La influencia de los judíos en el origen de equipos de fútbol en Europa

Introducción

En una Europa en la que el fútbol era cada vez más popular, club judío o judenclub solía ser el termino con el que despectivamente se referían los clubes.  La historia del fútbol europeo, como tantos otros ámbitos de la sociedad y la cultura está indudablemente marcada por los acontecimientos que se sucedieron antes, durante y con carácter posterior a la II Guerra Mundial. Tanto, en los años previos al conflicto, como en el desarrollo del mismo, hemos de hacer alusión al concepto de “judenklub”, pues con esta denominación de tintes antisemitas fueron conocidas por sus detractores en la Alemania nazi y en otros puntos de Europa a las asociaciones de fútbol que nacieron con una incuestionable conexión al judaísmo.

La acuñación de este apelativo, encuentra su fundamento en que los primeros aficionados de estos clubes pertenecían a la burguesía judía anterior a la Primera Guerra Mundial. Son los casos del Bayer de Múnich, el Austria de Viena, el Hakoah de Viena, el Ajax de Ámsterdam, el Tottenham londinense, y el MTK de Budapest.

Gracias a este alineamiento con el régimen las autoridades deportivas del III Reich fueron tolerando los clubes tradicionales. Si bien, estos equipos para sobrevivir tuvieron que disolver sus categorías inferiores. Todos los equipos de fútbol de formación se integraron en las juventudes hitlerianas. La instrucción de los jóvenes era tarea exclusiva del Partido Nazi. Por otro lado, los diferentes cuerpos militares del III Reich y las organizaciones paramilitares del partido irán creando sus propios equipos de fútbol. Las nuevas escuadras competirán de igual a igual con los clubes tradicionales. Surgirán numerosos equipos vinculados a las SS o a la Luftwaffe por todo el territorio alemán. Los clubes con origen judío desaparecieron del panorama futbolístico de la época.

Tottenham Hotspur Football Club

Fundado por judíos llegados a Londres a finales del siglo XIX y principios del XX, que se, ubicaron en el East End y los barrios del norte. Esa raíz, sin embargo, es mayor en el caso de los Spurs, cuyos hooligans se hacen llamar la Yiz Army y añaden la estrella de David al gallo que aparece en el escudo del club. Los aficionados del Tottenham, en general, responden a un perfil tradicional, apegados en el pasado a un barrio obrero. A pesar de haber sido fundado por anglicanos en septiembre de 1882, “los Lilywhites son conocidos como Yidn ingleses, debido al vínculo formado en la zona de Stamford Hill con la comunidad judía”.

https://www.elmundo.es/deportes/futbol/2019/05/28/5cec550721efa0c54a8b45b8.html

[tomado 21 de marzo de 2025]

Fue a principios de siglo cuando la comunidad judía, procedente en su mayoría de Rusiase asentó en el norte de Londres, donde hacía falta obra de mano barata para, sobre todo, la industria del mueble. Así comenzó a forjarse el vínculo entre los vecinos de los” barrios de Tottenham Hale y White Hart Lane con el equipo del gallo, el pasatiempo de mucha de esta gente, que solía salir de la sinagoga directa a ver los encuentros del Tottenham” https://www.mundodeportivo.com/futbol/premier league/20220214/1001750690/esvastica-white-hart-lane.html [tomado 24 de marzo 2025].

White Hart Line, la casa del Tottenham desde 1899, estaba muy cercana al distrito londinense de Stanford Hill, que contaba entre sus habitantes con un importante número de judíos ortodoxos. Conjuntamente con la cercanía geográfica, debía tenerse en cuenta la condescendencia de los rabinos menos conservadores con respecto a la obligación de preservar la festividad del Sabbat, relajando la obligatoriedad con respecto de las acciones prohibidas en este día de la semana. Entre ellas podiamos destacar, por ser las que afectarían al hincha de un club a la hora de desplazarse hasta el estadio, viajar, utilizar aparatos eléctricos o incluso, realizar o participar en actos que impliquen ejercicio físico. Como puede imaginarse, las prescripciones relativas al Sabbat, hicieron que, en un primer momento, el fútbol no gozara de la aceptación de la comunidad judía, pues los partidos en la liga inglesa solían jugarse los sábados sobre las dos de la tarde.

Todo cambiaría, registrándose paulatinamente un aumento importante en la asistencia a White Hart Line gracias al carácter permisivo que mostraron algunos rabinos, algo que hacía posible subir al tranvía si la entrada se compraba el viernes entre otras medidas.

Uno de los momentos más duros en esta relación ocurrió en diciembre de 1935, en pleno auge del nazismo en Alemania, con la celebración de un Inglaterra-Alemaniaen Londres. La federación inglesa escogió White Hart Lane como estadio para el partido, porque en el periodo de entre guerras no se jugó en Wembley. La organización del encuentro levantó las iras de la comunidad judía, siempre fueron parte importante de la afición del Tottenham desde su creación y pensaron que debían de hacer todo lo que estaba en su mano poder para frenar este encuentro.

Eintrach de Frankfurt

La mayoría de los interesados ​​en el fútbol, en Frankfurt a principios de los años 30, se desplazaban a la región del Main, aunque también había otros en el Rot-Weiss Frankfurt y el Unión Niederrad.  El 31 de diciembre de 1927 el número de socios ya había ascendido a 1.701 y a finales de 1928 era de 2.584.  Con casi 30.000 miembros, era la segunda comunidad judía más grande de Alemania después de Berlín. La proporción de residentes judíos en la población total era de poco menos del cinco por ciento, la más elevada de todas las ciudades alemanas. En Frankfurt había cuatro clubes deportivos judíos en los que estaban organizados alrededor de 1.000 miembros. En 1933, los cuatro clubes deportivos judíos de Frankfurt contaban en total con unos 1.000 miembros. Tras la toma del poder, el club deportivo de trabajadores judíos se disolvió como asociación perteneciente a la ATSB. Los dos clubes de fútbol: Bar Kochba y Schild experimentaron un aumento significativo de miembros. Los judíos, que se vieron obligados a integrarse a la sociedad civil, buscaron alternativas a las actividades deportivas. En la década de 1930, ambos clubes tenían más de 1.000 socios que jugaban principalmente al fútbol.

El fundador del Eintracht, Frankfurter Kikers, y antiguo editor de la revista Der Kiker, en 1933 emigró a Suiza debido a su fe judía, murió en octubre de 1934. El 6 de abril de 1935, la oficina de deportes presentó una solicitud al alcalde Krebs. Exigían que los baños municipales, incluida la piscina del campo deportivo, ya no fueran accesibles para los judíos.  Hasta 1933, los clubes deportivos judíos desempeñaban sólo un papel secundario en Frankfurt. Los cuatro clubes conocidos tenían un número de miembros manejable y los judíos de Meinstein participaban en asociaciones cívicas. Los judíos sionistas se reunieron en el club deportivo Var Kochba, el club deportivo y de gimnasia A Schild representaba los intereses del judaísmo ortodoxo.

Renombrados equipos de futbol fueron invitados a jugar partidos en Frankfurt: el Rapid de Viena, antiguo vencedor de la copa de Alemania, que había derrotado al FSV Frankfurt en la final de Berlín. El FC Bologna sufrió una derrota por 3 goles a 6. El partido previsto contra el equipo profesional del Stokes city no tuvo lugar. El equipo inglés canceló el partido debido a la situación política, en cambio, el Eintrach ganó por 4 goles a 0 al Sparta de Praga, proclamado, campeón del protectorado. El último partido del aniversario contra el AS Roma, con victoria de los italianos por 3 goles a 1.

Bayer de Múnich

En Alemania, el fútbol lo introdujeron directamente en el país ciudadanos alemanes que habían estudiado en Gran Bretaña o en internados británicos en Suiza; es decir, gente adinerada.  Se trataban de protestantes y, muy especialmente, de judíos, entre los que además este deporte tuvo un impacto inmenso y cuyo papel en las primeras décadas del fútbol en Europa Central fue muy destacado. En sus inicios tenía un lobby en los gobiernos y autoridades locales. Incluso antes de que se fundara la DFB, este lobby era el eje central para juegos populares y juveniles, una organización compuesta por altos funcionarios civiles servidores públicos, miembros del Parlamento, alcaldes de ciudades grandes, maestros y médicos; estaba generosamente subvencionado con dinero del gobierno causa por lo que era una de las principales razones de su fuerte desaprobación del profesionalismo. Desde su punto de vista, el fútbol no era más que un medio para distraer a los trabajadores de la lucha de clases. “ElBayern nació el 27 de febrero de 1900 en el restaurante Gisela, situado en un barrio bohemio de Múnich. encabezados por el futuro primer presidente Franz John” (Schulze-Marmeling, 2013,7).  Entre los 17 fundadores había dos ciudadanos judíos, Joseph Pollack y Beno Elkan. Pollack, el primer pichichi del club, emigró a EEUU en 1903, Elkan lo hizo en 1934 a Londres. El Bayern tuvo cuatro entrenadores judíos hasta 1933, cuando el nacionalsocialismo comenzó a gobernar. En el Bayern, jugaron importantes figuras de religión judía, como el portero Alfred Bernstein o el entrenador de los filiales Albert Otto Beer, que construyó la mejor cantera alemana de la épocaBeer y su familia fueron asesinados en Kaunas, Lituania. En esos años de hostigamiento, el Bayern se caracterizó por ser una fortaleza de liberalidad en medio de una ola de antiliberalismo y antisemitismo. Las consideraciones financieras y para resolver el problema de la disponibilidad de una cancha, obligaron al Bayern a unir sus fuerzas con las del Muenchner Sport-Club (MSC) el 1 de enero de 1906, pero aún mantuvieron su independencia. La concesión que hicieron fue vestir los colores del MSC, que consistían en calzones rojos y camisa blanca. El equipo es hoy en día conocido como Die Rothosen, los pantalones rojos.

«La resistencia sin tapujos -acompañada del peligro que supone poder ser encarcelado o incluso perder la vida- en dictaduras como la del régimen nacional-socialista no es una opción para la inmensa mayoría de las personas, algo (desgraciadamente) muy humano. El ejemplo de Siegfried Hermann [el presidente que sustituyó a Landauer en 1933] y otros gentiles del Bayern muestra que hay otras opciones, tales como mantener distancias. La relación de los nazis con el FC Bayern, hasta el final, fue de escepticismo cuando no de rechazo. Eran conscientes de que en el club había socios que no habían cambiado, que no se habían olvidado de su presidente judío y que no simpatizaban con el régimen» (Schulze-Marmeling, D. 2013, 15)

MTV Múnich.

https://sport.jotdown.es/2023/04/12/los-judios-del-bayern-de-munich-el-futbol-aleman-con-la-llegada-de-los-nazis/  [tomado 11 de marzo 2025]

El club ganó impulso cuando a principios de 1907 los rojos se trasladaron a su nuevo campo, el estadio de Leopoldstraße. El partido que se jugó para conmemorar el traslado a su nuevo hogar fue con los locales rivales FC Wacker, y terminó 8 goles a 1 a favor de los locales. Ese fue el primer paso de la ruta del que se llegaría a convertir en el número uno del fútbol en Múnich. “Los hinchas podían presenciar el partido en el confort de una auténtica grada. En 1910 el club consiguió alzar el título de campeones del distrito Este.” https://fcbayern.com/es/club/history/milestones/1900-to-1932-success-from-the-start. [tomado 26 de marzo 2025]

Los nazis aún tardarían cinco meses en llegar al poder, pero mostraban ya sus intenciones y demostraban su fuerza. Esas prácticas de “limpieza”, continuaron tras formar gobierno. En primer lugar, prohibieron los clubs y asociaciones deportivas comunistas y socialdemócratas, unas 11.000, con casi un millón de socios. La expulsión de los judíos de las asociaciones deportivas arias se produjo unos meses más tarde y provocó un éxodo de socios a asociaciones exclusivamente judías, que, en Alemania, a diferencia de Austria o Hungría, habían sido marginales hasta esa fecha, incluyendo a profesionales e internacionales alemanes. El 22 de marzo de 1933, dimitía el presidente del Bayern, Kurt Landauer, junto con el responsable de la cantera, Beer, ambos judíos. Los directivos deportivos judíos eran, según Bruno Malitz, responsable de deportes de los nazis:” peores que el cólera, la peste pulmonar, la sífilis, peores que los incendios, la hambruna, las rupturas de presas, las sequías, las plagas y el gas venenoso” (Schulze-Marmeling, 2013, 88)

De la historia del club destacamos a Kurt Landauer. De jugador pasó a ser presidente del club en 1913. La Primera Guerra Mundial, interrumpió su mandato el cual pudo retomar en 1918 al finalizar la contienda. Bajo su liderazgo, el Bayern Múnich prosperó, logrando en 1932 su primer campeonato alemán, así pues, la primera estrella del Bayern la ganó un judío. Ya en 1933, Adolf Hitler y su proyecto nazi no podían permitir que un judío estuviera a la cabeza de un equipo que a todas luces estaba floreciendo. Los nazis se referían despectivamente al Bayern Múnich como: Juden Klub equipo de judíos.

Lo obligaron a renunciar y en la lógica de exterminio que se empezaba a fraguar, deportaron a Landauer al campo de concentración de Dachau junto con sus tres hermanos y una hermana. A Kurt lo salvó un detalle: el haber servido durante la Primera Guerra Mundial. Es por ello que le perdonaron la vida.
En 1943, el Bayern Múnich viajó a Suiza para jugar un amistoso contra la Selección Nacional suiza La Gestapo, policía del régimen nazi, les advirtió a los jugadores que durante el viaje tenían prohibido cualquier contacto con alemanes que hubieran emigrado a ese país. Kurt Landauer, obviamente, sabía del partido y con discreción fue a ver jugar a sus muchachos. Laplantilla del Bayern visitó a Landauer en Ginebra (en su exilio) aprovechando un amistoso ante el Servette. Lo hicieron temiendo represalias. Aunque Hitler, que no amaba el fútbol, sí había entendidosu importanciapropagandística:  “Ganar un partido es más importante para la gente que capturar una ciudad del Este”, escribió Goebbels. https://as.com/futbol/2018/05/01/champions/1525134679_893503.html [tomado 23 febrero 2025].

Desde un comienzo el FC Bayern era un club abierto que aceptaba entre sus filas a extranjeros, entre ellos en 1902 a un neerlandés, Willem Hesselink, estudiante de químicas e hijo de un vendedor de vinos que es además vicecónsul de España en los Países Bajos y a judíos. De hecho, entre sus fundadores, como hemos comentado,  había dos judíos: Josef Pollack y Benno Elkan, que es, a día de hoy, más recordado por su labor como escultor, pero no era un ni un club exclusivamente judío, tales como Hakoah de Viena o Makkabi de Brnó, ni siquiera el club con mayor presencia judía en Alemania; el TeBe, Tennis Borussia Berlin, que llegó a perder un tercio de sus socios tras la llegada al poder de los nazis, o el Eintracht de Frankfurt, equipo patrocinado por varias empresas de propietarios judíos hasta 1933. https://sport.jotdown.es/2023/04/12/los-judios-del-bayern-de-munich-el-futbol-aleman-con-la-llegada-de-los-nazis/[tomado 11 diciembre 2025]

Ajax de Ámsterdam

En el caso del laureado equipo holandés, la ubicación de su estadio en el barrio de Jodenbuurt, lugar donde se concentraba la mayoría de los 140.000 judíos que vivían en Ámsterdam en los años veinte, hizo que con el tiempo fuera conocido como el equipo de los judíos. Tanto, que el Ajax, fue definido como el equipo del barrio, con el que se identificaban los comerciantes que, cada domingo, cerraban sus establecimientos para asistir al partido y poder seguir las gestas de míticos jugadores, algunos de origen judío, destacando entre ellos, al neoyorkino  Eddy Hamel, quien falleció en las cámaras de gas del Auschwitz Birkenau:ocupaba la banda derecha y sus admiradores decidieron reunirseen el mejor punto del estadio para apreciar su juego, justo entre la línea media y el banderín de esquina. Cada medio tiempo, cambiaban al otro lado del campo para verle mejor” (Winner, 2020, 12). Por todos es conocida la identificación del Ajax y el apoyo a la comunidad judía tras la ocupación nazi de Holanda, llegando a mostrar su pesar en comunicado público por los jugadores y aficionados judíos que desaparecieron durante esas fechas. El Ajax, no era un club específicamente judío, pero estaba cerca de la parte judía de la ciudad. Había alrededor de 80.000 judíos en Ámsterdam de los que quedaron solo 5.000 tras la invasión nazi.

Alguna vez se ha dicho que la simpatía por los judíos en Ámsterdam era una forma de limpiar la mala conciencia por la magnitud de la masacre. En Holanda asesinaron al 79%,más de 100.000 de los 140.000 que vivían en el país.

En el caso del laureado equipo holandés, la ubicación de su estadio en el barrio de Jodenbuurt, el barrio donde se concentraba la mayoría de los 140.000 judíos que vivían en Ámsterdam en los años veinte.https://www.abc.es/deportes/real-madrid/abci-raiz-judia-gran-ajax-201902131123_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fdeportes%2Freal-madrid%2Fabci-raiz-judia-gran-ajax-201902131123_noticia.html [tomado 23 enero de 2025]

MTK de Budapest

El club fue fundado el 16 de noviembre de 1888 en un café de Budapest conocido como Magyar Testgyakorlók Köre, Círculo Húngaro de Educación Física. Algunos de sus miembros fundadores eran aristócratas y miembros de la comunidad judía de la capital. Los colores del club fueron el azul y blanco y tenía 31 miembros al final de su año inaugural. Las primeras posibilidades deportivas que ofrecía el club eran solo la esgrima y la gimnasia. Como el fútbol se propagaba con gran rapidez en Hungría, el club creó su división futbolística el 12 de marzo de 1901.

Fue, probablemente, el equipo más importante de Europa continental en la primera mitad del siglo XX. En Austria-Hungría, el fútbol era el deporte más popular entre los judíos y MTK era el equipo más popular de Budapest, la ciudad con más judíos del Imperio. MTK tuvo predilección por el denominado: “estilo escocés al que denominaron, fútbol científico”. https://es.wikipedia.org/wiki/MTK_Budapest_Futball_Club [tomado 21 enero de 2025]

Hungría se convirtió brevemente en república soviética. Los movimientos contrarrevolucionarios exageraron el papel de los judíos en dichos gobiernos e hicieron del antisemitismo su bandera. El impacto que esto tuvo en el fútbol fue brutal. Los mejores jugadores de Hungría, entre ellos un importante número de judíos, emigraron a Viena y a Alemania, escapando de la revolución soviética o del antisemitismo posterior. Sus fichajes iban acompañados de todo tipo de artimañas rozando la ilegalidad ya que el profesionalismo estaba todavía prohibido.

Konrad era un exjugador del MTK Budapest que, tras la revolución soviética de Hungría, se había mudado a la capital austríaca donde tras jugar entre otros en el Austria de Viena había comenzado una exitosa carrera como entrenador. Dos meses después de perder la semifinal contra el Bayern, apareció publicado en Der Stürmer, el periódico central en la propaganda nazi, un artículo en el que acusaba de la derrota a la judaización del equipo causada por su entrenador y su salario. El artículo no solo explicaba las causas, sino que además indicaba una solución: mandar al judío a Jerusalén con un billete de ida para limpiar el equipo y hacer que volviese a ser alemán. Dicho y hecho: un par de días después, el 5 de agosto, el club despedía a Konrad.

Los nazis aún tardarían cinco meses en llegar al poder, pero mostraban ya sus intenciones y demostraban su fuerza. Esas prácticas de “limpieza” continuaron tras formar gobierno. En primer lugar, prohibieron los clubs con presencia judía, las asociaciones deportivas comunistas y socialdemócratas, unas 11.000, con casi un millón de socios. “La expulsión de los judíos de las asociaciones deportivas arias se produjo unos meses más tarde y provocó un éxodo de socios a asociaciones exclusivamente judías” (Thoma, 2020,44).

Fue, probablemente, el equipo más importante de Europa continental en la primera mitad del siglo XX, es el club que más influyó. En Austria-Hungría el fútbol era el deporte más popular entre los judíos y MTK fue el equipo más popular de Budapest, la ciudad con más judíos del Imperio. MTK tuvo predilección por el denominado estilo escocés, que los alemanes del Bayern también adoptaron, curiosamente fichando a un técnico inglés, William Townley, al que le pilló el comienzo de la I Guerra Mundial en Alemania y lo pasó internado en Berlín. https://sport.jotdown.es/2023/04/12/los-judios-del-bayern-de-munich-el-futbol-aleman-con-la-llegada-de-los-nazis/  [tomado 3 de marzo de 2025]

Tanto Hungría como Baviera se convirtieron brevemente en repúblicas soviéticas entendido «soviet» como «consejo», tal y como el nombre de la URSS indica cuyos líderes más destacados Béla Kun y Kurt Eisner respectivamente eran judíos. Los movimientos contrarrevolucionarios que siguieron a ambas repúblicas exageraron el papel de los judíos en dichos gobiernos e hicieron del antisemitismo su bandera. De hecho, no son pocos los historiadores que hablan de que es en estos movimientos contrarrevolucionarios donde el antisemitismo moderno alcanzó su cénit

Los mejores jugadores de Hungría, entre ellos un importante número de judíos, emigraron a Viena y a Alemania principalmente, escapando de la revolución soviética o del antisemitismo posterior. Sus fichajes fueron acompañados de todo tipo de artimañas rozando la ilegalidad ya que el profesionalismo estaba todavía prohibido. “Lo habitual será un contrato en la empresa que patrocina al club o de uno de los directivos del equipo, por lo general grandes almacenes, fábricas de ropa y calzado o bancos. El Bayern, por su parte, ofrecía suculentas dietas como compensación por los contratiempos laborales que sus jugadores padecen al tener que entrenarse y disputar encuentro con el equipo”. https://sport.jotdown.es/2023/04/12/los-judios-del-bayern-de-munich-el-futbol-aleman-con-la-llegada-de-los-nazis/ Jairo Dorado 12 de abril de 2023 [tomado 23 noviembre 2025]

Hakoah Wien

En el corazón del Imperio Austrohúngaro, en 1909 Fritz Löhner-Beda, libretista de cabaret, compositor y escritor que perdería la vida el 4 de diciembre de 1942 en Auschwitz y un dentista llamado Ignaz Herman Körner desarrollaron la idea de crear un gran club deportivo por y para judíos. Aunque su objetivo era pelear contra los estereotipos que acompañaban a su pueblo, su primer movimiento no hizo otra cosa que poner en bandeja a sus enemigos un argumento que explotaban días tras días: el dinero que manejaban los judíos. El Hakoah buscó en todos los rincones del Imperio para fichar a los mejores jugadores de fútbol de sangre hebrea, a los que no dudó en pagar el triple de lo que estaban ganando en sus clubes. Si para los jugadores era obligatoria ser judío, los directivos no pusieron ese filtro para los entrenadores y viajaron a Inglaterra en busca de los mejores. Nacía así un poderoso equipo de fútbol en la capital austriaca.

El Hakoah Wien fue el principal club deportivo judío de Viena. La palabra Hakoah significa fuerza en hebreo; el club apareció en Viena en 1909. No fue la única, ni siquiera la primera organización deportiva judía establecida en Austria, siempre fue más que un club deportivo y debido a su creciente importancia se convirtió en el centro de la vida social judía de Viena. El club fue creado por estudiantes judíos con el objetivo de fundar un club deportivo, que debería ofrecer a la juventud judía la oportunidad de hacer ejercicios físicos, siendo el abogado y escritor Fritz Löhner su primer presidente. “Sólo un día después de la anexión de Austria 12 de marzo de 1938, el club se disolvió” (Lara,2011,1), El sentimiento antijudío era ya fuerte en Viena y la aparición del Hakoah en los campos de fútbol hizo que se convirtiera en una diana fácil. Los gritos de ‘cerdos judíos’ o ‘sucio judío’ eran habituales en sus partidos en una ciudad, Viena, en la que un joven llamado Adolf Hitler vivía en 1910 vendiendo cuadros y empapándose en un antisemitismo que dos décadas después haría temblar al mundo. Las actividades del Hakoah se convirtieron en una obsesión para el futuro líder nazi y de los que se rodeaba.

Bela Guttman, con la camiseta del Hakoah Viena.

El momento estelar en la historia del club judío iba a llegar en 1925. Con Béla Guttman, el hombre que entrenaría la Benfica, ganaría dos Copas de Europa y le lanzaría una maldición cuando le destituyeron que aún sigue vida, desde entonces no ha vuelo a ganar ninguna copa de Europa. como gran estrella.

En los primeros años de la década de los años 30, el fútbol austriaco empezó a ser conocido en los escenarios futbolísticos europeos. Conolly y Mac William (2008), destacaban la figura de Hugo Meisl como principal baluarte y difusor del fútbol en Austria que se reivindicó con una selección cuya calidad y entusiasmo se propago como la pólvora por toda Europa. Con el paso del tiempo, el Hakoah Viena se fue volviendo muy popular en el medio judío y conforme el futbol iba creciendo en el mundo, el equipo de balompié del club iba tomando mayor protagonismo en Austria y en el mundo. Aunque se puede considerar que el equipo de futbol fue el más relevante, los demás equipos siguieron teniendo participantes destacados en la década de los 20’s.

Escudo del Hakoah.

En un mundo en el que la cuestión judía latía cada vez con más fuerza, un equipo de jugadores hebreos se iba a convertir en el campeón de Austria en 1925 y, para los que le vieron jugar, uno de los que cambió la historia de su deporte. Su nombre era Hakoah (Fuerza en hebreo), jugaba de blanco y azul, como los colores de la bandera de Israel, y cosían la estrella de David en sus camisetas lejos de saber que años después Adolf Eichmann iba a hacer de ese distintivo una brutal marca racial. Los equipos de judíos surgían en las grandes ciudades centroeuropeas con nombres de referencias a la historian de su pueblo: Hagibor (Héroes), Bar Kochba (el líder de la revuelta del año 132 que creó un estado judío independiente de Roma que resistió tres años bajo su reinado

Regresando al equipo del área futbolística, en 1922, Hakoah quedó segundo lugar en la liga de su país y ese gran resultado apenas era el comienzo, ya que posteriormente, en 1923 el equipo sionista de Viena se convirtió en el primer equipo en ganar a un equipo inglés en Inglaterra, cuando venció 5 a 1 al West Ham United. En 1925, el equipo de futbol de Hakoah tenía mucho talento, en ese año, también ganaron el campeonato de Austria.

Para la segunda parte de la década de los 20 y principios de los 30, varios jugadores sentían el antisemitismo en Europa y un gran peligro en Austria, por lo que huyeron a otros lados del mundo; de hecho, algunos de los jugadores que se fueron tanto a Estados Unidos y a lo que hoy es Israel, fundaron el Hakoah en Tel Aviv y en Nueva York el Hakoah de Nueva York, que fue campeón en 1929.

Gracias a todos los cambios y al temor del antisemitismo, para la década de los 30 el club perdió mucha fuerza y nunca volvió a ser el mismo, sin embargo, sus últimas épocas las dirigió el gran Bela Gutman. En 1938, con la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto en toda Europa, el ejército alemán, vetó al equipo Hakoah y se quedó con el estadio de futbol y las instalaciones del club.

Al finalizar la guerra, varios judíos retomaron la idea de recrear el Hakoah, como un símbolo de esperanza para la comunidad judía en todo el mundo, sin embargo, debido a la pobreza y la crisis en la que se encontraba Europa, el club sólo duró 4 años.” En 1982, el Hakoah Viena fue seleccionado para entrar al Salón de la Fama del judaísmo en los Deportes” https://www.enlacejudio.com/2018/06/06/el-equipo-sionista-la-historia-mas-digna-de-contar/[tomado 11 diciembre 2025]

El Hakoah fue prácticamente borrado como entidad deportiva; sus miembros fueron perseguidos, muchos huyeron al extranjero, otros fueron deportados a campos de concentración donde encontraron la muerte. “El Hakoah fue aplastado por los nazis el campo de deportes en Krieau y las casas fueron confiscadas. Muchos miembros huyeron a palestina” (Schwaiger, 2008, 42). Los bienes del club judío vienés Hakoah, campeón de Austria en 1925 fueron confiscados: “en 1938 muchos periodistas deportivos eran judíos, con lo que quedaron afectadas las páginas de los periódicos. Viena, se convirtió en la capital del fútbol europeo” (Marschik, 1999,23).

Conclusiones

Nunca llegará el momento en que arribemos a un destino final de la memoria, siempre es un proceso continuo. La pregunta principal, que nos formulamos a la conclusión de este estudio, nos conduce a preguntarnos: cómo lucha la memoria, y si la minimización del fútbol encajaría en un universo de memoria; es en ese sentido, que la tendencia opuesta más amplia es el lamento por los peligros de olvidar el pasado. El antisemitismo, ahora, solo tiene sentido en el seno de una cultura de la memoria, que ha aceptado lo esencial y su impacto en la historia europea. Lo más inquietante, lo que hay detrás del argumento contra la amnesia del antisemitismo, es su tono moralizante. En el 80 aniversario, del Holocausto, sigue siendo un tema de intenso debate con ramificaciones cada vez mayores.

El análisis sobre la transformación de la dinámica del deporte y del trabajo en Alemania desde el Imperio del Kaiserreich hasta la caída del nazismo nos ha revelado la existencia de una compleja interacción entre la salud física, la productividad y los objetivos sociales.

Podríamos preferir elegir permanecer ajenos a tales ideas, ya que no necesariamente nos presentan la luz en la que nos gustaría aparecer, pero solo al enfrentarnos a tales podemos esperar aprender de estas comparaciones “La víctima no fue el problema, el problema para nuestra comprensión de la naturaleza humana es el agresor” (Cywiński, P, 2009, 10), pero, ¿quién sería capaz de mirar la alambrada del campo desde el punto de vista del vigilante del campo? Y de hacerse una pregunta: ¿En qué circunstancias podría haber aparecido yo en esa posición? El odio y el desprecio probablemente nunca puedan eliminarse por completo, pero sí oponerse a ellos, de forma activa. Cada observador pasivo, entonces, reconozcámoslo, es también el problema, sobre todo cuando los observadores pasivos se cuentan por decenas y centenares de millones.

Hoy, al conmemorar los 80 años de la liberación de Auschwitz, no solo recordamos a las víctimas del genocidio, sino también a aquellos que, incluso en las peores circunstancias, encontraron en el fútbol una razón para seguir adelante. Su huella nos recuerda que, aunque el odio pueda intentar dividirnos, la humanidad y la esperanza siempre pueden prevalecer.

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El escándalo de los falsos oriundos: se destapan los primeros fraudes 

El escándalo de los falsos oriundos: se destapan los primeros fraudes 

Resulta imposible determinar cuándo llegó el primer “oriundo” a nuestro fútbol. Y no sólo por razones puramente estadísticas, sino también conceptuales.

Para empezar, hasta octubre de 1948 la R.F.E.F. no abrió un registro específico de foráneos, lo que equivale al arrinconamiento en el limbo de cuantos, imperando los requisitos de 1911, vulnerasen la norma sirviéndose de los cuestionables censos decimonónicos y las escasas medidas de control. Constan, en cambio, algunas trapisondas fechadas entre 1916 y 1933, al oficializarse por primera vez el fichaje de futbolistas extranjeros con el límite de dos por club. Hasta ese momento, desde 1911, cuando el “foot-ball” era estatutariamente amateur, a cualquier extranjero se le exigían como mínimo dos años de asentamiento previo en nuestro suelo, y por ende ininterrumpidos. Hubo incumplidores, claro, puesto que sin registros, la tentación para el toreo normativo era grande. Por citar algún caso, pocos con tanta repercusión como el de Juan Garchitorena.

Juan Garchitorena posando como galán de los años 20 cuando trataba de abrirse camino en Hollywood.

  Hijo de españoles, había nacido en Filipinas mientras aún ondeaba allí la bandera española, pero cualesquiera que fuesen las razones, lo inscribieron como súbdito estadounidense en la embajada de Manila. Gozaba, por tanto, de pasaporte o cédula identitaria con las barras y estrellas. Al trasladarse a España, tiempo después de que se perdieran los últimos vestigios del antiguo imperio, su primo, gran estrella barcelonista del momento, lo introdujo en el club azulgrana la temporada 1915-16. No era ningún portento con el balón en los pies, y sí, en cambio, medroso en pleno imperio de la furia o el patadón, aparte de presumido hasta el punto de no marcar un gol de cabeza, a puerta vacía y con el campo hecho un lodazal, por no embarrar su cuidadísimo peinado. Hoy sería un futbolista efímero y olvidado, si alguien, conocedor de su biografía, no hubiese interpuesto una denuncia contra el F. C. Barcelona por alineación indebida en el Campeonato Regional de Cataluña, ya que los extranjeros tenían vedada su intervención en el mismo. Resumiendo, pérdida del partido, sanción al club y carpetazo a la andadura amateur de Garchitorena.

Hasta hace unos años, cuando Fernando Arrechea destapara la verdadera identidad y genealogía del infractor, la historiografía “culé”, sin que se sepa muy bien por qué, atribuyó erróneamente al futbolista de pocas tardes la nacionalidad argentina. Sí reflejaba, en cambio, otros pasajes de su posterior andadura: La toma de un buque con rumbo a la costa Este norteamericana; sus días como galán de salones, o más prosaicamente gigoló, mientras se esforzaba por tomar al abordaje su propio futuro en Hollywood; la relación sentimental que mantuviera con una popularísima estrella femenina del momento, merced a la cual conseguiría llevar a cabo aquellos sueños como actor segundón en celuloide… Aunque eso sí, nadie pudo leer en las marquesinas su apellido completo, excesivamente largo y complicado para los estadounidenses. Tanto en los títulos de crédito como en la publicidad hollywoodense, y hasta en la lápida que identifica su tumba, el antiguo infractor deportivo se convirtió en Juan Torena.

Hasta ahí, un ejemplo estadístico que además nos introduce en el sendero de lo conceptual. Porque con una visión posterior, no ya la sujeta a normas vigentes, sino incluso a las de hace setenta años, Garchitorena hubiera sido un oriundo. Y no el único.

Otro futbolista azulgrana, éste de enorme valía, pues fue internacional y para muchos críticos poco tuvo que envidiar a los mejores defensas europeos entre 1933 y 1935, reunía igualmente requisitos de oriundo, si tal figura hubiese tenido entonces carta de naturaleza. Se llamaba Ramón Zabalo Zubiaurre y nació en South Shields, Inglaterra (27-VII-1910), donde la familia se había traslado por las obligaciones profesionales del progenitor. Era muy niño cuando regresaron a Cataluña, estableciéndose en la localidad de Fuerte Pío, donde se hizo futbolista en el club local -Fortpiense-, hasta llamar la atención de los ojeadores azulgrana durante el campeonato 1929-30.

Debido a su nacimiento en la por entonces metrópoli imperial, resultó que cuando los “culés” decidieron ficharlo, no poseía la nacionalidad española, y tal circunstancia le impedía competir profesionalmente. Ambas partes pactaron entonces su nacionalización, a cambio de una cantidad económica y la promesa de que tan pronto lo llamasen a filas, el club abonaría la cuota militar, entonces cifrada en 1.000 ptas., más el costo de un uniforme. Porque la cuota equivalía a la libranza del servicio militar, si algún pobre diablo se reenganchaba en su nombre, al no tener donde caerse muerto. Sin adoptar la nacionalidad española quedaba libre de pasar por los cuarteles, a coste cero, por lo menos mientras permaneciese fuera de Inglaterra, ya que los británicos muy bien pudieran declararlo prófugo. Pero ello hubiera implicado seguir en el Fortpiense.

En enero de 1932, ante la evidencia de que no le incrementaban el sueldo, conforme a lo prometido, sino que se lo habían rebajado, como a toda la plantilla, por mor de las tardías consecuencias que tuvo por nuestros pagos el crac bursátil de 1929, montó en cólera. Las 700 ptas. mensuales que liquidara hasta entonces, se convirtieron en 600, y para remate existía un agravio comparativo respecto a los brasileños Jaguaré y Fausto Dos Santos, a quienes abonaban 1.000 mensuales alineándolos tan sólo en choques amistosos, puesto que nuestro fútbol seguía cerrado al fichaje de extranjeros. Se le dio a entender que no podía compararse con dos internacionales de tanta fama, y aquello ya fue el remate: “¡Ah!, ¿no? -se comentó habría dicho-. ¿Acaso yo soy menos internacional que ellos? Es más, en el campo ni siquiera igualan mi rendimiento”.

Ramón Zabalo hubiera sido un “oriundo” de haber nacido 30 años después. En la Europa que le tocara vivir, quiso solucionar sus problemas cambiando reiteradamente de nacionalidad.

Subyacía, como trasfondo, que el F. C. Barcelona tampoco había cumplido del todo su compromiso liberatorio de la mili. Alguna publicación trató de exculpar a la entidad, lucubrando sobre una hipotética declaración de excedente de cupo, algo que chocaba frontalmente con la realidad. Zabalo tuvo que cumplir unos meses de mili como enchufado, en el Regimiento de Badajoz, porque la directiva barcelonista decidió ahorrarse las 1.000 ptas. O sea, dos semanas del salario correspondiente a los “turistas” brasileños. Puestas las cartas sobre la mesa, el correoso defensor se declaró en rebeldía, amenazando con una de estas dos opciones: Primera, permanecer un año sin jugar, fichando a continuación por cualquier otro club español o extranjero. Y segunda, diligenciar la nacionalidad británica, aduciendo haber abrazado la española por sugerencia paterna, cuando aún era menor de edad, de modo que cumplida esa mayoría, entonces cifrada en los 21 años, deseaba recuperar el estatus que siempre tuvo: el de ciudadano británico.

Bravatas de esta índole solían resolverse entonces, más o menos como hoy cuando al futbolista se le considera importante activo societario. Con un incremento de ficha, abrazos públicos y reincorporación a los entrenamientos, aunque como en su caso el periodo de rebeldía durase cinco meses. Ello explica que a lo largo del ejercicio 1932-33 disputase tan sólo 7 partidos de Liga. Pero los dimes y diretes no habían concluido aún. Tan pronto el alzamiento militar de julio del 36 derivase en Guerra Civil, pidió y obtuvo la nacionalidad inglesa, considerándola garante de mayor inmunidad. Así se lo comunicó al Barcelona, donde por cierto seguía sin renovar contrato, emplazándoles a tomar las medidas legales de cara a su futuro deportivo, considerando la nueva condición. Prueba evidente de que Zabalo no perdía el tiempo, es que su segunda nacionalización interesada tuvo lugar el 30 de julio de 1936; tan sólo doce días después de la sublevación. Para entonces ya había defendido internacionalmente a España en 11 ocasiones, y con pasaporte británico abandonó Cataluña, enrolándose en el fútbol francés.

Competía con el Racing de París cuando se proyectó una especie de bolo, conformando una selección europea para medirse al equipo nacional inglés. Puesto que él contaba entre los mejores en su puesto, y además lo tenían muy a mano, fue incluido entre los componentes del combinado europeo. Hasta que un periodista pulcro puso las cosas en su sitio. Ramón Zabalo, por mucho que hubiera representado a España hasta hacía poco, era británico. Y obviamente, ningún súbdito de su graciosa majestad podía enfrentarse a Inglaterra, Gales o Escocia, sin incurrir en grave afrenta. Dicho de otro modo, el advenedizo y buen defensa quedó retratado.

Concluida la Guerra Civil, su britanidad se convirtió en problema. Las componendas de Arthur Neville Chamberlain ante las bravatas de Hitler, que hicieran exclamar a Winston Churchill aquello de “Pudisteis optar entre la guerra y el honor, y habéis elegido la indignidad; pues tendréis guerra, y os tocará afrontarla sin honor”, se convirtieron en hecho cierto. Gran Bretaña declaró la guerra a Alemania y, temiendo su movilización, Zabalo optó por cruzar nuevamente los Pirineos.

Aunque las referencias resultan imprecisas, y parte de ellas dignas de poco crédito, parece que le fueron recetados un par de años de servicio militar al otro lado del estrecho. Tal vez porque revisada la documentación castrense, alguien pensara que su mili anterior tuvo mucho de tomadura de pelo. Una cosa está clara: No lo incluyeron en ninguna lista de futbolistas represaliados, o a depurar mediante una suspensión federativa temporal. Consta, en cambio, que mientras se hallaba al otro lado del estrecho jugó algunos partidos con la U. D. Melilla, e incluso estuvo entrenando al elenco la temporada correspondiente a 1942-43. Cuesta explicar, sin embargo, en condición de qué logró reingresar en nuestro fútbol, puesto que volvió a ser alineado con el Barcelona durante el campeonato 1944-45, cuando sus días de corto ya estaban acabados. No pudo influir su nacionalidad inglesa -nadie se acordó de abolir la incorporación de jugadores foráneos-, toda vez que sus dos añitos como militar de tropa en suelo africano, lo reconvertían de facto en español. Posteriormente estuvo regentando una fábrica de lejías y productos químicos, hasta fallecer en Viladecans, Barcelona, el 2 de enero de 1967, víctima de un infarto a los 56 años.

Y todavía hubo otro caso mucho menos conocido, de futbolista empeñado en competir con un estatus que nunca tuvo. Respondía al nombre de Francisco Reboredo Mosquera. A grandes rasgos, esta fue su historia.            

Nació en Buenos Aires, el 3 de setiembre de 1914, antes de que sus padres, emigrantes gallegos a la búsqueda de un porvenir más halagüeño, emprendieran el retorno. Registrado como súbdito argentino, tanto al otro lado del océano como en Galicia, nadie, ni él mismo, se preocupó de modificar su situación a medida que fueran cayendo las hojas del calendario. Tras forjarse como futbolista en el Hércules de la capital coruñesa, antes de que echase a rodar la pelota el ejercicio 1933-34 se incorporó al Deportivo de La Coruña, como medio y supuestamente español. En 1936, luego de tres campañas con la camiseta deportivista y comprendiendo que la Guerra Civil llevaba visos de prolongarse, cruzó sin ningún problema la frontera de Tuy, rumbo a Oporto, gracias a su pasaporte argentino. Entonces el fútbol de nuestros vecinos era menos competitivo que el español, razón suficiente para que la directiva lusa lo recibiera con los brazos abiertos.  Alineado como ariete, para extraer provecho a su poderoso remate aéreo, estuvo siguiendo la guerra a través de la prensa y un receptor de radio, sin que nadie le molestase ni a la ida ni en el retorno. Cuando leyera el último parte bélico, también como ciudadano argentino, volvió a cruzar el Miño y sin rendir cuentas ni someterse a depuración por tomar otrora las de Villadiego, reapareció por el Deportivo. Allí desarrolló los campeonatos comprendidos entre 1939 y 1947, sin sobresaltos y como auténtico comodín entre la zona ancha del campo y los puestos de ataque.

Nunca fue un ídolo; ni siquiera un jugador de relumbrón. Pero el fútbol, al menos, le permitió vivir más que dignamente mientras la ciudadanía común pasaba las de Caín. Todo, porque si tanto antes como después de la guerra pasase por español, durante la misma supo arreglárselas para ejercer de extranjero, esquivando los “campos de clasificación”, eufemismo edulcorante de una realidad tristísima: recintos carcelarios donde los súbditos extranjeros aguardaban un rescate o la repatriación promovida desde sus embajadas. Centros de hacinamiento, a menudo con un solo caño de agua para mil desdichados, a quienes ni siquiera la Cruz Roja libraba del hambre, la disentería o la caquexia.  Sus dos años largos compitiendo con el Oporto se dieron por inexistentes, a este lado del Miño. No se le exigió ningún transfer internacional, ningún informe militar, puesto que como súbdito extranjero, la guerra no iba con él, y así pudo seguir como argentino encubierto. ¿Por qué la R.F.E.F. iba a denegar una ficha a quien ya militara en el Deportivo, antes del conflicto?

Francisco Reboredo, argentino de quita y pon en tiempos convulsos, aunque todos lo considerasen gallego por los cuatro costados.

Francisco Reboredo, argentino de quita y pon en tiempos convulsos, aunque todos lo considerasen gallego por los cuatro costados. 

Una vez desligado del club deportivista, aún estuvo exprimiendo las últimas pesetas al balón, en el Club Santiago y el Juvenil de la Coruña, mientras a España llegaban desde Argentina los buques de Perón cargados con trigo, carne o patatas. Luego, convencido de que al otro lado del charco ataban a los perros con longanizas, tomó un buque en Vigo, rumbo a Buenos Aires, para acabar ejerciendo como entrenador sobre todo entre Venezuela y Portugal. Todo ello mientras las federaciones españolas pre y posbélicas parecieron no enterarse de sus idas y venidas. La muerte se lo llevó relativamente joven, el 19 de enero de 1973, con 58 años.

Tan sólo una curiosidad. Su hermano Manuel, coruñés desde la cuna, llegó a alinearse con el Celta de Vigo a lo largo del campeonato 1942-43. Y lo hizo como español de pura cepa.

Tras la II Guerra Mundial hubo que retocar no pocos códigos civiles, en materia de nacionalidades. Algunos estados vieron modificada su extensión física. Núcleos poblacionales que un día pertenecieran a un país, transmutaron a otro. Y no sólo eso. Varios incluso cambiaron de bloque, con su traducción en espantadas migratorias y el incremento exponencial de apátridas. Surgió entonces la idea de otorgar dobles nacionalidades, e imponer una mayor laxitud a la elección de nuevas patrias. Fue en medio de ese panorama cuando comenzó a tener sentido el concepto internacional de oriundo, que por cierto ya aplicara en su día Benito Mussolini, beneficiando, de paso, al fútbol transalpino.         

Expuestos ya algunos modelos de vulneración normativa arcaica, recordemos que tras la Guerra Civil continuó abierto el portillo importador de futbolistas, hasta el límite de 2 por club. Un completo disparate, cuando el Sr. Troncoso, militar de rango y primer presidente federativo franquista, airease su intención de tender hacia un fútbol menos profesionalizado, proponiendo, incluso, la denegación de fichas a cuantos no acreditasen una ocupación laboral, o ser estudiantes de verdad, aparte de futbolistas. Palabras que rápidamente arrastró el viento, no en vano se ha dicho que la primera derrota del régimen victorioso se produjo cuando tratara de embridar al deporte rey. Resulta obvio que ante la catastrófica situación de España, con sus infraestructuras deshechas, el campo semiabandonado, millares de presos hacinados en cárceles y penales infectos, moradas destruidas, hambre, frío, racionamiento, pertinaz sequía y un tenebroso porvenir, se dio por sentado que a nadie podría ocurrírsele fichar jugadores foráneos. Y eso que ya durante la primera Copa del Generalísimo, disputada en 1939, antes que el primer campeonato liguero de reanudación, defendiera al marco del Racing de Ferrol el húngaro Gyula Alberty, suplente de Ricardo Zamora en el Madrid C. F. republicano. Este espigado y buen guardameta, casado con una madrileña, decidió seguir viviendo en España hasta que unas fiebres tifoideas lo llevaran al cementerio de Granada, cuyo club defendía, el 9 de abril de 1942, con sólo 30 años.

El primer fichaje de un futbolista extranjero sin paso previo por nuestros estadios, corrió a cargo Santiago Bernabéu para su Real Madrid. Era mexicano, natural del D. F., contaba 24 años cuando estampara su firma a pie de contrato, y respondía a la filiación de José Luis Borbolla Chavira. Causó una auténtica revolución popular, mientras los medios de difusión se preguntaban si al “manito” podría permitírsele competir, o lo devolverían a México. Tanto el propio Bernabéu, como la R.F.E.F. salieron al paso en seguida, afirmado que manteniéndose vigentes los acuerdos de 1933, el ingreso de Borbolla era completamente legal. Desgraciadamente resultó un fiasco. Su lentitud y escaso vigor físico, los campos embarrados y la brutalidad consentida por los árbitros, hicieron que su depurada técnica luciese con cuentagotas. Cedido primero al Deportivo de la Coruña, en 1944-45, y al Real Club Celta en 1946-47, tan sólo llegó a disputar 22 partidos de Liga en dos años y medio, con 7 goles marcados. Por cierto, uno de esos partidos, nada más, luciendo la camiseta blanca.

No hubo que esperar mucho para que otros jugadores procedentes del extranjero le siguieran los pasos. Sobre todo cuando en 1949, al firmarse un convenio entre Argentina y nuestro país, se admitiera durante tres años la incorporación de dos futbolistas argentinos por club, sin que ocuparan plaza de foráneos. Y estos, unidos a los otros dos ya vigentes, arrojaban un saldo máximo de 4 por entidad. Un país depauperado, todavía con cartilla de racionamiento y cupos de gasolina, al quedar en desuso el gasógeno, invertía en futbolistas cuando el eslogan de “Ni un hogar sin lumbre, ni una mesa sin pan”, para muchas familias continuaba siendo una simple declaración de intenciones.

Sin irnos por las ramas, vaya el siguiente cuadro de incorporaciones entre 1948 y 1956, indicando origen del foráneo, su nacionalidad, Federación de procedencia y club importador. Los “oriundos” aparecen obviamente como españoles, incluso en los casos que dicha condición se obtuviera mediante atajos, chapuzas documentales o acreditación de padres postizos. A pie de tabla se incluyen algunas aclaraciones imprescindibles.

FUTBOLISTA NATURAL. NACIONALID. PROCED. FECHA CLUB
Arquímedes Herrero Errobidar Argentina Argentina México 30-VIII-47 Valencia
José A. Valdivielso Tetamandi Argentina Española Venezuela 9-IX-47 At. Madrid
Antonio Navarro Cánovas Argentina Argentina México 27-IX-47 R. Madrid
Rubén Aveiro Insfrán Paraguaya Paraguaya Venezuela 30-IX-47 At. Madrid
Juan Laureano Martín Argentina Argentina Portugal 31-I-48 Granada
Manuel Rocha Bastos Argentina Argentina Portugal 4-II-48 R. Madrid
José M.ª Gomes Bravo Portuguesa Portuguesa Portugal 17-II-48 R. Sociedad
Juan Gómez Padula Argentina Argentina Venezuela 17-IV-48 C.D. Español
Oscar Garro Guzmán Argentina Argentina México 12-VI-48 R.C. Celta
José Gómez Sánchez Argentina Argentina México 12-VI-48 R.C. Celta
Miguel Goodman Vargas Inglesa Inglesa Gibraltar 30-VI-48 B. Linense
Alfredo Duarte Borge Inglesa Inglesa Gibraltar 30-VI-48 B. Linense
Rafael Franco Reyes Argentina Española México 21-VI-48 D. Coruña
Rafael Ponce de León Argentina Española Argentina 16-VIII-48 D. Coruña
Enzo Parissi Giometti Italiana Italiana Italia 3-IX-1948 Esp. Indust.
Larbi Ben Barek Marroquí Marroquí Francia 11-IX-48 At. Madrid
Marcel Domingo Algara Francesa Francesa Francia 11-IX-48 At. Madrid
Joaquín Valle Benítez Española Española Francia 16-IX-48 C.D. Español
Olegario Garín Carril Española Española Francia 25-IX-48 Logroñés
Georges Dard Fontaine Francesa Francesa Francia 2-X-48 Sevilla
Mateo Nicolau Garí Argentina Argentina México 10-X-48 Barcelona
José M.ª Martín Rodríguez Española Española Francia 27-X-48 D. Coruña
József Lakatos Pasztor Húngara Española Francia 30-X-48 R. Unión Irún
John Fox Watson Escocesa Inglesa Inglaterra 3-XI-48 R. Madrid
Florencio Caffaratti Chisalvo Argentina Argentina México 5-XII-48 Barcelona
Michel A. Cherigny Montalvo Francesa Francesa 10-XII-48 C. Valldemia
Samuel Cherigny Montalvo Francesa Francesa 10-XII-48 C. Valldemia
Lucidio Baptista da Silva Brasileña Brasileña Uruguay 24-XII-48 Barcelona
Antonio Vucetich Alder Argentina Argentina México 12-I-49 C.D. Español
Marcos Aurelio di Paulo Argentina Argentina México 21-I-49 Barcelona
Roger Dard Fontaine Francesa Francesa Francia 30-III-49 Sevilla
Ernesto Candía de Santis Argentina Argentina Argentina 25-IV-49 At. Madrid
Juan Saurí Pujol Cubana Cubana 30-V-49 U.D. Figueras
Borge C. Mathiensen Andersen Danesa Danesa Francia 18-VIII-49 R. Santander
Jyörgy Nemes Neufeld Húngara Húngara Francia 6-IX-49 R. Santander
Mauricio Froger Yersay Francesa Francesa Francia 6-IX-49 R. Valladolid
Dagoberto Moll Lequeira Uruguaya Española Uruguay 8-IX-49 D. Coruña
José Lujambio Ruibal Uruguaya Uruguaya Uruguay 8-IX-49 D. Coruña
Bertil Backvall Sueca Sueca Suecia 9-IX-49 R. Valladolid
Aridex Calligaris Carneliti Italiana Italiana Francia 10-IX-49 R. Sociedad
Jorge Cos Vila Venezolana Española 20-IX-49 Barcelona
Luis Prais Bernardo Uruguaya Uruguaya Uruguay 28-IX-49 Barcelona
Lashen Ben Mohamed Chicha Marroquí Marroquí Francia 3-X-49 At. Tetuán
Hippolyte Brun Francesa Francesa Francia 3-X-49 Baracaldo
Humberto Giménez Martínez Argentina Argentina Uruguay 24-X-49 Barcelona
Omar Nekkache Marroquí Marroquí Francia 9-XI-49 C.D. Español
Ricardo Salaverry García Uruguaya Española Uruguay 25-X-49 R. Oviedo
Kadmiri B. Mohamed Abdeluhab Marroquí Marroquí Francia 4-XI-49 S.D. Mahgreb
Pedro Pablo Sará Giordano Argentina Española Argentina 25-XI-49 R. Oviedo
Manuel Araujo Pérez Portuguesa Portuguesa 7-XII-49 C.F. Luarca
Claudio Vergonzat Francesa Francesa 30-XII-49 Vasconia
Miguel Pedro Mantino Pirane Argentina Argentina Argentina 31-I-50 R. Oviedo
Stefan Pozdech Kunvsky Checoslovaq. Checoslovaq. 10-II-50 D. Zamorana
Emilio Sierra Torrent Cubana Cubana 22-II-50 Rosaleda
Lázsló Garambolguy Húngaro Húngaro 22-II-50
Juan Vaccaro Suárez Española Italiana 25-II-50 San Gervasio
José Lima Rosa Inglesa Española Inglaterra 24-III-50 Sevillana
Pietro Miquele Vinci Gualarini Italiana Italiana Italia 10-IV-50 Sevillana
Julio Corcuera Rabadán Argentina Española Argentina 22-VIII-50 D. Coruña
Osvaldo García Nardi Argentina Española Argentina 22-VIII-50 D. Coruña
Nicolae Szegedi Simatoc Rumana Rumana Italia 23-VIII-50 Barcelona
Louis Hon Antonín Francesa Francesa Francia 4-IX-50 R. Madrid
Jean Antoine Luciano Durando Francesa Francesa Francia 4-IX-50 R. Madrid
Sandor Licker Húngara Húngara Austria 6-IX-50 Granada
Carlos Javier Gutiérrez Corina Uruguaya Española Francia 11-IX-50 C. D. Málaga
Sergio del Pinto Masetti Italiana Italiana Italia 19-IX-50 G. Tarragona
Rodolpfe Walther Frieda Suiza Suiza Suiza 31-X-50 Chamartín
Enrique Pazos Antín Argentina Argentina 2-XI-50 Argüelles
Werner Uwe Burger Nissen Española Española 2-XI-50 Constantina
Sergio Rodríguez Viera Uruguaya Española Francia 3-XI-50 C. D. Málaga
Mohamed Ben Mahjoub Marroquí Marroquí Francia 3-XI-50 R. Santander
Vicenzo D. di Paola Cammarota Argentina Argentina Italia 16-XI-50 U.D. Lérida
Ángelo Bollano Bisio Italiana Italiana Francia 28-XI-50 R. Murcia
René Raphy Adolphe Francesa Francesa Francia 28-XI-50 R. Murcia
Janos Hortkó Szabai Húngara Húngara Italia 30-XI-50 R. Zaragoza
José Valle Román Argentina Argentina Italia 4-XII-50 U.D. Lérida
Hans Leif Larsen Danesa Danesa Dinamarca 13-XII-50 Sevillana
Fernando Straatsman Legleiter Española Española 13-XII-50 Mestalla
Abderrazak Ben Mohmed Marroquí Marroquí Francia 28-XII-50 R. Murcia
György Mogoy Seniza Húngara Húngara Italia 2-I-51 Mallorca
Andrey Otto Húngara Húngara Italia 3-I-51 Granada
Antonio Mario Imbelloni de Leo Argentina Argentina Chile 24-I-51 R. Madrid
Roque Olsen Fontana Argentina Argentina Argentina 15-III-51 R. Madrid
Andrej Prean Nagy Húngara Húngara Francia 19-I-52 Las Palmas
Joseph Samu Pancsics Hungría Hungría Francia 17-IX-52 R. Zaragoza
Bela Sárosi Bus Hungría Hungría Portugal 8-X-52 R. Zaragoza
Charles Ducasse Duperou Francesa Francesa Francia 15-X-52 R. Sociedad
Jiri Hanke Hiron Checoslovaca Checoslovaca Francia 30-X-52 Barcelona
Guillermo Díaz Zambrano Chilena Chilena Chile 22-I-53 R. Zaragoza
Alexandar Arangelovich Yugoslava Yugoslava Francia 27-I-53 At. Madrid
Jaime Ramírez Banda Chilena Chilena Chile 10-II-53 C.D. Español
Julio César Britos Vázquez Uruguaya Uruguaya Uruguay 25-III-53 R. Madrid
Heriberto Herrera Udrízar Paraguaya Española Paraguay 4-IV-53 At. Madrid
Francisco Molina Simón Española Española Chile 28-V-53 At. Madrid
Servaas Wilkes Laarts Holandesa Holandesa Italia 15-IX-53 Valencia
Andrés Prieto Urréjola Chilena Chilena Chile 3-X-53 C.D. Español
Alfredo S. Di Stefano Laulhe Argentina Española Colombia 16-XI-53 R. Madrid
Atilio López Rivero Paraguaya Paraguaya Paraguay 20-IV-54 At. Madrid
Adolfo Riquelme Miranda Paraguaya Paraguaya Paraguay 20-IV-54 At. Madrid
José Héctor Rial Leguía Argentina Española Uruguay 14-VI-54 R. Madrid
Ramón Alb. Villaverde Vázquez Uruguaya Española Uruguay 12-VII-54 Barcelona
Juan Carlos Lorenzo Pereira Argentina Española Francia 18-IX-54 At. Madrid
Julio Outerelo Rodríguez Uruguaya Española Uruguay 26-X-54 R.C. Celta
Rafael Souto Castro Uruguaya Española Uruguay 4-III-55 At Madrid
Florentino López López Española Española México 5-IV-55 Valencia
Eulogio Martínez Ramiro Paraguaya Española Paraguay 1-IX-55 Barcelona
Augusto Melanio Olmedo Bretón Paraguaya Española Paraguay 5-IX-55 Barcelona
Mario Villaverde Vázquez Uruguaya Española Uruguay 10-XII-55 Esp. Indust.
Gilberto Navarro Peidró Española Española Francia 26-I-56 Esp. Tánger
Juan Arm. Benavídez Rodríguez Argentina Española Argentina 27-II-56 C.D. Español
Oscar Coll Marengo Argentina Española Argentina 11-III-56 D.D. Español
Benjamín César Santos Ferndz. Argentina Española Italia 6-X-56 D. Coruña
Raymond “Kopa” Wlodarczyck Francesa Francesa Francia 8-X-56 R. Madrid
Ernesto Gutiérrez Bonomo Argentina Española Argentina 8-X-56 R.C. Celta
Carlos Nogueras Roca Española Española Venezuela 26-XI-56 C.D. Español
Agustín Gómez Pagola Español Española U.R.S.S. 26-XI-56 At. Madrid

Ahora las aclaraciones.

Cuando el espacio de procedencia no incluye el país de cuya Federación llegara el transfer, es porque éste no existió. Dicho de otro modo, esos jugadores nunca habían competido, bien por razones de edad, o porque se hubieran formado desde muy niños en nuestro suelo. Fueron los casos del cubano Juan Saurí Pujol, en Cataluña desde que tuviera 2 años; de los hermanos Michel y Samuel Cherigny, con larga residencia española, o el venezolano Jorge Cos Vila, que contradiciendo a la Federación resultó ser español con carta de naturaleza.

Agustín Gómez Pagola, a quien la Federación Española otorgó el número registral 111, respondiendo a la solicitud cursada por el At. Madrid, era un “Niño de la Guerra” vasco, componente de las expediciones organizadas por el Socorro Rojo Internacional y el gobierno del Lehendakari Aguirre, a través de su consejero de Acción Social, Sr. Gracia, cuyo destino era la Unión Soviética. En la U.R.S.S. se hizo hombre y futbolista meritorio, hasta que regresara con la primera expedición de repatriados. Pasó sin dificultad el interrogatorio llevado a cabo por miembros de la brigada político-social, bajo supervisión del oficial puertorriqueño que la C.I.A. delegase, puesto que la tensión entre bloques vivía sus momentos más álgidos. Sometido a prueba por los “colchoneros” en un partido amistoso, donde se mostrara pasado de peso, fuera de forma y harto vulnerable, dos directivos le aseguraron podía darse por contratado. Es muy posible que vieran en su fichaje más una oportunidad propagandística que un refuerzo real, soñando, quizás, con posibles titulares de esta índole: “El Atlético ficha a un internacional ruso”. “La víctima soviética que el Atlético repatrió”. Pero finalmente, desde la cúpula rojiblanca esa incorporación fue vetada, según testimonio del propio futbolista, “porque aunque los aviadores ya no fueran amos del equipo, tampoco podían consentir en sus filas a quien se llevó la mano al pecho cuando atronaba la Internacional”.

Sorprendentemente, tanto la C.I.A. como los funcionarios de la brigada social, no detectaron a un comunista convencido que bien pronto se dedicó a organizar células del P.C. Votó favorablemente la moción de Santiago Carrillo, durante los días previos a la entrada de tanques rusos en Praga (verano de 1968), consistente en condenar al comunismo soviético si la invasión tuviera efecto. Pero esa devoción carrillista no constituyó obstáculo para que más delante participara en un proyecto de escisión prosoviética, junto a Eduardo García, cuya meta final pasaba por poner en un brete el liderazgo del propio Carrillo. Tanto en su faceta política, como personal, lo cierto es que dejó traslucir infinidad de aristas. También junto a Eduardo García organizó una manifestación ante la sede del P. C. en Moscú, con el propósito de dinamitar la reunión que Dolores Ibárruri, “Pasionaria”, iba a tener con los fieles a Carrillo. Para remate, como responsable jerárquico del ya legalizado Partido Comunista de Euskadi, organizó una escisión contra la corriente “eurocomunista” que el propio Santiago Carrillo lideraba. Hechos que contrastan con el papel de Carmen, su esposa, hija del asesinado Sánchez Biezma en 1948, encargada de preparar, como guardesa, el domicilio madrileño en que Carrillo viviera desde finales de 1976.

Huelga indicar que el At. Madrid nunca le extendió ficha, conforme una mano anónima escribiera en el renglón de observaciones: “No llegó a inscribirse”. Expulsado de España por sus actividades, aunque desarrollara en Moscú gran parte de su vida, falleció en la antigua Checoslovaquia. Sus restos mortales, no obstante, fueron trasladados a la otrora capital soviética.          

A casi todos los futbolistas húngaros se les inscribió españolizando sus nombres reales, bien porque estuvieran nacionalizados, se diera por descontado ese proceso a la mayor brevedad, o ellos mismos lo hubiesen traducido al santoral castellano cuando los bautizasen. Esto último, habida cuenta de que en la España nacional-católica, los evadidos del bloque comunista debían tomar las aguas baptismales por la mañana, antes de obtener la nacionalización esa misma tarde. Así, Jószef Lakatos se convirtió en José, György Nemes en Jorge, los Lászsló, como Garambolgyi, en Ladislao, Béla Sárosi en Alberto, quién sabe en base a que extraña mutación, o Sandor Licker en Alexander. Y ya puestos, también se pasó revista al rumano Nicolae Simatoc, para el fútbol, “Szegedi”, convertido en Nicolás, o a los checos Jirí Hanke, en adelante Jorge, o Stefan Pozdech, Esteban. Por cierto, en lo tocante a Kubala, otro Ladislao, gran estrella de nuestra Liga durante el decenio de los 50, junto con Alfredo Di Stéfano, no fue recogido en el registro federativo de extranjeros. Como surgieran infinitos problemas para otorgarle ficha, sin duda dejarían para más adelante su reflejo, una vez resueltas las dificultades. Y la mala memoria hizo el resto. Lo llamativo es que no enmendaran el error cuando en 1967 gestionasen su transfer internacional a la estadounidense N.A.S.L., donde la troupe Kubala-Daucik, casi al completo, invadió el efímero Toronto Falcons.

Llama poderosamente la atención que en un registro de teóricos extranjeros, o si se prefiere de futbolistas nacidos fuera del país, se incluyera a españoles perfectamente identificados como tales. Son los casos de Joaquín Valle, Olegario Garín, José M.ª Martín, Fernando Straatsman, Werner Uwe Burger, Gilberto Navarro, Francisco Molina, Florentino López, Carlos Nogueras o Agustín Gómez Pagola. Tan anómala inclusión exige breves apuntes biográficos.

Francisco Molina, catalán trasplantado a Chile, internacional con el país andino, se dejó ver por nuestros estadios sin ocupar plaza de extranjero. En la imagen, honores de poster en la revista “Estadio”, aunque fuese mediante un rústico fotomontaje y con la coloración artificial de hace tres cuartos de siglo.

Werner Uwe Burger, con indudable ascendencia germana, había nacido en Sevilla y siempre habitó en sus inmediaciones. Fernando Straatsman Legleiter nació en Foyos (Valencia), y jamás compitió en clubes extranjeros. Aunque Olegario Garín sí lo hiciera en Francia, antes de enrolarse en el ya extinto C. F. Logroñés, mantuvo la nacionalidad española cuando los avatares bélicos llevaran a su familia hasta el otro lado de los Pirineos. A Francisco Molina Simón, nacido en Súria (Barcelona) el 29 de marzo de 1930, esas mismas circunstancias lo trasplantaron junto a la cordillera andina, convirtiéndose en futbolista bajo pabellón del Santiago Wanderers y la Universidad Católica. En Chile, igualmente, inició estudios de Ingeniería Civil y Químicas, que acabaría abandonando al asentarse como profesional del balón. Más adelante, sin embargo, mientras dirigía el juego desde el centro del campo, volvió a matricularse, esta vez en Historia y Filosofía. Cuando fichara por el At. Madrid había sido 8 veces internacional con Chile, lo que obviamente acredita su doble nacionalidad, contradiciendo lo reflejado en la plica federativa. Íntimamente se sentía más chileno que español, y así quedó de manifiesto cuando el 23 de marzo de 1957 regresara a aquella tierra, en la que dejó de existir el 14 de noviembre de 2018.

Otra prueba del tratamiento otorgado en Chile a Molina. Reportaje y entrevista de dos páginas en huecograbado.

El alcoyano Gilberto Navarro Peidró, nacido el 27 de noviembre de 1935, no sólo residió en Marruecos desde la infancia, sino que se formó como juvenil en la Unión Atlética Deportiva Casablanca, hasta debutar con su primer equipo. Marruecos era entonces un territorio bajo doble administración: española, al Norte, y francesa en la franja meridional, tres veces y media más extensa que la controlada por nuestro país. Según él mismo asegurara, tuvo ofertas para trasladarse a Francia, proponiéndosele, incluso, su nacionalización. Pero sintiéndose a gusto donde estaba, prefirió desoírlas. Cuando el cúmulo de atentados, algaradas y la inseguridad general se adueñara del área Sur, bajo administración gala, desde París se ordenó suspender aquella Liga, lo que se tradujo en una tentadora oferta del España de Tánger, mientras la vertiente Norte, mucho más pacífica, vivía sus últimas fechas como Protectorado. Tuvieron que expedirle un transfer internacional desde la Federación Francesa, aunque ese cambio de equipo no se tradujera en salida del país naciente. Con la independencia del hasta entonces Protectorado alauita fichó por el Granada, contribuyendo con sus 21 goles al ascenso de los nazaríes a 1ª División. En 1958 fichaba por el Sevilla, donde las lesiones nunca le respetaron, tal y como iba a ocurrir después, en el R. C. D. Mallorca. Había sido internacional con la selección española “B” ante Portugal, pero tantos y tan sucesivos pasos por el dique seco le tenían amargado. Su desánimo, en fin, le aconsejó el adiós a los estadios, cuando a los 28 años y en otras circunstancias, aún hubiese tenido cuerda para varios más.         

 Joaquín Valle Benítez, y su hermano Luis, gran futbolista igualmente, era hijos de un diputado del Frente Popular por Las Palmas de Gran Canaria. Razón suficiente para que, sorprendidos en la capital republicana ante el estallido bélico, acabaran huyendo a Francia sabiéndose objetivo de las brigadas del amanecer. Luis ya había sido internacional ante Yugoslavia, en Belgrado, pero Joaquín, por razón de su edad, no pasaba de meritorio en el amateur del Madrid C. F. Afincados en la Costa Azul, ambos se enrolaron en el Olypique de Niza, donde el pequeño acabaría anotando 372 goles en 395 partidos, cifra que aún lo mantiene como máximo anotador de la entidad en toda su historia. Sumaba ya 32 abriles cuando por fin hizo el viaje de vuelta, para ingresar en el Real Club Deportivo Español, de Barcelona, mermado por tanto trote y en baja forma. Si la afición “perica” contaba con sus virtudes de bombardero, le sobraron razones para la decepción, pues únicamente se alineó en un partido de Liga, sin apenas brillo.

No menos curiosa fue la historia de Florentino, inscrito en el Registro Civil como Floreal -uno de los meses del calendario revolucionario francés-, cuyo padre, sindicalista de la CNT, huyera a Francia en 1939 con sus dos hijos y la esposa embarazada del tercero, consciente de las represalias esperables tras la victoria franquista. Desde Francia partieron hacia México, en el “Mexique”, naciendo durante la travesía el último hijo. Reinscrito en el país azteca como Florentino, la familia fue prosperando al tiempo que él se convertía en seguidor acérrimo del Club España, y especialmente de Gregorio Blasco, su cancerbero y antiguo componente del Euzkadi. El páter familia, empero, no veía con buenos ojos tanto empeño del vástago por convertirse en jugador profesional. Los negocios emprendidos iban viento en popa y soñaba con ceder el relevo algún día a los herederos. Pero un adolescente puede ser terco hasta la exageración, y el aprendiz de portero hubiese ganado a cualquiera en ese aspecto.

Cedió el padre, cuando al chaval le extendiera un contrato el Irapuato, a sus 16 años, y poco después celebrara el ascenso a 1ª División. Según los mentideros futbolísticos mexicanos, incluso el León, club grande en aquel momento, llegó a tenerlo en su órbita pese a contar nada menos que con la “Tota” Carbajal, primer futbolista en disputar cinco fases finales del Campeonato Mundial. Entonces el cántabro Nando García, antiguo jugador del Racing de Santander prebélico y F. C. Barcelona, así como entrenador del Irapuato, informó sobre él favorablemente a la directiva del Valencia, algo que no gustó en demasía al progenitor, ya resignado a lo inevitable. El hombre veía con mejores ojos una aproximación al Real Madrid. Maleta en mano, Florentino se presentó en Chamartín pidiendo una oportunidad como español emigrado a México, y portero de buen nivel en la liga azteca. Los 40.000 pesos con que se descolgara el Irapuato en concepto de traspaso, frustraron su fichaje en beneficio del Valencia, que acabó cerrando un contrato de cesión. Claro que por el momento, hasta hacer méritos, pagara la novatada en el C. D. Mestalla.

Florentino, un desconocido para los aficionados al fútbol españoles, triunfó a lo grande en México. En la imagen durante sus últimos días de corto, con el escudo del Toluca en el pecho.

Florentino tenía pendiente el cumplimiento del servicio militar obligatorio, y sobre dicha cuestión no anduvo muy avispada la entidad “ché”. Para cuando se decidieron a mover influencias, al chico ya lo habían destinado a Mallorca. O sea que el despiste se resolvió con una nueva cesión al primer equipo balear, antes de convertirse la temporada 1957-58 en miembro de la primera plantilla valenciana, como suplente de Goyo.

Aquel verano se dejó caer su padre por España, de visita. Transcurridos 18 años desde el parte triunfal, la férrea dictadura de los primeros lustros se había atemperado mucho y los tecnócratas empezaban a desembarcar en altas instancias del régimen, propugnando una progresiva desideologización. El país parecía reconstruirse desde sus cimientos, mientras los primeros turistas se dejaban ver al volante de coches extraídos de las películas. Y como el antiguo sindicalista no había regresado tan sólo para reconciliarse con su pasado, sino también, o sobre todo, con el propósito de negociar la libertad del muchacho, se puso a ello manoseando el argumento de que estaban en deuda con él, por no arreglarle lo de la mili. Aun a costa de dar la tabarra, acabó saliéndose con la suya.

Parece que la intención familiar consistía en un retorno a México, pero en Madrid les salió al encuentro Ángel Rodríguez “El Feo”, uno de los más activos intermediarios de esa época, si bien ya un tanto en horas bajas. Éste se lo llevó al Real Madrid, para acabar fichando para el Plus Ultra, entonces equipo filial “merengue”. A sus 24 años no parecía una mala opción, puesto que desde ahí podría acumular méritos con vistas a abordar el primer elenco. El argentino Domínguez continuaba sin convencer a los técnicos, al tiempo que en Alonso asomaban los primeros efectos del calendario. Si la plantilla de Santiago Bernabéu precisaba un portero de garantías para el siguiente decenio, ¿por qué no pudiera se él? Lástima que una cosa sean los sueños, y otra la realidad. Si bien sus actuaciones con el Plus Ultra poco tuvieron de reprochables, en la casa blanca prefirieron decantarse con Vicente, ya muy cuajado en el barcelonés R. C. D. Español, y para colmo fue creciendo el interés por Araquistain, de quien la prensa donostiarra contaba maravillas. En resumen, nunca contó con oportunidades reales en la entidad merengue.

Rendido a la evidencia tomó un vuelo hacia México, con la carta de libertad en el bolsillo y un anillo en el dedo corazón, al haberse casado con la novia que conociera en Valencia. Y una vez en el Distrito Federal, a fajarse bajo el marco del Toluca, convirtiéndose en portero de tronío con el respeto de la afición. Los forofos toluqueños lo apodaron “El Lince”, al tiempo de atribuirle gran parte del mérito en la consecución de la Liga y el Campeonato de Campeones en 1966-67 y 1967-68, así como el título de la CONCACAF correspondiente a 1968. Justo en julio de ese año fue homenajeado por la peña constituida con su nombre, al cumplirse su centésima alineación consecutiva con el subcampeón de la Liga mexicana. Se retiró durante la temporada 1970-71, por desavenencias con su entrenador y el presidente del club, contando ya 36 años y luego de 11 campañas con los Diablos Rojos, durante las que disputó más de 400 partidos, de ellos nada menos que 363 consecutivos. Todavía 50 años después seguía siendo para lo opinión pública mexicana el segundo mejor portero de aquel fútbol, por detrás del mítico Antonio Carbajal. Sea leyenda o realidad, nadie discute que llegó a jugar con un dedo índice roto, con el hombro dislocado, infiltraciones en los tobillos, una máscara protectora mientras tenía un pómulo roto, e inyecciones en la zona del cuello para aliviar sus problemas de tortícolis. Sorprendentemente, 10 días después de haberse operado de menisco ya estaba ejercitándose en el estadio.

Su estampa espigada, envuelta en un jersey azul, con esa toalla en el fondo de la red y varias naranjas que exprimía durante los partidos no sólo para refrescarse, sino con el propósito de impregnar las manos en su jugo y otorgarles mayor adherencia al balón, se hizo emblemática. Hubo, incluso, algún movimiento para convertirlo en internacional mexicano durante la época de Ignacio Trelles como seleccionador, pero parte de los aficionados se mostraron reacios ante la posibilidad de verse representados por un extranjero, puesto que siempre tuvo a gala sentirse tan español como mexicano. En 1965, hallándose aún en activo, montó un restaurante de cocina española en Toluca, con un “chef” español al frente. El caso es que cuando su padre falleciera, se replanteó muchas cosas, como si creyera llegado el momento de resetear su propia existencia. Y entre los reajustes, uno consistió en traspasar aquel restaurante. Corría el año 1971. Luego fue accionista en líneas de autobuses y regentó una empresa de transportes internacionales, con sus hermanos. En 1984 regresó a España, a La Moraleja, en Madrid, acompañado de su esposa, madre e hijos, con vistas a instalarse definitivamente. “Estaba bien allá -confesó entonces-, pero la inseguridad es tan grande… Tengo pistola con derecho a utilizarla en mi domicilio, y según a qué sitios ya no puedes ir. Así que me las arreglé para ir poniendo aquí una pata del negocio, pensando en volver a las raíces”.

Se convirtió en socio del Real Madrid, celebrando con júbilo cada triunfo de la “Quinta del Buitre”, y disfrutaba de su vida patriarcal, pues tenía tres hijas, un varón y numerosos nietos. En 2000 se retiró definitivamente de la compañía de transportes que a menor escala había organizado en Madrid. Por esa época acabó trasladándose al municipio de Alcobendas, y si bien sentía que el fútbol español tal vez no le hiciera justicia, reconocía que la vida quiso compensarle, tratándole muy bien. Ese era uno de los españoles a quien la R.F.E.F. colara de rondón en su libro de extranjeros, poniendo de manifiesto que en ese órgano nadie tuvo muy claro el resbaladizo terreno por donde se movían. Porque, si pensaron en registrar a cuantos llegasen de federaciones extranjeras, con un transfer internacional, ¿por qué anotaron a Juan Saurí, a los hermanos Michel y Samuel Cherigny, al venezolano Jorge Cos y a otros 150 largos, añadidos durante los cuatro lustros siguientes?

Lo que mal empieza, rara vez termina bien. Y aquel deficiente registro de incorporaciones foráneas iba a acabar abochornando a muchos, aunque a fuer de sinceros, la infracción de los dos primeros falsarios ni remotamente tuvo que ver con el método, modo y manera en que se tramitaban documentaciones. Los culpables iniciaron sus manejos al otro lado del Atlántico. Sus instigadores o cómplices aguardaban tensos al sur de los Pirineos. El embajador de Asunción se hacía cruces ante la porquería que empezaba a destapar. Y la Federación Española de Fútbol presidida por Juan Touzón Jurjo, abogado, subdirector del Banco de Vizcaya, presidente del At. Madrid y miembro de honor de la Asociación de Prensa madrileña, además de hombre cultivado, fue la última en enterarse. El protagonismo estelar lo detentaban dos futbolistas paraguayos y un armenio afrancesado, con tentáculos esparcidos por la América del Sur hispanohablante. Los secundarios lucían en las solapas insignias del Barcelona. Y al Delegado Nacional de Deportes, pillado a contrapié, le tocó dar la cara sin haberse equivocado en nada.

Vayamos con los hechos, presentando al cabeza de reparto, Eulogio Martínez Ramiro.        

Natural de Asunción (11-III-1935), se había formado en la cantera del Atlántida desde donde pasó al Libertad, por esa época club más importante del país y muy próximo al poder político, hasta el punto que el general Alfredo Stroessner, presidente paraguayo desde que encabezase un golpe de estado en mayo de 1954, detentaba igualmente la presidencia honoraria de dicho club. El descaro, una técnica muy depurada y sus goles, tardaron poco en convertir al muchacho en pieza codiciada por los intermediarios de turno, algunos muy activos durante los años de permisividad en nuestro suelo. Fue Arturo Bogossian quien finalmente se hizo con poderes de representación, aceptando el Libertad, de muy buen grado, su idea de subastarlo por Europa. Y mediando aquel personaje capaz de hacer trampas ante el más bragado tahúr del Mississippi, poca limpieza cabía esperar.

La prensa paraguaya se hizo eco en junio de 1955, del falso interés que desde Madrid habrían manifestado por la joven perla sus dos entidades más señeras. Y fiel a su cometido, el embajador de España en Asunción, José González de Gregorio, trasladó al ministerio de Asuntos Exteriores en nuestra capital aquellos recortes, como anexo a un primer informe donde se daba cuenta de la onerosa inversión en divisas (45.000 dólares, 2.700.000 pts. al cambio del momento) que su fichaje iba representar. En posteriores escritos el embajador constataba que el club interesado no sólo por Eulogio Martínez, sino por el también paraguayo Augusto Melanio Olmedo Bretón, era el Barcelona, y que el representante de ambos trató de obtener para ellos la nacionalidad española en la propia embajada, como hijos de españoles, mediante unas falsificaciones lo bastante burdas para ser detectadas de inmediato por los funcionarios.

“Ninguno de ambos jugadores son hijos de españoles -rezaba otro escrito fechado en Asunción el 7 de octubre de 1955-, y por tanto no pueden optar a la nacionalidad española. (…) En vista del resultado negativo de esas gestiones han intentado lograrlo por otros medios, habiéndose dirigido al Viceconsulado honorario de la Nación en Encarnación, llegando incluso a ofrecer dinero al titular. Como según noticias recibidas, los representantes de referencia no parecen cejar en su empeño, considero oportuno ponerlo en conocimiento de V.E. para el caso de que por algún medio pudieran sorprender la buena fe de las autoridades españolas, presentando a Martínez y Olmedo como españoles”.

La profusa documentación ministerial del caso nos permite reconstruir, paso a paso, aquella sucesión de injerencias, “recomendaciones”, tratos de favor, sobornos y amenazas ni siquiera disimuladas, para vergüenza del fútbol y de quienes entonces lo emponzoñaran.

Cayetano Re, Eulogio Martínez y Juan Ángel Romero, tres de los muchos futbolistas paraguayos cuyo desembarco en España tuvo lugar por mediación de Bogossian.

Diez días después, un nuevo mensaje diplomático empeoraba las cosas para Arturo Bogossian y su representado. Luego de trasladar el abandono del representante a Melanio Olmedo para ocuparse solo de Eulogio Martínez, ante la mayor cotización de éste, narraba que “Finalmente convencieron al Agente Consular de la Nación en Quindy, Don Ernesto Mendaro Núñez, no sé todavía por qué medios, para que extendiera acta de presentación de un documento de reconocimiento como hijo natural de Eulogio Martínez por un español, Estanislao Martínez, no “Ángel Martínez”, que en la partida primitiva presentada en esta Embajada aparecía como padre natural. El Agente Consular les otorgó después de bastantes vacilaciones, el testimonio que trataron de legalizar sin éxito en este Ministerio, y en vista de ello lo enviaron a Buenos Aires con el fin de hacerlo llegar a España. Al tener noticia de lo anterior, hice presente al Agente Consular, Sr. Mendaro, que sin perjuicio de que pudiera llevarse a cabo investigación en el asunto, le suspendía temporalmente en sus funciones de acuerdo con el artículo 40 del Reglamento de Vicecónsules y Agentes Consulares Honorarios, pues en la expedición del citado documento había incurrido en graves infracciones de fondo y forma, además de arrogase facultades que no poseía, por no corresponder a su jurisdicción dichas actuaciones”.

El tocomocho además de seguir vivito y coleando, iba a alcanzar cotas insospechadas cuando directivos del Club Libertad se hicieron recibir en la Embajada de Asunción, donde expresaron su deseo de hallar una respuesta al problema tan rápida como satisfactoria. Las presiones sobre el embajador no habían hecho sino empezar. Poco después, durante la Asamblea General del club se afirmaba que el asunto de las documentaciones seguía su curso normal, por lo que el transfer pudiera darse por hecho en cuestión de días. Paralelamente, la prensa paraguaya publicó varios artículos responsabilizando al embajador de obstruccionismo, ante unos papeles por demás veraces. Y a manera de refuerzo, varios ministros paraguayos, incluido el Dr. Sánchez Quell, responsable de Relaciones Exteriores, contactaron personalmente con José González de Gregorio advirtiéndole que la cuestión de Eulogio Martínez se había tratado en el mismísimo Consejo de Ministros, y atendiendo a la buena relación entre ambos países estaban seguros de ver disipada tanta intransigencia. Ya fue el colmo que aprovechando una comida, el presidente de la República, Alfredo Stroessner, le manifestase ante varios ministros su interés en “solucionar el fichaje del chico por el Barcelona”, rogándole intercediese en tal sentido ante quien fuera preciso.

Pese a ello, el 29 de diciembre de 1955 el corajudo y honesto embajador remitió al ministerio español de Exteriores un recordatorio de las distintas irregularidades cometidas, ante el viaje que proyectaba a España el presidente del Club Libertad, Sr. Villalonga, con el propósito de resolver cualquier traba. La contundencia de algunos párrafos era muy clara, al plantear que incluso desde un punto de vista político, plegar velas “aunque tuviera simplemente carácter gracioso, podría ser interpretado aquí como reconocimiento de lo justificadas que son las peticiones del Club Libertad, e incluso como falta de seriedad por parte de las autoridades españolas”.

Pero el cerco a que hubo de enfrentarse aquel hombre debió ser tremendo, tanto en Asunción como desde París, donde se hallaban Eulogio Martínez y el inefable Bogossian, empeñados en colar a través de aquella embajada las falsificaciones documentales. Sólo así se explica que el 21 de enero de 1956 dirigiese a Madrid otro escrito, inquiriendo sobre si procedería hallar una solución que armonizase los interese paraguayos con alguna medida del Ministerio de Gobernación, concediéndose al futbolista la nacionalidad española por Carta de Naturaleza. Para entendernos, nacionalizándolo a toda prisa aprovechando una ley urdida en favor de intelectuales prestigiosos, artistas de renombre, empresarios de éxito y en general cuantos pudieran rendir elevados servicios al país de acogida. Eulogio Martínez, aunque hubiera sido internacional en 14 ocasiones, era tan sólo un futbolista primerizo, con todo por demostrar a este lado del océano.

Eulogio Martínez, excelente futbolista con muy mal fario, pudo jugar con el Barcelona gracias a la Carta de Naturaleza que para él firmase expresamente Francisco Franco.

Eulogio Martínez, excelente futbolista con muy mal fario, pudo jugar con el Barcelona gracias a la Carta de Naturaleza que para él firmase expresamente Francisco Franco.

La respuesta del 2 de febrero de 1956, firmada en Madrid por el Director General de Asuntos Consulares, Félix Iturriaga, ya prometía desde su encabezamiento: “Querido José: Me están mareando los futbolistas del Barcelona y el embajador Díaz de Vivar con el famoso asunto de la nacionalidad de Eulogio Martínez”. A continuación, tras exponer la contumacia de los aludidos, aferrándose a unos papeles como mínimo muy dudosos, se sinceraba: “A mí me hace el efecto, a la vista de esos documentos, que el segundo es más falso que Judas, pues aun no sabiendo cómo se verifica el reconocimiento en esa República, me parece rarísimo que no haya ido por el procedimiento directo y natural, es decir que el padre que reconoce y es español, haya acudido al Consulado otorgando la oportuna escritura y obtenido la aprobación judicial para el reconocimiento”.

Otro párrafo recogía: “Te escribo esta carta porque el asunto está muy envenenado; los catalanes creen que aquí no les damos la nacionalidad para que no figuren en el equipo del Barcelona, y que en cambio nos volcamos cuando se trata del Madrid. Y según me dice el Embajador Paraguayo también por ahí parecen estar los ánimos muy revueltos”.

La españolidad de Olmedo y Eulogio Martínez parecía cifrarse como única posibilidad en esa Carta de Naturaleza con firma de Francisco Franco, “en prueba de amistad y afecto al Presidente de la República del Paraguay, que ha mostrado gran interés en el asunto”. Porque para desconsuelo de ambos futbolistas (Melanio Olmedo reaparecía como parte del paquete), de Bogossian y el embajador paraguayo en Madrid, escritos cruzados entre el Director General de Asuntos Consulares, el Director General de Seguridad, el Presidente de la Delegación Nacional de Deportes y el Subsecretario del Ministerio de Justicia, concluían taxativamente y del peor modo, tras poner en solfa la catarata de irregularidades cometidas: “Lo que de orden del Sr. Ministro de Asuntos Exteriores traslado a V.E. para su conocimiento y a fin de que se evite el que pueda obtenerse por dichos futbolistas pasaporte español u otro documento análogo. Dios guarde a V.E. muchos años”.

La Carta de Naturaleza, o como entonces se decía, “la gracia del Caudillo”, constituía único salvavidas. Aunque nadie pareció tener en cuenta que esa excepcionalidad estaba vetada a menores de edad, y si Olmedo contaba ya 23 años, Eulogio Martínez, epicentro de la polémica, aún no había cumplido los 21. Tuvo que ser el embajador en Asunción, González de Gregorio, quien entreviese la salida, pues recuérdese que al permanecer cerrado nuestro fútbol a los extranjeros, la codiciada pieza “culé” sólo podía vestir la camiseta azulgrana si fuera reconocido como español. Y conste que para entonces el monto total del fichaje -puede que en conjunto los de Martínez y Olmedo-, ya había ascendido hasta los 60.000 dólares (3.600.000 ptas.)

Ésta fue la alternativa ofrecida desde la embajada española en Asunción, y finalmente aceptada en Madrid por los estamentos concernidos: “Eulogio Martínez nació, según los datos que yo tengo, el 11 de marzo de 1935, así que el 11 de marzo próximo tendrá 21, edad requerida para solicitar la nacionalidad española en las condiciones antes mencionadas. Estimo que otorgarle la nacionalidad por un acto meramente administrativo sería poco aconsejable, redundaría en perjuicio del prestigio de esta Representación y pudiera suponer el reconocimiento de la razón que no asistiera a los intervinientes en la cuestión, valiéndose de procedimientos torcidos e ilegales”.

El Barcelona se salió con la suya, puesto que Eulogio Martínez y Melanio Olmedo Bretón se incorporaron a su plantilla. El primero brilló sobremanera durante cuatro de sus seis campañas en la ciudad condal. Cuando comenzase a acumular peso, sin dejar por ello de anotar goles, fue facturado al Elche (2 temporadas) y At Madrid, donde ya con un aspecto en extremo adiposo, apenas pudo lucir. Una última intentona en el barcelonés C. D. Europa, evidenciando en 2ª División su para entonces prominente barriga de Buda, le sirvió de despedida con 31 años. De él se recuerdan filigranas imposibles al borde del área, con las que dejaba sentados a un par de adversarios, “sombreros” perfectos y alardes de valentía ante aquellos centrales de mirada amedrentadora y serrucho en cada bota. Quien mejor glosara lo que Eulogio Martínez fue sobre el césped hasta que sus kilos de más lo ahogasen, fue el brasileño Evaristo Macedo Filho, fichado por el Barcelona en junio de 1957. Como invitado de honor en el palco de Las Corts, presenció la exhibición de puntería y facultades que el nacionalizado por gracia del general Franco luciera ante el At. Madrid en una eliminatoria de Copa. Eulogio marcó 7 goles, y puesto que el recién llegado debía competir por un puesto en la delantera “culé” ante el triunfador de la tarde, los periodistas buscaron sus impresiones. Evaristo, más adelante también jugador del Real Madrid, les regaló el titular con su respuesta: “No sé por qué me han traído. A lo mejor para barrer el vestuario…”

Al margen del fútbol, donde tuvo ocasión de celebrar dos títulos de Liga, otros dos de Copa, e igual número de trofeos en la recién constituida Copa de Ferias, precursora de la Copa de la UEFA, tuvo una existencia cuajada de sobresaltos económicos. Siempre aseveró que le engañaron al fichar, aceptando un contrato muy bajo para lo que entonces se abonaba. Que su primera ficha frisó las 250.000 ptas. por temporada, y las renovaciones no representaron una mejora real. Pero es que 250.000 ptas., mensualidades aparte, más lo que podía acumular en primas compitiendo en un club como el Barça, eran un dineral en 1956 ó 1957, cuando el salario mensual de muchos españoles frisaba las 3.000. El negocio hostelero a que se dedicara tras colgar las botas casi lo llevó a la ruina, y cuando merced a distintas ayudas parecía remontar el repecho, fatídicamente perdió la vida 23 días después se ser arrollado por un vehículo cerca de Calella, sin cumplir la cincuentena, mientras cambiaba una rueda pinchada de su coche, a pie de arcén.

Melanio Olmedo pudo haberse ahorrado el viaje, vistos los resultados, evitando de paso muchos dolores de cabeza a los funcionarios de la embajada española en Asunción. De España pasó al fútbol portugués, incluido un paseíto por Madeira. Y de vuelta a su país ejerció con éxito el cooperativismo, antes de hacer carrera política arrimado a un dictador golpista.

El defensa central Melanio Olmedo, a quien se otorgara la nacionalidad española sin ningún merecimiento, puesto que no llegaba ni a medianía, se fue por donde vino luego de disputar sólo 7 partidos como azulgrana durante dos temporadas, y recetársele una infructuosa cesión al Lérida, cuya camiseta únicamente defendió en 6 ocasiones. Igualmente, mientras preparaba su salida en busca de mejor suerte, estuvo reforzando al barcelonés C. D. Europa, sin lograr el ascenso a 2ª División, su gran objetivo. Pero la vida te da sorpresas, como cantara “El Gato” Pérez, y supo hacerse un hueco en la política, empezando desde abajo.

A finales de los años 50, el gobierno paraguayo decidió abrirse hacia áreas sin apenas explotar. Una de ellas, denominada Ciudad del Este, concentró a gran número de agricultores y ganaderos, cuya elección para salir adelante pese al escaso apoyo gubernamental, fue el cooperativismo. Y allí estuvo él, doblando el lomo, dirigiendo y coordinando labores, hasta dar cuerpo real a la Colonia Presidente Stroessner, rebautizada como Minga Guazú, expresión que traducida del guaraní sería algo así como “gran colaboración de todos”. Afiliado al Partido Colorado, constituido en derredor de Alfredo Stroessner, sería designado alcalde del núcleo que contribuyese a consolidar. Falleció con 80 años el 4 de febrero de 2012, como consecuencia de distintos problemas derivados de la diabetes que padeciera, sin acordarse siquiera que un día le regalaran la ciudadanía española, cuando debería haber ido a la cárcel por falsificación documental.

Arturo Bogossian, villano mayor en el reparto, continuó haciendo negocios con los clubes españoles, sin que sus antecedentes le pasaran factura en demasía. Y sobre todo continuó engañando a parte de los jugadores cuyos intereses decía representar. A Juan Ángel Romero Isasi, la segunda mejor zurda de nuestra Liga, después de la de Puskas, le hizo creer que su destino sería el Real Madrid, cuando lo tenía apalabrado con el Elche. Y otro tanto al recientemente desaparecido Jun Carlos Lezcano, asegurándole ingresar en el Valencia, por más que también lo facturara a Elche. A éste, además, consciente de su temperamento y propensión a llamar a cada cosa por su nombre, lo dejó tirado en el aeropuerto de Barajas, para no dar la cara. Cuando el muchacho llamó a la oficina del mercachifle, su secretaria le dijo que iba a jugar en una ciudad llena de palmeras, muy cerca de Benidorm, y hasta le dio instrucciones sobre dónde tomar el autobús de línea. Bogossian tan sólo hizo acto de presencia cuando, días después, el enojo del magnífico interior se diluyera un tanto.

En el ministerio de Exteriores aquel bochorno, con el Barcelona, Melanio Olmedo, Eulogio Martínez y el inefable Bogossian imponiéndose a la legalidad, sentó muy mal, y peor todavía entre el funcionariado de rango adscrito a la Oficina Consular, desde donde partieron quejas y advertencias a la Delegación Nacional de Deportes. Este órgano político, en manos de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., el partido único desde que concluyese la barbarie incivil, curándose en salud comenzó a barajar los posibles beneficios de reabrir el portillo importador. De ese modo no volverían a ser pillados en falso. El Barcelona, como saliera del trance sin magulladuras, iba a tardar poco en reincidir. Una cohorte de chamarileros seguía ofreciendo desde América productos “garantizados” y a muy buen precio, aunque al más significado entre todos, el armenio Bogossian, la directiva “culé” lo tuviese vetado durante el mandato de Agustín Montal junior, quizás temiendo que en adelante pudieran mirarle con lupa todos los papeles en los ministerios de Exteriores y Gobernación.

El gran tocomocho de los falsos oriundos calentaba motores, puesto que Melanio Olmedo y Eulogio Martínez apenas acababan de escribir las primeras líneas de un prólogo.         




El origen del Colegio Valenciano de Árbitros de Fútbol – Los antecedentes (1909-1920)

Cuando se estudia la primera organización federativa del fútbol en la región valenciana en torno a 1919 y 1920 es obligado recalar en un intento anterior, la de 1909, que está totalmente ligada a la gestación de la Federación Española de Clubs de Football, aunque la ausencia de la debida documentación reduzca esta última afirmación a una mera hipótesis.

Fue durante torneo nacional de fútbol de la Exposición Regional de Valencia de 1909 cuando don Narciso Masferrer pidió la constitución de una federación nacional ante los directivos del FC Barcelona, el CD Español de Barcelona y la Sociedad Gimnástica Española de Madrid, clubs que junto a un anterior FC Valencia estaban disputando una atractiva competición durante el evento. En octubre de ese mismo año nacería la Federación Española de Clubs de Football, aunque, también es necesario precisarlo, con el cisma ya en sus propios genes.

Igualmente, a partir de ese torneo, había arrancado el fútbol valenciano. Un mes antes de que naciera la FECF, en septiembre, se logró configurar el primer campeonato entre clubs de la ciudad. Todo bajo la iniciativa de la misma persona que había logrado incluir en el programa de actividades de la Exposición Regional el concurso de fútbol: don Francisco Sinisterra Montesinos

Don Francisco Sinisterra, como citan prácticamente todos los investigadores, apareció en el fútbol valenciano en 1907, precisamente en su periodo prehistórico. Llegó de Inglaterra donde había residido por siete años y conocido la perfecta organización del fútbol profesional y aficionado de los inventores de este deporte. En Valencia, entonces solo había dos clubes más o menos organizados: el Football Club Valencia y el Football Club Cabañal.

Pronto destacó por su capacidad organizativa y empezó a establecer las bases de una primitiva Federación Valenciana de fútbol. Junto a don Alfonso Ferrer, presidente del antiguo FC Valencia, y los representantes del FC Cabañal y el Recreation Club de Alicante, con los que mantenían estrechos lazos, pues no en vano eran miembros de sus respectivos clubes Náuticos, consiguieron introducir entre los eventos de la Exposición de 1909 una competición regional de fútbol. Y sus deseos se vieron ampliados cuando la comisión de Atletismo, responsable de la organización de actividades deportivas, aprobó que la prueba de fútbol contase también con un torneo con equipos catalanes, vascos y madrileños. Finalmente los vascos no vinieron, pero sí compitieron el Club Deportivo Español y el FC Barcelona, junto a la Real Sociedad Gimnástica Española de Madrid.

El éxito alcanzado por el fútbol en la Exposición de 1909 sobrepasó todas las previsiones más optimistas. Incluso las pruebas de atletismo se tenían que suspender a petición del público para que los partidos se jugasen en el horario programado.

Esta fue la chispa que encendió la mecha del fútbol valenciano. El 26 de agosto de 1909 se reunieron por primera vez todos los representantes de los clubes legalmente constituidos en la ciudad de Valencia para redactar los reglamentos y el 7 de septiembre se constituyó la primera Federación Valenciana de Fútbol, siendo su primer presidente Francisco Sinisterra Montesinos.

En la reunión constituyente, además de establecer los demás cargos directivos, se aprobó la organización de un campeonato entre los equipos FC Valencia, Club España, Levante FC, Lo Rat Penat FC e Hispano FC, todos ellos de la ciudad de Valencia y todos ya desaparecidos. Cada equipo habría de participar con sus dos mejores equipos, que competirían en las dos divisiones establecidas: primeros equipos o serie A y segundos equipos o serie B.

El nuevo presidente, consciente de las dificultades técnicas que presentaba la organización del torneo, se encargó de repartir entre los representantes de los clubes el Reglamento de Fútbol y fijó la fecha del 17 de octubre de 1909 para examinar a los aspirantes a árbitros, a fin de dar cierto rigor al desarrollo de la competición.

Así pues, en la fecha señalada y en días sucesivos, recibieron el aprobado para dirigir los partidos de la competición los siguientes señores: don Enrique Martínez Sabater, el señor López Costa y don Ramón Leonarte del FC Valencia, señor Pastor Cortés, don Ángel Moliner, don Luis Llovet, don Carlos Pagola y don Juan Merlo del Club España; don Francisco Hurtado de Bosch, don Rafael Peset, don José Ballester y don Víctor Ballester del Levante FC, y don Leandro Quinosa, don Luis Fernández y el señor Nácher de Lo Rat Penat FC. Posteriormente fueron aprobados algunos aspirantes más.

El 24 de octubre de 1909 a las 8.30 de la mañana fue don Rafael Peset quien dirigió el primer encuentro oficial, correspondiente al campeonato de serie B entre los segundos equipos del Club España y Lo Rat Penat FC. Venció el Club España por 1-0, gol marcado por don Ángel Moliner de penalti. Ese mismo día, por la tarde, don José Ballester, también del Levante FC, puso en marcha la competición de serie A entre los primeros equipos del FC Valencia y el Hispano FC, imponiéndose los valencianistas por un rotundo 11-0.

Parecía que el fútbol había echado sus raíces definitivas en Valencia, pero a los pocos años todos se olvidaron de este deporte, tanto afición como los medios de comunicación, que omitían las reseñas de los partidos que se organizaban. La Federación Valenciana de Fútbol dejó de estar operativa. Está por ver qué repercusión tuvo la aparición de la Real Unión Española de Clubs de Football y sus discrepancias con la Federación Española de Clubs de Football. Es posible que ese cisma desalentara a los pioneros valencianos en su afán de organizarse federativamente.

Una vez asentada la Federación Española de Football, recibiendo el reconocimiento de hecho por parte de la FIFA, en Valencia volvió a moverse el mundillo futbolístico. En 1915 se inició la recuperación de los partidos de fútbol en la ciudad. Encontramos como uno de los principales protagonistas a don Octavio Augusto Milego, relacionado con el Sagunto FC, club formado bajo el amparo del Colegio de los Padres Salesianos en dicha popular calle valenciana y de donde tomó nombre el club.

Pronto organizaron los primeros torneos, como la Copa Padre Viñas, en honor a tan conocido difusor del fútbol entre sus alumnos, competición en la que intervinieron el Regional FC y el Deportivo Español, dos equipos que tímidamente se habían organizado al margen de la primitiva y extinta Federación Valenciana.

Este torneo, con mucho menos eco que el de la Exposición de 1909, se convirtió en el nuevo brote de gestación del fútbol valenciano. El 22 de abril de 1915 se reunieron de nuevo los máximos representantes de los diseminados clubs locales para organizar una nueva federación, y aunque se siguieron nuevas reuniones, estas no acabaron de materializarse en acto jurídico. No obstante, se llegó confeccionar un campeonato que solo se completaría en la primera categoría. Esto fue suficiente para que el 24 de marzo de 1916 los clubes volviesen a reunirse, esta vez con mayor seriedad y formasen la Federación de Clubs de Fútbol de Valencia, constituida el 4 de abril de 1916.

En todo este período resalta la labor de don Augusto Milego, que trasladó sus aspiraciones a un reconocimiento dentro del panorama nacional al resto de sus amigos y compañeros. Y para ello empezó sus constantes viajes a Madrid donde, poco a poco, fue cubriendo sus objetivos. Con la configuración del mapa español de federaciones territoriales en 1918 para el Campeonato de España, en el que se adjudicó una plaza para el campeón de la Región Levantina, don Augusto Milego entendió la necesidad de crear un club que representase a la ciudad de Valencia, a semejanza del FC Barcelona o del Madrid FC. Así durante un año fue convenciendo a los personajes más importantes de los pequeños clubs, como el Regional FC, el Deportivo Español y sus colegas del Sagunto FC, donde Milego era presidente, para aunar esfuerzos y constituir un equipo con expectativas nacionales: el Valencia FC.

Su siguiente paso fue crear un campeonato regional donde al nuevo club le sirviese de trampolín para empresas más altas. Y con ello la organización de todos los estamentos federativos de la ciudad y de la región. Así se fueron disputando los primeros campeonatos hasta que el fútbol valenciano maduró lo suficiente y exigió la creación del Colegio de Árbitros, a semejanza de otras territoriales donde su constitución había sido un éxito. Por descontado, fueron el propio Augusto Milego y sus inseparables colaboradores Francisco Sinisterra y Ramón Leonarte quienes materializaron esa obra.




Enrique Collar, el primer niño del Atleti

Los últimos días del pasado 2025 nos trajeron la triste noticia del fallecimiento del mítico extremo colchonero Enrique Collar, a los 91 años de edad. Collar, amén de absoluta leyenda del Atleti, fue una de las grandes figuras de nuestro fútbol en las décadas de 1950 y 60, con una larga y brillante carrera que cubre cerca de 20 años,  incluyendo títulos nacionales y europeos, e incluso una experiencia mundialista con la Selección Española en Chile-62.

Natural de la localidad sevillana de San Juan de Aznalfarache, donde había nacido el 2 de noviembre de 1934, de padre manchego -de Tomelloso- y madre bilbaína, Enrique Collar Monterrubio comenzó a darle al balón por tierras andaluzas, en un equipo llamado Imperial CF, pero una vez trasladado a la capital de España con su familia, por motivos de trabajo, formaría en las filas de la Peña Norit (patrocinada por la empresa que fabricaba el conocido  detergente para prendas delicadas, simbolizado por un simpático corderito) y el Corpus Christi, para pasar seguidamente a integrarse en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. En 1952 va a irse cedido al Cádiz, a la sazón militando en Tercera. Le acompañarán en su viaje a la Tacita de Plata sus tres hermanos futbolistas, Pepe, Juan de Dios, y Antonio, quien a la postre gozaría de una notable trayectoria, en las filas de Real Murcia, Atlético de Madrid, Deportivo de La Coruña y Unión Deportiva Las Palmas.

Collar y Flotats.

DEBUT Y CESIÓN AL MURCIA

Del viejo Mirandilla regresa un extremo izquierdo rápido, gran regateador y centrador y con mucha clase y carácter, que va a debutar con el conjunto rojiblanco en la primera jornada de la Liga 53-54, el 13 de septiembre de 1953. El escenario es el campo de Sarriá, frente al RCD. Español, con victoria perica por 3 a 1, y esta fue la primera alineación de Enrique con su Atleti; Menéndez; Cobo, Herrera, Verde; Galbis, Mújica; Miguel, Molina, Callejo, Coque y Collar. Esta temporada juega muy poco, sólo cuatro partidos de Liga y uno de Copa, de modo que el club le cede al Real Murcia, de Segunda División, junto a otra gran promesa, Joaquín Peiró.

En La Condomina, Collar la va a romper. Tan sólo permanecerá con los pimentoneros durante 11 encuentros, en los cuales anota 7 goles. El Atleti no marchaba bien en aquella campaña 54-55, situado en puestos de promoción, y le va a repescar con urgencia, de modo que un domingo actuaba con los murcianos, y al siguiente, el 19 de diciembre de 1954, volvía a vestir de rojiblanco, presentándose ante el Valencia en el Metropolitano. Su ascenso va a ser meteórico, pues desde el primer momento se convierte en un elemento  indiscutible en la punta izquierda del ataque, debutando sólo unos meses más tarde en la Selección Española “B”, y a continuación en el combinado absoluto. Su estreno con La Roja tiene lugar el 19 de junio de 1955, en Ginebra y frente a Suiza. Ese día forman Carmelo; Guillamón, Campanal, Garay;  Mauri, Maguregui; Arteche (Miguel), Kubala, Arieta, Domenech y Collar, venciendo España por 0 a 3, y abriendo el marcador el propio Enrique, en el minuto 2. El debut soñado.

EL ALA INFERNAL

En la temporada 55-56 es cuando nace el Ala Infernal, pues Peiró retorna de su cesión al Murcia y se hace también con un puesto en el ataque rojiblanco como interior en punta, con gran zancada y poder rematador. El Atleti va saliendo poco a poco del profundo bache en el que había caído tras los brillantes triunfos del bienio 1949-51, a las órdenes de Helenio Herrera, y una nueva generación de futbolistas toma el relevo de los Marcel Domingo, Aparicio, Silva, Mújica, Juncosa, Ben Barek, Pérez Paya o Carlsson, capitaneada por el veterano Adrián Escudero: Pazos, Cobo, Heriberto Herrera, Verde, Callejo, Agustin, Miguel, y por supuesto Peiró y Collar, ya internacionales. Después de muchos años de ausencia, los colchoneros llegan otra vez a la final de Copa en 1956, aunque van a caer frente al entonces máximo especialista en el Torneo del KO, el Athletic de Bilbao. Pero lo importante es que ya se volvía a competir.

Atlético de Madrid 1954-55.

En la temporada 57-58 el Atlético, dirigido ahora por el técnico eslovaco Fernando Daucik, logra el subcampeonato de Liga, clasificación que le da derecho a disputar la Copa de Europa, su primer torneo continental. Y con una gran delantera, formada por Miguel, Mendonça, Vavá, Peiró y Collar, llegará hasta las semifinales, y el Real Madrid necesitará tres partidos para eliminarle, tras un encuentro de desempate celebrado en Zaragoza. Pero en la campaña siguiente los rojiblancos van a tomarse cumplida revancha sobre el pentacampeón europeo. La final de la Copa del Generalísimo de 1960 enfrenta por vez primera a los dos eternos rivales madrileños, y en el escenario que entonces era  habitual, el estadio Santiago Bernabéu. Los blancos parten como favoritos, después de su resonante triunfo en Glasgow frente al Eintracht de Frankfurt por 7 a 3, pero el Atleti ha reunido un gran equipo, y no sólo les planta cara, sino que derrota a los merengues por un claro 3 a 1. Y Enrique Collar, como capitán del conjunto, es el encargado  de recibir de manos de Franco la que va ser la primera  Copa que vaya a las vitrinas atléticas.

Y repetirán al año siguiente, en idéntico marco y ante el mismo rival, que acababa de proclamarse Campeón de Liga con insultante autoridad, sacándoles a  los atléticos  nada menos que 12 puntos de ventaja. Esa  segunda victoria consecutiva llevaría al club colchonero a un torneo continental de nuevo cuño, la Copa de Europa de Campeones de Copa, popularmente conocida como Recopa, que los rojiblancos conquistarían el 5 de septiembre de 1962 en Stuttgart, al derrotar a la Fiorentina por 3 a 0 (Jones, Mendonça y Peiró), en la repetición de la final jugada meses atrás, el 10 de mayo en Glasgow -concluida en tablas, y con el siguiente once: Madinanbeytia; Rivilla, Griffa, Calleja; Ramiro, Glaría; Jones, Adelardo, Mendonça, Peiró y Collar.

Pero antes, Enrique Collar va a tomar parte en el Campeonato del Mundo disputado en Chile entre los días 30 de mayo y 17 de junio de 1962. La presencia de un intratable Gento le desplazará, como en otras ocasiones, a la punta derecha del ataque, y en dicha demarcación jugaría el último partido de la fase de grupos, donde la Selección Española se jugaba el todo por el todo nada menos que ante el vigente campeón, Brasil. No pudo ser, y nuestro combinado nacional resulto eliminado al perder, tal vez de manera inmerecida, ante la Canarinha por 2 a 1. Su compañero Adelardo adelantó a España en el marcador, y luego le fue anulado de manera muy dudosa otro tanto, pero el doblete de Amarildo, sustituto del lesionado Pelé, nos dejó fuera de un torneo que los brasileños volverían a conquistar, con un estelar Garrincha. Ese día La Roja -aunque entonces así se le llamaba únicamente a los anfitriones del torneo- formó con Araquistáin; Rodri, Echeberría, Gracia; Vergés, Pachin; Collar, Adelardo, Puskas, Peiró y Gento.

Selección de ESPAÑA – Temporada 1962-63 – Vicente, Pachín, Rodri, Calleja, Glaría, Paquito; Collar, Adelardo, Veloso, Guillot y Gento – ESPAÑA 6 (Guillot (3), Veloso, Collar y Nunweiller III, p.p), RUMANÍA 0 – 01/11/1962 – Eurocopa 1964, fase previa – Madrid, estadio Santiago Bernabeu – Alineación: Vicente; Pachín, Rodri, Calleja; Paquito, Glaría; Collar, Adelardo, Veloso, Guillot y Gento

EN REBELDÍA

En la siguiente temporada, la 62-63, el Atleti fue subcampeón de Liga tras un nuevamente arrollador Real Madrid -otros 12 puntos de ventaja-, y volvió a disputar la final de la Recopa, aunque en esta oportunidad el Tottenham inglés le pasó por encima, 5 a 1, en un partido disputado en Rotterdam. El club atraviesa por una mala situación económica, y ha tenido que deshacerse de Peiró, traspasado al Torino italiano. Las obras del nuevo campo, junto al río Manzanares, no avanzan, y tampoco se puede reforzar debidamente el equipo. En ese contexto, al iniciarse la temporada 63-64 Collar va a declararse en rebeldía, después de solicitar una mejora en su ficha.

Collar y Peiró.

A causa de ello, el capitán se pierde algunos partidos con un Atleti renqueante en lo deportivo, ocupando incluso posiciones de descenso. Luego las aguas volverían a su cauce, y club y jugador llegan a un acuerdo, y también se revierte la pésima clasificación, en parte gracias a la aportación del joven Ramón Moreno Grosso, cedido en fraternal gesto por el Real Madrid, para tratar de paliar los graves problemas que sufre su eterno rival. Al final el Atlético se clasifica en séptima posición, con 29 puntos y un negativo, un lugar absolutamente indecoroso para su brillante historial. En la Copa del Generalísimo, no obstante, le irá mucho mejor, llegando hasta la mismísima final, donde cae ante el Real Zaragoza de Los Magníficos por 2 a 1, en lo que constituyó el primer título del conjunto aragonés.

EL INCIDENTE CORTIZO-COLLAR

Para no volver a pasar los apuros de la campaña anterior, el Atlético de Madrid se va a reforzar notablemente con los fichajes de Colo, Miguel Martínez, Luís -los tres procedentes del Betis-, Cardona y Eulogio Martínez (Elche), Ruiz Sosa, del Sevilla, y un muchacho de Pontevedra que jugaba en el Flamengo carioca y era conocido en Brasil como Espanhol, Armando Ufarte. El empresario cántabro Vicente Calderón había accedido a la presidencia del club rojiblanco, y amén de fortalecer la plantilla, había dado un gran  impulso a las obras de construcción del nuevo recinto junto al Manzanares, para sustituir al destartalado y obsoleto aunque entrañable Metropolitano del barrio de Cuatro Caminos.

Enrique Collar. Atlético de Madrid.

Tan importantes novedades van a sentarle de maravilla al Atleti, que mantendrá un reñido pulso con el Real Madrid -en su primera temporada sin Alfredo Di Stefano, ahora en las filas del Español- para hacerse con un título de Liga que no cataba desde hacía casi 15 años. En la última jornada de la primera vuelta, el 27 de diciembre de 1964, los colchoneros van a visitar La Romareda para medirse al Zaragoza. El Atlético es segundo, a un punto del Real Madrid, y el cuadro maño tercero, a cuatro de los blancos. Se imponen los locales por 3 a 1,  con goles de Encontra (2) y Carlos Lapetra, por uno de Luís Aragonés, y cuando ya en el marcador figuraba el resultado definitivo se produce una jugada que hará correr ríos de tinta, como se decía entonces. En un choque entre el defensa zaragocista Cortizo -uno de los gallegos del conjunto local, junto con Reija, Páis y Marcelino- va a caer al suelo Enrique Collar, con ostensibles gestos de dolor. El arbitro, el colegiado internacional vizcaíno Gómez Arribas, consideró la acción como fortuita, y ni siquiera  pitó falta.

El futbolista tiene que ser retirado en camilla por las asistencias, aunque buena parte del publico de La Romareda pensó entonces que estaba exagerando, y al finalizar el encuentro el juez de la contienda reclama su presencia, para firmar el correspondiente acta como uno de los dos capitanes. Pero el extremo rojiblanco  no podía ni andar, y el árbitro exige que le presenten un certificado médico para eximirle de dicho trámite. Sin embargo Collar no estaba haciendo precisamente teatro, y el diagnóstico médico va a ser demoledor: “Fractura estrellada de tibia con desplazamiento”

Tres días más tarde, el miércoles 30, el Comité de Competición va a hacer públicas una serie de sanciones relativas al encuentro de La Romareda.  La más llamativa de todas es la suspensión de Cortizo por 24 partidos (los 15 de Liga pertenecientes a la segunda vuelta más otros 9, que eran los máximos que el Zaragoza podía jugar en la Copa, una vez finalizase el Torneo de la Regularidad). Es decir, que la temporada se había terminado ya para el defensa gallego, o incluso la sanción podía prolongarse en la campaña siguiente si el cuadro maño era eliminado de la Copa. El entrenador del Atlético, el técnico brasileño Pedro Otto Bumbel, era suspendido con 12 partidos sin entrenar ni por supuesto sentarse en el banquillo, y el medio volante rojiblanco Glaría descansaría 6 jornadas. El  delito de ambos era el haber recriminado al árbitro por no señalar ni siquiera falta en la fatídica jugada del minuto 76. Y hablando del árbitro: Gómez Arribas era enviado a la nevera por un período de 3 meses.

Ni que decir tiene que la sanción de Cortizo, la más dura que hasta la fecha recibía un futbolista de Primera División, cayó como una auténtica bomba en la Ciudad del Ebro y su afición, y se achacó a que el vicepresidente del Atlético de Madrid, el Conde de Cheles, era también miembro del Comité de Competición. Cortizo reaparecería ya en la temporada siguiente, porque el Zaragoza llegó a la final de la Copa del Generalísimo -en la que cayó precisamente frente al Atleti, 1 a 0, con gol de Cardona, y Collar, ya recuperado de su grave lesión, recibiendo como capitán colchonero el trofeo de manos de Franco-, pero aquel severísimo castigo supuso de hecho el principio del fin de su carrera deportiva, que concluiría algunos años más tarde en el Jaén.

Atlético de Madrid 1967-68.

COLLAR GANA LA LIGA E INAUGURA EL ESTADIO DEL MANZANARES

El Atleti no ganó finalmente aquella competida y emocionante Liga, que acabó conquistando el Real Madrid -su quinto título consecutivo-, con un equipo donde ya hacían sus primeras armas algunos yeyés como De Felipe, Pirri, Serena o Grosso. Si lo conseguiría en cambio en la temporada siguiente, la 65-66, la que supondría su adiós al vetusto y querido  Metropolitano. Hacia 15 años que los rojiblancos no campeonaban, y en esta ocasión lo hicieron tras mantener una nueva pugna con el Real Madrid hasta la última jornada, con el Barça como tercero en discordia

Y por fin, en octubre de 1966, el equipo colchonero pudo mudarse a su nueva casa, en la ribera del Manzanares, aunque todavía sin terminar pero con todas las localidades de asiento, a diferencia de lo que entonces era habitual, tanto en el fútbol español como a nivel internacional. Ese día, en horario matinal y con televisión en directo, Enrique Collar capitaneó una vez más a su Atleti en una jornada histórica, con el Valencia como rival. El encuentro finalizó con empate a un gol, y a Luís le correspondió el honor de ser el autor del primer tanto que se marcaba en un flamante estadio que pronto llevaría el nombre de ”Vicente Calderón”, como justo homenaje a quien había sido su principal impulsor.

Collar (Valencia).

DESPEDIDA EN EL VALENCIA

Pero esos años, y concretamente la temporada 68-69, no fueron buenos para el Atleti, y por ello el presidente Calderón va a relevar al canario Miguel González, gran jugador de la década de los 50,  en la dirección técnica del equipo, para entregarle las riendas a otro ex del club, el francés Marcel Domingo, al que los aficionados colchoneros aun recordaban defendiendo la portería rojiblanca, ataviado con aquellos jerséis de colores chillones que el magnífico arquero galo sostenía que desconcertaban a los delanteros rivales en los mano a mano. En la plantilla habrá una evidente renovación, pues llegan Melo, Eusebio, Ovejero, Quique, Salcedo, Pataco, Orozco, Juan Antonio y Alberto, y se marchan algunos ilustres ya entrados en años, como Rivilla, Griffa, Colo, Cardona, y el propio capi Enrique Collar, quien sin embargo no colgará las botas todavía.

También había sido muy floja la campaña del Valencia, que ese mismo año 1969 celebraba sus Bodas de Oro, y va a sorprender con el fichaje de un Collar que ya contaba 34 años de edad, pero que aun se sentía futbolista. Rinde a un buen nivel en el torneo conmemorativo de dicha efemérides, junto a los también recién contratados Barrachina (Granada) y Fuertes (Pontevedra), y se va alinear en el once titular durante casi toda la primera vuelta, pero a medida que avanza la competición acusará el ritmo de juego, y ya su presencia en el equipo será muy esporádica. De modo que al concluir ese curso 69-70 decide poner punto final a su carrera deportiva, con 35 años.

HOMENAJE Y REFERENTE INSTITUCIONAL

Dejaba atrás un brillante palmarés, que en lo colectivo atesoraba un título de Liga (1965-66), 3 Copas del Generalísimo (1960, 1961 y 1965) y una Recopa (1961-62), y a nivel  individual, al margen de sus experiencias en Cádiz, Murcia y Valencia, un impresionante registro de 470 partidos oficiales con el Atleti y 105 goles (y 101 asistencias), con 7 presencias en la Selección “B” y 16 en la Absoluta -que hubieran sido muchas más de no haberse tropezado en su camino con un monstruo como Paco Gento-, en la que consiguió 5 tantos.

El 28 de mayo de 1972 el estadio Vicente Calderón le va a tributar un emotivo y merecidísimo homenaje, con el Bayern Múnich como rival. Collar jugaría un cuarto de hora, retirándose entre los cariñosos aplausos de su afición y cediendo el brazalete de capitán -que tan honrosamente había llevado durante toda una década- a su compañero de tantísimas tardes Adelardo Rodríguez. No se convirtió en entrenador, a diferencia de su hermano mayor Antonio, y presidiría la Fundación de Atlético de Madrid entre los años 2005 y 2011. Ya a una edad avanzada sufrió la devastadora Enfermedad de Alzheimer, pero lo que nunca olvidó del todo fue a su queridísimo Atleti, como puede verse en un vídeo que sencillamente pone los pelos de punta.




Se nos van los cromos de nuestra infancia, se nos van, y no quiero

Escribo este artículo en plenas fechas de despedida de un año que nos deja y con la esperanza del que está llamando a la puerta. La Navidad siempre llega envuelta en luces, canciones y promesas de alegría, pero desde que mi padre ya no está, también trae consigo un silencio distinto. Hay una ausencia que se sienta a la mesa, que se esconde entre los recuerdos y que pesa más en estas fechas en las que todo invita a celebrar. Recordarlo en Navidad es volver a su voz, a sus gestos cotidianos, a los momentos sencillos que entonces parecían eternos.

Este artículo nace de esa nostalgia: de la necesidad de nombrarlo, de mantenerlo vivo en la memoria y de entender que el amor no termina, incluso cuando la despedida llegó en la época más luminosa del año, Agosto de hace ya muchos años.

Hubo una época en la que la felicidad tenía forma de sobre pequeño, de papel fino y colores brillantes. No pesaba casi nada, pero al sostenerlo entre los dedos parecía contenerlo todo. Bastaba con escuchar el crujido del envoltorio para que el corazón se acelerara y la imaginación volara. Los álbumes de la Liga no solo eran un entretenimiento: eran una forma de vivir la infancia, una experiencia colectiva que marcó a generaciones enteras y que hoy, a recordarla, despierta una nostalgia profunda.

Todo empezaba mucho antes de abrir el primer sobre. Comenzaba con el álbum vacío. En el quiosco, frente a aquella pared repleta de portadas llamativas, uno sentía que estaba tomando una decisión importante. Cada álbum prometía un universo propio, una aventura que se iba a construir cromo a cromo. Volver a casa con el álbum nuevo bajo el brazo era caminar más rápido de lo habitual, como si el tiempo pudiera adelantarse a la emoción.

El ritual empezaba casi siempre en el quiosco. Ir hasta allí era una pequeña aventura, a veces solos, a veces acompañados, con las monedas bien apretadas en la mano. Volver con los sobres era volver con ilusión, con la esperanza intacta de que esta vez apareciera el cromo que faltaba. Al abrirlos, el mundo se reducía a esos segundos de expectativa, a la emoción pura que solo la infancia sabe generar.

Aquellos futbolistas que miraban al frente desde los cromos, con el escudo cosido al pecho y el gesto serio, parecían destinados a durar para siempre. En nuestra infancia no existía la idea de la despedida definitiva. Eran nombres que repetíamos como un mantra, héroes cotidianos que nos acompañaban sin saberlo. Hoy, al saber que muchos de ellos han fallecido, el recuerdo adquiere un peso distinto, más profundo. No es solo la ausencia de los jugadores; es la certeza de que el tiempo ha seguido su curso, aunque dentro de nosotros algo se haya quedado detenido.

Los conocimos siendo niños, rodeados de amigos, sentados en el suelo de los soportales de la plaza del pueblo o en cualquier rincón que sirviera de punto de encuentro. Allí se abrían los sobres, se repartían los cromos y se debatía con pasión sobre quien era mejor, quien marcaba más goles, quien merecía estar en la portada de nuestras conversaciones. Aquellos futbolistas formaban parte de nuestra vida diaria, aunque nunca los viéramos jugar en directo. Vivían en los álbumes, en los sueños de ser algún día como ellos.

El camino hasta el quiosco era parte de la magia. Allí estaba siempre el quiosquero, figura fija de nuestra infancia, que nos conocía por el nombre y sabía perfectamente a qué veníamos. No hacía falta explicar nada: bastaba con apoyar las monedas en el mostrador para que sacara los sobres del álbum de la Liga. A veces nos dejaba elegir –las menos- otras veces nos los entregaba directamente –las más-, como si supiera que el azar también necesitaba cierta guía. El quiosco tenía un olor inconfundible, mezcla de papel, revistas y ese aroma a tinta fresca que hoy, con solo recordarlos, nos devuelve a la niñez.

Aquellas tardes calurosas de La Mancha parecían eternas. El tiempo no apremiaba, y el bordillo de una acera se convertía en nuestra mesa de operaciones. El sudor, el polvo y las risas se mezclaban con la tensión del momento. Cada cromo que aparecía despertaba comentarios, celebraciones o lamentos compartidos con amigos, todos atentos, todos implicados, como si se tratara de un acontecimiento decisivo.

Los futbolistas envejecieron en los cromos sin envejecer nunca de verdad. Quedaron atrapados en una temporada concreta, en un gesto congelado, en una carrera que no termina. Nosotros en cambio, crecimos. Cambiamos. Pero no del todo. Porque cada recuerdo de aquellos jugadores es también un recuerdo de quiénes éramos cuando el mundo parecía más sencillo y el futuro, infinito.

Quizá por eso duele saber que ya no están. No solo despedimos a los jugadores, despedimos una parte de nuestra historia compartida. Pero también los mantenemos vivos cada vez que pronunciamos sus nombres, cada vez que sentimos que, pese a todo, seguimos siendo los niños de entonces: los que creían que un cromo podía hacerlo eterno todo.

Abrir los sobres era un ritual sagrado. Se hacía despacio, alargando el momento, escuchando el sonido del papel al rasgarse. Dentro, cinco o seis cromos que podían cambiarlo todo. El corazón se aceleraba mientras se pasaban uno a uno, con la esperanza de encontrar esos cromos que faltaban desde hacía semanas.

El intercambio era un capítulo aparte. “¿lo tienes?” ¿”te falta este?” “te cambio dos por uno”, eran frases universales. En el suelo del patio, sobre una mesa improvisada o sentados en la escalera del edificio, los niños negociaban con una seriedad que hoy resulta entrañable. Ahí se aprendía a compartir, a ceder, a negociar y a aceptar que, a veces, el trato no salía como esperábamos. También se forjaban amistades y pequeñas rivalidades, siempre alrededor del objetivo común: completar el álbum.

Cada cromo tenía su propio valor emocional. Los nuevos se celebraban; los repetidos se apilaban con la esperanza de un futuro de intercambio. Los álbumes también eran una forma de aprender sin darnos cuenta. Conocimos ciudades, apellidos que nunca antes habíamos escuchado…

Con los años, muchos de aquellos álbumes desaparecieron. Quedaron olvidados en mudanzas, en trasteros o en cajas que ya no sabemos dónde están.

En un mundo actual dominado por lo inmediato y lo digital, los álbumes de cromos representan algo que hemos ido perdiendo: el placer de la espera, el valor de lo compartido, la emoción de lo incompleto. Eran más que papel y tinta. Eran tardes de quiosco, recreos interminables, conversaciones repetidas y sueños pequeños pero intensos. Era, en definitiva, fragmentos de una infancia que aún vive, pegada con cuidado, en algún rincón de nuestra memoria.

Completar un álbum era un acontecimiento. Pegar el último cromo producía una mezcla de orgullo y melancolía: la misión estaba cumplida, pero algo se acababa. El álbum terminado se hojeaba con cuidado, se enseñaba a hermanos, primos y amigos, y se guardaba como un tesoro. No importaban los cromos torcidos, las páginas arrugadas o las manchas de pegamento: cada imperfección era parte de la historia.

Los álbumes nos enseñaron a esperar. No se completaban en un día ni en una semana. Requerían constancia, paciencia y, en ocasiones, resignación. El famoso “cromo imposible” se convertía en obsesión colectiva. Todo el mundo hablaba de él, pocos lo tenían, y cuando alguien lo conseguía, se ganaba un respeto casi legendario. No importaba la edad: todos sabíamos lo que era anhelar algo con fuerza y aceptar que no siempre dependía solo de nosotros.

El dinero que nos daban nuestros padres tenía entonces un valor casi sagrado. Unas pocas monedas en la palma de la mano bastaban para sentirnos ricos, importantes, responsables. A veces nos lo daban con una sonrisa, otras con una advertencia- “no lo gastes todo de golpe”- que rara vez cumplíamos. Ese dinero tenía un destino claro: sobre de fútbol. No había duda, no había debate. Cada moneda era una ilusión convertida en promesa.

Después venía el momento del pegamento. El pegamento era casi tan importante como los propios cromos. Desenroscar el tapón, extenderlo con cuidado –o no tanto- y colocar el cromo en su sitio era un gesto solemne. Algunos quedaban torcidos, otros manchados, otros perfectamente alineados. A veces el papel se arrugaba, otras el pegamento se salía por los bordes y manchaba los dedos, pero nadie se quejaba. Aquellas manos pegajosas eran el precio de la ilusión, una marca invisible de la felicidad. Pero todos tenían el mismo valor: eran parte de una historia que estábamos construyendo sin darnos cuenta. El pegamento no solo unía papel: unía recuerdos, risas, discusiones y silencios compartidos.

Nuestros padres nos enseñaron a pegar los primeros cromos. Puede parecer un gesto pequeño, casi insignificante, pero en realidad fue una de esas lecciones silenciosas que solo se comprenden con el paso del tiempo. Se sentaban a nuestro lado, con paciencia, y nos mostraban cómo extender el pegamento sin exceso, cómo alinear el cromo con cuidado, cómo presionar suavemente para que quedara bien fijo. No solo nos enseñaban a pegar papel: nos enseñaban a hacer las cosas despacio, con atención y cariño.

Aquella escena se repetía muchas veces en la mesa de la cocina o en el salón, mientras fuera caían las últimas luces de la tarde. El pegamento Pelikan abierto, su olor mezclado con el de la casa, el álbum extendido como un mapa lleno de promesas. Nuestros padres observaban, corregían con ternura cuando nos manchábamos los dedos. Para ellos quizá era un momento más; para nosotros era una ceremonia.

Con el tiempo ya no los necesitábamos. Aprendimos solos, pegamos rápido, sin pedir ayuda. Pero ese primer gesto quedó grabado. Cada cromo bien colocado llevaba algo de ellos: su paciencia, su tiempo regalado, su manera de acompañarnos sin imponerse.

Hoy, al recordar aquellos álbumes, no solo vuelven los futbolistas, los amigos o las tardes calurosas en la plaza de Manzanares. Vuelven también nuestros padres, jóvenes entonces, enseñándonos sin saberlo a cuidar lo que amábamos.

Tal vez por eso estos álbumes pesan más de lo que parece. Porque entre sus páginas no solo están los cromos. Están las manos de nuestros padres guiando las nuestras, el aprendizaje sencillo de la infancia y la certeza de que, gracias a ellos, seguimos siendo los chiquillos de entonces cada vez que volvemos a hojearlos.

Aquellos futbolistas que llenaban las páginas de nuestros álbumes hoy habitan otro tiempo. Muchos de ellos ya no están, y sus nombres,  impresos bajo una fotografía algo borrosa, se han convertido casi en reliquias. Sin embargo, cuando volvemos a ver sus rostros- en un cromo amarillento, en una imagen antigua, en una alineación olvidada- algo en nosotros se detiene. Porque, aunque el tiempo haya pasado para ellos y para el mundo, dentro de nosotros siguen viviendo los niños que los admiraban.

Eran héroes silenciosos de papel. No los conocíamos en persona, pero sabíamos de memoria sus nombres, sus dorsales, sus equipos. Algunos parecían eternos, inmortales, como si jamás pudieran desaparecer. Por eso, saber hoy que muchos de aquellos futbolistas han fallecido provoca una sensación extraña, difícil de explicar: una mezcla de tristeza, respeto y una profunda conciencia del paso del tiempo. No solo se han ido ellos, también se ha ido aquella época, aquellos domingos, aquellas voces de la radio y del estadio que acompañaban nuestra infancia.

Y, sin embargo, algo permanece intacto. Nosotros seguimos siendo, en esencia, los mismos de entonces. Tal vez con más arrugas, más canas, más responsabilidades y menos tiempo, pero con la misma emoción guardada en algún rincón del corazón. Basta recordar como buscábamos desesperadamente “ese” delantero, “ese” portero, para que el crío vuelva a asomarse. El adulto observa con nostalgia; el niño sonríe con la misma ilusión de siempre.

Muchos de aquellos futbolistas ya no caminan entre nosotros. Hoy descansan en ese azul infinito donde el tiempo no pesa y la memoria se vuelve suave. Pero no se han ido del todo. Permanecen esperando, silenciosos, a que volvamos a abrir aquellos álbumes y les regalemos una nueva sonrisa, la misma que dibujábamos sin saber por qué.

Están ahí, detenidos para siempre en una fotografía, con el gesto serio o la mirada limpia, ajenos al paso de los años. Nosotros, en cambio, seguimos avanzando, cargando historias, responsabilidades y ausencias. Y aun así, basta hojear esas páginas para que algo se alinee por dentro. El niño vuelve a aparecer. El que contaba monedas, el que corría al quiosco, el que se sentaba con amigos en la plaza del pueblo mientras el verano parecía no terminar nunca.

Ellos nos esperan en silencio, en cada cromo pegado con aquel pegamento que olía a ilusión. Nos esperan entre páginas algo amarillentas, marcadas por dedos impacientes y tardes calurosas. Cada vez que abrimos un álbum antiguo, les devolvemos un poco de vida. No con ruido ni con grandes gestos, sino con una sonrisa tranquila, cargada de gratitud y nostalgia.

Quizá ese sea su verdadero lugar, no solo en el cielo, sino también en nuestra memoria. Porque mientras sigamos recordándolos, mientras volvamos de vez en cuando a hojear aquellos álbumes, ellos seguirán ahí, acompañándonos. Y nosotros, aunque el tiempo haya pasado, seguimos siendo los muchachos de entonces, capaces de encontrar felicidad en una imagen, en un recuerdo, en una sonrisa que nace sin pedir permiso.

Hoy, al mirar atrás, entre la bruma de la infancia, todo parece envuelto en una luz especial. El dinero de nuestros padres, el quiosquero paciente, el olor a tinta fresca, las tardes calurosas y el pegamento forman parte de una misma postal emocional. Y en el centro de todo estamos nosotros. Los que sabían que la felicidad podía comprarse con unas monedas, guardarse en un sobre y quedarse para siempre en la memoria.

Con el paso de los años, esos futbolistas quedaron fijados en el tiempo. En los álbumes nunca envejecen. No se lesionan, no se retiran, no desaparecen. Nosotros sí. Nosotros crecimos, dejamos atrás la plaza, cambiamos los amigos de la infancia por nuevas rutinas, pero algo esencial permaneció. Cuando hoy recordamos aquellos nombres y descubrimos que muchos ya no están, sentimos una punzada de nostalgia que va más allá del fútbol. Es la nostalgia de los días largos, de las tardes sin reloj, de los amigos con los que compartimos algo tan simple y tan grande como la ilusión.

Ellos se fueron, pero no del todo. Siguen viviendo en cada página pasada con cuidado, en cada recuerdo que vuelve sin ser llamado. Y nosotros, pese al paso del tiempo, seguimos siendo los niños de entonces.




Algunos registros de la Liga

En la competición de Liga de 1ª División se han disputado 94 temporadas desde la temporadas 1928/29 hasta la 2024/25 inclusive. Según cuadrante numérico que se acompaña, han participado 1.622 equipos, 601.370 son los jugadores titulares que han concurrido en todos los partidos disputados, siendo 27.335 los partidos disputados y habiendo participado 17.858 jugadores titulares en las alineaciones de los equipos por temporada disputada, que corresponden con los 11 jugadores incluidos los porteros que más minutos han jugado en cada temporada.

Teniendo en cuenta estos parámetros pretendo analizar los datos más significativos de los equipos y jugadores que han participado en la competición de Liga, consignándose los registros conseguidos.

Tpdas NE Tpd Eq P.J. P.E Tit. Sp Tt. Jug.
1ª División                
1928 a 33 10 6 60 11,880 540 660 4 664
1934 a 40 12 4 48 11,616 528 528 2 530
1941 a 49 14 9 126 36,036 1,638 1,386 1 1,387
1950 a 70 16 21 336 110,880 5,040 3,696 3 3,699
1971 a 85 18 15 270 100,958 4,589 2,970 2 2,972
1986 18 1 18 8,712 396 198 0 198
1987 a 94 20 8 160 66,880 3,040 1,760 2 1,762
1995 a 96 22 2 44 20,328 924 484 0 484
1997 a 24 20 28 560 234,080 10,640 6,160 2 6,162
Total 1ª   94 1,622 601,370 27,335 17,842 16 17,858

En las clasificaciones que se establecen, correspondientes a los equipos, aparecen varios epígrafes que representan: CL: Número de clasificación general del equipo en las temporadas de la Liga. NE: Número de la clasificación particular de cada equipo. Nº: Puesto que ocupó el equipo en la temporada disputada. Pt: Puntos obtenidos. G: Partidos Ganados. E: Partidos Empatados. P: Partidos Perdidos. GF: Goles a Favor. GC: Goles en Contra. Dif: Saldo de diferencia de Goles.

En las clasificaciones que se acompañan, correspondientes a los jugadores, aparece el número que el jugador dispone en la clasificación general de la Liga incluida la competición de 2ª División. Son 21.655 los jugadores evaluados.

Los campeones de los 94 Campeonatos de Liga.

Se han disputado hasta la temporada 2024/25, 94 Campeonatos de Liga. 7 son los equipos que han resultado ganadores, siendo el Real Madrid C.F. con 36 y F.C. Barcelona con 28 campeonatos los equipos que más han destacado con un porcentaje del 38’30% y 29’79% respectivamente.

Equipos Ligas   Equipos Ligas
Real Madrid 36   Real Sociedad 2
Barcelona 28   Sevilla 1
Atlético Madrid 11   Betis 1
Athletic 8   Deportivo 1
Valencia 6   T O T A L 94

Los equipos que más temporadas han figurado en 1ª División.

Incluyendo la temporada 2025/26 se relacionan los equipos que más veces han participado en la competición de Liga de 1ª División, siendo el Real Madrid C.F., F.C. Barcelona y Athletic Club los equipos que siempre han figurado en la 1ª División.

Equipos   Equipos
Real Madrid 95   Sevilla 82
Barcelona 95   Real Sociedad 79
Athletic 95   Betis 60
Valencia 91   Celta 60
Atlético Madrid 89   Zaragoza 58
Espanyol 89      

Los mejores equipos de la Liga.

Hay que destacar a los equipos que han conseguido más puntos en la clasificación de las temporadas disputadas, aparecen igualados con 100 puntos el Real Madrid C.F. y F.C. Barcelona, pero por la diferencia de goles más ventajosa queda establecido el Real Madrid C.F. de la temporada 2011/12 en primera posición. Son 1.622 los equipos que han formado parte en las 94 temporadas disputadas en la competición de Liga.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
1 1 Real Madrid 1 201112 100 32 4 2 121 32 89
2 1 Barcelona 1 2012-13 100 32 4 2 115 40 75
3 2 Barcelona 1 2009-10 99 31 6 1 98 24 74

Los peores equipos de la Liga.

El Sporting de Gijón en la temporada 1997/98 con solo 13 puntos queda relegado a la última posición de los equipos de la Liga, le siguen el C.D. Logroñés y el Real Valladolid.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
1,622 42 Sporting 20 1997-98 13 2 7 29 31 80 -49
1,621 9 Logroñés C.D. 20 1994-95 15 2 9 27 15 79 -64
1,620 47 Valladolid 20 2024-25 16 4 4 30 26 90 -64

Los equipos con más victorias por temporada.

Se vuelven a repetir los equipos y temporadas del F.C. Barcelona y Real Madrid C.F. como los equipos que más partidos han ganado en la temporada por ser los mejores equipos de la Liga.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
2 1 Barcelona 1 2012-13 100 32 4 2 115 40 75
1 1 Real Madrid 1 2011-12 100 32 4 2 121 32 89
6 3 Real Madrid 2 2009-10 96 31 3 4 102 35 67
3 2 Barcelona 1 2009-10 99 31 6 1 98 24 74

Los equipos con menos victorias por temporada.

El Sporting de Gijón y el C.D. Logroñés junto con el R.C.Celta de Vigo, Betis Balompié y Real Zaragoza son los equipos que menos victorias han conseguido por temporada disputada con tan solo 2 partidos ganados.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. Hom. G E P GF GC Dif.
1,622 42 Sporting 20 1997-98 13 13.00 2 7 29 31 80 -49
1,621 9 Logroñés C.D. 20 1994-95 15 15.00 2 9 27 15 79 -64
1,619 59 Celta 14 1943-44 11 16.08 2 5 19 23 75 -52
1,617 59 Betis 14 1942-43 12 17.54 2 6 18 28 74 -46
1,606 58 Zaragoza 13 1942-43 15 21.92 2 9 15 25 57 -32

Equipo con mayor número de partidos empatados por temporada.

El Deportivo de La Coruña es el equipo que ha conseguido más partidos igualados por temporada. El porcentaje del 42’86% casi la ½ de los partidos terminó en empate en la temporada 2015/16.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
1,285 32 Deportivo 15 2015-16 42 8 18 12 45 61 -16

Los equipos con ningún partido empatado por temporada

7 son los equipos que no han registrado ningún empate en la temporada disputada. El Valencia C.F. en la temporada 1963/64 con 30 partidos disputados es el más significativo, pues el resto de equipos corresponden a temporadas iniciales con menos equipos y partidos en liza en la competición de Liga.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. Hom. G E P GF GC Dif. H.G.
415 42 Valencia 6 1963-64 48 60.80 16 0 14 53 47 6 7.60
59 3 Athletic 2 1932-33 39 82.33 13 0 5 63 30 33 69.67
214 17 Athletic 1 1930-31 33 69.67 11 0 7 73 33 40 84.44
781 92 Barcelona 9 1933-34 24 50.67 8 0 10 42 40 2 4.22
1,460 40 Osasuna 12 1935-36 21 36.27 7 0 15 46 55 -9 -15.54
1,159 25 Racing 8 1929-30 21 44.33 7 0 11 32 58 -26 -54.89
1,138 63 Donostia 8 1931-32 21 44.33 7 0 11 38 35 3 6.33

Equipos con ningún partido perdido por temporada.

El Athletic Club y Real Madrid C.F. son los equipos que no han sido derrotados en todas las jornadas de liga disputada en las temporadas que se citan.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. Hom. G E P GF GC Dif. H.G.
22 1 Athletic 1 1929-30 42 88.67 12 6 0 63 28 35 73.89
74 37 Madrid 1 1931-32 38 80.22 10 8 0 37 15 22 46.44

Equipo con mayor número de partidos perdidos por temporada.

El Real Valladolid de la temporada última 2024/25 es el equipo que más partidos ha perdido por temporada disputada, 78’95%.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
1,620 47 Valladolid 20 2024-25 16 4 4 30 26 90 -64

Equipos con mayor número de goles a favor por temporada.

Son equipos que han superado ampliamente la centena de goles anotados. El Real Madrid C.F. de las temporadas 2011/12 y 2014/15 junto con el F.C.Barcelona de la temporada 2016/17 acaparan las primeras posiciones.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC Dif.
1 1 Real Madrid 1 2011-12 100 32 4 2 121 32 89
12 6 Real Madrid 2 2014-15 92 30 2 6 118 38 80
18 9 Barcelona 2 2016-17 90 28 6 4 116 37 79

Equipo con menor número de goles a favor por temporada.

El C.D. Logroñés con solo 15 goles es el equipo que menos goles ha anotado por temporada.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. G E P GF GC
1,621 9 Logroñés C.D. 20 1994-95 15 2 9 27 15 79

Equipo con menor número de goles en contra por temporada.

El Madrid de la temporada 1931/32 solo encajó 15 goles en la temporada.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. Hom. G E P GF GC Dif. H.G.
74 37 Madrid 1 1931-32 38 80.22 10 8 0 37 15 22 46.44

Equipo con mayor número de goles en contra por temporada.

La U.E.Lleida de la temporada 1950/51 es el equipo que más abultadas goleadas ha encajado en la temporada con 134 goles, un porcentaje de 4’46 goles por partido disputado.

Cl.  NE Equipo Tpda Pt. Hom. G E P GF GC Dif. H.G.
1,599 2 Lleida 16 1950-51 19 24.07 6 1 23 41 134 -93 -117.80

Mayor número de Goles en 1ª División.

La temporada 1996/97 con 1.271 goles anotados constituye la temporada con mayor número de goles, la configuración de 22 equipos en la temporada pudiera ser el incremento, pues la temporada 1995/96 con el mismo número de equipos alcanzó 1.246 goles. Así se anotaron 2’75 goles por partido en la temporada 1996/97

Equipo GF   Equipo GF
Real Madrid 85   Espanyol 51
Barcelona 102   Racing 52
Deportivo 57   Zaragoza 58
Betis 81   Sporting 45
Atlético Madrid 76   Celta 51
Athletic 72   Oviedo 49
Valladolid 57   Rayo Vallecano 43
Real Sociedad 50   Extremadura C.F. 35
Tenerife 69   Sevilla 50
Valencia 63   Hércules 40
Compostela 52   Logroñés C.D. 33
      T O T A L 1,271

Mayor número de goles de promedio por temporada

La temporada1929/30 con 420 goles hubo un promedio de 4.66 goles por partido.

Equipos Goles   Equipos Goles
Arenas 51   Europa 29
Athletic 63   Racing 32
Atlético Madrid 32   Real Madrid 45
Barcelona 46   Real Sociedad 34
Espanyol 40   Real Unión 48
      T O T A L 420

Menor número de Goles en 1ª División

La temporada 1931/32 aunque solo se consiguieron 351 goles hay que tener en cuenta que también se disputaron solo 90 partidos.

Equipo GF   Equipo GF
Madrid 37   Espanyol 34
Athletic 47   Arenas 35
Barcelona 40   Alavés 22
Donostia 38   Real Unión 24
Racing 36   Valencia 38
      T O T A L 351

Menor número de goles de promedio por temporada

La temporada 1990/91 con 822 goles registró un promedio de 2’16 goles por partido.

Equipos Goles   Equipos Goles
Athletic 41   Oviedo 36
Atlético Madrid 52   Real Burgos 32
Barcelona 74   Real Madrid 63
Betis 37   Real Sociedad 39
Cádiz 29   Sevilla 45
Castellón 27   Sporting 50
Espanyol 39   Tenerife 37
Logroñés 28   Valencia 44
Mallorca 32   Valladolid 38
Osasuna 43   Zaragoza 36
      T O T A L 822

Equipos con más goles en 1ª División.

El F.C.Barcelona y Real Madrid C.F. figuran como los equipos más goleadores del campeonato, solo hay una diferencia de 18 goles entre ambos equipos. El total de goles del Campeonato nacional de Liga en sus 94 temporadas son 77.364 goles de los que 1.553 goles fueron encajados en propia puerta. 5.731 goles fueron anotados por lanzamientos de penaltis.

Equipos Gol.
Barcelona 6,579
Real Madrid 6,561
Atlético Madrid 5,038
Athletic 5,005
Valencia 4,784
Sevilla 4,088

Equipos con saldos de goles por temporadas.

Teniendo en cuenta los 1.622 equipos que han disputado el Campeonato Nacional de Liga, se establece la relación numérica que se adjunta en la que figuran los equipos con saldos de goles positivos, iguales y negativos.

Equipos Goles %
698 A Favor 43.03
899 En Contra 55.43
25 Igual 1.54
1,622 T O T A L 100

Los jugadores con más goles por temporada

Los jugadores que más goles han anotado por temporada son los que aparecen en esta relación. Messi y Cristiano Ronaldo acaparan la primeras posiciones, figurando también Luis Suárez en la misma, todos con más de 40 goles anotados.

Jugador Equipo Tpda Goles
Messi Barcelona 2011/12 50
Cristiano Ronaldo Real Madrid 2014/15 48
Messi Barcelona 2012/13 46
Cristiano Ronaldo Real Madrid 2011/12 46
Messi Barcelona 2014/15 43
Cristiano Ronaldo Real Madrid 2010/11 40
Luis Suárez Barcelona 2015/16 40

Los jugadores más goleadores de 1ª División.

Jugadores TPDI TPF 1ª.G
1 Messi 2004/05 2020/21 474
14 Cristiano Ronaldo 2009/10 2017/18 311
4 Zarra 1939/40 1956/57 251

Los jugadores que han anotado más goles por partido

7 goles Bata Athletic 12 Barcelona 1 08.02.1931

7 goles Kubala Barcelona 9 Sporting Gijón 0 10.02.1952

Mayor número de goles de penalti.

El inicio del VAR en la competición de Liga en la temporada 2019/20, tuvo bastante incidencia en este incremento importante, también en la competición de 2ª División en esta temporada se ha alcanzado el mayor número de goles en lanzamientos de penaltis con 152.

Equipo GP.   Equipo GP.
Alavés 6   Leganés 3
Athletic 8   Levante 5
Atlético Madrid 6   Mallorca 8
Barcelona 6   Osasuna 8
Betis 6   Real Madrid 11
Celta 6   Real Sociedad 4
Éibar 7   Sevilla 7
Espanyol 4   Valencia 5
Getafe C.F. 6   Valladolid 3
Granada 5   Villarreal 10
      T O T A L 124

Equipo que ha conseguido más goles de penalti en una temporada.

Betis Balompié.1986/87 14 goles: 10 Calderón 4 Hadzibegic

Los máximos anotadores de goles de penalti por temporadas han sido: Cristiano Ronaldo 2011/12 y Hugo Sánchez 1986/87 con 12 goles. Le siguen Koeman 1991/92 y Salva Ballesta 1999/00 con 11 goles anotados.

Equipos con más goles anotados de penalti.

El total de goles anotados en la competición de Liga ha sido 5.731 goles el 7’407 % de goles anotados.

Equipos 1ªP.
Real Madrid 451
Barcelona 398
Valencia 370
Atlético Madrid 349
Athletic 314

Los Goleadores de penaltis.

Los máximos anotadores por lanzamientos de penaltis han sido Cristiano Ronaldo y Messi, ambos coetáneos y fieles escuderos de sus equipos Real Madrid C.F. y F.C.Barcelona. El mexicano Hugo Sánchez aparece a continuación.

Jugadores TPDI TPF 1ª.P
14 Cristiano Ronaldo 2009/10 2017/18 61
1 Messi 2004/05 2020/21 60
23 Hugo Sánchez 1981/82 1993/94 56

Mayor número de goles en propia puerta

El mayor número de goles en propia puerta corresponde con la temporada 2003/04 en la que se anotaron 32 goles.

Equipo GP/P   Equipo GP/P
Athletic 1   Osasuna 2
Atlético Madrid 3   Racing 3
Betis 2   Real Madrid 1
Celta 3   Real Sociedad 3
Deportivo 2   Sevilla 1
Espanyol 2   Valladolid 3
Málaga C.F. 1   Villarreal 1
Mallorca 2   Zaragoza 1
Murcia 1   T O T A L 32

Equipo que ha marcado más goles en propia puerta por temporada: Athletic Club 2006/07 con 8 goles.

Amorebieta F. Barcelona Athletic 2006-07
Ustaritz Barcelona Athletic 2006-07
Sarriegi J. Gimnàstic Athletic 2006-07
Expósito U. Mallorca Athletic 2006-07
Murillo A. Racing Athletic 2006-07
Sarriegi J. Recreativo Athletic 2006-07
Ustaritz Villarreal Athletic 2006-07
Murillo A. Zaragoza Athletic 2006-07

Jugadores que han encajado más goles en propia puerta.

Jugadores TPDI TPF 1ªP.p.
Aparicio A. 1939/40 1951/52 5
Sergi B. 1991/92 2004/05 5
Cáceres F. 1993/94 2004/05 5
Albiol R. 2004/05 2024/25 5
Jordi Alba 2008/09 2022/23 5
San José M. 2009/10 2021/22 5

Jugadores que han anotado dos goles en propia puerta contra el mismo equipo.

El jugador Hermoso además consiguió anotar un gol para su equipo.

Jugador Equipo Rival Tpda
Portalés Málaga C.D. Barcelona 1962-63
De Felipe Espanyol Barcelona 1975-76
Jauregui Real Sociedad Deportivo 2003-04
Melli Betis Barcelona 2005-06
Peña J.M. Villarreal Barcelona 2005-06
Hermoso Espanyol Leganés 2017-18
San José Athletic Real Sociedad 2017-18

Equipos con más goles en propia puerta.

1.553 goles en propia puerta se han anotado en la competición de Liga de 1ª División.

Equipos 1ªPP
Atlético Madrid 89
Espanyol 86
Real Sociedad 85
Athletic 79
Celta 72

Equipos que han anotado más goles en propia puerta de equipos rivales

Equipos Goles
Barcelona 136
Real Madrid 111
Athletic 107
Atlético Madrid 90
Real Sociedad 87
Valencia 83
Sevilla 78
Espanyol 72

Equipos con más expulsiones de 1ª División.

6.090 han sido las expulsiones que ha habido en la competición de Liga.

Equipos EX.
Sevilla 357
Valencia 346
Atlético Madrid 323
Espanyol 302

Mayor número de expulsados en 1ª División

La Temporada.1995/96 hubo 208 expulsados en la competición de Liga.

Equipo Exp.   Equipo Exp.
Albacete 8   Racing 13
Athletic 5   Rayo Vallecano 17
Atlético Madrid 10   Real Madrid 8
Barcelona 8   Real Sociedad 5
Betis 11   Salamanca 7
Celta 10   Sevilla 12
Compostela 9   Sporting 9
Deportivo 5   Tenerife 6
Espanyol 8   Valencia 14
Mérida 9   Valladolid 7
Oviedo 11   Zaragoza 16
      T O T A L 208

El Real Zaragoza en la temporada 1996/97 registró 19 expulsiones.

Jugador Expu.   Jugador Expu.
Aguado X. 3   Gustavo López 1
Aragón S. 1   Kily González 3
Belsué 2   Konrad 1
Cuartero L. 1   Nayim 1
García Sanjuán 1   Poyet 1
Garitano U. 1   Radimov 1
Gilmar 2    T O T A L 19

Mayor número de expulsados por temporada, 4 expulsiones.

Jugador Equipo Tpda TR 1ª
Aguado X. Zaragoza 1994-95 4
Berizzo Celta 2003-04 4
Juanito R. Atlético Madrid 1992-93 4
Lopo Espanyol 2003-04 4
Cota J. Rayo Vallecano 1995-96 4

Los jugadores más expulsados de la Liga.

Jugadores TPDI TPF 1ªT
48 Sergio Ramos 2003/04 2023/24 21
304 Aguado X. 1988/89 2001/02 18
279 Pablo Alfaro 1989/90 2006/07 18

Los jugadores con más partidos de titular con ninguna expulsión.

Jugadores TPDI TPF Ptd.
5 Raúl G. 1994/95 2009/10 499
39 Esnaola J.R. 1965/66 1984/85 467
54 Iribar 1961/62 1979/80 465
1 Messi 2004/05 2020/21 464
168 Soler M. 1983/84 2002/03 418
83 Carmelo C. 1950/51 1966/67 415
172 Arconada 1975/76 1988/89 414
53 Gordillo R. 1976/77 1995/96 407
2 Quini E. 1968/69 1986/87 397
90 Orúe J.Mª. 1950/51 1967/68 391

Jugadores con más partidos de titular en 1ª División.

Jugadores TPDI TPF 1ª.Pt.
32 Zubizarreta A. 1981/82 1997/98 622
31 Buyo 1976/77 1995/96 542
48 Sergio Ramos 2003/04 2023/24 530

Jugadores con más partidos de titulares por equipos.

Jugadores Equipo TPDI TPF. 1ª.Pt.
Casillas Real Madrid 1999/00 2014/15 508
Raúl G. Real Madrid 1994/95 2009/10 499
Sanchís H. Real Madrid 1983/84 2000/01 489

Equipos con mayor número de jugadores y partidos disputados con la Selección Absoluta España.

Equipos Intern. Pat.
Barcelona 142 2,365
Real Madrid 125 2,125
Athletic 108 947
Atlético Madrid 97 814
Valencia 74 871
Otros 553 3.715
T O T A L 1.099 10.837

Jugadores internacionales con más partidos

Jugadores TPDI TPF P.S.
48 Sergio Ramos 2003/04 2023/24 180
96 Casillas 1999/00 2014/15 167
200 Busquets S. 2008/09 2022/23 143

Los jugadores en más equipos

Jugadores TPDI TPF Nº 1ªD.
1,665 Aranda C. 2001/02 2014/15 8
1,223 Sandro R. 2013/14 2024/25 8

Los Lugares de nacimiento de los jugadores de 1ª División

Se acompaña relación numérica de los lugares de nacimiento con más de 100 jugadores.

L.nac. Juga.   L.nac. Juga.
Madrid 530   Montevideo 146
Barcelona 316   Valencia 135
Buenos Aires 220   Pamplona 129
Sevilla 201   Gijón 120
Las Palmas G.C. 191   Santander 112
Bilbao 187   Zaragoza 102
San Sebastián 146      

Los lugares de nacimiento con más de 40 jugadores por provincias o países.

Lug.nacim. Jug.   Lug.nacim. Jug
Barcelona 680   Países Bajos 82
Vizcaya 628   Badajoz 81
Madrid 622   Italia 73
Argentina 595   Tarragona 73
Guipúzcoa 519   Granada 69
Sevilla 392   Lleida 66
Asturias 376   Huelva 62
Valencia 344   La Rioja 62
Brasil 326   Croacia 61
Francia 250   Colombia 58
Navarra 245   León 58
Cantabria 244   Salamanca 57
Las Palmas 233   Toledo 53
Alicante 214   Alemania 52
Pontevedra 205   Álava 49
Uruguay 201   Jaén 48
Coruña 201   Nigeria 47
Cádiz 183   Albacete 47
Murcia 159   México 46
S.C.Tenerife 155   Chile 45
Málaga 149   Ciudad Real 45
Is.Baleares 144   Ourense 45
Portugal 141   Rumanía 44
Zaragoza 141   Lugo 44
Girona 124   Almería 43
Paraguay 115   Burgos 43
Castellón 109   Marruecos 42
Serbia 97   Dinamarca 41
Córdoba 97   Otros 1,110
Valladolid 85   T O T A L 10,620

El lugar de nacimiento de los 936 porteros de la Liga.

Hay un predominio importante en los guardametas nacidos en la comunidad del País Vasco.

L.Nc Port   L.Nc Port
Vizcaya 77   Coruña 18
Guipúzcoa 69   Las Palmas 18
Barcelona 65   Zaragoza 16
Madrid 52   Cádiz 13
Argentina 44   S.C.Tenerife 13
Asturias 37   Castellón 12
Valencia 37   Valladolid 11
Sevilla 34   Francia 10
Pontevedra 32   Uruguay 10
Cantabria 31   Murcia 10
Alicante 25   Tarragona 10
Is.Baleares 25   Otros 243
Navarra 24   T O T A L 936

Equipos con más jugadores en 1ª División

Hasta la conclusión de la jornada de Liga de 02/12/2025 se han registrado 16.287 jugadores en equipos de la Liga. El R.C.D. Espanyol mantiene una ventaja importante sobre el resto de equipos.

Equipos Jug.
Espanyol 830
Atlético Madrid 714
Sevilla 704
Barcelona 701
Valencia 672
Real Madrid 641
Betis 614

Jugadores con más minutos en 1ª División por temporadas.

Jugadores Equipos Minutos Tpda P
Buyo Real Madrid 3,960 1986-87 P
Pérez J.A. Las Palmas 3,894 1986-87 P
Zubizarreta A Barcelona 3,887 1986-87 P

Equipos con más partidos ganados

Partidos disputados 27,335

Equipos PG PE PP GF GC
Real Madrid 1,846 613 607 6,561 3,414
Barcelona 1,787 617 662 6,579 3,396
Atlético Madrid 1,420 672 826 5,038 3,561
Athletic 1,322 731 1,013 5,005 4,019
Valencia 1,294 710 964 4,784 3,845
Otros 13,098 9,793 16,695 49,397 59,129
T O T A L 20,767 13,136 20,767 77,364 77,364

Equipo con más partidos empatados Athletic Club 731

Equipo con más partidos perdidos R.C.D.Espanyol 1.170

Mayor número de jugadores por años.

El mayor número de jugadores corresponde a los nacidos en el año 1.974 que son 173, después están los nacidos en el año 1,989 que suman 168 y a continuación los nacidos en el año 1.984 que corresponde con 160 jugadores.

El jugador más joven es Carlos Macià Coves del Elche C.F. en la temporada 2025/26 que nació el 01.09.2008 (17 años)

El jugador más veterano es Horace Harlod Lowe del Donostia que en la temporada 1934/35 participó en un partido de liga siendo entrenador del equipo por falta de jugadores disponibles en el equipo, nació el 10.08.1886




Resumen estadístico de todas las temporadas del FC Barcelona: 1954-1955