a dos, con goles de Echecopar y Verón para los argentinos, empatando Henk Wery y Ove Kindvall, en los minutos 21 y 67 neutralizando así la ventaja que habían adquirido anteriormente los de La Plata a los 6 y 12 minutos. El resultado en el partido de vuelta, fue de 1 a 0 a favor de los holandeses, lo que les hizo proclamarse Campeones Intercontinentales. El gol lo marcó nuestro protagonista a los 65 minutos, que había sustituido cuatro minutos antes a su compañero Coen Moulijn. Lógicamente, la derrota sentó fatal al equipo argentino, es más, el defensa y capitán de Estudiantes, Óscar Malbernat, fastidiado por la derrota, le quitó las gafas a Van Daele, tirándoselas al suelo. Según se dijo, la frase que el defensa pronunció para justificar tal arrebato, si es que se puede justificar el hecho, fue algo así como “Tú no deberías jugar con gafas, en Sudamérica está prohibido”. Seguro que les suena: en el conjunto argentino jugaba un centrocampista, un tal Carlos Bilardo.
«Jef «, en noviembre de 1954, jugó su partido de debut en el primer equipo del Anderlecht ante el Olímpico de Charleroi como lateral derecho. Jurion se mantuvo en el primer equipo hasta que fue traspasado al Gante en el año 1967 ejerciendo como jugador y entrenador.
Y, por otra parte, permítanme la licencia de no incluir en este trabajo a Edgard DAVIDS que jugó con gafas protectoras usándolas debido a un glaucoma que padecía en la vista (enfermedad que podía dañar el nervio óptico del ojo), pero no en la condición de miope como lo fueron los jugadores que hemos leído más arriba.




































