Los primeros registros del futbol en México: prensa y disputas historiográficas (1891-1902)
Los primeros registros del futbol en México: trabajadores británicos, élites porfiristas, prensa y disputas historiográficas (1891-1902)
El origen del futbol en México ha sido narrado tradicionalmente como un proceso claramente identificable, asociado a lugares específicos y a fechas que con el tiempo adquirieron un carácter fundacional. Es decir, un relato cerrado, que fija de manera definitiva diversos datos o actores, y no deja lugar para las contingencias en el proceso histórico. Estas formas de representar le futbol se han construido, en buena medida, mediante el uso selectivo de notas periodísticas de la última década del siglo XIX, leídas como evidencia de la práctica del futbol asociación. Sin embargo, una revisión crítica de esta prensa decimonónica permite cuestionar la solidez de dichas ideas.
“Football at San Cristobal”, Daily Anglo-American (Ciudad de México), 3 de noviembre de 1891. Nota sobre el partido disputado el 1 de noviembre entre Pearson’s Wanderers y San Cristobal Swifts. Repositorio de la Hemeroteca Nacional de México.
Este artículo analiza los primeros registros periodísticos del futbol en México entre 1891 y 1902 desde una perspectiva historiográfica e histórica. A partir del estudio de estas notas –todas en inglés excepto una–, se propone entender estos textos como indicios de que la llegada del futbol a México fue un proceso gradual, fragmentado y socialmente acotado; vinculado principalmente a trabajadores británicos y a la élite porfirista. También se destaca la ambigüedad que existió en el uso del término football, que, para finales del siglo XIX, podía englobar diversas prácticas como el futbol americano, el futbol asociación o el rugby. Esto, sumado a la ausencia de reglamentos claros, variaciones en el número de jugadores y marcadores extraños, plantean problemas metodológicos para usar estas notas como plenas evidencias de la disputa de juegos de futbol asociación.
Este trabajo subraya la importancia de la prensa como fuente para el estudio de la historia temprana del futbol en México, no sólo como registro factual de partidos y resultados, sino como un espacio de construcción discursiva de las prácticas deportivas. Analizar estas notas desde una perspectiva historiográfica permite comprender cómo se registraron los primeros encuentros, a quiénes iban dirigidas y de qué manera han sido reinterpretadas posteriormente. Más que ofrecer un relato definitivo sobre el origen del futbol mexicano, el artículo busca contribuir a una lectura crítica de sus primeros registros y a una mayor y mejor comprensión de los procesos culturales que acompañaron su llegada y las primeras formas de representar el futbol.
El texto se estructura en tres apartados. En el primero se analizan los primeros partidos de futbol documentados en México, jugados a finales de 1891 en Ecatepec, Estado de México, y reseñados por el Daily Anglo-American. El segundo examina las notas publicadas por el diario The Two Republics en 1892; y la disputa historiográfica sobre su uso como pruebas de que la ciudad de Pachuca es la “cuna del futbol mexicano”. El tercero aborda el proceso de organización de los primeros clubes y la realización del primer torneo formal en 1902. Entendido como un punto de inflexión en la historia del futbol mexicano, al adoptar el reglamento del futbol asociación.
El Daily Anglo-American y los primeros partidos de football en México 1891
Los primeros registros de partidos de football jugados en territorio mexicano se remontan a finales de 1891, en prensa anglófona dirigida a la comunidad británica radicada en México. En particular el Daily Anglo-American dio cuenta de dos encuentros disputados en Ecatepec, entre los equipos Pearson´s Wanderers y San Cristobal Swifts, integrados por trabajadores escoceses e ingleses que laboraban en las obras del Gran Canal del desagüe de la Ciudad de México.
El primer partido se jugó el 1 de noviembre de 1891 y terminó con victoria de los Wanderers por 1-0. La nota periodística, además de informar el resultado, subrayó la diferencia de experiencia entre ambos conjuntos, pues los Wanderers –que recién habían arribado a México– contaban con asiduos practicantes del balompié, mientras que los Swifts debutaban en la práctica del footballl. Esto permite ver que en ese momento el futbol era una actividad recreativa asociada a los tiempos de ocio de los trabajadores extranjeros.[1]
Un segundo partido entre los mismos equipos fue reseñado en la edición vespertina del Daily Anglo-American el martes 23 de diciembre de 1891. El encuentro se disputó el sábado 19 y concluyó con el mismo marcador, 1-0 en favor de los Wanderers. En esta nota el diario presentó una descripción más precisa de la conformación de los equipos: los Swifts eran mecánicos de los talleres de montaje; mientras que los Wanderers eran remachadores de las dragas usadas en el Gran Canal. Este dato, aparentemente anecdótico, vincula totalmente la práctica del futbol con el mundo del trabajo industrial británico de finales del siglo XIX.[2]
La localización de los encuentros, así como el origen de los jugadores y sus perfiles laborales, permite afirmar que los primeros partidos –al menos estos dos– se jugaron en zonas periféricas asociadas a grandes obras de infraestructura o de explotación de recursos. La cobertura en inglés pone en evidencia que estos partidos no estaban dirigidos ni eran del interés del público nacional, las notas tenían como objetivo a los lectores angloparlantes que compartían cultura, lenguaje y gustos deportivos con los protagonistas de estos primeros enfrentamientos.
El Daily Anglo-American era un periódico cuya casa editorial estaba en Nueva York y que recibía por telegrama noticias internacionales, especialmente de Europa, las cuales ocupaban las primeras planas. En las páginas posteriores se incluían notas sobre acontecimientos diversos ocurridos en México, desde el avance de las obras públicas, avisos comerciales, eventos sociales y deportes. En este contexto las reseñas de los partidos de football compartían espacio con noticias sobre epidemias, construcción de ferrocarriles o anuncios de bodas. Esto refuerza la hipótesis sobre que el football, en ese momento, era visto como una más de las prácticas cotidianas de la comunidad británica en México.
Un año después, en octubre de 1892, el diario El Universal publicó la primera nota en español sobre un partido de football en México. El encuentro se jugó el 9 de octubre, con motivo de la inauguración del MexicanAthletic Club (MAC), institución conformada por la élite porfirista con la intención de emular a los clubes británicos en la práctica de diversos deportes. La nota describió al football de la siguiente forma:
se inauguró el divertido y difícil juego del football. Este juego consiste en la disputa de una pelota, por dos partidos [equipos] contrarios, que se dividen el campo…Formaban el partido rojo los señores: Fhillips, Lauzon, Zaldívar, Schemidlin, Márquez, Gibbons, Porfirio Díaz (hijo), White, Branniff, Elcoro y Nickol.[3]
Es relevante que en la alineación del “partido rojo” figuran apellidos en español, entre ellos Lucas Porfirio Díaz, hijo del entonces presidente de México. Este registro constituye la primera evidencia documental de mexicanos participes de un partido de football en territorio nacional.
La coexistencia, en un lapso de apenas un año, de crónicas anglófonas dirigidas a extranjeros y de una nota en español, permite observar los primeros indicios de un proceso de transición en la práctica y la percepción del football en México. No obstante, durante esta última década del siglo XIX, el balompié fue predominantemente una actividad de comunidades británicas y de sectores cercanos a la élite porfirista, lejos aún de ser una práctica extendida entre la población mexicana.
Estas primeras notas periodísticas además de registrar resultados y participantes construyeron una imagen del football como una práctica asociada al ocio masculino, los centros de trabajo y la sociabilidad entre comunidades de extranjeros.
The Two Republics y la disputa historiográfica sobre el origen del futbol en México 1892
Durante 1892, el diario The Two Republics, editado en la Ciudad de México y dirigido a lectores angloparlantes, publicó notas –en inglés– sobre partidos de football; dichas crónicas han adquirido un peso historiográfico desproporcionado en ciertos ámbitos y en publicaciones sobre la historia del futbol mexicano. Un ejemplo es el uso que se les ha dado para sustentar la idea de la ciudad de Pachuca como cuna del futbol nacional, sin hacer un análisis crítico del contenido ni el contexto de producción.
El 31 de octubre de 1892, The Two Republics reseñó un partido entre el London Bank Anglo-American Giants y el MAC. La nota, breve y concisa, consignó un marcador de 16-6 en favor de los Giants, resultado casi imposible para un partido de futbol asociación. Además, el texto indica que la alineación del MAC estuvo compuesta por 12 jugadores, cifra superior a los 11 establecidos por las reglas de la Football Association (FA), que, aunque serían adoptadas formalmente una década después en México, normaron partidos como los jugados en Ecatepec en 1891.[4]
El marcador abultado –casi imposible– y el número de jugadores han generado dudas legítimas sobre la naturaleza de este partido. Por ello se ha planteado la hipótesis de que dicho juego pudo tratarse de un encuentro de rugby, disciplina que ya era practicada con cierta regularidad por británicos residentes en México desde la década de 1880. Esta posibilidad se refuerza si se considera que, a diferencia de las notas del Daily Anglo-American, que destacaban la inexperiencia de los practicantes del futbol, las crónicas del Two Republics sugieren una práctica más consolidada.
El mismo diario publicó el 2 de noviembre de 1892 una nota sobre un partido jugado en Pachuca, con motivo del “picnic anual del Club de Beneficiencia”. El texto señala que “la primera parte del programa fue una práctica de football entre los jóvenes miembros de la colonia británica”.[5] También destaca que los participantes “no han perdido nada de su habilidad y vigor”, lo que sugiere una continuidad en la práctica de este deporte. La nota advierte que si este grupo de jóvenes ingleses se enfrentara al equipo mexicano –al parecer en referencia al MAC– tendrían que emplearse a fondo para vencerlos.[6]
El 2 de diciembre de 1892 el Two Republics publicó una carta anónima –firmada como X.Y.Z.– con fecha 30 de noviembre, titulada “Pachuca Football Club”. En el primero de tres párrafos de la misiva se habla de que se llevaría a cabo, en un corto tiempo, una reunión para reorganizar “este club”. La carta rápidamente toma un tono de queja y reclamo al afirmar que es necesaria dicha reestructura pues el club “ha degenerado en una medida considerable”; y añade que “esto debe atribuirse a ciertos miembros”. Para el segundo apartado la carta señala explícitamente a los culpables de la degeneración del Club, dice textualmente que “podemos referirnos en particular a ciertos llamados jugadores de football que viven en las montañas”. Por último, el autor anónimo les da un consejo, “yo les recomendaría que demostrarán mediante sus esfuerzos que son dignos de ser admitidos en este club y que tomen en consideración el dicho de que los grandes habladores son, por lo general, pequeños hacedores”.[7]
Esta carta del 2 de diciembre y la nota del 2 de noviembre han sido empleadas de manera recurrente –incluso por el Club Pachuca– para denominar a la ciudad de Pachuca como la “cuna del futbol mexicano”, sin importar dos cuestiones trascendentales: 1) los partidos documentados en Ecatepec en 1891 y en la Ciudad de México en 1892; y 2) la ambigüedad del término football a finales del siglo XIX, que podía referirse tanto al futbol asociación como al rugby o a variantes de ambos deportes, distinción que no siempre era explícita en crónicas periodísticas dirigidas a un público que compartía referentes culturales.
La lectura acrítica de estas fuentes ha contribuido a la construcción de un relato fundacional que proyectó una práctica deportiva institucionalizada y definida para finales del siglo XIX, cuando las propias notas sugieren un escenario más difuso. La coexistencia de distintas modalidades de football, la variación del número de jugadores y la inexistencia de reglamentos, indican que para 1892 las prácticas deportivas de los británicos residentes en México no se ajustaban aún a lo que posteriormente se entendió como el futbol asociación.
En este sentido el caso de la ciudad de Pachuca, representada como la cuna del futbol mexicano, resulta ilustrativo, pues pone en evidencia los problemas metodológicos que surgen al utilizar fuentes periodísticas sin analizar sus contextos lingüísticos y culturales. Más que establecer un punto de origen definitivo, el análisis de las notas del Daily Anglo-American y del Two Republics da pie a cuestionar las narrativas historiográficas que han privilegiado determinados registros en función de intereses identitarios o conmemorativos.
Es importante subrayar que existe evidencia de que fue hasta mediados de la década de 1890, e incluso los primeros años del siglo XX, cuando en Pachuca se conformaron equipos que practicaron el futbol asociación de manera sistemática. Como el Pachuca Athletic Club, formado por mineros, ingenieros y técnicos ingleses. Este proceso coincidió con la fundación de otros clubes en Orizaba y la Ciudad de México y culminó en 1902 con la realización del primer torneo formal con un reglamento establecido (Cid y Mulet: 1962, 17-38). Lejos de ver a Pachuca como una “cuna del futbol mexicano”, debe verse a la ciudad como uno de varios espacios donde coexistieron diversas prácticas deportivas de origen británico. Reconocer esta complejidad contribuye a una reconstrucción histórica más precisa y, sobre todo, para desmontar las lecturas simplificadoras que han dominado la narrativa sobre los orígenes de futbol en México.
De la práctica dispersa a la organización formal: Clubes reglas y el primer torneo 1902
Durante la década de 1890 la práctica del futbol mexicano experimentó un proceso gradual de consolidación, marcado por la aparición de clubes estables y de reglamentos que normaron la práctica del balompié nacional. En la Ciudad de México fue fundado en 1894 el Reforma Athletic Club, uno de los primeros espacios donde el futbol asociación comenzó a practicarse de manera sistemática. Al igual que otros clubes de origen anglosajón, el Reforma se concibió como un espacio de sociabilidad para los británicos residentes en México, y el futbol coexistía con otros deportes. En esa última década del siglo XIX otros clubes incorporaron el futbol a sus actividades, como el British Club y el México Cricket Club. (Cid y Mulet: 1962, 17-38) Para este momento el football era una práctica que respondía a lógicas de pertenencia comunitaria y recreación más que a una competencia.
Paralelamente, en otras regiones del país tuvieron lugar procesos similares. En Pachuca entre 1898 y 1900 mineros, ingenieros y técnicos ingleses encargados de la explotación de las minas de El Chico, Hidalgo formaron el Pachuca Athletic Club, equipo pensado para jugar futbol asociación como actividad principal. En Orizaba, Veracruz, se fundó el Orizaba Athletic Club integrado por trabajadores escoceses de la fábrica textil El Yute.
Estos clubes organizaron en 1902, por iniciativa del Pachuca Athletic Club, el primer torneo de futbol en México. Para este certamen –además del Pachuca– se inscribieron los siguientes equipos: British Club, México Cricket Club, Reforma Athletic Club y Orizaba Athletic Club. (Cid y Mulet: 1962, 17-38) Es llamativo que todos estos equipos estuvieron conformados por ciudadanos británicos o por jugadores de origen europeo, los primeros futbolistas nacidos en México eran de padres extranjeros, salvo los pertenecientes a la élite porfirista.
El torneo se jugó entre octubre de 1902 y febrero de 1903 y representa un punto de inflexión en la historia temprana del futbol en México. El partido inaugural se disputó el 19 de octubre de 1902 en el campo del México Cricket Club, ubicado en Paseo de la Reforma y fue cubierto por otro diario angloparlante: The Mexican Herald. Aquel día el localgoleó 5-1 al British Club. La crónica señala que el encuentro fue normado por las reglas de la FA, lo que indica la adopción del reglamento para futbol asociación. También destaca el interés que generó el partido, pues el número de asistentes fue considerable, prácticamente todos ellos, miembros de la comunidad británica residente en el país.[8]
Lamentablemente el estado de conservación del texto impide saber quién fue el primer anotador en un torneo de futbol en México, pero se cuenta con las alineaciones de ambos equipos. Entre los nombres que destacan están R. N. Penny, jugador del México Cricket Club y que colaboró en la redacción del reglamento del torneo. Por el British Club figura Percy Clifford, inglés que llegó a México en 1900 y ayudó en la creación de esta incipiente Liga Mexicana. Posteriormente fue jugador hasta su retiro, cuando incursionó en la dirección técnica, ámbito en el que figuró al obtener dos títulos con el Club América. Clifford fue un personaje importante para el proceso que viviría el futbol en México durante las décadas de 1900 y 1910, en el que transitó de sólo ser practicado por británicos a popularizarse entre mexicanos de diversas clases sociales.
La adopción de las reglas de la FA permite distinguir este periodo de la prácticas ambiguas e incipientes de la década anterior. A diferencia de los partidos de 1891 y 1892, en los que ni las reglas ni la terminología para referirse al futbol eran del todo claras, el torneo de 1902 fue una competencia organizada, con calendarios definidos, alineaciones relativamente estables y una estructura de gobernanza. Esta naciente Liga Mexicana, fue organizada por la Mexico Association Football League, integrada por ingleses y escoceses, que fungieron como jugadores, técnicos, árbitros y organizadores.[9] (Cid y Mulet: 1962, 45-48)
Pese a este avance institucional, el futbol fue una práctica limitada a comunidades extranjeras y a sectores cercanos a la élite porfirista durante la primera década del siglo XX. La participación de jugadores mexicanos era marginal y no sería hasta la segunda década del siglo XX, en el contexto de la Revolución Mexicana, cuando el futbol comenzó un proceso de popularización más amplio entre la población nacional.
En este sentido, el periodo analizado (1891-1902) puede verse como una etapa de experimentación y transición, no como una etapa fundacional cerrada. Los primeros partidos documentados, las prácticas deportivas de colonias británicas, la incorporación paulatina de clubes y la organización del primer torneo formal configuran un proceso complejo, en el que convivieron distintas modalidades de football; además de una apropiación limitada del deporte al contexto nacional.
Conclusiones
El análisis de los primeros registros periodísticos del futbol en México, entre 1891 y 1902, permite cuestionar las narrativas fundacionales que han dominado la historiografía del futbol mexicano, las cuales suelen presentar el origen del balompié nacional como un proceso lineal y claramente definido desde sus inicios. Sin embargo, una lectura profunda, que considere el contexto de las notas periodísticas o las particularidades en el lenguaje, muestra un escenario fragmentado, marcado por prácticas deportivas diversas, públicos específicos y una fuerte ambigüedad en el uso del término footabll.
Las notas publicadas en diarios como el Daily Anglo-American, The Two Republics, The Mexican Herald y El Universal, ponen en evidencia que el futbol fue introducido en México como una práctica recreativa asociada al mundo del trabajo industrial y a la sociabilidad de las comunidades de británicos residentes en México. Durante esta primera década el futbol se jugó en espacios periféricos o en clubes exclusivos, restringido a británicos y a sectores cercanos a la élite porfirista, con una participación marginal de la población nacional.
El estudio crítico de estas fuentes permite cuestionar lecturas posteriores que han utilizado selectivamente ciertos registros para sustentar la primicia de una región o ciudad como “cuna del futbol mexicano”. El caso de Pachuca es un buen ejemplo, no por establecer el nacimiento del futbol mexicano en ese lugar, sino por evidenciar los riesgos metodológicos de proyectar categorías deportivas contemporáneas sobre prácticas deportivas del pasado, cuya reglamentación era poco clara. Mas que un punto específico, las fuentes sugieren la coexistencia de distintas modalidades del incipiente football y ritmos dispares de adaptación regional.
El periodo analizado muestra un proceso gradual de institucionalización que culminó con la organización del primer torneo con el reglamento de la FA en 1902-1903. Este certamen marcó un punto de quiebre en la historia al establecer ciertos criterios reglamentarios claros y una estructura de competencia mínima. Esto no significó una apropiación del futbol por parte de la sociedad mexicana, por el contrario, durante una década más el futbol fue practicado mayoritariamente por comunidades extranjeras; y su popularización entre sectores más amplios de la población ocurriría hasta después del estallido de la Revolución Mexicana en 1910.
2. Referencias
Cid y Mulet, J. (1962), Libro de oro del futbol mexicano, Ciudad de México: Editorial B. Costa-AMIC, 2° edición.
(1892) “Mexican Athletic Club” Inauguración, El Universal, 3
(1891) Football at San Cristóbal, Daily Anglo American, 2
(1891) Football match at San Cristóbal, Daily Anglo American, 3
(1892) Football, The M.A.C. and the London Bank Giants, The Two Republics, 4
(1892) Pachuca Points, Annual Picnic of the Benevolent Club, The Two Republics, 4
(1903) Reforma wins game, The Mexican Herald, 5
(1902) Strenous Football is played in México, The Mexican Herald, 2
[1] Football at San Cristóbal, Daily Anglo American, 3 de noviembre 1891, P. 2
[2] Football match at San Cristóbal, Daily Anglo American, 23 de diciembre 1891, P. 3 Texto original: The former are rivsters working on the dredgers in course of erection, whilist the latter team consist of mechanics emplyed in the fitting shops.
[3] “Mexican Athletic Club” Inauguración, El Universal, 11 de octubre de 1892, P. 3
[4] Football, The M.A.C. and the London Bank Giants, The Two Republics, 1 de noviembre de 1892, P.4
[5] Pachuca Points, Annual Picnic of the Benevolent Club, The Two Republics, 8 de noviembre de 1892, P.4
[6] Texto original: The manner in wich the memebers of the before mentionated colony played showed that they have lost none of their old skills and vigor and should the play against the mexican team, the latter will have their work cut out to deafat them.
[7] Pachuca Football Club, The Two Republics, 8 de noviembre de 1892, P. 4. Frases originales citadas: This club which lately has degenerated to a considerable extent. This must attributed to the lack of energy of certain members; We may in particular refer to certain so-called football players who live in the mountains; I would advise them to show by their efforts that they are worthy of being admitted into this club.
[8] Strenous Football is played in México, The Mexican Herald, 20 de octubre de 1902, P. 2
[9] Reforma wins game, The Mexican Herald, 26 de octubre de 1903, P.5
El escándalo de los falsos oriundos: El escaso efecto de un coscorrón
La bochornosa incorporación a nuestro fútbol de Eulogio Martínez y Melanio Olmedo, además del desdoro que representase para el ministerio de Exteriores, de aviso a la F.I.F.A., por cuanto desenmascaraba una corrupción rampante en ciertas Federaciones sudamericanas, y de sapo envenenado para la Delegación Nacional de Deportes, tuvo consecuencias. Juan Antonio Elola-Olaso acababa de aterrizar como responsable en la D.N.D. (8 de mayo de 1956), y sin tiempo apenas para cobrar consciencia de lo acontecido, tuvo que dar la cara. El Real Madrid, recién proclamado campeón de Europa bajo la batuta de José Villalonga en el banquillo, Alfredo Di Stéfano sobre el césped y Miguel Muñoz en el vestuario, miraba con ojos golosos a Raymond Kopa, gran estrella del Stade de Reims y la selección gala. Y la R.F.E.F., después de actuar como Don Tancredo ante las presiones gubernamentales de Paraguay en el asunto de los ya futbolistas del Barça, quiso escudarse en su falta de atribuciones, afirmando que asuntos tan feos como la falsificación documental “trascienden de nuestro cometido, consistente en organizar 3.000 partidos cada semana”. Pese al lavatorio de manos, el pescozón procedente de “la superioridad” fue un hecho, mientras el Real Madrid trabajaba en silencio.
Se cuenta que cuando Di Stéfano vio competir a Kopa, dijo a Santiago Bernabéu: “Presi, tiene que fichar a ese jugador; es un fenómeno”. Simple leyenda, probablemente, pues desplegando Kopa un fútbol similar al suyo, y habida cuenta del divismo que caracterizase al argentino, tanta flor se le hubiera marchitado en la boca. Igualmente, varios años después de que el francés con ascendencia polaca colgase las botas, manifestó en unas declaraciones, recordando sus días en Madrid: “Di Stéfano me recibió al principio con bastante frialdad. Pero fue un honor para mí poder jugar con él”. Es más plausible que la pupila calibradora de Bernabéu echase cuentas: El francés con ascendencia polaca contaba 25 años y Di Stéfano 30. Un caramelo tan dulce no podía aguantar mucho en el fútbol francés, entonces tercer deporte al otro lado de los Pirineos por cuanto a devoción popular, tras el rugbi y el ciclismo. En Francia los futbolistas cobraban mucho menos que en España, y no digamos en Italia. La Copa de Europa constituía un luminoso escaparate internacional… Consecuentemente, o lograba incorporarlo a su equipo de inmediato, no sólo como refuerzo para el presente, sino con vistas a convertirlo en futuro relevo de “La Saeta”, o se arrepentiría. Sólo había un problema. España seguía cerrada a la importación de futbolistas extranjeros.
Claro que, aun a pesar de los candados, la parejita de paraguayos ya enredaba en la órbita azulgrana. Es más, el propio Raymond Kopa había manifestado tiempo atrás su interés por incorporarse al club catalán. Sería el colmo que la perla francesa engrosara el collar azulgrana.
Santiago Bernabéu no era de los que se duermen sobre lecho de pajas. Quien otrora se anticipase a los “culés” cuando ambos clubes pugnaran por la contratación de Luis Molowny, enviando a Jacinto Quincoces hasta Canarias en avión, con un maletín lleno de dinero, mientras el emisario barcelonés efectuaba la travesía en barco, volvió a remangarse. Contactó con la directiva del Stade, al tiempo que dejaba caer por la Delegación Nacional de Deportes y la R.F.E.F., lo que representaría reabrir el portón, máxime ante el prestigio que otorgaba al país detentar el cetro europeo. Y conste que no hablaba gratuitamente. Algunos clubes ingleses ya habían manifestado a su Federación que tanto mirar de soslayo al continente, tanto hermetismo y complejo de superioridad, acabaría dejándolos inermes en el nuevo panorama competitivo.
Raymond Kopa, estrella gala de los años 50, fue uno de los extranjeros incorporados a nuestro fútbol tras el escándalo de Eulogio Martínez y Melanio Olmedo. Tres lustros después, el bochorno de los falsos oriundos trató de resolverse del mismo modo: con barra libre a la incorporación de extranjeros.
Bernabéu jugaba con ventaja, ante el Consejo Superior de Deportes. Diplomático, conforme le gustaba mostrarse en las negociaciones, ni siquiera amagó con una posible vulneración normativa, como hiciesen Arturo Bogossian y la directiva “culé” en los casos de Eulogio Martínez y Melanio Olmedo. En realidad, no lo necesitaba. Era preciso ser muy bobo para no advertir el proyectil de largo alcance que a buen seguro ocultaba en su canana. Tras el precedente sentado por la graciosa concesión de Francisco Franco al club de la ciudad condal, tocaba corresponder, so pena de ser visto como administrador de injusticias. Y todavía, para no dejar espacio a la duda, el mandatario “merengue” aseguró que la situación económica del club era tan desahogada como para permitirle incorporar al futbolista y ponerlo a jugar tan sólo en Europa, donde no existían prohibiciones.
Desarbolada, la R.F.E.F. en trance de relevar a Juan Touzón por Alfonso de la Fuente Chaos, dirigió a la D.N.D. una solicitud de derogación sobre el no a los extranjeros (5-IX-1956), argumentando la conveniencia de “dotar de la máxima eficacia a nuestros equipos (…) ya que los nuestros se hallan en indiscutibles condiciones de inferioridad”. El plural tenía sentido, puesto que para su edición correspondiente a 1956-57, la Copa de Europa iba a contar con dos elencos españoles: Real Madrid, como triunfador del torneo inaugural, y At. Bilbao, campeón de Liga. La Delegación Nacional de Deportes, prudentemente, optó por encargar a la Federación concernida un sondeo acerca de la visión que sobre el particular tuviesen las Territoriales y clubes de 1ª División, toda vez que en adelante cualquiera de ellos pudiera ganarse el derecho a asomar por Europa. El resultado de esa votación democrática, cuando el país no podía ser más refractario a las urnas, arrojó 6 vetos a la importación, entre 31 participantes. Los noes representaban a la Real Sociedad de San Sebastián, At. Bilbao, Club Atlético Osasuna y Sevilla, además de a las Federaciones regionales de Navarra y Guipúzcoa. El At. Madrid nadaba entre el sí y el no. Negativa en redondo para los campeonatos de Liga y Copa, y un sí reservado en exclusiva a las competiciones europeas.
El pláceme a los extranjeros otorgado por la Federación Vizcaína levantó ampollas. Los clubes provinciales se habían manifestado unánimemente en favor de la prohibición, y pese a ello, el presidente territorial hizo de su capa un sayo. Huelga indicar que de inmediato surgieron lucubraciones sobre hipotéticas presiones, sin apuntar en concreto hacia ningún órgano. ¿Pero tenía sentido semejante sospecha? La negativa vasca y navarra se daba por descontada, luego de múltiples protestas, no sólo institucionales, sino a voz en grito desde el graderío, e incluso a través de la prensa local cuando debutasen Kubala y Di Stéfano. Entonces, ¿por qué enredar al presidente vizcaíno? Si alguien deseaba manipular el resultado, ¿de verdad hubiese elegido a la Federación que más polvareda iba a levantar? Obviamente, al máximo responsable de la Territorial vizcaína le toco dimitir, repudiado por la totalidad de sus afiliados. Y hasta probablemente cambiar de aspecto para salir a la calle.
El 20 de setiembre, con la presteza a que obligaba el calendario de Liga, la D.N.D. reabría las fronteras para el fútbol, autorizando un máximo de dos extranjeros por club, de los que obligatoriamente uno tendría que ser iberoamericano o filipino. Dicha notificación justificaba en su preámbulo la necesidad de equiparar el potencial de nuestros clubes al de sus competidores europeos, puesto que en otras naciones se daba la libertad de contratación. Añadiendo que “el éxito de un club español ha prestigiado al fútbol español entero, altura deportiva que es preciso mantener”. Y quizás con el propósito de no herir en exceso los intereses de quienes votaran en contra, o con matices, como la directiva “colchonera”, se incorporaba un artículo “limitando la alineación durante la actual temporada a sólo un extranjero”.
Este punto pareció contentar al entorno azulgrana, según apuntasen distintos medios de difusión. Pero en realidad tenía mucho de trampantojo. La españolidad exprés e inmerecida que se otorgó a Eulogio y Melanio, en cierto modo exigía compensación al otro “grande” de nuestra Liga. Y esta llegó por una vía más natural, o si se prefiere muchísimo menos escandalosa.
Di Stéfano llevaba en España desde mayo de 1953, y compitiendo a partir de setiembre del mismo año. Iba a iniciar, por tanto, su cuarta campaña. Desde hacía algún tiempo se barajaba el proyecto de estrechar lazos con “las naciones hermanas de América”, mediante el otorgamiento mutuo de dobles nacionalidades, si mediara solicitud de los residentes en ambos lados del océano. Aunque por el momento, la idea tan sólo era eso: simple esbozo. El 24 de mayo de 1958, Fernando M.ª Castiella(1), ministro de Exteriores, rubricó el primer acuerdo en Santiago de Chile con el país andino. Luego se hizo lo propio con Perú (16-V-1959), Paraguay (6 de junio del mismo año), Nicaragua (25-VII-1961), o Guatemala, 3 días después. Y ya en cadena, se fue dando el mismo paso con Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Honduras, la República Dominicana y… Argentina. Con esa república el 14 de abril de 1969. Dicho de otro modo, Di Stéfano, al igual que Raymond Kopa, era extranjero. Ambos podían alinearse juntos en partidos de la Copa de Europa, aunque no en la Liga ni en las eliminatorias coperas del generalísimo. Salvo si Di Stéfano renunciara a su pasaporte argentino, pidiendo la nacionalidad española, trámite que solía llevar su tiempo. Aún no era de conocimiento público lo que el Real Madrid fraguaba en silencio.
Alfredo Di Stéfano, Santiago Bernabéu y Raymond Kopa, tres piedras angulares para lo que se preveía un Real Madrid de ensueño. Luego el francés estuvo por debajo de lo esperado, si bien un Di Stéfano ya nacionalizado español pareciera bastarse solo para acaudillar al pentacampeón continental.El Boletín Oficial del Estado del 19 de marzo de 1957, en sus páginas 1746 y 47, recogía las identidades de los 56 extranjeros nacionalizados como españoles durante el segundo semestre de 1956. Di Stéfano aparece citado como número 14.
Desde el mes de junio de 1956, la entidad “merengue” ayudaba a su estrella en la recopilación documental imprescindible para procesos de nacionalización por vecindad y arraigo. Éstos, por cuanto a él respectara, se resumían en: 1.- Carnet de residencia expedido por la Jefatura de Policía madrileña; 2.- Libro de Familia del interesado, esposa e hijos, que le fuera expedido en Argentina el 5 de enero de 1950; 3.- Certificado consular de la República Argentina, donde constara lugar y fecha natal del interesado, su esposa e hijos, con la correspondiente legalización en el ministerio de Asuntos Exteriores; 4.- Copia de la partida de nacimiento del solicitante; 5.- Copia de la partida de nacimiento de Alicia Freites, su esposa; 6.- Copia del acta de matrimonio de ambos, oficiado en Buenos Aires el 5 de enero de 1950, con todas esas fotocopias debidamente legalizadas en la Sección de Asuntos Consulares de la embajada española en la capital argentina; 7.- Certificación del consulado argentino en Madrid, haciendo constar la llegada a España del solicitante el 22 de mayo de 1953, así como haber sido inscrito en el registro de ciudadanos argentinos; 8.- Certificación idéntica a la anterior, expedida el 26 de setiembre de 1956, para acreditar la ausencia de cambios posteriores; 9.- Testimonio consular evidenciando la inexistencia de antecedentes desfavorables por cuanto a su conducta personal; 10.- Libreta de enrolamiento militar y certificado consular justificando haber cumplido dichos deberes con arreglo a la legislación argentina; 11.- Certificación expedida por la policía bonaerense acreditando buena conducta hasta el 23 de abril de 1953, puesto que en los días sucesivos abandonara el país; 12.- Certificado municipal justificando su residencia en la calle Oriz, N.º 25 (hotel), de Madrid, consignando que observaba buena conducta; certificación de empadronamiento en Madrid; 13.- Acreditación del Juzgado Municipal correspondiente al distrito de Buenavista, justificando habitaba en la calle Henares N.º 13, así como su condición de casado; por último, 14.- Certificado parroquial de San Agustín, dando cuenta de que tanto el solicitante como su esposa eran feligreses de la misma, y vivían en la calle Henares 13. Los dos últimos requisitos, expresarse correctamente en castellano y gozar de una actividad profesional que garantizase su subsistencia, los cumplía con nota altísima.
Resulta indudable que su solicitud se rubricó en tiempo récord, puesto que el 4 de octubre, tanto el fiscal en su dictamen, como el juez en su informe, se mostraban favorables a resolver la demanda de nacionalización. El día 9 del mismo mes, ésta pasó a ser efectiva. Sin exagerar en demasía, cabe argumentar que la “Saeta Rubia” tardó lo mismo en diligenciar su españolidad, que muchos ciudadanos de la época en tramitar su pasaporte. Pero cuidado, aun sirviéndose de influencias, llegando “de parte de”, introducción ante los organismos oficiales muy de esos años, la condición de español se obtuvo por la vía reglamentaria, no apelando a una carta de naturaleza por “graciosa concesión de Franco”, tal y como por otros lares fueran diligenciadas meses antes.
En suma, al igual que Roque Olsen, Garabal, Lugo, Kubala o Eulogio Martínez, Alfredo Di Stéfano estaba listo para disputar el Campeonato de Liga sin contar como extranjero. Todo ello sin que se dejase de hablar de favoritismos, sobre todo por la ciudad condal. Y para colmo, cuando inquiriesen al hasta hacía bien poco argentino sobre la razón última de su cambio de bandera, se comportó como un maletilla sin soltura con el capote. Pudiendo haber respondido, por ejemplo, que ansiaba competir con la selección española, afirmó, tan sólo: “Yo siempre hago lo que me dice don Santiago”.
La reciente historiografía azulgrana pone énfasis en la nacionalización exprés de Di Stéfano, al tiempo de eludir, o salir por la tangente, en los casos de Kubala, Eulogio Martínez y Melanio Olmedo. Por ende, también tiende a olvidar piadosamente que poco después tuvieron lugar las incorporaciones de Sándor Kocsis y Zoltán Czibor, húngaros nacionalizados con sello de urgencia por razones ideológico-propagandísticas, en las que lo puramente deportivo contó bien poco.
Por no insistir, el primer descarrilamiento se resolvía con la sensación de que más vagones pudieran seguir despeñándose trocha abajo. Complicada fórmula para fortalecer la Ley. Y paralelamente, como si para esas alturas pudiese escarmentar alguien todavía en cabeza ajena, se aplicaban coscorrones. Uno, a la R.F.E.F., mediante advertencia a De la Fuente Chaos, su nuevo presidente. Otro a los clubes desde la Delegación Nacional de Deportes, exigiéndoles escrupulosa observancia normativa. Y un tercero a la Oficina Consular, desde el ministerio de Gobernación, para que pusieran orden en su patio, detectando a tiempo falsedades documentales.
Las tablas siguientes, sobre la evolución de fichas tramitadas por la F.E.F., cara a las ediciones inmediatas, ilustrarán muy bien la inflación foránea. Ciñéndonos, claro está, a las dos categorías profesionales, pues hacerla extensiva a 3ª División, con aquellos únicamente autorizados a actuar como amateurs, resultaría excesivo.
Extranjeros de origen admitidos por la F.E.F., temporada 1957-58
JUGADOR O TÉCNICO
NACIONALIDAD NATAL
CLUB ESPAÑOL
Daucik (entrenador)
Checoslovaquia
At. Madrid
Heriberto Herrera
Paraguay
At. Madrid
Lugo
Argentina
At. Madrid
Garabal
Argentina
At. Madrid
Peter Ilku
Hungría
At. Madrid
Hollaus
Austria
At. Madrid
Ladislao Kubala
Hungría
Barcelona
Eulogio Martínez
Paraguay
Barcelona
Villaverde
Uruguay
Barcelona
Zoltan Czibor
Hungría
Barcelona
Evaristo de Macedo
Brasil
Barcelona
Hermes González
Argentina
Barcelona
Melanio Olmedo
Paraguay
Barcelona
Dagoberto Moll
Uruguay
Celta
Gutiérrez
Argentina
Celta
Braga
Brasil
Celta
Vigo
Argentina
Celta
Tucho De la Torre
Venezuela
Celta
Berkessy (entrenador)
Hungría
R. C. D. Español
“Muñeco” Coll
Argentina
R. C. D. Español
Benavídez
Argentina
R. C. D. Español
Szolnok
Hungría
R. C. D. Español
Villamide
Uruguay
R. C. D. Español
Scopelli (entrenador)
Argentina
Granada
Osvaldo
Argentina
Granada
Ben-Barek
Marruecos
Granada
Pérez
Argentina
Granada
Pellejero
Argentina
Granada
Louis Hon (entrenador)
Francia
Real Jaén
García
Argentina
Real Jaén
Adalberto
Argentina
Real Jaén
Minteguía
Argentina
Real Jaén
Sáez
Argentina
Real Jaén
Sará
Argentina
Real Jaén
Castiglia
Portugal
Real Jaén
Carniglia (entrenador)
Argentina
Real Madrid
Osterreicher (asesor técnico)
Hungría
Real Madrid
Domínguez
Argentina
Real Madrid
José E. Santamaría
Uruguay
Real Madrid
Raymond Kopa
Francia
Real Madrid
Héctor Rial
Argentina
Real Madrid
Alfredo Di Stefano
Argentina
Real Madrid
Diéguez
Argentina
Sevilla C. F.
Machado
Brasil
Valencia C. F.
Walter
Brasil
Valencia C. F.
Pieruz
Argentina
U. D. Las Palmas
Iannizzoto
Argentina
U. D. Las Palmas
Puche
Argentina
U. D. Las Palmas
Larraz
Argentina
U. D. Las Palmas
Padrón
Argentina
U. D. Las Palmas
Nemes
Hungría
Real Zaragoza
Ben-Alí
Marruecos
C. D. Badajoz
Barrios
Argentina
Cádiz C. F.
Puigsegur
Argentina
Cádiz C. F.
Roque Olsen
Argentina
Córdoba C. F.
Franklin
Venezuela
Ferrol
Rodríguez
Uruguay
Hércules
Abel Picabea (sec. técnico)
Argentina
Real Oviedo
Szabo
Hungría
Plus Ultra
Lorenzo
Argentina
Rayo Vallecano
Csoka
Hungría
Recvo. Huelva
Czabay
Hungría
Recvo. Huelva
Monsider (entrenador)
Hungría
Tarrasa
Tauber
Hungría
Tarrasa
Algunos de estos apellidos probablemente digan poco al aficionado más irredento. La explicación es simple. Sus licencias fueron expedidas por nuestro ente federativo, y luego, en algún caso, sus clubes ni siquiera llegaron a utilizarlas.
Extranjeros de origen admitidos por la F.E.F., temporada 1958-59
JUGADOR O TÉCNICO
NACIONALIDAD NATAL
CLUB ESPAÑOL
Heriberto Herrera
Paraguay
At. Madrid
Adalberto
Argentina
At. Madrid
Peter Ilku
Hungría
At. Madrid
Csoka
Hungría
At. Madrid
Vavá
Brasil
At. Madrid
Jorge Mendonça
Portugal
At. Madrid
Hermes González
Paraguay
Barcelona
Eulogio Martínez
Paraguay
Barcelona
Villaverde
Uruguay
Barcelona
Ladislao Kubala
Hungría
Barcelona
Zoltan Czibor
Hungría
Barcelona
Evaristo de Macedo
Brasil
Barcelona
Sandor Kocsis
Hungría
Barcelona
Benavídez
Argentina
Granada C. F.
Pellejero
Argentina
Granada C. F.
Ramírez
Chile
Granada C. F.
Carlos Gomes
Portugal
Granada C. F.
Ben-Barek
Marruecos
Granada C. F.
Kuszmann
Hungría
Real Betis Bpié.
Torres
Portugal
Real Betis Bpié
Braga
Brasil
R. C. Celta
“Muñeco” Coll
Argentina
R.C.D. Español
Villamide
Uruguay
R.C.D. Español
Szolnok
Hungría
R.C.D. Español
Kaszas
Hungría
R.C.D. Español
Domínguez
Argentina
Real Madrid
Héctor Rial
Argentina
Real Madrid
José E. Santamaría
Uruguay
Real Madrid
Ramos
Uruguay
Real Madrid
Alfredo Di Stefano
Argentina
Real Madrid
Ferenc Puskas
Hungría
Real Madrid
Raymond Kopa
Francia
Real Madrid
Amarilla
Paraguay
Real Oviedo
Jorge Lino Romero
Paraguay
Real Oviedo
Massei
Argentina
Real Oviedo
Csabay
Hungría
Real Zaragoza
Diéguez
Argentina
Sevilla C. F.
Szallay
Hungría
Sevilla C. F.
Graça
Portugal
Sevilla C. F.
Larraz I
Argentina
U. D. Las Palmas
Larraz II
Argentina
U. D. Las Palmas
José Parodi
Paraguay
U. D. Las Palmas
De Mola
Perú
U. D. Las Palmas
Machado
Brasil
Valencia C. F.
Walter
Brasil
Valencia C. F.
Joel Martins
Brasil
Valencia C. F.
Tuhami
Marruecos
At. Ceuta
Bolaid
Marruecos
At. Ceuta
Hofbauer
Austria
Real Avilés
Porcel
Argentina
Real Avilés
Roque Olsen
Argentina
Córdoba
Julio Outerelo
Uruguay
Elche C. F.
Cardona
Honduras
Elche C. F.
Rubén
Argentina
Extremadura C. F.
Siles
Marruecos
Extremadura C. F.
Franklin
Venezuela
Ferrol
Sará
Argentina
Real Jaén
Vigo
Argentina
Dpvo. La Coruña
Dagoberto Moll
Uruguay
Dpvo. La Coruña
Osvaldo
Argentino
Dpvo. La Coruña
Wilkes
Holanda
U. D. Levante
Abderrazak
Francia
Real Murcia
Szabo
Hungría
Plus Ultra
Beke
Hungría
Real Valladolid
Staucsik
Hungría
Real Valladolid
Por precisar un poco más, para la Federación Española eran descendientes de españoles, Heriberto Herrera, Adalberto, Hermes González, Villaverde, Benavidez, Pellejero, Ramírez, “Muñeco” Coll, Villamide, Domínguez, Rial, Santamaría, Ramos, Amarilla, Diéguez, los dos Larraz, Machado… Los nacionalizados, Eulogio Martínez, Peter Ilku, Csoka, Kubala, Czibor, Kuszmann, Szolnok, Di Stefano, Puskas y Roque Olsen. Curiosamente, el ilicitano Cardona figuraba como portugués en las anotaciones federativas, cuando en realidad, y pese a provenir del fútbol luso, no sólo había nacido en Honduras, sino que representó internacionalmente al pequeño país centroamericano, tanto antes de llegar a nuestro fútbol, como durante su etapa “colchonera”. El murciano Abderrazak, marroquí de nacimiento, poseía la nacionalidad gala, como tantos magrebíes de la franja Sur venidos al mundo durante el Protectorado.
Aunque a primera vista el incremento “invasor” pudiera antojarse sólo testimonial -de 64 la campaña 1957-58 a 65 en el ejercicio siguiente-, nuestras autoridades deportivas contemplaban con recelo la fiebre importadora en 2ª División, categoría que, como mínimo sobre el papel, debería servir de alambique a hombres más jóvenes, quién sabe si futuro relevo de algunos internacionales. Consecuentemente, finalizando la primavera y a lo largo del verano de 1959, decidieron aplicar la normativa a rajatabla, cuyo curioso articulado recogía:
1.- Los Clubs de Primera División no podrán tener contratados más de dos jugadores que en los tres años anteriores hubieran pertenecido a un club extranjero. En los demás Clubs la limitación establecida anteriormente se referirá a un solo jugador.
2.- No estarán comprendidos en las presentes disposiciones los jugadores formados en Clubs españoles que, excepcionalmente, actúen en equipos extranjeros cuando deseen regresar a España.
3.- La inscripción de jugadores a que se refieren estas normas, y las del 20 de setiembre de 1956, podrá realizarse únicamente antes del comienzo oficial de cada temporada.
La Delegación Nacional de Deportes imponía además para los extranjeros puros con menos de 24 años, “honradez y espíritu profesional”, amén de una trayectoria apreciable. Si los peticionarios rebasaban esa edad, sobre las condiciones antedichas debían ofrecer “gran relieve, calidad técnica indudable, categoría internacional reciente en su país, o mantenerse en clubes de 1ª División”. Requisitos, todos ellos, tendentes a eliminar medianías, por más que dejaran demasiadas cosas a la interpretación. ¿Cómo se evaluaba la honradez y espíritu profesional? ¿Y qué era eso de lucir internacionalidades o presencia en 1ª División, así, tan en abstracto? ¿Daba igual representar en un torneo americano a Brasil o Argentina, que a El Salvador o Nicaragua, por ejemplo? ¿Acaso no cabía esperar más, deportivamente, de un muchacho con 5 campeonatos de 2ª División argentinos, que de alguien con 3 en la máxima categoría de Ecuador, Colombia, Venezuela o Nicaragua, a la sazón federaciones más bien pedestres? Ahí radicaba el problema: en la evaluación obligadamente arbitraria de cada caso. Vamos, que en cierto modo al comité de criba se le exigía decidir sobre la capacidad de unos músicos, sin haber percibido el más lejano acorde.
Ahora bien, si los clubes podían contar con dos únicos extranjeros en su plantilla, y uno de ellos, por ende, hispanoamericano o filipino, ¿cómo se las arreglaban algunos para superar el límite? Pues tirando por el atajo, mediante creativas interpretaciones de la norma.
Ante tal evidencia, el 22 de julio de 1959 la R.F.E.F. se vio obligada a matizar dudas, al tiempo de poner coto a los primeros desmanes. Estos consistían en fichar a extranjeros procedentes de otros clubes españoles, sumándolos a la pareja con que para entonces contasen. Puesto que los registros federativos únicamente prestaban atención al traspaso de foráneos ya admitidos cuando precisaran un transfer internacional, las operaciones entre clubes de nuestra Liga pasaban desapercibidas. Mediante su circular N.º 5 deslizó esta advertencia que, simplemente, sacralizaba futuras trapisondas: “Sólo podrán tener contratados dos jugadores que en los tres años anteriores hubieran pertenecido a un club extranjero”.
O sea que cualquier extranjero con más de tres años en nuestro fútbol, dejaba de contar como tal. Nacionalizado, o no, a efectos federativos venía a ser como cualquier español. Disparate mayúsculo, a tenor del espíritu y la letra de lo aprobado en su día, cuya corrección no se hizo esperar. Eso sí, volviendo a dejar dudas, puesto que esos extranjeros con un trienio de veteranía, “no contarán como extranjeros por cuanto a contratación; sí, por supuesto, en cuanto a la alineación”.
La afición del Real Madrid en los años 50 tuvo mucho que agradecer a sus incorporaciones sudamericanas. Alfredo Di Stéfano, Héctor Rial, Roque Olsen, José Emilio Santamaría, o el guardameta Domínguez, no sólo elevaron considerablemente el nivel de la entidad, sino el de nuestro fútbol.
En suma, fichen ustedes a todos los extranjeros que se les pongan a tiro si lleven ya tres temporadas en la piel de toro, aunque sólo puedan saltar al campo dos de ellos en cada partido. Algo que la norma tampoco consagraba.
Bien estaban las cosas, si los encargados de vigilar el gallinero parecían incapaces de distinguir un ave entre pollinos. Luego ocurrían cosas…
Para la temporada 1959-60 los clubes postularon 48 peticiones de alta nuevas, siendo admitidas tan solo 21. Entre quienes pasaron el filtro estaban Ramiro Rodríguez Valente, Didí, Canario e Indio, todos con sobrados méritos profesionales. Pero también Wilson Faria Moreira, Sebastiao Correa, Juan José Bagnera, Carlos Humberto Suazo, Decio Recamán… Mediocridades, por ser generosos, a las que hoy casi nadie recuerda.
Con todo, lo más llamativo de dicha pretemporada estuvo entre la nube de “no admitidos”, y los motivos con que en algún caso se pretendió justificar el rechazo.
Extranjeros rechazados por la F.E.F., temporada 1959-60
JUGADOR O TÉCNICO
CLUB SOLICITANTE
Carlos Linazza
Real Betis
Jacques Foix
Real Betis
Eduardo González
U. D. Las Palmas
Lauro Verdugo
U. D. Las Palmas
Jorge Marcilla
U. D. Las Palmas
Oscar Sappia
U. D. Las Palmas
Oswaldo Balduzzi
U. D. Las Palmas
Roberto Ortega
U. D. Las Palmas
Vicente Lezcano
U. D. Las Palmas
José Delgado
U. D. Las Palmas
Aparicio Aguada
U. D. Las Palmas
Yván Garafollo
U. D. Las Palmas
Martín C. Alarcón
Real Gijón
Aparicio Taboada
Real Oviedo
Juan Seminario
C. F. Barcelona
Juan Seminario
Real Zaragoza
C. Chaves González
Real Zaragoza
José M. Castro
Rayo Vallecano
José Rodríguez Caraballo
Real C. D. Mallorca
Alberto Muro
Real C. D. Mallorca
Tibor Kovaks
Real C. D. Mallorca
J. M. Raluy Campos
Real Santander
Blubis Ochipinti
C. Deportivo Tarrasa
Eduardo Castro
C. Deportivo Tarrasa
Domingo Alesio
C. Deportivo Tarrasa
Longinos Unzain
C. Deportivo Tenerife
Victorio A. Ramallo
Atlético de Ceuta
No, no es un error la duplicación del buen delantero peruano Juan Seminario. Tanto el club “maño” como la directiva “culé” trataron de inscribirlo al unísono, puesto que ambas entidades, conforme veremos en seguida, creían tener muy bien atada su contratación. Pero lo que verdaderamente impacta son los 10 rechazos sufridos por la Unión Deportiva Las Palmas, sobre un total de 27. Casi medio equipo. Y aunque en menor medida, por más que la cifra tampoco resulte desdeñable, los 3 “noes” al Real Mallorca, o el C. D. Tarrasa.
El doctor De la Fuente Chaos, presidente federativo en una época de cambios bruscos, con respecto a la contratación de futbolistas extranjeros.
Imposible saber qué resultado hubiesen podido ofrecer los rechazados. Como mucho cabría repasar el rendimiento de quienes sí recibieron un pláceme el año anterior. Y por no enredarnos en el ejemplo, baste volver la vista hacia los dos refuerzos del Avilés: Hofbauer, todo un internacional austriaco, y Porcel, sudamericano procedente del campeonato portugués.
A Hofbauer le confundieron las noches, casi desde su llegada. Aquellas noches de copla, cazalla, timba ilegal y medias de reja con puntos corridos; noches de escasez lumínica y sexo sin preservativo, comprado por diez o quince duros; noches tristonas, al decir de algunos, por más que a él se le antojaran divertidísimas. Fuera a donde fuese, se desplazaba en taxi, quien sabe si pensando que un internacional como él perdería brillo compartiendo espacio en los transportes colectivos. Aunque se dijera vegetariano, exigía siempre, en cada desplazamiento con el equipo, el filete más grande. Sobre el césped, apenas alguna pinceladita de clase entre la pasividad del turista que hubiese preferido otro destino vacacional. Y como despedida, embebido en aromas de fracaso, una catarata de deudas insatisfechas. Por cuanto a su compañero Porcel, y pese a la evidente merma de facultades, nadie pudo negarle compromiso. Otra cosa era atribuirle edad. Porque la real, no la consignada en su ficha, sino la auténtica, aún hoy es objeto de discusión, tanto entre los más acérrimos avilesinos como entre los supervivientes de aquel vestuario, al recordar la mata de vello encanecido perlándole el pecho y la falta de varias piezas dentales. Como mínimo -expresó uno de sus antaño compañeros- debía tener cinco años más, sobre los confesados: “Pudiera haber sido padre de algunos de nosotros”.
La justificación federativa ante el cierre del grifo en los días previos al ejercicio 1959-60, resultó bastante vaga: “Los clubes han querido aprovechar la última oportunidad para enrolar a jugadores extranjeros, según las disposiciones vigentes -manifestó el Dr. De la Fuente Chaos, entonces rector máximo del fútbol-. Con las nuevas normas va a ser difícil incorporar a jugadores de fuera, pues nuestros clubes sólo podrán contar con dos que en los tres años anteriores hubiesen pertenecido a entidades del exterior. Eso para los de Primera, porque en Segunda División se ha limitado a uno. Ahí está la razón de tantos intentos de inscripción, muchos más que en años anteriores”. Respecto al también mayor número de rechazos, se limitaba a invocar una normativa tan farragosa como interpretable poco menos que a la carta: “Nosotros no promulgamos leyes; en este caso estamos limitados a cumplir lo establecido por el Consejo de Deportes”.
“- Y qué pasa con Seminario -inquirió el redactor Paulino Martín-. ¿Es jugador del Zaragoza, o del Barcelona?
Pues según el presidente, de ninguno de los dos, porque…
“El Comité Federativo decidió no aceptar la inscripción de ninguno de ellos, al entender que el jugador carecía de las condiciones morales necesarias, pues ha suscrito dos compromisos a la vez. Una falta que no puede ser tolerada”.
Ciertos medios no renunciaron a extenderse sobre la catadura moral de quien jugaba a la carta más alta, firmando hoy un compromiso y mañana otro. Pero, ¿verdaderamente era el peruano tan amoral como lo pintaban?
Él mismo se encargó de explicar desde distintos medios que ni siquiera conocía al Sr. Rossi, intermediario que habría alcanzado un acuerdo de fichaje, en su nombre, con el Real Zaragoza. Afirmó, eso sí, haber extendido un poder a cierto italiano llamado Diego di Leo, para que gestionase su contratación en España. Ese documento caducaba el 15 de setiembre y sólo tras contactar en Perú con Helenio Herrera -entrenador del Barcelona-, iniciado ya el proceso de desvinculación con el agente italiano, tuvo noticias del interés maño.
Naturalmente, el recurso del Barcelona ante la F.E.F., ni mucho menos se hizo esperar. El 16 de setiembre su directiva tomaba la decisión de elevarlo, y 7 días más tarde, quizás con intención de presionar al ente federativo, la estrella peruana viajaba hasta Elche con la expedición culé. “Conviene que se vaya ambientando”, justificó el propio entrenador “culé” Helenio Herrera, por una vez parco en palabras.
Seminario fue testigo, desde la grada, de una inesperada derrota azulgrana. A lo largo de las semanas siguientes, las cosas fueron complicándosele más.
Si deportivamente el Barcelona se apresuró a extenderle un contrato de cesión al Sporting lisboeta, el italiano Rossi seguía invocando la vigencia del poder extendido a su colega Di Leo, cuando quedó cerrado su pase al Zaragoza. Rossi, además, no era ningún desconocido. Había vivido 12 años en Buenos Aires, trasladándose luego a la Riviera, y su amplio conocimiento del mercado sudamericano le permitió traer hasta Europa a 22 futbolistas de la otra orilla oceánica. Gallito él, incluso se permitió retar al mismísimo H. H. en comparecencia pública, al tiempo de arremeter contra el futbolista cada vez que soltaba la lengua. “Si la Federación Española señala al muchacho, por su mal proceder, no es justo que paguen únicamente los clubes. El jugador está ganando plata en Portugal, mientras dos equipos pagan las consecuencias”. Cabría añadir que el Real Zaragoza, por partida doble. Porque tras destaparse la duplicidad de contrato, los aragoneses se pusieron en manos del mismo agente para que les trajera un sustituto. Rossi invirtió tan sólo 5 días en completar la documentación y registrarla. Tiempo récord, aunque insuficiente. Para entonces el plazo de inscripción estaba cerrado. Y Chaves, el teórico reemplazo que había llegado a Madrid acompañado por el presidente de su club, el Liverpool montevideano, tuvo que tomar otro avión de regreso.
“Perseguiré judicialmente a Seminario, reclamándole una indemnización-clamó entonces el inefable Rossi-. Ya sé que ha dicho no conocerme, aunque tampoco hacía falta. El contrato se cerró en Perú con uno de mis agentes. En estas cosas se trabaja así. La prensa limeña publicó declaraciones donde el chico reconocía iba a jugar con el Zaragoza. El asunto, créanme, ha dejado una cola bastante fea. Porque, ¿quién restituye a Chaves y al Liverpool el importe de los pasajes desde Uruguay, y les resarce por las molestias? Como les digo, una cola muy fea”.
Seminario. Goleador peruano cuya duplicidad contractual y el retraso que ello supuso en su incorporación a nuestro fútbol, le impidió ser internacional español. Un cambio normativo de la FIFA hizo imposible su nunca oculto anhelo.
Seminario, diez meses después, no haría la pretemporada con el Barça, sino con el Zaragoza, marcó goles de todas las facturas y acabó redondeando un formidable traspaso al “Calcio”, esta vez sin intervención de Rossi. El fárrago contractual con clubes y representantes interpuestos, se resolvería, al cabo, como casi siempre: sin sangre ni hemorragias en el peculio.
Pero mientras tanto, otra cuestión puso en solfa, también, el enorme galimatías creado con tanto cambio normativo.
Despuntaba la primavera de 1960 cuando el diario “La Verdad”, de Murcia, sacaba a los kioscos un titular escandaloso: “La Federación Murciana exige 200.000 ptas. por renovar al argentino Greco”. Escrito así, cabía pensar en algún tipo de mordida o chantaje. Y puesto que otros medios nacionales tardaron poco en hacerse eco del asunto, José Barnés, presidente de la Federación Regional Murciana, tuvo que dar explicaciones mediante una carta abierta:
“Es totalmente falso que por esta Federación se haya exigido al Real Murcia la cantidad de ptas. 200.000 para la admisión de su renovación. Lo ocurrido fue, sencillamente, que en un deber de asesoramiento al club se le indicó, telefónicamente, que si Greco se encontraba incurso en la circular N.º 9 de la temporada 1956-57, y 5 de la presente, podría darse el caso de que el club quedara obligado al pago del canon correspondiente; manifestación que por nuestra parte no implicaba exigencia, sino leal advertencia, puesto que la opinión definitiva sobre el nuevo contrato corresponderá a la Federación Nacional, tras su oportuna remisión”.
En resumen, ni los periodistas ni el secretario del Real Murcia estaban mínimamente familiarizados con la legislación sobre extranjeros. Ésta recogía (circular N.º 9 correspondiente al campeonato 1956-57) la obligatoriedad de satisfacer unos cánones proporcionales al aforo de los campos de fútbol, según la siguiente tabla:
Categoría
Aforo
Importe
A
Desde 75.000 localidades
500.000 ptas.
B
Desde 50.000
400.000 ptas.
C
Desde 40.000
300.000 ptas.
D
Desde 25.000
200.000 ptas.
E
Desde 10.000
100.000 ptas.
F
Menos de 10.000
Exentos
Además, en su Punto “C”, se añadía: “Al renovarse el contrato con cualquiera de los jugadores comprendidos en estas normas, se satisfará el canon doble o sencillo, según el Club respectivo tenga o no contrato vigente con otro jugador extranjero”. Los foráneos, finalmente, sólo podían ser traspasados; nunca cedidos de un club a otro.
Queda claro que la Federación Murciana tan sólo informó a la directiva del Real Murcia sobre lo que éstos deberían haber sabido de memoria.
El destino sobre la recaudación global de estos cánones, se resumía así:
.- 10% para el club que durante el año deportivo hubiese aportado mayor número de internacionales “A” y “B”.
.- Otro 10% al club que no teniendo ningún jugador extranjero, sumadas las edades de cuantos hayan intervenido como mínimo en 5 partidos oficiales, arroje una edad media inferior.
.- Otro 10% para el club de 2ª División donde concurran las mismas circunstancias del apartado anterior.
.- Un 20% para la construcción y mejora de campos en 3ª División y categorías Regionales.
.- El 50% restante para el Comité Olímpico Español, destinando dicha cuantía a impulsar el deporte aficionado y, sobre todo, el atletismo.
Cuanto antecede pone de manifiesto hasta qué punto resultaba onerosa la contratación de extranjeros, puesto que si al correspondiente traspaso se unía no sólo el importe del canon, sino la repetición del mismo cada vez que el rendimiento del recién llegado justificara su renovación, tamaño alarde salía por un buen pico. Resultaba mucho, pero que mucho más ventajoso, buscar allende los mares jóvenes oriundos, hijos o nietos de españoles. Primero porque para ellos no existían cánones. Y segundo porque como españoles que eran, quedaban sujetos al derecho de retención, lo que no ocurría con los extranjeros.
Lo malo era que pocos vástagos de nuestros emigrantes lucían un mínimo de condiciones con el balón en los pies. Por caro que saliesen los genuinos extranjeros, apenas si existía otra oportunidad real de reforzarse.
Teóricamente, al menos.
Pocas veces una buena idea, plasmada en medida disuasoria sobre la incorporación de futbolistas extranjeros, y de paso equilibrar la competitividad de nuestros clubes sin que imperase la ley del más rico, habrá causado tantísimo daño. Porque para entonces los intermediaros cuyo negocio consistía en exportar a Europa jugadores cuajados o pendientes de eclosión, fuere desde Paraguay, Argentina, Uruguay, Perú, Brasil, Costa Rica o cualquier rincón de América, ya habían tejido una tela de araña pegajosa en consulados, registros civiles y entidades deportivas perpetuamente acuciadas por la reducción de sus deudas. Dicha norma, en el fondo, no hizo sino disparar el tráfico de “oriundos” imaginarios, elevar sus cotizaciones y enriquecer a vivales merecedores de prolongados internamientos en presidio.
Desde marzo de 1957 hasta el término del campeonato 1963-64, cuando contratar extranjeros volviera a prohibirse, estos fueron los foráneos a quienes la R.F.E.F. diligenció su primera ficha. Como en ocasiones anteriores, se detalla naturaleza, nacionalidad, fecha de alta y club al que se incorporaban en su primera campaña.
FUTBOLISTA
NATURALEZA
NACIONALD.
INSCRIPC.
CLUB
Dante Homérico Lugo González
Argentina
Argentina
15-III-1957
At. Madrid
Antonio Héctor Garabal Bogni
Argentina
Española
15-III-1957
At. Madrid
Raúl Rubén Rodríguez Seoane
Argentina
Española
25-III-1957
R. Betis
Gilbert Franklin Alleyme Payne
Venezolana
Venezolana
25-IV-1957
Ferrol
Hugo Villamide Abelenda
Uruguaya
Española
28-V-1957
C.D. Español
Evaristo Macedo Filho
Brasileña
Brasileña
1-VI-1957
Barcelona
Sergio Cummsille
Chilena
Chilena
7-VI-1957
–
Carlos Alberto Sáez Gómez
Argentina
Española
25-VI-1957
R. Vallecano
Peter Ilku Kampfl
Húngara
Española
1-VII-1957
At. Madrid
Manuel Sánchez Martínez
Argentina
Española
16-VIII-1957
R. Oviedo
José Vigo Remuñana
Argentina
Española
16-VIII-1957
R.C. Celta
Hermes Celestino González Flores
Paraguaya
Española
1-IX-1957
Barcelona
Juan Ramos Machado
Brasileña
Española
10-IX-1957
Valencia
Rogelio Antonio Domínguez López
Argentina
Española
14-IX-1957
R. Madrid
Walter Marciano de Quirós
Brasileña
Española
14-IX-1957
Valencia
Juan Alberto Minteguía Esnaola
Argentina
Española
14-IX-1957
C.F. Gandía
Roberto López Trabado
Argentina
Española
18-IX-1957
U.D. Levante
Lazsló Tauber
Húngaro
Húngaro
18-IX-1957
C.D. Terrassa
José Carlos Silveira Braga
Brasileña
Española
19-IX-1957
R.C. Celta
José Emilio Santamaría Iglesias
Uruguaya
Española
20-IX-1957
R. Madrid
José M.ª Pellejero Blanc
Argentina
Española
28-IX-1957
Granada
Ricardo Pérez Muro
Argentina
Española
20-X-1957
Granada
Jozsef Csoka Szira
Húngara
Española
21-X-1957
R. Huelva
Eduardo Miguel Massey Abdala
Argentina
Española
12-XI-1957
R. Oviedo
Antonio M.ª Castiglia
Argentina
Argentina
5-XII-1957
–
Jozsef Csabay Kmecz
Húngara
Húngara
6-XII-1957
R. Huelva
Adalberto Omar Rodríguez López
Argentina
Española
12-XII-1957
R. Jaén
Horacio Amador García Vieyra
Argentina
Española
12-XII-1957
R. Jaén
Carlos Agustín Álvarez Fernández
Argentina
Española
21-XII-1957
R. Huelva
Villány Tibor
Húngara
Húngara
26-XII-1957
C.D. Tarrasa
Roberto José Puissegur Fabián
Argentina
Española
30-XII-1957
Cádiz C. F.
Roberto Andrés Barrio Mamone
Argentina
Española
31-XII-1957
Cádiz C. F.
Jorge L. Larraz Camardeli
Argentina
Española
10-I-1958
Las Palmas
Ferene Locsey Nagy
Húngara
Húngara
16-II-1958
–
Friedrich Hollaus Sorg
Austriaca
Austriaca
7-II-1958
At. Madrid
José Carlos Diéguez Bravo
Argentina
Española
26-II-1958
Sevilla
Amadeo Colangelo Zileño Titiro
Argentina
Argentina
7-III-1958
R. Huelva
Sebastiao Correa Lima
Brasileña
Brasileña
14-III-1958
At. Ceuta
Istvan Kis Szolnok
Húngara
Española
24-III-1958
C.D. Español
Fernando M. Mendonça Paulino
Portuguesa
Portuguesa
26-IV-1958
C.D. Coruña
Jorge Alberto Mendonça Paulino
Portuguesa
Portuguesa
26-IV-1958
C.D. Coruña
José Manuel Martínez Alonso
Argentina
Española
3-V-1958
R. Huelva
Juan Marcelo Grillo Daglio
Argentina
Argentina
17-IV-1958
Santander
Manuel Andrés Puche Lombea
Argentina
Española
2-V-1958
Las Palmas
Enrique Cobo Ruiz
Argentina
Española
3-V-1958
R. Vallecano
René Kunding
Suiza
Suiza
2-VI-1958
–
Emiliano Outerelo Rodríguez
Uruguaya
Española
19-VI-1958
U.D. Figueras
János Kuszmann Erwin
Húngara
Española
10-VII-1958
R. Betis
Jorge Lino Romero Santacruz
Paraguaya
Paraguaya
21-VII-1958
R. Oviedo
Florencio Amarilla Lacasa
Paraguaya
Española
21-VII-1958
R. Oviedo
Guyla Szabo Farago
Húngara
Húngara
23-VII-1958
Plus Ultra
Sándor Kocsis Péter
Húngara
Española
7-VIII-1958
Barcelona
Emidio da Silva Graça
Portuguesa
Portuguesa
12-VIII-1958
Sevilla
Ferenc Puskas Biro
Húngara
Española
18-VIII-1958
R. Madrid
Héctor Homar Ramos Delgado
Húngara
Española
21-VIII-1958
R. Madrid
Edivaldo Izidio Neto “Vavá”
Brasileña
Brasileña
29-VIII-1958
At. Madrid
Carlos A. da C. da Costa Gomes
Portuguesa
Portuguesa
8-IX-1958
Granada
Antonio Jorge Porcel Sartorio
Argentina
Argentina
11-IX-1958
R. Avilés
Alberto José Oliva Demeo
Argentina
Española
12-IX-1958
C.D. Mallorca
Istvan Stncsik Renner
Húngara
Española
13-IX-1958
R. Valladolid
Otto Hofbauer
Austriaca
Austriaca
17-IX-1958
E. Avilés
José del Rosario Parodi Rojas
Paraguaya
Paraguaya
18-IX-1958
Las Palmas
Felipe Mesones Temperán
Argentina
Española
19-IX-1958
R. Murcia
José Enrique Gutiérrez Cardona
Hondureña
Española
19-IX-1958
Elche C. F.
Tibor Szalay Csikos
Húngara
Española
21-IX-1958
Sevilla
Alberto Loret de Mola
Peruana
Peruana
22-IX-1958
Las Palmas
Wilson Faria Moreira
Brasileña
Brasileña
25-IX-1958
R. Betis
Doroteo Cívico Zoccola
Argentina
Española
29-IX-1958
C.D. Coruña
Rubén Emir García Martín
Argentina
Argentina
7-X-1958
Extremadura
Abderrazak Ben Mohamed
Marroquí
Marroquí
9-X-1958
R. Murcia
Emilson Pessaha
Brasileña
Brasileña
10-X-1958
R. Betis
Jorge de Sousa Mattos
Brasileña
Brasileña
10-X-1958
R.C. Celta
János Beke Radenkowics
Húngara
Española
10-X-1958
R. Valladolid
Decio Quaresma Recamán
Brasileña
Española
20-X-1958
C.D. Español
Zoltan Czibo Suhai
Húngara
Española
21-X-1958
Barcelona
Joel Antonio Martins
Brasileña
Brasileña
23-X-1958
Valencia
Oscar Justo Barragán Ojeda
Argentina
Argentina
30-X-1958
San Fernando
Enrique Omar Álvarez García
Argentina
Argentina
30-X-1958
San Fernando
Fernando Norberto Salgado
Argentina
Española
13-XI-1958
Las Palmas
Ignacio Achúcarro Ayala
Paraguaya
Española
21-XI-1958
Sevilla
Carlos Humberto Suazo Lagos
Hondureña
Hondureña
16-XII-1958
Elche C.F.
José Vicente Grecco Robles
Argentina
Española
16-XII-1958
C.D. Málaga
José M.ª Sánchez Lage
Argentina
Española
7-I-1959
R. Oviedo
Oscar Antonio Aguilera Valdés
Paraguaya
Española
16-I-1959
Sevilla
Francisco Diego Bayo Amodio
Argentina
Española
23-I-1959
R.C. Celta
Raúl Justo Gómez Retuerto
Argentina
Española
30-I-1959
R.C. Celta
Alfredo Hugo Rojas Delinge
Argentina
Argentina
9-II-1959
R.C. Celta
Juan Bautista Agüero Sánchez
Paraguaya
Española
13-II-1959
Sevilla
Edgardo Madinabeytia Bussi
Argentina
Española
13-II-1959
At. Madrid
Ramón Sergio Carranza Semprini
Argentina
Española
28-II-1959
Granada
Adrualdo Barbosa da Silva “Duca”
Brasileña
Española
10-III-1959
R. Zaragoza
Delio Gamboa Rentería
Colombiana
Colombiana
20-III-1959
C.D. Málaga
Francisco de Assis Dutra
Brasileña
Brasileña
20-III-1959
C.D. Eldense
Evaristo Sande López
Argentina
Española
24-III-1959
R. Oviedo
Antenor Ferreira de Carvalho
Brasileña
Brasileña
4-IV-1959
R. Murcia
Héctor Núñez Bello
Uruguaya
Española
30-IV-1959
Valencia
Raúl Aveiro Lamas
Paraguaya
Española
11-V-1959
Valencia
Jorge Bernardo Griffa Monferoni
Argentina
Española
14-V-1959
At. Madrid
Carlos Vidal Sanabria Mongelos
Paraguaya
Española
13-VI-1959
Valencia
László Kaszás Kaszner
Húngara
Española
23-VI-1959
R. Madrid
Fausto Laguardia Recalde
Paraguaya
Española
1-VIII-1959
Elche C. F.
Álvaro José Rodrigues Valente
Brasileña
Española
5-VIII-1959
At. Madrid
Héctor Ricardo Aramendi Rueda
Argentina
Española
14-VIII-1959
R. Valladolid
Juan Miguel Solé Peñalosa
Argentina
Española
14-VIII-1959
R. Valladolid
Juan José Bagneras
Argentina
Argentina
17-VIII-1959
Plus Ultra
Aluisio Francisco da Luz “Indio”
Brasileña
Brasileña
18-VIII-1959
C.D. Español
Waldyr Pereira “Didí”
Brasileña
Brasileña
2-IX-1959
R. Madrid
Darcy Silveira dos Satos “Canario”
Brasileña
Brasileña
4-IX-1959
R. Madrid
Carlos Domingo Medrano Lazcano
Argentina
Española
4-IX-1959
Barcelona
Ramiro Rodrigues Valente
Brasileña
Española
8-IX-1959
At. Madrid
Lucio Pedro Mansilla Chichoni
Argentina
Española
9-IX-1959
Gijón
Eduardo Bibiano Endériz Artajona
Uruguaya
Española
9-IX-1959
R. Valladolid
Julio César Benítez Amoedo
Uruguaya
Española
9-IX-1959
R. Valladolid
Roberto Roche Benedetto
Argentina
Española
9-IX-1959
Elche C.F.
Cayetano Re Rodríguez
Paraguaya
Española
9-IX-1959
Elche C.F.
Juan Carlos Forneris Ocampo
Argentina
Española
10-IX-1959
Granada
Ángel Antonio Berni Gómez
Argentina
Española
11-IX-1959
R. Betis
Mario Julio Bardanca Souto
Uruguaya
Española
11-IX-1959
R. Zaragoza
Glubis Ochipinti Statunato
Paraguaya
Paraguaya
20-IX-1959
C.D. Tarrasa
Rainer Dohsc Herchenroeder
Alemana
Alemana
20-IX-1959
C.D. Universitario
Gunter Egon Ebert Paul
Alemania
Alemania
20-IX-1960
C.D. Condal
Enrique Solé Branchadell
Española
Española
4-XI-1959
C.D. Español
Casimiro Marín Sánchez
Brasileña
Española
21-XI-1959
C.F. Gandía
Alberto César Nelly Scarzo
Argentina
Española
30-XI-1959
Las Palmas
José Luis Iglesias Lago
Española
Española
30-VI-1960
Pontevedra
Agne Simonsson
Sueca
Sueca
29-VIII-1960
R. Madrid
Carlos César Correa Rodríguez
Paraguaya
Española
5-IX-1960
Tenerife
José Ferreira Raimundo
Portuguesa
Portuguesa
5-IX-1960
C.D. Coruña
Nicola Antonio Gravina
Brasileña
Brasileña
5-IX-1960
U.D. Levante
Juan Ángel Romero Isasi
Paraguaya
Española
7-IX-1960
Elche C.F.
Mirto Lenin Davoine Genta
Uruguaya
Uruguaya
7-IX-1960
C.D. Mallorca
Leongino Unzain Taboada
Paraguaya
Paraguaya
9-IX-1960
R. Vallecano
Mohamed Selam Riahi
Marroquí
Marroquí
10-XI-1960
Córdoba
Vicente García Bazo
Venezolana
Venezolana
17-XI-1960
G. Tarragona
Clodoveo Guerrero Guerrero
Peruana
Peruana
24-XI-1960
C.D. Salmantino
Serafín Celma Dally
Española
Española
24-XI-1960
C. Tarragona
José Pellicer Giménez
Española
Española
15-XII-1960
S.D. Triasu
José Luis Flavia Pons
Española
Argentina
12-VII-1961
U.D. Mataronesa
Leoncio Rodríguez Rodríguez
Portorriqueña
Portorriqueña
12-VII-1961
A.D. Piloñesa
Antonio García Pastor
Mexicana
Mexicana
12-VII-1961
Tradecol C.F.
Kyrill Pawlowsky Glahn
Española
Alemana
12-VII-1961
C.F. Catalonia
Bertil Torbjorn Jonsson
Sueca
Sueca
12-VII-1961
R. Betis
Silvio Parodi Ramos
Paraguaya
Española
12-VII-1961
Santander
Fernando J. Rodguez. Bethencourt
Uruguaya
Uruguaya
24-VII-1961
Tenerife
Alejandro Fretes Ramírez
Paraguaya
Española
28-VII-1961
Santander
Waldo Machado da Silva
Brasileña
Brasileña
22-VIII-1961
Valencia
Helmut Senekowitsch
Austriaca
Austriaca
30-VIII-1961
R. Betis
Edmur Pinto Ribeiro
Brasileña
Brasileña
1-IX-1961
R.C. Celta
Jandyr de Jesús Martins
Brasileña
Brasileña
1-IX-1961
C.D. Mallorca
Ramón Emilio León Izaguirre
Argentina
Española
8-IX-1961
R. Oviedo
Máximo Mosquera Zegarra
Peruana
Española
13-IX-1961
At. Baleares
Juan Roberto Seminario Rodguez.
Peruana
Española
19-IX-1961
R. Zaragoza
Leif Eigil Poulsen Frederiksen
Danesa
Danesa
9-I-1961
C.D. Sabadell
Máximo Schreiber Christ.
Española
Alemana
9-I-1962
S.D. Flix
Fco. Amancio dos Santos “Chicao”
Brasileña
Brasileña
2-II-1962
Valencia
José Rodríguez Suárez
Uruguaya
Uruguaya
14-II-1962
R. Valladolid
René Nielsen Frimand
Danesa
Danesa
23-II-1962
C.D. San Felipe
Luis Alberto Cubilla Almeida
Uruguaya
Española
13-VI-1962
Barcelona
Alberto Daniel Bergara de Medina
Uruguaya
Uruguaya
26-VII-1962
C.D. Mallorca
Ignacio Miguel Bergara de Medina
Uruguaya
Uruguaya
26-VII-1962
C.D. Mallorca
Armando Eugenio Castilla Prieto
Uruguaya
Uruguaya
26-VII-1962
C.D. Constancia
Joao Jorge
Brasileña
Brasileña
1-VIII-1962
R. Oviedo
Mario Rolando Pini Stagi
Uruguaya
Uruguaya
23-VIII-1962
R. Valladolid
Álcides Vicente Silveira Montero
Uruguaya
Española
1-IX-1962
Barcelona
Adolfo Godoy Becca
Paraguaya
Española
1-IX-1962
Cartagena
Erling Vidstein Lart
Danesa
Danesa
1-IX-1962
At. Baleares
Guillermo Máximo Guerrero
Hondureña
Hondureña
1-IX-1962
C.D. Europa
J. Sigfrido Martínez Ramírez “Sigi”
Peruana
Peruana
1-IX-1962
R. Zaragoza
Jorge Arriola Müller
Alemana
Peruana
1-IX-1962
Cult. Guarnizo
Lucien Müller Schmidt
Francesa
Francesa
3-IX-1962
Barcelona
Newton José Lopes Livinho
Brasileña
Brasileña
4-IX-1962
R. Oviedo
Juan Carlos Lezcano López
Paraguaya
Española
4-IX-1962
Elche C. F.
Oscar Montalvo Finetti
Peruana
Peruana
13-IX-1962
C.D. Coruña
Domingo Arcángel López
Argentina
Española
14-IX-1962
C.D. Orense
Mohamed Ben Bouchaib “Jdidi”
Marroquí
Marroquí
15-IX-1962
Granada
René Fernández Herrero
Francesa
Francesa
17-IX-1962
R. Sociedad
José Luis Fuentes del Pino
Española
Española
18-IX-1961
C.D. Kimber
Luis Carlos Albini Morales
Argentina
Argentina
18-IX-1961
Plus Ultra
Rafael Ignacio Naranjo Silva
Venezolana
Venezolana
15-XII-1961
Europa Delicias
José Joaquín Amieva Gutiérrez
Mexicana
Mexicana
15-XII-1961
C. Inmaculada
Sebastián Company Murgas
Panameña
Panameña
15-XII-1961
S.D. San Felipe
Juan Manuel del Río Gómez
Mexicana
Mexicana
15-XII-1961
Cult. Guarnizo
Carlos Gabriel Granda Cabrera
Guatemalteca
Guatemalteca
15-XII-1961
Pumarín
Alfredo Juan Cabrero Aguinaco
Peruana
Peruana
15-XII-1961
C.D. Ballesteros
Juan José Calle Rodríguez
Chilena
Chilena
15-XII-1961
C.D. Loyola
Carlos Martínez Moya
Costarricense
Costarricense
11-VIII-1962
Burjasot
Mario Colombo Soler
Española
Italiana
11-VIII-1962
C.D. Jávea
Fernand A. Goyvaerts Deyrdey
Belga
Belga
11-IX-1962
Barcelona
Liert Rosa da Silva
Brasileña
Brasileña
19-IX-1962
R. Betis
Bernhard Trost
Alemana
Alemana
2-X-1962
–
Karl Martin Outzen
Danesa
Danesa
29-XI-1962
–
Ramón Gutiérrez Barquín
Mexicana
Mexicana
29-XI-1962
R. Cantabria
José Migdonio Canseco Tavara
Peruana
Peruana
29-XI-1962
Inter C.F.
Mario Trueba Ruiz
Cubana
Cubana
29-XI-1962
Estrella Tetuán
Félix Cue Fernández
Cubana
Cubana
29-XI-1962
Toluca juv.
Ángel Gutiérrez Villanueva
Mexicana
Mexicana
29-XI-1962
C.D. Pamplona
José Luis Caso Peláez
Mexicana
Mexicana
18-XI-1962
Inmaculada Gij.
Carmelo Roda García
Marroquí
Española
27-XII-1962
Xixona C.F.
Pablo Riera Juliá
Argentina
Argentina
27-XII-1962
C.D. Universitario
Wanderley Machado da Silva
Brasileña
Brasileña
11-I-1963
U.D. Levante
Pedro Antonio Cabral Filartiga
Paraguaya
Española
3-VIII-1963
Sevilla
Hannoun Moussa
Marroquí
Marroquí
6-IX-1963
At. Ceuta
Enrique Mario Vega Baca
Peruana
Española
10-IX-1963
At. Madrid
César Cabrera Santacruz
Paraguaya
Española
11-IX-1963
Córdoba
Fulgencio Santander Acosta
Uruguaya
Española
11-IX-1963
Hércules
Alfredo Sosa Reyes
Uruguaya
Uruguaya
14-IX-1963
Pontevedra
Olegario Lisboa
Argentina
Argentina
19-IX-1963
C.D. Español
Mario Eduardo Leardi Campagnoli
Argentina
Argentina
20-IX-1963
C.D. Eldense
Carlos D. Marín Segura “Cayaca”
Costarricense
Costarricense
23-IX-1963
R. Murcia
Juan Alberto Garita Carballo
Costarricense
Costarricense
23-IX-1963
R. Murcia
Almir Borges de Freitas
Brasileña
Brasileña
27-IX-1963
U.D. Levante
Antonio Ribeiro Alias
Española
Argentina
13-XII-1963
C.D. Hermosilla
Ángel Castillo Marín
Española
Española
13-XII-1963
B. Conquense
Juan Parra Boronat
Francesa
Francesa
13-XII-1963
C.D. Altea
Omar Raúl Rodríguez Dezorzi
Argentina
Española
26-XII-1963
Europa Delicias
Jorge Manuel Pérez Yannelli
Cubana
Cubana
26-XII-1963
–
Francisco Manuel Suárez Herrera
Chilena
Chilena
26-XII-1963
–
Ferdinand Kosters “Elzez”
Alemana
Alemana
28-II-1964
Dpvo. A. E. G.
A lo largo de 7 temporadas imperando la posibilidad de contratar extranjeros, llegaron a nuestro país 116 futbolistas para ocupar esas plazas, y otros 102 como oriundos, lógicamente con vitola de españoles. Al menos según el particularísimo método de cómputo llevado a cabo en la R.F.E.F., consistente en contemplar como extranjeros a varones nacidos en nuestro país, o incluir en el registro de foráneos a españoles por los cuatro costados, si llegaban transferidos desde cualquier Federación extranjera. Se incluyen, obviamente, aquellos a quienes tan sólo se diligenciara ficha amateur, unos porque arribaron en edad juvenil, otros por incorporarse a categorías donde los extranjeros tenían vetado el acceso, y en no pocas ocasiones porque llevaban tiempo residiendo en España y ni siquiera los avalaba el reglamentario transfer internacional. En cualquier caso, demasiados “oriundos” considerando la pequeñez de ese mercado, y la existencia de alternativas menos azarosas en el intento de reforzarse.
La sensación de impunidad que semejante cifra sugiere, carece de discusión. Arturo Bogossian prácticamente desmanteló la selección nacional paraguaya mundialista en Suecia, y a 8 de quienes la compusieron acabaría trayéndolos a España. Entre ellos la línea delantera al completo, compuesta por Agüero, Silvio Parodi, Cayetano Re, Jorge Lino Romero y Florencio Amarilla. Su argumentario carecía de discusión. “¿Tú quienes sacarle plata al fútbol? Pues acá no lo vas a hacer. En Europa, en cambio, no sabrías cómo gastarla, de tanta como tendrías. Sólo debes confiar en mí”. Un discurso bien estudiado, en su español cachazudo, de prolongados silencios y complicada digestión. Contaba con el hecho de que en Paraguay los futbolistas eran amateurs compensados, mediante una limitación económica que a este lado del océano sería vista como insultante incluso en 2ª División. Un repaso rápido a todos los que ayudase a cruzar el charco sería interminable: Juan Ángel Romero, Melanio Olmedo, Eulogio Martínez, Fausto Laguardia, Lezcano, Jorge Bernardo Griffa, Irala, Alejandro Fretes, Juan Gualberto Casco, Pedro Fernández, Roberto Martínez Saturnino Arrúa… Y en la mayoría de los casos, ¡oh maravilla!, colando como oriundos.
Con todo, varios nombres reflejados en la tabla requieren algún análisis. No llegaron a inscribirse finalmente, el colombiano Delio Gamboa, los paraguayos Glubis Ochipinti o José Ferreira Raimundo, el brasileño Nicola Antonio Gravina, el sueco Bertil Trobjorn, el danés Erling Vidstein y el hondureño Guillermo Guerrero, en unos casos porque el comité de selección acabara rechazándolos, y en otros porque o bien el club contratante o el propio jugador, diesen marcha atrás. José Luis Iglesias Lago era natural de Vigo, aunque los funcionarios federativos lo considerasen venezolano tan sólo porque llegara desde aquel país. Otro hipotético venezolano, como Enrique Solé Branchadell, había nacido en Sant Boi de Llobregat. El alemán Máximo Schreiber Christ era español de nacimiento. Y ahí no acababan las curiosidades.
Adolfo Godoy Becca fue duplicado, el 1-IX-1962 y el 16-X-1963. Además, en su caso se dieron más anomalías. La clave de control N.º 322 lo contemplaba no sólo como natural de Paraguay, concretamente alumbrado en la población de Luque, sino como paraguayo de nacionalidad. Hallándose el Cartagena en 3ª División, la interrogante resulta obvia. Si no era oriundo, y como tal presumía de nacionalidad española, ¿cómo se le permitió competir en una categoría donde los extranjeros no podían hacerlo? A menos, claro, que se le hubiera facilitado una ficha amateur, cosa que tampoco ocurrió. Desde la ciudad departamental pasaría a competir en campeonatos germanos de tercer rango, pues consta la autorización del transfer internacional. Al aguerrido atacante Pedro Antonio Cabral, contratado por el Sevilla C. F., nuestro ente federativo lo inscribió como oriundo uruguayo. Era de Paraguay, aunque su transfer llegara desde la Federación charrúa. Algo más de cuidado, o prurito profesional, hubiese ahorrado futuros bochornos al órgano federativo.
Ramiro Rodrigues Valente, en un cromo de la editorial FHER correspondiente a la temporada 1962-63.
Los hermanos Ramiro y Álvaro Rodrigues Valente, naturales de Sao Paulo, habían competido en Brasil con los apellidos citados, antes de que el At. Madrid los españolizara federativamente, sustituyendo la “s” final del primero por una “z”. Ingresaron como españoles, claro, anotados como Rodríguez en el registro de Alberto Bosch, antes de que ese término “oriundo” cobrara popularidad. Y al no haberse llevado nunca a cabo un análisis retrospectivo sobre los papeles que tan fácilmente colaran durante el tránsito de los años 50 a los 60, en el pasado siglo, la duda, al menos, se antoja legítima. Ramiro fue un gran centrocampista, eficaz ante el marco adversario, a quien pudo verse por nuestros estadios en plena madurez, puesto que contaba 26 años al debutar. Sus seis temporadas bajo pabellón “colchonero” y los 4 títulos conquistados, dejaron entre la afición un grato recuerdo. Álvaro, su hermano mayor, dio una impresión muy distinta. Bastante romo, para ser hombre de área, aunque llevase un título bajo el brazo cuando el 11 de octubre de 1961 fuera devuelto a Brasil, tan sólo saltó al campo 11 tardes en nuestra Liga, distribuidas en algo más de un campeonato. Tres dianas eran escaso bagaje para un equipo con aspiraciones, como aquel atlético, cuyos técnicos prefirieron aprovechar su sitio en beneficio del angoleño Jorge Mendonça.
Otro sospechoso, entre muchos, fue Juancho Forneris. La fecha natal que aportase al diligenciar su primera ficha española, ya levantó alguna suspicacia. Parecía mayor. Y este rasgo iría haciéndose más patente a medida que iban cayendo las temporadas. Su esquela, cuando abandonase este mundo a los 61 años, el 7 de octubre de 1993, dio la razón a quienes viéndole de corto hicieran cábalas. Por cierto, a tenor de la documentación que le extendiese la Federación Argentina para disputar 2 partidos con el Quilmes, en 1951, su apellido era Forneri, sin la “s” de sus papeles para colar como oriundo. Una letra puede decir mucho. Máxime, si va acompañada de dudas o “equivocaciones” con respecto al nacimiento real. Se requiere bastante fe para no recelar ante este tipo de incongruencias, en apariencias menores.
Juancho Forneri, alineado en España como Forneris. Su edad federativa poco tenía que ver con la realidad, circunstancia que tiempo después justificara recelos acerca de otros aspectos biográficos, a saber si también inventados.
Por cuanto respecta al rendimiento general, hubo de todo, si bien con excesivos fiascos, tratándose de teóricos refuerzos. El brasileño Edmur Pinto Ribeiro, llegado al Real Club Celta con 32 años, únicamente disputó 14 partidos, cantando un par de dianas. Fernando Rodríguez Bethencourt estuvo muy por debajo en sus registros, cuando en Tenerife creyeron haberse hecho con un jugador cuajado de 27 años. En total, 4 partidos. Jandyr de Jesús Martins, brasileño de Carangola, después de anotar un gol para el R. C. D. Mallorca en los 3 partidos que jugara, fue a Suiza decidido a continuar engañando. También contaba 27 años. El “oriundo” argentino Ramón Emilio León Izaguirre, rubricó a sus 22 años 9 partidos con el Real Oviedo, celebrando un gol. La siguiente temporada, cedido al Unión Popular de Langreo, doblaría las cifras con 20 partidos de 2ª División y 2 goles. Aunque el francés René Fernández Herrero fuese a los 28 años jugador bastante más que hecho, se despidió de la Real Sociedad de San Sebastián con 5 partidos, militando los guipuzcoanos en 2ª División. Olegario Lisboa, perla argentina de mercadillo, también sería visto y no visto en el R. C. D. Español, puesto que toda su aportación se redujo a 2 partidos. El marroquí de raza negra Hannoun Moussa empeoró la marca, puesto que sus 5 partidos con el Atlético de Ceuta correspondían a la 2ª División. El uruguayo Fulgencio Santander, con nacionalidad paraguaya y española, ésta legada por sus presuntos ancestros, anotó 4 goles en los únicos 9 partidos que disputase durante 2 temporadas, antes de buscar cobijo en nuestra 3ª División. A sus 26 años había llegado procedente de la Liga ecuatoriana, lo que considerando el paupérrimo nivel de ese fútbol hace sesenta años, induce a pensar mediante qué argumentos engatusaran a la secretaría técnica del Hércules C. F.
Para qué seguir…
Pese a las decepciones, casi todas las juntas directivas hacían suyo ese tan español “¡que no se diga!”, ante el mostrador de la tómbola. El mercado nacional ya lo tenían peinado. ¿Por qué no iba a tocarles un mirlo blanco? Incluso entidades modestas adquirían papeletas para la rifa, soñando con un pelotazo capaz de cancelar sus deudas, vía futuro traspaso a cualquiera de los grandes. Otras menos modestas, incluso apuntalaban sus filiales con oriundos, como el Real Valladolid cuando fichara para el Europa Delicias, su equipo “B”, al argentino Omar Raúl Rodríguez Derozzi. Nunca lo alinearon oficialmente con el primer elenco, pero este chico, al menos, sí llegó a competir en categorías superiores luciendo las camisetas del Constancia de Inca, Condal de Barcelona y Real Betis Balompié.
Estaban por llegar los días de pesadumbre, con el portillo aduanero nuevamente cerrado a la importación, justo cuando clubes, mercachifles y espectadores, se habían acostumbrado al “pedid y se os dará”. Iban a llegar diez años de cerrojazo, o de trilerismo semi consentido. Diez años hasta que la mugre reventase todas las tapas de alcantarilla.
¡Qué poco duraba el efecto de un bienintencionado coscorrón!
(1).- Desde el entorno del F. C. Barcelona se adjudicó al ministro Castiella una “notoria devoción blanca”, cuando en realidad sus colores futbolísticos desde la cuna fueron el rojo y blanco del At. Bilbao. Y no sólo por su nacimiento en “el bocho”, donde cursó estudios con excepcional brillantez hasta que las becas obtenidas con esfuerzo lo llevasen a universidades europeas, sino por su amistad con significados “athleticzales”. Uno de ellos, Enrique Guzmán, presidió la entidad vizcaína durante casi todo el decenio de los 50, en el pasado siglo, y la muy influyente Sociedad Bilbaína en 1963 y 1964, al tiempo de ejercer como consejero en varias compañías vascas, entre ellas el Banco de Bilbao. Fernando M.ª Castiella también habría de detentar un cargo en la Junta de otra entidad financiera; el Banco Central. Pese a la amistad que los unía, ambos, mercantilmente, tuvieron que hacerse la competencia
La fundación del Colegio Regional de Árbitros de Valencia
La creación del Colegio Regional de Árbitros fue la culminación de un proceso largo y complejo, no falto de situaciones tirantes, en el que intervinieron todos los estamentos del fútbol valenciano. No obstante, es preciso señalar que hubo dos personas, en especial, quienes insistieron una y otra vez en la necesidad que había en separar la Federación Valenciana de Fútbol de los árbitros y sus designaciones para los partidos de competición. Estos dos protagonistas llevaban una trayectoria fundamental en el fútbol valenciano; ambos ya habían participado en los primeros momentos importantes, como era el caso de Francisco Sinisterra Montesinos en 1909 y la creación de la primitiva Federación Valenciana, o el de Octavio Augusto Milego Díaz, fundador del Valencia FC. Los dos dieron cuerpo al Colegio Regional de Árbitros el 24 de septiembre de 1921, como fecha en que se aprueba su creación, cerrando una fase primeriza de la historia y dando la lógica culminación de la evolución del fútbol valenciano. Por eso es aconsejable que pormenoricemos aquellos acontecimientos, tratando de ubicarnos en el contexto histórico en que se produjeron y entender la importancia que tuvo la constitución del Colegio Regional de Árbitros de Valencia.
Ramón Leonarte, Luis Colina y Augusto Milego.
El primer campeonato organizado por la Federación Regional Levantina de Clubs de Fútbol oficialmente, a instancias de la propia Real Federación Española de Fútbol, se disputó en la temporada 1920/21. Previamente, en 1920 ya hubo unas eliminatorias con esa intención, pero fueron numerosos los incidentes que impidieron su conclusión, tanto por la improvisación a la hora de organizar los partidos como por lo apretado del calendario, además de las limitaciones económicas de los participantes, que tenían serios problemas para cubrir los desplazamientos. Por ello, la Territorial Levantina se quedó sin representante en el Campeonato de España o Copa de SM El Rey de 1920. En cambio, como hemos señalado en la temporada 1920/21, salvando esas grandes dificultades de aquellos tiempos, la Real Sociedad de Levante de Murcia, al derrotar en la final al Cervantes FC de Castellón se proclamó campeón y tuvo la oportunidad de jugar la competición nacional por primera vez.
Aquella temporada de 1920/21 fue muy movida. Esta vez no fueron eliminatorias, sino que se organizaron distintos torneos en las zonas de Castellón, Valencia, Alicante y Murcia, para después enfrentar a los respectivos campeones y conocer finalmente al representante levantino. El de Valencia consistió en una liga entre los principales clubs de la ciudad.
Parecía ya consolidada la competición, siguiendo los modelos aplicados en otros territorios del fútbol español, al menos en la organización de los subgrupos. En cambio, el fútbol levantino estaba todavía en ciernes, y el sistema arbitral era el más antiguo conocido, el mismo que a principios de siglo. El árbitro era un jugador o directivo de los equipos implicados en el campeonato. De esta manera, si el Gimnástico FC se enfrentaba al Valencia FC, el árbitro era del Levante FC, o si el propio Levante FC jugaba contra el España FC, era un valencianista quien arbitraba.
A estas alturas de la evolución del fútbol este sistema empezaba a quedar claramente superado por las circunstancias. En efecto, era muy modernista pensar que la deportividad quedaba representada por la presencia de todos los estamentos de los clubes en el desarrollo de la competición. Lo que ocurría, por el contrario, era que por un lado la pasión que desbordaba cada partido, tanto entre los propios jugadores como en el público, y las limitaciones técnicas del árbitro, que no pasaba de ser un mero aficionado al fútbol, llevaron los partidos a enfrentamientos y altercados que fueron más de una vez muy lamentados por la prensa de la época. No podemos olvidar, para hacernos una idea del desconocimiento del reglamento, que en un partido de la importancia de una final de Copa de España, el 2 de mayo de 1920, entre el FC Barcelona y el Athletic Club de Bilbao, el colegiado nacional Beltrán de Lis, tras el lanzamiento de un penalti, al ver que los atacantes entraban en el área antes del lanzamiento señaló falta en contra del equipo lanzador e impidió que el máximo castigo se ejecutara reglamentariamente.
Entonces cada equipo, además, representaban una filosofía de entender el fútbol. En la ciudad de Valencia estaban el decano Gimnástico FC, fundado en 1909, y Levante FC con una gran tradición popular, representativos de barriadas, con fuerte espíritu de lucha. Frente a ellos apareció en 1919 el Valencia FC, siguiendo los moldes de los más importantes clubs de España de esos tiempos, que presentaba un concepto más próximo al fútbol espectáculo, patrocinado por una burguesía acomodada que extraía a sus jugadores del círculo estudiantil y universitario. La lucha por la hegemonía en el fútbol local fomentó verdaderas pasiones.
Según iba desarrollándose el campeonato las rivalidades también crecían y en los últimos partidos las suspicacias se disparaban en todos los sentidos. La presunta imparcialidad del árbitro era siempre cuestionada. Los equipos nunca salían satisfechos por el trato recibido en el terreno de juego, los jugadores se pasaban la mitad del partido protestando las decisiones de los jueces. El público en muchas ocasiones invadía el campo para revocar la aplicación del reglamento que ciertamente pocos habían leído o conocían. Hay que pensar que a un partido no solo asistían los simpatizantes de los equipos contendientes, sino que también iban los seguidores del club al que pertenecía el árbitro, con lo que eran encuentros a tres bandas, difícil de imaginar en la actualidad. Cuando se producía la invasión del terreno de juego, esta era multitudinaria y nadie estaba a salvo, posiblemente ni los representantes del orden público.
Las protestas fueron creciendo más y más. Cuando terminó el Campeonato Regional de 1921 en su fase de Valencia, proclamándose campeón el Gimnástico FC después de un terrible partido de desempate con el Valencia FC, se siguieron disputando diferentes torneos locales, que, por insignificantes que fuesen, para el ambiente futbolístico valenciano tenían la misma importancia que un Campeonato Mundial: máxima.
Entre abril y mayo de 1921 se organizó la Copa Perico Alzaga, con patrocinio de la propia Federación Territorial. Una competición que enfrentaban en eliminatorias directas a los ocho mejores equipos de Valencia y Castellón. Las primeras eliminatorias se desarrollaron dentro de unos cauces aceptables con ninguna incidencia reseñable, pero en semifinales, la eliminación del Levante FC por parte del Valencia FC no sentó nada bien a los blanquinegros.
La final ofrecía un gran atractivo futbolístico porque volvía a poner frente a frente al Gimnástico FC y al Valencia FC después del desempate por el título local. Dentro de la lógica estaba que fuera arbitrada por un levantinista, y Francisco Vives fue el encargado. Y aquel día se agotó la paciencia de los que velaban por el desarrollo del fútbol en nuestra región.
De entrada, los jugadores colaboraron poco con el árbitro, como era habitual, provocándose con insultos y situaciones poco deportivas. Seguidamente el propio Francisco Vives se fue complicando la actuación castigando con penaltis todo lo que veía en el área. De esta manera fue moviéndose el marcador: 1-0, Montes para el Valencia de penalti; 1-1, Peral para el Gimnástico de penalti. Montes falló un penalti poco después; pero más tarde fue Cubells, del Valencia, quien transformó su penalti -iban cuatro en la primera parte-. El Gimnástico logró el empate, no de penalti, pero sí introduciendo el balón, mejor dicho, al guardameta con el balón en la portería, aunque en las crónicas se criticaba al portero valencianista por retener en demasía la pelota y esperar a que le cargasen los delanteros contrarios. En la segunda parte se produjo el 3-2, el único gol de jugada, marcado por Aliaga para el Valencia, y seguidamente otro penalti, esta vez a favor del Gimnástico. Y llegó la esperada e incontenible invasión del campo, empujones, golpes y retirada del Valencia del terreno. Como los valencianistas se negaban a continuar el encuentro, el árbitro mandó lanzar el penalti sin portero, consiguiendo así el Gimnástico empatar. Seguidamente sacó de centro el propio Gimnástico y ante la ausencia de rival los azulgranas volvieron a marcar. Con 4-3 se dio por finalizado el partido.
Este escándalo fue superlativo por las constantes infracciones del reglamento por parte de todos los protagonistas. En una reunión extraordinaria de la Federación se decidió tratar de poner una solución a estos hechos para evitar que se reprodujesen. Y así se pudo ver que en el siguiente torneo, la Copa Ayuntamiento de Valencia, para evitar posibles partidismos, la final se disputaría a doble encuentro. Don Hipólito Tarín, del España FC, fue el encargado de arbitrar en las dos ocasiones, que tuvieron como protagonistas una vez más a Gimnástico y Valencia y, afortunadamente no se repitieron los desagradables acontecimientos de la Copa Perico Alzaga.
La otra medida fue invitar a la ciudad de Valencia al árbitro catalán del Colegio Nacional don Carlos Lemmel, que en julio de 1921 hizo una toma de contacto con el fútbol valenciano. Vino acompañando la delegación del Tarrasa FC, equipo que se enfrentó al Valencia FC en partidos amistosos. Carlos Lemmel presenció la final del Torneo de la Feria de Julio, de nuevo Valencia y Gimnástico, dirigida por Ramón Leonarte y quedó gratamente impresionado por el nivel de nuestros árbitros.
En septiembre de 1921 empezaron las reuniones propias para la organización de las competiciones regionales siguiendo las pautas de la Federación Nacional. La fecha más importante fue la del 24 de septiembre de 1921 en que se constituyó oficialmente la Federación Levantina de Clubs de Fútbol. A esa reunión asistieron representantes de Castellón, Valencia, Alicante, Murcia, Cartagena y Albacete. Quedó nombrado como primer presidente don Antonio Carañena Roig, presidente el España FC de Valencia, y acordaron fijar un calendario para las eliminatorias entre los campeones de las cuatro zonas tradicionales. Además fijaron la reducción del campeonato de Valencia a cuatro equipos y la creación del Colegio de Árbitros que sería el único responsable de las designaciones en los partidos de competición oficial.
Fue el propio Carlos Lemmel, con su cargo de federativo nacional, quien otorgó directamente la responsabilidad de la formación del Colegio a don Octavio Augusto Milego Díaz y a don Francisco Sinisterra Montesinos, prestigiosos hombres del fútbol valenciano prácticamente desde sus orígenes. Entre ambos formaron una comisión para redactar los estatutos y darle carácter legal al nuevo estamento.
El señor Milego tuvo la oportunidad de ser el primero en estrenar su título de colegiado el 2 de octubre de 1921 en el partido a beneficio de la Federación Levantina, en el que se daba por inaugurada oficialmente la temporada 1921/22, entre una selección formada por hombres de Valencia FC y el Levante FC, y otra integrada por jugadores procedentes del Gimnástico FC y España FC.
Los primeros partidos del campeonato de Valencia fueron arbitrados entre el señor Milego y el señor Sinisterra, hasta que el 9 de noviembre de 1921 se presentó oficialmente el Colegio Nacional de Árbitros, Región Levantina y el día 11 se levantó el acta de constitución en Registro Civil con el número 4002 de sociedades. Don Octavio Augusto Milego fue el primer presidente y junto a él, Francisco Sinisterra constituyeron el tribunal examinador de los futuros aspirantes a colegiados. El primer examen tuvo como fecha el 24 de noviembre y los primeros colegiados aprobados fueron don Ramón Leonarte, don Rafael Piquer, don Salvador Aliaga y don Bernardo Duties, con los que se constituyó la primera junta directiva. Posteriormente se fueron colegiando don Aurelio Faubell, don Luis Fernández, don José Martínez Vidal, don Francisco Sierra, don Francisco Vives y don Juan Bautista Mompó, que firmaba la sección de foot-ball en El Mercantil Valenciano bajo el seudónimo del Barón de Liria.
Con todo, todavía faltaba solucionar cuestiones importantísimas, como el grado de independencia que habría de gozar este recién nacido Colegio Nacional de Árbitros de la Región Levantina. Con solo pocos días de vida, el 27 de noviembre de 1921 se produjo el primer conflicto por no haber acuerdo entre los rectores de la Federación Levantina y el Colegio. De esta manera el partido de Campeonato Regional entre el España FC y el Levante FC hubo de suspenderse.
Finalmente se redujeron las diferencias entre los rectores del fútbol local y la Federación reconoció la plena independencia del Colegio y, así, el domingo siguiente don Rafael Piquer tuvo la gran responsabilidad de dirigir el Valencia FC – Gimnástico FC. Pese a su buena voluntad, no pudo impedir que su labor fuese víctima de la pasión en las gradas y tuvo que salir escoltado por la fuerza pública.
Aún hubo que resolver serios problemas federativos hasta consolidar la normalización del Colegio de Árbitros, porque una vez reconocida su independencia de la Federación Regional, en cambio, sus miembros colegiados directores seguían perteneciendo al Valencia FC. Recuérdese que el presidente del Colegio, Augusto Milego, fue el también el primer presidente y fundador del Valencia CF. Esta circunstancia fue denunciada directamente a la Real Federación Española de Fútbol después de los incidentes habidos en el partido Valencia FC-Levante FC, con retirada del equipo blanquinegro del terreno de juego, en señal de protesta por las decisiones arbitrales.
El fallo de la Nacional fue esclarecedor en todos los sentidos: apoyó totalmente al Colegio de Árbitros, reforzando sus estructuras y decisiones y quien se llevó el castigo fue el Valencia FC por no haber actuado como correspondía, es decir, desvinculándose de quienes debían dirigir los partidos en que el club estaba implicado. Por ello, el Valencia FC fue descalificado del Campeonato Regional en diciembre de 1921 y se le obligó a que los árbitros no formasen en su junta directiva.
La aceptación del fallo de la Nacional también clarificó el panorama de la competición. Una vez descalificado el Valencia FC, el Campeonato tuvo un desarrollo mucho más normalizado, con ausencia total de incidentes y no falto de sorpresas importantes, deportivamente hablando. Con ello se pudo percibir que la labor arbitral, una vez limpia de las suspicacias y apasionamiento de jugadores y público, era de un nivel muy aceptable, tal y como lo había calificado Carlos Lemmel en su estancia en Valencia.
Así, después de este largo proceso no falto de serios enfrentamientos, el 29 de enero de 1922, don Ramón Leonarte dirigió el encuentro decisivo para el Campeonato de Valencia entre el Gimnástico FC y el España FC. Vencieron los españistas por 3-2 y, contra todo pronóstico, se proclamaron campeones. El trabajo arbitral fue alabado, por sus correctas apreciaciones y seriedad a la hora de aplicar el reglamento. Esta vez los comentarios se centraron en el rendimiento de los jugadores, los verdaderos protagonistas de aquel encuentro.
Con el Colegio Nacional de Árbitros de la Región Levantina en pleno funcionamiento, la temporada 1922/23 vivió un campeonato mejor organizado y tuvo un desarrollo menos accidentado, ya que esta vez fueron los clubes quienes se encargaron de fomentar la polémica con alineaciones indebidas, retiradas a mitad de competición o no presentación en campo del contrario para boicotear la taquilla del rival.
Al finalizar esta temporada fue nombrado presidente del Colegio Nacional de Árbitros Región Levantina don Francisco Sinisterra Montesinos, con lo que se le reconocía la brillante labor hecha por el fútbol en general y el arbitraje en especial, ya que él fue el impulsor más antiguo de la creación de este Colegio. Bajo su mandato, el 12 de diciembre de 1924 se acordó la nueva denominación de Colegio de Árbitros de Fútbol de la Región Valenciana, después de que los representantes murcianos constituyesen su propia organización federativa por separado.
Mingorance, leyenda cordobesista
Córdoba 1962-1963.
En Granada, en cuyo equipo representativo se dio a conocer, falleció el pasado día 5 de enero José Mingorance Chimeno, conocido futbolísticamente por su primer apellido. Había nacido en Castro de Sanabría (Zamora), el 10 de abril de 1938, siendo -junto a Joseíto- uno de los dos únicos futbolistas zamoranos que han vestido hasta la fecha los colores de la Selección Absoluta. Defensa central alto y corpulento, duro y expeditivo, de los de antes, vamos, fue uno de los más destacados de la decada de 1960, brillando en las filas de un recién ascendido Córdoba CF, lo que le llevó a debutar con el combinado nacional ante Escocia en Madrid -aunque en una tarde muy desafortunada, tanto a nivel individual como colectivo-, lo cual no es óbice para que se le recuerde como uno de los mejores zagueros que se han visto en El Arcángel. Luego pasaría al Español, formando parte del equipo de Los Cinco Delfines, para volver al Cordoba, ascender con el cuadro andaluz a Primera División, y retirarse en las filas del modesto Calella catalán.
Estreno en primera con el Granada
Mingorance se asomó al fútbol de élite en un Granada que había sido sorprendente finalista en la Copa del Generalísimo de 1959, aunque esa tarde el intratable Barça de Helenio Herrera le paso por encima (4 a 1). Se había forjado en la Agrupación Deportiva Ferroviaria, la entrañable “Ferro”, un histórico del fútbol modesto madrileño fundado por trabajadores del ferrocarril, y que en la inmediata Posguerra había llegado a disputar incluso algunas temporadas en Segunda División. Antes de que el defensor zamorano vistiera sus colores, por sus filas había pasado uno de los grandes ases de los años 50 y 60, Joaquin Peiró. Entre 1957 y 1959 Mingorance va a formar parte del filial nazarí, el Recreativo de Granada, y ya iniciada la campaña 59-60 el técnico húngaro Janos Kalmar, a la sazón ocupante del banquillo rojiblanco, va a darle la alternativa, en el propio Los Carmenes y nada menos que frente todo un Barcelona, vigente campeón de Liga y Copa y reciente verdugo de los andaluces en la última final copera. Era el 8 de noviembre de 1959, novena jornada de Liga, y esa tarde el conjunto granadinista presentó la siguiente alineación: Piris; Mingorance -entonces actuaba como lateral derecho-, Méndez, Larrabeiti; Forneris, Pellejero; Martínez, Carranza, Mauri, Ramírez y Arsenio. Los azulgranas no pudieron marcar, y el resultado fue de empate a cero, de modo que el debutante no debió hacerlo mal del todo, máxime teniendo en cuenta lo que había delante…
Córdoba 1964-1965.
De la Alhambra a la Mezquita
Ese curso Mingorance intervendría en 11 partidos, 18 en el siguiente, y hasta un total de 29 en la temporada 61-62, con el cuadro nazarí de vuelta a Segunda. Pero al concluir esa campaña cambiará de aires, aunque no se iría muy lejos…El Córdoba acababa de ascender a Primera División, y para que su debut en la élite no fuera un visto y no visto su directiva se dispuso a reforzar la plantilla verdiblanca, y una de esas novedades fue el fichaje de Mingorance, que para entonces ocupaba ya el eje de la zaga. Su rendimiento en el conjunto cordobesista -titular indiscutible con 30 partidos en su haber y el club de la Ciudad de los Califas manteniendo la categoría- no va a pasar desapercibido para el nuevo seleccionador nacional, precisamente cordobés, el militar José Villalonga (1919-1973), que había dirigido con anterioridad a Real Madrid y Atlético de Madrid, conquistando con ambos clubes títulos domésticos y europeos (2 Ligas y 2 Copas de Europa con los merengues, y 2 Copas del Generalísimo y una Recopa con los colchoneros). El combinado español, tras su fracaso en el Mundial chileno del 62 -fracaso relativo, pues en la fase de grupos había perdido por la mínima ante quienes serían los dos finalistas del torneo, Brasil y Checoeslovaquia- se encontraba en un proceso de renovación generacional ante la Eurocopa de 1964, cuya fase final se disputaría en España.
La debacle del Corpus
Mingorance va a debutar con la Selección en un partido amistoso ante su homóloga de Escocia, que se disputaría en el estadio Santiago Bernabéu el jueves 13 de junio de 1963, festividad del Corpus Christi, uno de los tres jueves que “relucían más que el sol”. En aquellos momentos, en el Vaticano se estaba celebrando el Cónclave, pues la sede estaba vacante desde el 3 de junio, fecha del fallecimiento del Papa Juan XXIII, y Pablo VI no sería elegido por los cardenales hasta el día 21. El encuentro comenzó a las 6 y media de la tarde, y no había levantado demasiada expectación, pues en el coliseo madridista van a congregarse únicamente unas 40.000 personas, lo cual constituía poco más de la tercera parte de su aforo. Villalonga presentaría la siguiente alineación, cuajada de jóvenes valores: Vicente; Rivilla, Mingorance, Reija; Aguirre, Glaría; Amancio, Adelardo, Veloso, Guillot y Carlos Lapetra. Muchos jugadores por debajo de los 25 años, y con escasa o nula experiencia internacional.
España 2 – Escocia 6. (1963)
El choque va a comenzar, no obstante, de manera favorable, con Adelardo abriendo el marcador en el minuto 8, pero los escoceses no tardarán en imponer su ritmo y su juego, más físico y mejor trenzado, con la presencia de un Denis Law que tras su breve etapa italiana había recalado en el Manchester United y conquistaría al año siguiente el “Balón de Oro”, y en tan sólo cuatro minutos le marcaron tres goles a un Vicente que no estuvo muy afortunado, aunque su defensa le dejó literalmente vendido. Tampoco fue muy brillante el desempeño del propio Mingorance, y en el minuto 35, con 1 a 3 favorable a los británicos, el zamorano va a dejar su puesto a Zoco, aunque su posición la ocuparía Glaría, pasando el navarro al centro del campo. Inmediatamente llegará el cuarto gol escocés, descontado luego por Veloso, y con ese 2 a 4 se fueron ambos equipos al descanso, quedándose fuera en la reanudación Vicente -cuatro goles encajados de cuatro tiros-, a quien reemplazaría un Carmelo que tendría que sacar dos nuevos balones de su portería. 2 a 6 finalmente, en la que todavía sigue siendo la más severa derrota de la Selección Española en suelo patrio. En el vestuario, al concluir el encuentro y según informó “Marca”, Mingorance repartió vasos de limonada a sus contritos compañeros, y encogiéndose de hombros, balbuceante, se limitó a declarar que “había salido con toda la ilusión del mundo, pero parece ser que en la Selección es muy difícil jugar”. Añadió que sencillamente no habían salido las cosas cómo él quería, que era el único responsable de sus actos, y que no tenía nada más que decir.
Un magnífico quinto puesto
Pero en su equipo le va a ir mucho mejor que esa aciaga tarde. Afianzado como indiscutible en el centro de la zaga, contribuirá a la excelente clasificación del conjunto cordobesista en la temporada 64-65. En el banquillo se sentaba Ignacio Eizaguirre, el que fuera gran portero internacional, y los verdiblancos van a despachar una estupenda campaña, clasificándose en quinta posición, su mejor registro histórico, por delante de clubes como Barcelona, Athletic de Bilbao, Sevilla o Español, sumando 35 puntos y 5 positivos, con un balance de 16 victorias, 3 empates y 11 derrotas, habiendo marcado 36 goles y encajado solamente 34. Convirtieron su feudo de El Arcángel en un auténtico fortín, puesto que de allí tan solo se llevaron puntos, gracias a tres igualadas, Atlético de Madrid, Murcia y Unión Deportiva Las Palmas, saliendo derrotados todos los demás visitantes, muchos de ellos por un exiguo pero suficiente 1 a 0 (Valencia, Betis, Athletic de Bilbao, Sevilla, Real Madrid, Oviedo y Barça). Solamente Español y Zaragoza consiguieron mojar en El Arcángel. Y un sistema defensivo formado habitualmente por el jovencísimo cancerbero Miguel Reina y los zagueros Simonet, Navarro, López, Ricardo Costa y el propio Mingorance -que disputó los 30 partidos de Liga- tuvieron mucha culpa de ello, en un conjunto donde también destacaban futbolistas como Ramón Tejada, Luís Costa, Juanín o Miralles.
Fichaje por el Español
Por consiguiente no fue nada extraño que tras concluir tan brillante campaña Mingorance cambiase de aires. Su destino va a ser la Ciudad Condal, y más concretamente el R.C.D. Español. Con el joven y dinámico empresario del sector de la maquinaria textil Juan Vilá Reyes al frente como verdadero hombre fuerte de la entidad, aun sin ostentar todavía la presidencia, el club perico estaba empeñado en tratar de evitar los apuros que le habían llevado al descenso a Segunda en 1962 y, una vez reintegrado a la élite en 1963-64, a tener que defender su permanencia en la promoción. Tras salvar ese siempre incierto trance ante el entonces oficialmente denominado ”Real Gijón” (el Sporting de toda la vida), en Sarriá van a tirar la casa por la ventana contratando prácticamente a un equipo entero, siendo el fichaje más impactante el de un tal Alfredo Di Stefano, al que tanto Santiago Bernabéu como Miguel Muñoz ya consideraban demasiado viejo como para seguir pilotando la nave blanca en el terreno de juego. Carmelo, Osorio, Kuszmann, Juan Manuel, Bergara, Ramírez, Vall, Riahi, Kaszas o Rodilla fueron otros de los refuerzos para ese curso 64-65, que sin embargo tampoco será tranquilo clasificatoriamente hablando.
Español 1969-1970.
Comparado con eso, el 65-66 contemplará menos novedades, aunque tampoco el conjunto blanquiazul se verá libre de problemas, salvando la categoría por los pelos. Con Mingorance había llegado también su compañero de equipo Miralles, así como Amas, de la Real Sociedad, y José María, procedente del Oviedo. Y ya avanzada la campaña se incorporaría un marginado en Can Barça, Cayetano Re, y al finalizar esta, una de las grandes promesas de fútbol español, Marcial Pina, del Elche, pretendido nada menos que por Barça, Real Madrid e Inter de Milán. A golpe de talonario se estaba formando un gran equipo, que por fin va a deparar a sus aficionados una temporada para disfrutar.
Guardando las espaldas a los Cinco Delfines
1966-67 es el gran momento de los que un periodista barcelonés bautizaría como “Los Cinco Delfines” -Amas, Marcial, Re, Rodilla y José Maria-. Y cubriéndoles las espaldas, como central contundente debido a su privilegiado físico, estará Mingorance, flanqueado por un puñado de eficaces elementos (Osorio, Riera, Juan Manuel, Ramoní, Bergara…). Si en su primera campaña como españolista -que a la postre sería la mejor en lo individual, con 38 partidos jugados entre todas las competiciones, incluyendo la Copa de Ferias- se pasaron apuros, ahora el equipo logrará un magnífico tercer lugar, tras Real Madrid y Barça, igualando su mejor clasificación histórica. Y el zamorano va a reencontrarse con Kalmar, el técnico que le había hecho debutar a finales de la década anterior en las filas del Granada.
Sin embargo la temporada siguiente no podrán reeditar el mismo rendimiento, en un curso caracterizado por la irregularidad. Pero no saltan la alarmas, y Vilá Reyes, ya en el cargo de presidente, vuelve a realizar un fuerte desembolso contratando al internacional navarro del Atlético de Madrid Jesús Glaría y al centrocampista del Elche Lico, uno de los futbolistas más cotizados del panorama nacional. De ese modo el Español reúne una defensa en la que están los internacionales Osorio y Mingorance y el rocoso y contundente Riera, una medular millonaria, y una de las mejores delanteras de nuestro fútbol. Soñar con el título, por lo tanto, no parecía una quimera, en un club que no había ganado para sustos en los últimos tiempos.
Pero todo va a salir mal desde el primer momento. El arranque de la Liga 68-69 es desastroso, y el equipo se mete muy pronto en negativos -Kalmar es sustituido en el banquillo por el legendario Argilés-, y ya no abandonará los últimos lugares de la tabla, sorprendiendo a todos. Y para colmo problemas físicos dejarán en el dique seco a Mingorance durante buena parte de esa nefasta temporada, que se cierra con el segundo descenso españolista. En el verano del 69, para mayor inri, estalla el llamado “Caso MATESA”, la empresa del mandatario blanquiazul, que dimitirá de su cargo y poco después será incluso encarcelado. El club, atravesando por una grave situación económica, se verá incluso obligado a desprenderse de su gran estrella, el centrocampista Marcial Pina, que cruza la Diagonal, traspasado al Barça.
Retorno a El Arcángel y retirada
Los pericos van a recuperar la categoría al finalizar la campaña siguiente, en compañía de Sporting y Málaga, pero Mingorance ya se pierde la mayoría de partidos, y tras cinco años en Sarriá abandona la entidad, regresando al Córdoba. Allí vuelve a ser titular indiscutible, y acompañando a los Verdugo, López Prieto, Torres, Escalante, Rivera, Rojas, Diego, Crispi, Manolín Cuesta o Cruz Carrasposa, colabora en el ascenso del cuadro andaluz, pero ya no estará presente en su reingreso en la Primera División, sino que regresa a Cataluña. Enrolado en el Calella, de Tercera, apurará sus dos últimas temporadas como futbolista, retirándose del deporte activo en 1973, aunque con posterioridad seguirá en algún momento vinculado al fútbol en la faceta de entrenador, dirigiendo al Granada en la temporada 81-82, en Segunda B, aunque un solo partido. Un hijo suyo, José Miguel Mingorance Pérez, fue también futbolista, pero moviéndose preferentemente por el centro del campo, en equipos como Granada, Antequerano o Atlético Marbella, en la década de los años 80.
Córdoba 1970-1971.
Goles que no sirvieron para ganar el partido. Temporada 1931-32.
En el fútbol, el gol es la máxima expresión del juego, si bien no siempre representa el triunfo. Existen tantos que nacen con la promesa de la gloria, pero terminan siendo meros recuerdos en partidos que se escapan entre las manos. Esta entrega aborda ese fenómeno: los goles que, pese a su valor estético o emocional, no alcanzaron para cambiar el destino.
Anotar modifica el estado anímico de un equipo, altera los planes del rival y refedine la narrativa de un encuentro. Pero la historia demuestra que el fútbol no premia al que golpea primero, sino al que sabe sostener el resultado. Muchas veces, un gol tempranero se convierte en ilusión pasajera, diluido por errores defensivos, por la reacción del adversario o por la falta de contundencia en los momentos decisivos.
El gol tiene una carga emocional enorme. Cambia la percepción del juego, genera confianza y, a veces, exceso de ella. Hay equipos que, tras anotar, bajan la intensidad o se refugian en su ventaja mínima, entregando el control al rival. En este punto, el tanto deja de ser impulso y se convierte en trampa: el símbolo de un dominio que nunca fue completo. Algunos de los mejores goles de la historia quedaron asociados a derrotas. Disparos imposibles, jugadas colectivas perfectas o definiciones de alta precisión que, en el marcador final, no tuvieron incidencia. La memoria del aficionado conserva esas imágenes, pero también la sensación de que la justicia deportiva no siempre acompaña al talento.
Hay goles que nacen para cambiar una historia, pero solo logran retrasar lo inevitable. Son los que reavivan la esperanza, los que anuncian una remontada que nunca llega. En ellos conviven el heroísmo y la impotencia: el esfuerzo que se reconoce, pero que no alcanza. Son, en definitiva, el reflejo más humano del fútbol, donde la emoción y el fracaso se entrelazan en cuestión de minutos.
El gol, pese a su potencia simbólica, no siempre determina la victoria. En un deporte tan imprevisible, cada tanto tiene un valor relativo: depende del contexto, del momento y de lo que ocurre después. Los goles que no sirvieron para ganar son una lección de humildad competitiva. Enseñan que, en el fútbol, celebrar no siempre significa triunfar.
En la temporada anterior había descendido a Segunda División el Cub Deportivo Europa y ascendido el Valencia FC. por primera vez en su historia.
El desarrollo de las jornadas de goles inútiles fue el siguiente:
1ª jornada:
Deportivo Alavés, 1 (Ibarrarán, 1-1) – Racing de Santander, 2.
Arenas de Guecho, 2 – Donostia FC, 1 (Albéniz, 0-1). Albéniz adelantó a los donostiarras en el minuto sesenta; sin embargo, en seis minutos el equipo local le dio la vuelta al marcador con sendos goles de Ángel.
Unión de Irún, 1 (Elícegui, 1-1) – FC Barcelona, 3.
2ª jornada:
Valencia FC, 5 – Unión de Irún, 1 (Gamborena, 4-1).
Racing de Santander, 4 – CD Español, 1 (Edelmiro, 0-1). El delantero centro españolista anotó en el minuto dieciseis. En la segunda parte goleó el Racing.
Donostia FC, 1 (Ayestarán, 1-0) – Madrid FC, 2. El gol del local Ayestarán ilusionó a sus aficionados pero la reacción de los madrileños no se hizo esperar. Al final de la primera parte e inicio de la segunda anotaron los visitantes los goles de la victoria.
Athletic de Bilbao, 3 – Deportivo Alavés, 2 (Juanito, 3-1 y Lecue, 3-2). A punto estuvieron los vitorianos a empatar cuando Lecue anotó el segundo gol a falta de diez minutos, pero el marcador ya no se movió.
3ª jornada:
Arenas de Guecho, 3 – Racing de Santander, 1 (Cisco, 0-1). Gol inútil de Cisco a la media hora de encuentro. En la reanudación, los de Guecho anotaron sus goles.
Deportivo Alavés, 1 (Lecue, 1-2) – Donostia FC, 2. Lecue marcó en el minuto 89, insuficiente para poder lograr al menos el empate.
Unión de Irún, 1 (Elícegui, 1-4) – Athletic de Bilbao, 5.
4ª jornada:
Donostia FC, 7 – Valencia FC, 1 (Navarro, 2-1).
CD Español, 4 – Arenas de Guecho, 2 (Menchaca, 1-1 y Calero, 2-2).
5ª jornada:
FC Barcelona, 4 – Racing de Santander, 2 (Santi, 2-1 y Larrinaga, 4-2).
Deportivo Alavés, 4 – CD Español, 1 (Solé, 2-1).
6ª jornada:
Racing de Santander, 4 – Valencia FC, 1 (Torredeflot, 3-1).
Athletic de Bilbao, 5 – Donostia FC, 1 (Chivero, 2-1).
7ª jornada:
Donostia FC, 1 (Insausti, 1-3) – Racing de Santander, 5.
Madrid FC, 3 – Unión de Irún, 1 (Elícegui, 3-1 y 3-2). Dos goles del delantero centro visitante lograron concebir esperanzas de alcanzar al menos el empate. El 3-2 se marcó con veinte minutos de partido por delante, pero el marcador ya no reflejó más goles.
Arenas de Guecho, 4 – Deportivo Alavés, 2 (Lecue, 1-1 y Olano, 4-2).
8ª jornada:
Deportivo Alavés, 2 – Valencia FC, 1 (Costa, 0-1). Un gol de Sañudo faltando ocho minutos para finalizar el encuentro le dio la victoria a los alavesistas.
Athletic de Bilbao, 4 – Arenas de Guecho, 1 (Calero, 2-1).
Unión de Irún, 4 – CD Español, 1 (Solé, 0-1). El interior izquierda Pere Solé anotó nada más iniciarse el partido. En la segunda parte llegaron los cuatro goles locales.
9ª jornada:
Valencia FC, 3 – Arenas de Guecho, 2 (Yermo, 0-1 y Emilín, 0-2). Muy felices se las prometían cuando el extremo izquierdo Emilín anotó el segundo gol para su equipo a los veinticuatro minutos de juego. En la segunda parte, los goles valencianistas de Conde y dos de Capillas lograron que la victoria quedara en manos locales.
Athletic de Bilbao, 3 – Racing de Santander, 2 (Telete, 1-1 y Oscar, 2-2).
10ª jornada:
Valencia FC, 3 – CD Español, 1 (Prat, 2-1).
FC Barcelona, 3 – Unión de Irún, 2 (Urtizberea, 0-1 y Elícegui, 2-2).
11ª jornada:
Unión de Irún, 3 – Valencia FC, 2 (Navarro, 2-1 y Torredeflot, 2-2). El extremo derecho empató faltando media hora para la finalización del partido, pero el local Urtizberea anotó el gol del triunfo en el minuto 89.
CD Español, 6 – Racing de Santander, 1 (Ibarra, 0-1). El extremo santanderino marcó en el primer minuto de partido. Después llegó la goleada local.
Arenas de Guecho, 1 (Yermo, 1-2) – FC Barcelona, 3.
12ª jornada:
Madrid FC, 4 – Valencia FC, 1 (Conde, 2-1).
Donostia FC, 4 – Deportivo Alavés, 1 (Sañudo, 3-1).
Athletic de Bilbao, 2 – Real Unión, 1 (René Petit, 0-1). Petit adelantó a los guipuzcoanos al cuarto de hora de encuentro. Bata e Iraragorri le dieron la vuelta al partido en la segunda parte.
13ª jornada:
Arenas de Guecho, 3 – CD Español, 2 (Edelmiro, 0-1 y 0-2). De nada sirvieron los goles de Edelmiro. Lo de Guecho remontaron y aún les sobraron veinte minutos.
FC Barcelona, 1 (Samitier, 1-0) – Athletic de Bilbao, 3. El delantero local marcó a los 17 minutos; cinco minutos más tarde empataron los bilbaínos, después Nogués marcó en propia puerta y Gorostiza cerró el marcador a los 68 minutos.
14ª jornada:
Athletic de Bilbao, 7 – Valencia FC, 2 (Picolín, 3-1 y Capillas, 3-2).
Racing de Santander, 3 – FC Barcelona, 2 (Arnau, 2-1 y Ramón, 3-2).
15ª jornada:
Valencia FC, 6 – Racing de Santander, 4 (Telete, 1-1; Loredo, 5-2; Larrinaga, 5-3 y Cisco, 6-4).
CD Español, 1 (Edelmiro, 1-1) – Madrid FC, 2.
Donostia FC, 3 – Athletic de Bilbao, 2 (Bata, 1-1 y 3-2).
Deportivo Alavés, 1 (Sañudo, 1-1) – FC Barcelona, 3.
16ª jornada:
Racing de Santander, 2 – Donostia FC, 1 (Albéniz, 1-1).
FC Barcelona, 3 – Valencia FC, 2 (Prieto, 0-1 y Salvador, 0-2). A los siete minutos ya ganaban los valencianos por dos goles, remontando los azulgranas antes de finalizar la primera parte.
Deportivo Alavés, 3 – Arenas de Guecho, 1 (Fede, en propia puerta).
17ª jornada:
Arenas de Guecho, 2 – Athletic de Bilbao, 1 (Gorostiza, 0-1). Gorostiza adelantó a los bilbaínos a los sesenta y dos minutos; dos minutos después Saro empató y Francisco Iriondo dio la victoria a los locales mediada la segunda parte.
Valencia FC, 5 – Deportivo Alavés, 1 (Olano, 4-1).
CD Español, 3 – Unión de Irún, 1 (Echezarreta, 0-1). De nada sirvió que el Unión se adelantara en el marcador. Los goles de Solé, Prat y Redó le dieron la vuelta al partido en la segunda parte.
18ª jornada:
Arenas de Guecho, 4 – Valencia FC, 1 (Conde, 4-1).
Donostia FC, 5 – CD Español, 2 (Besolí, 1-1 y Redó, 1-2).
El “trofeo” de máximo goleador fue para el jugador del Unión de Irún, Elícegui, con 5 tantos, seguido por el españolista Edelmiro con 4.
La clasificación de goles inútiles quedó así:
Elícegui
Unión de Irún
5
Edelmiro
CD Español
4
Lecue
Deportivo Alavés
3
Calero
Arenas de Guecho
2
Yermo
Arenas de Guecho
2
Navarro
Valencia FC
2
Torredeflot
Valencia FC
2
Conde
Valencia FC
2
Olano
Deportivo Alavés
2
Sañudo
Deportivo Alavés
2
Bata
Athletic de Bilbao
2
Cisco
Racing de Santander
2
Larrinaga
Racing de Santander
2
Telete
Racing de Santander
2
Solé
CD Español
2
Albéniz
Donostia FC
2
Samitier
FC Barcelona
1
Arnau
FC Barcelona
1
Ramón
FC Barcelona
1
Menchaca
Arenas de Guecho
1
Emilín
Arenas de Guecho
1
Costa
Valencia FC
1
Picolín
Valencia FC
1
Capillas
Valencia FC
1
Prieto
Valencia FC
1
Salvador
Valencia FC
1
Ibarrrán
Deportivo Alavés
1
Juanito
Deportivo Alavés
1
Gorostiza
Athletic de Bilbao
1
Santi
Racing de Santander
1
Oscar
Racing de Santander
1
Ibarra
Racing de Santander
1
Loredo
Racing de Santander
1
Prat
CD Español
1
Besolí
CD Español
1
Chivero
Donostia FC
1
Insausti
Donostia FC
1
Gamborena
Unión de Irún
1
Urtizberea
Unión de Irún
1
René Petit
Unión de Irún
1
Echezarreta
Unión de Irún
1
Redó
CD Español
1
En el campeonato se marcaron un total de 351 goles, si bien 64 de ellos no sirvieron para ganar, es decir, un 18,23%.
No se han tenido en cuenta los goles marcados en propia puerta.
De esta manera vamos obteniendo el resumen histórico:
Temporada
Goles Liga
Goles que no sirvieron para ganar
%
1928-29
383
77
20,1
1929-30
420
75
17,85
1930-31
384
71
18,48
1931-32
351
64
18,23
El equipo que mejor rentabilizó sus goles fue el Madrid FC pues no marcó ningún gol “inútil”. De hecho, el equipo blanco fue el campeón de Liga con 28 puntos logrando diez victorias, ocho empates y ninguna derrota.
Por su parte, el Valencia FC, recién ascendido, de 18 jornadas, en ocho de ellas sus goles no sirvieron para obtener la victoria.
Equipo
Veces
Clasificación Liga
Valencia FC
8
7
Unión de Irún
7
10
Deportivo Alavés
7
9
CD Español
7
6
Donostia FC
5
8
Arenas de Guecho
5
5
Racing de Santander
5
4
FC Barcelona
2
3
Athletic de Bilbao
2
2
Madrid FC
0
1
Se detalla a continuación el cuadro resumen con la clasificación de las cuatro temporadas disputadas, con el número de encuentros donde los goles de los equipos no sirvieron para ganar el partido:
EQUIPO
1928-29
1929-30
1930-31
1931-32
TOTAL
Real Unión de Irún
9
5
7
7
28
Racing de Santander
8
5
4
5
22
Arenas de Guecho
5
6
5
5
21
Europa
5
6
7
–
18
RCD Español
3
2
5
7
17
Real Sociedad (*)
4
6
4
–
14
Real Madrid
3
6
3
0
12
Barcelona
3
5
2
2
12
Deportivo Alavés
–
–
5
7
12
Athletic de Madrid
4
7
–
–
11
Athletic de Bilbao
4
0
5
2
11
Valencia
–
–
–
8
8
Donostia (*)
–
–
–
5
5
(*) La Real Sociedad pasó a denominarse Donostia.
Resumen estadístico de todas las temporadas del FC Barcelona: 1956-1957